viernes, 8 de noviembre de 2019

LA MEDICINA Y LA FARMACIA EN EL MUNDO ÁRABE



Los orígenes, expansión y consolidación del mundo árabe aparecido subsiguientemente a la muerte de Mahoma, constituyen un tema que excede  a mis  conocimientos y que no atañe (en principio) a la materia que voy a tratar, el caso es que durante los siglos VII y VIII, diversas tribus árabes, cuyo factor común fue la religión Islámica, se extendieron desde la Península Arábiga por el norte de África y cruzando el Estrecho de Gibraltar llegaron hasta los Pirineos, mientras por el este, partieron desde Oriente Medio y Persia y llegaron hasta la India.
Una vez consumada la ocupación bélica, los invasores árabes respetaron la cultura de cada pueblo que habían conquistado, asimilándose a ella. Esta permisividad y respeto por lo que hoy llamaríamos la población civil, y por su cultura, aunque no por su religión, pues en la mayoría de los casos se les obligó a abrazar el Islam, dio como resultado la riqueza intelectual y el esplendor económico desarrollado en apenas 100 años, bajo el dominio de los Califas.  
En las tribus que poblaron la península Arábiga antes de la llegada de Mahoma, (nacido entre el 570 y el 580 y muerto el 8 de junio del 632) se practicaba una medicina pretécnica con sus consabidos componentes de ignorancia, superstición y remedios empíricos. Pero, desde los primeros tiempos de expansión del Islam, los árabes tomaron ciudades griegas, sirias y persas, como Alejandría, Nisibis y Gundishapur, lo que les permitió entrar en contacto con lo mejor de la cultura de esa época, y ellos no sólo no las destruyeron sino que increíblemente receptivos, las asimilaron y "arabizaron" su saber. 
Los Califas se asentaron en las ciudades conquistadas, protegiendo su cultura, las engrandecieron y las dotaron de instituciones culturales: una Academia, una Mezquita y una Escuela de Medicina. Las Academias de Bagdad, Samarcanda, Damasco y Basora, fueron creadas entre los siglos IX y X, mientras que las españolas de Córdoba, Toledo, Sevilla y Murcia, se crearon más tarde, entre los siglos X y XI. Bajo sus Califas, en ellas se tradujeron y divulgaron obras de Hipócrates, Dioscórides, Platón, Aristóteles, Euclides, Ptolomeo, Galeno, Alejandro de Trelles, Pablo de Egina. La creme de la creme. También se tradujeron obras asirías y persas; y dos tratados indios: el Susruta y el Characa, auténticas recopilaciones del saber de este pueblo escritas hacia el siglo V después de Cristo. En ellas también se hicieron avanzar espectacularmente la alquimia, la astrología, la farmacia y las matemáticas.  
En Bagdad, en el siglo IX se creó una "Casa de la Sabiduría" en donde se centralizó toda esta inmensa labor de traducción y por consiguiente de recopilación de conocimientos. Al lado se construyó un hospital en el que médicos árabes y de otras partes del mundo aprendieron y practicaron la medicina técnica griega. La primera farmacia que conocemos como tal, se estableció en este centro.  Se sabe de dos de sus médicos: MESUE que fue su director, y a su discípulo HUNAIN, quien siguiendo la medicina de Galeno escribió su obra más importante la ISAGOGE, que más adelante será traducida al latín y se convertirá en texto médico fundamental en las universidades medievales cristianas.
La escuela de Hunain tradujo todo el Corpus Hipocrático, así como obras de Galeno, Dioscórides, Oribasio y Pablo de Egina. Solamente Hunain escribió mas de un centenar de obras, la mayoría de temas médicos. Por este trabajo de traductor y de autor se le considera el gran "recopilador" del saber grecorromano, de manera que, gracias a la difusión de sus obras, el mundo cristiano medieval tendrá acceso a estos conocimientos, que habían sido "censurados" unos siglos antes por los primeros cristianos. 
En el siglo IX , también vivió Serapión el Viejo, quien reunió en su obra, substancias medicamentosas procedentes del mundo griego y arábigo, especificando formas de preparación de medicamentos con ellas, su conservación y posibles falsificaciones; cita el semen contra. También su obra fue traducida al latín.


RHACES nació en Raii ( Persia) en el siglo IX; fue profesor de medicina en la escuela médica de Bagdad, muy meticuloso en su trabajo, escribió un tratado de medicina, el "Liber medicinallis ad Almansorem", también muy influenciado por Galeno, en el que trata de la preparación de medicamentos; un Antidotario; y una descripción de drogas y compuestos químicos usados en farmacia como sales de nitro, sulfatos de hierro y cobre, cloruro de mercurio. Fue la primera gran figura de la medicina árabe y sin duda su mejor clínico. Tuvo un interés particular por las formas farmacéuticas, recomendando las píldoras como manera de administrar medicamentos de forma agradable y eficaz.
Hacia los años 880, Rhazes, en una visita que hizo a Bagdad, se nos cuenta que se en­contró un viejo boticario que le fascinó con sus historias de medicina y enfermedades. Rhazes decidió estudiar medicina, acabando como jefe del mayor hospital de Bagdad. Se le atribuye al haber distinguido claramente por primera vez la viruela del sarampión.
Rhazes, como Geber, describió tan me­ticulosamente sus experiencias que químicos modernos pueden repetirlas perfectamente para verificar su trabajo. Preparó lo que hoy se conoce como «escayola de París», por ejemplo, describiendo su utilidad para esca­yolar huesos partidos y mantenerlos unidos.
También estudió y descubrió el antimonio metálico.
Compartió con Aristóteles  el placer de clasificar y, según se cree, fue el primero en dividir la totalidad de las sustancias en los tres reinos: animal, vegetal y mineral. Tam­bién fue un importante escritor de temas mé­dicos, describiendo cuidadosamente enfer­medades como viruela y sarampión.
Siguió la corriente de Geber sobre el mer­curio y el azufre como los dos principales ingredientes de toda sustancia sólida, a los que añadió la sal como un tercero elemento.
Mientras tanto, en Córdoba (España), la dinastía omeya había fundado un Califato que durante los siglos X y XI alcanzó su máximo esplendor, convirtiéndose en el foco principal de la cultura árabe en ese momento. El primer médico cordobés importante fue ABULCASIS. Gran cirujano, mejoró sensiblemente el instrumental quirúrgico llegando a utilizar tenazas, trépanos, bisturís, sondas, éspeculos, etc ... Su "Liber Servitoris" está dedicado a la química medicinal, y también será muy estudiado por los farmacéuticos cristianos de siglos posteriores.


AVICENA fue filósofo, teólogo, astrónomo, político, escritor, comilón y mujeriego: también, por supuesto, médico. Fue un hombre de una memoria prodigiosa, brillante y polémico, de manera que estuvo varias veces en la cárcel a lo largo de su vida, circunstancia que aprovechó para escribir algunas de sus obras más importantes. De todas estas, la que más sobresale es su CANON MEDlCINAE. En ella se aprecia la influencia de Dioscórides y sobre todo de Galeno, así como de la medicina india. Este Canon consta de 5 libros, divididos en disciplinas, tratados, secciones y capítulos. De los 5 tomos del Canon, 2 se dedican al trabajo del farmacéutico: el 2° a los simples medicinales, y el 4° a los compuestos; en ellos se contiene una relación completísima de medicamentos, normas de preparación de estos y un tratado sobre venenos. Nombra medicamentos de procedencia persa, india y griega. Introduce el dorado y plateado para las píldoras. Entre los simples, nombra la Kamala y el café. El canon de Avicena fue traducido al latín en el siglo XIII, convirtiéndose en un texto fundamental para el farmacéutico hasta el siglo XVIII. Durante estos 5 siglos fue considerada la figura más importante de la medicina, después de Galeno. Durante los siglos XII y XIII, en Córdoba vivieron tres médicos importantes: Avenzoar, Averroes y Maimonides. 



AVENZOAR fue clínico, terapeuta y dietista.Médico hispanoárabe. Su criterio ideológico es de clara orientación empírica, que contrasta con el dogmatismo de casi todos los médicos árabes. Escribió tres obras: un tratado de terapéutica e higiene, un tratado de dietética y el Libro que facilita la terapéutica y la dieta, redactado a petición de Averroes.



AVERROES, como filósofo, intentó acomodar el pensamiento de Aristóteles dentro de la filosofía del Islam. Cómo médico, nos dejó una obra fundamental, también influenciada por Galeno, el LIBER UNIVERSALIS DE MEDICINA o COLLEGET. Con una personalidad inmensa y muy discutida, fue el primero en observar que una persona que había pasado la viruela, y había sobrevivido a la experiencia, no volvía a pasarla jamás por segunda vez.
Desde la perspectiva de nuestra historia cultural, Averroes ha soportado un olvido de siglos por prejuicios religiosos y políticos, afortunadamente ya superados, como tantos otros pensadores musulmanes y judíos de la España medieval. Y, sin embargo, pocos como él han hecho del suelo hispano un punto de referencia obligado en la historia de la filosofía y de la ciencia. Como han escrito los expertos arabistas, “Averroes es posiblemente el español que mayor influjo ha ejercido a lo largo de la historia sobre el pensamiento humano.
En otros aspectos más cercanos a este tema la obra médica de Averroes, aun a pesar del precedente de Avicena, gozó de una gran difusión hasta el Renacimiento, a la vez que se hicieron de sus textos diversas versiones al hebreo y al latín.
En los textos médicos de nuestro sabio podemos hacer dos apartados: los textos que el autor andalusí redactó con el fin de comentar a Galeno, Aristóteles y Avicena; y las obras médicas originales del autor.
En el primer grupo se conocen nueve títulos en relación con los Elementos, Temperamentos, Facultades naturales, las Fiebres, Medicamentos simples… de Galeno y un comentario sobre la medicina de Avicena.
En el segundo grupo, el de obras originales, se conocen quince textos entre los que destacan: “Libro sobre las generalidades de la Medicina”, “Aserto sobre los diversos temperamentos”, “Sobre la triaca”, y “Sobre la conservación de la salud”.
Del conjunto de los textos originales redactados sobre materia médica Averroes tocó todos los temas que sobre medicina redactaron los demás médicos árabes más afamados y acaso lo más importante a destacar de los escritos médicos de Averroes sea el hecho de que a través de ellos se pueden conocer mejor los datos extraídos de la obra galénica y aristotélica, de suerte que se nos presenta con un mayor ordenamiento y esquematización que en las mismas fuentes originales.
Averroes quedará para siempre como el arquetipo del sabio y del filósofo como símbolo intelectual de la España islámica. Tal y como afirma el profesor Martínez Lorca...
“no podía ser de otro modo: La Mezquita, en el arte, y Averroes, en el pensamiento, brillan desde hace siglos sobre el cielo de Córdoba como estrellas que no han podido borrar ni la intolerancia ni la barbarie “.



MAIMONIDES,no fue árabe, sino hebreo, y como tal, desde su fe, intentó también asimilar a Aristóteles. Nos ha dejado escritos trabajos sobre toxicología, higiene y dietética. Hombre profundamente ético, en estas obras también quedó reflejada su profunda implicación personal con sus enfermos. Publicó un glosario de términos médicos, y un tratado de venenos.
Como médico, dejó una importante huella en la tradición popular que lo muestra, sobre todo, como un médico a quien se atribuyen milagros que le elevan al nivel de santo y sabio. En medicina escribió un buen número de tratados, como el que dedicó al sultán Saladino, el Tratado sobre los venenos y sus antídotos, al hijo del sultán, Al-Fadl, Guía de la buena salud y la Explicación de las alteraciones.
Sus 10 tratados médicos muestran su humanismo como médico, su énfasis en la medicina preventiva y su visión del paciente como un todo, incluyendo la mente y el cuerpo. Hizo descripciones extraordinarias de hepatitis, neumonía, diabetes, asma y otras enfermedades. Las recomendaciones de Maimónides a las personas de edad avanzada son de particular interés y muy actuales. Recomendaba meriendas pequeñas y más frecuentes, dio importancia a la intolerancia a los lácteos y a la necesidad de alimentarse con fibra. Insistió en la necesidad de actividad física, en especial al caminar, que semeja la recomendación actual de ejercicio de bajo impacto.
El Juramento Médico de Maimónides es reconocido por muchos como lo más cercano al ideal de la profesión médica. En varias universidades del mundo y en todo Israel, los médicos hacen su juramento profesional con este, en reemplazo del tradicional Juramento de Hipócrates: 
“Ahora me dispongo a cumplir la tarea de mi profesión. Asísteme, Todopoderoso, para que tenga éxito en esta gran empresa.
Que siempre me inspire el amor a la ciencia y a sus criaturas.
Que en mi afán no se mezcle la ansiedad de dinero y el anhelo de gloria o fama, pues estos son enemigos de la verdad y del amor al hombre, y me podrían también llevar a errar en mi tarea de hacer el bien a mis semejantes.
Conserva las fuerzas de mi cuerpo y de mi alma para que siempre y sin desmayo este dispuesto a auxiliar y asistir al rico y al pobre, al bueno y al malo, al enemigo y al amigo. En el que sufre, hazme ver solamente al hombre.
Alumbra mi inteligencia para que perciba lo existente y palpe lo escondido e invisible.
Que yo no descienda y entienda mal lo visible y que tampoco me envanezca, porque entonces podría ver lo que en verdad no existe. Haz que mi espíritu esté siempre alerta, que junto a la cama del enfermo ninguna cosa extraña turbe mi atención, que nada me altere durante los trabajos silenciosos.
Que mis pacientes confíen en mí y en mi arte; que obedezcan mis prescripciones e indicaciones. Arroja de su lecho a todos los curanderos y la multitud de parientes aconsejadores y sabios enfermos, porque se trata de personas crueles que con su palabrerío anulan los mejores propósitos de la ciencia y a menudo traen la muerte a tus criaturas.
Cuando médicos más inteligentes y sabios quieran aconsejarme, perfeccionarme y enseñarme, haz que mi espíritu les agradezca y obedezca, pero cuando tontos pretenciosos me acusen, haz que el amor fortifique plenamente mi espíritu para que con obstinación sirva a la verdad sin atender a los años, a la gloria y la fama, porque el hacer concesiones traería perjuicio a tus criaturas.
Que mi espíritu sea benigno y suave cuando camaradas más viejos, haciendo mérito a su mayor edad, me desplacen y befen, ofendiéndome, me hagan mejor. Haz que también esto se convierta en mi beneficio, para que conozca algo que no sé, pero que no me hiera su engreimiento: son viejos y la vejez no es un freno para las pasiones.
Hazme humilde en todo, pero no en el gran arte. No dejes despertar en mí el pensamiento de que ya sé lo suficiente, sino dame fuerza, tiempo y voluntad para ensanchar siempre mis conocimientos y adquirir otros nuevos. La ciencia es grande y la inteligencia del hombre cada vez cava más hondo”.
Además de su obra escrita y del Juramento Médico arriba descrito su nombre perdura en varias escuelas de Medicina, hospitales, bibliotecas y escuelas de todo el mundo. 

En general, los árabes como médicos supieron poca anatomía (no practicaron la disección) y su fuente de información en esta materia fue Galeno, por lo que arrastraron sus errores. Este fue, quizás, su gran fallo. Una excepción: el médico egipcio IBN NAFIS  que fue el primero en descubrir la circulación menor de la sangre, negando la existencia de poros en el tabique interventricular. Pero fueron grandes cirujanos, que dieron un empujón impresionante a la oftalmología y a otras ramas de la cirugía. Bajo sus conocimientos funcionaron grandes escuelas de Medicina en Bagdad, El Cairo y: Damasco y se construyeron grandes hospitales por todo el Islam, de reconocido prestigio en su tiempo donde se prestaba asistencia medica y se impartía la enseñanza de la medicina.


En el siglo XIII nació en Málaga el botánico IBN al BAYTAR que escribió una Gran recopilación sobre las virtudes de los remedios y alimentos simples conocidos" en la que describe 1500 drogas de origen vegetal y 150 de origen animal con su aplicación terapéutica. El compendio más grande de materiales farmacéuticos del mundo árabe. Por esta época ya se habían hecho los primeros jardines botánicos dedicados al estudio de las plantas medicinales. Los árabes introdujeron en España el cultivo del arroz, la alfalfa y del algarrobo. También usaron piedras preciosas y como alquimistas de pro, buscaron su piedra filosofal capaz de convertir los metales en oro, y proporcionar el elixir de la eterna juventud. 
En resumen, a los árabes, la profesión farmacéutica le debe el nacimiento de dicha profesión. El mundo de la botica y de la química que ellos fueron capaces de crear era ya tan extenso, que no podía caber la menor duda de que para moverse con soltura por ellos, era necesaria la especialización.
Entre los años 775 y 785, ya había en Bagdad farmacias de propiedad privada. En el siglo IX, el hospital de Damasco cuenta ya con una farmacia bien equipada, a cuyo cargo están farmacéuticos. A principios del siglo X hay farmacias en Túnez; en el siglo XII, en Sevilla. En 1190, en la farmacia del gran hospital de Marrakech, trabajaban farmacéuticos con formación, integrados en la plantilla del centro como personal sanitario. El hospital contaba con un jardín de plantas medicinales.



ABU AL MUNA KOHEN AL ATTAR, farmacéutico hebreo que vivió en El Cairo, escribió en 1259 ó 1260 un Manual para la Botica, dedicado a su hijo, en el que además de enseñarle los entresijos de nuestra ya complicada profesión, le marcaba las directrices de lo que debería ser su ética profesional. Así le advertía de que la pulcritud era fundamental: balanzas, pesos y medidas debían estar siempre bien limpios, y le recomendaba la limpieza diaria de ellos. El establecimiento debía ser atractivo para el público, estar bien abastecido de medicamentos, y en relación con estos, actuar de manera que los que se estropeasen se debían tirar, y los que se acabasen, reponer. Se debía controlar rigurosamente el inventario, y se debía moderar los beneficios. Como farmacéutico debía observar el deber moral de socorrer al enfermo, aliviar su dolor y recuperar su salud, recomendándole que todo buen farmacéutico "ha de tener profundas convicciones religiosas, consideración para el prójimo, especialmente los pobres y los necesitados y sentido de la responsabilidad. Asimismo ha de actuar con prudencia y ser temeroso de Dios". Este código ético, aparte de tener una gran resonancia a lo largo de los siglos, siendo impreso por última vez en 1932, fue el primer código deontológico de la profesión farmaceútica...

https://apuntesdesociales.files.wordpress.com/2010/11/ejercicios-t7.pdf
http://historiadelafarmacia.perez-fontan.com/cap_5.html
file:///F:/298-861-1-PB%20(1).pdf
https://encolombia.com/educacion-cultura/arte-cultura/notasdecienciayarte/la-farmacia-en-la-edad-media/
https://paginasarabes.com/2018/07/19/la-medicina-en-el-mundo-arabe/

No hay comentarios:

Publicar un comentario