jueves, 24 de agosto de 2017

LOS JARDINES PICTÓRICOS Y LITERARIOS


En el transcurrir de la historia el hombre ha ido creando sus propias fábulas o mitos consiguiendo de esta manera explicar su existencia hasta el estadio cultural en el que se hallaba; curiosamente, a pesar de la variedad de culturas y civilizaciones casi todos ellos, a la hora de reinventar el principio de los tiempos, imaginaron un estado primigenio ideal en el que su existencia era feliz, la madre tierra cubría sus necesidades de alimento, reinando entre los hombres la paz y la armonía: es decir una Edad de Oro ubicada en un Paraíso.
Este lugar fue concebido como un jardín: el Jardín del Edén y nos ha sido descrito a través de los tiempos por diversas fuentes literarias; su representación plástica ha sido obra de los artistas que han ido recreando el lugar en función de sus propias creencias y vivencias personales.

                                                    Lucas Cranach “el Viejo”   La Edad de Oro

                                                       Hieronymus Bosch. El jardín de las Delícias 

                                                              Pietro da Cortona. Edad de Oro

Hesíodo en su obra Los trabajos y los días, describía este lugar con la convicción idealista de que los hombres habían vivido, como las abejas, en armonía. Ovidio en sus Metamorfosis habla de esa primitiva edad áurea y las fuentes del cristianismo nos describen la expulsión de nuestros primeros padres: Adán y Eva de este primer jardín terrenal; el Corán describe un lugar o paraíso despojado de símbolos negativos y surcado por cuatro ríos de los que fluye agua, leche, vino y miel.
Ejemplos plásticos de este jardín los tenemos en las obras de: Lucas Cranach el Viejo en La edad de oro, realizada en1530; Hieronymus Bosch que nos deja con su obra El jardín de las delicias en1500 otro ejemplo destacado; Pietro Da Cortona con su Edad de Oro (1641-46).
La Ilustración retomará estos mitos del principio y aunque el siglo de la razón los desenmascara no puede sustraerse a reconstruirlos como proyecciones de los afectos humanos y propiedades de la naturaleza, dándoles, si cabe mayor auge; ya que los  relaciona con el interés científico propio de la época; derivando la cuestión a investigaciones sociológicas sobre las costumbres de las culturas primitivas contemporáneas como espejo del origen perdido. El tema será objeto de estudio por varios autores reconocidos: Voltaire con su Apología de la fábula, Hume trataba el tema en su Historia natural de la religión, Vico en su Ciencia Nueva invierte la relación tradicional entre mito e historia, pasando la historia a ser la obra propia del hombre; Rouseau retomaba el asunto en su Ensayo sobre el origen de las lenguas; el danés Jens Kraft en su obra Las costumbres de los salvajes como explicación del origen de la Humanidad desarrollará la idea del estudio de las sociedades salvajes actuales para intentar aclarar los oscuros orígenes de la humanidad.

                                   Gauguin. ¿De dónde venimos? ¿ Qué somos? ¿ A dónde vamos?

                                                      André Derain, La edad de oro o La caza
Esta idea es plasmada por varios artistas incluso vanguardistas como Gauguin que recrea el mito en su obra ¿De donde venimos? ¿Qué somos? ¿A dónde vamos? (1897) y Andre Derain en su Edad de oro (1905).

                                                Edgard Burne-Jones. El Jardín de las Hespérides

                                                   Frederic Leighton. El Jardín de las Hespérides

El jardín de las Hespérides es también conocido gracias a las fuentes literarias, escritores griegos y romanos han dejado en sus obras relatos que nos permiten descubrir sus características: Apolodoro , Homero, Hesíodo, Eurípides, Ovidio, Diodoro Sículo, son algunos de los que en sus obras nos hablan de este jardín. En realidad estamos ante el jardín de Hera, situado en las laderas del monte Atlas; en él plantó la esposa de Zeus el regalo que Gea, diosa de la tierra, le hizo con motivo de su boda con el crónida: un árbol con frutos de oro; al parecer un manzano. Al parecer el monte Atlas se conoce  también como el jardín de Occidente y se discute su ubicación situándolo unos: en el País de los Hiperbóreos, en Mauritania o en el cuerno occidental de África. Este jardín era cuidado por las hijas de Atlante y Hespéride: Las Hespéridas conocidas como Egle, Eritia y Hesperetusa y denominadas también con los apelativos de: Hijas de la Noche, Doncellas de Occidente, Hijas del Atardecer, Diosas del Ocaso o Hermanas africanas; su número real es dudoso y en algunos textos se llega a hablar hasta de once; pero las tres citadas eran las  encargadas de cuidar el jardín de Hera, aunque la diosa descubrió que, de vez en cuando, hurtaban alguna manzanas del árbol y entonces puso un vigilante especial: el dragón Ladón que enroscado al tronco del árbol actúa como guardián utilizando sus cien cabezas con las que hablaba varias lenguas.
Este jardín pronto cobra relevancia incorporándose a la iconografía clásica siendo fuente de inspiración en el mundo de la plástica principalmente por su relación con  las hazañas de Heracles a quien Euristeo, rey de Argólida, le encargó como undécimo trabajo el tomar frutos del manzano del jardín de las Hespérides; hay por tanto ejemplos tempranos apareciendo ya las decoración de vasijas griegas, catacumbas y mosaicos romanos y con la recuperación romántica del mundo clásico vemos retomar el tema a artistas más actuales como Edgard Burne-Jones con su obra: El jardín de las Hespérides (1870-73) y la homónima de Frederic Leighton fechada en 1892.

                              Tapiz Manufactura de Bruselas, representando la Historia de Pomona

Otros jardines literarios famosos son los de Flora y Pomona, ambas muy relacionadas con la vegetación propia del jardín, ambas divinidades de origen itálico, Los Fastos y Las Metamorfosis de Ovidio nos hablan de ellas; sus nombres hacen referencia a su naturaleza; Flora es una diosa de la vegetación y de la fecundidad, su presencia favorece la floración y su culto esta asociado a prácticas mágicas de origen sexual, creencias arraigadas en la cultura romana; Ovidio identifica a Flora con la ninfa griega Cloride desposada con Céfiro, a la que se identifica con la primavera, y su jardín tiene gran variedad de flores. Las representaciones de su jardín tienden a destacar todas estas  características de fertilidad, abundancia, floración, reproducción, aunque algunos autores introducen en ellos elementos arquitectónico, de lenguaje clásico, cercanos al mundo latino de la diosa.
La palabra fruto y su denominación latina: pomun dan nombre a la siguiente diosa, Pomona, esta joven diosa abstraída y dedicada a la jardinería no se ocupa de los halagos y requiebros de sus pretendientes hasta que un día Vertumno, divinidad romana también relacionada con el aspecto de la tierra, las estaciones y fertilidad de aquella, la cortejará aprovechando sus facultades de cambio para aparecer ante ella con diferentes personalidades y disfraces hasta que consigue vencer su desinterés. El tema fue muy popular durante el siglo XVII en los Países Bajos, apareciendo con frecuencia Vertumno disfrazado de vieja conversando con Pomona en su jardín, en el que también aparecen elementos arquitectónicos: fuentes, estatuas, templetes, balaustradas, etc. Fue tan popular que existe una serie de tapices confeccionados en la Manufactura de Bruselas en los que se representan varios momentos de la historia de Pomona, David Teniers el Viejo con Vertumno trata el tema en su obra Vertumno y Pomona, con la escena ubicada en un jardín holandés, con sus macizos regulares y su tradicional pórtico vegetal como cerramiento.

                                                             Eduard Muller. El Jardín de Armida

                                            Maurice Denis. Prisioneros en los jardines de Armida

Aproximándonos en el tiempo de las fuentes literarias citaremos, por último, el jardín descrito por Torcuato Tasso hacia 1575: La Jerusalén Libertada, como creación de la maga Armida para subyugar la voluntad de su amado Rinaldo y mantenerle  alejado del mundo real y de los peligros de la primera cruzada en la que el joven luchaba, al lado de Godofredo de Bouillon, contra los sarracenos. Armida, sobrina de Idoatres rey de Damasco y aliado de Solimán, es enviada al campamento cristiano para enamorar, para crear desavenencias entre los cruzados y desviar su atención del objetivo principal: la toma de Jerusalén; consigue llevarse tras ella a varios de estos caballeros y los convierte en animales encerrándoles en su castillo del mar Muerto. Pero entre ellos está un joven campeón llamado Rinaldo, destinado a enfrentarse con Argente el mejor luchador de los sarracenos, del que se enamora y al que rapta, confinándolo en un jardín ubicado en una isla y creado especialmente para él. Volvemos a tener ante nosotros la exaltación de los sentidos y la voluptuosidad de las formas; Tasso presenta a una Armida insegura de su poder sobre Rinaldo, convierte el jardín en una especie de cárcel vegetal; organización intrincada y en cierto modo inexpugnable donde la vegetación crece salvaje alejándose de la noción clásica de jardín y consigue anticiparnos lo que será después conocido y denominado como  paisajismo inglés. Visiones plásticas de este jardín fueron realizadas por Domenichino con su obra Rinaldo y Armida , David Teniers el Joven con El jardín de Armida , Eduard Müller realizará en 1854 una obra del mismo nombre y por último la de Maurice Denis Prisioneros en los jardines de Armida, realizada en 1907, quien no puede sustraerse a su nacionalidad y a la concepción francesa del jardín introduciendo en su obra elementos más próximo a concepciones del jardín del amor con fuentes, arcadas vegetales, esculturas clásicas que nos transportan más al jardín de Venus diosa del amor.
  
                                                                  Poussin. Imperio de Flora 


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miércoles, 23 de agosto de 2017

EUGENE IONESCO...DE LO ABSURDO.EL TEATRO



Dramaturgo, ensayista y narrador francés de origen rumano, nacido en Slatina, el 26 de noviembre de 1909 (o el 13 del mismo mes, según el calendario ortodoxo) está considerado como uno de los padres del teatro del absurdo y, sin lugar a dudas, como uno de los mayores dramaturgos en lengua francesa.
Se licenció en Letras en la Universidad de Bucarest y fue profesor de francés en el instituto de la misma ciudad. Después de colaborar con diversas revistas de su país natal se trasladó a Francia para realizar una tesis doctoral sobre Baudelaire. En la capital francesa se relacionó con el grupo literario reunido en torno a la revista Les Cahiers du Sud. Tras el estreno de su obra maestra, La cantante calva,obtuvo la nacionalidad francesa y estuvo vinculado al "Còllege de la Pataphysique", que representaba la vertiente más experimental de la literatura gala. Reconocido ya como un clásico vivo de las Letras universales, fue elegido miembro de número de la Académie Française, entre otras muchas distinciones nacionales e internacionales.

La obra de Eugène Ionesco supone una nueva dramaturgia caracterizada por la escasez de la intriga, una puesta en escena que explota generalmente lo grotesco, el rechazo de la verosimilitud y, sobre todo, el juego con el lenguaje,cuyo desgaste y descomposición evidencia la incomunicación, la soledad y el absurdo existencial, todo ello envuelto en la presentación humorística y burlesca de los aspectos más triviales. En su obra maestra,La cantatrice chauve (La cantante calva), definida por el propio Ionesco como "anticomedia", los diálogos de los personajes son meros sonidos o frases sin sentido pronunciadas en el universo irreal de un típico salón burgués. 
La mayor parte de sus biógrafos ubican el nacimiento de Ionesco en el año 1912, sin considerar que el propio autor se "rejuveneció" en los años cincuenta tras haber leído unas declaraciones del crítico teatral Jacques Lemarchand, en las que éste hablaba de una nueva generación de "jóvenes" autores.

Su amor al teatro quedó bien patente desde su más tierna infancia, cuando se entretenía y divertía a su pequeña hermana jugando con marionetas. En 1914, la familia en pleno residía en Square Vaugirard (París); dos años más tarde, su padre regresó a Rumanía para luchar al lado del ejército de su nación en la Primera Guerra Mundial, por lo que Thérèse Ipcar se vio necesitada de la ayuda de sus padres para sacar adelante a sus dos pequeños hijos. Acabada la contienda internacional, seguían sin tener noticias del cabeza de familia, por lo que acabaron asumiendo que había muerto en combate. Se trasladaron, entonces, al hotel de Nivernais, sito en la rue Blomet; pero, ante la salud frágil y quebradiza del joven Eugène, su madre optó por enviarle en compañía de su hermana a vivir al campo, con una familia que residía en La Chapelle-Anthenaise (en el departamento de Mayenne). Años después, el dramaturgo habría de recordar este período de estancia en el agro (1917-1919) como una de las etapas más felices de su existencia.

 Comenzó a frecuentar, por aquel tiempo, una escuela en la rue Dupleix, pero pronto llegaron sorprendentes noticias desde Rumanía que le forzaron a abandonar estos estudios y regresar a su país natal. Al parecer, su padre no sólo no había muerto en la guerra, sino que ni siquiera había tomado parte en ella en calidad de soldado. Tan pronto como hubo llegado a Bucarest, fue nombrado inspector de seguridad en la policía de dicha ciudad, cargo del que ascendió al de inspector general en 1917. En el transcurso de aquel mismo año, contrajo nupcias con una ciudadana de su país, y se sirvió de las prerrogativas de su elevado rango policial para falsificar unos papeles con los que fingía demostrar que se le había concedido el divorcio y la custodia de sus hijos. Para seguir adelante con su engaño, solicitó a las autoridades rumanas y francesas que el joven Eugène y la pequeña Marilina regresaran a Bucarest, petición que le fue concedida.


En la primavera de 1922, el futuro dramaturgo y su inseparable hermana estaban de nuevo en Rumanía, alojados en casa de su padre, en donde aprendieron el idioma del país mientras sufrían el desprecio de su madrastra. Eugène Ionesco ingresó en el colegio Sfântul Sava, de Bucarest, y poco después obtuvo el grado de bachiller en un instituto de Craiova. La actitud negativa de la nueva esposa de su padre provocó la marcha de Marilina a la casa que ahora habitaba en la capital rumana su madre, recién venida de París y empleada como mecanógrafa en una entidad bancaria; Eugène se fue a vivir con ellas en 1926, después de haber sostenido una agria discusión con su progenitor, quien, a pesar de estas desavenencias, insistió en encargarse personalmente de la educación de su hijo. Empecinado en que estudiara Ingeniería, recurrió a sus poderosos contactos en la administración pública rumana para conseguir una beca de estudios en favor de Eugène; pero éste ya había optado decididamente por seguir los dictados de su vocación humanística y consagrarse al cultivo de la creación literaria.
En 1938, año en el que publicó otro famoso artículo ("Vocabulario de la crítica") en la revista Vremea (El Tiempo), obtuvo una beca para marchar a París con el objeto de realizar una tesis doctoral sobre el pecado y la muerte en la poesía de Baudelaire. Nunca llegó a terminar este interesante proyecto, pero entabló amistad en la capital gala con las principales figuras de las Letras francesas contemporáneas y estudió las obras de algunos filósofos contemporáneos como Emmanuel Mounier , Jacques Maritain  y Gabriel Marcel . Un año después , ya estaba integrado en el grupo de autores congregados alrededor de la revistaEsprit, y colaboraba también con Les Cahiers du Sud (Los Cuadernos del Sur), prestigiosa publicación cultural de Marsella; además, desde París enviaba informes de literatura y cultura general a la importante publicación de Budapest Viata Româneasca(Vida Rumana).
Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, Eugène Ionesco regresó a Rumanía (no sin antes haber visitado ese paraíso privado de su infancia que era La Chapelle-Anthenaise) y volvió a ejercer la docencia, ahora en calidad de profesor en esa escuela de Bucarest (Sfântul Sava) en la que había cursado gran parte de su formación secundaria. Pero su anhelo era regresar cuanto antes a París, lo que finalmente pudo hacer en 1942, en medio de una gran inestabilidad en toda Europa que hizo muy difícil la consecución de los documentos necesarios para que, tanto él como su esposa, pudieran volver a la capital gala. Antes de asentarse definitivamente en París, el matrimonio rumano tuvo que pasar un tiempo en el Hotel de la Poste, en Marsella, donde, acuciado por las dificultades económicas, sobrevivió gracias a las traducciones realizadas por Ionesco -entre ellas, la de la novela Urcan Batrânul (El padre Urcan), de Pavel Dan (1907-1937)-. Poco después, salió de estas penurias al ser nombrado agregado cultural del consulado rumano en Vichy, donde nació su hija Marie-France el 26 de agosto de 1944.
En 1945, instalado otra vez en París (ahora, en el número 38 de la rue Claude-Terrance), volvió a atravesar por serias dificultades económicas, por lo que aceptó un empleo de corrector para un editor de textos administrativos. Para ayudar al sostenimiento de la frágil economía doméstica, tradujo algunos escritos del poeta rumano Urmoz (1883-1923), un novedoso autor pre-vanguardista (véase vanguardia), precursor del surrealismo y la literatura del absurdo; pero no era suficiente con los recursos obtenidos por ambas actividades, por lo que Ionesco se vio forzado a admitir la ayuda financiera ofrecida por un familiar.


Hacia 1948 le llegaron hasta París las noticias de la muerte de su padre, en el momento en que estaba redactando su obra maestra La cantatrice chauve (La cantante calva,puesta en escena por vez primera en el Théâtre des Noctambules de París . Se trata de una comedia compuesta de un solo acto, dividida en once escenas y definida por el propio Ionesco como "anticomedia", en la que la corrosiva comicidad de lo absurdo cobra supremacía sobre cualquier atisbo de lógica, y el puro disparate verbal supera los mayores excesos de cualquier pieza vanguardista. La obra presenta al matrimonio Smith en un típico ambiente burgués, en el que intercambian frases banales semejantes a las que pueden hallarse en cualquier manual de idiomas. Reciben luego la visita de los esposos Martin, que se sientan uno enfrente de otro y hablan entre sí como perfectos desconocidos. Después, tras la inopinada irrupción de un bombero en busca de un fuego que apagar, los dos matrimonios entablan una conversación rutinaria plagada de lugares comunes; poco a poco, los ánimos se exaltan y los cuatro personajes comienzan a vociferan esgrimiendo sus puños en actitud amenazante, hasta que, en medio del griterío, las frases pierden todo su significado e, incluso, su significante, pues quedan reducidas a meras exclamaciones fónicas. Pone fin a esta tensa situación un inesperado apagón de luces; cuando se vuelve a iluminar la escena, los Smith, recobrada la calma, siguen en su salón burgués diciéndose entre ambos las mismas vaguedades inconexas con que ha comenzado la obra.
En el momento de su estreno, La cantante calva pasó inadvertida para críticos y espectadores, y sólo mereció los elogios de un reducido grupo de intelectuales, entre los que figuraban André Breton , Luis Buñuel , Arthur Adamov y el ya mencionado Mircea Eliade. Con el paso del tiempo, llegó a ser una de las obras de mayor permanencia en las carteleras de las principales capitales de Europa.
Tras el estreno de La cantante calva, Ionesco obtuvo al fin la nacionalidad francesa. En agosto de aquel mismo año de 1950, ya plenamente integrado en los foros literarios y teatrales de París, aceptó por diversión representar el papel de Stepan Trofimovitch en la obra Los endemoniados, de Fiodor Dostoievsky , en un montaje realizado también por el susodicho Nicolas Bataille. Y, poco después, impulsado por su humor, su talante innovador y su amargo nihilismo, entró en contacto con el denominado "Còllege de la Pataphysique", un selecto grupo de autores experimentalistas . Merced a estos contactos, gran parte de las obras posteriores de Ionesco fueron publicadas en los famosos Cahiers du Còllege de Pataphysique (Cuadernos de la Universidad de la Patafísica).
Fruto de sus abundantes lecturas filosóficas, en todas ellas puede apreciarse un denso fondo metafísico que, combinado con el excepcional dominio de las situaciones absurdas de que hace gala el autor rumano, las dota de una inquietante y sugerente complejidad. En realidad, su presentación humorística -en ocasiones, grotesca- de los aspectos y personajes más banales de la realidad cotidiana pone de manifiesto el vacío existencial que envuelve al ser humano, la nada en la que se sustentan incomprensiblemente las sociedades contemporáneas.

Tras el estreno de Tueur sans gages (Asesino sin sueldo), Ionesco viajó en 1958 hasta Londres para defender su teatro frente a los virulentos ataques del prestigioso crítico Kenneth Tynan, una de las plumas más seguidas por los lectores de The Observer. En aquel mismo año estrenó otra de sus piezas teatrales más exitosas, Le rhinocéros (El rinoceronte), en la que, como ocurre en la obra citada al comienzo de este párrafo, su escritura dramática se volvía más llana y explícita con la intención de ahondar en las preocupaciones intelectuales que más le inquietaban, con lo que consiguió una mayor aceptación por parte del espectador medio, pero perdió una buena porción de la frescura y el atractivo que se desprendían de su anterior cultivo de la absurda ambigüedad. Consciente de ello, el dramaturgo de origen rumano volvió a sus viejos modelos formales, temáticos y expresivos en las obras que redactó durante la década de los años sesenta, en las que, como bien puede apreciarse en Le roi se meurt(El rey se muere) y La soif et la faim (La sed y el hambre, ), reaparece en todo su inquietante esplendor esa atmósfera absurda y desasosegante que flotaba sobre sus primeras incursiones en el género dramático.
La polémica sobre la validez de su obra levantada en la Inglaterra de finales de los cincuenta no dejaba de ser un testimonio elocuente de su definitiva consagración como uno de los autores vivos más importantes de su tiempo. Aceptado, en efecto, por la intelectualidad francesa contemporánea como un dramaturgo propio de proyección internacional, fue nombrado Chevalier des Arts el Lettres ('Caballero de las Artes y las Letras'), condecoración a la que pronto se sumaron otros honores y distinciones como el Gran Premio Italia, que recayó en un espectáculo de ballet que adaptaba su comedia La leçon. Aquel mismo año, la melancolía se apoderó de Ionesco cuando, en una nueva visita a La Chapelle-Anthenaise, comprobó que el caserón rural y el viejo molino en los que había pasado los momentos más felices de su vida estaban semiabandonados, y que no quedaba rastro alguno de Marie y Robert, el matrimonio que le había acogido en su infancia.

Vivía, por aquellos primeros años de la década de los sesenta, en el número 14 de larue de Rivoli, en París, en una situación económica bastante más desahogada. En 1965, en el transcurso de una navegación a bordo del paquebote France, Nicolas Bataille volvió a poner en escena una nueva obra de Ionesco, titulada Délire à deux (Frenesí para dos). Un año después, el escritor de origen rumano protagonizó -junto a los grandes actores María Casares  y Jean-Louis Barrault - una comentadísima conferencia-espectáculo sobre el escenario del Théâtre de France, con lectura de textos inéditos incluida; aquel mismo año, fue galardonado con el "Grand Prix du Théâtre de la Societé des Auters" -que venía a reconocer la valía del conjunto de su producción dramática estrenada hasta la fecha-, y con el "Prix du Brigadier" -que subrayaba la puesta en escena en la Comédie Française de La sed y el hambre
El 25 de febrero de 1971, Eugène Ionesco pronunció su discurso de ingreso en la Academia Francesa, y al año siguiente fue invitado a inaugurar con sus palabras el festival de Salzburgo. El 30 de abril de 1973 recibió el prestigioso premio "Jerusalén" -que venía a reconocer el conjunto de su obra y, en particular, los méritos de El rinoceronte-, y, mes y medio después, la Medalla de la Ciudad de Vichy. El reconocimiento internacional de su producción dramática le granjeó otras distinciones tan destacadas como los doctorados honoris causa por las universidades de Warwick  y Tel-Aviv), así como la recepción de la Medalla Max Reinhardt en el quincuagésimo aniversario del festival de Salzburgo . En noviembre de este último año, cruzó el Atlántico para asistir, en la Universidad de Nueva York, a una mesa redonda ante cerca de mil estudiantes; dos años después, los mayores especialistas mundiales en el análisis de su obra se reunieron en un congreso monográfico celebrado en un castillo de Normandía, donde, en presencia del autor y su esposa, leyeron numerosas ponencias que quedaron luego recogidas en el volumen titulado Ionesco: Situation et perspectives (Ionesco: Situación y perspectivas, 1978). Actos académicos con éstos venían a demostrar que el dramaturgo de origen rumano se había convertido ya en un clásico vivo de las Letras universales.
Tras haber tomado parte activa en una reunión en favor de los derechos humanos celebrada en Berna (Suiza) a finales de 1986, el 23 de febrero de 1987 asistió, junto a su inseparable esposa Rodica, a la celebración del trigésimo aniversario del Spectacle Ionesco ('Espectáculo Ionesco'), puesta en escena en el parisino Théâtre de la Huchette. Al mes siguiente fue condecorado con la Medalla de la Ciudad de París, y en octubre de dicho año con otras dos medallas de oro: la de Saint-Etienne y la de Saint-Chamond.
A comienzos de 1989, cuando tenía previsto trasladarse a Rumanía para intervenir en un acto en defensa de los derechos humanos, cayó nuevamente enfermo de gravedad y hubo de ser hospitalizado, por lo que fue su hija Marie-France que leyó sus acusaciones contra el régimen dictatorial rumano. A su salida del hospital, Ionesco presidió el jurado del Pen Club que otorgó el "Premio de la Libertad" al dramaturgo checo Vaclav Havel, condenado por delitos políticos tras haber tomado parte activa en el homenaje en memoria de Jan Palach , el estudiante checo que se quemó vivo para protestar contra la colaboración del gobierno de su país con las fuerzas de ocupación soviéticas. Cada vez más conocido y respetado entre los escritores de todo el mundo, firmó luego una declaración en defensa del escritor británico de origen indio Salman Rushdie, cuya obra Versos satánicos  había provocado su condena a muerte por parte de algunos cabecillas del fundamentalismo islámico. El día 7 de mayo de 1989, Ionesco fue galardonado con uno de los premios más importantes del panorama literario francés, el "Molière", y el 30 de noviembre, junto al pensador Émile Cioran, fue nombrado Miembro de Honor de la Unión de Escritores de Rumanía.
El 27 de noviembre de 1992, Ionesco fue investido doctor honoris causa por la Universidad de Silesia (Polonia), en medio de una ceremonia que, por la debilidad del ya anciano escritor, se tuvo que celebrar en París. A pesar de los achaques propios de su avanzada edad, seguía por aquellos primeros años de la década de los noventa luchando activamente en favor de los derechos humanos, ahora como miembro destacado del Comité Internacional de Escritores por la Libertad,un organismo creado para defender a los artistas e intelectuales perseguidos por haber hecho uso de su derecho a la libertad de expresión. Todas estas actividades de Eugène Ionesco quedaron bruscamente interrumpidas a comienzos de la primavera de 1994, cuando perdió la vida en su domicilio parisino. El primer día de abril de dicho año -que coincidía con la festividad cristiana del Viernes Santo-, sus restos mortales recibieron sepultura en el cementerio de Montparnasse, en la ciudad a la que tanto había amado a lo largo de toda su vida.

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martes, 22 de agosto de 2017

MAPAMUNDI PTOLEMAICO


                              Mapamundi de Ptolomeo en el Liber Chronicarum, 1493
Claudio Ptolomeo, matemático, astrónomo y geógrafo, nació en Egipto (90-168 d. C.). Vivió en Alejandría, ya bajo dominio romano, y trabajó en su biblioteca, desarrollando una vasta obra en la que reunió y compendió todos los saberes científicos del mundo clásico aplicados a la astronomía y a la geografía. Compuso dos obras fundamentales. La  Composición Matemática, que es un tratado astronómico en trece volúmenes muy apreciado y difundido entre los árabes, que lo conocían como Almagesto, y la Guía Geográfica, que fue considerada la obra más importante de la antigüedad en su materia.
El Almagesto es su obra más conocida y la que más influenció la concepción del cosmos en el occidente europeo durante toda la Edad Media. Es una colección de tratados astronómicos cuya hipótesis principal situaba a la tierra en el centro del universo. Desarrolló una compleja trigonometría para explicar y demostrar el movimiento orbital de los planetas y su trabajo dio nombre a la teoría geocéntrica conocida como sistema ptolemaico, que permaneció vigente hasta que ya en el siglo XV la rebatieran Nicolás Copérnico y sus seguidores, especialmente Galileo Galilei en el siglo XVI.
Mapamundi de Ptolomeo incluido en la edición de Roma de 1478
La Geografía de Ptolomeo fue la primera obra de su estilo en la que se elaboró una descripción de toda la ecumene con métodos científicos y un alto grado de rigor. En ella, el sabio alejandrino desarrollaba un sistema para trazar mapas y construir globos terráqueos inspirándose en la obra de Eratóstenes, de Hiparco de Nicea y también en la de Marino de Tiro, el otro gran impulsor de la ciencia geográfica en el siglo II d.C.
Ptolomeo fue el primero en utilizar los términos de latitud y longitud para ubicar los sitios en el mapa. Para ello estableció un sistema reticular de paralelos y meridianos distribuidos a intervalos regulares y calibrados en grados, divididos estos a su vez en minutos. Las líneas de longitud las definió partiendo de un meridiano principal de valor 0º que situó en el límite occidental de las Islas Canarias. En cuanto a los paralelos, estableció el 0º en la línea del Ecuador y el 90º en el Polo Norte; situó el extremo norte de la tierra habitable en el paralelo 63º y ubicó en aquella zona las islas de Scandia, Albión, Hibernia y Thule.
Su trabajo recopilando datos fue impresionante. Reseñó hasta 8.000 lugares según su latitud y longitud apuntando las coordenadas para su localización y ubicación en los mapas. Sabemos que la obra original contenía, además de un mapamundi,  veintiséis mapas regionales, diez de ellos de Europa, doce de Asia y cuatro de África. Ninguno de los originales ha sobrevivido y los más antiguos que han llegado hasta hoy datan de los siglos XII y XIII, quizás dibujados por un tal Agathodemon, cuyo nombre aparece en un documento bizantino que lo cita como el dibujante material de los mapas que Ptolomeo describía.
El mundo de Ptolomeo según Agathodemon. Probable copia del siglo XIII
Si bien es cierto que Ptolomeo equivocó las mediciones de la tierra, pues supuso que a cada grado correspondía en la línea del ecuador un arco de unos 80 kilómetros, reduciendo así la longitud del círculo máximo a poco menos de 30.000 Km., su propuesta fue tan seria y respetable que con ella en la mente, los grandes navegantes del renacimiento se atreverían a adentrarse en los océanos con la intención de llegar al otro extremo del globo.
Otra gran aportación de Ptolomeo a la cartografía, fue su propuesta para proyectar la esfera terrestre sobre la superficie plana de de los mapas, consiguiendo así cambiar la escala dentro de un mismo plano. Para representar la superficie curva de la tierra, Ptolomeo diseñó una proyección cartográfica cónica y otra seudo cónica.
Proyección cónica de Ptolomeo usada en el mapamundi de Bolonia de 1477
En la primera, los paralelos están representados como arcos concéntricos mientras que los meridianos son líneas rectas y se abren como un abanico con el foco en el polo norte. Fue muy utilizada para representar el mapa del mundo hasta que los descubrimientos ampliaron considerablemente la tierra conocida y esta proyección dejó de ser suficiente para contener toda la Ecumene. Después del descubrimiento de América se utilizó con más frecuencia en la elaboración de mapas regionales en los que la superficie cartografiada no reclamara tanto espacio.
Mapamundi de Ptolomeo  dibujado por Scotus. Incluido en la edición de Estrasburgo de 1520
La segunda proyección permitía una representación del mundo más amplia y de proporciones mejor definidas. En ella, no solo los paralelos, sino también los meridianos, se representaban con líneas curvas que convergían en el polo. La versión más popular, realizada siguiendo este esquema, fue la que dibujara Nicolaus Germanus en 1482 para la edición de Ulm. Al mapamundi de esta edición se añadieron las tierras de Islandia y Noruega y la costa sur de Groenlandia. Para conseguir encajarlas en el espacio disponible tuvieron que sacarlas del mapa, causando un efecto muy curioso.
Mapamundi Ptolemaico dibujado en 1482 por Nicolaus Germanus para la edición de Ulm
La tradición ptolemaica se perdió en Europa durante la Edad Media, en que la investigación geográfica experimentó una fuerte recesión. Su obra y sus conocimientos, sin embargo, se perpetuaron en la cartografía islámica, que profundizó en el sistema del sabio alejandrino y amplió los conocimientos y datos que él aportara. Se conservaron también sus conocimientos en Bizancio, donde conoció varias ediciones en lengua griega de las que solo han llegado algunos fragmentos hasta nuestros días.
A principios del siglo XV Jacobus Angelus terminó su traducción al latín de la Geografía de Ptolomeo, que se había mantenido vigente entre los árabes y en Constantinopla, donde había conocido sucesivas ediciones en lengua griega. A partir de esta traducción la ciencia renacentista redescubre la obra de Ptolomeo y experimenta un gran impulso gracias a invención de la imprenta. En las primeras ediciones se elaboraron los mapas siguiendo fielmente la descripción original pero inmediatamente empezaron a modificarse y a añadirse otros que incorporaban los nuevos conocimientos geográficos, uniendo a la precisión empírica de los portulanos el rigor del método científico aportado por la Geografía ptolemaica.
Edición de Germanus en 1470
A los nuevos mapas que resultan de esta síntesis de les conoce como "Tabulae Novae". El invento de la imprenta lanzó definitivamente la obra de Ptolomeo y con ella Europa conoció un auténtico boom cartográfico.  No es exagerado decir que la Geografía ptolemaica se convirtió en un clamoroso éxito editorial que se prolongaría, manteniéndose entre las obras científicas más reeditadas, al menos hasta final del siglo XVII. Buena parte de este éxito se debe a que fue una obra muy dinámica, continuamente enriquecida por las aportaciones de los grandes geógrafos y cartógrafos, incluso por los que desarrollaron sus propios sistemas. Hay que añadir a este dinamismo el hecho de que eran mapas de gran belleza y colorido. Generalmente eran coloreados a mano, por lo que entre ejemplares de una misma edición se daban acabados desiguales y a veces muy valiosos.
Ampliación del mapamundi ptolemaico realizada por Waldseemuller en 1507 incorporando los nuevos decubrimientos.
http://valdeperrillos.com/books/cartografia-historia-mapas-antiguos/renacimiento-en-europa-ptolomeo
https://es.wikipedia.org/wiki/Mapamundis_antiguos
http://www.artehistoria.com/v2/obras/9780.htm
https://prezi.com/hngbe_mgu-8p/mapas-de-tradicion-ptolemaica/
http://valdeperrillos.com/books/cartografia-historia-mapas-antiguos/renacimiento-en-europa-ptolomeo
https://prezi.com/hngbe_mgu-8p/mapas-de-tradicion-ptolemaica/



BARCINO PUERTO NATURAL Y SU ANFITEATRO



Barcino se funda a muy escasos kilómetros de la ciudad de Baetulo (Badalona) en la costa. A fines del siglo I a.C, Faventia Barcino quedará insertada en el rico territorio agrícola de Baetulo. La fundación de Barcino es así ( aparentemente ) redundante
Durante las guerras cántabras se pone en marcha un programa logístico militar sistemático, reflejado en las fundaciones de Ilerda, Cesaraugusta, Clunia, Astúrica, Legio, Lucus y Bracara como puntos fuertes de la estructura del poder de Roma en el norte de Hispania, desde el Mediterráneo al Atlántico. Unas fundaciones articuladas por una vía romana.  Se ha admitido que un buen puerto sobre el Mediterráneo era entonces imprescindible para facilitar el contacto con Roma.
Pero Estrabón nos dice que, durante estos años, Tarraco no tenía puerto; al hallarse  casi cegado por las arenas del río Francolí. Faventia Barcino pudo aportar este puerto necesario. Esto será el impulso necesario para la fundación de Barcino. La necesidad de custodiar su puerto asegurando el abastecimiento de las legiones por mar, llevaría a construir un primer campamento fortificado sobre el Mons Taber. Del cual no tenemos restos, pero si indicios documentales del Praefectus orae maritimae allí asentado.
Las primeras vistas de Barcelona (s. XVI) muestran una playa desnuda, al pie de las viejas murallas de Barcino. La costa quedaba totalmente expuesta a las destructoras tormentas del levante. ¿Existió realmente tal puerto natural mil quinientos años atrás?
Durante las Guerras Civiles o durante las campañas contra los cántabros y astures a lo largo del siglo I a.C., hay un importante aumento del comercio en naves de carga, de calado creciente, Durante el imperio, predominan cargueros con un calado del orden de 4 metros.
Prácticamente todas las playas del entorno catalán descienden muy suavemente y los barcos no se pueden acercar a tierra firme, lo que complica grandemente su carga y descarga. No así en Barcino. A pocos metros de la ciudad amurallada de Barcino, ha existido siempre en el mar una falla tectónica. Se forma así un brusco escalón que permite arrimar a tierra firme las naves de calado importante.
Extra muros, junto a la puerta sur de la muralla, hoy la salida de la calle Regomir, los restos de las Termas del puerto (las más antiguas de la ciudad) son una característica de los puertos romanos. Durante muchos siglos, solo Faventia Barcino (luego Barcilona) pudo ofrecer un atractivo puerto natural en la costa catalana. Se construyen sus murallas cerca del 14 a.C. En el año 44 d.C., Pomponio Mela en su Chorographia todavía describe a Barcino como una pequeña ciudad.

Plinio en su Naturalis Historia, (que debió acabar en el año 77 d.C.), describe la costa catalana y ya distingue a Faventia Barcino como un oppidum civium romanorum (pocos en Hispania).. Esta distinción es muy significativa. Baetulo e Iluro eran ciudades que tenían que pagar sus impuestos a Roma (stipendarias). Faventia Barcino era la ciudad con los privilegiados ciudadanos romanos. A fines del siglo I d.C., son construidos un gran acueducto y unas segundas Termas intra muros por un generoso (evergetista) patricio barcelonés. 
Las excavaciones muestran que intra muros abundaban las domus lujosas. Sugiriendo en los siglos I y II d. C. una población de ciudadanos cosmopolitas y aristocráticos. Una especie de acrópolis. Lucio Minicio Natal no era el único equites generoso de Barcino, ni el único con intereses por todo el imperio. Faventia Barcino parece crecer espontáneamente, sin un impulso específico desde Roma. Pero goza de recursos y de una gran vitalidad.
Estas élites convierten a Barcino en la ciudad que atraerá a Ataúlfo y la emperatriz Gala Placidia en el año 413 d.C.
Una población de soldados licenciados por Augusto no fue significativa para los orígenes de Barcino. Unas excepcionales condiciones, geográficas y geomorfológicas fueron las que provocaron la gran rapidez e importancia del crecimiento de Barcino y su puerto.
Es Avieno que describe poéticamente en el siglo IV unos brazos protectores en las Barcilonas (Faventia y Barcino). Unos diques visibles que formarían un puerto protegido interior. Esto es también descrito por Al-Idrisi y Al-Humari entre otros. Al-Idrisi  (del siglo XII), Al Humari literalmente copia a Al Idrisi. Alonso de Palencia (1423-1492) insiste en la favorable profundidad de puerto interior de Barcelona. Diversos documentos barceloneses hacen referencia a les Tasques y a la isla de Mayans, unas barras arenosas que protegían el puerto en Barcelona.

En 1466 otro contingente genovés fracasa para recuperar una nave capturada refugiada en el puerto interior. No cabe ninguna duda de que las Tasques eran una realidad muy a tener en cuenta en el puerto de Barcelona hasta el siglo XV. Según la crónica del genovés Antonio Gallo, estaban distanciadas de la playa cien pasos genoveses, unos 172 metros.
La Porta del Mar nos marca el centro del puerto medieval de Barcelona en los primeros dibujos y grabados de Barcelona (de los siglos XV a XVIII) a pocos metros de las desaparecidas Termas del puerto.
En la baja Edad Media, este puerto natural fue indispensable para el imperio catalano-aragonés del Mediterráneo.
Pero estas barras arenosas van siendo erosionadas. A partir del siglo XV, lo poco que queda de las Tasques será insuficiente para proteger del viento y de las tormentas de levante a los grandes navíos atlánticos que se van imponiendo. Llevan tres palos y una alta superestructura sensible al viento. Y por su calado, tenían grandes dificultades para sortear los bajíos y entrar al puerto interior para cargar y descargar.
En el siglo XVI les Tasques ya no eran visibles, como nos muestra van Wijngaarden en 1565.
Barcelona pasa entonces a ser un puerto muy secundario. No será hasta mediados del siglo XIX que el puerto de Barcelona recupere su capacidad de competir.

Juan Pablo Canals, Barón de la Vall-Roja (1730-1786), señalaba tradiciones de un anfiteatro en Barcino en las cercanías de la calle de la Boqueria de Barcelona. Durante dos siglos no se había encontrado ninguna evidencias. Pero en el año 2009, se ha identificado una huella muy clara de un anfiteatro en Barcino fosilizada en el trazado viario, en el área sugerida por Canals.
En una vista cenital, la calle del Cardenal Casañas aparece como un segmento de una elipse de unos 80 metros de longitud. Simétricamente, enfrente, un segundo segmento elíptico de apenas de 50 metros queda definido por la calle dels Cecs de la Boqueria y por fachadas en la plaza de Sant Josep Oriol Sobre una foto aérea, es muy preciso el ajuste con la trama urbana de una elipse geométrica generada por ordenador.
Esta huella fosilizada coincide con las proporciones y las dimensiones de otros anfiteatros romanos. Los diseños de planta elíptica son muy raros. Tanta concordancia no puede proceder del azar.

La silueta ocupa una reducida plataforma lateral al oeste del Mons Taber, a unos 6 metros sobre el nivel del mar. Es un espacio extra muros idóneo, casi único, para ubicar a un anfiteatro en este promontorio, a salvo de riadas, muy cercano al forum y a una puerta de la muralla. Esta posición, junto a la entrada de la ciudad, es frecuente en ciudades romanas; Astorga, Arlés, Bourges, León, Lucques, Lugo, Mérida, Metz, Nimes, Rouen, Sagunto, Segóbriga , Sevilla, Tarragona y Verona entre otras.
El recinto amurallado de Barcino sorprende por su escasa superficie (10 hectáreas). Así se ha interpretado por muchos, ( erróneamente según se puede ver ahora ), que Barcino era muy pequeña (1500 a 3000 habitantes intra muros). Sin tener en cuenta que la inusual fortaleza de las murallas y sus torres, las dimensiones de su templo, del foro, de los acueductos, tal anfiteatro, la riqueza en inscripciones epigráficas y de elementos escultóricos, nos hablan de una demografía (intra y extra muros) importante. Barcino era una colonia de ciudadanos romanos (en Hispania solo había cerca de dos docenas en el siglo I d.C.), un puerto muy activo y con un territorium que ahora se reconoce muy poblado. Existirían suburbios muy considerables.

Desde su fundación en el siglo I a.C., las murallas de Barcino quedaron limitadas por las 10 hectáreas disponibles sobre el Mons Taber,
Probablemente el anfiteatro de Barcino fuese erigido a finales del siglo I d.C. en paralelo con los anfiteatros de otras ciudades provinciales. Una fecha coherente con la cronología de la vía y necrópolis que rodea por la calle dels Cecs de la Boquería la silueta fosilizada. Datadas en la plaza de la Vila de Madrid, desde el siglo I d.C a fines del III.
Golvin y Landes observaron que, tras las incursiones de francos y alamanes y los desórdenes de fines del siglo III d.C. las áreas demasiado próximas a las murallas fueron despejadas de aquellas edificaciones que pudieran servir de refugio para unos asaltantes. Esta circunstancia afectó a diversos anfiteatros como los de Rouen, Bourges y Metz, donde se reaprovecharon sus materiales constructivos para en el refuerzo de las murallas. También Puig y Rodà han considerado esta posibilidad en el caso de Barcelona. En Tours parte del anfiteatro se incorporó al circuito de las murallas. En Nîmes se ha conservado la mayor parte del anfiteatro, integrado en la muralla. Bajo las mismas amenazas de fines del siglo III, Verona construyo un nuevo tramo de la muralla para introducir al anfiteatro intra muros.
Los sondeos arqueológicos de los alrededores de la muralla y del anfiteatro, evidencian gran actividad urbana hasta el siglo IV, cuando decae bruscamente. Los trabajos de Belmonte, Busquets, Espejo, Triay, Ravotto, Moreno y Pastor muestran que durante el siglo IV, se procedió a la eliminación sistemática de las construcciones en el exterior más inmediato de Barcino. Lógicamente recuperándose sus materiales en el refuerzo de la muralla.
En el año 2007 en una cata en el noreste de la iglesia del Pi, a escasos centímetros bajo su pavimento, apareció un corto fragmento de una bóveda de piedra amortizada y apoyada en la cimentación de los contrafuertes de la iglesia. Solo pudo fecharse entonces como anterior al siglo XIV. De considerarse la posibilidad de un anfiteatro esta bóveda de piedra (UE 103 en la excavación) resulta interesante, Su orientación coincide con la de las bóvedas y muros radiales que soportan la cavea en otros anfiteatros.
Admitiendo que tal bóveda cubriese un espacio transitable, el nivel de circulación original estaría en el nivel de la vía romana que rodea al supuesto anfiteatro y que pasaba entonces por la cercana plaza de la Vila de Madrid. En 1956, durante su excavación, pudo estimarse que esta vía romana estaba a unos 3 metros bajo el nivel actual del suelo.

En el 2009 se intervino en un área que topográficamente correspondería a las arenas centrales del anfiteatro. Resalta una hilera de tres gruesos pilares rectangulares que coinciden con la orientación del eje menor de la elipse fosilizada, relacionándolos así directamente con la hipótesis del anfiteatro. Su datación sería concordante con el anfiteatro.
El cuerpo de los pilares es de argamasa, pero la superficie superior de los pilares es plana y está formada por una hilada de sillares de piedra (usada para aislar la madera de la humedad del suelo). Los paralelos hallados con otros anfiteatros respecto a la posición de estos pilares, su morfología y sus materiales constructivos, sugieren que estos pilares pudieran ser el soporte de la usual tarima de madera que cubría todas las fossae bestiariae en los anfiteatros.
En Barcelona se conocen dos topónimos directamente relacionados con unas “arenas” (sinónimo de anfiteatro muy usado)
La plaza Arenaria, que estuvo hasta el siglo XIV al sur de la iglesia del Pi, junto a la muralla.
En tradiciones, santa Maria de les Arenes era el monasterio e iglesia martirial de Santa Eulàlia (documentada como domus Sanctae Mariae), que el estudio reciente de muchos topónimos y su distribución topográfica señalan en la actual Santa Maria del Pi.