martes, 12 de diciembre de 2017

BEATO DE LIEBANA... EL BEATO DE GERONA



Por lo que es más conocido el Beato de Liébana es, sin duda, por su códice llamado "Comentarios al Apocalipsis de San Juan", basado en ,textos de dos padres africanos (Primario y Ticonio), más algunos otros de Apringio de Beja, de los siglos V y VI.
Hacia el año 776, un monje llamado Beato, quizás abad del monasterio de Santo Toribio de Liébana, escribió una obra titulada Comentarios al Apocalipsis que tuvo un extraordinario éxito durante cinco siglos. Gracias a su extensa cultura, Beato combinó en este texto, a modo de summa, muchos comentarios que habían realizado sobre el tema autores como San Ireneo de Lyon, San Gregorio Magno, San Isidoro de Sevilla y el erudito del siglo IV Ticonio. El género de la literatura apocalíptica, que surgió en el ambiente judaico hacía el siglo II a. C., nunca había dejado de cultivarse. Beato, tan obsesionado como sus contemporáneos por el inminente advenimiento del fin del mundo, que según el cálculo de las seis edades sucedería en el año 800 (838 en la era española), escribió la obra para edificación de sus monjes, insistiendo en que, tras las aterradoras catástrofes finales anunciadas por Juan el Evangelista, el bien triunfaría sobre el mal. No se conserva el códice original de Beato, que es muy probable que estuviera iluminado. Pasó la fecha temida sin que nada sucediera, pero siguieron realizándose copias en los monasterios del norte peninsular (solo un manuscrito existente es originario de otro país). Después llegaría el temido año 1000, y otras fechas aterradoras, así que el texto, ya indisolublemente unido a un ciclo fijo de ilustraciones, siempre tenía sentido para los lectores. Han sobrevivido treinta y cinco copias manuscritas que datan de los siglos IX al XIII. A cada una de ellas, por extensión semántica, se las denomina beato y 26 de ellas están iluminadas. Dos se conservan en la Biblioteca Nacional de España. Aquí se muestra uno de los más bellos ejemplares, el códice Vitr/14/2, encargado en 1047 por el rey Fernando I y doña Sancha, que quizás realizó Facundo en San Isidoro de León. Sus 98 miniaturas, dotadas de sorprendente expresividad, se distribuyen en su mayoría sobre franjas horizontales de vivos colores, en un peculiar e inconfundible estilo que mezcla el románico con diversas influencias mozárabes y norteafricanas. Se destacan las miniaturas de los Cuatro Jinetes, la visión de la Jerusalén celestial, la serpiente de las siete cabezas y la destrucción de Babilonia. En poder del marqués de Mondéjar desde el siglo XVII, el manuscrito fue requisado junto con el resto de su biblioteca por Felipe V en la guerra de Sucesión.



Este libro debió ser terminado alrededor del año 786. Las explicaciones sobre las revelaciones de San Juan afianzaban en la fé la inquietud espiritual de los creyentes, preocupados por los males de su tiempo, el "fin del mundo" (el temible y desconocido fin de milenio) y la muerte. Tales catástrofes se veían personificadas en España por la invasión islámica y el fin del Reino Cristiano Visigodo.
Démonos cuenta de que estamos en una sociedad iletrada, en que la iglesia va a servir de puente cultural entre la tradición romano-visigoda y el Renacimiento, pero cobrándose un precio: Sólo quien fuese fiel seguidor de sus normas conseguiría escapar de una condenación eterna plena de horrísonos castigos.
Y a los iletrados, se les adoctrinaba con la imagen.. Colorines, truculencia y cuerpos...
Es la obra más destacada entre todos los códices medievales. Está realizado en pergamino, con ilustraciones a los comentarios de los diez libros del Apocalipsis, que están escritos en tono milenarista. Sus características más señaladas son su fuerte cromatismo, las figuras fantásticas y la marcada narratividad, que confiere expresividad a sus pinturas figurativas.
La peculiar y misteriosa estética de estas miniaturas mozárabes siempre ha magnetizado a quien las ha visualizado. Lo fundamental de las mismas es la expresividad del dibujo mediante una alineación firme, con rayas que llevan en sí una intención expresiva, remarcando el significado mediante la intensidad del trazo. Su desarrollo es plano, hierático, carente de claroscuros y perspectivas espaciales, de intenso color, ... Todo colabora para lograr una gran vitalidad y un profundo dramatismo.
Las figuras se colocan escalonadamente. Las de las personas quedan supeditadas a los ropajes, que adquieren protagonismo, y los ojos y las manos son resaltados -como ocurrirá luego en el románico- para intensificar la tensión espiritual. Los fondos son de gran intensidad cromática, representando paisajes idílicos y, a veces, están divididos en fajas de diferentes colores, fuertes y llameantes.
A partir de aquella fecha se copiaron múltiples ejemplares de dicho códice original "Comentario al Apocalipsis de San Juan", a los que se denomina de manera simplificada "Beatos", añadiéndoles el nombre del lugar donde se había llevado a cabo la copia o de aquel donde se conservan.
Lo importante no es el texto en sí sino las miniaturas que lo acompañan. No cabe duda que los Beatos son los manuscritos medievales más valorados y estudiados. Se han publicado muchas obras sobre ellos en diversos idiomas y se han editado láminas reproduciéndolos, así como facsímiles de impecable calidad.
A ello ha contribuido la enigmática belleza de su arte y, por qué no decirlo, lo "misterioso y turbador" (según el profesor Yarza) del texto del Apocalipsis.
El exótico y misterioso expresionismo de las miniaturas de los Beatos del periodo prerrománico se ha atribuido a una conjunción de influencias artísticas que van desde lo tardorromano y bizantino, lo visigótico, lo carolingio y, por supuesto, lo musulmán de Al-Andalus.
Los Beatos "Mozárabes" conservados desde el siglo IX son 27 y de ellos 24 presentan miniaturas. Completos.., van del siglo X al XIII. Los más antiguos se consideran prerrománicos, por haberse realizado en los siglos IX y X, evolucionando posteriormente su estilo al románico pleno (siglos XII y XIII).
En concreto hay:
Una hoja suelta de Silos. Siglo IX
Ocho del siglo X
Seis del XI
Nueve del XII
Dos del XIII
Una hoja del siglo XIII en la Colección Ryland (Mánchester).

Antes de seguir, he de aclarar que acudo a la denominación "mozárabe" por tradición y porque así se encuentra en la mayoría de las fuentes, pero, como indica el citado profesor Yarza, es completamente falso que los Beatos fueran obras de artistas mozárabes, sino que están realizados en los monasterios del Reino de León (León, Zamora, Palencia...), eso sí, en el Periodo del Arte Prerrománico que se suele denominar Mozárabe (siglos IX y X hasta la llegada del Románico), desde que apareciera tal denominación artística en los estudios y publicaciones de don Manuel Gómez Moreno.
Las miniaturas de todos los Beatos hacen referencia al propio Apocalipsis, no a los Comentarios, por lo que se cree que se copiaron a partir de un libro visigodo del texto juanino. Éste sería el prototipo del que descienden los demás. Después, son varias las ramas estilísticas, pero no iconográficas, en que ese primer prototipo se halla diversificado. Aunque en cada copia de beato se manifiesta la genialidad de su artífice y las modas de cada época, su iconografía permanece rígidamente invariable. Esta repetición hubiera sido imposible sin la sujeción a un solo prototipo.
El famosísimo Beato de Gerona (970) fue realizado por el monje Emeterio y la monja Eude (la única mujer que llevó a cabo esta labor) en el siglo X. Tiene 568 folios escritos a dos columnas y 114 miniaturas (alguna de ellas a toda página e incluso doble página), y es el beato que más ilustraciones ha conservado.
Fue donado a la Catedral de Gerona en 1078. Se cree que su origen es leonés y que posiblemente se llevó a cabo en el Monasterio de Tábara, en la provincia de Zamora.

El Beato de Gerona es un manuscrito miniado que tiene 284 folios, está escrito en letra visigótica a dos columnas. Es como todos los Beatos un Comentario al Apocalipsis hecho por Beato de Liébana. Contiene 115 miniaturas, muchas ocupan todo. El estilo demuestra la habilidad y sutileza de la miniadora o iluminadora, y es uno de los Beatos más ilustrados y de los mejores que han llegado hasta nosotros.
La alfa iluminada 
Esta α de gran tamaño tiene un sentido apocalíptico. Esta letra pertenece al conjunto de grandes iniciales ornamentales. La letra en sentido material marca el inicio del libro en alusión a la leyenda apocalíptica: "Ego sum alfa et omega". Pero aquí va más allá, el centro de la letra lo ocupa una Maiestas, que es la alfa y la omega portadora de una esfera del mundo. El trazado del resto de la letra es muy complejo. Los detalles de naturalismo están presentes en las dos aves que cogen con el pico el último trazo que cae de la parte central de la letra. Un elemento singular de esta letra es que tiene una banda horizontal que sirve de estrado para la representación de ocho autores que utiliza el Beato. En grupos de dos, de pie, ante un atril, en el que se supone que ponían sus libros, nos permite ver el sentido de la mesura y del orden que caracteriza el trabajo del artista de este Beato.
Mujer sobre la bestia roja (folio 63)
La imagen emblemática del Beato de Girona es “la mujer sobre la bestia”, que lleva en la mano el cáliz de sus abominaciones, el cual levanta triunfante por encima de la cabeza. Cabalga a lomos de la bestia roja, una especie de caballo rojo con cola que acaba en cabeza de serpiente. El caballo tiene ante sí un árbol de copa redonda, espléndido, que recuerda modelos musulmanes.
La palmera de los justos (f. 147v.)
El Beato habría tomado prestado un texto de Gregorio Magno en relación al significado de las palmas y propone una identificación de la palmera con los justos.
La palmera es un árbol,cuyo tronco es más estrecho en la base y se vuelve más grueso hacia arriba, por lo que se compara con la vida de los justos y se contrapone a otros árboles que representan a las almas terrenales que empiezan anchas en esta vida y poco a poco se van adelgazando en lo espiritual. La escena de la Palmera es una especie de escena de género, en la que la importancia la tiene la palmera, han desaparecido los justos, y lo que vemos es que quieren subir al árbol dos hombres desnudos o casi desnudos, uno armado con una hacha como si tratara de talar alguna palma. Cuesta mucho leer las inscripciones, y no tienen relación con el texto bíblico, sino con las escenas que tenemos delante nuestro.




Maiestas Domini
Beato de Gerona
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Esta imagen representa al Cristo Pantocrator, o sea el Omnipotente, que viene en la gloria de su divinidad, representada por sus cándidas vestiduras, al final de los tiempos. El Cristo Pantocrator expresa la espera escatológica de la asamblea cristiana y de todo la Humanidad.
En su mano izquierda está el Libro de la Vida (en el que todo está escrito), mientras sostiene en su mano derecha una esfera, sobre la que está escrita la palabra "mundus", significando que contemplamos la imagen de "Christus" como “Rex” del “Mundus” ("Mundi"), entendiendo como tal un Cosmos en el que el centro es la Tierra; por eso se ve un círculo oscuro (la bola del mundo, el cosmos) cuyo centro es un puntito negro (la Tierra).
En relación al entorno de la imagen de Cristo, hay que tener presente que a lo largo de la Historia del Arte, las asociaciones Sol-Luna tienen una misión muy clara y en el caso de la iconografía cristiana también.
Sol-Helios (color dorado del fondo) es imagen clarividente de Cristo como “Lux” (Ley-Doctrina) del “Mundus-Mundi", es decir, la luz que todo lo ilumina; mientras que Luna-Selene simboliza a la “lux” que ilumina las Tinieblas (caos, desorden, piélago), la luz que "barre" la oscuridad. En iconografía cristiana Luna = Iglesia.
Los cuatro semicirculos de las esquinas son imagen de los cuatro Evangelistas que anuncian la venida de Cristo al mundo: El Tetramorfos. Una interpretación popular lo asociaba a que Jesús nació como un ángel, vivió como un león, fué muerto como un toro y ascendió al Cielo como un águila.


La Quinta Trompeta
Beato de Gerona
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La imágen anterior corresponde al momento en que el Quinto Ángel toca la trompeta.
Jacobus Hispania
Beato de Gerona
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Mensaje a la Iglesia de Éfeso
Beato de Gerona
Recurro a un enlace (Mensaje a las Siete Iglesias) para evitar que este artículo se haga más extenso de lo que ya es. He elegido de nuevo esta escena porque tenemos la idea de que toda la iconografía medieval es muy recargada... Pues no; observen  que prodigio de sencillez, de color y de luz...
En "The Art of Medieval Spain" , John Williams llama al Beato de Gerona, uno de los más ricamente decorado y de los mejor documentados. Este códice (como ya pudimos observar contiene los Comentario al Apocalipsis,por Beato de Liébana,además de la recopilación original del Beato de comentarios sobre el Libro del Apocalipsis...


http://lamontalbana.blogspot.com.es/2006/04/los-beatos.html
https://lh3.googleusercontent.com/-egOlIq13wl4/VZ3D1fQrOhI/AAAAAAAAFFE/bAEK1PClgOE/w800-h800/LBGERONAG4.jpg
hhttps://es.wikipedia.org/wiki/Beato_de_Geronattp://www.ub.edu/duo
da/diferencia/figuras/grandes/1307.jpg
http://www.ub.edu/duoda/diferencia/html/es/primario18.html
https://euclides59.files.wordpress.com/2014/08/ende.jpg?w=476&h=706
https://www.wdl.org/es/item/10639/

sábado, 9 de diciembre de 2017

JOSEPH TEODOR KONRAD KORZENIOWSKI Y LORD JIM


Narrador británico de origen ruso-polaco, nacido en Berdichev (ciudad polaca sometida, a la sazón, al Imperio Ruso, y actualmente perteneciente a Ucrania) el 3 de diciembre de 1857, y fallecido en Bishopsbourne (cerca de Canterbury, en el condado británico de Kent) el 3 de agosto de 1924. Aunque su verdadero nombre era el de Teodor Józef Konrad Korzeniowski, es universalmente conocido como Joseph Conrad, adaptación al inglés de su antropónimo y patronímico, que él mismo adoptó cuando recibió la nacionalidad británica. Autor de una extensa y deslumbrante producción narrativa en la que, en líneas generales, aborda el problema de la soledad del individuo abandonado en un mundo hostil y sometido a los inesperados golpes de la fortuna, está considerado como una de las figuras cimeras de la narrativa universal de finales del siglo XIX y comienzos de la siguiente centuria.
Nacido en el seno de una familia relevante en el ámbito cultural y político de la Polonia de mediados del XIX, quedó huérfano a muy temprana edad, por lo que se educó bajo la tutela de su tío materno, Thaddeusz Bobrowski. Fue el único vástago del matrimonio formado por Appolonius Nalecz Korzenowski -poeta romántico, traductor al polaco de algunas obras de Shakespeare (1564-1616) y ferviente patriota- y Evelina Bobrowska -también luchadora por la independencia de su pueblo, aunque algo más conservadora que su esposo-. El padre del futuro escritor, militante activo en la lucha independentista, fue uno de los integrantes del comité que encabezó la insurrección polaca contra el dominio ruso, por lo que fue detenido en 1861 -cuando el pequeño Józef sólo contaba cuatro años de edad- y deportado a Vologda, una inhóspita región del nordeste de Rusia. Un año después, su mujer y su hijo viajaron hasta allí para reunirse con él, y la familia entera permaneció en Vologda hasta 1865, en medio de unas deplorables condiciones de vida que, a buen seguro, habrían de influir posteriormente en la obra del escritor, dominada por la vulnerabilidad del ser humano y la inestabilidad moral que se apodera de él en situaciones extremas.
Tras una serie de circunstancias familiares,en las que queda huerfano y durante cerca de cuatro años ejerció de marinero raso en la marina mercante francesa, donde tuvo ocasión de vivir algunas singladuras novelescas que luego habrían de surtir de abundante material narrativo a sus obras. Así, v. gr., en 1876 tomó parte en una travesía a las Islas Occidentales que, bajo la tapadera de la actividad comercial, escondía un turbio negocio de tráfico ilegal de armas. El primer oficial de la tripulación enrolada en esta singladura, un ciudadano corso llamado Dominic Cervoni, dejó una huella imborrable en su vida y en su obra (en la que apareció reflejado como el protagonista de su novela Nostromo). Al mismo tiempo, su experiencia vital se enriquecía con numerosos lances rocambolescos que, convenientemente adornados después por su imaginación de escritor -en opinión de sus más autorizados biógrafos-, le convirtieron también en un personaje cercano a sus entes de ficción: al parecer, vivió peligrosamente endeudado durante mucho tiempo, se enamoró de mujeres que no le correspondieron (una de las cuales le arrastró hasta un intento fallido de suicidio) y sufrió varias heridas de extrema gravedad (provocadas por accidentes de trabajo y por románticos duelos que no han podido ser verificados por los estudiosos de su vida y obra).
En 1878, cumplidos los veintiún años de edad, Józef Konrad fue requerido para el cumplimiento de sus obligaciones militares. Para eludirlas, abandonó la marina mercante francesa y se enroló en un buque inglés que, tras tocar puerto en Estambul, regresó a su punto de partida y desembarcó al joven en las costas británicas de Lowestoft, donde por vez primera pisó la tierra de la nación a la que había de quedar vinculado durante el resto de su vida. Al servicio, a partir de entonces, de la flota mercante británica, refrescó pronto aquellos rudimentos de inglés que había aprendido al lado de su padre y protagonizó, nuevamente, otras muchas aventuras dignas de sus mejores novelas. Entre ellas, por su importante reflejo en su posterior producción literaria, cabe destacar la que vivió a bordo del navío Palestine, a cuya tripulación se unió en abril de 1881 para colaborar en el transporte de un gigantesco cargamento de carbón hasta el Lejano Oriente. La colosal embarcación, de más de cuatrocientas toneladas, fue azotada durante la navegación por vientos huracanados que estuvieron a punto de hundirla; poco después, sufrió en su quilla el impacto de un buque de vapor, lo que provocó el pánico de la tripulación y el abandono de la nave por parte de muchos marineros; y, para colmo de males, antes de arribar a su destino final en las Islas Orientales, se declaró a bordo un pavoroso incendio originado en la carga de carbón, lo que obligó a los escasos tripulantes que aún navegaban en el Palestine a abandonarlo urgentemente en botes salvavidas. En uno de ellos escapó de la tragedia Józef Konrad, quien, tras más de trece horas a la deriva, tocó finalmente tierra en una isla de Sumatra. El recuerdo de esta accidentada singladura le habría de inspirar, años después, la novela breve titulada Youth (Juventud)
Subyugado por esta vida de emociones y aventuras, Józef Konrad formó parte de las tripulaciones de otras dos naves durante 1882 y 1883, y a finales de dicho año decidió que había llegado el momento de empezar a poner por escrito los recuerdos de sus vivencias y las reflexiones extraídas de ellas. Sin embargo, aún le faltaba mucho para dedicarse profesionalmente a la creación literaria, por lo que siguió navegando hasta alcanzar, en 1886, el certificado de capitán de altura, al tiempo que solicitaba -para poder ejercer su profesión en la nación que le había acogido- la ciudadanía británica. Surcó, a partir de entonces, todos los mares -aunque con recurrente presencia en el archipiélago malayo-, y en una penosa travesía desde Bangkok hasta Singapur se hizo cargo por vez primera de una embarcación, de nombre Otego, cuyo capitán había fallecido en plena travesía.
En el verano de 1889, recién llegado a Londres después de muchos meses de navegación, Józef tomó alojamiento en una habitación que daba al Támesis y empezó a redactar la que, al cabo de seis años, habría de convertirse en su primera novela publicada, Almayer's Folly (La locura de Almayer), centrada en las vivencias de un comerciante holandés que había conocido en Borneo. Pero antes de exhibir su nombre por vez primera en los estantes de las librerías londinense, protagonizó otras muchas aventuras exóticas, como la que le condujo en 1890 hasta el Estado Libre del Congo. Al parecer, desde su niñez solitaria y ensoñadora en Polonia había albergado la ilusión de conocer aquellas misteriosas tierras africanas, en las que por fin, a los treinta y tres años de edad, logró pasar cuatro intensos meses, fascinado por una serie de vivencias y sensaciones que, años después, habrían de quedar plasmadas en la que tal vez sea su obra más célebre, Heart of Darkness (El corazón de las tinieblas).


Lord Jim se publica en 1900 por entregas. Diecisiete años más tarde se edita como libro. Pero mientras tanto, su autor ha tenido tiempo de atender a los cuestionamientos críticos con que se recibió  la obra.  La respuesta a ellos, la plasma Conrad en su célebre prólogo, ejemplo de ironía y a la vez de lección de narrativa. La recepción de los lectores (profesionales y no profesionales) de Lord Jim, apuntaban al tiempo que empleaba Marlowe en contar la historia del aventurero Jim. Y no menos sorprendidos, a la paciencia de los que escuchaban dicha historia, inverosímil según los críticos, ya que no imaginaban a nadie tan atento a tan prologado relato. Conrad responde con una fina ironía, pero enseguida entra en materia y argumenta que su novela, que al principio iba a ser un simple cuento, se fue transformando en una novela de estructura “errante y libre”, una novela empeñada sustantivamente en realzar “el sentimiento de la existencia” en un alma sensible. Si Marlowe en El corazón de las tinieblas tenía un papel protagonista, por lo menos hasta que aparecía el inquietante y atormentado Kurtz, en Lord Jim su presencia se difumina entre las heroicas peripecias a que se entrega el joven Jim para  lavar su torturada conciencia. Conrad a su manera fue un visionario. Así lo escribió en su no menos célebre prólogo a El negro del Narcissus: “Escribo para hacerte ver”. Ver era para el autor polaco adelantarse al futuro. La tragedia de Jim forma parte de la crisis del alma humana que vio Conrad que se cernía sobre la civilización. 
Joseph Conrad relató hechos. Y de ellos supo que lo esencial no estaba en su núcleo sino en sus contornos, en sus alrededores. Para el escritor la realidad humana era casi inaprensible, “como esas aureolas de neblina a través de las que a veces se ve la luna”. De ahí el sentido último de su concepción de la forma novelesca. Marlowe narra haciendo saltos en el tiempo y el espacio, crea zonas dispersas en su discurso, su relato adquiere estructura polifónica, va y viene por los suburbios de sus recuerdos. Marlowe es un testigo misterioso, pero el único que ha visto la desolación de su héroe recorrer de puerto en  puerto a la búsqueda de su imposible redención. Leer a Conrad es como entrar en un sueño. Tal vez  por eso Forster no lo entendió.
A Joseph Conrad nunca le molestó que sus lectores más incondicionales se decantaran por Lord Jim, él que tanto quiso a todas sus criaturas de ficción sin distingos ni preferencias. Una mañana soleada en una bahía oriental, Conrad descubrió a su doliente héroe: “Lo vi pasar, emocionado y significativo, bajo una nube, sin pronunciar ni una palabra”. Era Jim a punto de traspasar la línea de sombra.




Esta es la historia de una Caída, una Expiación, y una Purificación, una Segunda Oportunidad. Jim es un marino que lleva una mancha en su pasado: ha cometido un acto de cobardía, ha secundado el abandono por la oficialidad de un barco que parecía condenado ahundirse, el Patna, colmado de peregrinos musulmanes. (Conrad se basa en hechos reales: la historia del vapor Jeddah, que tuvo lugar en el verano de 1880). El barco no se hundió, y los culpables de abandono fueron juzgados. Jim, a diferencia de los otros,busca el castigo para paliar su culpa. Pero los hechos dejan su huella sobre él; no los puede olvidar. Jim vive desde entonces una vida errante, tratando de escapar del recuerdo culpable y de la mirada sombría de los hombres.





La primera parte de la obra consiste en el relato, más o menos indirecto, de los hechos que originan la Caída y la posterior Expiación: el abandono del Patna y sus consecuencias; el juicio, al que Jim se presenta voluntariamente; su degradación por dictamen del tribunal; su encuentro con Marlow, quien asiste al juicio y pronto concibe una atracción, un impulso paternal y amistoso hacia el enigmático joven, del que se convertirá en confidente. Es justamente desde esta posición privilegiada que Marlow oficia de narrador. Según este personaje –alter ego de Conrad-, Jim “era un joven perdido, inutilizado, uno de tantos entre un millón a él semejantes;pero era uno de los nuestros.”
Jim es un joven con grandes aspiraciones. Desde niño había imaginado grandes hazañas, aventuras y peligros en los que él resultaría vencedor. Proviene de una familia religiosa, encabezada por un pobre párroco inglés que “no concibe más que una fe y una sola norma de conducta”.El honor, para Jim, es código supremo. Sin embargo, el destino le juega una mala pasada: justo cuando tiene oportunidad de realizar sus sueños de heroísmo, una grieta en su carácter lo hace partícipe de la referida acción, el abandono del Patna.Su conciencia le hace buscar el castigo y la expiación.



El problema es que una vez expuesto a la luz su pecado, no puede deshacerse de esa mancha, que le persigue allá donde va, hasta el momento en que ya no sabe qué hacer, se hunde más y más en el abismo de su acción pasada, que se torna presente continuamente. Lo dramático de la situación es la contraposición entre sus aspiraciones, su ideal de vida y los hechos en los que se ha visto involucrado. Para Jim es un fracaso vital, un fracaso de sus expectativas, que le hunde profundamente, le deja sin norte. Comienza de este modo un angustioso periplo por distintos trabajos y puertos, siempre a la defensiva, siempre mirando a sus espaldas. Allá donde intenta salir adelante, siempre hay alguien que le recuerda su pasada flaqueza, con lo que Jim ha de desplazarse de nuevo. Necesita otra oportunidad para lavar su pecado, para demostrar que ha aprendido la lección. Le es imprescindible mostrar que es capaz de ser fiel, de ser valiente, de que se puede confiar en él. Y sobre todo, necesita mostrárselo a sí mismo. Y no puede volver a su país: para ello había de tener la conciencia tranquila, ya que volver con los suyos era algo así como rendir cuentas, según Conrad.



En Jim el castigo asume la forma de huida, un escapar del mundo y de sí mismo. Y es que, tras el fracaso,sus sueños de gloria se han desmoronado. Cuando el azar –¿o es el destino?- le ha deparado oportunidades propicias a la resolución y el arrojo (la primera fue en su época de cadete), en vez de aprovecharlas, falla estrepitosamente. Ha llegado la hora del castigo: puesto que no será objeto de aclamación por sus semejantes -y ha estado en su mano lograrlo-, se obliga a excluirse de sus simpatías y a confinarse como un paria moral –con lo que, digamos de paso, se nos vuelve admirable en su lacerada dignidad: su ideal ético era elevadísimo, románticamente riguroso, y lo será hasta el final. Puesto que no ha sabido honrarlo, se asigna a sí mismo un lugar miserable entre los hombres; esto, en vez de escudarse en pretextos acomodaticios.



 Así pues, cada vez que asoma el espectro del Patna, el espectro de su culpa, Jim larga velas sin que nadie sepa por qué –en efecto, nadie asocia al diligente aunque reservado joven con la aciaga memoria del buque, excepto Marlow-. Y acaba ocultándose del ‘exterior’ en la jungla de Patusán, en donde todos ignoran su pasado y todos lo veneran –salvo un funesto personaje, Cornelius-. En Patusán no sólo renacen los sueños de Jim, sino que los realiza. Jamás se plantea la posibilidad de volver al mundo de fuera. ¿Para qué, si allí es un paria, mientras que acá es ya un héroe? Con todo, la huida resulta una quimera: cuando la cree al fin consumada, clausurado su pasado y expurgada la culpa, el mundo exterior le da alcance, lo desengaña, remitiéndole un ominoso y acusador agente en la persona del pirata Brown.
Digamos algo sobre los nombres que entretanto han surgido, concernientes a la segunda parte de la novela. Patusán es el país ficticio en que Jim se recluye, donde imperan por una parte el corrupto rajá Allang y su aliado el bandido Alí y por otra, el honorable Doramín, jefe del partido opuesto al rajá. Jim, siempre vestido de blanco –símbolo de la pureza y de la inocencia- de la cabeza a los pies, se convierte por su valentía en una leyenda viviente, al librarles del malvado Alí y someter al rajá. Los indígenas, en agradecimiento y como señal de respeto,lo llaman Tuan (Lord) Jim.





Cornelius es un personaje resentido, antiguo representante de los negocios de Stein (un potentado y amigo de Marlow, por cuyo intermedio arribara Jim a Patusán). Mezquino y cobarde, Cornelius detesta al recién llegado. Tiene una hijastra de nombre Joya (Jewel), obsesionada por la idea del abandono, que acabará siendo pareja de Jim.La relación amorosa establecida entre ambos es una profunda pasión en la que, mientras Jim está seguro de su amor y de su fidelidad, ella vive angustiada, temiendo su partida constantemente, recordando el ejemplo de su madre, abandonada a su vez por otro hombre blanco, que, como suelen hacer los que viven muchos años en ultramar, finalmente retorna a su país, a los suyos.




Finalmente, pero no menos importante,Brown, ‘el Caballero Brown’ –según gusta de hacerse llamar-.Se trata de un forajido, pirata y traficante de armas temido en los mares orientales, ahora en trance de decadencia. En mala hora llega a Patusán con su nefasta banda amenazando la paz y el bienestar reinantes, cual bandada de cuervos de mal augurio. Sin proponérselo, puesto que lo ignora todo de Jim, obliga al protagonista a encarar -una vez más- su pasado culpable. (El hado, parece decirnos Conrad, es inmisericorde y sus instrumentos, ciegos.) Ante el bandido,Jim siente compasión porque Brown le hace rememorar su falta y por ello ser comprensivo con los pecados ajenos: él también es un pecador, y ningún esfuerzo parece asegurarle la redención en vida.




De este modo el final se precipita, con el asalto de los bandidos, la matanza, la muerte del amigo querido, Dain Waris, el hijo de Doramín, y Jim ve tambalear su posición. Es el responsable de lo sucedido, puesto que él ha tomado la decisión de liberar a los bandidos. Sin embargo, no ha olvidado su pasado y ha aprendido la lección. Esta vez permanece en su puesto. Asume su responsabilidad y planta cara a su destino, la muerte. Marlow nos lo cuenta:
“Abandona a una mujer llena de vida, para celebrar su implacable boda con un fantasma: el ideal de conducta que a sí mismo se trazó. ¿Estará ahora satisfecho, completamente satisfecho?, me pregunto yo. Bien deberíamos saberlo. Es uno de los nuestros…
Uno de los nuestros. Esta es una frase que, a guisa de leitmotiv, se repite en diversos pasajes de la novela. Jim lo es, uno de los nuestros: alguien que, a pesar de sus fracasos y sobre todo por su redención final, comparte con sus compatriotas, con quienes se presume serán los lectores privilegiados de la novela –personas de formación occidental y sobre todo ingleses o británicos-, y con el propio autorun mismo código ético y una misma forma de comprender y posicionarse en el mundo. Para Conrad, el hecho de haberse expatriado de su Polonia natal, el de haber servido en la marina británica y el de escribir en el idioma de su patria adoptiva parecen inducirlo a una cierta inseguridad. Al hacer de Jim un representante de esta Inglaterra que es su segunda patria –y representante, por extensión, de la civilización occidental-; al apropiarse de dicha fórmula (‘uno de los nuestros’) por mediación de Marlow, el escritor se identifica más que nunca con un nosotros –el de Marlow, el de sus oyentes/lectores, el del malogrado Jim-bien definido, admirable y gratamente protector.
“Lord Jim” es una de las novelas que conforman el volumen ‘Los libros de Marlow’,que reúne las cuatro obras escritas por Joseph Conrad con Marlow como narrador. Las otras tres son las siguientes: “Juventud”, “El corazón de las tinieblas” y “Azar”.
http://www.enciclonet.com/articulo/conrad-joseph/#
http://www.hislibris.com/lord-jim-joseph-conrad/
http://blogs.elpais.com/papeles-perdidos/2012/10/lord-jim-de-josep-conrad.html

miércoles, 6 de diciembre de 2017

LAS REINAS DE TEBAS...PODER E INFLUENCIA


Tras el ocaso del Imperio Medio,los hicsos procedentes del Próximo Oriente acabaron dominando casi todo el Egipto.Pero los Reyes de Tebas,con el apoyo inestimable de las mujeres de su familia,lograron expulsarlos de su pais.
Hacia 1644 a.C.,una dinastía de "príncipes extranjeros",los llamados hicsos,se hizo con el poder en el norte y el centro de Egipto. Apoyándose en comunidades de gentes llegadas de Palestina durante las décadas anteriores,estos príncipes,seguramente de origen semita,mantuvieron su dominio durante mas de un siglo.Sin embargo en el sur del país,en un extenso territorio que iba desde Elefantina hasta Abydos,un linaje de militares procedente de Tebas alcanzó cierta gloria y popularidad,y se erigió como baluarte de la resistencia frente a la dominación extranjera. En un primer momento,las relaciones entre hicsos y tebanos fueron pacíficas,pero pronto comenzaron las hostilidades y entraron en conflicto.Así sucedió en tiempos del rey hicso Apofis I ,que reinaba desde la ciudad de Avaris,en el Delta.Un valerosos guerrero llamado Seqenenre Taa II,sucedió a su padre como rey de los territorios tebanos y concentró en su persona todas las esperanzas de expulsar a los hicsos y unificar nuevamente el pais del Nilo.
La dinastia XVII tebana se distinguió por el extraordinario protagonismo político que tuvieron en ella algunas mujeres:Siglos antes de las grandes reinas de la dinastia XVIII (como la reina faraón Hatshepsut,la reina Tiy,esposa de Amenhotep III,o Nefertiti,la bella e influyente esposa del faraón Akhenaton) surgió en Tebas un modelo de "reinas con poder"que dejaría profunda huella en periodos posteriores.La primera de estas figuras fue la madre del propio Seqenenre Taa II : la reina Tetisheri.A juzgar por los testimonios escritos.Tetisheri fue una mujer poderosa y enérgica que ejerció una gran influencia sobre su hijo.



De origen plebeyo (era hija del magistrado Tyenna y su esposa Neferu ),Tethiseri fue elegida por Seqenenre Taa I para convertirse en su esposa principal con el titulo de Gran Esposa Real.Sabia consejera de reyes guerreros,contribuyó a reclutar tropas para la lucha contra los hicsos,por lo que el pueblo la reconoció como el alma de la resistencia nacional.A su muerte,su nieto el rey Amosis,decidió rendirle homenaje construyendole un cenotafio en Abydos,centro del culto al dios de Mas Allá,Osiris, y a los antepasados reales.En cierto modo se la veneró como antecesora de la dinastia.
La siguiente mujer que brilló con luz propia en la dinastía tebana fue la hermana y esposa principal del joven Ahhotep.Como su madre Tetisheri,Ahhotep era una mujer de espíritu luchador,tenaz y voluntariosa,que influyó en su esposo para que se lanzara a la guerra contra el invasor.El faraón murió de forma inopinada cuando aun era joven,seguramente en el curso de una batalla contra los hicsos.Su momia,recuperada del escondrijo de Deir el_Bahari en 1881 y hoy en dia conservada en el Museo Egipcio del Cairo,demuestra que el faraón murió violentamente,pues su frente presenta un impacto de hacha,un pómulo de su cara está totalmente destrozado y la parte posterior del cuello exhibe una terrible herida;infligida probablemente por una hoja de hacha estrecha,como las utilizadas por los hicsos.




A la muerte del faraón Seqenenre Taa II,el trono no pasó directamente a su hijo Amosis,que era un niño de corta edad,sinó a un personaje llamado Kamose.Tradicionalmente se ha creido que Kamose era hijo o hermano del monarca fallecido,pero en realidad no se sabe quienes fueron sus padres y no parece que tuviera ningun lazo familiar con el rey.Fuera cual fuese su linaje,Kamose debió de ser un guerrero de noble cuna,al que se eligió para para continuar la guerra contra los hicsos.Sin embargo,solo tres años mas tarde Kamose muriño tambien en el campo de batalla,lejos de Tebas.Fué sucedido por Amosis.que seguía siendo todavía un niño,por lo que quien en realidad tomó las riendas del gobierno fue su madre la reina viuda Ahhotep,que ejerció de regente hasta que su hijo alcanzó la edada adulta.
Por entonces,no solo el norte de Egipto estaba ocupado por los hipsos,sinó que Nubia,en el sur estaba controlada por un gobernador que habia establecido una alianza con los gobernantes extranjeros.Amosis tubo que combatir en ambos frentes,ademas de aplastar dos revueltas internas.En esta época de tensión y dificultades hay testimonios de que la madre del rey tuvo un papel crucial.Lo pruebea el que tiempo despus,siendo ya rey de un Egipto nuevamente unificado,Amosis erigirá una gran estela en el Templo de Karnak en la que expresaba el reconocimiento a su madre,exaltando su labor durante la regencia,su capacidad de mando y sus gestas.Ahhotep era "La que gobierna multitudes y cuida de Egipto con sabiduría;ella,la que se ha preocupado de su ejercito;la que ha velado por él;la que ha conseguido el retorno de los enemigos y ha reunido a los disidentes;la que ha pacificado el Alto y el Bajo Egipto y ha sometido a los reveldes".
Asi pues se atribuye a Ahhotep el impulso decisivo para expulsar definitivamente a los hicsos de Egipto,ejerciendo el mando sobre las tropas y a la vez actuando con una gran habilidad negociadora.Protagonista de una época convulsa de la historia de Egipto,Ahhotep ejerció un poder efectivo,lo que la convierte en una de las mujeres de la historia egipcia que desplegó la autoridad real.Gracias a su labor,Amosis consiguió gobernar finalmente en un Egipto centralizado bajo el dominio de un único faraón,inaugurando la dinastía XVIII y deja
Como su padre Seqenenre,Amosis tomó como esposa a su hermana.La nueva soberana,la joven Ahmose Nefertari,estaba destinada a ser una figura dominante durante el reinado de su hermano y esposo Amosis,y su influencia continuó durante el gobierno del hijo de ambos,Amenhotep I .Nacida en el seno de familia real tebana durante el reinado de su padre Seqenenre Taa II ,fué testigo de su muerte en la ofensiva contra los hicsos,de la ascension al trono de su hermano y esposo de la regencia de su madre y de la victoria de su familia contra los invasores extranjeros:Heredó de Ahhotep la fortaleza y energia necesarias para desempeñar el papel central de una verdadera reina de Egipto,supervisando la transición al período de paz y harmonía que siguió a las guerras con los hicsos.Íntima consejera de su esposo,Ahmose Nefertari jugó un papel político de primer orden en la construcción del nuevo Egipto unificado y en la elevación de su familia de dinastia tebana a dinastía nacional.




La prueba mas evidente del gran poder que acumuló Ahmose Nefertari está en su designación como Esposa de Dios.título que le otorgó una posición de privilegio dentro del clero  del dios Amon en Tebas, que se estaba convirtiendo en el mas poderosos del pais.
Este acontecimiento se conoce por la llamada "Estela de la donación",que fué levantada en el Templo de Amón en Karnak.Se trata de un documento legal que establece la función que la reina debia desempeñar en el templo,junto con una donación muy significativa de bienes y tierras por parte del faraón Amosis a favor de Ahmose Nefertari y sus herederos a perpetuidad.La fundación del nuevo título era de tipo sacerdotal,lo que le conferia una alta categoria social,y,lo que era mas importante ,participación en la vida de los dioses y,en consecuencia protección divina contra posibles peligros. 
Con frecuencia,las reinas de Egipto usaban sólo un título ante su nombre,resulta significativo que la poderosa reina prefiriera usar el de Esposa de Dios antes que el tradicional de Gran Esposa Real o Madre del Rey.Entre sus tareas figuraba oficiar como sacerdotisa en el culto a la divinidad y participar en diversos festivales y ceremonias rituales.
Cabe destacar asi mismo la implicación de Ahmose Nefertari en el control y supervisión de actividades constructoras.Su nombre aparece en los textos que señalan la reapertura de las minas y canteras.Tambien se le atribuye,junto con su hijo Amenhotep I,la fundación de un poblado para los artesanos especializados que trabajan en la construción de las tumbas reales en el Valle de los Reyes.Sabemos que la comunidad de Deir el-Medina (como se conoce este célebre yacimiento excabado a principios del siglo XX (enalteció y honró a Ahmose Nefertari y a Amenhotep I como sus divinidades patronales a lo largo de 500 años.
La reina tuvo una vida longeva,que cubrió los gobiernos de su padre Seqnenre Taa II,Kamose,su esposo Amosis,su hijo Amenhotep I e incluso su nieto Tutmosis I,ya que la soberana todavia recibia los mas altos honores durante su reinado.Una estela conmemorativa que data del primer año de Tutmosis I incluye en la escena de la parte superior la figura de Ahmose Nefertari; Tutmosis I también levantó una estatua de su abuela en el Templo de Karnak.
Cuando Ahmose Nefertari murió.Egipto se sumió en un luto nacional y fié divinizada,privilegio que pocas mujeres alcanzaron el la historia de Egipto.Su "divinación" se basaba en el recuerdo de una mujer excepcional que la tradición egipcia conservó.Asi pues,desaparecida,pero no olvidada,Ahmose Nefertari se convirtió en la inspiración de una serie de mujeres poderosas de la Dinastía XVIII de la que fue innegable fundadora. 

Bibliografia:
Irene Cordon Solá,doctora en Historia,sociedad catalana de egiptologia
Historia militar de Egipto durante la Dinastia XVIII (J.Martinez Babón).
La batalla de Tebas.Egipto contra los hicsos (Naguib Edhasa,Barcelona 2008)


      
      

    

martes, 5 de diciembre de 2017

CADERON DE LA BARCA EL POETA SOLDADO DE LOS TERCIOS DE FLANDES

Por su dilatado recorrido vital, por la estratégica situación histórica que le tocó vivir y por la variedad de registros de su excepcional obra teatral, Calderón de la Barca sintetiza el magnífico pero también contradictorio siglo XVII, el más complicado de la historia española. Testigo de tres reinados (el de Felipe III, el de Felipe IV y el de Carlos II) vivió la Europa del pacifismo, la Europa de la Guerra de los Treinta Años y la del nuevo orden internacional, simultáneo al lento declinar de la monarquía. Es decir, el Siglo de Oro de las letras y las artes que fue también el siglo de barro y de crisis que habría de definir después Ortega y Gasset como el del aislamiento o tibetanización de España.

Descendiente de una mediana hidalguía de burócratas, Calderón conjugó el vitalismo popular con la matemática depurada y exacta de la clase oficial de la que fue cronista e intérprete y, a su modo, también conciencia crítica. Se educó en ese pensamiento oficial, pasó por la carrera militar y recaló en el estado eclesiástico, aunque su biografía (más discreta, menos volcada a la extroversión íntima de Lope) revela también actitudes nada condescendientes, a veces, con su contexto histórico y vital. Pero sobre todo, revela al humanista tardío y al enciclopédico preilustrado que alcanzó a conocer aún el lejano magisterio de Cervantes, que convivió con Velázquez (convirtiendo muchas veces en teatro lo que éste retrató) y que fue contemporáneo, entre otros, de Góngora, Quevedo, Gracián, Kepler, Monteverdi, Hobbes, Pascal, Descartes, Espinoza, Hobbes y Locke.

El dramaturgo fue soldado y miembro de la caballería castellana en el sitio de Fuenterrabía por los franceses y en la guerra de Secesión de Cataluña.La participación de poetas y dramaturgos en el oficio de la guerra fue una enraizada tradición de los ejércitos del Imperio español. La guerra era un vehículo para viajar por Europa y acumular experiencias vitales, a las cuales los poetas no estaban dispuestos a renunciar. Se dice que Garcilaso de la Vega, que en tiempos de Carlos I de España llegó a ser maestre de campo de los tercios castellanos, untó de renacimiento italiano nuestra literatura precisamente cuando viajó allí como soldado. Y si Garcilaso prendió el Siglo de Oro de nuestras artes, la muerte de Calderón de la Barca lo apagó con no poca lucidez. 

 «España mi natura, Italia mi ventura, ¡Flandes mi sepultura!», cantaba una rima de la época sobre la experiencia más común para un soldado de los tercios. Calderón desde luego cumplió con las dos primeras etapas, pero se guardó un tranquilo retiro como sacerdote, para gloria del genero de los autos sacramentales. A diferencia de otros poetas soldados como Francisco de Aldana –fallecido en la batalla de Alcazarquivir– o Miguel de Cervantes –presente en la batalla de Lepanto–, la carrera militar de Calderón coincidió con los años más negros del Imperio español, donde las sublevaciones de Cataluña y Portugal trajeron la sangre de vuelta a tierras españolas. Es cierto, por tanto, que el poeta natural de Madrid sufrió más fracasos que victorias, pero no fue por falta de talento como espadachín.

                         

Nacido a finales del reinado de Felipe II, Pedro Calderón de la Barca era hijo de un alto funcionario de la Corte, en el cargo de secretario de Hacienda Real, que quiso impartirle una esmerada educación. Empezó a ir al colegio con 5 años en Valladolid, donde estaba en ese momento la Corte, y al destacar en los estudios básicos su padre Diego Calderón decidió destinarlo a ocupar una capellanía de la familia, reservada por la abuela a un miembro que fuese sacerdote. Con ese propósito ingresó en el Colegio Imperial de los jesuitas de Madrid en 1608, situado donde ahora se encuentra el Instituto San Isidro, y allí permaneció hasta 1613 estudiando gramática, latín, griego, y teología. Su formación continuó en la Universidad de Alcalá, donde aprendió lógica y retórica y, al fallecer su padre, marchó a la Universidad de Salamanca, donde se graduó en derecho canónico y civil. No en vano, no cumplió el designio de su padre y, en última instancia, no quiso ordenarse sacerdote.
Como vino a recordar la saga literaria de "El capitán Alatriste" en su tercera novela, es muy probable que Calderón de la Barca estuviera entre los soldados que asediaron con éxito la estratégica ciudad de Breda en 1625, o al menos que participaran en alguna de sus fases. De hecho, su comedia "El sitio de Breda", que sirvió a Diego Velázquez para pintar su cuadro de "Las lanzas", cuenta con una detallada descripción de la contienda. La obra de Calderón suministra el motivo central de la célebre pintura, la entrega de las llaves de la ciudad por el comandante vencido Justino de Nassau al general Spínola tras más de un año de asedio y decenas de miles de muertos en ambos bandos. La ciudad permanecería bajo dominio español hasta 1637, cuando el líder holandés Federico Enrique de Orange-Nassau la recuperó para las Provincias Unidas.

A su vuelta de Flandes, Pedro Calderón de la Barca retomó su papel de granuja madrileño. Un comediante hirió gravemente a su hermano y Pedro persiguió, espada en mano, al agresor hasta el convento de Trinitarias. El dramaturgo interrumpió en el lugar sagrado, donde se encontraba la hija de Lope de Vega, causando un gran escándalo entre las monjas. Aquel incidente sumó otro párrafo al historial delictivo del poeta y le granjeó la enemistad con el llamado "Fénix de los ingenios", Lope de Vega. Mientras que la obra de este último se iba apagando poco a poco, Calderón se convirtió en el favorito del Rey Felipe IV, quien empezó a hacerle encargos para los teatros de la Corte, ya fuera el salón dorado del desaparecido Alcázar o el recién inaugurado Coliseo del Palacio del Buen Retiro, para cuya primera función escribió en 1634 2El nuevo Palacio del Retiro". 

El aprecio del Monarca por Calderón se plasmó en su nombramiento como Caballero de la Orden de Santiago en el año 1636. Quizás creyéndose en la obligación por ser miembro de esta orden o por petición directa del Rey, el dramaturgo sentó plaza de coraza (caballería acorazada) para participar en el sitio de Fuenterrabía por los franceses (1638), y en la guerra de secesión de Cataluña (1640). A este último conflicto regresó huyendo de nuevo de un asunto de cuchilladas callejeras, viviendo en sus carnes ampliamente la dureza de la guerra en Cataluña. En 1642 obtuvo licencia para convertirse en secretario del Duque de Alba, donde pudo dedicarse plenamente a la creación literaria.
Durante una acción armada, murió en el puente de Camarasa (Lleida) uno de los hermanos de Calderón en 1645, que tras treinta años en servicio había alcanzado el cargo de maestre de campo general. Fue entonces cuando el dramaturgo se sumió en una depresión que corresponde también con la crisis de un Imperio español al borde del precipicio, entre la caída del Conde-Duque de Olivares en 1643 y la firma en 1648 de la Paz de Westfalia.
Calderón compone, ya entre 1630 y 1640 los primeros y espléndidos autos sacramentales, de raíz más ética que cristiana como "El gran teatro del mundo" o "La cena del rey Baltasar". A partir de la crisis de 1648 y, sobre todo, tras su regreso, después de su estancia en Toledo, a Madrid en 1663 donde viviría en la calle Platerías hasta su muerte, Calderón detentará en exclusiva la escritura de estas piezas de teatro sacro en la que con el enorme aparato escenográfico de los carros se escenifica de manera grandiosa pero didáctica los Tramoya para producir vuelos o desplazamientos laterales.misterios de la fe y la proclamación del dogma de la Eucaristía. El Rey, la nobleza civil y eclesiástica contemplan estos dramas, punto culminante de una dramaturgia en la que convergen la suma de toda las artes, desde la música hasta la brillante disposición visual de tramoyas y apariencias. Los personajes alegóricos pueblan el tablado en representaciones que si por un lado reflejan el pensamiento ortodoxo del momento frente a la herejía, por otra documentan que Calderón fue también víctima de la intolerancia del momento, pues al intentar representar en el auto Las pruebas del segundo Adán la absurda imposición de las leyes de limpieza de sangre a la figura de Cristo, fue objeto, incluso del acoso del Santo Oficio.



Pero el Corpus era también fiesta y regocijo popular: la solemne procesión de la Custodia y de los carros en los que habrían de representarse los autos se acompañaba de bailes bulliciosos y hasta exóticos, como las danzas de negrillos y de gitanos, a la par que la multitud de visitantes que abarrota Madrid disfruta de la Tarasquilla, un dragón de cartón piedra en el que se rememora el demonio del Leviatán vencido por Cristo. La procesión culmina en la Plaza Mayor, escenario habitual de fiestas, corridas de toros y juegos de cañas en las que se entretenían la nobleza y el pueblo llano. El propio Calderón escribirá muchas piezas breves, entremeses y mojigangas, que suponen un aspecto carnavalesco e irreverente frente a la seriedad teológica de los autos.

Al mismo tiempo Calderón es el autor que con más asiduidad escribirá espectaculares obras, casi siempre basadas en fábulas mitológicas, para el Palacio del Buen Retiro, tanto en diversas estancias reales como en sus jardines y estanque. A partir de 1640, además, se construye un gran Coliseo. Allí la música y el canto, las primeras zarzuelas y óperas del teatro español se ponen en escena con toda la magnificencia vanguardista aportada por escenógrafos italianos como Cosme Lotti y Baccio del Bianco. Son obras como La púrpura de la rosa, La fiera, el rayo y la piedra o Las fortunas de Andrómeda y Perseo, que Calderón continuará escribiendo y vigilando en sus ensayos incluso tras la muerte de Felipe IV en 1665 y la llegada al trono de Carlos II. Con motivo del Carnaval de 1680 Calderón aún compondrá la espléndida comedia Hado y divisa de Leónido y Marfisa.



Poco tiempo después del nacimiento de su hijo natural, Pedro José, el poeta ingresó en la Tercera orden de San Francisco y se ordenó sacerdote en 1651. Así obtuvo la capellanía que su padre tanto ansiaba para la familia, la de los Reyes Nuevos de Toledo, y renunció a escribir comedias para dar prioridad a la composición de autos sacramentales, género teatral que perfeccionó y llevó a la máxima plenitud hasta su muerte. Con 110 comedias y dramas a la espalda, Pedro Calderón de la Barca falleció el 25 de mayo de 1681 cuando todavía estaba considerado el mejor dramaturgo vivo. El autor de "La vida es sueño" fue el último representante de una larga estirpe de poetas soldados.
Un fragmento de su obra "Para vencer amor; querer vencerle" sintetiza lo que significaba para él la vida en los tercios castellanos.
En mayo de 1681, cuando está acabando de componer los autos destinados al Corpus de ese año, Calderón muere. Es enterrado con todos los honores, y su cadáver, revestido de sus ornamentos sacerdotales y del hábito de la Orden de Santiago, es llevado, de acuerdo con las propias palabras de su testamento, "descubierto, por si mereciese satisfacer en parte las públicas vanidades de mi mal gastada vida".
Dramaturgo trágico a la altura de Sófocles o Eurípides en la angustiada perplejidad de los individuos que retrata y a la de Shakespeare en las grietas de humana debilidad que supo mostrar del poder, Calderón representa la cumbre de las artes escénicas de un periodo irrepetible. Su estatua, erigida en 1881 en la Plaza de Santa Ana de Madrid, se levanta frente al Teatro Español, emplazamiento del antiguo Corral del Príncipe. Desde ella, en el cuarto centenario de su nacimiento, reclama la memoria de un tiempo y de una obra que nació bajo el signo de la crisis de la modernidad y que aún mantiene la emocionante y vigorosa contemporaneidad de un clásico.



ESTE EJERCITO QUE VES...

 Este ejército que ves
vago al yelo y al calor,
la república mejor
y más política es
del mundo, en que nadie espere
que ser preferido pueda
por la nobleza que hereda,
sino por la que él adquiere;
porque aquí a la sangre excede
el lugar que uno se hace
y sin mirar cómo nace
se mira como procede.
Aquí la necesidad
no es infamia; y si es honrado,
pobre y desnudo un soldado
tiene mejor cualidad
que el más galán y lucido;
porque aquí a lo que sospecho
no adorna el vestido el pecho
que el pecho adorna al vestido.
Y así, de modestia llenos,
a los más viejos verás
tratando de ser lo más
y de aparentar lo menos.
Aquí la más principal
hazaña es obedecer,
y el modo cómo ha de ser
es ni pedir ni rehusar.
Aquí, en fin, la cortesía,
el buen trato, la verdad,
la firmeza, la lealtad,
el honor, la bizarría,
el crédito, la opinión,
la constancia, la paciencia,
la humildad y la obediencia,
fama, honor y vida son
caudal de pobres soldados;
que en buena o mala fortuna
la milicia no es más que una
religión de hombres honrados.


http://ciudadseva.com/texto/romance-amoroso-a-una-dama/
http://www.xn--espaaescultura-tnb.es/es/artistas_creadores/calderon_de_la_barca.html
https://www.blogger.com/blogger.g?blogID=2666966117749970302#editor/target=post;postID=5967412175112245229
http://gagomilitaria.blogspot.com.es/2015/01/calderon-de-la-barca-el-poeta-que.html
http://www.onemagazine.es/noticia/1473/historia/17-de-enero-de-1600.-aqui-la-mas-principal-hazana-es-obedecer....html
http://www.outono.net/elentir/2013/06/14/este-ejercito-que-ves/
http://www.cervantesvirtual.com/bib/Calderon/autor.shtml
http://www.cervantesvirtual.com/images/portales/calderon_de_la_barca/graf/calderon_y_su_epoca/01_retrato_calderon_s.jpg
http://www.memoriademadrid.es/doc_anexos/Workflow/0/42935/avm_2-204-13_0001.jpg