jueves, 28 de marzo de 2019

CARMEN Y LA ESPAÑA GITANA DECIMONÓNICA


“Carmen” llegó  a mis manos como llegan los años al ser humano. Sin darme cuenta la estaba leyendo y me entrometía en su vida y me dejaba moldear por sus deseos. Cuántas veces quise ser Carmen para comprenderla y tratarla diferente. Era asunto de comprensión, no más. Como comprendí a Soledad Montoya, la de La pena negra, a la que nunca preguntaría nada, porque ya sabría de antemano que eso, según ella, no me importaría. “Carmen” se coló por mis ojos y se clavó en mi memoria por siempre.
Cuánto habría deseado haber conocido desde mucho antes a Prosper Mérimée, pues de haber sido así,  me habría incrustado en mi adolescencia en su obra y habría dado la bienvenida a mi adultez con flamenco, con toreo, con belleza. Si hubiera conocido a Mérimée desde antes, me habría encariñado, como tal vez lo haga de ahora en adelante, con sus demás novelas y tratados arqueológicos.
Carmen...lujuria de papel,cuántos habrían dado por ser tan solo un momento el Tuerto, o Lucas, o el cuchillo que te penetró el cuerpo hasta matarte, hasta que tus sospechas se iban haciendo realidad junto al dolor, al placer, al porvenir del presente.
Imagino tu amor al dinero y tu melancolía, y tu inconstante estadía en la vida de tu rom, de tu amante, de tu tierra, de tu ser. Eres, Carmen, el amor huyendo de las cadenas, la libertad más pura de la mujer.


Una caracterización evidente de los gitanos es su constante búsqueda de lo incierto. Van de aquí para allá, como nómadas, visitan tierras y corazones, y engañan con brujería al pueblo y al amor. Los gitanos sufren su enigmático origen y huyen de los católicos, de los cristianos, de los engañados, de todos aquellos que se sienten perjudicados de uno u otro modo por ellos. Roban aquí y hurtan allá. Son perseguidos, son odiados, son asediados, son maldecidos. Pero viven, luchan y demuestran un poder extra del que carece gran parte de los humanos: no se dejan vencer de nada ni de nadie, logran sus objetivos con retórica y se burlan al final de sus hechos.
“Carmen”, de Prosper Mérimée, es una novela que escrita en Francia hacia el año 45 del siglo XIX logra describir de manera casi perfecta la fisionomía y caracterización interna de los gitanos. En especial de Carmen, una mujer que va en busca de sus ideales y de sus propósitos, una mujer que practica la brujería, que se emancipa de todo hombre, que respeta y quiere a su esposo en las buenas y en las malas, que se defiende cuando la insultan, que hace perder irremediablemente a un hombre que se fija en sus ojos, en sus manías, en sus costumbres y que termina enamorado de ella y de su muerte.

El último capítulo, cuyo narrador es el mismo autor, que recapitula la novela de una manera extrañísima, haciendo uso más de sus conocimientos de arqueología y de conclusiones lingüísticas comparativas, que de la trama de la novela, presenta una reflexión en torno al origen, a la lengua y a la idiosincrasia gitana española, diferenciándola de la alemana, y redondea la novela fuera de la trama y del personaje principal. Un recurso narrativo que se entiende en la medida que se comprenda que Mérimée “Ejerció la literatura con la complacencia vergonzante de quien cultiva un pasatiempo un tanto plebeyo. Tenía en mayor estima la filología, la historia o la arqueología. Salvo por dos o tres rasgos circunstanciales, Mérimée no fue, ni por su vida ni por su obra, un verdadero romántico. Sus relatos tienen siempre un tono de informe científico sobre el comportamiento impertinente de especies primitivas”. (Barrera Orrego, 1990: 45).
Si es de hablar de la trama, ya propiamente dicha, deberíamos empezar por el encuentro de un arqueólogo francés que llega a España con un hombre de aspecto extraño, al que protege de la autoridad española cuando lo ve en peligro de encarcelamiento y al que encuentra con el pasar del tiempo en un antro, en una habitación, mientras entabla una conversión con Carmen, con la que, al parecer, pretendía mantener relaciones sexuales; el hombre extraño, aquel día, golpea a Carmen por celos. Al arqueólogo en la habitación se le pierde  el reloj y desde el pueblo culpan a José del acto. Lo apresan por este y otros delitos, entre ellos el de homicidio, y el francés, con cierto grado de culpabilidad, va a visitarlo, y allí le cuenta el bandido que el comienzo de su historia se origina en Carmen.



Relata la manera en la cual ayudó a que huyera Carmen de la ley, cuando trabajaba José de policía, después de capturarla por haberle rasgado la cara a una de sus compañeras de trabajo después de que la insultó. Desde ese momento, desde que la dejó huir bajo coqueteos femeninos, quedó embrujado por su belleza. Llegó a matar tres veces por ella, y se convirtió en bandido, tal vez el más perseguido por la ley. La primera vez fue cuando vio que Carmen entraba a su casa con uno de los compañeros de trabajo de José Navarro. Fueron tantos los celos que se despertaron en él que lo mató en una guerra de sables. Luego, dio muerte al Tuerto, el marido, (su rom) oficial de Carmen, y por último, la mató a ella, cuando no le aceptó a él la propuesta de que se fueran a vivir a América, incluso cuando José la había perdonado por haberle sido infiel con un tal Lucas. Esta es la trama de amor y celos de la novela del escritor francés. Ahora veremos qué es lo que hay más allá de ella. 


Ya hemos visto que Mérimée era más amante de la filología que de la escritura literaria. Y gracias a ello, podemos rescatar algunos aportes lingüísticos que hace el autor francés de la lengua española de España. Cabe aclarar que los pies de página de la novela son los que permiten que la cultura e idiosincrasia de la España gitana se vean y se comprendan con mayor nitidez. Cuando al principio vemos que el arqueólogo francés entabla conversación con José, nos damos cuenta de que la razón por la cual el extranjero se da cuenta de que el hombre no era de Andalucía fue debido a que este no aspiraba la ni diferenciaba la z y la c de la s. Supimos que una nevería de la época era un depósito de hielo para el café, que bají, en el habla gitana, era la buenaventura que todos ellos acostumbraban a dar. Y que el garrote era el castigo para los bandidos del año 1845 y que se diferenciaba de la horca de los años 30 del mismo siglo. Que las maquilas, que le causaron tanta risa a Carmen cuando le hizo creer a Lucas que eran naranjas, son bastones de hierro usados por vascos y navarros. Recordemos que José era vascuence y que por amor a Carmen se volvió un gitano más. Aprendimos que a un regidor municipal de la época se le llamaba veinticuatro y que bai, jaona y agur laguna traducidos al español, respectivamente, significan Sí, señor y Buenos días compañero. Que las gitanas podían ser infieles bajo el permiso de sus maridos, pero, como Carmen, siempre libres. Que cuidaban de su esposo en las buenas y en las malas y que esto las caracterizaba positivamente. Nos enteramos de que Alcalá de los Panaderos era un pueblo famoso por sus panecillos y que quedaba a dos leguas de Sevilla.


Aprendimos, gracias a la excelente contextualización del autor, refranes gitanos como Perro andariego no se muere de hambre, Aunque me visto de lana no soy una oveja, Sarna con gusto no pica, Para un enano es una hazaña escupir lejos y, entre otros, el último, con que termina el libro, En boca cerrada no entran moscas. Y así se fue configurando cada característica, cada elemento, cada costumbre de vida del gitano español del siglo XIX, entre amores y engaños de Carmen, entre ilusiones y mudanzas.  “Carmen” es una novela caracterizada por la demostración de la liberación femenina, al estilo de madame Bovary, pero ante todo, por los rasgos de la cultura gitana tan perseguida y tan humillada por el pueblo español desde que aparecieron hasta nuestros días. “Carmen” es esta española gitana vista desde Francia,y centrada en la cultura gitana, tan mentada, criticada y olvidada al mismo tiempo… ayer, hoy y tal vez por siempre.

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miércoles, 27 de marzo de 2019

LA MÚSICA EN LA ANTIGÜEDAD




De todos es conocido que la Música es en sí misma una de las Bellas Artes, y en mi opinión puede considerarse consustancial al espíritu humano, la frase típica y tópica de que la música calma a las fieras parece indicar además que, en cierta medida, también es apreciada por los animales; así pues probablemente desde los primeros tiempos de la humanidad, de una manera u otra, la música debió estar presente en la vida del hombre y acompañarle en su evolución.

En qué momento de este largo camino, el hombre, adquirió la capacidad de advertir el sentido armónico de los sonidos no lo conocemos con exactitud, pero podemos deducir que su innato sentido del ritmo debió permitirle captarlo tempranamente en cosas tan cercanas a él como el sonido que producen los elementos de la naturaleza: el agua del mar o de los ríos: al saltar, chocar, caer o discurrir; el viento al soplar en los campos abiertos o entre los árboles del bosque, al discurrir entre las rocas; ejemplos, sin duda, de efectos armónicos destacables. Son pocas las muestras que han llegado hasta nosotros de estos primeros sonidos musicales.

La música como dice Zielinski: "es un arte que se ejerce en el tiempo", a diferencia del resto de las artes que se ejercen en el espacio; por tanto, mientras las distintas culturas no crearon lenguajes musicales propios con los que transcribirla y concretarla, fue un arte inmaterial y disfrutable únicamente en el momento de producirse. Debemos pensar que cuando nuestros antepasados se plantearon reproducir los sonidos por sí mismos su búsqueda comenzaría por los objetos más próximos según el medio natural de cada cultura; probarían entre los que les parecieran más apropiados para ello; pero no dejarían de ser los objetos comunes que les eran propios; de entre ellos debieron salir, por tanto, los primeros instrumentos musicales, objetos apenas modificados por el hombre que más bien aprovechaba sus condiciones naturales como las de las conchas, caracolas, cañas, frutos huecos, cuernos de animales; objetos que o bien no se han conservado o que hallados en los yacimientos arqueológicos son difícilmente relacionables con la música. Los investigadores, en general, centrados en cuestiones más técnicas como: datar, medir, clasificar, cuantificar, etc. los objetos hallados en el yacimiento interpretan su estructura y contenido relacionándolo más con las necesidades materiales del hombre prehistórico, olvidando a veces sus necesidades espirituales, mucho menos concretas y cuantificables.
 Venus de Lausell
Curiosamente uno de los primeros ejemplos de lo que pudiera ser un instrumento musical está en manos de una mujer: la Venus de Laussel o Dama de la cuerna, relieve hallado en uno de los abrigos que conforman la estación arqueológica de Laussel, en las proximidades de Sireuil en la Dordoña francesa; el yacimiento fue excavado entre 1908-14 por Gaston Lalanne; apareciendo en el Gran Abrigo, llamado así por su extraordinaria importancia, ya que en él aparecieron varias figuras esculpidas en la roca: tres femeninas y una masculina, interpretado como un cazador; entre las femeninas destaca la ya citada y denominada así por el objeto que, al parecer, mantiene en  una de sus manos; las otras dos, peor conservadas y de menor calidad técnica, sostienen también un objeto, de más difícil identificación, en una de sus manos. (Fig.1) Existen varias interpretaciones sobre el porqué de este tipo de estatuillas y las razones que llevaron a su creación por lo que esto que decimos es una posibilidad más, fundamentada sobre todo en una de las hipótesis que justifica su existencia como representaciones de sacerdotisas, teoría que centrándose en las mujeres de Laussel, presentadas en un espacio propicio al sentido mágico religioso de un acto colectivo, en el que las mujeres chamanes estarían propiciando una buena cacería al hombre representado junto a ellas, contexto en el que puede muy bien enmarcarse la emisión de sonidos.
En épocas ya históricas y centrándonos en testimonios mucho más concretos encontramos algunos de los instrumentos musicales que el hombre fue creando en las distintas culturas. Las excavaciones de las tumbas reales de Ur, realizadas durante el invierno de 1927 por investigadores británicos y estadounidenses, dieron frutos inesperados en este tema y si bien, en su morfología exterior no destacaban por su monumentalidad ni singular arquitectura, sí fueron esenciales para comprobar las similitudes entre sistemas de enterramiento entre culturas, más o menos, contemporáneas, como la egipcia; el estudio de los objetos personales o ajuares de los difuntos enterrados en ellas desvelaron algunas de sus costumbres y aficiones.

La tumba de la reina Subal, tal como se la denomina en diversas inscripciones, contenía varios instrumentos musicales entre los que destacan cinco arpas que, pese a encontrarse bastante deterioradas, todavía permitían apreciar la riqueza y esplendor de la corte en la que debieron ser tocadas. Entre los 68 esqueletos de hombres y mujeres, servidores de la reina que la acompañaron en tan largo viaje, destacaba uno de ellos perteneciente a una mujer sobre cuyo pecho descansaba una de las arpas; ésta posición ha hecho suponer debía tratarse de la arpista real que debió morir entonando alguna de las canciones que más gustaban a su soberana y de cuya compañía no quiso separase ni en su viaje hacia la eternidad.
  Arpa Reina Suba. Ur.2500 a. d.c

Las arpas, denominadas también liras de caja, fueron restauradas por los conservadores del Museo Británico quienes les devolvieron todo su esplendor permitiéndonos apreciar todo el arte de sus creadores. Una de ellas conserva un frente decorado en oro con incrustaciones de mosaico y lapislázuli representando imágenes populares sumerias; como la historia de Gilgames y algunos de los ritos sagrados en las que eran utilizadas.  Por otro lado la canción más antigua conocida se encontró también en Ur y se remonta a hace unos 4000 años, escrita en cuneiforme fue descifrada por la profesora de la Universidad de Berkeley Anne Draffkorn Kilmer.

Arpista. Egipto XVIII Dinastia.

La cultura egipcia dejó también muestra del tipo de instrumentos que con mayor frecuencia utilizaban ya fuera en sus actividades religiosas, sociales y/o populares, lo que demuestra su temprana existencia. Así encontramos imágenes de arpas en algunas tumbas como las de la dinastía 18, en las vemos un grupo de jóvenes tocando instrumentos mientras otras bailan.

O la arpista que aparece representada en una tumba tebana.

  Arpista. Cicladas

La cultura desarrollada en la Cicladas ha dejado también muestras del uso de este instrumento: el arpa, ya algunos de sus famosos ídolos aparecen sentados con una apoyada en sus piernas y con sus manos posicionadas para tocar.  Aunque en este caso se trata de un instrumento de menor tamaño que los anteriores y al parecer más manejable.

Los ejemplos citados hasta ahora dejan patente que el arpa es uno de instrumentos más frecuentemente representado en las diferentes culturas, y cabe señalar que en principio es el grupo de los cordófonos entre los que se encuentra el arpa, la lira, las cítaras y e los laúdes uno de los más frecuentes y de aparición más temprana en la historia de la música destacando entre ellos los que el sonido se extrae pulsando de diversas maneras sus cuerdas.

Quizás son los griegos los que nos acercaron más al conocimiento de la música, y los que le dieron el sentido que nos es más próximo o con el que la civilización occidental se encuentra más identificada.

En primer lugar buscaron su sentido mitológico haciendo que fueran sus dioses los creadores de los primeros instrumentos, en el caso que nos ocupa de los cordófonos, Hermes fue el creador de la lira; al parecer siendo muy joven robó al dios Apolo uno de sus rebaños y utilizando el caparazón de una tortuga, la piel y las tripas de una de sus terneras, creo el instrumento musical más famoso de la antigua Grecia; Apolo que descubrió al ladrón acabó por regalarle el rebaño si a cambió Hermes le regalaba la lira que acababa de inventar, pasando ésta a ser el instrumento por excelencia del hijo de Zeuz Y Leto. Pero esto no es más que una historia la realidad es que el propio discurrir de la cultura griega llevaría a sus miembros a crear los instrumentos necesarios con los que dar salida a su inmensa e inagotable creatividad artística.
  Musa Terpsícore
En Grecia la música está íntimamente ligada a la literatura, según Zielinski las artes musicales en su primera forma constituyeron un todo denominado "corea", es decir la unión de la palabra o canto con el sonido o melodía y el movimiento o danza todo ello bajo la dirección de un ritmo común. De manera que las artes musicales se denominan así debido que están bajo la protección de las nueve musas que a la vez se relacionan con diferentes tipos de expresión: Euterpe con la Música o el sonido, Calíope con la Epopeya, Eralo con la Lírica, Melpómene con la Comedia, Talía con la Tragedia, Urania con la Filosofía, Clío con la Historia, Polimnia con la Elocuencia y Terpsícore con la Orquéstica o el movimiento.
  Crátera . Liras Griegas
El desarrollo de la música en Grecia tiene dos vertientes los cantos rituales y los cantos de los trabajadores, en cierto modo como la plegaria y el trabajo. El desarrollo de la música no puede desligarse de la trasmisión de sus leyendas o epopeyas, los aedos recorrían el país recitando sus poemas acompañándose de una sencilla phorminx denominación de un instrumento a medio camino entre la lira y la cítara, con el que normalmente se hace referencia todos ellos de forma genérica; que podemos encontrar en numerosas obras de arte y representaciones de la Grecia antigua, algunos ejemplos los tenemos en la reproducción del dibujo de la crátera de figuras rojas que reproduce una especie de muestrario de estos elemento...

 o el medallón en el que aparece el dios Apolo con una en sus manos.(460 d.c.)


incluso existe alguna reproducción en la que en lugar de este tipo de instrumento aparece un arpa como la crátera de las figuras rojas.(Mujer con arpa,figuras rojas)
Jarrón Sévres. Safo. S.XIX) 
La lírica impulsada desde las islas jónicas del Egeo fue otro detonante del desarrollo de este tipo de instrumentos, la poesía lírica o mélica potenciada por la poetisa Safo y su compatriota Alceo contribuyó sin duda al progreso de la música; algunos expertos citan a la poetisa como la inventora del plectro, especie de púa que con la que se percuten las cuerdas del instrumento obteniendo diferentes sonidos según la posición y el sentido del roce.



Los fenicios establecidos en las costas mediterráneas del Oriente Próximo recibieron posiblemente múltiples influencias tanto por los contactos, sobre todo comerciales con los pueblos próximos, como a través de las expediciones colonizadoras que emprendieron a través del mediterráneo, existiendo ejemplos de la existencia de arpas en su cultura como demuestra la imagen seleccionada, un incensario en el que puede observarse una mujer que mantiene una arpa apoya en sus piernas mientras toca alguna melodía.
   Mosáico Sasánida de Bashipur

Relieve Taq-e- Bostán.)
La Persia Sasánida fue también heredera de los antiguos pobladores de la zona y cultivó la música utilizando este tipo de instrumentos como podemos apreciar en el mosaico de Bashipur una joven odalisca tañe una lira o el relieve de Taq-e-Bostan en el que un grupo de mujeres arpistas acompañan con su música al rey mientras caza, escena con la que no podemos dejar de asociar la, en cierto modo similar, del yacimiento prehistórico de Laussel en el que un cazador aparece acompañado de tres mujeres, mientras, al menos una de ellas, bien pudiera interpretar algún sonido musical.
  Villa Boscorreale. Mujer con  cítara

Quirón enseña a Apolo el uso de la Lira
La cultura etrusca desarrollada en la península itálica también nos ha dejado alguna muestra de su actividad musical, una pintura de las tumbas de Tarquinia, nos permite observar un arpista tañendo la lira. Y Naturalmente el desarrollo de la música en la cultura romana, en muchos sentidos heredera de la griega, adquirió gran auge aunque los instrumentos que utilizaron fueran básicamente los mismos, pero durante el imperio romano la música fue adquiriendo un sentido propio e individualizándose de la carga literaria y religiosa anterior, adquiriendo un sentido más lúdico. Algunos ejemplos de este tipo de instrumento los tenemos en algunas de sus pinturas: la de la villa de Boscorreale en la que podemos ver una mujer sentada con un arpa en sus manos y la que nos muestra al centauro Quirón enseñando a Aquiles el uso de la lira.
Como vemos las Bellas Artes nos dejan a lo largo de la Historia una buena muestra del desarrollo de los instrumentos musicales ya que muchos de ellos están presentes en ellas aunque, no sólo será esto, sino que iremos viendo cómo a lo largo de la historia los artistas creadores de los instrumentos pondrán en su trabajo todo su arte, ya hemos visto algún adelanto con los ejemplos de las liras de caja de Ur, pero iremos viendo cómo las pintura, la escultura y el diseño estarán presentes en ellos, además de ir avanzando en su calidad técnica para conseguir que los instrumentos sean cada vez más perfectos y capaces de conseguir sonidos adecuados a las necesidades de las exigencias de los compositores e intérpretes que serán cada vez mayores


martes, 26 de marzo de 2019

THOMAS TEGG Y LAS CARICATURAS


La caricatura (como tipo de representación exagerada de personajes o hechos con el fin de poder trasmitir una idea, la mayoría de veces sarcástica, sobre una cuestión determinada) se ha dirigido también al mundo de la apariencia. Aunque la caricatura tiene su origen en la antigüedad, la relacionada con la vestimenta tiene su momento de esplendor cuando, precisamente, las formas del traje adquieren un carácter fácilmente “caricaturizable”.
Gracias a las caricaturas y también a la pintura satírica, han quedado referencias -poco recogidas en otra documentación visual- de cada época. Los retratos, asumidos con la seriedad requerida como legados propagandísticos de castas y poderes políticos o económicos, al no alterar lo ‘políticamente correcto’, entraban en ‘normas’ uniformadas en cuanto a: posturas, actitudes y vestimenta, según los estilos artísticos generales y la personalidad creativa de cada pintor. La codificación de los aspectos que rodeaban a los retratos, impiden conocer detalles no comunes de la apariencia por lo riguroso del cumplimiento del artista de esa obra por encargo. Algo similar sucede con otra de las fuentes visuales de épocas pasadas: los figurines de las revistas. Igualmente sometidos a los códigos establecidos, no debían excederse en diseños imaginativos, sino mantenerse dentro del estilo ya ‘normado’ de la moda ‘aceptada’. Es por ello que, antes de surgir la fotografía, gracias a los grabados de corte satírico o las caricaturas, han llegado a nosotros aspectos poco reflejados en las citadas fuentes como: vestimenta popular, ropa interior, o detalles de prendas o comportamiento de los grupos o situaciones a través de los personajes ‘criticados’.


Thomas Tegg,era hijo de un tendero, nacido en Wimbledon, Surrey, suburbio en el sudoeste de Londres. El padre murió cuando tenía 5 años y la madre cuando cumplió los 9. Al quedar huérfano, fue internado en Escocia y en 1785 comenzó como aprendiz del librero Alexander Meggett. Pronto se escapó del taller y comenzó a vender folletos por su cuenta y estando en Newcastle, conoce al grabador Thomas Bewick . Luego en Sheffield obtuvo empleo con el periodista y publicista Joseph Gales, y después de pasar algunas temporadas en Irlanda, Gales y Norfolk, regresó a Londres en 1796.
En Londres se unió al impresor y editor William Lane, titular de la “Biblioteca Minerva” y posteriormente trabajó para John y Arthur Arch, libreros instalados en Gracechurch Street, donde se mantuvo hasta crear su propio establecimiento. En colaboración con Joseph Dalton Dewick, Tegg abrió su tienda en Aldersgate, pero quebró al confiar sus finanzas a un amigo. Abandonó Londres a buscar fortuna en el interior de Inglaterra y logró recuperar algo de su fortuna comprando y revendiendo folletos políticos, libros y otras publicaciones, con su esposa como secretaria.
En 1805 volvió a Londres y abrió su tienda en Cheapside, zona moderna y financiera de la ciudad. Comenzó vendiendo compendios de obras literarias populares, con lo que alcanzó éxito, ya que, generalmente, no pagaba derechos de autor y los precios de ventas eran muy bajos. Pero también editó obras nuevas, como fueron las dedicadas a la famosa Batalla de Trafalgar o a Napoleón Bonaparte. Su negocio prosperó y lo dejó en herencia de sus hijos. Murió en 1845 y fue enterrado en Wimbledon.


Como parte de su trabajo como impresor y vendedor, Thomas Tegg publicó varias series de caricaturas y pinturas satíricas, entre 1807 y 1820 Una de las más comentadas en la época fue la compilación de caricaturas seriadas con el nombre de “The Caricatura Magazine or Hudibrastic Mirror” con grabados de Thomas Rowlandson, considerado el más importante maestro de la tradición satírica después de William Hogarth. Se trataba de una revista de siete volúmenes con historietas que relataban variedad de temas, con enfoque satírico: los irlandeses, los impuestos, el boxeo, la vida urbana, la vida en el campo, la religión, el matrimonio.




También a Tegg se le debe la publicación de varias series dedicadas a criticar a los dandies y sus seguidores, en pleno furor en los primeros años de 1800’s. Entre 1819 y 1819 los excesos de estos petimetres salieron a la luz gracias a Tegg, con ilustraciones de los destacados artistas: los hermanos Isaac y George Cruikshank, William Heath, Robert Dighton, Charles Williams entre otros.



En las caricaturas publicadas por Thomas Tegg se refleja la moda de la primera década del siglo XIX: desde los ligeros vestidos según a la moda ‘a la antigüedad clásica’ hasta la definición del estilo imperio, más estructurado y decorado. En muchas de ellas se pueden advertir detalles del vestir poco vistos ni en la pintura y, mucho menos en los grabados de modas: prendas interiores, los corsés masculinos, los pantalones excesivamente ajustados o demasiado anchos, incomodidades de los complementos o peinados (como las pelucas masculinas, las cuales en algunos de los grabados aparecen cayéndose de las cabezas de sus portadores)…como parte de esa visión crítica y burlesca hacia las modas de su época.






La figura de Tegg ha sido motivo de polémica entre la intelectualidad tanto de la época como a lo largo de la historia. Sus métodos -no muy ortodoxos en el oficio como editor y librero- produjeron la crítica de sus contemporáneos por reproducir textos al por mayor y a muy bajos precios. Pero su negocio fue en aumento y, ante todo, gracias a su empresa, podemos imaginar la visión crítica que parte de la sociedad poseía sobre las costumbres y…la moda.





lunes, 25 de marzo de 2019

ESTANDARTE REAL DE UR




El arte mesopotámico es el reflejo de una de las mayores culturas de la antigüedad, en el valle fluvial formado por los ríos Tigris y Éufrates surgió una serie de pueblos que nos han legado algunas de las obras más destacadas del mundo antiguo, piezas indispensables para conocer la historia pasada y la organización social y cultural de aquellos pueblos. En este sentido el Estandarte de Ur, la obra que aquí analizamos, es una de esas piezas que nos ayuda a comprender la vida de los conocidos antiguos pueblos mesopotámicos.
El estandarte de Ur es una de las piezas más llamativas de las artes figurativas mesopotámicas. La pieza fue  encontrada en las Tumbas Reales de Ur, junto con otros objetos muy valiosos . Se data en torno al año 2.600 a. C. Artísticamente su calidad es extraordinaria y desde el punto de vista temático también es excepcional, ya que sus imágenes nos permiten acercarnos a la cotidianeidad de la sociedad sumeria: entre la paz y la guerra.
El estandarte se trata de una pequeña caja de madera con forma trapezoidal (parece una pirámide truncada) con una medidas de poco más de veinte centímetros de altura y cincuenta de anchura. La caja era de madera pero fue decorada con la técnica de la taracea a través de la cual pudieron incorporar a la madera conchas, coralina o incluso lapislázuli con una amplia capa de betún.
Las primeras investigaciones al respecto de la pieza hicieron pensar que ésta debía de ser una parte de un estandarte que se colocaría sobre un mástil sin embargo investigaciones más recientes parecen apuntar a que la obra debía de tratarse de una especie de caja para albergar algún instrumento musical, tal vez un arpa.

Lo que ha llegado a nuestros días es una reconstrucción ya que este se encontró en un estado bastante dañado debido a el paso de los siglos y el peso de la tierra. Se cree que fue una caja de resonancia de algún instrumento.

El estandarte compuesto por dos caras llamadas de la "paz" y de la "guerra", viene a mostrarnos la representación de un banquete en la primera cara y la representación de una batalla en la segunda, dentro de estas representaciones podemos observar aspectos cotidianos de la vida sumeria, como es la música, la cual viene representada por el dibujo de hombres tocando un arpa, el transporte, pudiendo observar a carros de cuatro ruedas tirados por onagros, y la forma de vestir tanto en el sentido de una celebración como de una guerra.





En el panel de la paz se muestra una procesión de ofrendas en la que animales y productos agrícolas (cargados por sirvientes) son llevados a un banquete, cuya escena se recoge en el registro superior. Los personajes que asisten a la comida (uno de ellos, cuyo mayor tamaño lo identifica, es el propio rey) están sentados, mientras son atendidos por otros sirvientes. Un arpista ameniza la reunión.Se puede onsiderar como una  celebración de la victoria en la que los porteadores cargan con el botín capturado, diversos objetos y ganado. En la franja superior el rey celebra un banquete con música junto con sus nobles. 



Por el contrario, el denominado panel de la guerra nos muestra una escena militar. Podemos apreciar carros de combate tirados por cuatro asnos, soldados de infantería cubiertos con capas y armados con lanzas, así como varios prisioneros. Algunos de éstos están siendo ejecutados con hachas, mientras otros son pisoteados por los carros. En el centro del registro superior, el rey, portando una lanza, preside la cruenta escena.
Suceden escenas dramáticas como el de los cuerpos pisoteados por los caballos. Los derrotados son llevados ante el Rey vencedor. Este es un tema habitual de las estelas (Estela de los Buitres), que servían para ilustrar los combates que tenían lugar entre las ciudades de Sumer. Las diferencias entre ellas se resolvían con la guerra durante generaciones. El motivo más frecuente para estos enfrentamientos eran los límites fronterizos.
Las escenas representadas tienen un fuerte carácter geométrico y están lejos de resultar naturalistas sin embargo, las figuras que encontramos se disponen con gran movimiento a pesar de que todas ellas han sido representadas de perfil.





domingo, 24 de marzo de 2019

"BEAU NASH"-EL BELLO NASH... “REY DE BATH”


El conocido como “Beau Nash” (‘Bello Nash’) , nacido Richard Nash, fue un famoso dandy y líder de la moda del siglo XVIII en Gran Bretaña. Es recordado también como el más famosos maestro de ceremonias en la ciudad balneario de Bath.
Nash nació en Swansea, en Gales. Estudió derecho en la Jesus College, en Oxford y sirvió como oficial del ejército, carrera militar que no desarrolló, como tampoco la de abogado. Nash vivía para la ‘sociabilidad’ y encontró en su breve estancia en la División de la Guardia en Londres una gran ayuda en el establecimiento de conexiones en la sociedad londinense de la época.
El ‘Bello Nash’
Nash se trasladó a Bath, convirtiéndose rápidamente en el ayudante del Maestro de Ceremonias, el capitán Webster. En esa época, el Maestro de Ceremonias era el responsable de organizar “la vida de la sociedad”: bailes, reuniones sociales y asegurar el buen funcionamiento de cada actividad planificada. Nash era el sucesor natural de Webster, cuando el joven capitán murió trágicamente en un duelo como consecuencia de un altercado en un juego de cartas.
Bath es una ciudad en el condado ceremonial de Somerset, en el sudoeste de Inglaterra, situada a 156 km al oeste de Londres y a veintiún kilómetros al sudeste de Bristol. Fue fundada como un complejo termal por los romanos bajo el nombre latino de Aquae Sulis (“las aguas de Sulis”), en 43 d. C., quienes construyeron el complejo y un templo en las colinas adyacentes en el valle del río Avon, alrededor de la fuente de las aguas termales. Entre los años 1714 – 1830, Bath fue el punto focal de la actividad social de fuera de Londres. Libres, sin el control estricto de la corte, la aristocracia y la plebe se unían para tomar los baños de las famosas aguas termales, las cuales se hicieron populares por la visita de la reina Ana en 1702. La población se multiplicó de 2.000 a 30.000 en sólo 100 años y se convirtió en la octava ciudad más grande en Inglaterra por 1801. Y a ello contribuyó grandemente el “Beau Nash”

Bath en el siglo XVIII




Royal Crescent Aerial. Bath

Para Nash el juego era el centro de su vida. Cuando visitó Bath por primera vez encuentra en ese lugar el sitio idóneo donde desarrollar sus dos aficiones principales: el juego y la sociabilidad. Los bañistas se sumergían en las aguas minerales a primera hora, y por lo general terminaba temprano en la mañana, dejando a los ricos ociosos con el resto del día para descansar, caminar en los parques o visitar las tabernas y cafés. Esto le dio la oportunidad perfecta a Nash para promocionar su amor por los juegos de azar a la sociedad Bath y organizarlos para que fuera la principal actividad de ocio, complementaria a los baños.
El ‘Bello’ Nash en la mesa de juego

Su puesto en el balneario no era oficial, pero sin embargo tuvo una gran influencia en la ciudad hasta principios de 1761. Era él quien recibía las solicitudes de entrada a Bath y quien juzgaba si los clientes eran adecuados para unirse a la selecta “compañía” de 500 a 600 personas que habían reservado con antelación; hacía coincidir las damas con las parejas apropiadas en cada baile; pagaba a los músicos y controlaba su interpretación para cada tipo de evento; reparó las calles que rodeaban las principales construcciones; ‘arreglaba’ matrimonios, para solteras o jóvenes en busca de enlaces convenientes y llegó hasta regular el juego (al restringir los jugadores compulsivos o llamar la atención sobre los juegos arriesgados ocardsharks).    
Caricatura de dama de camino a los baños de Bath

Año tras año, la ciudad se convirtió en lugar de moda, frecuentada por la realeza y la aristocracia, así como oficiales retirados, y sus mujeres e hijas, todos dispuestos a divertirse mientras se mezclaba libremente en las reuniones sociales organizadas.
Nash entonces asumió el título de “Rey de Bath”. Se vistió apropiadamente con una elegancia exagerada que pronto le valió su acostumbrado apodo de “Beau”. Se atrevió a ser diferente. En lugar de la habitual peluca blanca de la época, Beau usaba una peluca negra, sombrero de castor con adornos extravagantes en él. La casaca bordada la llevaba siempre abierta para mostrar el chaleco (el cual, a menudo también dejaba a medio cerrar) para dejar ver la camisa con volantes, forma poco usual para la época que sólo Beau tenía la valentía de usar.
Beau Nash
Introdujo también un cambio en el uso del calzado masculino, el cual, en la época eran de tipo bota o botín de becerro y con gran longitud en su punta. Nash pensaba que esa moda era vulgar por lo que abogó por agregar adornos a los zapatos y bordar las medias, estilo rápidamente adoptado y justificando por ser mucho más cómodo y lucido para los bailes y otros eventos sociales.
Se destacó también por impulsar la informalidad en las costumbres en dicho entorno, rompiendo las rígidas barreras impuestas por la nobleza, en su distancia hacia la clase media, a la cual pertenecían los patronos del balneario. Nash logró con ello una mayor integración social, relajando las reglas no escritas de la integración. Tuvo tanto éxito en la nivelación de la sociedad que la gente puede establecer relaciones y amistades con miembros de otras clases algo impensable de poder realizarse en Londres. Bath se había convertido en la plataforma para el cambio social.
1798. Thomas Rowlandson, Plate 8 from Comforts of Bath,
En 1708, Nash contrata al arquitecto de Bath, Thomas Harrison para construir la Bath Assembly House, que se convirtió en la sede central para los bailes y los juegos de azar para cuyo acceso el público debía paga. Incluso se debía pagar por el privilegio de caminar por la nueva Terraza diseñada por Harrison, desde donde se podía escuchar a los músicos que Nash había traído de Londres. En tres años, Bath se convertiría en el lugar más ‘in’ para la alta sociedad tanto de Gran Bretaña como del continente europeo.
Bath Assembly House, sede central para los bailes y los juegos de azar
En 1739, se promulgó una ley que prohibió ciertos tipos de juegos de azar, restringiendo la principal fuente de ingresos de Nash. Su reputación se hizo añicos tan rápidamente como su fama había crecido. Con muchas deudas por saldar, llevó a los tribunales a varios de sus agentes, en sospecha de haber sido víctima de fraude, pero perdió el caso, dejándolo en aún peor situación económica.
El Bello Nash nunca se casó para disfrutar de la libertad de la vida de soltero, pero cuando en 1740 sus finanzas se derrumbaron una de sus amantes, Juliana Popjoy, le ayudó a mudarse a una casa en Saw Close. Aunque se había separado de Juliana, ésta más tarde volvió a encargarse de él en los últimos años de su vida.
Richard Beau Nash murió el 03 de febrero 1761 a la edad de 87 años, y a pesar de que su influencia había decaído a causa de su infortunio, la ciudad de Bath le rindió honores y se le dio un funeral espléndido con un memorial en la Abadía, dejando tras de sí una legado duradero en la grandeza que fue Bath.