jueves, 28 de marzo de 2019

CARMEN Y LA ESPAÑA GITANA DECIMONÓNICA


“Carmen” llegó  a mis manos como llegan los años al ser humano. Sin darme cuenta la estaba leyendo y me entrometía en su vida y me dejaba moldear por sus deseos. Cuántas veces quise ser Carmen para comprenderla y tratarla diferente. Era asunto de comprensión, no más. Como comprendí a Soledad Montoya, la de La pena negra, a la que nunca preguntaría nada, porque ya sabría de antemano que eso, según ella, no me importaría. “Carmen” se coló por mis ojos y se clavó en mi memoria por siempre.
Cuánto habría deseado haber conocido desde mucho antes a Prosper Mérimée, pues de haber sido así,  me habría incrustado en mi adolescencia en su obra y habría dado la bienvenida a mi adultez con flamenco, con toreo, con belleza. Si hubiera conocido a Mérimée desde antes, me habría encariñado, como tal vez lo haga de ahora en adelante, con sus demás novelas y tratados arqueológicos.
Carmen...lujuria de papel,cuántos habrían dado por ser tan solo un momento el Tuerto, o Lucas, o el cuchillo que te penetró el cuerpo hasta matarte, hasta que tus sospechas se iban haciendo realidad junto al dolor, al placer, al porvenir del presente.
Imagino tu amor al dinero y tu melancolía, y tu inconstante estadía en la vida de tu rom, de tu amante, de tu tierra, de tu ser. Eres, Carmen, el amor huyendo de las cadenas, la libertad más pura de la mujer.


Una caracterización evidente de los gitanos es su constante búsqueda de lo incierto. Van de aquí para allá, como nómadas, visitan tierras y corazones, y engañan con brujería al pueblo y al amor. Los gitanos sufren su enigmático origen y huyen de los católicos, de los cristianos, de los engañados, de todos aquellos que se sienten perjudicados de uno u otro modo por ellos. Roban aquí y hurtan allá. Son perseguidos, son odiados, son asediados, son maldecidos. Pero viven, luchan y demuestran un poder extra del que carece gran parte de los humanos: no se dejan vencer de nada ni de nadie, logran sus objetivos con retórica y se burlan al final de sus hechos.
“Carmen”, de Prosper Mérimée, es una novela que escrita en Francia hacia el año 45 del siglo XIX logra describir de manera casi perfecta la fisionomía y caracterización interna de los gitanos. En especial de Carmen, una mujer que va en busca de sus ideales y de sus propósitos, una mujer que practica la brujería, que se emancipa de todo hombre, que respeta y quiere a su esposo en las buenas y en las malas, que se defiende cuando la insultan, que hace perder irremediablemente a un hombre que se fija en sus ojos, en sus manías, en sus costumbres y que termina enamorado de ella y de su muerte.

El último capítulo, cuyo narrador es el mismo autor, que recapitula la novela de una manera extrañísima, haciendo uso más de sus conocimientos de arqueología y de conclusiones lingüísticas comparativas, que de la trama de la novela, presenta una reflexión en torno al origen, a la lengua y a la idiosincrasia gitana española, diferenciándola de la alemana, y redondea la novela fuera de la trama y del personaje principal. Un recurso narrativo que se entiende en la medida que se comprenda que Mérimée “Ejerció la literatura con la complacencia vergonzante de quien cultiva un pasatiempo un tanto plebeyo. Tenía en mayor estima la filología, la historia o la arqueología. Salvo por dos o tres rasgos circunstanciales, Mérimée no fue, ni por su vida ni por su obra, un verdadero romántico. Sus relatos tienen siempre un tono de informe científico sobre el comportamiento impertinente de especies primitivas”. (Barrera Orrego, 1990: 45).
Si es de hablar de la trama, ya propiamente dicha, deberíamos empezar por el encuentro de un arqueólogo francés que llega a España con un hombre de aspecto extraño, al que protege de la autoridad española cuando lo ve en peligro de encarcelamiento y al que encuentra con el pasar del tiempo en un antro, en una habitación, mientras entabla una conversión con Carmen, con la que, al parecer, pretendía mantener relaciones sexuales; el hombre extraño, aquel día, golpea a Carmen por celos. Al arqueólogo en la habitación se le pierde  el reloj y desde el pueblo culpan a José del acto. Lo apresan por este y otros delitos, entre ellos el de homicidio, y el francés, con cierto grado de culpabilidad, va a visitarlo, y allí le cuenta el bandido que el comienzo de su historia se origina en Carmen.



Relata la manera en la cual ayudó a que huyera Carmen de la ley, cuando trabajaba José de policía, después de capturarla por haberle rasgado la cara a una de sus compañeras de trabajo después de que la insultó. Desde ese momento, desde que la dejó huir bajo coqueteos femeninos, quedó embrujado por su belleza. Llegó a matar tres veces por ella, y se convirtió en bandido, tal vez el más perseguido por la ley. La primera vez fue cuando vio que Carmen entraba a su casa con uno de los compañeros de trabajo de José Navarro. Fueron tantos los celos que se despertaron en él que lo mató en una guerra de sables. Luego, dio muerte al Tuerto, el marido, (su rom) oficial de Carmen, y por último, la mató a ella, cuando no le aceptó a él la propuesta de que se fueran a vivir a América, incluso cuando José la había perdonado por haberle sido infiel con un tal Lucas. Esta es la trama de amor y celos de la novela del escritor francés. Ahora veremos qué es lo que hay más allá de ella. 


Ya hemos visto que Mérimée era más amante de la filología que de la escritura literaria. Y gracias a ello, podemos rescatar algunos aportes lingüísticos que hace el autor francés de la lengua española de España. Cabe aclarar que los pies de página de la novela son los que permiten que la cultura e idiosincrasia de la España gitana se vean y se comprendan con mayor nitidez. Cuando al principio vemos que el arqueólogo francés entabla conversación con José, nos damos cuenta de que la razón por la cual el extranjero se da cuenta de que el hombre no era de Andalucía fue debido a que este no aspiraba la ni diferenciaba la z y la c de la s. Supimos que una nevería de la época era un depósito de hielo para el café, que bají, en el habla gitana, era la buenaventura que todos ellos acostumbraban a dar. Y que el garrote era el castigo para los bandidos del año 1845 y que se diferenciaba de la horca de los años 30 del mismo siglo. Que las maquilas, que le causaron tanta risa a Carmen cuando le hizo creer a Lucas que eran naranjas, son bastones de hierro usados por vascos y navarros. Recordemos que José era vascuence y que por amor a Carmen se volvió un gitano más. Aprendimos que a un regidor municipal de la época se le llamaba veinticuatro y que bai, jaona y agur laguna traducidos al español, respectivamente, significan Sí, señor y Buenos días compañero. Que las gitanas podían ser infieles bajo el permiso de sus maridos, pero, como Carmen, siempre libres. Que cuidaban de su esposo en las buenas y en las malas y que esto las caracterizaba positivamente. Nos enteramos de que Alcalá de los Panaderos era un pueblo famoso por sus panecillos y que quedaba a dos leguas de Sevilla.


Aprendimos, gracias a la excelente contextualización del autor, refranes gitanos como Perro andariego no se muere de hambre, Aunque me visto de lana no soy una oveja, Sarna con gusto no pica, Para un enano es una hazaña escupir lejos y, entre otros, el último, con que termina el libro, En boca cerrada no entran moscas. Y así se fue configurando cada característica, cada elemento, cada costumbre de vida del gitano español del siglo XIX, entre amores y engaños de Carmen, entre ilusiones y mudanzas.  “Carmen” es una novela caracterizada por la demostración de la liberación femenina, al estilo de madame Bovary, pero ante todo, por los rasgos de la cultura gitana tan perseguida y tan humillada por el pueblo español desde que aparecieron hasta nuestros días. “Carmen” es esta española gitana vista desde Francia,y centrada en la cultura gitana, tan mentada, criticada y olvidada al mismo tiempo… ayer, hoy y tal vez por siempre.

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lunes, 25 de marzo de 2019

ESTANDARTE REAL DE UR




El arte mesopotámico es el reflejo de una de las mayores culturas de la antigüedad, en el valle fluvial formado por los ríos Tigris y Éufrates surgió una serie de pueblos que nos han legado algunas de las obras más destacadas del mundo antiguo, piezas indispensables para conocer la historia pasada y la organización social y cultural de aquellos pueblos. En este sentido el Estandarte de Ur, la obra que aquí analizamos, es una de esas piezas que nos ayuda a comprender la vida de los conocidos antiguos pueblos mesopotámicos.
El estandarte de Ur es una de las piezas más llamativas de las artes figurativas mesopotámicas. La pieza fue  encontrada en las Tumbas Reales de Ur, junto con otros objetos muy valiosos . Se data en torno al año 2.600 a. C. Artísticamente su calidad es extraordinaria y desde el punto de vista temático también es excepcional, ya que sus imágenes nos permiten acercarnos a la cotidianeidad de la sociedad sumeria: entre la paz y la guerra.
El estandarte se trata de una pequeña caja de madera con forma trapezoidal (parece una pirámide truncada) con una medidas de poco más de veinte centímetros de altura y cincuenta de anchura. La caja era de madera pero fue decorada con la técnica de la taracea a través de la cual pudieron incorporar a la madera conchas, coralina o incluso lapislázuli con una amplia capa de betún.
Las primeras investigaciones al respecto de la pieza hicieron pensar que ésta debía de ser una parte de un estandarte que se colocaría sobre un mástil sin embargo investigaciones más recientes parecen apuntar a que la obra debía de tratarse de una especie de caja para albergar algún instrumento musical, tal vez un arpa.

Lo que ha llegado a nuestros días es una reconstrucción ya que este se encontró en un estado bastante dañado debido a el paso de los siglos y el peso de la tierra. Se cree que fue una caja de resonancia de algún instrumento.

El estandarte compuesto por dos caras llamadas de la "paz" y de la "guerra", viene a mostrarnos la representación de un banquete en la primera cara y la representación de una batalla en la segunda, dentro de estas representaciones podemos observar aspectos cotidianos de la vida sumeria, como es la música, la cual viene representada por el dibujo de hombres tocando un arpa, el transporte, pudiendo observar a carros de cuatro ruedas tirados por onagros, y la forma de vestir tanto en el sentido de una celebración como de una guerra.





En el panel de la paz se muestra una procesión de ofrendas en la que animales y productos agrícolas (cargados por sirvientes) son llevados a un banquete, cuya escena se recoge en el registro superior. Los personajes que asisten a la comida (uno de ellos, cuyo mayor tamaño lo identifica, es el propio rey) están sentados, mientras son atendidos por otros sirvientes. Un arpista ameniza la reunión.Se puede onsiderar como una  celebración de la victoria en la que los porteadores cargan con el botín capturado, diversos objetos y ganado. En la franja superior el rey celebra un banquete con música junto con sus nobles. 



Por el contrario, el denominado panel de la guerra nos muestra una escena militar. Podemos apreciar carros de combate tirados por cuatro asnos, soldados de infantería cubiertos con capas y armados con lanzas, así como varios prisioneros. Algunos de éstos están siendo ejecutados con hachas, mientras otros son pisoteados por los carros. En el centro del registro superior, el rey, portando una lanza, preside la cruenta escena.
Suceden escenas dramáticas como el de los cuerpos pisoteados por los caballos. Los derrotados son llevados ante el Rey vencedor. Este es un tema habitual de las estelas (Estela de los Buitres), que servían para ilustrar los combates que tenían lugar entre las ciudades de Sumer. Las diferencias entre ellas se resolvían con la guerra durante generaciones. El motivo más frecuente para estos enfrentamientos eran los límites fronterizos.
Las escenas representadas tienen un fuerte carácter geométrico y están lejos de resultar naturalistas sin embargo, las figuras que encontramos se disponen con gran movimiento a pesar de que todas ellas han sido representadas de perfil.





viernes, 22 de marzo de 2019

EL CASTILLO DE BRAN Y LA"POSIBLE" HISTORIA DE DRACULA




La gran cantidad de libros, series televisivas y películas sobre vampirismo ponen en evidencia la enorme influencia del conde Drácula. Muchos no dudan de su origen histórico pero otros creen que es el fruto de una exagerada imaginación. Les invito a conocer la "posible" historia  y recorrer el castillo a través de las imágenes.
La Historia también tiene su historia
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Podemos situar su presentación pública en la novela del irlandés Bram Stoker, de 1897, donde presenta a su protagonista, Vlad Drăculea, como un hombre vampiro. La historia sirvió de base para el film Bram Stoker’s Dracula, dirigida por Francis Ford Coppola, con la actuación estelar del multifacético Gary Oldman.
Los que vieron la película recordarán que el joven abogado londinense Jonathan Harker (interpretado por Keanu Reeves) viaja a la Transilvania llevando unos documentos que el famoso conde debe firmar. En el castillo descubre no sólo que se ha convertido en su rehén sino que Drácula es un vampiro que perdió su amor hace varios siglos.
La novela tiene varios antecedentes literarios que confluyen en la creación del famoso personaje que se nutre de sangre humana; incluso se dice que la historia original le fue confiada por el húngaro Arminius (Armenio) Vámbéry. Del mismo modo, la película de Coppola tiene precedentes, entre los que se destacan Nosferatu el vampiro, de 1922, dirigida por F.W.Marnau, Drácula, de 1931, dirigida por Tod Browning e interpretada por Bela Lugosi y Drácula, de 1958, dirigida por Terence Fisher, con la recordada actuación de Christopher Lee.
Se ha postulado que para ubicar su novela en un remoto castillo en los Cárpatos de Transilvania, Bram Stocker se sirvió de dos obras: una de Emily Gerard, La tierra más allá de los bosques, de 1888, y un informe sobre los principados de Valaquia.



El Castillo de Bran (en rumano: Castelul Bran; en alemán: Schloss Bran; en húngaro: Törcsvári kastély) se ubica en la actual Rumania. Alrededor de él ha crecido la ciudad turística de Bran. Su fama proviene de la novela, pero digamos que es una de las pruebas más contundentes del triunfo del marketing sobre la Historia, porque Vlad III Drăculea (en rumano, Vlad Țepeș), el personaje histórico que inspiró a Stoker, pasó muy poco tiempo en el Castillo. Este Drácula, conocido como El Empalador, vivió en el siglo XV y luchó contra los turcos sarracenos que habían invadido Europa luego de las Cruzadas. Desde luego, no era un murciélago chupasangre ni nada parecido. Cuando se erigió la actual fortaleza (finales del siglo XIV) la zona pertenecía a Hungría. Hoy se visita desde la bella ciudad rumana de Brasov, y aunque no hay ninguna evidencia de vampirismo, sigue siendo una lugar preferido para góticos, y otras tribus urbanas de corte dark.
Un detalle interesante es la mención del Chupacabra, un personaje del imaginario popular centroamericano. Dice el texto en inglés del castillo que a este conocido mito, muy extendido en Honduras, se le adjudican más muertes que a todos los vampiros de la Historia.
Viajemos a través de las imágenes....


Vista exterior, a la llegada


 
Cruz en la base del edificio

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Vista interior. El retrato que se observa al fondo es de Vlad III Drăculea (en rumano, Vlad Țepeș).

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Vista de la biblioteca.


Vista del patio interior del Castillo de Bram que se observa desde una de las ventanas del edificio.


Armas y escudos expuestos en una sala.


Una de las antiguas cerraduras.

 
Da cierto temor pensar que Drácula en verdad existió.
Pero fué un personaje real...
Lo que sigue son hechos reales tomados de la historia y por la crudeza y la crueldad de estas acciones no debería ser leído por personas sensibles. Yo mismo al leer su historia , todavía siento espanto, no salgo de mi asombro de pensar que existió una persona que pudiera a sangre fría hacer todas estas cosas.
Era un sanguinario príncipe rumano, empalador, asesino, descuartizador y cruel torturador de personas. Daba a sus enemigos una atormentada muerte.
En mi opinión creo que tiene que estar entre las tres personas mas diabólicas, crueles y sanguinarias de toda la historia.
Nada que ver las películas de terror que vemos acerca de drácula porque la brutal realidad que se vivió es ampliamente más aterradora que la ficción que se plasma en los films.


Su verdadero nombre era Vlad Tepes III, (1428-1476), nació en la ciudad de Sighisoara, situada en la provincia de Transilvania, actual Rumanía en el año de 1428 y murió asesinado en el año de 1476, a los 48 años de edad en las cercanías de Bucarest, donde fue decapitado.

Aun se conserva la casa donde nació y en Bucarest hay un documento que da fe del nacimiento de este personaje.
Se conserva en buen estado también el castillo donde vivió, el que todavía posee un aire de misterio, con algunas habitaciones hechas dentro de la piedra que rodea el lugar, mobiliario original usado por Vlad y con escaleras en espiral que no conducen a ninguna parte.
Fue hijo del cruel Vlad Dracul, príncipe de Valaquia, llamado "El Diablo" y de donde viene el apodo de Drácula, que significa hijo de Drácul, es decir, "Hijo del Diablo".
Pronto el hijo superaría con creces las espantosas atrocidades de su padre.




Al decir que era empalador me refiero a que atravesaba a muchas de sus victimas por el ano o vagina, (los mas afortunados eran clavados por la espalda o por el abdomen) con un largísimo palo sin punta, ya que esto aseguraba el mayor dolor, el cual salía por la boca o por el hombro y luego clavaba ese palo en el suelo en forma vertical aún con la victima arriba y viva, para que por efecto del peso la persona fuera cayendo lentamente y enterrándose cada vez mas el palo en su cuerpo.

Muchas de las victimas todavía estaban vivas cuando llegaban al piso, lo que hace suponer que los encargados de la ejecución evitaban atravesar el corazón para prolongar mas la agonía de sus victimas. En algunos casos la piel era clavada con un clavo al palo para mantenerlo por más tiempo arriba hasta que se desgarrara la piel y así comenzar su descenso por el palo. Era una de las maneras más espantosas de morir imaginables pues era lento y doloroso.
Su macabra mente se fue formando desde niño al tener una infancia marcada por las desgracias y los malos ejemplos, al observar las atrocidades que hacía su padre, criado en un entorno de guerra, torturas, asesinatos y salvajadas totalmente apartado de Dios.
Fue rehén de los turcos a los 13 años de edad cuando fue entregado junto con su hermano Randu por su propio padre como muestra de sumisión al Sultán y como garantía de no atacarlos. Luego de un tiempo su padre y su hermano Mircea fueron asesinados por los boyardos.
Su padre fue apaleado hasta morir y su hermano enterrado vivo, por lo que el corazón de Vlad fue llenándose de un creciente odio.
Se cree que aprendió de los turcos algunas formas de tortura y la forma de ejecutar por empalamiento. A pesar que los turcos lo educaron y recibió buen trato, este no se plegó a sus deseos ni se convirtió al islamismo y aun cuando posteriormente lo ayudaron a tomar el trono de Valaquia les llegó a tomar un aborrecimiento acérrimo que lo llevó a traicionarlos varias veces, incluso llegando al extremo de hacer alianzas con los asesinos de su padre y luchar en batallas contra ellos, hasta llegar a morir a mano de los turcos.
Con la ayuda de los turcos llegó a ser príncipe de Valaquia en una época de la edad media dominada por las ambiciones de los monarcas europeos que buscaban ampliar sus territorios y vivían en continuas guerras. A pesar de que en esta edad media abundaban por Europa monarcas insensibles, de malvado corazón y dureza de alma, no hubo ninguno que por su brutalidad, crueldad y ensañamiento al matar se comparara con este sanguinario homicida.

Llegó a ser el más temido de todos los monarcas europeos de la edad media y hasta asesinó a sangre fría por motivos fútiles a su misma población, incluso a sus amantes. Impuso leyes en su territorio cuyas infracciones eran castigadas con las más afrentosas muertes. Alcanzó los mas oscuros extremos de cualquier mente siniestra de matar incluso a los bebés por empalamiento.



Muestra de su perturbada mente puede verse en los grabados que se conservan, donde puede apreciarse cuando Vlad Tepes desayunaba en medio de sus victimas empaladas y otras siendo descuartizadas.
Aunque el empalamiento era, evidentemente, la diversión favorita de Vlad, también gozaba con la aplicación de otros métodos a quienes de un modo u otro le habían hecho enfurecer, normalmente en la intimidad de sus castillos.

Entre los métodos de tortura favoritos del Príncipe de Valaquia se contaban también la amputación de miembros, nariz y orejas; la extracción de ojos con ganchos calientes al rojo vivo; el estrangulamiento, la hoguera, la castración, el desollamiento, la exposición a los elementos o a fieras salvajes, el vaciado de ojos, la parrilla y la lenta destrucción de las distintas partes del cuerpo.


Un delegado papal en la corte húngara lo describió así: "No era muy alto, pero sí corpulento y musculoso. Su apariencia era fría e inspiraba cierto espanto. Tenía la nariz aguileña, fosas nasales dilatadas, un rostro rojizo y delgado y unas pestañas muy largas que daban sombra a unos grandes ojos grises y bien abiertos; las cejas negras y tupidas le daban aspecto amenazador. Llevaba bigote, y sus pómulos sobresalientes hacían que su rostro pareciera aún más enérgico. Una cerviz de toro le ceñía la cabeza, de la que colgaba sobre unas anchas espaldas una ensortijada melena negra."
Por ser su ejército tan reducido empleó tácticas de guerrilla como tierra quemada, envenenó pozos de agua y envió enfermos de tuberculosis a los campamentos enemigos.

En las ciudades donde no lo aceptaban como su príncipe fue despiadado. Se realizaron ejecuciones de hombres, mujeres y niños, como en los casos de Brasov y Sibiu, ambas ciudades habitadas por colonos alemanes que no querían comerciar con él o que no querían pagarle tributo.

Con ello iniciaría su carrera de brutales masacres, entre las que se le atribuyen el exterminio de cien mil personas de las quinientas mil que habitaban la región entre 1456 y 1462, hechos detallados en documentos y grabados de la época, que pusieron de manifiesto su gusto por la sangre y el empalamiento, por lo que se le comenzó a llamar “Tepes” que significa en rumano: empalador.
Una de sus acciones de masacre masiva fue en su venganza contra los boyardos, asesinos de su padre y de su hermano mayor. Vlad llevó a cabo esta venganza en Pascua de 1459, invitando a los boyardos a una gran cena de Pascua pidiéndoles a estos que se pusieran sus mejores galas.

Cuando terminaron de cenar, Vlad mandó empalar a los más viejos, mientras que a los jóvenes les obligó a ir en una larguísima caminata hasta un castillo en ruinas en Targoviste, muchos perecieron en el camino, pero los que llegaron aún con vida, fueron obligados a construir el castillo de Drácula, sin despojarse de sus preciosas ropas de gala, que quedaron convertidas en harapos, mientras, obligados a construir el castillo, iban muriendo de cansancio y agotamiento ante el deleite del Empalador.

A Vlad le gustaba organizar los empalamientos multitudinarios con formas geométricas. La más común era una serie de anillos concéntricos alrededor de las ciudades. La altitud de la estaca indicaba el rango que la víctima había tenido en vida. Con frecuencia, Vlad los dejaba pudriéndose durante meses, ocasionando en el ambiente un espantoso olor nauseabundo a carne descompuesta. Un ejército turco que pretendía invadir Rumania se volvió atrás, aterrado, cuando encontró a varios miles de empalados descomponiéndose en lo alto de sus estacas, a ambas orillas del río Danubio.
Otra de sus actuaciones en su reinado fue cuando la población se quejaba de los continuos robos que sufrían por parte de ladrones en sus territorios, además de los pobres, que según Vlad no aportaban nada al país. Para erradicar esto propuso un gran festín en una gran casa de las afueras de las ciudades para pobres, ladrones, tullidos, leprosos, enfermos, pordioseros, en donde las grandes viandas y el vino estaban por doquier.

Cuando ya todos estaban bien servidos de comida y borrachos de vino, Vlad y su guardia se plantaron en la casa y preguntó a todos los allí reunidos si querían una vida sin privaciones ni preocupaciones y que todos los días se dieran festines como aquel, a lo que los mendigos y demás personas respondieron que sí y que había sido el mejor día de sus vidas. Vlad les sonrió y mandó a sus soldados que cerraran todas las puertas de la casa y prendieran fuego sobre ella. Nadie quedó con vida. Eliminó la pobreza acabando con los pobres. Estas atrocidades se fueron repitiendo con todos los mendigos en cada comarca de su principado. Llegaron a morir 3.600.
En 1461 derrotó al comandante turco Hanza en una emboscada en la frontera. Al capturar al turco le cortó los pies y las manos y lo dejó en la frontera para que sus compatriotas lo recogieran.
En 1460, 10.000 hombres fueron empalados en Sibiu. En 1461 Mehmed II, el conquistador de Constantinopla, un hombre al que no se le conocía precisamente por su repugnancia ante la efusión de sangre, se volvió a la susodicha ciudad enfermo de violentos vómitos ante la visión del Bosque de los Empalados.

Este peculiar "Bosque" era un valle donde se habían talado todos los árboles para obtener estacas. Estacas suficientes para empalar a más de 23.000 prisioneros turcos, húngaros, rumanos, búlgaros y colonos alemanes y sus familias empalados allí mismo, repartidos por todo el valle, en lo alto de los palos. Éste hecho lo dejó escrito el propio Vlad ya que mandó una carta el día 11 de enero de 1462 al rey de Hungría, en la que escribió que había empalado a veintitrés mil, ochocientos nueve personas y lo sabía bien ya que fueron cortando la cabeza a cada uno para facilitar el recuento. Además de la carta también envió al rey húngaro dos grandes sacos con orejas, narices y cabezas de sus víctimas.

En 1462 los turcos ocuparon Valaquia conquistando su capital Tirgoviste, y Vlad huyó a Hungría para pedir protección, al ver esto su esposa se suicidó tirándose al río y su hijo murió durante la escapada, pero el rey de ese país lo mandó encarcelar durante doce años en el castillo de Visegrád y posteriormente en Budapest, donde recibía un trato especial ya que el rey de Hungría le tenía como si fuera un visitante del castillo y ni siquiera llegó a estar entre rejas. Durante su cautiverio mantuvo su sangriento sadismo matando y torturando palomas y ratones. En 1473 recuperó su libertad y su trono en 1476, el mismo año de su fallecimiento.

En 1476 Vlad Tepes halló la muerte en una emboscada cuando los turcos lo sorprendieron desprevenido con una escolta de sólo 200 hombres de su guardia moldava, los cuales también fueron asesinados y sólo sobrevivieron 10 de ellos, aparentemente se suscitó una lucha desigual ante la superioridad numérica de los turcos. Vlad Tepes fue decapitado y su cabeza fue enviada a Estambul y exhibida públicamente.
El lugar oficial de su entierro es el monasterio de Snagov, cerca de Bucarest. El misterio rodea esta tumba, en la cual se observan inscripciones, graffitis y retratos de el. De una excavación que se realizó en 1931 se tienen dos versiones: una es la de una tumba vacía y la otra es que se encontró un cuerpo sin cabeza con ropajes lujosos.


 



Algunos historiadores defienden a este personaje de mente mórbida y desquiciada, tan malo era que ni siquiera el más loco de los enfermos podría concebir unos actos de crueldad tan grandes. Algunos historiadores pretenden que lo vean como un héroe que defendió los intereses de su país ya que esa zona siempre fue vista como territorio a conquistar.
Contó siempre con un ejercito muy reducido lo que ha llevado a algunas personas a tratar de reivindicar su causa diciendo que su crueldad se justificaba porque era una forma de mantener atemorizados a los enemigos para evitar la invasión, pero nada justifica este ensañamiento en el matar con tanto dolor, incluso por empalamiento a los bebes, niños y mujeres inocentes.

Su facilidad para decidir la muerte de las personas se muestra en este ejemplo: una persona de su mismo entorno que se quejó del mal olor que despedían los cadáveres empalados fue a su vez ejecutado por empalamiento desde el palo más alto para que pudiera a esa altura “respirar un aire más puro”.
 


En el año 1976 el presidente rumano Nicolás Ceaucesco declaró héroe nacional a Vlad Tepes al cumplirse 500 años de su muerte y en el año 2004 se acuñó una moneda con su figura por ser éste una de las principales personalidades nacida en Rumania, homenajes de los que discrepo porque no puede rendirse distinción a quien asesinó bárbaramente a mas de 100.000 personas y dejó para la posteridad la historia real de horror mas espantosa que se haya conocido.



lunes, 18 de marzo de 2019

LA MADRAZA NAZARI


Situada en la calle de los Oficios, frente a la Capilla Real, la Madraza era la antigua universidad islámica (junto a la cercana mezquita aljama, es decir en el centro neurálgico de la sabiduria) y en la actualidad continúa con este legado, albergando el Servicio de Extensión Universitaria y la Academia de Bellas Artes de Granada.
Oratorio de la Madraza de Granada
Puerta de acceso al oratorio desde el
patio de la Madraza
Restos ziríes cubiertos por un cristal en el suelo del oratorio de la Madraza

Posiblemente, en el siglo XI el lugar estaba ocupada por una almunia de la familia real Zirí, tal como evidencian los hallazgos resultado de la última excavación arqueológica dirigida por Antonio Malpica, ya que se sabe que el rey Badis tenía una en las proximidades de Bib-Rambla. La Madraza constituía uno de los edificios más destacados del Barrio de Gélices o Posaderos, centro mercantil constituido por la Alhóndiga Zaidael Zacatín y la Alcaicería.

Detalle decorativo de los mocárabes del oratorio de la Madraza
Combinación de mocárabes y paños de sebka en el oratorio de la Madraza

Constituye el único ejemplar de madraza pública de la Península Ibérica, aunque se tiene constancia de otras de fundación privada en Málaga y Ceuta, siguiendo la tendencia que comenzó en Oriente, que al mismo tiempo proclaman la piedad y poder del sultán, así como la difusión de la religión. Según sabemos por Ibn al-Jatib, en Málaga ya existía un centro universitario ubicado igualmente junto a la mezquita aljama de esa ciudad y que fue construido por una comunidad de seguidores de un místico sufista, siendo de esta índole la enseñanza impartida en ese centro.

Mirhab del oratorio de la Madraza
Detalle decorativo del arco del mirhab
Lo mejor conservado de la Madraza de Granada es su oratorio, construido con potentes muros de mampostería encintada con verdugadas de ladrillo que han resistido a más de seis siglos de historia. Sobresale la monumentalidad inherente a las construcciones alhambreñas de Yusuf I con su espléndido mirhab (su nicho interior fue eliminado a comienzos del siglo XX) y las trompas de mocárabes que recuerdan el Salón de Embajadores y la Sala de Dos Hermanas.
El jardín permitía filtrar la luz por estas ventanas


Detalle del arco de una de las ventanas
En el costado derecho del oratorio existía un espacio un pequeño jardín al aire libre, rodeado por dos pabellones de reducidas dimensiones al sur y al norte, mientras que al este existía una pequeña acera.
Trompas de mocárabes del oratorio


Techo del oratorio

La escuela de estudios superiores del reino granadino fue fundada en el siglo XIV (decretada su fundación en 1340 y se finalizó en 1349) por mandato del rey nazarí Yusuf I, por lo que se conocía como Madrasa Yusufiyya o Madrasa Nasriyya, aunque la iniciativa de la construcción fue de su visir Ridwan y pronto la institución se convirtió en uno de los referentes para el estudio del Derecho en el Occidente musulmán.


Arco de entrada al oratorio islámico
Los gastos para su mantenimiento se cubrían con donaciones de musulmanes devotos, así como por rentas propias que sufragaban los costes de alojamiento de los estudiantes y para pagar a los maestros. Entre estos bienes habices se encontraban tierras, tiendas, un suministro de agua permanente y otros inmuebles, cuyos beneficios se destinaban a la misma.
Se sabe que se acabó de construir en 1349 por la inscripción fundacional cuyos fragmentos se conservan en el Museo Arqueológico de Granada. De nuevo Ibn al-Jatib nos cuenta que completaba la entrada dos losas de mármol simulaban dos ventanas en la parte superior y un arco de herradura de mármol blanco decorado con inscripciones coránicas servía de entrada a la Madraza, junto con inscripciones en prosa y verso que hacían alusión a su fundación y al uso para el que estaba destinada.

La madraza contaba con un patio central, con una alberca embaldosado en mármol, el mismo mármol que fue utilizado en el siglo XVIII en el lienzo del edificio. La alberca tenía un rebosadero que evacuaba directamente al río Darro. Este patio distribuía las estancias a través de arcos sobre columnas y en las paredes, bellos epígrafes de contenido similar a los de la fachada exterior.

Restos arqueológicos de la alberca
El acceso al edificio se hacía por un zaguán en recodo, situado en la parte occidental de la fachada, exactamente con la puerta que daba hacia la esquina próxima a la placeta de la Capilla Real, por lo que no se corresponde con el actual acceso.

A la planta alta se accedía a través de una escalera precedida de una enorme puerta rectangular y a través de la galería superior se accedería a aulas, zona de trabajo y alojamiento para los estudiantes. Sobre las letrinas y el zaguán de la planta baja pudo haber existido una biblioteca.

Este centro de enseñanza nazarí surgió con posterioridad a otros semejantes que ya existían en Oriente y norte de África, hasta entonces en el Reino Nazarí era en las mezquitas donde se realizaban estas funciones de divulgación del saber. En la madraza de Granada, maestros de reconocido prestigio transmitían diferentes conocimientos. Hakim, era el nombre que se daba a estos maestros, sabios que impartían materias de carácter jurídico-religioso, derecho islámico, jurisprudencia y teología, así como medicina, cálculo, álgebra, geometría, mecánica y astronomía. El título que los estudiantes recibían se llamaba ichaza, una especie de certificado de licenciatura que permitía la enseñanza de tal o cual campo o conjunto de ellos.
Hay que citar dos grupos de doctos: el de los místicos y el de los retóricos. Al primer grupo pertenecía y destacaba al-Maqqari, antepasado de un embajador merení, así como el célebre e intrigante Ibn Marzuk, refugiado aquí por caer en desgracia en Marruecos y quien fue nombrado predicador de la Mezquita de la Alhambra. En el segundo grupo, literatos de talla de Sarif al-Garnati y como no, Ibn al-Jatib, el más importante de su época en numerosas materias.
La duración de los cursos era variable, dependiendo del número de materias, del tiempo que los profesores prolongaban su estancia en la ciudad y de las posibilidades económicas de los alumnos.