martes, 31 de diciembre de 2019

REAL COLEGIATA DE SAN ISIDORO DE LEÓN Y SU TESORO


Al consagrar una iglesia en la Edad Media, además de dotarla de reliquias era común ofrecer objetos sagrados y ricas piezas que componían el Tesoro. En este museo se visitan joyas artísticas donadas en época medieval por la realeza leonesa y que resultan de singular relevancia como el Arca de los Marfiles o  la Arqueta de Limoges, entre otros.
Situada sobre el Panteón de los Reyes se encuentra la Tribuna Real desde la que los reyes asistían al culto que se celebraba en la Iglesia. Hoy conocida como Cámara de doña Sancha por ser, según la tradición, la habitación de la reina y, en otro tiempo, el posible scriptorium del canónigo Santo Martino. La Cámara está decorada con frescos renacentistas, un Calvario en la cabecera y San Agustín a los pies.
De entra las donaciones efectuadas a lo largo de la historia destaca, sin duda, la dotación realizada por el rey Fernando I y su esposa doña Sancha, parte del cual se encuentra expuesta en esta sala, a pesar de las desamortizaciones e incautaciones que tuvieron lugar en el siglo XIX.



Desde el punto de vista artístico destaca el Arca de los marfiles de San Juan y San Pelayo que fue realizada en 1059 en el taller leonés fundado por los reyes y se utilizó para contener las reliquias de San Juan y San Pelayo. Tiene alma de madera y 25 placas de marfil magníficamente talladas con relieves de los apóstoles, el Cordero Místico rodeado del tetramorfos, ángeles y los símbolos de los cuatro ríos del Paraíso.



Se visita también aquí el Arca de las reliquias de San Isidoro, el arca que en origen se destinaba a guardar las reliquias de San Isidoro, documentada desde 1063. El alma es de madera, recubierta con láminas de plata repujada, con escenas del Paraíso.El interior de la tapa es un bordado andalusí.



Fruto de esta donación, otras de las piezas relevantes  se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional. Se trata de la Cruz de Fernando I y Sancha (1063), realizado en marfil, con ojos de azabache, del que el museo muestra una réplica.

La Arqueta de los esmaltes de Limoges: Probablemente llegó a león como exvoto de algún peregrino, datada en el siglo XII procedente de los talleres franceses de Limoges, fue realizada con la técnica del cobre esmaltado a fuego siendo representativo el color azul que se obtiene al someter el óxido de cobalto a elevadas temperaturas. El artista, para aumentar su expresividad coloca las partes principales del cuerpo en relieve. Es un arca para contener reliquias. Tiene alma de madera de roble y sobre ella se disponen 17 planchas de esmalte con las figuras de Cristo crucificado y en majestad, María, Juan, Tetramorfos, ángeles y los apóstoles. Tiene una gama de colores variada en la que destacan los azules. Se fecha a finales del siglo XII, principios del siglo XIII. 



También se puede contemplar un conjunto de joyas árabes de pequeño tamaño cajitas, botes de marfil, arquetas, corazones de plata; se desconoce cómo llegaron a la Colegiata. Pudieron ser botín de guerra o donación de reyes o notables musulmanes. Algunas proceden de Al-Andalus y entre ellas se encuentran: la Arqueta de las liebres, tallada en marfil, llamada así por su decoración. 

Entre esta colección de cajitas árabes nos encontramos con el Idolillo escandinavo, cajita cilíndrica de asta de reno fechada en la segunda mitad del siglo X, cuyo uso es discutido por los expertos quienes la consideran la mejor muestra de arte vikingo que existe en España.


Otras piezas expuestas son: el Portapaz de marfil (siglo XII) 



 El Ara de doña Sancha, donada en 1147.


La Cruz procesional de Enrique de Arfe, conocido autor de la custodia de la Catedral de Toledo. Al mismo tiempo, se exhibe una colección de tejidos de los siglos X y XI que son restos procedentes de los trajes reales hallados en las tumbas del Panteón.



El museo de la Real Colegiata custodia otras piezas. Entre ellas destaca el emblemático Pendón de Baeza. Un pendón de tafetán carmesí sobre el que se bordó, por ambos lados, la figura de San Isidoro a caballo. Aparece el escudo real y más arriba una nube de la que sale una mano con una espada y una estrella, alusivas a Santiago apóstol. Según la leyenda, San Isidoro intervino en el cerco de Baeza en el año 1147.


lunes, 30 de diciembre de 2019

DANZA EN EL MUNDO ROMANO Y EL ORIGEN DE LOS "LUDI SCAENICI"


La danza es una manera más de expresarse, al igual que se habla, se escribe, es  una de las actividades más antiguas del mundo.” El arte de la danza consiste en mover el cuerpo guardando una relación consciente con el espacio e impregnando de significación el acto o acción  que los movimientos desatan el gesto efímero del bailarín y su interpretación siempre intangible, hacen que ésta sea un acontecimiento único e irrepetible. Los componentes de un baile desaparecen con su propia sucesión y el desarrollo del mismo tan solo permanece en la memoria del pueblo. La danza se ha convertido en un elemento importante dentro de la historia de la humanidad, en las pinturas rupestres se han encontrado imágenes de danzantes al parecer estos tenían relación con rituales de caza. 
La danza es una vía de expresión frecuente en las prácticas de la Antigüedad clásica: representa un papel destacado en la creación de identidades de grupo, ofrece un espacio común de participación ciudadana, simboliza ocasiones especiales en el calendario  y establece un medio de conexión entre los seres humanos y la divinidad. Por la importante presencia de la religión en los ámbitos de la vida pública y privada, los pioneros en el estudio de las danzas grecorromanas consideraron que la "danza sagrada" debió de ser el origen y fuente de todas las demás.
Desde el punto de vista de un individuo en concreto, la danza es, tal vez, la mejor  manera de experimentar la religión a través del cuerpo, es un sentimiento común en casi todas las civilizaciones, incluida la antigua Roma, donde había una clara conciencia del poder del cuerpo en movimiento y su relación con la divinidad.
A medio camino entre las plegarias y las acciones rituales, la danza se concibe como un lenguaje sagrado perfecto sin palabras que establece por sí misma una vía con el mundo de lo sobrenatural y  estructura el ritual.
Dos son las principales funciones de las danzas religiosas que, en tanto que actos sagrados, tiene el objeto común de predisponer favorablemente la voluntad divina. En lo que respecta a los dioses como destinatarios, la danza puede servir para apaciguar sus ánimos y mantenerlos satisfechos en su estado de veneración o para pedir que se muestren propicios en las batallas, las cosechas o en otras situaciones.
Del mismo modo, cuando se pretende responder a las acciones divinas, muchas veces la mejor manera de hacerlo es a través de los movimientos coreográficos y el dinamismo del cuerpo. En estos casos, la danza sirve fundamentalmente para dar las gracias y cumplir con los votos prometidos.


ORIGEN DE LOS LUDI SCAENICI

En el año 364 A.C.una terrible peste asoló Roma y, según relata Tito Livio solo pudo ser rechazada gracias a la actuación de unos artistas etruscos que, traídos para la ocasión, interpretaron un baile, como era su costumbre, al ritmo de los flautistas. Los jóvenes romanos que asistieron por primera vez a estas danzas expiatorias no dudaron en imitarlas después, combinándolas con sus tradicionales versos burlescos. Estas improvisaciones acabarían siendo depuradas por actores profesionales que ofrecen un espectáculo más organizado en el que la danza y la música tenían especial relevancia; hasta que por fin, Livio Andronico, al introducir un argumento, dio lugar al verdadero drama latino.
La epidemia duró ese año  y el siguiente, en que fueron cónsules Tito Sulpicio Pético  y  Gayo Licino Estolón. Entonces no se realizó ninguna acción digna de ser recordada, a no ser que, para solicitar la paz de los dioses, hicieron un lectisternio, el tercero tras la fundación de Roma. Y como la fuerza de la enfermedad no se debilitaba ni con planes humanos ni con la ayuda divina, con los ánimos vencidos por la superstición se instituyeron también unas representaciones teatrales, algo nuevo para un pueblo guerrero, pues su único espectáculo había sido el coro, entre otros recursos, dicen, para aplacar la cólera de los dioses; pero esto fue un hecho humilde, como casi todo al principio, y además de origen extranjero.
Unos artistas traídos desde Etruria, que danzan al son de un flautista, exhibían al estilo etrusco pasos que no eran indecorosos. Luego, la  juventud empezó a imitarlos, al tiempo que proferían chanzas entre sí, con versos improvisados, y sus gestos no eran discordantes con las palabras. Esta cosa fue aceptada y, con el uso frecuente, se puso en marcha.  Los artistas nativos, como la palabra etrusca para bailarín era ister, se les dio el nombre de histriones que representaban con música sátiras completas, ya con cantos determinados por el flautista y un movimiento armónico, muy diferente de los primeros versos improvisados.
Hay un relato similar de Valerio Máximo, que describe la introducción de los ludi scaenici primero a partir de la improvisación de unos jóvenes burlones que bailan y gesticulan.
Las autoridades deciden llamar a unos artistas para que realicen esos mismos movimientos pero de forma más refinada. Es entonces cuando la danza de los ludiones etruscos se instaura como una de las  actividades  más apreciadas por el público romano. ("así que, para aplacar a los dioses del cielo, se compusieron canciones a las que el pueblo mostró muy poco interés por que hasta ese momento se contentaban con el espectáculo circense que había sido instituido por Rómulo, cuando el rapto de las sabinas, con el nombre de Consualia.
Pero, como es propio de los hombres perseguir, en sus orígenes, las cosas insignificantes con empeño,  la juventud jocosa añadió gestos a las composiciones destinadas a los dioses, con un movimiento del cuerpo grosero y desordenado, y por esa razón se mandó llamar a los ludiones de Etruria. La elegante agilidad de éstos venía del antiguo estilo de los Curetes y los Lidios, de quienes descendían los Etruscos y esta grata novedad encantó a los romanos. y como entre ellos llamaban hister al bailarín, se dio este nombre de histriones al artista de la escena.")Val- Max.
No sabemos si la danza de los profesionales es consecuencia de otras más espontáneas pero lo cierto es que los  dos autores inciden en la importancia de la danza y el movimiento corporal como origen de los festivales más importantes. De forma paralela a este proceso, las atenallanae osca del sur de Italia se habían consolidado también  como una de las formas pre-teatrales más importantes. Estas pequeñas piezas eran interpretadas por ciudadanos libres que actuaban y bailaban como aficionados, representando escenas fijas, de carácter lúdico y formalmente poco acabadas que acabarían ocupando el espacio de los entreactos.
La combinación de todos estos factores, la herencia de griegos y etruscos, van conformando las primeras comedias latinas donde los bailarines constituyen un importante recurso teatral: durante los pasajes musicales y en los cantica, los actores sobre todo en obras de Plauto, exhiben sus habilidades coreográficas. Integrando así los elementos folclóricos del drama no literario.
Con el tiempo, la danza teatral se va diluyendo hasta quedar eclipsada por el diálogo y el canto, sobre todo cuando la comedia y la tragedia se consolidan como género dramático en Roma. Sin embargo, en las últimas décadas de s.I a.C. surgen nuevas formas teatrales que, curiosamente dotarán a sus piezas de pasajes bailados, que el público recibe con entusiasmo: en las representaciones de mimos, los gestos y los bailes se alternan con la recitación de textos. Por su parte, la pantomima es una clase de ballet.
Con el desarrollo de la pantomima en época de Augusto, la danza que caracteriza  la escena romana no es ya una representación de varios personajes sino la mímesis de un solo individuo. Un profesional que sólo con sus gestos y actitudes es capaz de encarnar las secuencias de una tragedia.
Las danzas de connotaciones rituales que evolucionan en Grecia y en Roma va ocupando el núcleo de nuevos géneros latinos. La pantomima de época imperial se presenta en cierto modo como una síntesis de los estilos anteriores.


 EL APRENDIZAJE DE LA DANZA EN ROMA

La mentalidad de cada pueblo con valores diferentes determina una política educativa distinta según los estados. En el caso de Roma, la danza no tiene una presencia destacada en los procesos formativos de los jóvenes, de todos modos no es un obstáculo para que la danza sea una práctica habitual en la vida de un romano. Por lo general, la exhibición pública del baile está en manos de unos pocos artistas profesionales, pero también forma parte de algunos rituales con características espectaculares  y celebraciones privadas. Para  estas ocasiones muchos ciudadanos se preocupaban por adquirir nociones de danza a título individual, con fines rituales o estéticos.
El espectáculo constituye una vía de ocio para los ciudadanos y se necesita contar con artistas bien preparados. En el caso de Roma, la profesionalización de los actores implicaba una formación completa y variada, la expresión corporal, el sentido del ritmo, la capacidad de improvisación etc.
Solo existe una alusión a las escuelas de danza, en un discurso atribuido a Escipión Emiliano Africano en el que critica el hecho de que los hijos de ciudadanos libres aprendan a bailar junto a cinaedi y otros expertos danzarines. En el pasaje primero se alude a una escuela de histriones (ludum histrionum) como si se tratase de una academia de corte generalizada en donde poder aprender cualquier especialidad artística. Pero, después Escipión especifica el tipo de actividad practicada e introduce, en dos ocasiones el sintagma ludum saltatorium, es decir "escuela de danza" (Escipión Emilio africano es testigo de que los hijos de los nobles, y  lo que es más horrible, también las hijas vírgenes, incluían el ejercicio del baile entre sus estudios. Éste, en el discurso contra la ley judiciaria de Tiberio Graco habló asi:


"aprenden trucos bochornosos, van a la escuela de actores,la sabuca y el salterio; aprenden a cantar aquello que nuestros mayores consideraban vergonzoso para la gente libre. Van insisto a la escuela entre maricas muchachas y niños libres, Cuando alguien me contaba estas cosas, no podía imaginar que hombres nobles se las enseñaran a sus hijos; pero cuando me llevaron  a la escuela de baile, a fe mía que vi en ese lugar a más de cincuenta chicos y chicas y, entre ellos esto es lo que más pena me hizo sentir por la República a un niño con la bula, de no más de doce años, hijo de un candidato, bailar con los crótalos una danza que no habría podido bailar con decoro ni un esclavo impúdico"

Al margen del discurso de Escipión, no hay ninguna otra mención en el corpus que sugiera la existencia de instituciones similares al ludus saltatorius o maestros de baile para profesionales. Cabe pensar entonces que, en tiempos de la República, los artistas eran fundamentalmente autodidactas y solo aprendían los gestos y pasos que intercambian entre sí, los bailes que copiaban a sus compañeros o los que improvisaban ellos mismos.
Uno de los lugares más apropiados para este intercambio era la palestra, en donde también practicaban ejercicios de gimnasia y expresión corporal a fin de mejorar su presencia.
En De oratore Cicerón reconoce que, para enriquecer sus gestos, los actores aprenden a bailar (saltare didicisset), una actividad impropia de un orador pero aceptable en el caso de los histriones.
Esta situación varía en el período imperial, pues cada vez son más los artistas formados específicamente en la práctica del baile y otras materias afines. La incorporación de intermedios en las obras de teatro o la proliferación de los banquetes requiere bailarines que puedan adaptarse a todo tipo de ambientes y temáticas.


Entre las mujeres, se habla de oficios hereditarios: como las bailarinas que empezaban sus carreras muy jóvenes y necesitaban que alguien las oriente para poder ejecutar los bailes con soltura y precisión, una tarea que desempeñaban, seguramente, sus familiares y otras personas cercanas al círculo.
El dominio de la técnica era un verdadero motivo de orgullo para las bailarinas profesionales. Hasta el punto de que, en sus propios epitafios, alardearan de sus habilidades y se presentan a sí mismas comodoctae eroditae, en el arte de la danza. Tal es el caso de la jóven Licinia que alardea de su calidad en la danza por su formación ( erodita paenae Musarum).(" culta e instruida casi por obra de las musas, a veces adorné con mi danza las fiestas de los nobles y, aparecí como la primera para el público, he aquí que este túmulo las terribles Parcas depositaron las cenizas de mi cuerpo." La técnica de los artistas va mejorando en función, sobre todo, de las exigencias del público y la frecuencia de los espectáculos. De hecho en el Bajo Imperio son tantas las ocasiones festivas que incorporan actuaciones de danza que se incrementa el número de especialidades, géneros o variedades por cada artista.
En un llamativo pasaje de Amiano Marcelino, se puede leer por ejemplo que había en Roma verdaderos séquitos de actrices y se mencionan hasta tres mil bailarinas acompañadas por coros y maestros.
En el caso de los hombres, la influencia del género pantomímico a partir de Augusto determina una nueva consideración de los bailarines que, artísticamente mejores que los demás artistas, se ven obligados a mantenerse en forma con rigurosos procesos de entrenamiento. Los pantomimos deben perfeccionar la técnica, la fuerza, y están obligados a conocer el repertorio mitológico que ponen en escena.
Como prueba de su elevada formación y nivel cultural, muchos pantomimos son, autores de las obras que representan y están encargados de supervisar la música.
En Roma existe también un tipo de formación en danza que repercute en el desarrollo de los ciudadanos como colectivo, como es el caso de las danzas de los Salios y otras prácticas religiosas, existen muchos rituales de carácter espectacular en los que la expresión corporal y la danza sirven como medio de unión. Se dice que los Salios son los sacerdotes de Marte y que danzan durante los sacrificios de Marte. Estos sacerdotes además de contar con una buena forma física, deben memorizar los pasos y asimilar la distribución de los movimientos en el espacio. Aparte de los saltos, los Salios deben transportar los escudos sagrados al ritmo de la música danza guerrera entre sus principales adiestramientos.
En el período imperial la política de Augusto revitaliza la cabalgata ecuestre del Lusus Troiae o los ritos de los fratres Aruales , hay otros jóvenes nobles que también incluyen la danza guerrera entre sus principales adiestramientos, Dada su vínculo a las tradiciones romanas, estas danzas son tenidas por actividades dignas y se fomentan entre los hijos de los nobles y patricios, que asisten a entrenamientos programados para adquirir destreza, agilidad física, memoria coreográfica y orientación espacial.
Estos colectivos llevan a cabo sus adiestramientos en el Campo de Marte, lugar de recreo destinado a la preparación militar. Allí practican la lucha, la carrera, el lanzamiento de jabalina, la natación y la equitación, entre  otras cosas, pero también aprenden estas danzas que, por sus características guerreras, constituyen un buen ejercicio para las evoluciones marciales. La danza ( ludus) del Campo de Marte fue, por tanto, uno de los bailes permitidos y fomentados por las autoridades.
Tampoco entre las mujeres la enseñanza de la danza y práctica del baile era un hecho excepcional. Aprender a bailar era normal en tiempos de la República y entre las mujeres era una muestra de buena educación siempre que se practique en su justa medida. (dum modo nom curiosa usque ad artis perfectionem)
En este sentido, la formación en danza y otras materias afines constituyen un rasgo distintivo de la educación femenina frente a la de los hombres, una diferencia que se acentúa con el paso del tiempo y los cambios que afectan a su emancipación, en época imperial cada vez son más las mujeres que se consideran buenas bailarinas, incluso presumen de ello.




No podemos olvidar en este período la imagen idealizada de la docta puella de los poetas, estos autores presentan a la amada bailando en todo tipo de ambientes festivos, pero sobre todo en las tabernas y banquetes cuando después de la sobremesa ejecutan un sinuoso movimiento de prostitutas y otras bailarinas. Tal vez por ello la puellae son consideradas un tipo de cortesanas con buena educación (poesía, música y danza) que, por sus atributos y aptitudes constituyen un contra-ejemplo de la matrona romana.


EL PRERROMÁNICO ASTURIANO...SAN SALVADOR DE VALDEDIOS


Nos debemos remontar a finales del siglo IX para encontrar los orígenes de este templo del prerrománico tardío.Consagrada en el año 893, tiene una configuración similar a otros importantes ejemplos del prerrománico asturiano, como Santa Cristina de Lena, en la comarca de la Montaña Central de Asturias, o San Miguel de Lillo en Oviedo.
Situada en el valle de Boides y próxima a Villaviciosa.
La Iglesia de estilo prerrománico asturiano (periodo posramirense) de finales del s. IX, mandada construir por el rey Alfonso III el Magno, es un edificio singular que presenta las características propias de este estilo y anticipa lo que ha de llegar.                                           
 
Vista del presbiterio
El edificio es de planta basilical con tres naves  dividida en tres espacios, el de acceso sirve de nártex, en un nivel superior  se encuentra la tribuna. A la altura del crucero se abren dos capillas laterales y por último tres ábsides en la cabecera con testero plano. En el exterior destaca un pórtico lateral que influirá en la arquitectura mozárabe y románica castellana.
Capilla lateral

 I
Interior del pórtico
Los materiales empleados en su construcción son variados, destaca la mampostería reforzada con sillares en las esquinas, fachada y ábside.
 El alzado presenta  naves de desigual altura, están separadas por arcos de medio punto sostenidos por soportes cuadrados con basa, capiteles cúbicos y cubiertas con bóveda de cañón, en el exterior destaca la sucesión de contrafuertes en los muros laterales.

Vista hacia los pies, con tribuna regia en parte alta


 La luz interior procede de las ventanas abiertas en la parte superior de la nave central, según los modelos basilicales, una luz cenital (moderada por las celosías) que refuerza visualmente sus volúmenes.


La decoración es variada, destacan en el exterior los arcos de herradura con alfiz de influencia mozárabe y las celosías de los vanos del pórtico lateral. 


Sobre la ventana de la tribuna un sillar está decorado con un relieve que representa la Cruz de la Victoria con el alfa y la omega.


En el interior son interesantes los capiteles de las columnas del arco del ábside mayor, con collarino sogueado y hojas.

 
Los muros interiores estaban decorados en su totalidad con pinturas al fresco, figuras humanas, elementos vegetales, círculos, etc, solo nos han llegado restos de los mismos, destacan elementos geométricos y  restos pictóricos en las bóvedas laterales… 

El conjunto resulta muy homogéneo, de líneas verticales y horizontales muy armónicas, de gran proporcionalidad, destacando el escalonamiento de volúmenes. Edificio emblemático,  llamado popularmente “Conventín”, última obra del arte asturiano y  uno de los mejores ensayos previos de la arquitectura románica. Declarada monumento histórico-artístico y Patrimonio de la Humanidad.




CASTILLO DE NEUSCHWANSEIN...EL SUEÑO DE LUIS II DE BAVIERA


Neuschwanstein, situado en Baviera, Alemania, es uno de los castillos neoclásicos más conocidos. Mandado construir por Luis II de Baviera, conocido como el rey loco, en el año 1866, originalmente conocido como el nuevo Hohenschwangau, en honor al lugar donde el rey pasó gran parte de su infancia, su nombre fue cambiado tras la muerte del rey. Se podría traducir por "el nuevo cisne de piedra".
El castillo de Neuschwanstein se construyó en una época en la que los castillos y las fortalezas no eran necesarias desde el punto de vista estratégico. En lugar de ello, nació de la pura fantasía: una bella y romántica composición de torres y muros en perfecta armonía con las montañas y los lagos. La combinación de varios estilos arquitectónicos y la artesanía interior ha inspirado a generaciones de adultos y niños. Este castillo es un gran tributo a la fantasía y la imaginación.
El rey exigió dos condiciones en su construcción: primero, que fuera edificado por trabajadores bávaros y con materiales bávaros, sin apenas excepciones, lo que favoreció la creación de una poderosa artesanía en Baviera, que ha hecho de ella uno de los mayores enclaves industriales de Alemania. Y segundo, que por fuera se asemejase a los castillos de los cuentos de hadas que tanto admiraba en su juventud, mientras que por dentro contuviera todos los avances tecnológicos de la época.
Así, ambas exigencias se cumplieron: el castillo asemejó tanto los relatos tradicionales alemanes que fue elegido por la Disney como modelo para el castillo de La bella durmiente , el cual es el principal símbolo (de hecho, hay una réplica en este parque) del Disneyland Resort Paris o Eurodisney.
Por dentro, además de continuas referencias a estos cuentos o a diversas leyendas y personajes medievales (Tristán e Isolda, Fernando el Católico), contiene una completa red de luz eléctrica, el primer teléfono móvil de la historia (con una cobertura de seis metros), una cocina que aprovechaba el calor siguiendo reglas elaboradas por Leonardo da Vinci, y maravillosas vistas y paisajes a los Alpes, incluyendo una encantadora cascada que podía contemplarse desde la habitación del monarca.


PATIO DE ACCESO PRINCIPAL
En los bosques de Baviera y en medio de los riscos alpinos a casi 1000 m de altitud se eleva una fortaleza inverosímil, una maravilla arquitectónica que ha sido llamado el castillo de los cuentos de hadas. Neuschwanstein fue la primera de las residencias concebidas por un joven Luis II de Baviera, y al que seguirían otras como Herrenchiemsee o LInderhof.
El castillo se alza a unos poco cientos de metros de la fortaleza de Hohenschwangau, donde Luis creció y desde donde observaba la construcción de su delirio. Tras una infancia de aislamiento en la corte, el joven príncipe se refugió en la literatura romántica tan en boga en su época, llenándole la cabeza de heroicas hazañas de caballeros que lo alejaban de la realidad. Pocos años después conocería a Wagner, al que Luis protegió y que con su música haría revivir todos eso héroes.
Neuschwanstein (textualmente “El nuevo cisne” pues en la mitología alemana este ave ocupa un lugar preponderante) es en gran medida un sueño compartido de Wagner y Luis, un intento de revivir las épocas pasadas y los héroes y caballeros que protagonizaban las ópera del compositor, como si de un verdadero monumento al romanticismo se tratara.
La primera inspiración le llegó a Luis durante su viaje a Francia, donde visitó el castillo de Pierrefonds (Francia, su arte e historia serán una fuente inagotable para la imaginación de Luis), al cual quiso darle una lectura bávara en un estilo neogótico. Siguiendo su propia idea, contó para ello con el arquitecto C. Jank que aportó la soluciones técnicas, mientras que la decoración y teatralidad de que goza le fue aportada por el escenógrafo E. Riedel. La primera piedra se colocó en 1869 y la construcción se prolongó durante 17.
Ya en el interior, las salas son un recordatorio constante a las obras de Wagner, y prueba de ello es la sala de los cantores, la mas grande de todas y concebida para representar las obras de este compositor. Decorada con escenas del poema épico y opera Parsifal en sus paredes, dispone de un pequeño estrado y su escenario representa un jardín encantado. Lamentablemente nunca llegó a representarse las obras de Wagner.
La escalera principal, objeto de muchas leyendas, está decorada con un cielo estrellado, en donde la columna central representa una palmera cuya copa parece sostener la bóveda celeste.
La mayor carga simbólica encuentra su máxima expresión en el salón del trono, cuyo aspecto parece el de una verdadera capilla bizantina, con sus 20 metro de largo y su techo representando un firmamento estrellado del que pende una enorme lámpara que representa una corona real, la cual al estar sostenida por el techo pero a su vez estar sobre el suelo representa el poder mediador del rey entre el cielo y la tierra, entre Dios y los mortales. Este carácter se ve aumentado con la representación de Dios y los santos protectores del monarca en la bóveda que se encuentra en el extremo de la sala debajo de la cual debería estar emplazado el trono (el cual paradójicamente nunca existió). La lectura hay que verla en los conflictos del monarca con el parlamento, ya que quería dejar patente así que los reyes son protegidos y elegidos por Dios, y no por los hombres.
Como en otros palacios, Luis quiso también tener una pequeña gruta en sus aposentos. Construida con armazón metálico y cemento, representa fielmente una cueva y permitía a Luis aislarse del mundo y vivir en su mundo de mitos.

Salón del trono. Castillo de Neuschwanstein 5
  SALÓN DEL TRONO

GRUTA

Dormitorio del rey. Castillo de Neuschwanstein 7
DORMITORIO DEL REY

SALA DE CANTORES

Desafortunadamente, Luis no puedo ver su obra totalmente terminada, pues de las 80 estancias solo se pudieron terminar 15, y en total, las estancias del rey en el castillo no llegaron a 6 meses en total. Pocas semanas después, el palacio fue abierto al público, y hoy en día, para conservar la magia que el soberano le quiso dar, el acceso hasta el palacio se ha de hacer en carruajes, a la antigua usanza. En cuanto a Wagner, para el cual también constituía un sueño, nunca llegó a visitarlo.
Contrariamente a lo que pudiese parecer, Luis no vació las arcas del estado para llevar a cabo sus delirios, sino que empleó la cuantiosa fortuna personal de su familia. Para unos es recordado como un loco pero para otros, entre los que se encuentra su compatriotas, como el mecenas que a dado a Alemania las mas bellas construcciones que posee hoy en día. Lo que si es cierto es que este rey que adoraba las leyendas , termino el mismo convirtiéndose en un mito.

Sala del cisne. Castillo de Neuschwanstein 9
SALA DEL CISNE

SALA DEL TRONO

Luis II se convirtió en el rey de Baviera tras la muerte de su padre, Maximiliano II, y desde su llegada al poder, luchó por reconciliarse con los estados Alemanes y por mejorar las relaciones con Prusia, a pesar de tener su familia ya firmada una alianza con Austria. Su vida política fue complicada y bastante irracional, gracias a lo que consiguió el sobrenombre de el rey loco.
A medida que se sucedieron los fracasos a lo largo de su reinado, Luis II se fue alejando de la capital, Múnich, dedicándose por completo a la que sería su gran obra, la razón por la que pasó a la historia. La construcción del Castillo de Neuschwanstein.
Luis II quería impregnar a su castillo de la obra de Richard Wagner y para ello recurrió a Christian Jank, un diseñador de escenarios teatrales para que esbozase la obra, que más tarde sería realizada por el arquitecto Eduard Riedel. Por razones técnicas, los restos de los castillos medievales situados en la colina no podían estar presentes en la obra final, por lo que se llevó a cabo la demolición de sus restos a lo largo de 1868.


Construcción del Castillo de Neuschwanstein (1875)
La primera piedra del castillo neogótico se puso el 5 de septiembre de 1869. La construcción fue rápida comparada con obras coetáneas, consiguiendo que en tan sólo tres años las bodegas estuvieran finalizadas, y tres años más tarde toda la primera planta. Al margen del edificio principal, también se construyó una garita que estuvo finalizada en 1873, permitiendo a Luis II que se mudara allí para seguir de cerca la construcción de su gran proyecto.
El castillo fue construido con ladrillo convencional, que más tarde fue revestido con otros tipos de roca para dotarle de esplendor. La parte frontal fue recubierta de caliza, los miradores y las portadas fueron recubiertas de arenisca y los arcos, columnas, ventanas y capiteles fueron recubiertas de mármol.
Construcción del Castillo de Neuschwanstein
Más de 200 trabajadores estuvieron implicados de forma continua en la construcción del impresionante Castillo de Neuschwanstein. Estos estuvieron dotados de un seguro por el cual quedaban cubiertos sus herederos si algún accidente fatal mataba al constructor o impedía continuar con su trabajo.
Primeramente se construyó la puerta fortificada, cuya fiesta de cubrir aguas se celebró el 11 de junio de 1872, y a finales de 1873 estaba preparada para ser habitada; el piso superior serviría de vivienda durante años a Luis II. Las obras del palacio comenzaron en septiembre de 1872; el tamaño deseado posteriormente por Luis II para la Sala del Trono exigiría por motivos de estática una técnica moderna, siendo dotada de una construcción de hierro revestida. La fiesta de la cubierta de aguas tuvo lugar el 29 de enero de 1880.
El castillo alcanzó su punto más alto en 1880, y cuatro años más tardes las dependencias internas estaban lo suficientemente avanzadas para que Luis II pudiera mudarse al edificio principal. Dos años más tarde, en 1886, cuando la estructura externa del castillo ya estaba muy avanzada, el cuerpo sin vida de Luis II fue hallado en el lago Starnberg.


Para aquel entonces Luis II ya había sido declarado incapaz de gobernar Baviera y estaba bajo atención psiquiátrica. El 13 de junio de aquel año, Luis II había pedido dar un paseo por las inmediaciones del castillo, para lo que fue acompañado de su psiquiatra. Ambos aparecieron ahogados en el lago, generando sospechas sobre cómo murió realmente.
Las obras del castillo de Neuschwanstein se paralizaron durante seis años, reanudándose en 1892. El diseño original del castillo fue simplificado para poder ser finalizado, ya que la construcción del mismo había dejado a la monarquía de Baviera cerca de la bancarrota.

Despacho del rey. Castillo de Neuschwanstein 10
DESPACHO DEL REY

Vista nevado. Castillo de Neuschwanstein 11
El castillo de cuento de hadas de Neuschwanstein (Alemania)
Ignacio Munguía

Si hay algún edificio que podamos identificar con los cuentos de hadas, princesas y dragones es sin duda el fantástico castillo de Neuschwanstein, en la región alemana de Baviera. Su nombre también parece sacado de una leyenda medieval, ya que significa, literalmente, “castillo de la nueva piedra del cisne”.
Si pensáis que estáis seguros de haber visto un castillo parecido en alguna película de dibujos animados, no os equivocáis. Walt Disney lo eligió como modelo para el castillo de la película La bella durmiente. De hecho, existe una réplica en el parque de atracciones de Disneyland.
El príncipe Luis II de Baviera concibió su construcción en 1868, buscando el lugar más idílico e inalcanzable de todos sus dominios. En aquella época, ya no existía la necesidad defensiva de castillos, pero él lo mandó construir pensando en su propio retiro.
Luis murió antes de verlo completamente finalizado. Para continuar con los tintes legendarios de la historia, el príncipe fue declarado demente y detenido, probablemente por conspiraciones de su propia familia, cansada de ver cómo se dilapidaba su dinero en proyectos fantasiosos como Neuschwanstein. Poco más tarde, Luis murió ahogado en su cautiverio, en extrañas circunstancias.
La idea del príncipe era construir un castillo que recordara al de los antiguos caballeros alemanes. Desde luego su espectacular arquitectura, con sus apuntadas torres, y su pintoresca localización, nos ayudan a transportarnos a esa época. Su interior (que no se permite fotografiar) también es espectacular. Es curioso saber que a pesar del aspecto ‘vintage’ del edificio, fue uno de los primeros en contar con electricidad desde el primer momento.
La decoración fue personalmente supervisada por Luis, y está inspirada en la obra del compositor Richard Wagner. El propio nombre de Neuschwanstein procede de Lohengrin, el caballero-cisne de la mitología alemana protagonista de una ópera de Wagner.
Luis no permitió visitas al castillo mientras estuvo vivo. Sin embargo, tras su muerte, la familia comenzó a permitir visitas, entre otras cosas para sufragar las deudas de su construcción. Hoy en día, pertenece al estado de Baviera y es una de las principales atracciones turísticas de Alemania, con cerca de millón y medio de visitantes anuales.

Vista panorámica nevado. Castillo de Neuschwanstein 12
VISTA CASTILLO

Realmente el castillo de Neuschwanstein se construyó en una época en que los castillos y las fortalezas ya no eran necesarios desde el punto de vista estratégico. Nació como una pura fantasía romántica, una composición de torres y muros que pretendía armonizarse con las montañas y los lagos. Capricho excesivo para algunos, homenaje a la imaginación para otros, combina eclécticamente varios estilos arquitectónicos y su interior alberga múltiples piezas de artesanía no menos fantásticas. Su diseño no es funcional, sino estético, siendo en buena medida el producto de la mente de un escenógrafo teatral.
Por dentro, además de continuas referencias a leyendas y personajes medievales como Tristán e Isolda o Fernando el Católico, contiene una completa red de luz eléctrica, el primer teléfono móvil de la historia (con una cobertura de seis metros), una cocina que aprovechaba el calor siguiendo reglas elaboradas por Leonardo da Vinci y vistas a los paisajes a los Alpes, incluyendo una cascada que el monarca podía contemplar desde su habitación.


El rey Luis II dejó la capital, Múnich, y se instaló permanentemente en el castillo en 1884 para supervisar su construcción. Ignoró las amenazas por parte de la banca extranjera de embargar sus propiedades, y en 1886 fue incapacitado. Murió ahogado en el lago de Stanberg en Múnich, en extrañas circunstancias.
Los descendientes de Luis II vendieron el castillo al gobierno bávaro, pasando más tarde al alemán. La cantidad por la que fue vendido equivale a los ingresos anuales actuales que el castillo obtiene de los turistas que acuden a visitarlo.
El palacio es propiedad del Estado de Baviera..