miércoles, 22 de junio de 2016

LIBRO DE LAS HORAS DE CARLOS V


Entre las joyas manuscritas que se exponen en las vitrinas de la Biblioteca de El Escorial, figura con el número 13 un libro de horas de Carlos V.
No se trata de uno más de los innumerables libros de Horas que se confeccionaron en el otoño de la Edad Media y el Renacimiento para satisfacer la devoción de los laicos, sino un libro expresamente redactado con motivo del viaje por mar que realizó el año 1520 Carlos I de España,desde España a Alemania para ser coronado Emperador.
Uno de los códices más importantes de la Biblioteca Nacional es el conocido como Libro de Horas de Carlos V. La justificación de su pertenencia se basa en una nota manuscrita de la segunda hoja del guarda: Hic liber fuit Magni Imperatoris Caroli V. Por su contenido de gran interés didáctico, posiblemente le fue regalado siendo aún muy joven.
El códice, escrito en letra bastarda francesa es, según Durrie, "Obra singularmente interesante para la historia de la iluminación." De sus 336 páginas, 320 están profusamente ilustradas con pinturas de alto valor pictórico y de gran vistosidad, haciendo que este códice sea una joya excepcional. Se incluyen, así mismo, muchísimas miniaturas historiadas (más de 700) en abundantes y variadas orlas. Contiene varias a doble página: la Entrada victoriosa de Heraclio en Jerusalén con la Cruz de Cristo, Victoria de David sobre Goliat, y Encuentro de los tres Caballeros de la Muerte, las cuales bastarían para calificar al códice como una obra maestra. Otro gran número de ellas, han sido realizadas en página completa y culminadas con pan de oro". Aunque el prólogo no lo anuncie, el Libro de Horas de Carlos V servía a su poseedor como una auténtica enciclopedia, pues entre las historias bíblicas se intercalan diversos ciclos: Concordancia entre Sibilas y Profetas, Leyendas de la Cruz, Milagros de la Virgen, Concordancia entre Profetas y Apóstoles, Composición del Credo, Hechos de los Apóstoles, Crónicas de la Vida de David y de la Vida de Job, Leyenda de los Tres Vivos y los Tres Muertos, Danza de la Muerte, etc. Esta proliferación de imágenes nos indica que el Libro de Horas miniado servía más para ser visto que para ser leído; y éste, particularmente, rompe los esquemas establecidos para mostrarnos una nueva civilización de la imagen.
El manuscrito perteneció a los Austrias hasta que Felipe III se lo regaló al Cardenal de Narbona Francisco de Joyeuse durante su visita al Monasterio de Montserrat. En el siglo XVIII formaba parte de la biblioteca del Cardenal Zelada; y en 1869 ingresó en la Biblioteca Nacional con otros códices de la Catedral de Toledo.
                                   Folio 5. Calendario. Marzo. Aries. Representación de la infancia: el aprendizaje. Los niños recitan la lección.
                                              Folio 16. La Creación. Dios muestra a Adán el resultado de su Obra para su disfrute en el Paraíso.
Lejos de las típicas escenas bucólicas, las imágenes del Calendario representan la vida humana: a lo largo de los meses del año se suceden la infancia, la juventud y la madurez de dos hermanos, uno piadoso y otro pecador, que mueren en diciembre, con el año; pasando el alma de uno al cielo y la del otro al infierno. En la imagen de la izquierda (f. 5) vemos al niño aplicado con un libro en las manos (el futuro piadoso) y al otro con un juego de Tablas (el futuro pecador). A continuación (f. 16), Dios muestra a Adán todos los seres del Paraíso: cuadrúpedos, aves, peces, así como las aguas y las estrellas. Las seis miniaturas siguientes están dedicadas a Eva, la serpiente, el fruto prohibido y la expulsión del Paraíso. A continuación se representa el ciclo de Caín y Abel con otras cuatro espléndidas ilustraciones, seguido por el de los patriarcas hasta José en Egipto. Este Libro de Horas dedica al Génesis 27 miniaturas (f. 16 – 42) y cada una de ellas contiene un registro aparte abundando en la narración: más que muchas Biblias historiadas.
El Capítulo IX (f. 44-51) trata de las Concordancias entre Sibilas y Profetas vaticinando el Nuevo Testamento. Así, aparecen las sibilas Eritrea (Anunciación y Navidad), Pérsica (Virgen Apocalíptica con el Niño y pisando la serpiente), Líbica (Madre e Hijo iluminando las tinieblas), Samos y Cimeria (El Pesebre y la Virgen amamantando al Niño), Europa y Tiburtina (la Huida a Egipto y Jesús es abofeteado), Agripina y Délfica (la Pasión), y Helespóntica y Frigia (Crucifixión y Resurrección). El texto cita los nombres de los profetas con los que se relacionan las predicciones de estos oráculos.
Los Capítulos X y XI (f. 52-61) tratan el Éxodo, y del XII al XV (f. 62-125) la Vida de Cristo en 63 ilustraciones. También incluye 12 miniaturas del Apocalipsis (f. 243-254) dentro del ciclo del Nuevo Testamento. A la Vida y Milagros de la Virgen se han dedicado 20 ilustraciones (Cap. XV-XVII). Todos estos folios miniados, y aún quedan muchos hasta 320, están compuestos dentro de los Ciclos litúrgicos propios de las Grandes Horas.
                                                                                                             Folio 27. El Arca de Noé
                                                                                                                 Folio 43. Naturaleza viva
                                                                                                           Folio 82. Las bodas de Caná
                                                         Folio 318. El pueblo de Israel recolecta el maná.
                                                       Folio 328. Isaías comunica a Ezequías que el Señor ha decidido prolongarle sus días.
                                                                                                   Folio. 333. Instrumentos de la Pasión.
Como vemos en la página anterior, a la derecha del Arca de Noé (f. 27), el artista ha compuesto un paisaje con animales retozando en un bosque y unas aves que cruzan un cielo azul (f. 43). Esta miniatura es una recreación del miniaturista para separar dos capítulos diferentes: el Ciclo de los Patriarcas (IX) y el las Sibilas (X).
Debajo de estas, las Bodas de Caná (f. 82) incluida en la Vida de Cristo (Cap. XIII), y la representada a su derecha (f. 318), de distinto signo, pertenece al Éxodo del Antiguo Testamento, aunque retomada por el iluminador para ejemplarizar una oración en el Sufragio de los Santos (Cap. XXXIII).
La que vemos aquí a la izquierda de Isaías y Ezequías (f. 328) también es un ejemplo de las oraciones finales; y en la última del manuscrito se han representado los instrumentos de la Pasión (f.333). Entre columnas de influencia renacentista, el artista ha compuesto en el centro la Cruz y abajo el Sepulcro. Sobre la Cruz, la Corona de espinas, el rótulo INRI y los dados sobre la túnica. A la derecha, el gallo de la negación de Pedro sobre una columna; y detrás los clavos, los látigos y la escalera del Descendimiento. A la izquierda de la Cruz la lanza con la esponja y la de Longinos que le atravesó el costado; y entre ambas la santa Faz, la espada, la vara (o cetro) y la mano atravesada por los clavos. A la izquierda ha compuesto el retrato de Caifás, los rollos de la Ley, la jarra con el agua para lavarse las manos, el retrato de Pilatos, y una mano indicando la sentencia.
En el manuscrito se ven varios artistas y una mano principal que podría ser de Jean Poyet, iluminador del taller de Carlos VIII. Las negociaciones de Ana de Bretaña con Isabel la Católica para un acuerdo matrimonial de su hija Claudia con el príncipe Carlos (Tratado de Blois, 1504) cuando ambos apenas tenían 4 años de edad, posiblemente motivó el regalo de este libro especialmente iluminado para la educación del futuro Carlos I. El acuerdo no llegó a materializarse, pero el manuscrito se concluyó poco después y terminó en la Biblioteca de los Austrias.
Este manuscrito es, según Durrie, obra singularmente interesante para la historia de la iluminación. De sus 336 páginas, 320 están profusamente ilustradas con pinturas de alto valor pictórico y de gran vistosidad y efectismo, haciendo que este códice sea una joya excepcional. Se incluyen, así mismo, muchísimas miniaturas historiadas (más de 700) en abundantes y variadas orlas. Contiene varias a doble página (la entrada victoriosa de Heraclio en Jerusalén con la Cruz de Cristo, victoria de David sobre Goliat o el encuentro de los tres caballeros de la Muerte), las cuales bastarían para calificar al códice como una obra maestra.

http://www.cbveditores.com/facsimiles/50-libro-de-horas-de-carlos-v-s-xvi.html
http://bibliotecapublicagines.blogspot.com.es/2014/06/facsimil-exposicion-permanente.html
http://testimonio.com/libro-de-horas-de-carlos-v.html
https://es.wikipedia.org/wiki/Libro_de_horas_de_Carlos_V
http://amigosdelcodice.com/LHCV.html
http://www.cbveditores.com/facsimiles/50-libro-de-horas-de-carlos-v-s-xvi.html
http://www.xn--espaaescultura-tnb.es/es/obras_de_excelencia/biblioteca_nacional_de_espana/libro_de_horas_de_carlos_v_vitr_24_3.html

lunes, 20 de junio de 2016

CRISTO DE DON FERNANDO Y DOÑA SANCHA



Una de las piezas maestras que conserva el Museo Arqueológico de Madrid en su Sala XXX,es este Cristo de marfil que siempre me fascinó.
El Crucifijo de Don Fernando y Doña Sancha es una pieza única y espectacular. Realizado completamente en marfil,esta singular obra de arte rompe con la tradición al incorporar la imagen de Jesucristo. Tradicionalmente estos crucifijos se presentaban únicamente como una cruz decorada con algunos relieves, El Crucifijo de Don Fernando y Doña Sancha presenta además la escultura de un Cristo realizado igualmente en marfil
Cristo de Don Fernando y Doña Sancha (anverso)


La obra data de mediados del siglo XI no obstante, su calidad y perfecta ejecución hacen que este crucifijo esté más cercano a las formas estilísticas del románico pleno que al románico inicial como correspondería según su datación.
Representa, iconográficamente, una de las más espectaculares representaciones del Maiestas Domini, tema de origen bizantino que nos presenta al Cristo de 4 clavos, aún vivo, con los ojos abiertos y sin ningún tipo de sufrimiento, tal y como corresponde a la mentalidad románica, que representa a una divinidad lejana, inalcanzable a los hombres y su entendimiento 

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Se trata de un crucifijo procesional, ya que en la parte inferior la cruz presenta el orificio necesario para ensamblarlo en algún soporte o palo procesional. Pero además esta excepcional pieza es también un relicario: en la espalda de Cristo aparece un pedazo del lignum crucis o vera cruz.


La iconografía es la típica de la época románica en la que se enmarca. El Cristo de bulto redondo aparece clavado en la cruz pero aún así está vivo; es un Cristo triunfante, superior a la muerte. Aparece con la cabeza ligeramente ladeada y redondeada, de ella destacan los imponentes ojos realizados en piedra de azabache y su bigote y barba que acaban en ondulados bucles. El Cristo de Fernando y Sancha es un Cristo que sigue los modelos románicos: con cuatro clavos presenta totalmente estirados los brazos y piernas, su rostro no refleja rastro alguno de dolor puesto que no es un hombre,es un Dios. 


Alrededor de la imagen se desarrollan un sinfín de figuras animales y humanas en las más diversas posiciones.El conjunto se completa con la imagen superior de un Cristo victorioso que transporta la cruz y en la parte inferior Adán, el primer hombre, cargando en sus espaldas con el peso de la crucifixión. El programa iconográfico no sólo hace referencia a la naturaleza de Jesucristo como verdaderos Dios y a su superioridad a la muerte, también al hecho de que Jesús entregara su vida por los pecados de los hombres. En esta parte destacan también dos inscripciones: en la parte superior aparece IHC NAZA / RENVS REX / IVDEORV que más tarde se identificará como INRI “rey de los judíos”; en la parte inferior la inscripción hace referencia a los donantes el rey Fernando y su esposa Sancha.
Cristo de Don Fernando y Doña Sacha (reverso)

En el reverso también destaca una decoración dispuesta en horror vacui; en este caso la imagen central en donde se cruzan los dos travesaños, aparece el cordero místico o Agnus dei, en los extremos de cada uno de los travesaños aparecen los símbolos de los cuatro evangelistas o tetramorfos: el águila representa a San Juan, el toro a San Lucas, el león a San Marcos y el hombre a San Mateo. El resto de los travesaños aparecen profusamente decorados con entrelazos vegetales de gran delicadeza.
La obra fue mandada realizar por los monarcas leoneses D.Fernando y Dña.Sancha para la Colegiata de San Isidoro de León, la obra presenta diversas influencias de modelos otomanos, carolingios o incluso musulmanes sin embargo parece ser que la pieza pertenece al taller de León donde las distintas influencias de los estilos artísticos penetran en la Península a través del Camino de Santiago.

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http://arte.laguia2000.com/escultura/cristo-de-don-fernando-y-dona-sancha
http://seordelbiombo.blogspot.com.es/2012/01/cristo-de-don-fernando-y-dona-sancha.html



sábado, 18 de junio de 2016

LIBRO DE LAS HORAS DE LA REINA ANA DE BRETAÑA

El Libro de las Horas dedicado a Ana de Bretaña , reina de Francia (data de 1500) y es uno de los más impresionantes. Las pinturas plasmadas en él por el maestro Jean Bourdichon lo convierten en algo más que una obra de arte. "Aparte de sus magníficas miniaturas de carácter religioso es también un tratado de botánica de primera línea del Renacimiento, con más de 330 plantas distintas representadas. Además de recoger lo que era la flora francesa también da cuenta de las primeras plantas que llegaban de América, como la calabaza", destaca el organizador de la muestra.Pero el gusto que mostraba Ana de Bretaña por el arte no era algo inédito en la época. Contemporáneos suyos como el emperador Maximiliano I de Habsburgo, el rey inglés Enrique VIII o Isabel la Católica se interesaron también por una actividad cada vez más prestigiosa y a la que solo los de su condición social podían acceder.

"Realizado para la reina Ana de Bretaña por Jean Bourdichon, la confección de las Grandes Horas no tiene parangón: es de un espíritu totalmente diferente, densa, carnosa, adornada y con un fuerte relieve disimulado en su brillo y en su variedad, y en su preocupación de exactitud botánica y enciclopédica" (François Avril).
La obra es de gran valor y digna de una reina por la amplitud y número de sus pinturas (en su origen debieron existir cincuenta y una e incluso cincuenta y dos), pintadas en reverso de hojas independientes, cuyo anverso se ha dejado en blanco. Las miniaturas están compuestas a página completa, presentando a los personajes muy cercanos, incluso a medio cuerpo en ocasiones.
El Libro de Horas de Ana de Bretaña permaneció ignorado formando parte del antiguo fondo real. Casi doscientos años después fue descubierto por Luís XIV, a quien le habían seducido la belleza y el número de sus pinturas, así como la rica flora contenida en sus márgenes. Lo tomó para sí como su ejemplar predilecto y lo conservó en el Gabinete de las Curiosidades del Castillo de Versalles. Nuevamente descubierto ciento cincuenta años más tarde, no pudo escapar a la a los ojos de Napoleón III, quien lo incluyó entre las obras favoritas de su colección, y lo expuso en el efímero Museo de los Soberanos (antes y después Museo del Louvre). Allí estuvo durante toda la vida del falso museo, desde 1852 hasta 1872. El editor Curmer (1861), consciente de su valor, pidió a Lemercier una reproducción litográfica de toda la obra mientras aún se encontraba en el Louvre. En 1872 pasó a la Bibliothèque Nationale.
                                                         Folio 4r. Calendario. Enero
 
                                                       Folio 52r. Adormidera y Malva real.
                                                                      Folio 85r. Cerezas
                                                           Folio 193v. San Antonio Abad.
El Calendario es esencial en los Libros de Horas, ya que están relacionados los santos del día, a los cuales se rezan las oraciones en las horas litúrgicas. Suelen llevar miniaturas representando las faenas agrícolas que corresponden a cada estación, mes, o signo zodiacal. Arriba (f. 4r), Jean Bourdichon ha pintado Enero y a un personaje helado de frío.
Junto a Enero está representada la Adormidera (f. 52r) sobre fondo de oro e insectos pululando por sus hojas y tallos. El artista ha representado en la misma ilustración la Malva real (Especies malve), con las flores rojas y hojas anchas y festoneadas. La Adormidera (Papaver álbum, Pavot. Papaver somniferum. Papaveráceas) está pintada en el ángulo superior izquierdo con flores blancas. Ambas plantas, extraídas del Dioscórides, eran muy usadas en la época.
Debajo (f. 85r) una bellísima orla representando las cerezas (Cerises. Cerasium. Prunus avium. Rosáceas). A la derecha (f. 193v) san Antonio Abad suele representarse el primero del Sufragio de los Santos, tal vez por ser el más antiguo (251-356) y longevo de los anacoretas: 105 años.
                                                                 Folio 118r. Granado
                                                            Folio 153v. Pantocrátor.
Ya en esta página vemos la Granada (f. 118r) durante su crecimiento: los tallos, las hojas lanceoladas, la flor roja carmín, el fruto y su madurez (abajo). La Granada (Guernades. Mala Grenata. Punica granatum. Puniáceas), se usaba como astringente y diurético refrescante. A la derecha (f. 153v) el Pantocrátor.
En realidad se trata de la Santísima Trinidad, que aquí se encuentra entre la Vigilia de Difuntos y el Sufragio de los Santos. La fiesta de la Santísima Trinidad se celebra el domingo siguiente a Pentecostés. Parece ser que el primero en componer una misa en su honor fue Alcuino de York (804). Esteban, obispo de Lieja (920), le añadió un oficio e instituyó una fiesta que se extendió gracias a la red de monasterios de Cluny (s. XI) y Císter (s. XII). Juan XXII extendió la fiesta a toda la Iglesia en 1334. El oficio actual fue compuesto en tiempos de Pío V (1504 – 1572). Este Papa adquirió gran fama por el encargo que hizo al pintor Daniele da Volterra: cubrir los desnudos de la Capilla Sixtina de Miguel Ángel.
Se desconoce en qué fecha se introdujo en los libros de horas; pero en cualquier caso, esta miniatura tiene más influencias del primer Gótico que del Renacimiento de finales del siglo XV. Dentro de una mandorla están representados el Padre y el Hijo; el primero lleva la triple corona, y el segundo la corona de espinas y la Cruz de la Redención. Los elementos comunes son el libro abierto ("Yo soy Alfa y Omega, principio y fin") y la esfera terrestre (una ciudad, el mar con barcos, el sol, la luna y las estrellas) que les sirve de escabel. El Espíritu Santo está representado, como casi siempre, por una paloma. Fuera de la mandorla, en las esquinas dentro del enmarque, están representados los evangelistas simbolizados como tetramorfos: arriba Juan-Águila y Mateo-Hombre; y abajo Marcos-León y Lucas-Toro.
                                                            Folio 205v. Santa Margarita
                                                                Folio 206r. Zarza.
Santa Margarita (f. 205v) vivió en el siglo III. Cuenta la leyenda que el demonio la torturaba presentándose ante ella con formas horribles; pero siempre era vencido. Generalmente se la representa saliendo de las tripas de un dragón. La siguiente miniatura, afrontada a la santa, contiene su oración y está orlada con una zarza (Arbustum rubri. Roncees. Rubis fruticosus. Rosáceas). La planta es astringente. Las zarzamoras se usan para combatir las enfermedades de la boca.
Las páginas decoradas con plantas siempre están afrontadas a las miniaturas. Las de toda página están representadas en el Oficio de la Virgen, del Espíritu Santo, y de la Cruz, cuya última miniatura es "Job y sus amigos" . Los Capítulos siguientes muestran las plantas a media página  y las de texto a un cuarto de página.


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http://www.cbveditores.com/coleccion-bibliofilo/59-libro-de-horas-de-la-reina-ana-de-bretana-s-xvi.html
http://www.elmundo.es/la-aventura-de-la-historia/2015/10/15/56178d77ca474174318b456c.html
https://www.google.es/search?docid=LlxByV5AMTwB6M&bih=623&biw=1366&q=grandes+horas+de+ana+de+breta%C3%B1a&tbm=isch&tbs=simg:CAQSHQm9E_14hO4WxpBoSCxCwjKcIGgAMCxCOrv4IGgAM,isz:m&sa=X&ved=0ahUKEwje4-Wwh6PNAhUBrxoKHYsSC5MQ2A4IHigD#imgrc=vRP-ITuFsaTIEM%3A

jueves, 16 de junio de 2016

EL LIBRO DEL CABALLERO ZIFAR


El Libro del caballero Zifar, compuesto a principios del siglo XIV es el primer relato de aventuras de ficción extenso de la prosa española, con rasgos de novelas de caballería y se trata de uno de los manuscritos más interesantes e importantes creados en la península ibérica.
El libro se inicia con un prólogo (aunque no se nombra así en los manuscritos) en el que un tal Ferrand Martínez asegura haber traducido la historia titulada : Libro del caballero Zifar o Libro del caballero Çifar o Libro del caballero Cifar según las ediciones de la lengua caldea, que aquí significa probablemente «árabe». Aunque es este un tópico habitual de los relatos de tradición caballeresca, lo cierto es que muchos de los antropónimos del Zifar son árabes y también ciertos motivos estilísticos, pues la técnica de inserción de los cuentos recuerda la estructura de Las mil y una noches. De hecho, la obra en sí es un homenaje a la traducción y a el lejano Oriente.
Por otro lado, muchas veces el autor medieval es anónimo por razones sencillas. La obra medieval es una obra colectiva donde la palabra del autor está considerada como la palabra de Dios. Era habitual que el autor medieval recurriera a una obra anterior. En nustro caso, el personaje de Ferrán Martínez aparece en los prólogos de dos manuscritos, sin embargo no se dice que este personaje es el autor de la obra.
El Zifar está clasificado como novela de caballería cuya fecha de escritura oscila entre 1300-1341, pero estamos seguros de que fue escrita en el siglo XIV. Diferentes manuscritos fueron encontrados y el que se acerca más al original desconocido sería el manuscrito de París.



El ejemplo prologal nos sitúa en el año de 1300, año jubilar bajo el papado de Bonifacio VIII, y en Roma, adonde llega Ferrand Martínez, archidiácono de Madrid para encontrarse con Gonzalo García Gudiel, arzobispo primado de Toledo y posteriormente cardenal en Roma, que le ruega a Ferrand que traslade a Toledo su cuerpo finado, lo que ocurre al año siguiente. Datos comprobados de este cuento son el jubileo, la historicidad de Ferrand Martínez y de Gonzalo García Gudiel, por lo que la crítica ha creído verosímil que Ferrand Martínez compusiera el libro hacia 1300 y que escribiera el cuento introductorio tres o cuatro años después.
De lo que no cabe duda es de que el autor poseía formación jurídica y experiencia en cancillerías. En todo caso el autor del Zifar tuvo que conocer o tener noticia de estos personajes históricos. La fecha ante quem de redacción no iría más allá del primer cuarto del siglo XIV. No obstante, en su estudio «Los problemas del Zifar» de la última edición facsímil de 1996, Juan Manuel Cacho Blecua retrasa su fecha de composición hasta mediados del siglo XIV.
El manuscrito M, se conserva en la Biblioteca Nacional de Madrid: El ms. 11.309 en una caja fuerte de la Biblioteca Nacional de España del siglo XIV, llamado códice M. El manuscrito es un volumen de gran tamaño (41,5 por 27,2 cm). Consta de 192 folios, escritos a dos columnas entre 30 y 45 líneas de texto. El texto está escrito en letra gótica semicursiva de finales del siglo XIV, y se distinguen dos manos, una corresponde al texto y la otra a las rúbricas. El texto se encuentra dividido en 219 capítulos más un prólogo.
El manuscrito P,de la Biblioteca Nacional de de París – Esp.36: Por otro lado, tenemos el ms. espagnol 36 en la Biblioteca Nacional de Francia llamado códice P o manuscrito de París, de 1464. A este manuscrito se le suele llamar manuscrito "casi-original", es famoso primero por su estado de conservación y por sus miniaturas preciosas.

El manuscrito de París está compuesto por 192 folios, con cuatro hojas de guarda al principio y al final. Está escrito sobre vitela (el primer folio) y papel. Sus folios miden, aproximadamente, 400 x 260 mm. Posee dos numeraciones: una antigua, en números romanos, equivocada a partir del folio 122 (cxxiij) y otra moderna, hecha a lápiz, en números arábigos, ambas en la esquina superior derecha. 
El texto está escrito a dos columnas, con letra redonda o semigótica, la habitual para los textos en castellano en el siglo XV. Parece escrito por dos amanuenses distintos, uno hasta el folio 121 y otro en adelante. La tinta para el texto ha conservado su tono oscuro. También se emplea tinta roja en los epígrafes y calderones, y morada solo para los calderones, alternándose con la roja. Las letras capitales, al comienzo de cada capítulo, son góticas adornadas con arabescos y representaciones florales. Para el cuerpo de la letra se utiliza el dorado sobre una base de tinta marrón; para la decoración interior, el azul celeste y el rojo burdeos; y, para el contorno de la letra, el negro. 
El códice posee 243 hermosísimas miniaturas muy ricamente iluminadas sobre la vida civil y militar de la época, repartidas a lo largo del texto, con medidas que oscilan entre 120 x 100 mm cuando se sitúan en una columna, y 150 x 180 mm si ocupan la anchura de la caja de escritura. El artista principal (se aprecia la colaboración de varias manos) ha sido identificado con Juan de Carrión, famoso pintor de una obra muy amplia que firmó los libros de coro de la catedral de Ávila.
Su encuadernación actual es de piel de ternera sobre tapas de madera que miden 418 x 280 mm. El lomo, de cuero rojo, pertenece a una encuadernación anterior. Mide 70 mm de ancho, y en él aparece repetidamente el escudo de Napoleón I con adornos dorados que representan flores de lis. En el tejuelo se lee «roman de cifar».
Este manuscrito fue expresamente copiado para la biblioteca de Enrique IV de Castilla como ha demostrado Alix Saulnier por las armas llevadas por ángeles en el f. 1, pasando a su muerte, a Isabel I, donde formaba parte del tesoro personal de la reina. En torno al año 1511 es posible que perteneciera a Charles de Croy, conde de Chimay, de quien conservó las armas en una encuadernación de terciopelo. En todo caso, en 1526 estaba ya en la biblioteca de Margarita de Austria, y poco después, en 1565, en la de María de Hungría, hermana del emperador Carlos V. De ahí pasó a la biblioteca de los Duques de Borgoña, donde está documentado en 1577 y 1614, hasta finales del siglo XVIII. En 1796 llega a París. Napoleón lo admira y lo recoge en la Bibliothèque Impériale. Ahí, en lo que iba a ser la Bibliothèque Nationale de France a partir de 1871, permanece el códice hasta nuestros días. El papel fue restaurado en 1947 y la encuadernación, en 1980.
La edición impresa en Sevilla en 1512 de la que existen dos ejemplares impresas por Jacobo Cromemberg. La originalidad del libro de 1512 se encuentra en el prólogo totalmente diferente al de los manuscritos de París o de Madrid .La edición de 1512 toma un modelo diferente al que conocemos, pero desgraciadamente, el modelo se perdió.
En el siglo XVI Los impresores sevillanos sacaron a la luz una amplia gama de libros en romance, tanto de autores españoles como de extranjeros traducidos al castellano de tipo caballeresco. Así Jacobo Cromberger editó en 1507, 1509 y 1510 la Historia de los nobles caballeros Oliveros de Castilla y Artús de Algarve ; en 1507, la Estoria del noble cavallero el Conde Fernán González con la muerte de los siete Infantes de Lara ; en 1508, el Libro del caballero don Tángano y de las cosas que en el Infierno y Purgatorio y el Paraíso vido ; en 1510, las Sergas de Esplandián; en 1511, el Libro de don Tristán de Leonís y la Crónica del rey don Rodrigo ; en 1512, la Coránica del noble cavallero Guarino Mezquino , y finalmente el 9 de junio de 1512, La coránica del muy esforcado y esclarescido cavallero Cifar.

Muy posiblemente la inclusión de digresiones típicas de la literatura sapiencial o las colecciones de exempla viene dada por la novedad que suponía componer una obra extensa de ficción en prosa, a pesar de que la labor del taller literario alfonsí y la aclimatación de la materia de Bretaña en la Península, junto con la necesidad de desarrollar modelos narrativos en las crónicas históricas, habían allanado el camino a la irrupción de la ficción novelesca.
El crítico Charles Philip Wagner, en 1929, divide la historia en cuatro partes (además del prólogo):
Prólogo: Convencionalmente denominado así por la crítica que se ha ocupado del Zifar, se trata de un exemplum, como recomendaban las artes poeticae para el ordo artificialis, una parte de la retórica medieval. Brunetto Latini, en los Libros del Tesoro aconseja comenzar estas obras extensas con «un enxiemplo o proverbio o sentencia o autoridat de los sabios».
Las dos primeras partes: Se titulan «El caballero de Dios» y «El rey de Mentón» en la edición de Wagner (1929). Relatan una historia de separación y encuentro de Zifar con su familia, compuesta por su mujer Grima y sus hijos Garfín y Roboán.
La tercera parte, «Castigos del rey de Mentón», recoge los consejos que Zifar —ya rey de Mentón— da a sus hijos Garfín y Roboán. Es un tratado doctrinal de educación de príncipes, y se aparta del género narrativo para hacer una digresióndidáctica. Esta parte reelabora las Flores de filosofía, una colección de sentencias obtenidas del Libro de los cien capítulosque a su vez provienen de las colecciones árabes de dichos de sabios griegos.
La cuarta parte,narra la historia de Roboán desde que abandona el reino de Mentón hasta que consigue ser coronado emperador de Tígrida, con lo que repite el modelo de su padre.

Múltiples influencias pueden detectarse en el libro del caballero Zifar . En primer lugar, las similitudes con la cuentística oriental (Mil y una noches, Calila y Dimna o Sendebar) así como la semejanza de su argumento con la leyenda del caballero llamado Plácidas o (Placidus), que originó varios libros de aventuras españoles, como el De un caballero Plácidas, del mismo siglo XIV. Otras influencias posibles influencias europeas que se han señaladoson la chanson de geste, los Lais de María de Francia o el de Chrétien de Troyes, y como no, el del ciclo artúrico, pues de esta época datan las primeras traducciones españolas.
Pero toda búsqueda de fuentes no explica la radical originalidad de un libro que ha sido considerado el primer libro de caballerías castellano, pero que incluye en su parte central un extenso tratado de «educación de príncipes», el capítulo de los «Castigos del rey de Mentón», donde se ha visto el influjo directo de las Flores de filosofía. Este tratado pertenece al género de la literatura doctrinal, o también sapiencial o gnómica, adaptándolo a la figura del caballero cristiano, en consonancia con el espíritu de las órdenes militares.
En resumen, el texto del Zifar combina características del roman medieval, en el sentido que tiene en Chrétien de Troyes y los autores de la Vulgata artúrica, con elementos didácticos de tipo variado: exempla, proverbios, sermones y tratados para la educación de príncipes.

Destaca, en todo caso, la presencia constante del humor en el Libro del caballero Zifar, aspecto en el que concluye que supera a todas sus obras contemporáneas. Pero quizá los elementos más señalados del estilo del Zifar son los proverbios y refranes y los exempla o cuentos moralizantes. En cuanto a los primeros se nota, a diferencia de lo que ocurre en otras obras de la literatura española que los utilizan, como El libro de buen amor, La Celestina o El Quijote, que no aparecen enristrados, sino diseminados por toda la obra.
En cuanto a los exempla, aparecen en el texto más de veinte, tratados siempre con algún añadido original. Su filiación es diversa y va desde las fábulas de Esopo (como sucede en el Arcipreste de Hita), hasta el origen oriental, pasando por el anecdotario de procedencia clásica.
Pese a que la obra ha sido considerada como la primera novela de caballerías de la literatura española, carece de algunos rasgos definitorios de este género, como son la ausencia de descripción de batallas y estrategias militares, la precaución e incluso elusión de los enemigos, la escasísima presencia de duelos entre dos caballeros y, en fin, un sentido de la fama, el amor y la aventura muy diferente del mundo ideal caballeresco. Antes al contrario, el relato del Zifar se esfuerza en reproducir con bastante fidelidad el contexto de la realidad cotidiana del siglo XIV. Por otro lado la influencia de la novela griega de aventuras o novela helenística basta para explicar la separación y reencuentro familiar, el encumbramiento del héroe y el entrelazamiento de los episodios.




El libro empieza con un prólogo , que es un documento histórico sobre la peregrinación a Roma de Ferrán Martínez arcediano de Madrid, para ganar los perdones que concedió el Papa Bonifacio III a los que acudiesen al jubileo del año 1300; a lo que se añaden los datos históricos del rescate del cuerpo el cardenal Don Gonzalo, que fue arzobispo de Toledo, y que murió e Roma no sin hacer prometer a dicho arcediano que llevaría sus restos ala iglesia de Toledo. Con esto se enlaza la historia de un caballero de Indias llamado Cifar, y también caballero de Dios.
Este caballero tenía mujer, Grima, y dos hijos pequeños Garfín y Roboán . Era muy buen caballero, pero tenía la desgracia de que se le moría el caballo cada diez días. La familia tuvo que salir de l reino en el que sus antepasados habían sido reyes. Llegaron a al ciudad de Galapia, gobernada por una viuda y sitiada por los enemigos, y Zifar logró levantar el sitio y poner paz en el territorio.
A pesar de la confianza ene el destino, la mala fortuna persiguió a Zifar y a su familia: poco después de salir de Galapia, Garfín fue robado por una leona y Roboán se perdió por las calles de una ciudad. Después, Zifar vio con sus propios ojos cómo un barco de piratas se llevaba a su mujer.
Queda solo el caballero y descansa en una ermita a orillas del mar, donde se encontrará al Ribaldo, criado de un pescador, charlatán y hábil, que se transformará en escudero del protagonista y le acompañará hasta el reino de Mentón. Allí, el viejo rey ha prometido casar a su hija con el que libere la ciudad sitiada. Zifar libera la ciudad, establece la paz en el reino y tiene que casarse con la infanta, una niña menor de edad, lo que le permite un plazo de dos años antes de que el matrimonio se consume, más otros dos años que piden Zifar alegando una promesa que había hecho. La primera esposa, Grima, aparece en el reino e Mentón después de gloriosas aventuras, y también aparecen los dos hijos, ya mozos, pero no se conocen unos a oros aunque Grima tiene sospechas. La segunda esposa muere en el momento oportuno y Zifar es elegido rey de Mentón, con grima como reina y Garfín como heredero. En la parte titulada el Rey de Mentón en ediciones posteriores se cuenta la guerra contra el conde Nasón, traidor que es castigado con la pena más severa: es quemado hecho cenizas y lanzadas éstas a un lago. Después viene la historia del caballero Atrevido. Que se acercó a aquel lago y fue seducido por un a señora muy bella que era el diableo en realidad, con la que tuvo un hijo en siete días . Este hijo se llama Alberto Diablo.
Como la paz reina en Mentón, y Garfín es el heredero, el hijo menor, Roboán pide permiso para marchar en busca de aventuras y renombre. No sin dolor, se le da el permiso, y no sin que antes de su partida el padre se encierre con sus hijos para darles una larga lección sobre cómo deben ser los príncipes y los gobernantes. Ésta es la tercera parte, llamada Los castigos del rey Mentón.

La cuartas parte son Los hechos de Roboán. El hijo repite algunas de las hazañas realizadas por el padre. Llega a Pandulfa, y la infanta Seringa se enamora de él y él de ella. Cuando el reino queda liberado y en paz Roboán quiere buscar más aventuras. Triste despedida y promesa de regreso. En las siguientes aventuras va n a suceder cosas prodigiosas: encuentro con el emperador de Triguidia, que se aficiona a Roboán y le hace caballero y consejero favorito. El emperador nunca ríe, y cuando Roboán instado por malos consejeros, le pregunta por qué no ríe es enviado a las Islas Dotadas, reino de maravillas donde la emperatriz, la señora Nobleza, se casa con él. Más indiscreciones y tentaciones diabólicas hacen perder a Roboán el imperio y la felicidad. Por eso no reía el emperador de Trigidia, que vuelve a recibir al arrepentido y aleccionado Roboán. Éste termina siendo emperador de Triguidia, se casa con la infanta Seringa de Pandulfa, con la que tiene un hijo, el hijo de Bendición, y toda la familia de Cifar se reúne feliz en el monasterio de Sancti Spiritus, que ha sido fundado en el lugar donde estaba la ermita en la que Cifar encontró al Ribaldo.
Los dos fenómenos que dentro de este libro podrían considerarse como milagrosos o extraños dentro del realismo de la obra son El episodio del Caballero Atrevido y el De las Ynsulas Dotadas. Ambos tiene en común que la protagonista es una reina hada por lo que mantiene relaciones con el protagonista.
En le episodio del caballero Atrevido, hay una ley inicial, los que se acerquen al lago son engañados por la señora de éste. El caballero Atrevido infringe la ley conscientemente, la dueña lo rapta y lo lleva al fondo del lago que es el reino lejano. A éste se le hace la prohibición del reino so pena de perder ala dueña del lago. Él es tentado por una mujer, transgrede la prohibición y la dueña del lago lo expulsa y lo envía al reino de Mentón de vuelta. El caballero descubre que la reina del lago es el diablo.
En el episodio de Las Ynsulas Dotadas, hay una ley inicial, los que pregunten al emperador de Triguida por qué no ríe son condenados a muerte. El infante Roboán transgrede la ley inconscientemente y el emperador lo expulsa del reino y lo manda a las Ynsulas Dotadas, al reino lejano. Allí Roboán se casa con la emperatriz Nobleza y se le hace una prohibición implícita, no pedir el caballo so pena de perder a la emperatriz. Pero tentado por una mujer el infante transgrede la prohibición y el caballo lo rapta y lo lleva a Triguida de vuelta donde se da cuenta de que la mujer tentadora era el diablo.
En ambos episodios el protagonista tiene que enfrentarse al bien y al mal. En el episodio del Caballero Atrevido la dueña del lago que parece buena es un diablo y la tentadora libera al héroe. En cambio en las Ynsulas dotadas, la emperatriz que parece buena es buena y la dama tentadora es mala.
La mujer tentadora del primer episodio es pasiva y le concede favores a causa de la insistencia de éste mientras que la segunda es activa y sólo consigue los favores prometiendo dones.
La reina hada del primer episodio es activa atrae al héroe hacia las prohibiciones y aplica los castigos, es posesiva y se enfada ante la traición. La segunda es pasiva es permisiva con los caprichos de Roboán y su actitud ante la traición es la pena.
La reacción de los caballeros es distinta, el caballero Atrevido regresa escarmentado y alegre, mientras que Roboán regresa triste, ha conseguido aprender la diferencia entre una mujer mala y una buena pero para eso ha tenido que perder una buena.
El héroe es expulsado del reino por su codicia o curiosidad lo que produce una ruptura con su estado anterior, supone, pues, una iniciación.
La dueña del lago que se convierte en un horrible diablo, sería un recuerdo de las magas raptoras que en los ritos de iniciación, conducían a los hombres al reino de la muerte y que estaban relacionadas con la fertilidad y los animales.
La emperatriz Nobleza , podía ser una rememoración de las mujeres que en los ritos de iniciación vivían con los hombres en el reino de la muerte y no eran obstáculo para que a su regreso el caballero contrajese matrimonio con otra mujer.
Los episodios del caballero Atrevido y Las Ynsulas Dotadas son episodios integrados en la obra por exigencias del proceso épico que Wolfrang Kayer define como aquello que en su último téstimonio es objeto de la estructuración de la obra narrativa. El análisis no pude guiarse siempre por el hilo de los acontecimientos del primer plano, lo que desde punto de vista es un nuevo episodio puede ser desde el punto de vista del proceso épico el punto más importante. Según este crítico tienen la función de dar a la historia un marco más amplio.
Además el objetivo principal de la obra es el ascenso de los personajes para lo cual se sirve de estas historias. El caballero Zifar desposeído por su rey consigue ganar el reino de Mentón por lo que se incluye la historia del Caballero Atrevido que pierde le reino por dar valor a la historia de Zifar y para enseñar a sus hijos lo que no se debe hacer. El segundo episodio también tendría como objetivo escarmentar a Roboán sobre lo que no debe hacer un rey pero de forma directa.
Por último cabe mencionar la inclusión de dos poemas castellanos, en uno de los primeros ejemplos de lírica en esta lengua que se conservan.
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