viernes, 31 de mayo de 2019

DIANA CAZADORA Y EL ARTE.

Diana Cazadora, es una diosa itálica identificada con la Ártemisa griega. Pero no hay que confundirlas cronológicamente. Etimológicamente, el nombre Diana significa “del día” (Lat. dies= día) o “divina” (Lat. divus= divina). Diosa de la caza , la luna y el parto es una de las doce grandes divinidades del panteón romano. Hija de Júpiter y de Latona. Siendo testigo de los dolores del parto de su madre, concibió tal aversión hacia el matrimonio que pidió y obtuvo de su padre la gracia de guardar perpetua virginidad, como su hermana Minerva. Por esta razón estas dos diosas recibieron del oráculo de Apolo el nombre de «vírgenes blancas».
«Como en las riberas del Eúrotas o por las cimas del Cinto ejercita Diana sus coros, con la que mil Oréades que la siguen por aquí y por allí se reúnen.»
(VIRGILIO, Enéida I, 498500. Traducción de Antonio L. Cantudo)
Hermana gemela de Apolo -Febo, el dios sol, Diana es la deidad de la luna, en una extraña convivencia con la diosa griega Selene o Febe, a quien llegó a suplantar, y con Hécate, la diosa de las sombras lunares y de los abismos infernales. Diana se transforma en Hécate durante la fase de luna menguante. Y de Hécate a Proserpina en los infiernos. De aquí que Diana fuese también denominada diosa triple, triple Hécate o Trivia romana (diosa de las encrucijadas o de los tres caminos) . Catulo escribió un poema a Diana en la que ella tiene más de un alias:. Latonia, Lucina, Iuno, Trivia, Luna. También formaba una trinidad con otras dos deidades romanas: Egeria, la ninfa acuática, su sirviente y ayudante comadrona, y Virbio, el dios de los bosques.ÇDiana ocupa un lugar especial, como diosa de la caza. Homero se refiere a ella como la diosa con flecha o tirador de la flecha. Su arco es de oro. Es curioso que su hermano Apolo tenga un arco de plata. Entregada a este ejercicio varonil, acabó por volverse insensible a las inclinaciones de su sexo. Ninguno de los pretendientes que intentaron su amor lo lograron. Pero al mismo tiempo era la protectora de los animales salvajes y de la naturaleza. En Roma se convirtió en la protectora de los esclavos fugitivos, y por consiguiente “cazados”. Posteriormente en la Edad Media, Diana era adorada como la diosa de los pobres, los oprimidos y los perseguidos por la Iglesia Católica identificada por esta, como la diosa de las brujas.
Diana era grave, severa, cruel e incluso vengativa. Prevalecía sin piedad contra todos los que se ganaban su resentimiento: no vacilaba en destruir sus cosechas, devastar sus manadas, sembrar epidemias a su alrededor, humillarles e incluso matar a sus hijos. Así, exigió el sacrificio de Ifigenia, aunque en el momento clave fue sustituida por un ciervo. A instancias de Latona se unió a Apolo para matar con sus flechas a todos los hijos de la infeliz Níobe, que había presumido de su más numerosa prole. Trataba a sus ninfas con el mismo rigor, si olvidaban su deber: transformó a Calisto en osa y la expulsó de su cortejo por quedar embarazada.
También fue la perdición del pastor Acteón, que la vio bañándose desnuda junto a sus ninfas, por lo que Diana lo transformó en venado e hizo que sus propios perros de caza lo devorasen. En otra ocasión, en un acceso de celos, taladró con sus flechas e hizo fallecer cruelmente a Orión. Se enamoró, aunque sólo platónicamente, del pastor Endimión, a quien besaba cuando dormía tan suavemente que no se despertaba.
Diana suele aparecer armada con un arco, de figura atlética y esbelta, con el pelo recogido hacia atrás la cabeza y vistiendo ropa sencilla como para subrayar la naturaleza dinámica; con vestimenta de cazadora, lleva una túnica corta y botas de caza; también aparece como una joven desnuda, a veces rodeada de jóvenes ninfas, otras de animales jóvenes, una cierva dorada o perros de caza. La diadema, un tocado de cuernos en forma de media luna creciente es un atributo importante de la diosa.Laguardiana de las montañas y reina de los bosques por ser la diosa de la naturaleza, tenia sus santuarios cerca de manantiales, y también en montañas, ríos, costas y cabos. Gobernadora del campo se dice que, en la campiña, sus animales salvajes y domesticados vivían juntos en una paz perfecta. Diana fue asociada a las criaturas del mundo de las hadas, tanto que ha dado origen al termino sardo (de Cerdeña) jana, al toscano giada, al austriaco xana o al rumano zina, todas palabras traducibles por “hada”, incluidas las xanas y fadas del norte de la península Ibérica.
Su figura y culto debieron ser muy importantes en la Península Ibérica , tanto que era la primera divinidad femenina del Panteón Hispano- romano. Da nombre a la ciudad de la cosa levantina Artemisión /Dianón (de Diana) /Denia y al promontorio en el que se hallaba su templo en Ampurias: Artemisión Hemoroscopión, hoy cabo de Sant Martí (diosa de la navegación). También presente en el pueblo ampordanés (Girona) de nombre Diana. Y en Gallifa, donde actualmente se vincula con la virgen de la ecología y se pueden contemplar dos esculturas de esta diosa, una moderna y otra antigua, procedente de Éfeso.
En los cultos mediterráneos, existen una serie de diosas cuyas características están muy próximas a la diosa Diana. Diferentes representaciones de la diosa parecen relacionarse con un culto primitivo de tradiciones egipcias, asiáticas mixtas relacionadas con la adoración de la diosa Neith . La diosa celta Artio también se equipara en la romana interpretació de Diana. Todas estas divinidades tienen características que las asocian a la Ártemis griega, de la que es deudora la Diana romana.
Los bosques de robles le eran dedicados. Las plantas sagradas eran el laurel, el olivo, el cedro y el mirto. Sus animales domesticados fueron especialmente el ciervo y el perro, y también la cabra, el gallo, la perdiz. Entre los salvajes, destacan el oso, el más querido, el león, el jabalí y el lobo.



En el mundo romano agosto estaba dedicado a festejar a Diana .El 13 de agosto empezaba el festival de la diosa Diana, la divina cazadora y fecunda deidad lunar, protectora de las amazonas, y más tarde, de las brujas. Por ser el día más caluroso del año se representaba a la diosa con una antorcha en su mano derecha. En esta noche los festejos se realizaban en un bosque. Las vestales portaban el fuego sagrado y las ninfas bendecían las aguas. Tambien era la señora de la fecundidad, las mujeres favorecidas por la diosa adornadas guirnaldas iban a su santuario pidiendo su protección para obtener un buen parto, mientras los hombres era purificados de la culpa de haber matado animales salvajes (criaturas de la diosa). Según el libro “El Hombre en busca de Dios” los devotos construían un improvisado templo en el que dejan toda la noche sus lamparillas encendidas y tortas de miel en forma de luna, sobre la cual se ponían velas. De ahí nuestro pastel de cumpleaños.El 15 de Agosto es el día final del festival de la virgen Diana. La juventud era purificada con el agua y se celebraba un festín consistente en vino, cabrito, tortas humeadas sobre ramas de manzano repletas de fruta preparadas y consagradas a Diana según un preciso ritual.

Las sacerdotisas de la diosa eran iniciadas en su culto con ritos misteriosos y crueles, como los latigazos hasta sangrar. Estas se emborrachaban durante la celebracion de sus misterios con bebidas y pociones que favorecian las visiones del mundo ultraterrenal de Hécate, una de las personificaciones de Diana. Los habitantes de la Taurida (hoy Crimea), que veneraban a Diana como divinidad predilecta, cuidaban de complacerla degollando sobre sus altares a todos los extranjeros que alguna tempestad arrojaba a sus costas.

Cuando el cristianismo sale de Jerusalén y comienza a expandirse por otras naciones se encuentra con la siguiente realidad religiosa: En Alejandría se adoraba a la diosa Isis y a su hijo divino; en Éfeso se adoraba a la virgen Diana de los Efesios (Artemisa); en Roma se adoraba a Juno, la reina de los cielos.

La adoración de Diana se menciona en la Biblia . En los Hechos de los Apóstoles , los hombres de Éfeso que se sentían amenazados por la predicación de San Pablo del cristianismo, se amotinaron en su defensa, gritando “¡Grande es Diana de los efesios!” (Hechos 19:28, Nueva Biblia Inglés ). Después de que el secretario de la ciudad (γραμματεύς) calmó a la multitud, dijo: “Los hombres de Éfeso, ¿qué persona es aquel que no sepa que la ciudad de los efesios es la guardiana (tutora) del templo de la gran Diana y de su imagen que cayó del cielo?” (Hechos 19:36). Curiosamente en Éfeso, centro religioso de la Artemisa, fue donde la Iglesia Católica oficializó el culto a María en el año 431 en el Concilio de Efeso.
Con la fusión entre cristianismo y paganismo, en tiempos de Teodosio, emperador romano, que obligó a todo el Imperio a ser cristiano, los devotos de la diosa se hicieron cristianos por temor ante la amenaza de ser asesinados; aunque continuaron venerando a la virgen dentro del cristianismo.
Evidencias históricas prueban que a la diosa Diana (Artemisa) se le adoraba a través de rosarios, esto por las canicas que aparecen en su imagen. Con el cristianismo de obligado culto, en lugar de rezarle a la virgen Diana de los Efesios se le reza a la virgen María; en lugar de repetir todos los títulos de la diosa, los devotos repiten muchos de esos títulos refiriéndose a María (letanías).
En ese Concilio se oficializa a Maria con el título que se le daba a la Diosa Isis: la Madre de Dios. De hecho, muchos de los títulos, que se le aplican a María en las letanías eran nombres dedicados a diosas paganas. Los adoradores sémitas de Ishtar / Astarte la llamaban “Virgen Sagrada”, “Virgen Madre”. y “Reina de los Cielos”. La Blanca Paloma era Afrodita. A Maria se le comenzó a llamar virgen porque así se le llamaba a Diana de los Efesios.
La Iglesia Católica heredó de la virgen Diana, el gran día de su fiesta (15 de agosto) por ello ese día la Iglesia Católica celebra la Asunción de María y la adoración que por la diosa había. Maria absorbe el resultado de una serie de cultos matriarcales que, también históricamente hablando, se pierden en el tiempo.
Diana era una diosa dual como Hecate y celestial como Artemisa. En la época moderna Diana en sus múltiples características, en especial como Hécate, la faceta más siniestra de la diosa, se ha hecho popular en las religiones neopaganas de inspiración feminista y la wicca gracias en gran parte a su asociación como diosa a la brujería. Adorada durante muchos siglos, sus ritos aun sobreviven en el paganismo actual.




Diana cazadora o Diana de Versalles es una de las esculturas exentas más afamadas que hoy se pueden observar en el Museo del Louvre de Paris, ésta se encuentra dentro del Salón o Sala de las Cariátides realizada ex profeso para albergar esta fantástica escultura.
La obra data del siglo I – II d. C. se trata de una copia romana realizada en mármol creada a partir de un original griego fabricado en bronce de tamaño casi natural, alcanza los dos metros de altura, que parece ser databa del periodo helenístico y podría haber sido realizada por el escultor Leocrates de Atenas. Así la obra siempre se ha puesto en relación con otra escultura de este afamado artista clásico, El Apolo Belvedere.
Tradicionalmente la obra siempre ha sido muy cuidada y valorada. Parece que su origen se retoma a la ciudad de Nemi donde fue hallada aunque otros historiadores parecen ubicar su procedencia en la Villa Adriana, Tívoli. A mediados del siglo XVI el papa Pablo VI regaló la escultura al monarca francés Enrique II, quién por aquel entonces mantenía relaciones extramatrimoniales con Diana de Poitiers. El rey hizo que instalaran la estatua en su palacio de Fontainebleau. Durante el siglo XVII el monarca Enrique IV decidió trasladar la obra al Palacio del Louvre, mientras en Fontainebleau se instaló una réplica realizada en bronce. Luis XIV decidió trasladarla a Versalles pero durante la Primera República la obra se trasladó ‘o de nuevo a su ubicación en el Louvre.
La escultura representa a la joven diosa de la caza – Artemisa en la cultura griega y Diana en la romana- acompañada de un pequeño ciervo. Se trata de una imagen llena de dinamismo y vitalidad; Diana aparece representada como una joven y bella muchacha que se dispone a cazar. Ataviada con una túnica corta a modo de vestido, el quitón dorio, aparece con el clásico peplo anudado a la cintura y sandalias en los pies. Su pelo aparece recogido dejándonos una perfecta visión de su bello rostro; en la espalda cuelga una aljaba de donde la diosa coge una flecha. En su mano derecha vemos el arranque de un arco de caza que hoy se ha perdido y que completaría la escena.
A su lado un ciervo macho y adulto de tamaño inferior al natural corre junto a la diosa. Su anatomía ha sido perfectamente cuidada, aparece encabritado saltando una especie de tronco o rama que sirve como punto de anclaje y apoyo al conjunto escultórico.
La obra ofrece una gran multiplicidad de puntos de vista, es un conjunto dinámico donde el escultor se ha encargado de mostrar el movimiento en acto de la diosa Diana. En su figura se aprecia un potente contrapposto que hace corresponder el brazo doblado del carcaj con la pierna derecha más adelantada y el brazo derecho del arco con la pierna izquierda más retrasada. En sus ropajes también se aprecia el movimiento de la obra, los pliegues son suaves, poco profundos, y caen con gracia y naturalismo por el cuerpo de la joven diosa.

 Diana Cazadora de Pierre-Auguste Renoir

Desde sus primeras obras, Renoir sentirá una especial atracción hacia el desnudo femenino, suavizado en este caso con la representación de la diosa mitológica de la caza. Para esta composición posará Lise Tréhot, hermana de la amiga del pintor Jules Le Coeur y su modelo favorita hasta 1872. La figura se sitúa en un paisaje, plenamente iluminada por una luz inventada procedente de la derecha que provoca una zona de sombra en el pecho de la joven. Cubre su pubis con la piel que la identifica como cazadora, además del carcaj, el arco o la pieza que encontramos en el suelo. El color es bastante aceptable, aplicado con seguridad, al igual que el dibujo, firme y decidido. Con estas obras el joven artista quiere realizar un homenaje a los maestros que admiraba en sus visitas al Louvre: Rubens,Boucher y Fragonard. El lienzo fue enviado al Salón de 1867, siendo rechazado por lo que Renoir inició una campaña de protestas en compañía de Pissarro, Sisley y Bazille, solicitando la creación de un Salón de Rechazados, aunque no obtuvieron ningún resultado satisfactorio.


Diana Cazadora Pedro Pablo Rubens
Esta pintura  muestra una cacería de Diana con sus ninfas, un tema repetido en la pintura de Rubens y también en las colecciones reales. Así, aparece también en la decoración de la Torre de la Parada y en el Salón nuevo del Alcázar, como parte de las ocho obras que el artista se trajo consigo en su segunda visita a España entre 1628-1629. En este caso, a diferencia de otros, no vemos el momento en el que se produce la cacería, con los perros atacando a las presas y la diosa y sus ninfas con sus flechas y lanzas, sino el momento justamente anterior. Diana, en el centro con la media luna identificativa sobre su cabeza, aparece acompañada de su séquito. Una de sus ninfas toca una trompa, instrumento utilizado habitualmente en las jornadas de cacerías.
En la actualidad se considera una obra de taller por la calidad de la pintura y la técnica empleada. A. Vergara considera la posibilidad de una colaboración en la ejecución de los perros, posiblemente con uno de los animalistas más destacados del siglo XVII, Paul de Vos. De hecho estos perros guardan similitudes estilísticas con otros representados por él en el ciclo de la Torre de la Parada.
Esta pintura formaba parte de un conjunto llegado desde Flandes para decorar la Torre de la Reina del Alcázar de Madrid. La primera referencia documental de este grupo de 26 obras aparece en el inventario del Alcázar de 1636, donde se mencionan 25 de ellas en la "Pieza grande antes de el dormitorio de su magd. que es donde cena en el quarto bajo de verano" y la otra, una guirnalda de flores y angelotes de F. Snyders, Jan Brueghel el viejo y el taller de Rubens en la "Pieza donde su magd. duerme en el quarto bajo de verano". En este inventario se dice, tras enumerarlas, que fueron las "que se trajeron de Flandes a la reina nra. Sa y estaban colgadas en la torre nueva de su quarto alto y su magd. el Rei nro. Sr. las mandó poner aquí". Así las pinturas fueron trasladadas de su ubicación original a otros dos nuevos emplazamientos sin que sepamos ni el motivo ni la fecha.
Del origen del conjunto llegado desde Flandes poco se sabe más allá de un documento citado por Pedro de Madrazo en su Viaje Artístico de 1884 el que se habla de un pago en 1623 autorizado por la reina, Isabel de Borbón, de unas obras llegadas de Flandes para decorar sus aposentos. Así pues desconocemos de donde pudo venir esta comisión, si fue la reina quien encargó estas obras, el rey o si la idea vino de Flandes pasando por la archiduquesa Isabel Clara Eugenia. Lo que si parece cierto es que no se trata de un encargo cerrado a un pintor, sino más bien un conjunto de obras de diferentes artistas flamencos enviados para decorar la mencionada Torre, después de las remodelaciones llevadas a cabo allí por Juan Gómez de Mora.
Diana Cazadora de Guercino
 Se trata de un cuadro que el artista italiano, nacido en esta pequeña localidad de la región de Emilia Romagna, habría pintado en 1.658.
La obra es propiedad de la Fondazione Sorgente Group y estará en exhibición hasta el próximo 10 de julio. Forma parte de la exposición “Ospiti graditi n.7”, una iniciativa promovida por el Ayuntamiento de Cento que tiene como objetivo dar a conocer al público la obra y los hallazgos relacionados con Guercino.
Diana Cazadora formaba parte originalmente de un grupo de dos lienzos. El grupo representaba una escena en la que la diosa, pintada con una delicada sensualidad, interrumpe su actividad de caza en el bosque al ver a Endimión dormido. Este, representado como un hermoso pastor, figuraría en el segundo lienzo, ahora perdido. Una copia de estudio del segundo lienzo se exhibe en la Galería de los Uffizi de Florencia .
Guercino pintó esta obra en 1.658 por encargo del conde romano Fabio Carandini, un personaje destacado de una noble familia procedente de Módena que se había trasladado a Roma en 1608. El cuadro habría permanecido en Roma hasta la primera mitad del año 1.900. Más tarde fue adquirido por el arquitecto milanés Lino Invernizzi, formando después parte de una colección en Puglia (Apulia). Finalmente, la Fondazione Sorgente Group lo adquirió en una subasta .
Diana Cazadora de Simon Vouet

A su regreso de Roma en 1627, Vouet se estableció como Primer Pintor del rey Luis XIII. Tras una estancia de diez años en la capital del Arte, en la que fue Presidente de la Academia de San Lucas, se situaba ahora como indiscutible maestro y juez de los pintores franceses del naciente Absolutismo. Esta situación sólo se verá amenazada con la llegada en 1640 de Nicolas Poussin, a quien logró vencer con numerosas intrigas y un hábil manejo de sus partidarios. No sólo trabajó para la Corona francesa sino que, a raíz del matrimonio de Henrietta María, hermana de Luis XIII, con Carlos I de Inglaterra, envió diversas obras a la isla. Esta es una de ellas, cuya fecha se conoce gracias a la inscripción que aparece en la aljaba de la esquina inferior derecha, y que reza: "Simon Vouet F(ecit). Paris 1637". Para esta época se había convertido en un reputado pintor decorativo, heredero de la tradición aprendida en el Barroco romano e influido por la escuela de Bolonia de los Carracci, de esencial clasicismo. Tal fue su inclinación por el clasicismo que, un año antes de morir en 1649, aparece como uno de los fundadores de la Academia de Bellas Artes, que regirá el arte francés, con una rígida normativa estética, durante décadas. Este lienzo representa a la diosa cazadora Diana. La primera composición era oval, aunque luego fue adaptado a la forma que ahora apreciamos. Esto explica la composición en curva del cuerpo de la diosa y el hecho de la diferente dirección de las cabezas de los perros. La pose lánguida de Diana es similar a la que aparece en numerosas obras de la Escuela veneciana. El colorido pálido de la carne y los tonos ligeros de los ropajes son propios de la última etapa del pintor y su pintura decorativa.


Diana  Cazadora y sus Ninfas Cazando de Peter Paul Rubens

Diana y sus Ninfas sorprendidas por los Sátiros de Peter Paul Rubens

Diana Cazadora de Anton Domenico Gabbiani
DD
Diana Cazadora de la Escuela de Fontainebleau

Diana Cazadora de Gaston Casimir Saint-Pierre.
Diana Cazadora de Guillaume de Seignac

ESTELA DE NARAM-SIM



Con la estela de Naram-Sin, hallada en Susa, el relieve acadio alcanza su máximo esplendor. En ella se narra, únicamente por una sola cara, la victoriosa campaña del rey acadio contra los lulubi, pueblo montañés del Zagros.
El rey está en lo alto de una montaña, con un pie sobre un enemigo caído y se yergue potente ante otros dos jefes: uno de rodillas está ya atravesado por una lanza; el otro todavía de pie, tal vez Satuni, el rey de los lulubi, junta las manos suplicando clemencia. Corona la composición los dos astros solares: la estrella del alba, la Venus babilónica, Ishtar, y Sin, el astro lunar. Debajo del soberano, aparecen los soldados subiendo al monte por una escarpada ladera.

La temática es evidente: el triunfo del rey ante sus enemigos. La estela presenta sólo el momento más significativo de la batalla, la escena culminante. Destaca la importancia otorgada a la figura del rey, que se ha representado convencionalmente mucho mayor que los soldados. La categoría divina de la figura real está expresada mediante el casco con cuernos, símbolo de poderío y potencia. El plano de lo divino y de lo humano están perfectamente delimitados.

Los dioses protegen la acción del rey y son, en última instancia, sus valedores supremos, no intervienen como humanos en la lucha, no participan real ni alegóricamente en ella, tan sólo se limitan a observaria con su presencia simbólica en lo alto del cono-montaña donde finaliza el triunfo real.





La propia estructura de la estela induce a una visión ascensional del episodio, en lugar de una división en registros: un paisaje montañoso conforma una orientación oblicua de la escena, que culmina en la potente figura de Naram-Sin. El rey-dios alza su pierna izquierda para aplastar a sus enemigos, algunos de los cuales caen muertos, en tanto que otros, a la derecha, suplican la benevolencia del vencedor. Es una magnífica composición en diagonal que se adapta muy bien a la forma puntiaguda de la estela.
Es extraordinaria la capacidad del artista de llenar completamente el campo con una sola escena. Ha logrado, a través de unos pocos personajes, dar la sensación de un numeroso ejército. Hay, pues, una intención de representar un principio de perspectiva.
Igualmente magnífica es la captación del paisaje, sugerido por las líneas onduladas del suelo y por algunos árboles, que denotan el dominio de la naturaleza por parte del escultor.
Los guerreros del rey, que repiten en su actitud la del príncipe, presentan un sentido realista en sus posturas al intentar subir por la dificultosa pendiente. Los personajes están individualizados a través de gestos, sobre todo los enemigos, diferenciados por los cabellos peinados en larga cola. Asimismo, la actitud del rey, que lleva la mano izquierda con las armas ante el pecho y en la mano derecha una flecha, es muy enérgica y llena de vitalidad.
La estela, de dos metros de alto, sigue la misma norma que las obras egipcias, pues en la reproducción de una cabeza rara vez se la representa de frente, siempre de perfil. La estela de Naram-Sin, símbolo de la exaltación del rey y de sus hazañas bélicas, realizada en piedra arenisca rosada en la segunda mitad del III milenio a.C, hoy se encuentra en el Musée du Louvre de París.




No debe cabernos duda, en cuanto a la historia como tal de la estela, que el original emplazamiento de ésta reseña votiva debemos situarlo en la ciudad de Sippar,  mas exactamente, y según parece,  en el “Ebabbar” o  templo de dios-solar Shamash (Bucellatti, 1993)y que fue mandada tallar por el nieto de Sargón I de la dinastía de Akkad,  en conmemoración de su victoria ante los “lullubi” . 
Los “Lulubi” o lullubi eran tribus nómadas de las estribaciones centrales de los Montes Zagros que parece ser fueron sometidas durante el reinado del abuelo de Naram-Sin. – Si tenemos en cuenta la revueltas durante su reinado ésta campaña con victoria sobre el rey Satuni de Lullubum/Zamua,  sería una operación de castigo ante una sublevación. La estela formó  posteriormente parte del botín elamita en sus campañas entre el 1158 y el 1174 a.c., aprox. , momento en el cual la ciudad de  Sippar ya formaba parte del reino  kassita-babilónico.
El contexto histórico del rey acadio habría que situarlo a la sombra de la figura  de Sargón."Es de notar que muchas dinastías, futuras reinantes en Mesopotamia,  tales como la kassita,  la asiria, y la amorrita,  consideraban hecho probado e incontestable su supuesta  descendencia con el fundador del imperio acadio"  y dentro de un  periodo de continuo intento  de consolidación del reino. Labor que englobó la obra de su padre el rey Rimush, 2278-2270 a.c., así como de su tío, el rey Manishtushu2269-2255 a.c.. Éste  proceso de afianzamiento de la soberanía acadia en Sumer, culminó con un intento de “reforma religiosa” en favor del panteón semita ,  Ishtar, Shamash y Siny que sin duda tiene, como nos dicta F. Lara (1999),   los tintes de un intento de unificación territorial a través de la unificación de creencias. Sometimiento al panteón religioso acadio que tiene, por otro lado, el consiguiente control de la “vertiente económica” del país. 
Dicho esto, aquí habría que recordar que en las atomizadas ciudades sumerias, el templo era el centro político y económico del país.  El sometimiento, bajo la supremacía de un  dios-rey , de la actividad de los templos, implicaba indirectamente supeditar al soberano acadio el entramado económico de las diferentes ciudades que componían el imperio y  tuvo como consecuencia la rebelión del sacerdocio sumerio, y con ellos de sus ciudades,  contra la política del soberano, siendo una de las causas que precipitó, un siglo más tarde,  el  fin del poderío  acadio.
Una fotografía general de la talla nos sugiere la representación de la escena culminante de una batalla donde los portaestandarte del ejercito vencedor, encabezados por  un líder, culminan su ascenso a una cumbre, dejando a su paso un rastro de cadáveres de vencidos, así como de enemigos pidiendo indulgencia – aparece a la derecha, y de arriba a bajo,  una figura abatida portando una lanza, otra suplicante, otro con el asta rota de la lanza, y una última rindiendo pleitesía en un acto de rendición (notar la posición, de sometimiento,  del arma sobre el hombro, típicamente acadia…) – y en cuya cumbre, frente al general, se sitúa lo que parece una estructura de forma cónica que a su vez está coronada por dos figuras circulares – y tal vez, una más, deteriorada. por  el paso de los años (¿?) –Figuras estas últimas que intentaremos analizar más tarde, no sin antes dar la versión de Zecharia Sitchin.
« Una estela sumeria que se exhibe en el Louvre, en París, puede muy bien representar el incidente del que se habla en el Libro de Génesis. (…) Pero la gran figura central es la de una deidad y no la de un rey humano, pues lleva un casco con cuernos, la marca de identidad exclusiva de los dioses.
Además esta figura central no parece ser el líder de los humanos, más pequeños en tamaño, sino que parece estar pasándoles por encima. Por su parte, los humanos no parecen estar metidos en ninguna actividad guerrera, sino que parecen estar marchando hacia, y adorando, el mismo objeto cónico grande sobre el cual tiene puesta su atención la deidad. Armado con un arco y una lanza, la deidad parece ver el objeto como algo amenazador  que como un objeto de adoración » Pasaje de “Los Nephilim. El pueblo de los cohetes ígneos” capítulo 5 del libro “El duodécimo planeta” Z. Sitchin.
Expuesto esto, vamos a intentar ir “desentrañando” la simbología de la estela en función del pasaje anterior. En principio quiero hacer notar que existen motivos, como para darle un origen acadio,(el mismo Z. Sitchin afirma tal suposición al datar  la estela  en los “alrededores del  año 2300 a.c.”)  Es cierto que la figura central (que  denominaré como”líder”), puede ser admitida como la representación de un dios, ya que podría tratarse  del diosŠamaš/Shamashsi tenemos en cuenta su antiguas atribuciones guerreras y dentro de un contexto semìtico-acadio,  su función como elemento votivo  y su ubicación primigenia en el “Ebbabar”. A esto habría que contraponer el hecho que el propio Naram-Sin se titula, y así parece  en el texto acadio de la estela,  como “divinidad” al anteponer el determinativo “dingir”, “dios”,  a su propio nombre y cuya vocación está evidenciada en otros textos acadios. – Su proclamación como “divinidad viva”  fue otro de  los orígenes de sus desavenencias con el clero sumerio (Liverani, 1991) -.Por otro lado,  podría llevar también a equívoco el  párrafo que figura en el texto:  “dedicado a la deidad…” , que tal pudiera dar lugar a confusión,  así como su representación en un mayor tamaño,
Como alternativa,  algunos autores sugieren que  la escena habría que interpertrarla como una reafirmación de su divinidad al alzarse hasta “los Cielos” que supone la “cima de la montaña”, asimilándola con  un “ziqqurat” o torre escalonada que poseen los templos principales.  De igual manera,  tampoco veo en la “pose de la divinidad” ninguna acepción o gesto facial, ya que el rostro está muy deteriorado,   que nos indique  un estado  de “temor”, si no que mas bien parece intuirse una composición de  soberanía ante la victoria.

Otro tema diferente sería la aparición de los dos astros (tres, si aceptamos, como algunos sugieren,  la posibilidad de un tercero deteriorado ) que son representaciones, a mi entender,  claramente solares, siendo una de ellas de asimilación inevitable con una figuración del dios Shamash.Yo me inclino, y es una conjetura, por una doble representación, mas semítica, del dios Šamaš, en una alegoría de sus dos vertientes divinas: Una,  como custodio de la Ley y y lo que es justo, y otra como ” Dios  de la Guerra”, de tal manera que podríamos olvidarnos de un supuesto tercer componente estelar. Otra suposición, obviando de nuevo un tercer astro, es la representación del propio Naram-Sin que tomaría los atributos de una divinidad al compartir misma representación con el dios solar.

jueves, 30 de mayo de 2019

TÁNTALO


Tántalo era hijo de Zeus y de la titánide Pluto. Procedente de Asia Menor, reinaba en Frigia, o en Lidia, donde tenía su morada en el monte Sípilo. Poseía grandes riquezas y poder. Era conocido por haber disfrutado del favor de los dioses, hasta el punto de haber podido sentarse a su mesa en el Olimpo. Pero la leyenda más célebre de este mito es la referente a su condena en los infiernos. Traicionó la confianza de Zeus y por ello fue terriblemente castigado en el Tártaro. Es el padre de Pélope y de la desgraciada Níobe. Tántalo es también conocido por ser el ancestro de la raza de los Atridas como padre de Pélope.

Se reconoce a Tántalo como hijo de Zeus. Sobre la identidad de su madre existe mayor confusión. Se menciona a la titánide Pluto pero a ésta se la considera en ocasiones hija de Crono y en otras hija de Atlante.
La vida del mito impone ciertas variaciones en cuanto al matrimonio de Tántalo. Se le asignan varias esposas. Generalmente se considera casado con Dione o con Eurianasa. Con Dione Tántalo emparentaría con la primera generación de dioses. Hija de Urano, de Océano o de Atlante, su origen varía según las tradiciones. Con Eurianasa emparentaría con el dios-río Pactolo. Otras esposas de Tántalo mencionadas son Clitia, la hija de Anfidamante o la pléyade Estérope.
Entre la descendencia de Tántalo figuran dos personajes cuyo mito habría de adquirir larga vida: Pélope y Níobe. Níobe encarna un mito en el que se refleja el dolor inconsolable de la maternidad truncada. Pélope es el padre de la raza de los Pelópidas. Entre ellos, Tiestes y Atreo se destacarían por el odio mutuo y la crueldad de las venganzas tramadas entre ambos. La lucha que inauguraron sería heredada por los descendientes de las generaciones futuras, entre los que figuran Agamenón y Menelao. Sus estribaciones llegarían hasta el mismo Orestes de la raza de los Atridas.
Sin embargo, aunque Níobe y Pélope sean los más memorables, otros hijos se atribuyen a Tántalo como Bróteas o Dáscilo.

Varias son las aventuras asignadas a Tántalo por diversos autores. Aunque ninguna de ellas adquiera gran relevancia, todas ellas conservan un rasgo común. El hilo conector que las sustenta se fundamenta en el perfil caracteriológico de Tántalo. En todas sus aventuras Tántalo mantiene una actitud de soberbia que acredita el castigo de Zeus a la condenación eterna. Así el mito sobresale por haber traicionado la confianza de los dioses y haber provocado su cólera.
Según una leyenda recogida en los Escolios a la Odisea, Tántalo estaría implicado en el robo del perro de Zeus llevado a cabo por Pandáreo. Se cuenta que en el tiempo en que Rea, temerosa de Crono, decidió proteger a Zeus, lo escondió en una caverna de Creta. Allí le otorgó una cabra como nodriza y un perro de oro como guardián del niño. Cuando Zeus destronó a su padre, la cabra fue convertida en constelación, mientras el perro fue destinado a ser custodia del templo de Zeus en Creta. Sin embargo, Pandáreo decidió robar el can. Lo trasladó al monte Sípilo y, una vez allí, encargó personalmente a Tántalo de su custodia antes de partir. En este punto existen dos versiones distintas del mito. En una de ellas el mismo Pandáreo regresó para solicitar a Tántalo el perro. En otra fue Hermes quien, a instancias de Zeus, requirió el can a Tántalo. En ambos casos, Tántalo juró falsamente que no conocía el paradero del can. Zeus, enfurecido por el perjurio, castigó a Tántalo sepultándolo bajo el monte Sípilo.

Existe una tradición aislada que relaciona a Tántalo con el secuestro de Ganimedes. Según esta tradición el joven Ganimedes era hijo de Ilo, fundador de la primera Troya. Cuando Zeus, enamorado de la extraordinaria belleza del joven, quiso disfrutar de su compañía, encargó el secuestro de Ganimedes a Tántalo. Ilo, despechado, lucharía contra Tántalo. Como consecuencia de la derrota, Tántalo y su hijo Pélope serían expulsados de Asia Menor por Ilo. Estos acontecimientos tendrían lugar después de la desgracia sufrida por la hija de Tántalo, Níobe, que la llevarían a buscar el asilo de su padre.
Al margen de estos episodios tangenciales, el mito de Tántalo se proyecta fundamentalmente como prototipo de la víctima del castigo divino. Sobre los motivos que originaron la cólera de Zeus existen varias versiones. Por otra parte, sobre la naturaleza del castigo también nos han llegado dos versiones distintas.
Se puede decir en términos generales que, aunque varíen las circunstancias, la tradición considera a Tántalo culpable de un acto de soberbia contra los dioses. Existen dos versiones en las que el rey frigio traicionaría la confianza depositada por los dioses. Se cuenta que el favor de los dioses hacia él era tanto que incluso se le permitía compartir su mesa en los banquetes del Olimpo. Según una de estas versiones, Tántalo cometería la osadía de revelar a los hombres secretos divinos que los dioses habrían comentado despreocupadamente durante el banquete. Otra versión, considera que cometió el delito de robar néctar y ambrosía para compartirlo con sus amigos mortales.
Una tercera versión supone que el acto de soberbia es agravado con el crimen. La intención de Tántalo era poner a prueba la clarividencia divina. Para ello, inmoló a su propio hijo, Pélope, y, una vez cocinado y condimentado, se lo ofreció a los dioses como banquete. Tántalo estaba convencido de que los dioses no serían capaces de reconocer el terrible alimento. Sin embargo, ninguno consintió en probar la comida pues conocían el origen de las viandas. Únicamente Deméter, apremiada por un apetito voraz, o quizá aturdida por la suerte de Perséfone, devoró un hombro antes de percibir la naturaleza de la carne que se le ofrecía. Los dioses, comparecidos, reconstruyeron el cuerpo de Pélope y le devolvieron la vida. El hombro que Deméter había comido fue sustituido por uno de marfil.
En cualquiera de estas tres versiones Tántalo demuestra un desprecio por la autoridad divina que Zeus castigaría violentamente. Tántalo sería desterrado a los infiernos donde habría de sufrir una tortura singularmente cruel. Y este es el episodio por el que Tántalo es con mayor frecuencia evocado por los poetas.

Platón en su Diálogo de Crátilo evoca el mito de la condena de Tántalo apodándole como "el mayor sufridor". Según su testimonio, el destino de Tántalo en el Hades es sufrir la eterna amenaza de una enorme piedra que gravita sobre su cabeza, siempre a punto de desprenderse sobre él.
Otra variante del castigo impuesto por Zeus a Tántalo es recogido en la OdiseaHomero en el canto undécimo incluye en su "descenso a los infiernos", quizá una de las composiciones más tardías de la obra, la descripción del martirio sufrido por Tántalo. Allí soporta los terribles dolores provocados por una sed y un hambre eternos. Condenado a permanecer de pie sobre un lago cuyas aguas retroceden hasta convertirse en cieno, toda vez que él pretende saciar su sed. Sobre él penden las ramas de altos árboles, cargados de codiciados frutos: perales, manzanos, higueras, olivos. Pero siempre que el anciano Tántalo pretende alcanzarlos, el viento alza las ramas hacia las oscuras nubes e impide que el condenado pueda saciar su apetito.
Existe otro Tántalo de la saga de los pelópidas que sería bisnieto del hijo de Zeus. Este Tántalo es el hijo de Tiestes, es decir, nieto de Pélope. Algunas versiones lo consideran hijo de Bróteas, el hermano de Pélope y Níobe. Su tumba permanecía en Argos. Hay dos leyendas que se atribuyen a este personaje. La primera le considera la víctima de la cruel venganza de Atreo contra Tiestes. La segunda le señala como el primer esposo de Clitemestra.

Según esta versión Tántalo sería el hijo de Tiestes. La leyenda cuenta que Tiestes había traicionado a su hermano para conseguir el trono de Micenas. Con la complicidad de su cuñada Aérope, con la que mantenía una relación ilícita, le había robado el vellón de oro y así había conseguido ascender al trono. Su hermano Atreo, furioso por la traición, se vengó de él. Le invitó a un banquete simulando una reconciliación. Tántalo fue asesinado por su tío, descuartizado y cocinado. En el banquete fue servido a su propio padre como alimento. Esta leyenda es una de las que configuran las tormentosas relaciones entre los dos hijos de Pélope, caracterizadas por la venganza y el odio mutuos.



Ciertos mitógrafos atribuyen a este Tántalo, hijo de Tiestes, el primer matrimonio con Clitemestra. Tántalo había casado con Clitemestra, hija de Leda y de Tindáreo. De su matrimonio había nacido un hijo. Al poco tiempo de nacer, Agamenón dio muerte a Tántalo y a su hijo. Clitemestra se vio obligada a casarse con Agamenón. Los hermanos divinos de Clitemestra, los Dioscuros, acabaron perdonando al rey y consintiendo el matrimonio. La unión entre Agamenón y Clitemestra aparece de esta forma, desde el primer momento, como un matrimonio maldito. El desarrollo de los acontecimientos así lo corroboraría.
La tradición menciona a un Tántalo como hijo de Níobe. Este Tántalo sería por tanto, nieto del hijo de Zeus. Los hijos de Níobe fueron exterminados por Apolo y Ártemis. Su madre, Leto, conseguía con el crimen apaciguar su ira contra Níobe que había insultado a la diosa.

Según describe la Metamorfosis de Ovidio, Tántalo fue asesinado mientras se debatía en la palestra con su hermano Fédimo. Una flecha de Apolo atravesó los dos cuerpos que cayeron, unidos, al suelo antes de morir.


MILETO,LA CIUDAD GRECO-ROMANA DE ANATOLIA




Antigua ciudad griega de Jonia, en la costa occidental de Anatolia, cerca de la desembocadura del río Meandro en la antigua Caria, costa oeste de Asia Menor, parte de la actual Turquía, y la más próspera de las doce ciudades de la confederación jónica. 
Tenía uno de los teatros más grandes de Asia con capacidad para más de 15 000 espectadores, y fue el origen del pensamiento filosófico debido a sus contactos pacíficos con ciudades orientales de otras culturas. Saqueada e incendiada en diversas ocasiones llegó a su máximo esplendor hacia los siglos VI y V a. C., coincidiendo con el origen del pensamiento y la Filosofía.
Era la mayor ciudad griega de Asia Menor, no sólo en cuanto al número de colonias fundadas, sino también por su contribución a la filosofía griega. Los tres primeros grandes filósofos de la naturaleza, Tales, Anaximandro y Anaxímenes, vivieron aquí en el último siglo del período arcaico. Actualmente sus ruinas constituyen una importante atracción.
Mileto, es una una de las ciudades más antiguas y con una larga historia, que pierde sus orígenes en el tiempo. Dominada por la influencia de muchas culturas y gobernantes, menos popular para los turistas que la cercana ciudad de Éfeso, Mileto posee también importantes lugares históricos al igual que muchos otros lugares de la costa egea de Anatolia, al oeste de Turquía.


Es la ciudad fortificada por excelencia, edificada gracias al durísimo granito del Monte Olimpo. La gran muralla que la protege ha sido llamada, desde siempre por sus habitantes La Muralla Eterna.
La ciudad antigua consta de múltiples Templos, cuatro Palacios, tres centros sociales (un Teatro, un Estadio y una Academia), dos mercados, un enorme Puerto y un Senado Arcano (donde los más ancianos deciden el futuro de la ciudad y dictan las normas).
Se sabe que ya existía en el siglo XVI a.C., en plena Edad del Bronce, alrededor del año 1000 a.C.. En esa época los griegos jónicos se expandieron hacia Asia Menor y fueron precisamente ellos quienes fundaron Mileto a finales del segundo milenio a.C. viviendo así, Mileto, su primer periodo de riqueza e importancia. A comienzos del siglo 700 a.C. Mileto era la ciudad griega más importante.


Las cerámicas micénicas encontradas en las excavaciones confirman la teoría de que esta fue una de las ciudades de los Pueblos del Mar, aunque Homero contradiga esta hipó­tesis al afirmar que los fundadores de la ciudad fueron los carios.
Su ubicación cercana a la desembocadura del río Meandro, que nace en el Monte Olimpo, y llega hasta el pequeño y fértil mar Egeo de la Bahía negra, le permitió desarrollar un extenso comercio dado a que contaba con cuatro puertos. Fue famosa además por su producción textil, especialmente de ropa de lana.
Sus habitantes fundaron varias colonias en el norte, principalmente en el Helesponto (Dardanelos), en Propóntide (Mar de Mármara) y en el Ponto Euximo (mar Negro). La flota mercante de Mileto navegó a todos los puntos del mar Mediterráneo, incluso llegó al océano Atlántico.
El rey Creso de Lidia la puso bajo su dominio a mediados del siglo VI a.C. y pasó a estar bajo el dominio persa cuando Ciro I de Persia derrotó a Creso en la Batalla del río Halis en el año 547 a.C..
Durante el Imperio Bizantino, Mileto se convirtió en residencia de arzobispos. Los turcos selyúcidas se asentaron en la ciudad en el siglo XII a.C. y usaron a Mileto como puerto para comerciar con Venecia. Los otomanos también utilizaron la ciudad como puerto mientras gobernaron en Anatolia pero al sedimentarse el puerto la ciudad fue abandonada.


Dominada por la influencia de muchas culturas y gobernantes, Mileto posee también importantes lugares históricos al igual que muchos otros lugares de la costa egea de Anatolia, al oeste de Turquía.
La ciudad antigua consta de múltiples Templos, cuatro Palacios, tres centros sociales (un Teatro, un Estadio y una Academia), dos mercados, un enorme Puerto y un Senado Arcano (donde los más ancianos deciden el futuro de la ciudad y dictan las normas).
Mileto fue lugar de nacimiento de grandes filósofos o científicos, como Hecateo o Tales, considerado el padre de la ciencia, Anaximandro, Anaxídemes. El arquitecto de la impresionante Basílica de Santa Sofía fue Isidoro de Mileto, otro hijo de la ciudad que asombró al mundo. Resulta sorprendente que todos los textos olvidan de la hetaira y filosofa Aspasia de Mileto, una de las grandes figuras del mundo griego, que tuvo como alumnos a Platón y Aristóteles y fue la esposa del gran Pericles.

Planificación urbanística de Mileto que fue un modelo para el resto del mundo griego

Mileto fue destruida por los persas alrededor del año 500 a.C. Posteriormente, fue reconstruida en el año 494 a.C., por el arquitecto y matemático Hippodamo que realizo una planificación urbanística ortogonal muy innovadora Ideó una ciudad dividida en cuadrículas de igual tamaño con calles perpendiculares cortadas en ángulo recto.
Este modelo fue adoptado posteriormente por los romanos en sus campamentos militares, que se ha convertido en un modelo urbano llamado plano hipodámico y lo vemos representado a lo largo de toda la Edad Media e incluso en ciudades muy modernas como es Manhattan en Nueva York.
Entre las principales construcciones que podemos observa en la actual Mileto se encuentra el teatro, lar termas de Faustina del siglo I d.C., el Delphinion, la stoa jónica, el ágora septentrional, el Bouleuterion del siglo II d. C.



El Teatro se encuentra en un excelente estado de conservación, especialmente la cavea o graderío del público. En el centro de ésta se encontraba la orquesta, el palco imperial, marcado actualmente por dos columnas que sobresalen y se ven muy bien como se aprecia en la foto.
La fachada del teatro se derrumbó hace siglos, pero el resto se conserva bastante bien. Los accesos y el vomitorio están en uso y resulta muy familiar porque es el mismo sistema que se usa actualmente en los estadios de fútbol.
Fueron los griegos quien comenzaron su construcción en el año siglo IV a. C. y tenía una capacidad para cinco mil espectadores. Posteriormente, los arquitectos romanos lo reformaron y le dieron una capacidad para más de quince mil y es uno de los mayores que existentes en el Asia Menor. El teatro debía estar a la altura de la gran ciudad que era Mileto. Además, fue preparado para que pudiesen celebrar combates de gladiadores.
Este teatro tiene 140 metros de diámetro y la acústica sigue siendo excepcional a pesar de que le falta el escenario y su parte posterior. Desde éste podemos ver las columnas que marcan cual era el palco imperial. Si subimos sus escaleras apreciaremos la decoración que tiene sus peldaños, decorados con patas de animales.
Podemos distinguir las zonas donde se sentaban los distintos tipos de personas debido a las inscripciones que todavía se conservan. Se puede ver todavía cuál era el sector donde se situaban los judíos, lo que nos da una idea de la importancia de la ciudad en esta época.
Las murallas y la torre de vigilancia que se encuentran en la parte superior de la cavea superior son de época bizantina, cuando se levantó una fortaleza sobre el teatro romano.
Desde la parte alta del teatro podemos contemplar una visión de las ruinas de Mileto. A la izquierda veremos “el puerto de los leones” y a la derecha el ágora o las termas de Faustina. Al sur del ágora podemos contemplar el templo de Atenea de orden jónico, construido en la primera mitad del siglo V a.C.


Mileto rompe la tradición urbanística griega, al proponer un esquema innovador basado en la modulación por medio de manzanas que conforman una cuadrícula regular y flexible antes las distintas necesidades arquitectónicas.
Es el resultado de la teorización sobre la sociedad democrática con participación de los gobernantes, soldados y trabajadores que aportan respectivamente, sabiduría, fortaleza y templanza.
El ágora de Mileto articula dos tramas urbanas: una cuadricula pequeña en la parte más estrecha de la península donde está localizada y otra mayor, en la parte más ancha hacia tierra firme.
Esta ubicación, sirve como pivote entre las dos partes de la ciudad y acentúa su carácter de centro de asentamiento. Formalmente, el ágora de Mileto está cerrada en los cuatro lados del rectángulo por medio de la continuidad homogénea que dan las stoas. Hacia el extremo de la península esta perfecta plaza rectangular se articula con otros espacios públicos que conectan con otros edificios del gobierno.


La Puerta de los Leones,era la más importante de las cuatro con que contaba la ciudad. Esta puerta se sitúa en la parte septentrional de la península de Mileto, penetrando mucho en ella.Debe el nombre de la puerta a dos grandes esculturas de leones situadas en la zona más estrecha del puerto. Hay dos monumentos de mármol en su muelle suroccidental. El mayor de ellos se construyó en el siglo I a.C. y contaba con cuatro pisos, llegó a tener una altura de dieciocho metros. Este edificio se levantó en honor de Pompeyo que había acabado con los piratas cilicios, que continuamente atacaban a la ciudad.Posteriormente, este edificio fue dedicado a Augusto por su victoria naval en Actium que se produjo en el año 31 a. C. Actualmente, sólo se conserva de dicho edificio la base circular. Muy cerca se encuentra el otro edificio que era más pequeño y fue construido en el siglo I d.C., y está dedicado a C. Grattio, CF Galeria.

Las Termas de Faustina fueron construidas hacia mitad del siglo II d.C. en honor de la emperatriz Faustina que era hija de Antonino Pío y esposa del emperador Marco Aurelio. Éste visitó Éfeso en el año 163 d.C.Se ha encontrado en estas termas un grupo escultórico excepcional donde está representado el dios Apolo y sus musas. Dicha escultura se encuentra actualmente en el Museo Arqueológico de Estambul.Estas termas son el único edificio de Mileto que no se ajusta al plano hipodómico, dado que sus ejes forman un ángulo aproximado de 45º con la cuadrícula rectangular del resto de la ciudad.Debemos destacar entre los restos de estas termas, el frigidarium o sala de agua fría, donde todavía se conservan dos esculturas, la de un león y la de Meandros, el dios del río. También se ve muy bien la palestra, el caldarium o sala de agua caliente, tiene unos muros que alcanzan los quince metros de altitud.Junto a las termas de Faustina podemos contemplar la mezquita de Ilyas Bey que fue construida en el siglo XV con las características propias de la primera etapa otomana. De esta mezquita debemos destacar sus piedras talladas.

La puerta del mercado de Mileto,es un gran monumento de mármol que fue construido en el siglo II d.C., durante el gobierno del emperador Adriano. Era la puerta de entrada al mercado del ágora meridional, siendo posteriormente incorporada a las murallas de la ciudad en la época de Justiniano.Esta construcción fue destruida por un terremoto entre los siglos X y XI d.C. Será en los inicios del siglo XX cuando se producen las excavaciones arqueológicas llevadas a cabo por los alemanes que descubrieron esta puerta y llevadas piedra a piedra a Berlín.En Berlín fue totalmente reconstruida. Esta puerta tiene dieciséis metros de alto por treinta de ancho y cinco de profundidad. La podemos ver en el Museo de Pérgamo de Berlín

La Stoa jónica,fue construida al lado del Gymnasium y las termas de Capito en el extremo nororiental de la ciudad. Sus medidas eran 110 metros de longitud por catorce de profundidad. Y su fachada tenía treinta y cinco columnas de estilo jónico.Detrás se encontraban algunas salas que tenían diversas funciones, siendo utilizadas dos de ellas como pasillo para llegar a las termas de Capito.
La stoa es la construcción civil más sencilla: un simple pórtico techado con una columnata en su zona de acceso. Es un centro de reunión que servía tanto para protegerse del sol como de la lluvia (de ahí que nos la encontremos en ágoras, estadios…) En cuanto a su ubicación puede estar pegada a un muro cerrado (como sucede en la Anfictionía de Delfos, santuario panhelénico donde se reunían las ciudades griegas en función de un culto común, digamos que eran centros de peregrinación donde acudían los griegos a rendir culto a la divinidad), o bien las stoaí pueden estar unidas a edificios dedicados en ocasiones al comercio. En cuanto al orden arquitectónico el más utilizado es el dórico aunque también nos encontramos stoaí  con el orden jónico,como por ejemplo es este caso y el pórtico de Átalo en el ágora de Atenas . En esta stoa podemos además observar la evolución que alcanza este tipo de construcción en la etapa helenística en un sentido digamos “monumental” con la superposición de columnatas.