jueves, 30 de mayo de 2019

TÁNTALO


Tántalo era hijo de Zeus y de la titánide Pluto. Procedente de Asia Menor, reinaba en Frigia, o en Lidia, donde tenía su morada en el monte Sípilo. Poseía grandes riquezas y poder. Era conocido por haber disfrutado del favor de los dioses, hasta el punto de haber podido sentarse a su mesa en el Olimpo. Pero la leyenda más célebre de este mito es la referente a su condena en los infiernos. Traicionó la confianza de Zeus y por ello fue terriblemente castigado en el Tártaro. Es el padre de Pélope y de la desgraciada Níobe. Tántalo es también conocido por ser el ancestro de la raza de los Atridas como padre de Pélope.

Se reconoce a Tántalo como hijo de Zeus. Sobre la identidad de su madre existe mayor confusión. Se menciona a la titánide Pluto pero a ésta se la considera en ocasiones hija de Crono y en otras hija de Atlante.
La vida del mito impone ciertas variaciones en cuanto al matrimonio de Tántalo. Se le asignan varias esposas. Generalmente se considera casado con Dione o con Eurianasa. Con Dione Tántalo emparentaría con la primera generación de dioses. Hija de Urano, de Océano o de Atlante, su origen varía según las tradiciones. Con Eurianasa emparentaría con el dios-río Pactolo. Otras esposas de Tántalo mencionadas son Clitia, la hija de Anfidamante o la pléyade Estérope.
Entre la descendencia de Tántalo figuran dos personajes cuyo mito habría de adquirir larga vida: Pélope y Níobe. Níobe encarna un mito en el que se refleja el dolor inconsolable de la maternidad truncada. Pélope es el padre de la raza de los Pelópidas. Entre ellos, Tiestes y Atreo se destacarían por el odio mutuo y la crueldad de las venganzas tramadas entre ambos. La lucha que inauguraron sería heredada por los descendientes de las generaciones futuras, entre los que figuran Agamenón y Menelao. Sus estribaciones llegarían hasta el mismo Orestes de la raza de los Atridas.
Sin embargo, aunque Níobe y Pélope sean los más memorables, otros hijos se atribuyen a Tántalo como Bróteas o Dáscilo.

Varias son las aventuras asignadas a Tántalo por diversos autores. Aunque ninguna de ellas adquiera gran relevancia, todas ellas conservan un rasgo común. El hilo conector que las sustenta se fundamenta en el perfil caracteriológico de Tántalo. En todas sus aventuras Tántalo mantiene una actitud de soberbia que acredita el castigo de Zeus a la condenación eterna. Así el mito sobresale por haber traicionado la confianza de los dioses y haber provocado su cólera.
Según una leyenda recogida en los Escolios a la Odisea, Tántalo estaría implicado en el robo del perro de Zeus llevado a cabo por Pandáreo. Se cuenta que en el tiempo en que Rea, temerosa de Crono, decidió proteger a Zeus, lo escondió en una caverna de Creta. Allí le otorgó una cabra como nodriza y un perro de oro como guardián del niño. Cuando Zeus destronó a su padre, la cabra fue convertida en constelación, mientras el perro fue destinado a ser custodia del templo de Zeus en Creta. Sin embargo, Pandáreo decidió robar el can. Lo trasladó al monte Sípilo y, una vez allí, encargó personalmente a Tántalo de su custodia antes de partir. En este punto existen dos versiones distintas del mito. En una de ellas el mismo Pandáreo regresó para solicitar a Tántalo el perro. En otra fue Hermes quien, a instancias de Zeus, requirió el can a Tántalo. En ambos casos, Tántalo juró falsamente que no conocía el paradero del can. Zeus, enfurecido por el perjurio, castigó a Tántalo sepultándolo bajo el monte Sípilo.

Existe una tradición aislada que relaciona a Tántalo con el secuestro de Ganimedes. Según esta tradición el joven Ganimedes era hijo de Ilo, fundador de la primera Troya. Cuando Zeus, enamorado de la extraordinaria belleza del joven, quiso disfrutar de su compañía, encargó el secuestro de Ganimedes a Tántalo. Ilo, despechado, lucharía contra Tántalo. Como consecuencia de la derrota, Tántalo y su hijo Pélope serían expulsados de Asia Menor por Ilo. Estos acontecimientos tendrían lugar después de la desgracia sufrida por la hija de Tántalo, Níobe, que la llevarían a buscar el asilo de su padre.
Al margen de estos episodios tangenciales, el mito de Tántalo se proyecta fundamentalmente como prototipo de la víctima del castigo divino. Sobre los motivos que originaron la cólera de Zeus existen varias versiones. Por otra parte, sobre la naturaleza del castigo también nos han llegado dos versiones distintas.
Se puede decir en términos generales que, aunque varíen las circunstancias, la tradición considera a Tántalo culpable de un acto de soberbia contra los dioses. Existen dos versiones en las que el rey frigio traicionaría la confianza depositada por los dioses. Se cuenta que el favor de los dioses hacia él era tanto que incluso se le permitía compartir su mesa en los banquetes del Olimpo. Según una de estas versiones, Tántalo cometería la osadía de revelar a los hombres secretos divinos que los dioses habrían comentado despreocupadamente durante el banquete. Otra versión, considera que cometió el delito de robar néctar y ambrosía para compartirlo con sus amigos mortales.
Una tercera versión supone que el acto de soberbia es agravado con el crimen. La intención de Tántalo era poner a prueba la clarividencia divina. Para ello, inmoló a su propio hijo, Pélope, y, una vez cocinado y condimentado, se lo ofreció a los dioses como banquete. Tántalo estaba convencido de que los dioses no serían capaces de reconocer el terrible alimento. Sin embargo, ninguno consintió en probar la comida pues conocían el origen de las viandas. Únicamente Deméter, apremiada por un apetito voraz, o quizá aturdida por la suerte de Perséfone, devoró un hombro antes de percibir la naturaleza de la carne que se le ofrecía. Los dioses, comparecidos, reconstruyeron el cuerpo de Pélope y le devolvieron la vida. El hombro que Deméter había comido fue sustituido por uno de marfil.
En cualquiera de estas tres versiones Tántalo demuestra un desprecio por la autoridad divina que Zeus castigaría violentamente. Tántalo sería desterrado a los infiernos donde habría de sufrir una tortura singularmente cruel. Y este es el episodio por el que Tántalo es con mayor frecuencia evocado por los poetas.

Platón en su Diálogo de Crátilo evoca el mito de la condena de Tántalo apodándole como "el mayor sufridor". Según su testimonio, el destino de Tántalo en el Hades es sufrir la eterna amenaza de una enorme piedra que gravita sobre su cabeza, siempre a punto de desprenderse sobre él.
Otra variante del castigo impuesto por Zeus a Tántalo es recogido en la OdiseaHomero en el canto undécimo incluye en su "descenso a los infiernos", quizá una de las composiciones más tardías de la obra, la descripción del martirio sufrido por Tántalo. Allí soporta los terribles dolores provocados por una sed y un hambre eternos. Condenado a permanecer de pie sobre un lago cuyas aguas retroceden hasta convertirse en cieno, toda vez que él pretende saciar su sed. Sobre él penden las ramas de altos árboles, cargados de codiciados frutos: perales, manzanos, higueras, olivos. Pero siempre que el anciano Tántalo pretende alcanzarlos, el viento alza las ramas hacia las oscuras nubes e impide que el condenado pueda saciar su apetito.
Existe otro Tántalo de la saga de los pelópidas que sería bisnieto del hijo de Zeus. Este Tántalo es el hijo de Tiestes, es decir, nieto de Pélope. Algunas versiones lo consideran hijo de Bróteas, el hermano de Pélope y Níobe. Su tumba permanecía en Argos. Hay dos leyendas que se atribuyen a este personaje. La primera le considera la víctima de la cruel venganza de Atreo contra Tiestes. La segunda le señala como el primer esposo de Clitemestra.

Según esta versión Tántalo sería el hijo de Tiestes. La leyenda cuenta que Tiestes había traicionado a su hermano para conseguir el trono de Micenas. Con la complicidad de su cuñada Aérope, con la que mantenía una relación ilícita, le había robado el vellón de oro y así había conseguido ascender al trono. Su hermano Atreo, furioso por la traición, se vengó de él. Le invitó a un banquete simulando una reconciliación. Tántalo fue asesinado por su tío, descuartizado y cocinado. En el banquete fue servido a su propio padre como alimento. Esta leyenda es una de las que configuran las tormentosas relaciones entre los dos hijos de Pélope, caracterizadas por la venganza y el odio mutuos.



Ciertos mitógrafos atribuyen a este Tántalo, hijo de Tiestes, el primer matrimonio con Clitemestra. Tántalo había casado con Clitemestra, hija de Leda y de Tindáreo. De su matrimonio había nacido un hijo. Al poco tiempo de nacer, Agamenón dio muerte a Tántalo y a su hijo. Clitemestra se vio obligada a casarse con Agamenón. Los hermanos divinos de Clitemestra, los Dioscuros, acabaron perdonando al rey y consintiendo el matrimonio. La unión entre Agamenón y Clitemestra aparece de esta forma, desde el primer momento, como un matrimonio maldito. El desarrollo de los acontecimientos así lo corroboraría.
La tradición menciona a un Tántalo como hijo de Níobe. Este Tántalo sería por tanto, nieto del hijo de Zeus. Los hijos de Níobe fueron exterminados por Apolo y Ártemis. Su madre, Leto, conseguía con el crimen apaciguar su ira contra Níobe que había insultado a la diosa.

Según describe la Metamorfosis de Ovidio, Tántalo fue asesinado mientras se debatía en la palestra con su hermano Fédimo. Una flecha de Apolo atravesó los dos cuerpos que cayeron, unidos, al suelo antes de morir.


miércoles, 29 de mayo de 2019

LA BIBLIA POLIGLOTA COMPLUTENSE Y LA BIBLIA REGIA Ó DE AMBERES


La Biblia Políglota Complutense o Biblia Sacra Polyglota "Nunc Primum Impressa" fue una obra realizada en la Universidad de Alcalá gracias al mecenazgo del cardenal Cisneros. Aunque sus trabajos se iniciaron en 1502 se imprimió entre 1514 y 1517. Fue la primera obra que se imprimió en la historia de libro en varios idiomas.


El director de la obra fue Benito Arias Montano políglota que según sus biógrafos llegó a dominar hasta 13 idiomas y además, humanista formado en el Estudio General de Alcalá de Henares donde había estudiado Artes, Teología y Gramática latina
En ella participaron los maestros más eminentes de su época, entre otros, los conversos Alfonso de Alcalá, Pablo Coronel y Alfonso de Zamora, que se encargarían de la parte hebrea y aramea. La parte griega la trabajaron Demetrio Ducas “el Cretense”, Fernando de Valladolid, Diego López de Zúñiga y Hernán Núñez, el pinciano, El texto latino se le encargó a Elio Antonio de Nebrija. Con él colaboraron Juan de Vergara que era el secretario y amigo personal de Cisneros y algún otro de los maestros mencionados como es el caso de Zúñiga. Antonio de Nebrija fue el autor de la primera Gramática y del primer Diccionario en lengua castellana. El texto de Nebrija dio lugar a su versión de la Vulgata, que a su vez sirvió de base para la realización de las restantes biblias políglotas que fueron apareciendo en el resto del continente europeo.


Fue impresa por Arnao Guillén de Brocar, el cual fue traído expresamente para esta obra por el cardenal desde Logroño el año 1510, quizás aconsejado por Antonio de Nebrija. Como no existían por esa época caracteres griegos ni hebreos ni caldeos hubieron de ser éstos fundidos ex profeso y por primera vez. Arnao se instaló en el Convento de las Clarisas de Alcalá de Henares.
En 1502 se empezaron a fundir los tipos en el taller de Arnao de Brocar situado en Alcalá de Henares. Esta enorme tarea retrasó la publicación del primer tomo hasta el año 1514. En realidad este primer volumen corresponde al quinto libro de los seis que componen la obra. El sexsto y último, estuvo terminado en 1517. En total, para la preparación e impresión de la obra se tardaron 15 años.
El prólogo de la obra dice:
...ninguna versión puede trasladar fielmente toda la fuerza y propiedad del original, principalmente cuando se trata de la lengua de Dios mismo quien ha hablado, cuyas palabras están, por decirslo así, preñadas de sentido y llenas de misterio...”

CONTENIDO
Esta maravillosa obra consta de seis tomos en folio.. Los distintos tomos contienen: T.I: Pentateuco . T.II: Josué, jueces, Rut, Reyes, Paralipomenos . T.III: Esdras, Nehemias, Tobias, Judit, Ester, Job, Salmos, Proverbios, Eclesiastés, Cantar de los Cantares, Sabiduría, Eclesiástico . T.IV: Profetas, Macabeos . T.V: Nuevo Testamento . T.VI: Vocabularium . Interpretationes artis grammatice hebraice
Los tomos I al IV corresponden al Antiguo Testamento y comprenden: texto hebreo, el Tárgum de Onkelos en versión de los Setenta (ambos con traducción latina) y la Vulgata. El tomo V contiene el Nuevo Testamento griego, en versión latina literal y la Vulgata. El tomo VI, es un apéndice con vocabulario hebreo y arameo y una gramática hebrea. El texto de la Vulgata está en gótica. El griego del Antiguo Testamento está en cursiva, y el del Nuevo en minúscula. El diseño tipográfico es de una gran complejidad ya que aparecen en una misma página distintos alfabetos a distintos cuerpos.
La edición complutense del Nuevo Testamento era una obra sin precedentes; era la primera vez que se imprimía todo el Nuevo Testamento griego (dos años después lo haría Erasmo de Rotterdam) . El texto griego del Antiguo Testamento aparecía como edición príncipe de la Biblia Griega o Biblia Septuaginta, uno o dos años antes de que se publicara en Venecia la edición Aldina (1518) de la Biblia Griega. Su autor Andreas Asolanus se contentó, al parecer, con utilizar la colección de códices de Besarión que se conserva aún en la Biblioteca Marciana de Venecia, sin hacer una búsqueda tan extensa como Cisneros en la selección de manuscritos.
Los caracteres griegos de extrema elegancia fundidos por Brocar fueron, al parecer, los primeros que se conocieron en España y en consecuencia el Nuevo Testamento Complutense representa también el comienzo de la tipografía griega en nuestra patria y, a juicio de los historiadores de la imprenta, es la única contribución original de España a la tipografía griega.
Por lo que toca al Antiguo Testamento Griego el Cardenal Cisneros advierte en el Prólogo al lector, que los editores se sirvieron de manuscritos antiquisimos de la Biblioteca Vaticana que le había enviado el Papa León X, y de una copia de un códice del Cardenal Besarión que le envió el Senado de Venecia. Alude además a otros códices que buscó por todas partes sin reparar en esfuerzos y en gastos. En el Prólogo al Nuevo Testamento, habla también de manuscritos muy antiguos y corregidos que le envió el mismo León X desde la Biblioteca Vaticana. Es más, en el Prólogo dedicado al Papa León X, col. 2 da las gracias a su Santidad expresamente por los códices griegos que amablemente le envió la Biblioteca Vaticana tanto para el Antiguo como para el Nuevo Testamento.
Destaca entre todos la distribución del primer tomo; las páginas en su tres cuartas partes superiores se divide en tres columnas que contienen; la izquierda el texto griego con la interpretación latina interlineal, la central la Vulgata, y la de la derecha la versión en hebreo. La parte inferior se divide en dos columnas; la izquierda para la traducción caldea y la derecha para la latina. Cada columna lleva sus epígrafes y, en el margen derecho, apostillas.
Era la primera edición de la Biblia en la que aparecían juntos el texto latino de la Vulgata, la versión griega de los Setenta con la traducción latina interlineal, el texto hebreo del Antiguo Testamento y la paráfrasis caldea. Junto a todo ello un Vocabularium Hebraicum atque Chaldaicum y las Introductiones artis Grammatice Hebraice.
La edición se terminó en 1517 pero no se difundió hasta 1520 tras la autorización del papa León X, debido a litigios por la herencia del Cardenal Cisneros.
Se realizaron mil doscientos ejemplares de cada volumen que se vendían a seis ducados y medio, con diferencias en las decoraciones xilográficas ya que cada cierto uso debian ser remplazadas por otras nuevas. Los gastos totales ascendieron a la increible cifra – para le época- de 50.000 ducados.

Cuando el Cardenal muere, Alcalá de Henares cae en declive ya que la orden Dominica se hace con el control de la Inquisición. El hecho de que en esta Biblia trabajaran profesores hebreos y moriscos convertirán a La Biblia políglota complutense en un libro prohibido.
Este hecho provoca que Guillén de Brocar viaje a Roma con varios ejemplares de la Biblia en busca de una autorización del Papa. Allí, tras tres años de espera, lo consigue, pero como el Papa necesita visar todos los ejemplares, estos son trasladados desde Alcalá a Valencia, donde embarcarán destino Roma.
En el viaje el barco se hunde con casi todos los ejemplares a bordo. Sólo se salvan unas decenas de ejemplares. Actualmente se conocen (según datos)cincuenta y cinco ejemplares con variaciones en la portada. Por este motivo, la obra religiosa más importante del siglo XVI no se difunde y tiene menos peso que la que tras ella se llevó a cabo en Amberes de la mano de Plantino: la Biblia Regia, Sacra o políglota de Amberes..



LA BIBLIA REGIA Ó POLIGLOTA DE AMBERES
La edición de la Biblia Políglota Complutense fue admirada por toda Europa hasta la aparición de la de Amberes aunque ésta estaba inspirada (y algo más que eso) en la realizada por Cisneros. Su edición fue dirigida por Benito Arias Montano y fue costeada por Felipe II. Se imprimió entre 1569 y 1572. Al parecer fue elaborada a petición de Felipe II, por Cristóbal Plontino.
El tiraje de esta Biblia escrita en latín, griego, hebreo y caldeo fue de alrededor de mil doscientos ejemplares, pero se calcula que sólo existen cien versiones completas en todo el mundo. La Biblia de Amberes fue una nueva edición de los textos del Antiguo y Nuevo Testamento en sus lenguas originales y en sus principales versiones antiguas que fue elaborada ante la escasez de ejemplares de la Biblia Políglota Complutense del Cardenal Cisneros, también del siglo XVI. Abierta de par en par contiene cuatro columnas, cada una habla de lo mismo pero en diferente idioma, además incluye grabados que representan las virtudes cristianas y la gloria de España.
Si algún día vamos al Museo Plantín-Moretus de Amberes tal vez alguien nos diga que ese museo lo financiaron los españoles. Y visto el resultado de la inversión, muy gustosamente, porque el dinero se aprovechó bien. Claro que si nos preguntamos ¿por qué esa financiación? Igual no sabemos la respuesta, así que vamos a ver algunas claves para comprenderlo. Para ello nos tenemos que situar hacia el año 1560 ...



Plantín (oriundo de los Países Bajos Españoles) era un mago de la imprenta. Hábil, con gusto y trabajador incansable, rápidamente se hizo un hueco en la ciudad de la imprenta por excelencia: Amberes (Países Bajos,entonces  Españoles). Fue allí donde abrió su "Officina Plantiniana".

En unos pocos años había superado a su competencia por la perfección, belleza y número de sus publicaciones. Su imprenta, no obstante era una más, de excelente calidad sí, tal vez la mejor, pero una más de las muchas que había en Amberes a mediados del Siglo XVI. Seguramente no hubiera tenido mayor transcendencia si no hubiera sido porque su buen hacer llegó a oídos de Felipe II.

En primer lugar debemos nombrar a Arias Montano. Si existiera actualmente sería de los que acumulan Premios Nobel y darían clases en las mejores Universidades ... pero él era un hombre de origen modesto,que nació en Fregenal de la Sierra, un precioso pueblo de Badajoz (Extremadura).Estudió en Alcalá, hablaba 10 lenguas entre modernas y antiguas, participó activamente en el Concilio de Trento y gozó del favor de Felipe II que gustaba rodearse y dejarse aconsejar de los mejores en todas las materias.


Fue seguramente Arias Montano quien hizo ver al rey la excelente acogida que tendría reeditar una Biblia como la del Cardenal Cisneros (La Políglota complutense, que era ya casi imposible de encontrar si bien sólo hacía unas pocas décadas desde su publicación).
Una vez logrado el consentimiento y la financiación de Felipe II.Se pusieron a buscar a un impresor... Al mejor impresor del Imperio regido en ese momento  por Felipe II . Ahí es donde entra Plantín.




Cristóbal Plantino (Saint Avertin, c. 1520 - Amberes, 1589) nace en 1520 cerca de Tours, en Touraine o Saint-Avertin, aprendiendo en Caén el oficio de encuadernador e impresor. Se casa en 1549 y se establece en la ciudad natal de su mujer, Amberes (Antwerp) como encuadernador.
A los 35 años funda la imprenta en la propia Amberes, en 1555 considerándose desde muy pronto como la más progresista de todo el continente.
La primera obra salida de sus talleres es "La Institutione di una fanciulla nata nobilmente" por J. M. Bruto, acompañada de una traducción francesa.

Plantin dio lugar a la aparición de una dinastía de editores comparable a la familia Elzevir, que conformaron junto con los anteriores, los mejores impresores europeos del siglo XVI. Así, Plantin, su hijo Jan Moretus I y sus descendientes en la conocida como “Officina Plantiniana” guardaron fiel registros de todas sus publicaciones y los aspectos mercantiles que la rodeaban: Permisos, licencias, materiales, costes, herramientas utilizadas, punzones, tinta o papel.
Tuvo una estrecha relación con España como lo demuestran obras como la Biblia Políglota de Benito Arias Montano (1528-1578) o los libros de rezos para uso de los eclesiásticos españoles.

Uno de los proyectos que Plontino perseguía era la edición de una Biblia Políglota, similar a la Complutense (ya por entonces una obra agotada) completada con algunas ediciones como el texto siríaco del Nuevo Textamento. Buscando apoyo financiero imprimió unas hojas de prueba y la llevó a la Feria de Frankfurt de 1566, donde contactó con Gabriel de Zayas, secretario de Felipe II. Finalmente en 1568 el Duque de Alba le informa de que había conseguido el apoyo del monarca y que había enviado a su capellán, Benito Arias Montano, gran conocedor de las lenguas orientales. Benito llega a Amberes el 17 de mayo de 1568. Además de Benito Arias Montano, colaboran Francisco Raphelengius -especialista como Benito en lenguas orientales y yerno de Plantino- y los hermanos Guy y Nicolás Lefevre de la Borderie.
La obra finalmente tardó 8 años en completarse y está escrita en 5 lenguas distintas. Son 8 volúmenes tamaño folio y los 4 primeros contienen el Antiguo Testamento. En formato de doble página a 4 columnas figuran de izqda a derecha el texto hebreo y versión de la vulgata y en la página derecha, latín y griego. Al pie del párrafo la paráfrasis aramea y su versión latina. Necesitado de la bula papal, la consigue en 1572 gracias a la intervención de Arias Montano por un periodo de 20 años. Se imprimieron 1200 ejemplares salvo del sexto y octavo que sólo se imprimieron 600 por dificultades económicas. Finalmente se imprimieron, pero con ciertas diferencias que hacen que existan dos versiones distintas de la obra.
Finalmente, fue nombrado por ello architipógrafo regio por Felipe II. Hay que entender esta protección en perjuicio de los editores españoles pues Plantino era un súbdito fiel al Rey y además Amberes estaba mejor equipada que cualquier otra ciudad española además de su privilegiada posición geográfica en el corazón de Europa. La “Officina Plantiniana” tenía 22 prensas capaces de producir 1.250 hojas impresas diarias. Publicó en cuarenta años más de 1.600 libros: obras científicas, de lingúistica, jurídicas, matemáticas, pero también muchas ediciones de clásicos, literatura francesa, obras teológicas, etc. 
Así podemos entender que en un periodo de tan sólo 5 años, imprimiese 52.000 misales destinados a apoyar la Contrarreforma auspiciada por Felipe II que gobernaba el sur de los Países Bajos. Plantin era muy exigente con la calidad de sus impresiones; evitaba el uso de caracteres gastados debido a la débil impresión que estos ejercían sobre el papel e insistía en usar grabados metálicos para las ilustraciones (muchos realizados por Paul Rubens) en lugar de los de madera de más bajo coste pero menor calidad.
La casa de Plantino seguirá imprimiendo hasta el siglo XIX. En 1867 Edouard Moretus vende el edificio a la ciudad de Amberes, convirtiéndose en un museo dedicado a la imprenta que hoy en dia se conserva tal cual.
Resumiendo... la Biblia Regia fue un éxito de crítica y público. Un trabajo sublime tanto por el texto en sí como por la tipografía utilizada y que sólo el monarca español era capaz de costear (y aún con problemas). El renombre que le proporciona a Plantín este trabajo no tiene paragón: A partir de ahí le llueven los contratos a la Imprenta (libros, láminas, mapas)



Bibliografía
Dr. Natalio Fernández Marcos, EL TEXTO GRIEGO. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Madrid
José Javier Etayo Gordejuela, Francisco Galino Nieto, Francisco Portela Sandoval. Universidad Complutense de Madrid:  de la edad media al III milenio
Luis Jiménez Moreno. La Universidad Complutense cisneriana: impulso filosófico, científico y literario, siglos XVI y XVII. Editorial Complutense, 1996

lunes, 27 de mayo de 2019

SEVILLA Y LA TORRE DEL ORO


Como un recuerdo de la epoca mas dorada de la ciudad se levanta majestuosa en la orilla del rio Guadalquivir, la torre dorada del oro. Pese a lo que su nombre pueda indicar nunca albergo el oro de las indias y su nombre deriva de la latinizacion del nombre arabe.
Edificada en 1.221-1.222 por orden del gobernador almohade Abud el Olá, durante los últimos momentos de los reinos de Taifas, su nombre original era bury al-dahab, en referencia al destello dorado de los azulejos que la decoraban, que se reflejaban en el río. 



Puerta de entrada de la Torre del Oro.
Es una torre albarrana de doce lados, que cerraba el paso al Arenal mediante un tramo de muralla que la unía con la Torre de la Plata (de ocho lados), con la torre de Ab-del-aziz (de seis lados), con la torre de Santo Tomás (de cuatro lados) y llegaba finalmente al Alcázar. No se puede negar que el álgebra tenía gran importancia en las edificaciones almohades. 
La Torre del Oro tenía una enorme importancia estratégica. Defendía y vigilaba el río, principal entrada comercial de mercancías y protegía el puente de barcas que comunicaba la ciudad con Triana y permitía la llegada de víveres desde el Aljarafe sevillano. Para defender este puente disponía de una gruesa cadena que cruzaba el río y se sujetaba a la Torre de la Fortaleza (ya inexistente) en la orilla de Triana. Esta cadena fue la que partieron los marinos de Ramón Bonifaz en 1.248 con la flota de la Reconquista. Para ello se usaron dos naves pesadamente lastradas con piedras y provistas en sus proas de sierras de acero, impulsadas por remeros que, evitando los proyectiles que les arrojaban desde ambas torres, impactaron contra la cadena, rompiéndola y destruyendo el puente de barcas, cortando de ese modo la llegada de suministros desde el Aljarafe a la sitiada Sevilla. 
Cuerpo superior y linterna de la Torre del Oro.
La leyenda cuenta que la Torre del Oro era el lugar donde  Pedro I llevaba a las damas que cortejaba, la más célebre de las cuales fue doña Aldonza, (hermana de doña María Coronel), que vivía permanentemente en la Torre del Oro, mientras que la esposa, María de Padilla, habitaba en el Alcázar. 
Posteriormente, el monumento pasó a ser capilla dedicada a San Isidoro de Sevilla y prisión de personajes de la nobleza. 

Almenas del mirador de la Torre.

Vista de la Torre desde el Muelle de la Sal.

Con el paso de los años, el abandono se cebó con la Torre. Así llegó al siglo XVI en un ruinoso estado, lo que obligó a realizar una importante obra de consolidación. Gracias a ella, pudo alcanzar el siglo XVIII, en el que el terrible terremoto de Lisboa (1.755) sacudió a la ciudad y afectó gravemente a la Torre. 
Fueron momentos críticos para su futuro. En 1.760 se arreglaron los desperfectos macizando la planta inferior de la torre, reforzándola con escombros y mortero, y dejando la puerta del paso de ronda de la muralla como puerta de acceso principal. Ese mismo año se construyó el cuerpo cilíndrico superior, obra del ingeniero militar Sebastián Van der Borcht, artífice también de la Real Fábrica de Tabacos. Estas obras cambiaron el aspecto de la torre respecto al que puede observarse en grabados de los siglos XVI o XVII. Aunque se había llegado a plantear por el asistente Marqués de Monte Real su demolición para ensanchar el paseo de coches de caballo y a efectos de dejar el paso de San Telmo al Puente de Triana más derecho, la fuerte oposición del pueblo de Sevilla, que llegó hasta el rey, impidió que se cometiera tal destrozo.

Escalera de caracol de la Torre del Oro.
Otra posterior amenaza de muerte le vino de manos de la Revolución de 1.868, cuyos artífices, con la excusa de que las murallas encorsetaban la ciudad e impedían su crecimiento, apresuraron la demolición de los lienzos de murallas, poniendo los restos a la venta para aprovechar sus materiales de derribo. Nuevamente la oposición popular fue la que provocó que la Torre perdurara. Fue restaurada en 1.900 por el ingeniero Carlos Halcón. 
Arquitectónicamente, la Torre del Oro, mide 15,20 metros de diámetro y 36,75 metros de altura. Consta de tres cuerpos de argamasa siendo el inferior dodecagonal. El primer cuerpo almohade forma tres pisos que se reparten por medio de arcos semicirculares en tramos alternados, cuadrados y triangulares, cubiertos por bóvedas de arista. Sobre este primer cuerpo, se eleva otro de ocho metros y medio de altura y tres de anchura, hexagonal desde abajo, pero dodecagonal al asomar al exterior. En 1.760, como comentaba antes, se macizó, dejando sólo un hueco cilíndrico para la escalera de caracol que sube a la terraza. Fue entonces cuando se erigió la linterna circular que forma el tercer cuerpo. 




Existen teorías que interpretan la planta dodecagonal como una representación de la Rosa de los Vientos vitruviana. Cada faceta del prisma ofrece un aspecto distinto según sea par o impar, variando el orden de ventanas, balcones y saeteras. La decoración exterior es muy sobria. Los dos primeros cuerpos conservan, de su inicial inclusión en la muralla, las almenas. La decoración del segundo cuerpo fue restaurada hacia 1.900 y presenta más complejidad: arcos ciegos de herradura, encuadrados por otros lobulares, alternados con arquillos gemelos. Es uno de los primeros edificios de la Península con decoración cerámica. Este material se utilizó también en la construcción del tercer cuerpo que está cubierto de azulejos dorados. Aparte de las cualidades estéticas, la Torre del Oro tuvo una verdadera importancia defensiva al controlar el paso entre la ribera del río y el Arenal por su situación central, autónoma del exterior, altura y dominio del terreno. Bien dotada de arqueros y soldados, era una torre casi inexpugnable. 

El 21 de marzo de 1.936 se dispuso la instalación en la torre del Museo Naval por orden del Ministerio de Marina. En septiembre de 1.942 comenzaron las obras de restauración, durante las cuales se mejoraron el aspecto de la fachada y se habilitaron dos plantas para la exhibición del museo y la tercera para alojar investigadores. Se inauguró el 24 de julio de 1.944, para lo cual se llevaron 400 piezas del Museo Naval de Madrid. El museo muestra en la actualidad diversos instrumentos antiguos de navegación y maquetas, además de documentos históricos, grabados y cartas náuticas, mostrando la relación de la ciudad de Sevilla con el río Guadalquivir y el mar. 







Vista de la Sevilla del siglo XVIII. A la izquierda se observan el puente de barcas y el castillo de San Jorge.



En 2.005 fue nuevamente restaurada, encontrándose que el brillo que daba nombre a la Torre, que hasta entonces se atribuía a un revestimiento de azulejos, era en realidad producido por una mezcla de mortero de cal y paja prensada. 
Hoy en día, la Torre del Oro es tan emblemática para Sevilla como la mismísima Giralda.


viernes, 24 de mayo de 2019

ARQUETA DE SAN DEMETRIO



La iglesia parroquial de la localidad de Loarre, dedicada a San Esteban, es heredera del templo románico que aquí hubo y del cual da fe buena parte de su muro norte, obra original románica cuyos sillares conservan marcas de cantería. También piezas aisladas decorativas de la portada reutilizadas en el exterior del porche moderno.
Sobre el original románico se alzó un templo gótico a finales del XV, de cuya fábrica apenas queda la esbelta torre campanario. También este fue sustituido por otro, el actual, en el siglo XVII.
La base de la torre acoge a la capilla de San Demetrio en la cual se guardan las dos arquetas románicas, las tallas de la misma época de la Virgen de Loarre y de San Pedro así como las reliquias de San Demetrio en un arqueta moderna acristalada, con la misma forma que el arqueta original

El arqueta de San Demetrio es una magnífica pieza de orfebrería que cronológicamente corresponde al último tercio del siglo XI. Sus dimensiones son de 30 x 61 cm en los frontales; 30 x 32,5 en los laterales y 43 cm de altura total. La estructura es de madera y se halla revestida de un chapado metálico claveteado, aparentemente de latón sobredorado.
Las piezas metálicas en los cuatro lados de la arqueta fueron elaboradas a base de seis piezas, dos en cada cara frontal y una en cada cara corta. En ellas se represento un apostolario, figurando dos apóstoles en cada una de las seis piezas.
Los apóstoles aparecen bajo un arco de medio punto apeado por medio de columnas decoradas con entorchado sobre un fondo trabajado con motivos en apretado zig zag que le aporta un tono oscuro. Por encima del arco de medio punto hay un muro con despiece figurado en el que cada sillar está dividido en dos mitades triangulares, una lisa y la otra con rayado paralelo, oscureciéndolo

A ambos lados de cada apóstol bajo su arquillo, corre una cenefa vertical de alrededor de un tercio de la anchura del espacio dedicado al mismo y decorada con roleos vegetales.
En el espacio de la tapa del arqueta realizado a modo de tejadillo a cuatro aguas, las caras alargadas están compuestas a base de tres elementos, tienen forma de trapecio y en la zona central en un espacio rectangular aparece respectivamente una escena del Apocalipsis con Cristo en Majestad rodeado de los Tetramorfos, mientras que en el lado opuesto se muestra una escena de la Ascensión de Cristo portando cruz dentro de una mandorla llevada por cuatro ángeles. En los espacios triangulares laterales a estas escenas hay decoración de roleos vegetales.
A destacar que las piezas centrales con la imagen de Cristo en Mandorla son independientes, solapadas bajo las laterales y claveteadas.
Sobre los espacios laterales de la tapa, de forma triangular, se representan sendos serafines turiferarios. Seres angélicos provistos de tres pares de alas que surgen de un platillo de fuego bajo sus pies. Los serafines son "seres de fuego" y con esta simbología se recuerda su origen.
El arqueta se decora con cabujones de piedras semi preciosas engastadas en metal que en algunos de ellos luce delicado cordoncillo en su base.
La pieza fue restaurada en 1983 por Liberto Anglada. El forro interior corresponde a esta restauración en la que se eliminó el anterior, moderno y en mal estado.
Aun cuando el arqueta contuvo las reliquias de San Demetrio que llegaron de modo desconocido hasta el castillo de Loarre donde estuvieron depositadas en la cripta de la iglesia de San Pedro dedicada a Santa Quiteria; no fue esta su función inicial, dado que la iconografía de la pieza no remite en absoluto al santo, sino que el apostolario, los motivos cristológicos y los serafines, más apuntan hacia arqueta-sagrario.



En sus cuatro lados, se representa un apostolario completo: cuatro en cada uno de los lados grandes y dos en los pequeños; habiendo sido realizados todos ellos en grupos de dos Apóstoles, y posteriormente claveteados con pequeños clavitos de cabeza en forma de cruz de Malta.

Motivos vegetales separan a los personajes, que se ubican bajo arcos de medio punto apeados en columnas. .

La figura de San Pedro, fácilmente reconocible por las llaves, se halla en el lado posterior del cofre. en actitud pensativa, mesándose la barba.
La tapa de la arqueta, esta diseñada a cuatro aguas.
 frontal
lado opuesto

En el frontal, figura de Cristo en pié, con cruz en su diestra rodeado de cuatro Ángeles. Los dos inferiores, además de sustentar la mandorla de Cristo, soportan con una mano a los situados sobre ellos.
En ambas piezas, las mandorlas con la escena central son elementos independientes con respecto a orlas de tetramorfos y ángeles, que se hallan claveteadas.

En los laterales, sendos Ángeles turiferarios en piezas triangulares . Tienen una característica muy especial, que no había visto hasta ahora en representaciones de este estilo; y es que poseen tres pares de alas: dos cruzadas sobre el pecho, dos a ambos lados del cuello y otras dos detrás de la cabeza.