martes, 22 de mayo de 2018

JACINTO BENAVENTE Y LOS INTERESES CREADOS


Hombre ingenioso, de mente rápida y lengua ágil, se cuentan de él innumerables anécdotas. En una ocasión al ir a pasar por una puerta, un hombretón se le adelantó diciendo "Yo no cedo el paso a afeminados". A lo que el dramaturgo respondió: "Pues yo sí, pase, pase usted primero". En otra, una asociación de mujeres de provincias le asaltó al final de un acto y le pidió que las acompañase y les diese una conferencia, Don Jacinto se resistía por no haber preparado nada y ante la insistencia de las damas, contestó: «Es que a mí no me gusta hablar a tontas y a locas».
Dramaturgo español cuyos comienzos en El nido ajeno permitieron vislumbrar una profunda renovación del teatro en castellano. No obstante, la situación de la escena española le aconsejó inclinarse por obras de gran éxito en lugar de comprometerse con una producción exigente, pero minoritaria e incomprendida. 
Fué un escritor muy prolífico, autor de 172 obras de teatro, con las que, buen conocedor del teatro que hacían en el extranjero autores como Gabriele D'Annunzio, Oscar Wilde, Maurice Maeterlinck, Henrik Ibsen y Bernard Shaw, supo renovar el teatro español introduciendo todas las influencias y tendencias novedosas del momento. Esa modernidad, unido a un exquisito manejo del lenguaje, una amplia cultura y unos diálogos hábiles y chispeantes, hicieron de él un autor muy valorado por la crítica y el público.
El valor de su extenso trabajo radica en la introducción de referentes europeos y modernos en el teatro español. Benavente, quien conocía muy bien la producción escénica que se desarrollaba más allá de los Pirineos, entre autores tales como G. DAnnunzio, O. Wilde, M. Maeterlinck, H. Ibsen y B. Shaw, supo incorporar con acierto influencias que resaltaron notablemente muchas de las cualidades de su teatro, tales como la variedad y perfección de los recursos que introdujo en la escena, una gracia inteligente que recorre la sátira social que despliega, y unos diálogos vivos, chispeantes, muy dinámicos.

Jacinto Benavente
Sin embargo, la preeminencia de los aspectos escénicos sobre lo dramático puro, así como un espíritu burlón y frívolo, le restan profundidad y alcance a muchas de sus piezas, convirtiéndolas en brillantes fuegos artificiales. Esa tendencia se puso de manifiesto en su segunda obra, Gente conocida , así como en las que le sucedieron: La comida de las fieras  y La noche del sábado . En ellas puede comprobarse cómo el autor amortigua de forma significativa el tono de su crítica, centrada en las clases aristocráticas y acomodadas de la sociedad, para sustituirla por una reprobación simpática, amable, casi paternal, que no por casualidad obtuvo los favores del público.
Culminación de esta corriente de su trabajo sería la que está considerada su obra más representativa y lograda: Los intereses creados . En ella presenta una afilada sátira del mundo de los negocios; particularmente atractiva, desde un punto de vista técnico, por la sabia combinación de elementos procedentes de la commedia dellarte con otros que brotan del teatro clásico español. Esta pieza continuó en otra, menos conseguida, y que a juicio de muchos críticos fracasó: La ciudad alegre y confiada . El punto de vista que adopta Benavente en esta franja de su producción es el de un escéptico que desconfía profundamente de la naturaleza humana y de la sociedad en la que aquélla se manifiesta con frívola hipocresía cuando no simple crueldad.



Otra vertiente cultivada por el autor fue la del drama rural, en obras que, como Señora Ama  o La malquerida , contrastan frontalmente con el grueso de su producción. Esta faceta de su trabajo proyecta tal intensidad trágica que sus trazos sombríos parecen hablar de otro hombre, rastro de un primer Benavente que, tal vez, pretendía un teatro más en consonancia con los valores de la Generación del 98. Son dramas de grandes pasiones que se desarrollan en un medio aldeano asfixiante y brutal, primario, y en los que palpita un clima de carácter naturalista.
Pero Benavente, cuya obra mantiene evidentes puntos de contacto con el modernismo y con la Generación del 98, no pertenece a ninguno de los dos movimientos. No posee la gravedad de M. de Unamuno, P. Baroja, Azorín o R. de Maeztu; ni tampoco las cualidades necesarias para acercarse al exquisito mundo poético de los discípulos de R. Darío. Le sobró ironía; le faltó quietud y aliento poéticos. Fue un eminente continuador de la mejor comedia del siglo XIX, de la cual elimina todo vestigio romántico para enriquecerla con su espíritu culto e inteligente, y sus formidables recursos técnicos.
En la última etapa de su vida literaria, dominada en algunos aspectos por su familiaridad con el modernismo, escribió algunas obras de teatro infantil, cuyo tono poético y fina ironía cristalizan en piezas tan encantadoras como El príncipe que todo lo aprendió en los libros o La novia de nieve . Otro título importante de su producción durante este período es Pepa Doncel . En 1922 obtuvo el premio Nobel de Literatura. Tal concesión ha estado siempre rodeada de polémica, pues para algunos críticos, la de Benavente no deja de ser una obra menor comparada con la que dejó el modernismo o la Generación del 98.

La razón por la cual esta obra fue nombrada "Los intereses Creados" fue porque en su contenido Leandro y Crispín a través de sus mentiras y engaños fueron creando sus intereses, puesto que ellos eran dos pícaros que no tenían nada de dinero y habían tramado un plan para hacerse ricos, lo cual consiguen al final del trama.
Como cualquier otra obra, Los intereses creados de Jacinto Benavente es producto de su época. Al principio del siglo XX, había muchos cambios en la economía y la cultura del mundo, y muchos de estos cambios se deben al desarrollo científico.
La acción discurre en un pueblo imaginario, creado por Benavente, a principios del Siglo XVII y la obra se desarrolla en un ambiente en el cual una persona vale por su dinero, los ricos en las grandes fiestas mientras que los pobres tienen que luchar por sobrevivir.
La idea central se basa es  la historia de dos picaros que llegan a una ciudad donde uno de ellos, Crispín, con sólo su facundia, impone el crédito de Leandro como persona rica, generosa y culta, con la idea de preparar un golpe que consiste en que Leandro enamore a la hija de Polichinela, el hombre más rico de la ciudad, y se case con ella. La realidad se impone y Leandro se enamora de la joven y ésta de él.
Polichinela reconoce a Crispín, se da cuenta de lo que trama, pero no puede escaparse de las redes que éste le ha tendido. Al final le atrapan con la ayuda de todos los acreedores quienes, convencidos por Crispín, ven en la boda de los dos jóvenes la única solución para recuperar su dinero. Hasta la Justicia se verá remunerada por esta solución pragmática, aunque fraudulenta, propuesta por Crispín. La solución, que es inmoral, es aceptada por todos y tolerada por el público ya que Polichinela, cuya conducta anterior ha sido ruin, se hace merecedor de este castigo. Su hija está genuinamente enamorada de Leandro, éste ha demostrado tener buenos principios, y Crispín promete retirarse de la ciudad.

En cuanto a su Argumento, la obra comienza con la entrada al pueblo por parte de Leandro y Crispín los cuales ven a la ciudad como una forma de hacerse ricos pues Crispín, con sólo su facundia, impone el crédito de Leandro como persona rica, generosa y culta, con la idea de preparar un golpe que consiste en que Leandro enamore a la hija de Polichinela, el hombre más rico de la ciudad, y se case con ella.
Llegados a la ciudad y una vez elaborado el plan, Crispín decide ponerlo en marcha, iniciando en la hostelería donde encontraron al Arlequín y al Capitán los cuales discutían con el hostelero por no querer darles posada, Crispín interviene para de esa forma dos grandes aliados en su plan.
Una vez pasado el problema Leandro toma su papel de todo un caballero de la clase alta, alaba al capitán y a Arlequín. Leandro los invita a comer, todo a cuenta del hostelero, el cual invitaba por haber causado la discusión.
Sucedió que aquellos días Doña Sirena y Colombina preparaban una fiesta pero por motivos económicos no la podían llevar a cabo, pues los cantantes, los chef y el resto de las personas que iban a ayudar en la fiesta le pedían una parte del dinero por adelantado, así que, preocupadas por esto recurren a Arlequín para la música, pero se encuentran que Leandro y Crispín ya lo habían solucionado todo como parte de su plan maestro para enamorar a Silvia, hija del Señor Polichinela.
Una vez iniciada la fiesta llegan Laura y Risela, dos amigas de Doña Sirena, para preguntarle sobre el misterioso embajador y de Venecia o Francia o una persona que viene a buscar esposa para el gran turco.
En el transcurso de la fiesta llega el señor polichinela con su hija y su esposa, Polichinela reconoce a Crispín por lo tanto Crispín decide aconsejar a Polichinela para que este impida el casamiento de Silvia con Leandro, él cual se encontraba bien a gusto con Silvia, de la cual se enamoró de verdad y no falsamente como se había planeado originalmente.
Crispín con sus mentiras había puesto en contra de Polichinela a todo el pueblo, puesto que el había dicho que Polichinela había mandado a matar a Leandro y que este se encontraba mal herido, por lo que Silvia escapó para poder ver a Leandro, ella también se había enamorado perdidamente de él.
Polichinela se da cuenta de lo que trama Crispín, pero no puede escaparse de las redes que éste le ha tendido. Al final le atrapan con la ayuda de todos los acreedores quienes, convencidos por Crispín, ven en la boda de los dos jóvenes la única solución para recuperar su dinero. Hasta la Justicia se verá remunerada por esta solución pragmática, aunque fraudulenta, propuesta por Crispín. La solución, que es inmoral, es aceptada por todos y tolerada por el público ya que Polichinela, cuya conducta ha sido ruin, se hace merecedor de este castigo. Su hija está genuinamente enamorada de Leandro, éste ha demostrado tener buenos principios ya que le dijo toda la verdad de lo que había ocurrido y porque había hecho tal cosa, y Crispín promete retirarse de la ciudad. No hay, pues, víctimas, excepto la que, ya hemos visto, es merecedora de un castigo por sus crímenes anteriores. Además, todo quedará justificado por el amor y Crispín, por aquello de que "ladrón que roba a ladrón, tiene cien días de perdón."

Antes de concluir, es interesante analizar "Los intereses creados" específicamente. Primero es la estructura única: es un drama de marionetas que sigue muchas de las convenciones de comedia del arte. Crispín es el titiritero que dirige a los otros personajes por medio de sus intereses económicos. En la obra, se representan todas las personas y los conceptos estereotípicos de la sociedad actual. Se representan personas de la clase alta, la clase media, y la clase baja; también se representa el amor, el arte, el intelectualismo, y la vulgaridad. No obstante, a despecho de las diferencias entre estas varias clases sociales y conceptos, es posible para Crispín manipular a todo desde una perspectiva económica. La única excepción es el amor. La relación entre Leandro y Silvia, aunque empezada por motivos económicos, desarrolla y se hace más pura. El hecho de que un monólogo de Silvia, quien representa el amor, termina la obra es importante por dos razones. Primero, siendo una mujer importante dentro del contexto de la obra, Silvia es un símbolo de la mujer más poderosa de la sociedad. Más importante, el monólogo de Silvia es importante porque sugiere la naturaleza única del amor (después del término de la farsa, todavía existe el amor). Se puede interpretar que, para Benavente, o el amor es algo que transciende todo lo material o es simplemente otra fuerza que se puede manipular, aunque no queramos admitirlo. Porque el fin de la obra se puede interpretar en dos maneras, la rechaza del absoluto es destacado en la obra. En fin, Los intereses creados es muy representativo de su época cultural, y el comentario social que Benavente hace en ella es algo que indudablemente influyó a que la Academia Sueca le premiara con el Premio Nóbel.
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jueves, 17 de mayo de 2018

BALTASAR GRACIAN Y "EL CRITICON"



Novela filosófica de Baltasar Gracián dividida y publicada en tres partes: (En la primavera de la niñez y en el estío de la juventud); (Juiciosa cortesana filosofía, en el otoño de la varonil edad) y (En el invierno de la vejez).La acción, fuera de los primeros capítulos, es casi nula.
El anciano Critilo va por el mundo buscando a Felisinda, la esposa que le fue raptada. A su vuelta de las Indias Orientales es víctima de un naufragio en aguas de las costas de Santa Elena, una pequeña isla desierta. Le salva a nado un joven que allí vive en estado de naturaleza. Critilo se da cuenta de que no sabe hablar y en poco tiempo le enseña y le bautiza con el nombre de Andrenio. Le cuenta que fue criado en una cueva, y cómo un terremoto le permitió contemplar la hermosa Naturaleza, obra del Creador. Unas naves que pasan por allí los sacan de su aislamiento y los conducen a España. Durante la travesía, Cirilo le cuenta su vida y sus desgraciados amores y matrimonio con Fe0lisinda, su encarcelamiento en Goa, y la perfidia del capitán que arroja al mar cuando volvía a España. Transcurre hasta aquí la historia con anécdota novelesca, pero lo que viene después sigue una línea sinuosa veteada de alegorías morales y digresiones de toda índole, en busca de mostrar la vida como un camino difícil, como una dolorosa peregrinación. En Madrid el joven se deja seducir por las malas artes de Falsirena, lo que Critilo aprovecha para pintar la naturaleza, las astucias y sutiles artimañas de las mujeres. Hasta aquí las referencias a la primera edad del hombre, la edad de la juventud alocada dominada por el amor. Se inicia entonces la edad madura. Hace ésta a los hombres reflexivos y activos, cada uno encerrado en sí mismo y vuelto con todas sus energías hacia el sueño que le atrae. Los dos peregrinos ascienden la montaña y en su cumbre encuentran la hospitalidad de Salástano y visitan sus fuentes del saber (biblioteca, museo, etc.). Prosiguen su viaje. Francia, tierra propicia para aprender el arte de juzgar correctamente, sirve para esta enseñanza a Andrenio, y también para cómo actuar para conquistar honor y fama. Encuentran a la ninfa de las Bellas Artes y de la Literatura. Visitan la ermita de la Hipocrinda y después el Arsenal del Valor. En la casa de los locos asisten a la representación de toda la humanidad, de la universal locura que es la vida. Acabada la edad madura, llegan los peregrinos al invierno de la vejez y se dirigen a Roma, ciudad de lo eterno donde asistirán a una ceremonia sagrada. Pasan por el palacio de la Vejez y por el de la Embriaguez. Tienen como guía al Acertador, al Descifrador y al Zahorí que los introducen dentro de la fortaleza de los aventureros. Aquí Andrenio se hace invisible como todos los que se encuentran junto a él, hasta que le da de lleno la luz de la desilusión. Simbólicamente Gracián nos da a conocer la verdadera vida del espíritu que se repliega sobre sí mismo hasta que consigue reconocer la vanidad de todas las cosas y encontrar lo eterno. Desde lo alto de una de las siete colinas de Roma contemplan la rueda del tiempo, la fragilidad de la vida humana y la muerte. 

La obra está escrita para un tipo particular de lectores, con la clara intención de disimular los mensajes y forzar al lector a la interpretación mediante enigmas y alegorías. Todo debe entenderse como un puro símbolo en cada uno de sus episodios, de sus concepciones, desde el planteamiento inicial y la elección de los protagonistas. El entramado pretende el mejoramiento ético del ser humano y el procedimiento consiste en alejarse de la pesadilla de la vida hacia la virtud. El instrumento de este peculiar viajero debe ser el conocimiento, la sabiduría. Por eso se atribuye como símbolo el de la virtud a uno de los dos personajes principales y el pecado al otro. Para Correa Calderón, Critilo represente (el juicio, la razón, la experiencia) y Andrenio, (el instinto incontenido que se deja arrastrar por todos los vicios y pasiones). Esta permanente dualidad del Bien y el Mal, en continua lucha, sirve a Gracián para ofrecernos una visión filosófica y desoladora del mundo, de la que se desprende una serena y grave lección de moral, cuando Cirilo y Andrenio al arribar a la meta de sus experiencias vitales, se fundan en uno solo.



Si Dios crea al hombre en estado perfecto desde la inocencia de su nacimiento, el mundo lo corrompe después con sus múltiples tentaciones. Pero el hombre irá adquiriendo en las cuatro estaciones de la vida y a través de desengaños y la amenaza de la muerte, la experiencia y madurez necesarias. A los nombres propios de persona se le asigna un significado oculto, aunque algunos como Salástano, representan a personajes reales y también los geográficos están envueltos en claves interpretativas, así como los paisajes que sirven de fondo. Todo, en definitiva, está relacionado con una virtud o con un defecto específico. La propuesta es huir de la realidad, instalarse cómodamente entre símbolos y alegorías. Al lector de hoy se le escapa gran parte de las intenciones inmediatas que movían al escritor, aunque recoge la doctrina, vetada de personificaciones, dobles sentidos, rasgos de humor, ironías, agudezas y desoladas reflexiones, y el fondo de consejos para quienes desean sobresalir por encima de los demás. No ha de buscar el lector lo pintoresco de las situaciones, sino pensamientos y juicios y, al tiempo, originalidad en la exposición. Todos los conceptos son a la vez un concepto, una gran idea, la idea de la vida expuesta y desarrollada con el descomunal ingenio del escritor y su lenguaje, una expresión enfática, fluida y plástica, y muy compleja, en busca del peculiar carácter de su narración y del tono severo y amargo que a ello obliga. Son además sus recursos preferidos el retruécano, la paradoja, la expresión paralelística, la torsión de la frase, porque persigue lo novedoso, lo original, lo único, de ahí su inclasificable obra.

Baltasar Gracián fué un escritor y jesuita español. Hijo de un funcionario, estudió en un colegio jesuita de Calatayud y en la Universidad de Huesca, tras lo cual ingresó, en 1619, en la Compañía de Jesús, probablemente en Tarragona, donde se encontraba el noviciado de la provincia. 
Se dispone de escasa información sobre su vida entre esta fecha y 1635, año de su ordenación sacerdotal. Se sabe que en 1628 se encontraba en el colegio de Calatayud, donde es presumible que ejerciera como docente, y que su posterior paso por el colegio de Huesca le permitió entrar en contacto con medios muy cultos. Dotado de gran inteligencia y de una elocuencia a la vez rica y límpida, a partir de 1637 se dedicó en exclusiva a la predicación. 

Baltasar Gracián
En Zaragoza fue nombrado confesor del virrey Nochera, a quien acompañó a Madrid, donde residió por dos veces entre 1640 y 1641, por lo que frecuentó la corte y trabó amistad con el célebre poeta Hurtado de Mendoza. Después de una corta estancia en Navarra con el virrey, ambos se dirigieron a Cataluña para sofocar la revuelta. En 1642, Nochera murió violentamente como consecuencia de su oposición a la sañuda política represiva que había adoptado la Corona en Cataluña. 
Ejerció por un tiempo de secretario de Felipe IV, tras lo cual fue enviado, en parte como castigo de la Compañía por sus ideas y escritos, a combatir contra los franceses en el sitio de Lérida (1646). Su obra más conocida, El criticón, apareció en 1651, firmada por García de Marlones, anagrama de su nombre, disimulo que no pudo evitar el agravamiento de sus problemas con la Compañía de Jesús, que le aplicó una sanción ejemplar. Poco después se trasladó a Zaragoza como catedrático de la Universidad. En 1650 había empezado a preparar El comulgatorio(publicado con su apellido en 1655), obra que comprende cincuenta meditaciones para la comunión y constituye una valiosa muestra de oratoria culterana. 
De carácter orgulloso e impetuoso, y, sobre todo, mucho más hombre de letras que religioso, Gracián optó por desobedecer de nuevo a la jerarquía y publicó las partes segunda y tercera de El criticón , bajo el nombre de su hermano, Lorenzo de Gracián. El segundo volumen no le costó más que una nueva amonestación de los jesuitas, pero la aparición del tercero supuso su caída en desgracia. El padre Piquer, rector del colegio jesuita de Zaragoza, lo castigó a ayuno de pan y agua, y, tras desposeerle de la cátedra que ostentaba, lo desterró a Graus. El mismo año de 1657 apareció la Crítica de reflexión, violento alegato contra él, firmado por un autor levantino. Parcialmente rehabilitado, se instaló en Tarazona, donde su petición de ingresar en una orden monástica le fue denegada por la Compañía. 
La concepción pesimista sobre el hombre y el mundo predomina en sus primeras obras: El héroe , El discreto  y Oráculo manual y arte de prudencia, en las que da consejos sobre la mejor manera de triunfar. El estilo de Gracián, considerado el mejor ejemplo del conceptismo, se recrea en los juegos de palabras y los dobles sentidos. En Agudeza y arte de ingenio (1648) teorizó acerca del valor del ingenio y sobre los «conceptos», que él entiende como el establecimiento de relaciones insospechadas entre objetos aparentemente dispares; el libro se convirtió en el código de la vida literaria española del siglo XVII y ejerció una duradera influencia a través de pensadores como La Rochefoucauld o Schopenhauer. 
La antes descrita obra cumbre de su producción literaria, El criticón, emprende el ambicioso proyecto de ofrecer una amplia visión alegórica de la vida humana en forma novelada. Sus dos protagonistas, Andrenio y Critilo, son símbolos, respectivamente, de la Naturaleza y la Cultura, de los impulsos espontáneos y de la reflexión prudente. Como Gracián parte del supuesto barroco de que la Naturaleza es imperfecta, Critilo es quien salva a Andrenio de las asechanzas del mundo y lo conduce luego a la isla de la Inmortalidad, a través de una serie de lugares alegóricos.


FRAGMENTO.
¡Oh vida, no habías de comenzar, pero ya que comenzaste no habías de acabar! No hay cosa más deseada ni más frágil que tú eres, y el que una vez te pierde, tarde te recupera: desde hoy te estimaría como a perdida. Madrastra se mostró la naturaleza con el hombre, pues lo que le quitó de conocimiento al nacer le restituye al morir: allí porque no se perciban los bienes que se reciben, y aquí porque se sientan los males que se conjuran. ¡Oh tirano mil veces de todo el ser humano aquel primero que con escandalosa temeridad fió su vida en un frágil leño al inconstante elemento! Vestido dicen que tuvo el pecho de aceros, mas yo digo que revestido de yerros. En vano la superior atención separó las naciones con los montes y los mares si la audacia de los hombres halló puentes para trasegar su malicia. Todo cuanto inventó la industria humana ha sido perniciosamente fatal y en daño de sí misma: la pólvora es un horrible estrago de las vidas, instrumento de su mayor ruina, y una nave no es otro que un ataúd anticipado. Parecíale a la muerte teatro angosto de sus tragedias la tierra y buscó modo cómo triunfar en los mares, para que en todos elementos se muriese. ¿Qué otra grada le queda a un desdichado para perecer, después que pisa la tabla de un bajel, cadahalso merecido de su atrevimiento? Con razón censuraba el Catón aun de sí mismo entre las tres necedades de su vida el haberse embarcado por la mayor. ¡Oh suerte oh cielo oh fortuna!, aun creería que soy algo, pues así me persigues; y cuando comienzas no paras hasta que apuras: válgame en esta ocasión el valer nada para repetir de eterno.  "
http://www.alquiblaweb.com/2013/12/10/el-criticon-de-baltasar-gracian/
http://www.epdlp.com/texto.php?id2=2849
http://www.biografiasyvidas.com/biografia/g/gracian.htm
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http://mimosa.pntic.mec.es/~sferna18/gracian/Gracian-Baltasar_El_criticon.pdf
https://www.catedra.com/libro.php?codigo_comercial=141122
http://www.liceus.com/cgi-bin/aco/lit/01/022607.asp

martes, 8 de mayo de 2018

INTRODUCCIÓN A LA LITERATURA RUSA


Es obligado considerar que el corpus literario ruso, uno de los legados culturales más ricos del mundo, es el resultado de un largo y laborioso proceso de unificación política y lingüística. Vehículo de la Iglesia en sus inicios, la progresiva incorporación de elementos procedentes de la tradición y de la cultura occidental configuraron una literatura que alcanzó su plenitud en el siglo XIX. La literatura posterior, conforme a los sucesos políticos acaecidos, habría de caracterizarse por la experimentación.

Primera página del Códice de Nóvgorod, años 1010.

La literatura rusa, muy aislada de la Europa occidental, nació en el siglo XI con la evangelización de los pueblos eslavos orientales llevada a cabo por Bizancio. La literatura escrita de este período servía a las necesidades de la Iglesia: era fomentada principalmente por sacerdotes y monjes, y estaba muy centrada en temas religiosos. De la antigua literatura de tradición oral proceden los cuentos folclóricos y los bilini, pequeñas epopeyas en verso.
Hasta comienzos del siglo XIII, el principal centro literario fue Kiev, primera capital rusa. Los escritos de este período eran en su mayoría traducciones, fundamentalmente del griego. El primer texto conocido en lengua rusa es una copia del Nuevo Testamento, de 1056-1057, hecha por Ostromir, gobernante de la ciudad de Novgorod. A este texto le siguieron devocionarios, vidas de santos, crónicas, sermones, leyendas, mitos y pateriki (antologías de máximas morales y anécdotas religiosas). En su conjunto era una literatura moralista que tenía por objeto instruir.


Fragmento del Viaje del higúmeno Daniíl a la Tierra Santa

El desarrollo normal de la cultura rusa fue interrumpido por la ocupación extranjera. La invasión mongola, a principios del siglo XIII, puso fin al reino de Kiev. Su dominio duró dos siglos. Las obras más significativas del siglo XIII daban cuenta de este hecho, como Povest o razoreni Riazani Batiem (Historia de la destrucción de Riazán por Batú) y los sermones de Serapión, obispo de Vladímir, los cuales reflejaban un profundo dolor por la ocupación extranjera.
En 1480, Rusia se liberó definitivamente del dominio tártaro y Moscú se convirtió en centro de poder y centro cultural. Mamaievo poboische (La matanza de Mamai) perpetúa la victoria de Kulikovo, en la que Dimitri, gran príncipe de Moscú, derrotó en 1830 a los tártaros. La caída de Constantinopla en poder de los turcos en 1453 dio origen a numerosas obras en las que se proclamaba a Moscú como la sucesora de Bizancio.
La lucha iniciada a mediados del siglo XVI por Iván el Terrible contra los príncipes feudales, los boyardos, se reflejó en la literatura. De un lado, Iván Peresvetov elogiaba en su obra literaria la figura de Iván el Terrible; de otro, Andréi Kurbski, partidario de los boyardos, en su Istoriia o velikom kniaze moskovskom (Historia del gran príncipe de Moscú), de gran valor literario, atacó ferozmente a Iván. 
A finales del siglo XVI y comienzos del XVII, la agitación provocada por las revueltas de campesinos y boyardos hizo que se conociese este período como "los tiempos revueltos". Muchos relatos narraban las sublevaciones y celebraban el patriotismo que hizo fracasar la intervención extranjera. Obras de gran valor literario fueron las historias de la toma de Azov por los cosacos del Don en 1637 y su asedio por los turcos en 1641.


Una familia del mercader ruso en el siglo XVII, cuadro pintado por Andréi Riábushkin 

Uno de los hechos más sobresalientes en el siglo XVII fue la revisión de los libros litúrgicos, que contenían graves errores debido a traductores y copistas, lo que supuso la reforma del ritual de la Iglesia. Pero, la reforma eclesiástica dio origen a un cisma. Los cismáticos se negaban a aceptar los nuevos libros y el nuevo ritual, por lo que fueron perseguidos por las autoridades políticas y las eclesiásticas. Uno de los mártires de los "antiguos creyentes", el arcipreste Abacum, que fue quemado en la hoguera en 1682, escribió, entre 1672 y 1675, una interesante Autobiografía, libro de tono polémico, escrito en ruso coloquial.
Los temas profanos fueron ganando posiciones frente a la tradición literaria didáctico-religiosa de origen bizantino. Obras como Povest o Frole Skobeieve (El cuento de Frol Skobeyev) y Povest o Karpe Sutulove (La historia de Karp Sutulov) estaban libres de planteamientos morales o religiosos, y ya se empezaban a escribir sátiras y parodias de la corte, la iglesia y la justicia.
La occidentalización de Rusia se inició a principios del siglo XVIII, con el zar Pedro el Grande en el poder. La finalidad principal de las reformas llevadas a cabo por el zar era que ciencias y artes se liberaran del dominio de la Iglesia. Las escuelas se secularizaron, se tradujeron obras de filósofos y científicos, se favoreció la impresión de los libros que se consideraban útiles; el monarca se rodeó de escritores que le ayudaran en sus esfuerzos y él mismo fundó el primer periódico ruso. El siglo XVIII supuso el triunfo de la estética neoclásica francesa; poco a poco, la literatura laica desplazó a la religiosa y, ya en el siglo XIX, la literatura rusa alcanzó su máximo esplendor.


La muerte de Avvakum en la hoguera. Icono del siglo XIX.

Hacia la mitad del siglo XIX se empezó a filtrar en los círculos culturales europeos la existencia de una notable y extraña literatura surgida en Rusia. Al principio parecía una extravagancia, una broma mayúscula. De aquel lugar se esperaría recibir a hombres silvestres y cándidos, el buen salvaje soñado por los enciclopedistas, o a príncipes de fachada intensamente elegante que encubría una realidad más tumultuosa que la establecida en Europa. De ellos se podía esperar todo, pero no la creación del arte y menos la literatura.
De pronto la entrada de los rusos apasionó a los lectores occidentales y venció todas las fortalezas. En el fin del siglo ya Tolstói, Dostoievski y Turguénev se traducían en casi todos los idiomas europeos y estaban en boca de Nietzsche, Freud, Gide, Hamsun, Fontane y muchos más.
Era un prodigio que de esa nación que jamás conoció el Renacimiento ni el Siglo de las Luces, aplastada por un gobierno feroz, donde un espía estaba en torno a cada ciudadano surgiera esa floración. Los grandes escritores rusos conocieron a menudo la cárcel, los trabajos forzados, el destierro, las humillaciones impuestas por una censura obtusa, la perpetua vigilancia de sus movimientos y la revisión de su correspondencia.


El periodo que corre de 1825 a 1904 tiene sus límites bien marcados. En 1825 aparece publicado el primer capítulo de Eugenio Oneguin, la novela en verso de Alejandro Puschkin, quien transformó a la literatura rusa o, más bien, el que la creó.  Y esa Edad de Oro concluye en 1904, año en que muere Antón Chéjov. El elenco de autores y su repertorio son incomparables. Eugenio Oneguin y La dama de espadas, de Puschkin; Un héroe de nuestro tiempo, de Mijaíl Lermontov; Las almas muertas, La nariz, El diario de un loco, El inspector general, de Nikolái Gógol; El idiota, Los demonios, Los hermanos Karamazov, de Fiódor Dostoievski; Padres e hijos y Primer amor, de Iván Turguénev; Oblómov, de Iván Goncharov; La muerte de Iván Ilich, Ana Karenina y Guerra y paz, la madre de todas las novelas, de León Tolstói, y El pabellón número seis, En el barranco, La fiesta onomástica, Las tres hermanas, El jardín de los cerezos, de Antón Chéjov.
Los rusos no descubrieron el género (fueron, eso sí, lectores asiduos y entusiastas de Cervantes, Sterne, Hoffmann y Stendhal), pero lo transformaron y ampliaron sus límites por intuición personal. Tolstói concibe una apoteósica exaltación de la vida y logra la creación de un mundo inmenso. En Guerra y paz hay 559 personajes, todos individualizados en la forma de hablar y conducirse. Y la riqueza gestual imprime una deslumbrante visualidad a las escenas. A Proust le asombraba la fluidez de aquel lenguaje que le permitía los más tenues cambios de emociones. Un cuento de Gógol escrito apenas salido de la adolescencia: Iván Fedorovich Schinka y su tía, se podría incorporar perfectamente con la literatura del absurdo que cultivaba Ionesco siglo y medio más tarde. Sus cuentos son todos excepcionales, y, sobre todo, Las almas muertas, quizás la novela más esperpéntica que alguien haya escrito. Para Cioran, "Dostoievski es el escritor más profundo, más complicado de todos los tiempos". Nadie ha sabido explorar con mayor intensidad la oscura relación que el mal establece con el bien, y lo atroz con lo místico.


Anton Chéjov
El último gran escritor de ese espléndido siglo de milagros fue Chéjov. Simón Karlinski esbozó de su presencia: "De un modo tranquilo y educado, Chéjov es uno de los escritores más profundamente subversivos que haya existido en toda la historia". El eslavista que más me impresiona es el italiano Angelo M. Ripellino, por su enorme cultura, su intensa percepción, y por su escritura que es altísima literatura. Lo sabe todo, pero no se percibe en sus enfoques nada de libresco. Cito unos párrafos suyos que resumen el universo chejoviano: 
"Palpita en estas obras la música apagada de la vida cotidiana; una vida sin ímpetus heroicos, un lentísimo arrastrarse; un flujo de vida angustiosa... Un universo donde los hombres, mónadas afligidas, se fastidian, se vacían, gimen y se pierden en sueños estériles"... "A veces, el balbuceo de estas mónadas se organiza, y hacen lo posible para volver a juntarse, como hombres que excavan una muralla por lados opuestos. Pero, con más frecuencia, sus golpes son pensamientos dispersos, fragmentos de frases escapadas de un mudo fluir de la conciencia. Traslúcese de sus palabras un oculto gorgoteo de vibraciones psicológicas, un subtexto que es como la sombra, la otra cara de lo que dice"... "
El diálogo deja de ser un medio de comprensión, es un collage de soliloquios divergentes".

Los bateleros del Volga (Ilea Repin)

Las historias de la literatura rusa repiten con frecuencia un comentario de Dmitri Merejkovski sobre la pobreza y disgregación cultural de la última década del siglo XIX y los primeros años del XX: "La intensidad de la obra de los más grandes novelistas decimonónicos fue extraordinaria, pero no logró formar una civilización semejante a la de Francia de esa época, la Grecia antigua o la Florencia del Renacimiento. Todo escritor era único; de esa falta de espíritu orgánico y comunitario provenía la decadencia y la paralización intelectual rusas del presente".
Merejkovski debió estar perdido en el cambio de siglos. Por ejemplo, jamás logró la grandeza de Chéjov, ni siquiera la de los últimos años, donde apareció lo más notable de su obra. Tampoco orientarse en el primer movimiento simbolista, donde participaba su esposa, la poeta Zenaida Gippius. Los simbolistas descubrieron nuevos ritmos cargados de erotismo, decadentismo y misticismo. La figura más importante de ese movimiento fue Vasili Rozanov, quien ahora en la nueva Rusia ha resucitado como uno de los personajes más importantes del pasado, y también el novelista Fiódor Sologub. La segunda generación de simbolistas cuenta con dos gigantes: el poeta Alexandr Blok, marcado por el presentimiento de una inminente apocalipsis en dos libros espléndidos: Los doce y Los escitas, y el novelista Andréi Bieli, el Joyce ruso, y además con dos escritores excéntricos: Alexéi Remizov, un novelista para escritores, cuyas novelas influyeron en Bulgákov y Zamiatin. Y el último, Mijaíl Kuzmin, el más elegante esteta de esa época decadente, quien escribió Vania, la primera novela homoerótica en Rusia.

Otros autores, todos ellos novelistas, se iniciaron en el oficio durante los años del comunismo de guerra, los tres posteriores a la revolución bolchevique, inspirados por Máximo Gorki. Cada uno descubrió un estilo diferente, la cepa realista gorkiana se convirtió en una soberbia escritura trágica, compleja e imaginativa. Los mejores: Isak Babel y Andréi Platónov. La literatura rusa en el exilio tuvo personajes espléndidos, entre ellos, Iván Bunin, el primer Premio Nobel otorgado a un ruso; Nina Berbereva, quien a los ochenta años fue descubierta y traducida en casi todos los idiomas cultos. Vladímir Nabokov escribió en ruso la mayoría de sus libros. Su obra maestra en esa lengua es La dádiva.


Hacia 1925, la presión ideológica comenzó a distorsionar bárbaramente la cultura. En el Congreso de Escritores Soviéticos de 1934 se clausuraron todas las posibilidades de libertad. La única vía para la literatura se convirtió al realismo socialista. El destino de millares de escritores, académicos, periodistas literarios fue en el exilio a las lejanas repúblicas soviéticas, en el Gulag y en la exterminación.



Chéjov

Entre frascos de brebajes  se curan las letras  de su vida y de la mía,
Existen en su herencia inyecciones letales de libertad e independencia.
Lo cotidiano se vuelve eróticamente cruel  y lo infrecuente, deshumanizador
Bajo la crónica de una vida rusa donde una esposa se convierte en medicina
y las amantes  en plumas de renglones de inspiración
cuando escriben fracasos que siempre volaron alto
y otros más bajos que siempre fueron , son y serán
éxitos de unos pacientes curados por su arte.
........

http://kaibicy.ru/news/novosti/ucheniki-kaybitskogo-rayona-uchastvovali-v-konkurs
https://culturacolectiva.com/arte/pintores-rusos/
http://www.enciclonet.com/articulo/rusia-literatura/#
https://elpais.com/diario/2006/02/11/babelia/1139618358_850215.html
http://www.investigartes.com/inicio/index.php?option=com_content&view=article&id=81:anton-chejov-imagenes-versos-citas-y-subtextos&catid=36&Itemid=72
https://www.youtube.com/watch?v=WvoP8eYx6QQ
https://es.wikipedia.org/wiki/Literatura_rusa#/media/File:Novgorod_Codex_-_colour.jpg
https://bolshoevoznesenie.ru/category/poleznaya-informaciya/
https://24smi.org/celebrity/photo/32379-protopop-avvakum/436120/
https://letamendi.wordpress.com/2014/07/16/anton-chejov-medico-y-escritor/
http://culto.latercera.com/2017/03/20/la-revolucion-rusa-los-artistas-la-retrataron/
https://www.guggenheim.org/arts-curriculum/topic/art-and-society
https://storyfunding.daum.net/episode/14697
http://forum24.cz/tomas-krystlik-omyly-pana-jetmara/
http://www.jotdown.es/2015/11/que-pintura-nos-impresiona-mas-por-su-realismo-y-detalle/

viernes, 4 de mayo de 2018

MARIANO JOSE DE LARRA Y SUS ARTICULOS



La vida de Larra,contrariamente a su obra,en la que abundan elementos neoclásicos,lleva el sello de la época romantica .
Mariano Jose de Larra,nace en Madrid,hijo de un medico que,por haber ejercido su profesion en el ejercito del rey Jose,tuvo que huir a Francia,haciendo asi sus primeros estudios en Francia .
Ya en España,unos amores desgraciados amargan su juventud,a los 16 años comienza su carrera periodistica.Asiste al Parnasillo y se dedica cada vez mas intensamente al periodismo, lo que le proporciona grandes exitos,aunque la censura coharta algunas veces su labor.Ciertos asuntos le impulsan a viajar al extranjero.Visita Portugal,Inglaterra, Francia donde conoce a Victor Hugo y Alejandro Dumas.
Por educacion y por temperamento,fué Larra hombre de refinada elegancia ,lo que nos explica en parte su actitud crítica frente a ala sociedad de la época.El choque con el ambiente que le rodeaba y las circunstancias desgraciadas de su vida,el desengaño juvenil,el fracaso matrimonial y politico,los amores adulteros de los últimos años contribuyen a agriar su caracter ,inclinándole a la misantropia. Mesonero Romanones alude en este sentido a su "innata mordacidad" :no obstante,la dureza de sus juicios hay que atribuirla tambien al contraste entre sus firmes convicciones liberales y las realidades políticas del momento, y a la extraordinaria lucidez con que supo ver los obstáculos que se oponian a una autentica renovación del pais.

Larra nos ha dejado una doble versión (novelesca y teatral) de la historia del trovador Macias.Quizas fue la doble relacion existente entre la vida del poeta medieval y la suya propia lo que le llevó a adoptarle como protagonista de dos de sus obras,considerandole como un simbolo del amor contrariado por las normas morales. 
La primera de ellas titulada "El doncel de Don Enrique el Doliente" ,es una novela historica al estilo de las que por aquella época se escribian a imitacion de las de W.Scott. Su accion es lenta,los personajes borrosos y la vision de la Edad Media plenamente novelesca,aunque nada encomiástica, ya que la presenta como un "caos confuso" que provoca el horror de su espiritu ilustrado.Para Menedez Pelayo ,la obra "interesa aunque no entusiasme" ,por " la llama de la pasion culpable y misteriosa que por todo el libro serpea".
La segunda,el drama " Macias", fué estrenada el mismo año en que se publico la anterior .A pesar de que en ella se respetan las tres unidades,puede considerars como una avanzada hacia el teatro romantico,por su tono apasionado y vehemente ." el drama entero es un grito de rebeldia contra la ley moral " ( Lomba y Pedraja).Desde el punto de vista literario,ni "el Doncel" ni "Macias" pasan de una muy discreta mediania.

Larra,fué, ante todo,el mejor periodista español de su tiempo.Lo mas intersante de su produccion lo constituyen,pues,sus articulos y en los que ocultando su nombre tras varios seudónimos (Andres Niporesas,El pobrecito hablador,Figaro...),expone su punto de vista sobre los distintos aspectos de la sociedad española de la época.Los mas sugestivos y los que mejor reflejan su personalidad son aquellos en los que la descipcion de una escena de costumbres contémporaneas sirve de pretexto para mas amplias consideraciones.
En ellos el color y la vision plastica del ambiente (esenciales en EsteBanez,Calderón y Mesonero) son lo de menos.Lo que importa ante todo es el juicio certero,el análisis doloroso e implacable de la realidad española del momento.Por su temperamento y formación,Larra tenia que chocar violentamente con esta,y en efecto,sus articulos son una diatriba constante.Educado en un refinado ambiente,dotado de un sagaz espiritu critico,nuestro autor dirige la vista entorno sin hallar apenas nada que merezca su aprobacion.Las costrumbres le parecen groseras "El catellano viejo...";los funcionarios perezosos..."Vuelva usted mañana" ,las casas inhabitables..." Las casas nuevas",las diversiones barbaras ..."Los toros".A menudo ciertos rasgos de humor confieren a sus palabras un sabor cómico,pero en el fondo hay siempre en ellos un dejo amargo que revela el desesperanzado pesimismo del autor.

Un patriotico impulso de regeneracion anima siempre las palabras de Larra:dice que hay que "preparar un porvenir mejor que el presente" ,pero a menudo una terrible desconfianza embarga su espiritu; " escribir en Madrid es llorar" ,exclama desalentado.Con los años su pesimismo se acentua :dos articulos escritos pocos meses antes de su muerte,"Dia de Difuntos" y "La Noche Buena de 1836",respetan el grado extremo de su progresivo abatimiento.He aqui las ultimas palabras del primero :

""...El cementerio esta dentro de Madrid...donde cada casa es el nicho de cada familia,cada calle el sepulcro de un acontecimiento,cada corazon la urna cineraria de una esperanza o de un deseo...Tendi una última ojeada sobre el vasto cementerio.Olia a muerte proxima...Una noche sombria lo envolvió todo.Era la noche :el frio de la noche helaba mis venas.Quise salir violentamente del horrible cementerio.Quise refugiarme en mi propio corazon,lleno no ha mucho de vida,de ilusiones de deseos.
¡Santo cielo! Tambien otro cementerio.Mi corazon no es mas que otro sepulcro. ¿Que dice? Leamos .¿Quien ha muerto en el? ¡Espantoso letrero ! ¡Aqui yace la esperanza! 
¡Silencio, silencio!""    


Los escritos de asunto politico (en los que intervino frecuentemente la censura) se hallan tambien empapados de ideologia liberal.Su raiz enciclopedista se advierte en la critica de la tradiccion y del absolutismo,en el elógio del "progreso" y de la " tolerancia", o en la exaltacion de la libertad.Recordemos su divias " Libertad en Literatura,como en las Artes;como en la Indistria,como en el Comercio,como en la Conciencia".Libertad y democracia,como cuando defiende " la igualdad absoluta ante la ley" ,aunque en otro momento el mal humor le haga exclamar:..."En materia de sociedad somos enteramnete aristocraticos.Dejamos la igualdad de los hombres para la otra vida,porque en esta no la vemos tan clara como la quieren suponer" .
En estos articulos (que tuvieron un exito superior a los costumbristas) puede observarse tambien una desilusion progresiva;pero en todos la nota esencial la da la critica acerba del ambente politico de España ,en la que solo ve " un campo de batalla" .Pueden citarse," Nadie pase sin hablar al portero" y "La planta nueva o el faccioso" ,en los que, de acuerdo con sus ideas,ataca al pretendiente Don Carlos y el violento Dios nos asista.

En cuanto a los articulos de critica literaria,aunque en la estetica de Larra se observa un progresivo acercamiento al Romanticismo (como lo demuestra su defensa de la libertad en el arte,el elogio de Shakespeare y del teatro nacional español, y de la idea,tomada de Victor Hugo,sobre la necesidad de una literatura que sea " expresion de la época" y se oriente hacia el mejoramiento social) sus articulos de critica literaria demuestran una postura eclectica con predominio de los puntos de vista neoclásicos y enciclopedistas.Por eso recomienda "Ariosto al lado de Virgilio,Racine al lado de Calderon,Moliere al lado de Lope" y cree que el escritor debe reflejar " la verdad" y contribuir al "progreso" con una obra "util".
Mas inters que sus opiniones en torno a la lietratura ( poco originales) ofrecen sus juicios sobre el teatro del momento.Sus articulos comentando el extreno de " Aben Humeya"," La conjura de Venecia","El trovador",y "Los amantes de Teruel" demuestran su agudo sentido critico que sabe discernir los autenticos valores,separandolos de las exageraciones que la moda romantica llebava frecientemente consigo. 

Larra no es un estilista.Su sentido critico y de observacion psicologica es muy agudo,pero le falta imaginacion y,ademas ,no acierta siempre a dar con la forma expresiva adecuada a su pensamiento. "De ahi el contraste entre la idea penetrante,intencionada, y la expresión árida unas veces,ampulosa otras" (Lapesa) 
Como ya pudimos ver abundan los momentos de humor,pero es un humor frecuentemente sarcástico que se halla muy lejos de la benévola ironia de un Mesonero Romanones y que encierra siempre un fondo amargo porque tiene su raiz en el temperamento descontentadizo del autor y en su desolada vision de la realidad española.
El valor fundamental de la obra de Larra estriba,mas que en la forma en el contenido,producto en parte de una despierta facultad razonadora.No es un creador de belleza ,pero en una epoca en que la vida se contempla con los ojos de la fantasia,sabe percibir con agudo espiritu crítico los mas diversos matices de la realidad nacional del momento.Se podria decir que es el menos romantico de su generacion;no obstante,su propia vida agitada por por violentas pasiones,permiten considerarle como uno de los mas autentocos representantes del Romanticismo español.

El ideario de Larra (derivado en los esencial del pensamiento enciclopedista) puede haber envejecido,pero su reaccion dolorosa frente a los español,llena de gran sinceridad ,hacen de el uno de los valores maximos de la época.Hondamente preocupado por lo que mas adelante se llamara "el problema nacional" ..se situa en una linea que,partiendo de los grandes ensayistas del siglo XVIII,se prolongara hasta la Generacion del 98,momento en el que su nombre será objeto de fervoroso interés.Como mas tarde a Unamuno ,a Larra "le dolia España" ,en este sentido su profunda e intima inquietud por la vida española y su angustiosa obsesion por el porvenir de la Patria,le confieren un aire de modernidad que no se halla en otros escritores de su tiempo.
                            

 Soneto

Llegó en sordo lamento al Manzanares      
El grito de los pueblos que cayeron,      
Y piadosas sus bellas le ofrecieron      
El fruto de sus célicos cantares.      
  Llevolo el eco hasta los hondos mares
Y su llanto los tristes suspendieron,      
Y a sus acentos asombrados vieron      
De nuevo alzarse sus antiguos lares.      
   Como en Grecia dulcísimo y sonoro      
Hiriendo el aire el poderoso canto  
Blando pulsaba Anfión la lira de oro;      
   Y en techos y columnas se ordenaban      
Las piedras, atraídas del encanto,      
Y la discorde Tebas levantaban.