lunes, 31 de octubre de 2016

LA MODA EN EL SIGLO XIX


Haciendo un breve resumen por la moda femenina desde principios de siglo hasta los albores del siglo XX.
Alrededor de 1800 el estilo de vestido que estaba en boga en Europa era el denominado estilo imperio más identificado con el periodo de la Regencia que con la Era Victoriana.
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El diseño era sencillo, con la cintura muy alta, anudada bajo el pecho, sin marcar la figura, con un largo hasta los tobillos dejando ver los pies. Las mangas cortas tipo farol o largas ajustadas. Bajo el vestido, elaborado con telas muy finas como la muselina, se usaban ligeras enaguas de algodón.
Para protegerse del frío las damas utilizaban abrigos de lana fina; uno de los modelos más utilizados era una chaquetilla corta del tipo torera, habitualmente con mangas abullonadas y doble botonadura. En otras ocasiones los vestidos se cubrían con chales.
hats
Los mobcaps o cofias de algodón blanco tan populares en el siglo XVIII y los primeros años del XIX utilizados para cubrir la cabeza en el interior del hogar y posteriormente utilizados por el servicio, fueron paulatinamente evolucionando hacia los bonnets, un sombrero de ala ancha que se ataba con una lazada bajo la barbilla. El bonnet se confeccionaba en varios estilos : el cottage bonnet un bonete tipo campesino, hecho de paja y adornado con sencillez, el sun bonnet, más ancho para proteger la cara de los rayos solares, el drawn bonnet, un gorro más elegante y elaborado, típico de las damas victorianas de ciudad, el poke bonnet, o bonete con un velo muy fino que cubría el rostro y el elaborado y recargado tall-crowned bonnet, con la parte posterior más alta y muy ornamentado con flores, lazos y telas. Los materiales utilizados para confeccionarlos eran terciopelo, satén, algodón, gasa y paja.
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A medida que avanzaban los tiempos y la sociedad industrial adquiría un mayor nivel adquisitivo, los trajes fueron haciéndose más recargados, con vistosos bordados, telas llamativas y caras como el terciopelo y la seda de colores,  mientras que lazos y azabaches dotaban de un espectacular acabado a trajes como los flounced dresses, vestidos de faldas de capas o volantes. Estos vestidos, contrariamente a los empire gowns, eran muy ajustados al cuerpo, de mangas largas marcando la cintura con chaquetas estrechas y ceñidas a la cintura. El amplio vuelo de las faldas se conseguía con enaguas de aros o crinolinas. Su longitud era larga, sin dejar ver los pies de las damas.
princess dress
Fueron también muy populares en esta época los vestido de princesa, princess dress, largos, de una sola pieza con un cuerpo ajustado y una falda con crinolina. Una característica distintiva del vestido era su botonadura que iba desde la parte superior hasta los pies.
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Hacia la segunda mitad del siglo, sobre 1870 un nuevo estilo de vestido se hizo muy popular: el hourglass dress. Su forma de reloj de arena con un cuerpo muy ceñido, destacando el busto y la cintura para hacerse más ancha en las caderas la proporcionaba no sólo el vestido sino también los corsés que tan de moda se pusieron – y tantos problemas de salud le causaron a las mujeres.
Para acentuar aún más la estrechez de la cintura, el vestido se ancheaba en las caderas y a la altura del trasero con la ayuda de un polisón.  El vestido era largo y se estrechaba a la altura de los tobillos, lo que hacía difícil caminar. Para complicar aún más las cosas hacia 1880 el vestido se hizo más largo, y el polisón y la falda incrementaron su tamaño, pero con el corsé lo más apretado posible para contrastar pecho, cintura y cadera, creando una figura casi imposible.
La similitud de la figura de la mujer con un reloj de arena hizo que a este tipo de vestido se le llamara hourglass figure dress.
victorian hats
Los materiales utilizados eran sedas, satén y bordados para las ocasiones formales y lana, algodón y terciopelo para los paseos. Los sombreros eran pequeños, de ala corta pero muy recargados en sus adornos, con plumas, guirnaldas e incluso ¡pájaros!. De hecho fue famosísimo el denominado bird’s nest hat, sombrero nido de pájaro, por llevar en su parte superior uno o dos pájaros en sus nidos – no vivos, of course!
Por esta época y como complemento de la ropa de fiesta se pusieron de moda los turbantes de seda, adornados con joyas, plumas y flores, influenciados por la cultura hindú.
En la última década del siglo, la mujer comenzó a liberarse poco a poco de las incomodidades de los polisones y las crinolinas, sustituyéndolas por simples enaguas y pantaloncitos o drawers más adecuados para usar trajes más cómodos y prácticos. La mujer comenzaba a incorporarse paulatinamente al mundo laboral administrativo y necesitaba libertad de movimientos.
Las vistosas exageraciones de mitad de siglo dieron paso a trajes con twill walking skirts, faldas circulares, ceñidas con un cinturón y acampanadas en la parte inferior, ligeramente más cortas que sus antecesoras, dejando ver sus botines.
Completaba el vestuario de esta nueva mujer una blusa de cuello alto y mangas abullonadas y una chaqueta corta y ajustada. La cabeza se cubría con un sencillo sombrero pequeño y poco adornado o por un simpático sombrerete de paja de nominado straw sailor hat, únicamente engalanado con un lazo o una pluma pequeña.
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Los complementos más utilizados por las mujeres victorianas eran los parasoles y los pequeños bolsos, tipo bombonera, drawstring hangbag, adornados con azabaches y hechos de satén y terciopelo, con elaborados bordados, abanicos y mutones, fur muffs.
Como hemos visto poco a poco el proceso de revolución industrial y la incorporación de la mujer a la vida social más allá de la anfitriona casera y madre de familia fueron moldeando los diseños de la moda a través de los años, pero también creando un nuevo modelo de negocio muy lucrativo, que no ha dejado de crecer en los siglos sucesivos.
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EL SOMBRERO FEMENINO A PRINCIPIO DEL SIGLO XX

En esta década del siglo XX se evidencia una búsqueda en la vestimenta femenina hacia nuevos rumbos…Como casi siempre sucede, el ‘avance’ de dichos cambios se reflejan en excesos en cuanto a las formas del traje, algo que se hace manifiesto en esta ocasión en los tocados.
El peinado femenino de esta etapa ya se había apuntado en la etapa anterior, la tendencia a abultar el cabello anudándolo en la parte alta de la cabeza se hizo notar desde 1985. A partir de 1907 los sombreros comienzan a usarse de gran tamaño, tanto en su ala como la copa, siempre acompañados por plumas de avestruz y en ocasiones con velos de encaje o tul para cubrirse el rostro.
A partir de 1910 se varía el tipo de peinado en la mujer, el cual acompañaba a una nueva silueta, caracterizada por la diversidad de tendencias que se simultanean en una sola década. La indumentaria femenina se encontraba en esa etapa de “transición”, antes apuntada, de tentativas liberadoras de la permanencia de la silueta encorsetada de todo un siglo. Las propuestas de la moda orientalista, introducida por Paul Poiret, la incorporación de elemento del traje masculino en el vestir femenino, los tímidos intentos de acortar la falda, reflejan las búsquedas hacia una ruptura total con la imagen tradicional femenina.
La silueta de falda ajustada, cintura sin ceñir y os grandes sombreros era la características de los años entre 1907-1914
La silueta de falda ajustada, cintura sin ceñir y os grandes sombreros caracterizaban la moda de 1907-1912
1911. Figurín de Moda. Los grandes sombreros marcaban la moda de la segunda década del siglo XX
1911. Figurín de Moda. Los grandes sombreros marcaban la moda de la segunda década del siglo XX
1912. Conjuntos de mañana
1912. Conjuntos de mañana
El cabello vuelve a acercarse a la cabeza, peinándose de tal forma que a los lados de cubren las orejas, de tal manera que parece un tipo de pelado corto. Los tocados femeninos continúan siendo de grandes dimensiones, con la diferencia con los de la etapa precedente está en que se llevan con la copa “encajada”.
Se decía que una mujer elegante debía llevar un sombrero cuya ala llegara, al menos, a ambos hombros. Los adornos que cubrían la copa y parte de las alas eran variados: plumas, flores, gasas, tules, tela…todo era admitido, lo importante era llamara la atención hacia el rostro y cabeza mientras las mujeres, deseosas de liberarse de las ataduras heredadas, subían tímidamente el largo de la falda y dejaban de marcar la cintura…


1910. Emile Vernon. Lady

1911
1911
 1911

1911
https://vestuarioescenico.wordpress.com/2012/07/06/los-sombreros-femeninos-entre-1910-1918/

EL SOMBRERO MASCULINO...HISTORIA Y USO

El sombrero es una prenda con copa y ala que se utiliza para protegerse del sol y el frío o también como adorno. Lo utilizan tanto hombres como mujeres.
En algunos casos, el sombrero, incluso puede indicar diferencias sociales.
El origen del sombrero es muy antiguo y su uso y forma se han ido transformando a lo largo del tiempo. Uno de los primeros registros que se tiene de este accesorio es en las pinturas de las tumbas tebanas del siglo XVI a.C., en el que los egipcios aparecen con distintivos ornamentos en sus cabezas. Se cree que el gorro frigio , un sombrero utilizado en la Antigua Grecia (siglo XII a.C.) y que más adelante se utilizó como símbolo de libertad, fue uno de los primeros sombreros propiamente dichos, pero sin alas. El primer registro del sombrero con alas data en realidad del siglo V a.C. en Grecia, el cual fue usado por viajeros y cazadores para protegerse del sol y de la lluvia.El verdadero sombrero nació en el siglo XIV y adquirió popularidad en toda Europa.


En el siglo XVIII predominó el tricornio, es un sombrero con ala plegada alrededor de la cabeza,  de modo que formara tres puntas.


                                                              Sombrero homburg
El homburg es un sombrero de ala corta y copa redondeada flexible, la cual posee una hendidura a todo lo largo de ella. Es realizado en fieltro (generalmente gris) y una cinta ancha rodea la base de la copa. Este tocado entró a formar parte del guardarropa masculino en la década de 1880’s, gracias a Edward VII de Inglaterra quien lo incorpora a su atuendo cuando visitó el destino balneario -frecuentado por los ricos y famosos- Bad Homburg en Hesse, Alemania y regresó con un sombrero con dicho estilo: hecho de fieltro rígido y con una banda y el borde ribeteado con otomán.
Según algunos estudiosos, Edward VII mandó a construir el sombrero especialmente para él y bajo sus indicaciones, otros aseguran que se inspiró en el diseño de un sombrero utilizado por los lugareños alemanes para realizar sesiones de cacería.
Edward VII de Inglaterra con un homburg
Hay quienes atribuyen su autoría al miembro del parlamento italiano, Cristiano Lobbia (1826-1876) quien, en 1869 fue atacado con un palo mientras él llevaba su sombrero de hongo, realizando en la copa de éste la hendidura que caracteriza al homburg. Sea o no cierta esta versión, en algunos círculos al homburg se le conoce con la denominación de “sombrero Lobbia”, iniciándose su fabricación con gran éxito en las sombrererías italianas.
Ya fuera uno u otro su origen, una vez popularizado su uso, el sombrero homburg pasó a formar parte del atuendo, sobre todo del caballero británico, como parte del conjunto más formal de dentro de los informales, sustituyendo al bombín en aquellas ocasiones que se deseaba brindar mayor elegancia.
Winston Churchill con homburg
Winston Churchill con homburg
Llamado también el “sombrero de los lores”, al desaparecer el uso de la chistera, en las décadas 1920 y 1930’s, sería el homburg el tocado que toma el relevo, en este caso, confeccionado el fieltro negro.
1909. Diego Martell con homburg
1910. Ministers Gazette. Figurín de hombre en americana cruzada y con homburg
HONGO ó BOMBÍN:
Llamado también: Bombín (España), Derby (EEUU), Bowler ó Coke hat (UK), Melón (Francia), Bombetta (Italia), aparece en la vestimenta masculina en la segunda mitad del siglo XIX antes, por tanto, que el sombrero homburg.
Sombrero de ala estrecha y copa rígida y redondeada, fue creado por los sombrereros James y George Lock en 1849 para Edward Coke, el hermano joven del 2º Earl de Leicester. Los Lock enviaron su diseño a los sombrereros Thomas y William Bowler que produjeron el prototipo del sombrero para Coke. El diseño responde a un tocado con copa dura que no fuera tan alta como la de los sombreros de castor, por un pedido de un guardabosque a fin de proteger su cabeza contra los golpes de las ramas bajas de los árboles mientras montaban a caballo.Su uso se extendió hacia finales del siglo XIX al ofrecer una opción intermedia entre la formalidad de la chistera, asociada a las clases altas, y la naturalidad de los sombreros de blandos de fieltro usados por las clases medias más baja. Representativo, sobre todo, de la clase media inglesa, el bombín fue llevado por la mayoría de los británicos, convirtiéndose casi un símbolo de los hombres de la época victoriana.
sombreros-vintage
1900-1910

1900-1910
1900 - copia

1902. Kuppenheimer

1905. Ministers Gazette
El bombín también ha identificado al atuendo regional de las mujeres Quechua y Aymara desde que, en 1920, fue introducido en las zonas de Bolivia por los trabajadores británicos del ferrocarril. Otra zona en que se extendió su uso fue en el delta de Nigeria usado por los hombres de dicha región, quienes lo copiaron de los colonos ingleses establecidos en la zona.
Convertido hoy en un icono del British Style, ha sido reivindicado recientemente por firmas como Hackett o Ermenegildo Zegna. Chaplin lo popularizó, Laurel & Hardy lo humanizaron, Magritte lo inmortalizó.
 CORDOBÉS
El sombrero cordobés es un sombrero tradicional fabricado en la ciudad de Córdoba y usado tradicionalmente en gran parte de Andalucía, en España. Dentro de Andalucía, también se le conoce simplemente como "sombrero de ala ancha".No existen unas medidas modelo para el sombrero cordobés, cambiando las hormas y el ala. En cuanto a los colores, el color más habitual es el negro, aunque existen muchas tipologías: rojo, gris perla, verde marino, e incluso azul marino.Sus orígenes no están claros, ya que aunque en algunos grabados del siglo XVII se puede ver a algunos jornaleros que lo visten, no fue hasta el siglo XIX y principios del siglo XXcuando se generaliza su uso.


BORSALINO

Se trata de un sombrero hecho de fieltro suave, producido a partir de pelos de conejo o libre. Por norma general es de color gris o negro y tiene una cinta anudada al lado izquierdo. Fue creado en 1857, por Giuseppe Borsalno, en Alessandria, Italia.Este sombrero fue emblema de los gangsteres de los años treinta, y aunque estuvo olvidado durante un tiempo, volvió a coger fuerza y a ser reconocido mundialmente en la década de los 70, tanto que inspiró a ciertos directores cinematográficos para grabar películas como "Borsalino"(1970), y "Borsalino & Cia" .
SOMBRERO DE COPA ALTA
Este sombrero es coloquialmente conocido por "Galera" o "Chistera".Es un tipo de sombrero alto, con la cima plana, y el ala amplia, usado por los hombres a lo largo del siglo XIX, siendo ahora utilizados solamente con etiqueta de día o conjunto formal de noche.Fue inventado en 1797 y fueron populares entre los hombres de la década de 1820. En aquella época solamente los hombres de negocios hacían uso de ella, y pronto se expandió en el entorno de la gente adinerada, que lo lucían en acontecimientos especiales.
Como podemos ver  el sombrero ha tenido una relevancia bastante grande durante la historia y en consonancia con ella.

https://vestuarioescenico.wordpress.com/2015/01/24/el-sombrero-homburg/
http://mar-palabrasilencio.blogspot.com.es/2012/09/sombrero.html

domingo, 30 de octubre de 2016

LA BLANCA PELUCA MASCULINA DEL SIGLO XVIII


Desde la Edad Media, la actividad de los barberos no se reducía al arreglo del rostro y peinado del hombre, sino que, producto de decisiones de las autoridades de la Iglesia Católica que prohíben entre los siglos XII y XIII, que los clérigos siguieran practicando operaciones de cirugía, éstas comienzan a ser efectuadas por los barberos. En Inglaterra las corporaciones de cirujanos funcionaron junto con las compañías de barberos hasta 1745. A partir de ese año, por decisión del rey Jorge II de Gran Bretaña, las corporaciones serán separadas y los barberos deberán limitarse a sus funciones de corte y arreglo del cabello. El rey Luis XIV en Francia tomará la misma medida pocos años después. Esto producirá una declinación y una pérdida de prestigio en la profesión de barbero.  Pero un cambio en la moda propiciará un resurgir del prestigio de estos especialistas.
Se trata de la moda del peinado de finales del siglo XVII y todo el siglo XVIII. Con ello, los barberos se reconvierten en peluqueros, recobrando su celebridad y adquiriendo, algunos, una considerable fortuna. Las extravagancias de la moda, y sobre todo, del peinado adoptado por las mujeres, desde la invención de los polvos para dotar la deseada ‘estética de la vejez’, abrieron la imaginación de los artistas encargados de elaborar los complicados peinados femeninos o pelucas masculinas.”
Los estilos de los peinados y pelucas seguían los dictados de la moda cortesana y al comenzar el siglo XVIII aún la moda capilar masculina era mucho más compleja que la femenina. Los cabellos de la mujer se recogían en peinados discretos, mientras que las pelucas de los hombres se mantenían con el exagerado volumen de rizos, según la estética marcada por Luis XIV hasta su muerte en 1715. A la par que se reduce el volumen de las pelucas de los hombres, comienza a complicarse el peinado de las mujeres, todo ello con la generalización del ‘empolvamiento’ de los cabellos con polvos de arroz.
Los peluqueros, además de diseñar, elaborar y colocar las pelucas, tendrían la tarea de mantenerlas en buen estado periódicamente. Poco a poco, todo aquel que pudiera pagarla, comenzó a usar pelucas, cuyo diseño era una tarea complicada, y se transformó en todo un oficio de primerísima necesidad.
1773. Carington Bowles.The old beau in an extasy
1773. Carington Bowles.The old beau in an extasy
Desde la corte francesa, con la aprobación y promoción en su uso por el propio Luis XV, la peluca pequeña para el hombre se afianza como moda en el resto de las cortes del mundo en todo el resto del siglo. Recogido el cabello en una coleta, sus diseños y denominaciones variaron, pero sin volver a adquirir las dimensiones de la etapa anterior. Solamente algunos jóvenes que exageraban las modas y maneras (como los ‘macaronies’) utilizaron pelucas con volumen al frente, a finales del siglo XVIII, en clara competencia con los altos peinados femeninos.
Después de colocada la peluca en la cabeza del cliente o del busto del peluquero, se procedía al empolvado, realizado con polvos de arroz, de trigo y hasta de patatas, para las pelucas ‘baratas’. Las ‘técnicas’ para empolvar las pelucas podían variar. Gracias a la literatura y, sobre todo, a los grabados, podemos conocer que se utilizaba tanto el sistema de ‘soplado’ (colocando los polvos en un cono de papel grueso y soplando para su dispersión), como lo que podría ser el antecedente del ‘spray’ , basado en el anterior, pero empujando con la mano a la pieza que hacía emerger el polvo de forma dispersa por el extremo opuesto.
1770. Grabado de James Caldwell  y  John Collet. Impreso en  Smith y  Sayer. Londres
1770. Grabado de James Caldwell y John Collet. Impreso en Smith y Sayer. Londres
En otros grabados observamos que no se recurre a más técnica que dispersar los polvos cerca de la peluca o recurrir a motas de algodón o tela impregnados en polvo para su distribución manual por la peluca.
1780's. Barbero empolvando una peluca con algodón
1780. Barbero empolvando una peluca con algodón
Con la complejidad que requería tener una peluca ‘a la moda’ se entiende que se convirtiera, por su coste, el símbolo de status, y a pesar de su coste, muchos hombres de las clases menos pudientes intentaban poseer, al menos una. Por ello, era habitual que se produjeran en la época muchos robos de pelucas, las cuales enseguida tenían comprador, a bajo precio, en el ‘mercado negro’.
Las pelucas de mayor calidad eran las realizadas en pelo natural, pero también podía hacerse de crin de caballo o de lana cordero…Por su demanda por las clases humildes, llegaron a venderse pelucas a base de cabello de humanos víctimas de plagas como la peste…
1771. Peluquero vendiendo pelucas
1771. Peluquero vendiendo pelucas
Muchos barberos-peluqueros tenían sus ‘tiendas’ o talleres y, según la categoría de sus clientes y los propios ingresos, eran más o menos elegantes, existiendo establecimientos con muy malas condiciones, tanto de espacio como de higiene. Pero las familias pudientes realizaban este proceso en sus casas o palacios, donde poseían un salón dedicado a ello (el “toilette”) en el cual citaban al peluquero para que realizara el retoque del peinado de la peluca y su empolvamiento, cubriéndose el cliente el rosto con un cono de papel grueso para que no se le estropeara el maquillaje el cual, generalmente, realizaban primero.
1780's. Debocourt. The toilette
1780. Debocourt. The toilette
En 1777 existían aproximadamente 1,200 peluqueros trabajando en París. Con la generalización del uso de la peluca, se presenta un conflicto entre los peluqueros ‘estilistas’ y los peluqueros ‘hacedores’ de pelucas, tarea que comenzaron a realizar los barberos, especializándose en las técnicas de hacer, empolvar y mantener las pelucas.
A pesar de estos enfrentamientos, para esta fecha, ya estaban bien definidos ambos oficios: el de peluquero y el de barbero, quedando éste como el profesional de arreglar el rostro, cabello y peluca de los hombres y el peluquero, como ‘estilista’ al servicio de las modas femeninas, cada vez más extravagantes.
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https://vestuarioescenico.wordpress.com/2015/11/14/la-blanca-peluca-masculina-del-siglo-xviii-y-el-proceso-de-empolvarla/
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viernes, 28 de octubre de 2016

TOCADOS FEMENINOS DEL SIGLO XVIII Y XIX... EL SOMBRERO BERGUERE

Con la llamada “primera revolución democrática de la indumentaria”, producida una vez instaurado el poder burgués en las sociedades occidentales, se transforma el consumo de moda: de la ostentación centrada en la aristocracia cortesana a la creciente necesidad diferenciadora de la sociedad burguesa.
Desde que en 1789 la Asamblea Nacional en París acordó la eliminación de todo privilegio exclusivo en cuanto a vestimenta, se había iniciado la marcha irreversible hacia la democratización de la indumentaria. Atrás quedaron decretos y leyes suntuarias que desde la Edad Media impedían el acceso a determinadas prendas y materiales por las clases del Tercer Estado. Como nación rectora en cuestiones de moda y al calor de la consigna “libertad, igualdad, fraternidad”, Francia propuso a la humanidad la eliminación total de los elementos vestimentarios que denotaran casta, rango o pureza de sangre. Este hecho – enmarcado dentro de un acontecimiento de trascendencia universal- constituyó una muestra más del alcance de la tradición vestimentaria francesa.
Con el siglo XIX se inicia la ‘etapa burguesa’ de la moda y, además de esta ‘primera democratización’ de la indumentaria, otros cambios en el vestir aparecen con el siglo, entre ellos, la llamada “gran renuncia” masculina.
Las mujeres de las primeras décadas del ochocientos vieron aparecer un nuevo estilo en el vestir, derivado de la ‘moda a la antigüedad clásica’, manifestada durante el breve período del Directorio Francés (1795-1799). Del estilo ligero y los extremos de la moda ‘al desnudo’ se pasó a una estructuración en las formas del traje, manteniendo la silueta de cuerpo corto con el talle pajo el pecho y la falda recta. Se había definido el ‘estilo Imperio’, el cual se prolongaría, con pocos cambios, hasta 1816-17.
Uno de los elementos que la nueva moda burguesa establece como de uso obligado y cada vez más relacionado con el conjunto, es el tocado. Toda mujer, cuando salía a la calle, debía cubrirse el cabello como norma de obligatorio cumplimiento, a la cual se sumaba que si era casada o mujer mayor aunque no lo fuera debía llevar una cofia en el interior del hogar. En muchas ocasiones, cuando salía de casa, el sombrero se colocaba sobre esta cofia por lo que parte de sus extremos quedaban rodeando el rostro.
A pesar de que las cofias se utilizaron también como parte del atuendo en el siglo XVIII, la moda del imperio mantuvo su uso, reduciendo sus dimensiones y cambiando sobre todo, la manera de colocarla. Mientras los bonetes del anterior siglo cubrían solo el cabello, las cofias de la primera década del XIX ocultaba enteramente la cabeza, dejando libre solamente el rostro, el cual, en ocasiones, era medio oculto por los volantes del borde de la cofia. La elaboración de este singular tocado se convirtió en un verdadero arte, muchas veces eran realizadas las propias usuarias. Los tejidos finos – lino o muselina- , los encajes y bordados, las cintas de raso de seda…todo en color blanco o muy claro y enmarcando el rostro de las mujeres.
Rolinda Sharples . ‘Autorretrato con su madre, Ellen Sharples, 1800’s
1800’s. Rolinda Sharples . ‘Autorretrato con su madre, Ellen Sharples. 
En cuanto a los sombreros, la variedad era infinita, tanto en su morfología, como en los materiales y decoración. Aunque los sombreros tipo ‘capota’ son característicos de toda la primera mitad del siglo XIX, muchas otras formas tocaban las cabezas femeninas: sombreros de alas amplias y copa baja, otros con la copa muy alta y apenas sin ala…
1810. Joseph Clover . ‘Retrato de dama con sombrero’. (Detalle)
1810. Joseph Clover . ‘Retrato de dama con sombrero’. 
1815. Joseph Roques . ‘Duquesa d'Angoulême en el hospital en Toulouse’. (Detalle)
1815. Joseph Roques . ‘Duquesa d’Angoulême en el hospital en Toulouse’.
1914. ‘Costumes Parisien’,. (Detalle)
1914. ‘Costumes Parisien’
1813. ‘Costumes Parisien’ (Detalle)
1813. ‘Costumes Parisien’ 
Tocados tipo turbante, muy utilizados también para la noche, y otros con forma de boina, de gorra, de casco…
1803. 'Le Miror de la Mode'. (Detalle)
1803. ‘Le Miror de la Mode’. 
1808. Christoffer Wilhelm Eckersberg. ‘Marie Sophie Frederikke de Dinamarca'. (Detalle)
1808. Christoffer Wilhelm Eckersberg. ‘Marie Sophie Frederikke de Dinamarca’. )
Los más diversos materiales eran utilizados para su confección: la fibra, en primavera o verano, el fieltro, cuero, castor, ante, forrados en seda, terciopelo, lana…y los adornos más variados: cintas, lazos, flores, perlas …¡y las plumas!…Las de avestruz, las más codiciadas…
1814. Christoffer Wilhelm Eckersberg. ‘Dama joven’. (Detalle)
1814. Christoffer Wilhelm Eckersberg. ‘Dama joven’. 
Especial popularidad adquirieron los turbantes, derivado de la expedición militar francesa, dirigida por Napoleón y conocida como la Campaña de Egipto y Siria (1798-1801). A pesar de la derrota de las tropas francesas, la campaña sirvió, sobre todo, para que Europa redescubriera las maravillas del antiguo Egipto y se diera un serio impulso a la Egiptología. Además de las consecuencias de la arqueología y la historia, también influyó en la moda.
1800's. Roussy-Triosson. ‘Madame de Staël’. (Detalle)
1800’s. Roussy-Triosson. ‘Madame de Staël’.
La función decorativa y diferenciadora de adornar la cabeza sustituye a su inicial origen protector. Sus formas, materiales y adornos, diferenciaban a las mujeres según su estrato social. Se multiplicaron los talleres o tiendas de sombrereras o ‘millinerys’, convirtiéndose la fabricación del tocado femenino en una de las industrias artesanales más demandadas de la época….Las revistas de moda incorporan páginas completas con diseños de sombreros…los que, como hemos señalado son muy variados y fantasiosos…
1805. Costume Parisien
1805. Costume Parisien
Costume Parisiene
1808. Costume Parisiene
Como SOMBRERO BERGERE, en inglés, BERGERE HAT o simplemente BERGÉRE, se identifica al sombrero femenino de paja, de copa baja y ala ancha, muy popular durante el siglo XVIII. Su uso resurgió a mediados del siglo XIX, durante la moda del Segundo Imperio (1850-1870).
1778. Henry Walton: A Girl Buying a Ballad (detalle)
1778. Henry Walton: A Girl Buying a Ballad
Sobre el origen del término, existen dos versiones:
1) Proviene del francés ‘bergère’, que significa pastora “persona que guarda, guía y apacienta el ganado, especialmente el de ovejas”.
2) Se deriva del nombre de Madame Bergéret, quien fuera retratada por el pintor François Boucher, en 1766. Marguerite Josèphe Richard, primera esposa de Pierre Jacques Onèsyme Bergeret (1715-1785) era una ferviente admiradora del célebre pintor francés y en este retrato lleva sujeto en la mano un sombrero de paja, con ala amplia y apenas sin copa.
1766. François Boucher: Madame Bergeret
1766. François Boucher: Madame Bergeret
1766. François Boucher: Madame Bergeret (detalle)
1766. François Boucher: Madame Bergeret 
La primera versión es creíble, por existir, desde siglos antes, sombreros muy parecidos utilizados por las mujeres del campo como elemento protector del sol al realizar sus labores, ya fueran de la agricultura o el pastoreo. Este tipo de tocado, así como otros detalles de la indumentaria campesina, fueron introducidos en la moda de la corte, por la tendencia del gusto por lo ‘pastoril’ surgido a mediados del siglo XVIII.
1567. Pieter Aertsen: Market woman at a vegetable stand (detalle).
1567. Pieter Aertsen: Market woman at a vegetable stand 
La segunda de las versiones pierde veracidad ya que existen retratos anteriores en los que las damas lucen un BERGÈRE, como el de Eleanor Frances Dixie, realizado por Henry Pickering, cerca de 1753.
1753. Henry Pickering. Eleanor Frances Dixie (detalle)
1753. Henry Pickering. Eleanor Frances Dixie
El BERGÈRE podía ser adornado, alrededor la baja copa con cintas, lazos, flores y, en algunas ocasiones, hasta plumas. También el extremo del ala podía ser bordado.
1760’s. Bergere hat, Francia.Victoria and Albert Museum
1760’s. Bergere hat, Francia.Victoria and Albert Museum
1782. Vigée Le Brun: Autorretrato (detalle)
1782. Vigée Le Brun: Autorretrato 
Generalmente poseía dos cintas para sujetar el sombrero anudándolas bajo la barbilla o en la nuca.
1760. Pietro Rotari: Retrato de una dama joven
1760. Pietro Rotari: Retrato de una dama joven
1760.  Gainsborough. Condesa Howe (detalle)
1760. Gainsborough. Condesa Howe
La flexibilidad de las amplias alas del BERGÈRE, permitía curvarlas hacia arriba al frente, al lado o detrás, tal como se observa en algunos retratos, sobre todo, de finales del siglo XVIII. En ocasiones este sombrero, como era habitual con otros, se colocaba sobre la cofia o tocado de tela, tan de moda en la época.
https://vestuarioescenico.wordpress.com/2015/12/03/nomenclatura-del-traje-y-la-moda-sombrero-bergere-bergere-hat-bergere/
https://vestuarioescenico.wordpress.com/2015/11/27/tocados-femeninos-entre-1800-1815/