jueves, 29 de septiembre de 2016

JEAN BERNARD LEON FOUCAULT Y EL PENDULO

Físico y óptico francés, nacido en París , cuyas contribuciones a la astronomía, en diversos campos de investigación, han sido determinantes para la historia y el avance de esta ciencia.
Debido a su precaria salud cuando era niño, desarrolló una timidez que ya no le abandonaría en su toda su vida. Aunque no fue brillante en sus estudios, destacó siempre por sus habilidades manuales. Una vez conseguido el título de bachiller, hizo estudios de medicina, con especial interés por las técnicas de microscopía; sin embargo, nunca ejerció su profesión, sino que prefirió volcarse en la física y la química, concretamente en las técnicas de preparación de microscopios médicos. Cuando supo del descubrimiento de Daguerre, la fotografía, se mostró muy interesado, especialmente por su aplicación a sus investigaciones. Así, construyó algunos aparatos y también perfeccionó los de Daguerre, lo que le permitió lograr las primeras fotografías de preparaciones a través del microscopio.
Preocupado por la calidad de luz que se empleaba en el microscopio, aprovechó los recientes descubrimientos de Grove y Mutse en la fabricación de pilas eléctricas y construyó un arco eléctrico que producía una luz blanca y brillante, de calidad muy superior a las lámparas de gas de la época. Para esto, desarrolló un mecanismo que ajustaba automáticamente la distante entre los carbones del arco con el fin de obtener una mayor estabilidad de la luz. También se interesó por la cuestión de la velocidad de la luz -afán que compartía con otros grandes cerebros de la época-, así que construyó un aparato que comparaba la velocidad de propagación de la luz con la del agua, mediante el cual pudo demostrar que en este elemento la luz se propagaba más despacio. Colaboró con Fizeau en el experimento de la rueda dentada, lo que le permitió medir la velocidad de la luz desde parámetros terrestres. En 1845 fue editor del Journal de Débats.
Años más tarde, demostró la rotación de la Tierra mediante un péndulo de oscilación (péndulo de Foucault). Basándose en el principio de que una masa oscilante tiende a mantener inmutable su plano de oscilación, Foucault suspendió un alambre de acero de 67 metros de largo en una cúpula en el interior del Pantheón de París. En la extremidad inferior del alambre había colocado una esfera de acero, con una punta que trazaba, en cada oscilación, surcos sobre una capa de arena colocada en el pavimento. Si la Tierra girase alrededor de su propio eje, decía Foucault, la dirección de los surcos trazados cada vez, debería cambiar con el transcurrir de las horas. Su cálculo se mostró exacto y el movimiento rotatorio de nuestro planeta fue, por primera vez, demostrado de manera experimental.

Se dice que el invento del péndulo de Foucault es un producto de la casualidad. Cuando en 1848, León Foucault trabajaba en su taller intentando acoplar una pesada barra metálica a un torno, mientras era sostenida mediante un cable de acero, Foucault reparó en una curiosa propiedad. El conjunto del cable más la barra formaba un péndulo, que oscilaba en un plano vertical el cual permanecía invariable (aparentemente invariable en intervalos de tiempo de unos minutos). Foucault observó que este plano se mantenía incluso rotando el sistema de sustentación del cable, lo que marcaba una diferencia entre el sistema tierra y el sistema que giraba con el sistema de sustentación: para el primero se conservaba el plano de oscilación del péndulo y para el segundo, no.
La experiencia parecía indicar que el plano de oscilación sólo se conservaría para sistemas de referencia inerciales, lo cual predecía que, dado que la tierra también gira (lentamente), podría detectarse el cambio del plano de oscilación de un péndulo respecto a la tierra, si se proveen las condiciones necesarias de observación.
Foucault construyó sucesivamente dos péndulos: uno de dos metros en su taller y posteriormente uno de once metros en el Observatorio de París, observando una rotación en sentido horario del plano de oscilación. Entonces, se le encargó la construcción de algo más espectacular para la Exposición Universal de París. Foucault montó un péndulo de 67 metros en el Panteón de París (también conocido como Iglesia de Santa Genoveva). Usó una bala de cañón de 28 Kg a la que soldó una fina punta metálica. Suspendió el péndulo de la cúpula y esparció una capa de arena en el suelo, para que la punta marcara la posición del péndulo de una manera trazable. Protegió con una barandilla circular una zona de unos cinco metros de diámetro en la que llevar a cabo las oscilaciones, y puso en marcha una serie de demostraciones públicas. En ellas, el péndulo era separado de la posición inferior y retenido mediante una cuerda, que le impedía caer. Al comienzo de la demostración, se prendía la cuerda, que cuando se había quemado lo suficiente se rompía, iniciando la oscilación del péndulo. Al cabo de unos minutos, se podía percibir el progresivo regruesamiento de la traza de la punta del péndulo sobre la arena. Pasadas horas, la anchura del sector circular era de unas decenas de grados.
El éxito de este experimento, llevó a Foucault a idear otros similares, como el del giróscopo, que también originó una demostración pública en 1860 (aunque sin el éxito o la espectacularidad del péndulo).

Foucault puso en movimiento un péndulo que pesaba 28 kilos y medía 67 metros de largo, y registró que el nivel de oscilación del péndulo giraba lenta pero continuamente en dirección de la marcha del reloj. La causa de este giro es, según los físicos, la Fuerza de Coriolis, que lleva el nombre del físico francés G.G. Coriolis, 1792-1843), también llamada aceleración angular. Resulta del movimiento de giro del globo terrestre y provoca una desviación de las masas hacia la derecha en el hemisferio norte y hacia la izquierda en el sur. Además, las corrientes del aire y del mar globales están sometidas a la influencia de esta misma fuerza.
El experimento de Foucault permitió demostrar el movimiento rotatorio de la tierra. Un péndulo cuyo punto de sujeción le permite oscilar libremente en cualquier dirección es usado para repetir el experimento que el físico francés Foucault realizó por primera vez en público en París en 1851.
El péndulo consiste en una masa sostenida por un cable, que se mantiene en movimiento. Al estar bajo estas condiciones (ver gráficos), el plano de oscilación gira lentamente respecto a una línea trazada en la tierra, aun cuando la tensión del alambre que soporta a la masa y fuerza gravitacional sobre ella, se encuentran en un plano vertical.


GRAFICO 1
                                            'Péndulo de Foucault'
1.- Movimiento del plano pendular (en el sentido de las agujas del reloj).
2.- Desplazamiento del plano de oscilación debido a la rotación de la Tierra.
3-. Movimiento de rotación de la Tierra (en el sentido contrario a las agujas del reloj).
GRAFICO 2
                                                 'Péndulo de Foucault'
El periodo de oscilación es menor en los polos, en donde giraría una vuelta completa cada 24 horas, mientras que en el ecuador el plano de oscilación no experimentaría ningún sentido de rotación.


Con todo, su mayor contribución a la observación astronómica consiste, sin lugar a dudas, en la invención del método para construir espejos parabólicos, con el que abrió así el camino al desarrollo de los modernos telescopios de reflexión. Otro de los trabajos más interesantes de Foucault fue la invención del giroscopio ; también fue el primero en introducir, en el año 1857, una superficie reflectora de vidrio plateado que sustituía a las metálicas que se habían utilizado hasta entonces en la composición de los telescopios y los habían mejorado sensiblemente. En 1864 fue nombrado miembro de la Royal Society, y al año siguiente de la Académie des Sciences
http://www.enciclonet.com/articulo/foucault-jean-bernard-leon/
http://www.taringa.net/post/ciencia-educacion/12167825/El-giroscopio.html
http://html.rincondelvago.com/pendulo-de-foucault.html

miércoles, 28 de septiembre de 2016

LOS TARTESSOS


En la actualidad se considera que Tartessos fue una cultura local  lo suficientemente adelantada y organizada para que pudieran influir en ella las colonias fenicias  del círculo del estrecho (con Gadir como principal capital) que se instalaron hacia el siglo VIII a C.
Sobre esta hipótesis la mayoría de los arqueólogos sitúan Tartessos en el Bajo Guadalquivir, aunque con una potente fuerza de influencia que llegaría hasta Extremadura (como demostraría el palacio de Cancho Roanoo Linares, en el Norte de Andalucía

                        

Posible ubicación de Tartessos en relación con fenicios (Gadir) y su expansión interior


Esta zona que ocupa hoy Doñana sería, en el I Milenio, un gran lago cerrado (Ligur o Aoron) en torno al cual se desarrollaría la zona más rica de esta civilización.
Ante su capital (nunca encontrada) los especialistas se dividen en dos posibilidades.
Unos apuestan por una localización hacia el este (que podría corresponder con la actual Sevilla o con Jerez de la Frontera-Puerto de Santa María). Esta zona sería especialmente rica en pastos, por lo que la agricultura, y especialmente la ganadería sería la principal actividad de Tartessos.




A favor de esta hipótesis se encontraría las leyendas de Gerión, las de los toros de Hércules o la de los cultos relacionados con el toro que se relacionarían con el mundo micénico.


                                                      Minas de Rio Tinto. Estado actual
Otros, sin embargo, prefieren una localización al oeste del lago, cercana a la actual Huelva.
Los que así piensan hablan de la importancia que tuvieron las minas de de cobre y estaño de Río Tinto, posible objetivo del comercio fenicio.
                                        Candelabros de Lebrija. Museo Arqueológico de Madrid
   
También alegan la importancia que tuvo la orfebrería en el arte tartessico, con ejemplos como el Carambolo , el tesoro de la Aliseda o los candelabros de Lebrija

Probablemente ambas actividades se complementaran, creando una sociedad bastante jerarquizada en donde una nobleza o un rey (según opiniones) controlaría la producción y el comercio con los fenicios.
Para esta clase social (probablemente para sus enterramientos) se realizarían las obras de orfebrería antes mencionadas, pues serían los únicos con capacidad de riqueza, ya que el pueblo estaría sometido a una especie de servidumbre casi feudal



Esta nobleza ya habría aparecido antes incluso de los contactos con los fenicios, como demuestra las numerosas estelas del periodo arcaico (geométrico) de Tartessos. En ellas se reflejan de una forma sumamente simplificada a guerreros portadores de espadas, carros, cascos y escudos, que serían los símbolos de su poder
                          
                 
Escritura Tartessa (Herdade da Abobada)

Lo que también sería probable es la existencia de una clase noble no guerrera parecida a los escribas egipcios. Su poder estaría en el conocimiento de la escritura (de la que posiblemente derivará el íbero), y según autores podrían ser sacerdotes de los principales templos tartésicos (a cielo abierto, muy parecido a los fenicios).

Otra de las evidencias cada vez más claras es que Tartessos (además de productor de materias primas) se encargó del comercio entre fenicios y castreños (costa gallega), creando así lo que en la actualidad llamamos camino de la Plata.                
Sin embargo, esta civilización hizo crisis en torno al siglo VI,derrumbándose por completo. Las causas no están nada claras y existen numerosas teorías, desde el control fenicio (o cartaginés temprano) de la zona, ya fuera militar, o puramente económico,la caída de la ciudad fenicia de Tiro a manos de Nabucodonosor en el 573 que estranguló el comercio,problemas internos dentro de los Tartessos al desaparecer los filones más superficiales de metal en las minas o por la propia desforestación y contaminación generada por la actividad metalúrgica,segun la oponión de unos y otros, incluso, hablan más de un cambio interno que de un verdadero colapso. Según Almagro o Ruiz y Molinos se produciría un cambio de centralidad hacia la Alta Andalucía (Linares) que poco a poco se iría iberizando, perdiendo su carácter monárquico por otro aristocrático y restringiendo la actividad comercial.


Durante siglos, Tartessos,fue el mito fundacional que daba los orígenes a lo español.
Toda la información provenía de textos griegos (los famosos nostoi o poemas de los retornos de los héroes de la guerra de Troya cuyo ejemplo más conocido sería la Odisea de Ulises) o los míticos trabajos de Hércules (en especial el de las Columnas de Hércules, como se conocía Gibraltar en la Antigüedad, los toros de Gerión o el de las manzanas de las Hespérides).
También la Biblia mencionaba a Tarsis, así como los posteriores historiadores y geógrafos grecolatinos (Herodoto, Estrabón, Plinio)


Con la lectura de todos estos fragmentos Tartessos aparecía como un reino rico y equilibrado, en las cercanías de la desembocadura del Guadalquivir, regido por reyes legendarios (Gerión, el de las tres cabezas, Gárgoris, descubridor de la miel, o su nieto Habidis, que les dejó agricultura, el urbanismo y las leyes. Tal vez sólo se podía suponer histórico a Argantonio, amigo de los helenos, aunque sus 180 años de longevidad le quitaban un tanto de crédito
En esto se quedaba todo. La feliz idea de una primera Edad de Oro hispana que se extinguiría de la misma forma que nació, en la más completa oscuridad.
Sin embargo, el 30 de septiembre de 1958 ocurrió, por puro azar, un accidente que lo cambió todo. En unas instalaciones de tiro al pichón muy cercanas a Sevilla, en el llamado cerro del Carambolo, unas obras de ampliación sacaron a la luz una vasija con veinte piezas de oro, exquisitamente trabajadas.
Entre ellas aparecían collares, brazaletes y unos curiosos objetos que los investigadores han pensado que se tratarían de pectorales.

                   

Aunque últimamente se ha propuesto una nueva hipótesis que se vincularía a bueyes que transportarían carretas rituales hacia algún tipo de santuario (curiosamente una imagen que, de ser cierta, podríamos vincular directamente con las peregrinaciones del Rocío, que no deja de ser una cristianización de Astarté/Tanit fenicia.
Sea  cual fuera la interpretación, lo cierto es que la técnica y motivos utilizados tienen una clara influencia del mundo fenicio que tan íntimamente se encuentra vinculado con Tartessos

                            
Pulsera. Tesoro del Carambolo

A su vez, esta orfebrería será básica para el mundo íbero, tal y como se pueden observar en piezas conservadas (Tesoro de Jávea) o en los adornos de las famosas Damas, profundamente influenciados por estas piezas

                      

Tesoro del Carambolo. Collar. Como todas las piezas anteriores custodiadas en el Museo Arqueológico de Madrid


Este tesoro hallado en la Aliseda (Cáceres) se ha emparejado al del Carambolo, siendo una prueba más  de los amplios límites que tuvo Tartessos o al menos su influencia directa(que en el caso de Extremadura eran sumamente lógicos, pues por ella pasaba la ruta de la plata y el estaño que comunicaba Tartessos con Galicia o las islas Casitérides .


Por otra parte, este tesoro ha sido fuerte objeto de polémica entre los especialistas, pues mientras unos la adjudican directamente a Tartessos(o a talleres gaditanos fenicios), otros hablan de un producto importado desde oriente (tal vez Chipre) por los fenicios. Y es que no hay que olvidar que los siglos VII y VI antes de Cristo conocieron una primera globalización artística denominada periodo orientalizante que influyó en artes tan dispares como el etrusco, fenicio o griego, caracterizada por una exuberancia decorativa.
Si nos referimos al propio tesoro, éste está realizado totalmente en oro a través de las técnicas de la filigrana y el cincelado. Se compone de una supuesta diadema , una pulsera, dos pendientes, dos anillos y un cinturón.
Se ha supuesto un ajuar de una tumba femenina de clase alta, relacionada con el rey.
Algunos de los temas que aparecen en él son típicos en todo el Mediterráneo y tendrán una larga historia.

Así, en el collar encontramos símbolos lunares que en Mesopotamia se asimilaban a Tanit/Astarté y que el cristianismo tomará para su imagen de la Inmaculada.

En los pendientes (tan voluminosos que necesitan una cadenita que los sustenta por encima de la oreja) aparece el árbol de la vida, de origen mesopotámico y posteriormente muy utilizado en el arte islámico.

Entre sus ramas aparece la palmeta y pájaros picoteando que tanto éxito tendrá en el mundo romano y  paleocristiano como representación del alma(algunos especialistas han hablado de un símbolo de resurrección)

La diadema , verdaderamente exquisita, se realiza por medio de pequeñas placas articuladas con formas de roseta y un fleco de filigrana que sustentan pequeñas bolas. Se conservan aún los pequeños huecos que (en un caso) se engarzan turquesas que crearían un efecto aún más rico y barroquizante (y que veremos volver a aparecer, al menos su efecto, en la orfebrería bizantina y visigoda).
Este modelo de diadema tendrá un gran éxito como lo confirmará el tesoro de Jávea íbero.


El cinturón posee en las bandas exteriores (con el dibujo repujado por la parte trasera y el fondo decorado con un exquisito granulado) la figura repetida de un hombre con un león y un grifo rampante que recuerda el tema de Gilgamesh mesopotámico, Melkart fenicio o el del Hermes/Hércules del mundo clásico, que volveremos a ver reaparecer en Bizancio o en el mundo islámico habitualmente vinculado a la realeza (un símbolo de valor del rey).







Aunque no exista unanimidad entre los especialistas, este jarro de bronce realizado a la cera perdida bien podría pertenecer a la cultura tartéssica (aunque probablemente tardía)


De pequeñas dimensiones y forma globular destaca su boca, creada por la cabeza de ¿un felino? con la lengua fuera que, en su partición, sirve para el paso del líquido.
El asa se convierte en un nuevo animal, serpiente, en la unión superior con esta cabeza zoomorfa, mientras que su engarce con la parte inferior se refuerza por medio de una palmeta (forma muy habitual en este mundo tartessico)


Ambas formas animalísticas se encuentran mucho más relacionadas con el mundo etrusco que con la tradicional influencia fenicia (este hecho es el que ha desconcertado a algunos investigadores).
Sobre el cuerpo principal de la jarra se sucede la decoración geométrica realizada por medio de incisiones poco profundas realizadas a mano alzada (de ahí sus irregularidades)



Según Bendala (investigador de esta civilización),la fecha seria el siglo VI a C, interpretando estos motivos animalísticos y vegetales como una alusión a la divinidad de la naturaleza y de la muerte relacionada con la divinidad fenicia de Astarté .
             

En el siglo VI antes de Cristo y en relación con la crisis de Tartessos que hizo cambiar la centralidad hacia el norte, se encuentra este monumento extremeño que representa (por el momento) la arquitectura más antigua conservada en la península.
Sus orígenes pudieron ser anteriores (existen al menos 5 fases distintas en el yacimiento), pero el edificio actual, sobre un podio elevado, presenta una forma de U.
Poco se sabe de sus usos, aunque los especialistas se inclinan a un a doble función religiosa (templo en la terraza central, al aire libre y, posiblemente, con algún tipo de estatua o piedra sagrada) y política (palacio de aristocracia local que también funcionaría como almacén para excedentes de la zona para su posterior redistribución o comercialización con el exterior) que controla una rica zona agrícola (con abundantes acuíferos) y, lo que es más importante, el trayecto de conexión entre Gadir,la costa gallega y su estaño.

https://classconnection.s3.amazonaws.com/156/flashcards/2152156/png/bull_jumping1350947769059.png
https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/b/b9/Corta_Atalaya1.jpg/1920px-Corta_Atalaya1.jpg
http://sdelbiombo.blogia.com/2010/091602-hispania-en-el-primer-milenio.php
http://farm4.static.flickr.com/3047/2811553881_efd54a0550.jpg
https://farm6.staticflickr.com/5549/10577112633_55548e7fab_b.jpg
http://1.bp.blogspot.com/-SLqeLI-aZ70/UDklTz1rkTI/AAAAAAAAEqM/_4zdpXe-tpQ/s1600/argantonio.jpg
http://farm4.static.flickr.com/3835/15191016978_a175c2931c_m.jpg
http://1.bp.blogspot.com/-iDK35sziDu4/TWEc-IdJPII/AAAAAAAAC4Y/1JF9G8JSdUs/s1600/DSC05234.JPG
http://www.tartessos.net/Indexlogo.jpg





































domingo, 25 de septiembre de 2016

RECORDANDO LA HISTORIA DE LA FARMACIA

En el dia mundial del farmaceutico y en honor a esta profesión,recorramos someramente su historia... El inicio de la farmacia y la medicina sin duda fue el mismo y de la mano han seguido hasta hoy. No se sabe quién se convirtió en el primer brujo, chamán, hechicero, curandero o similar, ya que las primeras personas dedicadas a tratar los problemas de salud de sus semejantes recibían ese nombre. Sus funciones sanadoras aglutinaban especialidades diversas que iban desde la preparación de curas o la cirugía más salvaje hasta danzas variadas para ahuyentar a los malos espíritus. Con el tiempo, estas “especialidades” se fueron separando, pero en muchos casos, y durante muchos siglos, médico y farmacéutico fueron una misma cosa.
Ya en la Edad Antigua conviene destacar los esfuerzos que nuestros compañeros sanitarios de la época realizaron en el seno de civilizaciones tan importantes como la surgida en India, que desarrolló la medicina Ayurveda nueve siglos antes de nuestra era y que hoy día sigue utilizándose. Utilizaban medicamentos como la coloquíntida o el cannabis, que eran elaborados y guardados exclusivamente por individuos pertenecientes a la casta de los brahmanes.  El libro Susruta samjitá data del  siglo VI a. C. y describe remedios vegetales (¡700 plantas!), animales y minerales  para su uso medicinal, algo impresionante si tenemos en cuenta que la primera farmacopea occidental no aparece hasta el Renacimiento.
En Egipto contaron con su propio dios-farmacéutico: Anubis. Según la mitología egipcia la diosa Isis cultivaba plantas medicinales y transmitió a sus hijos, los dioses Horus y Anubis, sus inquietudes y conocimientos, convirtiéndose ambos en los proveedores de medicamentos del resto. Su trabajo era supervisado por Thot, dios de la sabiduría, escritura, música…y creador de la medicina, también llamado, lo que son las cosas,Pha-ar-maki. La medicina y la farmacia se enseñaban a los sacerdotes en las “casas de vida” de los templos. Allí, en las llamadas Asi-t, los sacerdotes denominados urma preparaban y almacenaban los medicamentos.
En Grecia se tomaron el tema farmacéutico bastante más en serio, al menos en el ámbito de la mitología. La ciencia griega bebía de la egipcia y la babilónica, pero también lo hizo de sus creencias. Idearon un compendio de deidades para casi todo, incluyendo por supuesto la salud. Así, encontramos a Hecate o Pharmakis, diosa de la magia y experta en plantas medicinales, Apolo y Artemis, con poderes curativos, Asclepios/Esculapio, hijo de Apolo y dios médico por excelencia que transmitió sus saberes a sus hijas, destacando Hygea, personificación de la salud y la higiene y Panacea, asociada con los remedios infalibles. Por cierto, la copa y la serpiente que usamos como símbolo de nuestra profesión tiene su origen en Hygea. Para Hipócrates, las enfermedades son causadas por un desequilibrio entre los cuatro humores del cuerpo (bilis, atrabilis o bilis negra, sangre y flema) y los medicamentos debían restablecer dicho equilibrio. Aparece personal especializado en la preparación de medicamentos como los pharmacópolas, que comercializaban plantas medicinales, los rizótomos, que las recolectaban y asclépides, que suministraban remedios en los asclepiones de los templos a los médicos. En los alipterion de los gimnasios los medicamentos eran preparados y dispensados por el gimnasiarca. He aquí la primera farmacia del mundo accidental.
Roma continuó la senda marcada por los griegos y llevó la cultura clásica a su máximo esplendor. Médico y farmacéutico seguía siendo lo mismo. Dioscórides escribe Materia Médica, Andrómaco lleva a la fama su Triaca Magna y Galeno, que creía que los medicamentos debían producir un efecto contrario al síntoma de la enfermedad, los prepara él mismo en su gabinete.
     
En la Edad Media el retroceso en las ciencias y las artes fue brutal. El culto a lo divino como herramienta de curación siguió vigente con el cristianismo, destacando santos como S. Cosme (cirujano) y S. Damián (médico-farmacéutico), habitualmente representados juntos y patronos de la medicina y la farmacia. Sin duda, la máxima expresión de la relación salud-divinidad se dio en esta época. Había casi tantos “santos-medicamento” a los que rezar como enfermedades, y si eras un privilegiado hasta podías hacerte con una reliquia de alguno de ellos, un remedio infalible. Se siguieron utilizando las antiguas teorías médicas de griegos y romanos, ya que eran considerados el summum de la civilización occidental, siendo Bizancio donde más esplendor alcanzaron.
Los reductos culturales por antonomasia fueron los monasterios y conventos. En estas plazas fuertes del saber se mantuvieron vivas las artes heredadas de Grecia y Roma. Muchas órdenes religiosas tenían en sus recintos boticas, las primeras del S. IX, normalmente asociadas a hospitales, en las que los monjes boticarios preparaban medicamentos y cultivaban plantas medicinales en el huerto anexo.
Sin duda, los únicos que se salvaban en Europa de la siega cultural que supuso la caída del Imperio Romano, fueron los musulmanes asentados en el sur del continente desde el año 711. Se mostraron abiertos a las teorías científicas tanto de la antigüedad como del momento sin importar su procedencia. Las desarrollaron y mejoraron alcanzando cotas del saber nunca vistas en Europa hasta el Renacimiento gracias a personajes como Avicena. Se crearon los grabadines, códigos que describían la correcta elaboración de medicinas, las materias primas empleadas y las tarifas para los pacientes. Se escribieron numerosas obras sobre medicamentos, como la “Colección de medicamentos y elementos simples” de Ebn-Beitar, con más de mil referencias. Introdujeron en España, entre otras cosas, la famosa triaca, los albarelos y la destilación. Algunos autores consideran que los árabes fueron los que crearon la farmacia como profesión independiente (abrieron la primera en Bagdad).
Esta separación entre la profesión médica y la farmacéutica se hizo oficial en Europa en 1240 en virtud al documento firmado por Federico II de Alemania. Es la Carta Magna de la profesión e indicaba las normas que los farmacéuticos debían cumplir, regulaba la preparación de medicamentos y sus precios.
En el Renacimiento la cosa empieza a mejorar al evolucionar el pensamiento. Todo, salvo la religión, se empezó a cuestionar en el mundo de la ciencia. Un claro ejemplo lo encontramos en el suizo Paracelso, que ataca las teorías de intocables como Galeno. Implanta el concepto de yatroquimia, que defiende la química como terapia, dando un empujón crucial a la farmacia, hasta entonces basada casi en su totalidad en remedios vegetales.
El farmacéutico renacentista ve reconocida su labor, realiza estudios propios que son examinados por el Tribunal del Protomedicato y profundiza en la farmacia como ciencia, realizando todo tipo de estudios y publicaciones (Dusseau, Lespleigney, Melich, etc). De hecho, aparece la primera farmacopea en 1498, el Recetario Florentino. Las farmacias se enriquecen con las nuevas materias primas surgidas de la química y las traídas de América. Se organizan utilizando elementos propios de la farmacia como el botamen. Surgen eminentes boticarios como los alemanes Besler, y Tabernaemontanus, grandes botánicos, al igual que su colega belga Coudenberg (introductor de la piña en Europa). Ralla, también aleman, destila el éter.

Llegados al siglo XVII los farmacéuticos tienen un papel indiscutible en el ámbito de la ciencia, y comienzan a dedicarse a la química con  más interés. Abundan las publicaciones científicas escritas por farmacéuticos, comienzan a introducirse en las academias y asociaciones científicas, adquieren nuevos roles como formadores, investigadores o en puestos de reciente creación como Boticario Mayor del Rey o Boticario Mayor del Ejército. La oficina de farmacia se desarrolla separando la zona de atención al público del laboratorio y utilizando materias primas cada vez más fiables. Se introduce la quina, la ipecacuana, el bálsamo del Perú, etc. Los farmacéuticos del Barroco fueron los grandes impulsores del uso de productos químicos como medicamentos, a lo que los médicos de la época se oponían, burlándose de ellos abiertamente. Esto deja claro la mentalidad que los boticarios, como hombres de ciencia que eran, tenían en un periodo de la historia complejo, en el que chocaban las nuevas teorías con la Iglesia y con lo establecido (que se lo digan a Galileo Galilei).
También se mantenían remedios de toda la vida, como la triaca, la carne de momia…no se borran siglos de ignorancia así como así. Como novedad terapéutica aparecen los enemas, que arrasaron sobre todo entre las clases altas. El caso es que su aplicación era responsabilidad del farmacéutico (que manía nos tenían los médicos), pero delegaban en sus ayudantes y se limitaban a supervisar el evento.
Los boticarios franceses destacan en este siglo como los alemanes en el anterior. Beguin descubre la acetona,  Seignette el tartrato sódico potásico, Glaser el nitrato y sulfato potásicos, Le Fevre el acetato mercúrico e inventa el oleómetro. Glaubero (éste es alemán) descubre el acetato potásico y el cloruro de etilo. El español Juan Salvador y Bosca crea el primer herbario de la flora nacional.
Por fin llegó el S.XVIII y La Ilustración, una época dorada. La yatroquímica sigue ganando terreno (ácido bórico, mentol, etc). Se extiende el uso de los albarelos, de uso exclusivo farmacéutico, surgen más academias científicas, como la Nacional de Medicina, fundada en la rebotica del ilustre boticario José Hortega o la de Ciencias de Barcelona, fundada también en una rebotica, la de Francisco Sala. Nace el Colegio de Farmacéuticos de Madrid muy a pesar del colectivo médico, que quería controlar a los farmacéuticos, que publica farmacopeas, imparte formación, crea un laboratorio de química, y curiosamente, prepara en exclusiva la triaca.
Siguieron apareciendo nuevos fármacos, muchos traídos de América, como la causia. Otros se recuperaron de tiempos pasados, como el aceitede ricino y se usaron junto con los más modernos, como el aceite de hígado de bacalao. Sin duda el arsenal terapéutico mejoró, pero se seguían utilizando panaceas, como el elixir de larga vida, patentado en Inglaterra.
                                                Laboratorio S.XVIII
En España, Carlos III divide el Protomedicato en tres Audiencias, correspondientes a la medicina, la cirugía y farmacia, logrando así la profesión una independencia que siempre buscó. Insignes farmacéuticos aportaron sus conocimientos a las ciencias españolas. Jaime Salvador y Pedrol fue el botánico más famoso del país, Gil-Francisco Boulduc descubre el sulfato sódico, Félix Palacios introduce la yatroquímica, Casimiro Gómez Ortega promueve la botánica y descubre diversos géneros y especies.
En el resto de Europa también brillan los farmacéuticos. Proust enuncia su “Ley de las Proporciones Definidas”, Scheele descubre, entre otros, el oxígeno, el nitrógeno y la glicerina, Vauquelin el cromo, Hoeffer el ácido bórico, Böttger el caolín, Newmann aisla el timol, Rouelle (pionero de la bioquímica y maestro de Proust y Lavoisier) definió las sales, los Rose descubren el bicarbonato sódico y el niobio, etc.
Wenzel publica su ley cuantitativa de la acción de las masas y Jeoffroy la ley fundamental sobre la afinidad.  Sloane funda el Museo Británico en Londres (no todo van a ser descubrimientos).
Llegados a este punto espero que a nadie le quepa la menor duda de la influencia que los farmacéuticos han tenido en la ciencia.

Con la llegada del S.XIX, los avances de la profesión farmacéutica son imparables y la historia de la Farmacia se consolida. La tecnología permite la fabricación de nuevos equipos de laboratorio (pipetas automáticas, centrifugadoras, molinos, etc) y la preparación de nuevas formas farmacéuticas, como los comprimidos, cápsulas, inyectables y supositorios. Aparecen los primeros medicamentos industriales. No dejan de publicarse obras sobre temas de farmacia y la enseñanza se imparte en facultades de farmacia independientes.
Las farmacias se modernizan y van perdiendo elementos que hasta entonces formaban parte de su idiosincrasia, como los albarelos, ahora sustituidos por tarros de porcelana. Nuevos y más precisos instrumentos ocupan el laboratorio. Adoptan como símbolo una esfera de cristal  llena de un líquido, normalmente rojo o verde, que colocaban en los escaparates para identificar el local como farmacia.
Siguen apareciendo nuevos fármacos como la morfina, aislada por el farmacéutico Serturner o la cafeína, por los farmacéuticos Pelletir y Caventou, que también aislaron la quinina y la estricnina entre otros. Muchos ilustres compañeros aportaron su granito de arena: Parmentier difunde con éxito la patata en Francia para combatir la hambruna, Buchner descubre la parafina, Courtois el yodo, Soubeiran el cloroformo, Serullas el yodoformo, Balard el bromo, Stromeyer el cadmio, Oersted el aluminio, Döbereiner el acetaldeído, Walker las cerillas de fricción, Guibourt la cumarina, Ambrosioni el azúcar en la sangre de los diabéticos, Bussy el magnesio y el berilio, Klaus el rutenio etc.
En el S.XX queda plenamente definido el papel del farmacéutico como profesional en todos sus ámbitos de actuación, desde el sanitario al investigador, desde el docente al militar. Es el siglo en el que se desarrollan los medicamentos industriales a la par que los farmacéuticos de la industria, y aparecen nuevos conceptos en el ejercicio de la profesión, como la distribución, la sanidad ambiental, etc. Aparecen los sistemas sanitarios como la Seguridad Social, que involucra definitivamente al profesional farmacéutico como agente de salud.
http://www.dfarmacia.com/ficheros/images/4/4v26n04/grande/4v26n04-13101547fig01.jpg
http://farmaciamarcos.es/historia-farmaceutica/historia-de-la-farmacia/
http://4.bp.blogspot.com/jntqPmAyBvE/VhA4zMWlI3I/AAAAAAAABF4/J28F25DZd4/s1600/IMG_1446.JPG
https://2.bp.blogspot.com/-g80dPR7NtFQ/VytmqOQ67iI/AAAAAAAA3Ps/xYY5lHFJuss24CJ5ffVtHnfZ2VXObk4-wCLcB/s640/1441%2Bcolegio%2Bfarmaceuticos%2B575%2Baniversario.jpg