jueves, 26 de julio de 2018

CODEX CALISTINUS Y SANTIAGO DE COMPOSTELA




El Códice Calixtino (Codex Calixtinus) es una joya manuscrita del siglo XII, considerada la primera y más célebre guía del Camino de Santiago.  El volumen, custodiado en la catedral de Santiago hasta el 2011 (año en el que fue sustraído del templo por un antiguo trabajador, que lo mantuvo escondido hasta que la policía lo encontró 12 meses más tarde), está integrado por sermones, himnos, milagros, textos litúrgicos, piezas musicales y relatos sobre el apóstol Santiago y la ruta jacobea. Constituye el de Compostela el ejemplar más antiguo y completo de la obra conocida como Liber Sancti Iacobi, de la que existen cerca de 200 copias repartidas por toda Europa. Los textos fueron redactados en diversas épocas y de forma independiente, pero la autoría del último de los libros que completan el Códice Calixtino, en el que se habla concretamente del Camino de Santiago, fue atribuida a un monje cluniaciense, el fraile francés Aymeric Picaud.
El Codex Calixtinus o Liber Sancti Jacobi (Libro de Santiago), una joya medieval en la bibliografía, es una de las más ricas fuentes medievales para los historiadores, geógrafos, musicólogos, sociólogos, etnólogos, historiadores del arte y lingüistas. Debido a su carácter heterogéneo y compuesto, este códice se cree que es el trabajo de varios autores y compiladores. Se le conoce como Codex Calixtinus, no porque el Papa Calixto II fuera uno de sus autores sino por la extraordinaria influencia que él, su secretario y el pueblo de Cluny tuvo en la gestación de la obra. 



Antes de su elección como Papa en 1119, Calixto II había sido abad de Cluny, la gente en esta ciudad de Borgoña era una fiel seguidora de las peregrinaciones a Santiago y, como Papa, Calixto se convirtió en el benefactor más apasionados de estas cruzadas. Este Papa de Cluny, era hermano del Conde de Galicia, yerno del rey Alfonso VI. Elevó el estatus de la ciudad de Santiago a la de Archidiócesis. También se ha establecido que el clérigo francés Aymeric Picaud, el secretario del papa Calixto, fue un importante actor en la escritura, o por lo menos, en la compilación del códice. Los eruditos creen que el códice fue compilado alrededor de 1160 y no después de 1173, ya que en ese momento un monje con el nombre de Arnaldo de Monte, un peregrino de compostela, hizo una "copia" de la obra para su abad y hermanos del claustro Ripoll (MS Ripoll 99, Barcelona, ​​Archivo de la Corona de Aragón).


El historiador jesuita P. Fidel Fita redescubrió el códice en 1886, por razones desconocidas, el libro había sido escondido y olvidado. En 1964 todo el códice fue restaurado en el taller de la Biblioteca Nacional de Madrid, una de las partes del códice, Libro IV (Historia Turpini), que había sido eliminado en el siglo 17 se reincorporó luego en el manuscrito. 



Los 225 pergaminos que componen el Códice Calixtino se dividen en cinco libros y dos apéndices. El primer libro versa sobre liturgia católica; el segundo y el tercero (Libro de los Milagros y Traslado del Cuerpo del Apóstol a Compostela), sobre el apóstol Santiago; el cuarto, sobre las conquistas del rey franco Carlomagno y el último, el Libro del Peregrino, es una completa guía para quien emprende la ruta jacobea hacia la capital gallega.
El Códice Calixtino se abre con dos folios en los que el pontífice Calixto II relata, a través de una carta dirigida a "la muy santa asamblea de la basílica de Cluny" y a "Diego Gelmírez, arzobispo de Compostela", los testimonios relacionados con los milagros realizados por el apóstol Santiago recogidos "recorriendo las crueles tierras y provincias durante 14 años". La misiva se completa con detalles sobre cómo sobrevivió el manuscrito a diferentes peligros.




Libro I (fols.4-139) contiene sermones, homilías y textos de la liturgia de Santiago, entre ellos numerosos cantos musicales y dos composiciones polifónicas escritas específicamente para la nueva liturgia (fols. 101V-139). Libro que es precedido por una extraña y claramente falsa carta del Papa Calixto (fols.1-3). 




Libro II (fols.140-155), conocido como el "Libro de los Milagros," es una colección de 22 milagros adjudicados a Santiago que habían tenido lugar en diferentes zonas de Europa.




Libro III (fols.156-162) narra el traslado del cuerpo de Santiago desde Palestina a Santiago de Compostela.




Libro IV (fols.163-191), o Turpini Historia, es la historia de Carlomagno y Roldán (Historia Karol Magni et Rotholandi). Se ha atribuido falsamente a Turpin, arzobispo de Reims. Aunque este libro fue originalmente una parte del Codex Calixtinus, se retiró en 1620 y circuló ampliamente como una unidad independiente. Afortunadamente, como ya se mencionó, el ​​libro ya tiene su lugar original en el códice. 





Libro V (fols.192-225) es el famoso "Liber Peregrinationis" ("Guía del peregrino medieval") atribuido a Aymeric Picaud. Es considerada la más antigua guía turística de Europa. Composiciones musicales (incluyendo conductus, canto monofónico y polifónico, tropos y organum) aparece en fols. 214-222. El códice termina con un apéndice que tiene varios poemas e himnos relacionados con Santiago.



El Codex Calixtinus es un maravilloso testimonio de la estructura política, social, cultural, religiosa, musical e intelectual del mundo medieval.


"La Guía del peregrino medieval", que ofrece vívidas descripciones de los diferentes pueblos y la gente, sus costumbres, hábitat, organización de carácter, las costumbres lingüísticas, y la fusión única de elementos franco-hispánicos, es una lección hermosa de etnografía.


La música en el códice es un tema en sí mismo y ofrece una visión maravillosa sobre el estado de la composición musical en el siglo XII: los textos de Santiago, junto con sus tropos y secuencias que acompañan en monofónico son claro ejemplo de cómo la liturgia fue ampliada y embellecida para un nuevo gran día de fiesta. El punto culminante es el repertorio musical de la polifonía, que incluye la primera composición conocida para tres voces y sirve como un puente importante para la Escuela de Notre Dame. Sin este repertorio nuestra comprensión del nacimiento y la evolución de la polifonía en el mundo occidental estaría totalmente distorsionada.


 Autentificación notarial del facsímil del Códice calixtino

El Codex Calixtinus fue copiado por al menos cuatro manos, dos de ellas muy similares. Al autor principal se le conoce con el nombre de Scriptor I. La autoría de Aymeric Picaud, sacerdote francés del siglo XII, es hoy controvertida.
El manuscrito original constaba de 27 cuadernos: el primero era un quinión y el resto eran cuaterniones. Ya en época antigua se produjeron cambios en algunos cuadernos que alteraron la estructura del códice. Después, hacia el siglo XV se perdió el folio 220, que originariamente iría en blanco y pertenecería al último cuaderno. También debió perderse un folio, así mismo en blanco, que antecedía al actual folio 1. De ser esto cierto, el manuscrito llevaba, como era usual, el primer y el último folio en blanco sirviendo como guardas.
Posteriormente, quizás durante la encuadernación realizada a finales del siglo XII, se añadió a la estructura primitiva del códice un segundo apéndice (Apéndice II).
El libro IV fue separado del manuscrito en 1609, lo que conllevó el maltrato de los cuadernos 20, 21 y 24. Ambos volúmenes fueron encuadernados por separado por Alonso Rodríguez León. Finalmente, el libro IV fue agregado de nuevo durante la restauración de 1966, lo que exigió varios arreglos al manuscrito. En la misma restauración se recortaron las hojas que eran más grandes y sobresalían del resto.
Las anotaciones marginales que los canónigos de Compostela dejaron en el manuscrito, demuestran que el códice fue usado y leído ininterrumpidamente, al menos, hasta mediados del siglo XVI. Sin embargo, parece que a principios del siglo XVII el manuscrito dejó de interesar, cayendo en el olvido durante muchos años.
En la segunda mitad del siglo XIX, el manuscrito fue redescubierto por el canónigo archivero de la Catedral de Compostela, Antonio López Ferreiro. Sin embargo, fue dado a conocer públicamente por el jesuita Fidel Fita y Aureliano Fernández Guerra. En 1879, se trasladaron a Santiago en un viaje de estudio y peregrinación. Al año siguiente, en 1880, publicaron un libro acerca de su viaje a Santiago (Recuerdos de un viaje a Santiago de Galicia), dedicando los capítulos X y posteriores a la descripción y estudio del Codex calixtinus. El libro incluía una fotografía del himno Dum Paterfamilias y una transcripción de su texto, así como varios versos del himno Ad honorem Regis summi.

http://www.xacobeo.fr/ZF2.04.Cod_Kaydeda_es.htm
https://vivecamino.com/la-peregrinacion/el-codice-calixtino/
https://es.wikipedia.org/wiki/Codex_Calixtinus#Historia
 http://www.amagicallife.net/wp-content/uploads/2012/12/Codex-Calixtinus-e1356272696813.jpg
http://blogs.elpais.com/.a/6a00d8341bfb1653ef0167683a5496970b-500wi
https://www.google.es/search?q=CODEX+CALIXTINUS&client=firefox-b&source=lnms&tbm=isch&sa=X&ved=0ahUKEwjhkuyt_ZHPAhWBVxQKHeXlCEoQ_AUICCgB&biw=1600&bih=809#imgrc=9k6bjSyxk3PTAM%3A
http://3.bp.blogspot.com/-87M3hNN6JfA/VRBdnA7bIlI/AAAAAAAAAV4/EeQxGk33XTY/s1600/CODEX-CALIXTINUS-3-G.jpg

sábado, 21 de julio de 2018

RAMON GOMEZ DE LA SERNA Y LAS GREGUERIAS


Escritor español, nacido en Madrid el 3 de julio de 1888 y fallecido en Buenos Aires (Argentina) el 12 de enero de 1963, que está considerado la figura clave de laVanguardia. Aunque licenciado en Derecho, ligó su vida indisolublemente a la literatura, y a la obra resultante sólo pueden aplicarse adjetivos que resalten su extremada originalidad, su determinante influencia y su colosal vastedad. Autor incatalogable, escribió siempre con ingenio y brillantez, con la seguridad de que cualquier texto, por breve e insignificante que parezca, puede ser una genial obra literaria. Su afán de renovar la literatura tradicional le llevó a crear nuevas formas de expresión (como la greguería o la novela lírica) en las que siempre estaba presente la poesía. Sin embargo, no cultivó la creación poética propiamente dicha.

Ramón Gómez de la Serna, óleo de Enrique Segura.

"Nací, o me nacieron, el día 3 de julio de 1888, a las siete y veinte minutos de la tarde, en Madrid, en la calle de las Rejas, número cinco, piso segundo." Así comienza uno de sus libros más significados, Automoribundia, un sentido trazado de su biografía, en la que, claro está, no podía constar de su puño y letra que falleció en Buenos Aires el 12 de enero de 1963.
Aunque viajó mucho por América y Europa, su vida estuvo ligada a los ambientes culturales y literarios de su ciudad natal, hasta que tuvo que abandonarla durante la Guerra Civil, para exiliarse en Argentina.
Como era hijo de un ilustre hombre de Leyes, fue presionado en su familia para que estudiara Derecho. Sin embargo, desde muy joven se mostró mucho más interesado por el periodismo y la literatura.
Pronto se dio a conocer como escritor gracias a sus brillantes artículos publicados en los principales periódicos y revistas. A lo largo de su vida, publicó miles de colaboraciones en medios de comunicación tan difundidos en su tiempo como El SolLa VozRevista de Occidente y El Liberal.
En 1915 fundó la tertulia del café Pombo, en la que ejerció de abeja reina del panal de literatos y artistas que allí se congregaba y del que dejó constancia plástica el pintorJosé Gutiérrez Solana. Su influencia se dejó sentir más allá de las mesas del local, y su novísimo quehacer literario alumbró y deslumbró a la vanguardia española. La afamadaGeneración del 27, por ejemplo, mucho debe, entre otros faros culturales, al luminoso Ramón Gómez de la Serna.


Gómez de la Serna, personaje central de la obra de J. Solana. La tertulia del Café de Pombo (1920).
No sólo fue conocido y admirado por sus escritos literarios y sus artículos periodísticos, sino también por su brillante labor como conferenciante. Decidido siempre a sorprender, llegó a dar una conferencia subido al trapecio de un circo.
También fue el fundador, junto a Azorín, del PEN Club español (o sea, la sucursal hispana del club de escritores más importante del mundo). Y ejerció como secretario del Ateneo de Madrid.
Practicó lo que él llamaba el "madrileñismo", que consistía en disfrutar de la rica y bohemia vida cultural de su ciudad natal, sin perderse por ellos los encantos castizos (toros, tabernas, etc.). Pero también viajó mucho, con el deseo de ampliar sus conocimientos y descubrir novedades artísticas y literarias.
En 1931, ya con más de cuarenta años de edad, se casó con la escritora Luisa Sofovich. Durante la II República siguió animando constantemente el panorama cultural español, y al comienzo de la Guerra Civil abandonó España rumbo al exilio en Argentina. Allí, a pesar de no participar en política, sufrió las consecuencias de la caída del general Perón.
Falleció en Buenos Aires; el ayuntamiento de Madrid gestionó la repatriación del cadáver, y hoy sus restos descansan en el Panteón de los Hombres Ilustres, sito en la Sacramental de San Justo, en la misma fosa que Mariano José de Larra.






En los textos de Ramón Gómez de la Serna se hace difícil separar lo autobiográfico de lo que no lo es, a tal extremo llega su presencia en cuanto escribe. Es, sobre todo, un escritor de sí mismo, que se describe subjetivamente a través del mundo, de las personas y cosas que le rodean. Y su manera de darse en sus libros la llevó a cabo en una prosa renovadora, con la que entremezcló y superó diferentes géneros y soportes. La literatura de Gómez de la Serna es la frontera donde termina la sequedad y la adustez de los prosistas de la Generación del 98 y renace el humorismo: un territorio nuevo, regado por la fantasía y el humor.
Su estética la definió en Ramonismos , y uno de los elementos que la compusieron es la greguería, construcción breve y ocurrente que el autor definió como "metáfora + humor". Sobre este arte de captar lo efímero, sirvan los siguientes ejemplos, escarzados entre la, Novísimas greguería y Total de Greguerías y sin contar las innumerables que dejó dispersas en otros textos.


Nombre dado por el escritor español Ramón Gómez de la Serna a unos aforismos que tienen algo de epigramáticos por la intención satírica y el rasgo de ingenio que entrañan, caracterizados por la metáfora, la paradoja, la antítesis y la hipérbole.
Forma literaria mínima propia de la literatura española del siglo XX que cae, al mismo tiempo, dentro del ámbito de la literatura apotegmática o del refrán, de la facecia o chiste, y hasta de la prosa lírica y el epigrama. El padre de la greguería fue el escritor novecentista y vanguardista Ramón Gómez de la Serna, quien explicó esa especial y variada condición por medio de la siguiente fórmula:
Greguería = Metáfora + Humor.
Valgan algunos ejemplos suyos, sacados de entre las más de diez mil que llegó escribir:
- "La sopa es el baño del apetito."
- "La luna pone en el bosque luz de cabaret."
- "Existe un viento que suena como si la naturaleza estuviese mal de los bronquios."
- "El agua no tiene memoria: por eso es tan limpio."
- "La sandía es una hucha de ocasos."
- "El mar es la rotativa más antigua del mundo, que tira incesantemente y en rotograbado el diario La Ola."
- "La gallina llena el suelo de asteriscos."
Con estas pequeñas composiciones literarias, Gómez de la Serna mostró, según él mismo confesaba, lo siguiente: “La greguería es el atrevimiento a definir lo que no puede definirse, a capturar lo pasajero, a acertar o a no acertar lo que puede no estar en nadie o puede estar en todos”. Lo que en origen fue un experimento típico de un autor vanguardista acabó por entusiasmarlo hasta tal punto que las estuvo escribiendo por espacio de aproximadamente medio siglo; cerca de la greguería, si es que no lo son, son las composiciones que este mismo autor tituló como MomentosMiradas,Parecidos o Mentiras.


Gómez de la Serna explica también la procedencia de tan singular término: “¿Que por qué se llaman Greguerías? Al encontrar el género me di cuenta de que había que buscar una palabra que no fuese reflexiva ni demasiado usada, para bautizarle bien. Entonces metí la mano en el gran bombo de las palabras y al azar, que debe ser el bautizador de los mejores hallazgos, saqué una bola... Era ‘greguería’, aún en singular; pero yo planté esa bolita y tuve un jardín de greguerías. Me quedé con la palabra por lo eufónica y por los secretos que tiene en su sexo”. Y así es: el término no es invención del autor, pues en el DRAE vale lo mismo que “vocerío o gritería confusa de la gente”; no obstante, en su explicación, Gómez de la Serna aún añade algo de su gracejo característico: “En los anteriores diccionarios, significaba el griterio de los cerditos cuando van detrás de su mamá”.
Es seguro que el genial e histriónico autor, en esta su creación más original, estuviese partiendo no sólo de su ingenio sino de algunos sólidos basamentos: para el pasado, contaba con el modelo de un autor como Marcial (sus Epigramas se mueven igualmente entre el lirismo y la jocosidad), en una época en que la estética del mundo clásico aparecía reivindicada por doquier (sobre todo en las artes plásticas de la Vanguardia, muy particularmente en escultura y arquitectura); otro modelo clásico, aunque esta vez oriental, era el del haiku japonés, que había ido ganando terreno en Europa desde el final del siglo XIX. Para el presente, disponía de la sólida aportación que el Impresionismo finisecular continuaba brindando al mundo occidental y del que su generación estaba sacando partido.
Como quiera que sea, la mejor poética de la greguería es la que el propio Ramón (pues así se ha llamado con frecuencia al autor hasta en los ensayos eruditos) dejó al editar sus mejores composiciones entre los años 1952 y 1960. El género fue cultivado por algunos de sus amigos y contemporáneos, como los escritores españoles Enrique Jardiel Poncela y Noel Clarasó o los poetas argentinos Ricardo Güiraldes y Oliverio Girondo, autor a quien Ramón dedicó la antología antes citada.
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http://www.elmundo.es/elmundo/hemeroteca/2015/04/08/m/cultura.html
http://www.enciclonet.com/articulo/gregueria/
http://madrid.lecool.com/event/ramon-gomez-de-la-serna/

miércoles, 18 de julio de 2018

ALFONSO X Y LAS SIETE PARTIDAS




Código jurídico de la Baja Edad Media castellana, redactado a mediados del siglo XIII y considerado como la recopilación legislativa más importante en la historia del Derecho español. Fue realizado por orden del rey Alfonso X el Sabio, que inició y dirigió su redacción, como en el prólogo de la misma se da a entender ("fecimos este libro..."); con su nombre, hace referencia a las siete partes o partidas en que está dividido. Fue bautizado así por los jurisconsultos del siglo XIV, aunque, en opinión de Martínez Marina, el responsable de tal denominación fue el jurista Oldrado, autor en tiempos de Fernando IV de las conocidas por Leyes del Estilo. También es conocido con el nombre de Código de Alfonso X el Sabio, si bien en los manuscritos en que nos ha sido conservada no se les llama así ni con el nombre de Siete Partidas, sino con las denominaciones de Fuero,Libro de las leyes, Libro de las posturas, etc.
El Espéculo, basado en el Liber Iudiciorum y en la mejor tradición foral leonesa y castellana, debió parecer a Alfonso X un proyecto legislativo que no se amoldaba a la nueva situación política. Por ello, decidió emprender una nueva recopilación en la que tuviese cabida en mayor medida el Derecho del Imperio, junto con el eclesiástico o canónico. En una palabra: “En las Partidas, Alfonso X recoge el derecho de la Recepción, sin prescindir por ello de la tradición hispánica, que queda subordinada ahora a las leyes del Imperio y del papado. De aquí que dentro de las Partidas se acoja el Derecho canónico y el Derecho romano, Alfonso X no quiere hacer una ley para el Imperio, sino una ley para sus reinos, pero digna de un emperador”.Esta vinculación de las Partidas al fecho del Imperio fue también señalada en 1960 por Rafael Gibert y recogida años más tarde en su Manual de Historia del Derecho Español(Granada, 1968).Hoy en día casi nadie pone en duda que las Partidas son una obra de Alfonso X, como lo son también el Fuero Real o el Espéculo. Cuestión distinta y más polémica es la compleja, y aún no bien estudiada, transmisión textual de la más importante compilación jurídica de la Edad Media española. Como es sabido, el Fuero Real se concibió como un fuero municipal sancionado por el rey y aplicable a villas y ciudades gobernadas hasta entonces por normas basadas en el Derecho consuetudinario o en sentencias o fazañas de jueces. Redactado aproximadamente a fines de 1254 , el Fuero Real se extendió rápidamente por Castilla la Vieja, Extremadura, la Transierra y hasta los territorios andaluces recién conquistados. El Espéculo, en cambio, se concibió como ley de alcance territorial válida para todo el reino. Su redacción se debió iniciar en torno a 1255 y se interrumpió cuando apenas si se había superado el Libro V. Se ha especulado acerca del porqué de esta anomalía, afirmándose que la causa de su interrupción fue la oferta del título imperial a Alfonso X en 1256 y su elección como emperador un año más tarde.



Las Partidas fueron redactadas entre 1256 y 1263-1265, y fueron objeto en vida del propio Alfonso X de varias revisiones, que afectaron principalmente a la Partida I. Fallecido el monarca se llevaron a cabo otras revisiones, anteriores todas ellas al año 1300. Y junto con las diferentes revisiones o redacciones se produjeron también interpolaciones, que contribuyeron a complicar aún más el ya de por sí confuso panorama textual de las Partidas. Como muchas de las obras mandadas componer por Alfonso X, las Partidas fueron fruto de la colaboración de un nutrido grupo de juristas. Posiblemente, Jacobo de las Leyes fue el principal de todos ellos, aunque tuvieron una participación especial otros juristas, como el Maestro Roldán (el autor del Ordenamiento de tafurerías), Fernán Martínez de Zamora, Raimundo de Peñafort y otros. Menor interés tiene la cuestión de dónde fueron redactadas las Partidas. Basándose en documentos registrados en la Partida III , se ha sostenido que fueron escritas en Sevilla; con parecidos argumentos se han defendido otras ubicaciones, como Toledo, Burgos, Murcia y hasta Valladolid. Como indica A. Pérez Martín, “lo más probable es que tal honor no corresponda a una ciudad solamente, sino a varias, máxime si tenemos en cuenta el carácter itinerante de la corte alfonsina”.
Esta obra está dividida en siete partes o partidas (al igual que el Setenario alfonsí), de acuerdo con interpolaciones bíblico-cabalísticas de la época que atribuían al número 7 una virtud especial. Contiene un total de 2.479 leyes repartidas en 182 títulos, y comienza con un prólogo ó proemio destinado a indicar los motivos de su elaboración, las fuentes y el contenido de cada una de sus partes. Similar al que da inicio alEspéculo, en él se expresa la intención de la obra: para que los reyes aprendan a“mantener sos pueblos en justicia et en paz”, a “conoscer las cosas segunt son” y a mirarse en sus leyes como en un espejo. Se ha seguido el método de compilar de manera ordenada las leyes “que fecieron los grandes señores et los otros sabidores del derecho”. Cada una de las Siete Partidas se inicia con un acróstico en el que se puede leer, en sentido vertical, el nombre del monarca: Alfonso.
"Al servicio de Dios


La fe católica

Fizo Nuestro Señor Dios

Onras señaladas

Nascen entre los omes

Sesudamente dixeron

Olvidanza et atrevimiento".

Así, "la regia voluntad de Alfonso se expande por las siete letras de su nombre, para que el conjunto entero encierre la potestad nominativa del rey", en opinión de Fernando Gómez Redondo. El plan de la obra presenta similitudes con el Digesto de Justiniano y con la forma expositiva de algunos autores árabes que también pudieron estar influidos por aquél. Cada Partida está dividida en títulos y éstos en leyes, y se advierte en toda la obra una tendencia, que ya aparecía en el Setenario, de abordar temas extrajurídicos. El contenido de cada partida es el que se explica a continuación:

Partida Primera
La primera partida comprende 24 títulos y 516 leyes. Comienza tratando de las fuentes del derecho (en el título I), una simbólica portada de la obra. Trata de la ley y la define apuntando a su contenido lo que produce efectos respecto a su obediencia (leyes justas e injustas); se refiere a la forma de elaboración de buenas leyes, relacionando la potestad de gobierno con la autoridad del saber y clasifica las leyes en canónicas y seculares.
Menciona las condiciones que debe reunir un buen legislador: tener a Dios presente, amar la justicia, tener conocimientos de derecho y estar dispuesto a enmendar o mudar las leyes cuando fuese necesario. Finalmente establece los requisitos validez y la fuerza que posee la costumbre, es decir, según la ley, fuera de la ley y contra la ley.
Luego se dedica por completo al derecho canónico, o sea, a materias eclesiásticas. Se refiere a los dogmas y sacramentos, la organización de la Iglesia, prerrogativas y obligaciones de los clérigos y al derecho de asilo en las iglesias.
Existen importantes diferencias entre las versiones de esta partida. Ellas serían producto de una reelaboración, que se habría hecho con el objeto de limitar las facultades reales, ante el rechazo expresado por los nobles al texto original de la primera partida, que reafirmaba el poder del monarca frente a éstos. Esta situación también explicaría la llamada "promulgación tardía".

Partida Segunda
La segunda partida posee 31 títulos y 359 leyes. Se refiere al poder temporal, es decir, los emperadores, reyes y otros grandes señores (derecho público). Realiza una distinción entre poder espiritual y temporal, reconociendo una dualidad en la estructura del poder y una relación de armonía entre ambos mundos.
Establece importantes disposiciones de derecho político, refiriéndose al rey, al origen y fin del poder, y a la relación de mando y obediencia, fundada en la fe y la razón. Trata de los derechos y deberes del rey para con Dios, el pueblo y la tierra y los derechos y deberes del pueblo para con Dios, el rey y la tierra. Además trata de la familia y sucesión real, señalando las formas de adquirir el trono.
Esta partida se cierra refiriéndose a la universidad, una de las instituciones bajo medievales más importantes.
Partida Tercera
La tercera partida posee 32 títulos y 543 leyes. Trata de la justicia y la administración de justicia. Se refiere al procedimiento civil y al imperio judicial, siendo su tema principal el proceso: las personas que intervienen en el juicio y el procedimiento conforme al cual se tramita.
Sucesivamente se refiere al demandante y demandado; los jueces y abogados; los plazos y medios de prueba, entre los cuales se incluye a la escritura pública y, por ello, se refiere a los escribanos; las sentencias; y los recursos o alzadas contra éstas.
Termina tratando del dominio, reconociendo la existencia de ciertos bienes comunales; de la posesión ; la prescripción; la usucapción; y de las servidumbres.

Partida Cuarta
La cuarta partida posee 27 títulos y 256 leyes. Está destinada al derecho de familia y, además, a otros vínculos permanentes entre las personas, distintos del matrimonio y del parentesco.
Trata de los esponsales; el matrimonio, sujeto al derecho canónico (capacidad, forma y validez); el divorcio (no como disolución del vínculo matrimonial, sino como separación de "lecho y techo"); la filiación legítima y la filiación ilegítima; la patria potestad; la esclavitud, reconociéndola como "la más vil cosa de este mundo" después del pecado; el estado de las personas (libre y esclavo; hidalgo y persona común; clérigo y laico; hijos legítimos e ilegítimos; cristianos y moros o judíos; varón y mujer); el vasallaje y los feudos; y los vínculos de amistad.




Partida Quinta
La quinta partida posee 15 títulos y 374 leyes. Se refiere a los actos y contratos que puede el ser humano realizar o celebrar en el curso de su vida (derecho privado).
Trata del contrato de mutuo, prohibiendo el cobro de intereses o "usura"; de comodato; de depósito; de donación; de compraventa, con la distinción entre título y modo de adquirir (proveniente del derecho romano); de permuta; de locación o arrendamiento; de compañía o sociedad; de estipulación o promesa; y de la fianza y los peños (hipotecas y prendas).
Se refiere, también, al pago y a la cesión de bienes. Asimismo, incluye importantes normas de derecho mercantil, referidas a los comerciantes y contratos mercantiles.


Partida Sexta
La sexta partida posee 19 títulos y 272 leyes. Se ocupa del derecho sucesorio (sucesión por causa de muerte) y de las guardas. Asimismo, contempla normas sobre el estatuto jurídico del huérfano.
Se refiere a la sucesión testada y al testamento; a la legítima y, brevemente, a la sucesión intestada. Regula las tutelas y curatelas (guardas) y la figura de la restitutio in integrum.

Partida Séptima
La séptima y última partida posee 34 títulos y 363 leyes. Se dedica al derecho penal y procesal penal, es decir, a los delitos y al procedimiento penal (de carácter inquisitivo). Además incluye referencias al estatuto jurídico de los musulmanes y judíos.
Admite el tormento ante la insuficiencia de otras pruebas del delito, estableciendo los requisitos de procedencia o exclusión.
Gran parte está dedicada a tratar diversos delitos (que denomina yerros), entre ellos: la traición contra el rey (falta de fidelidad); la falsedad y los homicidios, distinguiendo tres situaciones: homicidio delito (doloso), accidental y en defensa propia; los delitos contra la honra; los robos, hurtos y daños, distinguiendo claramente el robo del hurto; los engaños y estafas; el adulterio, el incesto, la violación, la sodomía, la alcahuetería y la hechicería; la herejía, el suicidio y la blasfemia.
Distingue el hecho cometido por un inimputable (entre otros, el loco y el menor de diez años) del realizado por una persona que posee imputabilidad. Además, reconoce la figura de la tentativa y del delito consumado y prevé ciertas formas de instigación y complicidad. Asimismo, contempla circunstancias eximentes, atenuantes y agravantes y se ocupa de la prisión, estableciendo normas para el alcaide.
Establece que la finalidad de la pena es la retribución (castigo por lo hecho) y la prevención general (medio de intimidación general, para que el hecho no se repita). Contempla siete especies de penas, consagrado el carácter público de la actividad represiva (las cuatro primeras para los yerros mayores y las otras para los yerros menores): pena de muerte o pérdida de un miembro; trabajo perpetuo; destierro perpetuo con confiscación de bienes; prisión perpetua; destierro perpetuo sin confiscación de bienes; infamia o pérdida de algún oficio; y azotes o heridas públicas, o exposición desnudo y untado en miel para sufrir las molestias de las moscas.



Hasta ahora la referencia fue sobre la compleja cuestión de la azarosa composición de las Partidas.Resta ahora tratar una controversia que ha dividido y divide todavía a los historiadores: ¿Llegaron a promulgarse las Partidas? La mayoría de los autores se pronuncia de forma negativa. Por ejemplo, A. Pérez Martín opina que “consta que Alfonso X tenía intención de promulgarlas como cuerpo vigente, pero parece que no lo llegó a hacer formalmente, si bien fueron utilizadas por el tribunal de la Corte y los juristas...J.F. O´Callaghan, sin embargo, ha defendido la tesis de que, dado que las Partidas constituyen una revisión del Espéculo, y éste sí había sido promulgado, las Partidas no precisaron de una promulgación oficial tanto más cuanto que el rey se había reservado el derecho “de corregir el código [del Espéculo] si fuese necesario” .
En cualquier caso, el prestigio creciente que adquirió esta obra debió influir para que en el reinado de Alfonso XI algunas leyes de las Partidas se aplicasen, introduciéndose de tal modo en la práctica de los tribunales que las Cortes de Segovia de 1347 protestaron contra este fenómeno, que no debía agradar a los castellanos por lo que significaba de penetración de un Derecho ajeno a la tradición. Repasando la documentación alfonsí tenemos abundantes testimonios de que si las Partidas no fueron promulgadas en su conjunto, sí lo fueron por vía de remisión a los concejos de algunas de sus disposiciones. Éste sería el caso, por ejemplo, de la normativa sobre el cobro del diezmo, o el ordenamiento sobre la forma de jurar cristianos, moros y judíos; o el ordenamiento sobre deudas de los cristianos con judíos o moros, y otras más que podrían derivarse del cotejo de la documentación alfonsí con el texto de las Partidas. La misma aplicación del principio del derecho de representación de los nietos en la herencia del abuelo y la sucesión al trono del propio Alfonso X es prueba de que lasPartidas fueron algo más que una enciclopedia del saber jurídico de la época.
Sea como fuere, el hecho es la principal obra jurídica de Alfonso X no alcanzó la sanción regia y oficial, que llega hasta hoy, hasta finales del reinado de su bisnieto Alfonso XI. En efecto, en el Ordenamiento de las Cortes de Alcalá de Henares las Partidas “fueron declaradas derecho supletorio del Ordenamiento de Alcalá y de los fueros municipales” (A. Pérez Martín), dejando de ser “el libro de leyes del rey para convertirse en el libro de leyes al que deben acudir todos los sometidos al señorío del rey, si no se encuentra en el Ordenamiento de Alcalá –y en la legislación regia posterior– y en el derecho municipal y señorial norma aplicable al conflicto planteado” (A. Iglesia). Desde entonces estuvieron vigentes hasta bien entrado el XIX. La influencia de las Partidas fue bien notoria tanto en la legislación castellana como en la de otros reinos peninsulares y hasta europeos. Desde muy pronto circularon traducciones al catalán, portugués, gallego y, en los siglos XIX y XX, al inglés, dándose la particularidad de ser aplicada en territorios que hoy forman parte de los Estados Unidos de América y que en la época colonial pertenecieron a España. De hecho, estados como el de Florida la mantienen en vigor en lo referente a aspectos como las sucesiones y herencias.

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lunes, 16 de julio de 2018

GREGORIO MARAÑÓN Y LA ESPERANZA ANTE LA CRISIS DEL SIGLO XX (II DE II)


Como español a secas;Marañón vio a España,la criticó y esperó en ella y de ella según la pauta estimativa de la generación a que pertenecía y que hoy se suele llamar "del 14":y como médico (por honda y bien servida vocación lo fue,como la eminencia que todos conocemos),su visión,su crítica y su esperanza obviamente tuvieron como suelo y marco la empresa que comúnmente se propuso la médica de esa generación.
Bien notorios son,los nombres cimeros de la Generación del 14: Ortega, Ors, Perez de Ayala, Américo Castro, Madariaga, Azaña, Rey Pastor, Angel Herrera...Como pensador y como médico,con ellos estuvo Marañón. Heredera de las dos inmediatamente precedentes,la del 98 (Unamuno,Menedez Pidal...) y la de 1880 (Cajal,Menédez Pelayo...),en esa generación tuvo su principal agente la definitiva "europeización" de lo mejor de la cultura española. El amor a España, la crítica de España, el trabajo actualizador y creador y la esperanza en su actividad reformadora fueron notas comunes en la obra española de ese espléndido grupo de hombres.
Como Ortega,Marañón prosigue la tarea crítica frente a la realidad histórica y social de España,constante desde Feijoo, y en cierto modo desde Cervantes y Queved,en buena parte de los mejores españoles.Pero cuando uno de ellos ha cumplido una tarea no sólo desde su situación,también desde su talante personal, y (salvo en contadas ocasiones) el de Marañón le movió de ordinario a la expresión serena y sosegada. No es fácil encontrar en su obra frases comparables en vehemencia y aspereza tantas de Unamuno,Azorin y el propio Ortega.
En la anchura y variedad de su obra escrita,éstos son los motivos principales de su descontento ante lo que España ha sido en su historia y en su vida:

1-Deficiencia de nuestro interés por la ciencia y consiguiente escasez de nuestra producción intelectual y científica. Causas de tal deficiencia habrían sido :el haber vivido durante los siglos de nuestra grandeza "derramados hacia afuera,en perpetua guerra, ya de conquista, ya civil, sin alcanzar el reposo necesario para organizar la ciencia" ; "la falta de austeridad en el espiritu" y un "ambiente desfavorable,sin posibilidades económicas y con mil vias abiertas a la tentación" ; una viciosa orientación de nuestra religiosidad tradicional, un "miedo absurdo a buscar la verdad fuera de Dios,como si Dios no estuviera en todas partes".

2-Consiguientemente: la ausencia en nuestros hábitos de "esa suerte de crítica impersonal y rigurosa,que no excluye la cortesia"; una frecuente y abusiva consideración del ingenio y la buena pluma como patente de corso y motivo de absolución : " Basta tener pluma fácil y algo de ingenio a su servicio para que todo lo demás sea perdonado".

3-La conversión de la injusticia social en hábito: "En España,hasta hace muy poco,la buena mesa era privilegio de unos cuantos elegidos".Hábito a que da expresión médica el tempranísimo y acusado envejecimiento que la maternidad y la miseria habitual imprimen sobre el cuerpo de las mujeres de nuestro pueblo campesino.
4-Ciertas lacras de nuestra vida social,la frecuente hostilidad,expresa o tácita,frente al que triunfa,la excesiva carencia de ternura en la almas,la tendencia a la mitificación positiva o negativa del pasado...

En la vida española,escribió Marañón, "hay algo que nos mantiene en permanente vilo,algo que bordea,cada día,el drama" ; y la causa principal de ese "algo" estaría en la suma de los vicios y las deficiencias que el ve en la vida individual y colectiva de los españoles.Pero su denuncia no está movida por el masoquismo,sino por el amor; y cuando no es blanda complacencia, el amor lleva siempre consigo voluntad de verdad y de perfección, porque "en la vida de los pueblos, como en la de los individuos,la perfección no nace de la satisfación sistémica, sino al revés, del examen permanente de conciencia y de la dolorosa,pero profunda,contrición".
Completando su visión de si mismo,puede decirse que Marañón fue un "esperanzado oficiante en la religión de crear esperanzas":Criticó la realidad de España porque con voluntad de perfección y esperanza en su futuro la amó.Con auténtica esperanza,no con ligero y retórico optimismo, y por consiguiente poniendo bajo un "si" condicional su confianza en el logro de lo esperado. "Si" que en su caso llevaba dentro las siguientes exigencias :

1ª- Reforma de la vida española por la vida de la educación.Tan pronto como como en la segunda mitad del siglo XIX se hizo viva y apremiante la conciencia de nuestro atraso respeto de las otras naciones de Europa ,surgió asi el propósito de conseguir mediante la educación la necesaria "puesta al dia" de la sociedad española.

2ª-Exigencia de una europeización de España centrada por la de su cultura superior,semejante a la que en el primer decenio habia formulado Ortega.De ese europeismo ha surgido la egregia gavilla de los españoles para los que ser europeos consiste,en ser "europensibus ipsis europernsiores",(mas europeos que los mismos europeos),en tanto que abiertos sin prejuicios nacionalistas a toda la diversidad de la cultura europea.

3ª-Voluntad de una eficacia social de la reforma duradera en el tiempo; por consiguiente,creación y fomento de instituciones idóneas para la ejecución del propósito reformador.El Instituto de Patología Médica fue, en el caso de Marañón,testimonio fehaciente de esa voluntad, aunque el excesivo optimismo de su fundador respecto de la calidad moral de los herederos de su obra médica privara de la necesaria solidez administrativa a tan importante empresa; mas tambien fue expresión de ella su activa participación en cuantas instituciones cientificas o literarias (academias,sociedades etc..quisieron solicitarla).

4ª-Un amoroso conocimiento de la tierra de España,movido,como el de Ortega,por le que habia inicado la Institucion Libre de Enseñanza y heredaron los hombres del 98 ."Si el amor es la raíz y el decoro de mi existencia",decia en 1937 a los gallegos de Montevideo," es no sólo porque nací en la Península de los altos y tristes destinos,tambien porque he empleado las horas de más noble afán de mi vida en conocerla palmo a palmo,con la mirada incansable con que buscamos hasta las honduras recónditas del alma de la mujer amada.No hay camino de España que yo no haya reconocido,ni vereda de sus serranias que no haya hollado con mi pié..."

5ª-La igualmente amorosa estimación de lo popular español: las cocina regionales,la tauromaquia,el folklore,la vida cotidiana de los campesinos...Con un literato y un pintor de la generación del 98, Valle-Inclan y Zuloaga,varios eminentes miembros de la del 14 (Ortega,Marañón,Perez de Ayala...) rompieron con la tradicional separación social entre el intelectual y el festivo, y dieron una versión actual y española a la tan espléndida sentencia de Terencio " Hispanus sum,et nihil hispanici a me alienum puto".

6ª-Con el ánimo de comprensión del liberal genuino como fundamento,pero sin renunciar jamás a la lucidez y a la crítica,un constante amor de salvación a todo lo salvable en la realidad y en la historia de España: no sólo,por tanto, a las personas y las hazañas que sinceramente quiso y admiró (Vives,Feojoo,Galdós,Cajal...) tambien a alas mas controvertidas.Su carácter y su oficio de médico, juntos entre si,a eso le condujeron cuando se decidió a ser también historiador." Analizando cualquier hecho histórico",escribió ," Llegamos siempre a la esfera imponderable de la intención,en la que reside el nudo del drama de la Historia y en la que hay argumentos para justificar todos los actos humanos y par explicar todas las pasiones!.

Tal fue a grandes rasgos,la estructura del "si" condicional  de la esperanza española de Marañón:tácitamente vino a decir :  "Si todo esto se cumple en la vida social y política de España,no sólo en sus minorías mas cultas,la esperanza en su futuro tendrá su fundamento". A lo cual cabria responder con una interrogación ..¿Y si todo eso no se cumple? 
Muy poco o nada fueron cumplidas esas condiciones de la esperanza de Marañón 
Marañón esperaba "In spe contra spem",sutil y donosamente escribió Ortega " Son tan debiles en España las esperanzas, que los españoles tenemos que abrigarlas para que no se nos mueran" ...
Abrigador de su esperanza en España,además de oficiamnte en la tarea de suscitarla,fue de por vida el español Gregorio Marañón...
   
 Bibliografia:
Pedro Lain Entralgo "Esperanza en tiempo de crisis" (Galaxia Gutemberg)