viernes, 31 de marzo de 2017

JUEGO REAL DE UR



El Juego Real de Ur, que data del 2600 a.C. y que podemos encontrar en el British Museum de Londres; este juego de tablero fabricado con una calidad exquisita decorado con conchas talladas, lapislázuli y piedra caliza fue encontrado en las tumbas reales de la ciudad de Ur por Sir Leonard Wooley.
Es uno de los juegos más antiguos de la humanidad que se conocen hoy en día. En su día era un juego muy popular en Sumeria. El Juego Real de Ur más conocido es el que se encuentra en el Museo Británico. Este juego se encuentra en la sala 56, Mesopotamia. El tablero está hecho de madera y se conservan bastante bien las casillas y el colorido inicial.  Las dimensiones del juego son 30 cm de largo, 11 cm de ancho y 2,4 cm de espesor. Como se puede ver, era un juego manejable, lo que posiblemente popularizaría su extensión. Acompañando a este juego se encuentran las 14 fichas.

                                             Ruinas de la ciudad de Ur. al fondo se observa el zigurat. Iraq. 2006.
La ciudad de Ur fue una importante ciudad-estado situada en el Sur de Mesopotamia y que formaba parte de Sumeria. Sus ruinas se encuentran a 24 km al Suroeste de la ciudad iraquí de Nasiriya. Las ruinas de la ciudad eran llamadas por los habitantes locales Tell al-Muqayar. Como en otras ruinas de antiguas ciudades del Creciente Fértil, el primer término Tell significa montículo. En muchos casos estos montículos entierran debajo restos de ciudades o asentamientos prehistóricos o de la antigüedad.
Los primeros restos de Ur pertenecen al periodo de El Obeid (que ya se comentó de forma breve en la entrada El Proceso de neotilización en Próximo Oriente de La Crisis de La Historia). En este periodo de El Obeid se produjeron los primeros asentamientos urbanos en la zona, lo que hace de Ur una de las ciudades más antiguas de Sumeria. 
Tablilla en escritura cuneiforme del año 177 a.C. donde se explican las reglas del Juego Real de Ur. Museo Británico.
El Juego era para dos jugadores. Era del tipo “de carreras”, similar a los actuales parchís o backgammon. El juego se compone de un tablero de madera en las cuales hay 20 casillas. Normalmente existen dos piezas de doce y seis casillas respectivamente, unidas por un puente de dos casillas. Todas las casillas están decoradas por grupos con imágenes similares. Destacan cinco casillas especiales, las cuales tienen un dibujo en forma de roseta. Estas casillas se encuentran en zonas simétricas del tablero. En la imagen del Juego Real de Ur se puede ver la disposición de estas casillas de forma fácilmente visible.
Adicionalmente, cada uno de los jugadores disponía de siete fichas. Un grupo de fichas era de color negro. El otro grupo de fichas era de color blanco. Estas fichas del juego solían ser pequeños discos de concha y lapislázuli, decorados o sin decorar. En el Juego Real de Ur existente en el Museo Británico las fichas están decoradas con cinco puntos. Para mover las fichas se usaban tres dados de forma piramidal. En ocasiones se usaban dados en forma de tetraedros o bastoncillos.

No se conocen las normas del juego en esta época pero se pueden deducir, por los hallazgos arqueológicos, como se jugaba el s. II a.C. En el Museo Británico se conserva una tablilla del año 177 a.C. que explica las reglas del juego y es la que se explica en el Museo Británico.
De forma general, cada jugador tiene cuatro fichas y 3 dados. El juego consiste en que cada ficha haga su recorrido y llegue hasta el final del tablero. Gana quien consiga sacar todas las fichas del tablero en primer lugar. Según las reglas del Museo Británico, la entrada de las fichas al tablero se realiza por el cuarto cuadro de las filas de los extremos. Un jugador entraba por la fila superior. El otro entraba por la fila inferior. El número de casillas que debe recorrer a partir de entonces viene dado por las diferentes combinaciones dadas por los dados. 
En el recorrido existen unas casillas que tienen un tratamiento particular, las llamadas rosetas. En principio parecen ser seguros donde una ficha no podía ser capturada pero también podrían servir para conseguir una tirada extra o para enviar a una ficha de vuelta al comienzo. El hecho es que se sitúan cada cuatro casillas, lo que sugiere que el número cuatro era especialmente importante en el juego.
El recorrido total es de 14 casillas, lo que hace que el juego sea relativamente rápido. Hay otras hipótesis que suponen otros recorridos o incluso que una vez llegado al final se tenga que volver al principio. Otra hipótesis supone que cada jugador comenzaba por una de las casillas marcadas con rosetas en la esquina izquierda, recorrían separados las cuatro casillas de las filas de los extremos, luego pasaban el puente y giraban en redondo, pasando por las seis casillas de la segunda pieza, para embocar de vuelta la fila central hasta llegar al extremo izquierdo, donde estaba la meta. Este recorrido hacía un total de veinte casillas.

http://www.mj2artesanos.es/tienda/modules/homeslider/images/d516e018b588869d2473e4d8fbe7ea1eaa3b64f2_Juego%20Ur.jpg
http://www.historiaantigua.es/articulos/tumbasrealesur/tumbasrealesur.html
http://cadenaser.com/programa/2011/11/24/ser_historia/1322093836_850215.html
http://www.historiayarqueologia.com/profiles/blogs/ur-sir-leonard-woolley-y-las-huellas-del-diluvio
 http://www.lacrisisdelahistoria.com/juego-real-de-ur/de forma piramidal.
https://commons.wikimedia.org/wiki/File:British_Museum_Royal_Game_of_Ur.jpg

miércoles, 29 de marzo de 2017

LEONOR DE AQUITANIA



Entorno a Leonor de Aquitania existe una leyenda negra alimentada por el paso de los siglos y la multitud de elucubraciones que se han hecho en relación a su comportamiento, su aspecto físico, su espléndida preparación cultural, su amor por el mundo trovadoresco y su increíble fortaleza, pues vivió ochenta años en un mundo en el que la esperanza de vida era mucho menor. Una trascendencia nada habitual para una mujer de la época.
Esta visión tan negativa de la duquesa de Aquitania comienza con los testimonios que recogen los monjes y los clérigos de la época, quienes se encargaron, tal vez bajo una mirada de desconfianza hacia la mujer, de mostrar a una Leonor que, lejos de llevar una vida tranquila, transgrede las normas habituales. Además, y como muestra inequívoca...la describen como una mujer muy bella y por ello sospechosa de cualquier acción contra los hombres...


En épocas posteriores, los documentos que éstos últimos dejaron fueron interpretados por historiadores, quienes adoptan diferentes posturas entorno a la figura de Leonor. Los franceses reprocharán a Leonor haber roto, con su conducta y su divorcio, la unidad francesa . Otros, por el contrario, describen a Leonor como una reina avariciosa, egoísta, elucubradora y sedienta de poder. Un tercer grupo de historiadores considera a Leonor de Aquitania como una de las primeras feministas de la Historia. Hay por tanto, interpretaciones para todos los gustos.
Independientemente de estas ideas, y como dijo Jean Flori, el mejor biógrafo de Leonor de Aquitania, no es posible separar a Leonor de su leyenda porque tan sólo la conocemos a través de ésta . 
Por último, cabe recordar que Leonor fue dos veces reina y madre de tres reyes. Intentó vivir la vida que ella quería. Así nace la historia sobre Leonor de Aquitania, una mujer entre el mito y el símbolo.
En la Francia del siglo XII esta mujer, Leonor de Aquitania, heredó el mayor feudo del reino. En un mundo gobernado por hombres, su fuerte personalidad y su educación le permitieron no sólo gobernar el ducado que heredó sino también ser reina de Francia y de Inglaterra.



El origen del ducado de Aquitania es bastante confuso, aunque se puede situar en el siglo VII siguiendo el territorio de la provincia romana de Galia Aquitania, conquistado por Craso cuando aún era lugarteniente de Julio César.
Tras la centralización de poder por parte de Carlomagno, la corona de Aquitania (que durante los primeros siglos fue ora ducado, ora reino) recayó en Carlos el Calvo, junto al resto de Francia Occidental.
Pero eso no era del agrado de los nobles aquitanos que, aprovechando la pérdida del poder real, ofrecieron la corona de Aquitania a Luis el Germánico, rey de Francia Oriental y hermano de Carlos el Calvo. Tal era el descontento de los aquitanos con Carlos II que amenazaron con entregar la corona a los vikingos (asentados en Normandía) o a los sarracenos de al-Ándalus.
Para evitar el mal mayor (que buena parte de su reino acabara en manos de los sarracenos, los vikigos o, peor aún, de su hermano), Carlos terminó entregando finalmente la corona de Aquitania a Ranulfo I de Poitiers; y su gobierno quedó así bajo los condes de Poitou durante todo el siglo siguiente.
En fin, ya sabemos como eran las cosas en la Europa de la época, así que narrar todas las intrigas, sucesiones y cambios de corona sería tedioso tanto para mí como para ustedes. Así que, con su permiso,finalizo este tema diciendo que el ducado de Aquitania y el condado de Poitou quedaron unidos entre ellos y al ducado de Vasconia, con lo que la corte de Poitiers fue adquiriendo cada vez mayor importancia.
Y así, más o menos, estaba la situación a comienzos del siglo XII, con un Reino de Francia fuertemente feudalizado con la mitad o más de su territorio fuera del poder efectivo del rey, y la corona de Aquitania siendo la más fuerte de los feudos, con un poder prácticamente equiparable al real.
En 1122 nació Leonor en la corte de Poitiers, primogénita del futuro duque de Aquitania, Guillermo X. Digo futuro porque, al momento de nacer Leonor, el duque de Aquitania y conde de Poitiers era su abuelo Guillermo IX, el Trovador.
Que el sobrenombre de el Trovador no les engañe. Guillermo IX era un gobernante fuerte, que sostuvo varias guerras con el vecino condado de Tolosa, que llegó a conquistar, gobernando unos territorios más extensos que los del propio rey de Francia, Luis VI el Gordo,que fué excomulgado dos veces,una de ellas por repudiar a su esposa por la de uno de sus vasallos, el vizconde de Châtellerault. 
Ésa fue la corte en la que Leonor nació y se crió. Su padre, el futuro Guillermo X, no le dio la educación típica de una dama de la nobleza. Sí, aprendió costura y bordado, pero también aritmética, historia, latín… Cabalgaba y cazaba, algo reservado a los varones. Leonor era una muchacha inteligente y despierta, y recibió la educación necesaria para ser una reina capaz.
A pesar de ser primogénita, el hecho de tener un hermano varón hacía que no fuera la heredera de Guillermo X, sino que su destino era ser consorte. Sin embargo la muerte de su hermano en una peregrinación a Santiago de Compostela la convirtió en la heredera del ducado de Aquitania.
1137. En ese año Leonor cumplió quince años. También fue el año de la muerte de su padre, y tomó posesión de la corona del inmenso ducado de Aquitania. Se convertía en la persona más poderosa de Francia Occidental tras el propio rey Luis VI el Gordo. No fue el único cambio en la vida de Leonor de Aquitania aquel año.

Pueden hacerse una idea de lo que significaba todo ese poder en manos de una jovencita de quince años, por muy despierta que fuera y aún habiendo recibido una buena educación. En una época en que la política se hacía a base de intrigas, matrimonios, traiciones y asesinatos, el poder del ducado de Aquitania en manos de la joven Leonor era una gran potestad en unas jovenes manos.
Luis VI nada más morir Guillermo X arregló el matrimonio entre Leonor y su hijo y heredero, el futuro Luis VII. Luis VI había pasado todo su reinado combatiendo el poder de los nobles feudales, y la unión de las coronas de Francia Occidental y Aquitania reforzaría el poder de los Capetos.
Ese mismo año Luis VI murió,por lo que Leonor pasa de joven heredera a duquesa de Aquitania, esposa del futuro rey y reina consorte de Francia, todo en un mismo año.
Leonor resultó no ser la consorte sumisa que Luis VI había previsto para su hijo. Al contrario, su fuerte personalidad y su sólida formación, unidas al carácter piadoso e ingenuo del nuevo rey, hicieron que su papel en la corte fuera muy destacado.

El día de Nochebuena de 1144 caía bajo poder musulmán el condado de Edesa, uno de los estados cruzados creados en durante la Primera Cruzada. Fue uno de los primeros en ser creados en Tierra Santa, como también fue el primero en caer.
Y su caída provocó una reacción inmediata en Europa: el papa Eugenio III convocó la Segunda Cruzada para reconquistarlo, y numerosos reyes y nobles europeos respondieron de forma inmediata. Entre ellos Luis VII de Francia. Y no fue el único.
Leonor, acompañada de trescientas de sus damas y al frente de la tropas del ducado de Aquitania, se unió al ejército cruzado. Imagina lo que eso significaba en la mentalidad de la época. A Luis VII no le gustó la idea, pero ella, como duquesa de Aquitania y por tanto la mayor feudataria del reino, hizo valer su derecho de ocupar su lugar junto al resto de señores feudales.
La cruzada no sólo no tuvo buen resultado, sino que hizo que las tensiones entre la pareja se agravaran, hasta el punto de que a su regreso (por separado) solicitaron al papa la anulación de su matrimonio, basándose en el parentesco entre ambos,el cual lograron...
En este momento la situación vuelve a ser similar a la de quince años antes: Leonor estaba al frente del mayor y más poderoso territorio feudal de Francia, lo que la convertía en la heredera más deseada en una Europa gobernada por hombres. Sin embargo ahora ya no era una niña de quince años, sino una experimentada mujer que sabía muy bien cómo funcionaban la política y el poder feudal de la época.

Ese mismo año Leonor se casó con el heredero al trono de Inglaterra, quien dos años después se convertiría en Enrique II,con lo que llega a dominar, Inglaterra, Gales, Normandía, Anjou, Maine y Aquitania. Se creaba así el gran Imperio angevino, vasallos del rey de Francia pero controlando un territorio ocho veces superior al suyo.
Cinco hijos varones y tres mujeres tuvo el matrimonio, con una corte establecida principalmente (aunque no de forma permanente) en Poitiers. Tres de sus hijos serían reyes: Ricardo I Corazón de León, Juan I sin Tierra, ambos reyes de Inglaterra, y Leonor Plantagenet, reina consorte de Castilla por su matrimonio con Alfonso VIII.
Enrique II tenía una personalidad fuerte, como la de la propia Leonor, y ambos estaban acostumbrados a mandar, así que los choques entre ambos acabaron surgiendo. Leonor no estaba dispuesta a asumir el rol de esposa sumisa que se esperaba de ella.


El golpe definitivo a la relación vino de las continuas amantes de Enrique II. O, mejor dicho, de una de ellas, Rosamund Clifford, la bella Rosamunda.
Enrique II y Rosamund Clifford se conocieron durante una campaña del rey en Gales, en 1165 (ella tenía quince años entonces), y fueron amantes hasta su muerte (la de ella), en 1176. Once años.
Claro que hubo otras, pero la diferencia es que la relación del rey con la bella Rosamunda llegó al conocimiento público, y el orgullo de Leonor no pudo soportar semejante afrenta.
Así que, despechada, regresó a Aquitania llevándose a varios de sus hijos, entre ellos a Ricardo, futuro rey de Inglaterra. Y él, junto a sus hermanos Enrique y Godofredo, se rebelaron contra su padre.
Aunque la razón oficial fue el reparto de títulos que Enrique II estaba realizando entre sus hijos, pero manteniendo el poder asociado a esos títulos, la realidad es que Leonor instigó la rebelión, por cierto apoyada con regocijo por Luis VII de Francia, deseoso de ver reducido el poder de su vasallo.
Todo esto le costó la libertad a Leonor, apresada por Enrique II tras aplastar la rebelión. Dieciséis años permaneció presa, primero en el castillo de Chinon y después en el de Salisbury, hasta la muerte del rey.

Tras la muerte de Enrique II, el trono pasó a manos de su hijo Ricardo I, y durante sus ausencias (la ocupación de Sicilia, la Tercera Cruzada) Leonor fue la regente del Imperio angevino.
Tras el regreso de Ricardo de su cautiverio en el castillo de Dürnstein se retiró a la abadía de Fontevrault, de donde sólo salió dos veces: la primera para asistir a la coronación de su hijo Juan tras la muerte de Ricardo, y la segunda para viajar a Castilla, cuando ya era una anciana de setenta y ocho años, para elegir de entre sus nietas a la que habría de ser esposa de Felipe II de Francia.
Y allí, en aquella misma abadía, murió en 1204 a la edad de ochenta y dos años. ¡82 años en los siglos XII-XIII! Todo un logro.
Allí mismo fue enterrada la mujer más poderosa de su época y posiblemente de la Europa medieval, junto a su amado hijo Ricardo y a su no tan amado esposo Enrique.

http://bi.gazeta.pl/im/d5/2e/10/z16966357Q,Eleonora-na-XIV-wiecznej-miniaturze-i.jpg
http://www.arteguias.com/biografia/leonordeaquitania.htm
https://www.apuntesdehistoria.net/leonor-de-aquitania/#El_ducado_de_Aquitania 
https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/e/e1/John_William_Waterhouse_-_Fair_Rosamund.jpg/280px-John_William_Waterhouse_-_Fair_Rosamund.jpg 




martes, 28 de marzo de 2017

EL LIBRO NEGRO DE CARMARTHEN



El Libro negro de Carmarthen se cree que es el manuscrito más antiguo escrito completa o sustancialmente en galés, terminado alrededor de 1250. Su nombre se debe a su asociación con el priorato de San Juan Evangelista y San Teulyddog en Carmarthen y se conoce como negro por el color de su encuadernación. En la actualidad forma parte de la colección de la Biblioteca Nacional de Gales.
El libro contiene una colección de poesía con varias categorías. Contiene poemas con temas religiosos y odas de alabanza y de luto. De mayor interés para los estudiosos son los poemas que se basan en las tradiciones relativas a los héroes galeses asociados con la Yr Hen Ogledd y en especial los relacionados con la leyenda del rey Arturo y Merlín. Uno de los poemas, la "Elegía de Gereint, hijo de Erbin", hace referencia a la batalla de Llongborth –cuya ubicación ya no puede ser precisada y menciona la participación de Arturo en la batalla.







Williams y Russell presentaron en una conferencia en la Biblioteca Nacional de Gales algunos de sus hallazgos, haciendo hincapié en la importancia de continuar la investigación sobre el manuscrito. “Lo que hemos descubierto puede ser sólo la punta del iceberg en términos de lo que puede ser descubierto con las técnicas de mejora de imágenes“, afirmó el porfesor Russell. “El manuscrito es muy valioso y muy importante – sin embargo, puede haber todavía mucho que no sabemos acerca de él.”
A pesar de su valor actual, el Libro Negro de Carmarthen no era una producción elaborada, sino la obra de un sólo escriba que probablemente estuvo recopilando y registrando poemas galeses durante un largo período de su vida.
Esto es fácilmente visible en las propias páginas del manuscrito; las primeras páginas cuentan con un gran guión, textura copiada en la alternancia de líneas rectas, mientras que en otras partes del manuscrito ( tal vez cuando la vitela era escasa ) la mano es mucho más pequeña y las líneas por página.
Un ejemplo de esto último es el más antiguo poema acerca de las aventuras del legendario Arthur, que ve al héroe famoso buscando la entrada a un tribunal sin identificar y exponer las virtudes de sus hombres con el fin de ser admitido.

 
                                            página de la edición de G. Evans (1907) del Libro Negro de Carmarthen,
                                                 fragmento del primer poema del diálogo entre Merlín y Taliesin


Myrtin
Mor truan genhẏf mor truan.

Aderyv. am keduyv a chaduan.

Oed llachar kyulawr kyulauan.

Oed yscuid o tryuruyd o tryuan.



Talyessin.
Oed maelgun a uelun inimnan
Y teulu rac toryuulu ny thauant.

Myrtin.
Rac deuur ineutur ytirran.
Rac errith. a gurrith y ar welugan.
Mein winev in diheu a dygan.
Moch guelher y niuer gan elgan.
Och oe leith maur a teith y deuthan.

Taliessin.
Rys undant oet rychvant y tarian.
Hid attad y daeht rad kyulaun.
Llas kyndur tra messur y kuynan.
Llas helon o dinon tra uuan.
Tryuir. nod maur eu clod. gan. elgan.

Myrtin.
Truy athrui. ruy. a ruy. y doethan.
Trav athrau imdoeth bran amelgan.
Llat dinel oe dinet. kyulauan
Ab erbin ae uerin a wnaethan.

Taliessin.
Llu maelgun bu yscun y doethan.
Aer wir kad trybelidiad. guaedlan.
Neu gueith arywderit pan
Vit y deunit. o hid y wuchit y darperan.

Myrtin.
Llyavs peleidrad guaedlad guadlan.
Llyaus aerwir bryv breuaul vidan.
Llyaus ban brivher. llyaus ban foher.
Llyaus ev hymchuel in eu hymvan.

Taliessin.
Seith meib eliffer. Seith guir ban brouher.
Seith guaew ny ochel in eu seithran.

Myrtin.
Seith tan. vuelin. Seith kad kyuerbin.
Seithued kinvelin y pop kinhuan.

Taliessin.
Seith guaew gowanon. Seith loneid awon.
O guaed kinreinon y dylanuan.

Myrtin.
Sieth ugein haelon. a aethan ygwllon.
Yg coed keliton. y. daruuan.
Can ys mi myrtin guydi. taliessin.
Bithaud. kyffredin. vy darogan.

(en inglés)

Myrddin:
How sad with me, how said,
Cedfyl and Cadfan are fallen!
The slaughter was terrible,
Shields shattered and bloody.

Taliesin:
I saw Maelgwn battling--
The host acclaimed him.

Myrddin:
Before two men in battles they gather
Before Erith and Gwrith on pale horses.
Slender bay mounts will they bring
Soon will come the host of Elgan.
Alas for his death, after a great joy!

Taliesin:
Gap-toothed Rhys, his shield a span--
To him came battle's blessing.
Cyndur has fallen, deplorable beyond measure
Generous men have been slain--
Three notable men, greatly esteemed by Elgan.

Myrddin:
Again and again, in great throngs they came,
There came Bran and Melgan to meet me.
At the last, they slew Dyel,
The son of Erbin, with all his men.

Taliesin:
Swifly came Maelgwn's men,
Warriors ready for battle, for slaughter armed.
For this battle, Arderydd, they have made
A lifetime of preparation.

Myrddin:
A host of spears fly high, drawing blood.
From a host of vigorous warriors--
A host, fleeing; a host, wounded--
A host, bloody, retreating.

Taliesin:
The seven sons of Eilfer, seven heroes,
Will fail to avoid seven spears in the battle.

Myrddin:
Seven fires, seven armies,
Cynelyn in every seventh place.

Taliesin:
Seven spears, seven rivers of blood
From seven chieftains, fallen.

Myrddin:
Seven score heroes, maddened by battle,
To the forest of Celyddon they fled.
Since I Myrddin, am second only to Taliesin,
Let my words be heard as truth.

(la traducción en español no la pongo, ya que al ser poemas puedo utilizar metáforas erróneas que nada tienen que ver con el inglés)


Sic..."Estábamos examinando el texto bajo la luz ultravioleta" (recuerda el Profesor Paul Russell, director del proyecto) "Cuando, de repente, nos encontramos con el dibujo de dos rostros en el margen inferior de una página. Fue bastante perturbador, realmente. Sentimos que ellos nos estaban mirando a nosotros"Pensamos: ´¿quiénes sóis?´"


Esa pregunta no tiene aún respuesta, aunque hay algunos indicios: al lado del dibujo de ambos semblantes figura el nombre de una de las familias que fue alguna vez dueña del libro. Acaso esos dos rostros, hoy anónimos, corresponden a quienes una vez fueron lectores asiduos de estas páginas.
La luz ultravioleta reveló, en todo caso, mucho más que esas ilustraciones: permitió acceder a una enorme cantidad de notas manuscritas que habían sido borroneadas (se presume) en el siglo XV. Esas notas no solo permitirán entender la mentalidad de los lectores de este curioso volumen a lo largo del tiempo, sino que contienen material valioso de por sí. El equipo detectó incluso un poema completo en galés, hasta ahora desconocido.
Datado del siglo XIII,es, por lo tanto (como comenté al principio), el libro más antiguo escrito únicamente en el antiguo idioma celta del País de Gales que ha llegado hasta nuestros días. 
Russelll y su equipo planean continuar analizando a este antiguo libro, utilizando todos los recursos tecnológicos a su alcance para seguir develando sus secretos.



Segun un trabajo publicado por el portal de noticias Russia Today, durante abril de 2015, el Libro Negro de Carmarthen volvió a ser noticia cuando un grupo de investigadores de la Universidad de Cambridge encontraron en sus páginas dos rostros fantasmagóricos y versos de un poema, que al parecer habrían sido borrados de manera intencionada.
El descubrimiento (prosigue el medio Ruso) hecho por los investigadores Paul Russel  y Myriah Willuams, del Departamento de Anglosajones, Nórdicos y Celtas (ASNC) de esta universidad estadounidense, se realizó cuando las páginas del manuscrito fueron sometidas a luz ultravioleta y analizadas a través de un software de edición de imágenes, técnicas que revelaron lo que hasta ese momento no era posible de percibir a simple vista.
Y aunque aún no se ha hecho público el contenido de los rostros y versos ocultos entre las páginas del manuscrito, los investigadores señalan que el hecho probablemente haya sido ejecutado por Jaspar Gryffyth, a quien señalan como un posible propietario, que durante el siglo XVI, grabó en el libro su nombre en hebreo, y probablemente (según lo que reporta el medio Rusia Today) haya sido quien eliminó los poemas, dibujos y notas al margen, que los investigadores descubrieron en 2015.
Los responsables de la investigación (concluye Russia Today) creen que este hallazgo es sólo el primero de los muchos secretos que guardan en sus páginas el Libro Negro de Carmarthen. Habrá que esperar el resultado de más investigaciones para saber quiénes son los seres retratados al margen de este texto y qué dicen los versos que fueron borrados por uno de los muchos propietarios que este manuscrito tuvo a lo largo de más de ocho siglos.


http://www.ihistoriarte.com/2015/04/los-fantasmas-del-libro-negro-de-carmarthen/
http://louespiritucelta.blogspot.com.es/2010/08/el-libro-negro-de-carmarthen.html
https://es.wikipedia.org/wiki/Libro_negro_de_Carmarthen
http://www.laentradasecreta.com/wp-content/uploads/2015/04/libronegro1.jpg
https://www.elpensante.com/hallan-rostros-fantasmagoricos-y-poemas-secretos-en-el-libro-negro-de-carmarthen/
http://www.elmotoranalitico.com/2015/04/el-libro-negro-de-carmarthen-rostros.html

lunes, 27 de marzo de 2017

LOS LIBROS Y SU ENCUADERNACION



Obligado es reconocer a la encuadernación toda la importancia que merece. A lo largo de la historia, la labor del encuadernador ha sido accesorio a la del impresor. Su labor en el taller era en muchos casos, la de completar la labor del impresor y su finalidad, la de conservar el ejemplar que contiene. Por suerte, en otras ocasiones era ejemplo de la manifestación artística de una época.
La bibliofilia está estrechamente unida con el "ars ligatoria". El bibliofilo es la persona exquisita que sobre todo adora la belleza y la forma. Tal y como nos dice el gran encuadernador Antolín Palomino Olalla en su Autobiografía “el arte más nobilísimo es la encuadernación”.
La historia de la encuadernación está enormemente ligada a la historia del libro y de las bibliotecas. Ya en las épocas antiguas, desde el rollo de papiro hasta los libros o documentos en forma de códice, comenzaban a acumularse en las estanterías de las bibliotecas, y sólo el bibliotecario o responsable era capaz de localizar una obra. Los libros estaban guardados en distintos recipientes como cajas, ánforas, cestas etc. En esta época no se puede hablar de encuadernación en sentido estricto, aunque ya en aquella época los rollos que trataban de un mismo tema se colocaban juntos en la misma ánfora o cofre de metal.
Con la desaparición del rollo y la llegada del códice se dan las primeras y primitivas encuadernaciones. En la época romana, los esclavos eran los encargados tanto de copiar el libro como de realizar su encuadernación.
La finalidad era clara: El códice, formado por varios cuadernillos escritos en pergamino, era muy frágil y pronto se vio la necesidad de protegerlos. Las primeras encuadernaciones se realizaron en tablillas de cedro, con bandas de cuero para envolverlos y unas correas para sujertar y transportar el códice. En las cubiertas comenzaron apareciendo las primeras ornamentaciones y técnicas decorativas.

El papel histórico ciertamente importante reservado al Imperio Bizantino ha sido el de transmisor de los textos clásicos griegos al mundo moderno. Por un lado, sus eruditos copiaron pasajes de esctores clásicos en sus obras; por otro recogieron, corrigieron, anotaron, y conservaron cuidadosamente las obras clásicas.
La encuadernación bizantina influyó en la de la Europa occidental y dió lugar a un estilo denominado bizantino o a la griega. Las encuadernaciones bizantinas se caracterizan por no tener cejas, es decir que las placas son cortadas a las dimensiones exactas del cuerpo del libro, mientras que el lomo, que era liso, se prolongaba por arriba y por abajo. Las tablas de las tapas iban forradas en cuero, en las lujosas con piel de cabra, seda o brocado. El códice se cerraba con uno o tres broches.
Sus tapas presentan un anclaje muy característico: con el hilo de costura se entra en cada tapa después de haber salido repetidamente por cada estación de costura para formar un conjunto de líneas (alojadas convenientemente en una ranura) paralelas al lomo.
La encuadernación de los códices lujosos se adornaba con esmaltes, metales y piedras preciosas. Mientras que los normales llevaban decoración grofada, con hierros fríos o calientes sobre la piel.
Por desgracia, en demasiados casos los manuscritos bizantinos no suelen haber conservado su encuadernación primitiva, ya que en su mayor parte los manuscritos que conservamos en nuestras bibliotecas son relativamente recientes (siglos XIV-XVI). Durante muchos siglos ha sido habitual que cuando una colección privada o una biblioteca los adquiría, muchos perdían su encuadernación antigua y se dotaban de una encuadernación moderna ornamentada según los gustos o escudo de armas del coleccionista ó del rey de la época.
La encuadernación Bizantina tuvo una influencia decisiva en la encuadernación europea de la Alta Edad Media.

Muy pronto, recién comenzada la Alta Edad Media las tapas de madera que protegían los códices, empezaron a recubrirse de cuero, que se adornaba con distintas representaciones que se estampaban con la llamada técnica del gofrado (muy habitual en la época carolingia), consistente en la estampación de la decoración en seco.
A partir del siglo VIII por lo menos, la encuadernación occidental se caracteriza por el empleo de un sistema de dos nervios. Originalmente, se trataba de nervios auténticos de buey pero progresivamente se los sustituyó por pergamino enroscado, tiras de piel o un cordel doble y se forraban con dos tallas muy fuertes en las cuales se solían incrustar adornos metálicos como clavos (cabujones y ballones), esquinas y cierres.
El revestimiento externo por lo general es de piel y algunas veces de terciopelo, mientras que la parte interna de las tablas va protegida normalmente por una hoja de pergamino nuevo o usado. El empleo de un bifolio en este sitio equivale a colocar una guarda volante al inicio del volumen y ayuda a preservar el comienzo del texto, que solía dañarse mucho en los manuscritos modestos.
A lo largo de la Edad Media se siguieron usando las mismas pautas, distinguiéndose entre las encuadernaciones de cuero y orfebrería, usadas en libros litúrgicos o las de pergamino usada en los manuscritos corrientes.
En la Baja Edad Media, la encuadernación pasa a ser de cuero que recubría las tapas de madera. A la técnica del gofrado se añade la del repujado que se realiza sobre el cuero humedecido
Con la aparición de las Bibliotecas, las obras más solicitadas se ataban a los pupitres de consulta para evitar los robos por lo que a veces los broches que cerraban los libros aparecían con cadenas de hierro unidas a la encuadernación por las tapas para sujertar el libro al pupitre de lectura o al estante de la biblioteca.

A partir del siglo XII, algunos manuscritos se cubren además con un envoltorio de piel y tela, una especie de funda que puede ir cosida o no a la cubierta original y que generalmente es mucho más grande que ésta. Además de aumentar la protección del libro cuando está cerrado, la misma puede servir como soporte para apoyar el libro una vez abierto. Las encuadernaciones cistercienses antiguas son una ilustración perfecta del uso de esta "segunda piel" en el ámbito monástico
Al final de la Edad Media, la encuadernación alcanza su sentido más artístico. Al uso de pieles, se añaden las ricas telas, los bordados con aljófar, pedrería y esmaltes. Escribe Vicent de Lerins: “Acierta quien decora los Evangelios con oro, plata y piedras preciosas, pues en estos libros relumbra el oro y la sabidiuría de los cielos, en ellos brilla la plata con una elocuencia fundamentada en la fe”. La influencia árabe se extiende por toda Europa y de ellos se tomará el empleo del cartón, usado como soporte para las encuadernaciones flexibles, tomando a veces la forma de cartera, que se adaptaba al libro encerrándolo en una especie de estuche.
Los tacos de madera en relieve con los que se decoraba la piel , se gastaban rápidamente por lo que pronto son sustituidos por otros realizados en hierro o cobre que además, podían ser calentados con lo que se conseguía una traza más profun da y neta sobre el cuero del motivo a grabar y además, en menor tiempo. Estas placas fueron designadas con el nombre de hierros y en recuerdo de sus predecesoras que no resistían el uso del fuego se les llamó 'hierros fríos'. Cuando se usaba el oro, se llamaban 'hierros dorados'. El uso de estos hierros se completó en el siglo XV con la invención de lal rueda que no era otra cosa que un disco de cobre unido a un mango y terminado en horquilla por su centro con la que se pueden ejecutar todo tipo de filetes o motivos.
Con el empleo del oro en la encuadernación, la Edad Media legó a épocas posteriores un oficio totalmente evolucionado que dió lugar a encuadernaciones que han sido orgullos de bibliotecas y bibliófilios de todo el mundo.

Los mudéjares fueron los musulmanes que se quedaron en la península y mantuvieron su fé. Son encuadernaciones que se realizaron en los siglos XV y XVI en los talleres de al-Andalus con técnicas y tipologías donde se fusiona la tradición islámica con elementos propios de las encuadernaciones occidentales.
Por un lado, la encuadernación árabe en la Edad Media se caracteriza por la excelente calidad de las pieles, bien curtidas, flexibles y finas; el trazado ornamental de dibujos realizados sobre pautados geométricos; las técnicas de estampación decorativa, consistentes en gofrados en seco y en oro; el uso de pequeños hierros para obtener líneas rectas y paralelas al borde de las tapas y también de algún útil afilado (punta o punzón) con el que podían añadirse pequeños detalles manuales.
Su apogeo se sitúa entre los siglos XIV y XV, si bien es en la última centuria cuando alcanza su plenitud, como lo atestigua el hecho de que correspondan a este momento la mayoría de las encuadernaciones mudéjares llegadas hasta nosotros así como su influencia sobre la encuadernación europea, extendida por medio de las obras exportadas al resto de Europa. El estilo mudéjar en la encuadernación subsistió todavía con gran fuerza a lo largo del siglo XVI, a pesar del rápido avance de las formas renacentistas.
Los talleres más importantes fueron los de Toledo y Barcelona, sin olvidar otros como Zaragoza, Salamanca o Sevilla.
Las encuadernaciones mudéjares se realizaron sobre todo en piel a las que se añaden distintas aplicaciones metálicas como clavos o placas de latón decoradas en relieve cubriendo las esquinas 
Normalmente son enteras cubriendo ambas tapas, aunque también se encuentran medias encuadernaciones (propias del Gótico como ahora veremos).
En cuanto a las técnicas decorativas se emplearon el fileteado o grabado de líneas en seco mediante un punzón, el gofrado en seco y el gofrado en oro, todos derivados de la encuadernación islámica.
Es conocido por todos, el gusto por la geometría y las matematicas del arte islámico. Esto se refleja en als encuadernaciones: lacerías, trenzados, círculos, etc. Las encuadernaciones mudéjares más complicadas y bellas se distinguen por el empleo de lacerías de diferentes tipos que se desarrollan por toda la cubierta según diferentes modelos. Los campos libres que estas dejan se rellenan con pequeños hierros de distintas clases en forma de cable o cuerda dando lugar a una gran cantidad de variantes.
Además de estas encuadernaciones que se pueden llamar de tipo mudéjar puro, existen otras que mezcan con elementos góticos y que se dan en el siglo XV y principios del XVI e incluso posteriormente, con elementos renacentistas.


Durante el siglo XV se ponen de moda las planchas de hierro de gran tamaño que ornamentan las cubiertas de una sola vez. En el último tercio del siglo XV se comenzó a utilizar en Holanda planchas metálicas que se aplicaban sobre la piel de las tapas con ayuda de una prensa de volante, de forma que la decoración quedaba en relieve sobre el cuero. Se colorean los cortes de los libros y se generaliza el dorado de los cueros, con motivos arabescos, geométricos etc.
Los temas eran figuras de santos, ángeles, pájaros, ramas en flor, figuras grotescas de animales, armaduras, etc. La decoración consistía en una bordura u orla realizada con hierros pequeños y sueltos, y un gran espacio central cubierto con una plancha. Cuando las dimensiones de la cubierta eran excesivas para ser alcanzadas en su totalidad, se estampaba en dos o cuatro veces y los posibles espacios se llenaban con pequeños filetes estampados
Las orlas se hacen mediante ruedas fileteadas, decoradas con motivos bien definidos como flores, largos tallos curvados en espiral. También son frecuentes las líneas onduladas que al cruzarse dejan un espacio geométrico, decorado con una estrella o pequeña flor. Las diversas pieles se montan sobre cartón en su color o teñidas en variados tonos.
En España, la encuadernación es mas bien de gusto flamenco y repite de tal forma las ideas arquitectónicas que bien puede llamarse encuadernación plateresca. Se caracteriza por:
1.El empleo de pieles de becerro o de ternera de color natural o marrón
2. Uso de la técnica del gofrado.
. Por la mayor atención que se prestan a los lomos y cortes de los libros
4. Por la aplicación de numerosos hierros sueltos de motivos heráldicos, de animales, religiosos o vegetales.
5. Por el uso de la rueda con elementos renacentistas de influencia alemana y flamenca y el empleo del oro.

Esta época se caracteriza por la aparición del Barroco, movimiento cultural que triunfa en Europa en el periodo 1600-1750. Surge como reacción al renacimiento y se caracteriza, sobre todo, por el abigarramiento ornamental, su cuidada ejecución y la profusa riqueza iconográfica.
Las formas renacentistas evolucionan hacia modelos menos proporcionados y más dinámicos, en que prevalecen las curvas y la sensación de movimiento. El objetivo de este estilo es decorar las cubiertas por completo. Así se crean los ejemplares llamados "cuajados", cubiertos de oro.
La encuadernación es recargadísima, con hierros pequeños que se prestan a todo tipo de composiciones.
El estilo más empleado en España es el de abanicos, que coexiste con sencillas encuadernaciones de recuadros y borduras que encierran óvalos, florones y superlibris heráldico en el centro. Conforme avanza el siglo aparecen las encuadernaciones que coinciden con el barroco decorativo arquitectónico, y aunque conocidas por "encuadernación barroca cuajada" es mejor denominarlas "barroco pleno" o "barroco decorativo".
Estas encuadernaciones llenan todo el espacio de las tapas a base de movida decoración logradas con hierros curvos y contracurvos dibujando volutas y motivos vegetales diversos. En el centro un abanico circular, en los ángulos cuartos de abanicos, formados por hierros que imitan varillas, repetidos radialmente. Alrededor del abanico se disponen filas de hierros con diversos motivos
En encuadernación se enmarcan en esta tendencia barroca una serie de variantes o estilos diferenciados entre sí. Los más relevantes son el de abanicos, el denominado à la fanfare o de rameados, y el de espirales punteadas , llamado también Le Gascon o de compartimentos geométricos. Otros estilos encuadrados dentro del barroco son los llamados de tipos populares como Reina Margot o Grotesco o jansenista.

La etapa anterior finaliza con el Neoclasisismo, movimiento originario de Inglaterra y que surge entrado el siglo XVIII, como una reacción al desmesurado y extravagante estilo Barroco y Rococó. Se caracteriza por su la búsqueda de la armonía, el equilibrio estético y la sencillez.
En esta línea, las encuadernaciones se enriquecen y simplifican al mismo tiempo: las tapas se decoran con orlas y llevan el espacio central vacío, los lomos concentran la decoración y es usual dorar el canto, la ceja y los cortes. Por otro lado, los florones y rocallas se sustituyen por motivos clásicos grecorromanos, y la estructura de la decoración se concentra en los lomos, que se ornamentan con hierros sueltos.
Las orlas se hacen mediante ruedas fileteadas, decoradas con motivos bien definidos como flores, largos tallos curvados en espiral. También son frecuentes las líneas onduladas que al cruzarse dejan un espacio geométrico, decorado con una estrella o pequeña flor. Las diversas pieles se montan sobre cartón en su color o teñidas en variados tonos.
Es una época de gran monotonía, sólo interrumpida por las pastas valencianas teñidas de vivos colores.



A lo largo del siglo XIX la moda romántica se dejó sentir en el arte de encuadernar.
Su decoración consiste en varios filetes paralelos que se unen a las planchas de los ángulos y enmarcan un motivo central, a veces de tipo oriental. Durante esta etapa, se crean las encuadernaciones interpretativas o cubiertas parlantes, donde aparecen representados motivos alusivos o escenas sacadas del contenido del texto. Finalmente, se hace más sencillo y a finales de siglo la decoración termina por circunscribirse al lomo.

El estilo Modernista triunfa a fines del siglo XIX y, sobre todo, a principios del XX, caracterizado por el empleo en todas las artes plásticas de las líneas curvas, largas y sinuosas, ornamentada con motivos vegetales, zoomorfos y fantásticos. En éste estilo destacan los anagramas estilizados, los dibujos neogóticos y un nuevo género en auge: los álbumes de fotografía. En las tapas los colores son puros y se juega con las texturas, el relieve, las ilustraciones y los estampados .


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