martes, 29 de agosto de 2017

LA CULTURA PERSA Y LAS GUERRAS MÉDICAS...CAUSAS,PRETEXTO Y CONSECUENCIAS.




Los persas fueron un pueblo de origen indoeuropeo de la rama indo-irania que acabaron fusionándose con los pueblos que conquistaron en la época aqueménida. Se originó como un grupo de tribus nómadas cuya localización original radicaba al norte de la meseta de Irán. Alrededor de 1400 a. C., algunas de estas tribus, antepasadas de los persas históricos, se trasladaron hacia el sur de Irán. El Irán es una meseta de Asia, vecina a la Mesopotamia que fue testigo de importantes sucesos históricos. Esta meseta, que ocupa 2.000.000 Km². La parte central de la meseta es una zona desértica, rodeada de altas montañas La tierras fértiles, aptas para el cultivo y la ganadería, se encuentran en las laderas y los valles de estas montañas. En la actualidad, la región está ocupada por los Estados del Irán, Afganistán y Pakistán , pero en la antigüedad, fue el lugar elegido por dos pueblos para instalarse y desarrollar su civilización: los medos y los persas.


En el II milenio, alrededor del año 1500, los persas, indoeuropeos venidos del otro lado del Cáucaso,ocuparon las regiones occidentales de Irán, Otros grupos penetraron hasta Asia Menor y otras ramas llegaron hasta la India. Los que se quedaron en le meseta iraní, se les llamó Medos y Persas, los Medos ocuparon los territorios del Norte de la meseta y los Persas, ocuparon los terrenos del sur. La situación en la zona era la siguiente:
El actual Irán y al Oeste de Turquía: Los Medos
En Mesopotamia, Siria y Palestina: Los Neobabilonios
En el Norte de África: Los Egipcios que intentaban extenderse hacia Palestina y Siria
En Turquía: Distintos Estados de influencias griegas.


Los asirios constantemente lanzaban campañas contra los pueblos vecinos, robando, matando y deportando a las poblaciones o a sus clases dirigentes. Lo que provocó un gran deterioro humano y económico en toda la zona, incluso en Asiria, que llegó a despoblarse como consecuencia de las grandes bajas sufridas en las continuas guerras.  Asiria comenzó a debilitarse, sus enemigos se unieron en una gran coalición, la derrotaron y para el año 610 a. C. los asirios habían sido totalmente sometidos. 


En el siglo VIII a.c., los Medos poseían un reino con un ejercito organizado, que dominaba a los pueblos iranios y persas, les sometían al pago de grandes impuestos, lo que provocaba el malestar de la población persa, hasta que en el año 550 a.c., Ciro el grande, de la dinastía Aquemenidas, lideró una rebelión contra los Medos, resultando victorioso y llegando a reunir sobre sus dominios e influencia a todas las tribus que habitaban en la Meseta del Irán.
A partir de su gobierno se comenzó a formar el imperio Persa. Ciro el Grande condujo a los persas a la expansión, conquistando grandes regiones y de esa forma, solucionó el aumento de la población y sus necesidades alimenticias, dado que la región del Irán no abastecía completamente a su imperio, sus terrenos desérticos no producían el alimento necesario para toda la población.


Ciro el Grande, fundador del imperio Persia, tras vencer y doblegar a los Medos y a todos los pueblos de la Meseta Iraní, se lanzó a la conquista de los reinos de Lidia y de las ciudades griegas del Asia Menor.En 539 a.C., los persas conquistaron la región de Mesopotamia. Ciro el Grande ordeno el retorno de los judíos a la región de Palestina, tras liberarlos de su cautiverio al anexionar la región de Babilonia, así como toda Mesopotamia, Fenicia y Palestina.


Ciro II el Grande murió en combate, el año 529 a.c., y fue sucedido por su hijo, Cambises II, que con un gran ejercito conquisto Egipto, en 525 a.C. en la batalla de Pelusa. al volver a Persia, Cambises murió asesinado en una revuelta interna. Fue sucedido por su hijo Dario I el Grande.

La gran ambición del emperador persa, Dario I, era la conquista de Grecia. Es así como se inician las llamadas Guerras Médicas, que enfrentarían a persas y griegos. La Primera Guerra Médica tendría como resultado la derrota de los persas en el año 490 a.c. en la batalla de Maratónlas ciudades griegas lideradas por Atenas, con mejor ejército, más ordenado y disciplinado, obtuvieron la victoria sobre las fuerzas del imperio persa, esto puso fin a las ambiciones de Dario I en la Grecia continental, aunque amplió el territorio de su Imperio en las islas del Mar Egeo.


Después de la muerte de Dario I, su hijo Jerjes Iheredó no sólo el trono, sino también su deseo de someter a los griegosEsta campaña militar iniciaría la Segunda Guerra Médica, donde una de las batallas más épicas fue la batalla de las Termópilas, llamada así porque tubo lugar en el paso de las Termópilas. 


Jerjes I reunió un ejército y una armada inmensa para conquistar toda Grecialos griegos conscientes de los planes de Jerjes I, consiguieron reclutar un ejército de hombres entre las polis griegas, lideradas por Esparta, el general ateniense Temístocles, propuso que los aliados griegos cortaran el paso y el avance del ejército Persa en el Paso de las Termópilas, a la vez que bloqueaban el avance de los Persas en los estrechos de Artemiso.


Enormemente superados en número, los griegos detuvieron el avance persa durante siete días en total, antes de que la retaguardia fuera aniquilada. Durante dos días completos de batalla, una pequeña fuerza comandada por el rey Leónidas I de Esparta, bloqueó el único camino que el inmenso ejército persa podía utilizar para acceder a Grecia.
Tras el segundo día de batalla, un residente local llamado Efialtes traicionó a los griegos mostrando a los invasores un pequeño camino que podían utilizar para acceder a la retaguardia de las líneas griegas. Sabiendo que sus líneas iban a ser superadas, Leónidas despidió a la mayoría del ejército griego, permaneciendo para proteger su retirada junto con 300 espartanos, 700 tespios, 400 tebanos y posiblemente algunos cientos de soldados más, la mayoría de los cuales murieron en la batalla.
A pesar de esta victoria por parte de los Persas, la Segunda Guerra Médica también terminaría en victoria para los griegos encabezados por las ciudades helenas de Atenas y Esparta. Esto supuso que los emperadores persas tuvieran enormes dificultades para mantener el control de sus ciudades,revueltas, intrigas políticas, problemas económicos, etc., fueron factores determinantes que contribuyeron al declive del Imperio, que sería conquistado en el año 330 c.C., por el ejército de Alejandro Magno.

La economía Persa se basaba en la agricultura, el pastoreo, la minería y por supuesto el comercio, que le mantenía en contacto con otras culturas, la creación de las monedas, el Darico, acuñadas en oro, estimuló aún más, el comercio tanto interno como exterior.
Con la formación del imperioel comercio pasó a ser una actividad mucho más importante, dando origen a una nueva clase social de ricos comerciantes. La situación geográfica de la meseta de Irán hacía que por sus territorios pasaran grandes rutas de caravanas comerciales, ligadas sobre todo a la India y a la China y cuya finalización era en el Mar Mediterráneo. El comercio impulso la industria de tejidos de lujo, joyas, mosaicos y tapetes o alfombras de gran belleza.


Las clases sociales vertebraban la sociedad Persa, en la cima de la escala social se encontraba el Reyy su familia, luego la realeza donde se encontraba la aristocracia (sacerdotes, nobles y grandes comerciantes), en el siguiente escalafón social irían las clases medias y las populares (comerciantes, artesanos y soldados).
El último escalafón era para los campesinos, que aunque eran considerados libres, formaban la base social dela pirámide, sobre ellos recaían gran parte del peso del sostenimiento de las demás clase sociales, eran los que más impuestos pagaban. Los campesinos vivían miserablemente, eran explotados, se les obligaba a entregar casi todo lo que producían en las tierras, prestaban servicios a la comunidad colaborando en la construcción de palacios y obras públicas como canales de irrigación, carreteras, puentes, etc. Los esclavos y los prisioneros de las contiendas, no se les consideraba ciudadanos y se les destinaban todos los trabajos más pesados en la construcción de las obras públicas y palacios.

La religión a la que otorgaban culto los persas y principal religión era el Zoroastrismo, religión dualista, con la creencia en dos diosesEl dios Ormuz, que representa el bien y el dios Ahriman, que representa el mal.
Según el Zaroastrismo en el día del juicio final el dios del bien, Ormuz, vencerá y lanzará al abismo eterno al dios del mal Ahriman. Ese día los muertos resucitarán y se efectuará el juicio final, los justos ganarán el cielo y los injustos, el infierno. El libro que contiene las enseñanzas de Zoroastro se llamaZend-Avesta, es el libro sagrado de los persas.

PRIMERA GUERRA MÉDICA
La Primera Guerra Médica se inicio con la invasión de Persa a Grecia, durante la Primera Guerra Médica o greco-persas, que comenzó durante el año 492 (a.n.e.), y que terminó con la victoria de los atenienses en la decisiva Batalla de Maratón en el año 490 antes de Cristo.
La invasión persa consta de dos campañas distintas, que fueron ordenadas por el rey persa, Darío I , principalmente con el fin de castigar a las ciudades-estado de Atenas y Eretria ya que estas ciudades habían apoyado a las ciudades Jonias durante su rebelión contra la dominación persa en el Asia menor, incurriendo así en la ira del gobernante persa Darío I. El emperador Darío también vio la oportunidad de extender su imperio en Europa, y así asegurar su frontera occidental.
La primera campaña en 492 (a.n.e.), dirigido por Mardonio, logró re-subyugar a Tracia y obligó a Macedonia a convertirse en un reino cliente de Persia. Sin embargo, no pudo seguir avanzando cuando la flota de Mardonio fue destruida por una tormenta frente a la costa de Monte Athos. Al año siguiente, habiendo demostrado sus intenciones, Darío envió embajadores a todas partes de Grecia, exigiendo su sumisión. Obtuvo respuestas favorables de muchas ciudades griegas, con excepción de Atenas y de Esparta, ambos ciudades ejecutaron a los embajadores persas. Con una Atenas desafiante, y Esparta ahora efectivamente en guerra con él, Darío ordenó una campaña militar para el año siguiente.
La segunda campaña, en el año 490 (a.n.e.), fue bajo el mando de Datis y Artafernes. La expedición se dirigió primero a la isla Naxos, la cual es capturada e incendiada. A continuación, recorrió el resto de las Islas Cícladas, anexionándolas al imperio persa. Al llegar a Grecia, la expedición aterrizó en Eretria, la cual sitiaron, y después de un breve tiempo, capturaron. Eretria fue arrasada y sus ciudadanos esclavizados. Por último, el grupo armado persa se dirigió alÁtica, desembarcaron en Maratón, en ruta a Atenas. Allí, fueron recibidos por un ejército ateniense pequeño, que, no obstante obtuvo la victoria en la notable Batalla de Maratón.
Esta derrota impidió la conclusión con éxito de la campaña, y la vuelta de la expedición persa a Asia. Sin embargo, la expedición había cumplido la mayoría de sus objetivos de castigar a Naxos y Eretria, y subyugar la mayor parte del Egeo bajo el gobierno persa. Los asuntos pendientes de esta campaña dirigida por Darío I dio origen a que preparase una invasión más grande hacia Grecia, con firmeza para subyugar y para castigar a Atenas y Esparta. Sin embargo, las luchas internas dentro del imperio persa retrasaron la expedición, y luego Darío I moriría. Así pues, se dejó esta tarea para su hijo Jerjes I que llevaría a cabo la Segunda Guerra Médica (segunda invasión persa de Grecia), a partir de 480 a.n.e.

SEGUNDA GUERRA MÉDICA
La Segunda Guerra Médica origina la segunda invasión del imperio persa a la Antigua Grecia (480-479 a.c.) que se produjeron durante las llamadas Guerras Médicas o Las guerras greco-persas.
El rey Jerjes I de Persia, trataba de conquistar toda Grecia. La invasión fue una directa, aunque tardía, de la derrota de la primera expedición persa a Grecia (492-490 a.c.) en la Batalla de Maratón que terminó con los intentos de Darío I de Persia de subyugar a Grecia. Después de la muerte de Darío, su hijo Jerjes pasó varios años en la planificación para la segunda invasión, al reunir un enorme ejército y armada naval. Los Atenienses y Espartanos encabezaron la resistencia griega, con alrededor de 70 ciudades-estado que se unieron a los esfuerzos aliados. Sin embargo, la mayoría de las ciudades griegas se mantuvieron neutrales o sometidas a Jerjes.
La invasión comenzó en la primavera del año 480 a.c., cuando el ejército persa cruzó el Helesponto y marcharon a través de Tracia y Macedonia hacia Tesalia, cuyas ciudades se rindieron a Jerjes. El avance persa fue bloqueado en el paso de Termópilas por una fuerza aliada bajo el rey Leónidas I de Esparta, al mismo tiempo, la flota persa fue bloqueada por una flota aliada en el estrecho de Artemisa. En la famosa Batalla de las Termópilas, El ejército aliado freno al ejército persa durante dos días, antes de ser atacado por el flanco desde un paso de montaña, tras lo cual la retaguardia aliada fue atrapada en el desfiladero y aniquilada. La flota aliada también había resistido los dos días de ataques persas en la Batalla de Artemisio, Pero cuando llegaron noticias de la catástrofe en las Termópilas, se retiraron a Salamina.

Después de las Termópilas, toda Beocia y Ática cayeron en manos persas, que capturaron y quemaron Atenas. Sin embargo, un ejército más grande aliado fortificó el estrecho Istmo de Corinto, protegiendo así el Peloponeso de la conquista persa. Ambas partes buscaban una victoria naval decisiva que pudiera alterar el curso de la guerra. El general ateniense Temístocles tuvo éxito en atraer a la armada persa al estrecho de Salamina, donde el gran número de naves persas originó una desorganización y así fueron derrotados por la flota aliada griega. La victoria de los aliados en Salamina impidió una rápida conclusión de la invasión, y por temor a quedar atrapados en Europa, Jerjes I se retiró a Asia dejando a su general, Mardonio para terminar la conquista con la élite del ejército.
La primavera siguiente, los aliados griegos reunieron el más grande ejército ejército que marchó hacia el norte del Istmo, para tratar de derrotar a Mardonio. En la subsiguiente Batalla de Platea, La infantería griega volvió a demostrar su superioridad, infligiendo una severa derrota a los persas, matando a Mardonio en el proceso. El mismo día, a través de la Mar Egeo una marina aliada griega destruyo los restos de la armada persa en la Batalla de Micala. Con esta doble derrota, la invasión fue terminada, y el poder persa en el Egeo severamente dañado. Los griegos ahora pasarían a la ofensiva.

TERCERA GUERRA MÉDICA
La Tercera Guerra Médica ocurrió en el año 479-449 a.c. Durante el gobierno del Rey Artajerjes de Persia.
Después de la Segunda Guerra Médica, Atenas y Grecia comenzaron su reconstrucción. Las ciudades griegas integraron la Confederación de Delos con el fin de protegerse de futuros agresiones persas y liberar a las colonias griegas del Asia Menor. Cada una de las ciudades integrantes aportaba dinero, armas y soldados.
La Confederación resolvió continuar la guerra contra los persas, y encomendó el mando a Cimón. La polis Esparta se retiró del conflicto por recelos con la polis de Atenas.
Cimón expulsó a los persas de Tracia, se dirigió al Asia Menor, sublevó las ciudades helenas; venció y destruyó las fuerzas persas en 465 a C. La contienda continuó durante más de veinte años, hasta que Artajerjes firmó el Tratado del año 449 a C. donde reconocía la independencia de las colonias helenas del Asia Menor, y la soberanía griega sobre el Mar Egeo.
Las guerras médicas llegan a su culminación mediante las condiciones impuestas por los griegos al imperio persa, las cuales son:
  • Obligación a los persas de desistir definitivamente en su conquista y expansión hacia Grecia.
  • No volver a navegar por el mar Egeo (exclusividad griega)
  • Se les permite comerciar con las colonias griegas de Asia Menor.



Causas

Se da el nombre de Guerras Médicas, al periodo de luchas que sostuvieron los griegos contra los medos persas entre los años 500 a.c al 449 a.c., en los que se puso de manifiesto el valor y el Heroísmo griego, en defensa de su libertad y democracia, frente al absolutismo y despotismo del sistema gobernante persa. A continuación las causas de las Guerras Médicas:
  1. Ambición conquistadora persa.
  2. Ansias de dominio persa en las islas del Mediterráneo.
  3. Deseo persa de incorporar Grecia a sus dominios.
  4. La oposición entre los sistemas de gobierno: La democracia griega, frente al despotismo persa.

Pretexto

El pretexto para el estallido de esta guerra fue la sublevación en el Asia Menor, de la colonia griega de Mileto, en poder de los persas, que ayudados por los atenienses , procedieron a incendiar la ciudad de Sardes, capital de la Satrapia de Lidia, al mismo tiempo que exhortaban a las demás colonias griegas de esta zona, a emanciparse de la dominación imperial persa. Sin embargo, esta rebelión fue violentamente sofocada por Darío quien juro vengarse de los atenienses por haber ayudado a Mileto en la sublevación. Fue tal el odio que, a partir de entonces, guardo el Gran Rey contra los griegos que, se dice, encomendó a un sirviente para que a la hora de la comida le repitiese esta frase: "Señor, acuérdate de los atenienses".

Consecuencias

Las Guerras Médicas causaron un desplazamiento del poder de Oriente a Occidente, debido a la victoria de los griegos que afianzaron su predominio ante el imperio Persa: Estas son las consecuencias más resaltantes de las Guerras Médicas.
  1. Se liberó a la cultura Occidental (Grecia) del peligro asiático  (Imperio Persa)
  2. La ciudad-Estado de Atenas se convirtió en la ciudad más poderosa y rectora de los destinos del mundo griego.
  3. Los atenienses lograron el control marítimo del Mar Mediterráneo , formando así un imperio marítimo que llevaría a Atenas a un notable progreso intelectual, artístico, económico y político "Siglo de Pericles".
  4. Las colonias griegas en el Asia Menor, recobraron su independencia del imperio Persa.
  5. La fama del poder militar y predominio de Atenas, provocaría las Guerras del Peloponeso entre las ciudades-estado de Atenas y Esparta.
  6. El imperio Persa entraría en decadencia.
  7. Se acentuó el espíritu democrático y patriótico del pueblo griego que, después, los pueblos del resto de Europa y Occidente habríamos de heredar.

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http://sobrehistoria.com/cultura-persa/
http://www.historiacultural.com/2010/08/imperio-de-la-cultura-persa.html
http://www.ecured.cu/Civilizaci%C3%B3n_Persa
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miércoles, 23 de agosto de 2017

EUGENE IONESCO...DE LO ABSURDO.EL TEATRO



Dramaturgo, ensayista y narrador francés de origen rumano, nacido en Slatina, el 26 de noviembre de 1909 (o el 13 del mismo mes, según el calendario ortodoxo) está considerado como uno de los padres del teatro del absurdo y, sin lugar a dudas, como uno de los mayores dramaturgos en lengua francesa.
Se licenció en Letras en la Universidad de Bucarest y fue profesor de francés en el instituto de la misma ciudad. Después de colaborar con diversas revistas de su país natal se trasladó a Francia para realizar una tesis doctoral sobre Baudelaire. En la capital francesa se relacionó con el grupo literario reunido en torno a la revista Les Cahiers du Sud. Tras el estreno de su obra maestra, La cantante calva,obtuvo la nacionalidad francesa y estuvo vinculado al "Còllege de la Pataphysique", que representaba la vertiente más experimental de la literatura gala. Reconocido ya como un clásico vivo de las Letras universales, fue elegido miembro de número de la Académie Française, entre otras muchas distinciones nacionales e internacionales.

La obra de Eugène Ionesco supone una nueva dramaturgia caracterizada por la escasez de la intriga, una puesta en escena que explota generalmente lo grotesco, el rechazo de la verosimilitud y, sobre todo, el juego con el lenguaje,cuyo desgaste y descomposición evidencia la incomunicación, la soledad y el absurdo existencial, todo ello envuelto en la presentación humorística y burlesca de los aspectos más triviales. En su obra maestra,La cantatrice chauve (La cantante calva), definida por el propio Ionesco como "anticomedia", los diálogos de los personajes son meros sonidos o frases sin sentido pronunciadas en el universo irreal de un típico salón burgués. 
La mayor parte de sus biógrafos ubican el nacimiento de Ionesco en el año 1912, sin considerar que el propio autor se "rejuveneció" en los años cincuenta tras haber leído unas declaraciones del crítico teatral Jacques Lemarchand, en las que éste hablaba de una nueva generación de "jóvenes" autores.

Su amor al teatro quedó bien patente desde su más tierna infancia, cuando se entretenía y divertía a su pequeña hermana jugando con marionetas. En 1914, la familia en pleno residía en Square Vaugirard (París); dos años más tarde, su padre regresó a Rumanía para luchar al lado del ejército de su nación en la Primera Guerra Mundial, por lo que Thérèse Ipcar se vio necesitada de la ayuda de sus padres para sacar adelante a sus dos pequeños hijos. Acabada la contienda internacional, seguían sin tener noticias del cabeza de familia, por lo que acabaron asumiendo que había muerto en combate. Se trasladaron, entonces, al hotel de Nivernais, sito en la rue Blomet; pero, ante la salud frágil y quebradiza del joven Eugène, su madre optó por enviarle en compañía de su hermana a vivir al campo, con una familia que residía en La Chapelle-Anthenaise (en el departamento de Mayenne). Años después, el dramaturgo habría de recordar este período de estancia en el agro (1917-1919) como una de las etapas más felices de su existencia.

 Comenzó a frecuentar, por aquel tiempo, una escuela en la rue Dupleix, pero pronto llegaron sorprendentes noticias desde Rumanía que le forzaron a abandonar estos estudios y regresar a su país natal. Al parecer, su padre no sólo no había muerto en la guerra, sino que ni siquiera había tomado parte en ella en calidad de soldado. Tan pronto como hubo llegado a Bucarest, fue nombrado inspector de seguridad en la policía de dicha ciudad, cargo del que ascendió al de inspector general en 1917. En el transcurso de aquel mismo año, contrajo nupcias con una ciudadana de su país, y se sirvió de las prerrogativas de su elevado rango policial para falsificar unos papeles con los que fingía demostrar que se le había concedido el divorcio y la custodia de sus hijos. Para seguir adelante con su engaño, solicitó a las autoridades rumanas y francesas que el joven Eugène y la pequeña Marilina regresaran a Bucarest, petición que le fue concedida.


En la primavera de 1922, el futuro dramaturgo y su inseparable hermana estaban de nuevo en Rumanía, alojados en casa de su padre, en donde aprendieron el idioma del país mientras sufrían el desprecio de su madrastra. Eugène Ionesco ingresó en el colegio Sfântul Sava, de Bucarest, y poco después obtuvo el grado de bachiller en un instituto de Craiova. La actitud negativa de la nueva esposa de su padre provocó la marcha de Marilina a la casa que ahora habitaba en la capital rumana su madre, recién venida de París y empleada como mecanógrafa en una entidad bancaria; Eugène se fue a vivir con ellas en 1926, después de haber sostenido una agria discusión con su progenitor, quien, a pesar de estas desavenencias, insistió en encargarse personalmente de la educación de su hijo. Empecinado en que estudiara Ingeniería, recurrió a sus poderosos contactos en la administración pública rumana para conseguir una beca de estudios en favor de Eugène; pero éste ya había optado decididamente por seguir los dictados de su vocación humanística y consagrarse al cultivo de la creación literaria.
En 1938, año en el que publicó otro famoso artículo ("Vocabulario de la crítica") en la revista Vremea (El Tiempo), obtuvo una beca para marchar a París con el objeto de realizar una tesis doctoral sobre el pecado y la muerte en la poesía de Baudelaire. Nunca llegó a terminar este interesante proyecto, pero entabló amistad en la capital gala con las principales figuras de las Letras francesas contemporáneas y estudió las obras de algunos filósofos contemporáneos como Emmanuel Mounier , Jacques Maritain  y Gabriel Marcel . Un año después , ya estaba integrado en el grupo de autores congregados alrededor de la revistaEsprit, y colaboraba también con Les Cahiers du Sud (Los Cuadernos del Sur), prestigiosa publicación cultural de Marsella; además, desde París enviaba informes de literatura y cultura general a la importante publicación de Budapest Viata Româneasca(Vida Rumana).
Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, Eugène Ionesco regresó a Rumanía (no sin antes haber visitado ese paraíso privado de su infancia que era La Chapelle-Anthenaise) y volvió a ejercer la docencia, ahora en calidad de profesor en esa escuela de Bucarest (Sfântul Sava) en la que había cursado gran parte de su formación secundaria. Pero su anhelo era regresar cuanto antes a París, lo que finalmente pudo hacer en 1942, en medio de una gran inestabilidad en toda Europa que hizo muy difícil la consecución de los documentos necesarios para que, tanto él como su esposa, pudieran volver a la capital gala. Antes de asentarse definitivamente en París, el matrimonio rumano tuvo que pasar un tiempo en el Hotel de la Poste, en Marsella, donde, acuciado por las dificultades económicas, sobrevivió gracias a las traducciones realizadas por Ionesco -entre ellas, la de la novela Urcan Batrânul (El padre Urcan), de Pavel Dan (1907-1937)-. Poco después, salió de estas penurias al ser nombrado agregado cultural del consulado rumano en Vichy, donde nació su hija Marie-France el 26 de agosto de 1944.
En 1945, instalado otra vez en París (ahora, en el número 38 de la rue Claude-Terrance), volvió a atravesar por serias dificultades económicas, por lo que aceptó un empleo de corrector para un editor de textos administrativos. Para ayudar al sostenimiento de la frágil economía doméstica, tradujo algunos escritos del poeta rumano Urmoz (1883-1923), un novedoso autor pre-vanguardista (véase vanguardia), precursor del surrealismo y la literatura del absurdo; pero no era suficiente con los recursos obtenidos por ambas actividades, por lo que Ionesco se vio forzado a admitir la ayuda financiera ofrecida por un familiar.


Hacia 1948 le llegaron hasta París las noticias de la muerte de su padre, en el momento en que estaba redactando su obra maestra La cantatrice chauve (La cantante calva,puesta en escena por vez primera en el Théâtre des Noctambules de París . Se trata de una comedia compuesta de un solo acto, dividida en once escenas y definida por el propio Ionesco como "anticomedia", en la que la corrosiva comicidad de lo absurdo cobra supremacía sobre cualquier atisbo de lógica, y el puro disparate verbal supera los mayores excesos de cualquier pieza vanguardista. La obra presenta al matrimonio Smith en un típico ambiente burgués, en el que intercambian frases banales semejantes a las que pueden hallarse en cualquier manual de idiomas. Reciben luego la visita de los esposos Martin, que se sientan uno enfrente de otro y hablan entre sí como perfectos desconocidos. Después, tras la inopinada irrupción de un bombero en busca de un fuego que apagar, los dos matrimonios entablan una conversación rutinaria plagada de lugares comunes; poco a poco, los ánimos se exaltan y los cuatro personajes comienzan a vociferan esgrimiendo sus puños en actitud amenazante, hasta que, en medio del griterío, las frases pierden todo su significado e, incluso, su significante, pues quedan reducidas a meras exclamaciones fónicas. Pone fin a esta tensa situación un inesperado apagón de luces; cuando se vuelve a iluminar la escena, los Smith, recobrada la calma, siguen en su salón burgués diciéndose entre ambos las mismas vaguedades inconexas con que ha comenzado la obra.
En el momento de su estreno, La cantante calva pasó inadvertida para críticos y espectadores, y sólo mereció los elogios de un reducido grupo de intelectuales, entre los que figuraban André Breton , Luis Buñuel , Arthur Adamov y el ya mencionado Mircea Eliade. Con el paso del tiempo, llegó a ser una de las obras de mayor permanencia en las carteleras de las principales capitales de Europa.
Tras el estreno de La cantante calva, Ionesco obtuvo al fin la nacionalidad francesa. En agosto de aquel mismo año de 1950, ya plenamente integrado en los foros literarios y teatrales de París, aceptó por diversión representar el papel de Stepan Trofimovitch en la obra Los endemoniados, de Fiodor Dostoievsky , en un montaje realizado también por el susodicho Nicolas Bataille. Y, poco después, impulsado por su humor, su talante innovador y su amargo nihilismo, entró en contacto con el denominado "Còllege de la Pataphysique", un selecto grupo de autores experimentalistas . Merced a estos contactos, gran parte de las obras posteriores de Ionesco fueron publicadas en los famosos Cahiers du Còllege de Pataphysique (Cuadernos de la Universidad de la Patafísica).
Fruto de sus abundantes lecturas filosóficas, en todas ellas puede apreciarse un denso fondo metafísico que, combinado con el excepcional dominio de las situaciones absurdas de que hace gala el autor rumano, las dota de una inquietante y sugerente complejidad. En realidad, su presentación humorística -en ocasiones, grotesca- de los aspectos y personajes más banales de la realidad cotidiana pone de manifiesto el vacío existencial que envuelve al ser humano, la nada en la que se sustentan incomprensiblemente las sociedades contemporáneas.

Tras el estreno de Tueur sans gages (Asesino sin sueldo), Ionesco viajó en 1958 hasta Londres para defender su teatro frente a los virulentos ataques del prestigioso crítico Kenneth Tynan, una de las plumas más seguidas por los lectores de The Observer. En aquel mismo año estrenó otra de sus piezas teatrales más exitosas, Le rhinocéros (El rinoceronte), en la que, como ocurre en la obra citada al comienzo de este párrafo, su escritura dramática se volvía más llana y explícita con la intención de ahondar en las preocupaciones intelectuales que más le inquietaban, con lo que consiguió una mayor aceptación por parte del espectador medio, pero perdió una buena porción de la frescura y el atractivo que se desprendían de su anterior cultivo de la absurda ambigüedad. Consciente de ello, el dramaturgo de origen rumano volvió a sus viejos modelos formales, temáticos y expresivos en las obras que redactó durante la década de los años sesenta, en las que, como bien puede apreciarse en Le roi se meurt(El rey se muere) y La soif et la faim (La sed y el hambre, ), reaparece en todo su inquietante esplendor esa atmósfera absurda y desasosegante que flotaba sobre sus primeras incursiones en el género dramático.
La polémica sobre la validez de su obra levantada en la Inglaterra de finales de los cincuenta no dejaba de ser un testimonio elocuente de su definitiva consagración como uno de los autores vivos más importantes de su tiempo. Aceptado, en efecto, por la intelectualidad francesa contemporánea como un dramaturgo propio de proyección internacional, fue nombrado Chevalier des Arts el Lettres ('Caballero de las Artes y las Letras'), condecoración a la que pronto se sumaron otros honores y distinciones como el Gran Premio Italia, que recayó en un espectáculo de ballet que adaptaba su comedia La leçon. Aquel mismo año, la melancolía se apoderó de Ionesco cuando, en una nueva visita a La Chapelle-Anthenaise, comprobó que el caserón rural y el viejo molino en los que había pasado los momentos más felices de su vida estaban semiabandonados, y que no quedaba rastro alguno de Marie y Robert, el matrimonio que le había acogido en su infancia.

Vivía, por aquellos primeros años de la década de los sesenta, en el número 14 de larue de Rivoli, en París, en una situación económica bastante más desahogada. En 1965, en el transcurso de una navegación a bordo del paquebote France, Nicolas Bataille volvió a poner en escena una nueva obra de Ionesco, titulada Délire à deux (Frenesí para dos). Un año después, el escritor de origen rumano protagonizó -junto a los grandes actores María Casares  y Jean-Louis Barrault - una comentadísima conferencia-espectáculo sobre el escenario del Théâtre de France, con lectura de textos inéditos incluida; aquel mismo año, fue galardonado con el "Grand Prix du Théâtre de la Societé des Auters" -que venía a reconocer la valía del conjunto de su producción dramática estrenada hasta la fecha-, y con el "Prix du Brigadier" -que subrayaba la puesta en escena en la Comédie Française de La sed y el hambre
El 25 de febrero de 1971, Eugène Ionesco pronunció su discurso de ingreso en la Academia Francesa, y al año siguiente fue invitado a inaugurar con sus palabras el festival de Salzburgo. El 30 de abril de 1973 recibió el prestigioso premio "Jerusalén" -que venía a reconocer el conjunto de su obra y, en particular, los méritos de El rinoceronte-, y, mes y medio después, la Medalla de la Ciudad de Vichy. El reconocimiento internacional de su producción dramática le granjeó otras distinciones tan destacadas como los doctorados honoris causa por las universidades de Warwick  y Tel-Aviv), así como la recepción de la Medalla Max Reinhardt en el quincuagésimo aniversario del festival de Salzburgo . En noviembre de este último año, cruzó el Atlántico para asistir, en la Universidad de Nueva York, a una mesa redonda ante cerca de mil estudiantes; dos años después, los mayores especialistas mundiales en el análisis de su obra se reunieron en un congreso monográfico celebrado en un castillo de Normandía, donde, en presencia del autor y su esposa, leyeron numerosas ponencias que quedaron luego recogidas en el volumen titulado Ionesco: Situation et perspectives (Ionesco: Situación y perspectivas, 1978). Actos académicos con éstos venían a demostrar que el dramaturgo de origen rumano se había convertido ya en un clásico vivo de las Letras universales.
Tras haber tomado parte activa en una reunión en favor de los derechos humanos celebrada en Berna (Suiza) a finales de 1986, el 23 de febrero de 1987 asistió, junto a su inseparable esposa Rodica, a la celebración del trigésimo aniversario del Spectacle Ionesco ('Espectáculo Ionesco'), puesta en escena en el parisino Théâtre de la Huchette. Al mes siguiente fue condecorado con la Medalla de la Ciudad de París, y en octubre de dicho año con otras dos medallas de oro: la de Saint-Etienne y la de Saint-Chamond.
A comienzos de 1989, cuando tenía previsto trasladarse a Rumanía para intervenir en un acto en defensa de los derechos humanos, cayó nuevamente enfermo de gravedad y hubo de ser hospitalizado, por lo que fue su hija Marie-France que leyó sus acusaciones contra el régimen dictatorial rumano. A su salida del hospital, Ionesco presidió el jurado del Pen Club que otorgó el "Premio de la Libertad" al dramaturgo checo Vaclav Havel, condenado por delitos políticos tras haber tomado parte activa en el homenaje en memoria de Jan Palach , el estudiante checo que se quemó vivo para protestar contra la colaboración del gobierno de su país con las fuerzas de ocupación soviéticas. Cada vez más conocido y respetado entre los escritores de todo el mundo, firmó luego una declaración en defensa del escritor británico de origen indio Salman Rushdie, cuya obra Versos satánicos  había provocado su condena a muerte por parte de algunos cabecillas del fundamentalismo islámico. El día 7 de mayo de 1989, Ionesco fue galardonado con uno de los premios más importantes del panorama literario francés, el "Molière", y el 30 de noviembre, junto al pensador Émile Cioran, fue nombrado Miembro de Honor de la Unión de Escritores de Rumanía.
El 27 de noviembre de 1992, Ionesco fue investido doctor honoris causa por la Universidad de Silesia (Polonia), en medio de una ceremonia que, por la debilidad del ya anciano escritor, se tuvo que celebrar en París. A pesar de los achaques propios de su avanzada edad, seguía por aquellos primeros años de la década de los noventa luchando activamente en favor de los derechos humanos, ahora como miembro destacado del Comité Internacional de Escritores por la Libertad,un organismo creado para defender a los artistas e intelectuales perseguidos por haber hecho uso de su derecho a la libertad de expresión. Todas estas actividades de Eugène Ionesco quedaron bruscamente interrumpidas a comienzos de la primavera de 1994, cuando perdió la vida en su domicilio parisino. El primer día de abril de dicho año -que coincidía con la festividad cristiana del Viernes Santo-, sus restos mortales recibieron sepultura en el cementerio de Montparnasse, en la ciudad a la que tanto había amado a lo largo de toda su vida.

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