domingo, 21 de octubre de 2018

LA REINA MARIANA DEL PALATINADO-NEOBRUGO




Mariana de Neoburgo supuso el epílogo de uno de los capítulos más largos de la historia de España. Dos siglos después de la llegada al poder del emperador Carlos V y de la instauración de la dinastía de los Habsburgo en tierras españolas, la Casa de Austria, en su rama ibérica, desaparecía del mapa con el fallecimiento sin descendencia deL monarca Carlos II. Su viuda, la reina Mariana, fue el último recuerdo de un tiempo glorioso que terminó convirtiéndose en decadente. Como su antecesora, María Luisa de Orleans, no pudo darle un heredero a la corona, no porque no pudiera, sino porque su cónyuge, al que todos llamaban "El Hechizado" fue víctima de las múltiples y aberrantes mezclas consanguíneas. Que Mariana no diera descendencia a la corona no fue óbice para que no ansiara gobernar en su nueva casa. No en vano fue conocida como "El primer ministro del rey".
Mariana de Neoburgo (1667-1740) fue Reina de España desde 1689 a 1700, a través de su matrimonio con el rey Carlos II (1661-1700). Éste había quedado viudo de su primera esposa, María Luisa de Orleans (1662-1689), por razones aún hoy en día no del todo claras ( no pocas fuentes apuntan a un posible envenenamiento auspiciado por la Condesa de Soissons ) quien no había podido dar un heredero al Soberano español. Mariana de Neoburgo, alemana de nacimiento, de gran belleza pero de carácter arrogante, se convertiría, por un lado, en una importante figura de la política española de finales del siglo XVII y, por otro, en una Soberana poco querida por el pueblo español por su naturaleza altanera. Esta es su historia.

La futura reina Mariana de España nació el 28 de octubre de 1667 en el Palacio de Benrath de Düsseldorf, parte en aquella época del Condado Palatino del Rin, siendo la duodécima hija de Felipe Guillermo del Palatinado (1615-1690), Duque de Neoburgo, y de Isabel Amalia de Hesse-Darmstadt (1635-1709). Como era habitual en la época entre la nobleza, la joven Mariana, al igual que sus hermanas María Sofía, Dorotea Sofía y Eduvigis fue criada no tanto por sus progenitores sino por su nodriza, Frau von Klau. Pronto Mariana comenzó a destacar por su belleza, habida cuenta su notable altura, su esbelta figura y, especialmente, su característico cabello, intensamente pelirrojo. 

Mientras Mariana en Alemania se convertía, ajena a los lances de la política internacional, en una joven de radiante atractivo, en la corte española se vivían momentos adversos. La reina María, Reina de España desde 1679, fallecía en 1689. Pese a que el matrimonio con Carlos II no había sido un camino de rosas (la presión sobre la pareja para que tuviera descendencia había sido extrema) la Reina falleció rendidamente enamorada de su marido, un sentimiento recíproco por parte de su esposo, quien quedó desolado tras enviudar. 



Sin embargo los consejeros de Palacio se pusieron en marcha de manera urgente en la búsqueda de una nueva Soberana que pudiera dar al reino el tan ansiado Príncipe heredero. Es en ese momento cuando el nombre de Mariana de Neoburgo salió a relucir. No obstante, Mariana no era la única candidata, sino una más entre aproximadamente una decena de pretendientes. El gran atractivo de Mariana era, así lo apuntaban los consiliarios, su estirpe. El hecho de que la madre de Mariana hubiera tenido la friolera de veintitrés hijos parecía ser signo inequívoco de la capacidad para fecundar de la joven noble germana. Finalmente este argumento fue el que decidió la elección de la nueva Reina, pese a que Carlos II hubiera preferido a Ana María Luisa de Médici (1667-1743). 


El matrimonio del Rey de España con Mariana de Neoburgo se celebró por poderes el 28 de agosto de 1689 en la ciudad de Ingolstadt, la joven novia fue escoltada por el Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico Leopoldo I. No sería hasta el año siguiente cuando la ya Soberana española se mudara a su nuevo país y conociera en persona a su esposo. La boda religiosa, celebrada el 14 de mayo de 1690 en el convento de la Iglesia de San Diego de Valladolid, los unió de forma definitiva.

La reina Mariana se encontró con un rey, conocido popularmente como “el Hechizado”, con todo tipo de problemas físicos e intelectuales y (se dice que Carlos II pasaba el tiempo con el único afán de visitar las cocinas de Palacio para abastecerse de pasteles, su pasión gastronómica ) con una ostentosa dificultad de gobernar. Tanto es así que la nueva Soberana, diligente , decidió tomar las riendas políticas de España. En estas lides la reina Mariana conocería a uno de los consejeros de cabecera de su marido, Juan Tomás Enríquez de Cabrera (1599-1647), Duque de Melgar, con quien comenzaría una relación extramarital. 


Entretanto la corte apremiaba a los Reyes para que engendrarán a un sucesor en el trono. Algunas voces apuntaban a la posible infertilidad de la Reina, quizás incapaces de asumir que era el Rey, de una debilidad física clamorosa, el más que probable origen de la esterilidad de la pareja. La Reina, llevada tal vez por la tensión reinante en Palacio, llegó a fingir once embarazos. Asimismo fue la protagonista de un extraño episodio en la biografía de Carlos II, el exorcismo – se utilizaron pichones muertos y entrañas de cordero y se le mostraron los cadáveres de varios de sus antecesores con la esperanza de deshechizarlo – al que fue sometido con el objeto de ser liberado de una supuesta maldición que le impedía ser padre. En cualquiera de los casos estos estrambóticos tratamientos no solo solucionaron la posible infertilidad del Soberano, sino que por el contrario menoscabaron su salud hasta el punto de conducirle a sus últimos estertores. 


El 1 de noviembre de 1700 el rey Carlos II, a los 38 años, devastado por una retahíla de patologías fallecía en Madrid sin descendencia. Su sucesión, por tanto, la cuestión más capital en la alborada del siglo XVIII en España no se había resuelto. La dinastía de los Austria llegaba a su fin en España, siendo sustituida por la Casa de Borbón, cuyo primer Soberano sería Felipe V (1683-1746). Éste, nada partidario de la reina Mariana, aceptó que la viuda del Rey tuviera una pensión vitalicia, tal y como estipulaba el testamento de Carlos II, pero quiso que desapareciera de la corte con celeridad. Así, sintiéndose humillada por el nuevo Monarca, la reina Mariana se trasladó a vivir al Alcázar de Toledo, donde fue profundamente infeliz y vivió atemorizada por posibles complots en contra de ella.

Finalmente en 1706, tras la invasión de Toledo por el sobrino de la Reina viuda, Carlos de Austria (1685-1740), el rey Felipe V, decidió mandarla al destierro francés. La antigua Reina de España, denostada por la nueva corte y olvidada por el pueblo español, se instaló en Bayona. Allí sería donde la reina Mariana conocería el amor, en la persona del miembro de su séquito Jean de Larrétéguy con el que, si bien en el más estricto de los secretos, finalmente sí tendría descendencia. 



Pasarían más de treinta años hasta que la reina Mariana volviera a España. Sería tras el matrimonio en segundas nupcias del rey Felipe V con Isabel de Farnesio (1692-1766), sobrina de Mariana y favorable al regreso de la antigua Soberana. La reina Mariana,regresó mayor y enferma, se instaló en el Palacio del Infantado de Guadalajara donde apenas residiría un año, tras el cual fallecería. Los restos mortales de la reina Mariana de España descansan en el Monasterio de San Lorenzo de El Escorial.
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sábado, 21 de julio de 2018

RAMON GOMEZ DE LA SERNA Y LAS GREGUERIAS


Escritor español, nacido en Madrid el 3 de julio de 1888 y fallecido en Buenos Aires (Argentina) el 12 de enero de 1963, que está considerado la figura clave de laVanguardia. Aunque licenciado en Derecho, ligó su vida indisolublemente a la literatura, y a la obra resultante sólo pueden aplicarse adjetivos que resalten su extremada originalidad, su determinante influencia y su colosal vastedad. Autor incatalogable, escribió siempre con ingenio y brillantez, con la seguridad de que cualquier texto, por breve e insignificante que parezca, puede ser una genial obra literaria. Su afán de renovar la literatura tradicional le llevó a crear nuevas formas de expresión (como la greguería o la novela lírica) en las que siempre estaba presente la poesía. Sin embargo, no cultivó la creación poética propiamente dicha.

Ramón Gómez de la Serna, óleo de Enrique Segura.

"Nací, o me nacieron, el día 3 de julio de 1888, a las siete y veinte minutos de la tarde, en Madrid, en la calle de las Rejas, número cinco, piso segundo." Así comienza uno de sus libros más significados, Automoribundia, un sentido trazado de su biografía, en la que, claro está, no podía constar de su puño y letra que falleció en Buenos Aires el 12 de enero de 1963.
Aunque viajó mucho por América y Europa, su vida estuvo ligada a los ambientes culturales y literarios de su ciudad natal, hasta que tuvo que abandonarla durante la Guerra Civil, para exiliarse en Argentina.
Como era hijo de un ilustre hombre de Leyes, fue presionado en su familia para que estudiara Derecho. Sin embargo, desde muy joven se mostró mucho más interesado por el periodismo y la literatura.
Pronto se dio a conocer como escritor gracias a sus brillantes artículos publicados en los principales periódicos y revistas. A lo largo de su vida, publicó miles de colaboraciones en medios de comunicación tan difundidos en su tiempo como El SolLa VozRevista de Occidente y El Liberal.
En 1915 fundó la tertulia del café Pombo, en la que ejerció de abeja reina del panal de literatos y artistas que allí se congregaba y del que dejó constancia plástica el pintorJosé Gutiérrez Solana. Su influencia se dejó sentir más allá de las mesas del local, y su novísimo quehacer literario alumbró y deslumbró a la vanguardia española. La afamadaGeneración del 27, por ejemplo, mucho debe, entre otros faros culturales, al luminoso Ramón Gómez de la Serna.


Gómez de la Serna, personaje central de la obra de J. Solana. La tertulia del Café de Pombo (1920).
No sólo fue conocido y admirado por sus escritos literarios y sus artículos periodísticos, sino también por su brillante labor como conferenciante. Decidido siempre a sorprender, llegó a dar una conferencia subido al trapecio de un circo.
También fue el fundador, junto a Azorín, del PEN Club español (o sea, la sucursal hispana del club de escritores más importante del mundo). Y ejerció como secretario del Ateneo de Madrid.
Practicó lo que él llamaba el "madrileñismo", que consistía en disfrutar de la rica y bohemia vida cultural de su ciudad natal, sin perderse por ellos los encantos castizos (toros, tabernas, etc.). Pero también viajó mucho, con el deseo de ampliar sus conocimientos y descubrir novedades artísticas y literarias.
En 1931, ya con más de cuarenta años de edad, se casó con la escritora Luisa Sofovich. Durante la II República siguió animando constantemente el panorama cultural español, y al comienzo de la Guerra Civil abandonó España rumbo al exilio en Argentina. Allí, a pesar de no participar en política, sufrió las consecuencias de la caída del general Perón.
Falleció en Buenos Aires; el ayuntamiento de Madrid gestionó la repatriación del cadáver, y hoy sus restos descansan en el Panteón de los Hombres Ilustres, sito en la Sacramental de San Justo, en la misma fosa que Mariano José de Larra.






En los textos de Ramón Gómez de la Serna se hace difícil separar lo autobiográfico de lo que no lo es, a tal extremo llega su presencia en cuanto escribe. Es, sobre todo, un escritor de sí mismo, que se describe subjetivamente a través del mundo, de las personas y cosas que le rodean. Y su manera de darse en sus libros la llevó a cabo en una prosa renovadora, con la que entremezcló y superó diferentes géneros y soportes. La literatura de Gómez de la Serna es la frontera donde termina la sequedad y la adustez de los prosistas de la Generación del 98 y renace el humorismo: un territorio nuevo, regado por la fantasía y el humor.
Su estética la definió en Ramonismos , y uno de los elementos que la compusieron es la greguería, construcción breve y ocurrente que el autor definió como "metáfora + humor". Sobre este arte de captar lo efímero, sirvan los siguientes ejemplos, escarzados entre la, Novísimas greguería y Total de Greguerías y sin contar las innumerables que dejó dispersas en otros textos.


Nombre dado por el escritor español Ramón Gómez de la Serna a unos aforismos que tienen algo de epigramáticos por la intención satírica y el rasgo de ingenio que entrañan, caracterizados por la metáfora, la paradoja, la antítesis y la hipérbole.
Forma literaria mínima propia de la literatura española del siglo XX que cae, al mismo tiempo, dentro del ámbito de la literatura apotegmática o del refrán, de la facecia o chiste, y hasta de la prosa lírica y el epigrama. El padre de la greguería fue el escritor novecentista y vanguardista Ramón Gómez de la Serna, quien explicó esa especial y variada condición por medio de la siguiente fórmula:
Greguería = Metáfora + Humor.
Valgan algunos ejemplos suyos, sacados de entre las más de diez mil que llegó escribir:
- "La sopa es el baño del apetito."
- "La luna pone en el bosque luz de cabaret."
- "Existe un viento que suena como si la naturaleza estuviese mal de los bronquios."
- "El agua no tiene memoria: por eso es tan limpio."
- "La sandía es una hucha de ocasos."
- "El mar es la rotativa más antigua del mundo, que tira incesantemente y en rotograbado el diario La Ola."
- "La gallina llena el suelo de asteriscos."
Con estas pequeñas composiciones literarias, Gómez de la Serna mostró, según él mismo confesaba, lo siguiente: “La greguería es el atrevimiento a definir lo que no puede definirse, a capturar lo pasajero, a acertar o a no acertar lo que puede no estar en nadie o puede estar en todos”. Lo que en origen fue un experimento típico de un autor vanguardista acabó por entusiasmarlo hasta tal punto que las estuvo escribiendo por espacio de aproximadamente medio siglo; cerca de la greguería, si es que no lo son, son las composiciones que este mismo autor tituló como MomentosMiradas,Parecidos o Mentiras.


Gómez de la Serna explica también la procedencia de tan singular término: “¿Que por qué se llaman Greguerías? Al encontrar el género me di cuenta de que había que buscar una palabra que no fuese reflexiva ni demasiado usada, para bautizarle bien. Entonces metí la mano en el gran bombo de las palabras y al azar, que debe ser el bautizador de los mejores hallazgos, saqué una bola... Era ‘greguería’, aún en singular; pero yo planté esa bolita y tuve un jardín de greguerías. Me quedé con la palabra por lo eufónica y por los secretos que tiene en su sexo”. Y así es: el término no es invención del autor, pues en el DRAE vale lo mismo que “vocerío o gritería confusa de la gente”; no obstante, en su explicación, Gómez de la Serna aún añade algo de su gracejo característico: “En los anteriores diccionarios, significaba el griterio de los cerditos cuando van detrás de su mamá”.
Es seguro que el genial e histriónico autor, en esta su creación más original, estuviese partiendo no sólo de su ingenio sino de algunos sólidos basamentos: para el pasado, contaba con el modelo de un autor como Marcial (sus Epigramas se mueven igualmente entre el lirismo y la jocosidad), en una época en que la estética del mundo clásico aparecía reivindicada por doquier (sobre todo en las artes plásticas de la Vanguardia, muy particularmente en escultura y arquitectura); otro modelo clásico, aunque esta vez oriental, era el del haiku japonés, que había ido ganando terreno en Europa desde el final del siglo XIX. Para el presente, disponía de la sólida aportación que el Impresionismo finisecular continuaba brindando al mundo occidental y del que su generación estaba sacando partido.
Como quiera que sea, la mejor poética de la greguería es la que el propio Ramón (pues así se ha llamado con frecuencia al autor hasta en los ensayos eruditos) dejó al editar sus mejores composiciones entre los años 1952 y 1960. El género fue cultivado por algunos de sus amigos y contemporáneos, como los escritores españoles Enrique Jardiel Poncela y Noel Clarasó o los poetas argentinos Ricardo Güiraldes y Oliverio Girondo, autor a quien Ramón dedicó la antología antes citada.
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http://www.elmundo.es/elmundo/hemeroteca/2015/04/08/m/cultura.html
http://www.enciclonet.com/articulo/gregueria/
http://madrid.lecool.com/event/ramon-gomez-de-la-serna/

lunes, 16 de julio de 2018

GREGORIO MARAÑÓN Y LA ESPERANZA ANTE LA CRISIS DEL SIGLO XX (II DE II)


Como español a secas;Marañón vio a España,la criticó y esperó en ella y de ella según la pauta estimativa de la generación a que pertenecía y que hoy se suele llamar "del 14":y como médico (por honda y bien servida vocación lo fue,como la eminencia que todos conocemos),su visión,su crítica y su esperanza obviamente tuvieron como suelo y marco la empresa que comúnmente se propuso la médica de esa generación.
Bien notorios son,los nombres cimeros de la Generación del 14: Ortega, Ors, Perez de Ayala, Américo Castro, Madariaga, Azaña, Rey Pastor, Angel Herrera...Como pensador y como médico,con ellos estuvo Marañón. Heredera de las dos inmediatamente precedentes,la del 98 (Unamuno,Menedez Pidal...) y la de 1880 (Cajal,Menédez Pelayo...),en esa generación tuvo su principal agente la definitiva "europeización" de lo mejor de la cultura española. El amor a España, la crítica de España, el trabajo actualizador y creador y la esperanza en su actividad reformadora fueron notas comunes en la obra española de ese espléndido grupo de hombres.
Como Ortega,Marañón prosigue la tarea crítica frente a la realidad histórica y social de España,constante desde Feijoo, y en cierto modo desde Cervantes y Queved,en buena parte de los mejores españoles.Pero cuando uno de ellos ha cumplido una tarea no sólo desde su situación,también desde su talante personal, y (salvo en contadas ocasiones) el de Marañón le movió de ordinario a la expresión serena y sosegada. No es fácil encontrar en su obra frases comparables en vehemencia y aspereza tantas de Unamuno,Azorin y el propio Ortega.
En la anchura y variedad de su obra escrita,éstos son los motivos principales de su descontento ante lo que España ha sido en su historia y en su vida:

1-Deficiencia de nuestro interés por la ciencia y consiguiente escasez de nuestra producción intelectual y científica. Causas de tal deficiencia habrían sido :el haber vivido durante los siglos de nuestra grandeza "derramados hacia afuera,en perpetua guerra, ya de conquista, ya civil, sin alcanzar el reposo necesario para organizar la ciencia" ; "la falta de austeridad en el espiritu" y un "ambiente desfavorable,sin posibilidades económicas y con mil vias abiertas a la tentación" ; una viciosa orientación de nuestra religiosidad tradicional, un "miedo absurdo a buscar la verdad fuera de Dios,como si Dios no estuviera en todas partes".

2-Consiguientemente: la ausencia en nuestros hábitos de "esa suerte de crítica impersonal y rigurosa,que no excluye la cortesia"; una frecuente y abusiva consideración del ingenio y la buena pluma como patente de corso y motivo de absolución : " Basta tener pluma fácil y algo de ingenio a su servicio para que todo lo demás sea perdonado".

3-La conversión de la injusticia social en hábito: "En España,hasta hace muy poco,la buena mesa era privilegio de unos cuantos elegidos".Hábito a que da expresión médica el tempranísimo y acusado envejecimiento que la maternidad y la miseria habitual imprimen sobre el cuerpo de las mujeres de nuestro pueblo campesino.
4-Ciertas lacras de nuestra vida social,la frecuente hostilidad,expresa o tácita,frente al que triunfa,la excesiva carencia de ternura en la almas,la tendencia a la mitificación positiva o negativa del pasado...

En la vida española,escribió Marañón, "hay algo que nos mantiene en permanente vilo,algo que bordea,cada día,el drama" ; y la causa principal de ese "algo" estaría en la suma de los vicios y las deficiencias que el ve en la vida individual y colectiva de los españoles.Pero su denuncia no está movida por el masoquismo,sino por el amor; y cuando no es blanda complacencia, el amor lleva siempre consigo voluntad de verdad y de perfección, porque "en la vida de los pueblos, como en la de los individuos,la perfección no nace de la satisfación sistémica, sino al revés, del examen permanente de conciencia y de la dolorosa,pero profunda,contrición".
Completando su visión de si mismo,puede decirse que Marañón fue un "esperanzado oficiante en la religión de crear esperanzas":Criticó la realidad de España porque con voluntad de perfección y esperanza en su futuro la amó.Con auténtica esperanza,no con ligero y retórico optimismo, y por consiguiente poniendo bajo un "si" condicional su confianza en el logro de lo esperado. "Si" que en su caso llevaba dentro las siguientes exigencias :

1ª- Reforma de la vida española por la vida de la educación.Tan pronto como como en la segunda mitad del siglo XIX se hizo viva y apremiante la conciencia de nuestro atraso respeto de las otras naciones de Europa ,surgió asi el propósito de conseguir mediante la educación la necesaria "puesta al dia" de la sociedad española.

2ª-Exigencia de una europeización de España centrada por la de su cultura superior,semejante a la que en el primer decenio habia formulado Ortega.De ese europeismo ha surgido la egregia gavilla de los españoles para los que ser europeos consiste,en ser "europensibus ipsis europernsiores",(mas europeos que los mismos europeos),en tanto que abiertos sin prejuicios nacionalistas a toda la diversidad de la cultura europea.

3ª-Voluntad de una eficacia social de la reforma duradera en el tiempo; por consiguiente,creación y fomento de instituciones idóneas para la ejecución del propósito reformador.El Instituto de Patología Médica fue, en el caso de Marañón,testimonio fehaciente de esa voluntad, aunque el excesivo optimismo de su fundador respecto de la calidad moral de los herederos de su obra médica privara de la necesaria solidez administrativa a tan importante empresa; mas tambien fue expresión de ella su activa participación en cuantas instituciones cientificas o literarias (academias,sociedades etc..quisieron solicitarla).

4ª-Un amoroso conocimiento de la tierra de España,movido,como el de Ortega,por le que habia inicado la Institucion Libre de Enseñanza y heredaron los hombres del 98 ."Si el amor es la raíz y el decoro de mi existencia",decia en 1937 a los gallegos de Montevideo," es no sólo porque nací en la Península de los altos y tristes destinos,tambien porque he empleado las horas de más noble afán de mi vida en conocerla palmo a palmo,con la mirada incansable con que buscamos hasta las honduras recónditas del alma de la mujer amada.No hay camino de España que yo no haya reconocido,ni vereda de sus serranias que no haya hollado con mi pié..."

5ª-La igualmente amorosa estimación de lo popular español: las cocina regionales,la tauromaquia,el folklore,la vida cotidiana de los campesinos...Con un literato y un pintor de la generación del 98, Valle-Inclan y Zuloaga,varios eminentes miembros de la del 14 (Ortega,Marañón,Perez de Ayala...) rompieron con la tradicional separación social entre el intelectual y el festivo, y dieron una versión actual y española a la tan espléndida sentencia de Terencio " Hispanus sum,et nihil hispanici a me alienum puto".

6ª-Con el ánimo de comprensión del liberal genuino como fundamento,pero sin renunciar jamás a la lucidez y a la crítica,un constante amor de salvación a todo lo salvable en la realidad y en la historia de España: no sólo,por tanto, a las personas y las hazañas que sinceramente quiso y admiró (Vives,Feojoo,Galdós,Cajal...) tambien a alas mas controvertidas.Su carácter y su oficio de médico, juntos entre si,a eso le condujeron cuando se decidió a ser también historiador." Analizando cualquier hecho histórico",escribió ," Llegamos siempre a la esfera imponderable de la intención,en la que reside el nudo del drama de la Historia y en la que hay argumentos para justificar todos los actos humanos y par explicar todas las pasiones!.

Tal fue a grandes rasgos,la estructura del "si" condicional  de la esperanza española de Marañón:tácitamente vino a decir :  "Si todo esto se cumple en la vida social y política de España,no sólo en sus minorías mas cultas,la esperanza en su futuro tendrá su fundamento". A lo cual cabria responder con una interrogación ..¿Y si todo eso no se cumple? 
Muy poco o nada fueron cumplidas esas condiciones de la esperanza de Marañón 
Marañón esperaba "In spe contra spem",sutil y donosamente escribió Ortega " Son tan debiles en España las esperanzas, que los españoles tenemos que abrigarlas para que no se nos mueran" ...
Abrigador de su esperanza en España,además de oficiamnte en la tarea de suscitarla,fue de por vida el español Gregorio Marañón...
   
 Bibliografia:
Pedro Lain Entralgo "Esperanza en tiempo de crisis" (Galaxia Gutemberg)      

  

  


      

GREGORIO MARAÑÓN Y LA ESPERANZA ANTE LA CRISIS DEL SIGLO XX (I DE II)




Ya bien entrado en la madurez,Marañon se llamó a si mismo "oficiante incansable en la gran religion de crear esperanzas":Pero la entrega entusiasta a tal oficio,¿quiere decir que quien lo practica sea necesariamente hombre esperanzado?.
En principio,no.Por la razón que sea,uno puede entregarse generosamente a la tarea de crear esperanzas,aunque en su fuero interno haya perdido las que trata de infundir a los demás.Recordemos el caso del protagonista de San Manuel Bueno,mártir,acaso el mas hermosos de los relatos de Unamuno. Otros hay como él (menos mártires,tal vez) en la vida real.Pero no fue este el caso de Gregório Marañón como creador de esperanzas.En todos los ordenes de la existencia humana fue hombre esperanzado
Muy claramente vivió Marañón el hecho de existir en el seno de una profunda crisis histórica,la tercera en la historia del mundo occidental,y a sus ojos consistente,como las otras dos,en la mezcla de una desazón angustiosa y un presentimiento.La angustia de la Roma de Séneca tenía como causa la ya iniciada decadencia del mundo antiguo, y como horizonte un vago presentimiento de la novedad que iba a traer consigo el cristianismo.La desazón que sienten las almas europeas al término de la Edad Media era a la vez hastío de la cultura medieval y presentimiento de América,un secreto anhelo de la ya próxima integridad planetaria ; con él se mezclaba la íntima apariencia de una vida regida por la Razón y el Progreso,los dos grandes mitos históricos de la Europa ulterior al Medioevo ; y a favor de uno y otro ,la creciente ilusión de convertir el planeta en un confortable y definitivo Paraíso . Pero en el siglo XX, concluye Marañón,esos ideales se evaporan , se debilita o se pierde la fe en la Razón y el Progreso , y una nueva angustia y un nuevo presentimiento se adueña de las almas . Por tercera vez en su historia, el mundo occidental entra en crisis.
Puntual y sumariamente enumeraré las notas que Marañón discierne en la estructura de la desazón del siglo XX :
1...Desorden moral: insensibilidad frente a la injusticia,crisis del sentimientos del deber. Marañón denuncia los atropellos "que se ejecutan en un vacío de sanción por parte de la sociedad" y ve como el "ansia desmedida de los derechos arranca el sentimiento del deber"
2...Pánico del instinto de la especie,por tanto descenso de la natalidad.
3...Quiebra de la fe en en valor absoluto de la ciencia y declinación del arte. 
4...Cambio profundo en el modo en cuanto a los instintos fundamentales ,pérdida del terror mítico a la muerte,cambio de aptitud frente a la enfermedad,sustitución progresiva del mando como función instintiva por el mando como instrumento objetivo de la ordenacion racional de la vida pública.
5...Ligero sentimiento de angustia ante el presente,angustia que no surge ante la nada,como Heidegger, y que no pasa de ser,según la bella fórmula de Marañón," una penosa nostalgia del bien que no se ha llegado a conocer".
En el presentimiento de este bien,se integran,a su juicio,los momentos siguientes :
 A- Paz,como resultado de la definitiva fusión del Viejo y el Nuevo Mundo, y como definitiva liberación del pánico que sufre el instinto de la especie.Una paz basada en la inteligencia y el amor,no en un pacto táctico,mas proxima a la eirene de los griegos que a la pax de los romanos.
 B- Creciente importancia de la ciencia,sin desmesura ni beateria, en la configuración de la vida humana.
 C- Nueva idea de Dios y renovada penetración de la fe religiosa en la vida histórica del hombre."Un anhelo secreto hacia la divinidad se advierte en casi todo el movimiento intelectual del mundo moderno" ,escribía Marañón en 1930 ; y a través de tantas y tan graves catástrofes,ésta siguió siendo su convicción íntima hasta la muerte.
Asi entendió Marañón la crisis del siglo XX.De tal situación histórica se sintió hijo y a ella estuvo vinculado su "patriotismo del tiempo" (su amor al presente) y su "patriotismo de la patria".Nunca fue nostálgico del pasado,aunque de el amara y admirara épocas y figuras;nunca, por otra parte,fue nostálgico del futuro,como los doctrinarios del progresismo.Con reposo clásico unas veces,con romántico arrebato otras,en todo momento amó el presente,su presente, y prefirió la inquietud de ser en él esperanzado y animoso a a la imaginada perspectiva de un futuro placiente y reposado.Un dia de julio de 1950.su pluma,para efusión o para diversión,dejaba la prosa por el verso,escribió este revelador poema confesional :
Yo solamente deseo
ser siempre el que ahora soy.
Mi día mejor es hoy,
mi mejor mundo el que veo.
Amo a todo en lo que creo
a lo humano y lo divino.
Y adoro todo camino 
sin saber a donde van,
y llamar al pan,el pan,
 y llamar al vino,el vino...

Desde este declarado amor a a su presente conoció y vivió Marañón la crisis del siglo XX, y desde el vivió y formuló su esperanza en su mundo,el mundo occidental.Como europeo,como occidental ¿que esperaba Marañón y de que modo esperaba?.
Esperaba según su fórmula,ese "bien que no se ha llegado a conocer",integrado por los concretos bienes antes expuestos. Y lo esperaba conforme a lo que él tan profundamente era y tan reiteradamente dijo ser : un liberal intimamente fiel al modo mas radical y mas noble de entender el liberalismo.
Ante una situación vital compleja (escribió) hay tres modos cardinales de afrontarla: la resolución univalente (la rápida elección de una determinada respuesta,entre varias posibles) ,la duda ( la metódica y ponderativa vacilación mental ante la pertinencia de cada una de ellas) y la ambivalencia (la simultánea inclinación del ánimo hacia las que en tal situación entran en juego) ¿Cual es la mejor? " Para la eficacia ",responde Marañón ,"el mejor es el hombre resuelto.Intelectualmente ,el mejor es el hombre que duda ( y que desde la duda,sabe buscar la verdad) .Y moralmete ,acaso el hombre ambivalente quizás sea el mejor". 
¿Por que? Porque la actitud ambivalente supone la comprensión de la razón del ser de las dos o mas aptitudes contrapuestas ante las que la ambivalencia surge.Ella es,en consecuencia,el nervio psicológico del liberalismo,entendido como disposición anímica y moral, y no como doctrina económica o política.De ahi el destino triste del liberal cuando la vida colectiva se arremolina o,mas levemente,cuando la vida histórica entra en crisis.Elocuentemente descubre Marañon ese trance: "Cuando hay que elegir entre uno y otro lado de la barricada,el liberal,no sabe lo que hacer.No porque ignore,como el hombre que duda,donde está la razón,sino porque no alcanza a quitar la razón del todo a nadie,ni darla a nadie por entero...Por eso en los dos lados,le miran con desconfianza.Muchas veces,desde ambos lados le lapidan". Tal fue su caso durante nuestra guerra civil y su inmediata postguerra.Con su anverso de gloria y su reverso de miseria,concluye " La ambivalencia del liberal equivale a generosidad"¿Que cabe hacer en tal situación? ¿Inclinarse por la abstención total? ¿Dejar que la crisis o el conflicto sigan su curso y evadirse hacia lo que en el propio presente sea grato,o al menos tolerable? .No.Siempre cabe vivir con dignidad,hablar con la libertad de que se disponga o callar haciendo que sea significativo el silencio,trabajar con empeño y ambición,mostrar con la propia conducta que es posible una correcta solución del conflicto...y saber esperar. Porque "a costa del dolor del liberal el mundo avanza,sin que alcancen a despeñarlo la extremosidad de los impulsos y la duda cautelosa de los tímidos".
Cada uno en su situación y a su personal modo,asi vivieron y esperaron los hombres del pasado que mas expresamente admiró Marañón (Vives,Erasmo,Feijoo,Jovellanos...);asi tantos mas, después de la Revolución francesa, y asi el propio Marañón, a la vez que conquistaba la serenidad y la tenue melancolía a que llegó,siempre dentro de la crisis de su siglo,en los últimos años de su vida.

Bibliografia:
Pedro Lain Entralgo "Esperanza en tiempo de crisis" (Galaxia Gutemberg)      
 

             

  

miércoles, 4 de julio de 2018

VESPASIANO,EMPERADOR DE ROMA


El año 69 de nuestra era, fue caótico para el Imperio. El ente fundado por Octavio Augusto poco menos de un siglo antes, se desmoronaba. Las provincias estaban en caos, los generales se rebelaban, y pocos confiaban ya en la figura del emperador. Entonces llegó Vespasiano.
Parecía que Otho traería la ansiada estabilidad el Imperio, y el Senado lo aceptó como Emperador el mismo día que tomó el poder. Sin embargo, otro general insatisfecho, Aulus Vitellius, nombrado Gobernador de germania por Otho, se rebeló. La Guardia Pretoriana, pagada por Vitellius, asesinó a Otho (u Othón) en el Foro.
Mientras tanto, Vespasiano acababa con la rebelión en Judea al tiempo que seguía con tristeza los caóticos eventos en la Ciudad Eterna. Para entonces, Vespasiano era ya el general más poderoso, admirado y respetado de Roma, y a mediados del 69, se decidió a actuar. 
Cuando hablamos de Vespasiano debemos hacerlo desde la perspectiva de que fue el primer princeps (duradero) después de los Julio Claudios, la dinastía impuesta tras la muerte de Augusto. Su llegada al poder, como hemos podido comprobar, se produce en una época convulsa, llena de pretendientes que con más o menos apoyos, deciden un buen día declararse “Padres de la Patria” e incluso llegan a acuñar moneda para hacer valer sus pretensiones.
Tras llegar al poder, al ser el único que gobernó durante unos años, pudo desarrollar una política de redistribución de las provincias occidentales (véase el ejemplo de Hispania),aunque no tan radical como en tiempos de Mario u Augusto, e incluso una reforma de la ciudad de Roma, abandonando el viejo sueño neroniano de la Domus Aurea y devolviendo parte de los terrenos a las personas a las que se las había despojado de los mismos para hacer realidad el sueño del último de los Julio-Claudios. Entre esas familias figura la de los Lamia, que anduvieron por Hispania desde tiempos de Augusto y a los que se les habían arrebatado los Horti Lamiarum. De esa familia tenemos noticias en nuestra península pues parece ser que precisamente en época flavia se construyen algunos de los edificios termales en ciudades del ámbito hispano, como en Valeria. Tras la conquista de Jerusalén en 70 d.e.c. comenzó la reedificación de Roma. Al igual que casi cien años antes había hecho Augusto, Vespasiano apoyado en su hijo Tito, realiza obras en la ciudad para hacer ver a la población que con él llega de nuevo la Paz y de esa manera asentarse en el poder. Así, se construyó el llamado Templo de la Paz

Emperador romano del 69 al 79. Nació en Falacrinae (cerca de Rieti) en el año 9, y murió en Cutilia (Sabina) en el 79.
Era de la región de la Sabina, zona cercana a Roma y asimilada a ésta desde el principio del imperio. En su familia, de clase media, la tradición hizo que iniciase su carrera en el ejército y en la administración. Su padre, Flavio Sabino, era banquero y publicano. Su madre, Vespasia Polla, era hermana de un senador. Se cuenta de ella que influyó, con sus encantos, en la carrera política tanto del padre como de los hijos. Ambos pertenecían a un grupo que se oponía a la aristocracia senatorial, el conocido por los "hombres nuevos". Su hermano, T. Flavio Sabino, llegaría a prefecto de Roma (62-69).
Vespasiano fue primeramente tribuno militar en Tracia, cuestor en Creta y Cirenaica, edil y pretor en tiempos de Calígula. Se casó con la hija de un caballero, con la que tuvo dos hijos, Tito y Domiciano, que también serán emperadores. Éstos, junto con su padre, formaron la dinastía de los Flavios (69-96). Con Claudio, estuvo al mando de una legión en Germania en 43-44 y luego en Bretaña, donde desempeñó un brillante papel al apoderarse de la isla de Wight. Recibió el triunfo y en el 51 fue cónsul sufecto. Entre el 62 y el 65, en época de Nerón, llegó a procónsul de África. Acompañó a Nerón a Grecia y, en el 66, como procónsul, recibió el mando para reprimir la revuelta de Judea. En Jerusalén, los judíos habían expulsado la guarnición romana y Vespasiano se encargó de restablecerla disciplina en el ejército derrotado. Reconquistó gran parte de la provincia: comenzando por la costa, fue ascendiendo hacia el norte hasta llegar a los accesos de Jerusalén, a la que sitió (66-68).


Allí estaba cuando, tras la muerte de Galba, se produjo la lucha entre Otón y Vitelio. Dejó que su hijo Tito prosiguiera el asedio a Jerusalén y, debidamente sostenido por Tiberio Julio Alejandro, prefecto de Egipto, y por Cayo Licinio Muciano, el gobernador de Siria, y apoyado por su ejército, dirigió el pronunciamiento del ejército de Egipto, seguido por el de Judea (11 de Julio del 69). Tras éste, sus tropas le reconocieron Emperador. Ocupado Egipto, cortó el suministro de trigo a Roma. Muciano, por otro lado, emprendió el camino de Italia. Las tropas de Panonia y Mesia, capitaneadas por Antonio Primo, ocuparon Aquileya y el valle del Po y establecieron su cuartel general en Verona. Al poco, estas mismas tropas vencieron a Vitelio en Bedriac (Betricum), cerca de Cremona, y llegaron sin combatir a Narni. El hijo de Vespasiano, Domiciano, y su hermano Flavio, prefecto de Roma, intentaron llegar a un acuerdo con Vitelio para conseguir que abdicara y poner fin a la guerra civil en diciembre del 69. Sin embargo, un motín en Roma acabó con la vida de Flavio y de muchos partidarios de Vespasiano (18-19 diciembre). Al fin el 20 de Diciembre Antonio Primo ocupó Roma, tras vencer la enorme resistencia de los pretorianos. Vitelio fue muerto por el pueblo y Vespasiano reconocido como emperador por el senado. Durante los primeros meses, Domiciano, ya nombrado César, gobernó en Roma, mientras Vespasiano, por razones desconocidas, permaneció en Egipto hasta agosto del 70.


Desde el primer momento asoció al poder, como césares, a sus hijos Tito y Domiciano. Con ello intentaba establecer en el Imperio el principio de suesión hereditaria (dinastía Flavia). Premió a los jefes militares pero, al mismo tiempo, quiso retirarlos a la vida civil para evitar sublevaciones o que la gloria de ellos ensombrecieran la de sus hijos. La lex de imperio Vespasiani, ley que le sanciona en su puesto, le concedía la misma titulatura que a Augusto.
Con Vespasiano, la burguesía progresó, mientras la antigua nobleza senatorial vio decrecer su influencia: se creó un grupo adicto al senado con elementos de la burguesía itálica, gala e hispana que, con el tiempo, vendría a sustituir a la ya desgastada romana. Los caballeros y los provinciales también fueron favorecidos. Chocó con una fuerte oposición senatorial y tuvo que hacer frente a varias conjuraciones como la de Helvidio Prisco, senador influyente, que acabó ejecutado.
Mantuvo una postura y legislación moralizante y, en el terreno religioso, protegió los cultos egipcios y fue tolerante con el cristianismo.


Como Augusto, Vespasiano conocía casi la totalidad de sus dominios gracias a los numerosos viajes que realizó. Esto le sirvió a la hora de tomar decisiones muy acertadas respecto a las provincias. En el 73 ó 74, Hispania recibió el ius Latii (derecho latino), además de reducir los efectivos militares romanos en la misma, esto respondía tanto a un deseo de recompensar a las clientelas de los senadores hispanos, que tan firmemente le habían apoyado, como a un intento de incorporar a los indígenas a la vida romana. Varió el estatuto de algunas provincias, ya devolviéndolas al Senado o bien colocándolas bajo la administración imperial: durante su gobierno más de noventa ciudades de la Península pasaron a ser latinas. Las legiones se reclutaron desde entonces en las provincias y las cohortes pretorianas, reorganizadas y confiadas a Tito, se nutrieron sobre todo de italianos. En el problema judaico, mantuvo acertadamente en el poder a Julio Agripa II.


En la Galia, la revuelta del bátavo Civilis la resolvió mediante legados, aunque hizo falta ocho legiones; y la del lingón Sabino también fue reprimida (70). Se construyó una vía a través de los campos Decumanos. En Britania, Petilio Cerealis sometió a los brigantes (71-74) y Frontino a los siluros (74-77). Después de ellos, Agrícola prosiguió y organizó la conquista romana, consolidando Britania. Se reforzaron las fronteras del Rin y del Danubio, y en oriente el propio Vespasiano ocupó la Comagena (72), incorporándola a Siria. Menos importancia debió tener la lucha contra los partos en el 76, en la que participaron Trajano, padre, y su hijo, el futuro emperador.

El emperador restauró las finanzas, muy empobrecidas tras los excesos de Nerón y la larga guerra civil. En general, fue tachado de parco; sin embargo, la política económica no fue gravosa y la administración de las provincias fue especialmente honrada. También se preocupó de reparar las obras públicas en ruinas de Roma, pues aún perduraban los destrozos del incendio de Nerón: construyó el templo del Capitolio, dedicó el templo de la Paz, comenzó la construcción del gran anfiteatro flavio (el Coliseo). Además protegió las letras. A pesar de todas estas mejoras, tuvo medidas bastante impopulares como la supresión de donativos extraordinarios a los soldados o el hecho de que no aumentara sus pagas, la recuperación de tierras públicas o la reintrodución de los impuestos que Galba había abolido.

https://romaenundia.wordpress.com/2015/11/02/la-vida-de-vespasiano/
http://www.enciclonet.com/articulo/tito-vespasiano-flavio-emperador-de-roma/#
http://www.cienciahistorica.com/2017/08/06/vespasiano-rescato-al-imperio-romano/#Vespasiano_Emperador
https://www.ancienthistorylists.com/rome-history/top-10-greatest-emperors-ancient-rome/
http://historiaparanodormiranhell.blogspot.com/2011/12/cosas-de-romanos-el-emperador.html
https://www.celticwebmerchant.com/es/bookmark-emperador-vespasiano.html
https://es.slideshare.net/rnavarr7/imperio-romano-3125791
https://canconf.com/world-map-year-2/world-map-year-2-best-of-victoria-2-map-of-the-world-1914-prussia-game-imgur/
http://www.fuenterrebollo.com/Heraldica-Piedra/segobriga.html
https://www.tesorillo.com/altoimperio/vespasiano/1vespasiano.htm

martes, 26 de junio de 2018

JAMES JOYCE Y ULYSSES


Su formación jesuítica, que siempre reivindicó, le inculcó un espíritu riguroso y metódico que se refleja incluso en sus composiciones literarias más innovadoras y experimentales. Manifestó cierto rechazo por la búsqueda nacionalista de los orígenes de la identidad irlandesa, y su voluntad de preservar su propia experiencia lingüística, que guiaría todo su trabajo literario, le condujo a reivindicar su lengua materna, el inglés, en detrimento de una lengua gaélica que estimaba readoptada y promovida artificialmente.
Su consagración literaria completa sólo le llegó con la publicación de su obra maestra, Ulises (Ulysses, 1922), novela experimental en la que intentó que cada uno de sus episodios o aventuras no sólo condicionara, sino también «produjera» su propia técnica literaria: así, al lado del «flujo de conciencia» (técnica que había usado ya en su novela anterior), se encuentran capítulos escritos al modo periodístico o incluso imitando los catecismos. Inversión irónica del Ulises de Homero, la novela explora meticulosamente veinticuatro horas en la vida del protagonista, durante las cuales éste intenta no volver a casa, porque sabe que su mujer le está siendo infiel.
Una breve estancia en Inglaterra, en 1922, le sugirió el tema de una nueva obra, que emprendió en 1923 y de la que fue publicando extractos durante muchos años, pero que no alcanzaría su forma definitiva hasta 1939, fecha de su publicación, con el título de Finnegan's wake. En ella, la tradicional aspiración literaria al «estilo propio» es llevada al extremo y, con ello, al absurdo, pues el lenguaje deriva experimentalmente, desde el inglés, hacia un idioma propio del texto y de Joyce. Para su composición, el autor amalgamó elementos de hasta sesenta idiomas diferentes, vocablos insólitos y formas sintácticas completamente nuevas. Durante la Segunda Guerra Mundial se trasladó de nuevo a Zurich, donde murió ya casi completamente ciego.
La obra de Joyce está consagrada a Irlanda, aunque vivió poco tiempo allí, y mantuvo siempre una relación conflictiva con su realidad y conflicto político e histórico. Sus innovaciones narrativas, entre ellas el uso excepcional del «flujo de conciencia», así como la exquisita técnica mediante la que desintegra el lenguaje convencional y lo dobla de otro, completamente personal, simbólico e íntimo a la vez, y la dimensión irónica y profundamente humana que, sin embargo, recorre toda su obra, lo convierten en uno de los novelistas más influyentes y renovadores del siglo XX.

ULYSSES
 Publicada en París en 1922 y considerada como una de las obras fundamentales de la literatura universal (y, sin lugar a dudas, la que más ha influido en la narrativa occidental de los tres últimos cuartos del siglo XX). Texto complejo donde los haya -tanto por su constante tendencia a la experimentación lingüística como por su oculta riqueza simbólica y su empleo de las más novedosas técnicas narrativas-, el Ulises requiere un minucioso y detallado aparato crítico auxiliar para facilitar su lectura y comprensión no sólo al lector medio, sino incluso a los más avezados especialistas en el estudio de la literatura contemporánea ("he escrito Ulises -aseguró Joyce en una entrevista- para mantener ocupados a los críticos durante trescientos años"). A pesar de estas dificultades intrínsecas, sus lectores y seguidores apasionados se cuentan por millares en todo el mundo; se siguen celebrando congresos y seminarios centrados únicamente en esta obra; se publican cada año docenas de artículos y ensayos en los que se continúa analizando el texto joyceano (o descubriendo nuevos matices en su intrincado empleo del lenguaje); se realizan periódicamente nuevas traducciones que intentan verter a los más diversos idiomas los retruécanos y juegos de palabras acuñados por el autor irlandés; y se celebra en Dublín, el día 16 de junio de cada año, una concentración de admiradores incondicionales del Ulises que, procedentes de los lugares más apartados del mundo, recorren escrupulosamente todos los escenarios visitados por los personajes de la novela durante ese 16 de junio de 1904 en que está fechada la acción.


Argumento

El joven Stephen Dedalus, después de haberse enfadado con su amigo Buck Mulligan, abandona la torre en la que ambos residen y, tras un azaroso vagabundeo por las calles de Dublín, acabará encontrándose con el judío irlandés Leopold Bloom, quien en el transcurso de aquel mismo día ha asistido al entierro de un conocido. Antes de que se produzca el encuentro entre ambos, el lector ha recibido a una completa y minuciosa relación de todos los pasos seguidos por Bloom desde las ocho de la mañana de aquel 16 de junio de 1904: ha desayunado -sus acostumbradas vísceras de "bestias y aves"- en compañía de Molly, su mujer; ha acudido a la inhumación, no sin haber pasado antes por un establecimiento de baños; ha visitado luego la sede del periódico Freeman's Journal and National Press -por la que también habrá de pasar, poco después, Stephen Dedalus-; ha ido a tomar un tentempié; ha entrado en la Biblioteca Nacional -donde vuelve a estar presente Dedalus, ahora disertando sobre Shakespeare-; y, tras haber cumplido con otros actos sociales -como ir a dar el pésame a la mujer del difunto, o acudir a un hospital a interesarse por una parturienta (donde, entre un grupo de estudiantes de medicina, vuelve a aparecer Stephen Dedalus)-, ha recalado en el barrio de los prostíbulos (Nighttown, 'ciudad nocturna'), en donde socorre a un embriagado Dedalus que ha sido agredido por soldados ingleses. Bloom conduce al joven hasta su propia casa, en donde ambos se ponen a conversar acerca de temas tan variados como la literatura, las mujeres, el asesinato y el suicidio. Cuando Stephen Dedalus parte, Leopold Bloom se acuesta al lado de Molly, quien pone fin a la novela con una incesante concatenación de imágenes que, entre el sueño y el recuerdo, rememoran sus años juveniles y su primer encuentro con quien habría de convertirse en su esposo.

Estructura y técnicas narrativas

Las peripecias cotidianas y las vivencias excepcionales de Leopold Bloom y Stephen Dedalus en el curso de un día reproducen -unas veces de forma bien visible, y en otras ocasiones muy tenue y veladamente- algunos de los principales episodios de la Odisea, dotando así a la monumental novela joyceana de un complejo entramado de referencias literarias y culturales que, sumadas a su complejidad lingüística y estructural, hacen de esta narración una de las obras más crípticas -y, a la par, sugerentes- de la literatura universal. Al igual que Telémaco, el hijo de Ulises, Stephen Dedalus busca desesperadamente una presencia paterna que le sirva de referencia para sus inquietudes artísticas e intelectuales; por su parte, Leopold Bloom, en su peregrinaje-odisea a través de los más diversos ambientes de Dublín, está protagonizando sin saberlo una épica aventura -la búsqueda inconsciente de un "hijo" que pueda llenar el vacío del que se le muriera a muy temprana edad- que, a la postre, ha de concluir forzosamente con el retorno a casa. Los dieciocho capítulos que conforman la novela se articulan, así, como un recorrido a través de numerosos episodios y personajes característicos de la magna creación homérica, pero enfocados desde diferentes puntos de vista (unas veces, irónicos; otras, caricaturescos; otras, trágicos; otra, grotescos; etc.) y tratados con las más novedosas y complejas técnicas narrativas.
Los tres primeros capítulos bien puede calificarse de "telemaquiada", en la medida en que se centran en la presentación de Stephen Dedalus, su ambiente, sus ocupaciones e inquietudes y los personajes que pueblan su entorno inmediato. De hecho, la referencia homérica del primer capítulo es la propia figura de Telémaco, enfocada por el narrador desde una presentación objetiva que, en varias ocasiones, deja paso a la palabra interior (una de las principales singularidades constructivas del Ulises). Esta técnica se mantiene en el capítulo segundo, en el que aparece el señor Deasy, anciano director del colegio donde imparte clases Dedalus (y correlato joyceano del personaje homérico de Néstor, anciano sabio a quien visita Telémaco en busca de consejos). Pero ya en el capítulo tercero triunfa plenamente la palabra interior como procedimiento narrativo, puesta al servicio de un Stephen Dedalus que, caminando a la orilla del mar, comienza a divagar sobre los temas más variados (el sexo, la poesía, su estancia en París, etc.), en una veloz mutación de ideas que establece un paralelismo intertextual con Proteo (el ser mutante).
Frente a la "telemaquiada" de los tres primeros capítulos, la "odisea" joyceana propiamente dicha comienza en el capítulo cuarto, donde se recurre de nuevo a la presentación objetiva para mostrar a Leopold Bloom, cuya mente también empieza a decantarse por vía de la palabra interior (la referencia homérica es ahora Calypso, la ninfa que demoró durante siete años el regreso de Ulises a Ítaca). Los Lotófagos -comedores de loto- que menciona Homero son la vaga referencia del capítulo quinto, en el que también predomina el uso de la palabra interior para reconstruir el pensamiento de Bloom mientras camina distraídamente, haciendo tiempo hasta la hora del entierro. La inhumación del finado Dignam, en el capítulo sexto, marca un claro paralelismo con el Hades -el reino de los muertos, al que Ulises accede en el texto homérico-, mientras la instancia narradora alterna la descripción objetiva con la palabra interior. En el siguiente capítulo, la presencia de Bloom en la redacción del Freeman's Journal and National Press (la cueva de Eolo, deidad de los vientos) apenas queda apuntada a través de las conversaciones ajenas, anotadas objetivamente por Joyce mediante un original "puzzle" de pequeños fragmentos encabezados por titulares similares a los de la prensa de la época. El almuerzo del protagonista -en el capítulo octavo, casi en su integridad construido por medio de la palabra interior- sirve de pretexto para recordar a los Lestrigones de Homero, unos caníbales que se parecen mucho a los comensales del restaurante de Burton (y que dan pie a que Bloom cambien sus planes y prefiera tomar un tentempié en la taberna de Byrne).
Ulises alcanza una de sus cotas más elevadas en el capítulo onceno, abierto con una enumeración caótica de cincuenta y siete fórmulas verbales que, como los motivos musicales presentados en la obertura de una ópera, irán apareciendo incrustados en el texto a lo largo de todo el capítulo; la palabra interior procedente del pensamiento de Bloom, alternando con la presentación intermitente de imágenes objetivas, crea un vigoroso remedo de contrapunto musical que invita a identificar este pasaje con el episodio homérico de las Sirenas.
Siguiendo con esta intensificación de los artificios constructivos, en el capítulo duodécimo Joyce recurre a la interpolación de los registros expresivos más variados para replicar el punto de vista de un patriota compulsivo -el Ciudadano- que, como el Cíclope de la Odisea, no tiene más que un único punto de vista. La entrega siguiente, construida en parte como una parodia de los modelos almibarados de la novela rosa, relata la delectación onanista de Bloom ante la visión de la ropa interior de Gerty, una joven sentada en una roca junto a la playa (fácilmente identificable con Nuasicaa, quien, al ir a lavar sus ropas, encontró al náufrago Ulises desnudo en la playa). En el capítulo décimo cuarto, Bloom reflexiona sobre la fecundidad en la sala de partos del hospital, lo que da pie a Joyce para ir amoldando el estilo del capítulo a diferentes registros bien conocidos en la literatura inglesa ("la manera de Madeville", "el estilo de crónicas elisabetino", "un paisaje solemne, como de Milton", etc.) que intentan reproducir las fases de la evolución del feto, al tiempo que recuerdan vagamente el episodio homérico de los Bueyes del Sol (por su condena contra quienes impiden la fecundidad).


El alucinante y recopilatorio capítulo décimo quinto -en el que aparecen continuas referencias a situaciones y personajes de capítulos anteriores, a modo de síntesis de las andanzas protagonizadas por Bloom y Dedalus hasta alcanzar ese punto culminante de la historia- se sirve de una flexible estructura teatral (con sus correspondientes acotaciones y enunciados que marcan las intervenciones de los diferentes personajes) para reflejar el encuentro con las prostitutas, del que el joven Stephen sale malparado, aunque auxiliado por Leopold. Este capítulo clave, con una remota base autobiográfica (Joyce, agredido en un barrio dublinés de mala reputación, fue ayudado por un judío al que todos conocían por la notoria infidelidad de su mujer), tiene su correlato en la historia odiseica de Circe, la hechicera que no consigue transformar en cerdo a Ulises -aunque sí a sus compañeros- debido a la droga protectora que, contra los encantos de la bruja, ha proporcionado al héroe Hermes, el mensajero de los dioses.
Si los tres primeros capítulos se organizan como una presentación de Dedelus-Telémaco previa a la auténtica "odisea" urbana de Bloom, los tres últimos constituyen el cierre obligado, es decir, el retorno a la casa-Ítaca del judío irlandés. El capítulo décimo sexto, intencionadamente tedioso y aburrido para acentuar el contraste con la agitación del episodio prostibulario anterior, relata el inicio de esa vuelta a la calma, con situaciones que aluden de forma muy velada al episodio de la Odisea en que Ulises, disfrazado de mendigo, llega a la cabaña del porquerizo Eumeo, en donde habrá de coincidir con su hijo Telémaco. Joyce recurre a todo tipo de prosa farragosa (retórica burocrática, giros propios del lenguaje administrativo y del periodismo ramplón, comparaciones tópicas y recurrentes en el habla vulgar, etc.) para acentuar el tedio que marca el ritmo de este capítulo. De forma sorprendente, en el siguiente cambia por completo de registro estilístico para imitar las fórmulas habituales de los catecismos (intercambio de preguntas y respuestas) y dar pie, así, a una jugosa conversación entre Dedalus y Bloom, quien ha conducido al joven hasta su "ítaca" particular, de donde parte Stephen ya de madrugada, después de rechazar la invitación del propietario para que pase allí la noche. El capítulo décimo octavo y último vuelve a la palabra interior -tan cara a Joyce- para exponer las crudas y explícitas reflexiones de Molly, la mujer de Bloom, cuando éste ya duerme a su lado; la rememoración de sus escarceos amorosos con otros muchos hombres -y su especial delectación en la potencia sexual de su amante Boylan- pone un irónico broche a la figura de esta moderna "Penélope", más caracterizada por su incontinencia y carnalidad que por su fidelidad y virtud.
https://www.svoboda.org/a/28086537.html
http://www.biografiasyvidas.com/biografia/j/joyce.htm
http://www.enciclonet.com/articulo/ulises1/
http://foreamos.foroactivo.com/t7580p40-del-dia-a-dia
http://engl122litcanon.blogspot.com/
http://junpierre.net/ulysses.html
https://pandoxeio.com/2011/11/26/maragopoulos/