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miércoles, 12 de febrero de 2020

SALOMÓN Y LA REINA DE SABA,HISTORIA Y LEYENDA

   

Salomon,hijo de David y su sucesor en el trono de Israel,recibió la visita de la reina de Saba,deseosa de conocer al soberano.La Biblia nos relata este encuentro,entre la historia y la leyenda,que tiene como trasfondo el Proximo Orientedel siglo X a.C.          
Conocemos la historia del encuentro entre Salomon y la reina de Saba,gracias a la Biblia hebrea.En el Primer Libro de Reyes y en el Libro Segundo de Cronicas se explica muy sucintamente que la reina,tras oir hablar de la fama del rey de Israel,viajó a Jerusalen con productos exóticos de Arabia,camellos,especias,oro y piedras preciosas,con el objetivo de probar a Salomon con preguntas y cuestiones dificiles de resolver.Para su satisfacción,el rey respondió acertadamente,tras lo cual ella volvió a su tierra.Desde el punto de vista narrativo todo parece indicar que la anécdota del encuentro entre los dos monarcas se introdujo en la narración bíblica con el único objetivo de resaltar la asombrosa sabiduria de Salomón,aprovechando algunas narraciones que posiblemente circulaban por Palestina y Siria y que hablaban vagamente del reinado de una poderosa y bella mujer en las lejanas,ricas y exóticas tierras del sur de Arabia.
Gracias al relato bíblico,la visita de la reina de Saba a Jerusalén acabó convirtiéndose en uno de los mas imaginativos y fértiles ciclos de leyendas y cuentos de Oriente.De la literatura judia mas antigua surgió un colorido relato con todos los ingredientes necesarios para desarrollar una historia glamurosa :belleza,riqueza,poder,exotismo,intriga,magia y amor.Estos elementos se fueron incorporando en obras de diferentes generos y temáticas,como las "Antigüedades judias",de Flavio Josefo (que escribió en el siglo I d.C. ) o el "Targum Sheni", una traducción libre del Libro de Esther al arameo.
Segun estas fuentes,una abubilla informó a Salomón de que el reino de Saba era el único en laTierra que no estaba sujeto a su poder y de que su reina adoraba al Sol.
El rey envió esa ave a la ciudad sabea de Kitor,con una carta en la que conminaba a la reina a que se sometiera a su poder,a lo que ella respondió mandando una flota " con todos los barcos del mar" ,cargados con preciosos regalos.En esas naves viajaban seis mil jovenes de la misma estatura y aspecto,vestidos con ornamentos de purpura y nacidos el mismo dia y a la misma hora,que debian entregar a Salomon una misiva en la que la reina anunciaba que la reina llegaria a Jerusalen tras un viaje de tres años.
Cuando al fin la reina entró en el palacio de Salomon,pensó que el limpisimo suelo era una piscina llena de agua y se levantó el vestido enseñando asi sus piernas,algo de lo que Salomon se percató.Tras eso,la reina le presentó 19 acertijos,que el monarca resolvió con facilidad.

Estela funeraria sabea con la imagen de un hombre arando siglos I-III d.C. (Louvre)

Los árabes conocian los detalles de esa narración, y la adoptaron a su propia sensibilidad adornandola con nuevos elementos.Para ellos,la historia de la reina de Saba era tan famosa que incluso aparece narrada en el Corán.Asi,en la azora o capitulo 27 aparecen resumidos muchos de los elementos de la leyenda tal y como la habian desarrollado los autores judios,aunque en el Corán,Salomon aparezca descrito como un rey creyente en Alá,sabio y experto en magia,poseedor de un ejercito formado por hombres,genios y pájaros.De nuevo se repiten la aparición de la abubilla y la descripción de la figura de una reina sin nombre,rica,poderosa y adoradora del sol,que se sienta en el trono majestuoso de un lejano pais.En el Coran,el rey envia una carta a esa soberana, no para someterla a su reino sinó para invitarla a la conversación, a la cual ella responde enviandole emisarios y ricos regalos,que este a su vez rechaza.En la narración aparece un elemento nuevo : la treta usada por Salomon para probar la sagacidad de la reina.Mientras ella esta en camino, el rey envia un genio para que robe su trono y lo traiga a Jerusalen con el fin de modificarlo para ver si la soberana lo reconoce.Una vez la reina ha pasado la prueba,Salomon le muestra su impresionante palacio de cristal,construido por arte de magia; la soberana, impresionada por el poder del monarca de Israel,abandona el paganismo y se convierte a la fe de Alá.
Los comentadores del texto coránico fueron aportando otros elementos a la narracion;ademas de dar a conocer el nombre de la reina ,Bilqis (que probablemente es una deformacion del griego "pallakis" ,(concubina)) , y describir su extraordinaria belleza.tambien explicaron que los demonios no querian que Salomon se casase con ella,por lo que difundieron la noticia de que esa mujer tenia las piernas peludas como Lilith,el temible demonio femenino de la noche. Para comprobarlo,Salomon ordenó que los genios construyeran un suelo de cristal: Bilquis,confundiendolo con el agua,se arremangó el vestido para poder cruzarlo,dejando asi al descubierto sus piernas.Tras ordenar a los genios que hicieran una pócima depilatoria,Salomon acabó casandose con la reina.


La reunión de Salomón y la reina de Saba, 1470-1473.Tempera y oro en panel

Fue en los altiplanos septentrionales del Cuerno de Africa (las actuales Etiopia y Somalia) donde la historia biblica acabaría inspirando las leyendas fundacionales y las tradicionales literarias y folclóricas mas ricas acerca de la relación entre Salomon y la reina de Saba.Alli,la identidad etiope se fue formando gracias a tres elementos :el primero fué el cristianismo,que se habia convertido en la religión del reino de Aksum (origen de la moderna Etiopia) a mediados del siglo IV d.C. .Poco a poco,esta nueva religión,que probablemente habia llegado importada de Siria o de Egipto ,se mezclo con muchos elementos de origen judio y se desarrolló de forma autoctona y original.
El segundo rasgo que conformó la cultura etiope fue su caracter semitico que,probablemente,provenia de su estrecha relacción con el Yemen y,mas concretamente con el reino de Saba. De hecho la influencia sabea en Etiopia es aun evidente en su escritura,que es una derivación de la escritura sudarábiga utilizada en esa parte del Yemen preislámico.
Por último la relación de Etiopia con la reina de Saba permitió que su dinastia quedara perpetuamente legitimada y santificada,gracias a los relatos sagrados de la Biblia.De hecho,la relación de la reina de Saba con Etiopia debia de ser muy antigua,pues ya Flavio Josefo se refiere a ella en el siglo I d.C. .Esa misma idea aparece repetida en autores cristianos como Eusebio de Cesarea u Origenes por lo que no es extraño que fuera conocida por los cristianos de Etiopia.
El desarrollo de la leyenda aparece en el Kebra Nagast o Libro de la Gloria de los Reyes de Etiopia, una obra compilada en el siglo XIII,pero con elementos probablemente mucho mas antiguos,que contiene una historia novelada sobre el origen de la dinastia etiope,y cuyo propósito central es demostrar el caracter sagrado de la misma gracias a la unión de la reina con Salomon,de la cual naceria el primer monarca etíope de dicha linea. Segun el Kebra Nagast,la Reina del Sur (como se la menciona en los evangelios de Mateo y Lucas ) ,identificada como la reina de Etiopia,supo un dia por un súbdito comerciante llamado Tamrin que existia un reino gobernado por Salomón,que destacaba en el mundo por su riqueza y su justicia.Movida por su curiosidad la reina Makeda viajó a Jerusalen ,donde quedó admirada por la sabiduria del monarca biblico.A su vez Salomón quedó quedó prendado por la belleza de Makeda e intentó retenerla en su reino.Para ello ideó una treta que obligó a la reina a quedarse en Jerusalen y permitió a Salomón yacer con ella.De esa unión nació un niño llamado Bayna Lehkem,que fue reconocido por su padre.Los sacerdotes de Jerusalen lo consagraron con el nombre de David y le permitieron volver a Etiopia como Rey,llevandose consigo el Arca de la Alianza.
Aunque lo mas probable es que nunca se produjera ese encuentro entre Salomón y la bella Reina del Sur ,es muy verosimil que la Biblia se hiciera eco de la existencia y la fama del reino de Saba,del cual tenemos abundante informacion gracias a las inscripciones encontradas en el sur de Arabia.algunas de las cuales pueden remontarse al siglo VIII a.C..Gracias a esa informacion.que se complementa con los hallazgos arqueológicos ,sabemos que Saba,fue un cultura floreciente durante casi un milenio antes de la llegada del Islam. Los sabeos dominaron buena parte del Yemen,permaneciendo durante largos periodos de tiempo a la cabeza de una coalicion en la que participaban otros pueblos cultural,mente semejantes a ellos,los de Main,Qataban y Hadramaut.



Quemador de incienso;procede del territorio sabeo,por el que discurrian las rutas que llevaban ese producto hasta el Proximo Oriente y el Mediterraneo .Hacia 300 a.C.(M.Britanico) 

La primera mención del reino de Saba data del siglo VIII a.C. y procede de fuentes asirias. En ellas se nos describe un pueblo comerciante "cuyo hogar está muy lejos" y que consigue su riqueza gracias a la exportación de especias e incienso.Incluso se sabe que los sabeos emprendieron alguna misión diplomática y comercial llevando embajadores y regalos a la corte asiria.Desde esta perspectiva,es posible que la Biblia se hiciera eco de alguna visita oficial para establecer o fortalecer relaciones diplomáticas y comerciales semejante a las que describen los textos asirios refiriendose a enviados a las cortes de los reinos de Israel (entre los siglos IX.VIII a.C.) y de Judá ( IX y VI a.C.)
En las inscripciones sabeas mas antiguas,escritas en árabe meridional con un tipo de alfabeto totalmente diferente del árabe clásico,se menciona a sus reyes,entre los que el poder se transmitia por via materna. Tales reyes se llamaban a si mismos "los unificadores" ,es decir,jefes de una confederación de pueblos sobre los que mantenian su hegemonia politica y militar.La capital del reino era la imponente ciudad de Maryab,situada en un fértil oasis al borde del desierto. El primer florecimiento de la cultura sabea duró hasta aproximadamente la mitad del primer milenio a.C. ,momento en que el dominio de las rutas del comercio de incienso pasó a manos de otros pueblos del sur de Arabia.De esta época hay algunas evidencias que demuestran que los sabeos mantuvieron colonias comerciales en el Cuerno de Africa,en el area que luego se convertiria en Etiopia,mezclandose con las poblaciones locales.
Mas tarde,mil años despues de Salomon,entre los siglos I y III,Saba,volvió a ocupar un lugar preeminente en el panorama politico y económico del sur de Arabia.Durante eses periodo sus soberanos tuvieron la capital en Zafar, y ostentaron el titulo de reyes "de Saba y de Raydan,de Hadramaut y de Yemen" para demostrar que gobernaban sobre diferentes pueblos del sur de Arabia,aunque en realidad ese titulo fuera disputado tambien por los gobernantes de Himyar,otro pueblo del Yemen con el que tenian frecuentes conflictos y que acabó convirtiéndose en la potencia hegemonica  de la región. Como en épocas antiguas, la prosperidad de Saba descansó en su maestria en atrovechar sus recursos hidraulicos y en su dominio de las rutas comerciales del incienso y las especias; su colapso llegó con la destrucción de la gran presa de Maarib,construida a siete kilómetros al norte de esta ciudad,en el siglo VI d.C.,. Una decadas mas tarde,la conquista musulmana terminó de oscurecer el gloriosos pasado de los sabeos.
Pero el recuerdo de su antiguo explendor perduró en la leyenda, en la que brillan las fastuosas riquezas que una reina sin nombre puso a los pies del soberano mas sabio de la Tierra (este si,con nombre) ,admirada de su majestad y sus conocimientos: " Dió entonces ella al rey ciento veinte talentos de oro, y una grandisima cantidad de aromas y piedras preciosas; desde entonces,jamás se trajo tanta cantidad de aromas como la que regaló la reina de Saba al rey Salomón". Con estas palabras, el primer Libro de Reyes elevó al caudillo de un reino montañoso y no muy extenso a la categoria de gran soberano que recibia el reconocimiento del Estado mas poderoso de Arabia.Y asi quedó consagrada su imagen para toda la eternidad.

Bibliografia:
Francisco del Rio Sanchez (profesor de la U. de Barcelona)
Mas alla de la Biblia,Historia antigua de Israel ( Mario Liverani) 
         

           
              

miércoles, 25 de diciembre de 2019

CHING SHIH,LA REINA DEL MAR DE CHINA Y LA PIRATERIA




Nace en China en el año 1775, pero no se sabe el lugar exacto de su nacimiento. Tuvo una infancia muy dura, pero enseguida destacó por su belleza, su altura y por su inteligencia y fuerte carácter.
Teniendo dieciséis años trabajaba de prostituta en el prostíbulo flotante más famoso de Cantón. Siendo Ching Shih la más demandada de dicho prostíbulo.
En ese prostíbulo fue donde conoció a quién sería su marido, el señor Ching, que desde 1797, dirigía el consorcio de piratas del mar de la China. Este pirata se enamoró profundamente de Ching Shih, siendo la única prostituta que no llevaba los pies vendados y se casó con ella.
Los pies vendados de las mujeres chinas de aquella época, eran símbolo de castidad y mantenían a la mujer dentro de la casa, haciéndola incapaz de andar muy lejos de ella. Dentro de los manuales amatorios chinos, los pies atados de las mujeres eran zonas erógenas, que constituían una auténtica obsesión sexual para los chinos.
Jorge Luis Borges la describe en su “historia universal de la infamia” como: “era una mujer sermentosa, de ojos dormidos y sonrisa cariada. El pelo renegrido y aceitado tenía más resplandor que los ojos”.
Otros ven a Ching Shih, como este poema chino del siglo XIV:


“Atrapada por el viento suave,
Su falda de seda ondea y se agita.
El loto florece en los zapatos ajustados,
Como si ella pudiera mantenerse sobre las aguas otoñales.
La punta de sus zapatos no asoma más allá de la falda,
por temor a que se vean los pequeños bordados.”

Fue conocida por distintos nombres como son Ching Shi, Madame Ching, Hsi Kai, Shih Yasng..
Su marido el capitán Chang dirigía una potente flota de piratas, con más de 400 barcos, en los que cada uno de ellos están armados por unos veinticinco cañones. El tonelaje de dichos barcos oscilaba entre las quince y las doscientas cincuenta toneladas.
Se dedicaban a la piratería tanto en mar como en ríos, asolando pueblos y personas. También actuaban como fuerzas mercenarias al servicio de quien les pagara.


Uno de los barcos de la flota de Ching Shih

Apoyaron una sublevación en Vietnam, favoreciendo al bando encabezado de Tay-son que representaba los intereses de los sectores humildes del campesinado. Mientras que el Imperio china presta su apoyo al poder establecido en Vietnam. De su presencia en dicho país destaca la adopción de un niño vietnamita que llamó Chang Pao. Que jugaría posteriormente, como veremos, un papel relevante en la vida de Ching Shih.
Ante el poder que iba adquiriendo el pirata Cheng I, el emperador chino lo hizo nombrar maestre de los establos imperiales, cargo de gran importancia dentro de la corte imperial china.
Ante este ofrecimiento del emperador, no se sabe muy bien cual fue la respuesta de Cheng y de su esposa Ching Shih, aunque hay dos versiones.
La primera dice que no fue aceptado dicho cargo y que Cheng siguió pirateando como había hecho hasta ese momento. La segunda dice que dicha oferta fue aceptada por Cheng I, lo que provocó el rechazo de otros piratas. Desde mi punto de vista, creo que fue la primera versión la real.
Cheng murió en el año 1808 y no parece que fuera de muerte natural. La primera versión nos dice que falleció pirateando, debido a que se vio sorprendido por una gran tormenta tropical que le causó la muerte. La segunda nos habla de que murió envenenado a través de la alimentación. Es mucho más creíble la primera versión que la segunda.
Ching Shih al quedarse viuda se hace cargo de la herencia de su marido, ocupando entonces el primer lugar. No sólo va a dirigir las flotas piratas, sino también las cuentas, todo ello con mano de hierro.
En la época de mayor esplendor llegó a disponer de más de 2.000 barcos piratas y tenía unos 70.000 marineros. Estos barcos fueron divididos en seis flotas. Cada una de estas flotas tenían un color, rojo, verde, amarillo, violeta y negro, la última flota tenía como estandarte una serpiente. Cada una de estas flotas estaba mandada por un almirante, que debía rendir cuentas pormenorizadas de sus acciones y del botín obtenido en sus correrías.
Todo estaba regido por unos reglamentos muy estrictos y detallados. Estos debían ser cumplidos y si no el infractor debía enfrentarse a durísimas sanciones, la mayoría de las cuales significaba la muerte. Podemos ver alguno de los capítulos de estos reglamentos:
- Nadie deberá seducir para su placer a las mujeres cautivas apresadas en las ciudades o en el campo, siendo llevadas a bordo del barco. Se deberá, primeramente, pedir permiso al ecónomo y retirarse a la cal del barco. El uso de la violencia con una mujer sin permiso del ecónomo será castigado con la muerte.
- Si un hombre va a tierra por su cuenta o si se comete el acto llamado “franquear las barreras”, se le horadarán las orejas en presencia de toda la flota; en caso de reincidencia se le dará muerte.
- Se prohíbe tomar a título privado la menor cosa del botín procedente del robo o del pillaje. Todo será registrado, y el pirata recibirá, de las diez partes, dos para él. Las otras ocho corresponderán al almacén denominado fondo general. Tomar lo que quiera que fuere del fondo general traerá consigo la muerte. 

   

Ching Shih se enamoró de su hijo adoptivo Chong Poo, al que ya había convertido en su lugarteniente y se casó con él, con lo que consiguió su dominio familiar sobre toda la flota.
El imperio chino no podía permitir la existencia de tal poder en manos de la pirata Ching Shih. Para acabar con esta situación, el emperador armó una potente flota al mando del almirante imperial Kuo-Lang, que fue derrotado tras una intensa batalla naval por Ching Shih. Este almirante terminó suicidándose ante este deshonor de la derrota. Su marido e hijo adoptivo Chong Poo escribió este poema de la batalla:

“Nosotros somos como los vapores que el viento dispersa, semejantes a las olas del mar que el torbellino levanta. Como bambúes quebrados sobre el mar, flotamos y nos hundimos alternativamente, sin gozar nunca de reposo. Nuestros éxitos en la encarnizada batalla van a hacer pesar pronto sobre nuestros hombros las fuerzas unidas del gobernador. Si nos persiguen por los canales y las bahías del mar, cuyos mapas ellos poseen ¿No habremos de hacer grandes esfuerzos?”

El emperador chino mandó nuevamente al almirante Tsuen-Mon-Sun, que le ataca continuamente y acaba derrotando a Ching Shih. Esta, sin embargo, huye y consigue reorganizarse.
Nuevamente el emperador chino manda a su almirante más famoso Ting Kuei, con una gran flota. Saliendo derrotada Ching Shih.




José Luis Borges relata la rendición de Ching Shih :

 « la viuda se afligía y pensaba. Cuando la luna se lleno en el cielo y en el agua rojiza, la historia pareció tocar a su fin. Nadie podía predecir si un ilimitado perdón o si un ilimitado castigo se abatiría sobre la zorra, pero el inevitable fin se acercaba. La viuda comprendió. Arrojó sus dos espadas al río, se arrodilló en un bote y ordenó que la condujeran hasta la nave del comando imperial. Era el atardecer, el cielo estaba lleno de dragones, esta vez amarillos. La viuda murmuraba unas frases: “La zorra busca el ala del dragón”, dijo al subir a bordo”.




 Pero veamos otra version de su historia....




LA PIRATA DEL MAR DE CHINA....

La figura del pirata ha cautivado a la literatura y al cine. Stevenson, Borges, Conrad, Melville, Defoe… han escrito -fabulando y soñando, casi siempre- el relato nostálgico de su accidentada travesía a lo largo y ancho de los mares y las costas del mundo. Y el cine, la mayoría de las veces, se ha limitado a poner en escena su caricatura, llena de patochadas, desmesuras y tópicos ridículos.
Pero la epopeya pirata también contiene una pureza brutal y salvaje que busca desesperadamente la libertad absoluta, aventada por el horror legal y soterrado de las sociedades pretendidamente civilizadas de las que surgieron las figuras protagonistas de sus desventurados pillajes. Los piratas nunca quisieron hacer historia, sino escapar de la historia. Su reinado no era de este mundo. Sus villanías surgieron de la negrura que todos albergamos, en mayor o menor medida, en nuestras almas. Del ser humano cazador, liberto y migrador que una vez fuimos y cuyo recuerdo tribal continúa grabado a fuego en nuestro cerebro más primitivo, reclamándonos aire limpio, espacios abiertos, depredaciones sin número y una independencia orgullosa de fieras.



La señora Ching sembró el terror y la muerte con su tropa
 El comienzo de la historia de la piratería se pierde en la noche de los tiempos. Es una actividad casi tan vieja como la humanidad, aunque aseguren que nació en el siglo V antes de Cristo, en las inmediaciones de la Costa de los Piratas, en el golfo Pérsico. Mantuvo sus actividades durante toda la antigüedad, y alguno de sus destellos ha llegado a estremecer el siglo XX. Incluso en el XXI se calculan unos 1.150 ataques piratas cometidos sólo entre los años 2000 y 2002.
Claro que la piratería ya no es lo que era. Abordar hoy día, rifle en mano, un buque mercante de 150 metros de eslora, cargado de material informático, que entra en el puerto de Singapur procedente de Japón, tratando de atravesar el estrecho de Malacca para luego seguir hasta Suráfrica, no tiene el mismo encanto que adornaba a los viejos diablos del infierno cuando en 1668, a las órdenes de Henry Morgan, saqueaban Panamá bajo la sincera soflama de su capitán: "Aunque nuestro número es pequeño, nuestros corazones son grandes, y cuantos menos sobrevivamos, más fácil será repartir el botín y a más tocaremos cada uno". La justicia de su lógica era entonces tan sencilla como demoledora. Ya ha dejado de serlo.




Desde luego, los tiempos fueron cambiado.
 El filibustero hacia tiempo que dejó de serlo para convertirse en un triste bandido naval, sin la alegría utópica y anarquizante que irradió de aquellos antiguos y agrestes corazones, y que culminó en la Libertalia del capitán Misson: un paraíso bucanero frente al mar malgache -plagado de piratas ingleses, portugueses, negros, mahometanos…- que acabó cuando los buenos indígenas oriundos del lugar decidieron pasar a cuchillo a todos los miembros de la comuna, acabando con el pequeño ensayo de república igualitaria ideada por Misson y su lugarteniente, el fraile Caraccioli. El pirata John Silver de La isla del tesoro no es más que un sueño, como lo fueron asimismo los falansterios, el nihilismo ruso, el anarquismo, Saint-Simon, Rousseau, Fourier, el utopismo y el comunismo libertario. Pero todos esos sueños laten, a su horrorosa manera, en el sucio entramado, manchado de sangre y sal marina, de la bandera negra pirata.



El mar Mediterráneo y el mar de la China 
 Fueron escenarios primordiales de la odisea pirata. El siglo XVI comenzó gloriosamente con grandes expediciones, y vio cómo holandeses e ingleses se apresuraban codiciosamente sobre el poderío español en América y Asia. El imperio español fue un revulsivo para la historia de la piratería: sembró sueños oscuros, codicia y deseos de venganza en alguna que otra mente réproba. Y es más que evidente que si dicho imperio español dejó de ser un imperio, fue debido en parte a los implacables oficios de los piratas a lo largo y ancho de más de dos siglos sembrados de correrías, desvalijamientos y robos sin número.
Uno de los que más contribuyeron a empobrecer la Corona española fue Francis Drake, que nació en Tavistok, en el Devonshire, en 1539, y se dedicó desde muy joven a navegar. Viajó con Hawkins a la isla de La Española, transportando esclavos negros procedentes de África, pero fue sorprendido por los españoles y perdió su cargamento e incluso las naves. En represalia, se hizo al corso con objeto de apresar el tesoro que, según se decía entonces, pensaban transportar desde Panamá a España a través del istmo de Darien. Hacerce al corso significaba obtener una patente para robar y saquear con el beneplácito del rey u otros gobernantes; eso sí: siempre barcos de bandera enemiga. La reina Isabel I, fascinada por sir Drake, fue un noble ejemplo de cómo los reyes llegaron a legitimar e institucionalizar la piratería, sobre todo cuando era graciosamente puesta al servicio de sus arcas.
Los piratas formaban una extraña comunidad que, en los siglos XVII y XVIII, en la isla de La Tortuga, incluso tuvo una base internacional: la famosa cofradía de los Hermanos de la Costa, un semillero de proscritos y ratas de mar de todos los colores y nacionalidades, rufianes de corazón atrapado por la niebla oceánica, malos chicos insatisfechos con un mundo ordenado y regido por leyes que no siempre se les antojaban satisfactorias para sus propios intereses. Una hermandad que reunió a tipos tan feroces como legendarios: Pierre Le Grand, el capitán Roberts, Lewis, Agrammont, Low…
Pero los siglos fueron jugando su partida en contra de los herejes luteranos, como se los denominó ingenua y católicamente desde España, en la que no sólo preocupaban sus temibles periplos encaminados a la rapiña, sino, fundamentalmente, la burda y pertinaz manera que tenían aquellos hombres (y mujeres) de violar una y otra vez la fe católica. En el siglo XIX, los adelantos técnicos aplicados a las comunicaciones y a los sistemas de defensa fueron dejando atrás a los facinerosos. Tan rudos ellos, nunca se distinguieron por estar a la última en progresos científicos, y la ley y el orden acabaron ganándoles por la manga.
Precisamente fue el siglo XIX el escenario de las andanzas de la pirata china Ching Shih, o Cheng I Sao , porque la quimera pirata, con su espíritu rabiosamente montaraz, no podía excluir a las mujeres. La irlandesa Grace O'Malley, en el siglo XVI, tuvo su base en la isla de Clare, en Clew Bay. Otra irlandesa (los irlandeses tienen la sangre caliente y fueron espectacularmente proclives a la sanguinaria aventura de los mares), Anne Bonney, hija de un importante abogado, comenzó su carrera en el siglo XVII apuñalando a una chica y acabó convertida en la esposa de un pirata de medio pelo que se la llevó consigo a las Bahamas hasta que la joven lo abandonó por otro cazador de más fortuna: Calico Jack, con quien tuvo un hijo que dejó al cuidado de unos conocidos en Cuba para poder hacerse al mar con buen viento y demostrar su pericia con el machete y la pistola, hasta que se enamoró de Mary Read, una joven inglesa travestida de bucanero, que le robó el corazón a Anne, y quizá también algo más (con los piratas, ya se sabe: suelen afanar todo lo que pillan…). Las dos fueron condenadas a muerte, y al menos una de ellas se libró de ser ejecutada a causa de su embarazo. Charlotte de Berry, Fanny Campbell, Ann Mills… las mujeres sintieron la llamada del corso, que era también la de la libertad. Si cualquier hereje, desclasado, esclavo insurrecto o agitador tenía cabida en la empresa corsaria, las mujeres no iban a ser menos. El odor di femina penetró en los barcos, pero siempre a través de mujeres -muchas de ellas viudas- que se comportaban como auténticos hombres. Es más: que superaban a los hombres en valor, destreza y crueldad.


 Yuentsze-Yung-Lun contó la historia de la piratería china

 Entre 1807 y 1810 tratando de escamotearnos el relato miserable y bárbaro de los desmanes bucaneros asiáticos. En China todo es exquisitez, incluso en la atrocidad, venía a decir. Y, además, la piratería china de comienzos del siglo XIX se vio reducida al imperio absoluto de una mujer: Ching Shih, que por supuesto le aportó los donaires, la fineza y la exquisitez propios del sexo débil. ¿Débil? Bueno, es un decir…
Cierto día, la señora Ching se convirtió en la esposa del señor Ching, que desde 1797 dirigía el consorcio de los piratas. Sus barcos distribuían generosamente el terror a lo largo y ancho de todos los ríos y los mares habidos y por haber, hasta que el emperador, más que harto de tanta degollina y expolio, nombró a Ching maestre de los establos imperiales, un título que no hubiera disgustado a sir Francis Drake.




En este punto, el relato de la crónica es contradictorio
  Según una primera versión, Ching desairó los honores imperiales y continuó como si tal cosa, destripando annamitas y cochinchinos hasta que estos pobres lo mataron en defensa propia aprovechando un descuido en alguna escaramuza. Otros cuentan que, au contraire, Ching se infló como un pavo tras recibir su nuevo título y, por supuesto, una vez que el asunto se le subió a la cabeza, fue perdiendo brío hasta el punto en que sus colegas del consorcio, desolados ante las manifiestas memeces y ringorrangos del jefe, le obsequiaron con un plato de orugas venenosas, servidas con una guarnición de rico arroz. Sea como fuere, el caso es que Ching murió, y, con toda probabilidad, no de muerte natural.
Su viuda, lejos de sentirse desconsolada y abandonarse a una femenil depresión, se hizo cargo del negocio familiar ocupando acto seguido el lugar de su marido. Y llevó el mando y las cuentas con mano y voluntad de hierro. Borges la describe como "una mujer sarmentosa de ojos dormidos y sonrisa cariada. El pelo renegrido y aceitado tenía más resplandor que los ojos". Yo, sin embargo, prefiero imaginarla como el objeto de este poema chino del siglo XIV: "Atrapada por el viento suave, / su falda de seda ondea y se agita. / El loto florece en los zapatos ajustados, / ¡como si ella pudiera mantenerse sobre las aguas otoñales! / La punta de sus zapatos no asoma más allá de la falda, / por temor a que se vean los pequeños bordados".



No se sabe si la señora Ching se ató los pies en su momento...
 Los pies atados eran por entonces un símbolo de castidad y mantenían a la mujer dentro de casa haciéndola incapaz de andar muy lejos de ella. La señora Ching anduvo por donde le dio la gana. Pero también es cierto que los manuales amorosos chinos eran bastante específicos sobre el uso de los pies atados como zonas erógenas, que constituían una auténtica obsesión sexual.
Con pies atados o libres, la señora Ching se convirtió en la reina absoluta de seis enormes escuadras, con quinientos barcos de quince a doscientas toneladas cada uno, dotados de veinticinco cañones en ambas bandas. No estaba nada mal para una mujer de carácter como ella. Los colores de las oriflamas eran rojo, verde, amarillo, violeta y negro, y la sexta escuadra lucía el emblema de una serpiente. Sus comandantes tenían nombres refinados del estilo de Pájaro y Sílex, Alto Sol, Joya de Toda la Tripulación y Olla Llena de Peces. Aunque podemos objetar que los nombres de los bellacos, más que elegantes, podían pasar por cursis, la verdad es que los capitanes sometían a sus alféreces a un orden nada propio de damiselas. El reglamento de la señora Ching era de todo menos blandengue. Indicaba con meridiana claridad que "si un hombre va a tierra por su cuenta, o si comete el acto llamado 'franquear las barreras', se le horadarán las orejas en presencia de toda la flota; en caso de reincidencia, se le dará muerte". También prohibió "tomar a título privado la menor cosa del botín procedente del robo y el pillaje. Todo será registrado, y el pirata recibirá, de las diez partes, dos para él; las otras ocho corresponderán al almacén denominado fondo general. Tomar lo que quiera que fuere del fondo general traerá consigo la muerte".



La viuda, como algunos tiranos de la antigüedad griega
 Cuando se ponía a pensar en castigar una falta, lo primero que se le ocurría -por insignificante que fuera dicha infracción- era penarla con la muerte, así que con las faltas graves ya no se le ocurría ninguna otra penitencia mejor o más ejemplarizante: "Nadie deberá seducir para su placer a las mujeres cautivas apresadas en las ciudades o en el campo y llevadas a bordo de un navío. Se deberá, primeramente, pedir permiso al ecónomo, y retirarse a la cala del navío. El uso de la violencia con una mujer sin el permiso del ecónomo será castigado con la muerte".
La viuda Ching era tan sumaria como Napoleón, y de una eficacia parecida, según puede deducirse. Pronto prohibió hablar de botín -una palabra con tintes bárbaros, casi occidentales-, y se refirió al fruto de sus rapacerías como "productos trasbordados", expresión que nos suena a ejercicio posindustrial y globalizado, de una absoluta modernidad.
Mientras su pequeño ejército se entretenía rebozándose de cieno entre los juncos, o jugando a los naipes, o cocinando orugas y embadurnándose el cuerpo con dientes de ajo antes de una ofensiva, en el año 1808 una flota imperial, impresionante incluso para la señora Ching, la atacó sin piedad hasta que los cadáveres flotaron en el mar en tal número que bien podrían haberse confundido con la espuma de las olas. Pero la viuda, con sus ardides, sus profecías, su gong y sus tambores, además de su encantadora ferocidad, venció en la contienda. El almirante imperial, Kuo-Lang, no fue capaz de superar la derrota y acabó suicidándose después de mantener un nada honroso altercado con el lugarteniente de la viuda, el joven y bien cebado Pao, un tipo capaz de llorar como un niñito y de soltar una parrafada filosófica, con ínfulas de lánguido poema en prosa, como la siguiente: "Nosotros somos como los vapores que el viento dispersa, semejantes a las olas del mar que el torbellino levanta. Como bambúes quebrados sobre el mar, flotamos y nos hundimos alternativamente, sin gozar nunca de reposo. Nuestros éxitos en la encarnizada batalla van a hacer pesar pronto sobre nuestros hombros las fuerzas unidas del gobernador. Si nos persiguen por los canales y las bahías del mar, cuyos mapas ellos poseen, ¿no habremos de hacer grandes esfuerzos?".
Toda una tierna declaración de buenas intenciones que no sirve de mucho porque, en cuanto se liquida el asunto, él y la viuda, junto al resto de los miembros de la flota, se lanzan de nuevo a matar, a saquear y a violar doncellas que luego venden provechosamente en Macao.
El negocio de la viuda continúa siendo de lo más floreciente durante un largo año más, justo hasta que el emperador le envía como regalo a un nuevo almirante, Tsuen-Mon-Sun, que la somete a una tenaz y porfiada cruzada que la deja exhausta y la humilla con la derrota. Dicen las crónicas que su gente se defendió con bravura, se cuenta el caso de una mujer pirata que, armada de un machete en cada mano, les rebanó el cuello a un buen montón de soldados imperiales antes de caer abatida en la cala.
A pesar de todo, la viuda Ching consigue rearmarse y continúa con sus fechorías, gobernando escuadras cada vez más fortalecidas, devastando aldeas y sembrando el terror allá donde pisa o navega, como un ángel de la muerte.
Pekín le envía a un caudillo guerrero de los más temibles: el almirante Ting Kvei, y la señora está a punto de hincarse de hinojos, derrotada, nada más ver la puesta en escena del sujeto. El almirante irrumpe en el mar con una flota inconmensurable armada de astrólogos y máquinas de guerra.
Borges lo contó diciendo que "la viuda se afligía y pensaba. Cuando la luna se llenó en el cielo y en el agua rojiza, la historia pareció tocar a su fin. Nadie podía predecir si un ilimitado perdón o si un ilimitado castigo se abatirían sobre la zorra, pero el inevitable fin se acercaba. La viuda comprendió. Arrojó sus dos espadas al río, se arrodilló en un bote y ordenó que la condujeran hasta la nave del comando imperial. Era el atardecer; el cielo estaba lleno de dragones, esta vez amarillos. La viuda murmuraba unas frases: 'La zorra busca el ala del dragón', dijo al subir a bordo".
Además de las maravillosas narrativas de Borges, los anales -como siempre- dan dos versiones bien distintas del fin de la viuda Ching, igual que las dieron sobre el de su marido. Para unos, llegó a un acuerdo con el Gobierno y terminó dirigiendo una empresa de contrabando de opio. De nuevo jefa emprendedora donde las hubiese,, se hizo llamar Esplendor de la Verdadera Instrucción, y quizá se sintió satisfecha por una vez en su vida.
La otra versión cuenta que se retiró de las industrias del mundo y se casó con un gobernador. De ser así, no se sabe a ciencia cierta si volvió a enviudar o si, por el contrario, dejó viudo un día a ese santo varón que tuvo los arrestos suficientes para volver a desposarla.
 
https://www.nuevatribuna.es/articulo/cultura---ocio/la-reina-pirata-ching-shih/20120429163133074466.html
https://historia.nationalgeographic.com.es/a/ching-shih-reina-pirata-china_15575
https://elpais.com/diario/2005/07/24/eps/1122186414_850215.html
https://www.elespanol.com/social/20190117/pirata-poderosa-tiempos-aterrorizo-china/369213965_0.html
https://eldivandecleopatra.wordpress.com/2017/01/10/ching-shi-el-azote-del-mar-de-china/comment-page-1/

domingo, 1 de diciembre de 2019

LA ODISEA Y PENÉLOPE REINA DE ITACA



""...Cuentame, Musa, de aquel varón de multiforme ingenio que, después de destruir la sacra ciudad de Troya, anduvo peregrinando larguísimo tiempo, vio las poblaciones y conoció las costumbres de muchos hombres y padeció en su ánimo gran número de trabajos en su navegación por el Ponto, en cuanto procuraba salvar su vida y la vuelta de sus compañeros a la patria. Mas ni aun así pudo librarlos, como deseaba, y todos perecieron por sus propias locuras. ¡Insensatos! Comiéronse las vacas de Helios, hijo de Hiperión; el cual no permitió que les llegara el día del regreso. ¡Oh diosa, hija de Zeus!, cuéntanos aunque no sea más que una parte de tales cosas.""


Poema épico en griego arcaico (con marcada presencia de diferentes dialectos) que la tradición atribuye a Homero, aunque la crítica ha intuido también la existencia de varias manos (y en clave oralista, de varias voces), al menos la de un refundidor responsable del texto tal como nos ha llegado. La crítica sospecha la confluencia de varios poemas o textos distintos dentro de la obra que conocemos; en particular, muchos estudiosos han apostado por la existencia de una gesta de Telémaco independiente (al que suele darse nombre de Telemaquia) que se habría recogido en los primeros cantos de la Odisea.
En la obra, tal como nos ha llegado, se narran las aventuras por las que tuvo que pasar Ulises, rey de Ítaca, para regresar a su tierra tras la guerra de Troya. Paralelamente, se da cuenta de la espera de Penélope y, al final del poema, la venganza de Ulises sobre los pretendientes de su esposa. El poema consta de veinticuatro cantos en hexámetros y corresponde a un total de seis semanas de aventuras, aunque la narración se inicia diez años después de haber caído Troya en manos griegas.
Frente a la Ilíada, que es una obra de innegable tono trágico, la Odisea se constituye a modo de relato de aventuras con final feliz. Las diferencias también se perciben en la actitud de los dioses hacia los hombres, pues no toman partido por ningún bando, a diferencia de lo que acontece en la Iliada; no obstante, hay dioses enojados con los griegos que desean la perdición de Ulises, como Poseidón y Helios. Atenea, enemiga en principio, tomará parte en la aventura odiseica y facilitará el retorno del héroe ya desde el inicio de la epopeya, cuando, tras adoptar la figura del rey tafio Mentes, habla con Telémaco, hijo de Ulises, y le da sabios consejos. En resumen, no es raro que parte de la crítica haya llegado a sostener que, dadas las diferencias entre ambas obras, ni siquiera hayan sido compuestas por el mismo autor.


Los cantos iniciales atienden al hogar lejano en que espera Penélope, su mujer. Sin noticias de su marido desde hace diez años, tiene la seguridad de que está vivo y, por ello, ha rechazado a todos sus pretendientes. La argucia para escapar de todos ellos es la de que esperen a que acabe el velo que estaba tejiendo para su suegro Laertes; sin embargo, Penélope desteje de noche lo que tejía durante el día, algo que acaban descubriendo sus pretendientes. En espera de una respuesta, todos ellos residen en el palacio de Ulises entre banquetes y regalos. Hasta el canto IV el verdadero protagonista es Telémaco, que emprende viaje a Pilos (al palacio del viejo Néstor) y a Esparta (a la corte del rey Menelao y de Helena), espoleado por Atenea (quien, además, le consigue un barco) y ávido de noticias acerca de su padre. A su regreso, los pretendientes tratan, sin conseguirlo, de dar muerte al joven.


Justo en el canto V aparece Ulises, que había pasado siete años en la isla de Ogigia retenido por la ninfa Calipso; a ellos, se suman tres años adicionales de aventuras. Por fin, Calipso recibe la orden del propio Zeus, a través de Hermes, de liberar a Ulises. Éste escapa en una balsa que, al decimoctavo día, acabará destruyendo Poseidón, pues odia intensamente a Ulises por haber dejado ciego a su hijo Polifemo. Tras dos días en el mar, a salvo sobre el velo de Leucótea, las aguas acaban por arrojar el cuerpo de Ulises a la costa de Esqueria, donde lo descubre la princesa Nausícaa, hija del rey Alcínoo y de la reina Arete. En los cantos VI y VII, Ulises es acogido como se merece en el palacio real y recibe promesa de ayuda por parte de Alcínoo para regresar a Ítaca. En la corte, se deleita con los cantos de Demódoco, que recita el combate de Ulises y Aquiles, el amor de Ares y Afrodita o el caso del caballo de Troya (el conjunto forma parte del canto VIII); al tiempo, Ulises presencia las competiciones deportivas de los feacios.


Es en ese preciso momento del poema cuando Ulises da a conocer quién es y dónde va, pues la emoción lo ha traicionado, le ha hecho llorar y le ha obligado a responder a las preguntas de Alcínoo. Desde ahí, informa a sus anfitriones, y de paso a su público, sobre sus aventuras tras la marcha de Troya. Narra su ataque contra los cicones en Ísmaro (Tracia) y posterior huida, la tempestad cerca de Malea, su llegada a la tierra de los lotófagos (cuyo delicioso sabor llevó a que sus hombres se olvidasen de regresar a su patria), su encuentro con Polifemo y la derrota del cíclope (canto IX). Más tarde, relata cómo Éolo lo traicionó y, con su regalo de un saco repleto de vientos adversos (que sus compañeros, poco precavidos, abrieron para su desgracia), logró detenerlo por largo tiempo. Ulises hilvana después la historia de los lestrígones, gigantes caníbales que destruyeron once de sus doce navíos. Luego, viene el episodio de la isla de Ea, donde la hechicera Circe convierte en cerdos a todos sus hombres; sólo Ulises se salva del hechizo gracias a una hierba que le dio Hermes y, más tarde, consigue liberar a sus compañeros.
   

El fascinante canto X da cuenta de la liberación de Ulises por Circe, tras pasar un año junto a ella, y narra la bajada de éste a los dominios de Hades para consultar a Tiresias. Allí encuentra a muchos guerreros muertos y a su propia madre, Anticlea, con la que dialoga por un instante. Al final, Tiresias le dice cómo será su regreso a Ítaca, en un conjunto de versos que ocupan el canto XI. Ulises continúa su narración y sigue entretejiendo aventuras como la de las sirenas, el paso entre Escila y Caribdis o su llegada a Tinacria, donde sus compañeros despiertan la ira del dios Helios al dar muerte a su ganado. El castigo es un rayo del mismísimo Zeus que destruye la única nave de Ulises y fulmina a toda la tripulación. Desde ese punto, Ulises recuerda cómo fue arrastrado por el mar hasta Ogigia, donde Calipso lo retiene en una auténtica jaula de oro, ya que lo agasaja y colma de regalos, aunque en realidad es su prisionero. El contenido de este último relato, correspondiente al canto XII, enlaza con el canto I; de ese modo, se actualizan las aventuras de Ulises, que parte en una nave feacia (que Poseidón transformará en una roca al regresar a Esqueria) rumbo a Ítaca.


Una sola noche tarda en llegar a su reino, tras un viaje maravilloso. Tras despertar, reconoce su tierra gracias a Atenea, quien le da disfraz de mendigo y le asesora en su próxima lucha contra los pretendientes de su esposa (canto XIII). Con esta apariencia, logra acercarse a palacio y, gracias a su porquero Eumeo, se entera de la situación en que se halla Penélope y de los excesos de sus pretendientes; al tiempo, le cuenta la vida de Laertes, padre del héroe. Pronto Ulises dará a conocer su identidad a su hijo Telémaco, que ha logrado salir indemne de una emboscada que le habían tendido los pretendientes de su madre durante su regreso desde Esparta; por eso, ambos cuentan con razones sobradas para matarlos (cantos XIV-XVI). Sólo ahora regresa a casa, como se narra en los cantos XVII y XVIII; allí, únicamente lo reconoce su perro Argos, pues se burla de él y lo golpea hasta el cabrero Melancio; de inmediato, sufrirá las agresiones de dos pretendientes, Antínoo y Eurímaco; además, tendrá que luchar con el mendigo Iro. Ulises encuentra a Penélope, quien no lo reconoce; el héroe aprovecha para, por medio de una narración ficticia, prepararla para el reencuentro. Al lavarle los pies, lo reconoce por una cicatriz su vieja aya Euriclea, a la que pide secreto.

       
Penélope anuncia que tomará por esposo a quien consiga tensar el arco que fue de su marido y dispare una flecha a través de doce hachas, según se relata en el canto XIX; en el canto XX, el adivino Teoclimeno augura el final trágico de los pretendientes. Por supuesto, es Ulises el único capaz de tensar el arco y disparar la flecha a través de las hachas; es entonces cuando, ayudado por Telémaco y sus fieles vasallos, da muerte a Antínoo y el resto de los pretendientes, al tiempo que manda ahorcar a las mujeres que habían estado a su servicio a lo largo de esos años. El reconocimiento de Penélope y reencuentro de la pareja de esposos ocupa los cantos XXI-XXIII. En el canto XXIV, último del poema, Ulises se presenta a Laertes, su padre, e inicia la lucha contra los parientes de los pretendientes, ansiosos por vengarse; sin embargo, en ese punto, Atenea detiene la lucha y pone punto final a la obra.



Como se puede comprobar por el resumen previo, estamos ante una obra de estructura mucho más compleja y elaborada que la Ilíada, poema éste que hubo de ver la luz tiempo antes que la Odisea. El poeta muestra una gran habilidad al apostar por dos historias o grandes temas y hacer que confluyan a partir del canto XIII; del mismo modo, sorprende la madurez en la técnica narrativa de las aventuras del héroe al ponerlas en boca de Ulises entre los cantos IX y XII. Ulises, por otra parte, no es el héroe épico arquetípido: no es bravo Aquiles, sino un héroe sagaz, taimado y, antes de nada, un verdadero superviviente ante las circunstancias más adversas. Las cualidades que para ello necesita son también distintas de las de Aquiles: más que por la fuerza pura, destaca por el ingenio, la astucia y la resistencia. Ulises sabe guardar silencio y llorar a solas; del mismo modo, sabe cómo disfrazarse (desde el libro XVII al XXI) a fin de no ser identificado antes de tiempo por los pretendientes de su esposa. Si Aquiles es un héroe monolítico, Ulises es un héroe con múltiples matices y facetas.
En la Odisea tienen cabida los sirvientes y criados. Cuando Ulises regresa a Ítaca acude a visitar a su porquerizo, Eumeo, y en su cabaña y con sus perros transcurren tres cantos. También los mendigos son tratados con simpatía, al igual que la pobre sirvienta que ha de acudir al molino a moler el trigo. Las mujeres juegan en la Odisea un papel que no podían desempeñar en la Ilíada; por ello, en el colmo se ha llegado a decir que su autor fue una mujer. También aparece el mundo del comercio, de los piratas, de los mercaderes fenicios, etc. De todo ello se deriva un especial interés por el mundo circundante, por los viajes, por una geografía exótica y desconocida y, en definitiva, por lo novelesco. Un recurso de especial interés en la Odisea es el disfraz, como se desprende del recurso a personajes disfrazados o transformados por el paso del tiempo que se aprovechan de esa circunstancia, al modo de Atenea, que se aparece a Telémaco disfrazada como un viejo amigo de su padre. Este motivo volverá a aparecer de nuevo en el teatro griego y en leyendas helénicas como la de Edipo.



La Escuela de Alejandría fue determinante para el estudio y edición de la obra homérica, aunque la desgracia se cernió sobre ambas obras en los siglos medievales. Ahora bien, la suerte de la Odisea fue aún más oscura que la de la Iliada, que al menos contó con una Ilias latina que dio a conocer la leyenda a los lectores del Medievo por ella interesados. Todo cambió, no obstante, gracias a los humanistas italianos del Quattrocento, que tradujeron a Homero al latín y animarón, de paso, los romanceamientos posteriores. Así las cosas, la materia troyana, tan grata al Medievo a través de Guido de Columna o Benoît de Sainte-Maure, tuvo sólidos basamentos a partir del siglo XV; del mismo modo, esa centuria recuperó la figura de Ulises para el arte y la cultura de Europa.


La imagen que tenemos de Penelope ha sido creada a través de los siglos,partiendo basicamenete del relato que de su vida hace Homero en La Odisea,obra que principalmente se preocupa de Odiseo (Ulises para los romanos) esposo de Penelope.
Penelope,habia nacido en Esparta en el seno de una familia de estirpe regia,su madre fué la ninfa de agua dulce o náyade Peribea,fruto de la unión de Perseo con Andromeda y su padre fué Icaro,rey de Esparta,nacido a su vez de Pericles y Gorgófine (otras versiones lo hacen hijo de Ébalo y Batia) y hemano de Tindareo,rey de Espata,padre putativo de Helena (ya que esta era realmente hija de Zeus y Leda esposa de Tindareo) y de Clitemnestra.



Zielinski en su "Historia de la Civilizacion Antigua"nos narra que en época aquea,donde se desarrolla la vida de Penelope,el principio de la familia griega era la monogamia.el jefe de familia tenia una sola esposa.La educacion de los hijos se realizaba en el seno familiar;los jovenes se instruian para convertirse en guerreros,capaces tanto de participar en concursos de arena,como en pronunciar discursos,basandose su instrucion en dos vertientes : la gimnastica y la musica.Las jovenes ,por el contrario,crecian al lado de su madre,quienes las educaban en las labores femeninas,con frecuentes veladas de canto que distraian la monotonia de sus vidas.Las virtudes mas apreciadas en una joven eran,su nobleza,su belleza,su inteligencia, su aptitud para los trabajos femeninos.

En esta época la casa o palacio era el centro de la vida familiar,lo mas caracteristico en ella,dado el clima meridional,era el patio,donde transcurria gran parte de su vida y una actividad importante que se realizaba en este habitaculo,y... muy valorada,era la fabricacion de tejidos,que requeria el tratamiento de la lana desde los rebaños  y el posterior tratamiento hasta la obtencion del hilo necesario para utilizar en un telar; algunas mueres griegas destacaron particularmente en este arte entre ellas Andrómaca,y la propia Penelope,quienes conocian los secretos del telar y sabian adornar sus sus producciones con dibujos variados.
Todo esto nos indica que Penélope,tras la marcha de Ulises,tuvo que enfrentarse sola a una vida de responsabilidad y dedicacion,debiendo asumir ella sola la responsabilidad de que la educacion de su hijo fuera la adecuada a sus obligaciones futuras como rey de Itaca.



No se conoce ningun detalle de su vida durante el transcurso de la guerra de Troya,es decir los 10 primeros años de la ausencia de Ulises;el relato de Homero se centra en la historia a partir  del inicio de su regreso;y nos ilustra con algunos detalles de estos ultimos 10 años,cuando Penelope se encuentra ya asediada por los pretendientes quienes instalados en su palacio se dedican a dilapidar sus bienes y hacienda;ademas de pretender mancillar su honor o,cuando menos,ser elegidos como sustitutos de Ulises.
La resistencia de Penelope es la propia de una mujer que ante la imposiblidad de enfrentarse a ellos en la arena (como haria su esposo),inventa tretas y ardides para entretenerlos y mantenerlos alejados de su vida,aunque tenga ue soportar su presencia en el palacio.Su ardid mas famosos es el del telar,Penelope,con el pretexto de tejer la tela que serviria de sudario a su suegro,Laertes,pasa casi cuatro años de su vida tejiendo de dia y destejiendo de noche una inacabable tela en la que entretiene su tiempo y el de los pretendientes:logrado asi dilatar el tiempo del momento de tener que elgir un esposoentre ellos y con la esperanza de que Ulises regrese y la libere de ellos.Cuando es delatada por una de sus esclavas y descubierta su estratagema,debe enfrentarse nuevamente a ellos,y entonces los entretiene aceptando regalos de todos,enfrentandolos entre si al coquetear con unos y con otros y asi,de nuevo dilatando su decision; y pasando largos ratos en sus aposentos rogando a los dioses que sea piaden de ella o propicien el regreso de Ulises.

Homero en un momento de su obra la presenta en sus aposentos del pisos alto escuchando la declamacion que hacia el ilustre aedo de los Nosti,poemas que relataban el regreso de los aqueos a sus hogares tras la guerra,regreso declarado funesto por Palas Atenea ante la derrota troyana, a los que Penelope responde :
"" Femio,sabes sabes otros muchos cantos,hechizo de los mortales,hazañas de hombres y dioses que los aedos hacen famosas.Cántales uno de estos sentado a su lado y que ellos beban su vino sentados en silencio,mas deja ya ese canto triste que me esta dañando el corazon dentro del pecho,puesto que a mi sobre todos me ha alcanzado un dolor inolvidable,pues añoro,acordandome la cabeza de un hombre cuyo renombre es amplio en la Hélade y hasta el centro de Argos"" 
La situacion para Penelope es cada vez mas dificil e insostenible e inventa una nueva estratagema  para mantener a raya a los pretendientes ,manifestando que convertira en su esposo aquel que tras tensar el arco de Ulises atravesara con un dardo los huecos de doce hachas colocadas en hilera,teniendo la certeza que solo su esposo es capaz de hacer tal hazaña.



Homero suele atribuir estas estratagemas de Penelope  a la inspiarcion de la diosa Atenea ,quien conocedora de todos los aspectos del relato va preparando la situacion para un desenlace feliz;en este caso ,el pordiosero sera el unico capaz de realizar la prueba propuesta por Penelope , quedando al descubiero su verdadera personalidad.



El concepto de heroe es muy variado,a lo largo de la historia han existido diferentes interpretaciones de lo que en cada caso se considera heroico,no obstante en mi opinion el personaje de Penelope es tan heroico como el de su esposo,pues es capaz de resistir el asedio de sus pretendientes,las criticas de su hijo manteniendose,en su posicion ,en su hogar y en su reino .
La imagen de Penelope ha sido reinventada de muy diversas maneras ademas de esta que hemos visto... esta  es agradable!

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https://www.ecured.cu/Pen%C3%A9lope_(personaje_de_La_Odisea)
http://alenarterevista.net/penelope-reina-de-itaca-el-personaje-su-imagen-y-sus-contradicciones-por-virginia-segui/
http://www.enciclonet.com/articulo/odisea-la/