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sábado, 28 de noviembre de 2015

LORD BYRON..... SU DISCURSO ANTE LA CAMARA DE LOS LORES





                            EL romanticismo contra la maquina
Lord Byron pronuncia su discurso ante la camara de los lores

Hace años que el aristócrata inglés George Gordon Byron, sexto Barón Byron, que ha pasado a la historia como Lord Byron, poeta, hizo su primer discurso en la Cámara de los Lores. En este discurso Byron atacó una nueva ley entonces en trámite, que condenaba a muerte a los culpables de sabotaje industrial o destrucción de maquinaria. La nueva ley se justificaba en los ataques a instalaciones industriales en el corazón de Inglaterra que estaban aterrorizando a la naciente clase financiero-industrial. Su objetivo era acabar, a sangre y fuego si era necesario, con el movimiento ‘Ludita‘. Y a fe que lo consiguieron: sólo en 1813 fueron ejecutados 17 seguidores del mítico ‘Rey Ludd’, y se dice que en un momento determinado de la crisis había más tropas británicas combatiendo a los Luditas en casa que luchando contra Napoleón en España: hasta tal punto llegaron a aterrarse los poderes del gobierno y el dinero en Gran Bretaña con aquellos irritados artesanos. La indignación de los artesanos contra las máquinas, telares y otra maquinaria de fabricación en masa, que sentían estaban arruinando sus vidas, les llevó a tomarse la justicia por su mano, y a arrasar talleres (y, a veces, a sus propietarios) en el nombre de mantener las cosas como estaban. Nombrados por un mítico ‘Ned Ludd’ que habría destrozado un telar años antes, los Luditas no consiguieron detener la Revolución Industrial, pero dejaron su apellido para la posteridad como sinónimo de rechazo a la máquina; de oposición, incluso violenta, al avance tecnológico. Un tema que enlazaba perfectamente con el romanticismo de Byron.




Desde siempre el ser humano ha adorado y temido a la vez a su creación, la máquina. Fruto del ingenio humano pero con potencia multiplicada, la máquina carece de sentimientos a los que apelar. Una vez activada matará sin compasión, sin dudas, sin remordimientos, sin odio. Las razones por las que actúa, los sentimientos que le achacamos, son diferentes a los nuestros. Nos obedece y nos sirve, pero su falta de lealtad es absoluta: nuestra propia horca, arado, espada o locomotora nos matará si nos ponemos del lado equivocado tan certeramente como si no tuviese ninguna relación con nosotros. La idea de la falta de control, de la creación que se rebela, no está lejos del Ludismo, ni de Byron; fue la mujer de su amigo Shelley, Mary Wollstonecraft, quien daría inmortalidad literaria a esta idea con su Frankenstein. Sumemos a este reverencial y atávico temor la muy real circunstancia de que en las primeras fases de la Revolución Industrial los artesanos sólo percibían los aspectos más negativos (como la reducción de jornales), y no los positivos (aparición de nuevos empleos, abaratamiento de mercancías), y todos los elementos para un estallido violento estaban a mano. Bastaron unas gotas de arrogancia por parte de los propietarios de industrias y del gobierno, cercano a ellos, para incendiar esta explosiva mezcla.




Hoy todavía quedan Luditas; abogados del atraso y defensores de que cualquier tiempo pasado fue mejor, quizá porque ellos eran más jóvenes, tal vez porque comprendían lo que pasaba y no se sentían algo desbordados. Pero ni siquiera los métodos violentos del Ludismo original consiguieron detener el tiempo. El avance no suele tener marcha atrás, por muy romántico que pudiera parecernos aquel tiempo en el que todo era mejor. Sobre todo si eras el hijo de un Barón con asiento en la Cámara de los Lores… el romántico suele imaginarse viviendo en el pasado, pero en la clase alta; al final aquellas industrias que atacaban los Luditas a quien más han beneficiado ha sido a las clases bajas. Ironías de la historia…

domingo, 8 de febrero de 2015

NEVADA EEUU ES TESTIGO DE LA PRIMERA EJECUCION POR GAS



La cámara de gas surgió en Norteamérica en 1924. La idea fue introducida por el Mayor D.A. Turner de los Cuerpos Médicos del Ejército de Estados Unidos como "la manera más rápida y humana para llevar a un ser humano a la muerte".
Muchos Estados buscaban una alternativa a la silla eléctrica, ya que ésta tenía muy mala fama. Los gases utilizados en la Primera Guerra Mundial dieron ideas y el elegido finalmente fue el gas de cianuro, muy volátil, y que se obtiene mezclando ácido clorhídrico con cristales de cianuro potásico. La aspiración de emanaciones de ácido cianhídrico fue calificada como "método más humano, suave y privado".
Se trataba de una cámara herméticamentre cerrada y blindada para evitar que el gas pudiera salir al exterior. De forma circular, cuadrada u octogonal, estaba rodeada de una barandilla para separarla de los testigos que presenciaban oficialmente la ejecución. En el centro de esta cámara se situaba la silla en la que el reo era sujetado con correas de cuero. Bien iluminada por luz fluorescente, desde el exterior los testigos podían presenciar la ejecución a través de gruesos cristales transparentes.



Debajo y junto a la silla había un dispositivo para la producción del gas letal. En un pequeño armario, una caja de estaño contenía ácido sulfúrico y otra cianuro potásico. El encargado de la ejecución llenaba un recipiente con 86 onzas del ácido sulfúrico y cogía 17 onzas de cianuro en pastillas o bolas de forma aovada que envolvía cuidadosamente en una bolsa de tela. El ácido sulfúrico discurría por unos tubos situados bajo la silla. Desde fuera de la cámara, por medio de unos brazos mecánicos similares a los empleados en los laboratorios donde se manejan sustancias radioactivas, se colocaba el cianuro sobre el ácido, bajo la silla.




El reo penetraba en la cámara con su escolta. Se le sujetaba a la silla y se le cubría la cabeza y la cara con una especie de máscara preparada para que le llegasen los gases letales más intensamente. Se fijaba un estetoscopio sobre el hemitórax izquierdo del reo. El médico de la prisión estaba a la escucha en el otro extremo, para determinar el momento de la muerte. Una vez salían los ayudantes y se cerraba herméticamente la puerta de la cámara en presencia del Alcaide de la prisión y de los testigos.
A una señal del Alcaide, un funcionario de prisiones tiraba de una palanca que accionaba el brazo mecánico que sostenía las píldoras de cianuro potásico. Estas caían en el ácido sulfúrico y al ponerse en contacto ambas substancias, se producía el gas cianhídrico que ascendía desde la parte baja de la silla y era respirado por el reo. En 10 o 20 segundos el gas adquería su máxima concentración. Tras unas breves contorsiones, el reo perdía el conocimiento, la cabeza caía de lado y se producía una intensa sialorrea que salía al exterior.
El médico controlaba desde fuera el latido del corazón. En algunos casos se detenían después de un minuto, pero en la mayoría tardaba hasta 10 minutos e incluso más. Entonces, el médico declaraba muerto al condenado.
Unos extractores situados en el techo vaciaban la cámara del gas mortal, tras lo cual era retirado el cuerpo. En algunas prisiones había dos sillas en el interior de la cámara de gas para ejecutar simultáneamente a dos reos.
La cámara de gas fue utilizada por primera vez el 8 de Febrero de 1924 para la ejecución del asesino Gee Jon en la prisión de Nevada. El condenado tardó 10 minutos en morir.
California es el Estado propietario de la más célebre cámara de gas, la de la prisión de San Quintín.  
La última ejecución llevada a cabo por este método fue en el estado de Arizona en 1999, el alemán Walter LeGrand, de 37 años, moriría tras 18 minutos de agonía. LeGrand antes de que la puerta de la cámara de gas se cerrase, pidió que le dejasen pronunciar unas últimas palabras, y dirigió su mirada a la familia del banquero que mató hace 17 años durante el asalto a un banco: "Os perdono a todos, y espero que se me perdone a mí en mi próxima vida. Deseo paz para las personas a las que quiero".
http://www.crimenycriminologo.com/2012/01/la-camara-de-gas.html