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lunes, 25 de noviembre de 2019

ARCHIVOS SECRETOS DEL VATICANO

 

¿Fueron los Evangelios Apócrifos los únicos textos silenciados por la Iglesia?  De ninguna manera. El Vaticano siempre ha siglo lugar de secretos, misterios...y al igual que los servicios secretos de cualquier estado, ha movido hilos que los ciudadanos no tienen posibilidad de conocer. 


LOS ARCHIVOS SECRETOS DEL VATICANO 

Cincuenta kilómetros de estanterías subterráneas; libros, códices y pergaminos varios, inaccesibles para el público; registros escritos almacenados por dos milenios que nadie sabe a ciencia cierta en qué consisten. ¿Por qué se conserva esa documentación secreta y misteriosa en el Vaticano? ¿Qué arcanos esconde esta red? Si bien resulta imposible dar cuenta de ella en su totalidad (ya que la inmensa mayoría de lo allí guardado resulta una incógnita para quien no pueda transitar sus vetustos y misteriosos pasillos), se ofrece a continuación una breve lista del material que, a ciencia cierta, se sabe que se encuentra en los archivos secretos de la Santa Sede.



Documentación sobre el cristianismo primitivo, que incluye estudios sobre los rollos del Mar Muerto

El juicio de los Templarios. Volumen de 1309 acerca del proceso a los caballeros de la Orden del Temple. Se trata de una copia, no de la edición original, pero se la considera absolutamente fidedigna y realizada inmediatamente a la redacción del original. 

Cisma de Occidente (1378-1417), con años en los que hubo tres Papas a la vez, cada uno con sus misterios, sus secretos, sus archivos y documentos confidenciales.


La Bula de Inocencio VII (1484), con la que promovía la caza de brujas.

• Todos los libros prohibidos expresamente por el Vaticano a través de su Índice; libros que lógicamente, se han leído y archivado. El Índice surgió a raíz de la Institución de la Sagrada Congregación del Santo Oficio (1542), testamento que instauró la Inquisición a semejanza de la ya establecida en España. Sin embargo, es necesario aclarar que la prohibición de impresión, copia y lectura de ciertos libros comenzó con el Concilio de Nicea  donde, por ejemplo, se prohibió y quemó el Thalia de Arrio.


 
• Toda la documentación sobre la reforma del calendario romano (del que hoy nos servimos) promovida por Gregorio XIII en 1582. 


• Gran cantidad de material con temáticas “normales” (eclesiástica, civil y política) y, sin duda, otra buena parte con temas paranormales. Muchos investigadores (entre ellos, Huc de Sant Joan de Mata) coinciden en que los Archivos Secretos con, tienen muchísima documentación sobre la fenomenología para normal y, particularmente, sobre parapsicología. Lógicamente, fenómeno de ese tipo registrado, por ejemplo, en el siglo X, no S expondría como “fenómeno parapsicológico”, sino como anatema, o milagro. En los siglos posteriores, el mismo fenómeno sería vinculado a la brujería.
• Toda la documentación sobre Giordano Bruno (siglo XVI) dominico italiano al que se le enjuició por heterodoxia en un proceso que duró siete años. De éste último hecho, sólo se conserva un sumario de 55 páginas que fue hallado en 1940. 

 
• Dentro del sector catalogado como “Archivo de miscelánea”, se encuentra todo el proceso acerca de la monja de Tercera Orden de Santo Domingo, Cristina de Rovales (llevado a cabo en el siglo XVI), que da cuenta de posesiones diabólicas estigmas, apariciones y fenomenología que hoy se considera puramente parapsicológica, como la levitación y la telepatía.
• Textos procedentes de países no cristianos visitados por misioneros. Por ejemplo, en el siglo XVII, los jesuitas que encontraban misionando en China mandaron una cantidad verdaderamente asombrosa de material.
• Documentos acerca de el Juicio de Galileo (Siglo XVII) 
• Cartas de Pío XII que desvelan datos de la relación Vaticano-Hitler.



Los Archivos secretos fueron abiertos a la investigación, en parte y por primera vez, en 1881. Desde entonces, se han publicado y analizado diferentes libros y documentos. En los últimos años se está procediendo a microfilmar, grabar en video y. por supuesto, archivar en computadoras.


El Vaticano anunció que abriria parcialmente sus archivos secretos de la época previa a la Segunda Guerra Mundial. Los documentos, que estarán disponibles para aquellos investigadores que eleven una petición oficial, cubrirán el período 1922- 1939, Dé esta forma, la Iglesia Católica quiere limpiar el nombre del Papa Pío XII, acusado por organizaciones judías de haber hecho muy poco para denunciar el Holocausto. Durante los años previos a la guerra sería Pío XII quien se desempeñó el papel como embajador vaticano ante Berlín.

 
Los primeros 640 documentos que se pondrán a disposición de las estudiosos  cubren las relaciones entre la Santa Sede y Alemania desde 1922 hasta 1939. Sin embargo el Vaticano dejó constancia que muchos de los legajos del período 1931 - 1934 fueron prácticamente destruidos o dispersados durante los bombardeos aliados contra Berlín y por un incendio, informa la agencia de noticias Reuters. Entretanto, los documentos que abarcan el perdido entre 1939 y 1949, y que tratan sobre los prisioneros de guerra, saldrán del archivo en una segunda instancia. Los materiales que contienen información sobre las relaciones entre Pío XII y Alemania hasta su muerte en 1958, serán puestos a disposición de los estudiosos en tres años.


El Vaticano siempre ha defendido la posición de Pío XII, explicando que su silencio se debió al temor de poner aún más en peligro la vida tanto de católicos como judíos. En un comunicado de inicios de 2002, la Santa Sede informó que espera que los documentos demuestran ‘el enorme trabajo de caridad y asistencia emprendido por el Papa Pío XII, para los prisioneros y las víctimas de guerra, sin distinción de nacionalidad, religión o raza". 
Este anuncio llegó tiempo después de que los estudiosos judíos y católico que examinaban los documentos suspendieran sus actividades porque el Vaticano no abría sus archivos de forma completa. La Santa Sede aceptó que una apertura parcial resultaba verdaderamente frustrante para los estudiosos. Sin embargo, argumentó qUe esto se debió a la necesidad de proteger a las víctimas del Holocausto que aún estaban vivas.

firma de Galileo Galilei
Firma de Galileo Galilei en el acta del proceso en su contra. Se guardó en el Archivo Secreto del Vaticano.
El observatorio guardó sus instrumentos de observación.

Según informa el sitio oficial del Vaticano, el Scrinium (escritorio) de la Iglesia Romana, que servía a la vez de biblioteca y archivo, data de fines del siglo IV. El primer Bibliothecarius, Teofilatto, aparece mencionado en un documento del año 784. En el siglo XIII se produjo la dispersión de la preciosa colección —aunque se conservan inventarios de aquel tesoro— hasta que Juan XXII, en el siglo XIV, reinició la colección. Esta, habiendo sumado a su patrimonio un enorme caudal de materiales de familias nobles o aristocráticas, fue conservada por la poderosa familia Borghese, y volvió a la Santa Sede en 1891.

El Papa León XIII (1878-1903) abrió la biblioteca a un público más amplio de historiadores e investigadores; el jesuita Franz Ehrle (1895-1914) inició la clasificación y catalogación erudita de los manuscritos que rige todavía hoy; suyo es el mérito del primer laboratorio de restauración y la adquisición de fondos como la Biblioteca Barberini, con más de 36 mil volúmenes, además de una colección de once mil manuscritos griegos, latinos y de lenguas orientales. Desde los años 50, se vienen microfilmando algunos de estos manuscritos.

Por supuesto que los materiales que un investigador puede hallar en la Biblioteca Apostólica Vaticana exceden los límites del pensamiento y la literatura religiosas. Allí ha buceado el erudito Tiziano Dorandi para su flamante edición de Las vidas de los filósofos griegos, de Diógenes Laercio (siglo II d.C). Mientras que el año pasado los investigadores Pina Totaro y Leen Spruit hallaron entre sus tesoros el único manuscrito que ha sobrevivido del texto completo de la. Ética demostrada según el orden geométrico (1677) de Baruch de Spinoza.


Por fuera del material "literario", los mil años más recientes de la historia vaticana están condensados en los documentos del Archivo Secreto, "memoria histórica de la actividad milenaria de la Iglesia" poseedora y custodia de los "instrumentos para la investigación de los estudiosos", como señala el sitio oficial (www. vatican.va). En sus 85 kilómetros de estantes no es sólo esto lo que se conserva: Paulo VI afirmó que aquellos "trozos de papel son ecos y vestigios del paso del Señor Jesús por el mundo".

Si es así, entonces este Archivo contiene algo más decisivo que documentación administrativa (por compleja y llena de matices que ésta pudiera ser); contiene una prueba metafísica, por así decirlo, de la presencia de aquel a quien todos los cristianos consideran Hijo de Dios. Los archivos, decía Paulo VI, son "el reflejo" que permitirá a las generaciones venideras reconocer "el paso, el transitus Domini por el mundo".

Accesible para investigadores acreditados (deben tener título de doctorado, por lo menos) entre octubre y junio de cada año, la documentación que se puede consultar es la que llega hasta febrero de 1939, con el papado de Pío XI. Sin embargo, al margen de las condiciones para los especialistas, el Vaticano organizó el año pasado, durante el pontificado de Benedicto XVI (intelectual de renombre internacional, más allá del Vaticano), una muestra inédita de documentos secretos.

Titulada Lux in arcana, la muestra comprendía cartas, manuscritos, órdenes de condena y diferentes autógrafos de los más curiosos personajes. Desde documentos de los casos Giordano Bruno y Galileo, hasta cartas en las que María Antonieta, la reina de Francia decapitada tras la Revolución, revela la profunda insatisfacción de su matrimonio... Es de esperar que estos eventos se repitan, para la dicha de los curiosos irredentos...

SEPULCRO PAPAL
Sepulcro Papal, la tumba de Pío XI en las grutas vaticanas, situadas en los sótanos de la basílica de San Pedro. donde también descansó san Benedicto XV, Pío X y Juan Pablo II.

https://www.lavanguardia.com/historiayvida/historia-contemporanea/20200302/473822513009/archivos-secretos-el-vaticano-pio-xii-apertura.html
http://col2.com/los-archivos-secretos-del-vaticano-que-hay-dentro
https://historia.nationalgeographic.com.es/a/archivo-secreto-vaticano-cuatro-siglos-historia_6013
https://www.unav.edu/web/biblioteca/conocenos/colecciones-especiales/archivo-secreto-vaticano
https://www.facebook.com/bibliotecagonzalodeberceo/posts/899517446851902/



                               

domingo, 14 de julio de 2019

EL VATICANO CONDENA EL LIBRO "JUSTINI FEBRONI JURIS CONSULTI DE STATI".



El sistema político eclesiástico descrito por Juan Nicolás de Hontheim, obispo auxiliar de Tréveris bajo el seudónimo de Justino Febronio en su obra titulada "Justini Febronii Juris consulti de Stata Ecclesiæ et legitima potestate Romani Pontificis Liber singularis ad reuniendos dissidentes in religione christianos compositus"( Bullioni junto a Guillermo Evrardi, 1763; en realidad el trabajo fue publicado por Esslinger en Frankfort. Tomando como base los principios galicanos que había aprendido del canonista Van Espen mientras estudiaba en Lovaina, Hontheim avanzó por esa misma línea, a pesar de muchas inconsistencias, hacia un radicalismo más allá del galicanismo tradicional. Desarrolla en su obra una teoría de la organización eclesiástica fundada en la negación de la constitución monárquica de la iglesia. El propósito ostensible era facilitar la reconciliación entre los protestantes y la iglesia,disminuyendo el poder de la Santa Sede. 




Según Febronio el poder de las llaves fue confiado por Cristo a todo el cuerpo de la Iglesia, que lo conserva principaliter et radicaliter, pero lo ejercita por medio de los prelados a los que solamente se comisiona la administración de ese poder. El primero entre ellos, el Papa, es también un subordinado a la Iglesia como totalidad. Febronio reconoce la institución divina del primado pero cree que la conexión con la Sede Romana no descansa en la autoridad de Cristo, sino en la de Pedro y la Iglesia, de manera que la iglesia tiene el poder de unirla a otra sede. El poder del Papa por consiguiente debe limitarse a los derechos esenciales inherentes al primado que fueron ejercidos por la Santa Sede durante los primeros ocho siglos.
El Papa es el centro con el que las iglesias individuales deben estar unidas. Debe mantenérsele informado de lo que está sucediendo por toda la iglesia, para que pueda ejercer las obligaciones de su oficio para preservar la unidad. Es obligación suya hacer cumplir la observancia de los cánones en toda la Iglesia: tiene autoridad para promulgar leyes en nombre de la iglesia y nombrar legados para ejercer su autoridad como primado. Su poder, como cabeza de toda la iglesia , es más de carácter administrativo y unificador que jurisdiccional.
Pero desde el siglo noveno, principalmente por la influencia del las Falsas Decretales del Pseudo- Isidoro, la constitución de la iglesia ha experimentado una transformación completa en la que la autoridad Papal se ha extendido más allá de sus propios límites . Por una violación de la justicia, cuestiones que un tiempo se dejaban a la decisión de los sínodos provinciales y metropolitanos fueron reservándose gradualmente para la Sanita sede, como, por ejemplo, la condenación de herejías, la confirmación de las elecciones episcopales, el nombramiento de coadjutores con derecho a sucesión, el traslado y destitución de obispos , el establecimiento de nuevas diócesis, la erección de sedes metropolitanas y primadas. 


El Papa, cuya infalibilidad se niega expresamente, no puede por su propia autoridad, sin el concilio o el asentimiento de todo el episcopado, promulgar decisión alguna en materias de fe de obligada aceptación universal. Igualmente, en materias de disciplina no puede publicar ningún decreto que afecte a todos los creyentes; los decretos de un concilio general tiene poder obligatorio solamente tras la aceptación por parte de las iglesias particulares. El Papa no puede alterar las leyes publicadas porque quiera o le plazca. También se niega que el Papa por la naturaleza y autoridad de su primado pueda aceptar apelaciones de la Iglesia universal. Según Febronio la corte de apelación final en la iglesia es el concilio ecuménico cuyas reivindicaciones excluyen la pretendida la constitución monárquica de la iglesia.
El Papa está subordinado al concilio general; y no tiene ni la autoridad exclusiva para convocarlo ni el derecho de presidir sus sesiones, ya que los decretos conciliares no necesitan su ratificación. Los concilios generales son absolutamente necesarios ya que ni siquiera el asentimiento de una mayoría de obispos a un decreto Papal constituye una decisión formal irrevocable, si se ha dado individualmente, fuera del concilio. La apelación del Papa al concilio general está justificada por la superioridad del concilio sobre el Papa.
De acuerdo con la Divina Institución del Episcopado  todos los obispos tienen iguales derechos; ellos no reciben su poder de jurisdicción de la Santa Sede. No entra en los derechos del Papa ejercitar las funciones episcopales ordinarias fuera de su diócesis de Roma. La reserva Papal de la concesión de beneficios, annatas y la exención de las órdenes religiosas está en conflicto con la primitiva ley de la iglesia y debe ser abolida.
Una vez que Febronio cree haber demostrado que la existente ley eclesiástica sobre el poder del Papa es una distorsión de la constitución original de la iglesia, debido principalmente a los falsos Decretales, demanda que la disciplina primitiva, tal como él la explica, sea restaurada en todas partes (cap viii). Y sugiere los medios para llevar a cabo esta reforma   que se informe debidamente a la gente; que se convoque un concilio general con plena libertad; que se reúnan los sínodos episcopales nacionales; y especialmente que los gobernantes católicos actúen de común acuerdo con la cooperación y consejo de los obispos; que los príncipes seglares se provean del Regium Placet para resistir a los decretos; que se nieguen abiertamente a obedecer hasta un extremo legítimo y finalmente que se apele a la autoridad secular por medio del Appellatio ab abusu. Las últimas medidas revelan la verdadera intención de los principio febronianos: mientras parece luchar para conseguir más independencia y autoridad para los obispos, en realidad busca solamente dejar a las iglesias de los diferentes países menos dependientes de la Santa Sede para facilitar el establecimiento de iglesias nacionales en esos Estados y reducir a los obispos a meras criaturas serviles del poder civil. Siempre que se dio un intento de llevar a cabo estas ideas , se hizo bajo estas directrices.
El libro fue condenado formalmente el 27 de febrero de 1764 por Clemente XIII. Con un Carta de 21 de mayo de 1764 el papa requirió al episcopado alemán suprimir la obra. Diez prelados, entre ellos el elector de Tréveris, cumplieron.
Pero el libro que a pesar de la prohibición de la iglesia sintonizaba con el espíritu de los tiempos, tuvo un tremendo éxito. Una segunda edición revisada y aumentada se publicó ya en 1765 ; reimpreso en Venecia y Zurich, fue traducido al alemán , francés , italiano, español y portugués. En los tres últimos volúmenes que Hontheim editó como suplementos a la obra original y que numeró de II a IV ( vol. II Frankfort y Leipzig, 1779; vol. III, 1772; vol IV, 1773) los defendió con el seudónimo de Febronio y otros contra una serie de ataques.




 Hubo refutaciones escritas desde el punto de vista protestante para rechazar la idea de que todo lo que hacia falta para que volvieran a unión con la iglesia era quitar poder al Papa.
Pío VI tomó las primeras medidas contra el autor urgiendo a Clemens Wenzeslaus, Elector de Tréveris, que retirase la obra de Hontheim. Solo después de prolongados intentos y tras una retractación de carácter general que Roma consideró insuficiente, el elector entregó a Roma la retractación enmendada de Hontheim (15 de noviembre de 1778). Pío VI lo comunicó a los cardenales en el consistorio del día de Navidad.
Pero los movimientos consiguientes de Hontheim mostraron que la retractación no era sincera. Así se muestra en su “ Justini Febronii Commentarius in suam Retractationem Pio VI. Pont. Max. Kalendis Nov. anni 1778 submissam" (Frankfort, 1781; edición alemana Augsburg, 1781), escrito para justificar su postura ante el público.
Mientras, y a pesar de la prohibición, el “Febronius” había producido perniciosos efectos que la retractación ya no pudo contener. Las ideas expuestas en el libro iban en la misma dirección que las tendencias absolutistas de los gobernantes civiles y fueron muy bien aceptadas en las cortes y gobiernos católicos de Francia , los Países Bajos de los Austrias, España , Portugal, Venecia , Austria y Toscana y además fueron desarrolladas por los teólogos y canonistas que estaban a favor de las iglesias nacionales
 Fueron los canonistas austriacos los que más contribuyeron a la compilación de un nuevo código de leyes para regular las relaciones Iglesia Estado que se puso en práctica bajo José II. Son dignos de mención especial, porque fueron concebidos en este espíritu, los libros de texto de derecho canónico prescritos para las universidades austriacas y compilados por Paul Joseph von Rigger
El primer intento de aplicación práctica del febronianismo se dio en Alemania en la Conferencia de Coblenza de 1769 donde los electores eclesiásticos de Maguncia, Coblenza y Tréveris, a través de sus delegados y bajo la dirección de Hontheim, compilaron una lista de treinta quejas contra la Sede Romana siguiendo los principios del “Febronio”
Más significativo fue el Congreso de Ems de 1786 en el que los tres electores eclesiásticos y el Príncipe-Obispo de Salzburgo, a imitación del de Congreso de Coblenza y de conformidad con los principios básicos del “Febronio” hicieron un intento de reajustar las relaciones de la iglesia alemana con Roma, con la vista puesta en conseguir para aquélla la mayor independencia. Sus representantes redactaron la “Puntuación de Ems” en 23 artículos; sin embargo no lograron resultados prácticos.
En Austria, bajo José II se intentó aplicar a gran escala los principios del “Febronio” y se estableció una iglesia nacional según el plan establecido. También su hermano Leopoldo en su Gran Ducado de Toscana hizo esfuerzos en esa dirección. Las resoluciones adoptadas por el Sínodo de Pistoya, bajo el obispo Escipión Ricci , también en la misma línea, fueron repudiadas por la mayoría de los obispos del país. 

http://www.mcnbiografias.com/app-bio/do/show?key=hontheim-juan-nicolas-de
https://mercaba.org/Rialp/F/febronio_y_febronianismo.htm
http://forocristiano.iglesia.net/showthread.php/23475-Las-decretales-pseudo-Isidorianas-y-el-papado
https://ec.aciprensa.com/wiki/Exequatur
http://revistas.um.es/analesumderecho/article/viewFile/104721/99651.
https://es.wikipedia.org/wiki/Electorado_de_Tr%C3%A9veris
https://books.google.es/books?id=Wrhraf_A0fcC&pg=PA402&lpg=PA402&dq=Congreso+de+Ems&source=bl&ots=px2j8wbGg4&sig=HuSP-bZ9UY0Yx#v=onepage&q=Congreso%20de%20Ems&f=false