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lunes, 23 de marzo de 2020

CUEVAS DE "EL CASTILLO"


En Puente Viesgo, (Cantabria, España), al borde del río Pas, se alza el Monte Castillo, una elevación caliza de forma cónica que esconde en su interior un intrincado laberinto de cuevas las que han sido frecuentadas por el hombre durante, al menos, los últimos 150.000 años.
Este complejo de cuevas de Monte Castillo alberga una gran diversidad del arte rupestre del Paleolítico Superior de excepcional valor, quizás el más amplio de Cantabria, con más de 150 figuras de animales y un gran número de signos. Sus cuevas son El Castillo, El Lago , Las Chimeneas , La Flecha , La Pasiega  y Las Monedas .
Estas cuevas con arte prehistórico están incluidas en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, dentro del sitio "Cueva de Altamira y arte rupestre paleolítico del Norte de España". De todas las cuevas del complejo, resalta El Castillo, que durante el Paleolítico Superior fue el hábitat principal de la colina con una ocupación mucho mayor que las demás cuevas del complejo.

La Cueva de El Castillo es uno de los exponentes de arte paleolítico más sobresalientes de la Prehistoria de Europa. Sus numerosas figuras, todas ellas correspondientes a los albores de la presencia del Homo Sapiens en Europa, representan un paseo subterráneo por los orígenes del pensamiento simbólico, la mente abstracta y la expresión artística.
                       El Castillo, presentando sus manos en negativo, puntos rojos y un bisonte.
El Panel de las Manos en el techo de la cueva de El Castillo, presentando sus manos en negativo, puntos rojos y un bisonte.

Consiste en un conjunto de galerías en las que se suceden los paneles con pinturas y grabados de bisontes, caballos, ciervos, manos y signos abstractos de enigmático significado. Casi al final de la cueva hay un mamut y también cabe destacar un bisonte que aprovecha una estalagmita.

                           Uno de los bisontes de El Castillo
Uno de los bisontes de El Castillo



Corredor de los Puntos, El Castillo – Datados de entre 34.000 y 36.000 años

Las representaciones de “manos en negativo” o “stencil de mano” son un motivo especial en esta cueva debido a las más de 50 representaciones. Estos signos, así como los puntos rojos, fueron realizados con pintura soplada contra la pared, tal como un aerógrafo actual y con el mismo resultado. 
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Panel de las Manos con el bisonte (dibujado por encima de estas y por tanto posterior)

Destaca por su diverso repertorio técnico y conceptual, manifestado a través de dibujos y pinturas rojas, negras y amarillas (cuyo colorante se aplicó mediante diferentes soluciones: pincel, dedo, aerógrafo, etc.), grabados (en sus diferentes versiones atendiendo a las características de los surcos) y al menos dos esculturas. Hay representaciones tanto de contornos como de figuras completas (del estilo de las de Altamira).

Símbolos acampanados

El hallazgo de esta cueva se debe al arqueólogo español Hermilio Alcalde del Río, quien la descubrió en 1903. Alcalde también se encargó de la exploración del yacimiento, a lo largo de varias campañas en las que se descubrió el acceso a la zona con pinturas, junto a H. Obermaier y H. Breuil.
El Castillo fue la “primera página” de la Prehistoria en España y el “primer capítulo” en Europa. La larga secuencia histórica abarca las etapas achelenses, musterienses, vasconienses, auriñacienses, gravetienses, solutrenses, magdalenienses y azilienses.

Panel de las Manos con puntos rojos

Si bien las primeras dataciones de estas expresiones artísticas indicaron un período de entre 16.500 y 13.000 años de antigüedad, mediciones más recientes, utilizando la técnica de uranio-torio, han arrojado sorprendentes resultados indicando que algunas de las pinturas de El Castillo son significativamente más antiguas de lo que se pensaba.
Puntualmente, una pintura de un punto rojo del Panel de las Manos tiene como mínimo 40.800 años de antigüedad, tratándose del arte rupestre más antiguo de Europa, y entre los más antiguos del mundo.
Las plantillas de manos en negativo, de las que se han hallado un total de 55, tienen al menos 37.300 años.
                               Stencil de la mano en la Cueva del Castillo, de por lo menos 37.300 años de antigüedad.
Stencil de la mano en la Cueva del Castillo, de por lo menos 37.300 años de antigüedad.
Estas pinturas son tan antiguas que ponen en duda que hayan sido hechas por el homo sapiens, ya que por su datación podría llegar a tratarse de una obra de los Neanderthals, o aún más, quizás haga replantearse toda la cronología de las etapas de la prehistoria.

Uno de los bisontes de El Castillo

Los arqueólogos Alistair Pike y João Zilhao realizaron un estudio entre 2008 y 2012, utilizando la técnica uranio-torio para datar unas 50 pinturas y grabados de 11 sitios rupestres en Asturias y Cantabria. Este método para fechar las pinturas no necesita contar con pigmentos orgánicos, uno de los grandes problemas del tradicional sistema del carbono 14. Para hacer esta medición tomaron muestras de las delgadas cortezas de carbonato de calcio que se formaron por encima de las imágenes, mediante el mismo proceso por el que se forman las estalactitas y estalagmitas.
Las costras incorporan pequeñas cantidades de uranio, que se descompone en torio con el paso del tiempo. Mediante el análisis de la cantidad de torio en una muestra dada, utilizando un espectrómetro de masas, los investigadores pueden determinar cuánto tiempo ha pasado desde que se formaron las costras, proporcionando por tanto una edad mínima de las imágenes de debajo.

Stencil de mano
Como escribe Pike en Science, “las pinturas carecen a menudo de los pigmentos orgánicos necesarios para el carbono 14. Además, cuando se encuentran buenos materiales, solo se pueden emplear pequeñas muestras para no dañar el arte rupestre.” La nueva datación solventa estos problemas y lo que se hizo concretamente no fue medir la antigüedad de los grabados, sino los isótopos de uranio en la calcita que se forma en las superficies de las pinturas.
Otras pinturas españolas sorprendentemente antiguas identificadas en el estudio incluyen un símbolo en forma de bastón de la cueva de Altamira, que data de hace 35.600 años como mínimo. 
Árbol de puntos rojos
Estos hallazgos plantean grandes interrogantes respecto de los artistas que realizaron estas pinturas.
El arqueólogo a cargo de la datación, Zilhao, explica que “La evidencia más antigua de humanos modernos en el norte de España se remonta a 41.500 años atrás. Para atribuirles la autoría, deberían haber empezado a pintar nada más llegar. Además, la datación indica un mínimo de 41.000 años, pero sugiere que podrían ser bastantes más. Yo, personalmente, creo que es arte neandertal, pero lógicamente no lo puedo garantizar.”
En general, entre el momento de ejecución de la pintura y la formación de las costras de calcita pasan miles de años, por lo que la antigüedad de las pinturas es forzosamente mucho mayor que lo que hemos medido“, dice Zilhao. “Pero para asegurar que son neandertales necesitaríamos costras de al menos 42.000 años“, concluye con cautela.
Zilhao considera que, con posterioridad, los humanos modernos pudieron haber desarrollado su propia técnica o aprenderla de sus primos hermanos en la evolución. Las pinturas más antiguas corresponden a una fase prefigurativa en la que todavía no hay animales ni personas, sino formas geométricas y negativos de manos, y son de un único color (rojo).

Mamut de El Castillo
Este yacimiento arqueológico contiene evidencias humanas de los últimos 150.000 años, lo que permitió al arqueólogo Hugo Obermaier establecer la secuencia cultural de los cuatro periodos en los que se divide la Prehistoria.
El estrato 18c es conocido por contener evidencias arqueológicas de una posible convivencia entre los últimos Neandertales y los primeros Sapiens que habitaron Europa hace 40.500 años, y por tanto es clave para conocer la extinción del Neandertal.
Su gran variedad de técnicas, temas y estilos, aplicados durante más de 25.000 años, permitió a Henri Breuil establecer la primera secuencia temporal del arte paleolítico en España.
En el vestíbulo se conserva un potente yacimiento de hábitat que incluye ocupaciones desde el Paleolítico Inferior (unos 120.000 años) hasta la Edad del Cobre (6.000 años), uno de los registros crono-culturales de la Prehistoria más importantes del mundo. En el interior posee manifestaciones rupestres de prácticamente todo el Paleolítico Superior.
                           El Castillo
El Castillo

 Bisonte en la cueva de la Pasiega

La segunda cueva descubierta fue la de La Pasiega, que acumula un importante número de animales pintados y signos al final de un largo pasillo, predominando la pintura en línea ancha y de color ocre.
                 
La cueva de Las Monedas, llamada así porque aparecieron algunas monedas de los Reyes Católicos en un foso. En el aspecto artístico hay representados una amplia variedad de animales, como caballos, renos, cabras, bisontes, ciervos y un oso incompleto. Sus pinturas sin embargo, son más monótonas y concentradas por ser en negro únicamente y con pocas indicaciones de volumen.

Conjunto del panel de los ciervos de Las Chimeneas. Datada en 17.000-16.000 años.
La Cueva de Las Chimeneas lleva este nombre porque se llegó a ella a través de los enormes pozos naturales que desde la alta bóveda bajaban a la cueva. Hay pinturas en negro y grabados en la arcilla. Las pinturas son naturalistas, aunque existen alguna abstractas de escutiformes parecidas a las de La Pasiega. Los animales (ciervos, bóvidos y caballos) son esquemáticos y rígidos, pero muy expresivos. En un “camarín” hay un bellísimo ciervo mirando a la derecha y otros dos más separados pero de similar estilo.
                     Figuras dibujadas con contornos en Las Chimeneas
Figuras geométricas/abstractas dibujadas con contornos – Las Chimeneas

https://arqueotrip.com/cueva-de-el-castillo/
https://es.wikipedia.org/wiki/Cueva_de_El_Castillo

lunes, 2 de septiembre de 2019

CUEVAS DE AJANTA

Ajanta es el nombre de una localidad de la India en el distrito de Aurangabad, estado federado de Maharashtra, tal localidad es célebre mundialmente por sus 29 grutas artificiales pintadas y esculpidas inicialmente para el culto budista a partir del siglo II a. C.
La aldea de Ajanta tiene una población de pocos miles de habitantes y la ciudad importante más cercana es Jalna a unos 75 km de distancia.
El célebre complejo monumental, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1983, se trata de un típico vihara en el cual se destacan los frescos y otras pinturas parietales rupestres; tales obras de arte fueron descubiertas para «Occidente» en 1819 y adornan a monasterios y santuarios excavados en las rocas entre el siglo II a. C. y el siglo VIII d. C.
Entre estas se destacan las que representan las reencarnaciones del Buda llamadas jataka y episodios de su vida; las más célebres corresponden a las del llamado Ciclo de Ajanta realizadas durante el periodo de apogeo del arte Gupta y la época postgupta.

La entrada de las grutas están situadas en una hondonada boscosa en el centro de los montes Indhyagiri y a unos 5 km de la localidad de Ajanta, fueron descubiertas en 1819 por soldados británicos durante una partida de caza. Al fondo del la hondonada o pequeño valle corre el pequeño río Vaghorā, un torrente de montaña que forma una serie de cascadas cuyos rumores han de haber sido constantemente oídos por quienes habitaron las grutas. Tales grutas han sido excavadas sobre la pared más abrupta de la hondonada y se escalonan en una decena y una cuarentena de metros a lo largo del lecho del torrente, tales grutas se entrecruzan partiendo desde el fondo de la roca siguiendo así un modelo arquitectural bastante utilizado en el arte de la India.


Las mismas grutas están clasificadas en dos categorías; aquellas que servían de refugio los monjes durante la estación de las lluvias (el monzón) y aquellas que servían principalmente como salas de asamblea y plegaria. La primera de estas categorías estaban habitualmente constituidas con un largo pasadizo (porche), actualmente desaparecido, recubierto por una techumbre sostenida por pilares, tras el pasadizo un espacio ("hall") de 10 u 11 m por 7 m. A izquierda y derecha y hacia el fondo se ubican las celdas excavadas en la roca, frecuentemente en sus etradas existe en un nicho una imagen tallada del Buddha. Por su parte las salas de asamblea prenetran más profundamente en la roca y llegando a tener cada sala una longitud de 14 m.

En lo concerniente a su antigüedad, estas grutas se clasifican en tres grupos: las construcciones más antiguas (n° 8, 12, 13, 15a, 9 y 10) datan del periodo que va desde el siglo II al siglo I a. C. es decir en tiempos de la dinastía Shātavāhana la cual reinó en la India Central. El segundo grupo data desde el siglo III a fines del s. V durante la dinastía de los Vākātaka y el tercero de entre fines del siglo VI y fines del siglo VIII (dinastía de los Chālukya de Vātāpi). La mayor parte de los muros interiores de las grutas están cubiertos por pinturas al fresco de calidades diversas. Algunas de estas pinturas no poseen fechado sin embargo un estudio de los motivos representados permite tener una idea bastante aproximada de su periodo de concepción y así clasificarles cronológicamente.
En la época de su redescubrimiento en 1817/19 las pinturas tenían un buen estado de conservación pero luego han sido muy degradadas particularmente a causa de los efectos del turismo masivo. Las grutas 1, 2, 16 y 17 ofrecen aún un aspecto semejante al que podían ofrecer en tiempos de su esplendor y la obra The painting in the Buddhist cave temples of Ajanta (1896) escrita e ilustrada por John Griffiths entonces director de la Bombay School of Arts permite tener una idea de su estado antes de la degradación actual. Tal obra es de un valor inestimale ya que ofrece una gran noción del arte pictórico indio antes de la «contrarreforma» hinduista.
Ajantā ha sido un monasterio y una universidad. El monje y viajero budista chino Xuanzang relata que Dignāga, el célebre filósofo, autor de célebres libros de lógica residió allí.
Las cuevas de Ajanta, forman un semicírculo entorno a un meandro del río Waghora, con el que se comunica con varias escaleras. Las cuevas se fueron excavando en diferentes épocas dependiendo de la familia que gobernase.
Todas ellas presentan rasgos comunes: su planta es basilical, incorporando a la nave central dos naves laterales que llegan hasta la cabecera creando un deambulatorio entorno al ídolo que se encontraría en el centro de la cabecera. El deambulatorio es un elemento vital en este tipo de templos ya que forma parte de los rituales. Otro elemento común a estas primeras cuevas es la entrada en forma de herradura, excavada en la roca y con puertas de madera. Realmente todas estas construcciones excavadas buscan emular las mismas arquitecturas que normalmente exentas, se construirían en madera. 
De hecho los templos incorporan costillas de madera a lo largo de su nave, elementos claramente accesorios, ya que la roca se sustenta por sí sola, además esta madera se policroma así como los muros interiores de la nave con murales. Las pinturas tratan sobre los cuentos de Jataka, y son de carácter didáctico transmitiendo las enseñanzas de Buda. Las esculturas son fundamentalmente representaciones idealizadas de Buda, y en los templos, en el centro del deambulatorio suele colocarse una pieza icónica consistente en una pequeña stupa con un Buda en su parte superior culminando la escultura.

Las columnas son otro elemento característico, en las primeras cuevas éstas son más gruesas y apenas incorporan decoración, las que pertenecen al periodo Vakataka y Gupta, se refinan ligeramente, pero incorporan ya más decoración y capiteles con diversos motivos como flores y elementos vegetales.

Durante el periodo Vakataka, Gupta y años posteriores entre los siglos V y VI, se construyeron más cuevas. La cueva 16 construida entre los años 475 y 500 fue expresamente mandada construir por el ministro del rey Vakataka, Harishena y consagrada a Shanga, mientras que la cueva 17 fue un regalo del príncipe al pueblo. La cueva 4 contiene una imagen de Buda regalo de algún Abhayanandi que adoraba a Mathura.

Todas las cuevas tienen un motivo de construcción relacionado con aspectos votivos, regalos de los mandatarios a alguna deidad o al pueblo como demostración de caridad. En el año 600 el conjunto de cuevas estaba prácticamente terminado, suponiendo una demostración del esplendor de la arquitectura, pintura y escultura indias de la Edad Media india. La época de la dinastía Gupta, es sin duda el apogeo de este estilo arquitectónico en que se busca combinar la arquitectura con frescos y elementos escultóricos diversos, se ajusta y define el efecto de la luz sobre el interior del espacio religioso, así como las proporciones tanto de la composición como de las figuras.

El 28 de Abril de 1819 el oficial británico de la región de Madrás, John Smith descubre la entrada de la cueva 9, mientras lideraba una partida de caza de tigres, unos años después serían objeto de profundos estudios de especialistas.
                                           Representaciones de las Jataka en el Ciclo de Ajanta.

                                                        Pintura en la chaitya número 1
                                                                     Cueva 1.
                                              Pintura en la chaitya número 2.
                                             Pinturas de la chaitya de Ajanta
vista interior 
Fresco.
Fresco.
Fresco.
https://es.wikipedia.org/wiki/Ajant%C4%81
https://www.lasociedadgeografica.com/blog/mitologia-y-religion/cuevas-de-ajanta/
https://laindiaincreible.com/cuevas-de-ajanta/
https://www.itinari.com/es/ajanta-caves-in-maharashtra-indian-cave-art-at-its-best-ac2d