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jueves, 24 de octubre de 2019

TITO MACCIO PLAUTO Y LA COMEDIA ROMANA


Comediógrafo latino. Sólo se conoce con cierta seguridad su lugar de origen, la ciudad umbra de Sársina, donde hubo de nacer en torno al año 250 a. C. Ante la escasez de datos fiables acerca de su vida, desde muy pronto se creó toda una leyenda sobre su persona, adornada con elementos extraídos de sus propias obras teatrales. Así, la tradición cuenta que Plauto, a su llegada a Roma, se dedicó al mundo del teatro como actor, donde obtuvo un éxito inmediato y una considerable fortuna. Sin embargo, pronto se vio reducido a la pobreza por su mala suerte en los negocios, lo que le llevó a convertirse en esclavo en un molino. A pesar de tener que dar vueltas a la rueda del molino, Plauto escribió allí las comedias Saturio, Addictus y otras, con las que alcanzó una nueva fama, que le perseguiría hasta su muerte acaecida en el año 184 a. C. según Cicerón.
De entre todas estas noticias, la más verosímil es la que vincula a Plauto desde sus comienzos con el mundo del teatro, algo que se advierte incluso en el propio nombre del autor, a todas luces ficticio. El nomen Maccius hace pensar necesariamente en el personaje de la fábula atelana Maccus, lo que vendría bien con la noticia transmitida por Aulo Gelio acerca de la actividad de Plauto como actor; por otro lado, el cognomen Plautus puede significar o bien "animal o persona de orejas largas", un adjetivo que se aplica generalmente a los perros, o bien "persona con pies planos", lo que de nuevo nos acerca al ámbito de la comedia y el mimo, donde los actores reciben también el nombre de planipedes ("con los pies planos o descalzos").


De las más de 130 comedias que la Antigüedad atribuyó a Plauto, el estudioso romano del siglo I Marco Terencio Varrón señaló veintiuna comedias como obras seguras de este autor; al lado de éstas, propuso un conjunto de otras veinte obras de autoría probable; sin embargo, la tradición ha querido que sólo nos hayan llegado las veintiuna primeras, las llamadas Fabulae Varronianae; de éstas, la titulada Vidularia está casi perdida y otras (Cistellaria, Amphitruo, Bacchides, Aulularia) presentan importantes lagunas. Así, las comedias conservadas de Plauto son: Amphitruo, Asinaria, Aulularia, Bacchides, Captivi, Casina, Cistellaria, Curculio, Epidicus, Menaechmi, Mercator, Miles Gloriosus, Mostellaria, Persa, Poenulus, Pseudolus, Rudens, Stichus, Trinummus, Truculentus y Vidularia.
Las comedias de Plauto, como las de sus antecesores latinos (Andronico y Nevio), no eran sino la adaptación de diferentes comedias griegas de los principales autores de la Comedia Nueva (Menandro, Dífilo y Filemón), por lo que todas se inscriben en el género de las fabulae palliatae; sin embargo sólo se conocen con exactitud los modelos de la mitad de las comedias plautinas. De todas formas, Plauto alteró en gran medida con sus adaptaciones el sentido de ese tipo de comedia; así, frente a la importancia que la comedia griega otorgaba a la trama (generalmente de asunto amoroso), Plauto prefirió explotar precisamente algunos de los aspectos cómicos y grotescos de esos argumentos. Por otro lado, existen numerosas alteraciones derivadas de la peculiar adaptación métrica de las obras griegas y, de hecho, frente al carácter hablado de la comedia griega, las fábulas plautinas tienen un elevado porcentaje de partes lírico-musicales (los cantica).


Otro procedimiento utilizado por Plauto a la hora de adaptar sus modelos fue el de la contaminatio, que consistía en combinar elementos o escenas provenientes de dos comedias distintas. La forma más común de contaminatio era la incorporación en una comedia de alguna escena o motivo que en principio no estaban en el original griego tomado como modelo. Plauto actúa además con una gran libertad a la hora de insertar en sus comedias de ambientación griega temas puramente romanos. Así, cabe hablar de una romanización de la comedia griega: a pesar de que los personajes y las acciones son griegas, Plauto supo insertar numerosas notas coloristas de un sabor netamente romano; de ese modo, los personajes juran por los dioses romanos, asisten al foro, parecen recorrer las propias calles de Roma o, cuando están en el ejército, hablan de legiones. En este mismo sentido, se adivinan en sus piezas dramáticas algunos elementos que parecen provenir del teatro popular tales como la gran importancia que adquieren en la trama el engaño y los equívocos, el gusto por la parodia, el papel relevante de algunos personajes grotescos (el esclavo o el parásito) o el papel destacado que se reserva a la mímica y los gestos.

En lo que respecta a la estructura de las comedias, frente a lo que ocurría en la Comedia Nueva, las comedias de Plauto presentan una acción continua y sin actos (las divisiones de las comedias plautinas en actos parten del siglo XVI). En cuanto al prólogo, que en la Comedia Nueva griega presentaba una gran variedad, Plauto se muestra también original; así, cinco de sus comedias no tienen prólogo (Curculio, Epidicus, Mostellaria, Persa y Stichus); por otro lado, algunos de los prólogos han perdido su naturaleza expositiva; de ese modo, esta parte adquiere una mayor agilidad y sirve para despertar el interés del espectador al adelantarle o ocultarle algunos asuntos importantes de la trama, con lo que se destaca el factor sorpresa. En todos los casos, Plauto intenta acercar el prólogo a su público y, en muchas ocasiones, le informa en él sobre el título y el autor de la obra que se va a representar; también lo utiliza para hablar con los espectadores, pedirles silencio o comentar con ellos algunos aspectos de la actualidad política y social sin olvidarse de introducir algún que otro chiste.
Por lo demás, en las comedias de Plauto se guardan las tres reglas del teatro clásico: unidad de tiempo, de lugar y de acción. Sólo en el caso de Amphitruo y de Curculio, se rompe la unidad de tiempo al comenzar la acción por la noche y prolongarse hasta la mañana siguiente. Hay, con todo, importantes deficiencias estructurales, derivadas del deseo de Plauto de hacer reír a su público incluso a expensas de no respetar la trama; con ello, se producen abundantes repeticiones y, en ocasiones, contradicciones y descuidos, que muchos críticos interpretaron como fruto de la incapacidad de Plauto para adaptar sus modelos. Hoy se piensa, por el contrario, que el interés de Plauto no era tanto ser fiel a una trama compleja sino, como se ha dicho, hacer reír a un público tan heterogéneo como el romano.


En cuanto a los personajes, Plauto no se presenta como un hábil pintor de caracteres; una vez más, abandona la fina caracterización psicológica de los personajes de la Comedia Nueva y los transforma en tipos fijos, en los que se ha exagerado lo que en ellos hay de grotesco y fantástico: así, el parásito es glotón en exceso, el esclavo sumamente taimado y bufón o el soldado extremadamente fanfarrón; son precisamente estos personajes secundarios los que, en muchas ocasiones, llevan el peso de la acción, pues con sus intrigas y engaños son capaces de crear un teatro dentro del teatro. En cuanto al resto de los personajes, el joven (adulescens) es siempre un enamorado, preocupado tan sólo por conseguir a la joven objeto de sus deseos, por lo que no duda en ponerse en manos de un hábil esclavo que le ayude; el viejo (senex) suele ser un padre severo, irritable y contrario a las pretensiones de su hijo. Generalmente siempre termina estafado o burlado. Otro tipo de viejo es el "viejo verde", enamorado de una joven y que casi siempre acaba siendo blanco de las chanzas y las risas. Al lado de estos dos personajes, el esclavo (servus) es el más rico en registros: hábil, inteligente, chistoso, parlanchín, metiroso, no duda en ayudar a su joven amo al tiempo que se ayuda a sí mismo. Este personaje es, en realidad, el gran hallazgo de Plauto, pues supone el medio ideal para la parodia y la chanza. Prueba de su importancia son los propios títulos de las comedias plautinas, bautizadas en ocasiones con los nombres de estos esclavos: Pseudolus o Curculio. Junto a estos personajes principales, pueden aparecer otros como el parásito (muy semenjante al esclavo), el médico, el cocinero (con fama de ladrón en Roma) o el banquero.


En cuanto a los personajes femeninos, aparecen casi siempre relegados a un segundo término y funcionan muchas veces como un mero contrapunto de un personaje masculino o como simple sostén de la historia amorosa, que era el centro de la comedia griega: la joven (puella) hija de una buena familia o hija de padres desconocidos en manos de un alcahuete aparece poco en escena; mucho más interesante es el papel de las cortesanas, que ávidas de dinero y siempre dispuestas a irse con el amante que más dinero ofrece son en muchas ocasiones objeto de la caricatura; al lado de este tipo de "mujer fatal", existen también ejemplos de meretrices bondadosas, enamoradas realmente de sus amantes; tampoco la matrona (uxor) sale muy bien parada: malhumorada y colérica, sobre todo en el caso de una mujer con buena dote, aparece dispuesta a imponer su voluntad sobre la de su marido, por lo que cuando sale escaldada toda su altanería se reduce a un mero objeto de burla. Otro tipo de mujer duramente caracterizada por Plauto es la vieja lena (anus), borracha y amante del dinero, cuyos planes para enriquecerse acaban por lo común mal.


Para destacar la alternancia entre partes habladas y partes cantadas de las comedias, se empleaban diversos metros; así, en las comedias plautinas alternan las partes escritas en senarios yámbicos (metro empleado en los diálogos entre personajes y que corresponde al estilo más cercano a la conversación), en septenarios trocaicos y octonarios yámbicos, (metros más largos, escritos para la recitación y que iban acompañados por la flauta) y los cantica, partes cantadas de la obra, donde se da una mayor dificultad por la riqueza y variedad de los metros empleados (créticos, baquíacos, etc.). De todos modos, a pesar de que los pasajes en senarios suelen representar en gran medida el habla coloquial, no hay que olvidar que estamos ante un registro poético y que, por tanto, incluso en estas partes de la comedia Plauto se muestra extremadamente cuidadoso con el lenguaje, lo que explica que incluso aquí y generalmente al final del verso aparezcan arcaísmos.


Plauto utiliza todos los recursos estilísticos que encontramos en otras obras literarias latinas: estructuras bimembres y trimembres con cola perfectamente simétricos, ánaforas, aliteraciones, asonancias, acumulación de sinónimos (congeries), arcaísmos, figuras etimológicas, etc. A todo ello hay que añadir el enorme talento de Plauto para la creación de metáforas y su amplio dominio de la lengua militar, amorosa, legal y religiosa, que emplea en muchas ocasiones con fines paródicos. Las comedias de Plauto se convierten, así, en una perfecta mezcla entre un latín literario y un latín coloquial, cuya presencia se advierte por el uso abundante de interjecciones coloquiales (las fórmulas de maldición e insulto así com los juramentos son especialmente numerosos), de diminutivos con un fuerte carácter afectivo y expresivo, de redundancias y repeticiones y, dentro de la sintaxis, por la frecuente presencia del anacoluto.
Por otro lado, Plauto recurre en muchas ocasiones a la lengua popular para enriquecer sus versos; ésta le presta numerosos vocablos procedentes de los campos semánticos del insulto, la burla, el amor o los oficios. También la presencia de una gran cantidad de palabras de origen griego hemos de explicarla por la influencia de esta lengua popular de esclavos y libertos, nuevo recurso para provocar la risa del público. Plauto aparece, así, como uno de los más grandes poetas en lengua latina y uno de los autores dramáticos más originales, en la medida en que supo integrar en sus fabulae de esencia griega numerosos elementos genuinamente romanos. A partir de él, la comedia romana se iba a helenizar cada vez más, lo que provocó un mayor distanciamiento respecto de su público.

http://mcnbiografias.es/app-bio/do/list?q=p&p=153
https://www.ecured.cu/Tito_Maccio_Plauto
https://www.alohacriticon.com/literatura/escritores/plauto/


jueves, 19 de septiembre de 2019

LA COMEDIA GRIEGA DE ARISTÓFANES



Durante la guerra del Peloponeso,el dramaturgo Aristófanes denunció en una serie de irreverentes comedias la incapacidad de los dirigentes de su ciudad y la irreparable pérdida de sus valores tradiccionales.
Aristófanes de Atenas,es el único representante de la llamada Comedia Antigua,un género teatral en el que,entre chanzas e invectivas personales, se dan de la mano lo absurdo y lo poético para ofrecer una visión distorsionada de la realidad;Una lectura de las obras de Aristófanes conservadas ( tan solo 11 de un total de 40) reporta el goce de escapar de la rutina diaria y acceder a un mundo nuevo,a veces ideal ,en el que imperan la fiesta y la alegría. Y ello a pesar de que la vida del dramaturgo tuvo luces y sombras : su infancia y juventud coinciden con el esplendor político y cultural de la Atenas clásica,el llamado "Siglo de Oro de Pericles",pero en su madurez vivió la derrota de la ciudad ante Esparta tras 27 años de guerra y el consecuente fin de su régimen democrático. Por ello, la comedia de Aristófanes  es también una denuncia de los defectos del pueblo ateniense que llevaron a esa crisis: su egoismo, codicia y volubilidad; su manía litigante y su credulidad ante la propaganda populista,y , sobre todo, la burocratización del Estado con la guerra y la corrupción general de la que sacaron provecho los demagogos.



Entre los años 431y 404 a.C.,la guerra del Peloponeso,que enfrentó a Atenas y Esparta,fue un tema ineludible para el teatro ateniense contemporáneo y, principalmente,para el propio Aristófanes,quien tan solo cuatro años despues del inicio del conflicto estrenó su primera obra," los convidados" (427 a.C.) hoy perdida. Al principio de la contienda Pericles aconsejó a la población civil que abandonara el campo y se resguardara en la ciudad,mientras se atacaban por mar las posiciones de los espartanos. Los atenienses se vieron inmersos en una gran guerra, cuyo decisivo final no podían prever, y con miles de refugiados hacinados dentro de las murallas,que huian del avance espartano en la región. El pobre labriego de la campiña ateniense fue el que salió mas perjudicado de esta estrategia de desgaste: desplazado y sin medios de vida, contempla impotente desde el interior de las murallas la destrucción de sus tierras por el enemigo; ofuscado, además, por unos impuestos cada vez mas elevados y por un clima de exacerbado belicismo en una ciudad en la que se sentía postergado.
Precisamente ese campesino algo rudo y chabacano fue el héroe de las comedias que Aristófanes creó para las Grandes Dionisias,fiestas en la que durante cinco dias se honraba al dios de vino y el teatro con la representación de obras teatrales.Este festival,celebrado entre marzo y abril en el teatro de Dionisio,pretendía mantener la normalidad en Atenas y hacer olvidar las penurias de la guerra. El las primeras comedias de Aristófanes "Los acarnienses,Los caballeros,Las nubes o Las avispas,(producidas entre los años 425 y 422 a.C.) el héroe cómico llegaba a subvertir con su ingenio el vigente status quo para conseguir el gran objetivo de la paz.
A través de la imaginación desbordante y de los inagotables recursos con los que dotaba a ese personaje de pueblo,Aristófanes creaba en sus obras un mundo paralelo en el que el esclavo pudiera burlarse de sus amos; el mortal, de sus dioses, y el mediocre, del egregio intelectual. Aristófanes trataba asi de ejercer una verdadera "justicia popular",haciendo que sus héroes obraran y dijeran lo que quisieran, con esa chusca franqueza de las clases populares.El coro, con sus bailes y sus extravagantes disfraces,ayudaba a crear un ambiente de farsa colorista y a veces participaba activamente en los,planes del héroe.
Mientras tanto, el público en las gradas se reia de buena gana con las ocurrencias del protagonista,pero también escrutaba los semblantes de aquellos convecinos que habian sido blanco de los chistes de Aristófanes.Eran continuas las burlas, muchas groseras, que se hacían con motivo del afeminamiento del embajador Clístenes o del poeta trágico Agatón, pero tambie se reia del cobarde y glotón Cleómino,del pertinaz estreñimiento de un tal Antístenes y hasta de las legañas de un general llamado Agirrio. De esta forma,Aristófanes trataba de despertar al público ateniense,abúlico y pervertido por los halagos de sus políticos inútiles, y lo confrontaba con las consecuencias de no haber elegido bien a sus dirigentes.



Tras la muerte de Pericles,a poco de comenzar la guerra,asaltaron el poder los representantes "duna" clase en auge; la de los mercaderes y artesanos. Aristófanes los vio como arribistas de baja estofa y sin escrúpulos que degradaban loa clase política.
En sus comedias ridiculiza a los sucesores de Pericles: Eucrates y Lisicles,presentados como vendedores de estopa y de ovejas; Hipérbolo. "el del negocio de lamparas", y Cleon, "vendedor de cueros". En "los caballeros" vaticina que el gobierno de la ciudad llegará a recaer en alguien tan vulgar como "un vendedor de chorizos".
Las ambiciones y manejos de estos politicos beligerantes habian hecho que la guerra se alargara con campañas mas activas que la de Pericles. En las comedias de Aristófanes,el héroe se enfrenta con una disputa dialéctica (el agon) a estos enemigos de la paz: los demagogos y los secuaces,los delatores profesionales ,los diplomáticos (que durante sus eternas y costosas embajadas vivían a cuerpo de rey,mientras el pueblo pasaba hambre "echado en la basura" ,los fabricantes de armas en connivencia con los altos cargos militares; en suma, todos aquellos que no deseaban perder los beneficios que les reportaba un buen conflicto bélico que duraba años.




Tampoco faltaban serios reproches para la gente que prefería quedar al margen de esta intrigas políticas. Para Aristófanes, Atenas era "la ciudad de los boquiabiertos".Criticaba la pasividad de sus conciudadanos,remisos en acudir a la Asamblea y permisivos con la corrupción de sus políticos y sus francachelas,mientras que se dejaban deslumbrar por las argucias de los leguleyos en los tribunales.
Aristófanes exponía estas ideas críticas en un momento de la obra en el que la acción dramática se interrumpía y los miembros del coro,tras quitarse la máscara,apelaban al público directamente.Era entonces cuando Aristófanes aprovechaba también para criticar a sus rivales y proclamaba orgulloso la superioridad de su arte.Por ejemplo, en "Las nubes" el coro declaraba,hablando por el autor: "En cuanto a mi,no trato de engañaros ofreciendoos dos o tres veces el mismo asunto, sino que os aporto obras nuevas de mi invención,que no se parecen entre si y son todas ingeniosas" .



Con el paso de los años, no solo la guerra no llegaba a su fin,sino que parecía que Esparta iba a ser la vencedora. Aristófanes trasladó la angustia de los atenienses a sus obras. Las ideas de su protagonistas se hacen cada vez mas absurdas y desesperadas: desde cabalgar a lomos de un escarabajo gigante en "La paz",hasta ponerse plumas en "Las aves",para fundar una ciudad en el cielo, Nephelokokkygía (algo asi como "Nubicucolandia") y huir de una Atenas desvastada por la guerra. El héroe destila aqui desencanto,al tomar conciencia de que no le es posible cambiar la realidad, y se refugia en una utopía a la que solo puede acceder con su desbordada imaginación.,pero virtupso 
Del mismo modo, Aristófanes descubrió a sus compatriotas que la guerra afectaba tambien a las mujeres,tanto o mas incluso que a los hombres.Siendo muchos los padres,hermanos,hijos y maridos que habian perdido en la contienda,era normal que ellas quisieran tambien la paz. De ahi surgió el argumento de una de las obras mas conocidas de Aristófanes ,"Lisistrata" ,una genial inversión de papeles en la que las mujeres deciden unirse para tomar la Acrópolis,donde se guarda el tesoro con el que se financia la guerra, y forzar el fin del conflicto mediante una huelga de sexo.



Mas tarde,en "Las asambleistas",las mujeres volverán  a tomar el poder en Atenas al mando de Praxágoras para imponer una serie de medidas de justicia social: El absurdo cómico de estas medidas no nos hace olvidar el sombrío trasfondo de la comedia: la ruina del Estado ateniense y la desaparición de su base social a causa de la guerra.Aristófanes,en este punto,ofrece al público ateniense (que era exclusivamente masculino) la oportunidad para que contemplase la realidad desde otro punto de vista y valorase a quienes habian afectado realmente las decisiones que se habian tomado.



El desastre era inevitable: en cierto modo,la representación de "Las ranas",con el propio dios Dionisio bajando a los infiernos,fue una forma de conjurar los fantasmas de un pasado glorioso y propiciar un encuentro entre los vivos y los que habian muerto a causa de la guerra. La derrota de Atenas ante Esparta un año después de esta representación llevó al desencanto politico y sus secuelas: la desmoralización, el abstencionismo y,como alternativa,el refugio en los sencillos placeres de la vida cotidiana.
En "Pluto" ,la última comedia conservada de Aristófanes (en la que apenas hay coro), este mensaje es muy claro: Crémilo, un anciano ateniense pobre pero virtuoso, consigue que el dios de la fortuna (Pluto) recupere la vista y distribuya sus mercedes de una manera justa y equitativa.La comedia constituye una critica a esa riqueza acumulada en poca manos gracias a la descomposición politica tras la guerra, y a la mezquina ambición de la clase alta que socavaba los cimientos de la sociedad.Aristófanes soñaba entonces con volver a la dorada mediania de antaño,en la que la honradez y la laboriosidad eran las únicas formas legítimas de ser feliz.
Aristófanes convirtió al conjunto de ciudadanos (la polis ateniense) en protagonista de unas obras que avizoran las miserias de la Atenas del siglo V a.C. para luego exponerlas a la opinión pública con absoluto desenfado. Pero estas piezas van mas alla de una simple farsa de esclavillos,viejas rijosas y danzarinas chabacanas,trufadas de invectivas personales con un caracter extrictamente politico y polémico. La originalidad del arte de Aristófanes es que convina la opera cómica,el juguete escénico,la sátira y el cabaret político en el contexto ritual de una fiesta religiosa.Por ello,junto a lo vulgarmente grotesco,se encuentran efusiones de una devoción profunda y un elevado lirismo; y oculta bajo esa apariencia luminosa y alegre subyace la tragedia humana que fue para Atenas la guerra del Peloponeso.

 Bibliografia:
Juan Pablo Sanchez (Intenational Institute of information Technology,Hyderabad 
Aristofanes,Escena y comedia (Ignacio Rodriguez Alfageme)
Aristofanes (Luis Gil Losada) 
Las once comedias,Aristofanes,Editorial Losada.