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miércoles, 11 de septiembre de 2019

EL ASNO DE ORO Y LA METAMORFOSIS DE APULEYO


Las Metamorfosis de Apuleyo, que, según Agustín de Hipona, se conocía como El asno de oro (Asinus aureus) de Apuleyo, es la única novela latina completa que se ha podido hallar. Fue escrita en el siglo II d. C., y era una adaptación de un original griego, cuyo autor fuera posiblemente Lucio de Pratae (si es que ese nombre no deriva simplemente del personaje principal y narrador de la obra). El texto griego se perdió, pero existe Λούκιος ἢ ὄνος (Lucio o el Asno), historia similar de autor desconocido que probablemente sea una abreviación o epítome del texto de Lucio de Pratae, en la antigüedad erróneamente atribuida a Luciano de Samosata, contemporáneo de Apuleyo.
Es una obra imaginativa, irreverente y entretenida que consigna las aventuras de Lucio, joven viril obsesionado con la magia. 

Su autor, Lucio Apuleyo junto con Petronio está considerado como uno de los padres de la novela en Roma. Natural de Madaura (en la actual Argelia) donde se descubrió en 1918 una estatua erigida en su nombre, Apuleyo pertenece al grupo de los llamados "neosofistas" que ejercían como oradores ambulantes. Filósofo, mago, narrador.., paseó su facundia alrededor de aquel mundo mediterráneo durante años. 
La influencia de su obra es inmensa en la posteridad, sobre todo a partir del Renacimiento. Desde San Agustín, Marlowe o Milton pasando por Shakespeare, Gracián, Cervantes o Lope de Vega hasta Ionesco y kafka, o Ruleus, Goya y Rodin, su huella es constante en la creación artística occidental. 
Se le considera un puente en la mentalidad y la cultura oriental y su lengua está cargada de simbolismo, ritmo y belleza. 
Es una historia de caída y redención, de crisis y conversión. Se ha relacionado el relato con los rituales procesos psicológicos vinculados con los antiguos misterios, especialmente los mitos de Isis y Osiris. 
Más allá de todas estas consideraciones, la peripecia está llena de acción y dinamismo, humor, ironía y una llamativa excentricidad. Lucio convertido en asno tiene ocasión de mostrarnos la corrupción y la crueldad, la superstición y las tensiones del mundo mediterráneo de la época a través de un viaje que recuerda al Lazarillo de Tormes pasando calamidades. De hecho la novela se considera un antecedente clarísimo de la picaresca.


Narrada en primera persona por el mismo autor (Lucio), quien relata su viaje por Grecia, pleno de aventuras, encantamiento y magia. En su camino a Tesalia (con el fin de resolver asuntos de familia), Lucio se encuentra con dos viajeros; el primero de ellos, de nombre Aristoómenes, le relata una historia tétrica sobre hechizos y artes ocultas; motivado por el relato, el joven Lucio decide indagar a profundidad todo lo relacionado con el oficio de magos y enchiridiones.
A su llegada a Ipata, toma como lugar de hospedaje la casa de Milion y Pánfila; él es un rico y avaro personaje y ella una bruja, dedicada a toda una clase de sesiones con grimorios y pantáculos.
Birena, parienta de la madre de Lucio, le ofrece alojamiento en su palacio y la advierte contra las artes de Pánfila, pero todo es vano ya que Lucio está obsesionado por saber de magia llegando hasta ganarse la confianza de la criada de Pánfila, de nombre Fótide, quien promete enseñar las artes de su ama.
La curiosidad de Lucio lo lleva a presenciar un día la transformación de Pánfila en macho cabrío, intrigado por este hecho sobrenatural, decide entrar al cuarto donde la hechicera prepara sus brebajes; el joven desea transformarse en pájaro pero, por equivocación de Fótide, se ve convertido en un asno. Fótide promete que en la mañana siguiente deshará el encantamiento haciéndole comer una variedad de rosas. Lucio se resigna a esperar el día siguiente con esa incómoda apariencia, aunque su mente y pensamientos se conservan. Para desdicha de Lucio, unos ladrones asaltan la casa de Milón y roban todas sus joyas y las cargan en el asno que trata de resistir invocando el nombre de César, pero solo consigue exhalar un rebuzno.
Los ladrones, disgustados, propinan al asno una soberana paliza. Mas adelante, Lucio encuentra sus rosas salvadoras pero es amenazado con un bastón por el hortelano, allí, en la cueva de los ladrones, donde escucha de labios de la guardiana la historia entre amor y psique.
Lucio o el asno, que es lo mismo, comienza a recibir las experiencias de su peregrinar en manos de sus distintos amos, conoce las vergüenzas, miserias e injusticias del género humano.
Sus últimos amos son una pareja de hermanos al servicio de un rico señor; un día cualquiera entra a la cocina y devora la comida que se había preparado para el dueño; este al observar el comportamiento tan particular del asno quien comía “como cualquier cristiano”, decide amaestrarlo y lo convierte en un asno muy sabio. Al que exhibe con orgullo.
Un día en que su amo pretendía llevar a cabo una representación, en la cual el debía unirse con una mujer, decide fugarse, llega a la costa y se sumerge en el mar, en busca de purificación. Allí mismo invoca a la diosa Isis, suplicándole que le devuelva su forma humana; la diosa se aparece ante él y lo instruye para que al día siguiente asista a una procesión que se realizará cerca de allí y coma las rosas que habrán de restituirle su forma corporal. Lucio obedece el mandato de la diosa y, al día siguiente recibe del sacerdote (que ha sido previamente instruido por la diosa) las rosas, las come y recobra su forma humana ante el asombro de los asistentes.
La novela tiene una moraleja: el hombre que se deja llevar por la curiosidad y los bajos instintos pierde su naturaleza humana y sólo mediante la misericordia de la diosa madre, a través de las rosas que simbolizan las virtudes del alma, puede llegar a redimirse.

Tan sólo me resta señalar algunas consideraciones personales. En efecto, la lectura de “El Asno de Oro” resulta bastante impresionante por todas las características . Pero, voy a remitirme únicamente a la valoración de una de las cosas que más me ha llamado la atención: la crueldad y frialdad con la que esta obra nos relata en ocasiones situaciones vejatorias o de tortura. Uno de los ejemplos más representativos de este aspecto se encuentra, bajo mi punto de vista, en el Libro V I, cuando los ladrones describen la manera de dar muerte al asno y a Cárite tras su intento frustrado de huida: “Degollemos el asno al amanecer metémosle a la muchacha desnuda en su vientre, previamente vaciado de las entrañas, de manera que le quede el cuerpo todo en la cárcel del animal, excepto la cara, y luego pongamos al asno embutido en una escarpada roca, expuesto a los ardientes rayos del sol. De esta manera, los dos a la vez tendrán que pasar por todos los suplicios y ella padecerá las fauces de las fieras cuando los gusanos corroan su carne  cuando por el calor tenga que soportar una terrible pestilencia y se consuma de hambre ni siquiera va a poder darse muerte a sí misma porque no tendrá las manos libres”. Resulta escalofriante leer la perpetración de un plan tan cruel, la de una mente retorcida que no persigue ya aplicar castigo con su tortura, sino simplemente el suplicio de las víctimas por sí mismo. Por otra parte, el hecho de que esta descripción maquiavélica , y muchas otras que se relatan, no vaya acompañada de un enjuiciamento y rechazo moral, puede ser la manera más drástica de Apuleyo de denunciar precisamente esa falta moral, pues produce en el lector un impacto mucho mayor. Con razón algunos autores han encontrado en “El Asno de Oro” un precedente claro de la Picaresca. Lucio bien podría compararse con un “Lazarillo” que, pasando de amo en amo, no dispone más que de su ingenio para sobrevivir; sufriendo hambre, malos tratos y miserias, retrata a través de su peripecias una sátira social y religiosa.
Si bien la calidad del estilo literario de Apuleyo merece segundas lecturas de su obra para una apreciación más completa, ya desde el primer contacto con la novela se hace palpable el gran dominio del lenguaje del autor por el que sabe acomodar con maestría el lenguaje a las distintas situaciones. Dicha maestría, a mi parecer, consiste en gran medida en la manera en la que Apuleyo va conduciendo al lector por los distintos niveles de narración sin que éste perciba un cambio chocante o brusco en la línea narrativa general. Es decir, tan pronto te sumerge en un ámbito descriptivo de bajeza y depravación como, acto seguido, te eleva suavemente al ámbito de la reflexión moral y social de su época, sin que se produzca un corte brusco en el desarrollo de la obra. Esto lo consigue a través de los distintos planos narrativos que implanta desde el primer momento (lo anteriormente referido sobre su juego con las personas gramaticales y con los tiempos de los distintos relatos).
Durante la lectura de la novela se aprecia un cierto carácter autobiográfico de la vida del propio Apuleyo, que se acentúa con más claridad para mi gusto en el último libro. En “El Asno de Oro” se encuentras referencias indirectas y directas a la vida de su autor. Sobre las primeras, tenemos el constante despliegue de sus saberes de diferentes materias, el empleo útil en la narración de las técnicas de oratoria, su incierta relación con el mundo de la magia y sus ciertas experiencias con las religiones de origen oriental que se fueron infiltrando poco a poco en la época del autor. En cuanto a las referencias directas, éstas se concentran básicamente en el Libro XI, cuando el protagonista tiene contacto físico y espiritual con dichas religiones y acaba ejerciendo la abogacía en Roma. Respecto a la curiosidad y devoción del protagonista (reflejo del autor) por la magia, se me plantea la duda de si lo que persigue Apuleyo es hacer una sátira sobre las acusaciónes de los amigos de su mujer,pero es simplemente una suposición...
https://es.wikipedia.org/wiki/Las_metamorfosis_(Apuleyo)
http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/la-metamorfosis-o-el-asno-de-oro-novela--0/html/ff08e70a-82b1-11df-acc7-002185ce6064_1.html
https://www.google.com/search?sxsrf=ALeKk00yT6Qvi9ef_rM35ZtvCSOwmsEhNw:1606770377586&q=el+asno+de+oro+resumen&sa=X&ved=2ahUKEwjMvN2MlqvtAhX0BGMBHQ6GASwQ1QIoAHoECAcQAQ&biw=1536&bih=750&dpr=1.25
http://www.enciclonet.com/articulo/apuleyo-de-madaura-lucio/

martes, 13 de septiembre de 2016

FRANZ KAFKA....ANÁLISIS Y VALORACIÓN

c


Gregorio Samsa, un corredor de comercio que desea abandonar su profesión por no encontrar en ella posibilidad alguna de vida creativa, se ve convertido una mañana al despertarse en un insecto. No puede en adelante hacer su vida normal, e intenta adaptarse en alguna medida a las condiciones de su nueva situación, de la que es plenamente consciente. En principio, sus familiares toleran su presencia e incluso lo tratan con cierta afabilidad porque tras su figura monstruosa siguen viendo la realidad personal de Gregorio. En el momento en que se deciden todos, incluso la hermana, a tratarlo como un "bicho", pierde la escasa movilidad que poseía, y fallece. La familia vuelve entonces a mirar al futuro, y sale a dar un breve paseo en tranvía un día de sol.




Esta obra nos pone ante los ojos de forma sobrecogedora la necesidad de fundar con quienes nos rodean, sobre todo en la familia, relaciones personales que nos permitan desarrollarnos normalmente y ganar autoestima. Así se evita que alguien, por no poder crear un tejido de relaciones auténticas, bloquee su desarrollo personal y se vea envilecido hasta considerarse como un vil insecto.
Una persona es, como subrayó el filósofo Manuel Kant en su día, un fin en sí misma, no un medio para el logro de ciertos fines. Gregorio Samsa no fue nunca maltratado, vejado, humillado, pero él se vio reducido a mero medio para el sostenimiento económico de la familia, y necesitó para cumplir esa función someterse a un modo de vida mecánico, poco creativo. Su vida le parecía una rueda dentada que gira sin sentido. Esa falta de sentido auténticamente personal queda expresada literariamente en la falta de posibilidades que implica la reducción a insecto. El protagonista desaparece de la escena cuando se rompe el débil hilo que lo unía al mundo de la creatividad (el afecto hacia su hermana y la voluntad de ayudarla). 



La obra comienza con el fenómeno de la "metamorfosis", la transformación del protagonista Gregorio Samsa en insecto. Kafka, hábilmente, nos ofrece datos suficientes para que descubramos la causa que provocó tal fenómeno, mejor dicho: la serie de acontecimientos que adquieren cuerpo expresivo en tal fenómeno.
Sabemos, por la biografía de Kafka, que éste vivió el período de la infancia en una gran soledad, experimentó el distanciamiento espiritual de sus tres hermanas, excepto (durante su enfermedad) la hermana menor, y consideró su empleo en una casa de seguros como una rémora constante e insufrible para su actividad creativa de hombre de letras. Este desajuste entre la sordidez de la vida cotidiana y su vocación profunda despertó en su interior un sentimiento de desesperación, alumbró en su mente la idea del suicidio y lo llevó paulatinamente a la enfermedad y la muerte prematura . Estos datos nos permiten rehacer con fidelidad y hondura las experiencias básicas de la vida de Gregorio Samsa en el período anterior a su «animalización».


La característica básica del ser humano, la que lo distingue del animal es su capacidad de ver los seres del entorno como realidades, no como meros estímulos, y captar las posibilidades que nos ofrecen en orden a realizar un juego creador, tomar iniciativas, asumir responsabilidades, sentirse en cierta medida dueño del propio destino, en cuanto uno va optando por unas posibilidades y desechando otras, a fin de dar una configuración determinada a la figura de la propia personalidad. Esta capacidad de ver y tratar un ser como fuente de posibilidades es la libertad.
De esta libertad, así entendida, carece Gregorio Samsa, un corredor de comercio que no ama su oficio, lo considera como mero medio para ganar dinero y sostener la familia, y lo ejerce casi de modo mecánico obedeciendo rígidamente órdenes, consignas y horarios de forma medrosa. El trabajo, que ocupa la mayor parte de su vida, no significa para Gregorio un auténtico campo de juego. Toda su ilusión es poder llegar a abandonarlo.


«Si no me retuviera a causa de mis padres, hace tiempo que hubiera comunicado mi cese» 

Es un tipo de trabajo cansado, monótono, incómodo, sórdido, y no ofrece siquiera la compensación de un trato humano de cierta calidad:


«... Relaciones humanas siempre cambiantes, nunca duraderas, incapaces de llegar a ser verdaderamente cordiales. ¡Al diablo con todo esto!» 

En el mundo del comercio en el que se movía Gregorio no se daban las condiciones que exige el encuentro interhumano: confianza mutua , flexibilidad en el trato, respeto a la persona... Todo valor era pospuesto al interés económico.

«... Nosotros, los comerciantes, por suerte o por desgracia, como se quiera, debemos a menudo hacer caso omiso de ligeras indisposiciones en atención a los negocios» 

Esta manifestación fue hecha ante los padres de Gregorio por el Principal de éste, un personaje que representa en la obra el espíritu de la profesión. Por moverse en nivel objetivista, infralúdico, no creador, el Principal -que aparece sintomáticamente despojado de nombre propio, que responde a la condición personal, y es designado enfáticamente con un término relativo a la función que ejerce- podría muy bien, a juicio de Gregorio, padecer una metamorfosis semejante a la suya . Este pormenor, aparentemente anodino e incluso arbitrario o fantástico, arroja luz sobre el sentido más hondo de toda la obra.

Para Gregorio, la actividad laboral era solamente un medio para un fin: sostener la familia y redimirla de la desesperación provocada por un desastre económico. Si en el trabajo no podía realizarse como persona, por faltar las posibilidades creadoras de auténticas formas de encuentro, el sentirse útil a la familia y provocar la alegría de todos en el momento de entregar su aportación económica significaba para él una fuente de gratificación personal, algo hermoso y festivo, porque venía a ser un esbozo, siquiera fugaz, de encuentro personal (51-52, 75). La costumbre, sin embargo, fue enfriando poco a poco este entusiasmo primero, excepto en la hermana .
A pesar de esta inicial relación de encuentro con sus familiares, Gregorio no se entrega nunca a una actividad verdaderamente creadora. Alimenta secretamente el "lindo sueño" de enviar algún día a su hermana a estudiar en el conservatorio de música de Praga, la capital, , pero, cuando está en casa, apenas sale, se sienta a la mesa y no entra en juego; se limita a leer el periódico en silencio o a estudiar itinerarios



La metamorfosis afecta al cuerpo de Gregorio, no a su espíritu. El cuerpo simboliza aquí el elenco de posibilidades elementales que uno necesita para vivir una vida creadora. Gregorio puede pensar, sentir, desear, hacer proyectos, acomodarse a una situación, oír y ver, pero presenta un aspecto repugnante y carece de facilidad de movimientos para llevar una vida normal. De suyo, el cuerpo es el lugar viviente de presencialización de la persona, de su instalación receptivo-activa en el mundo, de su encuentro con las realidades capaces de entreverarse. Después de la transformación, el cuerpo de Gregorio es algo extraño para él mismo y para los demás y constituye un elemento opaco que lo escinde del mundo exterior y lo condena a una asfixia lúdica. El sentido de su vida anterior había radicado en sostener a la familia económicamente. A partir de ahora no sólo no podrá resolver el problema familiar, sino que será un obstáculo decisivo para buscar una salida, aunque sea tan precaria como alquilar las mejores habitaciones del hogar a unos huéspedes exigentes.
Ello explica la evolución sufrida por los familiares en su modo de reaccionar ante la situación creada por la metamorfosis. Al principio, los familiares, acuciados por el Principal, se sienten hondamente preocupados por Gregorio; más tarde, lo tratan con cierto cuidado, sobre todo la hermana, que se brinda a facilitarle comida y a disponer la habitación de modo que pueda desarrollar en alguna medida las actividades propias de un insecto, como es trepar por las paredes. Sólo una asistenta se atreve a aplicarle el nombre de «bicho», que los familiares evitan porque el lenguaje da cuerpo a las realidades que expresa y las hace aparecer ante los ojos con toda su fuerza. El padre, fuera de sí debido al horror que le produce la figura de Gregorio, lo agrede y lo deja malherido, privado incluso de la escasa movilidad que poseía. Su madre intercede por él y se esfuerza, lo mismo que su hermana, Grete, por conseguir sobrellevar la situación


Poco después, sin embargo, cuando observan que la presencia de Gregorio les impide tener huéspedes e incluso criadas, ambos familiares empiezan a tratarlo sin cariño alguno  y convierten su habitación en una trastera . En un momento de irritación, Grete, la hermana, le había llamado por su nombre de pila: «¡Ojo, Gregorio!» . Esto implicaba un contraste desgarrador, porque un nombre propio sólo se aplica en rigor a las personas, pero aquí significaba una firme voluntad por parte de la joven de no hacerse a la nueva situación ni seguir esperando una salida airosa. Ahora se niega a seguir teniendo en su casa a un hombre-insecto, pues tal mezcla absurda es insostenible. Hay que decidirse a aceptar el nuevo orden de cosas y tomar las medidas pertinentes para abrir algún horizonte hacia el futuro.

«Queridos padres , esto no puede seguir así. Si vosotros no lo comprendéis, yo lo comprendo. Ante este monstruo, no quiero ni siquiera pronunciar el nombre de mi hermano; y, por tanto, sólo digo esto: debemos deshacernos de él. Hemos hecho lo humanamente posible para cuidarlo y tolerarlo; yo creo que nadie puede hacernos el menor reproche»

Los esfuerzos de los familiares por no considerar a Gregorio como a un «enemigo» acaban debilitándose hasta la extinción. Grete, la que más interés parecía poner en cuidar a Gregorio, es la que toma la iniciativa en orden a deshacerse de él, por miedo a que su presencia cause un daño irreparable a la salud de sus padres ).

«Debe irse, gritó la hermana . Es la única salida, padre. No tienes más que desechar la idea de que es Gregorio. El haberlo creído tanto tiempo, eso es propiamente nuestra desgracia. Pero ¿cómo puede ser esto Gregorio? Si fuera Gregorio, ya hace tiempo que hubiese comprendido que no es posible que unos seres humanos convivan con semejante animal y se hubiera ido voluntariamente. No tendríamos al hermano, pero podríamos seguir viviendo, y honraríamos su recuerdo. Mientras que, así, este animal nos persigue, echa a los huéspedes, quiere abiertamente apoderarse de toda la casa y dejarnos a dormir en la calle»

En virtud de esta decisión de la hermana respecto a Gregorio, éste queda fuera de juego en la familia. Los tres familiares se reducen a mirarlo «tristes y pensativos» . Ni siquiera lo azuzan con palabras o gritos para que vuelva a la habitación. Kafka anota con impresionante laconismo irónico: «...Nadie le apresuraba; se le dejaba en entera libertad» . Este género de «libertad» y autonomía que se le concedía iba unido con la carencia casi absoluta de todo movimiento. Recogiendo sus últimas fuerzas, Gregorio se arrastró hacia su habitación y dirigió una última mirada rápida a su madre, «que, por fin, se había quedado dormida», es decir, entregada a una falta total de iniciativa y creatividad respecto al hijo menesteroso. Grete se apresuró a cerrar la puerta con llave, suspirando de alivio. Gregorio «muy pronto hubo de convencerse de que le era en absoluto imposible moverse»). Se hallaba en el grado cero de creatividad. Por eso, aun pensando «con emoción y cariño en los suyos», «hallábase, a ser posible, aún más firmemente convencido que su hermana de que tenía que desaparecer».

«Y en tal estado de apacible meditación e insensibilidad permaneció hasta que el reloj de la iglesia dio las tres de la madrugada. Todavía pudo vivir aquel comienzo del alba que despuntaba detrás de los cristales. Luego, a pesar suyo, su cabeza hundióse por completo y su hocico despidió débilmente su postrer aliento».



El cerco a que se vio sometido en el aspecto lúdico-creador acaba de provocarle la asfixia espiritual, y lógicamente tenía que perecer. Desear que una persona deje de existir es el polo opuesto al amor y destruye, por consiguiente, toda posibilidad de encuentro personal; produce una «desambitalización» absoluta. Gregorio había confiado siempre en su hermana. Al romperse del todo su ámbito de convivencia con ella, su grado de desvalimiento se hizo total y su vida lúdica quedó achicada hasta la anulación. Lo que perece al morir el Gregorio-insecto es el último resto de posibilidad creadora que le quedaba al Gregorio-persona.
Desaparecido Gregorio, el hogar vuelve a ser un lugar de encuentro para los familiares. Se prescinde de los huéspedes, a fin de tener un ambiente de intimidad, y se hacen planes para el futuro. Esta apertura de un nuevo horizonte prometedor queda expresada en el viaje en tranvía que hacen los padres y la hermana un día de sol, a cuya luz resplandecen las nuevas formas de «muchacha bella y lozana» que ha adquirido últimamente la pequeña 


 
La transformación de Gregorio en insecto no es realista sino simbólica, pero no por ello es menos real en el plano del juego y de los ámbitos. Kafka quiere poner ante los ojos del lector de modo plástico, impresionantemente visible, una situación que a muchas personas pasa inadvertida: la reducción de un ser humano a medio para un fin, mera máquina de ganar el dinero necesario para salvar una situación apurada. El relato nos transmite vivamente en todo su horror, a través de su encarnación en una imagen, una situación humana que se da realmente con frecuencia, pero apenas se advierte cuando se vive de modo objetivista, atenido más bien a las apariencias externas.
Al leer la obra, aparece con toda su crudeza lo que sucede veladamente en la vida humana. Ésta es la espléndida posibilidad de las imágenes: hacer entrar por los ojos los acontecimientos "inobjetivos" que se evaden a la mirada de las gentes poco avezadas a la contemplación de los sucesos creadores. Gregorio Samsa, el sumiso y pasivo corredor de comercio, se veía ya a sí mismo como un infrahombre, un ser poco cualificado, un vil insecto. Esta autodescalificación era un suceso real, real en cuanto al juego que quería haber hecho en su vida cotidiana. Por eso necesita ser expresado a través de una imagen, que -a diferencia de la mera figura- presenta dos vertientes: la sensible y la suprasensible, la objetivista y la lúdica.
En las décadas posteriores a la primera guerra mundial muchos europeos sintieron una difusa añoranza por el mundo infracreador, que era visto a menudo como una tierra de promisión. En La metamorfosis, tal descenso significa más bien la destrucción total de las posibilidades de realización humana.
Todos los pormenores que destaca la obra son de carácter lúdico-ambital. Gregorio fue siempre un hombre encerrado: encerrado en la tupida red de un puesto de trabajo sórdido y atenazante; recluido voluntariamente en un hogar constituido por personas mayores, fracasadas y enfermas y una niña un tanto comodona cuya actividad creativa se polarizaba exclusivamente en torno a la música. Precisamente, en esta dirección se orienta la única iniciativa que tuvo Gregorio respecto al futuro: pagarle a su hermana los estudios del Conservatorio. Es sintomático que Gregorio, en su extrema postración, sólo parece elevar un tanto su ánimo al oír a su hermana tocar el violín, y ello no tanto por lo que tal actividad pudiera implicar de creatividad musical -para la que Gregorio carecía de sensibilidad-, cuanto por la posibilidad de ayuda que la condición artística de su hermana le abría a él en el futuro. De ahí su deseo de llevarla a su habitación y establecer con ella una relación estable de encuentro.

«Le parecía como si se abriese ante él el camino que había de conducirle hasta un alimento desconocido y ardientemente añorado. Estaba decidido a llegar hasta la hermana, tirarle de la falda y sugerirle así que viniese a su cuarto con el violín, porque nadie premiaba aquí su interpretación cual él quería hacerlo. No la dejaría salir de su cuarto, al menos en cuanto él viviese»

Al verse reducido a insecto es decir, al sentirse falto de posibilidades creadoras, Gregorio confía en que, uniendo su fuerza de voluntad a los ánimos que le infundan sus familiares, podrá salir adelante.

«... Todos, incluso el padre y la madre, debían haberle gritado: ¡Ánimo, Gregorio!. Siempre adelante. ¡Duro con la cerradura!»

Pero sus familiares, tras el primer momento de desconcierto, optan por esconderlo, resignados a su suerte adversa; dan la situación por irreversible y retiran de la habitación los muebles para que Gregorio pueda moverse con más facilidad dentro de las posibilidades que le abre su condición actual; es decir, lo «desambitalizan» como hombre, a pesar de que su madre intuye con finura que, al dejar la habitación convertida en un desierto, vienen a indicar que renuncian a toda esperanza de mejoría por parte de Gregorio y lo abandonan a su suerte 



De aquí arranca el tragicismo de toda la obra. Gregorio Samsa sigue pensando y sintiendo como hombre, capta con lucidez cuanto dicen y hacen los demás, pero no logra darse a entender , posee una interioridad de ser humano y una apariencia de insecto, no de animal temible -poderoso león, taimada serpiente...-, sino de bicho repugnante e indefenso. Al quedar privado de su entorno confiado de hombre, Gregorio se siente incomunicado, extraño en el mundo, y olvida paulatinamente su pasada condición humana). Debido a algo que se halla fuera de su control -la figura que ofrece a los demás-, Gregorio se ve forzado a alterar radicalmente su sistema de juego, de relación activa con el entorno, y hace con ello del todo imposible una relación de encuentro con sus familiares. Se convierte en objeto, objeto de preocupación o de simple curiosidad , tema de conversación , motivo de diversión, insecto repulsivo e inquietante , trasto inútil , estorbo para la existencia ). Sólo le queda la esperanza de su hermana, la única persona con futuro que hay en la casa
El padre, tras el fracaso económico, había echado el peso del sostenimiento de la casa sobre los hombros de Gregorio, y éste, después de su metamorfosis, pudo enterarse de que le había ocultado que la situación económica de la familia no era tan mala como se decía y las deudas pudieran haberse saldado antes. Por otra parte, ni el padre ni la madre veían con buenos ojos el único proyecto de carácter creativo que había osado abrigar Gregorio: sufragar a su hermana los gastos del Conservatorio. De sus padres, viejos, fatigados y nada emprendedores, no podía esperar Gregorio posibilidad alguna de vida creativa. Al comprobar que también la hermana ha roto definitivamente su ámbito de fraternidad con él, entra en un estado de asfixia lúdica y pierde del todo su condición humana, desapareciendo con ello de la obra.
Esta segunda parte de la metamorfosis, la espiritual, la que afecta a la condición personal de Gregorio, es la más dolorosa, la definitiva, la estación término de una vida envilecida progresivamente por la sordidez de las circunstancias.





El carácter abrumadoramente trágico de este relato radica en la vinculación en una misma persona de una extrema degradación y de la lucidez suficiente para hacerse cargo de la misma. Si sólo existe una gran desgracia, no hay tragicismo. Este surge cuando alguien muy afectado por ella se hace cargo de la situación. Situaciones trágicas provocadas por una falta absoluta de posibilidades de libre juego creador se dan realmente en numerosas ocasiones. Pese a su apariencia fantástica, La metamorfosis no es un mero relato de ficción, sino la plasmación literaria de una red de ámbitos que el hombre necesita para desarrollarse como tal y que un destino adverso va anulando paulatinamente. Esta anulación implica el derrumbamiento de la personalidad humana. Derrumbamiento se dice en griego «katastrophé», y ésta, la catástrofe, marca la culminación de la tragedia.
http://barcelona.lecool.com/files/2014/04/metamorfosis-kafka-e1397039829258.jpg
http://www.ciudadseva.com/textos/estudios/kafka/kafka01c.htm#Valoraci%C3%B3
http://www.unav.es/noticias/opinion/op081201.html
http://www.biblioteca.org.ar/libros/1587.pdf





viernes, 3 de julio de 2015

FRANZ KAFKA....LA METAMORFOSIS,UNA AUTOBIOGRAFIA EXISTENCIALISTA



 La metamorfosis es, probablemente, uno de los libros más famosos de Franz Kafka. Fue publicada en octubre del año 1915 en la revista Die weissen Blätter, dirigida por René Schickele, en la editorial Kurt Wolff de Leipzig y se perfila, junto a El proceso, como una de las piezas clave en el conjunto de la obra del autor. Poco tiempo después, en noviembre, la misma editorial decidió publicarla como libro independiente dentro de su colección "Der Jüngste Tag".
Se trata de una novela que nos relata la vida de un ser humano convertido en un insecto y cómo esa transformación cambia sus costumbres y sus relaciones con el resto de su familia. Este individuo se llama Gregorio Samsa y vive en una casa con sus padres y su hermana. Es por está razón que leyendo esta novela no solo se respira un aire marcadamente existencialista, sino que también se ve un gran componente autobiográfico que más adelante comentaremos en mayor profundidad.
   Podríamos decir que lo que hace de esta novela, una novela existencialista es el hecho de que constantemente se nos habla de la vida de un individuo frente a la sociedad, que en este caso sería su familia. Este individuo y sus vivencias personales son el objeto principal de la novela, más allá de la anécdota que supone la transformación en insecto. Lo importante es observar cómo el individuo interactúa con su entorno. Y cómo al final tiene que aceptar la triste realidad.
   La obsesión de Kafka porque los lectores no se quedaran en la anécdota de la transformación en insecto, le hizo mandar una carta al encargado de la ilustración del libro Ottomar Starke. En ella, Franz Kafka, dice lo siguiente: "El insecto mismo no puede ser dibujado. Ni tan sólo puede ser mostrado desde lejos. En caso de que no exista tal intención, mi petición resulta ridícula; mejor. Les estaría muy agradecido por la mediación y el apoyo de mi ruego. Si yo mismo pudiera proponer algún tema para la ilustración, escogería temas como: los padres y el apoderado ante la puerta cerrada, o mejor todavía: los padres y la hermana en la habitación fuertemente iluminada, mientras la puerta hacia el cuarto contiguo se encuentra abierta.".
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 Planteamiento inicial

- La novela se inicia con Gregorio despertando en su cama y ya convertido en insecto. En un primer momento, Gregorio no es consciente de la metamorfosis. A pesar de ella, para él lo más importante es poder seguir haciendo su vida normal. Aparece la idea de el trabajo y la familia por encima de todas las cosas (el es el que trae el dinero a casa).
- Piensa que todo es un sueño y que si se vuelve a dormir, despertará de nuevo como un ser normal.
- La idea anterior comienza a ser desechada y es ahora cuando comienza a aceptar que es un insecto y que, como tal, tiene que aprender a manejarse con soltura en su nuevo aspecto físico.
- El jefe de Gregorio acude a su casa en vista de que este no va al trabajo. Cuando llega, habla mal de Gregorio, acusándole de vago y todo a pesar de que Gregorio quiere trabajar sea como sea.
- Es en este momento cuando lo ve su familia y lo aíslan en su habitación. Únicamente su hermana se preocupa por dejarle comida. El padre lo asusta.

 Comienza una nueva vida como insecto

- Comienza una nueva vida como insecto, recluido en su cuarto.
- La hermana Grete es la única persona de la familia que entra en su habitación y le deja comida. No dejan que la madre se acerque por temor a la impresión que le pueda dar y el padre hace caso omiso de la situación.
- La familia se pregunta ahora quién es el que va a traer el dinero a casa, pues antes se ocupaba Gregorio cuando su padre tuvo que dejar su negocio.

 Proceso de animalización, no solo físico sino mental

- Observamos este proceso en las diferentes necesidades de Gregorio: dormir debajo del sofá; los alimentos que toma son diferentes a los de los humanos, el progresivo aislamiento y la necesidad de tener una habitación libre de objetos para poder circular sin problemas por todo el espacio.
- Al mismo tiempo, el padre que se había convertido casi en un vegetal por la pérdida del negocio, comienza a trabajar, al igual que la mujer y la hermana. Esto contribuye a hacer mayor el aislamiento de Gregorio.
- Es necesario señalar el paso de la ama de llaves que tenían antes a la asistenta por horas que se ocupa ahora de la casa.

 Culminación del proceso de animalización

- Estamos, quizá, ante el punto más importante de la obra, que es cuando a Gregorio deciden retirarle los muebles.
- En un principio, a Gregorio le alegra esta idea, pero es entonces cuando cae en la cuenta de que se está deshumanizando, de que su espíritu como ser humano se está desdibujando y ahora solo es una caricatura de lo que antaño fue. Al darse cuenta de esto, decide aferrarse a lo único que tiene, al cuadro.
- En este punto de la historia, hay una cierta aproximación de la familia a Gregorio, que a mi se me antoja extraña. El hecho es que durante las cenas familiares, abren la puerta de la habitación de Gregorio. Es en esos momentos donde Gregorio descubre a una familia en decadencia. Las cenas ahora son calladas y no como antes.
- Y es en este punto donde podemos decir que Gregorio, empieza a morir.

Final de Gregorio

- El final de la vida de Gregorio viene marcado con la aparición de tres huéspedes.
- En este momento empiezan a utilizar la habitación de Gregorio como trastero, aumentando el aislamiento de Gregorio.
- El desencadenante final es la aparición de Gregorio en el salón, en el momento en que Grete está tocando para los huéspedes (Gregorio había ido a escucharla y a decirle que le hubiera encantado pagarle clases en el conservatorio).
- Echan a los huéspedes de la casa y Grete y su padre deciden que tienen que matar a Gregorio. Ni siquiera ellos están seguros de que ese insecto, sea Gregorio.
- Finalmente, Gregorio muere.
- La familia entonces se aleja de la casa y comienza una nueva vida.

 La metamorfosis, una "autobiografía existencialista"

   Probablemente, lo más importante de una obra como La metamorfosis se encuentre en el elemento autobiográfico que se respira en cada línea. Y es que, en esta novela, se encuentran todos los temores y miedos interiores de Franz Kafka. Todos ellos expuestos en el protagonista Gregorio Samsa.
   Una de las referencias biográficas más presentes en la novela se encuentra en la relación de Gregorio Samsa con su padre. Podemos afirmar que la relación entre Franz Kafka y su padre era, en algunos aspectos, muy similar. De esto nos damos cuenta si acudimos a una de las cartas que el autor de El proceso escribió a su padre. Esta carta ha sido publicada con el nombre de Carta al padre, y con ella Franz Kafka trato de explicar a su padre Hermann Kafka ciertas cosas que, por miedo, no pudo decirle a la cara. La carta fue escrita en 1919 y motivada por la ruptura de un compromiso matrimonial con Julie Wohryzek, matrimonio a la que se opuso el padre de manera muy firme porque le parecía que era bajar de escala social. Con el fin de suavizar un poco el trato con su padre, se propuso analizar todos los aspectos de la relación. Al final la carta no llegó nunca a su padre.
   En ella, Franz Kafka se describe como un ser dominado, aplastado por un padre tiránico. Una clara relación de inferioridad que como luego veremos tiene su reflejo en la novela. Describe también un gran sentimiento de culpabilidad, pues sabe que nunca conseguirá ser lo que su padre quiere que sea. Esos dos sentimientos (el de culpabilidad e inferioridad) son los que le hacen fracasar en la vida. Sin embargo, el intenta que sus personajes traten de superar esos miedos, de rebelarse. Esto se puede ver, por ejemplo, cuando Gregorio trata de ir a trabajar aunque ha dejado de ser humano y se ha convertido en insecto, o cuando se aferra al cuadro porque es lo único humano que le queda, desafiando a su hermana Grete.
   Como podemos ver, la educación del padre es, en bastante medida, la que crea la inseguridad de Franz Kafka. Como ejemplo anecdótico, relata alguno de sus temores de niño, como el que los dos saliesen juntos del vestuario, el padre tan fornido como era y el hijo débil y delgado en extremo, quedando este a expensas de las burlas de los demás.
   Desde el principio de la novela, observamos un protagonista indefenso, incapaz de valerse por sí mismo. Pero sí que tenemos referencias de que en un pasado no muy lejano era él el que se ocupaba de la familia, y que fue él quien tomo las riendas cuando su padre perdió el negocio. Esa idea del negocio familiar, está claramente inspirada en su propia vida, pues su padre tenía una tienda que a Franz Kafka nunca le gusto, de hecho el le pide perdón en la carta por no haberse querido ocupar de ella.
   La idea de la relación de inferioridad con el padre, se expresa claramente en la obra pues Gregorio queda convertido en insecto y se siente inseguro e inferior frente a su padre que le persigue con una escoba. Inferioridad e inseguridad no solo frente a su padre sino también frente a toda su familia, que le aísla en una habitación. Él cada vez se encierra más pero no solo porque el se sienta diferente, sino porque el resto de la familia ha dejado de aceptarle. Ahora se siente culpable porque ya no puede traer el dinero a casa como hacía antes, tampoco nunca podrá pagar las clases que le quería pagar a Grete en el conservatorio porque su vida ha quedado reducida a la mínima expresión, no es más que la vida de un insecto que se dedica a comer y dormir. Nada puede cambiar eso, ni siquiera un sueño reparador. Aquí está reflejada la culpabilidad de Franz Kafka por no llegar a ser lo que su padre quería y sobretodo la inferioridad en la relación.
   Nos encontramos pues, ante una obra que encaja en bastantes ocasiones con las vivencias del propio Kafka, su época, y su pasado religioso. De hecho, Franz Kafka provenía de una familia judía en la cual lo típico en aquella época era que el padre fuera la máxima autoridad con todo el machismo que ello implicaba. Esto provoca enfrentamientos directos entre Franz y su padre. Su padre quiere que sea comerciante, y de hecho, le parece que ser abogado o escritor es de afeminados. Todo este desprecio del padre al hijo se ve en el asco que le produce Gregorio Samsa al padre y sobre todo en la parte en la que el padre le hiere.
   De la misma manera, podemos decir que episodios como el inicio de la novela con un hombre que a pesar de haberse convertido en un insecto, no desea más que conseguir llegar al trabajo son problemas históricos que el mismo Kafka presenció en la Revolución Industrial que se extiende desde 1700 a 1950. En esta época primaba la producción al bienestar de la mano productora. De esto derivó la idea de la explotación y denigración del hombre, el cual se convirtió en una pieza de maquinaria, que si no funcionaba o lo hacía con desperfectos se cambiada sin ningún problema. En este aspecto, es revelador el acercamiento del jefe de Gregorio Samsa a casa, para "ver que ocurre". Y como en la mínima ocasión, aquel le tacha de poco trabajador, de vago.
   Kafka reconoció explícitamente la relación entre La metamorfosis y su propia vida. Muchas veces se ha hablado también de la relación entre el apellido del protagonista y el del propio Franz Kafka, pues las vocales y la posición en la que están son las mismas y la extensión de los apellidos también es la misma. Cuando a Kafka se le planteó esta posibilidad, éste replicó: "No se trata de un criptograma. Samsa no es por entero Kafka. La metamorfosis no es una confesión, aunque sea, en cierto sentido, una indiscreción".
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