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martes, 11 de febrero de 2020

LAS MASCARAS EN LAS DIFERENTES CIVILIZACIONES


El origen de la careta se remonta en el tiempo y se pierde en la más remota antigüedad. Se supone que su invención se debió a fines religiosos.
Desde el paleolítico el ser humano ha utilizado máscaras cuyos materiales han sido diversos y han variado a través del tiempo, pues se han ido confeccionando con madera, paja, corteza, hojas de maíz, tela, piel,cráneos, cartón piedra, papel maché, látex, plásticos y otros materiales.
Se utilizan dos términos similares: careta y máscara. La careta es exclusivamente para cubrir el rostro, para disimular rasgos de la cara;mientras que la máscara puede cubrir todo el cuerpo, y fueron usadas y aún, en algunas culturas, se siguen utilizando con fines religiosos.
Los poderes invisibles, dioses, espíritus, demonios, se manifiestan en las primitivas civilizaciones a través de máscaras.El danzante presta su cuerpo y su voz al espíritu representado por su máscara.    
Cuando la ceremonia mágica o religiosa se convierte en teatro, la máscara permite al actor ir más allá de su humanidad y convertirse en personaje mítico, despojándose completamente de su propia personalidad. 
Estuvieron destinadas a ocultar la cabeza o el rostro y utilizadas en ritos religiosos, representaciones teatrales, carnavales y como protectoras de soldados. El hombre primitivo que con ceremonial  se coloca una máscara representativa de un animal, un dios o un espíritu, cree convertirse en aquel ser. Imita sus actitudes, y movimientos que moviéndose en forma rítmica se convierten en danza.
En la actualidad las máscaras han perdido su carácter ritual entre los hombres civilizados, más se usan en las festividades de Carnaval y se realizan aplicaciones en el arte y en el diseño, habiendo influenciado en el arte contemporáneo. Sobre todo en la escultura y  decoración con motivos aplicados a la cerámica y en el metal.

En Europa las máscaras se realizaban en diversos materiales destacando el cartón, cuero, madera tallada y metales. La máscara europea tiene en gran medida fines mágico-religiosos y se origina en Micenas, máscaras de fiesta dedicadas a Dionisos que llegaron a incorporarse en representaciones dramáticas, también Artemisa y Demeter de donde pasaron al teatro para diferenciar a distintos personajes.

En el mundo de la Grecia antigua, fueron muy importantes en los ritos religiosos, representaban a dioses, cubrían el rostro de difuntos y se colgaban de los árboles pidiendo mágica protección. El mundo etrusco y posteriormente el romano también utilizó la máscara funeraria y el uso pagano de la máscara que continuó hasta la Edad Media. Pero únicamente permanecieron estas máscaras en las fiestas de carnaval debido al rechazo de varios concilios.



En América eran de varios materiales vegetales, maderas pintadas con dientes de caballo, hojalata, cartón, paja, plumas. En el periodo precolombino encontramos una mayoría de máscaras rituales y también máscaras funerarias en piedra dura. Las máscaras de América trazan una breve historia del continente con representaciones indígenas similares a las africanas.
Se hace evidente el choque cultural que supuso la llegada a América de los europeos. De ahí la sorprendente diversidad de formas que por una parte se asemejan en las máscaras teatrales de rostro humano y, por otra, máscaras que disfrazan al hombre de animal mitológico o figura de carnaval, también capuchones de iniciación ceremonial.
En las antiguas civilizaciones mexicanas, eran los sacerdotes quienes tenían el privilegio de utilizarlas, en muchos casos realizadas con materiales con metales ricos con aplicaciones de piedras preciosas. En los países andinos, se cubría a los fallecidos con mascaras de madera, u oro batido. Los mayas realizaban mascarones con  la serpiente emplumada.
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En África,estaban realizadas con piel, tejidos vegetales, madera, rafia, telas con cuentas de cristal, aplicaciones de metal y cuero, semillas, algas, conchas marinas. El arte africano lo compone una amplia y variada multitud de objetos provenientes de un mosaico de culturas donde la construcción de máscaras es una de las más importantes actividades artísticas. Encontramos otras máscaras construidas como objetos cortesanos bellos.
Los negros las utilizan en sus danzas ceremoniales y exorcismos. Las sociedades secretas llevan mascaras para atemorizar a sus miembros, son de grandiosa calidad artística, la mayor parte realizadas con maderas duras talladas, recubiertas de tela, perlas, conchas, laminas de metal, y deben ajustarse a la tradición.
En el antiguo Egipto, los sacerdotes utilizaban máscaras con formas de animales para comunicarse con los dioses, se utilizaban pintadas y doradas primorosamente en embalsamar y ceremonias de entierros.

En Oceanía realizadas con materiales de cestería pintados con tierra, tronco de palmeras, plumas de ave, colmillos de jabalí, rafia y hueso de ballena. Encontramos un arte con sentido mágico-simbólico caracterizado por un espíritu religioso, un realismo cultural y unas formas geométricas y estilizadas. Se utilizan máscaras de mimbre para danzas ceremoniales con expresiones deformadas y caricaturescas. Las máscaras, como en otros lugares, están asociadas a ceremonias guerreras, de iniciación, de actividades agrícolas, o son símbolos de dioses o espíritus mitológicos y están construidos con materiales del bosque y montaña, incluidos aquellos que proporciona el mar como conchas y huesos de ballena.


En Asia. India, Nepal, Sri Lanka, Japón, Tailandia, Bali, Borneo, China, y países del Himalaya,las  máscaras son en madera tallada y pintada, algunas con dientes y pelo humano, pasta de cartón, arcilla cocida, metales con piedras preciosas y corales. Especialmente la de Japón, la máscara aparece ligada a cultos religiosos aunque posteriormente se utilizó, de forma laica, en la danza cortesana, pasando en el siglo XIV al drama japonés, algunas de ellas son consideradas de las mas bellas del mundo. Dentro de su forma ritual, encontramos diferentes estilos dramáticos: piezas dedicadas a los dioses, a la épica guerrera, personaje hombre disfrazado de mujer, dramas de aparecidos o sobre la violencia y danzas guerreras festivas. Las máscaras se utilizan en determinadas ceremonias rituales del budismo y su principal característica son las deformaciones de los rasgos faciales humanos.
En Ceilán, los curanderos enmascarados danzaban para lograr expulsar los demonios o espíritus. Los bailarines camboyanos y siameses, utilizan máscaras coronadas por puntiagudas estructuras, como las estructuras de los templos de Bangkok.
En la época feudal los guerreros japoneses y sus caballos, llevaban máscaras de hierro de aspecto feroz para amedrentar al enemigo.
Como podemos observar la máscara se utilizó a lo largo de los siglos siempre con motivos religiosos o festivos y en todos los paises y culturas.
https://sites.google.com/site/614mascaras/un-poco-de-cultura#:~:text=El%20origen%20de%20la%20careta,se%20debi%C3%B3%20a%20fines%20religiosos.&text=Comenz%C3%B3%20a%20evolucionar%20el%20uso,recordara%20el%20rostro%20del%20difunto.
stintosenlaigualdad.org/imagenes/documentos/cuadernillos%20talleres/exposicion%20mascaras%20p.pdf
https://www.carnivaland.net/es/mascaras-origenes-historia/
https://lanaveva.wordpress.com/2009/09/25/mascaras-primitivas/
http://distintosenlaigualdad.org/imagenes/documentos/cuadernillos%20talleres/exposicion%20mascaras%20p.pdf

miércoles, 6 de noviembre de 2019

LAS MASCARAS EN LA ANTIGÜEDAD



Casi todos los pueblos del mundo han conocido la costumbre de enmascararse en ciertas épocas del año, ya para celebrar misterios religiosos en honor de sus divinidades ya para cumplir con propósitos que así lo requerian, ó meramente por divertirse ó lazarse. Los egipcios, en tiempos del rey Sesostris, introducian en las ceremonias de su culto hombre enmascarados con cabezas de animales, creyendo obtener mayor prestigio sobre el espíritu supersticioso del pueblo. 

En el culto a Isis es en el que parece se distinguian en gran manera los sacerdotes, cubriendo sus cabezas con máscaras de león, de ibis, de gavilan ú otros animales. Consérvanse todavía monumentos ejipcios que nos ofrecen el carácter de aquellas máscaras, entre ellos la célebre Tabla Isíaca y muchos amuletos custodiados en diversos museos arqueológicos. Otras veces, según refiere Diodoro de Sicilia, los encargados de dar la comida á los animales sagrados, lo hacian siempre poniéndose mascaras que imitasen á los mismos animales, con el fin de evitar los efectos del mal humor de aquellos al ver cerca de sí animales de otra especie.

De los egipcios pasó a los griegos el uso de enmascararse, inventándose además las máscaras para el teatro con el objeto de representar mejor los gestos, las edades y las razas, y también para ahuecar la voz y facilitar su comprensión en los bastos escenarios, casi siempre al aire libre. Sobre quien fuese el inventor de estas mascaras no se hallan de acuerdo los escritores antiguos. Snidas no atribuyó al poeta Phrynico, Ateneo á Cherilo, Horacio á Esquilo, Diomedes á Rosio Gallo, Aristóteles  dice que no puede saberse de cierto.
Diversas fueron las clases como diversos los nombres de semejantes máscaras, que envolvian toda la cabeza; diferenciándose en esto de las usadas hoy generalmente. En las fiestas de Baco, de Cibeles y de Minerva, se usaban tambien las máscaras, coronándose además hombre y mujeres con yedra. En los triunfos y grandes ceremonias públicas se usaron igualmente.
Los romanos, que tantas cosas tomaron de los griegos, hicieron tambien uso de las mascaras, sobre todo en las grandes fiestas Saturnales, en que se formaban cuadrillas de mascaras para recorrer las calles y los campos, cantando coros, paseándose á todas horas del dia, y dando lugar muchas veces á lamentables escesos.

Semejante costumbre, como otras muchas del paganismo, fue tolerada por la cristiandad; pero la civilización, dice un autor, adoptó para las máscaras sus adelantos, y hé aquí porqué Roma de hoy vé recorrer sus plazas y calles por multitud de máscaras como en tiempo de los Césares. El Carnaval no es, pues, otra cosa que un resto del paganismo, y un recuerdo de las bacanales de los antiguos.

A pesar de relegarse el uso de las máscaras únicamente para celebrar estas fiestas populares, ha habido ocasión en que han servido de adorno é indispensable prenda del traje de las damas. En Francia, en tiempo de Catalina de Médicis, rara vez salian de su casa las señoras de distinción, sin cubrirse el rostro con una elegante y diminuta máscara de terciopelo. Este uso se atribuye al deseo de preservar el cutis de los efectos de la atmósfera, pero tambien como medio de promover escenas galantes y comprometidas.

Tal como se conocen hoy las máscaras, despojadas del carácter religioso de los egipcios,relegadas a las diversiones populares del carnaval, ocupan el primer rango en Roma y en Venecia. En esta última ciudad, las fiestas de máscaras principian el dia de Reyes y terminan el primer dia de Cuaresma. En Venecia, durante los dias de carnaval, recorren sus calles acuáticas numerosas góndolas empavesadas, desde donde los jóvenes de todas clases, disfrazados y vestidos de mil colores, se envían unos á otros espresiones llenas de galanteria. De noche se iluminan magníficamente lo mismo la ciudad que los canales, y toma Venecia un aspecto fantástico que recuerda los mejores tiempos de su pasada grandeza. En Alemania, sobre todo en Colonia, Leipsich, Maguncia y Dresde, las máscaras son acogidas con entusiasmo.
París tiene hoy recuerdos de lujo y locura que se desplegaba en las mascaras durante el reinado de Luis XIV: la procesión du boeuf gras y los bailes  de máscaras de los Bulevares, son las diversiones que el Carnaval ofrece á los parisienses.

En España, las ciudades en donde existe mas decidida aficion á las máscaras, son indudablemente Madrid y Barcelona. En esta última ciudad, si bien están en boga las comparsas ó cuadrillas de máscaras nocturnas que recorren los salones y los bailes particulares; en cambio no hay la espansion que reina en el Carnaval de la córte, por lanzarse á las calles y paseos de la coronada Villa militares de máscaras ataviados de mil diversos modos, guardando el mas riguroso incógnito. En los primeros años del régimen constitucional, el furor por las máscaras rayaba casi en delirio. Bien lo demuestra el siguiente anuncio que apareció en el Diario de Avisos de Madrid del dia 29 de enero de 1837.

“Cabalgada enmascarada por las calles.- El señor Paul, director del Circo, agradecido á las pruebas de aprecio que ha recibido de los habitantes de esta muy heróica Villa, ha pensado ofrecerles una diversion gratuita, que por primera vez se ejecutará en España. A imitación de Venecia y París, saldrá del Circo una magnífica cabalgada con carrozas, brillante música y demas anexo, y todos los jinetes enmascarados, que pasearán las principales calles de Madrid el domingo de Carnaval, 5 de febrero. Las personas que gusten acompañar á aquella, tendrán la bondad de pasar por el Circo á inscribirse, siempre que se presenten el citado día á caballo con disfraz, bien y decentemente uno y otro: advirtiendo que no se admitirá á nadie en la cabalgada sin estas condiciones, propias de la córte de una nacion civilizada, y sin que se halle inscripto con anticipacion, para el debido conocimiento del director.”



Según otro anuncio publicado en el mismo Diario de Avisos de Madrid del dia 1º de febrero de 1837, se abrió entonces en la calle del Príncipe un tan vasto almacén de selectos y elegantes trajes para máscaras, que podia afirmarse no tenia rival en Europa.

Los Carnavales empezaron en Madrid en el año 1767, con motivo de no haber diversiones públicas como en otras córtes.- Con el entusiasmo por las máscaras que demuestran aun los madrileños, es de esperar que la antigua conmemoración de las Bacanales, requerirá el transcurso de muchos años para que llegue á estinguirse.
https://www.carnivaland.net/es/mascaras-origenes-historia/
https://viseco.wordpress.com/2015/04/01/las-mascaras-en-la-antiguedad-y-en-nuestros-dias-por-florencio-janer/
https://paginasarabes.com/2011/08/15/mascaras-el-origen/