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sábado, 4 de abril de 2020

LA CULTURA SUMERIA Y MESOPOTAMIA


"Kaunakes" es el término con el que habitualmente los habitantes de la zona denominaban al ganado lanar y, en un determinado momento se convirtió también en el apelativo utilizado para designar el atuendo masculino sumerio de tipo ritual ; vinculado su confección con las pieles y la lana procedentes de estos animales.

El estudio de las civilizaciones primarias ha llevado a los expertos a plantear la existencia de seis culturas básicas; es decir unas zonas geográficas en las que fueron surgiendo innovaciones tecnológicas y sociales inicialmente independientes que consiguieron consolidarse y formar la base cultural del resto de culturas posteriores.
Dos de ellas las sitúan en el Oriente Próximo: Mesopotamia y Egipto. Más al este, ya en el continente asiático, encontramos otras dos: el valle del Indo y China y por último las dos situadas en el continente americano: Mesoamerica y la zona andina.
El sustrato cultural básico para el desarrollo de las culturas europeas occidentales lo tenemos en las antiguas civilizaciones que se conformaron en Oriente Próximo; y al igual que en períodos anteriores la zona levantina del continente asiático será el corredor que facilitará las relaciones interculturales, que se irán incrementando, a medida que las diferentes culturas se desarrollen e inicien, a su vez, su propia expansión.
La zona, dotada de un medio geográfico muy favorable, facilitará la temprana llegada de la revolución neolítica; Mesopotamia, región entre ríos, será el sitio ideal para el inicio de la domesticación de las plantas; lo que, en breve, permitirá su cultivo con fines alimenticios y productivos. Surtiendo a la población de los productos que se convertirán en la fuente directa de las fibras vegetales necesarias para la confección de la indumentaria. Estas mismas producciones favorecieron igualmente un creciente aumento de la población, haciendo necesaria su organización; que condujo a la creación de las ciudades estado.

Los estudiosos del tema indican que la indumentaria no fue una necesidad climática; ya que la zona dotada de un clima cálido permitiría a sus habitantes vivir sin ropajes que cubrieran su cuerpo; al parecer cuestiones relacionadas con la reproducción de la especie, como indicar la entrada de la edad fértil o cuestiones rituales ya estuvieran éstas relacionadas con actividades religiosas o políticas.

Hablar de Mesopotamia es hablar, en realidad, de una agrupación de pueblos y culturas, que amalgamadas en la zona se fueron sucediendo unas a otras, en función de su mayor poderío político y/o cultural.
La primera cultura mesopotámica significativa es la sumeria, siendo Uruk y Ur dos de sus más famosas ciudades. La creencia de este pueblo de que sus dioses habitaban en lugares altos les  llevó a construir templos que cumplieran esa condición; consiguieron entrar en la Historia a través de la invención de la escritura primero pictográfica y después cuneiforme, en la que nos legaron el Poema de Gilgamesh considerado la leyenda más antigua del mundo.
Respecto al tema que nos interesa empezaremos por mencionar las fibras vegetales que se producen en la zona que son susceptibles de ser empleadas en la confección de las diversas indumentarias de sus habitantes. En  primer lugar hablaremos de la que puede considerarse de más amplio espectro, ya que su existencia en estado silvestre abarca casi todo el planeta: el lino; el Linum usitatissimum, o lino doméstico procede posiblemente del Linum bienne, que al parecer crecía perenne y salvaje en las zonas costeras mediterráneas y atlánticas, obteniéndose como especie invernal, sólo una cosecha anual, en las proximidades de Irán, Irak y el Kurdistan; lo que está probado por las muestras arqueológicas existentes datadas hacia el 5550 a. C.; se trata de una planta leñosa, que inicialmente debió de cultivarse para la obtención de aceite, que pronto se convertiría también en elemento básico para la creación de tejidos. El cáñamo es una planta procedente de climas más fríos, por lo que era habitual en el norte, su textura la hace más apropiada para un uso más comercial, transportes tanto en tierra como en el mar ya que se mantiene inalterable en ambientes salobres. El algodón procede del valle del Indo, y llegará a la zona en épocas posteriores.


Las fibras animales son también frecuentes en la zona, la introducción de ganado lanar en Mesopotamia se produce, al parecer, alrededor del año 4000 a. C.,su cobijo inicial eran los Zagros, en la cordillera del Taurus, donde la presencia de precipitaciones favorecía la existencia de los pastos necesarios para su alimentación; desde allí fueron adentrándose en otras regiones de la zona siendo necesario un proceso de domesticación para que su piel, inicialmente parecida a la los cérvidos, llegara a producir lana en cantidad suficiente para que su tratamiento permitiera la confección de telas.
Elizabeth W. Barber,observó que no todos los aprovechamientos de sus productos facilitan la lana; la obtención de su carne conlleva una vida corta para el animal; sin embargo la producción de leche exige una cierta longevidad y, de manera indirecta, favorece el crecimiento de lana. El tejido resultante del tratamiento de la lana tiene algunas características distintas al de las fibras vegetales, por ejemplo su fácil teñido, lo que permite dar una mayor variedad y colorido a las producciones textiles. Antes del 4000 a. de C. en la zona sólo se utilizaban prendas de origen vegetal.
El paso del tiempo y las condiciones de conservación han sido básicas para que las piezas textiles hayan llegado o no hasta nosotros, a veces lo que nos ha permitido constatar su existencia no es el tejido en sí mismo sino su huella marcada sobre un material más duradero como, por ejemplo, las bolas de arcilla halladas en el yacimiento arqueológico próximo al poblado neolítico de Jarmo, al nordeste de Irán, que muestran unas claras impresiones textiles y que han sido datadas hacia el año 7000 a. C.; la perfección de las huellas del tejido en la arcilla han permitido, a los expertos, determinar la existencia de una cierta práctica en la confección de tejidos, ya que sin ella no hubiera sido posible su realización. En el yacimiento de Cayönü, próximo a Turquía, fue hallada una pieza de tejido datada también en las mismas fechas y en Nahal, en las cercanías de Israel, se encontró una bolsa de lino cosida en forma de malla, con botones de piedra, de uso quizás ceremonial, datada hacia el 6500 a. C.
SUMERIO INCRUSTACION 2500 A.C.
El origen del pueblo sumerio es incierto, las representaciones artísticas han puesto de manifiesto sus rasgos físicos entre los que destacan como más significativos;nariz puntiaguda,vivos ojos, sus cara y su cráneo completamente rapados que sin duda los diferencian de los semitas, habitantes también del Creciente Fértil o de sus proximidades desde épocas tempranas, que eran altos, membrudos, de nariz curvada, barbudos y con largos cabellos, por los que se les denominaba los cabezas negras. Inicialmente, mientras los semitas seguían seminómadas apacentando sus rebaños en zonas al norte de Mesopotamia, los sumerios, por el contrario, se fueron asentando más al sur, próximos ya al golfo Pérsico creando las primeras ciudades estado y evolucionando rápidamente hacia un nivel cultural superior.
Los expertos, han dividido la historia de Mesopotamia en varios períodos, separados entre sí por grandes convulsiones que marcan los cambios políticos, económicos, sociales y culturales en la zona; de forma más o menos convencional están de acuerdo en la cronología, pese a existir matices según los autores. El primer período histórico se iniciaría con las dinastías sumerias arcaicas y es conocido como Período Dinástico Arcaico (DA) apelativo derivado término inglés Early Dynastic, a su vez se encuentra divido en tres partes DA-I  (2900-2750), DA-II (2750-2600) y DA-III (2600-2334) que a su vez se subdivide en III A (2600-2500) y III B (2500-2334), las ciudades mas importantes de esta cultura serían Sippar, Marad, Isin, Nippur, Umma, Girsu, Nina, Larsa, Ur, Uruk, Lagash, Kish, Eridu, etc.; otras ciudades irían desarrollándose poco a poco más al norte, como Mari en el Éufrates medio o Asur sobre el Tigris.
Las imágenes conservadas son, en cierto modo, sectarias, ya que naturalmente las figuras que se representan están relacionadas con el ejercicio del poder político, religioso, o militar, existiendo, por tanto imágenes de sus gobernantes y de las clases sociales altas, castas sacerdotales, así como de sus ejércitos en sus conquistas y acciones bélicas.
Naturalmente no se sabe hasta qué punto las imágenes que poseemos conforman el corpus completo de la indumentaria de estos pueblos o, si por el contrario, existen variantes. En cualquier caso, ciñéndonos a las muestras existentes podemos indicar que inicialmente los sumerios utilizaron la fibra vegetal en su indumentaria y posteriormente añadieron la fibra animal, una vez que la evolución de los bóvidos permitió la obtención de una producción lanar y su posterior tratamiento para su uso textil; aunque, a partir de un momento dado, lo natural es que ambos métodos coexistieran.

RELIEVE SUMERIO MUJER Y SERPIENTES I DINASTIA
Los dos relieves sumerios, conservados en el Instituto Oriental de la Universidad de Chicago, que representan cada uno de ellos a una especie de sacerdotisa en el acto de dominar serpientes o búfalos, según el caso, están cubiertas únicamente por una especie de falda en las que se aprecian un entramado romboidal que bien podemos asimilar con la trama de un tejido.

SACERDOTISA BISONTES

FIGURAS PRIMERAS DINASTIAS AÑO 3000 A.C.
Las indumentarias de los dignatarios, guerreros o patriarcas sumerios que aparecen en los relieves conservados en el Ashmolean Museum de Oxford, procedentes del yacimiento de la ciudad de Kish, ponen de manifiesto que el atuendo masculino podía reducirse también a una simple falda; sujeta a la cintura con una especie de cordel, tal como sucede en el primero de los ejemplos; las figuras sedentes del ejemplo siguiente permiten intuir, quizás, el uso como única vestimenta también de una simple falda destacando en ella la serie de pliegues situados en la zona inferior a modo de flecos. 


Lo mismo sucede con la plaqueta que representa al hijo de Ur-Nanshe  de nombre Akurgal que se conserva en el Museo del Louvre.


O con el relieve que representa unos músicos durante la época de las Dinastías Arcaicas.
                                                                           Ajuares tumbas reales de Ur
                                                                                Metropolitan Museum

                                                                Periodo dinástico arcaico, hacia el 2600-2500 a.C
.
Los hombres solían llevar como complementos pendientes en forma de anillo, mientras que en las mujeres solían tener forma de media luna, pudiendo observar en ambos casos que éstos solían llevarse indistintamente tanto en la nariz como en las orejas; también era común observar otro tipo de joyas como collares, pulseras o amuletos, siendo éstos de lapislázuli, coralina, pasta de vidrio, oro, concha, plata, jaspe, cristal de roca, piedra caliza o ágata, de todas las formas y colores y pudiendo ver incrustados en éstos piedras de la mas diversa índole para incrementar su valor y espectacularidad.


Posteriormente, una vez evolucionado el sistema de tejido, llegó a confeccionarse un tipo de tela que conservó la misma denominación ya que imitaba la piel lanosa de las ovejas; distribuyendo, incluso, vellones a lo largo de la tela; logrando un efecto de volantes superpuestos; la tradición continuó y alcanzo épocas posteriores llegando a convertirse en un símbolo, sobre todo en el mundo cristiano; siendo en ocasiones utilizado por los artistas en la realización de imágenes religiosas;el mejor ejemplo de este uso lo tenemos en los ropajes con los que suele cubrirse a San Juan Bautista.


En el caso de la Estela de Ur-Nina rey de Sirupula, fechada hacia el año 2900 a. C. en la que el rey aparece representado llevando sobre la cabeza una especie de esportilla repleta de materiales destinados a la construcción de un templo; o en la escena de más abajo en la que realiza libaciones rodeado de otros personajes, al parecer sus hijos, que aparecen con faldas lisas decoradas con leyendas epigráficas y/o cuneiformes.


La Estela de los buitres, fechada hacia 2450 a. C, representa a Enatum, también rey de Sirpula, al que vemos al frente de una falange de guerreros vestido con el típico kaunakes; sus guerreros parapetados tras sus escudos irían vestidos a la ligera, aunque su vestimenta quizás fuera menos exigua que la de los famosos hoplitas griegos, posiblemente una simple falda, para facilitar sus movimientos en la batalla; sobre su cabeza distinguimos un típico gorro sumerio, de esa forma tan característica con el que cubrían su desnuda cabeza.


El mejor ejemplo de este tipo de gorros es la peluca-casco del príncipe Mes-Kalam-Sar hallada en los yacimientos de Ur y conservada en el Museo del Louvre; ejecutada en oro labrado imitando los mechones del cabello que el rey se habría rapado y dejando al descubierto, únicamente, su pabellón auditivo; tal y como lo vemos colocado sobre una escultura de la época.
Existe además un tercer modelo; frecuente también en la imaginería sumeria, considerada la vestimenta básica, que consiste en un rectángulo de tela con flecos, posiblemente de  lana, que se colocaba alrededor del torso a modo de modo de falda de alto talle, colocando después uno de los extremos de la pieza cubriendo el hombro izquierdo y dejando al descubierto el derecho; esta especie de túnica drapeada sumeria continuará evolucionando a lo largo del tiempo a través de las diferentes culturas que se desarrollaron en la zona, ganando en colorido, variedad y riqueza, modelo que también puede aparecer como tipo kaunakes. Los telares con que se realizaban los tejidos también fueron evolucionando mejorando las técnicas y consumiendo cada vez mejores y más variados diseños, en los que mezclaban hilos de diferentes procedencias; inicialmente: lino, pelo de cabra o lana; añadiendo después algodón y seda.


Las imágenes de mujeres sumerias conservadas permiten comprobar que su vestimenta no difería demasiado de las de sus congéneres de sexo opuesto, y con frecuencia las vemos como diosas o sacerdotisas, o simplemente como mujeres asociadas al culto religioso de algún dios de la triada mesopotámica; en actitudes de adoración, orantes, sedentes, etc.; sus atuendo son modelos muy similares a los masculinos, realizados con fibra animales, a veces con el modelo evolucionado a modo de volantes.


Una de las cuestiones más significativas, en el caso de la mujer sumeria, será el uso de diferentes tocados o pelucas; cuestión que los expertos han vinculado también a su calvicie; estas pelucas sustituirían a su cabello natural, que habría sido rapado: Unos cabellos ficticios sujetos mediante una diadema o una cinta a modo de anillo que sujetaban unos ondulados o rizados cabellos. El cortarse la cabellera era propio de las profesas para entrar en religión como idea de sacrificio personal, además de los efectos profilácticos que esto tenía en la Antigüedad.

Algunos mencionan la posibilidad de que el rapado del cabello fuera una sustitución a un holocausto, o como donativo de otros servicios que les resultaran más enojosos. Algunos escritores de la Antigüedad hablaban de este tema, Luciano, por ejemplo indica en su obra De Dea Syria que las mujeres de la zona, llevaban a la Diosa Madre sus cabellos como ofertorio del holocausto; evitando así la necesidad de prostituirse en el templo al ofrecer a la Diosa su virginidad. Por ello después debían cubrir su calvicie con estos tocados y/o pelucas rituales realizadas en piedra caliza.


La influencia de la cultura sumeria, en este período arcaico, se extendía sobre todo a lo largo del Éufrates llegando hasta la Alta Mesopotamia; de Kish a Mari e incluso hasta Ebla, se trata de un control del territorio en forma de mancha de aceite, perceptible sobre todo en el arte, la escritura y la literatura; esta difusión afectaba con mayor profusión a algunas las clases sociales; como la de los escribas, los artistas, los sabios y los mercaderes o comerciantes, que poseían una mayor capacidad de absorción.
Los soberanos sumerios durante estos cuatro primeros siglos de dominio guerrearon entre sí para obtener el control político; y también con otros pueblos básicamente para extender su territorio; sobre todo en la zona sur teniendo como objetivo fundamental obtener una salida al mar por el golfo Pérsico; y también para rechazar ataques e incursiones de otros pueblos vecinos que intentaban dominarlos a ellos. En torno al último tercio del siglo XXIV a. C. el poderío sumerio decaerá debido al ascenso del poder acadio, que con Sargón al frente conseguirá dominar Summer; los acadios acabarán por dominarán Ebla, el norte de Siria y el Elam, lanzando expediciones incluso hasta Omán; creando un verdadero imperio; por primera vez el norte y el sur mesopotámico serán una sola nación que se extenderá desde el Tauro hasta las montañas del Fars y desde los Zagros al Mediterráneo; el nieto de Sargón Narâm-Sîn se convertirá en el rey de las cuatro regiones: el norte, el sur, el poniente y el levante.

https://www.arteespana.com/artesumerio.htm
https://www.artehistoria.com/es/contexto/el-arte-sumerio-acadio
https://alenarterevista.wordpress.com/2010/03/07/la-moda-y-el-arte-mesopotamia-los-sumerios-por-virginia-segui
https://sumerios.info/arte-sumerio-2/

sábado, 8 de junio de 2019

ARTE Y MODA EN LA PREHISTORIA


Si hacemos un ejercicio de empatía y nos paramos a pensar las razones que llevaron a nuestros antepasados a cubrir su cuerpo y, desde luego, dejando cuestiones morales al margen, la lógica nos conduce a una respuesta clara: para proteger su cuerpo de las inclemencias del tiempo ya fueran estas debidas al frío o al calor y quizás también protegerlo de la vegetación y el resto de agentes medioambientales que pudieran causarles daño. Desde los primeros tiempos el ser humano, una vez que su desarrollo intelectual se lo permitió, y posiblemente a través de la simple observación, debió darse cuenta de que era el único ser de su entorno desprovisto de protección y de que su constitución física presentaba muchas carencias en relación con las necesidades de su vida diaria; necesidades, en las que, sin duda, influía su ubicación geográfica.  Y fueron estas necesidades, mas o menos perentorias,  las que le llevaron a la creación de útiles y elementos en un intento de suplir esas carencias, destacando entre ellos su indumentaria.
Las investigaciones arqueológicas de los diferentes asentamientos humanos y las muestras artísticas que en ellos se han ido descubriendo nos han dejado una muestra palpable de que esta preocupación o necesidad fue temprana; y aunque en un principio los ejemplos no eran demasiado abundantes, el paso del tiempo y las nuevas investigaciones han ido sacando a la luz muestras evidentes de que la raza humana se protegió y cubrió su cuerpo desde épocas remotas. Aunque este tipo de indumentaria no pueda ser incluido dentro del concepto actual de Moda sí nos permite visualizar los primeros trajes o vestidos que el hombre consiguió crear utilizando las fibras animales o vegetales que, en cada caso, tenía a su alcance y que, ayudado de su inventiva, consiguió ir creando su propia indumentaria; indumentaria que podríamos considerar de tipo funcional, ya que en ella podemos apreciar la utilización de su capacidad creativa para la solución de sus necesidades más vitales.


Los expertos parecen estar de acuerdo en que nuestros antepasados: los homínidos, una vez convertidos en lo que Louis Leaky denominó homo habilis o, incluso, ya en nuestro antepasado más directo el homo sapiens, se extendieron en diferentes direcciones partiendo de algún punto del continente africano; se trataría de pequeños grupos nómadas cuya movilidad se justifica por las necesidades de subsistencia y su continua búsqueda de alimento, asociada a la recolección de plantas y a la caza de animales de cierta envergadura, o en todo caso a su actividad como carroñeros marginales, es decir a su aprovisionamiento partiendo de los restos de carne que quedan en los esqueletos de los animales, pero sin vincular la muerte de éstos al proceso de cacería que estaría restringida a animales de menor tamaño. Sería, por tanto, la búsqueda de este tipo de alimento lo que les hizo salir de África y adentrarse en Europa y Asia a través de lo que se ha venido a llamar el corredor levantino de Oriente medio, para desde allí pasar al resto de continentes.
El proceso evolutivo de las sociedades humanas, no es sincrónico, y por tanto mientras que  a algunos grupos, en un medio geográfico favorable, les llegó pronto la revolución neolítica convirtiéndose en sedentarios y creando las primeras sociedades urbanas desarrolladas; conformando las primeras grandes civilizaciones, otros pueblos debieron esperar a que las condiciones climáticas mejoraran y permitieran su asentamiento permanentes y los consiguientes desarrollos culturales superiores, para con el tiempo incorporarse a la Historia tras el desarrollo del lenguaje y la escritura.
No obstante los restos artísticos que estos hombres primitivos han dejado grabados en las paredes de cuevas y/o abrigos, así como algunas piezas de arte mueble encontradas en los yacimientos arqueológicos permiten estudiar aspectos interesantes relacionados con el tema que nos ocupa.
En primer lugar quizás reflexionar sobre los elementos que el hombre primitivo tenía a su alcance para la elaboración de algún tipo de indumentaria, incluso sin haber profundizado en el tema, es lógico pensar, que según su entorno y, por tanto, de los elementos que en cada caso la naturaleza ponía a su alcance estaban, básicamente, productos derivados del mundo animal y/o vegetal. El problema era adquirir las habilidades y técnicas necesarias para elaborar con ellos productos con los que confeccionar ropajes con los que cubrir su cuerpo protegiéndolo de las agresiones medioambientales. También hoy día nuestras ropas proceden, en gran medida, de estos elementos básicos. En la actualidad conocemos las dificultades de esta transformación, y ello, nos permite suponer los problemas que debieron superar los hombres y mujeres prehistóricos hasta conseguir productos manejables.

Las pieles de los animales requieren siempre algún tipo de tratamiento para poder ser utilizadas como elementos de abrigo; tratamientos todavía alejados del desarrollo y conocimiento de la época; conocemos por experiencias próximas, ya que los esquimales siguen utilizándola, que uno de los métodos más asequibles para ellos era su masticación, y que a esta ardua y cotidiana labor se dedicaban sobre todo las mujeres. Otro de los métodos utilizados era el golpeo repetido de las pieles una vez humedecidas y eliminados los restos orgánicos. No obstante, en ambos casos, el proceso es reversible y bastaba un simple mojado para que la piel se volviera nuevamente áspera y cortante y por lo tanto inservible como vestimenta. Con el tiempo descubrieron que la suavidad y flexibilidad de la piel era más duradera si se la frotaba con grasas animales o vegetales aunque fuera necesario, para su mantenimiento, la repetición del proceso periódicamente. Sólo tras el descubrimiento y utilización de los tintes en su tratamiento, sobre cuando el ácido tánico obtenido de las cortezas de árboles como el roble y el sauce estaba presente, consiguieron un verdadero control sobre las pieles de los animales. El siguiente paso fue proceder a darlas la forma adecuada y unirlas entre sí, por lo que la invención de la aguja con ojo puede considerarse como otros de los grandes inventos de la humanidad.
El proceso y elaboración de las fibras vegetales es, quizás, menos dificultoso aunque no menos interesante; y los expertos encuentran también decisivo su tratamiento, tanto que la historiadora Elizabeth W. Barber ha llegado a denominarlo la revolución de la cuerda. Pues el control de las fibras vegetales, no sólo para ser utilizadas para la elaboración de prendas de vestir, ya sea con su trenzado o con su simple adición; fue importante también para otros aspectos como los sistemas de sujeción y transporte. Los restos de cuerdas o hilos vegetales conservados, clasificados dentro del Paleolítico Superior, son del tipo de fibra vegetal retorcida. El proceso seguiría desarrollándose y pronto se trabajarían las fibras vegetales de diferentes formas hasta obtener y crear con ellas unos tejidos denominados afieltrados; en la Mongolia central, se peina la lana o el pelo de los animales colocándose en hileras sobre una esterilla, se humedece y se procede a su enrollado para después realizar un proceso de golpeo que facilita su unión, obteniéndose una especie de fieltro, flexible, que puede trabajarse, cortarse, coserse, etc. Otro sistema era la colocación en capas de tiras vegetales obtenidas de las plantas o las cortezas de los árboles que una vez colocadas contrapeadas se unían también por el método del golpeo, después se trataban con aceite y/o se tintaban para hacerlas más duraderas; este proceso puede comparar con el tratamiento que los egipcios daban al papiro para obtener sus tradiciones materiales de escritura.
Antes de entrar a estudiar los ejemplos concretos conservados que pueden ilustrar el tema, aclarar algunos puntos relativos al concepto de Prehistoria, extenso período temporal en el que nos vamos a centrar, indicando que no existe unanimidad total entre los expertos sobre la exactitud y los límites de las diferentes divisiones o etapas en que dicho periodo se ha subdividido. En general se entiende por Prehistoria el período más remoto de la Historia de la Humanidad, sobre el cual no tenemos documentación escrita ni ninguna otra referencia si exceptuamos los datos y referencias que nos proporcionan los restos arqueológicos. Por Protohistoria entenderemos el período en el que aún existiendo fuentes escritas que nos hablan de los pueblos o culturas, siendo estos contemporáneos o posteriores, aunque estas noticias que poseemos no son demasiado concretas; este último periodo es bastante controvertido existiendo varios criterios, en función de los expertos, para su determinación.
Básicamente los estudiosos del tema han dividido la Prehistoria en varios períodos: El Paleolítico, que se iniciaría en el Pleistoceno, durante la última fase de la Edad de Hielo hace mas o menos 600.000 años, en el que tuvieron lugar las glaciaciones durante la Era Cuaternaria, y que duraría aproximadamente hasta hace 10.000, cuando finaliza la última glaciación europea; a su vez este períodosesubdivideen Inferior(Abbecillense o chelense y Achelense), Medio (Musteriense y Levalloisiense) y Superior (Auriñaciense,Solutrense y Magdaleniense). A continuación tenemos el Epipaleolítico o Mesolítico que abarca desde 10000-8000 a. de C. al 4000 a de C.; si bien en algunos lugares en estas fechas ya se habría iniciado el periodo siguiente: El Neolítico, durante el cual tendrán lugar cambios trascendentales en los modos de vida con la formación de asentamientos y desarrollos urbanos, sentándose también las bases de la agricultura y la ganadería. Finalmente la Edad de los Metales que supone el fin de la Prehistoria y el inicio de la Protohistoria, época de grandes inventos como la rueda, la irrigación artificial, la vela, la escritura, etc.. que acabarán por conducir a los diferentes pueblos a la Historia; a su vez se subdivide en Edad del Bronce (3500 a 1000 a. C.) y Edad del Hierro, este último período se subdivide también en  Época de Hallstatt que abarca desde el año 1000 al 500 a. C. y Época de la Tène desde el 500 hasta la romanización.


Centrándonos en el tema que nos ocupa hay que señalar que este largo período de tiempo prehistórico sólo nos interesa a partir del Paleolítico superior momento en que están datadas las primeras muestras de piezas de ropa o indumentaria que los restos arqueológicos nos han legado.
Ya hemos mencionado que los primeros hallazgos arqueológicos de cuerdas e hilos pertenecen al Paleolítico Superior y son de fibra vegetal retorcida; el hilo se usaba para crear prendas de mayor tamaño mediante un sistema rudimentario de entretejido mediante el cual se unían los que se han venido a denominar: urdimbre y trama.

El tipo de fibras vegetales usado varía en función de la situación geográfica de cada grupo de individuos, en Oriente Próximo la fibra principal fue el lino una vez domesticada la  planta (linum usitatissimum), aunque inicialmente interesara también por sus cualidades oleaginosas, su precedente salvaje se conoce como Linum bienne, que crece natural y perenne en las zonas costeras del Mediterráneo y el Atlántico, y como planta invernal en zonas más altas como las estribaciones próximas a Irán o al Kurdistán. Más al norte en climas más fríos será el cáñamo la fibra más usada; en la India se usaba desde épocas muy tempranas, 3000 a. C., el algodón que no llegó a zonas mediterráneas hasta el 700 a, C..

Dentro del arte mueble destaca un tipo de estatuilla femenina que los expertos han denominado Venus esteatopigias, ya que su creación se ha relacionado con las creencias mitológicas de los pueblos primitivos para quienes la fertilidad era algo de gran importancia, serían por tanto una especie de diosas madres en las que se destacan sus rasgos físicos más relacionados con la sexualidad y/o maternidad; imágenes que por otro lado aparecen en casi todas las culturas aunque, en ocasiones, presenten diferencias conceptuales en su creación existiendo modelos con mayor tendencia a la abstracción, según la cultura de la que proceden.
En las imágenes de este tipo que proceden de yacimientos arqueológicos ubicados en lo que hoy se denomina Europa central y occidental, más que visualizar piezas de indumentaria podemos intuirlas o deducirlas; este sería el caso de la Venus de Willendorf, una pieza de caliza roja que le confiere un significativo color ocre (tierra), descubierta en el yacimiento austriaco que le da nombre en 1908. Destaca su  tocado o sombrero ejecutado con cuerdas o cordones de fibra vegetal, que anudados desde un punto central, siguiendo modelos de cestería, se habría ido enrollando a modo de sombrero sobre su cabeza.

Otras piezas similares, como la Venus de Kostenki procedente de un yacimiento ruso situados al sur del Voronej, fueron encontradas al aire libre enterradas en loess en enclaves situados a la derecha del río Don, estas Venus además del tocado vegetal en la cabeza, presentan también una especie de prenda vegetal que recorre su espalda y pecho uniéndose, a veces, a través de sus hombros, de forma que permite intuir la existencia del uso de algún tipo de prenda a modo de sujeción y empleada quizás también como elemento de adorno o vestimenta.
La figura encontrada en el yacimiento de Gagarino, yacimiento también próximo al Don, es una especie de variación del modelo anterior pues añade lo que parece ser  una especie de faja-cinturón o pieza bajo los senos que cubriría parte de su vientre, datada en el Auriñaciense.

Avanzando en el modelo y ya, si cabe de forma más explícita, mencionar un tipo de estatuillas femeninas que parecen indicar clara existencia de algún tipo de vestimenta parecida a la falda, un buen ejemplo sería la Venus de Lespugue, de procedencia francesa, pieza tallada en hueso y fechada hacia el año 20000 a de C. dentro de la cultura Gravetiense, que amplia el espectro pues luce una falda de fibra vegetal, formada por cuerdas retorcidas suspendidas desde una cinta transversal, con lo que, según algunos expertos, pretendía dar a entender que había entrado en el período fértil.

En la zona francesa de las Landas, más concretamente en el yacimiento situado en la Grotte du Pape, encontramos una estatuilla conocida como la Dama de la Capucha, datada en el período Auriñaciense-Gravetiense (c 22000 a. de C.), pieza de pequeño tamaño (3,5 cm) tallada sobre marfil que luce una especie de redecilla vegetal. 


De este mismo tipo tenemos algún otro ejemplo en el yacimiento italiano de Grimaldi como la denominada Dama Negroide que luce también lo que parece ser un tocado similar al descrito, aunque en esta ocasión sobrepuesto a una cabellera con cierto volumen.


Es interesante mencionar también el yacimiento francés Le Mas d’Azil, donde se han encontrado pequeñas estatuillas femeninas, realizadas sobre dientes de caballo, que presentan unas imágenes femenina algo insólitas; de mujeres encapuchadas, quizás cubiertas con algún tipo de pieles desde la cabeza, dejando la parte de baja de la imagen sin trabajar produciendo un efecto capa, aunque no es descartable que el artista dejara sin desbastar la zona al tratarse de una pieza de tamaño tan pequeño.


Enlazando con esto y planteando la evolución de las piezas de indumentaria procedentes de animales, tenemos también algunos ejemplos, si bien de época más reciente, provenientes sobre todo de la península Ibérica, donde existen abrigos rocosos al aire libre en los que han quedado restos de pinturas prehistóricas que representan a grupos humanos entre los que figuran imágenes femeninas en las que podemos distinguir claramente lo que hoy día denominamos falda, y, dada su configuración, posiblemente elaborada con pieles de animales. Este es el caso de las pinturas conservadas en abrigo de los Moros en la zona de Cogull (Lleida); lugar considerado por los expertos como una especie de santuario, las pinturas, datadas ya en el epipaleolítico, preconizan el arte esquemático neolítico posterior. Entre las aproximadamente cuarenta y cinco figuras que conforman el grupo destacan nueve figuras femeninas que bailan alrededor de otra figura masculina en la que destacan sus características fálicas.


Este tipo de pinturas al aire libre no son exclusivos del ámbito europeo existiendo también algunos ejemplos en África, como las encontradas en un abrigo rocoso de Tanzania, aunque al parecer según indica Richard E. Leakey en su obra La formación de la humanidad, las figuran humanas que aparecen representadas en el continente africano suelen estar ocupadas en alguna actividad; el ejemplo elegido representa dos grupos de gente que, al parecer, discuten por una doncella situada entre ambos, siendo sus vestimentas mucho mas reducidas que las del ejemplo anterior, debido posiblemente a las diferencias medioambientales de cada ámbito geográfico.


La vestimenta masculina es mucho menos frecuente, ya que su figura se representa en escasas ocasiones, en la zona europea podemos verla en el yacimiento francés Trois Frères, aunque actuando como chamán o hechicero, disfrazado de ciervo posiblemente en algún ritual mágico de atracción para la caza; y en pinturas parietales de las zonas levantinas de la península Ibérica; como las del barranco de Valltorta (Castellón) en donde podemos ver guerreros y arqueros en escenas de caza; las de la Covacha de Minateda en Albacete, de las que Benitez Mellado realizó reproducciones para el estudio de Pacheco; en la misma provincia pero en el abrigo de Alpera en el que también podemos ver la figura humana; o las pinturas del chandal de la Araña en Valencia con otra escena de cacería de grandes ciervos con arqueros y las del Chardo del Agua Amarga en Teruel, donde unos cazadores persiguen una manada de reses.


De otros continentes tenemos también algunos ejemplos; como las pinturas africanas que el Padre Henri Breuil copió a principios del siglo XX, se trata de pinturas que quería incluir en su obra L’Afrique Préhistorique, lo que nos permite observar también algún ejemplo no europeo; en todo caso la vestimenta utilizada por el hombre de existir es bastante sumaria, sobre todo en la zona europea; podemos observar algunos tocados de plumas, y quizás la existencia de algún tipo de protección en los pies pero en general parecen ir desnudos; el ejemplo africano permite apreciar el uso de algunas piezas a modo de taparrabos, y aunque bastante reducidos al menos permiten cerciorarnos de su uso.

El continene asiático presenta también algunos ejemplos tanto en pinturas parietales como en esculturas de bulto redondo aunque en ambos casos su vestimenta es escasa o indistinguible, como ejemplos hemos elegido en la zona china una escena de seres humanos bailando procedente del yacimiento de Huashan datadas 1200-200 a. C. ; lo que las sitúa ya en época neolítica, aunque su similitud con las de la última fase del Paleolítico es notable, destacando su inconcreción.

La escultura de bulto redondo perteneciente a la cultura de Shijia, es algo anterior ya que esta datada entre el 2400-2000 a. C., una figura humana, posiblemente masculina, sentada que sostiene, lo que se ha interpretado como un pez, entre las piernas y, en la como indumentaria sólo puede distinguirse una especie de tocado, los expertos le atribuyen una finalidad ceremonial, una especie de ritual para obtener una buena pesca, una buena caza, etc.; existen tambien textos  posteriores como el Liji que parecen hacer referencia a su posible pertenencia a un ajuar funerario.
A  partir de este momento con la llegada del Neolítico, los ejemplos se multiplicarán y cada cultura llevará su desarrollo independiente, por lo que requieren un estudio específico y pormenorizado en el que se destaquen sus características más singulares, pero eso ya será tema de otros trabajos.
Veamos  dos ejemplos de la visión que el siglo XIX tenía de los hombres y las mujeres prehistóricas...
La leyenda de los siglos-Fernand Cormon s-XIX 

Dos madres Leon Maxime Faivre 1888

https://alenarterevista.wordpress.com/2009/12/08/la-moda-y-el-arte-prehistoria-i-por-virginia-segui/
https://attelierblack.wordpress.com/2017/07/15/historia-de-la-moda-a-traves-del-arte/#:~:text=La%20vestimenta%20se%20realizaba%20con%20las%20pieles%20de%20los%20animales%20cazados.&text=Con%20las%20agujas%20de%20hueso,cuando%20comenz%C3%B3%20el%20arte%20rupestre.


















jueves, 13 de octubre de 2016

LOUIS-LÉOPOLD BOILLY...LAS COSTUMBRES Y LA MODA


Para cualquier investigador sobre el traje y la moda, hay nombres de pintores que se convierten referentes habituales, al constituir su obra en fuentes para visualizar la vestimenta de una u otra etapa de la historia. Los hermanos Limburg, Loyset Liédet o Jan van Eyck para la vestimenta de los siglos XIV y XV; Rafael o Ghirlandaio para el estilo del Renacimiento Italiano; Antonio Moro, Sánchez Coello para la moda española del siglo XVI y así la lista sería interminable…
La pintura, especialmente el retrato, es una de las fuentes fundamentales para el estudio del traje y la moda. ¿Qué sería del los estudiosos del traje sin el legado de los grandes maestros del retrato?…Aún cuando las fuentes más objetivas para el estudio del traje son las muestras originales de prendas de vestir, la variedad de referentes visuales que proporciona la pintura solamente sería sustituido posteriormente con la fotografía.
Y uno de los nombres cuya obra es imprescindible para visualizar la moda de finales del siglo XVIII y principios del XIX es Louis-Léopold Boilly, pintor y dibujante francés, realizador de muchos retratos pero también de obras de pintura de género, documentando así gran parte de la vida social francesa de clase media.
Boilly nació en 1761 en La Bassée, al norte de Francia. De padre escultor y formación autodidacta, comenzó a pintar muy joven, produciendo obras desde que tenía 12 años. En 1787 se trasladó a París, ciudad donde comienza a adquirir notoriedad obteniendo la Medalla del Salón de París en 1804. En 1833 fue condecorado como Caballero de la orden más alta de la nación, la Legión de Honor.
Las primeras obras de Boilly mostraron una preferencia por los temas amorosos y moralizantes. De estilo neoclásico según la corriente de la época, su sello lo marcaban las pinturas de pequeño formato en las que, sin embargo, podía retratar hasta el mínimo detalle. Deudor de la pintura holandesa del siglo XVII y de pintores Gabriel Metsu, Willem van Mieris y Gerard ter Borch, de cuyo trabajo se nutre, coleccionando varias de sus obras.
A partir de 1794 es cuando Boilly comenzó a interesarse por las escenas de grupo, a manera de crónicas sociales, siendo considerado como el pintor más importante de la vida cotidiana en la Francia napoleónica, debido a su legado. Tal como señala Susan Siegfried en su libro “The Art of Louis-Léopold Boilly. Modern Life in Napoleonic France” las pinturas Boilly deben interpretarse no solamente por su valor documental desde el punto de vista formal, sino en su más amplia significación para la cultura francesa, al poner de manifiesto las tensiones sociales y sexuales de la época.
Según Siegfried, Boilly fue capaz de advertir la Revolución Francesa, no solo como un hecho político, sino como una fuerza que redefinió las actitudes sociales y el comportamiento de los seres humanos del momento. Lo que refleja en sus pinturas de escenas callejeras, son miembros de una nueva clase social, que pronto inundaría las ciudades del mundo. Boilly observó –y retrató- a la clase media, la cual adquiriría una pujanza cada vez mayor a lo largo del siglo XIX. Con ello, estaba preconizando uno de los rasgos esenciales de la vida moderna.

1799.  Assembly of Artists in the Studio of Isabey (detalle). 
Otro de los aspectos que significan la obra de conjuntos de Boilly, es su interés en la composición para lograr marcar la sensación de que sus escenas son “observadas”, creando en el espectador de su pintura la sensación de un “vouyer”. Esto lo convierte también en un precursor de la modernidad, al hacer cómplice al observador de lo observado.



1796-1798. A la entrada
Derivado de lo anterior, en ese acto de ‘ver’, algunos encuentran en la obra de Boilly cierta carga erótica en la representación de las mujeres y niños. También lo pensarían en su época cuando en 1974 fue condenado por el Comité de Salud Pública debido a los matices eróticos de su obra. Este delito fue subsanada por descubrirse en su casa el retrato de Marat en actitud patriótica “El Triunfo de Marat” , lo cual le valió su relación con los revolucionarios franceses, los jacobinos, iniciada ya años antes al inmortalizar al actor Chenard vestido de ‘sans-culotte’ en su retrato “Bandera ondeante en el Festival de los Savoyens”.

 “El triunfo de Marat”

“Bandera ondeante en el Festival de los Savoyens”
La intensa curiosidad de Boilly y su capacidad de reproducir lo observado, nos ha dejado cuadros de grupos de hombres, mujeres y niños, reaccionando ante los distintos sucesos que irían desarrollándose en su país. Su vida y obra abarcó desde la Francia monárquica, pasando por la Revolución Francesa , el Consulado e Imperio Napoleónico , la Restauración borbónica hasta la Monarquía de Julio .
Retrató, por tanto, a los jacobinos y el pueblo, a las maravillosas e increíbles de la última etapa de la Revolución, a las mujeres y hombres de las primeras décadas del siglo XIX…todo ello, detallando la indumentaria de cada una de las épocas que retrató.

1797.  “Incroyable parade”

1790. Louis-Léopold Boilly: The Suitor’s Gift

1803 Juego de damas

1807.Juego de billar

1812. Entrada al jardín turco

1810-20. Les amateurs destampes (detalle)
Gracias a las obras de Boilly, podemos advertir, la estructura de los vestidos ‘a la inglesa’ en “The Suitor’s Gift”  o “At the Entrance” ; las túnicas de las ‘maravillosas’ y el atuendo de los ‘increíbles’ en “Incroyable et Merveilleuse in Paris” , los cortes de las solapas y espaldas de las levitas y fracs de los hombres y los suaves vestidos de 1807 en cuadros de grandes grupos como “Game of Billiards”  o la moda del Imperio, reflejada en la vestimenta de la clase media y humilde en “Entrance to the Jardin Turc”, de 1812…por sólo mencionar algunas de las obras en que refleja la variedad social de la nueva Francia que emergía después de la Revolución.
Boilly murió en París el 4 de enero de 1845. Hasta actualidad, es considerado como un maestro de la pintura al óleo. Una gran exposición de su obra, “El arte de Louis-Leopold Boilly: La vida moderna en la Francia napoleónica”, viajó a los Estados Unidos, donde se exhibió tanto en el Museo de Arte Kimbell en Fort Worth y la National Gallery of Art de Washington  . El Museo de Bellas Artes de Lille celebró su más reciente exposición a gran escala de la obra de Boilly durante la temporada de invierno de 2011-2012
Para los estudiosos del traje y la moda es y seguirá siendo un referente…Una personalidad de la moda.
http://arthist.typepad.fr/.a/6a00d83451f54369e2010536dea912970b-pi
https://vestuarioescenico.wordpress.com/2015/10/28/louis-leopold-boilly-una-aguda-mirada-a-las-costumbres-y-a-la-moda/