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lunes, 9 de marzo de 2015

NAPOLEON Y JOSEFINA..AMOR Y DESAMOR DE UN MATRIMONIO IMPERIAL



La llamaba Josefina porque su verdadero nombre, Rose, había sido pronunciado por demasiados de sus amantes. Cuando en 1795 conoció a la que sería su esposa, a la que habría de convertirse en emperatriz del Gran Imperio francés, Napoleón Bonaparte  era apenas un general veinteañero, serio, solitario y con una dudosa carrera militar en el horizonte. Stendhal lo recordaba así, en aquella época: "Era el ser más delgado y más raro que había visto nunca. Siguiendo la moda del momento, llevaba unas inmensas 'orejas de perro' que le caían hasta los hombros. El aspecto del general Bonaparte no inspiraba confianza. La levita que llevaba estaba tan gastada, y todo él tenía un aire tan miserable, que me costó creer que aquel hombre fuese un general". En ese primer encuentro entre ambos jóvenes, fugaz, en un salón encopetado de la alta sociedad parisina, nació una relación de casi trece años de la que ha dado cuenta, para los siglos, una ingente correspondencia, que ahora traduce por primera vez al castellano,Fórcola.



"Adiós, mujer, tormento, felicidad,a la que amo, a la que temo", escribe Napoleón en 1796
Napoleón enseguida se enamora de aquella muchacha criolla llamada Rose Tascher de La Pagerie, hija de colonos de la Martinica y por entonces una buscavidas en el libertino París postrevolucionario. "Fue una relación desigual. Durante los primeros años, Napoleón adoraba a Josefina. La amaba de una manera absoluta, con un espíritu arrebatado, de hijo del Romanticismo más exaltado", comenta Ángeles Caso. Entre ambos hay algo sumamente inestable: un tormento de infidelidades y engaños, de enfados y reconciliaciones. Napoleón no deja pasar un día sin entregar carta para su esposa, y escribe a menudo con sonrojante arrebatamiento, como un adolescente a punto de caer muerto de tanto como ama, de tanta inquietud como le genera no ser plenamente correspondido. La posee -aunque él suele estar lejos, por las batallas, y solo puede sospechar acerca de la frenética vida, sexual y de la otra, que lleva su fina Josefina en París-, pero cree perderla a cada momento, y casi en cada carta le anuncia su final: "Adiós, mujer, tormento, felicidad, esperanza y alma de mi vida, a la que amo, a la que temo, que me inspira sentimientos tiernos que me atraen a la Naturaleza, y movimientos impetuosos tan volcánicos como el trueno", le escribe en 1796. Otras veces, si tiene el día rijoso, se despide con "un beso más abajo, más abajo de los senos". 

Napoléon y Josefina, de Harld. H. Piffard.

Opina Ángeles Caso que "esa debilidad de un hombre agresivo, un macho alfa, ante una mujer que ejerce a conciencia un cierto estereotipo femenino es algo muy común", y Josefina quiso aprovecharlo: mientras Napoleón está lejos, sometiendo Europa, ella lo engaña y gasta su dinero con un joven amante que no se separa de su lado. Es tal la ceguera del (todavía no) Emperador que ignora las advertencias de sus amigos de París. Josefina llega a fingir un embarazo para no tener que visitarle tras una batalla.




En 1804, Napoleón es nombrado Emperador con el apoyo de los viejos regicidas revolucionarios del Senado, que ven con buenos ojos la ejecución del Duque de Enghien, ordenada por el corso. Comienza, por esa época, la vida loca del tirano, y las cartas van encogiéndose, perdiendo efusividad. Bonaparte homenajea su figura legendaria a base de victorias que le ponen la cama perdida de amantes.



La ya Emperatriz Josefina cambia su actitud al sentir que su marido se le escurre entre los dedos: se convierte en una apacible consorte cuyos pecados, ahora, tienen más que ver con el lujo que con la lujuria. "A medida que aumenta el poder de Bonaparte, las tornas cambian. Josefina se convierte en una esposa suplicante y llorosa, y él empieza a tratarla mal. Aunque, en el fondo, siempre conserva hacia ella una brizna de cariño, como un resto del viejo amor"


Napoleón tiene su primer hijo con Louise Éléonore Denuelle de La Plaigne, una de sus amantes, y así disipa la duda que sobre su capacidad procreadora se tenía; no hay discusión: el niño, Charles León, es igual a él. La relación entre Napoleón y Josefina se deteriora aún más. En 1807, tras la conquista de Polonia, Napoleón se enamora de la polaca María Walewska, a la que, sin ser correspondido, somete con amenazas y, otra vez, como con su esposa, malos tratos. Tiempo después tienen un hijo, Alexandre. Son amantes al menos cuatro años más, hasta el exilio del emperador en la isla de Elba. Al cambio de papeles, Napoleón le recrimina a Josefina su tristeza: "Me dices que no haces más que llorar. ¡Vaya! ¡Qué feo!". Ahora es él quien la prohíbe ir a verle y la zahiere con desplantes e ironías: "Me he reído de eso que dices de que te casaste para estar con tu marido; yo creía, en mi ignorancia, que la mujer estaba hecha para el marido; y el marido, para la patria, la familia y la gloria; perdón por mi ignorancia; siempre se aprende algo con nuestras bellas damas". Napoleón parece estar cobrándose la venganza. Josefina se desespera, teme como a un nubarrón el divorcio y toma la extravagante decisión de proveer ella misma a su marido de amantes. Así lo mantendrá a su lado. Napoleón es ya una caricatura de sí mismo, un hombre cruel, autoritario y déspota. 


                 



"¿En lo humano?", se pregunta Ángeles Caso: . Su ambición no tenía límites. Creo que era un auténtico ególatra, sin apenas empatía hacia los demás. Si su vida hubiese transcurrido en el siglo XX, hablaríamos de él con el mismo espanto con que lo hacemos de Hitler. Pero vivió en un tiempo en el que la conquista y la guerra aún gozaban de prestigio. Y además disimuló toda su ambición tras una ideología supuestamente democrática y burguesa". Porque este libro es también un diario de batallas: una historia resumida, parcial de Europa a través del delirio de quien fuera, sin duda, su amo más poderoso, el más temible. Llama la atención cómo consigna las víctimas que deja a su paso, ni siquiera como muescas que incorporar a su espada: "La batalla de Austerlitz es la más hermosa de todas las que he mandado: 45 banderas, más de 150 cañones, los estandartes de la guardia de Rusia, 20 generales, 30.000 prisioneros, más de 20.000 muertos: ¡un horrible espectáculo!"

El desplome, la desgracia última de "la criolla" tuvo lugar el 14 de diciembre de 1809. Aquel día, escribe Ángeles Caso en la biografía de la pareja   "a las nueve de la noche, mientras la lluvia y el viento se abatían sobre París, una Josefina pálida y llorosa, vestida de blanco como una joven virgen y sin ninguna joya, entraba del brazo de su hija Hortensia en el salón del trono de las Tullerías, donde debía tener lugar la ceremonia de su divorcio". Al otro lado, o enfrente, los miembros de la familia Bonaparte, orgullosos, sonríen ante la caída en desgracia de aquella mujer descarada a quien nunca soportaron. Bonaparte blande el bienestar de Francia para justificar su decisión: debe tener hijos y prolongar la joven dinastía que encabeza. Se casa, pues, "con un vientre", como él mismo decía; y resulta ser el de María Luisa de Austria, sobrina nieta de María Antonieta, la reina guillotinada. "Durante años, Josefina cumplió como primera dama, porque era una anfitriona exquisita. Pero una vez coronado emperador, Napoleón necesitaba más. Quería crear una dinastía y ligarse a las grandes dinastías históricas para adquirir un aura de legitimidad", explica la escritora e historiadora.


Napoleón y Josefina continúan con su correspondencia. Pese a la nueva boda, la Emperatriz siempre será Josefina: "Lo curioso es que su destino parece estar ligado de una manera extraña a ese matrimonio. Cuando se casan, él no era más que un general sin destino. Es justo en ese momento cuando empiezan sus grandes victorias. Y nada más divorciarse para casarse con María Luisa de Austria, comienzan sus derrotas. Es como si Josefina, a pesar de su frivolidad y deslealtad, hubiera sido una especie de amuleto para él".

Al final, ella llora y él se muestra implacable. Nunca dejaron de escribirse. El 16 de abril de 1814, cuatro días antes de la muerte de Josefina, Napoleón, en su última carta, se despide: "Adiós, mi querida Josefina, resignaos como yo, y no dejéis nunca de recordar al que jamás os olvidó y jamás os olvidará".
http://www.elcultural.es/noticias/letras/Napoleon-y-Josefina-la-pasion-temible-de-un-matrimonio-imperial/6264


 

lunes, 2 de marzo de 2015

NAPOLEON...ENTRE INVESTIGACIONES Y ELUCUBRACIONES

 

Un médico británico expone su teoría sobre el posible transexualismo forzado del emperador francés
 Napoleón Bonaparte (1769-1820), el emperador francés que cambió la faz de Europa, murió en cautividad en la isla de Santa Elena, pero no de cáncer ni envenenado con arsénico. Falleció de un mal glandular que le estaba transformando en una mujer, asegura el especialista e endocrinología, doctor Robert Greenblat, norteamericano, en el último número del British journal of sexual medicine
                                                               DOCTOR ROBERT GREENBLAT
 Un misterio puede al fin quedar desvelado. Un gran mito puede. morir: "Hoy no, Josefina".
"Que romance ha sido mi vida", dijo en una ocasión Bonaparte, a quien Stendhal admiró como general y cónsul, pero no como emperador. Ahora, Greenblat pretende revelar el verdadero romance, pues Napoleón, según esta versión, murió de una enfermedad glandular que se conoce como síndrome de Zollinger-Ellison. Tumores benignos estaban creciendo en las glandulas endocrinas de creador del código genético, produciéndole una transexuación.Greenblat explica así por qué partir de los cuarenta años de edad Napoleón Bonaparte comenzó a engordar. Su figura se fue redondeando. Sus partes genitale empezaron a atrofiarse. De hecho en el examen posmortem del cadáver, fallecido tras una larga agonía el 5 de mayo de 1821 en Santa Helena, sólo se detectó úlcera gástrica y algunas partes sólidas en la vejiga,se supone que heredó de su padre este tipo de cáncer.
Este examen reveló que el cuerpo del gran corso estaba cubierto por una espesa capa de grasa, su piel era blanca, las espaldas estrechas, las manos y los pies pequeños los órganos sexuales atrofiados. Un médico británico lo describió como afeminado. Otro habló de la belleza de sus brazos y de sus pechos redondos y sin pelo, "que muchas mujeres hubieran envidiado".
Segun el doctor Greenblat, autor de  La vida amorosa de los famosos, reflexiones de un médico,se explica así también la letargia y los problemas que padeció el aguila imperial durante el sitio de Moscú, sus entumecidas piernas en Borodino, sus intensos dolores de estómago en la batalla de Desdren y su adormílamiento en Leipzig.
Esta enfermedad llevó de modo dramático a una falta de inicitiva por parte de Napoleón en la decisiva batalla de Waterloo. Napoleón fue un fogoso amante, reconoce Greenblat, especialmente durante la época de su matrimonio con Josefina, a quien, al regresar de sus campañas, mandaba un mensaje por delante: "No te laves que llego".
Pero su actividad sexual se redujo sobremanera tras su boda con la emperatriz María Luisa. El propio emperador lo admitió. "La gente más sublime casa ambos sexos en su propia persona", escribió en 1843 el pensador norteamnericano Ralph Waldo Emerson. Sin duda, sus palabras no se referían a Napoleón. En esa época, nadie sabía gran cosa del sistema glandular. El crecimiento de tumores benignos en el sistema endocrino llevó a una errónea producción de hormonas sexuales en el cuerpo de Napoleón, forzando finalmente su muerte,segun opinión del doctor Robert Greenblat.
En la miseria de la isla de Santa Elena, donde pasó los últimos seis años de su vida, Napoleón Bonaparte, emperador depuesto, expiraba a los 52 años de edad, con una sumisa tristeza...
http://elpais.com/diario/1982/06/26/ultima/393890408_850215.html
Sindrome de Zollinger-Ellison
 Actualmente podemos hablar de este sindrome,que en la época napoleónica no se conocia ni su nombre ni su existencia...Como a continuación intentaré explicar se podria denominar como una "enfermedad neoplasica endocrina multiple",con unos efectos secundarios que bien podian llevarnos a las mismas conclusiones a las que llegó el doctor Robert Greenblat...


 El síndrome de Zollinger-Ellison (SZE) es un conjunto de síntomas causados por la producción excesiva de gastrina. La gastrina es una hormona producida por las células de los islotes del páncreas y unas células del estómago y doudeno. El síndrome ocurre cuando estas células empiezan a proliferar incontroladamente formando un tumor llamado gastrinoma que segrega gastrina. El SZE es
El síntoma principal de esa afección es el dolor abdominal causado por úlceras gástricas y duodenales. Otros síntomas son el reflujo gastroesofágico y diarrhea (en la mitad de los casos). De vez en cuando puede ocurrir hematemesis (vómito de sangre),  esteatorrea (presencia de grasas en las heces) o una acidosis metabólica. 


Patogénesis 
 El síndrome es originado por los gastrinomas del páncreas (en 75% de los casos) o del duodeno (20% de los casos) de los cuales un 60% son malignos; es decir que producen metástasis mayormente en el hígado y los nódulos linfáticos. Alrededor de un cuarto de los pacientes con síndrome de Zollinger-Ellison además sufren de tumores de la hipófisis y de las glándulas paratiroides, una combinación que se llama Neoplasia Endocrina Múltiple (NEM o MEN por sus siglas en inglés).
úlceras duodenales
Imagen endoscópico de úlceras duodenales.
La gastrina es una hormona encargada de la estimulación de las células parietales del estómago para la secreción de ácido clorhídrico (HCl). El medio ácido en el estómago ayuda en la digestión de los alimentos y es parte de la inmunidad inespecífica ya que dificulta la entrada de patógenos en el organismo. La hipersecreción de HCl acidífica el medio aun más lo que causa úlceras de la mucosa. Paradójicamente, la bacteria Helicobacter pylori (que es responsable de una gran parte de las úlceras gástricas y duodenales) prospera aun mejor en el ambiente ácido porque es capaz de producir amoníaco para neutralizar el ácido localmente.
Diagnóstico
Para hacer el diagnóstico es esencial la detección de una hipergastrinemia. Una prueba de estimulación de secretina es positiva y también la prueba de infusión con calcio. Para consolidar el diagnóstico se emplea la detección de las úlceras y la localización del gastrinoma mediante TC del abdomen y ecografía endoscópica. 
Terapía y pronóstico
La tasa de curación de pacientes con gastrinoma es baja, incluso en los casos con diagnóstico precoz y extirpación del tumor. Las quimioterapías no son muy eficaces. La extirpación quirúrgica del tumor es la única opción con fines curativas pero tiene sólo sentido en el caso de que el cáncer no haya diseminado a otros órganos. La terapía sintomática consiste en los medicamentos inhibidores de la bomba de protones como el omeprazol para inhibir el exceso de ácido en el estómago, y/o en la inhibición de la segregación hormonal mediante suministración de somatostatina.
Aunque las opciónes de terapía son pocas, los gastrinomas son tumores con un crecimiento lento así que los pacientes pueden vivir durante muchos años después del diagnóstico. 
http://www.medicinabc.com/2012/12/sindrome-zollinger-ellison-casos-clinicos.html#axzz3TF0RWPiK
Este tema,como bien dice su enunciado...esta basado en elucubraciones...no en datos constatados."
Simplemente es una suposición,pero...bien podia ser..."la realidad es muy superior a la ficción"...
Gracias por estar ahi...espero vuestra opinion...





Aspectos clínicos
Las úlceras aparecidas en el contexto de este síndrome son idénticas, tanto desde el punto de vista macroscópico como microscópico, a las de la enfermedad ulcerosa péptica común, aunque en ocasiones tienen la peculiaridad de ser grandes o múltiples o localizadas en sitios atípicos, como las zonas más distales del bulbo duodenal. El 60-70% de las úlceras se localizan en el bulbo duodenal, el 15% en la primera o la segunda porción del duodeno, el 10% en el yeyuno y sólo el 5% en el estómago. En el 15-20% de los casos no existe un cráter ulceroso, sino una duodenitis erosiva superficial pero extensa.




 





Tratamiento
La principal amenaza para la vida de los pacientes con síndrome de Zollinger-Ellison es la metástasis del tumor, lo que suele ocurrir en el 50% de los pacientes Hoy día se disponen de tratamientos eficaces tanto quirúrgicos como terapéuticos:
Tratamiento quirúrgico: la resección quirúrgica del gastrinoma es el tratamiento óptimo de elección para los pacientes con síndrome de Zollinger-Ellison. La remoción del gastrinoma elimina la liberación excesiva de gastrina, la hipersecreción gástrica y la enfermedad ulcerosa. Además, impide que el tumor se extienda. Si el gastrinoma muestra ya metástasis hepáticas, el problema se complica. Se han reportado casos de resecciones parciales de un lóbulo hepático con resultados clínicos favorables, siempre y cuando las metástasis estén confinadas a un sólo lóbulo. También se ha realizado trasplantes de hígado en algunos pacientes pero todavía no se sabe si este tratamiento ocasiona una mayor supervivencia
Tratamiento médico: la inhibición de la secreción gástrica se consigue con antagonistas de la bomba de protones (lansoprazol, pantoprazol, etc). La experiencia demuestra que un tratamiento de dos semanas con uno de estos fármacos produce la curación de la úlcera. Los antagonistas H2 como la ranitidina producen resultados menos satisfactorios. La somatostatina se ha utilizado para reducir directamente la secreción de las células parietales y de gastrina, si bien tiene el inconveniente de una semi-vida plasmática muy corta. La octeotrida reduce igualmente los niveles de gastrina durante 16 horas, pero no tiene ninguna ventaja especial respecto de los inhibidores de la bomba de protones.
La eliminación del gastrinoma debe ser, sin embargo, el objetivo final del tratamiento. Cuando la cirugía no es posible se recurre a la quimioterapia con estreptozotocina sola o asociada al 5-fluoruracilo o a la doxorrubicina. Se ha informado de una tasa de respuesta a la estreptozotocina + doxorrubicina del 65%.
El interferón estabiliza el tamaño del tumor pero no lo reduce. El pronóstico es bueno cuando se elimina quirúrgicamente el gastrinoma, siempre y cuando no haya metástasis. En estos casos la supervivencia a 5 años es superior al 90%, Es muy importante, por tanto, la detección precoz del tumor.
Aspectos clínicos
Las úlceras aparecidas en el contexto de este síndrome son idénticas, tanto desde el punto de vista macroscópico como microscópico, a las de la enfermedad ulcerosa péptica común, aunque en ocasiones tienen la peculiaridad de ser grandes o múltiples o localizadas en sitios atípicos, como las zonas más distales del bulbo duodenal. El 60-70% de las úlceras se localizan en el bulbo duodenal, el 15% en la primera o la segunda porción del duodeno, el 10% en el yeyuno y sólo el 5% en el estómago. En el 15-20% de los casos no existe un cráter ulceroso, sino una duodenitis erosiva superficial pero extensa.



Diagnóstico
La determinación de las gastrina sérica en ayunas es el método más rápido para detectar el síndrome de Zollinger-Ellison. Mientras que en los sujetos normales, la gastrina sérica rara vez pasa de los 100 pg/ml, en los pacientes con el síndrome de Zollinger-Ellison suelen ser de 1.000 o más pg/ml. Sin embargo, una hipergastrinemia no es específica de un paciente con un gastrinoma. Otras condiciones como la anemia perniciosa, la artritis reumatoidea, la diabetes mellitus con gastroparesia y la insucificiencia renal también pueden elevar los niveles de gastrina sérica.
Se han utilizado diversas pruebas de provocación para identificar los pacientes con síndrome de Zollinger-Ellison. La mas empleada es la inyección de secretina intravenosa que produce, en los pacientes con gastrinoma, un aumento considerable de los niveles plasmáticos de gastrina. En esta prueba, se administra en ayunas intravenosamente un bolo de a 2 U/kg de secretina y se determinan los niveles de gastrina sérica a los 0. 2, 5, 10, y 15 minutes. Un aumento de la gastrina sérica de más 200 pg/mL es diagnóstica de un gastrinoma (*)
La provocación con gluconato de calcio (5 mg/kg/hora i.v. durante 180 minutos) ocasiona unos niveles elevados de gastrina (> 1000 pg/ml) en los pacientes con síndrome de Zollinger-Ellison El examen radiológico seriado es la modalidad de diagnóstico por imágenes más sensible para detectar lesiones primarias o metastásicas. A menudo se observan pliegues gástricos prominentes y un estómago que puede contener gran cantidad de líquido. El duodeno está dilatado y las asas del intestino separadas (*) La TC muestra pliegues gástricos engrosados: es útil para localizar los tumores y evaluar las metástasis aunque es menos sensible y frecuentemente, no detectan tumores menores de 1 cm (*). También se puede realizar otros estudios con RMN, pero su sensibilidad es igualmente menor que la radiología seriada. Recientemente se ha introducido la ultrasonografía endoscópica: su sensibilidad es mayor para localizar gastrinomas pancreáticos (40-75%) que para los gastrinomas duodenales (50%).


Tratamiento
La principal amenaza para la vida de los pacientes con síndrome de Zollinger-Ellison es la metástasis del tumor, lo que suele ocurrir en el 50% de los pacientes Hoy día se disponen de tratamientos eficaces tanto quirúrgicos como terapéuticos:
Tratamiento quirúrgico: la resección quirúrgica del gastrinoma es el tratamiento óptimo de elección para los pacientes con síndrome de Zollinger-Ellison. La remoción del gastrinoma elimina la liberación excesiva de gastrina, la hipersecreción gástrica y la enfermedad ulcerosa. Además, impide que el tumor se extienda. Si el gastrinoma muestra ya metástasis hepáticas, el problema se complica. Se han reportado casos de resecciones parciales de un lóbulo hepático con resultados clínicos favorables, siempre y cuando las metástasis estén confinadas a un sólo lóbulo. También se ha realizado trasplantes de hígado en algunos pacientes pero todavía no se sabe si este tratamiento ocasiona una mayor supervivencia
Tratamiento médico: la inhibición de la secreción gástrica se consigue con antagonistas de la bomba de protones (lansoprazol, pantoprazol, etc). La experiencia demuestra que un tratamiento de dos semanas con uno de estos fármacos produce la curación de la úlcera. Los antagonistas H2 como la ranitidina producen resultados menos satisfactorios. La somatostatina se ha utilizado para reducir directamente la secreción de las células parietales y de gastrina, si bien tiene el inconveniente de una semi-vida plasmática muy corta. La octeotrida reduce igualmente los niveles de gastrina durante 16 horas, pero no tiene ninguna ventaja especial respecto de los inhibidores de la bomba de protones.
La eliminación del gastrinoma debe ser, sin embargo, el objetivo final del tratamiento. Cuando la cirugía no es posible se recurre a la quimioterapia con estreptozotocina sola o asociada al 5-fluoruracilo o a la doxorrubicina. Se ha informado de una tasa de respuesta a la estreptozotocina + doxorrubicina del 65%.
El interferón estabiliza el tamaño del tumor pero no lo reduce. El pronóstico es bueno cuando se elimina quirúrgicamente el gastrinoma, siempre y cuando no haya metástasis. En estos casos la supervivencia a 5 años es superior al 90%, Es muy importante, por tanto, la detección precoz del tumor.
Etiología y patogenia
Se desconoce la incidencia del síndrome de Zollinger-Ellison, aunque se supone que representa hasta el 1% de todas las úlceras duodenales. También se supone que este síndrome está presente en una de cada 50 úlceras recurrentes después de la cirugía. Se manifiesta preferentemente entre la tercera y la quinta décadas de la vida, con una frecuencia algo superior en los varones que en las mujeres.
De forma característica, los pacientes con síndrome de Zollinger-Ellison presentan cantidades elevadas de gastrina sérica circulante, gastrina que proviene del tumor o de los tumores, generalmente pancreáticos, asociados con esta enfermedad. La inmunocitoquímica demuestra la presencia de gastrina en los gránulos secretores del citoplasma de las células de estos tumores, los gastrinomas.
La gastrina presente en los gastrinomas es un heptadecapéptido (G17) idéntico al que se encuentra en la mucosa antral (*), pero también se encuentra en el suero de pacientes con gastrinoma la forma más grande G-34 (*). Ambos tipos de gastrinas pueden estar sulfatadas (se denominan gastrinas II) o sin sulfatar. Adicionalmente, los pacientes con síndrome de Zollinger-Ellison muestran otros fragmentos de gastrina algunos de ellos con la misma actividad biológica. Además de potentes efectos estimulantes sobre la secreción ácida, la gastrina efectos tróficos sobre las células epiteliales de la mucosa gástrica. El número de células parietales es mucho mayor (entre 3 y 6 veces) que en los individuos normales y que en los pacientes con úlcera duodenal común. Este mayor número de células parietales incrementa la capacidad del estómago para secretar ácido.
Los gastrinomas suelen localizarse en el páncreas y, con mayor tendencia, en la parte de la cabeza. Suelen ser pequeños, pero su tamaño varia ampliamente entre 1 y 20 cm La localización extrapancreática más frecuente de estos tumores es la segunda porción duodenal y, en raras ocasiones, el estómago, el bazo o los ganglios peripancreáticos. Más del 90% de los gastrinomas se encuentran dentro de los límites anatómicos del llamado triángulo de los gastrinomas (*). En la mitad de los casos los gastrinomas son múltiples y en el 60% son malignos. Las metástasis de estos tumores se pueden hallar en ganglios linfáticos regionales, hígado, bazo, médula ósea, mediastino, peritoneo y la piel, metástasis que suelen ser también productoras de gastrina.
En el 10% de los casos de síndrome de Zollinger-Ellison se halla hiperplasia de los islotes pancreáticos, asociada o no a tumor pancreático.
En el 25% de los pacientes el síndrome se asocia a otros tumores, en particular paratiroideos o hipofisarios, integrando el denominado síndrome de neoplasia endocrina múltiple tipo I (MEN-I). Los pacientes con síndrome de Zollinger-Ellison casi siempre muestran valores elevados de algunas hormonas polipeptídicas: paratiroidea, antidiurética, EGF, VIP, ACTH y glucagón entre otras. Además de la gastrina, la hormona más frecuente es la ACTH de modo que un 8% de los pacientes muestran un síndrome de Cushing asociado.
Aspectos clínicos
Las úlceras aparecidas en el contexto de este síndrome son idénticas, tanto desde el punto de vista macroscópico como microscópico, a las de la enfermedad ulcerosa péptica común, aunque en ocasiones tienen la peculiaridad de ser grandes o múltiples o localizadas en sitios atípicos, como las zonas más distales del bulbo duodenal. El 60-70% de las úlceras se localizan en el bulbo duodenal, el 15% en la primera o la segunda porción del duodeno, el 10% en el yeyuno y sólo el 5% en el estómago. En el 15-20% de los casos no existe un cráter ulceroso, sino una duodenitis erosiva superficial pero extensa.


Diagnóstico
La determinación de las gastrina sérica en ayunas es el método más rápido para detectar el síndrome de Zollinger-Ellison. Mientras que en los sujetos normales, la gastrina sérica rara vez pasa de los 100 pg/ml, en los pacientes con el síndrome de Zollinger-Ellison suelen ser de 1.000 o más pg/ml. Sin embargo, una hipergastrinemia no es específica de un paciente con un gastrinoma. Otras condiciones como la anemia perniciosa, la artritis reumatoidea, la diabetes mellitus con gastroparesia y la insucificiencia renal también pueden elevar los niveles de gastrina sérica.
Se han utilizado diversas pruebas de provocación para identificar los pacientes con síndrome de Zollinger-Ellison. La mas empleada es la inyección de secretina intravenosa que produce, en los pacientes con gastrinoma, un aumento considerable de los niveles plasmáticos de gastrina. En esta prueba, se administra en ayunas intravenosamente un bolo de a 2 U/kg de secretina y se determinan los niveles de gastrina sérica a los 0. 2, 5, 10, y 15 minutes. Un aumento de la gastrina sérica de más 200 pg/mL es diagnóstica de un gastrinoma (*)
La provocación con gluconato de calcio (5 mg/kg/hora i.v. durante 180 minutos) ocasiona unos niveles elevados de gastrina (> 1000 pg/ml) en los pacientes con síndrome de Zollinger-Ellison El examen radiológico seriado es la modalidad de diagnóstico por imágenes más sensible para detectar lesiones primarias o metastásicas. A menudo se observan pliegues gástricos prominentes y un estómago que puede contener gran cantidad de líquido. El duodeno está dilatado y las asas del intestino separadas (*) La TC muestra pliegues gástricos engrosados: es útil para localizar los tumores y evaluar las metástasis aunque es menos sensible y frecuentemente, no detectan tumores menores de 1 cm (*). También se puede realizar otros estudios con RMN, pero su sensibilidad es igualmente menor que la radiología seriada. Recientemente se ha introducido la ultrasonografía endoscópica: su sensibilidad es mayor para localizar gastrinomas pancreáticos (40-75%) que para los gastrinomas duodenales (50%).


Tratamiento
La principal amenaza para la vida de los pacientes con síndrome de Zollinger-Ellison es la metástasis del tumor, lo que suele ocurrir en el 50% de los pacientes Hoy día se disponen de tratamientos eficaces tanto quirúrgicos como terapéuticos:
Tratamiento quirúrgico: la resección quirúrgica del gastrinoma es el tratamiento óptimo de elección para los pacientes con síndrome de Zollinger-Ellison. La remoción del gastrinoma elimina la liberación excesiva de gastrina, la hipersecreción gástrica y la enfermedad ulcerosa. Además, impide que el tumor se extienda. Si el gastrinoma muestra ya metástasis hepáticas, el problema se complica. Se han reportado casos de resecciones parciales de un lóbulo hepático con resultados clínicos favorables, siempre y cuando las metástasis estén confinadas a un sólo lóbulo. También se ha realizado trasplantes de hígado en algunos pacientes pero todavía no se sabe si este tratamiento ocasiona una mayor supervivencia
Tratamiento médico: la inhibición de la secreción gástrica se consigue con antagonistas de la bomba de protones (lansoprazol, pantoprazol, etc). La experiencia demuestra que un tratamiento de dos semanas con uno de estos fármacos produce la curación de la úlcera. Los antagonistas H2 como la ranitidina producen resultados menos satisfactorios. La somatostatina se ha utilizado para reducir directamente la secreción de las células parietales y de gastrina, si bien tiene el inconveniente de una semi-vida plasmática muy corta. La octeotrida reduce igualmente los niveles de gastrina durante 16 horas, pero no tiene ninguna ventaja especial respecto de los inhibidores de la bomba de protones.
La eliminación del gastrinoma debe ser, sin embargo, el objetivo final del tratamiento. Cuando la cirugía no es posible se recurre a la quimioterapia con estreptozotocina sola o asociada al 5-fluoruracilo o a la doxorrubicina. Se ha informado de una tasa de respuesta a la estreptozotocina + doxorrubicina del 65%.
El interferón estabiliza el tamaño del tumor pero no lo reduce. El pronóstico es bueno cuando se elimina quirúrgicamente el gastrinoma, siempre y cuando no haya metástasis. En estos casos la supervivencia a 5 años es superior al 90%, Es muy importante, por tanto, la detección precoz del tumor.