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martes, 1 de octubre de 2019

JOHN AUGUST SUTTER...LA PEPITA QUE DESATÓ LA FIEBRE DEL ORO



                   
La fiebre del oro posiblemente sea la migración y población de un territorio más impresionante de la historia. Antes de este de que multitud de personas de toda América y parte de Europa llegasen a California en busca de oro, la población de la región se reducía a pequeñas aldeas aisladas, así como algunos poblados de aborígenes norteamericanos. Pero, ¿cómo comenzó todo?
Los primeros registros históricos de oro hallado en California se remontan a 1816, cuando se encontró una pequeña cantidad de este preciado metal en la provincia española de California. Entonces los rumores comenzaron a extenderse, y se mantuvieron vigentes durante mucho tiempo en la región, pero nunca sin dejar de ser algo más que un mero rumor. En las siguientes décadas algunos grupos de hombres aislados intentaron encontrar más oro en la región, sin tener ningún éxito, ni transcender los hechos.



I: John Sutter

El 1 de Julio 1839, John Sutter, un inmigrante suizo,nacido el 15 de febrero de 1803, llegaba a California con intención de encontrar un lugar definitivo donde asentarse. Sutter había abandonado su suiza natal después de la quiebra de un negocio en su Berna natal, y había marchado a América en busca de nuevas oportunidades. Ya había pasado por Nueva York, Canadá, Alaska e incluso Hawái, pero parecía que California sería su lugar.
A su llegada a la región, únicamente estaba habitada por 1.000 europeos y 30.000 aborígenes. Entonces Sutter tuvo la gran idea de levantar una colonia a medio camino entre los Estados Unidos y California, a modo de punto de parada para todo el flujo migratorio que viniera del este del continente, así como por el orgullo de conseguir un lugar en propiedad. Para ello, siguió el curso del Río Americano adentrándose en el desierto tanto como pudo.
Los primeros años fueron complicados. La supervivencia en un territorio tan inhóspito era difícil, pero en tan sólo dos años, ya contaba con un fuerte llevado por los empleados de Sutter. Durante los siguientes años, ganó dinero gracias a los pocos inmigrantes que fueron llegando, gracias a lo cual se pudo permitir construir unas murallas decentes, cañones y edificios orientados al comercio de los bienes necesarios para los nuevos colonos procedentes del este.



II: Sutter Fort

La ambición de Sutter no tenía límites, así que en 1848, decidió ampliar el ya conocido como Sutter Fort con un aserradero para suministrar de madera a los colonos. Para ello eligió un lugar a ocho kilómetros río arriba, adentrándose en un pequeño bosque. Allí mandó a varios hombres, entre los que se encontraba James Marshall, el carpintero jefe de la expedición.
La mañana del 24 de Enero de 1848, Marshall estaba inspeccionando la construcción del aserradero cuando un brillo captó su mirada. Ahí, en la superficie de unas aguas profundas junto al aserradero había un brillo amarillo que parecía ser metálico. De primeras, tras probar su maleabilidad, tuvo esperanzas. Tomó unas cuantas piedras amarillas y se las llevó en su gorro donde estaban el resto de hombres trabajando.
Marshall compartió con todo el grupo su descubrimiento, y durante unos días los trabajos en el aserradero pararon por completo mientras todos intentaban recoger más trozos de este metal. Con los dedos sólo no era posible, pero con un cuchillo bastaba para hacerse con grandes cantidades de metal.



III: El aserradero de Sutter y Marshall

Entonces Marshall decidió volver al fuerte, donde compartió con Sutter su descubrimiento. Inmediatamente Sutter cerró la puerta, y junto a Marshall se dispuso a seguir los pasos descritos en una vieja enciclopedia que poseía en el fuerte para comprobar si ese metal brillante era el que ambos tenían en mente. Los análisis no arrojaron ninguna duda. Las piedras amarillas que traía Marshall eran pepitas de oro en estado puro.
Tanto Sutter como Marshall intentaron mantener la noticia en secreto, pero ninguno de los dos contó con lo que pudieran hacer el resto de trabajadores del aserradero. Los rumores se extendieron rápidamente por la región, y no tardaron en ser una noticia en todos los Estados Unidos, así como en las grandes ciudades de Europa. De este modo, en tan sólo un año, California pasó a tener 90.000 habitantes.
La fiebre del oro se había desatado. Durante la década siguiente, California pasó a tener casi 400.000 habitantes y el fuerte de Sutter pasó a ser conocido como Sacramento (la actual capital de California). Muchos de estos nuevos habitantes habían llegado en busca del gran mito americano, un lugar en el que algunas personas podían llegar a ganar grandes cantidades de dinero en tan solo un día, pasando a formar parte de la riqueza de una región que hasta 10 años atrás únicamente había vivido de la ganadería y la agricultura.

https://senderoyluna.es/18-03-10th/1520632627_el+descubrimiento+de+oro+en+sutter+fort+stLXiOdd.html
https://recuerdosdepandora.com/historia/sutter-marshall-la-pepita-que-desato-la-fiebre-del-oro/
https://chrismielost.blogspot.com/2011/06/la-fiebre-del-oro-de-1848-la-maldicion.html

miércoles, 11 de septiembre de 2019

EL ASNO DE ORO Y LA METAMORFOSIS DE APULEYO


Las Metamorfosis de Apuleyo, que, según Agustín de Hipona, se conocía como El asno de oro (Asinus aureus) de Apuleyo, es la única novela latina completa que se ha podido hallar. Fue escrita en el siglo II d. C., y era una adaptación de un original griego, cuyo autor fuera posiblemente Lucio de Pratae (si es que ese nombre no deriva simplemente del personaje principal y narrador de la obra). El texto griego se perdió, pero existe Λούκιος ἢ ὄνος (Lucio o el Asno), historia similar de autor desconocido que probablemente sea una abreviación o epítome del texto de Lucio de Pratae, en la antigüedad erróneamente atribuida a Luciano de Samosata, contemporáneo de Apuleyo.
Es una obra imaginativa, irreverente y entretenida que consigna las aventuras de Lucio, joven viril obsesionado con la magia. 

Su autor, Lucio Apuleyo junto con Petronio está considerado como uno de los padres de la novela en Roma. Natural de Madaura (en la actual Argelia) donde se descubrió en 1918 una estatua erigida en su nombre, Apuleyo pertenece al grupo de los llamados "neosofistas" que ejercían como oradores ambulantes. Filósofo, mago, narrador.., paseó su facundia alrededor de aquel mundo mediterráneo durante años. 
La influencia de su obra es inmensa en la posteridad, sobre todo a partir del Renacimiento. Desde San Agustín, Marlowe o Milton pasando por Shakespeare, Gracián, Cervantes o Lope de Vega hasta Ionesco y kafka, o Ruleus, Goya y Rodin, su huella es constante en la creación artística occidental. 
Se le considera un puente en la mentalidad y la cultura oriental y su lengua está cargada de simbolismo, ritmo y belleza. 
Es una historia de caída y redención, de crisis y conversión. Se ha relacionado el relato con los rituales procesos psicológicos vinculados con los antiguos misterios, especialmente los mitos de Isis y Osiris. 
Más allá de todas estas consideraciones, la peripecia está llena de acción y dinamismo, humor, ironía y una llamativa excentricidad. Lucio convertido en asno tiene ocasión de mostrarnos la corrupción y la crueldad, la superstición y las tensiones del mundo mediterráneo de la época a través de un viaje que recuerda al Lazarillo de Tormes pasando calamidades. De hecho la novela se considera un antecedente clarísimo de la picaresca.


Narrada en primera persona por el mismo autor (Lucio), quien relata su viaje por Grecia, pleno de aventuras, encantamiento y magia. En su camino a Tesalia (con el fin de resolver asuntos de familia), Lucio se encuentra con dos viajeros; el primero de ellos, de nombre Aristoómenes, le relata una historia tétrica sobre hechizos y artes ocultas; motivado por el relato, el joven Lucio decide indagar a profundidad todo lo relacionado con el oficio de magos y enchiridiones.
A su llegada a Ipata, toma como lugar de hospedaje la casa de Milion y Pánfila; él es un rico y avaro personaje y ella una bruja, dedicada a toda una clase de sesiones con grimorios y pantáculos.
Birena, parienta de la madre de Lucio, le ofrece alojamiento en su palacio y la advierte contra las artes de Pánfila, pero todo es vano ya que Lucio está obsesionado por saber de magia llegando hasta ganarse la confianza de la criada de Pánfila, de nombre Fótide, quien promete enseñar las artes de su ama.
La curiosidad de Lucio lo lleva a presenciar un día la transformación de Pánfila en macho cabrío, intrigado por este hecho sobrenatural, decide entrar al cuarto donde la hechicera prepara sus brebajes; el joven desea transformarse en pájaro pero, por equivocación de Fótide, se ve convertido en un asno. Fótide promete que en la mañana siguiente deshará el encantamiento haciéndole comer una variedad de rosas. Lucio se resigna a esperar el día siguiente con esa incómoda apariencia, aunque su mente y pensamientos se conservan. Para desdicha de Lucio, unos ladrones asaltan la casa de Milón y roban todas sus joyas y las cargan en el asno que trata de resistir invocando el nombre de César, pero solo consigue exhalar un rebuzno.
Los ladrones, disgustados, propinan al asno una soberana paliza. Mas adelante, Lucio encuentra sus rosas salvadoras pero es amenazado con un bastón por el hortelano, allí, en la cueva de los ladrones, donde escucha de labios de la guardiana la historia entre amor y psique.
Lucio o el asno, que es lo mismo, comienza a recibir las experiencias de su peregrinar en manos de sus distintos amos, conoce las vergüenzas, miserias e injusticias del género humano.
Sus últimos amos son una pareja de hermanos al servicio de un rico señor; un día cualquiera entra a la cocina y devora la comida que se había preparado para el dueño; este al observar el comportamiento tan particular del asno quien comía “como cualquier cristiano”, decide amaestrarlo y lo convierte en un asno muy sabio. Al que exhibe con orgullo.
Un día en que su amo pretendía llevar a cabo una representación, en la cual el debía unirse con una mujer, decide fugarse, llega a la costa y se sumerge en el mar, en busca de purificación. Allí mismo invoca a la diosa Isis, suplicándole que le devuelva su forma humana; la diosa se aparece ante él y lo instruye para que al día siguiente asista a una procesión que se realizará cerca de allí y coma las rosas que habrán de restituirle su forma corporal. Lucio obedece el mandato de la diosa y, al día siguiente recibe del sacerdote (que ha sido previamente instruido por la diosa) las rosas, las come y recobra su forma humana ante el asombro de los asistentes.
La novela tiene una moraleja: el hombre que se deja llevar por la curiosidad y los bajos instintos pierde su naturaleza humana y sólo mediante la misericordia de la diosa madre, a través de las rosas que simbolizan las virtudes del alma, puede llegar a redimirse.

Tan sólo me resta señalar algunas consideraciones personales. En efecto, la lectura de “El Asno de Oro” resulta bastante impresionante por todas las características . Pero, voy a remitirme únicamente a la valoración de una de las cosas que más me ha llamado la atención: la crueldad y frialdad con la que esta obra nos relata en ocasiones situaciones vejatorias o de tortura. Uno de los ejemplos más representativos de este aspecto se encuentra, bajo mi punto de vista, en el Libro V I, cuando los ladrones describen la manera de dar muerte al asno y a Cárite tras su intento frustrado de huida: “Degollemos el asno al amanecer metémosle a la muchacha desnuda en su vientre, previamente vaciado de las entrañas, de manera que le quede el cuerpo todo en la cárcel del animal, excepto la cara, y luego pongamos al asno embutido en una escarpada roca, expuesto a los ardientes rayos del sol. De esta manera, los dos a la vez tendrán que pasar por todos los suplicios y ella padecerá las fauces de las fieras cuando los gusanos corroan su carne  cuando por el calor tenga que soportar una terrible pestilencia y se consuma de hambre ni siquiera va a poder darse muerte a sí misma porque no tendrá las manos libres”. Resulta escalofriante leer la perpetración de un plan tan cruel, la de una mente retorcida que no persigue ya aplicar castigo con su tortura, sino simplemente el suplicio de las víctimas por sí mismo. Por otra parte, el hecho de que esta descripción maquiavélica , y muchas otras que se relatan, no vaya acompañada de un enjuiciamento y rechazo moral, puede ser la manera más drástica de Apuleyo de denunciar precisamente esa falta moral, pues produce en el lector un impacto mucho mayor. Con razón algunos autores han encontrado en “El Asno de Oro” un precedente claro de la Picaresca. Lucio bien podría compararse con un “Lazarillo” que, pasando de amo en amo, no dispone más que de su ingenio para sobrevivir; sufriendo hambre, malos tratos y miserias, retrata a través de su peripecias una sátira social y religiosa.
Si bien la calidad del estilo literario de Apuleyo merece segundas lecturas de su obra para una apreciación más completa, ya desde el primer contacto con la novela se hace palpable el gran dominio del lenguaje del autor por el que sabe acomodar con maestría el lenguaje a las distintas situaciones. Dicha maestría, a mi parecer, consiste en gran medida en la manera en la que Apuleyo va conduciendo al lector por los distintos niveles de narración sin que éste perciba un cambio chocante o brusco en la línea narrativa general. Es decir, tan pronto te sumerge en un ámbito descriptivo de bajeza y depravación como, acto seguido, te eleva suavemente al ámbito de la reflexión moral y social de su época, sin que se produzca un corte brusco en el desarrollo de la obra. Esto lo consigue a través de los distintos planos narrativos que implanta desde el primer momento (lo anteriormente referido sobre su juego con las personas gramaticales y con los tiempos de los distintos relatos).
Durante la lectura de la novela se aprecia un cierto carácter autobiográfico de la vida del propio Apuleyo, que se acentúa con más claridad para mi gusto en el último libro. En “El Asno de Oro” se encuentras referencias indirectas y directas a la vida de su autor. Sobre las primeras, tenemos el constante despliegue de sus saberes de diferentes materias, el empleo útil en la narración de las técnicas de oratoria, su incierta relación con el mundo de la magia y sus ciertas experiencias con las religiones de origen oriental que se fueron infiltrando poco a poco en la época del autor. En cuanto a las referencias directas, éstas se concentran básicamente en el Libro XI, cuando el protagonista tiene contacto físico y espiritual con dichas religiones y acaba ejerciendo la abogacía en Roma. Respecto a la curiosidad y devoción del protagonista (reflejo del autor) por la magia, se me plantea la duda de si lo que persigue Apuleyo es hacer una sátira sobre las acusaciónes de los amigos de su mujer,pero es simplemente una suposición...
https://es.wikipedia.org/wiki/Las_metamorfosis_(Apuleyo)
http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/la-metamorfosis-o-el-asno-de-oro-novela--0/html/ff08e70a-82b1-11df-acc7-002185ce6064_1.html
https://www.google.com/search?sxsrf=ALeKk00yT6Qvi9ef_rM35ZtvCSOwmsEhNw:1606770377586&q=el+asno+de+oro+resumen&sa=X&ved=2ahUKEwjMvN2MlqvtAhX0BGMBHQ6GASwQ1QIoAHoECAcQAQ&biw=1536&bih=750&dpr=1.25
http://www.enciclonet.com/articulo/apuleyo-de-madaura-lucio/

martes, 3 de septiembre de 2019

CUANDO LAS IGLESIAS NO ERAN SOLO PARA LA ORACIÓN


En la España del Siglo de Oro,la obligación de asistir a Misa se aprovechaba para relacionarse,hacer negocios,galantear...
Durante la Edad Media,la Iglesias servian para cosas muy distintas de los Oficios Divinos: de almacén,de refugio o incluso de sala de teatro o baile.Las Misas no siempre tenian el minimo decoro,sino que se aprovechaban para hacer negocios o para cortejar a las damas.El Concilio de Trento (1545-1563) ,dentro de sus medidas de reforma de la Iglesia católica,se propuso corregir estos abusos.Asi,a finales del siglo XVI,el Obispo de Barcelona insistia en que " se observe en la Iglesias  tranquilidad ,reposo y silencio. Y no se permitan bailes  (...) ni se representen farsas o comedias" Tambien se procuro suprimir ritos populares de tipo carnavalesco,como el del obispo niño o el obispillo,en el que un joven vestido de obispo ocupaba el sitio de los clérigos en la fiesta de los Inocentes y oficiaba las ceremonias.En Gerona,esta practica habia degenerado en franca irreligiosidad, y el cabildo ordenó "que nadie en la dicha Iglesia haga caer unos sobre otros ,ni lleven lleven al dicho "bisbetó" (obispillo) bailando por la Iglesia,ni vayan el dia de los inocentes ni otros dias con difraces ,ni se burlen de la lectura de los Evangelios,de la Epístolas, ni los Salmos.
Tambien se reafirmó la obligatoriedad de asistir a Misa, y los párrocos debian de registrar en un libro su cumplimiento por los fieles .Los domingos y fiestas en que la Iglesia obligaba a ir a Misa pasaban generalmente de noventa,y en algun obispado eran la tercera parte de los dias del año.Este número resultaba tan elevado que los párrocos dispensaban con facilidad a los agricultores y a los asalariados mas modestos para que pudieran recoger las cosechas o atender necesidades perentorias.Tambien se excusaba la asistencia a Misa cuando oirla " es detrimento de su vida,honra y hacienda,como si el hombre honrado no tuviera capa o calzado". Tampoco pecaba "la mujer dejando de oir Misa cuando su marido no quiere que salga de casa y si sale la riñe y hay poca paz".



Tradicionalmente la Misa no requeria la participación de los fieles.Estos se mantenian como asistentes pasivos,pues no entendian el latin que utilixaban los sacerdotes, y en muchos casos ,ni siquiera veian lo que sucedia en el altar, ya fuera porque estaban en una Capilla lateral o porque una tribuna alzada a la entrada del coro obstaculizaba la visión.La ignorancia del latin provocaba situaciones cómicas .como la que parodia Gaspar Lucas Hidalgo en "Dialogos de apacible entretenimiento" (1604),sobre un anciana rezadora que,durante la plegaria "Confiteor Deo omnipoeinti beatae Maria ,decia " Los confites de Dios,los canelones de la Virgen y la gragea de todos los santos me sustenten el alma". O la pulla que, en la misma obra,lanza otra beata cuando "por estar muy apretada la gente en la Iglesia, no podia un hombre que estaba detrás de ella besar la tierra como los otros y ,como no se pudo apartar la anciana para hacerle lugar, le dijo,señalando con la mano sus propias asentaderas : "Aqui podeis besar,hermano, que todo es tierra y aun peor".
La Misa era sobre todo una reunión comunitaria que favorecia las relaciones sociales ; la parte en la que el cura oficiaba no era necesariamente la mas importante. Un canónigo se quejaba de que muchos fieles entraban cuando la Misa estaba empezada,se iban antes de que terminase y tenian el "gran mal y abominable costumbre de hablar y comenzar a tratar de cosas" .Tambien confundian el ritual (muchas veces estan sentados cuando deben estar de pie y viceversa) y se enojan cuando la Misa se prolonga...La inasistencia a Misa o la asistencia incompleta se daba sobretodo entre los hombres, que tenian el la taberna un centro donde reunirse ,un iglesia alternativa libre de control eclesiastico.
en los testamentos era usual dejar "el alma como heredera" ,una fórmula por la que se legaba dinero para la celebracion de Misas,de modo que los acreedores del difunto no podian cobrar sino lo que sobrara tras el abono de las mismas.La inflación de Misas en los testamentos ( hubo testadores que encargaron tres mil Misas en tres mil dias sucesivos) provocaba la saturacion de listas de espera y muchas Misas no llegaron a celebrarse nunca,con el consiguiente "peligro" para las almas.
Las exageradas expresiones de piedad que encontramos en la España del Siglo de Oro no parecian incompatibles con la ausencia de la verdadera devoción .
"La falta de devoción de algunos y su mascarada religiosa( escribia el viajero frances Bertaut en 1659) resulta dificil de comprender. "Nada es mas risible que verlos en Misa con grandes rosarios colgados del brazo,cuyas cuentas van pasando sin dejar de enterarse de cuanto ocurre a su alrededor , y pensando muy poco en Dios y en su sacrificio". Segun Álvarez de Colmenar, a principios del siglo XVIII las mujeres de la nobleza seguian oyendo Misa en su Capilla particular y a veces desde el lecho. "En ocasiones van a la Iglesia, y hy quien oye doce misas al dia. Pero gran parte de la veces no van a orar ,sino en busca de citas y galanteos y durante la Misa hablan a sus galanes con los ojos,lenguaje que los españoles entienden maravillosamente.


                       

Como podemos ver,la asistencia a Misa encubria fines mundanos .Algunas damas ,con el rostro cubierto por el velo y con séquito de doncellas, dueñas y pajes,acudian a la Iglesia para ser requebradas o mantener conversaciones frívolas. Los pisaverdes no les iban a la zaga en irreverencia...Escribia Francisco Santos " todos juntos aguardan una Misa breve, y ya hartos de murmurar... se componian el pelo y tientan la golilla;luego se componen las ligas...luego miran a todas partes ,en particular donde hay damas".A principios del siglo XVII en Madrid ,se celebraba la llamada Misa de las Marias ,porque a ella asistian estrellas del teatro, como Maria Calderon,Maria de Córdoba y Maria Rimelque,que atraian a multitud de admiradores.
Refiriendose al erotismo durante las ceremonias religiosas,el nuncio de Madrid tuvo que prohibir en 1690 que los caballeros ofrecieran agua bendita a las damas a la salida de los Templos para citarse con ellas disimuladamente, y algunos moralistas emitieron sesudas consideraciones sobre si las Iglesias deberian ser consagradas de nuevo cuando alguien habia fornicado en ellas. El escritor Juan de Zabaleta afirmaba,en 1654,que los templos eran lugar de encuentro frecuente para los galanteadores,los cuales encontraban 2mirando a las mujeres por entrambos lados",mientras estas se hallaban "holgandose de ser miradas".Aun mas inquietante que el comportamiento de las damas y galanes era el de las cortesanas que acudian asiduamente a las Iglesias, y el de los adulteros ,que oyen "misa alegres y obstinados en su culpa.Hácele a la mujer la seña convenida para que se vean en la parte que suelen. El atiende gustoso y hace,casi invisible,los ademanes de la obediencia.Ella toma el camino de su casa contenta de haberlo visto: el sale de la Iglesia deseando que llegue la hora señalada de ir a ejecutar sus mal sufridos deseos.     
Bibliografia:
Antonio Fernandez Luzon ( Historiador)
Cambio cultural Social del Siglo de Oro ( H.Kamen)