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martes, 17 de marzo de 2020

EL CASTILLO DE BRAN Y LA"POSIBLE" HISTORIA DE DRACULA




La gran cantidad de libros, series televisivas y películas sobre vampirismo ponen en evidencia la enorme influencia del conde Drácula. Muchos no dudan de su origen histórico pero otros creen que es el fruto de una exagerada imaginación. Les invito a conocer la "posible" historia  y recorrer el castillo a través de las imágenes.
La Historia también tiene su historia
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Podemos situar su presentación pública en la novela del irlandés Bram Stoker, de 1897, donde presenta a su protagonista, Vlad Drăculea, como un hombre vampiro. La historia sirvió de base para el film Bram Stoker’s Dracula, dirigida por Francis Ford Coppola, con la actuación estelar del multifacético Gary Oldman.
Los que vieron la película recordarán que el joven abogado londinense Jonathan Harker (interpretado por Keanu Reeves) viaja a la Transilvania llevando unos documentos que el famoso conde debe firmar. En el castillo descubre no sólo que se ha convertido en su rehén sino que Drácula es un vampiro que perdió su amor hace varios siglos.
La novela tiene varios antecedentes literarios que confluyen en la creación del famoso personaje que se nutre de sangre humana; incluso se dice que la historia original le fue confiada por el húngaro Arminius (Armenio) Vámbéry. Del mismo modo, la película de Coppola tiene precedentes, entre los que se destacan Nosferatu el vampiro, de 1922, dirigida por F.W.Marnau, Drácula, de 1931, dirigida por Tod Browning e interpretada por Bela Lugosi y Drácula, de 1958, dirigida por Terence Fisher, con la recordada actuación de Christopher Lee.
Se ha postulado que para ubicar su novela en un remoto castillo en los Cárpatos de Transilvania, Bram Stocker se sirvió de dos obras: una de Emily Gerard, La tierra más allá de los bosques, de 1888, y un informe sobre los principados de Valaquia.



El Castillo de Bran (en rumano: Castelul Bran; en alemán: Schloss Bran; en húngaro: Törcsvári kastély) se ubica en la actual Rumania. Alrededor de él ha crecido la ciudad turística de Bran. Su fama proviene de la novela, pero digamos que es una de las pruebas más contundentes del triunfo del marketing sobre la Historia, porque Vlad III Drăculea (en rumano, Vlad Țepeș), el personaje histórico que inspiró a Stoker, pasó muy poco tiempo en el Castillo. Este Drácula, conocido como El Empalador, vivió en el siglo XV y luchó contra los turcos sarracenos que habían invadido Europa luego de las Cruzadas. Desde luego, no era un murciélago chupasangre ni nada parecido. Cuando se erigió la actual fortaleza (finales del siglo XIV) la zona pertenecía a Hungría. Hoy se visita desde la bella ciudad rumana de Brasov, y aunque no hay ninguna evidencia de vampirismo, sigue siendo una lugar preferido para góticos, y otras tribus urbanas de corte dark.
Un detalle interesante es la mención del Chupacabra, un personaje del imaginario popular centroamericano. Dice el texto en inglés del castillo que a este conocido mito, muy extendido en Honduras, se le adjudican más muertes que a todos los vampiros de la Historia.
Viajemos a través de las imágenes....


Vista exterior, a la llegada


 
Cruz en la base del edificio

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Vista interior. El retrato que se observa al fondo es de Vlad III Drăculea (en rumano, Vlad Țepeș).

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Vista de la biblioteca.


Vista del patio interior del Castillo de Bram que se observa desde una de las ventanas del edificio.


Armas y escudos expuestos en una sala.


Una de las antiguas cerraduras.

 
Da cierto temor pensar que Drácula en verdad existió.
Pero fué un personaje real...
Lo que sigue son hechos reales tomados de la historia y por la crudeza y la crueldad de estas acciones no debería ser leído por personas sensibles. Yo mismo al leer su historia , todavía siento espanto, no salgo de mi asombro de pensar que existió una persona que pudiera a sangre fría hacer todas estas cosas.
Era un sanguinario príncipe rumano, empalador, asesino, descuartizador y cruel torturador de personas. Daba a sus enemigos una atormentada muerte.
En mi opinión creo que tiene que estar entre las tres personas mas diabólicas, crueles y sanguinarias de toda la historia.
Nada que ver las películas de terror que vemos acerca de drácula porque la brutal realidad que se vivió es ampliamente más aterradora que la ficción que se plasma en los films.


Su verdadero nombre era Vlad Tepes III, (1428-1476), nació en la ciudad de Sighisoara, situada en la provincia de Transilvania, actual Rumanía en el año de 1428 y murió asesinado en el año de 1476, a los 48 años de edad en las cercanías de Bucarest, donde fue decapitado.

Aun se conserva la casa donde nació y en Bucarest hay un documento que da fe del nacimiento de este personaje.
Se conserva en buen estado también el castillo donde vivió, el que todavía posee un aire de misterio, con algunas habitaciones hechas dentro de la piedra que rodea el lugar, mobiliario original usado por Vlad y con escaleras en espiral que no conducen a ninguna parte.
Fue hijo del cruel Vlad Dracul, príncipe de Valaquia, llamado "El Diablo" y de donde viene el apodo de Drácula, que significa hijo de Drácul, es decir, "Hijo del Diablo".
Pronto el hijo superaría con creces las espantosas atrocidades de su padre.




Al decir que era empalador me refiero a que atravesaba a muchas de sus victimas por el ano o vagina, (los mas afortunados eran clavados por la espalda o por el abdomen) con un largísimo palo sin punta, ya que esto aseguraba el mayor dolor, el cual salía por la boca o por el hombro y luego clavaba ese palo en el suelo en forma vertical aún con la victima arriba y viva, para que por efecto del peso la persona fuera cayendo lentamente y enterrándose cada vez mas el palo en su cuerpo.

Muchas de las victimas todavía estaban vivas cuando llegaban al piso, lo que hace suponer que los encargados de la ejecución evitaban atravesar el corazón para prolongar mas la agonía de sus victimas. En algunos casos la piel era clavada con un clavo al palo para mantenerlo por más tiempo arriba hasta que se desgarrara la piel y así comenzar su descenso por el palo. Era una de las maneras más espantosas de morir imaginables pues era lento y doloroso.
Su macabra mente se fue formando desde niño al tener una infancia marcada por las desgracias y los malos ejemplos, al observar las atrocidades que hacía su padre, criado en un entorno de guerra, torturas, asesinatos y salvajadas totalmente apartado de Dios.
Fue rehén de los turcos a los 13 años de edad cuando fue entregado junto con su hermano Randu por su propio padre como muestra de sumisión al Sultán y como garantía de no atacarlos. Luego de un tiempo su padre y su hermano Mircea fueron asesinados por los boyardos.
Su padre fue apaleado hasta morir y su hermano enterrado vivo, por lo que el corazón de Vlad fue llenándose de un creciente odio.
Se cree que aprendió de los turcos algunas formas de tortura y la forma de ejecutar por empalamiento. A pesar que los turcos lo educaron y recibió buen trato, este no se plegó a sus deseos ni se convirtió al islamismo y aun cuando posteriormente lo ayudaron a tomar el trono de Valaquia les llegó a tomar un aborrecimiento acérrimo que lo llevó a traicionarlos varias veces, incluso llegando al extremo de hacer alianzas con los asesinos de su padre y luchar en batallas contra ellos, hasta llegar a morir a mano de los turcos.
Con la ayuda de los turcos llegó a ser príncipe de Valaquia en una época de la edad media dominada por las ambiciones de los monarcas europeos que buscaban ampliar sus territorios y vivían en continuas guerras. A pesar de que en esta edad media abundaban por Europa monarcas insensibles, de malvado corazón y dureza de alma, no hubo ninguno que por su brutalidad, crueldad y ensañamiento al matar se comparara con este sanguinario homicida.

Llegó a ser el más temido de todos los monarcas europeos de la edad media y hasta asesinó a sangre fría por motivos fútiles a su misma población, incluso a sus amantes. Impuso leyes en su territorio cuyas infracciones eran castigadas con las más afrentosas muertes. Alcanzó los mas oscuros extremos de cualquier mente siniestra de matar incluso a los bebés por empalamiento.



Muestra de su perturbada mente puede verse en los grabados que se conservan, donde puede apreciarse cuando Vlad Tepes desayunaba en medio de sus victimas empaladas y otras siendo descuartizadas.
Aunque el empalamiento era, evidentemente, la diversión favorita de Vlad, también gozaba con la aplicación de otros métodos a quienes de un modo u otro le habían hecho enfurecer, normalmente en la intimidad de sus castillos.

Entre los métodos de tortura favoritos del Príncipe de Valaquia se contaban también la amputación de miembros, nariz y orejas; la extracción de ojos con ganchos calientes al rojo vivo; el estrangulamiento, la hoguera, la castración, el desollamiento, la exposición a los elementos o a fieras salvajes, el vaciado de ojos, la parrilla y la lenta destrucción de las distintas partes del cuerpo.


Un delegado papal en la corte húngara lo describió así: "No era muy alto, pero sí corpulento y musculoso. Su apariencia era fría e inspiraba cierto espanto. Tenía la nariz aguileña, fosas nasales dilatadas, un rostro rojizo y delgado y unas pestañas muy largas que daban sombra a unos grandes ojos grises y bien abiertos; las cejas negras y tupidas le daban aspecto amenazador. Llevaba bigote, y sus pómulos sobresalientes hacían que su rostro pareciera aún más enérgico. Una cerviz de toro le ceñía la cabeza, de la que colgaba sobre unas anchas espaldas una ensortijada melena negra."
Por ser su ejército tan reducido empleó tácticas de guerrilla como tierra quemada, envenenó pozos de agua y envió enfermos de tuberculosis a los campamentos enemigos.

En las ciudades donde no lo aceptaban como su príncipe fue despiadado. Se realizaron ejecuciones de hombres, mujeres y niños, como en los casos de Brasov y Sibiu, ambas ciudades habitadas por colonos alemanes que no querían comerciar con él o que no querían pagarle tributo.

Con ello iniciaría su carrera de brutales masacres, entre las que se le atribuyen el exterminio de cien mil personas de las quinientas mil que habitaban la región entre 1456 y 1462, hechos detallados en documentos y grabados de la época, que pusieron de manifiesto su gusto por la sangre y el empalamiento, por lo que se le comenzó a llamar “Tepes” que significa en rumano: empalador.
Una de sus acciones de masacre masiva fue en su venganza contra los boyardos, asesinos de su padre y de su hermano mayor. Vlad llevó a cabo esta venganza en Pascua de 1459, invitando a los boyardos a una gran cena de Pascua pidiéndoles a estos que se pusieran sus mejores galas.

Cuando terminaron de cenar, Vlad mandó empalar a los más viejos, mientras que a los jóvenes les obligó a ir en una larguísima caminata hasta un castillo en ruinas en Targoviste, muchos perecieron en el camino, pero los que llegaron aún con vida, fueron obligados a construir el castillo de Drácula, sin despojarse de sus preciosas ropas de gala, que quedaron convertidas en harapos, mientras, obligados a construir el castillo, iban muriendo de cansancio y agotamiento ante el deleite del Empalador.

A Vlad le gustaba organizar los empalamientos multitudinarios con formas geométricas. La más común era una serie de anillos concéntricos alrededor de las ciudades. La altitud de la estaca indicaba el rango que la víctima había tenido en vida. Con frecuencia, Vlad los dejaba pudriéndose durante meses, ocasionando en el ambiente un espantoso olor nauseabundo a carne descompuesta. Un ejército turco que pretendía invadir Rumania se volvió atrás, aterrado, cuando encontró a varios miles de empalados descomponiéndose en lo alto de sus estacas, a ambas orillas del río Danubio.
Otra de sus actuaciones en su reinado fue cuando la población se quejaba de los continuos robos que sufrían por parte de ladrones en sus territorios, además de los pobres, que según Vlad no aportaban nada al país. Para erradicar esto propuso un gran festín en una gran casa de las afueras de las ciudades para pobres, ladrones, tullidos, leprosos, enfermos, pordioseros, en donde las grandes viandas y el vino estaban por doquier.

Cuando ya todos estaban bien servidos de comida y borrachos de vino, Vlad y su guardia se plantaron en la casa y preguntó a todos los allí reunidos si querían una vida sin privaciones ni preocupaciones y que todos los días se dieran festines como aquel, a lo que los mendigos y demás personas respondieron que sí y que había sido el mejor día de sus vidas. Vlad les sonrió y mandó a sus soldados que cerraran todas las puertas de la casa y prendieran fuego sobre ella. Nadie quedó con vida. Eliminó la pobreza acabando con los pobres. Estas atrocidades se fueron repitiendo con todos los mendigos en cada comarca de su principado. Llegaron a morir 3.600.
En 1461 derrotó al comandante turco Hanza en una emboscada en la frontera. Al capturar al turco le cortó los pies y las manos y lo dejó en la frontera para que sus compatriotas lo recogieran.
En 1460, 10.000 hombres fueron empalados en Sibiu. En 1461 Mehmed II, el conquistador de Constantinopla, un hombre al que no se le conocía precisamente por su repugnancia ante la efusión de sangre, se volvió a la susodicha ciudad enfermo de violentos vómitos ante la visión del Bosque de los Empalados.

Este peculiar "Bosque" era un valle donde se habían talado todos los árboles para obtener estacas. Estacas suficientes para empalar a más de 23.000 prisioneros turcos, húngaros, rumanos, búlgaros y colonos alemanes y sus familias empalados allí mismo, repartidos por todo el valle, en lo alto de los palos. Éste hecho lo dejó escrito el propio Vlad ya que mandó una carta el día 11 de enero de 1462 al rey de Hungría, en la que escribió que había empalado a veintitrés mil, ochocientos nueve personas y lo sabía bien ya que fueron cortando la cabeza a cada uno para facilitar el recuento. Además de la carta también envió al rey húngaro dos grandes sacos con orejas, narices y cabezas de sus víctimas.

En 1462 los turcos ocuparon Valaquia conquistando su capital Tirgoviste, y Vlad huyó a Hungría para pedir protección, al ver esto su esposa se suicidó tirándose al río y su hijo murió durante la escapada, pero el rey de ese país lo mandó encarcelar durante doce años en el castillo de Visegrád y posteriormente en Budapest, donde recibía un trato especial ya que el rey de Hungría le tenía como si fuera un visitante del castillo y ni siquiera llegó a estar entre rejas. Durante su cautiverio mantuvo su sangriento sadismo matando y torturando palomas y ratones. En 1473 recuperó su libertad y su trono en 1476, el mismo año de su fallecimiento.

En 1476 Vlad Tepes halló la muerte en una emboscada cuando los turcos lo sorprendieron desprevenido con una escolta de sólo 200 hombres de su guardia moldava, los cuales también fueron asesinados y sólo sobrevivieron 10 de ellos, aparentemente se suscitó una lucha desigual ante la superioridad numérica de los turcos. Vlad Tepes fue decapitado y su cabeza fue enviada a Estambul y exhibida públicamente.
El lugar oficial de su entierro es el monasterio de Snagov, cerca de Bucarest. El misterio rodea esta tumba, en la cual se observan inscripciones, graffitis y retratos de el. De una excavación que se realizó en 1931 se tienen dos versiones: una es la de una tumba vacía y la otra es que se encontró un cuerpo sin cabeza con ropajes lujosos.


 



Algunos historiadores defienden a este personaje de mente mórbida y desquiciada, tan malo era que ni siquiera el más loco de los enfermos podría concebir unos actos de crueldad tan grandes. Algunos historiadores pretenden que lo vean como un héroe que defendió los intereses de su país ya que esa zona siempre fue vista como territorio a conquistar.
Contó siempre con un ejercito muy reducido lo que ha llevado a algunas personas a tratar de reivindicar su causa diciendo que su crueldad se justificaba porque era una forma de mantener atemorizados a los enemigos para evitar la invasión, pero nada justifica este ensañamiento en el matar con tanto dolor, incluso por empalamiento a los bebes, niños y mujeres inocentes.

Su facilidad para decidir la muerte de las personas se muestra en este ejemplo: una persona de su mismo entorno que se quejó del mal olor que despedían los cadáveres empalados fue a su vez ejecutado por empalamiento desde el palo más alto para que pudiera a esa altura “respirar un aire más puro”.
 


En el año 1976 el presidente rumano Nicolás Ceaucesco declaró héroe nacional a Vlad Tepes al cumplirse 500 años de su muerte y en el año 2004 se acuñó una moneda con su figura por ser éste una de las principales personalidades nacida en Rumania, homenajes de los que discrepo porque no puede rendirse distinción a quien asesinó bárbaramente a mas de 100.000 personas y dejó para la posteridad la historia real de horror mas espantosa que se haya conocido.

https://pablobedrossian.com/2015/05/24/una-visita-al-castillo-del-conde-dracula-por-pablo-r-bedrossian/
https://www.libertaddigital.com/cultura/historia/2020-08-21/el-falso-y-conocido-castillo-del-conde-dracula-donde-esta-el-verdadero-1276662792/
https://es.wikipedia.org/wiki/Castillo_de_Bran


miércoles, 14 de agosto de 2019

DRACULA DE BRAM STOKER.....EL ETERNO MITO



La dificultad de hacer una reseña, radica en cómo empezarla de forma que llame la atención desde el primer momento, máxime cuando tras leer el título a más de uno o de una se le puede enarcar una ceja de extrañeza, sin poder evitar asociar el encabezado a las tan conocidas versiones cinematográficas del tenebroso personaje.
Por eso, reseñar Drácula comporta no pocos riesgos sabedor de que nos hallamos ante un blog de “narrativa histórica” y, claro, puede argüirse que escribir sobre la obra de Bram Stoker es una temeridad por mi parte por el escaso acomodo en sus hilos. Sin embargo, trataré de incardinarlo, buscando los convenidos nexos para ello, sin extenderme en exceso.


La base para reforzar el personaje la encontró Stoker en el libro An Account of the Principalities of Wallachia and Moldavia (un informe sobre los principados de Valaquia y Moldavia) escrito en 1820 por William Wilkinson, cónsul británico en Bucarest y en cuya lectura le llamó inmediatamente la atención la palabra Drácula. El hijo del dragón. El diablo. Voivoda Drácula. Conde Drácula. El libro de Wilkinson es la única fuente de información demostrable consultada por Stoker al respecto del Drácula histórico, cuya tenue relación con el vampiro literario ha sido enormemente exagerada desde entonces. Pero existió realmente. Drácula y sus generaciones. Desde los tiempos en los que Ladislao, Rey de Hungría, se alió con el voivoda Drácula para guerrear contra los turcos, consiguiendo que Valaquia dejara de pagar tributos hasta el año 1444. Cabe destacar que esta alianza y las posteriores les salieron mal, puesto que acabaron (mediante tratado) pagando tributos a perpetuidad.
Hecha esta breve introducción histórica,hora es de entrar a analizar la obra.



El argumento de la novela es el consabido y aquí no se engaña a nadie. Trata, ni más ni menos, de las maquinaciones del Conde para perpetuarse en el tiempo alimentándose con la sangre de sus víctimas.
Sin embargo, lo grandioso de la novela no radica en ese argumento hasta cierto punto “superficial”, si se me permiten esta expresion. Es su forma de enfocar la narración, el trazado de las líneas maestras por las que discurre la acción, la conexión de los escenarios, la descripción de lugares y situaciones, la personalidad de los protagonistas, la brillantez de sus diálogos, los mensajes ocultos que subyacen entre líneas y la complicidad autor-personaje-lector lo que la convierte en una obra maestra que, por el divino arte de la letra, “secuestra” al lector que permanece enganchado al libro desde la primera nota del diario hasta el desenlace final. Uno se olvida rápido del cine y se embarca, con la misma facilidad con la que el Conde atrae a sus víctimas, a “chupar y deshuesar” página tras página para acabar borracho de puro gusto literario.



Las primeras sesenta páginas que describen con maestría inigualable el viaje (a través de las regiones de Transilvania) de Jonathan Harker al castillo del Conde es un verdadero canto a la técnica narrativa del suspense, en su más amplia acepción. El arribo de Drácula al puerto de Whitby a bordo de la goleta Deméter en medio de una tempestad, con el escalofriante aderezo de portar un hombre muerto atado al timón y el posterior desembarco de un perro enorme en medio de la noche no tiene parangón en la literatura de terror, pues atenaza y sobrecoge todo su relato. El episodio de Lucy (tan entrañable en su compostura) en el que se mezclan sentimientos encontrados a través de la lucha de sus admiradores;para salvarle la vida,está tan dulcemente escrito por Stoker que inundan de tristeza y angustian,porque se adivina el destino de la hermosa muchacha. Los episodios de brillantez mental y trastornos del pobre Renfield desorientan al doctor Seward porque percibe que algo sabe y algo oculta, indicios con los que el autor juega y transmite en clave de secreto a lo largo de las entrevistas que tuvo con él. La agonía de Mina Harker, que durante toda la novela acompaña al resto de personajes y se convierte en eje vertebral de gran parte de la trama y, finalmente, la entrada en escena del doctor Van Helsing, guía y luz de todos para salir del angustioso túnel en el que se hallan sin remedio, constituye un tesoro literario del que no deberíamos prescindir.


Los inquietantes capítulos están escritos y engarzados con considerable arte y astucia, con inconfundible poder literario. No cabe duda de que cualquier lector forjado se impresionará bastante pero, asimismo, disfrutará con el pasaje en que Harker ve al Conde “emerger por la ventana y empezar a descender reptando por el muro del castillo, cabeza abajo sobre aquel terrible abismo, con su capa ondulando a su alrededor como unas enormes alas”.
Es una novela fascinante y, al propio tiempo, desconocida a nivel argumental. Primero, por el público en general, que está educado en las andanzas del vampiro transilvano a través de la pequeña y gran pantalla y desconocida también a niveles más profundos por aquellos lectores que se limitan a contemplar Drácula como una simple novela de horror y aventuras, pasando por sus páginas con la misma ligereza con la que caminarían de puntillas por encima de una capa de hielo sin sospechar que, bajo sus pies, se extiende un lago abisal y pantanoso, repleto de secretos y monstruos.

       
En un alarde de auténtico modernismo para la época, Bram Stoker no sólo lleva a su último extremo la novela epistolar, sino que además dinamita por completo las estructuras narrativas clásicas, alternando diferentes tipos de medios y lenguajes, rompiendo la cronología, prescindiendo absolutamente de un narrador omnisciente que revele la auténtica naturaleza de los hechos, e incluso introduciendo un inusitado juego lingüístico, ya que los protagonistas no sólo son autores de los documentos que conforman la novela, sino que la transcriben y la ordenan, permitiendo asistir al propio lector al proceso de construcción de la misma.
¿Defectos?…por más que los busco, no los encuentro.
?
https://www.lavanguardia.com/cultura/20200214/473543303493/dracula-vampiro-historia-exposicion-madrid-curiosidades.html
https://margencero.es/articulos/new03/dracula_bram_stoker.html
https://elantrodelosvampirosyotrosmonstruos.blogspot.com/2017/11/dracula-de-bram-stoker-la-eternidad-del.html?m=0