viernes, 27 de marzo de 2020

LOUIS ARAGON EL SURREALISMO Y LA LITERATURA OCCIDENTAL DEL SIGLO XX





Poeta, narrador, ensayista, periodista y traductor francés,Autor de una original y renovadora producción poética que le sitúa entre las figuras cimeras de la Vanguardia, fue uno de los fundadores y difusores -junto a André Breton ,Paul Éluard y otros grandes poetas franceses de su tiempo- del movimiento surrealista, y uno de los creadores más influyentes en la literatura occidental del siglo XX. Sobresalió, además, por su obra narrativa -bien es verdad que un tanto eclipsada por la brillantez de su corpus lírico-, así como por su constante labor de agitador político e ideológico, plasmada en numerosos ensayos y artículos periodísticos.
Inmerso en los principales foros y cenáculos literarios del París del primer tercio del siglo XX, Louis Aragon se dio a conocer como escritor merced a un poemario titulado Feu de joie (Fuego de alegría), opera prima que sorprendió gratamente a la crítica especializada, que subrayó la audacia creativa del joven poeta parisino y su empeño en destruir -desde criterios estéticos (cercanos al Dadaísmo) los valores tradicionales de la cultura y la sociedad de su tiempo. Un año después de la aparición de este poemario, su nombre volvió a los anaqueles de las librerías impreso en la cubierta de la novela Anicet ou Le panorama , protagonizada por un pintor, Bleu, que en medio del espíritu anarquista que se apoderó del París de 1911, representa la figura consagrada de un genio del arte contemporáneo, frente al pobre y miserable Jean Chipre, cuya obra ha sido relegada al olvido. Algunos críticos han señalado que el protagonista de esta novela (pionera, por lo demás, en el empleo de las técnicas cinematográficas aplicadas a la narración literaria) encarna el trasunto paródico del pintor español Pablo Picasso.
Entretanto, Aragon había subscrito -junto a Breton, Soupault, Tristan Tzara y otros jóvenes representantes de la Vanguardia- el Manifiesto Dadaísta, dando así carta de naturaleza a un movimiento que, más que por unos postulados estéticos concretos y bien definidos, abogaba por una actitud rebelde y transgresora frente a cualquier manifestación de la cultura tradicional . Esta inconsistencia teórica del Dadaísmo dio paso a su fragmentación en otros movimientos vanguardistas mucho más densos en ideas y formulaciones estéticas, entre los que triunfó singularmente el Surrealismo, a cuyos postulados se adhirió el joven Louis Aragon -al igual que la mayor parte de sus compañeros de aventura dadaísta- con desbordado entusiasmo. Su nueva poética quedó bien plasmada en las historias cortas que conformaron el volumen titulado Le libertinage, compuestas por episodios fragmentarios que se unen entre sí a la manera de un collage pictórico; así como en su poemario Le mouvement perpétuel (El movimiento perpetuo), una de las piezas más representativas de la lírica surrealista.
Aragon, como el resto de los jóvenes artistas y escritores que por aquellos años estaban consolidando dicha corriente, puso especial énfasis en un automatismo psíquico que, llevado al campo de la creación literaria, servía para expresar el funcionamiento real del pensamiento, al rescatar las dudas, los anhelos, los traumas, los temores y el resto de los sentimientos que anidan en lo más hondo del subconsciente. En esa línea experimental cabe situar el espléndido relato fantástico que también publicó a mediados de la década de los veinte, titulado Le paysan de Paris (El campesino de París, 1926). Obsesionado aún con el proyecto de crear una nueva novela que rompiera con todas las reglas tradicionales de la prosa de ficción -para lo cual era necesario rechazar el relato de una historia (es decir, la narración) y el retrato psicológico de los personajes (o sea, el estudio de los caracteres)-, Aragon convirtió la Ciudad del Sena en el protagonista central de esta obra, y ambientó en sus calles, parques y cafés esa búsqueda afanosa de un progreso intelectual gobernado por la liberación de la conciencia postulada por el Surrealismo.
Por aquel tiempo, continuaba plenamente integrado en la vida cultural parisina -todavía convulsionada por cualquier secuela de la Vanguardia-, aunque ya empezaba a mostrar unas inquietudes socio-políticas que se hicieron patentes en su afiliación, junto a otros muchos colegas surrealistas, al Partido Comunista Francés. Esta militancia activa era fruto de un convicción común a todos ellos: la revolución de las ideas sólo era posible en el marco de una gran ruptura que renovara por completo las anquilosadas estructuras sociales del pasado. Tras la publicación de dos nuevos poemarios -Voyageur (Viajero, ) y Le grande Gaieté , Aragon asistió en 1930 al II Congreso Internacional de Escritores Revolucionarios, celebrado en la localidad rusa de Karkhov; allí conoció a la autora soviética Elsa Bougmolova, más conocida por su pseudónimo literario de Elsa Triolet, cuñada del gran poeta georgiano Vladimir Mayakovsky , con la que habría de contraer matrimonio.
Consagrado, en fin, como el líder del "Movimiento del Realismo Socialista", durante los primeros años de la década de los treinta viajó en varias ocasiones a la Unión Soviética, donde se empapó de los nuevos criterios estéticos promovidos tras la revolución bolchevique. Definitivamente alejado del Surrealismo, emprendió la redacción de una serie de novelas centradas en los conflictos socio-políticos de su tiempo o en otras circunstancias históricas que estudió sirviéndose del análisis marxista, narraciones cuyo realismo quedó subrayado por el título general bajo el que quedaron englobadas: "Le monde réel" ("El mundo real"). Entre ellas, cabe destacar las tituladas Les cloches de Bâle (Las campanas de Basilea), Les beaux quartiers(Los hermosos barrios) y Les voyageurs de l'Impériale (Los viajeros del Imperial). 
Nombrado secretario de la "Asociación Internacional de Escritores en Defensa de la Cultura", durante la Guerra Civil Española se significó por su público apoyo al bando republicano y participó en el II Congreso Internacional de Escritores Antifascistas, celebrado en Valencia en 1937. Dos años después, cuando se hallaba enfrascado en la preparación de una nueva novela que no habría de ver la luz hasta mediados de la década siguiente, hubo de interrumpir todas sus actividades políticas e intelectuales debido al estallido de la Segunda Guerra Mundial, que le llevó a vestir nuevamente el uniforme militar en el otoño de 1939. A pesar de que había cumplido ya los cuarenta y dos años de edad, recibió la noticia de su movilización con verdadero entusiasmo, tanto por un sincero sentimiento de fervor patriótico que le alentaba a luchar en defensa de su Francia natal, como por el hecho de sentirse rejuvenecido por este llamamiento. Durante la conflagración bélica, experimentó un rapto de inusitada fecundidad poética, y escribió numerosas composiciones centradas en sus dos grandes pasiones: su mujer Elsa -a la que dedicaba invariablemente todas sus obras- y su compromiso político con la izquierda progresista. Antes de entrar en combate, se convirtió en uno de los líderes carismáticos de la Resistencia, que utilizó algunos de sus poemas de inflamado ardor patriótico -como la famosa "Leyenda de Gabriel Pén"- para levantar el ánimo de la población civil, mediante su reiterada emisión radiofónica; además, sus versos fueron recitados en la Comedia Francesa, y aprendidos de memoria por centenares de soldados que los iban declamando o cantando por los cuarteles, trincheras y campos de batalla. Gozaba ya de una popularidad inmensa -llegó, incluso, a ser aclamado en alguna ocasión como "el único poeta de la guerra en Francia"- cuando vivió sus experiencias bélicas más arriesgadas, dentro de las primeras tropas francesas que entraron en Bélgica -una vez concluida la lucha armada en Francia- y emprendieron la valerosa campaña de Flandes en condiciones ciertamente extremas. Cercadas por el ejército alemán, las tropas en las que militaba Aragon llegaron milagrosamente a Dunkerque y se hicieron a la mar para huir de sus perseguidores; tras haber pasado dos días en Inglaterra, regresaron a Francia y desembarcaron en el puerto de Brest, desde donde se dirigieron hacia el sur de Angulema, constantemente amenazadas por las escaramuzas del ejército alemán. Una vez en Angulema, Louis Aragon fue hecho prisionero por los nazis en el último día de la guerra, pero un golpe de fortuna le ayudó a zafarse de sus captores y logró huir con otros treinta compañeros de armas oculto en un convoy de camiones. Poco después, fue condecorado con la Cruz de Guerra y la Medalla Militar; por aquel entonces, muchos de sus poemas de guerra se habían popularizado ya, convertidos en letras de canciones, por toda Francia, casi todos ellos firmados bajo el pseudónimo de François-la-Colère.
En el París recién liberado, Louis Aragon, sustentado en la popularidad que había adquirido durante la guerra, se erigió en una de las figuras más prestigiosas e influyentes del ámbito político y cultural. Reanudó su brillante trayectoria periodística, desplegada a lo largo de toda su vida . Durante su etapa como director de Ce Soir -diario que había sido clausurado durante la guerra por sus ataques al mariscal Pétain , se responsabilizó de una serie de publicaciones polémicas que provocaron su procesamiento judicial, en el que fue privado de sus derechos civiles por espacio de diez años. Elegido miembro del Comité Central del Partido Comunista Francés en 1950, desde su privilegiada posición de intelectual con acceso directo a las más prestigiosas tribunas periodísticas de Francia desató numerosos ataques contra otros creadores y pensadores que no compartían sus posiciones ideológicas, lo que le acarreó un buen puñado de enemigos y, a la postre, una merma considerable del reconocimiento que se le había tributado tras su valiente participación en la II Guerra Mundial.
A pesar de sus firmes convicciones comunistas y de que había sido galardonado en 1957 con el Premio Lenin de la Paz, Louis Aragon denunció algunos excesos del estalinismo y, en 1968, condenó públicamente la intervención soviética en Checoslovaquia. Entretanto, siguió desplegando una intensa actividad literaria que continuó fluyendo con soltura por los tres géneros que venía cultivando desde sus comienzos como escritor (poesía, narrativa y ensayo), y dejó a la postre un extenso legado impreso.


Dos temas recurrentes (el amor y el compromiso político) dan sentido y unidad a toda la producción literaria de Louis Aragon, del mismo modo que, en su vida cotidiana, su relación con Elsa Triolet ("la más bella, la más dulce", la que, según el propio poeta parisino "flota sola sobre la roja bruma de octubre") y su militancia en las filas del comunismo gobernaron todos sus actos, llegando a consolidar una sólida armonía ideológico-sentimental que no tiene parangón en la historia de la literatura occidental del siglo XX.

En sus primeros compases, los versos del joven Aragon acusan una notable influencia de los grandes maestros del Simbolismo, y en particular de la obra de Stéphane Mallarmé . Poco después, su deslumbramiento ante las propuestas rupturistas y transgresoras de la Vanguardia le llevó a asumir, en un primer momento, los postulados estéticos del Cubismo, de donde pronto pasó a ese "estado de ánimo" que era el Dadaísmo, para asimilar finalmente los modelos formales y temáticos del Surrealismo, en los que alcanzó la categoría de maestro indiscutible y, en cierto modo, guía y mentor de los jóvenes poetas que venían por detrás.
A raíz de su ruptura con los surrealistas y su entrega incondicional al realismo social impuesto por los críticos y escritores marxistas, su poesía de madurez,se fue nutriendo poco a poco de elementos sentimentales y románticos ligados a la afectividad sencilla y cotidiana del hombre de la calle, al tiempo que se despojaba de alambicados juegos experimentales para intentar rescatar ese sentido de lo narrativo que desde siempre ha brillado en la lírica popular. Con los horrores de la guerra, Aragon enriqueció su temática recurrente (el amor a Elsa y las inquietudes políticas) con una serie de motivos circunstanciales (el destierro, la clandestinidad, la privación de libertad, los campos de concentración...) que intentaban despertar la conciencia y devolver la esperanza al pueblo ocupado, envueltos en un lenguaje sencillo y natural que, con su vigor y espontaneidad, llegó directamente al sentimiento de los lectores. De aquel período datan algunos de sus poemarios más célebres, como los titulados Le crève-coeur (La congoja) y Les yeux d'Elsa (Los ojos de Elsa). En líneas generales, la tendencia al prosaísmo y las concesiones populares presentes en esta poesía de madurez de Aragon se compensan con su vuelta a los modelos formales del legado clásico (rima perfecta, cómputo silábico, estrofas regulares)



Lo que dice Elsa



Me dices que estos versos son oscuros, y acaso

lo son, sin embargo, menos de lo que he querido.
Cerremos nuestra ventana sobre la felicidad robada,
          por miedo a que entre el día,
y vele para siempre la foto que deseaste.

Me dices nuestro amor si es que inaugura un mundo,
es un mundo en el que la gente gusta de hablar 
                                                                sencillamente.
Deja allá a Lancelot, deja la Tabla Redonda,
          Ireo Virnana Esclarnionda,
que por espejo tenía una espada deformadora.

Lee el amor en mis ojos y no en las sombras.
No trastornes tu corazón con sus antiguos filtros.
Las ruinas a mediodía son solamente escombros.
          Ésa es la hora en que tenemos dos sombras
para mejor estorbar el arte de los románticos.

Tendría acaso la noche más encanto que el día.
Vergüenza para aquellos que ante el puro cielo no
                                                               suspiran.
Vergüenza para aquellos que, un niño de golpe no
                                                             desarma.
Vergüenza para aquellos que no tienen lágrimas
para un canto callejero una flor en los prados.

Tú me dices si tú quieres que te ame y te ame.
Es preciso que ese retrato que vas a pintarme
tenga como un verde nido sobre fondo de crisantemo.
             Un tema escondido en su tema.
Y une al amor el sol que ha de venir.


Habitaciones,poema del tiempo que no pasa


Que venga aquél que me odie y que me mate

le daré las gracias con toda mi sangre

dicen que a la hora de morir la memoria

pasa revista a la vida
Apartad de mí esa prueba----- apartad
de mí esa prueba del tiempo al revés
qué le hice al cielo para tener que acordarme
sólo quiero errar en esas habitaciones de tiempos condenados
Abro las puertas sobre el silencio de nosotros
escucho el pasado huir de un jarrón rajado
y la flor marchitarse por carencia de agua borrarse el perfume
en su fango
Sólo preciso estar en tus brazos tus dobles brazos de olvido



Habitaciones de ropa tirada sobre una silla

esta noche no buscaré el zapato perdido

no abriré las cartas que me esperan sobre la mesa
mi labio en tu hombro ahoga los sollozos de antiguas noches
Habitaciones donde ya no hablan sino los muebles
abandonados a la sombra
Llegamos al final del viaje-----------los caballos
no pueden más------------ hasta los cascabeles
se apagan
Cuán largo y lento fue todo para mí
he caminado de rodillas mis años
mis caminos sangran
El paisaje en torno nuestro ya no tiene
más árboles que piedad
no se oyen más que sollozos por el siglo-------- así
espantosamente no habremos podido hacer nada
sino ver el martirio y el crimen
Había creído sin embargo------------ había creído
Oh tus tiernos dedos sobre mi boca
no es a mí mismo a quien compadezco niña mía sino
a los demás---------al trigo agujereado apaleado
por el granizo de los demás
y no poder nada sino quedar descuartizado por ello
ahora sé cómo las cosas poco a poco
se desgranan
no queda en torno nuestro sino esa bruma de la mirada
que no acaba de acabarse
cuáles son sin embargo las palabras postreras
después de eso nada tiene lugar y el corazón está helado
ya no escucho los pasos apresurados de la gente
El portero no subió los periódicos de la tarde
Ah no te alejes no te duermas antes de que te diga
por fin lo esencial------------- hay que
decírtelo
ese secreto de toda la vida a la hora en la que
el aire de mi labio aún palpita entre nosotros
desde las pálidas alas de la confesión y se dispersa
el polen sin peso de las palabras
No tendré no habría tenido el tiempo de decir por fin lo
que sé lo que sé por fin -----------emprendí esta tarea



estando al final de mí mismo----------oh el tiempo

perdido-------------------- el tiempo de reconocer

el bien del mal el tiempo de ser

empezado tan tarde.



Les cloches de Bále (Las campanas de Basilea) -primera entrega de esa serie de novelas insertas en los postulados estéticos e ideológicos del realismo socialista, y agrupadas bajo el título colectivo de "Le monde réel" ("El mundo real")- está ambientada en el París de los años anteriores a la I Guerra Mundial, convulsionado por el marxismo y el anarquismo. Con la huelga de los taxistas como telón de fondo, desfilan por sus páginas diferentes tipos humanos extraídos de todas las capas sociales (financieros, prestamistas, obreros, agitadores políticos...), cuyas peripecias ponen de relieve las inquietudes políticas del autor. En medio de todas estas figuras tomadas directamente de la vida cotidiana, se alza el protagonismo de tres personajes femeninos: Diana y Catherine (entes de ficción) y Clara Zetkin (la feminista alemana que desempeñó un relevante papel dentro del Partido Comunista de su nación).


Les beaux quartiers (Los hermosos barrios) está protagonizada por los hermanos Edmond y Armand Barbentane, hijos del Alcalde de Sérienne-le-Vieux, una pequeña localidad próxima a Marsella. Tras la presentación inicial de una atmósfera provinciana cargada de rémoras tradicionales (la hipocresía localista, la intransigencia clerical, el aferramiento ciego al espíritu chauvinista...), Edmond, siguiendo los designios de su familia, se traslada a París para cursar estudios de Medicina. Allí entra en contacto con grupúsculos católicos que trabajan al servicio del capitalismo industrial, con el objetivo de infiltrarse entre los obreros y desbaratar las huelgas. En su inexperiencia, Edmond pronto cae víctima del entramado social que le rodea: es utilizado por la amante de un adinerado industrial, abandona sus estudios universitarios tentado por el mundo de las finanzas y vive una desastrosa aventura en los bajos fondos del juego clandestino. Entretanto, la vida de su hermano Armand no ha corrido mejor suerte: expulsado del hogar familiar por sus escándalos amorosos, llega a París sin apenas recursos económicos y entra en contacto con el hampa y la prostitución. Los acontecimientos que presencia durante su progresiva degradación social (como el asesinato de un obrero o la celebración proletaria del aniversario de la Comuna de París), unidos a la arrogancia de su hermano Edmond (que ha logrado, finalmente, hacerse un hueco en el ámbito del poder financiero) le llevarán a despojarse de su educación cristiana y a solidarizarse con las reivindicaciones políticas de las clases menos favorecidas.


Les Voyageurs de l'Impériale (Los viajeros del Imperial) (para muchos, la obra maestra de Louis Aragon) relata la historia de Pierre Mercadier, un profesor de historia en un instituto provinciano, quien, al lado de su esposa Paulette d'Ambérieux, lleva una vida gris y monótona en la comarca de Les Landes. Su hastío se acentúa aún más cuando su amante lo abandona, después de que la hija de ésta haya intentado suicidarse tras haberlos descubierto juntos. El protagonista, que por su espíritu inquieto y sentimental debería haber escogido una vida de acción, sólo logra evadirse de la atmósfera asfixiante que le rodea por medio de su desmedida afición al mercado de acciones, derivada de la fascinación que despierta en él la figura de John Law, el inventor del papel-moneda, sobre el que Pierre Mercadier prepara un libro que nunca llegará a publicar. Tras haberse arruinado con una mala inversión en las acciones del Canal de Panamá, el protagonista desaparece de su casa sin dejar rastro y emprende una vertiginosa peripecia que, a través de amantes y casinos, acabará en su completa degeneración física y moral. Al final de la obra, anciano y paralítico, sobrevive en París merced a los extraños desvelos de Madame Tavernier, la propietaria de un bar. Paralelamente, el lector ha ido conociendo las respectivas andanzas de los personajes que se han ido cruzando en el camino de Pierre Mercadier, andanzas que permiten a Aragon reconstruir los principales acontecimientos históricos de la Europa de finales del siglo XIX y comienzos de la siguiente centuria.


Tras la II Guerra Mundial, Louis Aragon se apartó momentáneamente del realismo socialista con la publicación de Aurélien , una extraña novela de amor en la que el escritor parisino intentó ofrecer su particular análisis psicológico de la pasión. Aurélien Leurtillois, el personaje que da título a la obra, conoce en 1921, a sus treinta y un años de edad, a Bérénice, esposa de un químico de provincias y prima del industrial Edmond Barbentane, que había luchado en las trincheras junto al protagonista durante la I Guerra Mundial. Aurélien y Bérénice se enamoran, pero las circunstancias impiden una y otra vez que puedan compartir felizmente su pasión. Mientras Bérénice entabla una relación amorosa con un joven poeta que resulta herido en un incidente callejero, Aurélien se arruina arrastrado por el desmoronamiento de la industria de su amigo Barbentane; sin embargo, el protagonista logra enderezar el rumbo económico de su vida al contraer un ventajoso matrimonio. Al cabo de unos años, en plena ocupación alemana, Aurélien y Bérénice vuelven a encontrarse; pero la imposibilidad de su amor queda definitivamente sellada cuando una bala disparada por las tropas nazis atraviesa el brazo del hombre y hiere mortalmente a su amada. En medio de esta rocambolesca peripecia amorosa -ciertamente extraña en el conjunto de la prosa de Aragon-, brilla con singular fulgor la descripción del París activo y bullicioso de los surrealistas, recorrido por algunos personajes reales -como Claude Monet, Picasso, Cocteau y Diaghilev- que se entrecuzan con los entes de ficción.
Cuatro años después del "paréntesis" en su literatura de compromiso que había supuesto Aurélien, Louis Aragon volvió con renovados bríos al realismo socialista por medio de los cinco tomos que configuraban su monumental narración titulada Les communistes (Los comunistas), cuya acción, iniciada en febrero de 1939, intentaba abarcar todos los aspectos de la vida en Francia durante la II Guerra Mundial.


Las inquietudes políticas, sociales y culturales que animaron siempre a Aragon le impulsaron a dejar plasmadas sus ideas en una ingente colección de textos ensayísticos que situaron al escritor parisino entre los autores más influyentes de la intelectualidad europea de su tiempo. Además de Le libertinage , Traité du Style y Pour un réalisme socialiste  , cabe destacar otros textos reflexivos suyos como Les aventures de Télémaque , Les plaisirs de la capitaleUne vague de rêves , Matisse en France , Les bons voisins (publicado bajo el pseudónimo de "Arnaud de Saint-Roman)  y una enorme cantidad de publicaciones dificiles  de enumerar dada la gran extension de su produccion...
http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1794-3841201300020000
http://portal.uned.es/portal/page?_pageid=93,27108113&_dad=portal&_schema=PORTAL&idAsignatura=24410133
https://es.wikipedia.org/wiki/Louis_Aragon
http://www.enciclonet.com/articulo/aragon-louis/#

jueves, 26 de marzo de 2020

MAXIMO GORKI Y "LA MADRE"


Nació en Nizhni Nóvgorod (Rusia), en marzo de 1868. La vida de Gorki está claramente definida por sus orígenes humildes. Sus padre era carpintero; su madre, hija de un tintorero.
Tras la muerte de su padre, cuando contaba cuatro años de edad, Gorki se trasladó a vivir con la familia de su abuelo, en un ambiente pequeño-burgués venido a menos y en ocasiones rayano en la pobreza.
El escaso tiempo que pasó en la escuela no fue un tiempo feliz, era expulsado con frecuencia y la paupérrima situación familiar le empuja a trabajar. Su formación fue, por lo tanto, autodidacta.
A los once años se marchó de la casa de su abuelo y emprendió una vida llena de aprendizajes incompletos, largas navegaciones por el Río Volga, y numerosos viajes al sur de Rusia y a Ucrania.
Emancipado, ejerció los más diversos y variados oficios, entre ellos el de pasante de abogado, que le permitió la frecuente lectura.



Fue iniciado en el mundo literario por su abuela, con quien vivió desde los cinco años tras la muerte de su padre.
Comenzó a escribir en 1892, y a principios del Siglo XX, ya era conocido en toda Europa.
En San Petersburgo, se relacionó con un grupo revolucionario soviético, que le introdujo en el mundo bolchevique, conociendo profundamente los problemas sociales.
Por motivos de salud, viajó a Capri, en Italia, pasando periodos en esta ciudad y otros en Rusia, a donde volvió a vivir como consecuencia del advenimiento del fascismo en Alemania.
Es autor de obras teatrales, cuentos y novelas, algunas de ellas de carácter autobiográfico.
Un año después de su éxito literario, Gorki, se une a los revolucionarios rusos, cuya ideología venía definida por el marxismo, y a los que de forma secreta ya estuvo vinculado cuando tenía dieciséis años.



A los treinta y cuatro años, después de recorrer buena parte de Rusia cambiando de empleo y empujado por tales circunstancias, llegado al año 1892, publica su primer relato en un periódico de la ciudad rusa de Tiflis.
En este mismo año es cuando comienza a publicar, para distintos medios, su incipiente obra escrita, que años más tarde, en 1898, reúne en un volumen que titula “Apuntes y Veladas”. El éxito de dicha colección de relatos es rapidísimo, su notoriedad se extiende y pronto es conocido y celebrado en todo el país.
Gorki, introduce por primera vez en la literatura rusa, historias de vagabundos (que conoció de primera mano), pequeños ladrones o retazos de los abusos a los que son sometidos los trabajadores de las fábricas. Su éxito radica en el enfoque favorable con el que describe esos ambientes: lo hace de manera comprensible para unos lectores ávidos por encontrar vías de escape.
El éxito literario le llegó tras la publicación del relato breve Makar Chudra en 1892, donde combina una descripción brillante de la naturaleza con un rico flujo narrativo interno para abordar el tema de la dignidad humana y la libertad en forma folclorista y ultra romántica.
Su primera obra de teatro, Los pequeños burgueses (1902), explora el tema de la rebelión contra la sociedad en un medio burgués e introduce por primera vez al héroe que milita activamente a favor de la causa proletaria.
Su segunda obra, Los bajos fondos (1903), gozó de un éxito fulminante. En ella se manifiesta una retórica heredera de los sermones religiosos, que acompañará a buena parte de la obra posterior de Gorki, y que irá adquiriendo un carácter abiertamente político.




De todas las historias de Máximo Gorki, " Makar Chudra" es uno de los que más deja una profunda impresión en el alma. En primer lugar, uno se siente atraído por una historia poética de amor que subyace en la trama, y ​​en segundo lugar, un espíritu especial de la libertad que llena esta historia.Todas las obras de este período de Gorki ("Old Isergil"," Canción del Halcón"," Chelkash") se dedican a la personalidad brillante e independiente, con fuertes personajes amantes de la libertad. La pasión por la libertad,que es lo que la define y pensamientos y acciones de los personajes. Pero en esta historia a ambos héroes se les da el poder del otro, esclavizando, y siendo esclavizado (la pasión del amor). ¡Qué sensación de triunfo en sus corazones? ¿Cómo resolver el conflicto entre el deseo de amar y ser amado, y el deseo de libertad e independencia? " Makar Chudra" se basa en el principio de la "Historia dentro de la Historia"


                               
                                   
LA MADRE
La Madre. Es uno de los grandes exponentes del realismo socialista, publicada en 1907.Está inspirada en los sucesos que se produjeron en la fábrica de Sornovo durante la revolución de 1905. La creencia ciega de Gorki en una verdadera y posible revolución capaz de mejorar la existencia del hombre está en muchos de los diálogos y en el contenido básico de esta novela. El hombre, repetirá una y otra vez, es la única maravilla sobre la tierra; todas las demás, son producto de su imaginación, inteligencia y voluntad creadora.
El autor se siente un poco identificado con la novela que ha escrito, debido a que La Madre se desarrolla sobre un fondo de acontecimientos históricos reales, como la manifestación obrera del 1rode mayo celebrada en Sórmovo en 1902 y las actividades del partido revolucionario en dicha ciudad.
Gorki en esta obra no muestra la sociedad rusa tal y como era e incluso esta obra impacto sobre el gobierno de los zares y sus servidores, prevenidos contra la significación revolucionaria de la obra, y la policía zarista confiscó los ejemplares que no habían llegado aún a manos del público. La 2da parte fue censurada por que incitaba al público a realizar estos actos revolucionarios.
Gorki refleja en su obra muy bien el cambio radical que sufre la madre desde que vivía en la casita del arrabal hasta que se proclama llena de majestad y grandeza al final de la obra.
Es un obra que muestra muy bien las situaciones por las que pasan sus protagonistas sus reacciones y formas de ser de cada uno, refleja muy bien la realidad.
Como bien dice en la biografía de Gorki el era un revolucionario comunista luchaba por la abolición de la propiedad privada y establecer la comunidad de bienes. Se puede decir que Gorki luchaba por lo que luchaba Pelagia en la obra, el quería crear una obra que demostrara la disputa entre el gobierno y la sociedad obrera para conseguir una igualdad total.
Los años en los que se desarrolla la novela, equivalen a lo que sucedía en la Rusia alrededor de 1860-1870.
Gorki tuvo que trabajar desde pequeño, y contemplo el engaño que sufrían los obreros por parte del gobierno, trabajaban en malas condiciones y un gran porcentaje de su salario que era mínimo tenía que ser donado al estado a través de impuestos, por eso empezó en el a despertarse ese instinto de protestante, revolucionario y guerrero para reivindicar lo que es suyo y una igualdad de bienes.
En su propio sobrenombre refleja la situación del obrero ruso, que el se puso para escribir, protestando y exponiendo su desacuerdo con la forma de vida.
Los libros es el medio principal de comunicación en esta época, por eso el estado la iglesia y otras instituciones censuraban todo aquello que pudiera ser perjudicioso para ellos, por eso en la novela solo pueden pedir la libertad del pueblo obrero mediante folletos que expresan de forma libre los pensamientos de estas personas, folletos que al igual de muchos libros estaban prohibidos y que por tenerlos podías ir a la cárcel.
Apareció un nuevo movimiento radical, llamado populismo cuyas características y fines se parecen mucho a los buscados por Pelagia, Pavel y sus amigos en la novela.


Periodo histórico que trata la novela

Conjunto de acontecimientos que tuvieron lugar en la Rusia imperial y culminaron en 1917 con la proclamación de un Estado soviético, denominado desde 1922 Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). El término Revolución Rusa hace referencia a las dos revoluciones que triunfaron en 1917. La primera, que comenzó con la rebelión ocurrida entre el 8 y el 12 de marzo de 1917 (del 23 al 27 de febrero del calendario juliano, empleado entonces en Rusia), derrocó a la monarquía autocrática imperial; suele ser denominada Revolución de febrero. La segunda, que se inició con una insurrección armada el 6 y 7 de noviembre (24 y 25 de octubre), fue organizada por el partido bolchevique en contra del Gobierno Provisional instaurado tras la primera fase revolucionaria y operó una transformación en las relaciones económicas, políticas y sociales de la sociedad rusa; se denomina Revolución Bolchevique o Revolución de Octubre.


Argumento

Narra la historia de una campesina rusa, Pelagia (conocida como "la madre"), personaje con el cual Gorki pretende simbolizar el despertar del pueblo ruso a la realidad socialista, atacando al tiempo las instituciones del zarismo (gobierno, iglesia, judicatura, policía, ejército. Por estas razones, la novela fue inicialmente prohibida por la censura rusa.
La novela arranca con el fallecimiento del marido de Pelagia, un hombre cruel que la martirizó física y anímicamente durante los años que duró su matrimonio. Fruto del mismo, Pelagia tiene un hijo, Pavel, cuyo carácter se va tornando cada vez más reservado. La madre no obtendrá explicación de este cambio de comportamiento hasta que un día Pavel decide celebrar una reunión con algunos de sus compañeros en su propio hogar. En esa reunión, la madre tomará conocimiento de las inclinaciones políticas de su hijo, líder socialista en la fábrica en la que trabaja, y conocerá a las personas que componen su círculo más íntimo.
En el transcurso de la historia, el lector puede apreciar el cambio de actitud de la madre hacia la actividad política. En un primer momento, su reacción es de rechazo, un rechazo que tiene su origen en el miedo que ha venido arrastrando a lo largo de su vida. Sin embargo, poco a poco se va involucrando en las reuniones de su hijo con sus compañeros de partido, a los cuales acaba tratando y considerando como si fueran sus propios hijos (quien sigue la historia acaba comprendiendo que Pelagia no es sólo la madre de Pavel, sino también de todos sus compañeros, de toda la causa que defienden)su relación con personajes como Andrés, Natacha o Rybin es cada vez más estrecha.
Como consecuencia de sus actividades políticas, Pavel es detenido por la policía zarista. A partir de ese momento, Pelagia deja de comportarse como una mera espectadora, y comienza a colaborar activamente en las actividades del partido, llevando pasquines a la fábrica de su hijo, transportando periódicos ilegales a las zonas rurales o transmitiendo a campesinos y trabajadores la ideología socialista aprendida de su hijo, a la que ella da un tinte religioso: desde su punto de vista, religión y socialismo defienden el reinado de las clases humildes.
Finalmente, Pavel y sus colaboradores son declarados culpables y enviados a Siberia en un juicio amañado. Al poco tiempo, y cuando la madre se dispone a transportar de nuevo documentación política ilegal, comprende que ha sido seguida por un espía zarista, siendo detenida y duramente golpeada (al defender frente a aquellos que la rodean sus recién adquiridas posiciones políticas en el momento de su detención). Gorki cierra en falso la novela al no aclarar al lector el destino final de la madre.
https://www.ecured.cu/La_madre_(M%C3%A1ximo_Gorki)
http://www.enciclonet.com/articulo/gorki-maximo/

miércoles, 25 de marzo de 2020

LEON TOLSTOI Y BEETHOVEN....LOS COSACOS Y LA SONATA A KREUTZER


“Los cosacos” es una de las primeras novelas de Lev N. Tolstói , tiene mucho de autobiográfico, al ser un fiel reflejo de la honda impresión que el Cáucaso dejó en el escritor. Ese deslumbramiento late con tal fuerza en “Los cosacos”, que se convierte en el elemento fundamental de la novela y atrapa por su vehemencia al lector.

Olenin, el protagonista de la historia, es un joven crápula de San Petersburgo que, deseando romper con su medio y su modo de vida, parte a incorporarse como cadete a las tropas del Cáucaso. Su llegada a las orillas del Terek, antesala de las grandiosas montañas caucásicas, supone un cambio radical en su vida, no sólo en su aspecto externo sino, fundamentalmente, en el interno.
La sencilla vida en la stanitsa (aldea) cosaca y el contacto continuo con una naturaleza primigenia que redimensiona lo humano, causa  en Olenin una impresión tal que trastoca por completo su cosmovisión. Los afanes, logros y vanos deseos del hombre nada son ante la impasibilidad ciclópea de las montañas. La única opción de un ser que se tiene a sí mismo por racional, si quiere vivir con dignidad, es procurarse un medio de vida en comunión perfecta con la naturaleza, entendida como una fuerza viva superior al hombre.
Esa nueva filosofía, de cuya verdad se siente totalmente seguro nuestro joven, le proporciona una dicha como jamás ha sentido. Dicha que viene a completarse cuando comprende que está enamorado de Mariana, la bella hija de los campesinos en cuya casa se aloja.
En oposición al carácter de Olenin, pura reflexión, Tolstói traza el firme personaje de Lúkashka, un joven cosaco que sirve en el puesto de vigilancia que defiende el territorio ruso de los rebeldes chechenos. Aventurero, intrépido y aguerrido, Lúkashka es en acto lo que Olenin quisiera llegar a ser, incluido el prometido de la hermosa Mariana.
Pero Olenin no es, ni será, un cosaco. Y como tampoco interpreta bien el papel de soldado ruso en el Cáucaso, haciendo lo que se espera de él: jugar, beber y conquistar muchachas, resulta extraño a todos cuantos le rodean. Cuando finalmente abandone la stanitsa, el joven comprenderá que es imposible zafarse de esa vida falsa, hipócrita y sin sentido a la que, sin embargo, pertenece por nacimiento y educación. Intentarlo sólo puede granjearle sufrimiento, máxime cuando todos los demás aceptan con serenidad su lugar en el mundo, sin cuestionárselo ni desear cambiarlo: así Mariana, así Lúkashka.

Las descripciones de los paisajes, de la vida de los cosacos, de las jornadas de caza o de las escaramuzas con los chechenos, conforman una especie de interesante crónica sobre la vida en el Cáucaso. A su vez, la rotundidad de los personajes, sobre todo los cosacos, a los que el autor logra conferir un aura de héroes a la vez que los presenta como profundamente humanos, creíbles, verosímiles a pesar de su valentía mítica, hace de esta novela una joya para disfrutar una y mil veces.



“Sonata a Kreutzer” es una obra de una intensidad subyugadora, una de esas obras cuyo crescendo arrebata al lector, que se ve incapaz de abandonar la obra hasta no concluir su lectura. Enhebra además, junto a esa fuerza del argumento, una serie de razonamientos tan certeros que son un puntal fundamental para crear el asombro del lector: asombro ante lo que narra la obra, asombro ante unos razonamientos cuya lógica evidente permitimos que se oculte bajo los buenos modos de nuestra vida ‘civilizada’.
En esta brevísima novela, Lev Tolstói nos relata la historia de Pózdnyshev, un hombre que se casa enamorado y dispuesto a llevar una vida de tranquila felicidad doméstica. Pero las dulzuras de la luna de miel pronto dejan paso a la rudeza de la vida cotidiana, cuando el amor se quita la máscara y queda la descarnada realidad. Cuando por último entran en escena los celos, el final trágico se precipita: Pózdnyshev quitará la vida a su mujer.
El protagonista es consciente de que lo que ha hecho está mal y la idea del cuerpo de su esposa, inerte sólo por su causa, le llena de horror. No obstante, comprende que sus actos han sido el fruto de una serie de hechos y convenciones de las que él no ha tenido la energía suficiente para escapar.
La primera parte de la novela, en la que el protagonista se dedica a narrar sus reflexiones acerca de lo que suponen las relaciones entre hombres y mujeres, es magistral. Tolstói se sirve de un personaje que ha tocado fondo, un asesino, para poner en su boca pensamientos que nadie más podría expresar sin causar escándalo y que sin embargo, están llenos de razón.
Pózdnyshev no se engaña y considera que un único sentimiento preside las relaciones entre hombres y mujeres: el deseo sexual. Un deseo primigenio, esencia misma del ser humano, pero que éste ha tenido que disfrazar bajo la palabra ‘amor’, para no tener que reconocer ante sí mismo que, al menos en ese aspecto, muy poco le diferencia del resto de los animales.


Al hombre se le educa además desde su primera juventud para que satisfaga esa pasión y se le enseña a mirar a la mujer como vehículo para la obtención de un placer que, además, es saludable. El hombre no es capaz de contemplar a la mujer como una compañera, mucho menos como a una igual: la mujer es simplemente un objeto de placer. A algunas se las puede conseguir de una manera sencilla; para conseguir a otras, y por un convencionalismo social, es necesario pasar por el trámite del matrimonio.
La mujer, por su parte, debe convertirse en una simple mercadería y lograr convencer a algún hombre de que pague el precio (el matrimonio) para poder disfrutar con ella de los placeres sensuales; además de abrirle a ella a su vez la puerta a esos placeres que de otra manera le están vedados. Pózdnyshev, de regreso del infierno tras matar a su esposa, se rebela contra una sociedad que bendice unas relaciones desiguales.
El hombre humilla a la mujer cada vez que la contempla como un objeto destinado sólo a su placer. E inevitablemente, la contempla así siempre, porque eso le dictan sus instintos y eso aplaude la sociedad. El hombre precisa satisfacer su sensualidad siempre, y eso le lleva a ser el único animal que no respeta los periodos de gestación o lactancia de su compañera: no aprecia el milagroso esfuerzo de dar vida a un nuevo ser, sino que sigue buscándola para su solaz. Siendo esto así, jamás podrá darse una relación de igualdad entre hombres y mujeres.
La segunda parte de la novela, en la que el protagonista abandona las reflexiones generales sobre las relaciones entre hombres y mujeres, para centrarse en los detalles de su infeliz vida matrimonial, donde los momentos de deseo acabaron por no poder encubrir el odio que se había ido desarrollando entre los cónyuges, es menos interesante. A pesar del final dramático, de la tensión creciente que conduce a él, tiene menos capacidad de apelar al lector.
Una reflexión apunta, no obstante, entre el relato de los acontecimientos. Y es que la esposa de Pózdnyshev, hermosa, liberada por los médicos del peligro de la maternidad, vuelve a ser un bocado apetecible, no sólo para su esposo. La idea de que pueda gozar de placeres sensuales con otro, liberada del temor de engendrar un hijo fuera del matrimonio, enerva a un marido que, por una vez, teme a una mujer dueña de su sexualidad.
En resumen, una obra que invita a reflexionar sobre el papel de la sexualidad en las relaciones entre hombres y mujeres, enseñándonos que, en algunos sentidos, poco han cambiado a pesar del paso del tiempo.

Hermanada a esta breve novela de Leon Tolstoi está la sonata, extraordinaria, que lleva el nombre, también, de La sonata a Kreutzer, en la que su autor, Beethoven, recrea la pasión, mejor dicho, las pasiones de la naturaleza humana. Ambos integran, como pocas veces, en la música y la literatura, dos vasos comunicantes de donde salen estremecedoras páginas que se complementan.
De sus 10 sonatas para piano y violín, la Kreutzer proyecta el siempre huracanado sentimiento-carácter de Beethoven; su razón y voluntad la crearon en uno de sus casi siempre entregados momentos a la música conmovedora, entre lo dramático y lo trágico de lo más humano de la humanidad. En ella se motivó Tolstoi para su arrebatadora novela de amor-desamor matrimonial de lujuria conyugal.
Tolstoi y Beethoven  son creadores de originalidad grandiosa; inmortales de la música en partituras y de literatura en páginas sublimes. Leer éstas y escuchar aquellas, es revivir en esas obras que sacuden el conocimiento por medio del impacto que recibimos. Y más si también miramos las pinturas de Van Gogh, donde sobre el caserío, el aire se mueve velozmente.
Las sonatas de Beethoven y Tolstoi ponen al escucha-lector en el borde de la abismal sensualidad y lo empujan a belleza de la novela y la música que se complementan como los pétalos de una flor al abrirse y cerrarse, y constituyen la unión de la genialidad.
Tolstoi escogió la Sonata a Kreutzer como la música de la novela para exaltar el auge y decadencia del amor hasta sus últimas consecuencias eróticas. Experimentar las notas musicales y la prosa de esos gigantes sobre los que, en sus hombros, podemos ver y sentir dos sonatas de amor que se van diluyendo, disolviendo… hasta extinguirse.
A estos incansables creadores de la música y la novela se les localiza en toda su obra, pero para iniciarse en ellos hay que escuchar y leer sus sonatas, creaciones de la genialidad del sentimiento por lo dramáticamente humano de la naturaleza del amor en los tres movimientos beethovianos de una “grandeza, intensidad y complejidad” (escribe Miguel Ángel de las Heras), y en la prosa tolstoiana, otra de las caras del poliedro del amor trágico-conyugal de pasiones eróticas que se mecen entre celos y lujuria. Dos obras para entrar musicalmente a la literatura y viceversa.
https://www.contralinea.com.mx/archivo-revista/2010/02/28/la-sonata-a-kreutzer-de-beethoven-y-tolstoi/
https://es.wikipedia.org/wiki/La_sonata_a_Kreutzer
https://www.google.com/search?sxsrf=ALeKk02-tTnOVWR8DkIvzMp159fJq9s4fA:1600805331248&q=sonata+kreutzer+beethoven+pdf&sa=X&ved=2ahUKEwjzk_7IyP3rAhV78OAKHefmAR4Q1QIoAHoECCIQAQ&biw=1536&bih=750