viernes, 30 de diciembre de 2016

EMILE DURKHEIN.... LA ESCUELA FRANCESA DE SOCIOLOGIA


Sociólogo y antropólogo francés. En 1879 Émile Durkheim ingresó en la Escuela Normal Superior de París, y se licenció en filosofía en 1882. Terminados sus estudios en la Normal se dedicó plenamente a la sociología.
Durante el curso 1885-1886 se trasladó a Alemania, desde donde envió a revistas francesas artículos sobre filosofía y ciencias positivas, colaboraciones gracias a las cuales fue nombrado profesor encargado de la asignatura de ciencia social y pedagogía de la universidad de Burdeos .
En 1896 se le otorgó la cátedra y fundó la revista L'anée sociologique. En 1902 fue nombrado profesor de la cátedra de ciencias de la educación de la facultad de letras de París, enseñanza que simultaneó con la sociología hasta su muerte.
La primera obra importante de Durkheim es su tesis doctoral, De la division du travail social . En 1895 publicó su segunda obra fundamental, Les règles de la méthode sociologique, que constituye un verdadero breviario de sociología.
Después de esta obra Émile Durkheim publicó una serie de artículos y trabajos en diferentes revistas o como colaboración en libros, entre los que merece mencionarse: Crime et Santé sociale , La prohibition de l'inceste et ses origines (1896), De la définition des phénomènes religieux , Sur le totémisme y Les formes élémentaires de la vie religieuse  en la que analiza el fenómeno religioso e inicia una exploración en el terreno de la sociología del conocimiento.

Al igual que Comte defendió el carácter científico de la sociologia. Dentro de la tradición positivista francesa, Durkheim pensaba que era legítimo emplear el conocimiento científico de la sociedad para intervenir en ella a fin de procurar mejoras sociales.
Su preocupación sobre el problema de la cohesión social en las sociedades modernas aparece en su tesis doctoral “La división del trabajo social ”. En este trabajo, estableció la diferencia entre solidaridad mecánica y orgánica, referidas a las sociedades simples y a las complejas preguntándose por las razones que garantizan o en cuya ausencia se pone en peligro la cohesión social.
Según Durkheim en las sociedades simples donde solo hay una limitada división del trabajo (o un bajo nivel de diferenciación social) los individuos son relativamente intercambiables. En estas sociedades dependen todos de todos y todos comparten una conciencia colectiva, o un sentimiento de pertenencia a esa sociedad que garantiza la cohesión social y la supervivencia de esa sociedad.
En las sociedades modernas, con tecnologías avanzadas y gran división del trabajo, los individuos son interdependientes, es decir, dependen unos de otros para satisfacer sus necesidades básicas. Las sociedades modernas también necesitan de algun tipo de conciencia colectiva: una serie de valores o visiones del mundo comunes y compartidas que actúen como “pegamento social” moderando las aspiraciones puramente egoístas de los individuos y manteniéndoles unidos por encima de sus intereses particulares, pero sin ahogar estos. Cómo conseguir este equilibrio entre las aspiraciones individuales y la cohesión social es uno de los principales temas de reflexión de Durkheim.
En “Las reglas del método sociológico”  Durkheim insistió que la sociología debía basarse en la observación y en la aplicación del método ciéntifico (en oposición a la filosofía) y señaló que el objeto de estudio de la sociología eran los hechos sociales y no las motivaciones individuales. (frente a la psicología). Los hechos sociales tienen auténtica consistencia social y constriñen o influencian sus acciones (las normas, las instituciones). Durkheim definió los hechos sociales como: maneras de obrar, de pensar y de sentir exteriores al indiviuo y dotadas de un poder superior por el cual se le imponen. Son parte de la supremacía material y moral que la sociedad tiene sobre sus miembros. Tienen por efecto fijar, instituir fuera de nosotros, determinadas maneras de obrar y determinados juicios, que no dependen de cada voluntad particular tomada separadamente. Por ello centra sus estudios en las instituciones que define como todas las creencias y formas de conducta instituidas por la colectividad.
Insistió en la especificidad del ámbito de lo social. Reclamó su carácter prevalente, subraya la existencia de leyes propias de la mentalidad colectiva y en fijar su atención en la realidad específica de lo social: los hechos sociales. Las Reglas básicas para el tratamiento de los hechos sociales son :

A) Evitar las prenociones y prejuicios previos.

B) Tomar solo como objeto de investigación los fenómenos definidos por sus caracteres exteriores comunes.

C) Evitar todo subjetivismo, tomando los hechos por el lado en que se presenten aislados de sus manifestaciones individuales.

Durkheim inició la tradición sociológica interesada en explicar la conducta social por la influencia de factores “macro”, de tipo estructural o normativo, frente a la tradición weberiana que entiende que la explicación sociológica debe dpartir del análisis de la acción social de los individuos.
Para Durkheim el sociológo debe estudiar en qué medida, prácticas, valores o instituciones sociales contribuyen a la cohesión social y si su ausencia explica patologías sociales que pueden hacer peligrar la viabilidad de esa sociedad.
“El suicidio”  es una obra de investigación que le sirvió a Durkheim para mostrar la validez de sus propuestas metodológicas y teóricas y ala vez para reflesionar una vez más sobre el problema de la cohesión social en las sociedades modernas. Mediante análisis estadísticos, pioneros en su época, demostró que la tasa de suicidio variaba entre individuos de distintas creencias religiosas y distintos grupos sociales. Por ello, estas variaciones no podían explicarse recurriendo a factores psicológicos. Eran hechos sociales que requerían una explicación social. Llega a la conclusión de que “El suicidio anómico”: se produce cuando tienen lugar cambios sociales súbitos que dan lugar a quiebras o desajustes en las normas sociales, éstos producen un estado de anomia que supone confusión, inseguridad, falta de criterios, que a veces conduce al suicidio. Este concepto de anomia ha sido aplicado por otros sociólogos en el estudio de patologías sociales y conductas desviadas.
En “Las formas elementales de la vida religiosa”  volvió a sus reflexiones sobre la naturaleza de la conciencia colectiva en las sociedades simples. Mantuvo que las creencias y ritos religiosos son representaciones colectivas de la sociedad que sirven para reafirmar los valores de esa sociedad y, así fortalecer la cohesión social.
Convencido de los nexos entre los grandes movimientos del XIX: nacimiento de la Sociología, cambio en las ideas religiosas (vacío en la identidad de creencias) y la emergencia del socialismo para sentar las bases de una nueva organización social.
La Sociología podía aportar las bases de un conocimiento metódico y riguroso para la solución científica de los problemas sociales.
Su visión sobre el socialismo era que debía ser una aspiración más global que reorganizara el cuerpo social en su conjunto, reivindicó las concepciones socialistas que aspiraban a una organización más democrática de la sociedad, a la igualdad jurídica de ambos sexos, una moral más altruista, una simplificación de las normas jurídicas. Siendo una transformación compleja y profunda que implicaba ajustes y reformas en todas las partes del organismo social.
El problema social fundamental no era el económico sino un problema de consenso social, de compresión de la superioridad moral de la sociedad y de interiorización de todos los imperativos, normas y obligaciones requeridas para su buen funcionamiento. Sus ideas que crearon escuela fueron: idea de institución social, la relación de los conceptos sociológicos de cultura y sociedad, el análisis estructural-funcional, construcción de tipologías, acotamiento de los principales campos temáticos de la Sociología, desarrollo de teorías específicas como la anomia.


Como bien sabemos, todo acto del ser humano necesita de fundamentos, es imposible tener creencias sin justificarlas, cada papel que desempeñamos en nuestro diario vivir nos reafirma esta teoría. Este acto es propio de la naturaleza humana, es decir se da tanto en lo social como en lo científico y lo religioso. Pero como tal, necesita una constante afirmación de las creencias, es necesario hacer que cada sujeto se sienta identificado con lo que es, de esta manera recurrimos a la representación o al “hacer presente lo ausente”. Tomaremos, para ilustrar mejor, el mismo ejemplo que propone Durkheim, es decir hablar de la religión.
Se dice que el elemento principal de la religión está en las representaciones o creencias, cada doctrina tendría sus propios ideales los que identificarían a la totalidad de sus creyentes, y de esta manera cada sujeto se sentiría como parte de él al ver a muchos iguales dentro de la institución, punto importante si queremos ver que pese a la subjetividad de cada individuo este acepta ideales que están elaborados con anterioridad. Todo este “milagro” se debe única y exclusivamente a la fe, la que se ve enriquecida por la constante repetición (o representación) de los ritos que hacen que cada sujeto se reindentifique con la propia creencia de su organización.Es en este punto cuando hablamos de la relación entre representación y ritual, pues el hacer presente una situación para fortalecer las creencias grupales no sería posible sin un acto específico que una o reviva las creencias propias del grupo implicado, como diría Durkheim:
“...ese conjunto de actos regularmente repetidos es el que constituye el culto, el cual vuelve a adquirir toda su importancia....”
Vemos ahora que es imposible desligar la representación del ritual, pues es en este último donde se complementa la fase identitaria, ya sea grupal o individual de los sujetos, sería la prueba experimental de ellos. Lo interesante de este acto es que sin él los individuos caerían en la negación de su identidad. Esto se debe principalmente por ser los propios sujetos los que buscan reafirmar su condición de persona en grupos colectivos y sujetos similares en sus prácticas y creencias que se reconozcan así mismos.
Podría decirse que cada integrante de la comunidad confirmaría su identidad individual en el grupo y a la vez este se afianzaría en una identidad común.Este ideal colectivo, al ser compartido por cada uno de sus miembros, tomaría una conciencia propia de tal manera que llegará un punto en que tome decisiones propias, las que serán aceptadas por sus integrantes, esto se debe únicamente a la necesidad del grupo para defenderse de influencias externas que agrederían, en cierta forma sus fundamentos, algo así como una barrera inconsciente. Es por eso que nos encontramos en lugares donde una mínima oposición a los fundamentos reinantes podrían significar la muerte del agresor, ejemplo de esto sería el caso que se da en la India, donde las vacas son sagradas, y cualquiera que las agrediera significaría el fin de esa pobre vida. Todo esto por la necesidad de impedir que agentes externos puedan dañar, manchar o influenciar en sus ideales, lo que a la larga se transforma en un horror contra cualquier elemento ofensor. Otro ejemplo de este caso es el que se daba en los campos de concentración nazi, donde a los judíos infractores se les torturaba en frente de sus iguales, los cuales no debían bajar sus cabezas porque debían observar el castigo para que aprendieran a no infringir la ley o fundamento reinante en el pensamiento nazi.


Durkheim fue el fundador de la escuela francesa de sociología, es uno de los pocos clásicos de la Sociología y de las Ciencias Humanas que no han cesado de ser citados y criticado. Se interesó mucho por las innumerables facetas de la complejidad de los grupos, instituciones y sociedades que obran a lo largo de la historia. Sus estudios rigurosos sobre los problemas que afectan a los seres humanos, presentan siempre una búsqueda de soluciones prácticas, integrando dos grandes objetivos: Considerar los hechos sociales como cosas, estudiarlos de manera positiva, como se tratan las cuestiones técnicas, biológicas o médicas. Estudiar la vida social de manera normativa, como se tratan las cuestiones filosóficas, morales y religiosas. Las ciencias del hombre que trata de desarrollar Durkheim tiene por misión revelar toda la realidad del ser humano, una realidad constituida por hechos materiales pero que no puede existir sin una relación constante a un ideal moral y a una fundamentación trascendente.

Bibliografía

DURKHEIM, Émile: El Suicidio (selección). En PORTANTIERO, Juan Carlos: La Sociología clásica. Durkheim y Weber, Centro Editor de Cultura, Buenos Aires, 1977

Las Reglas del Método Sociológico (selección). En PORTANTIERO, Juan Carlos: La Sociología clásica. Durkheim y Weber, Centro Editor de Cultura, Buenos Aires, 1977

PORTANTIERO, Juan Carlos: La Sociología clásica. Durkheim y Weber, Centro Editor de Cultura, Buenos Aires, 1977
 http://www.biografiasyvidas.com/biografia/d/durkheim.htm
 http://teoriasocialibero.blogspot.com.es/2009/09/quien-fue-y-que-hizo-emile-durkheim.html
http://www.popularlibros.com/imagenes_grandes/9788420/978842065532.JPG
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jueves, 29 de diciembre de 2016

RENÉ DESCARTES Y EL "DISCURSO DEL MÉTODO"


René Descartes,filósofo y matemático francés.Obtuvo el título de bachiller y de licenciado en derecho por la facultad de Poitiers , a los veintidós años partió hacia los Países Bajos, donde sirvió como soldado en el ejército de Mauricio de Nassau. En 1619 se enroló en las filas del duque de Baviera; el 10 de noviembre, en el curso de tres sueños sucesivos llevó a cabo la elaboración de su método.


Tras renunciar a la vida militar, viajó por Alemania y los Países Bajos y regresó a Francia en 1622, para vender sus posesiones y asegurarse así una vida independiente; pasó una temporada en Italia y se afincó luego en París, donde se relacionó con la mayoría de científicos de la época. En 1628 decidió instalarse en los Países Bajos lugar que consideró más favorable para cumplir los objetivos filosóficos y científicos que se había fijado, y residió allí hasta 1649.


Los cinco primeros años los dedicó principalmente a elaborar su propio sistema del mundo y su concepción del hombre y del cuerpo humano, que estaba a punto de completar en 1633 cuando, al tener noticia de la condena de Galileo, renunció a la publicación de su obra, que tendría lugar póstumamente.


En 1637 apareció su famoso Discurso del método, presentado como prólogo a tres ensayos científicos. Descartes proponía una duda metódica, que sometiese a juicio todos los conocimientos de la época, aunque, a diferencia de los escépticos, la suya era una duda orientada a la búsqueda de principios últimos sobre los cuales cimentar sólidamente el saber. Los ensayos científicos que seguían, ofrecían un compendio de sus teorías físicas, entre las que destaca su formulación de la ley de inercia y una especificación de su método para las matemáticas. Los fundamentos de su física mecanicista, que hacía de la extensión la principal propiedad de los cuerpos materiales, los situó en la metafísica que expuso en 1641, donde enunció así mismo su demostración de la existencia y la perfección de Dios y de la inmortalidad del alma. El mecanicismo radical de sus teorías físicas, sin embargo, determinó que fuesen superadas más adelante.


Pronto su filosofía empezó a ser conocida y comenzó a hacerse famoso, lo cual le acarreó amenazas de persecución religiosa por parte de algunas autoridades académicas y eclesiásticas, tanto en los Países Bajos como en Francia.


En 1649 aceptó la invitación de la reina Cristina de Suecia y se desplazó a Estocolmo, donde murió cinco meses después de su llegada.


Descartes es considerado como el iniciador de la filosofía racionalista moderna por su planteamiento y resolución del problema de hallar un fundamento del conocimiento que garantice la certeza de éste, y como el filósofo que supone el punto de ruptura definitivo con la escolástica.









Descartes vivió en una época donde se da una ruptura de lo tradicional con lo moderno que fue conocida como Revolución Científica.


La Revolución Científica es uno de los grandes acontecimientos que definen al mundo moderno: comienza con la publicación de la obra de Copérnico y culmina con la obra de Newton, pasando por las aportaciones, entre otros, de Galileo y Kepler. Tal acontecimiento no sólo conduce al mundo de los objetos, sino que se convierte para el espíritu en un medio para llevar a cabo su propio conocimiento (nacimiento filosofía moderna).


Con ella se quiebra la imagen del mundo antiguo y medieval puesto que comienza una época de exaltación de la razón. La observación sensible se alía con la medición exacta y de ambas surgir la nueva teoría natural dando a la vez un gran empujón a la ciencia que evolucionará como nunca lo había hecho antes. La evolución de la Ciencia se apoya en nuevas corrientes del pensamiento aportadas por Descartes y Bacon. El racionalismo cartesiano apoya la generalización del método matemático y la visión mecanicista del universo, pero no cree en la experimentación y desconfía de los sentidos. Frente a él, Francis Bacon fue un elocuente defensor del método inductivo y de la experimentación. Otros pensadores siguieron por la línea del racionalismo, de Spinoza a Locke y Leibnitz, impulsando destacadamente algunas áreas del conocimiento.


Por primera vez se traza una historia física del mundo al margen del dogmatismo y la autoridad religiosa y que sólo quiere apoyarse en los hechos observables y en los principios universales del conocimiento teórico de la naturaleza. Todo este proceso de evolución científica y del pensamiento acabará por culminarse durante la Ilustración donde la razón supeditará por fin a la fe.






Los orígenes del método están, según nos cuenta Descartes (Discurso), en la lógica, el análisis geométrico y el álgebra. Conviene ante todo insistir en que el gravísimo defecto de la lógica de Aristóteles es, para Descartes, su incapacidad de invención. El silogismo no puede ser método de descubrimiento, puesto que las premisas - so pena de ser falsas- deben ya contener la conclusión. Ahora bien, Descartes busca reglas fijas para descubrir verdades, no para defender tesis o exponer teorías. Por eso el procedimiento matemático es el que, desde un principio, llama poderosamente su atención; este procedimiento se encuentra realizado con máxima claridad y eficacia en el análisis de los antiguos. Según Euclides el análisis consiste en admitir aquello mismo que se trata de demostrar y, partiendo de ahí, reducir, por medio de consecuencias, la tesis a otras proposiciones ya conocidas. Descartes explica también lo que es el análisis en un pasaje de la Geometría: «... Si se quiere resolver un problema, hay que considerarlo primero como ya resuelto y poner nombres a todas las líneas que parecen necesarias para construirlo, tanto a las conocidas como a las desconocidas. Luego, sin hacer ninguna diferencia entre las conocidas y las desconocidas, se recorrerá la dificultad, según el orden que muestre, con más naturalidad, la dependencia mutua de unas y otras...»

Esto principalmente buscaba Descartes. Y este es el punto de partida de su método nuevo. El silogismo obliga a partir de una proposición establecida, de la cual no sabemos nunca si podremos concluir la que queremos demostrar, a menos de conocer de antemano la verdad que necesita demostración. Pero, si ya de antemano sabemos la conclusión, entonces se ve bien claro que el silogismo sirve más para exponer o defender verdades, que para hallarlas. El análisis es, pues, el primer momento del método. Dada una dificultad, planteado un problema, es preciso ante todo considerarlo en bloque y dividirlo en tantas partes como se pueda 


El Discurso del Método es considerada como la obra cumbre de René Descartes, consta de seis partes que se resumirán a continuación.










En la primera parte  Descartes parte de la afirmación de que toda persona es poseedora de razón y por tanto capaz de emitir juicios aunque no todos ellos sean correctos. No todos los juicios son acertados pues cada cual sigue un camino concreto para razonar, es por esto que el autor pretende mostrarnos un método que nos permita conducir a la razón por el camino correcto para que esta nos lleve a la emisión de juicios verdaderos o correctos.


Dice en esta primera parte que fue educado como hombre de saber, es decir, que en su infancia y adolescencia pudo estudiar aunque esto no le reportó más que dudas. Todas las ciencias, a excepción de las matemáticas, estaban faltas para él de verosimilitud por diferentes motivos y por ello, habiéndose quedado insatisfecho de su aprendizaje, decidió recorrer mundo para observar distintas costumbres de diferentes pueblos así como los juicios emitidos por sus gentes.


Cansado de buscar en el exterior, pues había sido una búsqueda sin resultado, decidió indagar en su interior hallando aquí frutos por fin.






Encontrándose Descartes retenido en un edificio por la inminente llegada del invierno en Alemania, se recluyó en su habitación donde se dedicó a reflexionar durante largo tiempo. Concluyó con el paso de los días que las obras mejor hechas eran aquellas que habían sido empezadas y acabadas por un mismo autor y que sin embargo, el saber no era más que la aportación de diferentes ideas a otras que ya estaban concebidas, y que se tomaban como ciertas, en fin, una suma de opiniones. No sabiendo en cual de dichas opiniones confiar, decidió buscar dentro de si mismo pero a partir de las matemáticas, única ciencia para él capaz de demostrar que sus ideas son verdaderas y a partir de ellas constituyó su método que constaba de cuatro pasos:


1º La evidencia: “No aceptar jamás cosa alguna por verdadera que no supiese con evidencia que lo es, es decir, evitar cuidadosamente la percepción y la prevención, y no comprender jamás en mis juicios lo que no se prestase tan clara y distintamente a mi espíritu que no tuviese ocasión de ponerlo en duda”


2º El análisis: “Dividir cada una de las dificultades que examinaré en tantas partes como pudiera y que fuera necesarias para resolverlas mejor”


3º La síntesis: “ Conducir por orden mis pensamientos, comenzando por los objetos más simples y fáciles de conocer, para ascender poco a poco, como por grados, hasta el conocimiento más complejo; suponiendo incluso el orden entre aquellos que no se preceden naturalmente”


4º La comprobación: “Hacer en todo enumeraciones tan enteras y revisiones tan generales que llegase a estar seguro de no omitir nada”


Siguiéndolo al pie de la letra consiguió entender y deducir por si mismo muchos aspectos antes harto difíciles para él de la única ciencia verdadera. Sin embargo acabó por darse cuenta de que todas las demás ciencias partían de un fundamento filosófico no habiendo aun encontrado él verosimilitud alguna en la filosofía en por lo que decidió adiestrar bien su mente en el método para poder abarcar cuando estuviese preparado dicho campo y así poder dar definitivamente verosimilitud a las ciencias existentes.








Como Descartes a través de su método se había visto obligado a poner todo lo referente a la razón en duda, decidió crear una moral provisional utilizándola como patrón de conducta mientras no encontrase las ideas verdaderas. Ésta se sustentaba sobre tres pilares fundamentales, debía obedecer las leyes y costumbres de su país, debía ser consecuente y llevar las decisiones hasta el final una vez que tomaba opiniones dudosas como seguras y que siempre debía vencerse a si mismo antes que a la fortuna, alterar sus deseos antes que ordenar el mundo y acostumbrarse a creer que sus deseos están enteramente en su poder de manera que si después de haber obrado lo mejor que se ha podido no se ha logrado lo que se deseaba es algo inalcanzable para nosotros.


Así actuó durante largo tiempo para poder continuar instruyéndose. Su siguiente paso fue desprenderse de todas aquellas opiniones preconcebidas que le habían inculcado y no estaban dotadas den un principio de certeza por lo que se dedicó a recorrer mundo como espectador y a reflexionar y analizar las acciones de otros. Fue finalmente en el noveno año de su viaje cuando no sin temor se decidió a abordar el campo filosófico para buscar los fundamentos de la filosofía.








En la cuarta parte Descartes nos demuestra la existencia de Dios a través de la utilización de su propio método. Comienza su explicación no aceptando como verdadero todo aquello que lleve implícito la menor duda. Duda entonces de los sentidos alegando que estos son totalmente subjetivos, duda luego de la existencia de la realidad ya que según él somos incapaces de darnos cuenta de si estamos soñando o en estado de vigilia.


Sin embargo consigue encontrar aquello sobre lo que no existe ningún tipo de duda, algo que constituirá la base de su filosofía, no puede dudar de que está dudando y por tanto pensando. Afirma además que al dudar se convierte en un ser imperfecto y que debe haber un ser en posesión de la certeza absoluta que no es otro que Dios. Así mismo ideará un patrón general para distinguir entre aquellas ideas verdaderas y las que no lo son, considerando como ideas certeras aquellas que sean claras y distintas basándose en que Dios las dota de certeza.


Por último en este capítulo sobre la afirmación del primer principio de la filosofía “pienso luego existo” Descartes fundamente su metafísica alegando que los seres humanos somos sustancias y que en esencia somos seres pensantes y que como toda sustancia estamos compuestos y por tanto somos imperfectos y de ahí saca la conclusión de que dios debe ser solamente esencia pues como ser perfecto no puede ser compuesto.





En la quinta parte se nos presentan los fundamentos de la física cartesiana. Para Descartes el mundo fue formado de la mano de Dios, quien tomando varias partes de materia de espacios imaginarios creó un caos que conformó la naturaleza y que está regido por unas normas ya preestablecidas por el creador. De estas leyes derivan el movimiento y demás cualidades del cielo y los astros.


Se explican también en esta parte del discurso las semejanzas y diferencias entre seres humanos y animales. Así encuentra que los seres humanos tienen una parte irracional que los hace semejantes a los animales en algunos aspectos, estos son todas aquellas funciones que realiza cada persona sin pensar en ellas como es el caso de la respiración o del movimiento del corazón (este último es explicado minuciosamente en el libro).


En cuanto a las diferencias Descartes afirma que a pesar de que el ser humano sea capaz de crear una máquina perfecta que se mueva y realice algunos trabajos mejor que nosotros mismos, nunca tendrá la facultad de hablar y mucho menos de pensar, siendo estas dos facultades las que nos distinga también de los animales. Además al contrario que el alma que poseen los animales, la de los seres humanos es independiente del cuerpo y no está destinada a morir como este.








En la última parte Descartes opina que sería buena editar su obra ya que a partir de esta, otras personas podrían continuar su tarea de investigación y dar lugar así a nuevos adelantos en medicina y nuevas invenciones, además de esta manera y puesto que admite finalmente necesitar de la experiencia alguien interesado en su trabajo podría realizar investigaciones bajo sus ordenes.


Sin embargo luego de este razonamiento recapacita y de inclina hace la postura de no publicar su libro pues según él cree no estará exento de críticas y esto lo descuidaría de su labor de investigación al igual que lo haría la llegada de cualquier ayudante, el cual además, no podría realizar el trabajo que se le encomendase tan bien como el propio Descartes ya que el fue quien discurrió todo el proceso y por tanto quien mejor lo conoce.


En última instancia reconsidera su decisión y se decide a publicarlo pues muchos conocían sus intenciones de editar por lo que podrían penar que las causas por las que se abstenía de publicarlo fueran desfavorables para él mismo. También contribuyó en esta decisión el retraso sufrido en sus investigaciones pues eran muchas las experiencias que debía realizar y aunque no le halagase que el público tomase gran parte en las cosas de su interés, quizá con ayuda pudiese dejar un mayor legado de conocimientos para la posteridad.







Es lógico que este libro haya supuesto una revolución para su época, entendido claro está, que es se editó por primera vez en la etapa de auge del racionalismo y como se ha podido observar, el autor hila una afirmación tras otra basándose únicamente en la argumentación racional de cada una de sus afirmaciones, por mi parte esto es digno de admiración.


Sin embargo y aunque comparto con el escritor los puntos de vista de varios aspectos, El Discurso del Método es un libro, según mi opinión un tanto arduo.


Cierto es que todos erramos y razonamos de distintas formas pero ¿estaríamos en condiciones de admitir que solo existe una única verdad? Y si es así ¿quien sabe cual es la certera? Según la teoría cartesiana las ideas verdaderas, o dotadas de verdad son aquellas que poseen como cualidades de claridad y distinción y se asume que son claras y distintas por el hecho de haber demostrado la existencia de Dios. En cambio y gracias a la perspectiva de futuro desde la que hoy puede hacerse este comentario crítico, hay suficientes pruebas como para demostrar que la Tierra no ha sido creada a partir de nadie y si tuviese que existir una causa incausada sería el Bigbang. Una vez hechas estas dos afirmaciones ¿quien tiene el poder o la sabiduría necesaria para afirmar que ideas son verdaderas y cuales falsas? Esta es una de las partes por las que no estoy de acuerdo con el pensamiento de Descartes, para mí es un pensamiento bien encuadrado en su época pero insuficiente para la nuestra.


También hay otras ideas con las que estoy de acuerdo como la diferenciación que el autor establece en la quinta parte del libro entre animales, máquinas y humanos ya que para bien o para mal somos distintos a ellos en dos rasgos esenciales bajo mi punto de vista, en el lenguaje y en la capacidad de la que hemos sido dotados para pensar como bien afirma Descartes.


Como se ha podido observar discrepo sobre algunos puntos con este gran filósofo y matemático entre los que he dado un ejemplo y sin embargo estoy totalmente de acuerdo con otros como arriba se menciona. A pesar de los distintos puntos de vista que pueda tener creo sinceramente y a pesar de que como ya se dijo, el libro es un poco arduo, es una obra maestra digna de su creador que quizá consiga hacernos pensar y plantearnos de nuevo tanto nuestra existencia como nuestra forma de pensar.




http://html.rincondelvago.com/el-discurso-del-metodo_descartes_8.html http://www.pensament.com/filoxarxa/filoxarxa/Descartes,%20Rene%20-%20Discurso%20del%20metodo.htm

miércoles, 28 de diciembre de 2016

FILÓSOFOS PRESOCRÁTICOS


A los primeros filósofos griegos se les conoce con el nombre de "físicos" porque trataron de conocer y estudiar la naturaleza, la physis, de las cosas. El término physis tenía para los griegos de esta época un doble sentido: servía para designar tanto el crecer, el aparecer de algo, como la fuerza interna que impulsa dicho aparecer y crecer. Por ello tienen que estudiar lo que es el aparecer de lo que existe. La noción de physis implica una experiencia metafísica que tienes sus antecedentes en antiquísimas ideas religiosas o mágico-místicas. Nacido en las fiestas de las estaciones, el sentimiento de la armonía y de la simpatía entre los hombres y el mundo había sembrado en los espíritus la noción de una vida unánime. Esta noción, que implica una originaria identidad de materia, vida y espíritu, que supone un antiguo y radical parentesco entre todos los seres, que sugiere firmemente la inmanencia de la divinidad en todos ellos y en el principio del Todo, una vez despojada de sus vestiduras mitológicas y alejada de toda significación ritual, pasa a ser el objeto directo de una intuición filosófica básica. En la época en que estaba naciendo la filosofía escribía Esquilo: "Zeus es todas las cosas y lo que está más allá de ellas. Zeus es el aire, Zeus la tierra, Zeus el cielo". Los primeros filósofos no hablaban de Zeus, sino de la physis, pero la intuición que el poeta expresaba a través de la divinidad mítica no es muy diferente de la que ellos tradujeron en términos de experiencia o de razón. La ruptura entre mitología y filosofía se da porque los "fisiólogos" no se conforman con encomendar su experiencia del Ser al mito, a los relatos tradicionales, sino que intentan explicarla a través de la experiencia cotidiana, de la analogía y de la dialéctica.
La concepción de la physis en los primeros filósofos se caracterizó por su estabilidad e inmutabilidad frente a la pluralidad y movilidad de las cosas particulares. La Naturaleza tuvo para los presocráticos en general el doble sentido de sustrato inmutable del ser, por debajo de todas las mutaciones de las cosas, y de fuerza que hace llegar las cosas a ser, a modo de una fuente inagotable de seres. De la oposición primaria entre Naturaleza y cosas particulares se derivan otras varias oposiciones, como la existente entre verdadera realidad, solamente percibida por la razón, y apariencias mutables de las cosas percibidas por los sentidos; entre lo mutable y móvil, entre la unidad y la pluralidad, entre el ser y el no ser, entre lo lleno y lo vacío, entre lo limitado y lo ilimitado.
La escuela milesia intentó reducir la variedad desconcertante del mundo físico (apariencia) a una única sustancia material subyacente (esencia, verdadera realidad).
 "La mayoría de los que filosofaron por primera vez consideraron que los únicos principios de todas las cosas son de especie material. Aquello a partir de lo cual existen todas las cosas, lo primero a partir de lo cual se generan y el término en que se corrompen, permaneciendo la sustancia mientras cambian los accidentes, dicen que es el elemento y el principio de las cosas que existen; por esto consideran que nada se genera ni se corrompe, pues tal naturaleza se conserva siempre " (Aristóteles)
Los milesios fueron los filósofos que de modo original y radical respondieron a la pregunta ¿de qué está hecho el mundo? Tales contestó que el mundo estaba hecho de agua; Anaxímenes, que de aire; mientras Anaximandro afirmó que todas las cosas estaban hechas de un sustrato material que denominó "lo indefinido" o "lo infinito".
Las escuelas itálicas, pitagórica y eleática, constituyen el segundo estadio importante en la historia de la especulación presocrática. Su carácter y tema central difieren profundamente del de los milesios. Mientras a éstos les motivaba una innata curiosidad intelectual y el descontento con las explicaciones míticas, el impulso subyacente al pitagorismo fue religioso. A diferencia de los milesios, que intentaron explicar el mundo de una forma puramente naturalista, los pitagóricos emplearon principios y elementos explicativos tomados del campo de los seres no sensibles (Metafísica, A 8, 989 b 28), interesándose más por la forma o estructura del mundo que por su mero principio material. Los pitagóricos se interesaron por el cultivo de la música y de las matemáticas, movidos por la finalidad religiosa de purificar el cuerpo para liberarse del ciclo de las reencarnaciones. El principal descubrimiento pitagórico fue la gran semejanza entre los números y los seres y fenómenos del universo, y pensar que la esencia del universo es el número y su estructura formal una relación numérica armónica.


Llevando esta concepción hasta sus conclusiones lógicas,PARMENIDES llegó a afirmar la existencia de lo Uno, eterno e inmóvil, y negó la realidad de todo cambio y, con ello, de todos los seres sensibles. La doctrina de Parménides puede sintetizarse en dos tesis fundamentales. Según la primera, es imposible que surja la pluralidad a partir de una única realidad, y contra ella se rebelaron los milesios con encono. Si suponemos que originariamente existía solamente agua: ¿por qué no sigue habiendo sólo agua? Si solamente había agua, ésta no pudo generarse a partir de otra sustancia (que, por hipótesis no había) ni puede tampoco transformarse en otra cosa o desaparecer (¿qué podría hacerla desaparecer o transformarse si no hay nada a parte de ella?) Lo que no hay desde siempre no puede originarse; lo que hay desde siempre no puede tampoco ser destruido. Según la segunda tesis lo que hay, lo que existe, ha de ser único, es decir, una única realidad. Las consecuencias de estas dos afirmaciones eran tajantes: si, por una parte, de una única realidad no puede surgir la pluralidad y si, por otra parte, la razón nos obliga a aceptar la existencia de una única realidad, no habrá más remedio que declarar irracionales e ininteligibles el movimiento y la pluralidad. Parménides eliminó, por tanto, lo cambiante al afirmar lo permanente; eliminó lo que las cosas parecen ser (múltiples y mutables) al afirmar lo que son (una única realidad); eliminó la pluralidad al establecer la unidad; eliminó el conocimiento sensible en aras de las exigencias de la razón. El discípulo de Parménides, Zenón de Elea, reconociendo que las tesis de su maestro no eran aceptables para la experiencia común sensible, elaboró sus famosas cuatro aporías para demostrar a sus adversarios que tampoco las afirmaciones de la experiencia común, tales como la multiplicidad y el movimiento, eran aceptables para la razón.

Heráclito, por su parte, insistía en la mutabilidad de las cosas; decía que todo se encuentra en estado de flujo (panta rei, "todo fluye"), si bien insistía en la existencia de un Logos, norma o proporción dentro de estos cambios, y atribuía al fuego cierto tipo de realidad superior. Empédocles, para resolver el enigma planteado por Parménides, postuló cuatro elementos (fuego, aire, agua y tierra) y dos principios del movimiento, atracción y repulsión, o Amor y Odio, como poéticamente él mismo los denominó. Anaxágoras, cuya filosofía resultaba probablemente oscura incluso para sus contemporáneos, parece haber insistido en la permanencia de las cualidades y haber situado al Nous o mente como origen del movimiento y principio rector del universo.
Un momento importante en los albores del pensamiento filosófico y científico presocráticos lo constituyen los filósofos "armonistas", así llamados por su pretensión de reconciliar la filosofía del ser de Parménides con la filosofía del devenir de Heráclito. También fueron llamados pluralistas porque el modo de intentar la reconciliación fue el de renunciar a la unidad del principio-raíz de las cosas, ante la imposibilidad de explicar con un solo principio la formación de la variedad del universo, y establecer una pluralidad por lo menos cuantitativa de los elementos que constituyen el cosmos. Fueron Empédocles, Anaxágoras, Leucipo y Demócrito.



Empédocles,en su obra Sobre la Naturaleza admitió cuatro raíces de la realidad, las cuales se llamaron después "los cuatro elementos": la tierra, el agua, el aire y el fuego. Cada uno de esos elementos se mantiene ingenerado, incorruptible e imperecedero a través de todos los cambios de las cosas. Los elementos no se trasmutan, sólo se mezclan entre sí en proporciones diversas para formar las cosas y se vuelven a desunir cuando éstas se descomponen. A la fuerza unitiva la llamaba míticamente "amor", y a la fuerza disgregadora, "odio"; de esta forma simboliza con la primera las fuerzas atractivas y con la segunda las fuerzas repulsivas de la naturaleza. Mediante estas fuerzas explica el movimiento necesario para la unión y desunión de los elementos. Amor y odio se contrarrestan en su tensión logrando el equilibrio cósmico. Hay ciclos en que domina el amor y todo tiende a unirse, y otros en que domina el odio y todo tiende a disgregarse. Gracias al juego de las dos fuerzas se mantiene el orden en el universo en ciclos de evolución, que tienen un sentido constructivo o un sentido destructivo según sea la fuerza dominante.

Anaxágoras de Clazomene, en los fragmentos que han sobrevivido de su obra Sobre la Naturaleza, afirma que los elementos cualitativamente distintos que entran en la composición de las cosas no pueden ser sólo los cuatro de Empédocles, ya que tan pequeño número no podría explicar la casi infinita variedad de todas las cosas; por el contrario, sostiene que hay tantos elementos como realidades cualitativamente distintas hay en el universo, es decir, casi infinitas, y las llama "homeomerías". Hubo un tiempo en que todas las partículas se mezclaban en el universo en una masa homogénea, inerte y caótica, que por sí misma jamás hubiera sido capaz de abandonar su estado de reposo. El Nous ("inteligencia" o "mente") generó un movimiento que comenzó a agitar esa masa y provocó la agrupación de las homeomerías en proporciones distintas y desiguales en las cosas diversas que componen el cosmos. El Nous introdujo el movimiento en el caos inerte y fue separando las partículas y ordenando las cosas, hasta que del caos primitivo surgió el cosmos actual.


Leucipo y Demócrito,son los primeros filósofos considerados atomistas. De Leucipo, contemporáneo de Empédocles y de Anaxágoras, se sabe poco a ciencia cierta. Demócrito de Abdera, discípulo del primero, concibe al igual que Parménides el ser como eterno e incorruptible, idéntico en sustancia, pero no continuo y formando una sola unidad maciza, sino desmenuzado en infinitas partículas pequeñísimas e indivisibles, que por esta razón se llaman átomos. Los átomos son homogéneos e idénticos en cualidad; todos se componen de la misma sustancia. Para que el desmenuzamiento sea posible es necesario admitir, junto al ser pleno y sólido de los átomos, el vacío o no ser que los separe y haga posible su movimiento. Las diferencias cualitativas que observamos en la naturaleza son sólo diferentes impresiones subjetivas causadas por diferencias puramente cuantitativas. Los átomos, formados todos de la misma materia, se distinguen por su tamaño, por su figura, por su posición y por el orden en que están colocados. Al moverse en el vacío se encuentran unos con otros, y al chocar pueden bien rebotar y salir disparados, cambiando la dirección de su movimiento, o bien enlazarse entre sí si sus formas simétricas complementarias lo permiten, de forma que se producen las cosas compuestas. El problema grave para los atomistas fue cómo explicar el movimiento dentro de su concepción materialista y mecanicista. Según Aristóteles, los atomistas se vieron obligados a admitir como un hecho la eternidad del movimiento cuya causa no lograron explicar. Había, pues, tres cosas iniciales y eternas que han dado lugar a la formación del mundo: el ser o los átomos, el no ser o vacío y el movimiento.

En las últimas décadas del siglo V a.C. la consideración filosófica cambia de orientación en Grecia: deja de lado los problemas cosmológicos y físicos y se centra en el hombre y en lo humano. Este cambio coincide con el florecimiento de la filosofía en Atenas. No puede entenderse, por tanto, ni la aparición ni el papel de los sofistas sin considerarlos enmarcados en los acontecimientos que sacudieron la vida griega a comienzos de la quinta centuria, en especial en la Atenas de Pericles. Atenas fue en el siglo V una sociedad democrática abierta al debate, ya que el poder político se ganaba interviniendo en los debates del Consejo, de la Asamblea, de los tribunales; era la más importante y poderosa ciudad de la Hélade, su centro cultural, y acaudillaba la famosa Liga Marítima de sus distintas regiones. Atenas se llenó de toda clase de extranjeros, de gentes interesadas e interesantes, entre las que se contaban físicos como Anaxágoras, Demócrito y Diógenes de Apolonia, y sobre todo sofistas procedentes en su mayoría de la periferia.
El término "sofista" se usa para designar a un conjunto de pensadores que asumieron el protagonismo intelectual en Atenas durante la segunda mitad del siglo V, por tanto, a partir de la instauración radical de la democracia. Los más importantes fueron extranjeros: Protágoras de AbderaGorgias de LeontinoHipias de ElidePródico de Queos, Trasímaco de Calcedón. Solamente Critias y Antifonte eran oriundos de Atenas. La imagen de los sofistas que la historia de la filosofía ofrece hoy puede resumirse en los rasgos siguientes: Los sofistas fueron maestros en la enseñanza de la virtud (areté), entendiendo por areté la excelencia, la plenitud de desarrollo de las cualidades y potencias propias de un individuo; fueron maestros con un proyecto bien definido y sistemático de educación, que enseñaban con el fin de proporcionar técnicas de discusión y de elocuencia a los jóvenes, es decir, técnicas encaminadas al dominio de la palabra, del logos, que permitieran refutar al adversario político con el poder de la palabra.
La palabra sofista viene del griego sophos, que significa sabio. Pero si consultamos el diccionario nos encontramos con una curiosidad: sofista es sinónimo de manipulador, pues es la persona que utiliza sofismas, es decir, argumentos falsos con apariencia verdadera. En consecuencia, estamos ante un aspecto llamativo, pues una palabra con un significado claramente favorable se ha convertido en un término despectivo. Esta contradicción tiene una explicación y para conocerla es preciso adentrarnos en la historia y el pensamiento de los sofistas.
Los sofistas cobraban por enseñar, algo contrario a los ideales atenienses, que defendían lo que hoy conocemos como un sistema público de enseñanza. Para los sofistas el conocimiento es una mera técnica, mientras que Platón defiende el conocimiento como una vía para llegar a la verdad. Los sofistas son relativistas y entienden que el concepto de verdad es discutible, pues lo que es considerado verdadero en Atenas es censurado en otras ciudades y lo mismo sucede en relación con los conceptos morales.
El relativismo y el escepticismo son propuestas inaceptables para Sócrates y sus seguidores, quienes sostienen que existe una verdad, un camino en el conocimiento y unos valores morales universales y, en consecuencia, relativizar sobre estas cuestiones es una manera de pervertir la sabiduría, una especie de comercio del saber.
Los sofistas se presentaban como unos profesionales del conocimiento al servicio de los clientes que pudieran pagar por sus lecciones. Ellos enseñaban oratoria, como la técnica perfecta para defender cualquier idea en el contexto de la democracia, abogaban por el individualismo y la libertad de expresión y cuestionaban los valores convencionales de los atenienses. 


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