domingo, 3 de noviembre de 2019

EL POMANDER Y SU PAPEL EN LA HISTORIA


Los escritos sobre la explotación de plantas aromáticas datan de hace casi 5.000 años. Parece probable que el gran poder de estimulación que ofrecían ciertas fragancias fuertes servía no sólo como base de atracción, sino que sensibiliza al hombre primitivo para que sintiera cierta estima por la flora asociada, en comparación con otros aspectos de su entorno. Nuestra evolución de hombres peludos básicamente a hombres sin pelo, con el correspondiente aumento de glándulas sudoríparas habrían proporcionado a nuestros antepasados un fuerte contraste entre un olor corporal intenso y rancio y los aromas más dulces de ciertas plantas. Es más, los humanos neonatos muestran claramente su preferencia por ciertos olores y rechazan otros. Se podría debatir que esta discriminación, basada en un componente hedonístico, tenía alguna utilidad para la supervivencia, sin embargo los datos apuntan a la posibilidad de que los humanos tienen una predisposición a ser atraídos por los olores "agradables". Es posible que el papel de la cultura haya dado "significado" a esta predisposición, originando una mitología que explicase la existencia de las plantas aromáticas e hiciese sitio para ellas en las sociedades civilizadas primitivas. 


Pomander etrusco del siglo V A.C. (clásico). también llamado "Bulla" con Dédalo e Ícaro. 

El pomander o poma de olor es un artefacto asociado estrechamente a la evolución de la mencionada mitología . A partir de este momento me referiré al pomander o sus derivados como poma. La poma, según se conoce en la actualidad, aparece bajo dos formas: la esférica, (o en forma de pera) de ahí el nombre de poma, vasija perforada y cerrada que contiene ciertas plantas aromáticas o sus extractos (normalmente pendiente del cuello), o alternativamente aparece como una fruta, a menudo una naranja, tratada de modo que se consiga su deshidratación y reducción de tamaño. En el último caso esta reducción se obtiene al incorporar otros elementos de origen vegetal (ej: clavos) para modificar y potenciar el olor original de la fruta. En ambos casos el objeto tiene Como finalidad la generación de aromas durante largos periodos de tiempo. Al tratar de averiguar la historia de este objeto nos enfrentamos de inmediato Con la evolución de la filosofía de la medicina, la religión y la moda. 
Pomander año 1580

La explotación de una planta para obtener su fragancia se puede conseguir de tres maneras: utilizándola tal cual es, almacenándola y quemándola más tarde o a través de la extracción de su esencia, que producirá un líquido o una resina. Todas estas técnicas están bien documentadas en la literatura histórica antigua, inicialmente Con fines hedonísticos, es decir, para uso personal y para perfumar el ambiente. El papel de los humos aromáticos y las resinas vegetales adquirió una gran relevancia para los antiguos egipcios; los primeros en los rituales y las segundas para embalsamar  aunque también tenían usos hedonísticos . Nuestro primer encuentro con una poma ocurre en el Antiguo Testamento en el Cantar de Salomón (poema que data del siglo X A. C.). Esta narración del ritual nupcial, de índole altamente sensual, menciona el altar, una esencia dentro de una bolsa. Dice así: "mi bien amado es para mí como un manojo de mirra, que descansará toda la noche entre mis senos". Más adelante, en las profecías de Isaías (740-732 A. C.), se hace referencia a tabletas, unas vasijas perforadas que contienen esencias de plantas y se llevan colgando del cuello , y "bolas dulces", masas esféricas de resinas de plantas aromáticas. Isaías los menciona en el contexto de la inmoralidad femenina, atribuyendo, por tanto, un uso sensual-hedonístico a estas proto-pomas. 


En lo referente a las plantas aromáticas, es interesante destacar la tensa coexistencia de lo hedonístico con la religión en el cristianismo antiguo. De este modo, los olores, según la percepción de los profetas, estaban reservados para la divinidad pero las fuerzas del comercio atemperaron este punto de vista. 


Aunque en un principio predominó la dimensión hedonístico-ritualista del perfume, ésta no tardó en ser incorporada en una dimensión más funcional. Además del citado uso por parte de los egipcios en el embalsamamiento, uso funcional puesto que servía para apuntalar el concepto religioso contemporáneo de la incorruptibilidad y continuidad de los líderes fallecidos, hay poca evidencia de las aplicaciones científicas del perfume, bien sea explicatoria o preceptiva, hasta el primer siglo A. C. Este hecho coincide con la terminación de la Historia Naturalis de Plinio el Viejo. Plinio menciona la Pomum Médica, procedente de Media, Siria, no para ser comida, sino guardada para secar a causa de sus propiedades medicinales y aromáticas. Sin embargo se puede discutir que la verdadera base del papel que representaron más tarde los compuestos en la medicina profiláctica fue establecida por la tipología médica de los humores que hizo Galeno y su relación con aire, tierra, fuego y agua, que debía mucho a los escritos de Hipócrates. 



Aquí estaba la semilla que daría cuerpo a la idea de la importancia del aire (o su corrupción) en la transmisión de enfermedades. En efecto, el concepto del aire corrupto llegó a abarcar la explicación de otro problema de la antigüedad, la existencia de polillas que comían la lana. El nexo es importante pues se verá que la etiología común (aire corrupto) hizo imperativo el uso de las mismas plantas aromáticas (característicamente clavo, enebro, espliego y romero) que servían de profiláctico y para fumigar. Además, según se verá más adelante, a la transformación del aire respirado, a través de artefactos perfumados, se le atribuyó una gran variedad de funciones, ej.: somníferas. Paralela a ello discurría la evolución del artefacto perfumado, en particular de la poma, como símbolo de status y de moda. 


Aunque ya se habían documentado anteriormente casos de peste bubónica , la pestilencia de 1348-1350 atrajo una atención considerable debido a la mortandad generalizada y a la alarma social que esto causó en Europa. Fue como respuesta a esta catástrofe que las ideas populares relativas al papel del aire, implícitas desde hacía mucho tiempo en la teoría médica antigua , llegaron a dar forma al uso y composición de una poma. Las nociones de profilaxis que surgieron entonces, continuaron haciéndose notar en fechas tan tardías como la mitad del siglo XVIII, durante los últimos brotes de peste a gran escala. 
La muerte y el hedor, que siempre habían sido considerados como concomitantes, adquieren un nuevo significado en la Europa de 1348. Mientras que normalmente se pensaba que los malos olores emanaban de los cuerpos putrefactos u objetos orgánicos en descomposición, la peste dio forma a la opinión popular de que lo maloliente podía ser, "per se", la causa de la enfermedad. Ya en 1348, según la opinión de los médicos, se atribuía al aire infectado la transmisión de la Peste.


El informe de la Facultad de Medicina de París rezaba así: 

"Y este aire corrupto, cuando se respira,... es la causa inmediata de la epidemia". 

Esta interpretación se iba a convertir en la opinión más extendida sobre la causa de la peste. No es ninguna sorpresa que el aire "infectado" se convirtiera rápidamente en sinónimo de aire hediondo (peste). De este modo Knutsson, plagiando a Jadocus (1364) aconseja: 

"...deben evitarse todos los olores fétidos procedentes de establos, campos malolientes, caminos o calles...". 

Mediante un ligero conocimiento del saneamiento público durante la Edad Media el lector moderno comprenderá rápidamente que había pocos lugares libres de hedor. Esto perfiló el remedio de inmediato, es decir, la fumigación. Inicialmente, bajo la forma de quemar plantas aromáticas dentro de las casas para purificar el aire. Así "las hojas de laurel, enebro, orégano, ajenjo, ruda, magarza y aloes" entraban en la composición de este complejo profiláctico, que al ser quemado, garantizaría la protección. En otros, la mezcla incluía además clavos, romero, abrótano y espliego . Como breve inciso diré que la percepción que se tenía del papel del aire, condujo a soluciones mecánicas como el volteo de campanas para desplazar el "aire viciado". La panoplia de prohibiciones derivadas de la teoría del "aire corrupto" afectaba a áreas tan diversas como la orientación de las ventanas y las horas de apertura reglamentarias, la utilización de los ríos como vertederos y el modo correcto de recoger las muestras de orina por parte de los profesionales de la medicina, entre otros. Las emanaciones de plantas aromáticas, ya fueran procedentes de la combustión o de su concentración, estaban implicadas directamente en cualquiera de estas prohibiciones. 

Aunque la mayor parte de la literatura original no es de origen español, se pueden destacar varias consecuencias domésticas de la teoría del "aire". Me limitaré a mencionar sólo dos que, además, ponen de relieve el papel de la iglesia en la aplicación de una teoría seglar. 
En el poema titulado O San Roque de Paradela (León), el verso que encabeza la oración al Santo, demuestra la creencia popular en la causa de la enfermedad producida por el aire : 

Señor San Roque celeste; 
Santo divino y amao; 
bon espantallo d'a peste; 
fuelle d'o vento infestao; 

Algo parecido a este remedio es la fiesta de San Andrés que se celebra el 30 de Noviembre en Amedillo, La Rioja, y que es conocida como Fiesta del Humo. Aquí, el Santo es sacado en procesión entre densas humaredas que proceden de la quema de romero y grojo (sabina) en señal de acción de gracias por la intervención del Santo para salvar al pueblo de una epidemia que había sufrido .
Aunque la fumigación era más fácil en el interior de los edificios, rápidamente se dieron cuenta de que muy pocos podían permanecer aislados en sus hogares. Esto dio lugar a la búsqueda de fumigantes portátiles. Así, John de Burgundy (1365) recomendaba que cuando uno circulase entre el público debía llevar "una bola aromática" o poma. 
La tecnología médica existente, entonces como ahora, estaba condicionada a menudo por el status del cliente o la posibilidad de poder pagar. La fumigación, basada en la combustión de ciertas plantas se iba a convertir muy pronto en una operación cara, a juzgar por los datos de los brotes posteriores que debatiremos más adelante. Sin embargo, la poma fue cara y selecta desde el principio. El trabajo artesanal que suponía su elaboración, junto con la obtención y formulación de las resinas aromáticas, colocaron a la poma en manos de los ricos. Las pomas anti-peste originales estaban formadas por lábdano, aloes, almáciga, olíbano, storax calamita y flores de romero. A este se le añadió cierto número de sustancias para fijar y moldear el esférico producto final . En público, el poseedor acercaba la esfera a su nariz. Una poma similar, pero hecha para los que tenían menos recursos, estaba compuesta por zedoaria, clavos, nuez moscada y macis . En el caso más barato, la parte central de la poma estaba hecha de tierra . 

Según he dicho más arriba, la polilla representaba un gran problema para el hombre medieval. Dado que la mayor parte de la ropa estaba confeccionada con fibra de lana y que se creía que la polilla era producto de aire corrupto, no deberá sorprendemos que se recetasen sustancias aromáticas para eliminar a este enemigo. Es más, las recetas de este tipo estaban yuxtapuestas a soluciones para la epidemia. De modo que el Herbario de Bankes de 1525, que era una compilación de trabajo anterior, menciona romero o espliego como fundamento para la protección de la ropa. 
Los médicos de la época hicieron uso, asimismo, de estos artefactos. En un famoso grabado de Bellini del año 1500 podemos observar un doctor visitando a un paciente, al tiempo que acerca una poma a su nariz. Además puede verse a dos asistentes fumigando la habitación. Las altas esferas del clero también llevaban pomas, al contrario de lo que hacían la mayoría de sus feligreses . 
Muy pronto, algunos ingredientes empezaron a escasear y, aparte de provocar un incremento en su precio, dieron como resultado las prohibiciones de su uso como es el caso de la cera para moldear . 


Con la primera epidemia tocando a su fin, lo que comenzó como profiláctico se convirtió en un símbolo de status. La poma fue embellecida con piedras preciosas y engarzada en oro y plata. Numerosos retratos de la época muestran a los poderosos con sofisticadas pomas, típicamente pendientes del cuello, como símbolo de lujo. El arte religioso que vino después, hacía hincapié sobre la vanidad de los remedios temporales . Un ejemplo de la contracorriente religiosa dirigida a las pomas la aporta Jodocus Badius en 1502 con la publicación de cinco caricaturas, representando al abuso de los cinco sentidos. Una de ellas, El barco de los olores necios, muestra, en estilo crítico, la posesión de pomas y la vanidad que se atribuía a esta fuente de estimulación. Otros, ej: el poeta Drayton, situaba a la poma en un ámbito más etéreo. 


A pesar de haber transcurrido 200 años desde que Europa hubiese sufrido la primera epidemia, las teorías no habían cambiado cuando se enfrentaron de nuevo con la misma amenaza. Prevalecía todavía el concepto de aire corrupto y de los remedios aromáticos, sin embargo, las circunstancias habían cambiado. El segundo gran brote de epidemia cayó sobre una Europa inmersa en el mercantilismo y su énfasis sobre mercados y ganancias. El mercado sintió su efecto de inmediato. Nada más conocer las noticias de un caso de epidemia, su impacto se dejaba sentir en el precio de las plantas aromáticas. Así, un escrito cita que el precio del romero, después de la noticia de la peste, pasó de "Un chelín por manojo a 8 peniques el ramillete", lo que significa un sobreprecio de más de 3.200%. Con anterioridad localizamos otra fuente que cita un cambio de doce peniques por manojo a seis chelines por ramillete , más o menos 30.000% en muy poco tiempo. Claramente, la epidemia provocaba gran angustia. En un brote posterior, 1760, un hospital tan prestigioso como el de St. Thomas de Londres, se vio obligado a publicar un desmentido oficial cuando los rumores de la epidemia causaron una subida de 40% en el precio de la ruda, de la noche a la mañana. Según se ha dicho antes, las autoridades italianas se vieron obligadas a reducir el uso de ciertas sustancias. El efecto se extendió incluso a los precios que pagaban los peregrinos por sustancias aromáticas en los santuarios. 


Esto condujo naturalmente a lo que podríamos llamar El efecto Rólex, es decir, una proliferación de pomas falsificadas. Un boticario que escribió antes de este período, indicaba, mediante un comentario inusual, cómo rejuvenecer las viejas pomas utilizando civeto y almizcle. Lo interesante es que finaliza su receta diciendo "pero mi intención es honesta". Otra consecuencia lógica fue la abundancia de charlatanes o falsos médicos a medida que los miembros legales de la profesión médica sucumbían a la enfermedad. Los supervivientes combinaron la teoría del aire y la poma para crear un traje contra "riesgo biológico". El personaje representado en Figura 4, era conocido originalmente como Doctor Schnabel, en alemán: Doctor Beak en inglés . Este Dr. "Pico" debía su denominación a la apariencia ornitológica de su filtro-pico, a través del cual respiraba. Este "pico" estaba relleno con sustancias parecidas a las utilizadas en pomas anteriores y contemporáneas. Además del traje de cuero y cubiertas cristalinas para los ojos, para aislarle del aire externo, el doctor usaba una varilla para tomar el pulso a sus pacientes sin entrar en contacto con ellos. 


De nuevo, a medida que la epidemia avanzaba hacia su ocaso, la moda y los quehaceres domésticos llegaron a ser predominantes. La protección y aromatización de la ropa se convirtió en un asunto importante. Las mismas sustancias aromáticas que se usaron para protegerse de la epidemia fueron llamadas a filas para luchar contra la polilla. Al igual que ocurrió con las pomas, se vendían muchos ingredientes falsificados . Al carecer de un clero poderoso, que pudiera repetir la represión que había llevado a cabo anteriormente, la poma floreció más tarde libremente como objeto de moda. afectando incluso a las vidas de las familias reales. Por ello, la reina Isabel I de Inglaterra presumía de "un hermoso cinturón de pomas". 



Con la llegada de la Revolución Industrial se podían hacer copias baratas de cualquier objeto de status. Durante un tiempo se iba a ver la poma como objeto decorativo en muchas casas. Con el tiempo, desapareció como objeto interesante y actualmente sólo lo conocen quienes se especializan en la historia de tales objetos y los coleccionistas. Todavía puede verse la poma como ilustración en los papeles de regalo navideños, como ornamento decorativo para el árbol de Navidad. La poma está representada por una naranja cubierta de clavos. 


Además de desarrollar una función más frívola, la poma ha estado íntimamente enlazada con la teoría médica anterior. La idea de que ciertas emanaciones podían alejar la epidemia no carece totalmente de fundamento. De ese modo, aún sin saberlo ellos, las ratas y las pulgas (la auténtica causa de la transmisión), serían repelidas por ciertas sustancias aromáticas, especialmente al quemarlas. Además, si la epidemia hubiera sido de tipo neumónico en lugar de tipo bubónico, la idea de filtrar el aire cuando frecuentaban lugares públicos habría estado totalmente justificada. 
A lo largo de su desarrollo, la poma coexistía con sus híbridos y a menudo provocaba la aparición de éstos. Estas variantes, comprendían típicamente, la creencia al uso en que lo aromático era medicinal, pero con una potencia aumentada al añadir arsénico o mercurio como ingredientes. Dos de los ejemplares más tempranos fueron: el Periapt y el Zenexton. Ambos estaban formados por cilindros sellados que contenían sustancias aromáticas pulverizadas, además de mercurio, que sólo se diferenciaban en el método de preparación: alquímico puro o astrológico. La idea se puede remontar a la teoría de los antagonismos, según se deriva de los antiguos textos de alquimia chinos . De acuerdo con ello, las sustancias aromáticas atraerían a los agentes causantes de la enfermedad y el mercurio aniquilaría a dichos agentes.



Esto representa un cambio impactante en el modo de pensar relacionado con las teorías propuestas en aquel tiempo y probablemente debe su origen, en el contexto Europeo, a las aplicaciones supersticiosas, de las traducciones de texto de alquimia árabes, por parte de miembros de sociedades secretas a mediados del siglo XVI. Al final sólo sobreviviría el mercurio en la mayoría de estos amuletos. Parece probable que la versión española o "gargantilla profiláctica Maragata", c. 1780, se deriva de esta tradición. De carácter insólito, la gargantilla (de la que según parece sólo hay un ejemplar) incluye un crucifijo de metal, cuya parte superior se desenrosca para contener "azogue", es decir, mercurio. Claramente a este metal le fue asignada la capacidad de repeler el mal en cualquiera de sus manifestaciones. 
Lo antedicho también representa una manera de pensar que unificaba el enfoque vegetal y mineral de la profilaxis. En Asia, concretamente, en Tibet, la Píldora Negra (rin-chen rilnag) c. 1250, combinaba plantas aromáticas y minerales o ingredientes metálicos para efectuar las curaciones . 
Los Misioneros Jesuitas llegaron a asignar a los preparados de piedras Goa una función similar, derivada de la yuxtaposición de la planta y el mineral. 


Lo interesante es la semejanza de los ingredientes utilizados durante períodos similares, habiendo por medio distancias geográficas tan vastas. Por ejemplo, podemos observar que el Karkar africano, que básicamente es un ungüento corporal (además de tener otras connotaciones) comparte la composición aromática de los profilácticos anti-peste europeos de la época. Se podrían citar varios ejemplos. 

Existe, en suma, un nexo subyacente entre la poma y objetos afines y se puede suponer que representa una necesidad común (y una reacción común contra amenazas similares) de la raza humana durante períodos similares , aunque separados geográficamente. 

https://www.cinconoticias.com/pomanders-pomas-solucion-medieval-mal-olor-enfermedades/
http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/la-evolucion-de-la-poma-de-olor-su-papel-en-la-profilaxis-medica-ritos-y-moda/html/
https://ifaroma.org/es_ES/home/explore_aromatherapy/history-aromatherapy
https://es.wikipedia.org/wiki/Pomander

sábado, 2 de noviembre de 2019

LA MEDICINA Y LA FARMACIA EN EL IMPERIO BIZANTINO



Primeramente, y para centrar mejor el tema, permítaseme un poco de cronología:
  • Año 33: muere Cristo. Nace el Cristianismo.
  • Año 313: Edicto de Milán, por el que el Emperador Constantino declara al Cristianismo religión oficial del Imperio Romano. Reconocimiento del Cristianismo como una innegable institución de poder.
Año 330: División del Imperio Romano en:
  • Parte Oriental, cuya capital será primero Alejandría ( del año 330 al año 642, en el que cae conquistada por los árabes) y después Constantinopla (del año 642 al año 1453 , en el que la conquistaron los turcos, desapareciendo este Imperio.)
  • Parte Occidental, que desaparecerá, conquistada por los pueblos invasores procedentes del norte de Europa, a lo largo del siglo V.
  • Año 1.453: Caída de Constantinopla y fin de la Edad Media.

A la muerte de Cristo, el Cristianismo      arrancó en Israel y Siria, extendiéndose durante sus primeros años por las orillas del Mediterráneo, de manera que en sus comienzos asimiló una mezcla de culturas perfectamente arraigadas como eran la hebrea, la griega, la egipcia, y la romana, al convertir a esta nueva religión a personas cuyas raíces estaban en todas ellas.
Cristo durante sus tres años de vida pública se le consideró médico, y según la historia,curó a muchos enfermos. Para ello no usó medicamentos ni practicas médicas, sino la imposición de sus manos y su propia voluntad de querer sanar a esa persona, así que estas curaciones pertenecen mas al terreno del milagro y por lo tanto al de la fe, que al de la práctica médica como tal. Pero a su muerte, sus primeros discípulos se encontraron inmersos en la nueva ética dictada por El, en la que la relación médico / enfermo quedaba abordada desde unos supuestos totalmente nuevos:
  1. Se consideraba a la enfermedad como una prueba enviada por Dios, y no como un castigo por algún pecado cometido.
  2. Se debía practicar la asistencia médica por caridad; es decir, por amor cristiano.
  3. Esta asistencia incluía a todos los hombres y mujeres, fueran libres o esclavos, ricos o pobres.
  4. A los pobres había que asistirlos gratuitamente.
  5. La asistencia debía extenderse a todos los enfermos, incluidos los incurables y los moribundos, a los que debía prestárseles tanto asistencia médica como espiritual; es decir, consuelo y apoyo moral que les ayudara a enfrentarse a su fin. 
Desde los primeros tiempos de la nueva religión, los cristianos se hicieron cargo de su propia práctica médica, muchas veces dentro de sus instituciones religiosas, pues fue habitual que los sacerdotes ejerciesen la medicina, aunque debido a su falta de preparación (esta era en general de muy baja calidad). Esta falta de calidad se debió, probablemente, a que, primero, entre ellos debieron escasear los médicos verdaderos, ya que el cristianismo no se implantó entre las capas sociales altas (ricas y cultas) sino entre las mas bajas (y por lo tanto carentes de cultura,de dinero), y, socialmente. 
En aquella época los médicos pertenecían a las capas más altas de la sociedad. Segundo, porque la práctica de la medicina real implicaba entrar en contacto con sangre humana, algo aborrecible para ellos, y ver el cuerpo del enfermo en su desnudez, algo que ellos consideraban deshonesto. Tercero, porque a un médico que fuese tal, pero que no fuese cristiano y por lo tanto no curara por la caridad cristiana a la que antes nos hemos referido, sino porque la medicina era su profesión, hubieran tenido que pagarle, y la idea de la posesión de dinero, como la de bienes materiales en general, era absolutamente negativa para ellos, y por último, porque la medicina tradicional se asentaba sobre ideas paganas, que desde su punto de vista era imprescindible erradicar, así que las prácticas médicas de los primeros cristianos eran sobre todo prácticas religiosas como oraciones, unciones, imposición de manos, y costumbres como la de recortar palabras del Evangelio y dárselas de comer o ponérselas encima de distintas partes del cuerpo de los enfermos, o la de llevar al cuarto del enfermo trozos del cuerpo (reliquias) de personas ya fallecidas y que la comunidad cristiana consideraba que habían sido santas en vida, que más que curar estaban encaminadas a ayudar a bien morir.
Con el tiempo, la expansión del cristianismo trajo consigo la aparición de los primeros hospitales: San Basilio, obispo de Cesarea en Capadocia, fundó el primero de ellos en el siglo IV. La noble romana Fabiola fundó una institución en la que además de curar a los enfermos, acogía a pobres y mendigos. Los hermanos Cosme y Damián, también romanos, ejercieron la medicina gratuitamente hasta que, durante una persecución de cristianos, les cortaron la cabeza. Ya elevados a los altares, en sus imágenes se les representa, a San Cosme, patrón de los cirujanos, con una bacinilla en la mano y a San Damián, patrón de los farmacéuticos, con una vasija de las usadas para contener drogas. Otros santos, como San Lucas y San Pantaleón, también fueron médicos.     


 Etapa Alejandrina 

Los bizantinos amaban la buena salud; no olvidemos que por sus ascendentes eran greco-romanos.
Esto hizo que sus médicos, sobre todo los buenos, gozaran de gran prestigio social: tuvieron exenciones fiscales, y estuvieron apoyados por los emperadores, que construyeron grandes centros hospitalarios para ellos como el Civitas Medica de Cesarea. Sin embargo, en la práctica médica, aparecieron, junto a la medicina técnica greca-romana ya tan ampliamente desarrollada, antiguos ritos mágicos. Se usaron amuletos, libaciones, y conjuros mágicos, tomados del antiguo culto al dios egipcio Toth, a quien llamaban Hennes Trimegisto, y sobre todo alcanzó una gran importancia la incubatio o costumbre de llevar a pasar las noches a los enfermos, a un templo dedicado a la diosa egipcia Isis, porque, según la creencia popular, era tal su poder curativo, que al dormir en él, el enfermo sanaba. Esta costumbre acabó tan implantada, que cuando las autoridades cristianas, intentando apartar a la gente de todo lo que fueran costumbres paganas, quisieron prohibirla, se encontraron con tal oposición popular, que idearon cristianizar la incubatio, llevando a ese templo reliquias de San Ciro y San Juan, para hacer que las curaciones se hicieran por la mediación de estos santos ante Jesucristo y no por la magia de Isis.



En esta etapa del Imperio Bizantino, se dio un gran impulso a la cultura: se organizaron centros de formación intelectual en Grecia, Asia Menor, Oriente Próximo, y Egipto, donde se impartieron las enseñanzas incluidas más adelante en el Trivium y en el Cuatrivium medieval. Existieron médicos hombres y mujeres, paganos y cristianos. No existía titulación oficial. Tampoco existieron médicos realmente brillantes; la medicina que se practicaba era la galénica, aunque hubo médicos cristianos que la rechazaron completamente, por provenir de un pagano y porque vieron un gran problema en encajar la idea de Galeno de racionalizar todo lo relacionado con la Physis y la idea cristiana de la omnipresencia de Dios.
A partir del siglo III el cristianismo, instalado ya como religión oficial, se va a oponer frontalmente al enfoque pagano de la medicina galénica, lo que llevará a una decadencia de las ciencias médicas, dentro de la decadencia generalizada que se va a presentar.




Oribasio fue un médico griego del siglo IV, muy importante en su época, que escribió una enciclopedia y una relación de los principales médicos anteriores a él, y será a través de sus textos como conocerán la medicina galénica los futuros médicos árabes. Aecio de Amida (nacido en la región del Tigris, durante el siglo VI) como médico practicó las supersticiones de la época, usando en su práctica médica hechizos y amuletos; y como farmacólogo, basándose en los textos de Oribasio, conoció a Galeno, ordenando e incluso en algunos aspectos corrigiendo su clasificación farmacológica. También nos habló de drogas de procedencia índica como el alcanfor.



Alejandro de Tralles, en Asia Menor y por la misma época, se dedicó a la polifarmacia, introduciendo el uso del ruibarbo. También creyó en la fuerza curativa de los amuletos. y adaptó la medicina grecorromana al estilo bizantino. El más importante de todos ellos fue Pablo de Egina (siglo VII) que recopiló nuevamente la farmacología de Galeno usando como fuente a Oribasio y a Aecio. Ejerció como médico en Alejandría, donde escribió numerosos tratados sobre su ciencia, y allí se los encontraron los árabes cuando conquistaron la ciudad, convirtiéndose así en otra importante fuente de información para sus médicos.
Posiblemente el médico mas importante junto a Aecio de Amida de la medicina bizantina del siglo VI, nació en Tralles en el año 525 y murió en Roma hacia el año 605.
Quizá en el entorno de su relación con la corte de Justiniano y Teodora, viajó recolectando información médica a lo largo de los Balcanes, Italia, España, Egipto y el Norte de África. 
Se forma probablemente con su padre y estudiando a las dos mayores autoridades de la época, Galeno y Dioscórides. 
Antes de instalarse en Roma, viaja por todo el Mediterráneo y de estos viajes adquiere, principalmente, conocimientos farmacológicos; por ejemplo, nos hace llegar remedios populares contra la epilepsia que aprendió en Córcega o en Hispania. 
En toda la obra de Alejandro de Tralles se mezclan elementos mágicos. Así, por ejemplo, propone con frecuencia el uso de amuletos o hechizos, ya que intuye un efecto placebo. 
Como datos destacados, a Alejandro de Tralles se le atribuye la primera reseña acerca de la eficacia de la colchicina en la gota.
Una curiosidad: Alejandro de Tralles propone el uso de sanguijuelas en la cabeza para el tratamiento de la melancolía, enfermedad en la que el exceso de bilis negra tenía un papel importante. 
Cursó estudios en Alejandría y durante muchos años trabajó en Roma, donde escribió uno de los mayores trabajos sobre patología, "Twelve Books on Medicine" que ha sido traducido al latín, griego y árabe. 



"Medici libri duodecim" es una de las obras más destacadas de Alejandro de Tralles. 
Se trata de un tratado de patología y terapéutica en 12 libros, escrito a requerimiento de su amigo Cosmas, para transmitir, de la forma más clara y concisa posible, las mejores terapias para las diferentes enfermedades. 
Contienen material reunido por el autor para la enseñanza de la medicina y probablemente fueron escritos al final de su vida y resumen sus propias aportaciones derivadas de la observación de varias enfermedades. 
Detalles acerca de cómo se ocupa de entidades como la alopecia nos hacen pensar que su clientela estaba entre las clases pudientes de la época.
El Libro I trata de las enfermedades de la cabeza. Es una de las partes más curiosas del texto de Alejandro.
Así, considera la calvicie como un padecimiento y recomienda rasurar el pelo corto, lavarlo vigorosamente y el uso de pomadas sulfurosas. A propósito del pelo cano, propone el uso de ciertos tintes y vino tinto . Respecto a la seborrea, recomienda frotar el pelo con vino y lavarlo con agua salada .
El II se ocupa de los problemas del ojo, y el III de los de la boca y las glándulas salivales. Los Libros IV y V tratan, respectivamente, de patologías cardíacas y pulmonares, y en el Libro VI se ocupa de la pleuresía.
Los siguientes libros los dedica a patología digestiva: gástrica en el VII, intestinal en el VIII, hepática en el IX, y en el libro X se ocupa de las enfermedades abdominales que Alejandro considera las dos mayores: disentería e hidropesía. 
Para finalizar, el libro XI se ocupa de las enfermedades genitourinarias y el XII de la gota. 
En el Medici libri duodecim se recogen unas 600 sustancias farmacológicas, prácticamente todas las incluidas en la Materia Médica de Dioscórides, pero con diferentes indicaciones.
La influencia de este tratado fue muy grande durante toda la Edad Media. Por poner un ejemplo, Albulcasis, cuatro siglos más tarde, lo utilizó como libro de referencia. 
Fue traducido y editado hasta el Renacimiento, como la edición grecolatina llevada a cabo por Henricum Petrum en 1556.
Otra de sus grandes obras es Biblia yátrica, basada en la medicina de Hipócrates y Galeno, del que era devoto seguidor aunque en ocasiones discrepó, donde recoge la patología y terapia de diversas enfermedades internas, sobre todo las producidas por gusanos, también traducida al latín lo que ha permitido su difusión hasta el siglo XVIII. 
En el primer libro "Enfermedades de la cabeza y del cerebro, frenitis, epilepsia y melancolía", estudia las enfermedades mentales, que analiza según los planteamientos de la medicina griega y sostiene que la causa de las enfermedades mentales está en el cerebro.
Fue el primero que practicó la sangría yugular, y administró el hierro como remedio.
Un dato a destacar fue la descripción que hizo de los numerosos cálculos encontrados en la vesícula biliar de la momia de la sacerdotisa egipcia de Tebas , ya que es la descripción más antigua que se conoce. La vesícula, que era conservada en el museo del Real Colegio de Cirujanos de Londres, se perdió durante la II Guerra Mundial.


Etapa de Constantinopla 

A lo largo de los ocho siglos restantes, se seguirá acentuando la decadencia intelectual del Imperio Bizantino. Ya no van a aparecer mas grandes recopiladores como Oribasio o Pablo de Egina. Se establecieron contactos más profundos con otros países: Constantino VII envió un embajador a Abderramán III, llevándole un Dioscórides de regalo, y hubo múltiples intercambios científicos, tanto de personas como de ideas. Como médicos mas importantes se pueden citar: del siglo XI a Miguel Psellos que escribió un tratado sobre fisiología y dietética y a Simeón Seth que en sus escritos se opuso ferozmente a Galeno; ninguno de los dos aportó innovaciones a la medicina; del siglo XIII a Nicolás Mirepsos, que escribió una colección de recetas llamada Dinameron en las que se aprecia claramente la superstición de la época; y del siglo XIV a Juan Actuario, que como médico fue hipocrático y galénico, y cuya obra da un digno fin a la época bizantina. 
Ya no hay vestigio alguno de mentalidad mágica ni intervención divina. Es un hombre quien enferma, y otro quien va a intentar su curación. También sostiene que el hombre se distingue de los animales por su inteligencia. Practica la disección de animales y la vivisección y así descubre la función de los centros nerviosos. Sitúa el centro de la vida sensorial y psíquica en el cerebro. Se da cuenta del movimiento de la sangre en las venas.
A partir del año 500 a.C. se van a manejar dos conceptos básicos: PHYSIS (lo que nace y crece ) del que va a derivar la fisiología, y TEKHNE o arte; (el que nos interesa), TEKHNE lATRlKE ó arte de curar ó medicina científica ó medicina técnica.
La primera pregunta racional, a la luz de estos conceptos, que se hicieron los griegos clásicos, fue: ¿ De qué estamos hechos? Tales (650 a.C") considera que el hombre vive a través de su sangre, procrea con su esperma, y la mujer procrea con su flujo; todo ello es líquido. De ahí deduce que somos agua: el agua crea, se puede transformar en aire, y se puede comprimir dando objetos sólidos como huesos, tejidos, o piedras o madera. Es decir, el agua es el fundamento de la naturaleza.  
Anaxímenes (483 a.C.) piensa que el elemento fundamental es el aire (PNEUMA), Heráclito el calor, el fuego, y Xenófanes la tierra. Empédocles (483 a.C.) considera como base la tierra, aunque luego cambiará de idea y asegurará que son los cuatro elementos, con sus cuatro propiedades: fuego (caliente), agua (húmeda), tierra (seca), y aire (frío), los fundamentales.
Aristóteles asumirá esta teoría y hará de ella la base de la vida. Para ellos, los medicamentos podrán curar al influir en los cambios de estas propiedades.


Alrededor de Hipócrates de Cos (460 a.C.) se va a formar una escuela médica de enorme importancia, plasmada en el "Corpus Hippocráticum" o conjunto de 53 textos anónimos escritos a lo largo de mas de cien años a partir de la segunda mitad del siglo V a.C. Hipócrates sostiene la teoría de los cuatro humores componentes del cuerpo humano: sangre, bilis, pituita y flema, que a su vez están formados por agua, aire, tierra y fuego y les concede las siguientes características: sangre, húmeda y caliente; bilis ,seca y caliente; pituita, fría y húmeda: y flema, fría y seca.
El cuerpo humano tiene proporciones determinadas de estos cuatro humores. Si estas proporciones se desequilibran, aparece la enfermedad. Los temperamentos también nacen con el individuo y dependen de su naturaleza, por eso cada enfermo es distinto y hay que tratarle de un manera individual, es decir, hay que tratar al enfermo y no a la enfermedad.
El médico por excelencia es la Naturaleza, luego para curar a un enfermo hay que ayudar a su naturaleza, pero nunca contrariada, "Natura sanat, medicus curat'', dirán los romanos sobre esto, en su momento. Luego la Terapéutica es la corrección del desequilibrio de los humores del enfermo. Emplearán medicamentos externos y suaves; su código sobre ética profesional ( el Juramento Hipocrático ) ha llegado a nuestros días
De Cos salieron textos como: " Sobre los aires, las aguas y los lugares", "Sobre la dieta de las enfermedades agudas ": sobre fracturas articulaciones y heridas en la cabeza, textos sobre epidemias y sobre la naturaleza del hombre. Demócrito (460 a.C") nos ha dejado una clasificacion de medicamentos: dulces, salados, purgantes, astringentes, ácidos, etc. y explica su accion según su forma. Acepta la existencia de poros llenos y vacíos, y define el "Atomon" como la parte más pequeña en que pueden dividirse los cuatro elementos. La otra escuela importante fula de Cnido. A ella se deben textos" Sobre las Hebdórnadas". "Sobre las infecciones externas", " Sobre las afecciones", y enfermedades de niños y mujeres.



Aristóteles fue médico e hijo de médico. Aplicó el razonamiento ( la lógica ) en la lucha contra la enfermedad. Para él, la forma del nuevo ser (lo activo, lo caliente) procede de la semilla masculina, y la materia del nuevo ser (lo frío, lo pasivo), de la semilla femenina; así empezó a desarrollarse la Embriología. También nos dice que el corazón (para él, la parte primordial del cuerpo ) es el primer órgano que se forma en el embrión, se empieza a mover solo, y será el último en detenerse cuando el cuerpo muera; estudia cuidadosamente el corazón, y deduce que la sangre, a través de él, se mueve por los vasos y puede ser arterial y venosa. La vida la mantiene un calor innato y el aire que respiramos de fuera (el pneuma ), renueva lo que se desgasta de ella. Los alimentos son convertidos en jugos vitales.
Herófilo (330 a.c.), médico de la escuela de Alejandria, aunque fue discípulo de la escuela de Cos, estudió el ojo, el cerebro, el sistema nervioso, el vascular - contó las pulsaciones con la clepsidra - y los órganos genitales. Erasistrato ( 340 a.C.) se equivoca cuando afirma que las arterias no contienen sangre, y que el bazo no sirve para nada pero explica la mecánica de la respiración y el movimiento del corazón.



En fin, para no abusar excesivamente,me despido aquí de la Historia... 
Y ahora, la pregunta que nos interesa: ¿cómo curaban?  En parte ya ha sido contestada: con métodos externos y medicamentos suaves, por ejemplo: una pleuresia la trataban con aristoloquia , hisopo y comino, que actúan calentando y secando, para contrarrestar la humedad y la frialdad del enfermo. Lo que mas usaban era catárticos, eméticos, diuréticos y expectorantes. En los escritos del Corpus Hippocráticum aparecen doscientos fármacos de origen vegetal, fármacos animales pertenecientes por lo menos a diez filum, y unos doce fármacos minerales. Como formas farmacéuticas se nombran fomentos, cataplasmas, gargarismos, pesarios, píldoras, ungüentos, aceites, ceratos, colirios, trociscos e inhalaciones. "Los Rhizotomoi" eran los encargados de recoger las plantas (uno de ellos, Diocles de Caristo, que vivió en Atenas en el siglo IV a.C) con sus conocimientos confeccionó un herbario donde dejó especificado el origen, la identificación, el valor nutritivo, y usos medicinales de las plantas. Teofrasto (287 a.C.) nos ha dejado dos escritos: " De Historia Plantarum" y " De Causis Plantarum". Va a ser el primer botánico sistemático de la Historia Universal. Clasifica las plantas según sus hojas, raíces, tallos y épocas de crecimiento.
También, y para terminar. una referencia a otras personas cuyo trabajo giraba alrededor del uso medicinal de las plantas: PHARMACOPOLAS, que preparaban todo tipo de compuestos hechos a base de plantas, tales como abortivos, cosméticos, afrodisíacos, etc., MYGMATOPOLOS, vendedores ambulantes de remedios muchas veces dudosos, y MYREPSOS, los que hacen ungüentos; pero estas gentes generalmente procedían de las capas mas bajas de la sociedad, eran esclavos, generalmente de médicos que "curaban" a otros esclavos, a los que iban dirigidos sus "productos", y desde luego no contaron con la confianza de los médicos, quienes prefirieron fabricarse ellos mismos sus medicamentos.

https://www.docsity.com/es/historia-de-la-farmacia-tema-bizancio/3172144/
http://historiadelafarmacia.perez-fontan.com/cap_4.html
https://es.slideshare.net/SAGA147/historia-de-la-farmacia-7782729

viernes, 1 de noviembre de 2019

LA MONEDA EN EL REINO DE ARAGON


Hasta bien entrada la Edad Media los reinos cristianos seguían utilizando las monedas romanas, visigodas y musulmanas. Sin embargo, el creciente desarrollo económico exigió la creación de nuevas monedas y el recién creado Reino de Aragón no tardó en comenzar a emitir sus propias piezas. ¿Cómo eran las monedas de Aragón? ¿Cómo funcionaban las monedas medievales? Vamos a hacer un breve resumen para conocerlas.
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Moneda de Jaime II de Aragón. 
En la Edad Media las monedas eran muy escasas y la economía se basaba en intercambios de carácter natural mediante trueque. Sólo en los grandes pagos podía ser utilizada alguna moneda antigua de oro o plata. A partir del siglo XI, el aumento de la producción agrícola generado por un fuerte auge poblacional, el desarrollo del fenómeno urbano a raíz de la celebración de ferias y mercados, y la afluencia de peregrinos hacia Santiago de Compostela, trajo consigo un rápido crecimiento económico en el pequeño Reino de Aragón que hizo necesario el restablecimiento de una economía monetaria.
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Puestos de un mercado medieval en el siglo XV.
 Los monarcas aragoneses comenzaron entonces a acuñar plata en forma de monedas de vellón (aleación de cobre y plata) con el fin de favorecer el comercio, aunque los intercambios en especie no se extinguieron y siguieron siendo muy abundantes en los mercados locales. Para los grandes pagos no se hizo necesaria todavía la acuñación de moneda ya que se solucionaban con el oro musulmán que afluía a al Reino en forma de parias.
Moneda de plata (dirhem) de la taifa de Zaragoza
Moneda de plata (dirhem) de la taifa de Zaragoza. 
 La facultad de emitir moneda era una prerrogativa exclusiva de los monarcas, así como un símbolo de su poder, pero lo cierto es que, al igual que ocurría con otros monopolios de carácter feudal, la acuñación podía ser vendida o cedida, por ejemplo, a ciudades y monasterios.
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Taller (ceca) de fabricación de monedas.
Las primeras emisiones aragonesas se producen en torno al año 1085, durante el reinado de Sancho Ramírez. Son las denominadas monedas jaquesas por haber sido acuñadas en Jaca. Se trata de dineros de vellón y medios dineros, llamados meajas, contabilizados según el sistema carolingio. La base ponderal del sistema carolingio era la libra, de aproximadamente 409 gr , y su unidad era el dinero de plata. Cada libra se dividía en 20 sueldos y cada uno de ellos en 12 dineros. Lo que daba lugar a la acuñación de 240 dineros de 1.7 gr por cada libra. Se les llamaba monedas cuaternales, es decir, con cuatro dineros de ley, un tercio de plata en la aleación del vellón.
Sancho Ramírez
Dinero de Sancho Ramírez. 
 Libra y sueldo eran exclusivamente monedas de cuenta, no eran físicas, y no llegaron a acuñarse piezas equivalentes hasta varios siglos después. Aunque excepcionalmente sabemos que se acuñaron en Jaca algunos mancusos de oro. Quizá para el pago de los tributos tras la infeudación del Reino a la Santa Sede.
Los primeros dineros de Sancho Ramírez representan en el anverso la cabeza del monarca desnuda de perfil y en el reverso el Árbol de Sobrarbe. La cantidad de variantes en la representación del árbol es enorme ya que en estas piezas la marca del taller (ceca) lo constituye el tipo del reverso y no los epígrafes. Solo ocasionalmente aparecen inscritos topónimos específicos como IACCA, MONSON, NAIARA, y otros genéricos como ARAGON o NAVARA. Las meajas presentan las mismas características, pero existen emisiones que no incluyen el árbol y sólo representan una cruz.
Dinero Sancho Ramírez IACCA
Dinero de Sancho Ramírez acuñado en Jaca (IACCA).
En los reinados posteriores las variaciones tipológicas son mínimas. En las monedas de Pedro I la cabeza del anverso da paso a bustos frontales y de perfil tocados con moño. En las de Alfonso I la cabeza ofrece un peinado ondulado.
Dinero de Alfonso el Batallador
Dinero de Alfonso I el Batallador. 
 Tras la muerte del Batallador, los acontecimientos políticos que se produjeron dieron lugar a diversas emisiones monetarias con tipos y leyendas especiales. Al separarse Aragón y Navarra, ambos reinos comenzaron a acuñar moneda con motivos propios empiezan a aparecer piezas con letras y marcas que diferencian unos talleres de otros.
Las monedas Alfonso II continúan incluyendo el árbol y representan el busto del rey diademado, pero a partir del reinado de Pedro II los monarcas aparecen coronados.
Pedro II de Aragón
Dinero de Pedro II de Aragón. 
 Con la llegada de Jaime I al trono dejó de acuñarse el árbol del Sobrarbe y en su lugar se introdujo la cruz patriarcal o pontifical de doble travesaño llamada vulgarmente jaquesa. Un motivo que venía reconocer la autoridad que el pontífice tenía sobre el Reino de Aragón en virtud de la renovación de la infeudación o vasallaje que realizó su padre Pedro II.
Dinero Jaime I
Dinero de Jaime I.
 Las emisiones de este tipo de dineros fueron declaradas perpetuas y continuaron hasta finales del siglo XV, pero los monarcas los devaluaron continuamente y ya en el reinado de Fernando II los dineros pesaban 0.809 gr y tenían una ley de 1.87 dineros, es decir, tan sólo contenían 0.12 gr de plata.
La tendencia de crecimiento económico continuó en los siglos XII y XIII impulsada por la conquista de nuevos territorios y las mayores exigencias de un mercado en continuo desarrollo obligaron a introducir numerario de oro y plata. Esta vez siguiendo sistemas ponderales más modernos basados en el marco. Aunque el sueldo se mantuvo como moneda de cuenta para el vellón y convivió con otras referencias surgidas a raíz de la necesidad de compatibilizar el numerario cristiano y musulmán. En la Edad Media era raro que circulase una moneda única. Lo frecuente era que las especies circulantes fuesen de más de una variedad o especie. Por lo tanto era necesario contar con distintas monedas de cuenta que relacionasen a todas las monedas conforme a un cambio fijo.
Florín de Pedro IV acuñado en Zaragoza anverso
Anverso del florín de Pedro IV acuñado en Zaragoza. 
 Las primeras monedas de oro se emitieron en época de Pedro IV, quien acuñó una serie de florines en Zaragoza en 1369, pero ya no se conocen más emisiones en reinados posteriores. Las siguientes monedas de oro de la ceca zaragozana fueron ducados desde 1477.
Forín de Pedro IV reverso
Reverso del florín de Pedro IV acuñado en Zaragoza. 
La moneda de plata del Reino de Aragón fue el real, con un peso de 3.20 gr. No comenzaron a emitirse hasta el año 1475 cuando Juan II, al término de la guerra en Cataluña, mandó que fuesen labrados en Zaragoza. Anteriormente, las fuentes nos informan de la acuñación de unas piezas conocidas como dinerales.
Real de Juan II de Aragón acuñado en Zaragoza
Real de Juan II de Aragón acuñado en Zaragoza.
Las monedas de oro y plata aragonesas se caracterizan por llevar en el anverso el busto del rey coronado de frente, y en el reverso el escudo barrado del Reino, con una cruz en cima en los reales y con corona en el ducado. Además, en estas monedas aparecen a ambos lados del monarca marcas de taller y de los monederos reales en forma de letras y símbolos como peces y leones.
                                Ducado aragonés Juan II de Aragón

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