sábado, 13 de agosto de 2016

VICTOR HUGO Y GIUSEPPE VERDI..."EL REY SE DIVERTE" Y "RIGOLETTO"

El rey se divierte. Es un drama romántico en el que Víctor Hugo critica ferozmente a la monarquía y enfrenta con audacia, la irracionalidad y el salvajismo más absolutos, plasmados en la figura del rey Francisco I, a la cordura y el odio de su bufón, Triboulet.
Resuelta en cinco actos y prohibida un día después de su estreno, presenta a un monarca extremadamente superficial, de fiesta en fiesta con sus cortesanos —los mismos a cuyas mujeres seduce y deshonra— y que sólo piensa en fornicar con una súbdita distinta cada noche, aunque para ello haya que secuestrar, sobornar u otorgar títulos nobiliarios. Triboulet, por el contrario, es feo, jorobado, vive amargado por tener que provocar la carcajada de unos seres a los que odia y tan sólo encuentra una razón a su existencia: su hermosa hija Blanca, a la que mantiene aislada y oculta de todo el mundo, educándola en la inocencia, en la fe y en el pudor hasta que el rey posa sus ojos en ella. A partir de allí, se desencadenará la tragedia.
La obra trata de un cínico bufón retorcido y mezquino, un rey necio y egoísta divirtiéndose, unos nobles superficiales, dos miserables, una maldición, y su víctima -la única alma pura-, protagonizan esta tragedia, estrenada y difundida en el caldo de una problemática censura.
La tragedia es soberbia. El protagonista es un ser mezquino, con odio y rencor hacia todo salvo su hija. Sin duda él -culpable de muertes, raptos y violaciones- es merecedor de su castigo, pero ningún lector puede evitar sentir lástima al ver cómo le arrebatan la única luz que ilumina su miserable y emponzoñada vida. A estos personajes súmales una trama de intrigas y seducciones, el talento del autor, unos monólogos maravillosos, buenos diálogos y un gran ingenio, y te harás una idea de cómo es esta obra que se lee rápido y en la que ningún personaje se salva salvo uno, el único que no sale ileso.

En 1832, el escritor y dramaturgo francés Víctor Hugo, quien nació en Besanzón el 26 de febrero de 1802, amplió su producción literaria a través de “El rey se divierte”, un drama en cuatro actos que le ocasionó a su creador algunos inconvenientes vinculados a la censura.
Según se cuenta, en la época en la cual esta obra fue escrita,era motivo de escándalo pensar que un rey pudiera estar involucrado en casos de lujuria, corrupción y engaños, razón por la cual en un primer momento no se le dio espacio en París a esta obra que, de acuerdo a los críticos, reflejaba el libertinaje de un monarca.
Con el paso del tiempo, sin embargo, este drama que surgió poco después que “Nuestra Señora de París” y “Las hojas de otoño” adquirió relevancia por evidenciar en su trama la creatividad y aptitud narrativa de Víctor Hugo, uno de los escritores románticos más sobresalientes de la lengua francesa.
Por la popularidad que alcanzó este trabajo y el interés demostrado hacia él por parte de los aficionados a los programas artísticos, “El rey se divierte” no sólo fue traducido a un gran número de lenguas sino que también inspiró el desarrollo de todo tipo de propuestas capaces de enriquecer al ámbito cultural, entre las que no se puede dejar de mencionar a Rigoletto, una ópera en tres actos musicalizada por Giuseppe Verdi que se basa en el argumento de “El rey se divierte”.

Rigoletto es una ópera de 1851, basada en la obra El rey se divierte de Víctor Hugo, adaptada por Piave. Cuenta la historia del bufón del duque de Mantua y contiene famosísimas arias, como La donna é mobile, Caro nome, Questa o quella, E il sol dell anima, Parmi veder le lagrime, Lassú in cielo o el cuarteto Bella figlia dell’ amore. Tiene tres actos: el primero se desarrolla en una sala del palacio del duque, el segundo en el salón y el tercero a orillas del río Mincio. Utiliza el tema recurrente del bufón para crear una unidad dramática. Se estrenó el 11 de marzo en el teatro La Fenice de Venecia.
Rigoletto es una ópera en tres actos con música de Giuseppe Verdi y libreto de Francesco Maria Piave, basado en la obra teatral Le Roi s’amuse de Víctor Hugo.
Un intenso drama de pasión, engaño, amor filial y venganza que tiene como protagonista a Rigoletto, el bufón jorobado de la corte del Ducado de Mantua, esta ópera ofrece una combinación perfecta de riqueza melódica y fuerza dramática.
La acción se desarrolla en la ciudad de Mantua (Italia), durante el siglo XVI.

Acto I
Cuadro 1. Se alza el telón y la escena se sitúa en un salón, en el palacio del duque de Mantua. El duque ha dado una fiesta y mientras se vanagloria de su nueva aventura de conquista hacia una desconocida joven del pueblo, apuesta miradas a la condesa Ceprano, a la vista de su marido. Marullo comunica a los cortesanos que el bufón Rigoletto oculta a una amante y como casi toda la corte ha sido víctima de las burlas de Rigoletto, todos quieren devolverle las ignominias. Monterone es otro a quien el Duque ha insultado a través de la deshonra a su hija y quien entra en escena reclamando venganza. El Duque manda a arrestarlo. Monterone es arrestado mientras proclama la famosa maledizione que traerá la perdición a Rigoletto.
Cuadro 2. Callejón sin salida y casa de Rigoletto con jardín; al otro lado de la calle el palacio del conde Ceprano. Rigoletto vuelve a casa preocupado por la maldición. Se le acerca un extraño, Sparafucile, un asesino profesional que ofrece sus servicios a Rigoletto. Entra en la casa y allí encuentra a Gilda, su hija (a quien los cortesanos habían tomado como su amante). Gilda vive escondida y resguardada por su padre. El duetto Figlia!, Mio padre! muestra la relación entre ambos: Rigoletto es un padre cariñoso y temeroso de perder a su hija; Gilda es una niña ansiosa de conocimiento, aunque respeta mucho a su padre. Rigoletto insiste en que Gilda no salga más que a misa y que la acompañe su doncella, Giovanna.
El duque aparece en acto y escondido se entera de que Gilda es en realidad la hija de Rigoletto y tras sobornar a Giovanna logra entrar en el jardín de la casa de Rigoletto y le declara su amor. El duque miente a Gilda sobre su identidad diciendo que es un estudiante y que su nombre es Gualtier Maldé. Afuera se oyen las voces de Ceprano y Borsa que planean el rapto de la supuesta amante de Rigoletto. El duque se marcha y Gilda se queda sola repitiendo el nombre de su enamorado, el Caro nome.
En la oscuridad de la noche los cortesanos se encuentran con Rigoletto a quien invitan a preparar el rapto de la esposa de Ceprano. Están todos enmascarados y Rigoletto ayuda, sin percatarse que está ayudando a raptar a su propia hija Gilda. Cuando Rigoletto se da cuenta ya es demasiado tarde. Lleno de angustia recuerda y proclama Ah, la maledizione!

Acto II
La escena es en un salón del palacio del duque. El duque canta su desesperación Parmi vedar le lacrime al volver a casa de Gilda y no encontrarla. Entran los cortesanos y ofrecen al duque la supuesta amante de Rigoletto. El duque se da cuenta de que se trata de Gilda y va en su busca. Entra en escena Rigoletto pidiendo de vuelta a su hija, los cortesanos la niegan y el bufón encolerizado y desesperado dirige su Cortigiani, vil razza. Entra en escena Gilda, que descubre a su padre lo que le viene pasando desde hace algún tiempo: que se ha enamorado de un joven a quien veía todos los domingos en la iglesia, que la ha cortejado diciéndole que era un pobre estudiante, y que al ser raptada ha descubierto que en realidad se trataba del duque. Rigoletto planea vengarse del duque, mientras su hija pide que le perdone.

Acto III
A orillas de un río, casa de Sparafucile. Es de noche. Rigoletto ha encargado a Sparafucile asesinar al duque, pero antes debe desengañar a Gilda mostrando su comportamiento licencioso. Es cuando el duque canta la famosa aria que hace conocida a la obra, La donna è mobile. Entra en escena Maddalena, hermana y cómplice de Sparafucile, quien coquetea con el duque y éste sucumbe a sus encantos fácilmente. Rigoletto ordena a Gilda que se vaya a casa, coja dinero y vestida de hombre huya hacia Verona. El asesino y el bufón deciden que tras su muerte, el cuerpo del duque será puesto en un saco y arrojado al río.
Se desencadena una tormenta y el duque decide pasar la noche en la posada. Maddalena ha gustado del duque y trata de convencer a su hermano de que no lo asesine, sino al bufón. Sparafucile no puede asesinar a un cliente, amén de mostrar su preocupación por los diez escudos que aún le debe Rigoletto por terminar con el encargo, pero promete cambiarlo por el primer hombre que se presente en la taberna, si esto ocurre antes de la medianoche. Gilda ha desobedecido las órdenes de su padre y vuelve a la posada vestida de hombre. Ha escuchado toda la conversación de los hermanos, y conmovida por la pasión de Maddalena, decide sacrificarse para salvar al hombre del que se ha enamorado. Entra en la taberna pidiendo asilo, haciéndose pasar por un mendigo. De inmediato, Sparafucile la alcanza con su mortífero puñal.
Acaba la tormenta y Rigoletto entra en escena. Sparafucile le entrega el saco con el supuesto cuerpo del duque. Cuando se dispone a arrojarlo al río oye la voz del duque desde el interior de la posada. Horrorizado, abre el saco y ve a su hija agonizante aún. Gilda y su padre se arrepienten de lo ocurrido y se piden mutuamente perdón. La escena termina con el lamento desgarrador de Rigoletto en que recuerda la maledizione de Monterone.


Historia de la obra

A primeros de 1851, el teatro de La Fenice de Venecia invitó a Verdi a componer una nueva ópera para ser estrenada allí. Verdi eligió el drama francés Le roi s’amuse (El rey se divierte) del escritor Víctor Hugo, aún a sabiendas de que esta obra había estado censurada en París, acusándola de manifestar el libertinaje de un rey. Por eso mismo, Verdi aceptó desde un principio modificar los nombres y los lugares siempre que pudiera conservar el núcleo del drama.
Pero tres meses antes del estreno llegó de nuevo la censura que vetó el libreto. El comunicado decía así: El gobernador militar de Venecia, señor Gorzowski, deplora que el poeta Piave y el célebre músico Verdi no hayan sabido escoger otro campo para hacer brotar sus talentos, que el de la repugnante inmoralidad y obscena trivialidad del argumento del libreto titulado La Maledizione. Su Excelencia ha dispuesto pues, vetar absolutamente la representación y desea que yo advierta a esta Presidencia de abstenerse de cualquier ulterior insistencia al respecto…
El asunto se resolvió gracias a la diplomacia de los administradores del teatro. Se trasladaron a Busseto y allí se pusieron de acuerdo con Verdi y el libretista para que se cambiasen al menos cinco puntos:
Trasladar la acción de la Corte de Francia a una Corte menor.
Cambiar los nombres de los protagonistas inventados por Víctor Hugo.
Cambiar la escena en que el libertino posee una llave para acceder al cuarto de la protagonista por otra distinta que respete la necesaria decencia.
La visita del rey a la taberna será casual y no dictada por bajos propósitos.
Verdi aceptó estos condicionantes y el contrato se firmó. Las firmas fueron tres: Verdi, Piave y Guglielmo Brenna, secretario de La Fenice. Así fue cómo nació la ópera Rigoletto que hoy se conoce. Verdi se propuso en esta obra conciliar la estructura tradicional del melodrama con la complejidad del protagonista, Rigoletto, y eso no lo pudo cambiar la censura con sus condiciones. El bufón Rigoletto es un personaje verdiano, que se mueve entre el afecto por su hija y el odio por el Duque y los cortesanos. Es exactamente lo que Verdi quería realizar.
http://onlineoperaclub.com/2010/rigoletto-de-verdi/
http://www.ecured.cu/El_rey_se_divierte



jueves, 11 de agosto de 2016

EL FLAMENCO....ORIGEN Y EVOLUCIÓN.





Sobre sus orígenes o influencias, solo podemos aventurarnos, pues carecemos de antiguas referencias escritas donde se mencione el flamenco como tal. El único dato conocido, por transmisión oral, es que se trata de un arte muy antiguo y que encuentra su cuna en Andalucía, en la rivera del Guadalquivir.
En el flamenco encontramos numerosas influencias de culturas muy diversas. Esto no es una sorpresa cuando sabemos que por esta tierra pasaron las más diversas civilizaciones y culturas. Fenicios, griegos, cartaginenses, romanos, judíos, musulmanes, godos y gitanos se han ido durante siglos asentado en esta tierra, y con seguridad estas influencias han sido absorbidas en la música y en el baile de esta tierra.
En escritos griegos encontramos el estilo melismático como característica típica del canto del sur de España, este estilo también lo tiene hoy el Flamenco. De la época romana, encontramos las reseñas de Marcial y Juvenal sobre las Puellae Gaditanae, jóvenes procedentes de Gades, la colonia que fundaron los fenicios en el territorio de la que hoy es Cádiz, ciudad que también tenía una cultura griega bastante asimilada. Estas bailarinas, que formaban compañía con músicos acompañantes, llegaron a ser muy apreciadas en los círculos de la aristocracia y alta burguesía romana, que las contrataban para sus fiestas privadas o para espectáculos públicos. El espectáculo que estas chicas ofrecían, según relatos de la época, se convirtió en el punto álgido de estas fiestas. Curioso es que en los relieves aparecen las Puellae Gaditanae con castañuelas, y con posiciones de pies y de brazos idénticas a las del flamenco actual. Quizás sea sólo una coincidencia o que este modo de bailar fuese común entonces a toda la cuenca del Mediterráneo. En cualquier caso, hoy lo conocemos sólo en el Flamenco.
 Otras teorías apuntan que la Seguiriya, la Saeta y el Fandango encuentran su cuna en la liturgia semita. Estos son datos que hoy no podemos comprobar, sin embargo los parecidos son evidentes, como también lo oímos en otros palos, donde los acordes nos recuerdan a los alegres ritmos judíos.
Otra influencia, que por evidente no ha creado mucha polémica, es la que se remonta a la edad media, en la época de la España musulmana: La música Andalusí, resultante de la fusión de la musulmana procedente del norte de África, con la cristiana y judía, ya existentes en la península. Aquí la influencia mora vino de nuevo a enriquecer el estilo. La Granaina con su indiscutible origen moruno, o la Zambra, que es un vocablo que originalmente designaba las antiguas reuniones de músicos andalusíes, son claros exponentes de esta influencia.
La influencia gitana la encontramos tanto en el baile como en la música. Algunos caracteres del baile son muy similares a los de las regiones asiáticas de las que proceden los gitanos. También los ritmos flamencos diferentes a los europeos tienen caracteres que hoy sólo encontramos en la música India.
Y de este modo podríamos seguir aventurándonos a apuntar las variadas influencias. Pero en cualquier caso, lo que es evidente, es que el flamenco durante su larga historia ha sido permeable a las más variadas influencias, y que es tan puro como mestizo. 



Haciendo un recorrido  en lo que fué la evolución del flamenco tal como lo conocemos hoy día, ya documentado y tratado profesionalmente, podemos comenzar por una época mucho más reciente: Entre 1765 y 1860. En esta época encontramos tres focos de importancia que crearían escuela: Cádiz, Jerez de la Frontera, y el barrio de Triana, en Sevilla. Es a partir de esta época cuando el baile flamenco, empieza a tener un sitio entre los bailes españoles que se desarrollan en las escuelas, representándose frecuentemente en patios, ventas y salones privados cuando se celebraban fiestas.
En lo que se refiere a la guitarra, al principio no solía acompañar al cante, que normalmente se realizaba a palo seco, sin más acompañamiento que el toque de palmas. Algunos compositores, como Julián Arcas, comienzan a componer temas con sonidos flamencos que iniciarían una nueva era.



Entre 1860 y 1910 se ingresa en una época más prolífica que se ha llegado a llamar La Edad de Oro del Flamenco. En esta época florecen los cafés cantantes, desarrollando el flamenco todas sus facetas; la instrumental, la de cante y la de baile, hasta fijar definitivamente lo que pudiéramos considerar clasicismo de lo "jondo". El baile adquiere un esplendor sin precedentes, siendo éste el mayor atractivo para el público de estos cafés cantantes y se da un gran impulso a la guitarra, como complemento fundamental e indispensable para el cante y para el baile.



Entre 1910 y 1955, el cante esta marcado por lo que ha llegado a llamarse la etapa de la Opera Flamenca donde mandan los cantes más ligeros como los fandangos y cantes de ida y vuelta (de influencia sudamericana, que trajeron los cantaores que habían sido emigrantes en Latinoamérica). Este camino nuevo que había tomado el flamenco no gusta a todo el mundo y en 1922 un grupo de intelectuales, como Falla y otros artistas de la Generación del 27 crean en Granada un Concurso, con la finalidad de buscar nuevos valores que cultiven el cante jondo auténtico. A partir de 1915, se produce un ciclo de baile teatral de excepcional calidad, llevando el baile español y flamenco por todos los escenarios del mundo.



A partir de 1955 nos encontramos con un Renacimiento del Flamenco, siendo Antonio Mairena su figura principal, con ese rigor interpretativo y su afán investigador y de divulgación de la ortodoxia del cante.
El baile en esta época se desarrolla en los tablaos, que son los herederos de los cafés cantantes anteriores, contando con verdaderas personalidades del baile, que alternan sus actuaciones no sólo en los tablaos, sino en teatros, festivales y otros escenarios.
Los guitarristas, acompañando al cante y al baile adquieren un mayor protagonismo, alcanzando este arte su madurez. El guitarrista es actualmente no sólo acompañamiento, sino solista. Paco de Lucía marca el inicio de una nueva etapa de esplendor sin precedentes, dando a la guitarra una dimensión universal. Junto a él habría que citar a otros que verdaderos virtuosos de este instrumento, como Manuel Cano, Victor Monge Serranito y Manolo Sanlucar. 

El flamenco sigue evolucionando para convertirse en universal.
De un lado notamos nuevas tendencias de mestizaje con otros estilos musicales de la mano de algunos artistas. A este punto hay bastante polémica; entre los defensores de la conservación de la ortodoxia flamenca, (como ya en su día lo hiciera Falla, y que sirvió para conservar tan valioso patrimonio), y otros más interesados en su evolución y su permeabilidad.
De otro lado, importantes artistas han llevado el flamenco por los cinco continentes, llegando a una nueva era donde los medios de comunicación son testigos de su gracia, su fuerza y su duende. Por ello no podemos ya más afirmar que el Flamenco es una manifestación artística exclusivamente de Andalucía (como no podemos ya decir que el Jazz es una música exclusivamente de New Orleans), pudiendo hoy asistir en Andalucía a espectáculos del más auténtico purismo y clasicismo flamenco interpretados por una bailaora japonesa o un guitarrista italiano, ante el respeto de un gran público de entendidos, al mismo tiempo que los más grandes artistas andaluces llevan el flamenco a importantes escenarios en todo el mundo.
Naturalmente sigue siendo Andalucía la capital del flamenco, donde más concentrado se encuentra y donde con más frecuencia se puede disfrutar este arte en su más pura manifestación. Y al ser una música íntima por antonomasia, donde mejor se sentirá, será en ese círculo pequeño de amigos, donde sólo se encuentran una guitarra, una voz, y ese cuerpo bailando en una madrugada, y esto es lo que llamamos "una juerga flamenca"
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¿Qué es el Flamenco?





Flamenco es un arte que se presenta en dos variantes: Música y Baile. En la música, el Cante y la Guitarra ocupan el papel fundamental, aunque existen otros instrumentos (como la percusión) y acompañamientos (como las palmas) que generalmente están presentes y juegan un papel muy importante.

El Baile es muy expresivo y cada parte del cuerpo ha de moverse de forma coordinada: Los pies, las piernas, las caderas, el talle, los brazos, las manos, los dedos, los hombros, la cabeza...
Para aprender flamenco, como en otras manifestaciones artísticas, son necesarios dos ingredientes: Alma y técnica, y esto no resulta meta fácil cuando consideramos que el flamenco es muy rico y complicado. Se pueden contar más de 50 "Palos" del flamenco. Cada "Palo" tienen su propio ritmo, su propia armonía y, en caso de que sea un palo bailable, cada cual se interpretará con una danza diferente.
Para simplificar, podríamos agrupar los Palos en dos grupos o estilos:

1) Flamenco Jondo (=hondo), un estilo serio que expresa sentimientos profundos y con frecuencia trágicos. Aquí se tratan temas como el amor, el desengaño o la pena, y se baila con una expresión muy profunda e intimista. Es por ello que es el más difícil de comprender para aquellos que no están iniciados en el flamenco, y se representa más frecuentemente en círculos de expertos o en salas de teatro o concierto. Ejemplos de "Jondo" son: Farruca, Martinete, Minera, Petenera, Soleá y Tiento.

2) Flamenco Festero es un arte más alegre. Como la misma palabra lo dice, se interpreta en las fiestas y celebraciones en Andalucía. Los temas tratados son alegres, ya sean sobre el amor y los sentimientos, ya sean evocando lugares, fiestas y escenarios flamencos, o incluso a veces cómicos. Ejemplos del Flamenco Festero son: las Sevillanas, la Rumba, los Tanguillos, las Bulerias y las Alegrías.

Naturalmente hay muchos palos y muchas interpretaciones que no son fácilmente catalogables. En cualquier caso, lo que sí es común a todo el flamenco es que es sentimiento. Y para expresar dicho sentimiento, el flamenco usa formas muy fuertes, que generalmente no dejan frío a nadie; uno puede amar o puede odiar el flamenco.


 Escuchemos y veamos alguna demostracion  de este arte....deseo que sea de su agrado....Muchas gracias.


                                               PACO DE LUCIA....ENTRE DOS AGUAS


                                                                 PACO CEPERO....AGUA MARINA



                                                         VICTOR MONJE "SERRANITO"....SOLEÁ

                                                                  PACO PEÑA....BULERIAS 




                                                  MANOLO SANLUCAR.....ALEGRIAS
    CANTE.... 
     
                                             DIEGO CIGALA....EN ESTA TARDE GRIS
     

                                           
                                                      MIGUEL POVEDA..COPLA POR BULERIA
     
                                           ESTRELLA MORENTE---EN LO ALTO DEL CERRO
BAILE....

                                       ANTONIO GADES...EL AMOR BRUJO,DANZA DEL FUEGO FATUO 
 
                                                                 ROCIO MOLINA....GARROTIN



                                                               MARIA PAGUÉS.....FIREDANCE



                                                                   JOSE GALVAN.....MAESTRIA




                     

                                                     LOLA FLORES....OJALÁ QUE TE VAYA BONITO












      MUSEO CASA DE CERVANTES...BATALLA DE LEPANTO

      Óleo sobre lienzo. Anónimo madrileño. Primer tercio del siglo XVII.
      Representación de la batalla naval de Lepanto que tuvo lugar el día 7 de octubre de 1571 en el golfo de Corinto, en el Mediterráneo oriental frente a las costas turcas, entre la flota de la Liga Santa formada por Venecia, la Santa Sede y España, capitaneada por don Juan de Austria, y en la que también participaron las armadas de Génova y Toscana, contra la flota otomana dirigida por Alí Pasha, enfrentándose un total de 444 embarcaciones.
      La "más alta ocasión que vieron los tiempos" como denominó Cervantes a la batalla en que él mismo estuvo presente fue representada por los venecianos Tintoretto y Veronés seguramente interpretando testimonios muy directos. También el genovés Luca Cambiaso pintó otras seis historias relacionadas con Lepanto para tapices del príncipe Doria y repitió sus composiciones en el monasterio de El Escorial en otras tantas pinturas.
      Considerada supuesta obra de un artista anónimo veneciano, en realidad se trata de una pintura realizada por un desconocido pintor de la escuela de Madrid, durante el primer tercio del siglo XVII, que se ha inspirado en un grabado original del italiano Martinus Rota (h.1520-1583) representado el mismo asunto aunque introdujo en él algunas variaciones, como la presencia de la Virgen del Rosario intercediendo por la armada cristiana.
      http://www.mecd.gob.es/museocasacervantes/museo/coleccion/seleccion-piezas/batalla-lepanto.html

      martes, 9 de agosto de 2016

      MUSEO CASA DE CERVANTES...ARCA CON CAJONES

      Madera de pino, terciopelo de seda y hierro Siglo XVIII.
      Magnífico ejemplo de mueble destinado a contener en su interior todo tipo de pertenencias aunque en este caso, por su particular aspecto lujoso, se puede pensar que se utilizaría para guardar el más refinado ajuar personal.
      Tan excepcional modelo, seguramente de origen castellano, ofrece en su exterior una tapa convexa, conformándose su estructura mediante tableros de pino ensamblados con lazos vistos de cola de milano. Se encuentra totalmente forrado con terciopelo de seda rojo mientras que cintas de pasamanería de color dorado delinean un sencillo entramado geométrico.
      En su frente inferior se distribuyen dos cajones. Su interior igualmente se halla forrado con seda de color carmesí y en su centro presenta una tabica que le divide en dos compartimentos. Todo el mueble se ve enriquecido con el interesante conjunto de herrajes, de hierro forjado y dorados a fuego, integrado por las asas y cerraduras, los clavos de cabezas hemisféricas que sujetan la pasamanería y las placas recortadas y caladas que refuerzan sus esquinas.
      http://www.mecd.gob.es/museocasacervantes/museo/coleccion/seleccion-piezas/el-arca.html

      lunes, 8 de agosto de 2016

      DON QUIJOTE ENFERMO..MUSEO DE LA CASA DE CERVANTES.

      Miguel Jadraque y Sánchez Ocaña. 1905. Óleo sobre lienzo.
      La escena representa la convalecencia de Don Quijote (Don Quijote de la Mancha. Capítulo I. Segunda parte.). El momento en el que el cura y el barbero -los dos personajes masculinos sentados en primer término- acuden a ver al hidalgo, que está en la cama. Tras una larga conversación plena de cordura por parte de Don Quijote, acaba dando muestras de que permanece fiel a su desvarío caballeresco, para desesperación de sus amigos y angustia
      “Visitáronle, en fin, y halláronle sentado en la cama, vestida una almilla de bayeta verde, con un bonete colorado toledano; y estaba tan seco y amojamado, que no parecía sino hecho de carne momia. Fueron dél muy bien recebidos, preguntáronle por su salud y él dio cuenta de sí y de ella con mucho juicio y con muy elegantes palabras. Y en el discurso de su plática vinieron a tratar en esto que llaman «razón de estado» y modos de gobierno, enmendando este abuso y condenando aquel, reformando una costumbre y desterrando otra, haciéndose cada uno de los tres un nuevo legislador.”
      http://www.mecd.gob.es/museocasacervantes/museo/coleccion/seleccion-piezas/quijote.html 

      viernes, 5 de agosto de 2016

      FRANÇOIS GERARD...EL NEOCLASICISMO PICTÓRICO Y LA MODA


      A pesar de la idealización que pudiera existir en la realidad retratada en muchos casos, los referentes en cuanto a las materias y otros detalles del atuendo son más veraces en la pintura que en una ilustración.
      Por supuesto, que unos estilos pictóricos son más útiles que otros para tal fin. En el caso de la pintura neoclásica, la técnica propia del estilo propició el legado de obras que permiten la observación con mayor claridad de detalles de la indumentaria. Con el predominio del dibujo y la forma sobre el colorido, se intentaba marcar un distanciamiento del espectador hacia la obra. Los retratos resultan claros, aplicando con la técnica, el deseo de reflejar con objetividad lo observado por el pintor.
      Con el neoclasicismo, desde la segunda mitad del siglo XVIII, hacerse un retrato se hizo imprescindible no solamente para los miembros de la nobleza, sino también para la alta burguesía. Se pintaba expresamente para adorno de las habitaciones de los palacios y de las casas, pero, sobre todo, como seña de identidad y espejo de la personalidad y del gusto del retratado.
      Estos retratos, bajo el estilo neoclásico debían marcar la categoría del personaje dentro de la escala social. Para ello, detallar los elementos del atuendo era indispensable: la vestimenta, la joyería, el cuidado en los peinados, los elementos del tocado o accesorios eran fuertes símbolos de poder. Todo era definido con antelación por el cliente, quien seleccionaba el conjunto con el que sería retratado. Y para ello, pintores como François Gérard dedicaba largas horas en su reproducción.
      François Pascal Simon, barón Gérard (Roma, 1770-París, 1837) fue uno de los pintores más prolíficos y celebrados del Imperio y la Restauración. Su estilo como creador y su personalidad carismática propiciaron que sus servicios fueran reclamados por la alta sociedad de la época. Desde Napoleón Bonaparte y su familia hasta figuras del ambiente intelectual, artístico y miembros de la burguesía.
      Nació en Roma, de padre francés y madre italiana. Aficionado a la pintura italiana y a la música desde joven, se trasladó con la familia a París en 1782 donde fue admitido en la “Pension du Roi”, institución creada para albergar a artistas jóvenes. Fue discípulo del escultor Agustin Pajau, del pintor Nicolas-Guy Brenet y, a partir de 1786, del pintor Jacques-Louis ­David. En 1789 compitió por el gran premio de Roma, quedando segundo tras Girodet.
      Trabajó para el editor Pierre Didot ilustrando obras de La Fontaine, Virgilio y Jean Racine. Debutó en el Salón de 1791, pero fue en el de 1795 cuando alcanzó el éxito con su obra “Belisaro”, pintada en tan solo dieciocho días. Un año después, su fama se consolidó como retratista al exponer en el ‘Salón’ el Retrato del pintor de miniaturas Jean-Baptiste Isabel con su hermana.
      A partir de 1800 Napoleón Bonaparte le encomendó una serie de retratos oficiales y pinturas de historia contemporánea, y se confirmó como uno de los pintores más apreciados del momento, posición que logró mantener tras la restauración monárquica. Su rápido giro político al admitir la llegada de los Borbones granjeó a Gérard una significativa fama, convirtiéndose en el pintor oficial de Luis XVIII, abriendo un afamado taller de retratos aparatosos y superficiales.
      Su éxito lo corroboran los innumerables premios y cargos que ostentó, entre los que cabe destacar el de primer pintor de la emperatriz Josefina (1806), el de profesor y miembro de la Escuela de Bellas Artes de París (1811-1812), y el de primer pintor de Luis XVIII (1817), quien, además, le concedió el título de barón. El cambio del gusto artístico hacia la pintura romántica y la revolución de 1830 deprimieron su espíritu y falleció en París en 1837.
      Los numerosos retratos realizados por Gerard nos dan muestra de la evolución de las modas desde finales del siglo XVIII hasta la segunda década del XIX. La moda del Directorio Francés está presente en cuadros como el realizado en 1805 a Madame Récamier o el de la Emperatriz Josefina de 1801…ambas consideradas como “maravillosas”, aún en la etapa napoleónica.
      1805. François Gérard. Madame Récamier
      1805. Madame Récamier
      1801. François Gérard. Retrato de la emperatriz Josefina
      1801. La emperatriz Josefina.
      De la moda imperio abundan numerosas muestras. Fue la etapa donde el pintor trabajó para numerosas familias adineradas y miembros de la nobleza aún existente.
      1803-1806. Hortense de Beauharnais, Empress Josephine's beautiful, talented daughter
      1803-06.Hortense de Beauharnais
      Caroline Bonaparte Murat before the Bay of Naples by François Gérard
      1800 Caroline Bonaparte
      Observamos la presencia de los generosos escotes propios del estilo imperio, las mangas globo, así como los detalles decorativos como el ‘cherrusque” o “cherruses”, las joyas, los tocados y los peinados de inspiración clásica.
      Hortense_de_beauharnais
      1800’ Hortense de Beauharnais
      1809 Princess M. Kochubey by Baron François Gérard
      1809.  Princesa M. Kochubey
      1810. Portrait of Marie Laczinsk
      1810.  Marie Laczinsk
      1811 Catherine de Wurtemberg (1783-1835), reine de Westphalie by Baron François Pascal Simon Gérard
      1810.  Marie Laczinsk
      Augusta Amalia de Baviera, esposa de Eugenio, retratada por François Gérard hacia 1815.
      1815 Augusta Amalia de Baviera
      Sobre la indumentaria masculina ha dejado muestras también François Gérard, detallando el atuendo del recién definido estilo burgués: los fracs o spencer con las peculiares solapas, los pantalones ajustados ocultos en las botas de altas cañas, los cuellos de las camisas elevados por las chalinas…
      François Gerard –'El pintor Isabey y su hija Alexandrine' (1796
      1796.  El pintor Isabey  y su hija Alexandrine
      Portrait de Charles- Just- François Victurnien, 4è prince de Beauvau
      1800  Charles-Just Victurnien
      Todo ello con una claridad que nos hace percibir hasta el tipo de tejido en que está confeccionada la prenda.No cabe duda, un pintor más como personalidad de la moda.
      Más información:
      “Gérard, barón François-Pascal-Simon”. En: Enciclopedia. Museo del Prado.
      http://www.larousse.fr/encyclopedie/data/videos/1309391-François_Gérard_Mme_Récamier.jpg
      https://vestuarioescenico.wordpress.com/2016/04/03/personalidades-de-la-moda-francois-gerard-el-neoclacisismo-pictorico-y-la-moda/

      MUSEO DE LA CASA DE CERVANTES...HISTORIA DE PASTOR CRISOSTOMO Y LA PASTORA MARCELA

      Valero Iriarte (h.1680- h.1744). Óleo sobre lienzo.
      La pintura se encuentra inspirada en la narración de los capítulos XIII y XIV de la primera parte de El Quijote donde se cuentan los detalles del entierro así como los razonamientos que formula la pastora Marcela exculpándose de las acusaciones que se le hacen.
      En medio de una frondosa vegetación don Quijote y Sancho asisten, desde sus cabalgaduras, al entierro del infortunado pastor Grisóstomo cuyo cuerpo están depositando en la tumba varios pastores, uno de los cuales sostiene en sus manos algunos de los escritos que el difunto dedicó a su esquiva amada Marcela.
      “Ninguna persona, de cualquier estado y condición que sea, se atreva a seguir a la hermosa Marcela, so pena de caer en la furiosa indignación mía. Ella ha mostrado con claras y suficientes razones la poca o ninguna culpa que ha tenido en la muerte de Grisóstomo y cuán ajena vive de condescender con los deseos de ninguno de sus amantes; a cuya causa es justo que, en lugar de ser seguida y perseguida, sea honrada y estimada de todos los buenos del mundo, pues muestra que en él ella es sola la que con tan honesta intención vive”.
      http://www.mecd.gob.es/museocasacervantes/museo/coleccion/seleccion-piezas/grisostomo.html