lunes, 22 de agosto de 2016

BEATO DE SAIN SEVER


Copia de los Comentarios al Apocalipsis realizada a mediados del siglo XI en algún scriptorium francés de la zona de Pirineos, dedicada, según consta en el "exlibris" de la primera página, "a Gregorio de Muntaner, abad de Saint Sever"  y firmado en una columna de las "Genealogías" por Stephanus Garsia, nombre que corresponde evidentemente a un monje español, aunque además de este copista e iluminador principal, los expertos han reconocido al menos otros tres autores que, según parece, trabajaron repartiéndose los folios de un original que no se ha podido identificar. 
Se considera como muy probable que su origen fuera el scriptorium de la propia abadía de Saint Sever ya que la imagen de su iglesia y a su lado la del palacio ducal de Gascuña, aparecen en la zona de Vasconia de su Mapamundi, uno de los más completos y más interesantes de todos los beatos conservados. 
Refuerza esta teoría el hecho de que la abadía fuera fundada el año 988 por Guillermo Sancho, conde de Gascuña y su mujer Urraca hermana de Sancho III el Mayor de Navarra. Debido a esta relación con Pamplona, parece posible que llegara a Saint Sever en sus primeros tiempos un Beato procedente de algún monasterio español y que años después, en una época de gran esplendor de esta abadía, Gregorio de Muntaner decidiera hacer una "versión moderna" en su propio scriptorium, manteniendo el contenido y la estructura pero reflejando las nuevas tendencias artísticas. 
El manuscrito ha llegado hasta nuestros días con las armas del Cardenal de Sourdis, arzobispo de Burdeos en el siglo XVI, por lo que se piensa que le fue entregado antes del saqueo de Saint Sever por los hugonotes en 1569. En el siglo XIX, después de haber estado durante un periodo indeterminado en la Biblioteca de Saint Germain des Prés, pasó a la Biblioteca Imperial, actualmente Biblioteca Nacional de París, donde se conserva en muy buen estado.


Las cuatro bestias de Daniel
Nos encontramos ante una obra realmente excepcional en todos los sentidos. Desde el punto de vista de la miniatura altomedieval española, aunque no hay duda que se trata de la copia de un manuscrito español y que su autor principal era también español, no sólo es el primer Beato plenamente románico, sino también es el único que conocemos creado fuera de España. Pero aún más atípico resulta al compararlo con los manuscritos franceses de esa época. En efecto, al hecho de ser el único caso en que en Francia se copia un libro español de tanta trascendencia, respetando su estructura y contenido,se añade la particularidad de que,aunque su estilo es comparable al de algunos manuscritos ilustrados en el sur de Francia a fines del siglo XI, su gran número de miniaturas le diferencia claramente de todos ellos, que no pasaban de una veintena de páginas iluminadas. 
Otro hecho interesante a destacar es que el texto del Beato de Saint Sever -que incluye los Comentarios al Apocalipsis de Beato de Liébana y los del Libro de Daniel de San Jerónimo-, corresponde a la primera versión textual, la que se considera fechada en el año 776, según la clasificación generalmente aceptada por los expertos. Está escrito en su mayor parte en letra visigótica -posiblemente la parte que copió el monje español que lo firma, que parece probable que proviniera de algún scriptorium al sur de los Pirineos- y el resto, quizá desarrollado por varios monjes de Saint Sever, ya en letra carolina.
El sexto angel vacia su copa en el rio Eufrates

Mucho más difícil es determinar a qué versión pictórica pertenecía el original que se ha copiado, ya que mientras en algunas miniaturas se reconocen características de la familia I, otras se pueden considerar como de la familia II. Al margen de nuestras reservas hacia ese tipo de clasificación, que parece no tener en cuenta la cantidad de Beatos desaparecidos -entre ellos el que ha dado origen al de Saint Sever-, que probablemente habrían generado un sistema de relaciones muy diferente, pensamos que las especiales características de esta obra se deben en su mayor parte al cambio de estilo y a la gran calidad, conocimientos -tanto artísticos como sobre los textos sagrados-, y capacidad creativa de Esteban García, que le permitieron desarrollar en muchos casos versiones modificadas de las antiguas ilustraciones y en otros añadir nuevas imágenes, no existentes en los Beatos anteriores conocidos, creando una obra excepcional que abría nuevos caminos a la iconografía altomedieval europea y que influyó de forma significativa en la pintura y la escultura románica posteriores. 

En cierta forma este Beato es un claro exponente del espíritu de integración existente en toda la Europa occidental al final del primer milenio que, impulsado por la reforma gregoriana y la expansión de la orden cluniacense, permitió que se fusionaran las múltiples tendencias culturales en un arte de unión como fue el románico. En efecto, en él encontramos representada la liturgia visigótico-mozárabe, en un monasterio de origen hispano-francés, que posiblemente utilizó esta liturgia hasta la llegada de Gregorio de Muntaner, abad de procedencia cluniacense que establece en él la regla de San Benito en una reunión de obispos y abades el año 1065. Esto sucede posiblemente pocos años después de haber encargado la copia de este manuscrito, en una época en la que ya ha desaparecido el terror milenarista y cuando ha dejado de ser obligatoria la lectura del Apocalipsis entre Pascua y Pentecostés que ordenaba el IV Concilio de Toledo. Sin embargo la obra de Esteban García, que conserva la estructura y el espíritu de la cultura exclusivamente española anterior, pero que está ya totalmente integrada en los nuevos tiempos y se expresa en otro lenguaje artístico, resulta ser un claro referente para la iconografía posterior, no sólo en la miniatura, sino también en la pintura y la escultura europea, y da inicio a una serie de nuevos Beatos creados en España y Portugal hasta el siglo XIII, la mayor parte de ellos en monasterios cluniacenses y cistercienses. 

Dentro del análisis de la influencia del Beato de Saint Sever en el arte posterior, no podemos dejar de señalar las coincidencias que se pueden encontrar entre el Guernica de Picasso y la miniatura titulada "El Diluvio"podemos observar la relación entre los manuscritos españoles de aquella época y el arte europeo de principios del siglo XX, especialmente con el Picasso cubista. En este caso la relación nos parece aún más evidente, sobre todo teniendo en cuenta el espíritu investigador de Picasso y todas las posibilidades que tuvo un artista tan famoso y respetado, que además residía en París, de estudiar en su Biblioteca Nacional este manuscrito. 

http://www.turismo-prerromanico.com/es/miniatura/manuscrito/beato-de-saint-sener-20130927021224/#ad-image-0



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