domingo, 13 de diciembre de 2015

CONCILIO DE TRENTO...LA RESPUESTA A LA REFORMA PROTESTANTE

El origen del Concilio de Trento hay que buscarlo en la llamada al concilio universal, libre y cristiano en territorio alemán, realizada por Lutero el 28 de noviembre de 1518, como principio de superioridad del Concilio sobre el Papa en un claro ataque a su infalibilidad. Sin embargo, el propio Lutero negó, un año más tarde, también la infalibilidad del Concilio general. Así pues, el recurso al Concilio sólo era un medio de escapar a las censuras del Papa o de los obispos particulares, y también un arma contra el papado. El sucesor de León XAdriano VI , aceptó la convocatoria del Concilio, pero la guerra que enfrentaba a Francisco I con Carlos V, en plena actividad, no permitía esta convocatoria en un plazo corto, máxime cuando el 18 de noviembre de 1523 era elegido como nuevo Papa el cardenal Julián de Médicis con el nombre deClemente VII, que fue contrario a la convocatoria del Concilio y defensor de la congregación del emperador y reyes de Inglaterra y Portugal para luchar contra la herejía luterana.
El gran obstáculo para el Concilio, la guerra entre Francia y el emperador, se agravó aún más cuando Italia entró en la Liga de Cognac al lado de Francia, asustada por los éxitos del emperador en Italia y Europa. Esta política llevó a la toma y saqueo de Roma (mayo de 1527) y a la cautividad del pontífice. El tratado de Barcelona ,restableció la paz entre el Papa y el emperador. En esta época parecía que protestantes y católicos estaban de acuerdo en exigir el Concilio: los primeros lo buscaban como un medio dilatorio para no someterse hasta que el Concilio se hubiera pronunciado, mientras los segundos querían quitarles este pretexto con el fin de desenmascararles definitivamente. El Papa, presionado por el emperador, aceptó reunir el Concilio si los protestantes volvían a la fe y a las prácticas católicas, pero estos rehusaron volver a la Iglesia antes del Concilio. Además, el emperador consultó el problema del Concilio con el rey de Francia, Francisco I, que retrasó su respuesta por varios meses. Por otro lado, las concesiones del emperador a los protestantes en la Dieta de Ratisbona (17 de abril de 1532) y la paz de Nuremberg (23 de julio de 1532) permitió a los protestantes unstatus quo. Además, desde el momento en que se les prometió no exigirles nada hasta el Concilio, ya no se aferraron más a él, buscando incluso dar largas a la reunión y disfrutar de las concesiones y cláusulas de la paz de Nuremberg, que pueden resumirse en tres puntos:
1) Paz común y pública entre todos los estados del Imperio hasta el Concilio.
2) Mientras, nadie podrá entrar en guerra con otro por motivos religiosos.
3) El emperador posibilitará la convocatoria del Concilio en plazo de seis meses.

Pablo III y los inicios del Concilio de Trento (1534-1545).

El cardenal Alejandro Farnesio, Pablo III, proclamó la necesidad del Concilio el 13 de octubre de 1534. El 29 de mayo de 1536 fue aprobada la bula de convocación, el 2 de junio fue publicada en segundo consistorio y el 4 de junio promulgada según las formas canónicas. La primera reunión fue fijada para el 23 de mayo de 1537, pero antes (a mediados de febrero de 1537) se elaboró un documento donde se denunciaban los principales males que aquejaban a la Iglesia: ordenación de sacerdotes mal preparados, mala elección de obispos, acumulación de beneficios, decadencia de las órdenes religiosas, abandono de la predicación y del confesionario... Contenía, en síntesis, toda la obra reformadora del Concilio de Trento en lo que se refiere a disciplina. Los nuevos obstáculos fueron los denominados coloquios, reunión por la vía de las discusiones sobre el plano de la igualdad, principalmente concediendo cuestiones puramente disciplinares, tales como la comunión bajo las dos especies y el matrimonio de los sacerdotes. Lutero había dejado claro que era imposible transigir en lo doctrinal con lo que perdió terreno la idea de un Concilio en Alemania. Además, Francia parecía más preocupada por conseguir el ducado de Milán. Así el 21 de mayo de 1539 se suspendió el Concilio sine die, ya que la política de los coloquios excluía la del Concilio. Loscoloquios más famosos fueron el de Spira (6 de junio de 1540), trasladado a Haguenau (12 de junio) y prorrogado en Worms (28 de octubre), así como los debates en la Dietade Ratisbona, que fracasaron el 22 de mayo de 1541, volviéndose al proyecto de Concilio. La conclusión de la Dieta de Ratisbona remitía toda decisión en el terreno dogmático al futuro Concilio fijado en el plazo de 18 meses. Entonces comenzó la discusión sobre el lugar de celebración: el Papa defendió Vicenza, mientras que Fernando I y Carlos V propusieron Trento al negar Venecia la ciudad de Vicenza para el Concilio. Así, Pablo III propuso nuevas ciudades como Piacenza, Bolonia o Cambrai, aunque al final el consistorio (22 de mayo de 1542) convocó el Concilio en Trento para el 1 de noviembre de 1542. El motivo de la elección de Trento como sede del Concilio fue que los alemanes consideraban Trento como ciudad alemana, aunque, de alguna manera, era italiana. La bula se publicó el 29 de junio de 1542, pero no empezaron las reuniones hasta tres años y medio más tarde. Los nuevos obstáculos para el inicio del Concilio fueron la nueva guerra entre Francisco I y Carlos V y los problemas de protocolo en la redacción de la bula. El Concilio fue suspendido 6 de julio de 1543, mientras que los conflictos bélicos acabaron con la paz de Crepy-en-Laonais, firmada el 17 de septiembre de 1544. A partir de esta fecha, ambos monarcas necesitaron del Papa para conseguir su colaboración financiera y militar. Francisco I, aunque en paz con el emperador Carlos, seguía en guerra con Inglaterra y necesitaba nuevas fuentes de financiación; a cambio, requería la reunión del Concilio por tres meses en la ciudad de Trento. Se pedía, así, la supresión de la suspensión del Concilio y una nueva reunión para el 15 de marzo de 1545. El 16 de febrero de 1545 el Papa designó los legados y presidentes del Concilio, pero la escasa asistencia de obispos, algunos de ellos obligados a elegir representantes, retrasó su apertura. El Papa emitió el 17 de abril de 1545 la bula Decet nos que prohibía esta representación si no era por fuerza mayor.
Un punto principal fue tratar la forma de examen de las diversas cuestiones a debate. Hasta la quinta sesión se dividieron los Padres en tres clases o congregaciones particulares, los cuales se reunirían separadamente en las habitaciones de cada uno de los tres legados para tratar ampliamente de cada uno de los puntos de discusión. A partir de la quinta sesión, ya que las discusiones se retrasaban, se pasó a lacongregatio theologorum minorum, esto es, las cuestiones se presentaban primero a los teólogos con el fin de que lo discutieran a fondo; el resultado pasaba a los Padres que procedían en sus conferencias hasta llegar a la redacción de cada decreto. En el tercer período del Concilio, y ante el aumento de teólogos, se dividieron en cuatro clases, a cada una de la cuales se le señalaban una serie de artículos.


Historiográficamente, el concilio se divide en tres períodos fundamentales.

Primer período.

El primer período abarca del 13 de diciembre de 1545, fecha de la apertura oficial de Concilio, hasta el 17 de septiembre de 1549, con la muerte de Pablo III. El inicio del Concilio no contó con una buena asistencia de participantes. Las primeras congregaciones se ocuparon de las prioridades del Concilio y si estas eran tratar del dogma, como defendía el Papa, o la reforma, como defendía Carlos V. Al final, se acordó despachar a la vez los puntos referentes al dogma y la disciplina, publicándose dos decretos, uno para cada apartado.
En el primer período hubo diez sesiones. Las tres primeras (1ª sesión el 13 de diciembre de 1545; 2ª sesión el 7 de enero de 1546; y la 3ª sesión el 4 de febrero) trataron principalmente de la organización del Concilio. A partir de la tercera sesión, las congregaciones estudiaron las fuentes de la doctrina revelada, en primer lugar de la Sagrada Escritura y posteriormente de la Tradición, considerándolas fuentes relativas a la fe y a las costumbres y dictadas por boca de Cristo o por el Espíritu Santo. En cuanto a la reforma, se trató el uso de las Sagradas Escrituras, en especial de la Vulgata, que fue declarada sin error en materia de fe o costumbre, aunque con erratas materiales convenientes de rectificar en futuras ediciones. Las congregaciones para la 4ª sesión (8 de abril de 1546), mientras Carlos V abrió el segundo coloquio de Ratisbona (27 de enero de 1546) con los protestantes, trataron de los asuntos disciplinares, en especial de la enseñanza de las Sagradas Escrituras y de la predicación, y la necesidad de crear cátedras en las iglesias mayores, catedrales o colegiatas, y al menos maestros de gramática en las iglesias de escasa renta. Las discusiones relacionadas con la predicación fueron más violentas, sobre todo la polémica de la predicación en monasterios. A instancia del Papa (13 de mayo), se empezó con los temas del pecado original, desde la definición de la Inmaculada Concepción de María hasta la esencia, consecuencia y propagación del pecado original y su remedio con el Bautismo. Terminada la 5ª sesión (17 de junio) aparecieron múltiples obstáculos en los trabajos del Concilio. Entre ellos destaca la guerra iniciada por los protestantes de la Liga de Esmalcada contra Carlos V, la amenaza de estos sobre Trento y las discusiones sobre la traslación o supresión del Concilio. Por otro lado, de forma interna, había dificultades para tratar la materia de la justificación, es decir, el paso del estado de hijo de Adán al estado de hijo de adopción a través del Bautismo. Finalizada la 6ª sesión (13 de enero de 1547), el Concilio trató de 14 errores generales en los Sacramentos, además de 17 en el Bautismo y 4 en la Confirmación. También se discutieron los impedimentos de la residencia de los obispos. En la 7ª sesión (3 de marzo), además de aprobarse los decretos y materias pertinentes, se hizo especial mención a la epidemia aparecida en Trento y de la necesidad de un traslado de la sede del Concilio a Bolonia u otra parte, con la oposición de los obispos españoles. La 8ª sesión (11 de marzo) estableció la nueva sede en Bolonia. En las dos últimas sesiones de este primer período, celebradas en Bolonia (9ª sesión del 21 de abril y 10ª sesión del 2 de junio de 1547), trataron del Sacramento de la Penitencia y de los cánones de la Extremaunción y el Orden, los juicios sobre los artículos de los luteranos referentes a la Misa y el Sacramento del Matrimonio. La muerte de Pablo III el 10 de noviembre de 1549 dio paso al segundo período del Concilio de Trento.


Segundo período.

El segundo período (1º de mayo de 1551 al 28 de abril de 1552) se inauguró con el pontificado de Julio III (1550-1555). Con la bula Cum ad tollenda (14 de noviembre de 1550) se establecía la reanudación de los trabajos conciliares de la 11ª sesión (1 de mayo de 1551) con una apertura solemne muy escasa de participantes, anunciando la próxima sesión el 1 de septiembre para que tuvieran tiempo de asistir los alemanes. Mientras, la guerra contra Italia septentrional iniciada por Enrique II de Francia imposibilitaba la participación francesa en el Concilio. En la 12ª sesión (1 de septiembre de 1551) se admitieron las cartas credenciales de los embajadores de Carlos V yFernando, y se determinó tratar el tema de la Eucaristía y las facultades propias de los obispos, su jurisdicción, curso de instancia de las apelaciones, entre otros asuntos. La 13ª sesión (11 de octubre) trató, en el aspecto dogmático, de la Eucaristía, con un total de 8 capítulos precedidos de una introducción y 11 cánones que, principalmente, sancionaban con un anatema las herejías propiamente dichas sobre la Santa Eucaristía y señalaba la verdadera, real y substancial presencia del cuerpo y sangre de Cristo bajo las especies del pan y el vino (transubstanciación), junto a los requisitos para la comunión y la adoración del Santísimo Sacramento antes y después de la consagración. El decreto de reforma aludía al poder de los obispos en lo que se refiere a la lucha contra los abusos: el deber de residencia y el derecho que tiene el obispo de corregir a sus súbditos. La 14ª sesión (25 de noviembre de 1551) repasó los errores sobre la Penitencia (12 artículos) y la Extremaunción (4 artículos) esparcidos en las obras de Lutero, Calvino, Melanchton y Zuinglio. El decreto dogmático estaba compuesto de una introducción, exposición de 9 capítulos, 15 canones para la Penitencia y 4 para la Extremaunción. En resumen, contra la doctrina luterana de que la penitencia consistía en el recuerdo del Bautismo y era esencialmente espíritu de penitencia, el Concilio definió la Penitencia como sacra y compuesta por tres partes: dolor, confesión y satisfacción. La unción no era un mero rito que se naturalizó para alivio de los enfermos, sino un sacramento instituido por Cristo y promulgado por el apóstol Santiago. El decreto de reforma siguió el contenido de los deberes de los obispos en la supresión de abusos, especialmente las condiciones necesarias de una reforma profunda de los fieles católicos bajo la fórmula de la predicación con el ejemplo. En el capítulo XIV del decreto se establecieron nuevos temas y contenidos (sacrificio de la Misa, Sacramento del Orden y Matrimonio) que están recogidos en la 15ª sesión (25 de enero de 1552). Sin embargo, el resultado de estos trabajos no se publicó, en parte por la entrada en Trento de los representantes de los príncipes protestantes (la Dieta de Augsburgo había decidido que Alemania tomaría parte en el Concilio de Trento), que exigieron la suspensión del Concilio hasta la llegada de los teólogos protestantes, la nulidad de los trabajos hasta entonces realizados y la reafirmación de la superioridad del concilio ecuménico sobre el poder papal. Sin embargo, hubo otros elementos desestabilizadores, como por ejemplo el rumor de una confederación del rey francés con los príncipes luteranos de Alemania y la segunda guerra de Esmalcada (marzo de 1552), que obligó a marcharse de Trento a los electores de Tréveris, Maguncia y Colonia. Ante este nuevo conflicto bélico la seguridad del Concilio no podía garantizarse, por lo que el 26 de abril de 1552 fueron suspendidas las sesiones, a pesar de la oposición de los prelados españoles.
Trasncurrieron diez años antes de la reanudación de los trabajos. Los siguientes papas tampoco facilitaron la reanudación del Concilio. Muerto Julio III (23 de marzo de 1555), le sucedió Marcelo II (10 de abril de 1555), aunque su breve pontificado no se extendió más que unos días (falleció el 1 de abril). Pablo IV (23 de mayo de 1555) quiso poner fin a las injerencias de los soberanos, especialmente de los españoles, en los asuntos de la Iglesia. La historiografía ha señalado la verdadera aversión de Pablo IV hacia los Habsburgo como opresores de la Iglesia y de Italia. También la guerra entre Felipe II yEnrique II, hasta la paz de Cateau-Cambresis (abril de 1559), fue un elemento importante. A pesar de todo Pablo IV desplegó una alta actividad reformadora, sin contar con el Concilio, hasta su muerte el 18 de agosto de 1559.



Tercer período.

El tercer período (1562-1563) corresponde a la última fase de las congregaciones y sesiones. La elección de Pío IV (26 de diciembre de 1559) tuvo el mérito de suscitar de nuevo el problema del Concilio y su papel. El panorama internacional fue parcialmente favorable a su reanudación. Felipe II aceptó, el rey de Francia vio la posibilidad de crear un nuevo Concilio sin continuar el anterior (siempre bajo la presión de los hugonotes) y el emperador Fernando tuvo cierta vacilación, más próximo a la supresión. Además, se debatía entre las sedes de Trento, Constanza, Colonia o Ratisbona. Sin embargo, el 29 de noviembre de 1560 se proclamaba la bula de creación del Concilio en Trento. El 15 de enero se reunió la primera congregación general. La 17ª sesión (18 de enero de 1562) se ocupó de realizar un Indice de los libros prohibidos. Los enviados del emperador traían tres peticiones: no declarar nada concerniente a que este Concilio era la continuación del anterior; retrasar la siguiente sesión hasta la llegada de los representantes que faltaban y dedicarse a cuestiones disciplinares y no dogmáticas, además de que en el Indice no se mencionase la Confesión de Ausgburgo y se hiciese un salvoconducto para los protestantes. En la 18ª sesión (26 de febrero de 1562) se publicó el decreto sobre la reforma del Indice de libros prohibidos, se invitó a participar a los protestantes y se fechó la próxima sesión para el 14 de mayo. Después de esta sesión se concedió un salvoconducto para los protestantes (4 de marzo de 1562), se dedicaron varias congregaciones a la recepción de diplomáticos y se debatieron los aspectos relacionados con la residencia episcopal, que dio origen a una gran polémica entre españoles e italianos que dividió, incluso, a los legados de la Santa Sede. La 19ª sesión (14 de mayo de 1562) decretó una prórroga para el 4 de junio ante la confusión del Concilio sobre el derecho divino de la residencia. En la 20ª sesión (4 de julio), para ganar tiempo, se leyeron las credenciales de numerosas diputaciones y se fijó la próxima sesión para el 16 de julio. A partir de esta sesión (concretamente desde el 6 de junio) empezaron a trabajar sobre 5 artículos referentes al uso de la Eucaristía bajo el examen de los teólogos menores, en especial el cáliz laico bajo las dos especies y la edad de los niños para tomar la comunión. El emperador Fernando I presentó un proyecto de reforma defendiendo el matrimonio de los sacerdotes y el cáliz laico. El 24 de junio hubo una propuesta de 4 cánones referentes a estas materias. La 21ª sesión (16 de julio de 1562) decretó un dogma donde los laicos y clérigos no estaban obligados a la comunión bajo las dos especies (pan y vino). Marcó claramente que en cada especie se recibe a Cristo en su totalidad y que los niños pequeños no estaban obligados a la comunión. En cuanto a la reforma, se trató las Santas Órdenes. El principal objetivo del Concilio fue hacer desaparecer del clero el menor vestigio de codicia y simonía, eliminando, por ejemplo, los beneficios eclesiásticos a personas no ordenadas: se trató de restaurar el clero, se estudiaron las exenciones de monasterios y abadías, el carácter de las limosnas y la venta de indulgencias.


Dos acontecimientos facilitaron la buena marcha del Concilio: uno fue el afianzamiento de la unión entre los legados; el otro, una carta de Felipe II aconsejando a los obispos españoles que no protestasen por la cuestión de la residencia y abogando por la continuación del concilio. La 22ª sesión (17 de septiembre) trató del santo sacrificio de la Misa. El 19 de julio hubo una propuesta a los teólogos de 13 artículos sobre la Misa. Se crearon dos comisiones de obispos: una comisión redactó la recensión de los principales abusos y la otra estableció los capítulos y cánones doctrinales. El 22 de agosto abordaron el tema del cáliz laico. Al llegar a la 22ª sesión se establecieron, en cuanto al dogma, 9 capítulos con el conjunto de cosas que se habría que observar, cuidar o evitar en la celebración de la Misa. Concretamente, se estudiaron los errores de los novatores opuestos a la doctrina católica sobre la Misa, la importancia de la sublimidad del sacrificio, estableciendo que la base del culto estaba en la fe. Además de esto, se establecía la vigilancia de los obispos en cuanto a los comportamientos de codicia, falta de respeto o superstición, cuidado en el vestido, canto y comportamiento de los fieles, el idioma del celebrante, etc. En cuanto a la reforma, se redactaron 11 capítulos sobre el modo de vida de los clérigos, las propiedades que habían de reunir los candidatos, la forma de elegirlos y el medio de controlar su conducta.
Desde la finalización de 22ª sesión y hasta la 23ª sesión se precipitaron los acontecimientos en una fase de contínuos peligros. Se trataron los errores de los protestantes, aunque dicho tema fue suspendido hasta la llegada de los prelados franceses al concilio. Así, abordaron el tema problemático de la residencia, donde existía un estrecha relación entre el derecho divino y la autoridad episcopal. Hubo gran tensión entre españoles (el denominado partido español encabezado por Pedro Guerrero, arzobispo de Granada) e italianos, ya que los primeros defendían que Jesucristo daba inmediatamente a cada obispo la potestad de orden y jurisdicción, debate relacionado con la supremacía del Papa al Concilio y viceversa. A esta polémica se unieron los franceses.
Entre otras razones, la falta de dinero y las agitaciones en la servidumbre de los prelados motivó que la 23ª sesión fuese prorrogada hasta el 15 de julio de 1563, donde se prescindía de los temas más polémicos: la residencia y la jurisdicción. El decreto doctrinal trataba del Sacramento del Orden: el sacerdocio había sido instituido por Cristo; el sacerdote tenía potestad de consagrar, ofrecer y administrar la Eucaristía, de perdonar y retener los pecados; existencia de diversos órdenes de ministros; el Orden como uno de los siete sacramentos de la Iglesia que imprimen un carácter indeleble, etc. Más tarde. se aprobó un decreto de reforma sobre el deber de residencia, principalmente descripciones de cómo habían de recibir y conferir las diversas órdenes y las cualidades del ordenado, la educación e instrucción del futuro sacerdote.

Después de la 23ª sesión el Papa y los legados pensaron en clausurar el Concilio, pero el conde de Luna propuso la participación de los protestantes para las siguientes congregaciones. En adelante se trabajó en el Sacramento del Matrimonio y en un plan general de reforma, una idea muy atractiva para Pío IV. En la 24ª sesión (11 de noviembre) se promulgó un decreto sobre el Matrimonio y otro disciplinar de reforma del mismo. Se prohibían así los matrimonios clandestinos, así como estudiaron los impedimentos matrimoniales, los raptos, las penas contra los concubinatos, etc. aunque hubo pequeñas enmiendas. En cuanto al decreto de reforma general, se repasaban la provisión de obispados y la elección de cardenales, celebración de sínodos provinciales y diocesanos, la visita de la diócesis, procedimientos judiciales contra obispos, facultad de dar dispensas, instrucción del pueblo sobre los sacramentos y la Santa Misa. En este caso, los desacuerdos motivaron una nueva redacción publicada el 3 de diciembre. La enfermedad de Pío IV precipitó los acontecimientos: en especial, se temía un cisma en el seno del Concilio, al dejar abierta la polémica de si el derecho de elección del nuevo papa concernía al Concilio o a los cardenales de Roma. La 25ª sesión (3 de diciembre) fue la última del Concilio de Trento. En esta sesión se leyeron los decretos sobre el Purgatorio, la veneración de las reliquias de los santos, sobre los regulares y las monjas, etc. También se dio lectura al decreto de reforma general sobre la sencillez y templanza de las casas de los obispos y cardenales, quiénes debían recibir y dar a conocer públicamente los decretos del concilio, moderación en las excomuniones, fundaciones de misas, administración de hospitales, etc. También se trabajó sobre las indulgencias y de la observancia del ayuno, entre otros temas. Por último, se trató la clausura del Concilio y la confirmación de los decretos al Papa. Al final, el primer legado declaró cerrado el Concilio.
http://www.enciclonet.com/articulo/concilio-de-trento/#

sábado, 12 de diciembre de 2015

PRIMERA BODA REAL CON LOS SONES DE LA MARCHA NUPCIAL DE MENDELSSON


 FEDERICO III DE ALEMANIA SE CASA CON LA PRINCESA
 VICTORIA BAJO LOS SONES DE LA MARCHA NUPCIAL

Marcha Nupcial
2010OCT15marchanupcialTodos hemos escuchado la famosísima Marcha Nupcial que ha acompañado a miles de novias al entrar a la iglesia el día de su boda. De hecho, a muchos de nosotros se nos ha enchinado la piel al escucharla en la iglesia, por lo que sus notas representan.
Te has preguntado ¿quien la compuso y desde cuando se toca en las bodas?
Esa famosa obra musical la podemos apreciar gracias a la inspiración del compositor alemán Félix Mendelssohn en 1826, siendo la primera obertura que compuso con solo 17 años de edad

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La obra forma parte de “El Sueño de una noche de Verano”. Y fue basada en una obra homónima de William Shakespeare.

Cuando solo tenía 3 años, Mendelssohn comenzó a tocar el piano. A los 9 años hizo su primera aparición pública en un concierto de música de cámara; a los 11 años interpretó su primera composición y a los 13 publicó un cuarteto para piano que sería su primera obra.




Como pianista y director realizó giras por Europa, sobre todo por Inglaterra, donde era muy admirado por la reina Victoria.




La reina Victoria amaba la música de Mendelssohn, y cuando Mendelssohn visitaba Inglaterra a menudo interpretaba su música para ella.

Siempre fue un hombre con una salud delicada, y falleció en 1847 a los 38 años, en Leipzig, después de una profunda depresión por la muerte de su hermana (Fanny Mendelssohn) pocos (6) meses antes.

El 25 de Enero de 1858, la princesa Victoria (hija de la reina victoria de Inglaterra) se casa con el príncipe Federico III de Alemania y ella misma, siendo una aficionada a la música, eligió la obra de Mendelssohn para acompañar su entrada a la iglesia. Se dice que también eligió La Marcha Nupcial de Wagner para su salida.




Esta costumbre se fue imponiendo desde la corte hasta las instancias más nobles del pueblo llano, y ha perdurado hasta nuestros días.

A Mendelssohn se le sitúa entre los compositores más conservadores de su época. La espontaneidad, delicadeza y mesura dominan la música de este extraordinario artista.


Federico III de Hohenzollern (Potsdam, 18 de octubre de 1831 - Potsdam, 15 de junio de 1912*), emperador de Alemania (Kaiser) y rey de Prusia.
Friedrich Viktor Albrecht von Hohenzollern
Kaiser de Alemania y Rey de Prusia
Cronología: Federico III de Alemania

9 de marzo de 1888 - 15 de junio de 1912
Predecesor Guillermo I
Sucesor Guillermo II
Nacimiento 18 de octubre de 1831
Potsdam
Fallecimiento 15 de junio de 1912
Potsdam
Entierro Potsdam
Cónyuge/s Victoria Adelaida María Luisa de Sajonia-Coburgo-Gotha
Casa Real Hohenzollern


Hijo del príncipe Guillermo de Prusia y de Augusta de Sajonia-Weimar-Eisenach (su padre era hermano del rey Federico Guillermo IV de Prusia).
En 1858 se casó con Victoria, princesa del Reino Unido, hija de la reina Victoria de Gran Bretaña e Irlanda y Alberto de Sajonia-Coburgo-Hannover, con la que tuvo ocho hijos, entre ellos Guillermo II (1859-1941), rey de Prusia, emperador de Alemania, quién lo sucedió en el trono a su muerte.
Cuando su padre se convirtió en rey de Prusia, desde 1861 fue príncipe de la corona (heredero). Participó como oficial de Prusia en la Guerra Austro-prusiana en 1866 y, en 1870 , en la Guerra franco-prusiana.
Con posterioridad a la unificación alemana (a partir de 1871), Federico, de ideas liberales e influido por su esposa, tuvo diferencias políticas con el conservador canciller Bismarck, pero se mantuvo al margen del poder político durante la vida de su padre. Fallecido Guillermo I el 9 de marzo de 1888, sus primeras medidas fueron deshacerse de los grupos absolutistas (principalmente su canciller Otto Eduard Leopold von Bismarck-Schönhausen), convertir el imperio en una monarquía parlamentaria al estilo inglés y constituir una poderosa alianza anglo-alemana, aprovechando el parentesco de su esposa.



Heredera de las ideas liberales de su padre, fue el principal apoyo del entonces príncipe heredero Federico, con quien se había casado a los 16 años, en su deseo de establecer una monarquía constitucional en Prusia y Alemania. Criticada por su conducta y por su origen inglés, Vicky (como la llamaba su familia) fue relegada al ostracismo tanto por los Hohenzollern como por la corte de Berlín. Su aislamiento aumentó aún más con la llegada de Otto von Bismarck al poder en 1862. Vicky y su marido no tuvieron ocasión de influir en la política alemana en las pocas semanas que duró el reinado de este en 1888, ya que padecía un cáncer de laringe en estado terminal. Federico no tuvo tiempo ni fuerzas para implantar las reformas con las que había soñado cuando era príncipe heredero.
Con la muerte del marido, la emperatriz viuda fue definitivamente alejada del poder por su hijo, el káiser Guillermo II. Primero se instaló en Kronberg im Taunus y posteriormente pasó a vivir en Schloss Friedrichshof, un palacio construido en homenaje a su marido. Cada vez más sola tras las bodas de sus hijas más pequeñas, Victoria murió de cáncer de mama en 1901, poco después de la muerte de su madre.
La correspondencia entre Vicky y su madre aún puede consultarse. Cerca de 4000 cartas enviadas a la reina Victoria y 3777 recibidas de ella están preservadas y catalogadas y dan una visión detallada sobre la forma de vivir de la corte prusiana entre 1858 y 1900.
http://es.althistory.wikia.com/wiki/Federico_III_de_Alemania
 http://es.wikipedia.org/wiki/Victoria_del_Reino_Unido_%281840-1901%29
http://www.gomezromero.com/index.php?option=com_content&view=article&id=92:marcha-nupcial&catid=8:protocolo&Itemid=47











































domingo, 6 de diciembre de 2015

LA GRIPE PANDÉMICA DE 1918...EL BESO MORTAL DE LA DAMA ESPAÑOLA

 

 Un estudio sugiere que los tipos de virus de la gripe al que ha sido expuesta una persona durante su infancia pueden predecir su susceptibilidad a futuras cepas del virus.

Un trabajo, dirigido por Michael Worobey, de la Universidad de Arizona en Tucson (EE.UU.), ofrece respuestas a dos de los misterios biomédicos más importantes del siglo pasado: el origen del virus de la gripe pandémica de1918 y su inusual -causó la muerte a más de 50 millones de personas.

                             The Spanish flu spread worldwide

El artículo, que se publica en «PNAS», no sólo arroja luz sobre la devastadora pandemia de 1918, también llamada «la española», sino que también sugiere que los tipos de virus de la gripe al que ha sido expuesta una persona durante su infancia pueden predecir su susceptibilidad a futuras cepas del virus, una información que desde luego podría ser extremadamente útil para diseñar futuras estrategias de vacunación y prevención de una posible pandemia.
«La pandemia de gripe de 1918 dejaba algunas dudas: ¿de dónde venía el virus? y ¿por qué fue tal letal, matando a personas jóvenes y teóricamente sanas;?», señala Worobey. Las respuestas a estas cuestiones nos ayudarán para determinar si debemos esperar que ocurra una situación similar en el futuro o si había algo especial en esta epidemia que la hizo tan devastadora».




Reloj molecular


Los investigadores han empleado un enfoque innovador en esta ocasión. Worobey y sus colegas desarrollaron un preciso reloj molecular para reconstruir los orígenes de la pandemia de gripe H1N1 de 1918, los de la del virus H1N1 de la gripe porcina clásica y la del linaje H1N1 estacional post-pandémica, que circuló desde 1918 hasta 1957. Sorprendentemente los investigadores no encontraron ninguna evidencia sobre las hipótesis vigentes sobre el origen del virus de 1918 –la que sugiere que saltó directamente de las aves o la relacionada con el intercambio de genes entre cepas humanas y de la gripe porcina ya existentes-. En lugar de ello, creen que el virus de la pandemia surgió poco antes de 1918 a partir de la adquisición de material genético de un virus de la gripe aviar por el virus H1 humano circulante, que probablemente había entrado en contacto con la población humana 10-15 años antes de 1918.
«Puede ser la pieza que faltaba en este rompecabezas», sostiene Worobey. Según este experto, el hecho de que todas estas personas hubieran estado expuestas previamente a un virus H1 podría explicar por qué experimentaron tasas mucho más bajas de mortalidad en 1918 que aquellos que fallecieron en masa en 1918 –personas de unos 29 años de edad.
En situaciones normales el virus de la gripe A es más letal en los lactantes y en las personas mayores, aquellos cuyo sistema inmune es más débil. Sin embargo, el virus de 1918 se cebó en personas entre los 20 y los 40 años de edad, principalmente debido a infecciones bacterianas secundarias, en especial la neumonía. Los autores sugieren que es probable que esto sea debido a que muchos jóvenes nacidos entre 1880 y 1900 estuvieron expuestos durante su infancia a un virus H3N8 que circulaba entre la población, que contó con proteínas de superficie distintas a las principales proteínas antigénicas del virus H1N1.
Los autores compararon la historia genética del virus con los tipos de anticuerpos presentes en personas de distintas generaciones que vivían en 1918 y con los patrones de la muerte por año de nacimiento, aunque no sólo los de 1918, sino también lo de años posteriores. A partir de esta información, los investigadores creen que esta pequeña franja de la población podría haber sido especialmente susceptible a la enfermedad en 1918, mientras que la mayoría de los individuos nacidos antes o después de entre 1880 y 1900 habría tenido una mejor protección contra el virus H1N1 de 1918 debido a la exposición durante su infancia a antígenos H1N1 y/o H1 

                        Toda la verdad sobre «la española», la gripe pandémica de 1918

Inmunidad previa


«Lo que parece ser el factor decisivo es la inmunidad previa -subraya Worobey-. Nuestro estudio ofrece una serie de observaciones que hasta ahora han sido difíciles de explicar y presenta una cadena lógica capaz de aclarar muchos patrones de mortalidad de la gripe en los últimos 200 años. Lo que tenemos que hacer ahora es tratar de validar estas hipótesis y determinar los mecanismos involucrados y, a continuación, aplicar ese conocimiento directamente en mejorar la prevención de las personas ante una gripe estacional y ante futuras cepas pandémicas».
Por eso sugieren que las estrategias de vacunación que imiten la protección proporcionada por la exposición al virus de la gripe durante la infancia podría reducir drásticamente la mortalidad por ambas cepas, estacionales y pandémicas.
Worobey afirma que la nueva perspectiva no sólo se aplica a la pandemia de 1918, sino también podría explicar los patrones de mortalidad de la gripe estacional y los patrones misteriosos de la mortalidad por la gripe H5N1, altamente patógena, de origen aviar, y la cepa H7N9, que causa una mayor mortalidad en ancianos. 



Hagamos un poco de historia....

En febrero de 1918, último año de la Primera Guerra Mundial, una terrible gripe de rápida propagación comenzó a afectar a la gente en la ciudad turística de San Sebastián, España. Hubo otros brotes en la misma época, quizás anteriores, pero el nombre "gripe española" se hizo popular. La enfermedad se extendió velozmente en toda Europa durante abril y mayo e infectó a muchos soldados jóvenes y sanos en los campos de batalla, en los campamentos y a miembros de las familias devastadas por la guerra. La mayoría de las personas se enfermaban durante una semana y luego se recuperaban.
Durante el último año de la Primera Guerra Mundial, la gripe española se propagó por todo el mundo. El hospital de campaña n.º 45 del Ejército de los Estados Unidos, ubicado en Aix-les-Bains, Francia, tuvo llenas las salas con enfermos de influenza durante esa época. Los trabajadores sanitarios contaban con pocas armas para combatir la gripe española de 1918. Para tratar de limitar la propagación de la mucosidad infectada, usaban mascarillas quirúrgicas y colgaban sábanas entre las camas de los pacientes en las salas abiertas.
La epidemia desapareció gradualmente durante junio, julio y agosto. Pero en septiembre, el virus regresó en una forma mutada mucho más mortal. Se desencadenó una pandemia que mató a más personas y con más rapidez que cualquier otra enfermedad en la historia registrada, incluida la epidemia de peste negra de la Edad Media. La pandemia se extendió por Europa, India, Asia, América e incluso la región ártica, donde poblaciones remotas de inuits fueron totalmente aniquiladas.
En poco más de un año, aproximadamente 500 millones de personas (¡quizás entre un cuarto y un quinto de la población mundial!) se enfermaron, y casi todos estuvieron expuestos al virus. Los médicos no podían realizar pruebas directas para detectar el virus, y hubo demasiadas muertes en un plazo demasiado corto, lo que impidió llevar un recuento preciso. Sin embargo, las estimaciones de la cantidad de muertos oscilan entre 20 y 100 millones de personas, aunque más probablemente fueran entre 40 y 50 millones. Si bien la gripe en sí mató a algunas víctimas, la mayoría murió a causa de una grave pulmonía que seguía rápidamente a la aparición de la gripe.
Para considerar la cantidad de muertes desde una perspectiva contemporánea, podemos mencionar que 15 millones de personas, soldados y civiles, murieron durante los cuatro sangrientos años de la Primera Guerra Mundial

 Misterios sin resolver

¿Qué desencadenó esta pandemia? ¿Por qué fue tan letal? ¿Puede volver a suceder? Los científicos todavía intentan responder a estos interrogantes, pero los recientes avances en el campo de la genética y la virología han revelado algunos datos interesantes.
En la época del brote, los investigadores conocían la existencia de los virus pero nunca habían visto uno. Aprovecharon el tamaño sumamente diminuto del germen para aislarlo. Filtraron todas las células más grandes y más pesadas de una muestra hasta que solamente los virus pasaban por el fino tamiz. Luego, probaron formas de transmitir el líquido infectado a hurones y cerdos sanos, e incluso a seres humanos (principalmente, militares), para ver cómo se propagaba y cómo podrían detenerlo. Los investigadores también estudiaron los anticuerpos, las defensas naturales presentes en la sangre de los sobrevivientes, y los probaron contra otras cepas de gripe para medir la resistencia. Encontraron una conexión con la gripe porcina.
Los científicos que trabajaban en la época del brote de gripe española no tenían conocimiento de las proteínas de aspecto cambiante del virus, H y N, ni de su núcleo genético. Estos avances surgieron en la década de 1940, con la invención del microscopio electrónico, y en la década de 1950, con el descubrimiento de las moléculas de ADN y ARN.
En la década de los noventa, los científicos pudieron descifrar un genoma, es decir, una secuencia de genes. ¿Pero dónde podrían encontrar un virus de 1918 para descifrar? Recordemos que estos trocitos de ARN, dentro de sus membranas de lípidos y proteínas, duran horas, quizás días, fuera de un huésped vivo, según la temperatura y la humedad.
En una extraordinaria pero verdadera historia policíaco-médica, los científicos encontraron y recuperaron tres muestras de virus de las víctimas de la gripe española de 1918. Una de ellas se encontró en los pulmones de una mujer inuit enterrada en una fosa común en el permafrost de Alaska. Los otros cuerpos de la fosa se habían descongelado parcialmente con el paso de las décadas, pero esta mujer había permanecido congelada, por lo que se había preservado el virus.
Las otras dos muestras habían sido recubiertas de cera y estaban archivadas entre los millones de especímenes médicos albergados en el Instituto de Anatomía Patología de las Fuerzas Armadas (AFIP por su sigla en inglés) de los Estados Unidos. Se habían tomado de dos soldados estadounidenses que murieron a causa de la gripe, cuyas muestras pulmonares se recuperaron cuando el virus aún estaba presente.
Las muestras de virus eran trocitos de ARN, no virus vivos, y hubo que reconstruirlos metódicamente. En 1998, Jeffery Taubenberger y Ann Reid del AFIP analizaron el material genético de las muestras y finalmente, en 2005, descifraron el genoma (la secuencia completa de ARN).
Ahora se sabe que el virus es una cepa del subtipo H1N1, el primer subtipo identificado en 1946. La proteína hemaglutinina coincide con los virus de mamíferos y sugiere que el virus surgió en seres humanos o cerdos y que habría estado circulando durante varios años en ambas especies antes de mutar a la forma mortal.
¿Por qué fue tan mortal? El virus desencadenó una respuesta rápida y abrumadora del sistema inmunitario. El exceso de líquido en los pulmones y la gran cantidad de glóbulos blancos hizo que los pacientes desarrollaran pulmonía y se ahogaran. Todavía se está estudiando cuál es el mecanismo que provoca dicha respuesta.
¿Puede volver a suceder? Las pandemias son cíclicas y surgen aproximadamente cada generación, pero los brotes de 1957, 1968 y 2009 fueron mucho más leves. Un virus letal podría surgir, y podría propagarse muy rápidamente en esta época de veloces viajes internacionales. Sin embargo, los expertos en salud actualmente cuentan con muchas más herramientas para detener la propagación del virus y tratar la influenza.


 http://www.planetseed.com/es/relatedarticle/influenza-pandemia-de-gripe-espanola-de-1918

http://www.abc.es/salud/noticias/20140428/abci-gripe-epidemia-1918-201404281750.html

viernes, 4 de diciembre de 2015

EL IMPERIO CAROLINGIO...CARLOMAGNO Y SUS CONQUISTAS



El reino de los francos fue el más estable y duradero de los fundados por los pueblos germánicos en Europa.A partir del siglo VIII, una nueva dinastía de reyes, descendientes de la familia de los Heristal, le dio su mayor esplendor, y extendió su poder a todos los países de Occidente, en la misma época en que los árabes consolidaban su dominio en la península ibérica.
Carlos Martel que, como vimos, detuvo a los árabes en su avance sobre Europa en la memorable batalla de Poitiers (732), tuvo dos hijos:  Carlomán, que profesó como monje, y Pipino, apodado el Breve por su baja estatura, que depuso a Childerico III y se apoderó del trono en el año 751 y reinó hasta el 768, inaugurando la dinastía de los carolingios. 
A su muerte, sus dos hijos, Carlomán y Carlos, fueron elegidos reyes de los francos, pero, como era de prever, no lograron coordinar sus acciones y se enfrentaron entre sí.
La solución de esta difícil situación se vió facilitada por el fallecimiento de Carlomán en el año 771, con lo que quedó Carlos en posesión total de los dominios de su familia, pues los hijos de Carlomán lo eligieron como jefe.

CARLOMAGNO
Carlos ya era conocido por sus condiciones personales como El Grande (Magno), por lo cual fue llamado Carlomagno.  Una vez en ejercicio del poder, Carlomagno se dirigió a combatir a los lombardos en Italia, para proteger al papa Adriano IV. En el año 774 venció a Desiderio, rey de los lombardos, y dos años después deshizo por completo su reino. Desde entonces Italia quedó repartida, entre ti-es soberanos: el papa, Carlomagno y el emperador bizantino.
Carlomagno se proclamó rey de los longobardos y ciñó la corona de hierro, así llamada porque su aro interior había sido hecho con un clavo utilizado en la crucifixión de Jesucristo.
Poco tiempo más tarde, fue llamado a España (778) por un jefe árabe sublevado contra el emir de Córdoba. En consecuencia, atravesó los Pirineos y venció a los moros, obligándolos a retroceder en el territorio conquistado hasta la línea del río Ebro. A su regreso la retaguardia de su ejército fue sorprendida por los vascos o gascones y derrotada en el paso de Roncesvalles, donde murió su sobrino Rolando o Roldán, episodio que dio lugar a una famosa composición en verso.
Con posterioridad, los francos organizaron seis expediciones, con resultado de las cuales Carlomagno fundó dos marcas o provincias fronterizas, la de Barcelona y la de Gascuna.
Carlomagno culminó luego una larga guerra (772-785) contra los sajones, eficazmente conducidos por Widukindo, los que, a pesar de una enconada resistencia, fueron finalmente vencidos y sometidos, convirtiéndose al cristianismo.
Estos triunfos le permitieron extender sus dominios hasta el río Oder. Los bávaros fueron también vencidos y la misma suerte corrieron los ávaros, descendiente de los hunos (788-796), establecidos sobre las costas  del Danubio. Finalizada esta campaña, Carlomagno creó la marca del Este (Ostereich), que más tarde constituyó el reino de Austria.

EL IMPERIO
Una vez Finalizadas estas campañas, las posesiones de Carlomagno comprendían la Galia, Italia, Germania y una parte de España, con lo cual quedó restablecido el antiguo Imperio romano de Occidente.
Fue en estas circunstancias que el 25 de diciembre del año 800, mientras Carlomagno oraba en la basílica de los apóstoles San Pedro y San Pablo, en Roma, el papa León III ciñó su cabeza con la corona imperial, a semejanza de lo que ocurría con los emperadores de Bizancio. De esta manera se consolidó la unión de la Iglesia y el estado.
Para mejorar la administración de su vasto imperio, Carlomagno acrecentó el número de duques y condes, cuyos subalternos fueron los vicarios y los centenarios. La labor de éstos se complementaba con la de otros funcionarios de confianza llamados missi dominici(enviados del señor), que recorrían el territorio en cada estación, de dos en dos un conde y un obispo—, para verificar el buen desempeño de sus súbditos.
Dos veces al año se celebraban las asambleas nacionales en las que participaban solamente los obispos, los duques y los condes. Durante su transcurso Carlomagno publicaba sus ordenanzas conocidas con el  nombre de capitulares, por estar enunciadas en capítulos, que no siempre tenían el carácter de leyes. En ocasiones se trataba de normas o preceptos morales.  Carlomagno prestó principal atención a la organización militar, a cuyo efecto las provincias fronterizas, llamadas marcas, estuvieron a cargo de jefes que recibieron el nombre de Margraves en Alemania y marqueses en los países latinos.
El ejército se componía de hombres libres, que debían aportar sus elementos de combate, cuya cantidad y calidad variaba de acuerdo con el patrimonio de cada combatiente.  También tuvo especial preocupación por la organización eclesiástica, de la cual se sentía responsable. Con tal objeto creó nuevos obispados y obligó al pago del diezmo, que consistía en el aporte de la décima parte de las cosechas, para el mantenimiento de la Iglesia. Durante el reinado de Carlomagno se llevaron a cabo numerosas obras públicas, entre las que sobresalieron los puentes de madera levantados sobre el Rin y el Danubio; el comienzo de la construcción de un canal entre ambos ríos y la edificación de palacios.

El Renacimiento Carolingio
En materia cultural, Carlomagno procuro estimular el desarrollo de las letras y de las ciencias, decaídas por efecto de las luchas, a través de su propio ejemplo. A tal efecto, aprendió el latín y estudió la lengua germánica. Fundó escuelas y se rodeó de sabios, entre los cuales sobresalieron el teólogo Alcuino, nacido en Inglaterra, el lombardo Diácono y el germano Eginardo. Carlomagno asistió a la escuela que funcionó en su propio palacio de Aquisgrán, que mas bien tenía el carácter de una academia, donde se trataban y discutían temas de carácter científico y literario, basados en el estudio de las denominadas artes liberales, que comprendían el trivium (gramática, retórica y dialéctica) y el quadriuium (geometría, aritmética, astrología y música), según el método de lectura y comentario de textos. Paralelamente funcionaba una escuela para niños, que visitaba con frecuencia.
Hasta entonces eran pocos los que tenían una cultura clásica. Entre ellos sobresalían los monjes benedictinos, quienes fueron los más celosos custodios de esa valiosa herencia.  Este resurgimiento cultural ha sido llamado el renacimiento carolingio.


Rodeado de la admiración , Carlomagno falleció en su palacio de Aquisgrán (Aix-la-Chapelle), el 28 de enero de 814. A su muerte, los pueblos sometidos trataron de recobrar su independencia y la estructura del imperio se resquebrajó hasta partirse.
Su hijo Luis el Benigno o Ludovico Pío, que le sucedió en el trono, dividió el imperio en el año 817 entre sus tres hijos: Lotario, Pipino y Luis. Disconforme con este reparto, su sobrino Bernardo, que era el rey de Italia, se sublevó, pero fue vencido.
Posteriormente, Ludovico se casó en segundas nupcias con una hija del rey de Baviera (819) con la que tuvo otro hijo, Carlos, a quien quiso hacer partícipe del reparto y entregarle un reino, pero sus otros hijos se sublevaron y Ludovico fue depuesto, aunque más tarde fue restablecido en el trono por la asamblea de Nimega (830).
Esta resolución dio lugar a que sus hijos se sublevaran nuevamente en el año 833. Abandonado por su ejército, fue degradado públicamente, pero poco después fue restaurado por segunda vez en el trono (834).
Tiempo más tarde, su hijo menor, Luis el Germánico, quitó sus dominios a los hijos de Pipino, rey de Aquitania, que murió en el año 838 y además, convenció a su hermano Lotario que le cediera sus posesiones; con lo cual unificó las fuerzas para luchar contra su padre, que falleció en 840, cuando se dirigía a enfrentar al vástago rebelde.
Con la muerte de Ludovico Pío, sus dos hijos menores , Luis y Carlos, se unieron contra Lotario, que reclamé la 3ucesión de su padre y el título de emperador. El entredicho derivé en un enfrentamiento militar, que tuvo lugar en Fontenoy, el 25 de junio de 841. La batalla se prolongó durante todo un día, hasta que el ejército de Lotario se retiro del campo, sin estar definitivamente derrotado.
En esas circunstancias, Luis y Carlos ratificaron su unión con el famoso juramento de Estrasburgo. prestado en presencia de los dos ejércitos (842).

Al año siguiente (843), Lotario se avino a firmar un tratado en Verdún, por el cual se llevó a cabo otro reparto, de tal manera que Carlos, apodado el Calvo, se quedó con la Galia, aunque con una superficie más reducida, comprendida por los ríos Escalda, Mosa, Saona, los montes Cevenes y la desembocadura del Ródano. A este territorio se lo llamó Francia. Luis el Germánico obtuvo la extensión situada al Este del Rin, que se llamó Germania (Alemania). Por último, Lotario recibió Italia y una franja de territorio separada de la Galia. que comprendía parte de Suiza, la Borgoña, Provenza y Austrasia (Alcasia y Lorena). Todo el conjunto recibió el nombre de Lotaringia.
Con esta división, desapareció el imperio de Carlomagno y surgieron tres incipientes estados que, con algunas variantes en su integración territorial, perduraran hasta nuestros días.
No obstante, la desmembración no se contuvo con esta división, sino que cada una de las tres partes continué fraccionándose en pequeños estados.
En Francia, Carlos el Calvo no pudo mantener su autoridad sobre los duques, marqueses y condes, que fueron emancipándose gradualmente. Estas divisiones fueron favorecidas por el famoso edicto de Mersen (847), del propio Carlos el Calvo, por el cual se establecía que los hombres libres debían reunirse en tomo de un señor, y luego por el edicto de Krersy del Oise (877), que admitió que el título de conde fuera hereditario.

MUERE EL EMPERADOR, MUERE EL IMPERIO
Cuenta Eginardo que, poco después de la Navidad del año 813, Carlos fue atacado por una fiebre que minó su formidable fortaleza. En enero de 814 la enfermedad lo obligó a suspender toda actividad y a permanecer en el lecho. Naturalmente, no se resignó a permanecer en esa situación. Los consejos y cuidados médicos le resultaban insoportables. Consideraba que el mal debía ser tratado como si fuera un enemigo, con todo rigor. Declaró entonces la “guerra” a su enfermedad, sometiéndose a un ayuno absoluto. Durante días no tomó alimento alguno, salvo algunos sorbos de agua.
La fiebre lo quema, la pleuresía lo sofoca. Los médicos tratan de convencerlo para que se someta a tratamientos más eficaces. Pero todo es en vano. La misma voluntad férrea que lo favoreció en tantos triunfos, lo empujaba ahora a la derrota.
Año 814, 28 de enero, 9 de la mañana. Repentinamente, el físico agotado cede, y sobreviene la muerte. En el palacio, junto al dolor y la consternación, cunde la incertidumbre. Carlos no ha dejado ninguna directiva referente a sus exequias, ni siquiera ha fijado el lugar en que debe ser sepultado: la eventualidad de la muerte no lo preocupó en absoluto. Después que su cadáver es lavado y revestido con las insignias imperiales, los dignatarios de la corte discuten, indecisos, sobre el lugar donde será sepultado. Finalmente, se deciden por la catedral de Aquisgrán, que el mismo emperador mandó construir.
El siguiente problema es el de la sucesión. De los tres hijos que hacía ocho años Carlomagno había señalado como herederos del trono, sólo uno vive: Luis, rey de Aquitania, príncipe tan religioso que se dio a sí mismo el apelativo de “Piadoso” (Ludovico Pío). Luis se parecía a su padre, pero solamente en el físico.
Era de carácter neurótico, inconstante, pasional. Gobernó mal al imperio, preocupado desde temprano por el problema de su sucesión. Después de haber resuelto dividir en tres partes los dominios francos para darle una a cada uno de sus tres primeros hijos — Lotario. Pipino y Luis—, reservando al primero el título imperial, resolvió, en el año 829, alterar ese reparto, v dar a su cuarto vastago, Carlos, hijo de su segunda esposa, parte de las tierras prometidas antes a los otros príncipes. Al morir, en 841, las violentas rivalidades entre los cuatro hermanos dieron lugar al estallido de una guerra generalizada. En el transcurso de dos años de lucha y convulsión, los últimos vestigios del gran imperio centralizado de Carlomagno desaparecieron del mapa de la Europa occidental.

DESPUÉS DE CARLOS, EUROPA TOMA NUEVOS RUMBOS
“En esta tumba reposan los restos de Carlos, grande y ortodoxo emperador, que acrecentó noblemente el reino de los francos y lo gobernó con felicidad durante 47 años. Murió a los 71 años, en 814, año del Señor, séptima indicción, el quinto día antes de las calendas (1ro. de mes) de febrero”. Este epitafio, esculpido en el sepulcro de Aquisgrán, no puede expresar, en su exacta dimensión, la obra de Carlomagno.
Sólo la posteridad la ha valorado can justicia. El imperio, en cuanto organización administrativa y unidad territorial, fue efímero. Perduró algo gracias al talento político de su creador. Pero una vez muerto éste, no pudo sobrevivir.
El feudalismo, cuyo advenimiento había preparado y al que dieron fuerza las discordias intestinas y las invasiones normandas, concluyó por desmembrarlo. Sin embargo, la existencia o el recuerdo de ese vasto imperio, por breve que haya sido, tuvo consecuencias decisivas en el desarrollo posterior de la historia de la Europa occidental.
El Imperio Carolingio
Al asumir el control de todo el reino franco en el año 771, Carlomagno continuó la política emprendida por su padre, y re-vitalizó su alianza con la Iglesia romana. Entre 773 y 774, conquistó los territorios ocupados por los lombardos, y renovó las donaciones hechas al papado por Pipino, llamándose a sí mismo “rey de los francos y los lombardos”. Estas conquistas fueron tan sólo el comienzo del proceso de expansión de los dominios francos, que se extendieron hasta alcanzar las dimensiones de un imperio continental.
Mientras sostenía la larga guerra de conquista de los territorios de los sajones (entre 772 y 804), otras regiones fueron también anexadas. Los límites del imperio no eran precisos, pero éste creció en forma de abanico hacia el Oriente, donde la penetración más profunda alcanzó las tierras de los avaros.
También los límites occidentales se modificaron: en el extremo oeste quedó establecida la Marca de Bretaña, y en el sudoeste se creó la Marca de España. Todo ese gran imperio, sin embargo, no sobrevivió a su creador. Los fermentos de la disgregación se manifestaron ya durante el reinado de su hijo Luis el Piadoso.
Cuando éste murió, tuvo lugar una larga disputa entre sus hijos a la que dio fin el Tratado de Verdún, del año 843. Por este acuerdo el imperio fue dividido en tres reinos: el oeste para Carlos II (la Francia occidental, más tarde Francia), el centro para Lotario I, quien mantuvo el título de emperador, y el este para Luis (la Francia oriental, más tarde Alemania). La unidad formal del imperio fue respetada pero, de hecho, el imperio europeo se extinguió definitivamente.

ASÍ ERA CARLOMAGNO (Según Einhard, escritor y biógrafo de Carlomagno.)
Carlos era grande, fuerte y de alta estatura… Se sabe que su altura era siete veces el largo de su pie. La parte de arriba de su cabeza era redondeada, sus ojos grandes y vivaces, su nariz quizá un poco larga, tenía pelo castaño, de cara sonriente y alegre. Su apariencia era imponente y digna, ya estuviera de pie o sentado; aunque su cuello era un tanto corto y grueso y su barriga un tanto prominente… De acuerdo con la costumbre nacional, hacía mucho ejercicio a caballo y cazando… Nadaba a menudo y nadie podía ganarle.
Se vestía según la usanza de los francos; primero una camisa y pantalones de montar de lino, arriba una túnica con bordes de seda y unas calzas sujetas con fajas que cubrían sus piernas, pies y zapatos. En invierno, como abrigo para el pecho y los hombros, usaba un saco entallado o pieles de marta. Arriba de todo, se arrojaba un manto azul y también llevaba una espada con empuñadura de oro o plata ceñida a la cintura con un cinturón.
Carlos era moderado en la comida y especialmente en la bebida, ya que le disgustaban profundamente las borracheras… mucho más tratándose de él o de cualquiera que viviese en su casa. Mientras comía, escuchaba alguna lectura u oía música. Los temas favoritos de lectura eran las historias y hazañas del pasado. También le gustaba leer a san Agustín, en especial el libro titulado La ciudad de Dios.
Carlos tenía gran habilidad para hablar: lo hacía con fluidez y prontitud, y podía expresar todo lo que quería decir con la claridad más absoluta. Su dominio del latín le permitía hablarlo bien. Cultivaba las artes liberales, tenía gran estima por sus maestros y les otorgaba grandes honores. Aprendió gramática con el diácono Pedro de Pisa… Otro diácono, Alcuino, de origen sajón, era un gran erudito de la época y fue su maestro en otras ramas del saber. También intentó con la escritura; acostumbraba a guardar tablillas de escribir bajo su almohada para practicar en los ratos libres; sin embargo, por haber empezado su aprendizaje tarde en la vida, no logró éxito en este aspecto.
Abrazó con gran fervor y devoción los principios de la religión cristiana que había conocido en la infancia. Por esto mandó a construir la bellísima basílica de Aix-la-Chapelle, la hizo adornar con lámparas de oro y plata, con puertas y barandas de bronce sólido.
Carlos estaba siempre dispuesto a ayudar al necesitado… No solamente dio el ejemplo ayudando dentro de su país sino que, cuando descubrió que había cristianos pobres en Siria, Egipto y Cartago, tuvo compasión de ellos y les envió dinero. Murió a la edad de setenta y dos años y lo enterraron en Aix-la-Chapelle.
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