miércoles, 13 de abril de 2016

CONCILIO DE VIENNE...LA SUPRESIÓN DE LA ORDEN DEL TEMPLE

Séptimo concilio ecuménico (universal), celebrado por la Iglesia Occidental. La asamblea tuvo lugar entre el 16 de octubre del año 1311 y el 6 de mayo del año 1312, en la catedral de la ciudad francesa de Vienne, a instancias del papa Clemente V y del rey francés, Felipe IV el Hermoso. La cifra total de los prelados presentes y de los diferentes procuradores y representantes no es fácil de precisar, se sitúan en torno a los 150-200. Los motivos aparentes de la convocatoria conciliar fueron dos: la reforma de la iglesia y la recuperación de Tierra Santa. Estos dos temas de debate sirvieron de señuelo para dirimir otros dos temas de especial interés para el rey francés: el intento de condenar póstumamente al anterior papa, Bonifacio VIII, y la definitiva supresión de la Orden del Temple.
En el año 1294, el cardenal Benedetto Caetani fue proclamado Papa, con el nombre de Bonifacio VIII. Había sustituido en el cargo al papa dimisionario Celestino V, único pontífice en la historia que renunció a su cargo en vida y sin presión alguna. Bonifacio VIII pertenecía a la clase de papas postgregorianos: buen jurista, duro de carácter y plenamente imbuido de la idea de la supremacía de la autoridad papal por encima de los poderes temporales. Por su parte, Felipe IV de Francia, nieto de San Luis, era un político hábil y sin escrúpulos, considerado como el primer rey “moderno” de Francia. Éste se rodeó de un grupo de consejeros, adictos a su persona, expertos en leyes y que profesaban una ideología fundada sobre la omnipotencia del poder monárquico, representado por Felipe IV. Según los nuevos conceptos monárquicos, ninguna autoridad podía rivalizar con la autoridad regia, concepción que se resumía por completo en el principio político de Rex Imperator In Suo Regno Est (el rey es el único emperador en su reino), y que definía por sí sola la concepción absolutista del Estado monárquico. A causa de las concepciones tan contrapuestas que ambos personajes tenían sobre quién debía ostentar el Dominium Mundi, el enfrentamiento fue una consecuencia lógica entre ambos: orgullosos y con el claro convencimiento de estar en posesión de la verdad.
Bonifacio VIII, bien es cierto, no se dio cuenta de lo mucho que habían cambiado los tiempos desde principios de siglo, ya que pretendió ser y comportarse como lo hiciera Inocencio III, en una época muy distinta a la suya. Bonifacio VIII tuvo la desgracia de coincidir y encontrarse de frente con un rey, Felipe IV, que resultó ser para el pontificado un adversario mucho más peligroso de cuanto pudo haber sido Federico II, con todos sus ataques directos contra el Papado. Felipe IV poseía la osadía del que sabe que está en posesión de los resortes necesarios para llevar a buen puerto sus deseos de gobierno; rodeado de un grupo de expertos jurisconsultos que legalizaban todos sus actos de erosión contra el Papado, no se detuvo ante ningún obstáculo, aunque éste fuera el propio Papa.
El primer conflicto serio entre ambos surgió cuando Felipe IV, no observando la exención fiscal de los clérigos, pretendió obligarles a contribuir a un subsidio extraordinario para recaudar fondos en su lucha contra Inglaterra. Bonifacio VIII reaccionó con celeridad, promulgando, el 20 de septiembre del año 1296, la famosa bula Clericis Laicos, por la que amenazó con la excomunión a todo laico, rey, príncipe, duque, etc, que sin la autorización de la Santa Sede exigiese al clero cualquier tasa o tributo. Felipe IV devolvió el golpe prohibiendo cualquier envío de moneda a Roma. Bonifacio VIII volvió a responderle con la promulgación de una nueva bula, la Ineffabilis Amoris, en la que amenazó, nuevamente, al rey con la Ira de Dios, exponiendo la doctrina de la supremacía de la autoridad pontificia. Sucedió entonces un período de calma entre ambos durante el que, en el año 1300, se celebró en Roma el primer año santo o jubilar que se conoce en la historia de la Iglesia. Fue el acontecimiento que marcó la cumbre más alta y luminosa del papa Bonifacio VIII, que congregó en Roma una muchedumbre de peregrinos.
Poco duró la paz entre ambos, puesto que, en noviembre del año 1301, Bernardo de Saisset, obispo de Pamiers y nuncio del Papa en París, fue denunciado ante el rey, acusado de multitud de infracciones, tales como: crimen de lesa majestad, traición al rey, simonía, herejía y blasfemia, etc. De resultas de tales acusaciones, todos sus bienes, castillos y tesoros fueron confiscados por la corona. Bonifacio VIII, mediante la bula Ausculta Filii, protestó enérgicamente contra semejante atropello, conminado al rey a que enviase al prelado inmediatamente a Roma. En esta bula también le lanzó ataques durísimos contra su pretensión de ostentar la absoluta independencia y soberanía del poder real sobre el espiritual. Felipe IV y sus consejeros entresacaron un extracto de la bula y la tergiversaron astutamente, de forma que perdiese su intención inicial y presentase al pontífice como un personaje lleno de soberbia. Felipe IV se encargó de que dicho extracto se hiciera público en todo el orbe cristiano. Bonifacio VIII, harto de tanta osadía, redactó, el 18 de noviembre del año 1302, la bula Unam Sanctam. En esta bula, posiblemente la más famosa de todas las expedidas por la cancillería pontificia, Bonifacio VIII redactó la más completa expresión de la doctrina pontificia medieval sobre la autoridad que correspondía al Papa en el mundo, tanto en el orden espiritual como en el temporal. Bonifacio VIII exigió al rey francés, bajo la pena de excomunión fulminante, la total aceptación de esta doctrina. Felipe IV, sin retroceder un ápice, lanzó una acusación formal contra el Papa, tachándolo de perjuro y hereje y anunciando la reunión de un sínodo francés para deponerlo del Pontificado. Guillermo de Nogaret, consejero del rey, marchó a Italia y asaltó la ciudad de Agnani, donde se encontraba el Papa, al que hizo prisionero. Liberado por el pueblo, Bonifacio VIII apenas tuvo aliento para publicar otra nueva bula, la Super Petri Solio, excomulgando definitivamente al monarca francés y liberando a sus súbditos del deber de fidelidad. Un mes más tarde moría el Papa en Roma, el 12 de octubre del año 1303. Así terminó el último gran conflicto medieval entre el poder espiritual y el temporal, donde el Pontificado salió por primera vez derrotado. Benedicto XI, sucesor de Bonifacio VIII, apenas estuvo unos meses como Papa, pero se apresuró a anular todas las penas canónicas lanzadas contra el monarca francés. En el año 1305 fue elegido papaClemente V, de origen francés y manejado por Felipe IV. Este Papa trasladó la sede pontificia a la ciudad francesa de Avignon, en el año 1309, inaugurando así un largo proceso en el que el Papado estuvo bajo el predominio francés, hasta el año 1377. Esta época fue conocida, no sin exageración, como la “Cautividad de Babilonia”. No obstante, la sombra de Bonifacio VIII se extendió sobre el reinado de Felipe IV. Éste, para demostrar públicamente que su actuación fue la correcta, se reunió con el papa Clemente V en la ciudad de Poitiers, el 12 de agosto del año 1308, para acordar la celebración de un concilio general donde se aclarase el “ominoso pontificado” de Bonifacio VIII. Clemente V no tuvo más remedio que ceder.
La segunda cuestión de fondo que causó la celebración del concilio fue el deseo de Felipe IV de abrir un proceso contra la Orden del Temple. Esta Orden fue fundada en el año 1119 por el caballero francés Hugo de Payens, que junto con otros siete caballeros formó una fraternidad en la ciudad de Jerusalén que se sometió a los tres votos religiosos de castidad, pobreza y obediencia al Papa, este último destacaba como el más importante. La Orden tuvo un florecimiento espectacular gracias, en buena parte, al apoyo prestado por San Bernardo, que contribuyó a la redacción de la Regla y le dedicó un encendido elogio titulado De Laude Novae Militiae. El Temple recibió grandes privilegios de los papas y demostró un gran valor en la defensa de Tierra Santa, finalidad para la que fueron creados. El prestigio y la riqueza que acumuló fue enorme en toda la Cristiandad occidental, éxito debido a su eficaz organización interna y a la excelente administración de sus bienes. Pero fue sobre todo en el reino francés donde acumuló las mayores donaciones de tierra y dinero, gracias a las sucesivas mercedes de que fueron objeto por parte de los monarcas franceses. La pérdida de San Juan de Acre, en el año 1291, como último baluarte cristiano en Tierra Santa puso fin al objetivo primordial de la fundación templaria, por lo que sus miembros se replegaron a Europa. Sin Tierra Santa que defender, los templarios utilizaron su fortuna en actividades bancarias y de préstamo. Es un hecho sintomático que en vísperas de la supresión de la Orden, ésta fuera la principal acreedora del rey francés. Felipe IV, movido por sus grandes riquezas y bajo el pretexto de prácticas inmorales de muchos de sus miembros, mandó arrestar, el 13 de octubre del año 1307, a todos los miembros de la Orden en su país, confiscó sus bienes y realizó una transgresión flagrante del Derecho Canónico. Clemente V inmediatamente se reservó el caso, nombrando una comisión de investigación pontífica para resolver el asunto bajo los auspicios pontificios. Pero el rey francés no toleró dicho procedimiento, por lo que obligó al Papa a convocar un concilio en el que se juzgase a la Orden, a la par que se condenase a su más mortal enemigo, Bonifacio VIII, que aún después de muerto no dejaba vivir en paz al monarca francés.
El concilio se inauguró el 16 de octubre del año 1311, en la catedral de Vienne. No todos los obispos fueron invitados a la asamblea, como hasta entonces había sido lo normal. El rey francés condicionó con su presión la lista de convocados, lo que da una idea bastante clara del sometimiento en el que se hallaba el Papado. Tan sólo se invitó a dos o tres obispos por metrópoli, con un saldo final de cuatro patriarcas, veintinueve arzobispos, setenta y nueve obispos y treinta y seis abades, además de un número indeterminado de procuradores y religiosos. Los más numerosos fueron los franceses e italianos, no obstante, hubo representación de casi todos los puntos de la Cristiandad occidental: York, Armagh, Dublín, Tarragona, Santiago de Compostela, Colonia, Magdeburgo y Brem. La sesión inaugural fue abierta con una solemnidad nunca vista hasta entonces. Clemente V, vestido de pontificial, tomó asiento en el presbiterio de la catedral. Los patriarcas latinos de Alejandría y Antioquía tenían puestos reservados en medio de la catedral. Los demás prelados, tocados con la capa pluvial y mitras blancas de lino, ocuparon tres filas consecutivas en la nave central. Clemente V entonó varias antífonas mientras el resto se postraba en el suelo. Después de pronunciar la oración al Espíritu Santo y de rezar varias letanías de santos, pasó el cardenal diácono, Napoleón Orsini, a cantar el evangelio. Clemente V, entonó el himno del Veni, Creator Spiritus, con el que se dio por acabado el solemnísimo ceremonial de apertura. A continuación, Clemente V comenzó su alocución inaugural dando a conocer el programa del concilio que abarcaría tres puntos fundamentales: la cuestión de los templarios, el rescate de Tierra Santa y la reforma de las costumbres de la Iglesia. Para terminar, notificó a la asamblea la formación de una delegación conciliar para investigar el asunto de los templarios, pero sin fijar plazo alguno para la próxima sesión, como se solía hacer de ordinario. De ahí que el concilio se dilatase tanto tiempo.
Durante todo el proceso de investigación llevado contra los templarios, Felipe IV manejó el asunto con astucia, presionando al Papa para que éste decretase la supresión y posterior condena de la Orden. Los jueces designados por el Papa sostuvieron que la sentencia en el proceso de los templarios no podía basarse exclusivamente en actos inquisitoriales, sino que se debía dar a la Orden la oportunidad de defenderse. El resultado de las largas negociaciones, que duraron todo el invierno, se resolvió el 22 de marzo del año 1312, dos días después de que llegase, fuertemente escoltado, Felipe IV. Clemente V decretó la disolución de la Orden. Sus bienes, sin embargo, no pasaron a la corona francesa como era el propósito del rey, sino que fueron transferidos a la Orden de Malta, nuevo nombre por el que se conocía a los antiguos Caballeros Hospitalarios de San Juan. La disolución de la Orden se hizo pública en la segunda sesión, del 3 de abril del año 1312,. El proceso contra Bonifacio VIII, deseado fervientemente por el monarca francés, volvió a quedar en suspenso con el consiguiente disgusto del monarca francés.
En la tercera y última sesión, del 6 de mayo, se publicaron dos constituciones sobre la observancia de la pobreza en la orden de los franciscanos y sobre la doctrina del franciscano Juan Pedro de Olivi. Este franciscano comandaba la facción minoritaria franciscana de los Espirituales, los cuales recriminaban a la mayoría de la orden el haber abandonado el ideal primitivo de pobreza que predicó el fundador de la orden, San Francisco de Asís. Tras una encuesta encargada a una comisión de cardenales y obispos del concilio, se dio como resultado la absolución de la mayoría, imponiéndose ciertas normas sobre el ideal de la práctica del ideal de pobreza. También se trató en esta sesión sobre la necesaria reforma de costumbres y moral en la Iglesia. Clemente V había ordenado a los obispos del concilio que reunieran en memorias los abusos más generalizados en sus respectivas diócesis. Del abundante material aportado se destacaron dos cuestiones generalizadas: las constantes quejas acerca de la intromisión de los poderes seculares en los asuntos eclesiásticos, y las protestas de los cabildos catedralicios y colegiatas por la exención de impuestos a los obispos, con el consiguiente gravamen fiscal sobre los primeros. Se otorgó un diezmo a favor de Tierra Santa, tomándose una serie de medidas, más de corte misionero que cruzadista, fomentadas por la iniciativa del filósofo y religioso mallorquín Raimundo Lulio. Estas medidas se resumieron en la creación en las universidades de cátedras de griego, hebreo y árabe, por ser imprescindibles para el conocimiento de los lugares que debían evangelizarse. La eficacia del canon fue casi nula por la escasez de tales profesores en las universidades.
El concilio de Vienne cerró la serie de concilios ecuménicos de la Edad Media. Tendrían que pasar casi cien años antes de que se celebrase otro concilio general, en la ciudad de Constanza. En el intermedio, entre uno y otro concilio, la Iglesia sufrió un nuevo y grave ataque contra su unidad interna, como consecuencia se produjo un Cisma mucho más penoso que el del año 1054, con la elección de tres papas a la vez, que debilitó todo el poder teocrático que la Iglesia había construido desde el siglo XI. También la concepción conciliar sufrió un vuelco sustancial. En los anteriores concilios fue el Papa, de manera absoluta, quien dominó las asambleas. Este control quedó en parte atenuado en el siglo XV, con nuevas fórmulas, nuevas bases y nuevos protagonistas.
Sobre los referente a los temas debatidos sobre la reforma eclesiástica y los acuerdo obtenidos tras los debates se conoce poco ya que los cánones conciliares que las recogen fueron redactados de nuevo por Juan XXII (1316-1334), sucesor de Clemente V, e integradas en la colección canónica de lasClementinas, que formarían parte del Corpus luris Canonici. La pobre información llegada hasta nuestros días indican que se legisló sobre cuestiones relacionadas con la exención de los religiosos y las facultades de los obispos sobre ellos, dejando también a salvo los derechos de los párrocos. También se condenaron algunos errores de los begardos y beguinas, que tenían una fuerte implantación en territorios holandeses y alemanes. Además se reiteraron medidas anteriores sobre la usura.
Por otro lado se conoce que el papa había pedido a los obispos presentes la denuncia de los abusos dominantes en sus diócesis. Así, por ejemplo,Guillermo Durando, obispo de Mende, había presentado al concilio una voluminosa obra, titulada Tratado sobre el concilio general, que recogía amplias ideas de reforma de la organización eclesiástica. Las denuncias presentadas podían clasificarse en dos grupos principales: las quejas sobre intromisiones de los poderes seculares en el campo eclesiástico y las que provenían del creciente centralismo de la curia romana.
El asunto de las Cruzadas se trató de nuevo, pero de un modo superficial. Los obispos acordaron conceder una contribución de un diezmo durante seis años con este fin, pero esta concesión no se realizó hasta que se tuvo la aprobación del rey de Francia.
Durante esta etapa se fue gestando la idea de que era mejor misionar a los infieles que gastar dinero en duraderas guerras en su contra, en este sentido tuvo una buena actuación Raimundo Lulio , ya que por iniciativa suya el concilio promulgó el llamado «canon de lenguas», que ordenaba la creación de cátedras de hebreo, árabe y caldeo en la curia romana y en las universidades de París, OxfordBolonia y Salamanca.
http://www.enciclonet.com/articulo/concilio-de-vienne/#
http://www.ecured.cu/Concilio_de_Vienne
http://www.newadvent.org/cathen/15423a.htm

sábado, 9 de abril de 2016

LORENZO DE MEDICI "EL MAGNIFICO"...MECENAS DEL RENACIMIENTO


Conocido históricamente como Lorenzo de Médicis, apodado Il Magnifico (El Magnífico), fue un noble florentino perteneciente a la Dinastía Real de los Médicisy que se convirtió en gobernante de facto de la ciudad en 1469, heredando el cargo de su abuelo, Cosimo. Como príncipe de la República Florentina, Lorenzo instauró un gobierno con tendencias populistas que resultaron ser demasiado controversiales para sus homólogos en otras partes de Italia, particularmente elpapado. Los fines demagógicos impulsaron a Lorenzo a que respaldara unacorriente artística y científica que involucraba al pueblo sin importar la distinción social. Estas decisiones le ocasionaron a Lorenzo muchas enemistades dentro del círculo europeo de caudillos y nobles despóticos, la Orden de los Templarios.
Lorenzo de Médicis se casó con la noble Clarice Ursino, y para 1486 se alió con  Giovanni Auditore da Firenze, quien había sido aliado de su familia durante la juventud del príncipe. Sirviendo de Giovanni como un vigía, Lorenzo descubrió los planes del pontífice Sixto IV para derrocar a los Estados de Toscana que no simpatizaran con su gobierno. Temiendo que Sixto pudiese tomar acción en su contra, Lorenzo encomendó a Giovanni la labor de alertar a sus aliados en otros Estados y anticipar los movimientos Templarios, eventualmente dando con el mismo círculo de nobles de la República Florentina. No obstante, el confaloniero de justiciaUberto Alberti se alió con los Templarios y condenó a muerte con cargos falsos a Giovanni y a casi toda su familia. Alberti fue asesinado no mucho después por el hijo sobreviviente de Giovanni, Ezio, quien procedió a huir de la república.
En 1478, la familia Pazzi realizó un intento de derrocamiento contra Lorenzo y su familia en la Basílica de Santa María del Fiore. En el enfrentamiento, Ezio intervino y logró salvar a Lorenzo, aunque su hermano, Giuliano murió a manos de Francesco de' Pazzi. El atentado contra el gobierno florentino fracasó rotundamente, y Lorenzo encomendó a Ezio buscar en todas las ciudades de Toscana a los conspiradores que habían escapado con vida, y para 1480, ya todos habían sido asesinados.
La contienda por sostener un régimen demagógico provocó que Lorenzo gastara todo el presupuesto de la república en el apadrinamiento de artistas, científicos y letrados. Casi en la bancarrota, Lorenzo de' Medici falleció el 9 de abril de 1492, con esto marcando el fin de la Edad de Oro de la República Florentina, socavando el tratado de paz entre las potencias italianas, y dejando el control de la ciudad a merced del papado y bajo la considerable influencia del discurso político del fray dominico Girolamo Savonarola, que tras la muerte deEl Magnífico instauró en Florencia una república



Biografía

«Cuando tenía seis años caí dentro del Arno. Poco después me hundí con incontrolable fuerza en el agua, dentro de la oscuridad, seguro de que me vida estaba por terminar. Sin embargo, desperté y escuché el sonido de mi madre llorando, y junto a ella estaba un extraño, que me sonreía. Mi madre explicó que él me había salvado, y entonces comenzó una larga y próspera relación entre dos familias; la tuya y la mía.»
―Lorenzo de Médicis a Ezio Auditore


Lorenzo de Médicis nació el 1 de enero de 1449, hijo de los Piero de Médicis y Lucrezia Tornabuoni, como noble de la República Florentina y nieto del príncipe de facto Cosimo de Médicis. Adicionalmente, Lorenzo tuvo cinco hermanos, MaríaBlancaNannina y Giuliano. Criado con demasiada opulencia y recursos en un linaje que había sucedido a la última monarquía de la república, los Signoria, Lorenzo fue instruido en la cultura, la historia y las artes por su abuelo desde temprana edad, y fue considerado como el más brillante de los nietos de Cosimo.
En 1455, a los seis años de edad, Lorenzo de Médicis sufrió un accidente y cayó en el río Arno sin ninguna posibilidad de poder regresar a tierra firme. El joven, no obstante, fue rescatado por el inmigrante toscano Giovanni Auditore, que había iniciado carrera en la banca de la república desde su llegada a Florencia. El rescate de Lorenzo ocasionó la gratitud de los Médicis hacia la familia de Giovanni, la cual era parte de la Orden de los Asesinos, una secta que buscaba la unión de la humanidad por medio de la libertad. Giovanni se convirtió en el consejero y amigo cercano de Lorenzo durante gran parte de su vida, y ambos hombres desarrollaron un idealismo de gobierno populista que se distanciaba considerablemente de los parámetros marcados por otros monarcas. Giovanni contrajo matrimonio con María Auditore da Firenze durante este tiempo, y tuvo con ella cuatro hijos,FedericoEzioClaudia y Petruccio, a quien describió en una carta a Lorenzo como un "niño de constitución débil".
En 1464, Cosimo de Médicis falleció, y cinco años más tarde, Lorenzo contrajo matrimonio con Clarice Ursino, y también asumió posesión del gobierno de Florencia junto con Giuliano, tras la muerte de Piero de Médicis. 

Como monarca de la República de Florencia, Lorenzo aplicó mucho de las medidas de gobierno que les había instruido su abuelo Cosimo, y su reinado se separó notablemente del yugo generalista de su padre Piero. Lorenzo, junto con Giuliano, brindó muchas oportunidades a los talentosos artistas de la república y sus dominios para que triunfaran dentro de sus territorios. Eventualmente, Lorenzo se convirtió en el más grande patrón de las artes de Italia, y entre sus más notables actos estuvo el financiamiento y respaldo del taller del artista Andrea del Verrocchio, así como del ingreso al mismo del joven Leonardo da Vinci, a quien promovió y defendió como uno de los principales artistas de Florencia.


         
Adicionalmente, Lorenzo buscó como objetivo principal educar e instar a las masas de su república a conocer y contribuir a la rica cultura florentina, iniciando de esta forma un controversial y revolucionario movimiento cultural que predestinaba el pleno disfrute de las artes para todos los ciudadanos, y que durante los años posteriores se esparció por el resto de Italia y Europa. Este "Renacimiento" fue el que, definitivamente, otorgó a Lorenzo de parte de su pueblo, el calificativo de El Magnífico. Lorenzo de Médicis promovió también las ciencias al mismo nivel que las artes, y comenzó a distanciar su modelo de gobierno del rigor católico que regía casi todos los principados italianos de la época.
Lorenzo y su familia residieron desde el comienzo de su gobierno en el Palazzo Medici, una lujosa residencia en Florencia que contaba con grandes recámaras y estudios, y un exclusivo patio con techo abierto al que solo eran invitados grandes eruditos y huéspedes de los mismos Médicis.
Durante su gobierno, Lorenzo también acudió personalmente a varias exhibiciones de arte, y en una de ellas compartió una breve conversación con la modelo Cristina Vespucci, quien terminó por convencerlo de convertir a su primo Amerigo en un miembro de la Armada de la República.



Sin embargo, para 1476, Lorenzo el Magnífico ya se había visto como un enemigo sólido y directo a la Orden Templaria resurgida, que en ese momento estaba liderada por el Sumo Pontífice Sixto IV, y su lugarteniente, el cardenal español Rodrigo Borgia. En ese año, Lorenzo ya había convertido a Giovanni en su principal agente de reconocimiento y defensor de los intereses de la República, y había juramentado como confaloniero de justicia al abogado Uberto Alberti.
Actuando con sus habilidades de Asesino, Giovanni Auditore logró desvelar una coalición entre el mismo Borgia y varios nobles de la Casa de Pazzi, la segunda familia más influyente en la nobleza florentina. En una violenta confrontación contra Borgia y sus hombres, Giovanni capturó con vida a un guardia que formaba parte del séquito del cardenal, y lo llevó al Palazzo Medici. Allí, Lorenzo discutió junto con Giovanni y Alberti los posibles traidores dentro del círculo de nobles de Florencia, y también los planes que tenía la Orden de los Templarios para derrocar a varios gobernantes en la Toscana.

Lorenzo y Alberti torturaron al guardia para que revelara el plan inmediato de Borgia, y descubrieron que los Templarios planeaban ejecutar el magnicidio de uno de los principales aliados de Florencia, el duque milanés Galeazzo María Sforza, que sería llevado a cabo el 26 de diciembre de ese mismo año. El príncipe florentino envió a Giovanni a detener el golpe de Estado, sin embargo, el Auditore no logró salvar la vida de Sforza, aunque sí determinó que los autores del magnicidio, los nobles Giovanni Andrea LampugnaniCarlo Visconti yGerolamo Olgiati procedían de la Serenísima República de Venecia, a donde posteriormente viajó y descubrió la participación de la Casa de Barbarigo en los planes del papado.
Giovanni Auditore capturó una carta que los Barbarigos pensaban enviar a Roma, notificando al papa del triunfo de su operación en el Ducado de Milán. El contenido de la carta, no obstante, estaba encriptado, por lo que Lorenzo de Médicis le encomendó a Uberto Alberti que la decodificara, y este a su vez pasó la tarea al monje Antonio Maffei. Alberti y Maffei, sin embargo, eran agentes Templarios, y ocultaron el contenido de Lorenzo y Giovanni, y en lugar de cumplir reconocieron un supuesto fracaso al intentar descifrar la carta y realizaron una copia, con la intención de entregarla a su destinatario y de ese modo descubrir quién había orquestrado el asesinato de Sforza. Giovanni se ofreció a llevar la carta al Estado Pontificio, y obtuvo el consentimiento de Lorenzo en su operación.
En Roma, Giovanni entregó la carta a Rodrigo Borgia en persona, quien a su vez la llevó al papa Sixto y procedió a enfrentar al Asesino en el altar de la Basílica de San Pedro. A pesar de que Giovanni resultó herido en la misión, descubrió que Francesco de' Pazzi era un partícipe de la conspiración papal, y que contaba además con el apoyo de altas autoridades del gobierno florentino. Por esta razón, Antonio Maffei envió guardias a su casa con intenciones de arrestarlo en un acto de traición al gobierno Médici. No obstante, Giovanni logró eludir a los Templarios, y envió una carta informando de todos sus descubrimientos a Lorenzo. 
Tras la muerte de Lorenzo  II Magnifico el monje Girolamo Savonarola robó la Manzana del Edén en la Batalla de Forlí y establecio un regimen teocratico 
http://es.assassinscreed.wikia.com/wiki/Lorenzo_de_M%C3%A9dicis

lunes, 4 de abril de 2016

DUBROVNIC....LA PERLA DEL ADRIATICO


Ciudad de Croacia situada en el Sur del país, en la región de Dalmacia, en la costa del mar Adriático, en el extremo de una península al pie del monte Sergio. Se encuentra a 217 km de Splitz, en las cercanías de la frontera con Bosnia-Herzegovina. A mediados de los años noventa tenía una población de 66.000 habitantes. Durante muchos años ha sido conocida con el nombre de Ragusa.

Está protegida de las corrientes frías continentales por la cadena montañosa. Tiene industria manufacturera de queso, licores, seda y piel. Su economía se basa en el turismo, aunque desde la guerra de 1991 se ha reducido drásticamente el número de turistas. Anualmente se celebra un festival de arte, que atrae a artistas procedentes de todo el mundo. Su puerto se halla a seis kilómetros de la ciudad, en la localidad de Gruz. El ferrocarril que la une con Sarajevo y el valle del Save la convierten en el puerto de Bosnia-Herzegovina. Posee aeropuerto.

 

 La ciudad fue fundada en el año 614 con el nombre de Ragusa, la actual Cavtat, a 18 km al sudeste de Dubrovnik, por fugitivos procedentes de Epidauro que huían del saqueo de los ávaros y eslavos. La historia de su fundación fue narrada en el siglo XII por el cronista de la ciudad Pop Dukljanin. Edificada sobre un islote separado de tierra firme por un estrecho brazo de mar, la ciudad se desarrolló rápidamente y su población aumentó. A esta población original pronto se unió una importante colonia de eslavos. En el siglo IX se desarrolló el comercio marítimo y se fortificó la ciudad, lo que permitió a sus habitantes resistir durante nueve meses el asalto de los sarracenos, que se habían apoderado de los principales puertos del Adriático. El cerco fue roto gracias a la intervención de la flota bizantina. A lo largo de los siglos X y XI el brazo de mar que la separaba del continente se fue colmatando.



Desde el siglo XI hasta 1808 fue la capital de una república independiente, la República de Ragusa. En un principio estuvo bajo la tutela de Bizancio. La primera mención a la ciudad data de 1189, se trata de una carta por la que el ban de Bosnia permitía a los comerciantes de Dubrovnik comerciar en su territorio. Desde el siglo XII, un rector autónomo, elegido por los habitantes de la ciudad, estaba a la cabeza de la administración, aunque las decisiones más importantes se tomaban en Asamblea. La expansión comercial produjo el nacimiento de una clase patricia, que poco a poco se hizo con el control de la administración.

En el siglo XI las tropas de Dubrovnik conquistaron las islas Elafiti. Dos siglos más tarde el dominio de la República se extendió a la isla de Lastovo.
 En 1333 fueron conquistadas Ston y Peljesa, y poco después la isla de Mljet. En 1399 le tocó el turno a la región comprendida entre Ston y Orasac. En 1419 se produjo la conquista de Konavle, con lo que Ragusa alcanzó sus fronteras definitivas. En esta época la ciudad logró su máximo desarrollo económico, sus barcos y caravanas se extendían desde el mar Negro hasta Constantinopla.
En 1205 pasó a depender de la República Marítima de Venecia, que nombraba a los miembros del Consejo. En 1358 se libró de la soberanía veneciana, aunque se vio obligada a aceptar la de Hungría. Es esta época estaba gobernado por un Gran Consejo, del que eran miembros los cabezas de las principales familias patricias. Esta institución elegía al rector, que sólo ocupaba el cargo durante un mes. Dubrovnik, que tenía en su lema el amor a la libertad, concedió asilo a numerosos refugiados, entre los que se encontraba Ricardo I de Inglaterra. La ciudad contaba con un permiso especial del Papado para comerciar con los países islámicos, incluido el Imperio Otomano. La República de Ragusa concluyó su primer tratado comercial con los turcos en 1397.
Durante el siglo XV se abolió la esclavitud, se inició una serie de servicios sociales y se estableció su propio cuerpo diplomático. La República entró en decadencia durante la dominación turca de los Balcanes. Tenía que pagar al gobierno turco un tributo de 12.500 ducados anuales, impuesto que fue abolido en 1718 tras la firma de la paz de Poscharewatz. En 1588 envió soldados a España para que participaran en la fallida invasión de Inglaterra de la Armada Invencible. Durante los siglos XVI y XVII fue la cuna de un importante movimiento literario, uno de los principales impulsores de la literatura serbocroata, lo que le valió el apodo de "la Atenas eslava del sur". La ciudad fue destruida en 1667 por un terremoto que causó más de 5.000 muertos, aunque fue rápidamente reconstruida.







Las tropas napoleónicas, comandadas por el general francés Lavistes, ocuparon la ciudad en 1806 en virtud de lo establecido en el Tratado de Presburgo. La República fue suprimida el 31 de enero de 1808 y, un año más tarde, Napoleón la anexionó al reino de Iliria. Estuvo bajo la soberanía del gobierno austríaco a partir de 1815. Tras la finalización de la Primera Guerra Mundial se integró en el Reino de los Serbios, Croatas y Eslovenos, que en 1919 adoptó la denominación de Yugoslavia. En 1941 fue ocupada por las tropas fascistas aliadas de los alemanes. Los grupos partisanos de la región lograron liberarla el 18 de octubre de 1944. Dubrovnik fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1979. Se incorporó a Croacia cuando este país proclamó su independencia en 1991. La ciudad sufrió ese mismo año graves daños ya que fue bombardeada por las tropas serbias.

En la actualidad la ciudad conserva algunos restos de una basílica paleocristiana y de ciertas construcciones prerrománicas.



 


La doble muralla que todavía hoy rodea Dubrovnik fue construida en el siglo XIII, aunque fue reforzada y completada con torres y bastiones durante los siglos XV y XVI.

La planta de la ciudad se remonta a 1292, cuando el puerto fue reconstruido tras un incendio. Las dos principales puertas de acceso son la de Pille, que está coronada por un arco gótico


Y la de Ploces, sobre la que se sitúa la torre del reloj, en la que hay un carillón del siglo XV.


El casco antiguo de la ciudad es atravesado por una calle principal, denominada Stradum, que ocupa el lugar del antiguo canal que separaba la isla de la tierra y en torno a la cual se articulan las demás vías de la ciudad, que son por lo general estrechas y tortuosas.

En el extremo oeste de la Stradum se encuentra una fuente diseñada por el arquitecto napolitano Onofrio della Cava en el siglo XV.

La más importante de sus fortificaciones es la torre Minceta, construida por el arquitecto italiano Michelozzo MIchelozzi y el arquitecto croata Jorge de Dalmacia en el siglo XIV.



 La Fortaleza Revein, obra del ingeniero Antun Ferramolino finalizada en 1538, junto al Fuerte de San Juan, del siglo XIV, defienden el acceso al puerto medieval de Dubrovnik.

 Ambas fortificaciones estaban unidos por una cadena que cerraba el acceso al puerto. El Fuerte Lovrijenac se alza sobre una roca escarpada de 37 metros.



Además del patrimonio mencionado en las líneas anteriores, hay que destacar:
Iglesia franciscana, dedicada a San Blas patrón de Dubrovnik. Construida en el siglo XIV, se halla junto a la puerta oeste. Posee una portada de estilo gótico sobre la que reposa una Piedad, obra de los hermanos Petrovic. En su interior se encuentra una de las farmacias más antiguas de Europa. Su biblioteca es una de las más importantes de Croacia.
Monasterio de los dominicos, en el este de la ciudad.


 Su complejo de edificios fue erigido entre los siglos XIV al XVI, por lo que hay muestras de diferentes estilos arquitectónicos, que van desde el románico al barroco, aunque predominan los pertenecientes al gótico flamígero y al renacimiento. En su interior hay una importante colección de pintura, en la que destaca la Crucifixión, de Paolo Veneziano.
y el retablo que representa a Santa Magdalena de Tiziano...

Iglesia de Nuestro Salvador, la más antigua de Dubrovnik.


La Catedral, de estilo barroco. Levantada entre 1671 y 1713, está construida sobre los restos de una antigua iglesia del siglo XII. En su tesoro hay una importante colección de relicarios de plata.

Frente a la costa se encuentra la isla de Lokrum, famosa por sus jardines.

Además, a lo largo de toda la ciudad se levantan numerosos palacios renacentistas, entre los que destaca el Palacio del Rector, al que se accede mediante un pórtico gótico monumental.




 

Farmacia a visitar en... Dubrovnik

 Sin duda hay que visitar la ciudad una vez en tu vida, caminar por las murallas y coger un barco que os lleve a alguna de sus islas próximas pero lo que me gustaría destacar es su farmacia. Cabe diferenciar la farmacia  del museo de la farmacia. Ambos merece la pena verlo

En el año 1317 la primera farmacia se instala en Dubrovnik, es una farmacia que todavía está operativa y hay un museo que podéis ir a visitar también, lo que os recomiendo. 









El servicio médico se introdujo en 1301, y la “casa de las almas” (casa de caridad para los ancianos sin recursos) en 1347 y el primer hospital de cuarentena (Lazarete) en 1377. El comercio con esclavos se abolió en 1418 y un orfanato en 1432. El sistema de suministro de aguas se construyó ya en 1436 a 20km de Dubrovnik.


sábado, 2 de abril de 2016

LA ESTATUA DE LA LIBERTAD


Este monumento es un regalo hecho el cuatro de julio de 1884, por el pueblo francés al de Norteamérica, en conmemoración a la alianza hecha por las dos naciones durante la Revolución Norteamericana.

Fue el historiador francés, Edoard de Laboulaye, quien propuso desde 1865 que su país hiciera un regalo conmemorativo a los Estados Unidos de Norteamérica, en ocasión del primer centenario de la firma de la Declaración de Independencia.

Aunque los aliados franceses de ese tiempo protestaron por la iniciativa, el escultor Frederic-Auguste Bartholdi viajó a tierras norteamericanas para entrevistarse con las autoridades. Un monumento como el que se proyectaba, tenía un costo demasiado elevado, por lo que se integró una Unión Franco-Americana para reunir fondos.

El costo total de la estatua, que fue de un millón de francos fue cubierto en su totalidad por el pueblo francés. Mientras tanto, los norteamericanos aportaron los 250 mil dólares necesarios para el pedestal.

La idea de que la república francesa hiciera un regalo a los ciudadanos estadounidenses se le ocurrió al escultor Frédéric Auguste Bartholdi una noche de verano de 1865, mientras cenaba en casa de un historiador francés.Seis años más tarde, durante un viaje a Nueva York, Bartholdi, que a la sazón contaba 37 años, descubrió el perfecto emplazamiento para la estatua: la isla de Bedloe, en la parte alta de la bahía de Nueva York, un lugar visible para todos los barcos que acudieran al puerto.La elección del rostro de la estatua dio muchos quebraderos de cabeza a Bartholdi, que finalmente se decidió por darle las adustas facciones de su madre, una fanática protestante que había vuelto loco a su hijo, literalmente hablando, al prohibirle casarse con la mujer a la que quería: una judía.Otro problema era encontrar los materiales adecuados para construir una estatua que resistiera la intemperie y, a la vez, fuera ligera para transportarla por el mar, y se inspiró en el Coloso de Rodas, que era hueco, revestido en bronce, él uso laminas finas de cobre.

En su mano derecha, en posición elevada, la divinidad representada en la estatua porta una antorcha iluminada; en su mano izquierda, lleva la tablilla de la ley que lleva inscrita con números romanos la fecha del 4 de julio de 1776. Además, una cadena rota se encuentra a sus pies. La Estatua de la Libertad fue constituida en monumento nacional en 1924 y su mantenimiento está bajo la responsabilidad del National Park Service.

La figura está hecha de un armazón de cobre de 2.4 milímetros de espesor, y su soporte es una plancha de hierro diseñada por Alexandre-Gustave Eiffel, creador de la Torre Eiffel de París. El proceso de su elaboración requirió a Bartholdi construir un modelo de tres metros, el cual fue aumentado hasta hacer una figura de 11 metros de alto dividida en secciones.

Cada sección fue posteriormente aumentada también y al final todas ellas fueron colocadas en su sitio en la estructura central. La Estatua de la Libertad mide alrededor de 46 metros de altura y pesa 225 toneladas.

La estatua había de alzarse sobre un pedestal tan alto como ella, con lo que llegaría a elevarse unos 93 metros sobre el nivel del suelo. Pero no se había logrado reunir más que la mitad del dinero necesario para construir el pedestal. El editor Joseph Pulitzer lanzó una campaña animando a que se hicieran donativos para esta causa y publicaba en su popular periódico, el New York World, los nombres de cuantos iban contribuyendo a la obra, con mucho o poco dinero. Finalmente los ciudadanos aportaron la cantidad suficiente. La Estatua de la Libertad llevaba 15 meses embalada cuando se concluyó su pedestal. Las piezas se desembalaron y se fueron montando sobre la estructura de Eiffel, de abajo arriba, sin andamiaje externo. El 28 de octubre de 1886, la Libertad por fin elevó su antorcha sobre su nuevo hogar.
Fue en junio de 1885 cuando la Estatua de la Libertad llegó dividida en 241 cajas a la entonces denominada isla de Bedloe, a un kilómetro de distancia de la costa sur de Manhattan. Poco a poco los pedazos fueron recuperando la forma original que le había dado en Francia Frederic-Auguste Bartholdi, artista especializado en obras a gran escala, con la ayuda del ingeniero Gustav Eiffel, a quien se encargó la estructura interna de la estatua. En menos de cuatro meses quedó terminada la instalación y el 28 de octubre de 1886 la estatua fue oficialmente inaugurada.

Desde entonces, este particular regalo de Francia al pueblo americano se ha convertido en monumento nacional, ha sido declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y se ha erigido como símbolo de la libertad e icono de la cultura popular, que la ha mimado y maltratado a partes iguales. Mientras artistas pop como Andy Warhol, Keith Haring o Roy Lichtenstein la convertían en su musa, la ciencia ficción cinematográfica la destruía de todas las maneras que la imaginación ha ideado. En «Independence Day» la derriban los aliens y en «Deep impact» un tsunami. En «El día de mañana» primero la golpea un tsunami para luego quedar congelada por los efectos del calentamiento global, y en «Godzilla» y «Monstruoso» son sendas criaturas con muy malas pulgas las encargadas de destruirla.


Estatua de la Libertad

«La libertad iluminando el mundo» (Liberty Enlightening the World), conocida como la Estatua de la Libertad (Statue of Liberty en inglés, Statue de la Liberté en francés), es uno de los monumentos más famosos de Nueva York, de los Estados Unidos y de todo el mundo. Se encuentra en la isla de la Libertad al sur de la isla de Manhattan, junto a la desembocadura del río Hudson y cerca de la isla Ellis.Cmo ya se comentó la Estatua de la Libertad fue un regalo de los franceses a los estadounidenses en 1886 para conmemorar el centenario de la Declaración de Independencia de los Estados Unidos y como un signo de amistad entre las dos naciones. Fue inaugurada el 28 de octubre de 1886 en presencia del presidente estadounidense de la época, Grover Cleveland.
Como ya comenté la estatua es obra del escultor francés Frédéric Auguste Bartholdi y la estructura interna fue diseñada por el ingeniero Gustave Eiffel.El arquitecto francés Eugène Viollet-le-Duc, estuvo encargado de la elección de los cobres utilizados para la construcción de la estatua. 

La Estatua además de ser un monumento importante en la ciudad de Nueva York, se convirtió en un símbolo en Estados Unidos y representa, en un plano más general, la libertad y emancipación con respecto a la opresión. Desde su inauguración en 1886, la estatua fue la primera visión que tenían los inmigrantes europeos al llegar a Estados Unidos tras su travesía por el océano Atlántico. En términos arquitectónicos, la estatua recuerda al famoso Coloso de Rodas, una de las «siete maravillas del mundo». Fue nominada para las «nuevas maravillas del mundo», donde resultó finalista. El nombre asignado por la Unesco es «Monumento Nacional Estatua de la Libertad».
HISTORIA

El jurista y político francés, autor de Paris en Amérique, Eduardo Laboulaye, tuvo la idea de que Francia ofreciera un regalo a Estados Unidos como un obsequio para la conmemoración del centenario de la independencia estadounidense, como recuerdo de la larga amistad entre ambos países y para garantizar la alianza franco-estadounidense. En una conversación con Laboulaye, su amigo el joven escultor alsaciano Frédéric Auguste Bartholdi le había dicho:

"Je lutterai pour la liberté, j'en appellerai aux peuples libres. Je tâcherai de glorifier la République là-bas, en attendant que je la retrouve un jour chez nous"

(Lucharé por la libertad, lo pediré a los pueblos libres. Trataré de glorificar la República allí, hasta que la reencuentre un día entre nosotros)


En esa época, Estados Unidos acababa de salir de la guerra civil que duró de 1861 a 1865 y el país estaba en medio de la reconstrucción. Bartholdi fue contratado para diseñar una estatua, que debería acabarse en 1876, fecha del centenario de la independencia estadounidense. En 1870, Bartholdi talló el primer esbozo en terracota (modelo que no sirvió) y que actualmente se encuentra en el Musée des Beaux-Arts de Lyon. Ese mismo año, Francia entró en guerra con Prusia y tuvo que parar el proyecto. El 10 de mayo de 1871, Francia tuvo que ceder el territorio de Alsacia-Lorena al Imperio Alemán. La opinión pública y el gobierno francés se sintieron decepcionados por la simpatía de los Estados Unidos hacia los alemanes, que contaban con un número importante de residentes en suelo estadounidense. El proyecto volvió a ser parcialmente paralizado a causa de los problemas políticos de la Tercera República, que todavía era considerada por muchos como un arreglo «temporal» y que tenían la esperanza de un retorno de la monarquía. La idea de ofrecer una representación de libertad en una república hermana para Francia, al otro lado del Atlántico, desempeñó un papel importante en la lucha por el mantenimiento de la república francesa.

En junio de 1871, Bartholdi viajó a Estados Unidos. Durante el viaje, escogió la isla de Bedloe, (llamada posteriormente la «isla de la Libertad») como ubicación de la estatua y también trató de conseguir seguidores al otro lado del Atlántico. El 18 de julio de 1871, se reunió con el presidente de aquel entonces Ulysses S. Grant, en Nueva York


Estatua de la Libertad
Existen diversas hipótesis de los historiadores sobre el modelo que pudo haberse utilizado para determinar la cara de la estatua, aunque ninguna de ellas es realmente definitiva hasta el momento.Entre las posibles inspiraciones para la cara de la estatua se encuentra Isabella Eugenie Boyer, viuda del inventor millonario Isaac Singer.Según otras fuentes, Bartholdi se habría inspirado en el rostro de su madre, Charlotte Bartholdi , y es la hipótesis más considerada hasta el presente.La revista National Geographic apoyó esta posibilidad, indicando que el escultor nunca explicó ni desmintió esta semejanza con su madre.Otras versiones sostienen que Bartholdi habría querido reproducir el rostro de una niña encaramada en una barricada sosteniendo una antorcha, al día siguiente del golpe de estado de Napoleón III ó tal vez realizó una síntesis de varias caras femeninas, con el fin de dar una imagen neutra e impersonal de la Libertad.

La inspiración de Bartholdi para esta obra la podriamos hallar en  una visita a Egipto en la que Bartholdi tuvo que realizar un trabajo en el Canal de Suez. Este proyecto se inició bajo la dirección del empresario y diplomático francés Ferdinand de Lesseps, que posteriormente se convirtió en uno de sus mejores amigos. Bartholdi imaginó un gran faro, que se encontraría en la entrada del canal, el cual señalaría las rutas. El faro fue ideado como la imagen con apariencia clásica (estola, sandalias, expresión facial) de la diosa Libertas de la mitología romana, divinidad de la libertad. Se pretendía que la luz del faro brillara a través de una venda colocada alrededor de la parte superior del faro, y surgió la idea de una antorcha mantenida en el aire, hacia el cielo. Bartholdi presentó el proyecto al jedive Ismail Pasha en 1867 y nuevamente en 1869, pero el proyecto nunca fue aprobado.Los dibujos del proyecto titulado «Egipto lleva la luz a Asia», se asemejan en gran medida a la Estatua de la Libertad, aunque Bartholdi aseguró que el monumento de Nueva York no era una reutilización, sino una obra original.

En Francia, la campaña para la promoción de la estatua comenzó en otoño de 1875.Fue la fundación en 1874 de la llamada Unión Franco-Estadounidense, la que se hizo cargo de organizar la recaudación de fondos para la construcción del monumento. Todos los medios de la época se utilizaron para ese propósito: artículos en la prensa, espectáculos, banquetes, impuestos, loterías... Varias ciudades francesas,el Consejo General, la cámara de comercio, el Gran Oriente de Francia y miles de particulares hicieron donaciones para la construcción de la estatua. Hubo un gran número de donadores.Antes de que finalizara el año 1875, los fondos ascendían a un total de 400.000 francos, pero el presupuesto se incrementó posteriormente hasta 1.000.000 de francos de la época.No fue hasta 1880 que se recogieron el total de los fondos en Francia. Mientras tanto, en Estados Unidos, se hicieron presentaciones teatrales, exposiciones de arte, subastas, así como combates de boxeo profesional para recaudar fondos para la construcción.

Durante ese lapsus de tiempo,en Francia, Bartholdi buscó un ingeniero para que se encargara del diseño de la estructura interna de la estatua, en cobre. Gustave Eiffel fue contratado para llevar a cabo dicha labor, además de crear una torre interna que soportara la estatua y diseñar un esqueleto secundario interno que permitiera que la «piel» de cobre se mantuviera en posición vertical. Las piezas de cobre fueron construidas en los talleres de la empresa Gaget-Gauthier, en 1878. Las planchas de cobre fueron una donación de Pierre-Eugene Secrétan. Los trabajos de precisión se encargaron al ingeniero Maurice Koechlin, hombre de confianza de Eiffel, con el que también había trabajado en la construcción de la Torre Eiffel.

Bartholdi tenía la esperanza de que la estatua estaría completada y montada para el 4 de julio de 1876, fecha del centenario de la independencia de Estados Unidos. Hubo una demora en el inicio de la construcción y, a continuación, algunos problemas durante el período de construcción retrasaron la obra: el yeso de la mano se rompió en marzo de 1876 (Esta última, con parte del brazo, se expuso en septiembre de 1876 en la Exposición del Centenario de Filadelfia).Los visitantes pudieron subir una escalera que conducía al balcón situado en torno a la antorcha pagando sólo 50 centavos. Fotografías, carteles y modelos de la estatua fueron vendidos durante la exposición. El dinero recaudado se usó para completar los trabajos. Dos años más tarde, en junio de 1878, la cabeza de la estatua fue mostrada al público en los jardines del Campo de Marte con ocasión de la Exposición Universal de París,20 donde los visitantes podían entrar en la cabeza y subir hasta la corona usando una escalera de 43 metros.


Estatua de la Libertad
El encargado de inaugurar la Estatua de la Libertad fue el presidente de Estados Unidos Grover Cleveland el 28 de octubre de 1886.

Desde entonces ocupa un lugar de privilegio sobre las aguas del río Hudson, concretamente en la isla de la Libertad ubicada al sur de Manhattan.

Este lugar siempre ha sido icónico para los miles de inmigrantes que llegaban a Nueva York en busca del sueño americano. Por eso, durante la fiesta de su 125 cumpleaños, se nacionalizó a 125 personas de hasta 40 países.

Otro de los símbolos de la Estatua de la Libertad es su famosa y estrecha escalera de caracol de 154 peldaños, un tortuoso camino que une los pies y la corona del monumento, lugar donde se ubica el observatorio que ofrece las fabulosas vistas del sur de Manhattan.



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http://www.yalosabes.com/images//estatua-libertad-historia-00.jpg
http://hernandotours.com/wp-content/uploads/2016/01/liberty.jpg