lunes, 4 de abril de 2016

OBIDOS...LA CIUDAD MEDIEVAL FORTIFICADA DE PORTUGAL




Obidos es una bella localidad portuguesa qué está situada  al norte de Lisboa. Construida sobre una colina,en este increíble lugar se siente uno sorprendido por sus bien conservadas murallas, su imponente castillo en la parte más alta y por sus empinadas y retorcidas calles entre casas decoradas con azulejos y flores. Óbidos representa, sin duda, el prototipo perfecto de la ciudad medieval.

El Castillo de Óbidos tiene orígenes romanos y fue recuperado en el S.XX tras los destrozos ocasionados por el terremoto que tuvo lugar en la zona en 1755. En julio de 2007 fue declarado como una de las 7 maravillas de Portugal 



Las murallas rodean toda la villa y en su interior se pueden encontrar multitud de casas blancas,decoradas con lineas azules,amarillas y verdes,ventanas con flores y paredes con azulejos azules,tipicos de esta zona de Portugal.



La villa de Óbidos está declarada Patrimonio Nacional y actualmente se está estudiando clasificar el conjunto como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.


                           Santuario de Señor Jesus da Pedra

                                         Museo de Ceramica
  
 Pared de ceramica iglesia de Santa Maria



                                   Arcada de Obidos,plato de ceramica


Las murallas no sólo dan una idea de la distribución interior de las callejuelas de la ciudad, sino también de la historia de este lugar ganado a los moros por el monarca Alonso Henriques y las tropas que mandaba su capitán Gonçalo Mendes en el año 1148. Obidos no fue, sin embargo, un lugar fundamental en la reconquista llevada a cabo por los portugueses, sino que éstos se vieron obligados a hacerse con la villa con el objeto de eliminar las bolsas de resistencia sarracenas en los territorios recién obtenidos antes de emprender nuevas campañas al sur del Tajo.

Sólo un siglo después, el rey Dionis mandó construir el castillo que hoy corona la ciudad y estableció el particular privilegio de conceder la villa a las reinas de Portugal. El propio monarca inició la costumbre ofreciéndosela como regalo a su esposa Isabel, y Obidos pasó por las manos de las reinas portuguesas hasta 1833. Curiosamente, las mismas murallas que sirven al viajero para visionar la historia de la ciudad se construyeron posteriormente gracias a la iniciativa de Fernando I.

Una vez que los pies han descendido del círculo amurallado, la entrada debe hacerse por la que era, y sigue siendo, el principal portalón del pueblo, que salva las murallas gracias a un pasadizo en retranqueo, diseño previsto como estrategia defensiva para dificultar el acceso de los posibles enemigos. Cerca, en uno de los muros bajo techo, se puede ver un oratorio decorado con azulejos del siglo XVIII, donde están representadas la agonía de Jesús y el lance del Huerto de los Olivos, en el que San Pedro cortó una oreja a un soldado romano.



La calle principal, la Rua Direita, arranca desde esta entrada y llega a la plaza central del pueblo, a los pies del castillo, donde también confluyen las vías más importantes. Este es el lugar más despejado del casco urbano de Obidos y, en su rededor, se puede contemplar el pelourinho de Joao II, una fuente renacentista y varias mansiones destacadas, como la Casa do Telheiro.


También en esta plaza se levanta la iglesia dedicada a Santa María. Se trata de un edificio que, en sus inicios, fue templo visigótico; luego, mezquita árabe y, después de la reconquista, fue consagrada a la fe cristiana. Sus muros contemplaron la boda de Alfonso V con su prima Isabel, celebrada en 1444 a las tiernas edades de diez y doce años, respectivamente. Las reconstrucciones llevadas a cabo entre el 1521 y el 1557, años del reinado de Joao III, eliminaron, prácticamente, las influencias artísticas anteriores y su aspecto medieval. La iglesia goza, así, de un aspecto renacentista con el interior revestido con azulejos azules y blancos del siglo XVII, típicos en las iglesias portuguesas y plagados de motivos vegetales en formaciones geométricas. En lo alto del pórtico, enmarcado por cuatro columnas, se ve una hornacina con la figura de laVirgen y, en torno a ella, una corte de ángeles.


El interior se distribuye a lo largo de tres naves separadas por dos filas de columnas dóricas. En la nave de la izquierda, existe una elaborada tumba diseñada por el escultor francés Nicolás Chanterène, quién ejerció en Portugal durante la primera mitad del siglo XVI. De las paredes cuelgan más de veinte pinturas al óleo pertenecientes a distintos autores, entre los que destacan Baltasar Gómez Figueira y la pintora sevillana Josefa de Ayala, más conocida como Josefa de Obidos, pues pasó casi toda su vida residiendo en un convento de esta localidad. De ésta última, una de las pocas féminas cuya obra ha sido reconocida por los especialistas en historia del arte, es el retablo de la capilla lateral sita enfrente del enterramiento realizado por Chanterène. La artista empezó haciendo grabados y miniaturas, adquiriendo un notable dominio del detalle que plasmó, después, en sus obras religiosas de tamaño natural. Por su parte, los ocho lienzos del retablo son obra de Joao da Costa, del siglo XVII, que representan diversas escenas de la vida de María.


A la izquierda del altar mayor, junto a una capilla dedicada a San Blas, se levanta el sepulcro renacentista de Joao de Noronha o Moçó, alcalde mayor de Obidos, muerto en el año 1525, acompañado por su esposa,Isabel de Sousa. Sobre la autoría de la Piedad que adorna el conjunto, existen diversas versiones, pues unos lo atribuyen al taller de Jean de Rouen, artista de la escuela de Coimbra, y, otros, afirman que se debe al cincel de Nicolás de Chanterène, ejecutado entre los años 1526 y 1528.


En la parte posterior de la iglesia, donde antes se alojaba el viejo ayuntamiento, está ubicado el Museo Municipal, hoy rehabilitado por la Fundación Gulbenkian. Dentro, se encuentran restos romanos, árabes y medievales hallados en el término municipal, recuerdos de las batallas sostenidas contra las tropas de ocupación napoleónicas y abundantes obras de arte, entre ellas una buena muestra de las pinturas deJosefa de Obidos.


Un par de casas más allá, se encuentra la iglesia da Misericordia, antigua capilla do Espirito Santo, edificio entre barroco y renacentista cuyo pórtico se remata en una curiosa imagen de la Virgen realizada en loza vidriada. Y aún un poco más lejos, es posible alcanzar una plazuela donde se alza la iglesia de Sao Pedro, donde el interés recae en el gran retablo barroco del altar mayor, cuya pintura central de Joao da Costa representa a San Pedro recibiendo las llaves del cielo.
La Rua Direita lleva hasta el tramo final del pueblo, desde donde se accede al castillo y a la iglesia de Santiago. El templo ha sufrido tal número de reconstrucciones a lo largo del tiempo que posee un aspecto casi colonial, perdiendo gran parte de sus valores arquitectónicos, aunque ocupa un lugar privilegiado como antigua capilla del castillo.


La fortaleza, por su parte, fue transformada en palacio durante el siglo XVI y todavía conserva numerosos elementos de valor, destacando el arco de entrada o las ventanas de estilo manuelino geminadas. La mirada debe discernir el resto de curiosidades, como el aljibe descubierto en el año 1931 al pie de la torre del homenaje.


http://www.lugaresparadescubrir.com/2008/06/bidos-la-ciudad-medieval-fortificada-de.html
http://www.revistaiberica.com/Grandes_Reportajes/obidos.htm
http://us.123rf.com/450wm/emicristea/emicristea1103/emicristea110300009/12271683-la-iglesia-de-santa-maria-en-obidos-portugal-en-europa.jpg

2 comentarios:


  1. ARACELI REGO: gracias por compartir esta bella página de la Historia del Arte, un buen tema para adentrarse dentro de esa época, llena de arte y conocimiento.

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  2. ARACELI REGO: gracias por compartir esta bella página de la Historia del Arte, un buen tema para adentrarse dentro de esa época, llena de arte y conocimiento.

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