lunes, 8 de febrero de 2016

MARIA ESTUARDO ES EJECUTADA UN 8 DE FEBRERO DE 1587

   Reina de Escocia, María Estuardo (1542-1587)

En 1543 un bebé de pocos meses era coronado en la capilla real del castillo de Stirling como reina de Escocia. María Estuardo tuvo a su alcance las coronas escocesa, francesa e inglesa. Pero traicionada por sus enemigos y por las circunstancias políticas, fue condenada y ejecutada por su gran rival, Isabel I de Inglaterra.

María Estuardo nacía el 8 de diciembre de 1542 en el Palacio escocés de Linlithgow. Era la cuarta hija del rey Jacobo V de Escocia y su esposa, la francesa María de Guisa.
Seis días más tarde moría el rey, desilusionado por haber tenido una hija, la única superviviente de su estirpe. No había transcurrido un año del nacimiento de María, cuando fue protagonista de una peculiar ceremonia de coronación. María era nombrada reina de Escocia, junto con James Hamilton II, conde de Arran, quien se colocaba el siguiente en la línea sucesoria y actuaría de regente de la pequeña.
No sólo eso, unos meses antes de su coronación, la joven reina había sido prometida en matrimonio al hijo de Enrique VIII de Inglaterra y su tercera esposa Jane Seymour. El matrimonio formaba parte de los llamados tratados de Greenwich, según los cuales, las dos casas reales aceptarían que los hijos de María y Eduardo heredarían Escocia e Inglaterra conjuntamente. Antes de la coronación de María, su madre ya había roto su primer compromiso matrimonial.

Enrique VIII no se resignó a perder la oportunidad de unir los dos reinos y empezó una serie de incursiones en territorio escocés que no sólo pusieron en peligro la vida de la pequeña reina sino que dejaron tras de sí destrucción y desolación. María de Guisa pidió entonces ayuda al rey francés Enrique II mientras intentaba esconder a su hija de los ejércitos ingleses.
Finalmente, el verano de 1548, María conseguía escapar y llegaba a Francia. Poco antes su madre y los representantes del rey Enrique II habían firmado en Haddington un acuerdo matrimonial para casar a María con el delfín Francisco. María, que tenía entonces cinco años, pasaría otros diez alejada de su tierra, en la corte francesa. A su madre no la volvería a ver nunca más.

María Estuardo se casó con Francisco en 1558. Un año después, durante las celebraciones de la paz de Cateau-Cambresis entre Francia y España, Enrique II fue mortalmente herido en una justa. María y Francisco se convertían en reyes de Francia.
Sin embargo, la felicidad de María duró apenas un año. En 1560 no sólo moría su madre, sino que quedaba viuda y despojada de su título de reina de Francia.

María tenía apenas 18 años cuando volvió a su tierra natal. Seguía siendo su reina legítima, pero se encontró con un país en la cuerda floja. La división religiosa entre católicos y protestantes se había convertido en la bandera de las causas políticas de Escocia e Inglaterra. En el país vecino, Isabel I era reina tras la muerte de su medio hermano el rey Eduardo. Isabel, hija de la segunda mujer de Enrique VIII, Ana Bolena, defendía a ultranza la causa protestante, pues era el único modo de legitimizar su nacimiento y por tanto sus derechos dinásticos. Pero el bando católico veía en María de Escocia, con derechos dinásticos al trono inglés, una alternativa a Isabel.
Del mismo modo en Escocia, el hermano ilegítimo de María, Jacobo Estuardo I, abanderaba la causa protestante.
Pero así como Isabel I gobernó siempre con brazo de hierro y nunca le tembló el pulso defendiendo en lo que ella creía, María no se decantó abiertamente por ningún bando. No sólo no defendió abiertamente la causa católica sino que toleró la fe protestante.
Isabel y María nunca se conocieron personalmente pero la prima de su padre fue siempre una amenaza para Isabel, una reina que no se había casado ni tenía intención de hacerlo, por lo que la cuestión de su sucesor fue tema de constante debate a lo largo de su reinado.

Aunque María sí se casó, sus otros dos matrimonios sólo le trajeron problemas políticos. El segundo marido de María fue su primo hermano Enrique Estuardo, duque de Albany y conocido como Lord Darnley. Enrique era uno de los principales líderes de la causa católica, por lo que su unión encendió la ira de sus enemigos protestantes que iniciaron un levantamiento armado.


Lord Darnley y María Estuardo
El matrimonio empezó a deteriorarse cuando Lord Darnley reclamó para sí más poder y exigió el título de rey. Tras el nacimiento de su único hijo, Jacobo, el marido de María fue asesinado por el que sería su siguiente esposo, Jacobo Hepburn, IV conde de Bothwell.

El asesinato de su segundo marido y la boda con el conde de Bothwell fueron el inicio del fin de María. La nobleza escocesa les dio la espalda y tras varios levantamientos armados, María fue encarcelada. En 1567, obligada por las circunstancias e incapaz de reunir a su alrededor a un número suficiente de seguidores, María abdicó en favor de su hijo. Jacobo tenía entonces un año.
María sin embargo no se resignó. Intentó huir y reorganizar un ejército de seguidores pero no llegó muy lejos. Tras la derrota de su ejército en Langside, huyó a Inglaterra, donde sería capturada por los hombres de su gran enemiga Isabel I.

El juicio que inició Isabel contra su prima tuvo como pretexto el asesinato de su segundo marido, el noble inglés, Lord Darnley. La verdadera razón radicaba en mantener a María el mayor tiemplo lejos de su país. Mientras, en Escocia, el hermano ilegítimo de María  gobernaba en nombre de su pequeño sobrino.
María pasó 18 años cautiva. Tras esos largos años, Isabel decició ejecutarla. Los motivos fueron su implicación en varias conspiraciones para terminar con su vida y sentarse en el trono de una Inglaterra reconvertida al catolicismo. Acusaciones que nunca fueron del todo probadas.
Condenada por alta traición, María fue decapitada el 8 de febrero de 1587 en una ejecución que ha pasado a la historia por su patetismo. Hasta tres golpes hubo de dar el verdugo para separar la cabeza de su cuerpo.

María e Isabel nunca se conocieron en vida aunque sus caminos eran una amenaza mutua. María fue enterrada en la catedral de Peterborough pero tiempo después era trasladada a la abadía de Westminster, a pocos metros de la seputura de Isabel. La orden la había dado el rey Jacobo I, hijo de María, quien había heredado las coronas de Escocia e Inglaterra. 

 http://www.mujeresenlahistoria.com/2011/05/reina-de-escocia-maria-estuardo-1542.html

domingo, 7 de febrero de 2016

PELIQUEIROS DE LAZA Y CIGARRONS DE VERIN...CARNAVAL ANCESTRAL GALLEGO

El carnaval gallego es conocido con el nombre de entroido  sitúa su origen en el mundo celta del que todavía conserva muchas de sus tradiciones más ancestrales. Su ritmo está marcado por el sonido de los golpes las chocas o cencerros que llevan en sus trajes algunos de sus más famosos personajes.Es imposible imaginar el entroido sin pensar en su vertiente gastronómica, la celebración es la apoteosis de la carne y los grandes banquetes antes del inicio de la cuaresma. Como en toda buena fiesta gallega, el carnaval está intrínsecamente ligado a una impresionante variedad culinaria con la que reponer energías para que el ritmo de la celebración no decaiga. Así, platos típicos como el lacón con grelos, la cachucha, el cabrito, la bica, las orellas o las filloas seguidas de un buen licor-café o augardente se convierten en coprotagonistas del carnaval .
A pesar de que con los años el entroido ha perdido parte de su fuerza , la fiesta sigue celebrándose y contando con tantos o más fieles. Su significado de mundo al revés, de oportunidad para reírse de las convenciones sociales y de lo sagrado, en un ambiente de fiesta y desenfreno, está protagonizada por diferentes personajes en cada localidad.Así, los vergalleiros en Sarreaus, los felos en Maceda, las charrúas en Allariz, los boteiros y foliones en Viana do Bolo o los fuliones en Manzaneda son, junto con los famosos peliqueiros de Laza, cigarróns de Verín o pantallas de Xinzo algunos de los personajes que se adueñan y controlan el entroido y cuyas máscaras y trajes, diferentes y únicos en cada localidad, se convierten en el sello y signo de cada una de las fiestas.

El Triángulo Májico

A pesar del ambiente festivo y del aparente descontrol del carnaval, para los nacidos en estos lugares de la provincia de Ourense, ponerse el traje de pantalla, cigarrón o peliqueiro es mucho más. Es una tradición, algo que llevan en la sangre y que se trasmite de generación en generación, que se enseña de padres a hijos y se hereda.
Las máscaras, talladas en madera y pintadas a mano tienen en muchos casos más de un siglo y un gran valor del que son conscientes sus dueños que, camuflados tras ellas, son los protagonistas inconfundibles de estos carnavales año tras año.
Es en el famoso Triángulo Máxico formado por Laza, Verín y Xinzo de Limia donde el entroido, más que una celebración, es un sentimiento que une a miles de personas dispuestas a vivir y disfrutar de un espectáculo único, el de los carnavales más antiguos de España.
En Xinzo de Limia se vive el carnaval más largo, con unas fiestas que comienzan tres semanas antes del Domingo de Carnaval y se alargan hasta el Domingo de Piñata que marca su final.
En esta localidad son las pantallas las protagonistas de la fiesta. Representan el poder religioso, judicial y social y son las encargadas de vigilar que no se pasee nadie sin disfraz. Su ley es absoluta, todo aquel que ose pasearse sin él será reducido hasta el bar más cercano y obligado a pagar una ronda de vinos. De esta forma, el sonido de los golpes de sus vejigas se convierte en una alerta para los asistentes sin disfraz que huyen para evitar que se le aplique la pena.
En otro vértice del triángulo se encuentra Verín, donde las zamarras o látigos de sus cigarróns saludan o castigan a aquel que se interpone en su camino. Los trajes de estos personajes con arqueadas cejas y sonrosadas mejillas llegan a pesar hasta 15 kilos, debido a las chocas que llevan en su cintura. El sonido de estos cencerros y la cínica y dentada sonrisa de su careta monopolizan el entroido de la localidad.
La última punta del mágico triángulo ourensano se encuentra en Laza. Allí se vive uno de los entroidos más ancestrales de Galicia. En él, los peliqueiros son los protagonistas indiscutibles. Visten un traje muy similar al de los cigarróns y son los encargados de animar la fiesta desde su aparición después de la misa del Domingo de Entroido.
 Galicia y principalmente Orense preparan con especial cariño esta fiesta de año en año y su importancia y tradición permitieron que la provincia fuese uno de los pocos lugares de España que resistió a su específica prohibición durante la guerra civil española. En 1937, el Boletín Oficial del Estado vetaba el carnaval en España alegando que el pensamiento debía estar “de corazón al lado de los que sufren los rigores de la guerra”. Una vez terminado el conflicto, la prohibición se mantuvo y la persecución de la fiesta continuó durante buena parte del periodo franquista. 
En Laza OS PELIQUEIROS
En Laza los carnavales son  los que realmente siguen la tradición. 
El peliqueiro es el personaje central. Existen otros personajes secundarios, como la morena y el maragato. Conviene decir que el Peliqueiro es la máscara del Entroido o carnaval de Laza, no es un disfraz, es una máscara.


El peliqueiro de Laza va más allá de lo que es un disfraz para convertirse en un sentimiento. Es el rey y dueño absoluto de la fiesta.


Fotografía de Eanes. Peliqueiros na estrea...
 Los seis "chocos" similares a cencerros avisan de su presencia. Cada uno pesa kilo y media y están realizados de hierro y bronce. Se sujetan gracias a un cinturón de piel que soporta ese peso.


El traje está compuesto de varias piezas: careta, chaqueta, pantalón y la zamarra. Además lleva adornos y otros accesorios.
La careta es de madera de abedul y la mitra es de aluminio, para que pese menos. Lleva unos pompones "pondóns" que cuelgan de los extremos. Los motivos son principalmente animales.
En la mano lleva la zamarra, es una especie de fusta que se usa únicamente contra aquellos que no respetan al propio peliqueiro o se interponen en su camino.
La camisa es blanca y lleva corbata.

Lleva como puede verse una faja por encima de los calzones que son cortos y finalmente lleva medias rojas con ligas y zapatos negros. Además de otros adornos varios.
Salen sobre 150 peliqueiros cada domingop de entroido o carnaval.
"El peliqueiro no es un disfraz, se lleva dentro"- dice Luis Rivero que desde los ocho años se viste de peliqueiro y ya tiene 34. "El peliqueiro es sagrado nunca se insulta, hay un respeto muy grande hacia él y no es un disfraz, se lleva en el alma..."Un buen peliqueiro nunca se quita la careta", "no puede pararse en el medio de la calle, de ahí que atice con el látigo a las personas que estén en el camino para que se aparten..."

Pienso que siendo muy similares al cigarrón de Verín presentan claras diferencias.

      
Peliqueiro de Laza   -    Cigarrón de Verín

Algunas teorías situan al peliqueiro en el siglo XVI cuando los Condes ejercían su poder en la comarca y los situan como cobradores, aunque otros hablan de levantadores de la caza, por las chocas.


En Verin OS CIGARRÓNS.

En Verin los carnavales son también muy sonados. Son fiestas de interés turístico nacional.


El cigarrón es el personaje central. Este traje pesa sobre 25 kilos y los que lo portan lo llevan en la sangre, una tradición que se transmite de padres a hijos. Todo un gran orgullo. No es fácil de llevar ya que las chocas pesan lo suyo y la careta es de madera y lleva faja y accesorios que dificultan mucho la movilidad. Hay que entrenar y para vestirse se necesitan varias personas que te echen una mano -dice Álvaro Ferreira que lo lleva desde hace muchos años, desde los seis años y actualmente tiene 41-. Casi nada...

Detalle de la mitra y fusta del cigarrón. Chocas del cigarrón.

Se parece bastante al peliqueiro de Laza, pero son distintas. Para Xerardo Dasairas "gardan certas concomitancias con outras máscaras de Asturias como os guirrios ou zamarrones, e mesmo outras máis afastadas como as de Navarra (zamarrareo) o de Ciudad Rodrigo (zarragón)"


Foto Eanes.

Algunas teorías las situan en el siglo XVI cuando el Conde de Monterrey ejercicia su poder en la comarca y los situan como cobradores, aunque otros hablan de levantadores de la caza, por las chocas. 


En esta máscara la mitra se elabora a partir de madera de abedul, la parte superior remata con una tira hecha de hoja de lata engalanada, como puede verse, por motivos animales o vegetales. La vestimenta es muy rica en colorido. Camisa blanca con corbata y chaqueta con galones y las llamadas charreteiras. A la cintura el cinto con las chocas por detrás. Viste además un calzón corto y medias. El complemento es la fusta, llamada zamarra, con la que los cigarrones fustigan a aquellas personas que no mantienen el orden en los desfiles del carnaval.
El cigarrón es hoy una máscara urbanizada que perdio parte de su ritualidad, así es frecuente ver en desfiles a niños vestidos con el traje pero sin la máscara. Antiguamente era una figura intocable que podía bailar, saltar y fustigar a su manera, aunque podía ser insultada.
 El carnaval de Verín es otro muy sonado y único  en Ourense. Parten del domingo de Corredoiro, luego el "xoves de Compadres" solo de hombres, se reunen y la gran comerota y la gran noche,  y luego  "xoves de comadres", solo de mujeres. Los cigarrones son la figura central del carnaval. El domingo de carnaval tienen un gran desfile de carrozas. Este carnaval hay que vivirlo. Máscaras, desfiles, música y comparsas ponen una nota de color...


   http://www.galeon.com/carnaval_ourense/pro6.htm
 http://www.galeon.com/carnaval_ourense/pro5.htm
http://wsimag.com/es/viajes/13337-la-magia-del-entroido-ourensano

sábado, 6 de febrero de 2016

WILLIAN DE NEWBURGH ...LA MASACRE JUDIA EN YORK 1190




La comunidad judía medieval inglesa se caracterizó por una serie de notables características. En primer lugar, existe una delimitación clara de su comienzo y finalización: 1066, cuando los judíos llegaron a instancias de William el Conquistador, y 1290, cuando fueron expulsados por Edward I. En segundo lugar, el control real sobre los judíos fue más fuerte en Inglaterra que en cualquier otro lugar de la cristiandad latina. En tercer lugar, este control produjo unos registros especialmente ricos en información sobre las actividades financieras judías en la Inglaterra medieval. Un departamento especial real, el “Exchequer (similar al actual ministro de Hacienda) de los judíos”, se instituyó para cuidar de los asuntos financieros judíos. El inconveniente de esta gran cantidad de material es que el aspecto financiero de la experiencia judía en la Inglaterra medieval a menudo se sobredimensiona, a expensas de cualquier otro aspecto. Sin embargo, a pesar de que abundan las pruebas documentales a nuestra disposición, sigue siendo de vital importancia valernos de cualquier otro material existente, en latín y/o hebreo, que nos pueda ayudar a conformar una visión más completa de dicha experiencia judía.
Como Stacey y otros ya han descrito, los judíos, en su mayoría, eran dependientes del favor real desde el inicio de su presencia en Inglaterra. Beneficiándose del estímulo real, pronto fueron capaces de establecerse como comerciantes de éxito y como cambistas en Londres y en un creciente número de ciudades con castillos normandos, o en la vecindad de las ferias más rentables. Hacia 1159, los judíos se habían establecido en Bungay, Cambridge, Gloucester, Lincoln, Norwich, Northampton, Oxford, Thetford, Winchester, y Worcester. Fue a través de las diversas regulaciones en tiempos de Henry II, que se convirtió en especialmente lucrativo para algunos especializarse en el préstamo de dinero. Aunque algunos miembros de la comunidad judía, como Aarón de Lincoln, tuvieron un éxito notable, es importante recordar que la riqueza de Aarón fue una excepción y no la norma dentro de las comunidades judías medievales de Inglaterra. De hecho, para una correcta comprensión de la posición de los judíos en la Inglaterra medieval, es mucho más importante centrarse en las mortificaciones que sufrieron las propiedades del mencionado Aaron en 1186 a manos de Henry II, que parecía hipnotizado por la fenomenal riqueza que Aaron acumuló en vida. No sólo los orígenes del “Exchequer de los judíos” se encuentran entre los procedimientos puestos en marcha para cobrar las deudas de Aarón de Lincoln, tras quedarse con su finca el rey, sino lo que es más importante, su adquisición y la búsqueda incesante de los deudores de Aarón por parte de los reyes Henry y después Richard, nos indican cuan peligrosamente ambiguo era el papel que se había asignado a los judíos en la Inglaterra medieval. Por mucho éxito que pudieran tener, dependían del rey, el cual podría volverse en su contra cuando quisiera. Más allá de esto, su éxito, que además era necesario para conservar el favor del rey, los hacía vulnerables a la ira de aquellos cristianos que estaban en deuda con ellos. Y estos judíos de la Inglaterra medieval se vieron aún más presionados por sus amos reales con el aumento de las sumas que se les requería según avanzaba el siglo XIII, con lo cual tenían que presionar más asiduamente a sus clientes cristianos para el pago.
En 1189, las incertidumbres de un nuevo reinado coincidieron con el fervor de los caballeros cruzados que habían tomado la cruz y amenazaban la seguridad de la que habían gozado los judíos durante el reinado de Henry II. El problema se manifestó en los disturbios anti-judíos que acompañaron la coronación de Richard I en Londres en septiembre, y se extendieron durante febrero y marzo de 1190 a Norwich, King’s Lynn, Stamford, Lincoln, York, Bury, Colchester, Thetford, y Ospringe en Kent. Richard no estaba de acuerdo con estos ataques, pero parece haberse mostrado reacio o incapaz a la hora de poner un fin efectivo a esta violencia. Llegados a este punto, los judíos de Inglaterra no parecen haber sido su prioridad más destacada. La cruzada estaba ahí, y él salió de Inglaterra hacia Normandia tan pronto como fue coronado y ultimó los preparativos para su viaje a Tierra Santa. En cuanto a Yorkshire se refiere, fue allí donde muchos antiguos clientes de Aaron de Lincoln fueron sometidos a una severa presión real. Aparte de eso, como Dobson y otros historiadores han demostrado, las relaciones entre el norte del país y la corte real estaban en un punto bajo en ese momento. En York y sus alrededores existía un vacío de autoridad.




William de Newburgh, nació en 1135/6 y murió en 1198 o poco después. Fue canónigo de Austin en Newburgh, en Yorkshire, y es el autor de la “History of English Affairs” en cinco libros, que abarcan el período de 1066 a 1198. Los ataques contra los judíos se encuentran en el cuarto libro de esta obra. William escribió más acerca de estos ataques y otras personas lo mencionan en sus obras. Como canónigo de Yorkshire, William tenía un especial interés en lo que sucedió en York en marzo de 1190. Mucho se ha comentado sobre la objetividad con la que William refleja los hechos controvertidos en su obra. William también escribió un notable comentario sobre el Cantar de los Cantares, que él consideraba como una alegoría de la Virgen María a quien le fue dedicado. Aparte de esto, compuso tres sermones. En el primer de ellos se refiere a las palabras que se usan en la liturgia en alabanza de la Trinidad; en el segundo sermón se comenta Lucas 11:27, cuando una mujer alaba el seno en el que nació Jesucristo y los pechos que lo amamantaron. Este sermón muestra muchas similitudes con el comentario mariano de William sobre el Cantar de los Cantares. El tema del tercer sermón es San Albano, que fue martirizado en la Britania romana en el 304. Este tema da lugar a que William realice una serie de interesantes observaciones sobre la naturaleza de la identidad inglesa después de 1066. Como Kennedy y más recientemente Kraebel han demostrado, es importante para el estudio de William poner en contexto toda su obra, y no aislar su obra histórica de sus escritos exegéticos. Como veremos cuando hablemos de la fuente, una serie de cuestiones se entremezclan de un trabajo a otro.
  La traducción de la fuente (latina)
 (Comienza el ataque a la torre de Clifford, donde los judíos de York se habían refugiado)
"Ciertamente, la nobleza de la ciudad y los ciudadanos de más peso tenían miedo de arriesgarse a la cólera del rey y con cautela se apartaron de tal grado de frenesí. Sin embargo, los trabajadores y todos los jóvenes de la ciudad, con mucha gente del campo y no pocos caballeros, llegaron con suma rapidez y atacaron sedientos de sangre los negocios judíos, como si cada persona siguiera su propio interés y buscara la mayor ganancia.
Los judíos que vivían en Inglaterra durante el reinado de Henry II habían tenido mucho éxito y es por eso que se había invertido su utilidad de una manera desfavorable para los cristianos, y en base a su gran fortuna se envanecían impúdicamente en contra del cristianismo e infligían una carga muy pesada a muchos cristianos. Por esta razón, en los días del nuevo rey, fue puesta en peligro por su justo decreto, no obstante, la masacre que se les infligió durante el motín de ninguna manera estaba justificado por la exquisita orden de su juicio
"
 (Cuando los judíos en el castillo se dieron cuenta de que no podrían sobrevivir al asalto, algunos de ellos decidieron suicidarse  en lugar de convertirse al cristianismo o ser asesinados a manos de sus atacantes)
... El más notorio de entre ellos, Josce, le cortó la garganta a su amada esposa Anna armado con un afilado cuchillo, y tampoco les perdonó la vida a sus propios hijos. Y cuando hizo esto fue imitado por otros hombres y los ancianos más miserables (Yom Tov de Joigny, un rabino que estaba de visita desde el norte de Francia, al que William ya había descrito previamente alentado a los judíos al martirio por su propia mano), le cortó la garganta a Josce por ser él más ilustre de los restantes. Poco después, prácticamente todos yacían muertos junto con el instigador del error, y el interior del castillo comenzó a arder por el fuego que, como ya se ha dicho, había sido iniciado aquellos que se preparaban para morir. Sin duda, los que habían optado por vivir hicieron lo que pudieron para resistir al fuego provocado por su propia gente con la intención de hacerles perecer incluso si no estaban dispuestos a ello, por lo que buscaron refugio en las partes exteriores de la ciudadela, donde estaban menos expuestos a las llamas. Ese frenesí irracional de seres racionales en contra de sí mismos era sencillamente asombroso. Pero cualquiera que lea la Historia de la Guerra de los Judíos de Josefo tendrá algún conocimiento de que esa locura que ha llegado hasta nuestros propios días es una antigua costumbre de los judíos enfrentados a la calamidad que les espera. Al amanecer, cuando numerosas personas se reunieron para asaltar el castillo, los desdichados judíos restantes, encaramados en las murallas, revelaron tristemente la masacre nocturna a los demás y lanzaron los cadáveres de los muertos al muro como prueba visible del ese crimen atroz mientras proclamaban lo siguiente: "He aquí los cuerpos de los desgraciados que se dieron muerte a sí mismos en un malvado frenesí, y prendieron fuego a las cámaras interiores del castillo porque deseaban quemar vivos por negarnos a darnos muerte y preferíamos ponernos en manos de la misericordia cristiana. Pero Dios nos ha preservado de la locura de nuestros hermanos así como de la destrucción del fuego, para que así no retrasemos más nuestra entrada en vuestra religión. De hecho, esta angustia nos ha dado el entendimiento y reconocemos la verdad cristiana y buscamos su caridad. Estamos preparados para ser purificados por el santo bautismo tal como nos demandéis, y después de renunciar a nuestros antiguos rituales unirnos a la Iglesia Cristiana. Recibidnos pues como hermanos y no como enemigos, pues viviremos con vosotros en la fe y en la paz". 
A medida que escuchábamos esos tristes hechos, la mayoría de nosotros se estremeció con gran asombro ante la locura de los muertos y se compadeció de los sobrevivientes de la masacre. Pero los líderes de los conspiradores, entre los cuales había un tal Richard con el apellido Malebisse, un hombre muy violento, no fueron movidos por ningún tipo de misericordia hacia estos desgraciados. Ellos les traicionaron con palabras dulces y prometiendo que cumplirían fielmente sus promesas para que así no tuvieran miedo de salir. Pero tan pronto como aparecieron, emergieron los carniceros más crueles y hostiles apoderándose de ellos y matándolos, todo ellos mientras (los judíos) pedían el bautismo de Cristo. Y de hecho, de todos los que murieron por tal brutalidad, diría sin vacilación que si eran sinceros en su petición de bautismo no se les defraudó, ya que fueron bautizados con su propia sangre. Incluso si solicitaban el bautismo falsamente, la crueldad detestable de sus asesinos fue imperdonable... La visión de estas cosas en la ciudad resultaba sencillamente horrible y repugnante, con los cadáveres insepultos de tantos de estos desdichados mentirosos esparcidos alrededor del castillo. Una vez que su asesinato fue consumado, los conspiradores fueron de inmediato hacia la iglesia de la catedral y su insistente violencia provocó que los guardias aterrorizados les entregaran las actas de la deuda, depositadas allí por los judíos, los usureros del rey, y por los cuales los cristianos eran oprimidos, y destruyeron esos testimonios de una codicia impía quemándolos solemnemente en el centro de la iglesia, tanto por su propia liberación como para la liberación de muchos otros. Después de hecho eso, los conspiradores que habían aceptado la cruz (y se incorporaron a la cruzada) siguieron su viaje ajenos a cualquier investigación, mientras los otros permanecieron en el condado temerosos de una investigación. En verdad, estos fueron los hechos que sucedieron en York en el momento de la Pasión del Señor, el día antes del Domingo de Ramos (es decir, la noche de viernes a sábado del 16-17 de marzo. Era el Shabat ha-Gadol en el calendario judío, el sábado anterior a la Pascua)".
 Análisis de la fuente

La impresión general que obtenemos de la narración de William de los disturbios anti-judíos en los primeros meses de 1190 es que el ímpetu de los ataques provenía principalmente de esos caballeros ofendidos profundamente por la deuda que habían contraído con los judíos. Aquellos que tomaron la cruz se sentían agraviados por la prosperidad judía, sobre todo a la luz de la financiación que se necesitaba para ir a las cruzadas. Como Stacey ha argumentado, parece que los cruzados se sintieron decepcionados ante el hecho de que el nuevo rey no hubiera comenzado su reinado aliviando la carga de su deuda con los judíos. En su lugar, continuó la política de su padre, persiguiendo las deudas contraídas con Aarón de Lincoln en beneficio de las arcas reales. En el caso de York, William dice explícitamente que los instigadores eran personas de alto rango que debían una gran cantidad de dinero a los judíos ; Richard Malebisse, el conspirador a quien William nombra, ya debía grandes sumas a Aarón de Lincoln en 1182. Por otra parte, Dobson ha destacado cómo la ausencia del rey y la complejidad de la política local significaban que no había nadie con la autoridad necesaria para conseguir que la animadversión contra los judíos no desembocara en violencia asesina. Hombres como Richard Malebisse parecen haber sido acompañados por clérigos y grupos de jóvenes, además de población ordinaria de la ciudad y del condado, pero no decididamente por la más alta sociedad de la ciudad a la hora de atacar el castillo real. Una mezcla de intereses económicos con preocupaciones religiosas parece haber sido la fuerza impulsora detrás de las hostilidades. Esta interpretación es corroborada por las acciones de los líderes de la revuelta tras la masacre, cuando se dirigieron a la catedral de York para destruir la evidencia física de las deudas con los judíos antes de cualquier otra acción. Esto también apoya otras reflexiones de William sobre las razones por las que los judíos estaban siendo atacados.
A lo largo de su relato de los disturbios de 1189-1190, William pone de manifiesto la relación directa entre la participación judía en el préstamo de dinero por orden del rey y el antijudaísmo cristiano. En cuanto a lo que preocupa a William, era ese préstamo de dinero el que había colocado a los judíos en una posición dominante sobre sus clientes cristianos. Para el canónigo de Austin esto resultaba inaceptable, y su crítica del papel de Henry II con respecto al desarrollo de la posición de los judíos resulta muy clara. Los judíos, en su opinión, deberían ocupar el lugar legítimo que S. Agustín había designado para ellos dentro de la Cristiandad, "servir a los cristianos". El objetivo de la máxima de "No los matarás era consagrar ese concepto de servicio de los judíos hacia la Cristiandad. Viviendo su vida como judíos, así se supone que servían a los cristianos, recordándoles la Pasión de Cristo, a quien, a los ojos de William, habían crucificado. Su posición socio-económica debería dejar absolutamente de manifiesto que sobrevivían gracias a los cristianos, y no al revés. Cualquier otra cosa constituiría una inversión del orden natural de las cosas. En su comentario sobre el Cantar de los Cantares, William enuncia que Jesucristo surgió del pueblo judío a través de su madre María. Y a María se la representa constantemente orando por la conversión de los judíos gracias a su hijo. Mientras tanto, los judíos debían servir a los cristianos como forma de expiar su culpa, en la cual habían incurrido a través de la crucifixión.
No obstante, aunque William reprobara las actividades de préstamo de dinero de los judíos en Inglaterra y considerara a los judíos como pérfidos, blasfemos e insolentes asesinos de Cristo, no podía defender los disturbios asesinos en su contra. Sin embargo, esos disturbios se habían producido y habían provocado la muerte de muchos judíos, y William, como historiador y canónigo, se sintió obligado a explicar cómo pudo haber sucedido. Y aunque William pudiera pensar que Dios había puesto en marcha su propia voluntad a través de la mala voluntad de los perseguidores de St. Alban, y aunque los judíos sirvieran inconscientemente la causa de Cristo, que quiso morir por el bien de la humanidad, fue su propia maldad la que contribuyó a su muerte a manos de unos alborotadores codiciosos, descaminados y criminales en Londres, York y otros lugares, sin saber que realizaban la voluntad de Dios atacando a los judíos. Porque, de acuerdo a William, era justo que los judíos fueran castigados por su comportamiento insolente. Esto no suponía, sin embargo, que exculpara en absoluto a los perpetradores de la violencia asesina. William fue muy claro al respecto, aunque para él, esto vendría explicado por todas las cosas malas que se han sucedido en el curso de la historia. Respecto al lector actual, nos proporciona un mayor conocimiento acerca de las profundas ambigüedades que regían la percepción cristiana sobre los judíos en la Inglaterra medieval.



El relato de William nos proporciona una información más completa acerca de las respuestas judías ante estos ataques en su contra que cualquiera de las fuentes hebreas disponibles, ninguna de los cuales proviene de la propia Inglaterra. Efraín de Bonn  nos da una información opaca sobre la violencia contra los judíos en York, así como algunos detalles sobre lo que ocurrió en Londres durante la coronación de Richard en su “Libro de los Recuerdos (Sefer Zekhrirah)”. Los poemas de Menahem ben Jacob de Worms y Joseph de Chartres  cantan alabanzas a la erudición de los mártires y a su disposición a sacrificar sus vidas por la gloria de Dios (incluyendo en ellos los nombres de algunos de los mártires más importantes). Es a partir de Efraín y de Joseph que tomamos conocimiento del nombre de R. Yom Tov.
El automartirio de los judíos de Inglaterra se hacía eco de escenas similares que tuvieron lugar en Renania en 1096, pero los detalles del relato de William reflejan de manera natural su propia interpretación de lo sucedido. Su relato tiene en cuenta la desesperación de los judíos asediados, pero a sus ojos, los asesinatos fueron actos irracionales realizados por seres humanos racionales. Como historiador, trató de dar sentido a esos actos de automartirio, refiriéndose a la descripción de Josefo de la muerte de los judíos sitiados por los romanos en Masada, en el 74 d. C., en su “Historia de la Guerra de los Judíos”. Gracias al relato de William también nos enteramos de que no todos los judíos en el castillo decidieron convertirse en mártires. Esto es importante porque nos permite apreciar las diferentes formas en que podían reaccionar los judíos medievales ante la persecución. Como sucedió en 1096, no todos los judíos sitiados en el castillo de York estaban dispuestos a asumir la consumación de sus propias vidas y las de sus hijos. También resulta evidente la sorpresa y el horror que manifiesta William con la respuesta de los caballeros ante aquellos judíos que buscaban la salvación en el bautismo. Matar judíos ya era bastante malo, pero matar a aquellos que buscaban el bautismo estaba claramente más allá de los límites. La clara visión de William de que muchos de los que pretendían convertirse no eran sinceros resulta tan sorprendente como su convicción de que aquellos que podían haber sido sinceros habían sido bautizados con su propia sangre y así salvados (no físicamente, religiosamente).
En cuanto a los autores de los disturbios, William nos dice que un enfurecido Richard encargó a William de Longchamps, que fue obispo de Ely y canciller de Inglaterra, llevarlos ante la justicia. En ciertos casos, se impusieron multas en York, pero nadie fue llevado a juicio por la sangre que había derramado. En cuanto a los efectos duraderos de esta masacre en la presencia judía en York, Dobson ha demostrado que pocos años después de 1190 los judíos ya habían vuelto a establecerse en la ciudad. De hecho, York se convirtió en un importante centro de actividad económica judía en el siglo XIII.
Basado en los relatos narrados por Anna Sapir Abulafia...
http://safed-tzfat.blogspot.com.es/2012/01/william-de-newburgh-y-el-ataque-los.html 

lunes, 1 de febrero de 2016

PIETER CORNELIS MONDRIAAN...FUNDADOR DEL NEOPLASTICISMO


Conocido como Piet Mondrian,fue un pintor vanguardista neerlandés; miembro de De Stijl y fundador del neoplasticismo junto con Theo van Doesburg. Evolucionó desde el naturalismo y el simbolismo hasta la abstracción de la cual es el principal representante inaugural junto a los rusos Vasily Kandinsky y Kasimir Malevich.
Nació en una familia calvinista. Desde 1892 hasta 1907 estudió en la Academia Estatal de Ámsterdam, siendo su maestro A. Allebé.
Comenzó su carrera como un maestro en la educación primaria, pero mientras enseñaba también practicaba la pintura. La mayor parte de su trabajo de este período es naturalista o impresionista, siendo en gran parte paisajes. Estas imágenes pastorales de su Holanda nativa pintan molinos de viento, campos, y ríos, inicialmente de manera impresionista al estilo de “La escuela de La Haya”, siendo en ese momento un sucesor de Jongkind, y luego en una variedad de estilos y técnicas, documentando su búsqueda por un estilo personal. Las pinturas en las que predominan los colores malva, gris suave y verde obscuro son las más representativas de su momento inicial, e ilustran la influencia de los varios movimientos artísticos en Mondrian, incluso el puntillismo y los colores vívidos del fovismo, colores a los que se vuelca en 1908 por influencia de Jan Toorop.
En exhibición en el Hague’s Gemeentemuseum varias pinturas son de este período, incluyendo los trabajos postimpresionistas como “El Molino Rojo” y “Árboles a la Luz de la luna”. Otra pintura, Avond (“Tarde”) (1908), que presenta una escena de parvas (o, niaras) en un campo durante el crepúsculo es cuadro agorero de los desarrollos futuros de este pintor, usando una paleta que consiste casi completamente en rojo, amarillo y azul. Aunque en ningún sentido es abstracto, “Avond” es el más temprano de los trabajos de Mondrian que da énfasis a los colores primarios.
Las pinturas más tempranas que muestran un vislumbre de la abstracción son una serie de cuadros de 1905 a 1908, en los cuales pinta escenas oscuras de árboles indistintos y casas con los reflejos en agua que los hace casi aparecer como manchas de tinta de un proyectivo test de Rorschach. Sin embargo, aunque el resultado final deja ver el énfasis en las formas sobre el contenido, estas pinturas todavía se arraigan firmemente en la naturaleza, y es sólo por el conocimiento de estos logros de Mondrian que se llegan a saber las raíces de su abstracción futura.
Mondrian y su trabajo posterior fueron influenciados profundamente por los “Moderne Kunstkring” 1911 en la exhibición de cubismo en Ámsterdam. Su búsqueda por la simplificación se muestra en dos versiones del cuadro Stilleven met gemberpot (Vida tranquila con una olla de jengibre). La version cubista de 1911, y la abstracta de 1912, en la segunda version el tema es reducido a una forma redonda con triángulos y rectángulos.
Estuvo en París entre 1911 y 1914, recibiendo la influencia cubista. Volvió a Ámsterdam. Allí conoció, en 1915, a Van Doesburg, con el que fundó el grupo De Stijl en 1917. En torno a esta revista De Stijl (El estilo), publicada entre 1917 y 1926, se constituyeron un grupo de artistas que recibieron la directa influencia de la “revolución cubista”. Es el pintor más importante del grupo.
En 1919 regresó a París. En 1921 redujo su paleta a los colores primarios, blanco y negro. En 1930 se unió al grupo “Cercle et carré” y en 1931 a “Abstraction-Création”. En 1938 se marchó a Londres y, en 1940, a los Estados Unidos.
 En la década de los años 1940, sus trabajos se volvieron más vívidos en ritmo, menos estructurados al yuxtaponer áreas de colores brillantes y cáli
La teoría de Mondrian ha sido relevante en el siglo XX trascendiendo la pintura e influyendo en las demás expresiones estéticas: diseño, decoración, arquitectura, y escultura.


El arte de Mondrian siempre estaba íntimamente relacionado a sus estudios espirituales y filosóficos. A partir de 1908, se interesó en el movimiento teosófico fundado por Helena Petrovna Blavatsky a fines del siglo XIX. Blavatsky creyó que era posible lograr un conocimiento de la naturaleza más profundo que solo el proporcionado por los medios empíricos, y mucho del trabajo de Mondrian del resto de su vida estuvo inspirado por la búsqueda de ese supuesto conocimiento esencial. Una frase suya lo explica: «solo cuando estemos en lo real absoluto el arte no será ya más necesario».
En efecto: al dedicarse a la abstracción geométrica, Mondrian, busca encontrar la estructura básica del universo, la supuesta “retícula cósmica” que él intenta representar con el no-color blanco (color que posee todos los colores) atravesado por una trama de líneas de no-color negro (ausencia de colores) y, en tal trama, planos geométricos (frecuentemente rectangulares) de los ya mencionados colores primarios, considerados por Mondrian como los colores elementales del universo. De este modo, repudiando las características sensoriales de la textura y la superficie, eliminando las curvas, y en general todo lo formal expresó que el arte no debe ser figurativo, no debe implicarse en la reproducción de objetos aparentemente reales, sino que el arte debe ser una especie de indagación de lo absoluto subyacente tras toda la realidad fenoménica. Como anécdota de sus ligeras excentricidades cabe mencionar que prohibió el color verde en su casa.
Busca, en suma, un “arte puro”, despojado de lo particular, y dice que «El propósito no es crear otras formas y colores particulares con todas sus limitaciones, sino trabajar tendiendo a abolirlos en interés de una unidad más grande.» Su radicalismo es tal que, cuando Doesburg buscó variaciones a sus estructuras formales a partir de 1924, inclinando los rectángulos. Mondrian abandonó De Stijl.
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Mondrian fue un contribuyente importante en el movimiento y grupo de arte De Stijl, que fue fundado por Theo Van Doesburg. A pesar de ser muy conocido, a menudo ha sido parodiado y trivializado. Las pinturas de Mondrian exhiben una complejidad que desmiente su simplicidad aparente. Es principalmente conocido por sus pinturas no figurativas a las que llamó composiciones, consistiendo formas rectangulares en rojo, amarillo, azul o negro, separadas por gruesas líneas rectas. Las mismas son el resultado de una evolución estilística que ocurrió en el curso de casi 30 años y continuó más allá de ese punto hasta el final de su vida

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Arbol rojo

Composicion oval 1913

Muller-Widmann,Basilea

Composicion numero XIII-museo Thyssen

Broadway Booggie-Woogie

 http://holandaparatodos.com/2009/03/pieter-cornelis-mondriaan/

LAS CORTES SUPRIMEN EL TRIBUNAL DE LA INQUISICION


En la ceniza de los viejos quemaderos, con los sambenitos colgados en las iglesias y en los nombres escritos en los libros verdes, se había guardado durante siglos la Historia de España. Todo lo que nutría la leyenda negra que seguía triunfando entre los enemigos extranjeros, pero que también definía cierta idea esencial de España. Una institución-pilar que sostenía el viejo edificio de las costumbres seculares.


Sin embargo, todo cambió en el mes de febrero de 1813. Naturalmente en Cádiz, como tantas otras grandes cosas de la Historia de España. Hace justo dos siglos, las Cortes de Cádiz abolían el Santo Oficio con la promulgación del Decreto de Abolición de la Inquisición.
La fecha parece uno de esos momentos gloriosos del país. Pero habría que matizar varias cosas, porque antes ya se había intentado su abolición en la Constitución de Bayona de 1808 y con la declaración de Napoleón en Chamartín tras su victoria de Somosierra, que consideró el Santo Oficio como «atentatorio a la soberanía y a la autoridad civil».
Además, desgraciadamente la Inquisición no terminó su historia en 1813, sino que se restauró con el regreso al trono de Fernando VII. Luego con el breve periodo del Trienio Liberal, se derogó otra vez para regresar con el triunfo del monarca absolutista, aunque ya muy modificado por los consejos que el rey recibió de su libertador, el duque de Angulema.


El verdadero punto y final de la Inquisición no sucedió hasta que la reina regente María Cristina la derogó con el decreto del 15 de julio del año 1834. El investigador Gérard Dufour en Cuadernos de Ilustración y Romanticismo, que publica la Universidad de Cádiz, puntualiza que «el único gobierno español que tomó semejante medida fue el de María Cristina. Como decía Caro Baroja, entonces desapareció la Inquisición, pero no el espíritu inquisitorial».
Sin embargo, este mes de febrero de 1813 debería recordarse como un momento histórico fundamental para un país que por fin se liberaba de una de las instituciones más terribles y cuestionadas, un monumento a la intolerancia y un lastre para el avance y el progreso.
Fue el 22 de febrero el día en el que se promulgó un documento que cambiaría la Historia de España: Manifiesto sobre los fundamentos y razones que han tenido las Cortes para abolir la Inquisición. Precisamente, la revista Andalucía en la Historia, que edita el Centro de Estudios Andaluces, ha publicado un artículo de investigación sobre este documento que se conserva en el Archivo General de Andalucía Manifiesto, formando parte del Fondo de la Real Fábrica de Artillería de Sevilla.
El autor del artículo, Antonio José García Sánchez, subraya la importancia de este decreto que firmó el presidente de las Cortes, el liberal moderado Antonio Miguel de Zumalacárregui.
Entre los argumentos expuestos por los diputados para acabar con el Santo Oficio estaban que el antiguo Inquisidor General estaba en la España dominada por los franceses, por lo tanto no existía ningún tribunal en la España libre.
Además, consideraban que el procedimiento inquisitorial atentaba contra la soberanía de la nación «ya que el poder atribuido al Inquisidor General lo convertían en un verdadero soberano, que no tenía que responder ante nadie», explica Antonio José García Sánchez.
Por otro lado, los diputados doceañistas culpaban al Santo Oficio de los retrasos de España «al ser esta institución la perseguidora de las mentes más brillantes».
Durante ese triunfal mes de febrero de hace doscientos años se aprobaron varias normas para hacer efectiva la desaparición del temido tribunal. Por ejemplo, «quitar de parajes públicos y destruir las pinturas o inscripciones de los castigos impuestos por la Inquisición». Una escena sin precedentes en la Historia de España.


Sin embargo, también se dan varias paradojas en este tiempo de euforia. Antonio José García Sánchez apunta que en realidad «fue una abolición nominal» porque en realidad en la nueva Constitución recién aprobada no existía verdadera libertad religiosa –la única religión era la católica– y en lugar de la Inquisición se establecieron unos Tribunales Protectores de la Fe.
Por otro lado, aunque la Constitución de 1812 reconocía el derecho de libertad de imprenta, los delitos de herejía y la censura eclesiásticas de libros continuaron.
De alguna forma, el hito histórico de febrero de 1813 marcaría definitivamente la siempre irregular e indecisa historia del país, caracterizada por dar un paso delante y dos hacia atrás.


LA INQUISICIÓN ESPAÑOLA

La Inquisición española fue un tribunal eclesiástico fundado en 1478 por los Reyes Católicos con el fin de encontrar, procesar y sentenciar a personas acusadas de desviación de la religión católica. Perseguía principalmente a los judíos y musulmanes que, aunque conversos, practicaban su religión en secreto. También persiguieron a los cristianos que no practicaban correctamente el catolicismo (“herejes”, “blasfemos”, etc.) y a personas acusadas por brujería. Estas personas eran torturadas o incluso condenadas a muerte tras su paso por el Tribunal. La Inquisición supuso para España una mala imagen ante la sociedad europea ilustrada, ya que era considerada un atraso cultural, político y social.
                       
                              

La Inquisición medieval surgió en 1184 con el papa Lucio para acabar con la herejía cátara en el Sur de Francia. Con la bula, de creación se exigía a los obispos que interviniesen activamente en contra de dicha herejía y se les daba el poder de juzgar y condenar a los herejes.

La Inquisición fue así un tribunal religioso de la ortodoxia católica cuya finalidad era imponer la fe católica y conseguir así una unidad religiosa. Para ello reprimían la superstición, la brujería y la herejía.

El Tribunal de la Santa Inquisición (considerada ya la Inquisición “moderna”) fue implantado en España por los Reyes Católicos en 1478 para perseguir principalmente a los judíos ahora cristianos tras las conversiones masivas de ese siglo XV (papel de órdenes mendicantes, ataques a juderías, presión social y política, decreto de expulsión) y que eran acusados de seguir manteniendo su religión en secreto (“prácticas judaizantes”). En el siglo XVI se extendió a los moriscos, mudéjares convertidos forzosamente, y también se persiguió a algunos cristianos que no practicaban el catolicismo (protestantes en focos como Valladolid) y a personas acusadas por brujería (mayoritariamente mujeres). Para evitar la difusión de ideas heréticas publicaron varios índices entre el siglo XVI y el siglo XVII que eran una lista de libros prohibidos por razones ortodoxas donde, sobretodo, prestaban mucha atención a las traducciones vernáculas de la Biblia (la libre interpretación de la Biblia es un principio protestante)



A mediados del siglo XVI el territorio español quedó dividido en 15 tribunales de distrito. Cada uno de estos tribunales de distrito contaba con una estructura administrativa: al frente del tribunal se encontraban dos o tres inquisidores, nombrados por el inquisidor general; el fiscal se encargaba de denunciar e interrogar a los testigos; la nómina de secretarios estaba compuesta por un notario de secuestros, cuya misión era confiscar los bienes, y un escribano general, que actuaba como secretario del tribunal; completaban la plantilla otros funcionarios, como el alguacil, que procedía a las detenciones o el tesorero.
El control ejercido por la Inquisición sobre la población se basaba en la capacidad de hacer sentir su presencia en todos los rincones, por ejemplo mediante la presencia de inquisidores en todo tipo de actos públicos, laicos y religiosos, o la organización de actos multitudinarios como los autos de fe. También destaca el papel de los familiares.
Los familiares eran los miembros de menor nivel dentro de  la Inquisición Española. Eran laicos, no formaban parte del clero, y su función era informar de todo lo que ocurriera en la sociedad que fuera de  interés para la institución, y a cambio recibían un beneficio económico y protección ante una posible persecución. No se conocía la identidad de los Familiares, por lo que eran temidos. Convertirse en uno de ellos era un honor porque significaba la limpieza de sangre y se  tenían ciertos beneficios. La mayoría eran gente del pueblo, aunque también había nobles con ese cargo.


             inquisicion espanola

Cuando el Inquisidor llegaba a una ciudad, leía el “edicto de gracia” en la misa del domingo, donde se acusaba a los herejes. En el tiempo de un mes se ofrecía la posibilidad a los autoinculpados de confesar sus pecados para que la sentencia fuera menor. Con el tiempo, los “edictos de gracia” fueron sustituidos por los “edictos de fe”, en los que las acusaciones eran anónimas y no existía la opción de reconciliación voluntaria. Tras la denuncia, se procedía a la detención y los calificadores examinaban el caso. El proceso consistía en unas audiencias donde declaraban los denunciantes y el acusado. Si tras el juicio se consideraba que existía herejía, las sentencias podían ser varias:
-Podía ser absuelto.
-La sentencia podía ser suspendida. Entonces el acusado era libre bajo sospecha y                   vigilancia.
-Podía admitir públicamente sus delitos y ser condenado a un castigo (por ejemplo,                   llevar el “sanbenito”).
-Podía “reconciliarse” con la Iglesia.
-El caso más grave era la condena a muerte en la hoguera (“relajación”).



Contexto histórico
Casi toda la Península Ibérica había sido conquistada por los árabes desde el siglo VIII y en la zona sur se había establecido una gran población musulmana. Hasta 1492 Granada  estuvo bajo dominio musulmán, ya que la conquistaron los Reyes Católicos. También había poblaciones de judíos, que vivían recluídos en las juderías.
A finales del siglo XIV hubo numerosas persecuciones antisemitas. Esto produjo que a lo largo del siglo XV muchos judíos se convirtieran masivamente al cristianismo, la mayoría falsamente (falsos judíos o criptojudíos). Surgió así una nueva clase clase social, la de los conversos que conseguían acceder a bastantes oficios y puestos que por unas nuevas normas les estaban prohibidos a los judíos. Los que no aceptaron convertirse al cristianismo fueron expulsados de la Península en 1492.
En su estancia en Sevilla, la reina Isabel habló con el dominico Alonso de Hojeda, el cual le convenció de que muchos judeoconversos seguían practicando su religión. Para exterminar este problema, los Reyes Católicos impusieron la Inquisición.
En la Corona de Aragón existían cuatro tribunales, situados en Zaragoza, Valencia, Barcelona y Mallorca. Y también sedes en Palermo (Sicilia) y Cerdeña. Hubo resistencia en la Corona a introducir esta institución que fortalecía el poder real (los fueros no podían defender a los ciudadanos en casos de Inquisición). Incluso fue asesinado el primer inquisidor en Aragón, Pedro Arbués.
Fernando el Católico también  implantó la Inquisición española en América, creando los tribunales de Lima, México y Cartagena de Indias. 
Durante el siglo XVI, la Inquisición actuó para extinguir los casos de protestantismo que aparecieron en España. Hubo un tercer grupo que sufrió la Inquisición: los moriscos, musulmanes conversos. Este colectivo causaba mucho temor a los reyes ante una posible rebelión. El 4 de abril de 1609 se decretó la expulsión de los moriscos de la Península Ibérica.
A finales del siglo XVII , tras los desastres provocados por las Guerras de religión en Europa central, los intelectuales empezaron a afirmar que tal  la diversidad de creencias en un Estado era más beneficioso para el mismo que la unificación de una sola creencia. Las sociedades europeas ilustradas y liberales empezaron a despreciar y criticar a las sociedades que mantenían una uniformidad religiosa por la fuerza. Se consideró que la Inquisición española era pues un atraso intelectual, político y social, apareciendo así la Leyenda Negraespañola en el siglo XVIII. La Leyenda Negra española es un concepto creado por autores de aquella época los cuales crearon en Europa una imagen negra de España, convirtiéndola en el foco de fuerzas de represión, brutalidad, intolerancia religiosa y política y atraso intelectual y artístico durante los siguientes siglos.
http://www.larapedia.com/resumen/La_inquisicion_espanola_resumen.html
 http://www.elmundo.es/elmundo/2013/02/14/andalucia_sevilla/1360876918.html