viernes, 23 de noviembre de 2018

CODEX AZTECAS,LOS CODICES DE MESOAMERICA


Mesoamérica es un término geohistórico para referirse al territorio que ocupaban las civilizaciones prehispánicas comprendidas en la mitad sur del actual México, Guatemala, El Salvador, Belice y el oeste de Honduras y Nicaragua. En algunos casos también se incluye Costa Rica. Esta palabra se forma con el prefijo griego meso (en medio).Mesoamérica está considerada como una de las seis cunas de civilización temprana del mundo. 
Las diferentes culturas de Mesoamérica poseían elementos en común en diversos ámbitos como el arte, las creencias religiosas, la tecnología y la arquitectura. Algunas de estas carácteristicas comunes eran el sedentarismo, el cultivo de maíz, el juego de pelota, el sistema de numeración con base vigesimal, el politeísmo, el uso del calendario de 260 días, los sacrificios humanos y el sistema de escritura basado en pictogramas.
Los Códices Aztecas son libros escritos en el periodo pre-Colombino y durante la época colonial, que proporcionan las mejores fuentes primarias sobre su cultura. Estos difieren de los producidos en Europa en que son fundamentalmente pictóricos sobre todo los pre-Colombinos. Los producidos ya en época de la colonización española contienen además de pictogramas, Nahuatl (lenguaje Azt eca), castellano y ocasionalmente Latín.


CODEX BORBONICUS


El Codex Bornonicus es un manuscrito escrito por sacerdotes aztecas poco antes de la conquista española de México. Se conserva en la Biblioteca de la Asamblea Nacional en París y en 2004 Maarten Jansen yGabina Aurora Pérez Jiménez propusieron el cambio de nombre a Codex Cihuacoatl (Diosa Azteca)
El Códice está lejos de ser lo que conocemos en el mundo occidental, ya que está formado por una sola hoja de “papel Amate" (papel usado en la época pre-Hispánica) de 14,2 metros de largo que en principio estuvo doblado en forma de acordeón de 40 páginas, motivo por el cual se han perdido las dos primeras y las dos últimas del Códice.
Como el resto de escritos Aztecas pre-Colombinos, era totalmente pictórico en su origen aunque posteriormente se añadieron algunas descripciones en castellano.
Puede dividirse en tres secciones:
1-Un tonalamati o calendario adivinatorio, muy complejo. Cada página representa uno de los 20 trecena (o periodo de 13 días) en el  tonalpohualli (o año de 260 días). Mediante un sistema formado por 26 símbolos los sacerdotes eran capaces de adivinar el futuro. Curiosamente, las primeras 18 páginas del Códice están más desgastadas que el resto, lo que indicaría que fueron consultadas mucho más a menudo.
2-Documentación sobre el ciclo de 52 años Mesoamericano, mostrando de manera ordenada las fechas de los primeros dias de cada uno de esos 52 años solares.
3-Una sección con rituales y ceremonias, particularmente de los últimos días del ciclo anterior donde el “fuego nuevo" debe ser encendido

CODEX BOTURINI 
Puede decirse que la Tira de la peregrinación o Codex Boturini es el manuscrito pictográfico por excelencia del grupo de códices aztecas. Es el documento más temprano de la migración azteca que se posee y de hecho, su versión histórica fue la más utilizada a lo largo de los siglos XVI y XVII. El documento se halla reproducido en grandes dimensiones en el patio central del Museo de Antropología de la Ciudad de México y proyecto la imagen de que la nación mexicana se identifica con los mexica y su historia que se encuentra condensada en la tira. En principio se estableció la fecha en que fue realizada entre 1530 y 1541 pero además, también sabemos que ésta era copia de un documento anterior hoy desaparecido y que se conoce como “Códice X".
Tal y como ocurre en el Codex Borbonicus es una sola hoja de papel amate, recubierto de estuco y doblado en forma de acordeón creando veintiún láminas y media. La última está rasgada y se desconoce si la intención del autor era acabar ahí o se ha perdido parte de él.
La temática del documento es la peregrinación de los mexicanos desde su patria original, la mítica ciudad de Aztlán, que algunos autores localizan en el Occidente de México (más precisamente en Nayarit) hasta el Valle de México, donde fundaron su ciudad capital Tenochtitlan. Según la leyenda el dios principal, Huitzilopochtli (Colibrí Zurdo) les dijo que salieran de Aztlán en busca de una señal prometida, la cual era un águila posada sobre un nopal devorando una serpiente, y que en donde encontraran esa señal fundaran su ciudad. Al salir de Aztlán, lo hicieron acompañados de ocho grupos más. Algún tiempo después, los Aztecas se separaron de estos pueblos, por órdenes de su dios, quien les dijo que a partir de ese momento tendrían que buscar el sitio prometido solos.
Tuvieron que pasar cientos de años hasta que llegaron al valle de México; ahí encontraron su señal prometida y en un grupo de islotes que se encontraban en medio del lago de Texcoco fundaron Tenochtitlán. Es posible que el Tlatoani que gobernaba en ese tiempo, al llegar a la tierra prometida, reescribiera toda la historia acerca de su peregrinación y omitiera cierta información desde la salida hasta la llegada de su pueblo a la tierra prometida. Los aztecas tenían sacrificios y el códice cuenta con 20 imágenes y no está concluido.
El códice muestra una isla con un templo piramidal en su centro, coronada por un grupo de caracteres atl acatl que se suponen el nombre de su divinidad. A los lados del templo hay dibujadas seis viviendas, un hombre y una mujer. Como saliendo de la isla remando hay un hombre en una canoa, cuya dirección marca el inicio del viaje, que se sigue por huellas de pasos. Éstos se dirigen a un cerro inclinado hacia la izquierda y una efigie enmarcada en un óvalo; de ella salen varias lenguas. Aparecen los símbolos de ocho tribus y cuatro figuras que continúan el viaje. Se ve entonces un árbol quebrado, junto al que se observan cinco puntos, probablemente representando el número de días que los personajes se detuvieron allí. Después aparecen seis figuras escuchando a la divinidad y llorando.
CODEX MENDOZA
El Codex Mendoza fue creado unos 20 años después de la conquista de Mexico con la intención de que fuese visto por el emperador Carlos V. Contiene un historial de los gobernantes aztecas y sus conquistas, una lista de tributos pagados por los conquistados y una descripción de la vida diaria de los Aztecas mediante los pictogramas tradicionales con explicaciones y comentarios en castellano. La flota que lo debía transportar a España fue atacada por piratas franceses y el Codex fue a parar a Francia, donde pasó a manos del cosmógrafo del Rey Enrique II de Francia, André Thévet. Su nombre aparece en cinco lugares diferentes del Códice, dos de ellas con la fecha de 1553. Posteriormente, fue vendida por 20 francos al escritor inglés educado en Oxford, Richard Hakluyt. En 1616 pasaría a Samuel Purchase, luego a su hijo y por último a John Selden. Finalmente en 1659 sería depositado a la muerte de Sedlen en la Universidad de Oxford donde permaneció olvidado hasta 1831 que fue redescubierto llamando pronto la atención de los eruditos.
El nombre del Códice se debe a Antonio de Mendoza, Vicerrey de Nueva España, quien lo habría encargado. También se conoce como Códice Mendozino. Junto con el resto de la colección Mendoza se conserva en la Biblioteca Bodleiana (Bodleian Library) desde el año 1659. Por desgracia, a finalaes de 2011 fue retirado de su exhibición pública.
El Codex Mendoza contiene 71 páginas divididas en 3 secciones:
1-16 páginas con la historia de los Aztecas desde 1325 a 1521, desde la fundación de  Tenochtitlan hasta la conquista española.
2-Otras 39 páginas con un listado de las ciudades conquistadas por el Imperio Azteca (también conocida como la Triple Alianza).
3-Por último, 16 páginas con una descripción pictórica de la vida de los Aztecas.

CODEX FLORENTINUS
El Códice Florentino es una obra del siglo XVI. Se trata de un estudio llevado a cabo por el padre franciscano Bernardino de Sahagún.  El título original era «La Historia Universal de las Cosas de Nueva España» pero tras un error de traducción pasó a ser la «Historia general de las cosas de Nueva España». Se conoce como Codex Florentinus o Códice Florentino llamado así porque se conserva en la Biblioteca Medicea Laurenciana de Florencia. Se trata de una copia que envió Sahagún a Roma con el padre Jacobo de Testera para que fuera entregada al papa Pio V en 1580.
Frente al afán destructor por parte de personajes como Fray Juan de Zumárraga que ordenó la total destrucción de los símbolos aztecas, surgieron actitudes de rescate y conservación de lo que constituía el legado de la cultura nahua. Estas actitudes formaron dos frentes, por un lado lopropios nativos de lengua náhuatl, deseosos de no perder su propia memoria; por otro algunos religiosos interesados en conocer el pensamiento y las antiguas tradiciones indígenas.
Entre estos religiosos se encuentra Fray Benardino de Sahagún que motivado por la destrucción de los libros se preocupó por el recogimiento de toda la información anterior con fines muy concretos: conocer la religión antigua, registrar los logros culturales de los nahuas y elaborar un acervo escrito que sirviera como base de un futuro vocabulario.
Para realizar el libro, Sahagún recurrió a la indagación directa entre los nativos mexicanos, concentrándose en la región central de México. Por ello, algunos antropólogos (especialmente los mexicanos) reclaman para el fraile franciscano el ser uno de los antecesores de la moderna etnografía. De hecho, se trata de una copia de materiales originales que se han perdido, tal vez destruidos por las autoridades españolas que confiscaron, posteriormente, los manuscritos de Sahagún. Los materiales originales fueron los registros de conversaciones y entrevistas con indígenas en las poblaciones de Tlatelolco, Texcoco y Tenochtitlán, además de informes de los estudiantes indígenas trilingües formados por el fraile en el Colegio de Santa Cruz de Tlatelolco (ubicado en la actual ciudad de México). Estos alumnos fueron Antonio Valeriano, oriundo de Azcapotzalco; Antonio Vejarano, de Cuahuhtitlán; Martín Jacobita, de Tlatelolco; Pedro de San Buenaventura y Andrés Leonardo, también oriundo de Tlatelolco
Todos los informantes de Sahagún habían pertenecido a la élite mexica. La indagación del monje franciscano comenzó en el mismo período en que estuvo a cargo de la institución que él mismo había fundado en 1536. Entre 1539 y 1558, Sahagún sirvió como misionero en lo que actualmente son los estados de Puebla e Hidalgo. En Tepeapulco (actualmente en el estado de Hidalgo), sitio al que llegó en 1558, Sahagún colectó otras informaciones con las que enriqueció el texto que había venido redactando desde 1547 y que habría de convertirse en el texto definitivo, con el nombre que lleva.
El propósito de Sahagún al escribir su texto era el dar a conocer entre sus colegas misioneros algunos de los aspectos de la cultura y la historia de los pueblos del altiplano centralde México. Lo anterior debía proporcionarles a los evangelizadores algunas herramientas para conocer mejor algunas situaciones a las que podrían enfrentarse en su intento por ganar adeptos para la Iglesia Católica entre los naturales de América. En un pasaje de su texto, Sahagún escribió:
..."puesto que los predicadores y confesores médicos son de las almas, para curar las enfermedades espirituales conviene que tengan experiencia de las medicinas y de las enfermedades espirituales: el predicador, de los vicios de la religión [mesoamericana] para enderezar contra ellos su doctrina, y el confesor para saber preguntar lo que conviene, y saber entender lo que dijeron tocante a su oficio. Para predicar contra esas cosas, y aun para saber si las hay, es menester saber cómo las usaban [los indios] en tiempo de su idolatría."
El códice está inspirado en obras enciclopédicas anteriores, de las cuales habría tenido conocimiento el autor cuando estudió en Salamanca: La Historia de los Animales y Las partes de los animales de Aristóteles o la Historia Natural de Cayo Plinio.

Fundamentalmente, este códice es un texto en lengua náhuatl, español y latín. Este texto está escrito en náhuatl en el lado derecho del códice. Secciones de este texto fueron traducidas al español, y escritas en la columna de la izquierda. Sin embargo, muchas partes del texto no se tradujeron y algunas fueron resumidas en su traducción. El Códice tiene alrededor de 1800 ilustraciones realizadas por indígenas tlacuilos con técnicas europeas. Algunas de las traducciones al español fueron censuradas o reescritas po r Sahagún.
Según indicaciones del propio Sahagún en el prólogo del libro IX, el texto manuscrito de la Historia general o el llamado Códice Florentino estaba formado por doce libros repartidos en cuatro volúmenes. La obra, actualmente, la componen sólo tres volúmenes, lo que hace suponer una encuademación posterior en la que se perdió la portada y con ella el título, y en la que se añadió la numeración, pues esta no es original.
La estructura del códice, el desarrollo de los escritos y capítulos sigue un orden jerárquico. Este orden comienza con la descripción de los asuntos divinos, continua con los humanos y termina con los animales, vegetales y minerales. 
Los Libros I, II y III tratan de lo divino: 
Libro I , que trata de los dioses que adoraban los naturales de Nueva España. 
Libro II Trata del calendario, fiestas y ceremonias, sacrificio y solemnidades. 
Libro III. Del principio que tuvieron los dioses. 
Los libros IV ,V ,VI y VII tratan sobre asuntos del cielo. 
Libro IV. De la astrología judicataria o arte de adivinar para saber que días eran afortunados y cuales no. 
Libro V Pronósticos para adivinar el futuro. En él Sahagún se adentra en el conocimiento de las creencias populares, las supersticiones o el empleo de seres vivos con fines adivinatorios o como amuletos en sí mismos.
Libro VI. De la retórica y filosofía moral y teología de la gente mexicana y cosas curiosas tocantes al uso de la lengua y virtudes morales. 
Libro VII. Astrología y filosofía natural. 
En los libros VIII, IX y X trata de los hombres manteniendo, igualmente, un sistema jerárquico: 
En el Libro VIII que trata de los reyes y señores y formas de gobernar expone la historia de diferentes ciudades, Tenochtitlán, Tlatelolco, etc. 
En el libro IX. De los mercaderes, expone el sistema mercantil nahua.
En el Libro X. De los vicios y virtudes de la gente de allí. Y de las enfermedades y partes del cuerpo. 
El libro XI agrupa el estudio de la naturaleza. Se intitula De las propiedades de los animales, aves, peces, árboles, hierbas, flores, metales y piedras, y de los colores. 
Finalmente en el libro XII, que trata sobre la conquista de la ciudad de México.
En cuanto a otras versiones de la obra,existe una versión solamente en español del documento de Sahagún. Esta copia fue llevada a Europa en 1580 por Rodrigo de Sequera, y es también conocida como el Manuscrito Sequera. El texto en lengua española fue la base para la Historia General de las cosas de la Nueva España, que se conserva en la Biblioteca Laurentina de Florencia. De hecho, este es el nombre que se le dio al manuscrito una vez que se preparó para su primera edición. Los nombres con que también se conoce a esta obra son posteriores a esta edición y corresponden más bien a los originales manuscritos.
Por otra parte, el Códice Matritense es una copia y compilación de las mismas fuentes del Códice Florentino, correspondiente al material recopilado en Tlatelolco y Texcoco, en lengua náhuatl. Consta de cinco libros, e incluye 175 ilustraciones. Es una traducción fuertemente censurada del Códice Florentino hecha por el propio Sahagún a solicitud de las autoridades españolas. Los dos códices se encuentran en la Biblioteca del Palacio Real y el Museo Real de Historia, en Madrid. Otros nombres incluyen los Códices Matritenses y el Códice de Madrid (que no debe confundirse con el Códice de Madrid Maya). Una versión corta de este documento, titulada Breve compendio de los soles idolátricos que los indios desta Nueva España usaban en tiempos de su infidelidad, fue la que se envió al Papa Pío V.

CODEX MAGLIABECHIANO
Este códice fue creado a mediados del siglo XVI. Se llama así al más representativo de un conjunto de códices conocidos como el Grupo Magliabechiano, que incluye entre otros al Codex Tudela y al Codex Ixtlilxochitl. Formado por 92 páginas es casi un glosario de elementos religiosos y cosmológicos: Deidades, ritos religiosos indígenas, costumbres y creencias religiosas.
Basado en otro códice desconocido que se supone ha sido el prototipo que dio origen a este grupo de códices, se llama así en honor al célebre y muy peculiar personaje Antonio Magliabechi, coleccionista de manuscritos del siglo XVII y que actualmente se encuentra en la Biblioteca Nacional Central de Florencia. Escrito en castellano, el texto y dibujos ocupan ambas partes de cada página.

CODEX COZCATZIN
El Codex Cozcatzin es un manuscrito de 18 hojas (36 páginas) de papel que data de 1572, aunque la fecha no se sabe con total certeza y pudo haber sido escrito algunos años después. En su mayoría pictórico, tiene descripciones en Castellano y nahuatl.
La primera sección del Códice contiene una lista de los terrenos cedidos por Itzcóatl en 1439 y es parte de una queja en contra de Diego Mendoza, Vicerrey de Nueva España. El resto de las páginas son un listado con distinta información histórica y genealógica centrada en Tlatelolco y Tenochtitlan. La última página son distintas descripciones astronómicas en castellano.
El nombre del Códice se debe a Don Juan Luis Cozcatzin, quien aparece en el Códice como «alcalde ordinario de esta ciudad de México». Actualmente se conserva en la Biblioteca Nacional Francesa en París.

CODEX OSUNA
Conjunto de siete documentos separados y creados en 1565 como evidencia contra el gobierno de Luis de Velasco (1563-1566) por parte de Jerónimo Valderrama. En este Códice los íderes indígenas reclaman la falta de pago de diversos bienes y servicios para distintos trabajos realizados por su pueblo, incluyendo la construcción y el servicio doméstico. El códice fue originalmente sólo pictórica. Descripciones y detalles náhuatl fueron introducidos en los documentos durante su examen por las autoridades españolas, y así se añadió una traducción del español del náhuatl.

CODEX AUBIN
Este Códice narra la partida de los Aztecas desde Aztlán durante el primer periodo de la conquista española, finalizando en 1607. Mezcla de pictórico y tetual, consta de 81 hojas y fue posiblemente empezado en 1576 y que fuese Fray Diego Durán quien supervisara su preparación. De hecho en 1867 fue publicado como «Historia de las Indias de Nueva-España y isles de Tierra Firme » citando a Durán como su autor.
Entre otros temas, el Códice tiene una descripción nativa de la masacre en el templo de Tenochtitlan del 21 de mayo de 1520. El también conocido como « Manuscrito de 1576 » se conserva en el Museo Británico en Londres. Una copia del original se guarda en la Biblioteca de la Universidad de Princeton, dentro de la colección Rob ert Garret.

CODEX IXTLILXOCHITL
El Códice Ixtlilxochitl, es uno de los más tardíos ya que fue creado en el siglo XVII. Incompleto, contiene entre otros, un calendario de los festivales y rituales anuales celebrados por el Azteca teocalli en el año. Cada uno de los 18 meses esta representado por un dios o un personaje histórico.
Escrito en castellano, el Códice tiene 50 páginas en un total de 27 hojas separadas con 29 dibujos. Deriva del mismo original que el Códice Magliabechiano. Su nombre proviene de Fernando de Alva Cortés Ixtlilxochitl, um miembro de lal familia gobernante de Texcoco. El Códice se conserva en la Biblioteca Nacional Francesa en París. 

LIBELLUS DE MEDICINALIBUS INDORUM HERVIS
El « Pequeño Libro de las Hierbas Medicinales de los Indios » que sería su traducción al castellano, es un manuscrito que describe las propiedades de varias plantas usadas por el pueblo Azteca.
En 1536, Antonio de Mendoza fundó en el Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco una escuela para los hijos de indígenas nobles y caciques. Ahí se educaban y aprendían latín, castellano, náhuatl, lógica, filosofía, aritmética y música .
En 1552, el Prior del Colegio de la Santa Cruz, el padre Santiago Jacobo del Grado, ante las críticas condiciones, tuvo la idea de solicitar sutilmente al Rey de España ayuda económica para el Colegio. Se pensó en algo que recomendara a los indígenas y el Rey pudiera apoyar nuevamente al centro.. El resultado fue un manuscrito bellamente ilustrado, con una caligrafía digna de un hábil escribano y un contenido ordenado de acuerdo a las reglas de la medicina europea del siglo XVI. Era costumbre que cuando se enviaba un documento a España, se dejaba en México un ejemplar y en el caso del Libellus, o no fue así o se ha perdido. Es interesante mencionar que Libellus está ofrecido a Fran-cisco de Mendoza, hijo del primer Virrey, ya que en la dedicatoria puede leerse:
..."Pues no creo que haya otra causa que con tal instancia pidas este opúsculo acerca de las hierbas y medicinas de los indios que la de recomendar ante la Sacra Cesárea Católica y Real Majestad a los indios, aun no siendo de ello merecedores"...
Sin embargo el Hijo del Virrey no pudo ver terminada la obra ya que partió al Perú en 1551 y el Libellus fue terminado el día de la festividad de María Magdalena julio 22 de 1552.
Aunque el manuscrito llegó a España, no se sabe ni cuándo ni cómo. Sin embargo, El Papa Urbano VIII envió a España, en 1624, a su sobrino el Cardenal Francesco Barberinni como Nuncio Apostólico. Aficionado a los libros, Barberinni atesoró manuscritos y se llevó o adquirió el Libellus . El Libellus formó parte de la colección Barberinni con el catálogo: Barb lat 241. En la biblioteca del Castillo de Windsor, hay una copia del Libellus con el escudo de armas de Cassiano del Pozzo. Del Pozzo, secretario particular, y consejero del Cardenal Barberinni tenía una colección privada de obras curiosas. Del Pozzo obtuvo una copia de los manuscritos de Francisco Hernández (médico de Felipe II que en su día realizó la primera traducción al castellano de la Historia Natural de Plinio) y se sabe que buscó materiales sobre las Indias en el Escorial, todo hace pensar que Del Pozzo conoció el Libellus 
No es posible saber si Del Pozzo hizo una copia para sí antes de que Barberinni tuviera el Libellus o la copia se hizo después . Lo cierto es que el Libellus se copió en el siglo XVII y la réplica fue adquirida más tarde por Jorge III. Aunque existen 3 marcas de otros dueños, no es posible adjudicarles ni fecha ni nombre. El rastro del Libellus se pierde durante los casi 3 siglos que reposó en la biblioteca Barberinni, le quedaron como recuerdos, fragmentos de etiquetas en el lomo y en la primera hoja de guardas. En 1902, el Libellus fue adquirido por la Biblioteca Vaticana 
Existen muchas interrogantes sobre el libro y sus autores, de lo que no hay duda es que Martín de la Cruz y Juan Badiano, por lo menos, fueron promotores importantes para la elaboración del Libellus . Del primero no se sabe si sabía escribir y hablar latín y castellano y del segundo en el Libellus el mismo declara ser el traductor al latín:
..." Fin del libro herbario que puso en latín Juan Badiano, por raza indio, por nacimiento nativo de Xochimilco "...
Ni de uno ni de otro aparece mencionado en ningún otro documento de la época, así pues su origen no deja de ser puras especulaciones.
Sin embargo, por todo lo anterior sabemos que no fue escrito en latín clásico, así que es posible que el original estuviese en castellano o como todo parece apuntar, en nahuatl. 
Por último indicar que el manuscrito tiene 70 hojas y sus dimensiones son 206 x 152 mm. Varias hojas están en blanco: la primera,de guardas, la tercera, cuarta, quinta y vigésimo tercera además de las seis últimas.

CODEX BORGIA
El Códice Borgia o Codex Yoalli Ehecatl es un manuscrito sobre rituales adivinatorios que se cree fue escrito antes de la conquista española cerca de la actual ciudad de Puebla. Existen un conjunto de códices llamado “el Grupo Borgia" de los cuales, este es su máximo representante.
El códice está escrito sobre piel animal formando 39 hojas de forma cuadrada (27x27 cm), con un total de 11 metros, por ambas caras formando 76 páginas. El Códice ha de leerse de derecha a izquierda.
El Códice coge el nombre del Cardenal Stefano Borgia quien tuvo el manuscrito hasta que fue adquirido por el Vaticano. Su historia es corta y desconocida: posiblemente fuera traido a Europa (¿Italia?) en los primeros años de la conquista española y fue olvidado hasta que en 1805 fue redescubierto por Alexander von Humboldt entre los bienes del Cardenal. El manuscrito se conserva en la Biblioteca Apostólica del Vaticano.

CODEX SELDEN
El códice Selden es un manuscrito pictórico mexicano perteneciente a la cultura mixteca. El códice es un registro de la genealogía y dinastías de Jaltepec desde el siglo X hasta el siglo XVI. 
El códice Selden es en realidad sólo el fragmento de un documento de extensión mucho mayor. Es uno de los seis códices mixtecos considerados de tradición prehispánica que sobrevivieron a la Conquista de México. Ya que, a pesar de que fue completado después de la llegada de los Españoles al área mixteca, es considerado prehispánico por no tener ningún tipo de influencia española. Se cree que el Códice pudo ser elaborado por la comunidad de Jaltepec en el valle de Nochxtlán del sur para la presentación  a las autoridades españolas e indias con respecto a una disputa sobre un pueblo dominado.
El códice perteneció al jurista y anticuario inglés John Selden, quien al morir en 1654 dejó su colección de libros y manuscritos a la Biblioteca Bodleian de la Universidad de Oxford. No se sabe cómo llegó a sus manos.

CODEX LAUD O LAUDIANUS
El códice Laud o códice Laudianus(registrado como Ms. Laud Misc. 678, en la Bodleian Library de Oxford) es un importante manuscrito del siglo XVI nombrado en honor de William Laud, arzobispo británico que fue dueño de este antiguo códice mexicano. Forma parte del grupo Borgia, y es un manuscrito principalmente pictórico que consta de 24 hojas (48 páginas), originario del centro de México, que data de antes de la conquista española. Está incompleto, ya que parte de este no ha sido hallado.
Es similar en su contenido al códice Bodleiano y al códice Borgia. Fue publicado (con una "introducción" por C.A. Burland) en el volumen XI de Códices Selecti de la Akademische Druck-u. Verlagsanstalt, deGraz.
El códice es un texto acerca del tonalpohualli, el calendario ritual mexica. Parte del contenido incluye los simbolos de los días del mes mexica, como Quiáhuitl (izquierda) y Ácatl (derecha).
BIBLIOGRAFIA Y REFERENCIAS
María Castañeda de la Paz. La Tira de la Peregrinación y la ascendencia Chichimeca de los Tenochca.
Wikipedia (versión inglesa)
Manuel Barbero Richart. CÓDICES ETNOGRÁFICOS: EL CÓDICE Florentino. EHSEA, N' 14/Bnero-Juno 1997. pp. 349-379
Juan Francisco Sánchez Ruiz, Valentín Islas Pérez y otros autores: El Libellus de Medicinalibus Indorum Herbis, un legado farmacéutico del Colegio de la Santa Cruz de Tlatelolco. Revista Mexicana de Ciencias Farmacéuticas. Número 005, volumen 38. Asociación Farmacéutica Mexicana A. C., pp. 30-36.
Frances F. Berdan, Patricia Rieff Anawalt. The Essential Codex Mendoza. University of California Press, 1997
http://www.pinturayartistas.com/wordpress/wp-content/uploads/2008/03/arte-azteca/codice-laud-aztecas.jpghttp://www.library.arizona.edu/exhibits/mexcodex/images/jpeg/seld07.jpghttp://www.latinamericanstudies.org/aztecs/aubin-1.jpghttps://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/2/29/Codex_Osuna_Triple_Alliance.JPGhttp://www.famsi.org/spanish/research/pohl/jpcodices/selden/index.html
http://www.todolibroantiguo.es/libros-raros/codices-aztecas-codex-boturini-mendoza-florentino-magliabechiano-tira-peregrinacion.html
https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/a/aa/CodexMendoza01.jpg
https://arnulfo.files.wordpress.com/2012/01/boturini_codex_folio_3.jpg
https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/7/71/Centro_america,_bernardino_de_Sahagún,_historia_general_de_las_cosas_de_nueva_españa,_1576-77,_cod._m.p._220.JPG
https://www.erowid.org/library/books/images/codex_magliabechiano.jpg
https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/2/2f/Codex_Cozcatzin.jpg/440px-Codex_Cozcatzin.jpg
https://lh3.googleusercontent.com/-dD0S6CTeYgo/VXewS7rUGPI/AAAAAAAAF9w/oz20GKcdZIQ/w1399-h800/Codex%2BAubin.jpg
http://www.elefantesdepapel.com/wp-content/gallery/Ixtlilxochitl/Ixtlilxochitl-18.jpeg
http://i0.wp.com/limulus.mx/wp-content/uploads/2014/10/limulus_Libellus_Medicinalibus_Indorum_Herbis_MNA.jpg
https://s3.amazonaws.com/classconnection/328/flashcards/1185328/jpg/codex_borgia_(lacambalam__2002)-150D82D442D201A1025.jpg

viernes, 16 de noviembre de 2018

LA MEDICINA Y LA FARMACIA EN EL MUNDO ÁRABE



Los orígenes, expansión y consolidación del mundo árabe aparecido subsiguientemente a la muerte de Mahoma, constituyen un tema que excede  a mis  conocimientos y que no atañe (en principio) a la materia que voy a tratar, el caso es que durante los siglos VII y VIII, diversas tribus árabes, cuyo factor común fue la religión Islámica, se extendieron desde la Península Arábiga por el norte de África y cruzando el Estrecho de Gibraltar llegaron hasta los Pirineos, mientras por el este, partieron desde Oriente Medio y Persia y llegaron hasta la India.
Una vez consumada la ocupación bélica, los invasores árabes respetaron la cultura de cada pueblo que habían conquistado, asimilándose a ella. Esta permisividad y respeto por lo que hoy llamaríamos la población civil, y por su cultura, aunque no por su religión, pues en la mayoría de los casos se les obligó a abrazar el Islam, dio como resultado la riqueza intelectual y el esplendor económico desarrollado en apenas 100 años, bajo el dominio de los Califas.  
En las tribus que poblaron la península Arábiga antes de la llegada de Mahoma, (nacido entre el 570 y el 580 y muerto el 8 de junio del 632) se practicaba una medicina pretécnica con sus consabidos componentes de ignorancia, superstición y remedios empíricos. Pero, desde los primeros tiempos de expansión del Islam, los árabes tomaron ciudades griegas, sirias y persas, como Alejandría, Nisibis y Gundishapur, lo que les permitió entrar en contacto con lo mejor de la cultura de esa época, y ellos no sólo no las destruyeron sino que increíblemente receptivos, las asimilaron y "arabizaron" su saber. 
Los Califas se asentaron en las ciudades conquistadas, protegiendo su cultura, las engrandecieron y las dotaron de instituciones culturales: una Academia, una Mezquita y una Escuela de Medicina. Las Academias de Bagdad, Samarcanda, Damasco y Basora, fueron creadas entre los siglos IX y X, mientras que las españolas de Córdoba, Toledo, Sevilla y Murcia, se crearon más tarde, entre los siglos X y XI. Bajo sus Califas, en ellas se tradujeron y divulgaron obras de Hipócrates, Dioscórides, Platón, Aristóteles, Euclides, Ptolomeo, Galeno, Alejandro de Trelles, Pablo de Egina. La creme de la creme. También se tradujeron obras asirías y persas; y dos tratados indios: el Susruta y el Characa, auténticas recopilaciones del saber de este pueblo escritas hacia el siglo V después de Cristo. En ellas también se hicieron avanzar espectacularmente la alquimia, la astrología, la farmacia y las matemáticas.  
En Bagdad, en el siglo IX se creó una "Casa de la Sabiduría" en donde se centralizó toda esta inmensa labor de traducción y por consiguiente de recopilación de conocimientos. Al lado se construyó un hospital en el que médicos árabes y de otras partes del mundo aprendieron y practicaron la medicina técnica griega. La primera farmacia que conocemos como tal, se estableció en este centro.  Se sabe de dos de sus médicos: MESUE que fue su director, y a su discípulo HUNAIN, quien siguiendo la medicina de Galeno escribió su obra más importante la ISAGOGE, que más adelante será traducida al latín y se convertirá en texto médico fundamental en las universidades medievales cristianas.
La escuela de Hunain tradujo todo el Corpus Hipocrático, así como obras de Galeno, Dioscórides, Oribasio y Pablo de Egina. Solamente Hunain escribió mas de un centenar de obras, la mayoría de temas médicos. Por este trabajo de traductor y de autor se le considera el gran "recopilador" del saber grecorromano, de manera que, gracias a la difusión de sus obras, el mundo cristiano medieval tendrá acceso a estos conocimientos, que habían sido "censurados" unos siglos antes por los primeros cristianos. 
En el siglo IX , también vivió Serapión el Viejo, quien reunió en su obra, substancias medicamentosas procedentes del mundo griego y arábigo, especificando formas de preparación de medicamentos con ellas, su conservación y posibles falsificaciones; cita el semen contra. También su obra fue traducida al latín.


RHACES nació en Raii ( Persia) en el siglo IX; fue profesor de medicina en la escuela médica de Bagdad, muy meticuloso en su trabajo, escribió un tratado de medicina, el "Liber medicinallis ad Almansorem", también muy influenciado por Galeno, en el que trata de la preparación de medicamentos; un Antidotario; y una descripción de drogas y compuestos químicos usados en farmacia como sales de nitro, sulfatos de hierro y cobre, cloruro de mercurio. Fue la primera gran figura de la medicina árabe y sin duda su mejor clínico. Tuvo un interés particular por las formas farmacéuticas, recomendando las píldoras como manera de administrar medicamentos de forma agradable y eficaz.
Hacia los años 880, Rhazes, en una visita que hizo a Bagdad, se nos cuenta que se en­contró un viejo boticario que le fascinó con sus historias de medicina y enfermedades. Rhazes decidió estudiar medicina, acabando como jefe del mayor hospital de Bagdad. Se le atribuye al haber distinguido claramente por primera vez la viruela del sarampión.
Rhazes, como Geber, describió tan me­ticulosamente sus experiencias que químicos modernos pueden repetirlas perfectamente para verificar su trabajo. Preparó lo que hoy se conoce como «escayola de París», por ejemplo, describiendo su utilidad para esca­yolar huesos partidos y mantenerlos unidos.
También estudió y descubrió el antimonio metálico.
Compartió con Aristóteles  el placer de clasificar y, según se cree, fue el primero en dividir la totalidad de las sustancias en los tres reinos: animal, vegetal y mineral. Tam­bién fue un importante escritor de temas mé­dicos, describiendo cuidadosamente enfer­medades como viruela y sarampión.
Siguió la corriente de Geber sobre el mer­curio y el azufre como los dos principales ingredientes de toda sustancia sólida, a los que añadió la sal como un tercero elemento.
Mientras tanto, en Córdoba (España), la dinastía omeya había fundado un Califato que durante los siglos X y XI alcanzó su máximo esplendor, convirtiéndose en el foco principal de la cultura árabe en ese momento. El primer médico cordobés importante fue ABULCASIS. Gran cirujano, mejoró sensiblemente el instrumental quirúrgico llegando a utilizar tenazas, trépanos, bisturís, sondas, éspeculos, etc ... Su "Liber Servitoris" está dedicado a la química medicinal, y también será muy estudiado por los farmacéuticos cristianos de siglos posteriores.


AVICENA fue filósofo, teólogo, astrónomo, político, escritor, comilón y mujeriego: también, por supuesto, médico. Fue un hombre de una memoria prodigiosa, brillante y polémico, de manera que estuvo varias veces en la cárcel a lo largo de su vida, circunstancia que aprovechó para escribir algunas de sus obras más importantes. De todas estas, la que más sobresale es su CANON MEDlCINAE. En ella se aprecia la influencia de Dioscórides y sobre todo de Galeno, así como de la medicina india. Este Canon consta de 5 libros, divididos en disciplinas, tratados, secciones y capítulos. De los 5 tomos del Canon, 2 se dedican al trabajo del farmacéutico: el 2° a los simples medicinales, y el 4° a los compuestos; en ellos se contiene una relación completísima de medicamentos, normas de preparación de estos y un tratado sobre venenos. Nombra medicamentos de procedencia persa, india y griega. Introduce el dorado y plateado para las píldoras. Entre los simples, nombra la Kamala y el café. El canon de Avicena fue traducido al latín en el siglo XIII, convirtiéndose en un texto fundamental para el farmacéutico hasta el siglo XVIII. Durante estos 5 siglos fue considerada la figura más importante de la medicina, después de Galeno. Durante los siglos XII y XIII, en Córdoba vivieron tres médicos importantes: Avenzoar, Averroes y Maimonides. 



AVENZOAR fue clínico, terapeuta y dietista.Médico hispanoárabe. Su criterio ideológico es de clara orientación empírica, que contrasta con el dogmatismo de casi todos los médicos árabes. Escribió tres obras: un tratado de terapéutica e higiene, un tratado de dietética y el Libro que facilita la terapéutica y la dieta, redactado a petición de Averroes.



AVERROES, como filósofo, intentó acomodar el pensamiento de Aristóteles dentro de la filosofía del Islam. Cómo médico, nos dejó una obra fundamental, también influenciada por Galeno, el LIBER UNIVERSALIS DE MEDICINA o COLLEGET. Con una personalidad inmensa y muy discutida, fue el primero en observar que una persona que había pasado la viruela, y había sobrevivido a la experiencia, no volvía a pasarla jamás por segunda vez.
Desde la perspectiva de nuestra historia cultural, Averroes ha soportado un olvido de siglos por prejuicios religiosos y políticos, afortunadamente ya superados, como tantos otros pensadores musulmanes y judíos de la España medieval. Y, sin embargo, pocos como él han hecho del suelo hispano un punto de referencia obligado en la historia de la filosofía y de la ciencia. Como han escrito los expertos arabistas, “Averroes es posiblemente el español que mayor influjo ha ejercido a lo largo de la historia sobre el pensamiento humano.
En otros aspectos más cercanos a este tema la obra médica de Averroes, aun a pesar del precedente de Avicena, gozó de una gran difusión hasta el Renacimiento, a la vez que se hicieron de sus textos diversas versiones al hebreo y al latín.
En los textos médicos de nuestro sabio podemos hacer dos apartados: los textos que el autor andalusí redactó con el fin de comentar a Galeno, Aristóteles y Avicena; y las obras médicas originales del autor.
En el primer grupo se conocen nueve títulos en relación con los Elementos, Temperamentos, Facultades naturales, las Fiebres, Medicamentos simples… de Galeno y un comentario sobre la medicina de Avicena.
En el segundo grupo, el de obras originales, se conocen quince textos entre los que destacan: “Libro sobre las generalidades de la Medicina”, “Aserto sobre los diversos temperamentos”, “Sobre la triaca”, y “Sobre la conservación de la salud”.
Del conjunto de los textos originales redactados sobre materia médica Averroes tocó todos los temas que sobre medicina redactaron los demás médicos árabes más afamados y acaso lo más importante a destacar de los escritos médicos de Averroes sea el hecho de que a través de ellos se pueden conocer mejor los datos extraídos de la obra galénica y aristotélica, de suerte que se nos presenta con un mayor ordenamiento y esquematización que en las mismas fuentes originales.
Averroes quedará para siempre como el arquetipo del sabio y del filósofo como símbolo intelectual de la España islámica. Tal y como afirma el profesor Martínez Lorca...
“no podía ser de otro modo: La Mezquita, en el arte, y Averroes, en el pensamiento, brillan desde hace siglos sobre el cielo de Córdoba como estrellas que no han podido borrar ni la intolerancia ni la barbarie “.



MAIMONIDES,no fue árabe, sino hebreo, y como tal, desde su fe, intentó también asimilar a Aristóteles. Nos ha dejado escritos trabajos sobre toxicología, higiene y dietética. Hombre profundamente ético, en estas obras también quedó reflejada su profunda implicación personal con sus enfermos. Publicó un glosario de términos médicos, y un tratado de venenos.
Como médico, dejó una importante huella en la tradición popular que lo muestra, sobre todo, como un médico a quien se atribuyen milagros que le elevan al nivel de santo y sabio. En medicina escribió un buen número de tratados, como el que dedicó al sultán Saladino, el Tratado sobre los venenos y sus antídotos, al hijo del sultán, Al-Fadl, Guía de la buena salud y la Explicación de las alteraciones.
Sus 10 tratados médicos muestran su humanismo como médico, su énfasis en la medicina preventiva y su visión del paciente como un todo, incluyendo la mente y el cuerpo. Hizo descripciones extraordinarias de hepatitis, neumonía, diabetes, asma y otras enfermedades. Las recomendaciones de Maimónides a las personas de edad avanzada son de particular interés y muy actuales. Recomendaba meriendas pequeñas y más frecuentes, dio importancia a la intolerancia a los lácteos y a la necesidad de alimentarse con fibra. Insistió en la necesidad de actividad física, en especial al caminar, que semeja la recomendación actual de ejercicio de bajo impacto.
El Juramento Médico de Maimónides es reconocido por muchos como lo más cercano al ideal de la profesión médica. En varias universidades del mundo y en todo Israel, los médicos hacen su juramento profesional con este, en reemplazo del tradicional Juramento de Hipócrates: 
“Ahora me dispongo a cumplir la tarea de mi profesión. Asísteme, Todopoderoso, para que tenga éxito en esta gran empresa.
Que siempre me inspire el amor a la ciencia y a sus criaturas.
Que en mi afán no se mezcle la ansiedad de dinero y el anhelo de gloria o fama, pues estos son enemigos de la verdad y del amor al hombre, y me podrían también llevar a errar en mi tarea de hacer el bien a mis semejantes.
Conserva las fuerzas de mi cuerpo y de mi alma para que siempre y sin desmayo este dispuesto a auxiliar y asistir al rico y al pobre, al bueno y al malo, al enemigo y al amigo. En el que sufre, hazme ver solamente al hombre.
Alumbra mi inteligencia para que perciba lo existente y palpe lo escondido e invisible.
Que yo no descienda y entienda mal lo visible y que tampoco me envanezca, porque entonces podría ver lo que en verdad no existe. Haz que mi espíritu esté siempre alerta, que junto a la cama del enfermo ninguna cosa extraña turbe mi atención, que nada me altere durante los trabajos silenciosos.
Que mis pacientes confíen en mí y en mi arte; que obedezcan mis prescripciones e indicaciones. Arroja de su lecho a todos los curanderos y la multitud de parientes aconsejadores y sabios enfermos, porque se trata de personas crueles que con su palabrerío anulan los mejores propósitos de la ciencia y a menudo traen la muerte a tus criaturas.
Cuando médicos más inteligentes y sabios quieran aconsejarme, perfeccionarme y enseñarme, haz que mi espíritu les agradezca y obedezca, pero cuando tontos pretenciosos me acusen, haz que el amor fortifique plenamente mi espíritu para que con obstinación sirva a la verdad sin atender a los años, a la gloria y la fama, porque el hacer concesiones traería perjuicio a tus criaturas.
Que mi espíritu sea benigno y suave cuando camaradas más viejos, haciendo mérito a su mayor edad, me desplacen y befen, ofendiéndome, me hagan mejor. Haz que también esto se convierta en mi beneficio, para que conozca algo que no sé, pero que no me hiera su engreimiento: son viejos y la vejez no es un freno para las pasiones.
Hazme humilde en todo, pero no en el gran arte. No dejes despertar en mí el pensamiento de que ya sé lo suficiente, sino dame fuerza, tiempo y voluntad para ensanchar siempre mis conocimientos y adquirir otros nuevos. La ciencia es grande y la inteligencia del hombre cada vez cava más hondo”.
Además de su obra escrita y del Juramento Médico arriba descrito su nombre perdura en varias escuelas de Medicina, hospitales, bibliotecas y escuelas de todo el mundo. 

En general, los árabes como médicos supieron poca anatomía (no practicaron la disección) y su fuente de información en esta materia fue Galeno, por lo que arrastraron sus errores. Este fue, quizás, su gran fallo. Una excepción: el médico egipcio IBN NAFIS  que fue el primero en descubrir la circulación menor de la sangre, negando la existencia de poros en el tabique interventricular. Pero fueron grandes cirujanos, que dieron un empujón impresionante a la oftalmología y a otras ramas de la cirugía. Bajo sus conocimientos funcionaron grandes escuelas de Medicina en Bagdad, El Cairo y: Damasco y se construyeron grandes hospitales por todo el Islam, de reconocido prestigio en su tiempo donde se prestaba asistencia medica y se impartía la enseñanza de la medicina.


En el siglo XIII nació en Málaga el botánico IBN al BAYTAR que escribió una Gran recopilación sobre las virtudes de los remedios y alimentos simples conocidos" en la que describe 1500 drogas de origen vegetal y 150 de origen animal con su aplicación terapéutica. El compendio más grande de materiales farmacéuticos del mundo árabe. Por esta época ya se habían hecho los primeros jardines botánicos dedicados al estudio de las plantas medicinales. Los árabes introdujeron en España el cultivo del arroz, la alfalfa y del algarrobo. También usaron piedras preciosas y como alquimistas de pro, buscaron su piedra filosofal capaz de convertir los metales en oro, y proporcionar el elixir de la eterna juventud. 
En resumen, a los árabes, la profesión farmacéutica le debe el nacimiento de dicha profesión. El mundo de la botica y de la química que ellos fueron capaces de crear era ya tan extenso, que no podía caber la menor duda de que para moverse con soltura por ellos, era necesaria la especialización.
Entre los años 775 y 785, ya había en Bagdad farmacias de propiedad privada. En el siglo IX, el hospital de Damasco cuenta ya con una farmacia bien equipada, a cuyo cargo están farmacéuticos. A principios del siglo X hay farmacias en Túnez; en el siglo XII, en Sevilla. En 1190, en la farmacia del gran hospital de Marrakech, trabajaban farmacéuticos con formación, integrados en la plantilla del centro como personal sanitario. El hospital contaba con un jardín de plantas medicinales.



ABU AL MUNA KOHEN AL ATTAR, farmacéutico hebreo que vivió en El Cairo, escribió en 1259 ó 1260 un Manual para la Botica, dedicado a su hijo, en el que además de enseñarle los entresijos de nuestra ya complicada profesión, le marcaba las directrices de lo que debería ser su ética profesional. Así le advertía de que la pulcritud era fundamental: balanzas, pesos y medidas debían estar siempre bien limpios, y le recomendaba la limpieza diaria de ellos. El establecimiento debía ser atractivo para el público, estar bien abastecido de medicamentos, y en relación con estos, actuar de manera que los que se estropeasen se debían tirar, y los que se acabasen, reponer. Se debía controlar rigurosamente el inventario, y se debía moderar los beneficios. Como farmacéutico debía observar el deber moral de socorrer al enfermo, aliviar su dolor y recuperar su salud, recomendándole que todo buen farmacéutico "ha de tener profundas convicciones religiosas, consideración para el prójimo, especialmente los pobres y los necesitados y sentido de la responsabilidad. Asimismo ha de actuar con prudencia y ser temeroso de Dios". Este código ético, aparte de tener una gran resonancia a lo largo de los siglos, siendo impreso por última vez en 1932, fue el primer código deontológico de la profesión farmaceútica...

http://file2.answcdn.com/answ-cld/image/upload/w_760,c_fill,g_faces:center,fl_lossy,q_60/v1401061304/ayrjutghggyfvycqwxga.jpghttp://historiadelafarmacia.perez-fontan.com/cap_5.html
http://pioneros.puj.edu.co/biografias/edad_media/560_860/rhazes.html
http://pulse.rs/wp-content/themes/advanced-newspaper-v33/timthumb.php?src=http://pulse.rs/wp-content/uploads/2013/09/ibnsina2.jpg&q=90&w=479&zc=1
http://www.nndb.com/people/643/000097352/avenzoar-1-sized.jpg
http://www.biografiasyvidas.com/biografia/a/avenzoar.htm
http://www.lacerca.com/noticias/julio_virseda/averroes_medicina_hispanomusulmana-23364-1.html
http://www.galenusrevista.com/Maimonides-Medico-de-principes-y.html

jueves, 8 de noviembre de 2018

LA MEDICINA Y LA FARMACIA EN EL SIGLO XVII




Este siglo se va a caracterizar por el triunfo de la experimentación: los científicos van a extraer sus teorías de lo observado durante sus experiencias prácticas; esto les va a llevar a estudiar los diferentes temas en sus fuentes naturales, no a través de trabajos escritos por otros autores, a la vez que definitivamente van a dejar de lado la antigua ciencia y su dogmatismo.
El siglo XVII europeo estuvo lleno de pensadores, que desde un punto de vista puramente intelectual buscaron afanosamente un sistema que les permitiera adentrarse con un orden en el inmenso campo de conocimientos que intuían. Me voy a referir exclusivamente a aquellos cuya metodología intelectual estuvo relacionada con el mundo científico, y a aquellas instituciones particulares u oficiales que surgieron a lo largo de este siglo, y cuyo fin fue propagar el conocimiento de la Ciencia. 


Rogelio Bacon: este monje franciscano vivió entre 1214 y 1294. Pero como fue el primero en recomendar la experimentación personal como fuente de conocimiento, en ver en el experimento el único camino para demostrar la evidencia de los hechos, y en intuir la relación entre el mundo matemático y el de las ciencias naturales, es decir en adelantarse 300 años largos a decir lo mismo que los pensadores del siglo que nos ocupa, me veo en la obligación moral de referirme en primer lugar a él. Incluso usó la expresión "ciencia experimental", aunque en un sentido muy amplio. Algunas de estas ideas le valieron la persecución y la cárcel. 
Su principal contribución al pensamiento moderno consistió en impulsar los métodos de la ciencia experimental en su país, divulgando su método inductivo. Para ello: 
1. Demostró que la forma como hasta entonces se habían obtenido los conocimientos estaba llena de errores.
2. Combatió la tendencia a generalizar sin datos suficientes.
3. Propuso un nuevo sistema de trabajo basado en la inducción: un científico ante una investigación de un tema ha de: I°. realizar numerosos experimentos, 2°. extraer las consecuencias de éstos; 3°. enunciar principios generales de acuerdo con estas consecuencias que aclaren el por qué del fenómeno estudiado. Sus métodos de trabajo encontraron poca influencia fuera de Gran Bretaña. 


Galileo Galilei:Este físico, astrónomo y matemático italiano fue el propulsor de la moderna ciencia física. Galileo partió de la siguiente idea: aplicó el razonamiento científico al estudio de la Naturaleza y sus fenómenos. Para conseguirlo, propuso el siguiente esquema: 
1.Partir de la observación de hechos aislados.
2.A partir de ellos, enunciar una hipótesis que los explique.
3.Comprobar experimentalmente esa hipótesis.
4.Convertir las consecuencias extraídas en ley . "El gran libro de la Naturaleza está escrito en lenguaje matemático".
Fue el primero que se dio cuenta de que para avanzar en el conocimiento de este lenguaje matemático era imprescindible la investigación.
Galileo fue castigado por un tribunal de la Inquisición por afirmar que era la Tierra la que giraba alrededor del sol y no al revés como afirmaba la iglesia para la que resultaba inconcebible que la Tierra, a la que creía el centro del universo, resultara un simple planeta, uno mas de los que giraban alrededor de un astro mucho mayor. Obligado a retractarse públicamente, lo hizo para salvar su vida; sin embargo, completamente seguro del resultado de su trabajo, cuentan las crónicas que inmediatamente después de presentar su retracto, Galileo dijo en voz muy baja: "Y sin embargo, se mueve".


René Descartes:Este filósofo francés fue realmente el iniciador de la filosofía moderna, libre de ideas ocultas y cuya base es el conocimiento humano y la experimentación. En su obra "Reglas para la dirección de la mente" escrita en París, hacia 1628, expuso su interés por desarrollar un método que explicase el avance científico y pudiera ser utilizado en el estudio de cualquier materia científica y lo encontró en lo que él mismo llamó "duda metódica", cuyas reglas básicas eran no aceptar como verdadero nada más que aquello que fuera evidente y simple y descomponer cualquier dificultad en tantas partes como fuera posible. Es decir, viviseccionar las ideas hasta llegar a lo que Descartes llamó la verdad evidente cuyas principales características eran "claridad y distinciori ; a estas ideas las llamó "simples". Pero como las ciencias mas importantes en aquel momento eran las matemáticas, Descartes, impresionado por el rigor y la capacidad sintetizadora de ellas, las tomó como modelo de manera que lo que realmente intentó fue encontrar una idea simple a partir de la cual se pudieran deducir las demás ideas en una cadena deductiva. al modo de una demostración de geometría. Es decir, el "pienso, luego existo" cartesiano. 




Isaac Newton:Este físico y matemático inglés quiso suprimir las hipótesis como base de su sistema cognoscitivo y las sustituyó por el método de elevar a la categoría de Leyes de la Naturaleza el resultado de los cálculos realizados a partir de observaciones particulares y después comprobar experimentalmente las consecuencias de estas leves.
Por este camino descubrió la ley de la gravitación universal. Aunque la fuerza de gravedad ya había sido intuida anteriormente por otros científicos, fue Newton quien desarrolló su formula matemática, quien comprobó que la fuerza de caída de los cuerpos variaba con la altura, y quien demostró que esta caída de los cuerpos era la manifestación de una fuerza que llenaba el Universo. Como consecuencia enunció la ley de la gravitación universal, indicando que cada partícula del universo atrae a todas las demás con una fuerza que varia directamente con el producto de sus masas e inversamente al cuadrado de sus distancias. A Newton le debemos también el cálculo infinitesimal, el binomio y las comprobación de que la luz blanca es la suma de los 7 colores básicos.



El clima de tolerancia y libertad de pensamiento que se vivió durante este siglo entre los hombres de ciencia permitió el nacimiento de las Academias científicas. Estas eran asociaciones de hombres de ciencia cuyo fin específico se concretaba en compartir entre todos ellos los descubrimientos de cada uno de sus miembros. También los descubrimientos de sus miembros se divulgaban entre los demás socios por medio de una revista científica que ellos mismos editaban. La primera Academia de índole estrictamente científica que se fundó fue en Nápoles, en 1560. Su finalidad era el fomento de las ciencias naturales, pero enseguida tuvo que disolverse al ser perseguida por la Inquisición romana. La misma suerte siguió la Accademia dei Lincei, fundada en Roma en 1603 por el príncipe de Chesi, quien la dotó de un museo de Historia Natural y de un jardín botánico; a ella perteneció Galileo. Esta Academia pudo renacer después de un tiempo, y hoy día aún existe. La Academia del Cimento o de Experiencia fue fundada por discípulos y admiradores de Galileo en Florencia., bajo la protección del cardenal Leopoldo de Medicis; esta Academia desapareció a la muerte de su protector.
En Gran Bretaña, fue Francisco Bacon el primero en lanzar la idea de las ventajas que supondría la fundación de asociaciones de este tipo: en su escrito "Nova Atlántida" se refirió a las ventajas que supondría para el avance científico el que cada trabajo individual fuera comentado y compartido por la totalidad de la comunidad científica y a la conveniencia de reunirse todos aquellos que persiguieran el adelanto científico en locales en donde existiesen condiciones para hacer experimentos. En 1645 empezaron a reunirse en Londres un grupo de filósofos para discutir sus ideas; por causas políticas celebraban sus reuniones a puerta cerrada en el Colegio de Gresham. Mas adelante, aprovechando la Restauración de Carlos II, esta asociación se transformó en la Real Sociedad de Londres para el fomento del conocimiento natural. Su órgano literario "Transacciones Filosóficas" fue aprovechado por los hombres de ciencia para dar a conocer a través de esta revista sus experimentos según los iban realizando en sus laboratorios privados.
Francia, desde la primera parte del siglo, algunos científicos se empezaron a reunir privadamente en casa del sacerdote Merssene, con el fin de dar a conocer entre ellos sus investigaciones. A partir de esta iniciativa, las academias se convirtieron pronto en importantes instituciones oficiales, en su mayoría creadas bajo la tutela del cardenal Richelieu. En 1666, se creó la Academia de las Ciencias, que estaba dotada de laboratorios donde los socios podían realizar sus experimentos; de esta manera los demás socios teman un conocimiento práctico de ellos, y no sólo teórico como en el caso de la sociedad londinense.
En Alemania, solo se fundó una Academia y fue de índole muy diferente a las anteriores, pues la "Academia Imperial de los Curiosos de la Naturaleza de Alemania" fue creada para mantener correspondencia entre sus afiliados, siendo los trabajos de estos publicados individualmente; hasta 1670, en que fueron publicadas sus primeras memorias, no tuvo sede social.
En España, aparecieron dos academias: el "Colegio de San Telmo" y la "Real Sociedad de Medicina de Sevilla", fundada por seis médicos y un farmacéutico que en 1697 se empezaron a reunir en tertulias científico-literarias, si bien, no consiguieron que se aprobaran sus estatutos hasta 1700, por lo que la labor de esta Academia se sitúa en el siglo XVIII.
Además de las revistas publicadas por estas academias, aparecieron otras de carácter general como el "Journal des Savants" en Francia (1665), o el "Giornale d'Italia" en 1668.

A lo largo del XVII, se van a producir numerosos descubrimientos científicos que van a facilitar el trabajo de los investigadores; dos de ellos resultaron fundamentales para el mundo de la ciencia y ambos se los debemos al mismo genio; me refiero al microscopio, al termómetro y a Galileo.
Galileo inventó el péndulo y la balanza hidrostática y sacó partido al telescopio inventado por Drebbed, enfocándolo hacia los astros... y hacia los objetos mas pequeños que encontró; así construyó un precursor del microscopio al que llamó "occhialino"; el nombre de "microscopio" se debe a Juan Faber que fue miembro de la Accademia dei Lincei. El nombre de "telescopio" se debe al príncipe de Chesi. Galileo también desempeñó un papel importante en el descubrimiento del termómetro, pues, aunque él nunca nos habló directamente de este aparato, sus discípulos se refieren numerosas veces al "(…) termoscopio ideado por Galileo (…)" y lo describen como un tubo estrecho y abierto por un extremo, rematado con una bola de vidrio por el otro y lleno de aire y que se introducía por el lado del extremo abierto en una vasija que contenía un liquido de manera que éste subía dentro del tubo y luego, sometiendo el sistema al frío o al calor, se podía medir lo que descendía o ascendía el nivel del liquido dentro del tubo. Pero al ser un sistema abierto, las mediciones no eran exactas, ya que influía sobre ellas la presión atmosférica. Primeramente el tubo no tuvo ninguna graduación; con el tiempo se le dio una graduación arbitraria.



El médico italiano Sanctorius ideó varios termoscopios con los que media la temperatura de las manos, el aliento y la boca de sus enfermos. A lo largo de este siglo, estos aparatos se perfeccionaron mucho: se llenaron de alcohol, se fue cerrando el extremo abierto, hasta que Carlos Rinaldini, miembro de la Accademia dei Cimento, propuso adoptar dos temperaturas fijas para graduarlo y eligió el punto de fusión del hielo y el punto de ebullición del agua, que ya Hooke había demostrado que eran constantes. Entre ambos puntos se hicieron unas graduaciones arbitrarias, hasta que en el siglo XVIII se hicieron ya escalas científicas. También en este siglo XVII, Torricelli y Pascal idearon el barómetro, aunque su nombre se debe a Mariotte,



Las boticas,cuyo interior lo conocemos por distintos grabados de la época y en ellos se aprecia la existencia de cosas colgadas del techo, como las que se veían en las boticas del XVI; una separación entre la zona destinada a atender al público y la destinada a la preparación de medicamentos; la presencia, además del boticario, de varios ayudantes que eran estudiantes de farmacia y la aparición de los distintos aparatos, como el termógrafo de Galileo, según éstos se fueron incorporando al trabajo farmacéutico. En estos grabados aparece un motivo religioso, generalmente una imagen del Niño Jesús o del Espíritu Santo.


En cuanto a los medicamentos,la quina fue dada por los indígenas del Perú a los jesuitas, quienes la llevaron primeramente a Italia; después llegó a España, donde fue muy bien recibida e, inmediatamente, incorporada a las farmacopeas, se cree que fue difundida por la condesa de Chinchón, Virreina del Perú, de ahí que fuera conocida con el nombre de "polvos de la condesa". El que fuera un medicamento traído por los jesuitas retardó su uso en la Europa protestante. Se dice que fue aceptada en ese mundo cuando un medico ingles, Talbot, curó con ella de un ataque de malaria al rey inglés Carlos II. La quina acabó definitivamente con la creencia de que Galeno había investigado y descubierto toda la ciencia médica, al tratarse de un medicamento del que no había hablado nunca y, sin embargo, ser muy activo farmacológicamente frente a una enfermedad existente en Europa.
La Ipecacuana era usada por los indígenas del Brasil. El primer europeo que la mencionó fue el jesuita Manuel Tristao. Con ella fue tratado de una disentería el Delfín de Francia, hijo del rey Luís XIV, y futuro rey de este país. La droga le curó y así quedó definitivamente aceptada en Europa.
Bálsamo de Perú y Tolú, raíz de colombo, liquen de Islandia, jalape, coca, te, café, chocolate y tabaco para fumar son productos que ya eran conocidos pero que su uso no se generalizó hasta este siglo. El uso de la digital también es de este siglo.
El tabaco se generalizó entre los españoles que fueron a América, pero su difusión por Europa se debe a británicos y holandeses; esta difusión fue muy rápida y entre todas las clases sociales; el uso que se le dio fue como medicamento, así que se vendía en las farmacias. Sin embargo, su uso fue combatido por el rey Jacobo I y el papa Urbano VIII, quienes, por supuesto, no consiguieron su erradicación.


Surge la lucha en Francia: Paracelsianos frente a Galenistas y el triunfo de los medicamentos quimicos.
Este siglo fue el del triunfo definitivo de la Yatroquímica: los medicamentos químicos de Paracelso fueron ganando adeptos progresivamente en Alemania, en Inglaterra y en el resto de Europa, salvo en España y en Francia, cuyas instituciones médicas, profundamente conservadoras, seguían instaladas en el mas estricto galenismo negándose a cualquier innovación, aunque no sin ciertos problemas. En Francia, este enfrentamiento resultó especialmente conflictivo al darse la circunstancia agravante de que la mayoría de los médicos paracelsianos fueran hugonotes y, por lo tanto, considerados, por sus ideas religiosas, como enemigos del poder establecido. A finales del siglo XVI y principios del XVII la confrontación saltó a la prensa y a los tribunales: los enfrentamientos verbales entre el claustro de la Facultad de Medicina de Montpelier, paracelsiano, y el de la Universidad de París, profundamente conservador y galenista, fueron especialmente feroces; los enfrentamientos escritos entre ambos claustros se tradujeron del latín al francés, al alemán y al ingles, y alcanzaron una gran difusión. El odio llegó a ser tal, que la Academia de Paris durante mucho tiempo se negó a aceptar el ingreso de ningún medico seguidor de las doctrinas de Paracelso, e, incluso, expulsó de su seno a aquellos médicos que las practicaran. La "guerra" llegó hasta los farmacéuticos cuando el rector de la facultad de Medicina de París, Guy Patin, acérrimo enemigo de los medicamentos químicos, intentó que se pusieran de su parte, y que ni los preparasen ni los vendiesen en sus boticas, y, como no lo consiguió, se enfrentó a ellos y les acusó de utilizar en sus en sus preparados medicamentosos sustancias químicas y nuevos fármacos vegetales (concretamente la quina, de la que se declaró su completo enemigo) importados desde América, en contra de la orden dada por la Facultad de Medicina de París. Los boticarios, que tenían el criterio de poder usar toda aquella sustancia medicamentosa que consideraran útil, no aceptaron su intromisión.




En respuesta a la postura de los farmacéuticos, en 1625 se publicó "Le medecin charitable" escrito por el medico Philibert Guibert, en el que se daban formulas muy asequibles en cuanto a su elaboración y su costo, para que cualquier persona se pudiera preparar sus propias medicinas en su casa a base de hierbas compradas en herboristerías. Este tratado de remedios caseros alcanzó gran popularidad y numerosas ediciones, hasta el punto de que Patin afirmó en 1649 que él había arruinado a todos los boticarios de Paris. Sin embargo, los boticarios consiguieron resistir de manera que finalmente el profesorado medico acabo reconociendo la mayor eficacia de los medicamentos de botica frente a los cocimientos caseros. Este cambio también fue favorecido por el hecho de que Luís XIV fuese curado con vino emético, y esta indudable y real cura obligó a los médicos franceses a cambiar su postura hacia los medicamentos químicos.
Como medicamentos químicos se usaron: tartrato de sodio y potasio o medicamento laxativo secreto; sulfato sódico y sulfato amónico o glaubero; sulfato potásico impuro o sal policresta y sulfato potásico fundido o sal prunella; nitrato de plata en barras; quermés mineral o polvos de los cartujos y píldoras perpetuas de antimonio; muchas de estas recetas se transmitieron por herencia de padres a hijos farmacéuticos.
En este siglo se logró aislar la lactosa y se obtuvo el ácido fórmico, tratando hormigas con aceite.
Entre los preparados galénicos sobresalen el electuario lenitivo de sen, la pócima de sen compuesta o bebida vienesa; el láudano de Sydenham; las píldoras escocesas y un sin fin de medicamentos "secretos" como el agua de la vida, de la que se desconoce su composición; el orvilano, mezcla de distintas plantas y de la que se decía que curaba la viruela, la peste y la gota. Moliere la dedicó unos versos. El elixir de Garus estaba hecho a base de tinturas de aloe, mirra, vainilla y canela y paradójicamente cuando fue atacado por la Academia francesa alcanzó una gran difusión hasta el punto de que, a la muerte de su inventor, su viuda gozó de un permiso especial del rey para poder seguir preparándolo. El remedio provenzal contra las fiebres tercianas de efecto termostático; el agua de Rabel y el agua de Alibar.




En esta época el intrusismo en la profesión farmacieutica fue total: los monjes fabricaban medicamentos como el elixir de quina de Fray Cavalieri, o los cosméticos de fray Paladini, ambos muy usados; se puede decir que no hubo monasterio, convento u hospital religioso que no contara con su farmacia, y que estas fueron regentadas por religiosos que no estaban obligados a seguir el plan de estudios obligatorio para los farmacéuticos seglares.
Y también, sobre todo en Francia, fue la época de los clisteres o lavativas, que se llegaron a considerar fundamentales para conservar la belleza de fuera... y la salud de dentro: las damas francesas de alta alcurnia se llegaban a poner hasta tres al día, generalmente de esencia de rosas y agua de azahar, y se sabe que el rey Luís XIII llegó a ponerse 312 lavativas en un año. Los clisteres eran generalmente preparados por los farmacéuticos: un dibujo de su jeringuilla llegó a estar incluido en el emblema de algunas corporaciones de farmacéuticos franceses. Y para mas datos diré que la gente rica tenia su propia jeringuilla, mientras que los menos adinerados alquilaban la suya a la farmacia.
La facultad de Medicina de París, que también los preparaba, llegó a comparar los clisteres como método curativo a la sangría y a las purgas. Se preparaban clisteres purgantes, astringentes, anodinos, alterantes, carminativos... Sobre como eran administrados por los farmacéuticos se han hecho muchas caricaturas, algunas francamente sangrantes, pero, en general, y, aunque eran preparados en las boticas, a la hora de la verdad no eran administradas por los boticarios sino por sus ayudantes o por criados.


En cuanto a los usos y costumbres de la profesion en este siglo.En España, en 1650, Felipe IV dictó una orden para que en todo su reino la farmacia fuera considerada un Arte Científico, en todo igual a la Medicina, eximiéndose por ello a los boticarios de pagar toda contribución gremial de oficios mecánicos o de comercio. Poco tiempo después los boticarios fundan un Colegio de Boticarios de San José, cuya finalidad es ante todo religiosa, aunque como corporación veló por los intereses de sus afiliados. También, en este siglo, el Protomedicato ordena que en los virreinatos americanos solo puedan preparar medicamentos aquellos que sean de origen español.
En Portugal, todavía a lo largo de este siglo, los medicamentos podrán ser preparados por médicos, cirujanos y boticarios.
En Inglaterra, los médicos podían ejercer como boticarios y fue una practica común que tuvieran un ayudante encargado de preparar los medicamentos que ellos recetaban, a la vez que se ocupaba de realizar operaciones de cirugía menor. A principios de este siglo se creó la Sociedad de Apotecarios de Londres, que agrupaba a boticarios y especieros y, mas tarde, apareció la "Society of the Art and Mystery of the aphotecaires of the city of London", a la que pertenecieron sólo boticarios y cuyos miembros fueron los autorizados para preparar, vender, aplicar y administrar medicamentos en Londres y en siete millas a la redonda. Esta sociedad, que en un primer momento fue mal acogida por especieros, químicos -por quitarles ventas- y médicos -porque sus miembros también ejercían la medicina- creó un jardín para el estudio y cultivo de plantas medicinales.
En Alemania el desarrollo de la profesión durante este siglo estuvo bajo el control estatal: hacia 1600, unas doscientas ciudades alemanas poseían ordenanzas regulando la práctica de las oficinas de farmacia en la línea marcada por las directrices dadas en las Constituciones de Federico II.
El ejercicio de la profesión durante este siglo se vio sospechosamente relacionado con una "costumbre" muy extendida entre todas las capas sociales: me refiero a la costumbre de envenenar.
La costumbre de administrar sustancias venenosas a diestro y siniestro estuvo particularmente extendida en Italia (alguien que había sido "italianizado" quería decir alguien que había sido envenenado) y en Francia. Como su Finalidad solía ser acelerar una herencia que no llegaba, al veneno se le llamó "polvos de sucesión". La italiana Teofonia de Adamo se hizo famosa por preparar un líquido sin olor ni sabor a base de arsénico, de excelente aceptación entre las señoras a quienes estorbaban sus maridos, a las que se lo vendía como producto de belleza bajo el nombre de "Maná de San Nicolás de Bari" acompañado de una imagen de este santo. En Francia sobresalió la marquesa de Briuvilliers quien, muy profesional, probaba la eficacia de sus venenos en asilos y hospitales por el procedimiento de repartir comida que los contenía entre los allí acogidos, antes de administrarlo a su padre, a sus hermanos, a algún criado y a su amante. Después de un sonado proceso, en el que se vio envuelto un boticario llamado Glaser, fue condenada. Y como consecuencia de este sonado proceso, una orden religiosa llamada "Los Penitentes de Nuestra Señora" denunció, sin dar nombres, el hecho de que frecuentemente se confesaran personas de haber envenenado o intentado envenenar a alguien, e, incluso, una vez apareció en un confesionario una nota en la que se denunciaba el hecho de que se estaba intentando envenenar a Luís XIV.
A la vista de los frecuentes casos de envenenamiento, en Italia, Francia y Alemania se dictaron una serie de leyes destinadas a controlar la venta de sustancias venenosas por parte de los boticarios.


Viendo el panorama, se entenderá perfectamente la enorme difusión que tuvieron a lo largo de este siglo tres remedios tenidos por absolutamente infalibles contra todo tipo de venenos: me refiero a la Triaca, el Unicornio y la Piedra Bezoar.
La Triaca, atribuida a Andrómaco, medico de Nerón, quien la compuso por primera vez a partir de una formula de polifarmacia creada por el griego Eudemas a la que él añadió la carne de víbora, ha sido, por su fórmula enormemente complicada, el símbolo de la polifarmacia. Su composición varió mucho con las épocas, aunque siempre tuvo entre sus componentes la carne de víbora añadida por Andrómaco, reputada como el más infalible contraveneno. Tenia que ser víbora hembra pero sin huevos, y en sus cualidades influía la edad, el tamaño y el color; otros componentes, casi todos de procedencia oriental, eran el regaliz, la salvia, la goma arábiga, el azafrán, la mirra, ect ...y su importancia, enorme: fue descrita en todas las farmacopeas hasta este siglo. Modernamente, se han hecho estudios farmacológicos sobre sus efectos, llegándose a la conclusión de que la única acción que tenia era la de ser ligeramente antiséptica sobre el aparato digestivo, acción conferida por las sustancias balsámicas que entraban en su composición, pero no era activa contra la peste, la rabia o la sífilis como se creía. Sin embargo, la fe que tenían en ella era tan grande, que si una Triaca no curaba las enfermedades como se esperaba de ella, es que estaba mal hecha.


Durante siglos, la Triaca se preparó en Venecia, desde donde era vendida al resto de los países que la empleaban, hasta que en el siglo XVII, cuando, dados los precios que llegó a tener la Triaca veneciana, los colegios farmacéuticos decidieron hacerla ellos mismos: su preparación constituía todo un ceremonial: primeramente se exponía ante el público sus componentes ricamente adornados y luego era preparada ante las autoridades medico-farmacéuticas del lugar. El colegio oficial de Farmacéuticos donde se había elaborado era el que luego la vendía a sus miembros.
Se conocía como "unicornio" el cuerno procedente de distintos animales reales o imaginarios como ciertas especies de cabras, de caballos fantásticos, o de rinocerontes, sin especificar exactamente de cual se trataba y era considerado efectivo frente a la epilepsia, las convulsiones, o la locura y, sobre todo, como antídoto contra las bebidas venenosas, hasta el punto de que se llegó a creer que un veneno bebido en una copa de unicornio no hacia efecto, razón por la cual la gente importante, es decir, susceptible de ser envenenada con mayor probabilidad, se proveía de ellas aunque tuviera que pagarlas a precios fabulosos. Hoy se sabe que el unicornio era el diente del narval; también fue usado como símbolo de algunas corporaciones farmacéuticas.
La piedra bezoar de origen arábigo, de la que ya se ocuparon Rasis, Avicena y Averroes, también tenia una acción farmacológica y otra como antídoto; su naturaleza era desconocida: unos opinaban que era de origen mineral y otros que era una sustancia animal formada dentro de una cabra, o mas concretamente que se trataba de las lágrimas solidificadas de una cabra que había sido mordida por una serpiente. Hoy día se sabe que eran cálculos formados en el aparato digestivo de ciertos rumiantes. Su fama decayó mucho cuando Ambrosio Paré, cirujano (no era médico) de Carlos IX de Francia, hizo el siguiente experimento: el rey tenia uno al que daba un gran valor y Paré, que no creía para nada en las cualidades de esa piedra, le propuso ensayarla en un condenado a muerte; había por aquellos días un cocinero de palacio condenado a muerte por el robo de algunos objetos de plata, a quien propusieron el experimento. El pobre hombre aceptó, y se bebió su veneno en una copa en la que se había introducido, sujeto por una cadena de oro, el bezoar del rey.... y murió, claro. Después de recuperar su bezoar, se dice que el rey lo echó al fuego.


Otra costumbre de este siglo tan lleno de supersticiones fue el uso de una colección de sustancias de lo mas pintoresco como, por ejemplo:
El ungüento armorum, de los tiempos de Paracelso, servia para curar heridas siempre que no afectasen órganos vitales. Se lavaba la herida con agua y se vendaba; a continuación se aplicaba el ungüento sobre el instrumento causante de la herida día tras día hasta que la herida era curada por los efluvios emanados desde el arma hasta ella.
La munia era una sustancia dura, negra y de aspecto resinoso, obtenida en los primeros tiempos de su uso de preparados resinoso-aromáticos que habían sido exudados por cadáveres embalsamados, sobre todo en el antiguo Egipto; mas tarde, debido a su escasez y gran demanda, se hizo munia con trozos de cadáveres de personas contemporáneas que fueron embalsamadas en el momento de su muerte: evisceradas y rellenas con mirra, acíbar, pez, y betún, envueltas en arpilleras empapadas en trementina y puestas a desecar con calor fuerte hasta que perdían toda su humedad. Era usada contra la gangrena, tisis y se recetó hasta el siglo XIX.
El llamado "mal del rey", en contra de lo que pueda parecer no era una enfermedad, sino un "remedio": la enfermedad era la escrofulariosis y el remedio, que no se sabe como nació, consistía en la costumbre de pedir al rey ayuda contra ella. Shakespeare en su obra “Macbeth” nos describe la ceremonia: el rey se sentaba en la sala de banquetes rodeado de médicos-cirujanos y personajes de la corte, y ponía sus manos sobre la cara del enfermo mientras un capellán decía: "el rey pone sus manos sobre ellos y los cura". Esta ceremonia también se hizo en Francia.



A lo largo de este siglo se publicaron numerosas farmacopeas, bien revisiones de ediciones publicadas en siglos anteriores, como la del “Dispensatorium de Nuremberg”, de la “Farmacopea Augustana de Augsburgo” (1601), del “Códice Farmacéutico de Venecia”; de la “Farmacopea de Ámsterdam”, de la de Londres (en cuya redacción intervino el francés Teodoro Turquet) y de la de París (en cuya redacción participó Francisco de Boé), bien de nueva publicación, siendo muy variable la extensión territorial que cubría cada una de estas ediciones. Numerosas ciudades europeas prepararon } editaron su farmacopea en abierta rivalidad entre ellas, como es el caso de los Países Bajos, donde entre 1638 y 1699 aparecieron publicadas farmacopeas en Bruselas, Utrech, La Haya, Amberes, Gante, Lovaina y Brujas, que solo se consideraban validas para cada una de estas ciudades. En la ciudad de Valencia (España) se editaron dos farmacopeas llamadas "Oficina Medicamentorum", en 1603 y en 1698.
En 1698 apareció el “Dispensatorium Brandenburgicum” válido para todo un principado alemán.



En otros casos las farmacopeas eran únicas para todo un país, como la Farmacopea de Madrid, publicada en 1739 y de obligado cumplimiento para todos los boticarios españoles. La finalidad de estas farmacopeas publicadas bajo el control gubernamental era la intervención en la profesión farmacéutica por parte de las autoridades, garantizando la estandarización en los medicamentos y que los farmacéuticos dispensaran los medicamentos prescritos. En general, eran redactadas por profesionales pertenecientes al Collegium local; solamente la farmacopea de Lieja de 1714 fue redactada por cuatro médicos y dos boticarios. Habrá que esperar hasta 1799, a que aparezca la primera farmacopea redactada solo por farmacéuticos. 



Estas farmacopeas constaban de cuatro partes:
La primera parte titulada "De medicamentis simplicibus" consistente en una lista de simples de origen vegetal, divididos en categorías como raíces, cortezas, hierbas, hojas, flores, frutos, semillas, gomas, resinas, bálsamos, lágrimas y hongos. A continuación solía aparecer otra bajo el epígrafe "Animalia, Eorum Partes, et Excrementa" seguida de la lista titulada "Mineralia, Metalla, Lapides et Salía Terrae". Los simples de origen marino estaban descritos bajo el titulo "Marina".
La segunda titulada "Composita Galenica" donde se describían las aguas destiladas simples, las aguas destiladas compuestas, licores, vinagres destilados, tinturas, elixires, decocciones, jarabes compuestos purgantes, mieles, conservas, electuarios, confecciones laxantes, antídotos y opiáceos, polvos purgantes, polvos aromáticos, píldoras, extractos, trociscos, aceites exprimidos, aceites destilados, bálsamos, ungüentos, emplastos y ceras.
La tercera parte contenía las composiciones químicas: la descripción de un gran número de estos compuestos fue el reflejo de la importancia alcanzada en este siglo por ellos. La mayor parte de estos medicamentos estaban elaborados a base de mercurio, antimonio o azufre.
La cuarta y última parte describía las complicadas fórmulas de polifarmacia, por ejemplo, la Triaca descrita en la Farmacopea de Lieja de 1741 requería sesenta y dos ingredientes.
Además de esta descripción de substancias, las farmacopeas orientaban a los farmacéuticos sobre lo que se esperaba de ellos que supieran, lo que se esperaba de ellos que hicieran y sobre el equipamiento y suministros que debían poseer en sus establecimientos.



Como autores importantes de este siglo debemos considerar a:
Teodoro Turquet de Mayerna: suizo de nacimiento, pasó la mayor parte de su juventud en Paris, donde ejerció como médico y farmacéutico. Enfrentado a los miembros de la Facultad de Medicina de París por haber escrito una obra "Apología del Antimonio" en la que defendía los preparados antimoniales, tuvo que huir a Inglaterra donde llegó a ser médico personal de la casa real y a intervenir en la redacción de la farmacopea de ese país. Como químico trató el hierro con acido sulfúrico y se dio cuenta de que el gas que se desprendía en la reacción era inflamable aunque nunca supo que ese gas era hidrógeno.
Moisés Charás, medico y farmacéutico francés, profesor del Jardín de Plantas de París, también tuvo serios problemas con sus colegas de la facultad de Medicina de París (por sus creencias religiosas) que le obligaron a huir, primero a Inglaterra y, después, a Holanda y a España. Denunciado a la Inquisición de este país y harto de huir siempre por lo mismo, optó por convertirse al catolicismo y así pudo volver a su país natal, donde fue aceptado como miembro de la Academia de Medicina. Sus obras mas importantes fueron "Pharmacopea royale galenique et chimique" y""Tratado de la Triaca".
Juan Scodero, medico alemán, escribió una "Farmacopea medico-química". Aficionado a la medicina astrológica, en esta obra, junto a descripciones de medicamentos químicos, hay clasificaciones astrológicas de plantas.
Francisco de Boé, más conocido como Silvio, autor de una "Opera Medica" en la que describió un gran numero de medicamentos químicos. Seguidor de Paracelso, pensaba que todo lo que se forma dentro del organismo es el resultado de una serie de fermentaciones producidas a partir de los alimentos ingeridos: estas fermentaciones estaban influidas por la temperatura del organismo y por su espíritu vital y determinaban el equilibrio acido-base del cuerpo humano.



La buena salud se establecía cuando la acidez y la alcalinidad se encontraban en las debidas cantidades y en las debidas proporciones. La enfermedad suponía una acrinomia (el exceso de una o de la otra) y el tratamiento consistía en reestablecer el equilibrio por medio de fármacos químicos que poseyeran la naturaleza contraria al sentido en que se hubiera desequilibrado el organismo enfermo. Esto es exactamente el fundamento de la Yatroquímica.
Fue el primero que distinguió entre sangre arterial y venosa y consideró que el color de la sangre arterial se debía al aire obtenido en la respiración.
Angel Sala, italiano que estudió y ejerció la medicina en Alemania. Buen químico, consideraba que el espíritu vitriólico (acido sulfúrico) no era otra cosa que vapor sulfúrico al que se le había quitado algo de aire y observó que distintos espíritus vitriólicos preparados por distintos caminos eran semejantes entre si y por lo tanto de la misma naturaleza.
En toda la literatura de este siglo se pueden apreciar las dos corrientes que existieron: la renovadora, partidaria de las teorías de Paracelso y de los medicamentos químicos, que se extendió desde Alemania a Italia, a Inglaterra y al resto de los países protestantes, y la conservadora, apegada a la vieja medicina galénica, practicada en España y en Francia en donde se erigió como su gran defensora la Facultad de Medicina de París.
Estas dos corrientes no tuvieron una coexistencia pacífica, dado que los seguidores de una y de otra se enfrentaron repetidamente, en muchos casos con verdadera saña, hasta que la evidencia de los hechos consiguió imponerse y los partidarios de la vieja medicina galénica acabaron aceptando su error.


http://www.investigacionyciencia.es/images/19238/articleImageThumbnail.jpg
http://www.yenifelsefe.com/Content/UserFiles/List/big/roger-bacon_2980_18-45-22.jpg
http://multimedia.catalunya.com/mds/multimedia/11149/F1
 http://historiadelafarmacia.perez-fontan.com/cap_10.html
https://image.jimcdn.com/app/cms/image/transf/dimension=820x10000:format=jpg/path/se556af957515d5d4/image/i8c459dfcecdfbc31/version/1386512112/image.jpg
https://s3.amazonaws.com/s3.timetoast.com/public/uploads/photos/8913776/14556027_1666348973678027_1069389226_n.jpg?1475279648
https://s3.amazonaws.com/s3.timetoast.com/public/uploads/photos/9579826/galileo-pendulo.png?1487104840
http://static.primorske.si/foto/lowres/GnWeb/SANTORIO.jpg
http://farmaciamarcos.es/wp-content/uploads/2013/01/L1120344-grabado-laboratorio-fondo.jpg
https://s-media-cache-ak0.pinimg.com/564x/a5/4f/0e/a54f0ee318dcee7994ebf4273c63e22a.jpg
http://1.bp.blogspot.com/-JywJ01Ysbgg/VenW6UwYMSI/AAAAAAAAj1s/YRy2JgcyIoQ/s1600/11951750_830198960431250_2908382940574539817_n.jpg
https://f.hypotheses.org/wp-content/blogs.dir/102/files/2015/06/M%C3%A9decine-charitable-4.jpg
https://www.google.es/search?q=elixir+de+quina+de+Fray+Cavalieri&source=lnms&tbm=isch&sa=X&ved=0ahUKEwj5rP_Al9TTAhXFQBQKHVyIDKcQ_AUICSgC&biw=1536&bih=721#imgrc=4K4o9o7ASOMPeM:
http://www.aquilea.com/wp-content/uploads/2015/09/corteza-de-quina1.jpg
http://e04-elmundo.uecdn.es/assets/multimedia/imagenes/2014/06/24/14036022617878.jpg
http://www.fmv-uba.org.ar/comunidad/toxicologia/Publicaciones/Antidotos2.htm
http://farmaciamarcos.es/wp-content/uploads/2013/01/Triaca-Magna-BLANCO.jpg
http://www.ub.edu/museufar/coleccions/env/capsa.jpg
http://www.thehauntedbookshoponline.com/shop_image/product/1718cc.jpg
http://pictures.abebooks.com/SANZ/11732583853.jpg
https://pictures.abebooks.com/2810/md/md7885198256.jpg
https://static.artuk.org/w300/NPG/NPG_NPG_6538.jpg
http://3.bp.blogspot.com/-JRKzCccGwgo/UyN4id3xs8I/AAAAAAAAAI4/DyvXIfNVThg/s1600/g-farmacia.jpg