domingo, 16 de junio de 2019

EGIPTO ANTIGUO,EL PERIODO ARCAICO O TINITA



El Periodo Arcaico o Tinita de Egipto abarca desde las Dinastias I a la Dinastia II. La Dinastia I abarcó desde los años 3050 a.C. hasta 2860 a.C. en el cual el personaje más importante fue Narmer.
Este periodo es una de las épocas mas espinosas y controvertidas de la Historia del antiguo Egipto.El material es insuficiente como para obtener un cuadro acabado de los acontecimientos que se produjeron,el orden sucesorio de los gobernantes del pais es cuando menos incierto y muy discutido aun hoy dia,la identificacion y relaciones existentes (o no) entre sus-nombres-de Horus y aquellos registrados en las Listas Reales nativas y las distintas versiones sobrevivientes de la Aegyptiacade Maneton,todavia resulta debatida.



Dinastías del Periodo Arcaico o Tinita
La Dinastía I (Nagada III C1, 2, 3) (3050-2860 a. C.)
Narmer es uno de los nombres reales más extendidos del Dinástico Arcaico (incluso en Palestina se han encontrado ejemplos). Ha sido considerado como el fundador de la I Dinastía y originó la figura legendaria de Menes.
Está asociado con los comienzos de la fase Nagada IIIc (Dinastía I). Parece que él solucionó el problema de los rivales de Hierakómpolis, aunque la forma en que lo hizo son especulaciones. Por el momento, no hay noticias de victorias militares de Abidos sobre Hierakómpolis, (Nekhen) con lo cual se podría decir que el problema se solucionó de forma pacífica, reconociendo la autoridad de Nekhen con concesiones del rey a las familias locales de gran alcance. Este aspecto de la unificación de Egipto, como otros muchos, sigue investigándose, e irá aclarándose progresivamente con las siguientes Dinastías.
Los ocho faraones de la I Dinastía reinaron en una época de prosperidad. Los reyes de esta Dinastía comienzan a llevar lo que se denomina titulatura o protocolo real tradicional, conferida al faraón en la ceremonia de coronación, que comportaba a partir del Reino Antiguo cinco títulos fijos, que introducían, bien por un solo nombre o una corta frase, variantes para cada faraón. Al menos tres de estos títulos rituales eran utilizados por los faraones de la I Dinastía.


Horus

Títulos en la I Dinastía
1-Nombre de Horus del faraón, inscrito sobre un rectángulo o serekh, imagen del palacio real, con un halcón encima, símbolo del poder real. Se traduce por el Horus X…. Este título lo llevaron los ocho faraones de la I Dinastía.

2-Este segundo título está formado por la frase n(y)swt-bity que se traduce por el que pertenece al junco (swt) y a la abeja (bity), siendo el junco (o la caña) el símbolo del Alto Egipto y la abeja del Bajo Egipto”’, de donde la traducción habitual del título como el rey del Alto y Bajo Egipto. En las inscripciones originales de la I Dinastía este título se emplea solo, de forma absoluta. En época clásica, el título nesutbity precedía al nombre principal del faraón o nombre de nacimiento, que se encerraba en un cartucho, que nunca se encerraba en las dos primeras dinastías.

3-El tercer título del protocolo era el de las Dos Señoras o Nebty, en razón de la lectura probable de los grupos de signos que reunían para escribirlo: el buitre, que representaba a la diosa Nekhbet de el-Kab y la cobra, divinidad tutelar de Dep (Buto), ambos sobre el signo de la cesta neb, que significa señora. Como ambas ciudades estaban, una en el norte y otra en el sur, este título se relaciona, como el de Nesutbity, con los reinos del norte y del sur.


Narmer

Al primer faraón, Narmer, la tradición manetoniana le atribuye de treinta a sesenta años y el haber desaparecido llevado por un hipopótamo, la fundación de Menfis y su templo, el primero, del dios Path. Parece que fundó Cocodrilópolis, la antigua Shedet egipcia.
Su sucesor fue Aha, el combatiente, conocido por numerosos documentos procedentes de Abidos, Saqqara y otros lugares, que le atribuyen campañas contra Nubia y Libia y relaciones con Biblos y el Líbano. De su época se conoce un sacrificio humano ante el palacio real. Su mujer fue la reina Neithotep. a la que se atribuye una gran tumba en Nagada y la regencia de su hijo, Teti. Éste fue un faraón efímero, que sólo duró un año y cuarenta y cinco días, aunque a veces aparece Kenkénes, el Horus Djer de Manetón, Iti en la Piedra de Palermo, cuyo nombre aparece encerrado en un cartucho. De este faraón se conservan dos grandes tumbas, una en Abidos y otra en Saqqara. En la de Abidos se encuentran alrededor 338 tumbas subsidiarias que se supone ocupadas por miembros de la corte sacrificados para acompañar al rey eternamente, principalmente mujeres.
                                                                             Estela de Dyer

Una tablilla de marfil con el nombre de Djer/ Dyer descubierta en Abidos hace alusión a la salida helíaca de Sothis, lo que mostraría que en esta época los egipcios asociaban la estrella con la inundación y el comienzo del calendario solar, adoptado en época de la II Dinastía, unos siglos más tarde.
El rey siguiente. Vadyi, es conocido como Rey-Serpiente. Reinó unos diez años y durante su gobierno una expedición penetró en el desierto oriental. Contemporánea suya es la reina Merneith, atestiguada en numerosos documentos escritos pero cuya posición en la I Dinastía o incluso en la II Dinastía es incierta. No figura ni en las Listas Reales ni en Manetón. Al lado de la forma masculina del nombre Merneith se encuentra también la forma femenina: Mer(y)tneith, por lo que se la considera una reina. Sería la madre de Den, ejerciendo la regencia en su nombre al principio de su reinado, su tumba de Abidos estaba rodeada de 77 sepulturas subsidiarias, lo que testimonia su gran importancia y que tal vez reinó como única monarca egipcia, siendo la primera reina-rey de este país, antecedente de otras muchas.
En tiempos de Den se suponen escritos al menos dos capítulos del Libro de los Muertos. Le sucedió Miebis o Adjib y a éste Semerkhet. El octavo sería el Horus Ka o Kaa, con el que, según Manetón, acababa la dinastía I, sin que se sepan las razones de la llegada al poder de la II Dinastía, de origen tinita, como la I. que comprendía nueve reyes.


Fragmento Horus de Semerkhet

Dinastía II
Los nombres y el número de orden de estos faraones es incierto, ya que las fuentes, los cilindros-sello, las tablillas de marfil, la Piedra de Palermo, las Listas Reales y el Papiro de Turín no coinciden y se contradicen a partir del séptimo faraón, y sólo son seguros los nombres y el orden de sucesión de los cuatro primeros, que se calcula reinaron entre 2930-2890 a. C.


                      Cilindro de hueso en el cual se encuentra inscrito el serej del faraón Hetepsejemuy

De los faraones que rigieron esta etapa,el primero fue Hotepsekhemuy/ Hotepsejemuy. Le sucedió Nebré o Raneb el Kalau de las Listas Reales del Reino Nuevo. Su nombre es el primer nombre real compuesto con el del dios Sol de Heliópolis.
El tercer faraón, Nineter, es conocido gracias a la Piedra de Palermo, le sucedió Uneg y después de él las noticias son confusas, con faraones como Sekhemib o Peribsen. El Serekb de este último está bajo un animal sethiano, en lugar del Horus tradicional, lo que se interpreta como un cambio político que obligaría al rey a dejar Menfis y refugiarse en el sur, donde cambiaría su nombre de Horus por el de Seth-Peribsen. Su sucesor fue Khasekhem o Jasejem, del que se constatan actividades guerreras y se le representa matando prisioneros del norte. Su sucesor, Khasekhemuy/Jasejemuy, cuyo nombre significa Los dos poderes (de Horus y Seth) sugiere la reconciliación de ambos dioses y sus partidarios. Con él terminó este Período Tinita.


Las caracteristicas del Periodo Tinita,al margen de teorías más o menos contrastadas, y como sucede con las divisiones establecidas por los historiadores, antiguos o modernos, recuerda Vercoutter que la ruptura entre la época arcaica y el Imperio Antiguo es artificial y salvo el lugar de residencia de los soberanos, la III Dinastía sucedió sin ruptura a la II y el nuevo faraón que comenzó esta III Dinastía era nieto de Jasejemuy.


A fines de la II Dinastía estaban fijadas las características de la monarquía faraónica. Los ritos de coronación real y su renovación (fiesta Sed) estaban fijados y se desarrollaron de la misma forma hasta la época ptolemaica, entre ellos la herencia de padres a hijos, la titulatura real y el papel importante de las reinas.













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