jueves, 28 de febrero de 2019

LAS ARPIAS Y EL LIBER MONSTRUORUM


La arpía o harpía es un ser fantástico, clasificado habitualmente entre los “híbridos y monstruosos” y dotado de un claro sentido negativo. Se conforma generalmente de cabeza de mujer, cuerpo femenino o de ave y cola de serpiente o escorpión, pudiendo tener incluso patas de ave de presa. Su fisionomía no es estable, como tampoco lo son sus descripciones e identificaciones, ya que habitualmente suele confundirse con la sirenapájaro , que desde la Antigüedad era descrita como un ser compuesto por rostro femenino y cuerpo de ave, diferenciándose de la arpía medieval por la ausencia de cola de serpiente o escorpión. Su carácter repugnante, devorador y aéreo las relaciona con los infiernos. 

Este tema resulta algo conflictivo, ya que no aparece en todos los diccionarios de iconografía, puesto que en muchas ocasiones se incluye bien en la descripción de las lamias o en la de las sirenas. Mateo Gómez y Quiñones Costa trataron en profundidad la problemática de las “arpías o sirenas” en la iconografía románica, concluyendo que su presencia en el arte románico no es muy frecuente, siendo superior la de la sirena-pájaro. De la misma opinión es Leclercq-Marx , que insiste en que en español la denominación arpía es empleada abusivamente para designar a todas las mujeres-pájaro de la escultura románica, cuando las sirenas-pájaro fueron mucho más populares, concluyendo que “que la mayoría de las mujeres-pájaro esculpidas en las iglesias románicas fueron concebidas como sirenas” . Resulta sorprendente comprobar la falta de unidad entre las definiciones de distintos estudiosos. Cirlot, por ejemplo, las considera “hijas de Neptuno y el mar alegorías o personificaciones de los vicios en su doble tensión (culpa y castigo)” , afirmando que en la Edad Media aparecen como emblemas del signo de Virgo. Chevalier , sin embargo, señala a las arpías como genios malignos de olor infecto que atormentan a las almas, partes diabólicas de las energías cósmicas y proveedoras de muertes repentinas; además de afirmar que simbolizan a las pasiones viciosas y figuran la disposición a los vicios y provocaciones de la maldad. 



La fisionomía de estos seres es algo variable. En ocasiones se conciben como monstruos alados con cara de mujer horrible, cuerpo de pájaro y zarpas de león, en otros casos como monstruos alados de rostro de vieja y cuerpo de buitre. En ocasiones puede mostrar un largo cuello e incluso patas de cuadrúpedo. Sus alas pueden encontrarse recogidas o explayadas. Al igual que en el caso de las sirenas, también existen arpías barbadas masculinas, como las de uno de los capiteles de la sala capitular de Burgo de Osma (Soria). A pesar de que se han asociado a las sirenas-pájaro por su papel de símbolos alados, las arpías añaden la cola de serpiente o escorpión al rostro femenino y el cuerpo de ave de las sirenas.

Este atributo les aporta un carácter telúrico, de hijas de la tierra, proclamado no solo por su cola, sino también por las serpientes que, saliendo de la boca, se dirigen hacia el suelo, como aparece en varios capiteles del claustro de Santo Domingo de Silos (Burgos). Las arpías son representadas con cierta frecuencia en parejas, con la posición de sus cuerpos adosados y las cabezas vueltas mirando fijamente. Se trata de una postura activa o amenazante, posiblemente condicionada por una mejor adaptación al soporte, así como por la influencia oriental en las composiciones organizadas en torno a un eje de simetría. Además, pueden presentarse tocadas con un gorro frigio.



Las principales fuentes para este ser fantástico las encontramos en los textos grecolatinos, si bien las arpías que fueron representadas en el arte medieval se alejan de estos modelos clásicos. Mateo y Quiñones se plantearon qué pudo motivar dichas transformaciones y en qué fuentes se habrían inspirado los artistas. De hecho, la figura de la arpía no aparece en el Fisiólogo, que se centra en la de la sirena, quizás por las dificultades que podrían encontrar en la diferenciación de ambas . 


Según Homero , las arpías eran diosas o genios furiosos del temporal que lloraban con el buen tiempo y cantaban con la tormenta. Solo el viento del Norte, hijo Bóreas y soplo del espíritu, podía ahuyentarlas. En la leyenda de los Argonautas son Furias con forma híbrida de doncella y ave de rapiña, raptoras que secuestraban a niños y adultos con sus garras. 


Hesíodo en su Teogonía, al referirse a los hijos de Taumante y Electra, las describe como “divinidades de larga y suelta cabellera, más veloces que los pájaros y los vientos”, pero su representación cambió con el paso del tiempo, si bien conservó su aspecto repugnante y condición femenina. Virgilio se refiere a ellas en la Eneida como aves con cara de doncella, garras encorvadas y vientre inmundo, pálidas de un hambre que no pueden saciar, además de relegarlas a la entrada del infierno como mensajeras de Hades. En algunas descripciones incluso se alude a la forma de caballo o mujer caballo10. Del texto de Virgilio destacamos este pasaje: 

“No hay monstruo más aciago que ellas ni peste alguna
más cruel o castigo de los dioses nació de las aguas estigias.
Rostros de doncella en cuerpos de ave, nauseabundo el excremento
de su vientre, manos que se hacen garras y rasgos siempre
pálidos de hambre”



El Liber monstrorum de diversis generibus de la época de Carlomagno editado por Corrado Bologna señala que las arpías serían políglotas, rasgo asociado al hambre y la avidez desenfrenada. Por otro lado, la arpía del Bestiario de Pierre de Beauvais se aparta de las descripciones de Homero y Virgilio, señalando que “esta bestia se parece a un caballo y a un hombre, con cuerpo de león, alas de serpiente y cola de caballo”. Autores como Pinedo han querido vincular la figura de las arpías con ciertas descripciones proporcionadas por los textos bíblicos. Es el caso del siguiente fragmento de la Epístola de San Pablo a los Romanos (Rom. 3, 13-15), basado en diversos pasajes de los Salmos, en el que se alude a que tanto judíos como griegos estaban bajo el pecado:

 “Sepulcro abierto es su garganta,
con su lengua urden engaños.
Veneno de áspides bajo sus labios:
maldición y amargura rebosa su boca.
Ligeros sus pies para derramar sangre”.

Por su parte, Leclercq-Marx ha señalado que la fuente utilizada era de tipo culto y su nombre no figuraba más que en contados casos, como el Liber Monstrorum, Fulgencio el Mitógrafo y los Mitógrafos del Vaticano.



El Liber Monstrorum es un libro de principios del siglo VIII que cataloga una de las más impresionantes listas de seres fantásticos de la Edad Media. Algunos lo vinculan con el erudito anglosajón Aldhelm, también conocido como el abad Anselmo. Otros, sin embargo, deducen una escritura cooperativa entre las mentes más inflamadas del período.
En los libros medievales acerca de criaturas insólitas se entiende que un monstruo solo puede ser considerado como tal si su ubicación coincide con un territorio inexplorado. 
Los monstruos son para la mentalidad medieval, criaturas salvajes que pertenecen al orden de la naturaleza pero que viven en regiones alejadas de la civilización. 
El Liber Monstruorum se construye a partir de esa creencia, es decir, que los monstruos habitan en países remotos que aún no han sido explorados. En este sentido, el Liber Monstruorum no crea sus propios monstruos, sino que recopila los mitos y leyendas acerca de estos seres fantásticos; algunos de los cuales aparecen en otros libros de la Edad Media, entre ellos, el Beowulf.
El Liber Monstruorum admite algunas evidencias cuestionables, por ejemplo, cartas apócrifas de Alejandro Magno, donde describe criaturas muy inusuales en su conquista del Este; así como fragmentos del Beowulf, en particular aquellos que denuncian los hábitos maliciosos de Grendel, aquel troll infame que el héroe asesina arrancándole un brazo.
Las fuentes del Liber Monstruorum admiten la influencia de los mitos griegos, de tal modo que sus páginas insisten en describir la naturaleza de seres ampliamente conocidos como las sirenas, faunos, sátiros, arpías, basiliscos, lamias, Erinias, Euménides y Furias; pero también revelan la identidad de monstruos más elusivos, como Groac'h, la bruja de Hansel y Gretel; o incluso de Glog, el cazador de monstruos de la Edad Media.
Repasemos tres de los monstruos citados en el Liber Monstruorum:


Cinocéfalo significa literalmente "cabeza de perro". El Liber Monstruorum  aclara que estas criaturas semihumanas proceden de la India, aunque lo más probable es que se los haya malinterpretado a partir de las imágenes y estatuas egipcias de Anubis.
Los cinocéfalos son monstruos bastante increíbles, sin embargo, también se inscriben entre las creencias católicas más antiguas.


Los Monópodos (también conocidos como Sciápodos), literalmente "un pie", son monstruos mitológicos de aspecto humano pero con un solo pie, a menudo tan grande y ancho que se lo utiliza para darse sombra. Esta extraña funcionalidad les ganó el epíteto de Skiapodos, los "pie-sombra".
El Liber Monstruorum se apoya en recursos clásicos para describir a los Monópodos, entre ellos, la comedia de Aristófanes: Los pájaros (Ornithes), representada en el 414 a.C.; también en la Historia Natural (Naturalis Historia) de Plinio el Viejo, que registra el avistamiento de Monópodos en la India por parte del sabio Ctesias:
"Se habla de otra raza de hombres conocidos como Monocoli, los cuales tienen una sola pierna, y son capaces de saltar con sorporendente habilidad. El mismo pueblo es conocido como Sciapodae, debido a su costumbre de echarse de espaldas durante las horas de mayor calor, y protegerse del sol con la sombra que proyecta su enorme pie. (Naturalis Historia, Plinio)"
Filóstrato también menciona a los Monópodos, así como Isidoro de Sevilla y San Agustín. 

El Liber Monstruorum describe a los Epifugi del siguiente modo: no tienen cabeza pero poseen todas sus funciones incrustadas en el pecho, excepto los ojos, que están alojados en los hombros.
Los Epifugi o Epiphagi proceden de una vasta estirpe de seres sin cabeza, desde los akephaloi griegos (literalmente "sin cabeza") a los Blemmyes latinos. Todos estos seres coinciden en alojar las funciones de la cabeza en el pecho.
El primero en investigarlos fue Herodoto. El sabio los ubicó en Etiopía y a veces en Libia. Plinio coincide en la procedencia africana, pero los sitúa en la región de Nubia.
A pesar de estas coincidencias, no todos los hombres sin cabeza comparten los mismos atributos. Por ejemplo, los Blemmyes tienen los ojos, la nariz y la boca en el pecho, mientras que los Epiphagi que registra el Liber Monstruorum tienen los ojos ubicados en los hombros.

El Liber Monstruorum abunda en descripciones fabulosas como los ejemplos que hemos visto. Para la época en la que fue escrito, la palabra monstruo,aludía a ciertas malformaciones, ciertos defectos físicos, ciertas exageraciones; en definitiva, a lo anormal, pero siempre con una raíz antropomórfica.
Los anglosajones los llamaban aglæca, término que podríamos traducir como calamidad; algo muy distinto de la raíz etimológica de monstruo, la cual se vincula con un prodigio puesto de manifiesto, con algo que se revela, que se muestra, que puede o no ser repulsivo pero que no necesariamente ha de infundir miedo.


miércoles, 20 de febrero de 2019

INTIHUATANA,EL RELOJ SOLAR DE MACHU-PICCHU


La intihuatana es considerada una construcción religiosa del Imperio incaico. Es una escultura monolítica labrada en piedra granítica, de dimensiones de aproximadamente  2 metros de altura y 2 metros de diámetro.
Una serpenteante escalera nos conduce a la cima de una pirámide trunca, formada por una sucesión de andenes, en medio del desarrollo de ésta hay una plataforma que domina la plaza, las voces lanzadas desde aquí son escuchadas con nitidez en toda la explanada, ayudado por la resonancia de los muros pétreos, muy cerca de allí hay un anillo de piedra, es el porta estandarte del símbolo o bandera del orador.
Una primera impresión, nos la da una maqueta en piedra que representa a los cerros que se encuentran al frente, los perfiles corresponden al cerro de Putucusi y al fondo la representación de Yanantin, cerro enigmático que significa la dualidad del mundo, pues tiene dos cumbres, el río Vilcanota y en medio, el área donde se encuentra Machupicchu. Esta maqueta debió tener alguna relación funcional con las observaciones solares que se hacían desde el Intihuatana.


Los Incas aprovecharon un gigantesco afloramiento pétreo, el cual formaron construyendo una sucesión de andenes hacia la plaza, creando una pirámide trunca, algunos de éstos quizá aprovechados con fines agrícolas, aunque la mayoría son de contención y conformación de la pirámide. Al otro extremo, los andenes van a dar a un profundo barranco y al río, lo que hace de éste una ubicación magnífica para realizar observaciones solares desde la cima de la pirámide.
Dos ambientes de tres paredes tipo "Huayrana" con manipostería fina, así como ventanas trapezoides, nos indica su importancia, preceden al enigmático RELOJ AGRÍCOLA, por asociación de funciones, nos sugiere la presencia de estos am­bientes en los que se guardaban los ornamentos, así como lugar de espera de los sabios y estudiantes durante el oteo solar, un par de gradas separan estos espacios.
El Intihuatana se encuentra al centro, es el trabajo Inca más enigmático de Machupicchu, un observatorio astronómico o el "INTIHUATANA DE LOS INCAS", que en idioma quechua significa "donde se amarra al sol ", es un afloramiento de granito geométricamente labrado con múltiples molduras, caras, planos y niveles ; en la parte superior destaca una protuberancia cúbica con caras finamente talladas que respondieron necesariamente a un cuidadoso estudio, el trabajo debió ser arduo para sus talladores pues requirió de gran precisión en los cortes.


Una gran roca madre fue labrada para formar el Intihuatana y sus accesorios, debemos recordar que para poder realizar cualquier observación solar o astronómica, se debe tener permanentemente tres condiciones: primero el observador (el sabio), segundo el punto de mira (el Intihuatana) que debe ser fijo, para que las observaciones no varíen y cada año puedan ser comparadas con los exámenes anteriores y tercero el punto a observar (el sol), el reloj agrícola cumple con estas precisas condiciones, todo en un sólo bloque pétreo.
El afloramiento que forma el Intihuatana y el observador son partes de una sola pieza inquebrantable, lo que muestra un sólo propósito que es reconocer el sol, su movimiento, generación de sombras del Intihuatana que cuidadosamente fueron talladas y pulidas para diferentes estaciones del año.
Para la primera condición tiene un espacio "cajuela" muy estrecho con gradas donde (entra) se ubica el observador, enfrentado al poliedro y la forma cúbica prominente del Intihuatana, este punto de observación está precedido por una mesa, donde se colocaban objetos u ofrendas relacionados con las observaciones del sol, en los equinoccios y solsticios toda vez que el sol tiene marcas precisas.
Es de notar tanto la forma que observaban, desde un punto fijo la forma piramidal desde y hacia donde se hacia la observación y además su función para marcar el tiempo, computar el tiempo, observando e identificando la sucesión de las estaciones, la periodicidad de ios ciclos lunares, movimiento de las estrellas y finalmente los ciclos solares permitiendo todo esto el surgimiento de calendarios lunares, solares y luni solares.
El año de 1969 descubrieron la existencia de otro Intihuatana entre los kilómetros 120 - 121 de la vía férrea, en esta parte y a media ladera, está el conjunto formado por cuatro representaciones trabajadas en afloramientos de rocas existentes en el sitio, son una escultura lítica piramidal de tipo " Intihuatana ", una fuente,.con cuatro surtidores, un escalonamiento labrado y dos asientos esculpidos, distantes solo algunos metros.
Lo interesante de este Intihuatana y sus asientos es que tiene una orientación hacia el sol naciente y coincidente con el Intihuatana de Machupicchu, con una visual directa, en este lugar y desde estos asientos es posi­ble observar únicamente el Intihuatana de Machupicchu, quedando invisible todo lo demás, cumpliéndose nuevamente las condiciones de un observador fijo en los asientos, una mira a distancia que es el Intihuatana de Machupicchu, su objetivo es observar la llamada constelación de Orion, una de las Heliacas que tiene como característica aparecer en el firmamento en las últimas horas de la noche, rayando el día, evidentemente desaparecen con la primera luz, el 22 de diciembre, esta cons­telación era conocida en el mundo Inca como las estrellas del "Chaco", su forma, delimita en rectángulo con una estrella en cada extremo, que en medio tiene las estrellas llamadas de las Tres Marías.
Los Incas representaban así la cacería en la que ellos rodeaban un rebaño de vicuñas por ejemplo. La temporada del "chaco" está relacionada con la época de fertilidad de los animales, este detalle es coinci­dente sobre el Intihuatana de Machupicchu, visto desde el Intihuatana del kilómetro 121, observando este fenómeno celeste, los Incas hacían precisas observaciones y mediciones con los que pronosticaban el clima. Esta zona y línea virtual fue descubierta por los antropólogos, Fernando Astete y Rubén Orellana del Instituto Nacional de Cultura.

Los " Intihuatana " se encuentran en otras ciudades y sitios arqueológicos de importancia Inca, ocupando siempre un lugar principal dentro de la arquitectura Inka, son conocidos el Intihuatana de Pisac y se sabe del Intihuatana que se encon­traba en el Aucaypata de los Incas (la plaza mayor del Cusco) sobre una estructura muy alta, el "Usno", que se ubicaba en medio de la plaza del Qosqo de los Inkas, con sus montañas de referencia para las observaciones como el Huanacaure, Senq'a, Sacsayhuaman y otras que rodea la ciudad, precedidos por la montaña sobresaliente de la zona el "Apu Ausangate" hermano del nevado "Apu Salcantay" que domina el área de la ciudad de Machupicchu.
A los Incas no le interesaba una medición horaria de horas, minutos, etc., la intención de este "reloj" era determinar la precisión de la repetición exacta de los meses, años y sus posibles variaciones para poder conocer factores alternantes del clima, capitales para el inicio de periodos agrícolas, como dice Don Felipe Guarnan Poma y Ayala. “Determinaban durante todo el año el movimiento de las estrellas, calculaban movimientos de traslación. "el uso y manejo de este reloj tenía relación imprescindible con el templo del Sol descrito anteriormente.
Las Crónicas, informan que los Incas calculaban el tiempo, observando la sombra que producían unos grandes pilares llamados "Saywas" en el reloj solar o Intihuatana.
Otro uso complementario interesante de este gnomon está relacionado, más bien, con las sombras proyectadas como modelo arquitectónico para las orientaciones de las edificaciones de Machupicchu, logrando mayor iluminación y asoleamiento, cualquiera que sea la interpretación y sentido religioso de este adoratorio y hasta que se profundicen los estudios arqueológicos, observaciones solares, cálculos estelares, etc. definitivamente es una obra singular que refleja la arquitectura del poder organizado, cumpliendo los requerimientos de la élite sacerdotal.


El Intihuatana es uno de los mayores misterios de la cultura incaica y el más importante del espacio sagrado. Sus cuatro vértices se orientan hacia los cuatro puntos cardinales. Se considera como el centro de cada construcción religiosa del imperio incaico y era utilizado para definir las estaciones y el clima como calendario solar, de acuerdo a la sombra que daba el sol hacia la base de la piedra.
Estas señales solares servían a los incas para determinar el inicio y fin del año agrícola, cumpliendo así una función tanto social como religiosa. Las celebraciones más importantes del Imperio Incaico se determinaban los solsticios y equinoccios con la medición de las sombras que marcaban. El solsticio invernal daba inicio a las celebraciones del Inti Raymi, la ceremonia del sol más importante del incanato.
Como decía el cronista indio peruano, don Felipe Guarman Poma y Ayala “Determinaban durante todo el año el movimiento de las estrellas, calculaban movimientos de traslación. Su uso tenía relación imprescindible con el Templo del Sol”
En la tradición quechua, Intihuatana es un enlace, confluencia o ensamble entre dos o más elementos, y significa la unión entre la tierra y el sol. Este enlace imaginario era para que el Dios Sol Inti les brinde más horas de luz al día y les alimente su madre Tierra (Pachamama) para procurar las mejores cosechas, ya que se le atribuía el otorgador del crecimiento de los cultivos.
Intihuatana significa en quechua “lugar donde se amarra el sol”. Según cuentan los hombres del ande al narrar viejas leyendas, el sol era la principal deidad del incario y consideraban este monumento como un adoratorio donde los Hijos del Sol amarraban a su Dios para que nunca deje de brillar, ya que si su luz se extinguía, se acabaría la vida en las alturas.
Desde la plataforma donde se ubica el Intihuatana se puede apreciar las grandes dimensiones de la Plaza Mayor de Machu Picchu. Según algunas crónicas, en la época de los incas se convocaba a todos los súbditos en dicha plaza, y desde la plataforma del Intihuatana, las autoridades o el inca impartían sus órdenes a toda la gran concentración.
Otros estudios relacionan el Intihuatana con el cruce de dos líneas imaginarias que se dirigían a los principales apus de la zona, del Huayna Picchu al Salcantay.
El Intihuatana es el monumento más visitado y admirado de Machu Picchu, centenares de personas llegan diariamente a él para posar sus manos o recostar su frente donde sienten una extraña vibración y energía. Una inexplicable fuerza telúrica que emerge de cada una de sus cuatro aristas parece concentrar todo el poder y fuerza terrenal que emana esta importante ciudadela arqueológica de la cultura incaica.
El Intihuatana es el trabajo inca más enigmático y uno de los objetos más estudiados de Machu Picchu. La mitología, según historiadores, lo convirtió en el lugar más importante de esta ciudadela.
Un cúmulo de interrogantes rodean el origen y finalidad de este extraño monumento. La única certeza es que esta extraña piedra labrada de una sola roca envuelve con su energía a todos los visitantes de la ciudadela, como una singular obra que refleja la arquitectura de un poder organizado y misterioso.