domingo, 1 de julio de 2018

DOMA Y CASTRACION DE GALICIA POR LOS REYES CATOLICOS





 
 



La historia ha relegado a un segundo plano a Juana la Beltraneja (1462-1530), mientras que ha encumbrado a Isabel la Católica (1451-1504), que alcanzó el trono de Castilla en 1474. ¿Qué complicado juego de intrigas le arrebató el trono a Juana en favor de Isabel?
Juana debió nacer en torno a enero de 1462 y estaba destinada a suceder en el trono de Castilla a su padre, Enrique IV. Todo estaba a su favor: posteriormente no nació ningún varón a quien pudiera recaer el trono por su condición masculina. Sin embargo, el destino de la niña se ensombreció rápidamente. El 5 de junio de 1465 se celebró en Ávila la llamada "farsa de Ávila", en la que la imagen del rey fue arrojada al suelo, mientras los rebeldes aristocráticos clamaban: "A tierra, puto". Los nobles rebeldes designaron como rey a su medio hermano, Alfonso, hijo de Juan II (padre de Enrique IV) y de su segunda esposa, Isabel de Portugal. Así pues, Isabel hija fue reconocida como heredera.
En 1468, Alfonso murió prematuramente, envenenado o víctima de la peste, por lo que se constituyó el tratado de los Toros de Guisando, que a pesar de que establecía la paz, reconocía a Isabel como herdera del reino, en detrimento de Juana. Un año después, en una meditada estrategia política, Isabel se esposó con su primo Fernando, heredero del reino de Aragón, con el fin de reforzar su poder y prestigio. Enrique IV trató, en abril de 1469, de casar a su hermana Isabel con Alfonso V de Portugal, bajo convenio de que, si Isabel no aceptaba el matrimonio, entonces Alfonso habría de casarse con Juana. Pero el acuerdo no fructificó, y en 1747, las dos princesas, Juana e Isabel, se enfrentaron en una guerra, cada cual apoyada por su bando.

Los  Reyes Católicos: Isabel y Fernando concibieron un plan sistemático para someter a Galicia. Lo llamaron la doma del reino de Galicia, posteriormente el político y escritor Castelao, lo denomino como “doma y castración del Reino de Galicia”, fueron el comienzo de unos siglos oscuros para Galicia que sólo empezaron a despertar con los albores de la conciencia nacional en el siglo XIX




Los sucesos fueron: que el Rey Enrique IV muere en 1474 dando comienzo a la guerra de sucesión entre su hermana Isabel de Castilla (Isabel la Católica)  y su hija Juana de Castilla,  la legítima heredera, conocida como Juana la Beltraneja, que estaba prometida en matrimonio con el monarca Portugués Alfonso V, la nobleza gallega se divide, algunos apoyan a Isabel de Castilla y otros a Juana la Beltraneja, siendo el reino de Galicia el principal opositor de los Reyes Católicos.
Isabel la Católica. Al margen de la historia oficial, usurpó un trono que no le correspondía. Era la cuarta en la línea sucesoria: Su sobrina Juana, fue declarada bastarda, sus hnos. Enrique y Alfonso, murieron “casualmente” envenenados, y la Isabel se alzó con el trono. Creó un estado férreamente centralista, con una policía política, la Sta. Hermandad, y una policía del pensamiento: La Sta. Inquisición. Asesinó, legalmente por supuesto, a mas de 10.000 (diez mil) judaizantes, herejes (?) y disidentes, y mas de 200.000 conocieron sus métodos represivos en todo su reino. Considerando la población total del país en la época, estas cifras son tremendas, el Sr. Castelao, pudo haberse quedado corto en lo de “doma e castración de Galicia”




Los Reyes Católicos, se propusieron derrotar a los nobles gallegos que habían apoyado la candidatura de Juana la Beltraneja , la verdadera heredera de la corona a la muerte de Enrique IV. Así, los Reyes castellanos enviaron ejércitos a Galicia para someter a los nobles opositores, eliminando toda la resistencia que encontraban a su paso, como afirma el cronista de los Reyes Católicos: “que ya parecía crueldad, y era entonces necesaria; y por eso se hacían muchas carnecerías de hombres”.
Los principales opositores fueron el mariscal Pardo de Cela en el norte de Galicia y  Pedro Álvarez de Sotomayor (Pedro Madruga) en el sur, para el año de 1479 se firman las paces entre Castilla y Portugal (quien prestaba apoyo a los nobles gallegos) al tiempo que los Reyes Católicos se consolidaban  como monarcas de Castilla y Aragón.




Se firman tratados otorgando el perdón general a todos los nobles que pelearon en contra de los Reyes Católicos,  se pide que se otorgue perdón muy especialmente a Pedro Álvarez de Sotomayor, Conde de Camiña, pero Don Pedro A. de Sotomayor siguió  desobedeciendo a los monarcas castellanos.
Los Reyes Católicos para dirigir y domar al pueblo gallego, nombran a Fernando de Acuña como virrey en Galicia, su aliado A. Fonseca el arzobispo  de Santiago, rompió toda relación con Pedro A. de Sotomayor (Pedro Madruga) en 1480 reclamándole la devolución de las feligresías que tenía su feudo, D. Pedro  tuvo que refugiarse en Portugal, después de ver la suerte que corrió el mariscal Pardo de Cela, quien fue condenado a ejecución pública.




La pacificación de Galicia por los Reyes Católicos consistía en prohibir las bodas y bautizos que se acostumbraba celebrarlas durante varios días, prohibieron todas las reuniones de mas de 6 personas, so pena de muerte, se prohibió hablar en gallego, cerraron el comercio marítimo y mandaron arrancar las viñas, y olivos,cuya producción se exportaba a países nórdicos, entre otros muchos atropellos, a los nobles que teñían arraigo y poder en Galicia los trasladaron a otras regiones de Castilla para que no se opusieran a sus sabias medidas, lo mismo se hizo con los eclesiásticos para evitar que reagruparan a la población, se les envió lejos de Galicia.
Los gallegos que querían seguir viviendo como siempre habían vivido se les considero como delincuentes, al no tener quien los dirigiera pues tanto la nobleza gallega como la eclesiástica estaba esparcida por los reinos de castilla, los Reyes Católicos consiguieron algo que nadie había podido conseguir en toda la historia de Galicia, habían domado y decapitado a los bravos gallegos.
El historiador Xoâo de Golmar, en su trabajo de “La doma y castración de Galicia” comenta:

    “Los demás nobles gallegos de aquella época salvaron el pellejo al replegarse a los dictados de la Corte castellana. Si la nobleza gallega del s. XV se hubiese unido contra la invasión castellana de la denominada doma de Galicia sin duda hubiera vencido y entonces la Historia de Galicia, y aun la de España, hubiera sido muy diferente. Cada uno puede sacar sus propias conclusiones.”

Pedro Álvarez de Sotomayor, fue de los pocos nobles que no acataban a los monarcas, junto al conde de Monterrey y el conde de Altamira, aunque no se hablaban por rencillas anteriores, decidieron dejarlas a un lado y tratar de concentrar las fuerzas que aun les quedaban, aunque terminarían doblegándose ante la fuerza de los Reyes Católicos.




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