viernes, 2 de febrero de 2018

LA MEDICINA Y LA FARMACIA EN EL IMPERIO BIZANTINO



Primeramente, y para centrar mejor el tema, permítaseme un poco de cronología:
  • Año 33: muere Cristo. Nace el Cristianismo.
  • Año 313: Edicto de Milán, por el que el Emperador Constantino declara al Cristianismo religión oficial del Imperio Romano. Reconocimiento del Cristianismo como una innegable institución de poder.
Año 330: División del Imperio Romano en:
  • Parte Oriental, cuya capital será primero Alejandría ( del año 330 al año 642, en el que cae conquistada por los árabes) y después Constantinopla (del año 642 al año 1453 , en el que la conquistaron los turcos, desapareciendo este Imperio.)
  • Parte Occidental, que desaparecerá, conquistada por los pueblos invasores procedentes del norte de Europa, a lo largo del siglo V.
  • Año 1.453: Caída de Constantinopla y fin de la Edad Media.

A la muerte de Cristo, el Cristianismo arrancó en Israel y Siria, extendiéndose durante sus primeros años por las orillas del Mediterráneo, de manera que en sus comienzos asimiló una mezcla de culturas perfectamente arraigadas como eran la hebrea, la griega, la egipcia, y la romana, al convertir a esta nueva religión a personas cuyas raíces estaban en todas ellas.
Cristo durante sus tres años de vida pública se le consideró médico, y según la historia,curó a muchos enfermos. Para ello no usó medicamentos ni practicas médicas, sino la imposición de sus manos y su propia voluntad de querer sanar a esa persona, así que estas curaciones pertenecen mas al terreno del milagro y por lo tanto al de la fe, que al de la práctica médica como tal. Pero a su muerte, sus primeros discípulos se encontraron inmersos en la nueva ética dictada por El, en la que la relación médico / enfermo quedaba abordada desde unos supuestos totalmente nuevos:
  1. Se consideraba a la enfermedad como una prueba enviada por Dios, y no como un castigo por algún pecado cometido.
  2. Se debía practicar la asistencia médica por caridad; es decir, por amor cristiano.
  3. Esta asistencia incluía a todos los hombres y mujeres, fueran libres o esclavos, ricos o pobres.
  4. A los pobres había que asistirlos gratuitamente.
  5. La asistencia debía extenderse a todos los enfermos, incluidos los incurables y los moribundos, a los que debía prestárseles tanto asistencia médica como espiritual; es decir, consuelo y apoyo moral que les ayudara a enfrentarse a su fin. 
Desde los primeros tiempos de la nueva religión, los cristianos se hicieron cargo de su propia práctica médica, muchas veces dentro de sus instituciones religiosas, pues fue habitual que los sacerdotes ejerciesen la medicina, aunque debido a su falta de preparación (esta era en general de muy baja calidad). Esta falta de calidad se debió, probablemente, a que, primero, entre ellos debieron escasear los médicos verdaderos, ya que el cristianismo no se implantó entre las capas sociales altas (ricas y cultas) sino entre las mas bajas (y por lo tanto carentes de cultura,de dinero), y, socialmente. 
En aquella época los médicos pertenecían a las capas más altas de la sociedad. Segundo, porque la práctica de la medicina real implicaba entrar en contacto con sangre humana, algo aborrecible para ellos, y ver el cuerpo del enfermo en su desnudez, algo que ellos consideraban deshonesto. Tercero, porque a un médico que fuese tal, pero que no fuese cristiano y por lo tanto no curara por la caridad cristiana a la que antes nos hemos referido, sino porque la medicina era su profesión, hubieran tenido que pagarle, y la idea de la posesión de dinero, como la de bienes materiales en general, era absolutamente negativa para ellos, y por último, porque la medicina tradicional se asentaba sobre ideas paganas, que desde su punto de vista era imprescindible erradicar, así que las prácticas médicas de los primeros cristianos eran sobre todo prácticas religiosas como oraciones, unciones, imposición de manos, y costumbres como la de recortar palabras del Evangelio y dárselas de comer o ponérselas encima de distintas partes del cuerpo de los enfermos, o la de llevar al cuarto del enfermo trozos del cuerpo (reliquias) de personas ya fallecidas y que la comunidad cristiana consideraba que habían sido santas en vida, que más que curar estaban encaminadas a ayudar a bien morir.
Con el tiempo, la expansión del cristianismo trajo consigo la aparición de los primeros hospitales: San Basilio, obispo de Cesarea en Capadocia, fundó el primero de ellos en el siglo IV. La noble romana Fabiola fundó una institución en la que además de curar a los enfermos, acogía a pobres y mendigos. Los hermanos Cosme y Damián, también romanos, ejercieron la medicina gratuitamente hasta que, durante una persecución de cristianos, les cortaron la cabeza. Ya elevados a los altares, en sus imágenes se les representa, a San Cosme, patrón de los cirujanos, con una bacinilla en la mano y a San Damián, patrón de los farmacéuticos, con una vasija de las usadas para contener drogas. Otros santos, como San Lucas y San Pantaleón, también fueron médicos. 


 Etapa Alejandrina 

Los bizantinos amaban la buena salud; no olvidemos que por sus ascendentes eran greco-romanos.
Esto hizo que sus médicos, sobre todo los buenos, gozaran de gran prestigio social: tuvieron exenciones fiscales, y estuvieron apoyados por los emperadores, que construyeron grandes centros hospitalarios para ellos como el Civitas Medica de Cesarea. Sin embargo, en la práctica médica, aparecieron, junto a la medicina técnica greca-romana ya tan ampliamente desarrollada, antiguos ritos mágicos. Se usaron amuletos, libaciones, y conjuros mágicos, tomados del antiguo culto al dios egipcio Toth, a quien llamaban Hennes Trimegisto, y sobre todo alcanzó una gran importancia la incubatio o costumbre de llevar a pasar las noches a los enfermos, a un templo dedicado a la diosa egipcia Isis, porque, según la creencia popular, era tal su poder curativo, que al dormir en él, el enfermo sanaba. Esta costumbre acabó tan implantada, que cuando las autoridades cristianas, intentando apartar a la gente de todo lo que fueran costumbres paganas, quisieron prohibirla, se encontraron con tal oposición popular, que idearon cristianizar la incubatio, llevando a ese templo reliquias de San Ciro y San Juan, para hacer que las curaciones se hicieran por la mediación de estos santos ante Jesucristo y no por la magia de Isis.



En esta etapa del Imperio Bizantino, se dio un gran impulso a la cultura: se organizaron centros de formación intelectual en Grecia, Asia Menor, Oriente Próximo, y Egipto, donde se impartieron las enseñanzas incluidas más adelante en el Trivium y en el Cuatrivium medieval. Existieron médicos hombres y mujeres, paganos y cristianos. No existía titulación oficial. Tampoco existieron médicos realmente brillantes; la medicina que se practicaba era la galénica, aunque hubo médicos cristianos que la rechazaron completamente, por provenir de un pagano y porque vieron un gran problema en encajar la idea de Galeno de racionalizar todo lo relacionado con la Physis y la idea cristiana de la omnipresencia de Dios.
A partir del siglo III el cristianismo, instalado ya como religión oficial, se va a oponer frontalmente al enfoque pagano de la medicina galénica, lo que llevará a una decadencia de las ciencias médicas, dentro de la decadencia generalizada que se va a presentar.




Oribasio fue un médico griego del siglo IV, muy importante en su época, que escribió una enciclopedia y una relación de los principales médicos anteriores a él, y será a través de sus textos como conocerán la medicina galénica los futuros médicos árabes. Aecio de Amida (nacido en la región del Tigris, durante el siglo VI) como médico practicó las supersticiones de la época, usando en su práctica médica hechizos y amuletos; y como farmacólogo, basándose en los textos de Oribasio, conoció a Galeno, ordenando e incluso en algunos aspectos corrigiendo su clasificación farmacológica. También nos habló de drogas de procedencia índica como el alcanfor.



Alejandro de Tralles, en Asia Menor y por la misma época, se dedicó a la polifarmacia, introduciendo el uso del ruibarbo. También creyó en la fuerza curativa de los amuletos. y adaptó la medicina grecorromana al estilo bizantino. El más importante de todos ellos fue Pablo de Egina (siglo VII) que recopiló nuevamente la farmacología de Galeno usando como fuente a Oribasio y a Aecio. Ejerció como médico en Alejandría, donde escribió numerosos tratados sobre su ciencia, y allí se los encontraron los árabes cuando conquistaron la ciudad, convirtiéndose así en otra importante fuente de información para sus médicos.
Posiblemente el médico mas importante junto a Aecio de Amida de la medicina bizantina del siglo VI, nació en Tralles en el año 525 y murió en Roma hacia el año 605.
Quizá en el entorno de su relación con la corte de Justiniano y Teodora, viajó recolectando información médica a lo largo de los Balcanes, Italia, España, Egipto y el Norte de África. 
Se forma probablemente con su padre y estudiando a las dos mayores autoridades de la época, Galeno y Dioscórides. 
Antes de instalarse en Roma, viaja por todo el Mediterráneo y de estos viajes adquiere, principalmente, conocimientos farmacológicos; por ejemplo, nos hace llegar remedios populares contra la epilepsia que aprendió en Córcega o en Hispania. 
En toda la obra de Alejandro de Tralles se mezclan elementos mágicos. Así, por ejemplo, propone con frecuencia el uso de amuletos o hechizos, ya que intuye un efecto placebo. 
Como datos destacados, a Alejandro de Tralles se le atribuye la primera reseña acerca de la eficacia de la colchicina en la gota.
Una curiosidad: Alejandro de Tralles propone el uso de sanguijuelas en la cabeza para el tratamiento de la melancolía, enfermedad en la que el exceso de bilis negra tenía un papel importante. 
Cursó estudios en Alejandría y durante muchos años trabajó en Roma, donde escribió uno de los mayores trabajos sobre patología, "Twelve Books on Medicine" que ha sido traducido al latín, griego y árabe. 



"Medici libri duodecim" es una de las obras más destacadas de Alejandro de Tralles. 
Se trata de un tratado de patología y terapéutica en 12 libros, escrito a requerimiento de su amigo Cosmas, para transmitir, de la forma más clara y concisa posible, las mejores terapias para las diferentes enfermedades. 
Contienen material reunido por el autor para la enseñanza de la medicina y probablemente fueron escritos al final de su vida y resumen sus propias aportaciones derivadas de la observación de varias enfermedades. 
Detalles acerca de cómo se ocupa de entidades como la alopecia nos hacen pensar que su clientela estaba entre las clases pudientes de la época.
El Libro I trata de las enfermedades de la cabeza. Es una de las partes más curiosas del texto de Alejandro.
Así, considera la calvicie como un padecimiento y recomienda rasurar el pelo corto, lavarlo vigorosamente y el uso de pomadas sulfurosas. A propósito del pelo cano, propone el uso de ciertos tintes y vino tinto . Respecto a la seborrea, recomienda frotar el pelo con vino y lavarlo con agua salada .
El II se ocupa de los problemas del ojo, y el III de los de la boca y las glándulas salivales. Los Libros IV y V tratan, respectivamente, de patologías cardíacas y pulmonares, y en el Libro VI se ocupa de la pleuresía.
Los siguientes libros los dedica a patología digestiva: gástrica en el VII, intestinal en el VIII, hepática en el IX, y en el libro X se ocupa de las enfermedades abdominales que Alejandro considera las dos mayores: disentería e hidropesía. 
Para finalizar, el libro XI se ocupa de las enfermedades genitourinarias y el XII de la gota. 
En el Medici libri duodecim se recogen unas 600 sustancias farmacológicas, prácticamente todas las incluidas en la Materia Médica de Dioscórides, pero con diferentes indicaciones.
La influencia de este tratado fue muy grande durante toda la Edad Media. Por poner un ejemplo, Albulcasis, cuatro siglos más tarde, lo utilizó como libro de referencia. 
Fue traducido y editado hasta el Renacimiento, como la edición grecolatina llevada a cabo por Henricum Petrum en 1556.
Otra de sus grandes obras es Biblia yátrica, basada en la medicina de Hipócrates y Galeno, del que era devoto seguidor aunque en ocasiones discrepó, donde recoge la patología y terapia de diversas enfermedades internas, sobre todo las producidas por gusanos, también traducida al latín lo que ha permitido su difusión hasta el siglo XVIII. 
En el primer libro "Enfermedades de la cabeza y del cerebro, frenitis, epilepsia y melancolía", estudia las enfermedades mentales, que analiza según los planteamientos de la medicina griega y sostiene que la causa de las enfermedades mentales está en el cerebro.
Fue el primero que practicó la sangría yugular, y administró el hierro como remedio.
Un dato a destacar fue la descripción que hizo de los numerosos cálculos encontrados en la vesícula biliar de la momia de la sacerdotisa egipcia de Tebas , ya que es la descripción más antigua que se conoce. La vesícula, que era conservada en el museo del Real Colegio de Cirujanos de Londres, se perdió durante la II Guerra Mundial.


Etapa de Constantinopla 

A lo largo de los ocho siglos restantes, se seguirá acentuando la decadencia intelectual del Imperio Bizantino. Ya no van a aparecer mas grandes recopiladores como Oribasio o Pablo de Egina. Se establecieron contactos más profundos con otros países: Constantino VII envió un embajador a Abderramán III, llevándole un Dioscórides de regalo, y hubo múltiples intercambios científicos, tanto de personas como de ideas. Como médicos mas importantes se pueden citar: del siglo XI a Miguel Psellos que escribió un tratado sobre fisiología y dietética y a Simeón Seth que en sus escritos se opuso ferozmente a Galeno; ninguno de los dos aportó innovaciones a la medicina; del siglo XIII a Nicolás Mirepsos, que escribió una colección de recetas llamada Dinameron en las que se aprecia claramente la superstición de la época; y del siglo XIV a Juan Actuario, que como médico fue hipocrático y galénico, y cuya obra da un digno fin a la época bizantina. 
Ya no hay vestigio alguno de mentalidad mágica ni intervención divina. Es un hombre quien enferma, y otro quien va a intentar su curación. También sostiene que el hombre se distingue de los animales por su inteligencia. Practica la disección de animales y la vivisección y así descubre la función de los centros nerviosos. Sitúa el centro de la vida sensorial y psíquica en el cerebro. Se da cuenta del movimiento de la sangre en las venas.
A partir del año 500 a.C. se van a manejar dos conceptos básicos: PHYSIS (lo que nace y crece ) del que va a derivar la fisiología, y TEKHNE o arte; (el que nos interesa), TEKHNE lATRlKE ó arte de curar ó medicina científica ó medicina técnica.
La primera pregunta racional, a la luz de estos conceptos, que se hicieron los griegos clásicos, fue: ¿ De qué estamos hechos? Tales (650 a.C") considera que el hombre vive a través de su sangre, procrea con su esperma, y la mujer procrea con su flujo; todo ello es líquido. De ahí deduce que somos agua: el agua crea, se puede transformar en aire, y se puede comprimir dando objetos sólidos como huesos, tejidos, o piedras o madera. Es decir, el agua es el fundamento de la naturaleza.  
Anaxímenes (483 a.C.) piensa que el elemento fundamental es el aire (PNEUMA), Heráclito el calor, el fuego, y Xenófanes la tierra. Empédocles (483 a.C.) considera como base la tierra, aunque luego cambiará de idea y asegurará que son los cuatro elementos, con sus cuatro propiedades: fuego (caliente), agua (húmeda), tierra (seca), y aire (frío), los fundamentales.
Aristóteles asumirá esta teoría y hará de ella la base de la vida. Para ellos, los medicamentos podrán curar al influir en los cambios de estas propiedades.


Alrededor de Hipócrates de Cos (460 a.C.) se va a formar una escuela médica de enorme importancia, plasmada en el "Corpus Hippocráticum" o conjunto de 53 textos anónimos escritos a lo largo de mas de cien años a partir de la segunda mitad del siglo V a.C. Hipócrates sostiene la teoría de los cuatro humores componentes del cuerpo humano: sangre, bilis, pituita y flema, que a su vez están formados por agua, aire, tierra y fuego y les concede las siguientes características: sangre, húmeda y caliente; bilis ,seca y caliente; pituita, fría y húmeda: y flema, fría y seca.
El cuerpo humano tiene proporciones determinadas de estos cuatro humores. Si estas proporciones se desequilibran, aparece la enfermedad. Los temperamentos también nacen con el individuo y dependen de su naturaleza, por eso cada enfermo es distinto y hay que tratarle de un manera individual, es decir, hay que tratar al enfermo y no a la enfermedad.
El médico por excelencia es la Naturaleza, luego para curar a un enfermo hay que ayudar a su naturaleza, pero nunca contrariada, "Natura sanat, medicus curat'', dirán los romanos sobre esto, en su momento. Luego la Terapéutica es la corrección del desequilibrio de los humores del enfermo. Emplearán medicamentos externos y suaves; su código sobre ética profesional ( el Juramento Hipocrático ) ha llegado a nuestros días
De Cos salieron textos como: " Sobre los aires, las aguas y los lugares", "Sobre la dieta de las enfermedades agudas ": sobre fracturas articulaciones y heridas en la cabeza, textos sobre epidemias y sobre la naturaleza del hombre. Demócrito (460 a.C") nos ha dejado una clasificacion de medicamentos: dulces, salados, purgantes, astringentes, ácidos, etc. y explica su accion según su forma. Acepta la existencia de poros llenos y vacíos, y define el "Atomon" como la parte más pequeña en que pueden dividirse los cuatro elementos. La otra escuela importante fula de Cnido. A ella se deben textos" Sobre las Hebdórnadas". "Sobre las infecciones externas", " Sobre las afecciones", y enfermedades de niños y mujeres.



Aristóteles fue médico e hijo de médico. Aplicó el razonamiento ( la lógica ) en la lucha contra la enfermedad. Para él, la forma del nuevo ser (lo activo, lo caliente) procede de la semilla masculina, y la materia del nuevo ser (lo frío, lo pasivo), de la semilla femenina; así empezó a desarrollarse la Embriología. También nos dice que el corazón (para él, la parte primordial del cuerpo ) es el primer órgano que se forma en el embrión, se empieza a mover solo, y será el último en detenerse cuando el cuerpo muera; estudia cuidadosamente el corazón, y deduce que la sangre, a través de él, se mueve por los vasos y puede ser arterial y venosa. La vida la mantiene un calor innato y el aire que respiramos de fuera (el pneuma ), renueva lo que se desgasta de ella. Los alimentos son convertidos en jugos vitales.
Herófilo (330 a.c.), médico de la escuela de Alejandria, aunque fue discípulo de la escuela de Cos, estudió el ojo, el cerebro, el sistema nervioso, el vascular - contó las pulsaciones con la clepsidra - y los órganos genitales. Erasistrato ( 340 a.C.) se equivoca cuando afirma que las arterias no contienen sangre, y que el bazo no sirve para nada pero explica la mecánica de la respiración y el movimiento del corazón.



En fin, para no abusar excesivamente,me despido aquí de la Historia... 
Y ahora, la pregunta que nos interesa: ¿cómo curaban?  En parte ya ha sido contestada: con métodos externos y medicamentos suaves, por ejemplo: una pleuresia la trataban con aristoloquia , hisopo y comino, que actúan calentando y secando, para contrarrestar la humedad y la frialdad del enfermo. Lo que mas usaban era catárticos, eméticos, diuréticos y expectorantes. En los escritos del Corpus Hippocráticum aparecen doscientos fármacos de origen vegetal, fármacos animales pertenecientes por lo menos a diez filum, y unos doce fármacos minerales. Como formas farmacéuticas se nombran fomentos, cataplasmas, gargarismos, pesarios, píldoras, ungüentos, aceites, ceratos, colirios, trociscos e inhalaciones. "Los Rhizotomoi" eran los encargados de recoger las plantas (uno de ellos, Diocles de Caristo, que vivió en Atenas en el siglo IV a.C) con sus conocimientos confeccionó un herbario donde dejó especificado el origen, la identificación, el valor nutritivo, y usos medicinales de las plantas. Teofrasto (287 a.C.) nos ha dejado dos escritos: " De Historia Plantarum" y " De Causis Plantarum". Va a ser el primer botánico sistemático de la Historia Universal. Clasifica las plantas según sus hojas, raíces, tallos y épocas de crecimiento.
También, y para terminar. una referencia a otras personas cuyo trabajo giraba alrededor del uso medicinal de las plantas: PHARMACOPOLAS, que preparaban todo tipo de compuestos hechos a base de plantas, tales como abortivos, cosméticos, afrodisíacos, etc., MYGMATOPOLOS, vendedores ambulantes de remedios muchas veces dudosos, y MYREPSOS, los que hacen ungüentos; pero estas gentes generalmente procedían de las capas mas bajas de la sociedad, eran esclavos, generalmente de médicos que "curaban" a otros esclavos, a los que iban dirigidos sus "productos", y desde luego no contaron con la confianza de los médicos, quienes prefirieron fabricarse ellos mismos sus medicamentos.

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