viernes, 28 de julio de 2017

TOMAS MORO Y LA "UTOPIA"



Tomás Moro, nació en la zona de Cheepside de la ciudad de Londres, Inglaterra, el día 7 de febrero de 1478, concretamente en la casa familiar ubicada en la calle de Milk Street.
Fue el hijo mayor de Sir John More y de Agnes Graunger. Su padre entonces era el Mayordomo del Lincoln"s Inn, uno de los cuatro colegios de abogados de Londres. John More era jurista y posteriormente fue nombrado Caballero y Juez de la Curia Real.
En 1486 Tomás Moro, a los 8 años de edad y después de haber estudiado la enseñanza primaria durante tres años en la Saint Anthony School, considerada la mejor escuela de gramática de Londres, y siguiendo la costumbre de las mejores familias, fue conducido al Palacio de Lambeth donde sirvió como paje del Cardenal John Morton, quien entonces era Arzobispo de Canterbury y Lord Canciller de Inglaterra.
El Cardenal Morton era un ferviente defensor del nuevo humanismo renacentista, el movimiento cultural de recuperación de la cultura clásica en el Renacentismo, y tuvo en gran estima al joven Tomás Moro. Confiando en desarrollar su potencial intelectual, el Cardenal decidió en 1492 sugerir el ingreso de Tomás, quien por entonces contaba con 14 años, en el Canterbury College de la Universidad de Oxford, donde pasó dos años estudiando la doctrina escolástica, con su método de enseñanza de la religión. Asimismo el joven Tomás perfeccionó su retórica gracias a sus profesores, los humanistas ingleses Thomas Linacre y William Grocyn.
En su juventud Tomás Moro enfrentó el dilema de si podía servir mejor a Dios siendo monje o seglar. En 1501 ingresó en la Tercera Orden de San Francisco, viviendo como laico en el Monasterio cartujo de Greenwich hasta 1504.
Durante estos tres años se dedicó dentro del Monasterio al estudio religioso y a traducir epigramas griegos al latín y a formular comentarios sobre el libro de San Agustín de Hipona "De civitate Dei" (La Ciudad de Dios).
Tras realizar la traducción de una biografía del humanista y pensador italiano Giovanni Picco della Mirandola, escrito por su sobrino Gianfrancesco, Tomás quedó tan impresionado por el sentimiento de la obra que la adoptó para sí mismo, lo cual marcaría definitivamente el curso de su vida.
Tomás Moro abandonó su vida monacal y ascética ya que prefirió, en las palabras del teólogo y humanista holandés Erasmo de Rotterdam, ser una marido casto y no un sacerdote tibio.
Sin embargo nunca abandonó ciertos hábitos penitenciales propios de la vida monacal, por lo que llevó durante toda su vida un cilicio en una pierna y practicó   ocasionalmente la auto-flagelación. Además asistía diariamente a oír la Santa Misa.




Después de su experiencia monacal, en 1504 Tomás Moro fue elegido miembro del Parlamento, juez y subprefecto de la ciudad de Londres durante el reinado de Enrique VII, quien gobernó hasta su fallecimiento en 1509, y con quien Tomás tuvo algunas discrepancias por oponerse a algunas de las medidas del Rey.
En 1507 Tomás Moro es pensionado y Mayordomo en el Lincoln"s Inn, donde además se dedicó a dar conferencias entre 1511 y 1516. En 1510 nuevamente es nombrado miembro del Parlamento y Vice sheriff de Londres, cargo judicial y administrativo. También participó en diversas gestiones relacionadas con el ámbito comercial entre grandes empresas de Londres y de la Europa continental, básicamente en el área de Flandes.
Precisamente en uno de estos viajes Tomás Moro escribió un poema dedicado al nuevo Rey, Enrique VIII, con motivo de la ceremonia de su coronación en 1509. El texto del poema llegó a manos del Rey, quien hizo llamar a Tomás a Palacio, naciendo a partir de entonces una gran amistad entre ambos. Enrique VIII, quien se consideraba protector del humanismo y de las ciencias, se sirvió de la diplomacia y del tacto de Tomás Moro, confiándole varias misiones diplomáticas en varios países europeos. Con ello Tomás entró al servicio de Rey y se convirtió en miembro de su Consejo Privado.
En sus viajes por Europa continental Tomás recibió la influencia de distintas universidades. En 1517 fue enviado a Calais, al norte de Francia, para resolver asuntos mercantiles y fue nombrado Master of Requests, o sea, Relator del Consejo de Estado.
De nuevo en Londres, Tomás Moro en 1520 ayudó al Rey Enrique VIII a escribir la obra Asertio Septem Sacramentorum o Afirmación de los siete Sacramentos, y en 1521 el Rey le nombró Knight (Caballero) y Vicetesorero. Este mismo año su hija Margaret se casó con William Roper, quien después sería el primer biógrafo de Tomás Moro.
En el año 1524 Tomás fue nombrado High Steward o Administrador de la Universidad de Oxford, de la que había sido alumno, y en 1525 ostentó el mismo puesto en la Universidad de Cambridge, además de ser Canciller de Lancaster. Finalmente, en 1529, Tomás Moro fue nombrado Lord Canciller de Inglaterra por el Rey Enrique VIII, siendo el primer laico que ocupaba dicho puesto después de varios siglos.
A pesar de su nombramiento como Canciller de Inglaterra, Tomás no se hizo ilusiones ni se mareó con el poder. Aceptó el puesto porque, textualmente, según él es deber de todo cristiano y un acto crucial de caridad, buscar el bien común participando en la política y lograr así que la paz y la justicia se abracen y se besen.
A pesar de su elevado rango, Tomás Moro siguió practicando la asistencia diaria a la Santa Misa, el ayuno, la oración por medio de la Lectio Divina, la caridad, la educación cristiana y moral de su familia, y también la mortificación personalaún llevando en su atuendo todos los símbolos del poder que ostentaba.
El famoso cuadro del pintor Holbein, el cual está reproducido al final del presente estudio, muestra a un Tomás Moro en la cima del poder con su ajuar de Lord Canciller de Inglaterra, pero calmo e inescrutable a pesar de que bajo su vestimenta llevaba siempre un cilicio, lo cual le recordaba su mortalidad y su fe. Tomás se preparó durante toda su vida para la prueba final, a la cual todos nos enfrentaremos tarde o temprano.
Fue por entonces cuando Tomás trasladó su residencia a Chelsea, y desde allí escribió una carta al teólogo luterano alemán Ioannis Bugenhagen, en el cual defendía la supremacía del Papa. Ya desde 1528 el Obispo de Londres le había permitido consultar libros considerados entonces como heréticos, con el fin de que Tomás pudiera refutarlos, dada su constante defensa por la fe católica.



Alrededor de 1497 Tomás empezó a escribir poesías cargadas con cierta ironía, lo cual le valió considerable fama y reconocimiento. Fue precisamente en esa época cuando tuvo sus primeros encuentros con los precursores del Renacimiento, especialmente con John Skelton y con Erasmo de Rotterdam, con quien llegaría a entablar una gran amistad.
En 1506 tradujo al latín la obra Luciano, en compañía de Erasmo de Rotterdam. Y en 1513 escribió también Historia del Rey Ricardo III, libro que sirvió de inspiración a William Shakespeare para el personaje de su obra.
También escribió retratos de personajes públicos, como es el caso de Vida de Pico della Mirandola, así como poemas y epigramas en Epigrammata. Mención especial merecen los diálogos y tratados que realizó en defensa de la fe tradicional, atacando duramente a los Reformistas, tanto laicos como religiosos. Entre estas obras se encuentran Respuesta a Lutero, Un diálogo sobre la herejía, Refutación a la respuesta de Tyndale y Respuesta a un libro envenenado.
Además de escritos en defensa de la Iglesia Católica, Tomás Moro también escribió acerca de aspectos más espirituales de la religión, tales como Tratado sobre la Pasión de Cristo, Tratado sobre el Cuerpo Santo y La agonía de Cristo, obra que escribió durante su confinamiento en la Torre de Londres. Esta última obra, salvada de la confiscación decretada por Enrique VIII, por voluntad de Margaret, la hija mayor de Tomás, pasó a manos españolas a través de Fray Pedro de Soto, confesor del Emperador Carlos V, quien entregó el libro al Museo del Real Colegio del Corpus Christi de la ciudad de Valencia, lugar de nacimiento del humanista y filósofo Luis Vives, de quien Tomás Moro era íntimo amigo.



Pero su obra cumbre fue Utopía, escrita en 1516 y publicada en Lovaina, Bélgica, en la que Tomás abordaba problemas sociales de la humanidad, y con la cual se ganó el reconocimiento de todos los eruditos de Europa. Uno de sus inspiradores para esta obra fue indudablemente su amigo íntimo Erasmo de Rotterdam, humanista y teólogo holandés.
El libro Utopía es escrito por Tomas Moro después de escuchar atentamente la historia de Rafael Hytlodeo, quien deseando conocer el mundo se unió a Américo Vespucio, y fue su acompañante en tres de los cuatro viajes, pero en su ultimo viaje no regreso con el, y junto a cinco compañeros del castillo recorrió muchas regiones; Rafael era un magnifico filosofo, pero nunca le sirvió a ningún rey, ya que sabia que sus consejos nunca serian tomados en cuenta y estaría perdiendo el tiempo y así mismo arriesgándose a convertirse en un corrupto antes de llegar a corregir a sus compañeros, el pensaba que un filosofo nunca tendría lugar en los negocios públicos , criticaba las formas de castigo utilizadas en Inglaterra, ya que consideraba que un ladrón no merecía morir solo por haber hurtado una pequeña suma de dinero, ya que la vida nunca tendría precio, tampoco estaba de acuerdo con la injusticia y desequilibrio en la sociedad, no podía razonar porque los banqueros, ricos holgazanes, ociosos que no hacían mas que jactarse de su poder vivieran en la opulencia y lujos mientras que los siervos y los que trabajan como burros la tierra y cada día cosechan las frutas y verduras que nos dan vida y que sin ellas moriríamos están en la miseria y enfermos.
El empezó a contar la historia de utopía a Tomas Moro que muy ansioso escucho atentamente…
La isla de utopía es el lugar perfecto, poseen una organización excepcional jamás vista en ningún otro lugar, en ella nadie es dueño de nada y no existe la propiedad privada todos sus habitantes viven de lo que ellos mismos cosechan, ya que absolutamente nadie se excluye de trabajar, todos trabajan ya que repugnan la ociosidad y la holgazanería, si a una familia le sobra alimento reparten lo sobrante entre los vecinos.
La ciudad mas importante de utopía es Amaurota, ya que esta en el centro y en ella se ubica la asamblea, la asamblea esta constituida de sifograntes ( un miembro de cada familia ) y estos en voto secreto se encargan de escoger a un príncipe, pero el príncipe puede ser cambiado cuando el pueble empiece a ver tiranía de parte de el, los sifograntes evitan que nadie se entregue al ocio, todos trabajan pero sin exagerar, ya que poseen tiempos de descanso en los que se dedican a ejercitar la música o simplemente a hablar. En utopía no se conocen los dados, y peligrosos juegos de azar, en cuanto a su vestimenta utilizan el lino y la seda, pero solo por su blancura no le conceden ningún valor a la finura de la tela, y todos se contentan con uno solo, que les dura dos años, Relaciones Mutuas : En utopía se respeta mucho a los ancianos, las mujeres atienden a los esposos y los hijos a sus padres, los utópicos no matan las reses, ese trabajo lo hacen los siervos, ya que esta prohibido que los conciudadanos se habitúen a matar seres vivos ya que esa acción va eliminando el sentimiento de piedad, a los enfermos los cuidan mucho, los hospitales están dotados de todo lo necesario y gastan lo que sea por la curación del ciudadano.
En utopía no existe ningún motivo de ociosidad, ninguna taberna, ni cervecería, ni burdeles. El oro no tiene ningún valor, al igual que la plata así que no tienen ningún tipo de moneda, pero con ese oro compran mercenarios para la guerra cuando es necesario, también lo utilizan para las cadenas y grillos de los esclavos, de esta forma logran que el oro y plata sean despreciados.
Los utópicos se maravillan de que haya hombres a quienes les atraiga el resplandor de cualquier piedra, y le den tanto valor a un material tan inútil como es el oro, creen en Dios y en el alma y para ellos la virtud es: vivir conforme a la naturaleza a la cual estamos guiados por Dios
Para ellos el más grande placer es la salud, y los placeres del alma son la inteligencia y el que nace al contemplar la verdad.
Los utópicos detestan la guerra como cosa de animales, ellos solo la utilizan cuando es estrictamente necesario y tratan de no derramar sangre inocente, generalmente ponen recompensa a la cabeza de los jefes enemigos, esa técnica hace que se traicionen los unos con los otros y solo castigan a los que se lo merecen.

CONCLUSIONES
  • La única forma de crear un país perfecto, es logrando que el hombre deje de pensar en si mismo, y aprenda a ser justo, y trabajador.
  • Los vicios y ociosidades deben ser cambiadas por las virtudes.
  • Utopía es algo bueno y fantástico que jamás se hará realidad.
  • El pensamiento humano desde la época de Tomas Moro no ha evolucionado lo suficiente para comprender que el bien común esta sobre el personal y que solo trabajando en equipo se logra la felicidad.
  • Los verdaderos placeres son la salud, la inteligencia y el conocimiento de la verdad.
OPINIÓN PERSONAL
La Utopía de Tomás Moro es la denuncia de unos comportamientos deplorados por el autor, escrito con un fino toque burlón, no exento de un dramatismo especialmente notable en la composición de los diálogos. Su invención de una república ideal, gobernada por medio de la razón y bajo la más profunda tolerancia religiosa, obtuvo una importante e inmediata, es una sátira de carácter político social.
Esta obra ha hecho que mi pensamiento y mi forma de interactuar con las demás personas cambie, me ha abierto los ojos de las consecuencias que trae consigo entregarse al orgullo, holgazanería, y ociosidad.
Aprendí que sobre el bien personal están las demás personas y que como comunidad debemos estar unidos los unos con los otros.
Creo que utopía es una obra que todos deben leer sobre todo los que están en los puestos públicos , para que tomen conciencia de las estupideces que comete mos los humanos.



Continuando con la biografia de Tomas Moro...ante el deseo de Enrique VIII de anular su matrimonio canónico con Catalina de Aragón para poder casarse nuevamente con Ana Bolena, Tomás Moro actuó con prudencia, sin buscar ni desear una innecesaria confrontación. Prudencia que es siempre una virtud indispensable para poder ver la realidad objetivamente, y no conforme a nuestros deseos y ambiciones.
Esta negativa de Tomás Moro a no apoyar el deseo del Rey motivó la enemistad entre ambos. Enrique VIII había solicitado al Papa Julio II la concesión de la nulidad de su matrimonio con Catalina de Aragón, y la negativa del Papa supuso finalmente la ruptura de relaciones entre Inglaterra y la Iglesia Romana, lo cual dio lugar a la formación de la Iglesia Anglicana, de quien el Rey era cabeza principal. La razón aducida por Enrique VIII para dicha anulación matrimonial era para casarse con Ana Bolena y así tener un hijo varón que pudiera sucederle en el trono de Inglaterra, puesto que Catalina de Aragón no podía dárselo.
Las reiteradas negativas de Tomás Moro a apoyar el deseo del Rey acabaron por provocar el rencor de Enrique VIII hacia Tomás, quien en 1530 se negó a firmar la carta en la que nobles y prelados solicitaban al Papa la anulación del matrimonio real. En 1534 también se negó a firmar el Acta de Supremacía, que representaba el repudio a la supremacía papal. Dicha Acta establecía condena a quienes no la aceptasen, y por ello el 17 de abril de 1534 Tomás Moro fue encarcelado en la Torre de Londres.




Tomás Moro no tuvo duda alguna de que al no secundar el deseo del Rey comenzaría un largo calvario que terminaría con su muerte. El poderoso Rey no podía tolerar que alguien de tanto prestigio como Tomás Moro no se plegara a sus deseos y le destituyó de sus cargos, aún cuando Tomás ya había renunciado a ellos anteriormente al ver el camino por el que transcurriría el resto de su vida.
En el momento de su renuncia al poder Tomás Moro se retiró de la vida pública, aceptando sufrir con su familia la pobreza y el abandono de muchos que en aquel período de prueba se mostraron como falsos amigos. Hubieron algunas personas que igualmente se negaron a secundar a Enrique VIII, quienes también fueron encarcelados y posteriormente muertos, como fue el caso de San John Fisher, quien corrió la misma suerte que Tomás Moro.


Demostrada la firmeza de Tomás Moro en rechazar cualquier compromiso contra su propia conciencia, el Rey Enrique VIII le hizo encarcelar a cadena perpetua en la Torre de Londres en 1534, donde fue sometido a diversas formas de presión psicológica. Pero él nunca se dejó vencer y rechazó de nuevo prestar el juramento que se le pedía hacia el Rey, ya que ello hubiera representado la aceptación de una situación política y eclesiástica que hubiera preparado el terreno para el despotismo real sin control alguno.
Finalmente el Rey, enojado, mandó juzgar a Tomás, y durante el proceso a que fue sometido ante unos jueces corruptos, Tomás Moro pronunció una apasionada apología de sus propias convicciones sobre la indisolubilidad del matrimonio, el respeto al patrimonio jurídico inspirado en los valores cristianos, y la libertad de la Iglesia ante el Estado.



Pero Tomás Moro fue acusado de alta traición y condenado a muerte, aboliéndose su anterior condena a cadena perpetua. Varios dirigentes, entre ellos el Papa Julio II y el Emperador Carlos V, presionaron a Enrique VIII para que perdonara la vida a Tomás y se la conmutara por cadena perpetua o por el destierro de Inglaterra, pero tal súplica no sirvió de nada.
Finalmente, el 6 de julio de 1535, a los 57 años de edad, Tomás Moro fue decapitado. Su cuerpo está enterrado en una bóveda subterránea anexa a la Capilla Católica de San Pedro ad Vincula, que se encuentra anexa a la Torre de Londres.
Tomás Moro mantuvo hasta el final de su vida su dignidad, su sentido del humor y su confianza plena en que Dios le recibiría al cruzar el umbral de la muerte. Mientras Tomás subía al cadalso, se dirigió al verdugo en estos términos: "¿Puede ayudarme a subir?, porque para bajar ya sabré valérmelas por mí mismo". Luego, al arrodillarse dijo: "Fíjese que mi barba ha crecido en la cárcel;   es decir, ella no ha sido desobediente al Rey, por lo tanto no hay por qué cortarla. Permítame que la aparte".

Finalmente, dejando la ironía aparte, se dirigió a los presentes con estas palabras: "I die being the King"s good servant, but God"s first" ("Muero siendo el buen siervo del Rey, pero primero de Dios").


 https://www.youtube.com/watch?v=xksQy1KpPtI
 http://www.devocionario.com/textos/p_moro_1.html//www.monografias.com/trabajos94/santo-tomas-moro-lord-canciller-y-martir/santo-tomas-moro-lord-canciller-y-martir.shtml
http://m1.paperblog.com/i/142/1425569/tomas-moro-peter-ackroyd-L-WmcWxW.jpeg
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http://www.devocionario.com/textos/p_moro_1.html
http://html.rincondelvago.com/utopia_tomas-moro_22.html


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