domingo, 23 de abril de 2017

LAS MUY RICAS HORAS DEL DUQUE JEAN DE BERRY



Jean, Duque de Berry , tercer hijo del Rey de Francia, Juan el Bueno, y hermano de su sucesor Carlos V el Sabio (hijo, hermano y tío de reyes) jugó, especialmente en la segunda parte de su vida, un importante y decisivo papel político en la turbulenta historia de la Francia medieval. Animado, casi siempre, por un talante conciliador intentó ante todo alcanzar un objetivo: restablecer la paz interna en el reino, rota sin cesar por la rivalidad existente entre las casas de Orleáns y la de Borgoña.

Si bien Jean de Berry contempló durante toda su vida ajetreos, conspiraciones y violencias políticas y sociales, también fue, por otro lado, el más exquisito y delicado coleccionista de arte y generoso mecenas. Preocupado por la estética en todos los ámbitos y niveles que ésta pudiera abarcar, gastaba casi todo su tiempo, dinero e influencia en rodearse de lujo, de ampulosidad, de barroquismo. Fue famoso por la liberalidad y cercanía con que trataba a sus artistas, colmándolos de regalos, algunos de los cuales incluso hacía venir del extranjero o de otras cortes europeas. 

Anunciacion

Sus mayores esfuerzos y logros (directamente ligados, claro está, a sus preferencias artísticas) se concentraron, además de en la orfebrería y en su scriptorium, en la construcción de castillos y residencias. El arquitecto más célebre de su tiempo, Guy de Danmartin, trabajó para él en numerosas ocasiones. Amigo de los edificios suntuosos; llegó a poseer no menos de diecisiete castillos y mansiones, entre los que transcurría su vida. Los dos más famosos fueron el Hôtel de Nesle, delante del Louvre de París, en el margen izquierdo del Sena, y el palacio de Mehun-sur-Yèvres, cerca de Bourges, ciudad a la que por su posición geográficamente estratégica el Duque estuvo siempre ligado.
Entre los numerosos artistas iluminadores que trató y cobijó se encontraban los más destacados de su tiempo, particularmente Jacquemart de Hesdin , los hermanos Limbourg, y el escultor e ilustrador André de Beauneveu . Las Muy Ricas Horas no fueron, ni mucho menos, el único libro de horas que poseyó el sibarita, Jean duc du Berry. Jacquemart creó para él, por ejemplo, unas célebres Pequeñas Horas, cuyo códice se conserva hoy en la Bibliothèque nationale de France.

Natividad

Los artistas a los que el Duque de Berry confió hacia 1413 la tarea de iluminar el libro de horas por excelencia, Las Muy Ricas Horas, que debía sobrepasar a todos los demás que hasta entonces había poseído, procedían de Nimega, cerca del Rhin, en la región de Flandes. Es muy posible que el mayor de ellos fuera Pol de Limbourg (o Paul Limbourg, según las fuentes) . Por su técnica y talento, Pol fue pronto considerado valet de chambre, “ayuda de cámara” del Duque, y casi sin ninguna duda debía ser el jefe del taller. Además de “Las Muy Ricas Horas”, crearon para su mecenas realizaron varias obras, entre las que destacan unas Bellas Horas, hoy conservadas en el museo The Cloisters de Nueva York, probablemente creadas entre 1410 y 1412, justo antes de las “Muy Ricas Horas”. Los tres pintores murieron, probablemente de peste, en el año 1416, dejando inacabada la obra de su vida; para entonces sólo Pol había alcanzado los 30 años de edad. Los hermanos Limbourg llegaron a ser muy populares incluso en vida; ya el cronista Guillebert de Metz, en su famosa “Descripción de París” de 1434, nombra a “tres célebres hermanos iluminadores”.

El anuncio a los pastores

Existe, tanto estilística como temáticamente, una gran distancia entre ambos libros de horas de estos autores. “Las Muy Ricas Horas” son originales, visionarias en todos los aspectos e incluso revolucionarias entre los libros de horas. El contenido litúrgico; el calendario, en el que escenas místicas sugeridas por el propio Duque sustituyen a las tradicionales; los encuadres, más tradicionales pero fantasiosos, son una parte del todo con un único objetivo: ser el libro de horas más espectacular y hermoso que se pudiese crear. En “Las Muy Ricas Horas” se observa un nuevo equilibrio, una búsqueda de lo armonioso, un sentido claro y hegemónico de la relación entre los colores, y una extraordinaria novedad: la aparición del paisaje, técnica ya pre-renacentista importada de Italia (posiblemente Pol visitó Milán o Siena hacia 1413).

Encuentro de los Magos

En esta original obra colectiva se destaca, asimismo, un exquisito sentido de la naturaleza y un gusto por la magnificencia de la vida cortesana; una encantadora elegancia y un realismo a veces crudo: desnudos clásicos muy cercanos a los de la Antigüedad y formas femeninas a la colorista moda de la época. Gracias a sus dotes de observación y a la ejecución favorecida por el entorno familiar, los Limbourg supieron aunar las influencias de Italia con las tradiciones pictóricas francesas de un Jacquemart, en una obra que permanece como la más alta expresión de lo que ha dado en llamarse “Estilo Gótico Internacional”.

Adoracion de los Magos

Pero “Las Muy Ricas Horas” quedaron, como se ha indicado, inconclusas a la tempranísima muerte de sus tres creadores, el propio Duque no tardaría en seguirlos, en el mismo año 1416, y también, según parece, víctima de la peste. Pero ¿cuál fue, pues, el destino del preciado códice? La miniatura del folio 75 proporciona una indicación sobre los propietarios del manuscrito en el momento de la ejecución de esta segunda serie de pinturas. Se observan representados un príncipe y una princesa a los que sus blasones enlazados muestran como el Duque Carlos I de Saboya y su esposa, Blanca de Montferrant. De ahí se deduce que la terminación de “Las Muy Ricas Horas” aconteció entre 1485, fecha de la boda del Duque, y 1489, fecha de su muerte.

La Purificacion

El nombre del iluminador de la segunda serie de ilustraciones ha sido revelado por el historiador de arte Paul Durrieu tras una rigurosa investigación que probó que el pintor tenía lazos familiares en la ciudad de Bourges y que había trabajado para el Duque Carlos. Se trata de Jean Colombe -o Jehan Coulombe-, quien ya tenía amplia experiencia en el campo de la miniatura. Trabaja con Clément Thibault, “écrivain de forme”, quien, con toda seguridad, aprendió el arte del manuscrito. Colocado por su mecenas ante el problema de la continuación de la obra de los Limbourg, Colombe rechaza la imitación del pasado y elige trabajar con el estilo contemporáneo. El gusto y las modas han evolucionado considerablemente en setenta años. Los colores son vigorosos, violentos; realces, subrayados, intensidades; sin duda toda una reacción contra las anteriores delicadezas que saturaron el inicio de siglo. Sin embargo, en algunos aspectos la obra se ciñe todavía a la ortodoxia: los horizontes vaporosos de los paisajes que se extienden en los fondos, en planos cada vez más difuminados en sus tonos de azul, proporcionan al lector la misma evasión de resonancias místicas. Así, las “Las Muy Ricas Horas del Duque de Berry”, en definitiva, y a pesar de su variedad e innovación, o quizá precisamente a causa de éstas, siguen siendo hoy consideradas como “el rey de los manuscritos iluminados”, una obra cumbre en la historia de la creación humana.

El Descendimiento

Una vez terminada la obra, sus avatares materiales fueron incontables. Cuando murió Margarita de Austria, gobernadora de los Países Bajos, en 1530, el códice fue entregado Jean Ruffaut, tesorero general del mismísimo Emperador Carlos V. Durante el siglo XVII la pista del códice se pierde, y en el siglo siguiente se añade al libro el escudo de armas de los Spínola, ilustre familia guerrera de los Países Bajos. De allí fue de un propietario a otro a lo largo y ancho de Europa, hasta terminar siendo propiedad del Barón Félix de Margherita residente en Turín. El Duque de Aumale, que supo de su existencia casi por casualidad mientras viajaba por Europa, quedó entusiasmado por él y lo llevó a Inglaterra para luego regresar con él a Chantilly, cerca de París, donde hoy se conserva en la prestigiosa Bibliothèque du Château de Chantilly.




La representación del mes de enero es la primera miniatura de Las Muy Ricas Horas del Duque de Berry y parece un espejo donde se representa su opulenta vida social ofreciendo grandes banquetes y regalos a sus allegados y amigos, entre los que se cuentan, por supuesto, los tres hermanos Limbourg. 
La vanidad del Duque, le hace aparecer en esta miniatura sentado en el centro de la mesa, lista para un banquete solemne, haciendo un regalo a un prelado medio calvo cubierto con una capa de purpura, símbolo de su rango, que parece, por el gesto, estar agradeciendo a Jean de Berry el detalle. A la derecha del Duque se ve a su chambelán, con el bastón atributo de su cargo, que parece invitar a acercarse a los que los rodean. Muy cerca del chambelán está Pablo de Limbourg con bonete plegado, imagen que aparece en otras dos miniaturas de los Limbourg y que Pablo Durrieu identificó como Pablo Limbourg.
Por encima de la chimenea, detrás del Duque, se yergue un dosel con el blasón del mecenas, sembrado de flores de lis doradas. Tras el dosel, un tapiz de proporciones gigantescas representa a unos guerreros enfrentándose al enemigo; de algunas palabras que se leen arriba de la escena, parece deducirse que se refiere a la guerra de Troya, tal como ésta se imaginaba en el Medievo.
Sobre la mesa se despliegan un fasto y un lujo muy en consonancia con la forma de vivir del Príncipe: bandejas opulentas, orfebrería delicada, incluso dos de sus perros paseando entre los manjares.
Paul Durrieu ha querido ver en este miniatura también a Gillette le Mercier, esposa de Pol, detrás de un caballero que apura su copa, y otros personajes habituales en los círculos del Duque.


Febrero suele ser el mes más frío del año. Los hermanos Limbourg pintaron un paisaje típicamente invernal, cuya minuciosidad en el detalle evoca a la perfección la atmósfera dura y sórdida de este mes, así como la vida de los campesinos. Una luz lívida, mortecina, parece iluminar débilmente el paisaje nevado de la campiña. A lo lejos, un pueblo esconde sus tejados nevados entre dos colinas. Dirigiéndose al pueblo, un campesino guía a su asno con una pesada carga. Cerca de él, el grácil gesto de un hombre que corta leña contrasta con la postura de los demás personajes que aparecen al aire libre, qué más bien parecen ateridos por el frío. La impresión general que logran transmitir los artistas es la de un ambiente castigado, casi ralentizado, por las bajas temperaturas invernales.El diseño y la escenografía de la imagen, as como la atmósfera invernal, han sido cuidadosamente meditados, testimonio de perfeccionismo de sus autores. Esta miniatura es un claro anticipo del arte de Bruegel.


Con esta pintura del mes de marzo, los hermanos Limbourg quisieron plasmar la primera serie de trabajos de labranza que se desarrollan durante esta época del año. En primer término, un campesino de edad provecta sostiene con una mano una vara y con la otra la mancera, guiando a los bueyes en el proceso de arado. Se aprecia claramente el modo en que, al penetrar en la tierra, la reja de la carreta destroza la hierba que aún crece intacta en la zona que todavía falta por arar. Esta parte de la ilustración, con sus sombras características, es obra de Bartolomé van Eyck. En el cruce de caminos que figura en el centro de la imagen hay un pequeño monumento cuya presencia es habitual en las Muy Ricas Horas, una construcción de las que se empleaban precisamente para separar las propiedades. En la zona superior izquierda pastan algunos corderos, mientras que en el extremo opuesto se erige una pequeña vivienda que se asoma a una parcela cercada. Del majestuoso castillo de Lusignan, que preside la escena desde el fondo, se reconocen distintos elementos tales como la Torre Poitevine, sobre la cual planea un dragón, la Torre Melusina y la Torre del Reloj. Este conjunto arquitectónico era uno de los lugares de residencia favoritos de Jean de Berry, lo cual justifica su presencia en uno de los primeros grandes paisajes concebidos por los Limbourg para las Muy Ricas Horas.


En este mes de abril, la naturaleza se renueva. La escena tiene lugar en el Castillo de Dourdan, posesión del Duque, cuyas ruinas aún hoy se yerguen sobre una colina.
Un bucólico burgo, junto al rio Orga, donde navegan dos barcas, rodean a la fortaleza. Sobre el fondo verde de praderas y bosques se agrupa un núcleo de personas con vestidos brillantes. Una pareja de novios intercambia sus anillos bajo la mirada de los padres, y unos jóvenes recogen flores. Compositivamente todo el dibujo es un prodigio de diseño y armonía. En la pirámide que forman las figuras humanas, los colores de los trajes se destacan entre sí por contraste. El encanto de la nueva estación concuerda íntimamente con el balance de colores que se evoca en toda la imagen.
También las expresiones de algunos personajes están traducidas delicadamente, y se expresan con igual maestría la ternura, pudor, afecto, etc. Multitud de hipótesis podrían aparecer alrededor de esta escena, de apariencia tan real. Es muy posible que se refiera al encuentro de dos ilustres prometidos, la nieta del Duque de Berry, Bonne, que contaba en 1410 sólo once años de edad, y Carlos de Orleáns, de dieciséis. El acuerdo para este enlace tuvo lugar en Gien y los esponsales se celebraron en Riom cuatro meses más tarde. El castillo de Dourdan estaba a la disposición del que iba a convertirse en nieto del Duque; así, es de suponer que el encuentro físico de los prometidos tuviera lugar allí. Esta deliciosa miniatura recoge, con un innegable sentido lírico, el espíritu festivo de una jornada familiar.


Mayo y las antiguas floralias (los festivales florales romanos) son el origen de la extendida costumbre medieval según la cual los miembros de la nobleza iban paseando al campo y regresaban adornados con ramas verdes. Quien entonces no portase en su atuendo algo de ese color era susceptible de caer en falta. Éste es el motivo por el que las tres doncellas que aparecen a la derecha de la imagen visten libreas de suave tonalidad verdosa, conseguida por los Limbourg gracias al uso del polvo de malaquita. Quien contempla a la primera de ellas, tocada con un velo blanco, es un caballero vestido con los colores de la Casa de Francia; rojo, blanco y azul. Delante de él, acaparando gran parte de la atención con los magníficos bordados florales en oro de su capa azul, aparece un misterioso caballero que no muestra su rostro. Se ha especulado con la posibilidad de que esta figura, a la que se ve en primer término, represente al propio duque de Berry.
Como es habitual en las iluminaciones de los hermanos Limbourg, es fundamental el papel que juega el paisaje en la composición de la imagen. El hecho de que, detrás de los personajes, aparezca en segundo término un frondoso bosque (y que aún más atrás se divisen tejados y torretas de castillos) dota a la iluminación de un efecto de perspectiva cercano a las tres dimensiones. Por su forma, las edificaciones se han llegado a relacionar con el castillo de Riom, una de las muchas posesiones de Jean de Berry.

En el mes de junio el carro del Sol atraviesa el cielo de Géminis a Cáncer. Para el mes de junio, los Limbourg decidieron representar las labores de la siega del heno. En la parte delantera, las dos protagonistas de la escena son dos mujeres que se afanan en rastrillar el heno ya cortado y acumularlo en montones. Aunque sus indumentarias resultan muy sencillas, la figura de estas dos mujeres y la gracilidad y elegancia de sus gestos quedan totalmente de manifiesto en la miniatura. Detrás de ellas, tres hombres con ropajes ligeros siegan prácticamente al unísono, formando un curioso contraste en la tonalidad del campo a medida que avanzan.
Tomada desde otra de las residencias del duque de Berry, esta vez el parisino Hôtel de Nesle, la vista se asoma al curso del Sena y a la cara interior del Palais de la Cité. Éste es perfectamente reconocible por sus tejados de pizarra, la torre de ángulo, la del Reloj, la de Montgomery y la Santa Capilla, con su característico rosetón. La muralla que enmarca esta serie de edificaciones se prolonga hasta asomarse al río con un curioso embarcadero situado bajo la almena. La grandiosidad de las construcciones se ve realzada gracias a la representación de las labores campestres que se desarrollan ante ellas, resultando en el contraste de dos ambientes (el campesino y el aristocrático) tan íntimamente relacionados en la época.

Los trabajos del campo desarrollados con más frecuencia durante el mes de julio son el esquileo y, por supuesto, la siega. En esta ocasión, los Limbourg decidieron ubicar estas dos escenas simultáneas en la localidad de Poitiers. Jean de Berry había recibido como patrimonio Poitou y Auvernia, con que el marco de esta escena vuelve a ser una de sus residencias. En la esquina inferior derecha, un hombre y una mujer –él de frente y ella de espaldas– esquilan las ovejas. Pueden apreciarse claramente los montones de lana esquilada que se acumulan entre los dos. De nuevo, el curso de un río, el Clain, cruza transversalmente la imagen y contribuye a crear una sensación muy realista de profundidad, sugiriendo cierta idea de distancia. En la orilla contraria dos campesinos siegan el trigo con hoces. Llama la atención el detalle con que se ha plasmado el manto de trigo, sembrado de amapolas y acianos. Aunque el castillo del fondo ya no existe –lo cual revaloriza la miniatura como testimonio documental–, se sabe que Jean de Berry lo había mandado construir tres o cuatro décadas antes. Con todo, resulta reconocible por su planta triangular y sus dependencias rodeadas de zanjas. Se accede a ellas por pasarelas y puentes levadizos.
Las montañas que los Limbourg pintaron en último plano tienen el mismo diseño que se repite a menudo a lo largo de su obra, el de forma cónica.

Durante el mes de agosto,quien más contribuye a identificar la acción que se desarrolla en esta bucólica escena es la figura situada en el margen derecho: un halconero que tiene dos aves posadas en su guante y observa al caballero ataviado con túnica azul clara, que examina la caza. Este caballero lleva a la grupa a una joven vestida de marrón con guantes rojos, a la que sigue el mismo caballero de túnica azul eléctrico de la iluminación del mes de mayo, el de los fastuosos bordados dorados en forma de flor y la capa azul lapislázuli. También él permite que en su mano izquierda se pose un pajarillo. De hecho, esta imagen en concreto resulta especialmente propicia para comentar el interés de los Limbourg por integrar en sus personajes en un entorno rebosante de naturaleza, tanto a base de flora como de fauna. Prueba de ello no sólo son los pájaros que revolotean ni los caballos en los que van montados los nobles, sino también los perrillos que juguetean a su alrededor. La nota romántica la aportan el caballero y la doncella del extremo izquierdo, quienes, visiblemente ajenos al desarrollo de la caza, inclinan sus cabezas en un gesto de manifiesta intimidad.
El escenario, esta vez perfectamente identificable, es Étampes, un latifundio también perteneciente al duque de Berry, vecino de la localidad de Dourdan. En vida, Jean de Berry llegó a poner ambas extensiones a disposición del Duque de Orleáns. En el centro del castillo se erige la Torre Guinette, de forma cuadrangular, que todavía sigue en pie.

Esta escena de la vendimia (caracteristica del mes de septiembre) al pie del castillo de Saumur es una de las miniaturas que, iniciada por los Limbourg, fue terminada, según algunos autores, por Jean Colombe. Otros, en cambio, han querido ver en ella la mano de Barthélemy Van Eyck, en la parte de la viña. Las dos secciones de la miniatura se distinguen claramente por la tonalidad del colorido, el trazo de la pincelada y el estilo de los personajes. Los dos tercios superiores son indudablemente de los Limbourg. Se aprecia no sólo en el estilo, sino también porque las miniaturas se comenzaban por los fondos, el cielo, el paisaje y la decoración arquitectónica, y sólo luego se trabajaban los primeros planos, las figuras y finalmente los detalles de la fisonomía. El castillo de Saumur pertenecía a un sobrino del Duque de Berry, el Duque Luis II de Anjou. Aquí vemos el castillo alzando hacia el firmamento sus imponentes chimeneas y sus veletas rematadas por una flor de lis dorada. El dibujo es de líneas firmes, vigorosas y acusadas, y el cuidado del detalle es minucioso.
Además, el realismo es absoluto, fotográfico: el campanario de la iglesia, a la izquierda del todo; luego una chimenea monumental y finalmente la entrada a la fortaleza con un puente levadizo por donde sale un caballo. La escena de la vendimia, sin embargo, fue realizada por Barthélemy Van Eyck o Jean Colombe -no hay uniformidad de criterio entre los especialistas- sobre un boceto previo de los Limbourg. Se observan los trabajos de recolección en el célebre viñedo de Anjou; mujeres, jóvenes desenfadados, siervos de la gleba cortan y depositan la vid en cestas y en carretas. Una mula, estratégicamente situada ante la valla, parece marcar con gran exactitud la frontera entre la pintura de Limbourg y el otro maestro. La bucólica escena, dominada por el aéreo castillo, es una de las más pintorescas y bellas de códice.


En el mes de octubre una de las vistas de las que se disfrutaba desde el castillo del duque de Berry en París era la del magnífico Louvre de Carlos V, su hermano. Los Limbourg decidieron inspirarse en esta circunstancia para plasmar, en la miniatura correspondiente al mes de octubre, la majestuosa fachada de éste último. Tal como se ve en la imagen, en el centro del conjunto arquitectónico se erige la alta torre levantada por Felipe Augusto, que a día de hoy sigue en pie. Popularmente conocida como la Torre del Louvre, durante mucho tiempo fue el lugar donde se conservó el tesoro real. Detrás de ella se oculta la de Halconería, incomparable marco para la biblioteca de manuscritos de Carlos V. En cambio, sí son visibles la Torre de la Grande Chapelle y la de la Taillerie.
Ante este impresionante fondo se realizan los trabajos del campo propios de esta época otoñal. Un campesino a caballo maneja la reja del arado al cual se le ha añadido el peso de una piedra. Otro, en primer plano, esparce las semillas que porta en una talega blanca que lleva a modo de mandil. Entre ellos, un arquero afina su puntería. Una originalidad de esta escena son las diminutas figuras que pasean por la orilla del Sena, un detalle muy pintoresco que contribuye a definir el vívido ambiente plasmado por los Limbourg en esta miniatura. La atención con la que se han plasmado las sombras y los reflejos en el agua, las pisadas, el detalle de los hilos para proteger el campo vecino de los pájaros y hasta el estiércol dejado por el caballo es la marca inconfundible de Bartolomé van Eyck.

El autor de la escena de noviembre es, sin el menor género de dudas, Jean Colombe. El único elemento concebido por los Limbourg es el luneto que, como en todos los meses anteriores, corona la miniatura. El cambio de autor también significa que la imagen fue pintada en una fecha muy posterior, tras la muerte del duque de Berry, lo cual explica que la escena no esté ambientada junto a alguna de sus múltiples residencias, sino en un paraje probablemente inventado o, en todo caso, difícil de identificar. Destaca de la composición el fondo azulado que se entreve más allá de los troncos de los árboles.
En este caso la actividad representada es la cosecha de la bellota. Un porquero se dispone a golpear una encina con su vara. Su gesto enfático, inédito en la obra de Jean Colombe, recuerda al de uno de los verdugos que levanta su palo contra san Marcos, lo cual podría sugerir que fue pintado sobre un esbozo Limbourg. Junto a él, un grupo de cerdos se apresura a comer las bellotas que van cayendo al suelo, mientras más al fondo, a la sombra de los árboles, vemos a otros dos campesinos realizando el mismo trabajo. Un perro en actitud vigilante contempla a los cerdos desde la esquina inferior izquierda.

En el mes de diciembre,una vez más, los elementos relacionados con la vida de Jean de Berry aparecen en la escena. El castillo es donde nació, el 30 de noviembre de 1340, y el bosque el de Vincennes. Esta fortaleza, más que castillo, había sido agrandada, embellecida y remodelada por su hermano, el rey Carlos V, para guardar sus tesoros. Esta ampliación había afectado muy especialmente a su biblioteca, con numerosos códices, obras maestras del arte de la miniatura.
Un lacayo de caza armado con un venablo toca el cuerno para indicar que los dogos, mastines y perros corrientes han derribado al animal. Otro, con librea, retiene al sabueso, o perro de San Huberto, al que sujeta por la correa. Tras el bosque de follaje amarillento se perfilan las torres cuadradas y el torreón del castillo de Vincennes, única parte de la miniatura que parece obra de los Limbourg. El resto es de Bartolomé van Eyck, tal vez sobre un esbozo de los tres hermanos. Sin duda los perros y algunos otros detalles nos recuerdan a un dibujo de Giovannino de’ Grassi que se conserva en Bérgamo, Italia.
Algunos autores han querido ver en esta escena tan sangrienta una representación de la Guerra de los Cien Años contra Inglaterra, que tantos sinsabores, preocupaciones y problemas le dio a Jean de Berry, sobre todo por la dura y más que amarga derrota de los franceses en la Batalla de Azincourt. En esta batalla el duque perdió a varios familiares y a múltiples amigos. Quizás por ello estos autores han visto a Inglaterra en la imagen del jabalí negro, aunque en realidad este jabalí sea más un símbolo de Bretaña... El jabalí era un animal odiado, especialmente por los campesinos, a los que arruinaba muchas cosechas, pero su carne era muy apreciada entre la nobleza. Por otra parte, su caza les servía de diversión y entrenamiento para la guerra.
https://contentmapas.didactalia.net/imagenes/Documentos/a0/a076/a076c058-56be-4122-87b0-b87550ee0ba5/a076c058-56be-4122-87b0-b87550ee0ba5.jpg?v=2
https://contentmapas.didactalia.net/imagenes/Documentos/1b/1b04/1b045a32-bdb2-41ca-90e1-242469d293cb/1b045a32-bdb2-41ca-90e1-242469d293cb.jpg?v=2

http://www.moleiro.com/es/libros-de-horas/las-muy-ricas-horas-del-duque-jean-de-berry.html
https://contentmapas.didactalia.net/imagenes/Documentos/6e/6e2d/6e2d0942-e266-4e2d-b67f-dcd9b55b2d81/6e2d0942-e266-4e2d-b67f-dcd9b55b2d81.jpg
https://contentmapas.didactalia.net/imagenes/Documentos/12/1210/121076da-ed04-404f-8d63-994d8a9f45f1/121076da-ed04-404f-8d63-994d8a9f45f1.jpg?v=2
http://grandiopere.fcp.it/facsimili/wp-content/files_flutter/1252506052Tres_Riches_Heures_52.jpg
http://www.marshhawkstudio.com/wp-content/uploads/2014/01/Les_Tr%C3%A8s_Riches_Heures_du_duc_de_Berry_juin-smaller.jpg
http://andadas.com/wp-content/uploads/2016/02/Julio_LasMuyRicasHorasDelDuqueDeBerry.jpg
http://andadas.com/wp-content/uploads/2016/02/Agosto_LasMuyRicasHorasDelDuqueDeBerry.jpg
https://contentmapas.didactalia.net/imagenes/Documentos/54/543f/543f0a47-76f4-4d40-a944-0e5dcadf5915/543f0a47-76f4-4d40-a944-0e5dcadf5915.jpg?v=2
https://contentmapas.didactalia.net/imagenes/Documentos/9d/9d3a/9d3a4f84-6312-4375-9e6d-4cf5ae70092d/9d3a4f84-6312-4375-9e6d-4cf5ae70092d.jpg?v=3

No hay comentarios:

Publicar un comentario