miércoles, 29 de marzo de 2017

LEONOR DE AQUITANIA



Entorno a Leonor de Aquitania existe una leyenda negra alimentada por el paso de los siglos y la multitud de elucubraciones que se han hecho en relación a su comportamiento, su aspecto físico, su espléndida preparación cultural, su amor por el mundo trovadoresco y su increíble fortaleza, pues vivió ochenta años en un mundo en el que la esperanza de vida era mucho menor. Una trascendencia nada habitual para una mujer de la época.
Esta visión tan negativa de la duquesa de Aquitania comienza con los testimonios que recogen los monjes y los clérigos de la época, quienes se encargaron, tal vez bajo una mirada de desconfianza hacia la mujer, de mostrar a una Leonor que, lejos de llevar una vida tranquila, transgrede las normas habituales. Además, y como muestra inequívoca...la describen como una mujer muy bella y por ello sospechosa de cualquier acción contra los hombres...


En épocas posteriores, los documentos que éstos últimos dejaron fueron interpretados por historiadores, quienes adoptan diferentes posturas entorno a la figura de Leonor. Los franceses reprocharán a Leonor haber roto, con su conducta y su divorcio, la unidad francesa . Otros, por el contrario, describen a Leonor como una reina avariciosa, egoísta, elucubradora y sedienta de poder. Un tercer grupo de historiadores considera a Leonor de Aquitania como una de las primeras feministas de la Historia. Hay por tanto, interpretaciones para todos los gustos.
Independientemente de estas ideas, y como dijo Jean Flori, el mejor biógrafo de Leonor de Aquitania, no es posible separar a Leonor de su leyenda porque tan sólo la conocemos a través de ésta . 
Por último, cabe recordar que Leonor fue dos veces reina y madre de tres reyes. Intentó vivir la vida que ella quería. Así nace la historia sobre Leonor de Aquitania, una mujer entre el mito y el símbolo.
En la Francia del siglo XII esta mujer, Leonor de Aquitania, heredó el mayor feudo del reino. En un mundo gobernado por hombres, su fuerte personalidad y su educación le permitieron no sólo gobernar el ducado que heredó sino también ser reina de Francia y de Inglaterra.



El origen del ducado de Aquitania es bastante confuso, aunque se puede situar en el siglo VII siguiendo el territorio de la provincia romana de Galia Aquitania, conquistado por Craso cuando aún era lugarteniente de Julio César.
Tras la centralización de poder por parte de Carlomagno, la corona de Aquitania (que durante los primeros siglos fue ora ducado, ora reino) recayó en Carlos el Calvo, junto al resto de Francia Occidental.
Pero eso no era del agrado de los nobles aquitanos que, aprovechando la pérdida del poder real, ofrecieron la corona de Aquitania a Luis el Germánico, rey de Francia Oriental y hermano de Carlos el Calvo. Tal era el descontento de los aquitanos con Carlos II que amenazaron con entregar la corona a los vikingos (asentados en Normandía) o a los sarracenos de al-Ándalus.
Para evitar el mal mayor (que buena parte de su reino acabara en manos de los sarracenos, los vikigos o, peor aún, de su hermano), Carlos terminó entregando finalmente la corona de Aquitania a Ranulfo I de Poitiers; y su gobierno quedó así bajo los condes de Poitou durante todo el siglo siguiente.
En fin, ya sabemos como eran las cosas en la Europa de la época, así que narrar todas las intrigas, sucesiones y cambios de corona sería tedioso tanto para mí como para ustedes. Así que, con su permiso,finalizo este tema diciendo que el ducado de Aquitania y el condado de Poitou quedaron unidos entre ellos y al ducado de Vasconia, con lo que la corte de Poitiers fue adquiriendo cada vez mayor importancia.
Y así, más o menos, estaba la situación a comienzos del siglo XII, con un Reino de Francia fuertemente feudalizado con la mitad o más de su territorio fuera del poder efectivo del rey, y la corona de Aquitania siendo la más fuerte de los feudos, con un poder prácticamente equiparable al real.
En 1122 nació Leonor en la corte de Poitiers, primogénita del futuro duque de Aquitania, Guillermo X. Digo futuro porque, al momento de nacer Leonor, el duque de Aquitania y conde de Poitiers era su abuelo Guillermo IX, el Trovador.
Que el sobrenombre de el Trovador no les engañe. Guillermo IX era un gobernante fuerte, que sostuvo varias guerras con el vecino condado de Tolosa, que llegó a conquistar, gobernando unos territorios más extensos que los del propio rey de Francia, Luis VI el Gordo,que fué excomulgado dos veces,una de ellas por repudiar a su esposa por la de uno de sus vasallos, el vizconde de Châtellerault. 
Ésa fue la corte en la que Leonor nació y se crió. Su padre, el futuro Guillermo X, no le dio la educación típica de una dama de la nobleza. Sí, aprendió costura y bordado, pero también aritmética, historia, latín… Cabalgaba y cazaba, algo reservado a los varones. Leonor era una muchacha inteligente y despierta, y recibió la educación necesaria para ser una reina capaz.
A pesar de ser primogénita, el hecho de tener un hermano varón hacía que no fuera la heredera de Guillermo X, sino que su destino era ser consorte. Sin embargo la muerte de su hermano en una peregrinación a Santiago de Compostela la convirtió en la heredera del ducado de Aquitania.
1137. En ese año Leonor cumplió quince años. También fue el año de la muerte de su padre, y tomó posesión de la corona del inmenso ducado de Aquitania. Se convertía en la persona más poderosa de Francia Occidental tras el propio rey Luis VI el Gordo. No fue el único cambio en la vida de Leonor de Aquitania aquel año.

Pueden hacerse una idea de lo que significaba todo ese poder en manos de una jovencita de quince años, por muy despierta que fuera y aún habiendo recibido una buena educación. En una época en que la política se hacía a base de intrigas, matrimonios, traiciones y asesinatos, el poder del ducado de Aquitania en manos de la joven Leonor era una gran potestad en unas jovenes manos.
Luis VI nada más morir Guillermo X arregló el matrimonio entre Leonor y su hijo y heredero, el futuro Luis VII. Luis VI había pasado todo su reinado combatiendo el poder de los nobles feudales, y la unión de las coronas de Francia Occidental y Aquitania reforzaría el poder de los Capetos.
Ese mismo año Luis VI murió,por lo que Leonor pasa de joven heredera a duquesa de Aquitania, esposa del futuro rey y reina consorte de Francia, todo en un mismo año.
Leonor resultó no ser la consorte sumisa que Luis VI había previsto para su hijo. Al contrario, su fuerte personalidad y su sólida formación, unidas al carácter piadoso e ingenuo del nuevo rey, hicieron que su papel en la corte fuera muy destacado.

El día de Nochebuena de 1144 caía bajo poder musulmán el condado de Edesa, uno de los estados cruzados creados en durante la Primera Cruzada. Fue uno de los primeros en ser creados en Tierra Santa, como también fue el primero en caer.
Y su caída provocó una reacción inmediata en Europa: el papa Eugenio III convocó la Segunda Cruzada para reconquistarlo, y numerosos reyes y nobles europeos respondieron de forma inmediata. Entre ellos Luis VII de Francia. Y no fue el único.
Leonor, acompañada de trescientas de sus damas y al frente de la tropas del ducado de Aquitania, se unió al ejército cruzado. Imagina lo que eso significaba en la mentalidad de la época. A Luis VII no le gustó la idea, pero ella, como duquesa de Aquitania y por tanto la mayor feudataria del reino, hizo valer su derecho de ocupar su lugar junto al resto de señores feudales.
La cruzada no sólo no tuvo buen resultado, sino que hizo que las tensiones entre la pareja se agravaran, hasta el punto de que a su regreso (por separado) solicitaron al papa la anulación de su matrimonio, basándose en el parentesco entre ambos,el cual lograron...
En este momento la situación vuelve a ser similar a la de quince años antes: Leonor estaba al frente del mayor y más poderoso territorio feudal de Francia, lo que la convertía en la heredera más deseada en una Europa gobernada por hombres. Sin embargo ahora ya no era una niña de quince años, sino una experimentada mujer que sabía muy bien cómo funcionaban la política y el poder feudal de la época.

Ese mismo año Leonor se casó con el heredero al trono de Inglaterra, quien dos años después se convertiría en Enrique II,con lo que llega a dominar, Inglaterra, Gales, Normandía, Anjou, Maine y Aquitania. Se creaba así el gran Imperio angevino, vasallos del rey de Francia pero controlando un territorio ocho veces superior al suyo.
Cinco hijos varones y tres mujeres tuvo el matrimonio, con una corte establecida principalmente (aunque no de forma permanente) en Poitiers. Tres de sus hijos serían reyes: Ricardo I Corazón de León, Juan I sin Tierra, ambos reyes de Inglaterra, y Leonor Plantagenet, reina consorte de Castilla por su matrimonio con Alfonso VIII.
Enrique II tenía una personalidad fuerte, como la de la propia Leonor, y ambos estaban acostumbrados a mandar, así que los choques entre ambos acabaron surgiendo. Leonor no estaba dispuesta a asumir el rol de esposa sumisa que se esperaba de ella.


El golpe definitivo a la relación vino de las continuas amantes de Enrique II. O, mejor dicho, de una de ellas, Rosamund Clifford, la bella Rosamunda.
Enrique II y Rosamund Clifford se conocieron durante una campaña del rey en Gales, en 1165 (ella tenía quince años entonces), y fueron amantes hasta su muerte (la de ella), en 1176. Once años.
Claro que hubo otras, pero la diferencia es que la relación del rey con la bella Rosamunda llegó al conocimiento público, y el orgullo de Leonor no pudo soportar semejante afrenta.
Así que, despechada, regresó a Aquitania llevándose a varios de sus hijos, entre ellos a Ricardo, futuro rey de Inglaterra. Y él, junto a sus hermanos Enrique y Godofredo, se rebelaron contra su padre.
Aunque la razón oficial fue el reparto de títulos que Enrique II estaba realizando entre sus hijos, pero manteniendo el poder asociado a esos títulos, la realidad es que Leonor instigó la rebelión, por cierto apoyada con regocijo por Luis VII de Francia, deseoso de ver reducido el poder de su vasallo.
Todo esto le costó la libertad a Leonor, apresada por Enrique II tras aplastar la rebelión. Dieciséis años permaneció presa, primero en el castillo de Chinon y después en el de Salisbury, hasta la muerte del rey.

Tras la muerte de Enrique II, el trono pasó a manos de su hijo Ricardo I, y durante sus ausencias (la ocupación de Sicilia, la Tercera Cruzada) Leonor fue la regente del Imperio angevino.
Tras el regreso de Ricardo de su cautiverio en el castillo de Dürnstein se retiró a la abadía de Fontevrault, de donde sólo salió dos veces: la primera para asistir a la coronación de su hijo Juan tras la muerte de Ricardo, y la segunda para viajar a Castilla, cuando ya era una anciana de setenta y ocho años, para elegir de entre sus nietas a la que habría de ser esposa de Felipe II de Francia.
Y allí, en aquella misma abadía, murió en 1204 a la edad de ochenta y dos años. ¡82 años en los siglos XII-XIII! Todo un logro.
Allí mismo fue enterrada la mujer más poderosa de su época y posiblemente de la Europa medieval, junto a su amado hijo Ricardo y a su no tan amado esposo Enrique.

http://bi.gazeta.pl/im/d5/2e/10/z16966357Q,Eleonora-na-XIV-wiecznej-miniaturze-i.jpg
http://www.arteguias.com/biografia/leonordeaquitania.htm
https://www.apuntesdehistoria.net/leonor-de-aquitania/#El_ducado_de_Aquitania 
https://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/e/e1/John_William_Waterhouse_-_Fair_Rosamund.jpg/280px-John_William_Waterhouse_-_Fair_Rosamund.jpg 




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