miércoles, 8 de marzo de 2017

LA CASULLA ECLESIASTICA



La casulla deriva de la pénula greco-romana, vestido utilizado por la clase senatorial romana a principios del siglo IV, que consistía en un vasto manto de lana, de forma redonda o cónica, con una abertura en el centro para pasar la cabeza y que con frecuencia también tenía una capucha. Hasta el siglo IX era la vestidura litúrgica común de los clérigos, época en la que comienza a prevalecer el uso de la dalmática para los diáconos y la tunicela para los subdiáconos.
En mosaicos que se encuentran en Roma y Rávena y que pertenecen a los siglos VI y VII se encuentran magníficos ejemplos de esta casula o pænula primitiva. Originalmente confeccionada en lana, se empieza a realizar esta vestidura a partir del siglo IX con las ornamentadas sedas bizantinas y los estrechos galones, cuya función original era cubrir las costuras, se van transformando en elaboradas cintas aumentando el peso de la casulla.
En latín era llamada “casula planeta” o “pænula” y en fuentes galicanas tempranas “amphibalus”, es la principal y más notable vestimenta para la Misa, la cual cubre todo el resto. Casi todos los eclesiólogos concuerdan que la vestidura litúrgica era simplemente una adaptación de la ropa seglar usada comúnmente a través de todo el Imperio Romano en los primeros siglos cristianos. Cuando el sacerdote realizaba sus funciones sagradas en el altar vestía en ropa de civil, pero pronto surgió la costumbre de reservar para dicho propósito ropas más nuevas y limpias que las usadas en las ocupaciones diarias, y de ahí se desarrolló gradualmente la concepción de una vestimenta litúrgica especial. 
En cualquier caso la casulla en particular parece haber sido idéntica a la vestimenta exterior ordinaria de los órdenes menores. Consistía de una pieza de ropa cuadrada o circular en cuyo centro había un agujero por el que se introducía la cabeza. Con los brazos colgando, esta vestimenta ruda cubría la figura completa. Era como una casa pequeña (casula).
Esta derivación se ilustra curiosamente en la declaración profética de origen druídico conservada en la “Vida de San Patricio” de Muirchu, casi la más antigua alusión a la casulla y báculo que poseemos. Antes de que San Patricio viniese a Irlanda se supone que los druidas circularon este oráculo:
“Cabeza azolada (esta es una alusión a la forma de tonsura peculiar irlandesa) vendrá con un bastón de cabeza encorvada; en su casa con un hueco para la cabeza (in suâ domu capiti perforatâ, es decir, casulla) cantará impiedad desde su mesa (es decir, el altar); desde la parte del frente (es decir, oriental) de su casa toda su familia (clérigos ayudantes) responderán, ¡Así sea! ¡Así sea!”
El hecho de que en una fecha temprana la palabra “casal” se estableció en el lenguaje céltico, y que el “casal” de San Patricio en particular se volvió famoso, hace casi certera la alusión a la “casa con hueco para la cabeza”. Difícilmente podemos evitar recordar la definición de “casula” de San Isidoro de Sevilla como “vestimenta con una caperuza, la cual es una “casa” diminuta, una cabaña, como una pequeña choza o cabaña, que cubre a la persona completa”. En las crónicas antiguas parece haberse realizado alguna modificación en la concepción primitiva de un hueco en una pieza redonda de tela. Las primeras casullas medievales estaban hechas de un pedazo de tela semicircular, con su borde recto doblado en el medio y los dos bordes cosidos juntos, dejando una abertura para la cabeza.


 TRAJES ECLESIÁSTICOS, ORNAMENTOS E INSIGNIAS MEDIEVALES

Mientras el acortamiento de la casulla estaba todavía en proceso, se convirtió en deber del diácono y subdiácono el ayudar al celebrante a enrollar la casulla y aliviar hasta donde fuese posible el peso sobre los brazos. Todavía se dan instrucciones a este respecto en el "Cæremoniale Episcoporum", donde habla de la vestimenta del obispo (Cæremon. Episc., lib. II, cap. VIII, n. 19). Para remediar el inconveniente causado por el enrollamiento de la vestimenta sobre los brazos, se adoptó otro artificio en algunas casullas medievales, el cual consistió en insertar una cuerda a través de anillos a los lados de la casulla con la que podía ser retirada hasta los hombres y asegurarla allí. Sin embargo, esto fue raro. Aunque la casulla se consideraba la vestimenta sacerdotal por excelencia, en los primeros siglos fue usada por todos los rangos menores del clero. Todavía se prescribe para los diáconos y subdiáconos “casullas dobladas” (planetæ plicatæ), en lugar de dalmáticas, para el uso en la Misa mayor durante temporadas penitenciales. Todavía es obscuro el origen preciso de este recogimiento de la casulla, pero, al igual que el uso del diácono de la estola ancha (stolone)...que representa la casulla enrollada y colgada sobre el hombro como un capote de soldado...durante la parte activa de sus funciones en la Misa, probablemente tuvo algo que ver con la inconveniencia causada por el impedimento de la casulla medieval del libre uso de los brazos.



De las casullas de uso común en la Iglesia Latina aparecen dos tipos principales, que por conveniencia se pueden llamar la romana y la francesa. La romana es como de 46 pulgadas de largo atrás y 30 pulgadas de ancho. Está ornamentada con orfebrerías que forman un pilar detrás y una cruz ancha al frente, mientras que la abertura para el cuello es larga y se reduce gradualmente hacia abajo. El tipo francés, también común en Alemania y en una forma más alterada en España, es menos amplia y a menudo endurecida artificialmente. Tiene una cruz atrás y un pilar al frente. En las casullas medievales esta cruces en orfebrería a menudo asumían forma de Y, y las cruces mismas parece realmente que se originaron menos con un propósito simbólico que por razones sartorias conectadas con el corte y ajuste.




Como las otras vestimentas sagradas, la casulla requiere que un sacerdote facultado para ese propósito la bendiga antes de su uso. Cuando se asume en la vestimenta para la Misa, se acompaña el acto con una oración que habla de la casulla como el “yugo de Cristo”. Pero se indica otro simbolismo por la forma adjudicada a la imposición de la casulla en los servicios de ordenación: “Recibe”, dice el obispo, “la vestimenta sacerdotal que simboliza la caridad.”




En la historia ha tenido formas nobles y amplias. Hasta el siglo IV se llamó pianeta (o planeta) y sólo en el siglo VII adquirió el nombre que hoy tiene. Con el fin de reducir el peso de la vestidura y facilitar el movimiento de los brazos del sacerdote, se empieza a recortar los lados de la vestidura para devenir primero elíptica y luego rectangular, comúnmente llamadas en “guitarrón”.
Casulla barroca (detalle)
Con el  movimiento litúrgico que comenzó en la primera mitad del siglo XX se procuró un retorno a las formas originales de la casulla, esto es amplia y con tejidos livianos, y que es el diseño actualmente más común, aunque no es raro encontrar el modelo anterior, sobre todo en iglesias históricas.
ANTIGUA CASULLA NEGRA BORDADA EN SEDA (1909)
Las telas que se usaron para la confección de casullas eran, preferiblemente, las sedas, que ya desde el siglo V figuraban en el vestuario de iglesias. Las telas eran traídas de Alejandría, Damasco y Bizancio, durante los primeros siglos, y en la Edad Media de las fábricas que los árabes tenían en Sicilia y España; y luego del siglo XIII, las ciudades italianas de Génova, Luca y Venecia proveyeron a la casulla con riquísimas telas de damasco, brocado y terciopelo. Alguna que otra vez se emplearon telas menos lujosas como la lana, el hilo y el algodón.

Los motivos decorativos se amplían a partir de la Edad Media tardía, y consisten en dibujos geométricos o florales, basados en la estilización de ramos de grana o de figuras de animales reales o fantásticos, como gacelas, halcones y águilas bicéfalas.
Casulla. (de Guitarra) Brocado - Parroquia Santa Úrsula y San Bartolomé
La mayor parte de las casullas revelan decoraciones del primer tipo. Por supuesto, a la sofisticación de los tejidos se añadía la riqueza en bordados y labores manuales, que daban a las vestiduras litúrgicas un incomparable valor artístico.
Casulla de seda bordada en hilo de oro, española ppios siglo XX
Es de singular importancia el uso del recamado o `pintura’ con aguja, un arte de origen oriental perfeccionado en grado sumo en Bizancio, en el siglo XI. Durante los siglos XIII y XIV, todas las vestiduras litúrgicas se llenan de oro y perlas, camufladas entre follaje, arabescos, flores y animales; a estos motivos se le agregaron temas historiados, escenas bíblicas generalmente, que convirtieron el recamado, en especial el de Flandes e Inglaterra, en una verdadera clase de pintura.
En el período que se ha denominado del Gótico Internacional (siglo XV temprano), se trabajó el llamado oro sombreado, o sea, un fondo dorado que difuminaba la aguja con seda de diversos colores. Muchos recamadores flamencos y franceses realizaron espectaculares casullas, capas pluviales y dalmáticas diseñadas por Rafael, Pollaiolo y Veronese, entre otros.
Casulla cónica o de estilo gótico

Casulla de transición posterior s. XVII, donde los laterales no están tan cortos como en las casullas barrocas tardías.


Casulla borromea, relativa a San Carlos Borromeo, s. XVI

Casulla tradicional de corte romano.

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http://cloud10.todocoleccion.online/antiguedades/tc/2011/07/25/28006893.jpg
https://es.wikipedia.org/wiki/Casulla
http://es.catholic.net/op/articulos/58244/cat/912/el-significado-de-la-casulla-.html
http://cloud10.todocoleccion.online/antiguedades/tc/2017/02/01/15/74692913_1485958121_47914203.jpg
http://parroquiasantaursula.es/wp-content/uploads/2014/07/Sala4_Casulla_Verde.jpg
http://ec.aciprensa.com/wiki/Casulla
http://s273.photobucket.com/user/kjk76_00/media/vestmentsbishop.jpg.html?t=1221614952

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