viernes, 18 de noviembre de 2016

LA TORRE DE LA CAUTIVA Y SU LEYENDA


La Torre de la Cautiva,construida en 1340 bajo el reinado de Yusuf I, innova en las torres andalusíes al incorporar dentro de una torre, aparentemente defensiva, un palacio de mínimas proporciones. Exteriormente, la Torre de la Cautiva (que debe su nombre a una leyenda del siglo XVIII, por creerse que en ella se encerró a Isabel de Solís (favorita de Muley Hacén) apenas se diferencia del resto, sin embargo guarda en su interior uno de los espacios decorativos más destacados del arte nazarí. Junto con el Salón de Comares, la Torre de la Cautiva atesora el más complejo programa decorativos alhambreños.
A diferencia de las torres de uso estrictamente militar, como la del Candil, la Torre de la Cautiva, como la vecina Torre de las Infantas, estaban separadas del recinto urbano por la calle de ronda, de manera que el adarve discurría por encima de la muralla sin que existiera comunicación posible con la ciudad. Por el contrario, la Torre de la Cautiva salvaba la calle del Foso que pasaba por debajo mediante un puente con bóveda de cañón (reconstruido en los primeros años del siglo XX), al igual que el adarve que pasa por un túnel inferior al nivel del piso principal de la torre. De esta manera la guardia podía circular por el adarve sin importunar a los habitantes de la torre, mientras que en las torres castrenses, el adarve tenía paso obligado por la habitación interior desde el que se controlaba el paso de la guardia. Este lugar es uno de los mejores para comprender el funcionamiento de la estructura defensiva de la fortaleza.
Se trata de una torre-palacio, o Qalahurra (como ya la dominaría Ibn al-Jatib en el siglo XIV y como es llamada en el poema epigráfico que figura en su interior), cuya distribución y estructura es la misma que la de las casas y palacios de La Alhambra, llevado a la mínima expresión. Se accede por una entrada en recodo o basura, con bóveda de arista, para llegar a un patio de apenas dos metros cuadrados, porticado en tres de sus lados con arcos sobre pilares. Las paredes del patio está decorado con una banda de yesería muy restaurada donde se alternan, como en el Partal, cuadrados con un círculo central y lazo de ocho y rectángulos con epigrafía.


En primer lugar, desde la entrada, se llega a un patio de
pequeñas dimensiones


Uno de los pilares del patio interior de la Torre de la Cautiva

Sobre el acceso al patio de la Torre de la Cautiva, hay un
campo de lazo de ocho que recorre las cuatro paredes del patio;
bajo el mismo la inscripción: La gloria permanente y la soberanía
eterna pertenecen a Dios
Rodeando la puerta que accede al pasillo en recodo
aparece la siguiente inscripción: No hay dios sino Alá,
Mahoma es el Enviado de Dios
Alacena a la derecha de la entrada al patio de la torre con
arcos de 
medio punto peraltados y agallonados y repisas de mocárabes
INSCRIPCIONES EN LAS ALACENAS
A: "La dicha continua" imitación en yeso y pintado con 
ocre, cada palabra esta separada por un perfil mixtilíneo
B: "No hay dios sino Alá, Mahoma es el Enviado de Dios
C: "Su palabra es la Verdad y Suyo es el dominio" 
(Corán 6, 73) una frase coránica poco usual en la Alhambra
D: "La permanencia es de Dios", "La gloria es de Dios", 
"La bendición" y "ventura" en cúfico y desdoblada en espejo
E: poema anónimo decorado de ataurique
"¡Oh, mi certidumbre y mi esperanza!
Tú eres la confianza, Tú eres el amparo.
¡Por el Profeta enviado,
pon buen sello a lo que hago!"
Decoración de mocárabes del interior de las alacenas, con
columnillas que fingen sostenerlos y que dividen la inscripción:
"La dicha continua", cada palabra separada creando su propio
arquillo lobulado con el interior relleno de ataurique.


Vista de los pilares que sostienen los arcos del patio interior
La estancia principal es de planta cuadrada, de casi 5 metros de lado, con ventanas geminadas al exterior que a su vez forman pequeñas alcobas abiertas al paisaje. Encierra todos los elementos necesarios y habituales de los palacios de los alcázares granadinos, salvo la letrina, de la que no ha quedado rastro. Pero a la vez, es una verdadera fortaleza por fuera, de volúmenes limpios y rectos que apenas se diferencian de las restantes torres del recinto, haciendo difícil adivinar lo que guardan en su interior.
Arco de acceso a la sala principal de doble arco apuntado y
con angrelados con la inscripción: "Loor a Dios por sus
perfectos beneficios". En los lóbulos del arco, por ambas
fachadas, la jaculatoria popular (Corán 18, 39): "No hay
poderío ni fuerza sino en Dios"

Vista del salón y del mirador norte desde el patio


En la esquinas SE y SO (a ambos lados de la puerta), aparece
la azora "El alba", Corán 113): "En el nombre de Dios, el compasivo,
el Misericordioso. Dios bendiga y salve a nuestro señor Mohammed
y a su Familia / Di: Me refugio en el Señor del alba del mal que hacen
Sus escrituras, del mal de la oscuridad cuando se extiende, del mal de
las que soplan en los nudos, del mal del envidioso cuando envidia."

En las esquinas NE y NO de la azora de "La fe pura", Corán 112
aparece: "En el nombre de Dios, el compasivo, el Misericordioso.
Dios bendiga y salve a nuestro señor Mohammed y a su Familia
y Compañeros / Di: Él es Dios, Uno, Dios, el Eterno. No ha
engendrado, ni ha sido engendrado. Nadie es su igual"

En la ventana oriental, en el muro derecho, aparece inscrito:
"Alabar a Dios es delicioso alimento, / aplícate pues en repetirlo"
mientras que en el izquierdo: "Luego, benditos sean el Profeta
elegido, sus nobles Compañeros y su Familia.


En la alcoba occidental, de autoría anónima aparece inscrito:
"Alabo a Dios por todo su favor, según su gloria y majestad
merecen. Luego, benditos sean el Profeta elegido, sus
nobles Compañeros y su Familia."
En las alcobas que rodean en tres de los lados de la sala principal de la Torre de la Cautiva, en concreto en la alcoba que se encuentra justo en frente de la entrada a la sala principal desde el patio, aparecen unas inscripciones en elegante cursiva que llega hasta la concha central del arco y que luego se repite. En ella se recuerda al padre de Yusuf IMohammed IV, como mártir ya que fue asesinado por su primo, señor de Algeciras en 1324. Aunque el calificativo muqaddas, es decir, venerado o santificado, es visto hoy por muchos musulmanes como inapropiado, lo cierto es que en algunas inscripciones, como en la Puerta de la Justicia, se aplica a los soberanos ya fallecidos. En las inscripciones identificadas en la foto más abajo con la letra C, indican: "Gloria a nuestro señor el sultán preservado, el príncipe de los musulmanes Abu l-Hayyay Yusuf, hijo de nuestro señor el sultán y venerado mártir, el difunto Abu l-Walid Ismail, Dios le favorezca con su ayuda".
Alcoba y ventana frontal, donde aparece A "Salud Perpetua"
y en la B "Dios es mi Señor", así como en un lateral del muro
derecho "Loor a Dios por los favores que, uno tras otro, concede
mañana y tarde" así como en el izquierdo "Espero que al igual
que en el pasado favores dio, en el porvenir generoso sea también"

Sus zócalos están recorridos por bellos alicatados, rematados por cenefas con inscripciones coránicas de compleja factura y una perfecta curvatura de las piezas que se adaptan a las medias columnas de las alcobas. Van en cerámica azul sobre fondo blanco, en cursiva, con entrelazamientos y encabalgamientos de letras y palabras, vocalización casi completa y algunos elementos vegetales en los vacíos. Las letras de cerámica azul fueron recortadas y combinadas con otras piezas en blanco, apreciándose los cortes para formar el conjunto.




Sobre los zócalos, se combinan adornos de yesería con unos epígrafes que recogen poemas creados por Ibn al-Yayyab para Yusuf I:

Torre entre las torres grandiosa,
corona de la que la Alhambra esta orgulllosa.

Calahorra nos aparece y dentro encierra

un luminoso palacio de ardiente fulgor.

Tiene excelentes labores en simétricas
proporciones de pares e impares.
La fábrica de azulejos de sus muros y el suelo
son como maravillosos brocados.
Bastante gloria para la religión es que se forzara
a trabajar en ella a infieles esclavos.
Viste bordados (tiraz) de honor, pues en ella
se muestra el nombre de Abu l-Hayyay, nuestro señor,
rey majestuoso, valeroso y generoso,
socorro de quien lo pide, lluvia de quien espera.
Es de la faamilia de Sa´d, de los Banu Nasr,
y de quienes ayudaron y asilaron "al Señor de la Escala"
-Dios le bendiga y salve-
(Poema 1, en los muros sur y este de la esquina derecha según se entra en la sala principal de la Torre de la Cautiva)
Nunca tan excelso edificio como éste se erigió,

de él en todas partes ya se habló.

¡Por Dios! Torre, que le viene de león, altiva y defensiva:

¡cuidado con su acometida!

Tal adorno es para la Alhambra que ésta,
con la belleza de sus alajas, embriagada se ufana.
Calahorra que entre las estrellas en su órbita se mete
y qye vecina es de Piscis y de Pléyades.
En su construcción, de alta piedra,
el arte se afanó cuando quiso.
Ella nos muestra la faz de Yusuf
cual sol al que no oculta el ocaso.
Conél se nos regala todo bien que nos contente,
y se nos evita cualquier mal que nos consterne.
Es de la familia de Nasr: ¡que feliz y triunfantes permanezca
y que construta lo que quiera y como quiera!
(Poema 2, en los muros norte y este de la esquina frontal derecha desde la entrada principal)
Esta obra que a la Alhambra engalana

del pacífico y del guerrero es morada.

Calahorra que un palacio tiene en custodia:

fortaleza, di, o también alegre lugar de reunión.

Es un palacio cuyo esplendor se reparten
cubierta, suelo y cuatro partes.
Maravillosos son sus yesos y azulejos,
pero la carpintería del techo más prodigiosa es aún;
tras ser ensamblada se levantó, con precisión,
a su elevadísima posición.
Al igual que en la poética, allí hay paranomasias,
antítesis, rameados y taraceas.
El rostro de Yusuf nos muestra
cual signos en el que todas las beldades se completan.
Es de los gloriosos Jazray, cuyas obras a favor de la religión
                           luminosas como el rayo son.
(Poema 3, en la esquina izquierda frontal, en los muros norte y oeste)
Enaltece a la Alhambra torre que en el cielo se alza

y que el más alto imán proyectara.

Calahorra que un palacio tiene en su interior:

fortaleza, di, o también gozoso lugar de solaz.

Los recamados de sus paredes,
por su inefable belleza, al más elocuente callan.
Cada forma, sola o emparejada,
se corresponde con otra en simétrica proporción
Adonde mires verás variados trazados,
todos ellos coloreados, dorados y ornados.
Maravilloso edificio surgido de una sabiduría
que sólo el califa Yusuf alcanzó.
Rey que, si los reyes de gloria se jactan,
su gloria, al invocar, nos la recita el propio Corán.
Es de lo mejor de los Ansares: ¡que en su reino perdure un triunfo
que camino preferente tiene en la religión!

(Poema 4 de la esquina izquierda desde la entrada, en los muros sur y oeste)

Por el resto de las estancias inferiores, en arcos, tacas, jambas, etc se recogen epígrafes de contenido religioso con continuas alusiones a Dios y los beneficios recibidos por su especial protección, así como mencionan al rey Yusuf I como su constructor.

En el alicatado de la alcoba este se encuentra esta pieza
maestra y excepcional ya que es la única de color púrpura.
El vidrio de color rojo era bien conocido en la Antigüedad,
pero no así la cerámica magenta-púrpura que se tostaba
en el horno con las más altas temperaturas derivando al
marrón o al amarillo

La cartela epigráfica alicatada que bordea la parte superior de los zócalos, parientes directos de las existentes en los umbrales del mirador de la Lindaraja, constituyen obras maestras en su tipología. Desgraciadamente el pavimento original se ha perdido, que se piensa pudo ser de azulejos (como aparece en el poema de Ibn al-Yayyab), así como la armadura original de madera. También se ha perdido la policromía de las yeserías de la sala, que se distribuían a modo de entelado o tapizado por encima de los alicatados, algo muy característico de la decoración arquitectónica nazarí, presente en los espacios más destacados de los palacios de la Alhambra.
En el arco de acceso que comunica el patio con la sala principal
aún se conservan restos de la pintura que lo decoraba


Decoración conservada entre los pequeños mocárabes de
la entrada a la sala principal de la Torre de la Cautiva


Policromía que aún se conserva en los mocárabes del
arco que comunica patio y sala de la torre


Pinturas que aún conservan los mocárabes


Mocárabes que aún conservan policromía original


La Torre de la Cautiva es un espacio cargado de historia, el escenario de una de esas historias de amor en la que nos gustaría ser protagonistas. Hay mucha mitología en torno a los amores de la cristiana Zoraya y el rey Muley Hacén pero también abundan los datos históricos que fijan esta relación en la historia y la responsabilizan de la última crisis dinástica que hundió el Reino de Granada ante los cristianos.
La Leyenda cuenta que en esta Torre de la Cautiva se oyen voces en el lugar donde estuvo presa la sultana Zoraya, siendo aún cristiana y antes de ser llevada a Lecrín, a Mondújar, donde tuvo su propio castillo.
Reinaba Enrique IV, hermano de Isabel la Católica, cuando los moros granadinos apresaron en una escaramuza, en la frontera con Jaén, a la bella Isabel de Solís (Zoraya), la hija del alcalde de Martos, (Sancho Ximénez de Solís). Isabel contaba con unos diecisiete años y era famosa en estas tierras por su hermosura y delicadeza. Por el cargo de su padre, pertenecía a la pequeña nobleza castellana. Huérfana de madre desde que nació, fue criada por nodrizas que la educaron con profundas creencias religiosas y la iniciaron en las labores propias de una noble rural (administración del hogar, cuidado de los hijos, las labores de aguja, observación de le fe…).
En su infancia padeció alguna extraña enfermedad que se atribuyó al mal de ojo, se cuenta que su padre estaba tan preocupado por perder a su única hija que pidió ayuda al poderoso Conde de Cabra, en Córdoba. Este tenía una esclava mora llamada Arlaja, que algunos llamaban bruja, porque conocía las hierbas y sus propiedades, se decía de ella que curaba los males para los que no había remedio. El todopoderoso Conde regaló al padre de Isabel a su esclava. Arlaja curó a la joven Isabel y se convirtió en una segunda madre para ella. La esclava gozó de gran reputación en la pequeña corte de Martos, parece que poseía una lengua bastante suelta que le llevaba a añorar las grandezas de su Granada frente a la pobreza y tosquedad de la vida cristiana.
Se dice que Arlaja predispuso a Isabel en contra del noble cristiano al que su padre la había prometido en matrimonio, Pedro Venegas, hijo de la familia de los Señores de Luque. La esclava relataba a Isabel de las grandezas y curiosidades que el mundo podría ofrecer a una joven tan hermosa como ella más allá de las lindes de aquellas tierras empobrecidas y acosadas por la guerra y sus lastres. Curiosamente fue la guerra la que abrió la puerta a esta joven a una vida muy distinta a la que el destino le deparaba.
Tras su captura, Isabel fue llevada a Granada como un valioso botín. El destino para una joven hermosa e instruida era el harem real. Dicen los que lo vieron que fue un amor a primera vista. Muley Hacén, algo tosco para la reputación de refinado que le venimos concediendo, pensó que el mejor modo para que Isabel cediera a sus requerimientos pasionales, era encerrarla en la torre que hoy conocemos como de la Cautiva. Sea como sea, Isabel de Solís se enamoró de Muley Hacén, y fue suya y esto no fué obstáculo para que aceptase compartir a su marido con otras esposas y concubinas (entre ellas la poderosa sultana Aixa, prima y esposa de Muley y madre de Boabdil) y convertirse al islam adoptando el nombre de Fátima Zoraya, que significa ‘Lucero de la Mañana’.

El sentimiento de Muley Hacen parece bastante fuerte, ya que le dio el rango de sultana, con los beneficios que este le daba a Zoraya y su descendencia en la corte.
La sultana Aixa, rival implacable, fue una mujer fuerte, curtida en las intrigas de palacio y conocedora de la corte alambreña. Por nacimiento pertenecía como su esposo a la familia real y contaba con el apoyo de importantes facciones nobiliarias. Aixa no soportó que una extranjera viniese a desplazarla a ella y su prole del trono al que había dedicado su vida. La situación se tensó cuando Zoraya dio dos hijos varones al sultán, Nasr ben Alí y Saad ben Alí que luego se castellanizaron como Juan de Granada y Fernando de Granada. Algunos consideran que estos amores fatales serían origen de la pérdida definitiva de Granada de manos musulmanas. Quizá haya algo de razón en esta consideración. Es cierto que éste pudo ser un episodio más de los que protagonizó esta dinastía, pero se produjo en un momento de debilidad, en que el enemigo estaba fuerte y bien situado, y en el que muchos de los que debían empuñar la espada para defender la tierra, habían muerto en alguna intriga dinástica sin sentido.
Los corredores de la Alhambra se llenaron de inquietud cuando la rencorosa Aixa inició su venganza para derrocar a su marido. Muley Hacen para proteger a Zoraida y sus hijos los saca de la torre donde vivían en la Alhambra y manda construir un castillo en el centro del valle de Lecrín (a unos 50 kilómetros de Granada) donde los instala. La ciudad se dividió en dos bandos rivales. La poderosa familia de lo Zegries apoyó a Aixa, las posiciones de Muley y Zoraya eran cada vez más débiles.
Lo demás ya es historia… En 1482 Muley es expulsado de la Alhambra y lucha contra su hijo por el trono en una guerra que quemó las últimas esperanzas de sobrevivir de Granada como reino independiente. Isabel acogió en su castillo a su amado, con la tristeza de lo que se acaba en los ojos. Cansado, con todo perdido, Muley Hacem entrega la legitimidad del trono a su hermano el Zagal en 1485, poco antes de morir.
Dicen que este sultán está enterrado en la cumbre del Mulacén, que pidió yacer allí para contemplar su reino y que por eso este monte lleva su nombre.
Isabel huyó y se convirtió al cristianismo buscando quizá el calor de sus raíces, tal vez para conseguir la aceptación social. Vivió marcada por una vida inusual, en un mundo estricto con las mujeres que no daba lugar a los que vivían de modo distinto. Acabó sus días encorsetada entre la búsqueda del perdón y el desprecio por su vivencia. Sufrió la tragedia de los derrotados, ella tuvo que seguir su camino lejos de los palacios donde la miraron como al “lucero de la mañana”. ¿Qué se pasaría por la cabeza de esta señora en las noches tranquilas en que esperó la muerte, después de tanta vida y tanta pérdida?
https://www.alhambradegranada.org/es/info/torresyalhambraalta/torredelacautiva.asp
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http://www.alhambra-patronato.es/index.php/Ficha-Espacio-del-Mes/762+M514090d8ac7/0/?&cHash=1fa743c331dedebdcce2fb1a0cc832e9
http://www.webislam.com/articulos/40569-la_alhambra_el_lucero_que_por_amor_vivio_cautivo_en_una_torre.html

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