martes, 31 de enero de 2017

EL ASNO DE ORO...LA METAMORFOSIS DE APULEYO


Las Metamorfosis de Apuleyo, que, según Agustín de Hipona, se conocía como El asno de oro (Asinus aureus) de Apuleyo, es la única novela latina completa que se ha podido hallar. Fue escrita en el siglo II d. C., y era una adaptación de un original griego, cuyo autor fuera posiblemente Lucio de Pratae (si es que ese nombre no deriva simplemente del personaje principal y narrador de la obra). El texto griego se perdió, pero existe Λούκιος ἢ ὄνος (Lucio o el Asno), historia similar de autor desconocido que probablemente sea una abreviación o epítome del texto de Lucio de Pratae, en la antigüedad erróneamente atribuida a Luciano de Samosata, contemporáneo de Apuleyo.
Es una obra imaginativa, irreverente y entretenida que consigna las aventuras de Lucio, joven viril obsesionado con la magia

Su autor, Lucio Apuleyo junto con Petronio está considerado como uno de los padres de la novela en Roma. Natural de Madaura (en la actual Argelia) donde se descubrió en 1918 una estatua erigida en su nombre, Apuleyo pertenece al grupo de los llamados "neosofistas" que ejercían como oradores ambulantes. Filósofo, mago, narrador.., paseó su facundia alrededor de aquel mundo mediterráneo durante años. 
La influencia de su obra es inmensa en la posteridad, sobre todo a partir del Renacimiento. Desde San Agustín, Marlowe o Milton pasando por Shakespeare, Gracián, Cervantes o Lope de Vega hasta Ionesco y kafka, o Ruleus, Goya y Rodin, su huella es constante en la creación artística occidental. 
Se le considera un puente en la mentalidad y la cultura oriental y su lengua está cargada de simbolismo, ritmo y belleza. 
Es una historia de caída y redención, de crisis y conversión. Se ha relacionado el relato con los rituales procesos psicológicos vinculados con los antiguos misterios, especialmente los mitos de Isis y Osiris. 
Más allá de todas estas consideraciones, la peripecia está llena de acción y dinamismo, humor, ironía y una llamativa excentricidad. Lucio convertido en asno tiene ocasión de mostrarnos la corrupción y la crueldad, la superstición y las tensiones del mundo mediterráneo de la época a través de un viaje que recuerda al Lazarillo de Tormes pasando calamidades. De hecho la novela se considera un antecedente clarísimo de la picaresca.


Narrada en primera persona por el mismo autor (Lucio), quien relata su viaje por Grecia, pleno de aventuras, encantamiento y magia. En su camino a Tesalia (con el fin de resolver asuntos de familia), Lucio se encuentra con dos viajeros; el primero de ellos, de nombre Aristoómenes, le relata una historia tétrica sobre hechizos y artes ocultas; motivado por el relato, el joven Lucio decide indagar a profundidad todo lo relacionado con el oficio de magos y enchiridiones.
A su llegada a Ipata, toma como lugar de hospedaje la casa de Milion y Pánfila; él es un rico y avaro personaje y ella una bruja, dedicada a toda una clase de sesiones con grimorios y pantáculos.
Birena, parienta de la madre de Lucio, le ofrece alojamiento en su palacio y la advierte contra las artes de Pánfila, pero todo es vano ya que Lucio está obsesionado por saber de magia llegando hasta ganarse la confianza de la criada de Pánfila, de nombre Fótide, quien promete enseñar las artes de su ama.
La curiosidad de Lucio lo lleva a presenciar un día la transformación de Pánfila en macho cabrío, intrigado por este hecho sobrenatural, decide entrar al cuarto donde la hechicera prepara sus brebajes; el joven desea transformarse en pájaro pero, por equivocación de Fótide, se ve convertido en un asno. Fótide promete que en la mañana siguiente deshará el encantamiento haciéndole comer una variedad de rosas. Lucio se resigna a esperar el día siguiente con esa incómoda apariencia, aunque su mente y pensamientos se conservan. Para desdicha de Lucio, unos ladrones asaltan la casa de Milón y roban todas sus joyas y las cargan en el asno que trata de resistir invocando el nombre de César, pero solo consigue exhalar un rebuzno.
Los ladrones, disgustados, propinan al asno una soberana paliza. Mas adelante, Lucio encuentra sus rosas salvadoras pero es amenazado con un bastón por el hortelano, allí, en la cueva de los ladrones, donde escucha de labios de la guardiana la historia entre amor y psique.
Lucio o el asno, que es lo mismo, comienza a recibir las experiencias de su peregrinar en manos de sus distintos amos, conoce las vergüenzas, miserias e injusticias del género humano.
Sus últimos amos son una pareja de hermanos al servicio de un rico señor; un día cualquiera entra a la cocina y devora la comida que se había preparado para el dueño; este al observar el comportamiento tan particular del asno quien comía “como cualquier cristiano”, decide amaestrarlo y lo convierte en un asno muy sabio. Al que exhibe con orgullo.
Un día en que su amo pretendía llevar a cabo una representación, en la cual el debía unirse con una mujer, decide fugarse, llega a la costa y se sumerge en el mar, en busca de purificación. Allí mismo invoca a la diosa Isis, suplicándole que le devuelva su forma humana; la diosa se aparece ante él y lo instruye para que al día siguiente asista a una procesión que se realizará cerca de allí y coma las rosas que habrán de restituirle su forma corporal. Lucio obedece el mandato de la diosa y, al día siguiente recibe del sacerdote (que ha sido previamente instruido por la diosa) las rosas, las come y recobra su forma humana ante el asombro de los asistentes.
La novela tiene una moraleja: el hombre que se deja llevar por la curiosidad y los bajos instintos pierde su naturaleza humana y sólo mediante la misericordia de la diosa madre, a través de las rosas que simbolizan las virtudes del alma, puede llegar a redimirse.

Tan sólo me resta señalar algunas consideraciones personales. En efecto, la lectura de “El Asno de Oro” resulta bastante impresionante por todas las características . Pero, voy a remitirme únicamente a la valoración de una de las cosas que más me ha llamado la atención: la crueldad y frialdad con la que esta obra nos relata en ocasiones situaciones vejatorias o de tortura. Uno de los ejemplos más representativos de este aspecto se encuentra, bajo mi punto de vista, en el Libro V I, cuando los ladrones describen la manera de dar muerte al asno y a Cárite tras su intento frustrado de huida: “Degollemos el asno al amanecer metémosle a la muchacha desnuda en su vientre, previamente vaciado de las entrañas, de manera que le quede el cuerpo todo en la cárcel del animal, excepto la cara, y luego pongamos al asno embutido en una escarpada roca, expuesto a los ardientes rayos del sol. De esta manera, los dos a la vez tendrán que pasar por todos los suplicios y ella padecerá las fauces de las fieras cuando los gusanos corroan su carne  cuando por el calor tenga que soportar una terrible pestilencia y se consuma de hambre ni siquiera va a poder darse muerte a sí misma porque no tendrá las manos libres”. Resulta escalofriante leer la perpetración de un plan tan cruel, la de una mente retorcida que no persigue ya aplicar castigo con su tortura, sino simplemente el suplicio de las víctimas por sí mismo. Por otra parte, el hecho de que esta descripción maquiavélica , y muchas otras que se relatan, no vaya acompañada de un enjuiciamento y rechazo moral, puede ser la manera más drástica de Apuleyo de denunciar precisamente esa falta moral, pues produce en el lector un impacto mucho mayor. Con razón algunos autores han encontrado en “El Asno de Oro” un precedente claro de la Picaresca. Lucio bien podría compararse con un “Lazarillo” que, pasando de amo en amo, no dispone más que de su ingenio para sobrevivir; sufriendo hambre, malos tratos y miserias, retrata a través de su peripecias una sátira social y religiosa.
Si bien la calidad del estilo literario de Apuleyo merece segundas lecturas de su obra para una apreciación más completa, ya desde el primer contacto con la novela se hace palpable el gran dominio del lenguaje del autor por el que sabe acomodar con maestría el lenguaje a las distintas situaciones. Dicha maestría, a mi parecer, consiste en gran medida en la manera en la que Apuleyo va conduciendo al lector por los distintos niveles de narración sin que éste perciba un cambio chocante o brusco en la línea narrativa general. Es decir, tan pronto te sumerge en un ámbito descriptivo de bajeza y depravación como, acto seguido, te eleva suavemente al ámbito de la reflexión moral y social de su época, sin que se produzca un corte brusco en el desarrollo de la obra. Esto lo consigue a través de los distintos planos narrativos que implanta desde el primer momento (lo anteriormente referido sobre su juego con las personas gramaticales y con los tiempos de los distintos relatos).
Durante la lectura de la novela se aprecia un cierto carácter autobiográfico de la vida del propio Apuleyo, que se acentúa con más claridad para mi gusto en el último libro. En “El Asno de Oro” se encuentras referencias indirectas y directas a la vida de su autor. Sobre las primeras, tenemos el constante despliegue de sus saberes de diferentes materias, el empleo útil en la narración de las técnicas de oratoria, su incierta relación con el mundo de la magia y sus ciertas experiencias con las religiones de origen oriental que se fueron infiltrando poco a poco en la época del autor. En cuanto a las referencias directas, éstas se concentran básicamente en el Libro XI, cuando el protagonista tiene contacto físico y espiritual con dichas religiones y acaba ejerciendo la abogacía en Roma. Respecto a la curiosidad y devoción del protagonista (reflejo del autor) por la magia, se me plantea la duda de si lo que persigue Apuleyo es hacer una sátira sobre las acusaciónes de los amigos de su mujer,pero es simplemente una suposición...
http://www.festivaldemerida.es/fotos/obras/12/img/12_cabecera_1.jpg
http://www.elbrujo.es/asnodeoro/index.php
http://html.rincondelvago.com/el-asno-de-oro_apuleyo_2.html
https://es.wikipedia.org/wiki/Las_metamorfosis_(Apuleyo)
http://www.diarioinca.com/2010/01/resumen-el-asno-de-oro-lucio-apuleyo.html

2 comentarios:


  1. ARACELI REGO: una bella obra des letras universales: toda llena de hechos que le tocó ver y vivir al autor: obra formidable, de una alegoría incomparable: gracias y, recibe un cordial saludo, allende el mar.

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  2. ARACELI REGO: una bella obra des letras universales: toda llena de hechos que le tocó ver y vivir al autor: obra formidable, de una alegoría incomparable: gracias y, recibe un cordial saludo, allende el mar.

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