lunes, 18 de julio de 2016

ATLAS UNIVERSAL DE FERNÃO VAZ DOURADO



La producción de este ejemplo de cartografía de lujo parece deberse más a las reglas de la iluminación que a las de la cartografía práctica. Sobre su autor, Fernão Vaz Dourado, existen pocos e inseguros datos, aunque se da por hecho que el artista habrá sido un iluminador-cartógrafo principalmente. A pesar de que todos sus trabajos obedecen a un tipo inconfundible, es probable que tuviera un atlas prototipo, cuya parte meramente cartográfica fue aprovechando para todos los otros, con añadidos y modificaciones.
A mediados de la época quinientista, mientras Roma, Venecia, Lovaina y Amberes imprimían centenares de cartas y mapas, Vaz Dourado empleaba y atendía con celo a las premisas de las técnicas más refinadas de la pintura miniaturista del Renacimiento (los pergaminos utilizados son de un excelente blancor, el dibujo es minucioso y detallado, la paleta rica y sabiamente conjugada con la aplicación del dorado) para convertir sus atlas en obras únicas y refinadas , colocándolos así en un registro bien diferente del impreso. Las imágenes de Vaz Dourado se difundieron con rapidez en la cartografía impresa del Norte de Europa, como es el caso de la inserta en la obra de Linschoten o la difundida en las ediciones de la obra de Ortelius. A partir de estas imágenes se elaboraron nuevas versiones por todo el mundo.

El Atlas universal de Vaz Dourado parte de una estructura narrativa asociada a la intención de delinear, ordenar y explicar el mundo, volviéndolo inteligible a través de un lenguaje gráfico y visual codificado y fijado. Sería, pues, un error reducir la belleza intrínseca de este trabajo cartográfico a un mero papel decorativo: muy al contrario, la mise en page, la elección de los colores y de los elementos iconográficos dan origen a una semiótica visual que permite al cartógrafo desarrollar con precisión y claridad el discurso cosmográfico y geográfico.
Norte de Europa


La imagen, casi dividida en medio por el círculo polar ártico («Circvlvs Articvs»), está dedicada al extremo norte de Europa occidental y tiene en el centro Escandinavia, y hacia el Norte, ocupando casi un tercio de la parte superior del mapa, el extenso océano polar ártico («Mare Congelatum»). Así, desde el cabo Norte hasta el sur de las Islas Británicas, aparecen: el mar Báltico, los golfos de Botnia y de Finlandia, Islandia, los litorales desde el mar del Norte hasta Polonia, y los estados bálticos. Existen islas míticas que fluctúan, como «Obrazill», hacia el oeste de Irlanda. El interior del continente presenta poca información, solo los cursos de grandes ríos. Los nombres de ciudades y países aparecen con una distribución bastante confusa.
En la búsqueda de fuentes entre los prototipos de la cartografía portuguesa, muy poco estudiados en lo que respecta a los espacios europeos, encontramos algunas semejanzas en el diseño de los litorales (entrada del Báltico, Islas Británicas, Península Ibérica, estrecho de Gibraltar) entre esta imagen de Vaz Dourado y la carta náutica atribuida a Lopo Homem de c. 1550, conservada en la Biblioteca Nacional de Portugal. Habría que extender este análisis a la producción no portuguesa en busca de más influencias.
Uno de los puntos de interés del mapa es la heráldica presente sobre las regiones y países europeos. Cabe hacer dos aclaraciones, una sobre las Islas Británicas, otra sobre los reinos de Escandinavia. Sobre Inglaterra e Irlanda encontramos la cruz de san Jorge, lo que indica la ocupación de la segunda por la primera. En el caso de Escocia, separada físicamente de Inglaterra por un canal, es la cruz en aspa de san Andrés la que aparece representada, ya que Jaime VI Estuardo, el futuro Jaime I de Inglaterra, gobernaba entonces un reino independiente . En el Atlas de 1568, Vaz Dourado repartió las armas de Inglaterra entre los tres reinos. Del año anterior databan el destronamiento de María Estuardo como reina de Escocia y su encarcelamiento a manos de los ingleses.
Más interesante es la posible explicación de las ostensivas armas españolas sobre Escandinavia, ya que cuando se hizo el Atlas, la Casa de Vasa reinaba en Suecia. Sin embargo, para una parte de las cancillerías europeas esta nueva dinastía había usurpado el trono, en 1523, a Cristiano II , primer rey de Dinamarca y de Noruega  y después rey de Suecia . Cristiano II casó con Isabel de Austria , hermana del emperador Carlos V, y de este matrimonio nacieron Dorotea, futura electora palatina, y Cristina, duquesa de Milán y después de Lorena. Las sobrinas del emperador y primas de Felipe II de España, vivas en 1571, no habían dejado de reivindicar las coronas escandinavas.


Costa oriental de Canadá y Norteamérica
Afirma Varnhagen en la primera descripción que poseemos del mapa: «La carta que aparece en esta quinta hoja nos aclara lo suficiente como para poder opinar con fundamento sobre el descubrimiento y establecimiento de los portugueses en las costas de la América septentrional». A las imágenes de Vaz Dourado recurrió la historiografía portuguesa para repetir las palabras del investigador brasileño. A finales del siglo XIX, Ernesto do Canto analizaba la lista de topónimos a lo largo de los litorales representados en el mapa para confirmar una vez más la prioridad de los descubrimientos portugueses en Norteamérica.
En esta carta encontramos los actuales territorios de Canadá oriental y el nordeste de los Estados Unidos, con mayor concentración de información en torno a Terranova y al gran valle de San Lorenzo, la principal vía de penetración en el interior continental. Terranova era ya muy conocida por los portugueses por sus intereses en la pesca del bacalao. De ahí la referencia inserta en el título del mapa sobre «a costa dos bacalhaos».
Aunque no figure el meridiano de Tordesillas, se parte del principio de que corta el espacio representado: hacia el Oeste, las posesiones españolas; hacia el Este, las portuguesas. Así se explica la presencia de un blasón con las armas de Castilla y Aragón, aproximadamente en el interior del actual estado de Maine (Estados Unidos) y otro con las armas de Portugal al norte de San Lorenzo, en la «Tera do Lavrador». Finalmente, hacia el sur de San Lorenzo, figura la indicación de «Tera dos Corte reais», que recuerda la llegada de los hermanos Corte Real, en 1501. Las banderas con la cruz de la Orden Militar de Cristo las encontramos implantadas en las islas de La Madeleine, en el centro del Golfo de San Lorenzo y en el extremo sudeste de Labrador. Hacia el este, ocupando gran parte de la carta, se extiende el «Mare Oceano».
Sobre la importancia de esta imagen en la cartografía internacional, presente en la obra de Vaz Dourado, comenta Max Justo Guedes: "Los puntos más interesantes de esta amplia obra están relacionados con América del Norte. En el noreste, Dourado siguió el prototipo franco-lusitano de los descubrimientos de Jacques Cartier que había sido presentado por primera vez por el anónimo autor del atlas llamado Vallard, pero utilizó el diseño de Diogo Ribeiro (y posteriores modificaciones) para el contorno atlántico".
Estrecho de Magallanes
Aunque el Estrecho de Magallanes sea el centro de atención para el lector, los litorales representados con sus topónimos exclusivamente relacionados con accidentes geográficos, en el extremo sur del continente, se extienden desde el Río de la Plata y la Patagonia, del lado oriental; hasta la costa de Chile, del lado occidental; y hacia el norte hasta cerca de la actual frontera peruana, si nos atenemos a los valores de la escala de latitudes.
Al norte del Estrecho de Magallanes encontramos referencias al espacio desconocido y descubierto por los europeos, el «Mundvs Novvs»; hacia el Sur se dibuja la Tierra de Fuego, tal vez una isla, tal vez una punta de un imaginado continente antártico, ya que el recorte de su litoral no fue cerrado. El mapa se centra en el «Circvlvs antarticvs».
La posesión de los territorios, exclusivamente españoles, la revelan tres blasones con las armas de Castilla y Aragón: uno en cada lado del continente, otro sobre Tierra del Fuego.


Asia
El espacio que aparece en la carta, «asentado» sobre el ecuador, se extiende desde Ceilán a Japón y las Molucas, es decir, hasta el antimeridiano de Tordesillas, que, aunque no está dibujado, fue sustituido por la escala de latitudes, junto al margen derecho de la hoja. Así pueden observarse con minuciosidad los litorales (Malasia, Conchinchina, Borneo, China), los archipiélagos y las numerosas islas del Índico oriental y de los mares de la China meridional y oriental, así como la entrada del océano Pacífico.
La localización de puntos (puerto e islas) que, unidos, dan la configuración de los litorales se hace sobre la base de los itinerarios náuticos, lo que explica muchas veces su aspecto rectilíneo y secuencial, y también la falta de información sobre costas periféricas a esos itinerarios, como es el caso de los litorales del golfo de Tailandia y del golfo de Tonquín. Por esta misma razón se dispone de mejor información sobre litorales comercialmente más atractivos, como ocurre entre Cantón y Shanghái. El puesto comercial portugués de Macao, establecido en la década de 1550, que aseguraba el enlace entre las grandes rutas marítimas y Cantón, por el Río de las Perlas, aparece representado por primera vez en los mapas de Vaz Dourado.
La ruta del viaje de un europeo en un barco chino, por el mar de la China meridional, está bien expresada en la siguiente inscripción: «Costa de Luzón y Laos por donde, a causa de un temporal, navegó P. Fidalgo viniendo de Borneo en un junco de China, yendo a parar a Lamao». Esta «costa» compacta y rectilínea en el mapa es claramente la secuencia de las islas más occidentales del archipiélago filipino, hacia el nordeste de Borneo: Palawan, Mindoro, y Luzón, en dirección a Formosa y Japón. Esta supuesta costa con apariencia de enorme isla casi triangular, en la que se inscribe la misma frase sobre la aventura de Pero Fidalgo en 1545, la encontramos ya en el folio 19r del atlas atribuido a Sebastião Lopes, de c. 1565, de la Newberry Library de Chicago, y se difundió ampliamente a través del grabado del mapa de China de Luís Jorge de Barbuda, de c. 1575, incluido en el Theatrum Orbis Terrarum de Abraham Ortelius desde 1584.
La representación del archipiélago japonés fijada por Lázaro Luís (en su Atlas universal de 1563) aparece aquí en una versión reducida de la elaborada a gran escala por Vaz Dourado para su Atlas de 1568 .
Son cuatro las banderas portuguesas implantadas en lugares y territorios concretos: Ceilán, Malaca, Japón y las Molucas. El poder musulmán solo lo denota un gran escudo con crecientes que domina el golfo de Bengala; toda Asia oriental (China, Tailandia, Conchinchina) aparece ilustrada, aparte de con los nombres de los grandes reinos, por ocho pagodas de grandes dimensiones que remiten a otra religión aún no presente en el Atlas, el budismo.
Ésta es, probablemente, la carta más conocida de los atlas de Vaz Dourado, no solo por figurar en ella muchas de las novedades geográficas del Extremo Oriente para los europeos, sino también por su iconografía y riqueza cromática. Aun así, confirmada la circulación de imágenes y modelos entre los cartógrafos europeos y los cartógrafos activos en otros continentes, el mapa resulta bastante similar al dibujado en el  Livro de Marinharia de João de Lisboa; al  Atlas de Bartolomé Olives, de la Biblioteca Apostólica Vaticana; o al Atlas de Lázaro Luís de 1563. O incluso, si buscamos modelos más antiguos, podríamos recordar las cartas del Livro de Hidrografia de Jean Rotz, de 1542, de la Escuela de Dieppe, el primer libro francés en el que figuran las Indias Orientales gracias a las fuentes portuguesas y a la expedición de los Parmentier a Sumatra, en 1529; también presenta similitudes con el área del Extremo Oriente en los grandes planisferios de Lopo Homem, el de 1554, conservado en el Museo di Storia della Scienza en Florencia, y el de autor anónimo, de la Biblioteca Vallicelliana de Roma. La imagen además perdurará en el tiempo, como puede comprobarse en la carta  del Atlas universal de Joan Oliva (Nápoles, 1580).


 Brasil
Brasil es la América del Sur portuguesa, entre el Ecuador, que establece la escuadra en la parte superior del mapa, y el Río de la Plata, entre el meridiano de Tordesillas hacia el Oeste y el Atlántico Sur hacia el Este, que no tiene ninguna denominación y ocupa la mitad del mapa. La complementariedad entre espacios marítimo y continental, y la importancia determinante del primero son bastante evidentes en esta hoja. Con las rutas marítimas (no representadas) se relacionan las localizaciones de islas y archipiélagos, como ocurre con la alineación de islas e islotes entre los 18º y los 21º S en dirección este-oeste.
A diferencia de lo que acontece en otras hojas correspondientes, en los atlas de Vaz Dourado la imagen de Brasil no es la de una isla separada del continente por las cuencas hidrográficas del Amazonas o del Marañón y del Río de la Plata. El Marañón no se extiende demasiado hacia el sur y ocupa gran parte del interior del continente. Sobre gran parte del espacio desconocido, en el centro del territorio, aparece una aparatosa escala gráfica.
En este interior se dividen, como si de «grandes regiones» se tratase: la «Costa del Brasil», «El Marahão», el «Río das Amazonas», el «R. da Prata» y, del lado español, donde se dibujaron dos escudos (al norte y al sur) con las armas de Castilla y Aragón, encontramos la «Tera do Emperador». En el norte de Brasil, el escudo con las armas de Portugal domina todo el mapa.
La mayor o menor densidad de topónimos a lo largo de los litorales corresponde, naturalmente, a una mayor o menor concentración de colonización europea.
Caribe y Centroamérica
Hacia el oeste de la línea de Tordesillas se extienden los territorios españoles de la franja central del Nuevo Mundo. Tomando como referencia el Ecuador, la imagen abarca todo el sur de América del Norte, destacando especialmente «A Florida», el Golfo de México y la gran región que hoy conocemos como América Central, «A nova Espanha», las Antillas y el «Mare oceanum», y el norte de América del Sur, donde la denominación «peru» llega hasta cerca de Panamá. Es una imagen repetida, con zonas bien conocidas y controladas por los cartógrafos españoles desde finales del siglo xv.
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Sur de Europa y norte de África
En esta hoja se representa toda Europa occidental, desde Hamburgo y las Islas Británicas hasta Mauritania (19º N), incluyendo el conjunto del noroeste africano y el Mediterráneo occidental y central hasta Sicilia. La base de la carta es el Trópico de Cáncer.
Para las grandes masas oceánicas que ocupan la mitad izquierda del mapa, sólo aparecen dos denominaciones: al norte, el «Oceanvs Cantabricvs», a lo largo del paralelo 47º N y el «Mare Atalamticvm», al sur de las Canarias, hacia el sudoeste de la cadena montañosa que le da nombre, el Atlas. Los archipiélagos de las Azores, de Madeira y de las Canarias se encuentran plenamente identificados, pero, hacia el oeste y sudoeste de las Azores, algunas de las clásicas islas míticas continúan sobreviviendo en estas cartas hidrográficas de espacios bien conocidos: San Pedro, San Antonio, Santa Ana.
Se identifica la presencia portuguesa en los lugares donde se implantan las banderas de la Orden de Cristo: Arzila y Ceuta, controlando el Estrecho de Gibraltar, y Mazagón, en el litoral marroquí, la plaza militar más importante que se mantiene. Junto al bien destacado topónimo regional de «Gine», reconocemos las armas de Portugal en un escudo que se opone a los otros dos que ocupan el interior («África» y «Tvnes»), con los crecientes islámicos.


Noroeste de África y sur de la Península Ibérica
La línea del Ecuador sirve de base a esta carta donde aparecen representados los litorales de África occidental desde Gibraltar hasta la isla de Santo Tomé, en el Golfo de Guinea, incluidos los archipiélagos atlánticos de las Azores, Madeira, Canarias y Cabo Verde. El «Oceanvs Ocidentalis» baña todas estas costas e islas. 
En el interior, casi vacío, solo aparece representada una hipotética red hidrográfica en la que destaca un gran río, probablemente el Senegal; en los litorales, la toponimia portuguesa es densa y detallada: «Cabo de São João», «Cabo do Galo», «Río dos Camarões».
Las banderas solo muestran dos potencias: Portugal en oposición a los territorios árabes, simbolizados por el creciente islámico. Una de las banderas musulmanas se encuentra ostensivamente implantada en Safi, antigua plaza marroquí portuguesa y sede de obispado, abandonada en 1541. Las banderas de la Orden de Cristo señalan Arzila y Ceuta, controlando así la entrada y salida del Mediterráneo; también se sitúan en la isla de Santo Tomé y en la desembocadura del Río dos Camarões (Río Wouri, junto a la actual ciudad de Douala) en el interior del Golfo de Guinea, puestos clave para el tráfico de esclavos. Como otra marca de posesión encontramos en el interior de los Rios da Guiné (Gine) y en el interior del golfo (zona repleta de topónimos portugueses) dos escudos con las armas de Portugal.
Este último aspecto ha sido repetidamente evocado al presentarse la página del atlas como prueba documental histórica de los derechos de Portugal en el África occidental, especialmente en lo que respecta a los ríos de Guinea, reflejados en los acuerdos diplomáticos y militares con Francia e Inglaterra, a mediados del siglo XIX


Sur de África y Madagascar
Con el Ecuador como límite superior, el mapa representa el África meridional: de Santo Tomé al Cabo de Buena Esperanza, y desde ahí hasta la costa de Somalia, incluyendo la isla de Madagascar y gran parte del Índico occidental.
En el interior del continente, casi vacío, aparece representada la idea de un lago central del que fluyen varios ríos en dirección a cada uno de los océanos, aunque la escala gráfica que se inscribe sobre el lago lo convierte solo en una hipótesis. Se trata de una imagen procedente de las cartas de Bartolomeu Velho  y de Gastaldi , ya difundida entre los eruditos a través del Theatrum de Ortelius, desde 1570, y que conocerá aún mayor difusión con el mapa impreso de África de Lopes y Pigafetta de 1591.
Recordando el dominio espiritual de todos los territorios ultramarinos por la Orden Militar de Cristo, la presencia portuguesa en el sur del continente africano aparece representada por las banderas con la Cruz de Cristo, como la implantada en 26º S en el litoral del desierto de Namibia, la «tera das baixas» (tierra de los bajíos), y por los escudos con las armas de Portugal al norte de «Manicongo», en Mozambique y en «Sofala/R. de Cvama». La vinculación de la colonización portuguesa a las cuencas de los grandes ríos Congo y Zambeze y el control de las escalas en las rutas marítimas entre el Atlántico y el Índico se encuentran aquí claramente identificados.


Costa oriental del sur de África y Madagascar
La carta, que, como la siguiente, retrata el Índico occidental dividiéndolo por la línea del Ecuador, 37º N y 37º S, está particularmente dedicada a las rutas marítimas entre el África oriental y el Indostán, y tiene, como puntos de referencia y de paso en estas rutas, diversos archipiélagos e islas.
En el canal de Mozambique, por ejemplo, están indicadas las islas de João de Lisboa y de João da Nova, en dirección a las Comoras y a las Seychelles, pero encontramos igualmente topónimos repetidos para diferentes islas en distintos lugares, como es el caso de la «Ilha do Almirante» o de la «Ilha do Mascarenhas». También hacia el Índico «emigraron» islas míticas del Atlántico, como la de «São Brandão», a 17º S, o existen islas inciertas con poca información como las de «Romeiros Castelhanos», a 28º S. Junto a la escala de latitudes, en la base del mapa, sobre la escuadra, una discreta pero importante indicación: «I. q achou sam Paulo 38º», que se refiere al descubrimiento de la isla por los portugueses a raíz del naufragio de la nao São Paulo, isla que aparecerá representada en los atlas holandeses de Blaeu.
La parte continental, solo una quinta parte del mapa, comprende los litorales, desde la desembocadura del Zambeze a la costa de Somalia, hasta el Ecuador (que sirve de límite norte), con la isla de Madagascar muy destacada. No existe ninguna simbología de posesión portuguesa sobre los archipiélagos del Índico. Solo dos banderas con la Cruz de Cristo fueron emplazadas en el litoral del futuro Mozambique: en Sofala y en la Isla Mozambique.


Golfo Pérsico y océano Índico occidental
Con base en el Ecuador, la carta se construye en torno al Índico occidental. Los litorales representados se extienden desde Somalia hasta el centro del Golfo de Bengala, incluyendo el Mar Rojo y el Golfo Pérsico.
Son varios los elementos geográficos relevantes que aparecen en el interior continental. El primero es el curso del Nilo, con sus lagos, islas y afluentes, desde su nacimiento en un gran lago, junto a una alta montaña, en el corazón del imperio del Preste Juan, hasta el delta del Bajo Egipto. El segundo, el territorio de Mesopotamia, entre el Tigris y el Éufrates, con la localización de Bagdad, al margen de un gran golfo interior poblado de islas, y Basora, en el fondo del Golfo Pérsico. El tercero, el curso del Indo y la península de Gujarat. El cuarto, la densa y extensa alineación noroeste-sudoeste del archipiélago de las Maldivas, y un poco más hacia el norte, el archipiélago de las Laquedivas, junto a la costa de Malabar. El quinto, el detalle de la representación de Ceilán, que surge como una reducción del mapa de la isla a gran escala que Vaz Dourado había incluido en su Atlas de 1568 .
La presencia del mundo islámico en todo el sudoeste asiático es recordada por las banderas y escudos en Oriente Medio, en la Península Arábica, en Pakistán y en Irán. En África, solo las armas del Preste Juan (cruz dorada en campo azul), recuerdan este aislado reino cristiano. Se encuentran repartidas por la parte alta de este mapa siete banderas de la Orden de Cristo y de Portugal, estratégicamente localizadas: en Ormuz, en la entrada del Golfo Pérsico, y a lo largo de la costa del Indostán occidental (Diu, Vasai, Surat, Goa, Onor/Angediva y Cochín) donde la presencia de la colonización portuguesa es más intensa, también gracias a la construcción de importantes fortalezas.


Sudeste asiático
 Cerca de dos quintas partes de esta carta proceden de la anterior: todo el espacio hacia el norte del ecuador y hacia el oeste de la escala de latitudes ha sido reproducido previamente. Las grandes regiones representadas se extienden desde la Península de Malasia, de la Conchinchina y de Sumatra hasta Java, las islas de Sonda (con Solor y Timor), las Molucas y Nueva Guinea, dividiéndolas el ecuador en dos partes iguales: 19º N y 19º S. La presencia en la cartografía portuguesa de la secuencia de las islas de Sumatra, Java y el archipiélago de Sonda, en dirección a las Molucas, data de las primeras décadas del siglo xvi. En las cartas insertas en el Livro de Francisco Rodrigues, de c. 1513 o en la carta del Índico atribuida a Pedro Reinel, de c. 1517, tiene la imagen de Vaz Dourado sus «más lejanos» fundamentos.
La carta es muy semejante al Livro de Marinharia de João de Lisboa, de c. 1560, pero una gran parte de la imagen, hasta la escala de latitudes, es casi una copia de la parte sur del Atlas universal de Lázaro Luís. El primer autor que abordó esta comparación fue Varnhagen, que la subraya tanto en la descripción de nuestro atlas como al comentar la obra de Lázaro Luís: «La hoja 14 de este atlas es una copia de la hoja 6ª del atlas de Lázaro Luiz hecho en 1563, esto es, ocho años antes que el de Vaz Dourado». Y más adelante: «Esta carta fue sin duda copiada de la que viene en la 6ª hoja del atlas MS. de Lázaro Luiz hecho en 1563 y que está en la Biblioteca de la Academia de las Ciencias de Lisboa». Y, a propósito del Atlas de Lázaro Luís:

Esta carta [6ª] es la misma de la hoja 14ª del Atlas de Fernão Vaz Dourado y tiene en los mismos y respectivos lugares las mismas costas que vienen en la carta de este. A saber: 1º aquí invernó Martim Afonso de Melo; 2º aquí invernó don Jorge de Menezes; 3º Costa de Luzón y Laos por donde, a causa de un temporal, navegó P. Fidalgo viniendo de Borneo en un junco de China, yendo a parar a Lamao.
Las referencias y las islas donde «invernaron» Martim Afonso de Melo (entre los Mares de Banda y Arafura) y don Jorge de Meneses (a lo largo de la costa norte de Nueva Guinea), las encontramos ya en el  Atlas universal de Diogo Homem, de 1558, de la British Library, en los ff. 9r y 9v del atlas atribuido a Bartolomeu Velho, de  1560, de la Huntington Library, y en el atlas atribuido a Sebastião Lopes, de la Newberry Library de Chicago, precisamente con las mismas localizaciones. Como ya hemos dicho, en esta última obra se encuentra también la referencia al viaje de Pero Fidalgo.
Pero además Varnhagen deja noticia de la herencia de la imagen de Vaz Dourado:
Es sin duda de este de Vaz Dourado del que copió J. Hugue de Linschot Hollandez para su Gran Routier de la edición de 1619, del que, con las cartas correspondientes, existe un ejemplar en la Biblioteca Pública de Lisboa, y parece que fue de Linschot de quien Gerard Mercator copió la carta que está después de la página 361 de la edición de Ámsterdam de 1619.
Aunque Armando Cortesão no esté de acuerdo, no nos cabe duda de la relevancia de este mapa como fuente para Linschoten. Las cuatro banderas que remiten a la presencia y posesión portuguesas de varios lugares y territorios se reparten entre Malaca, las Molucas y las islas del mar de Banda (Banda y Amboino). En el borde inferior derecho, sobre un ampliado y detallado litoral rectilíneo, hacia el este del antimeridiano de Tordesillas materializado por la escala de latitudes, encontramos la marca de posesión sobre territorios españoles: un blasón con las armas de Castilla/León y Aragón-Sicilia. El escudo está rodeado por la inscripción: «Esta costa la descubrió Fernando de Magallanes, natural de Portugal, por mandato del emperador Carlos, en el año de 1520». Sin embargo, la costa representada este-oeste, y que continua en la hoja siguiente, ilustra uno o varios itinerarios náuticos, paralelos al ecuador, 4º al sur de éste. Se trata claramente del litoral norte de Nueva Guinea, donde no estuvo Magallanes, y que fue recorrido primero por Jorge de Meneses por parte portuguesa y por Álvaro de Saavedra por parte española en 1527, y después, con mayor detenimiento, por Villalobos e Íñigo de Retes, quien dio nombre a la gran isla, en 1545.
Pero los comentaristas ochocentistas van más lejos al imaginar ver la costa de Australia. Decía el futuro Vizconde de Sá da Bandeira, en 1832: "En uno de los mapas está marcada la costa septentrional de Australia y debajo se lee: Esta costa fue descubierta por Fernando de Magallanes, natural de Portugal, por orden del Emperador Carlos, en el año de 1520. Esto es, cien años antes de que la vieran los holandeses". Y pocos años después Varnhagen, a propósito de la hoja 14, escribe: " contiene una de las cartas más interesantes de este mapa, pues tiende a aclarar en parte la historia de los descubrimientos en Australia". Para contestar a las románticas hipótesis ochocentistas recordaríamos que el punto más septentrional del continente australiano se localiza a 10º 41’ S.

Océano Pacífico
Ésta es una carta particular en el conjunto del Atlas, por el enorme «vacío» representado. El Océano Pacífico, casi enteramente desconocido, aparece aquí sin ninguna designación. Es un «desierto» marítimo que se extiende por toda la hoja. Hacia el norte, sobrepasando el Trópico de Cáncer, hasta los 27º N, más allá de la latitud de Formosa.
Solo en el borde inferior izquierdo encontramos, súbitamente, un litoral rectilíneo, con algunas islas, que se explica con una inscripción inserta, igual en todo a la presente en la carta anterior: «Esta costa la descubrió Fernando de Magallanes. Natural de Portugal. Por mandato del emperador don Carlos en el año de 1520.» Basándose en esta información, varios autores no dejaron de destacar su importancia, como Varnhagen: el mapa de la hoja 15ª «puede ser consultado para la historia de la primera navegación alrededor del mundo». Sin embargo, como hemos señalado, Magallanes navegó hacia el norte de estas latitudes.
Costa occidental de América del Norte y de Centroamérica
El principal objetivo de esta carta es mostrar al lector la poco conocida costa oeste de América del Norte. La escasa toponimia representada prueba la lenta colonización española realizada a partir de los puertos mexicanos del Pacífico, localizados en el sur.
Hacia el noroeste una gran inscripción, que rodea las armas de Castilla y Aragón, indica: «En el año de 1545. En el mes de enero yendo Rui Lopes de Vilha.Lobos a Maluco descubrió esta costa». Sin embargo, ni el nombre del explorador ni la fecha corresponden a los acontecimientos históricos. En noviembre de 1542 salió de Navidad, en la costa mexicana, una escuadra capitaneada por Rui Lopes de Vilha.Lobos en dirección al otro extremo del Pacífico. A él se atribuye la denominación de Filipinas al archipiélago del sudeste asiático, pero ninguna exploración en las costas de California.
Estos litorales son reconocidos, exactamente en el mismo período, por el portugués al servicio de la corona española, João Rodrigues Cabrillo, y Bartolomé Ferrelo por orden del primer Virrey de Nueva España, Antonio Hurtado de Mendoza. Esta exploración se extiende desde la Baja California hacia el norte de San Francisco, hasta cerca de los 44º N, que son los espacios representados en la carta de Vaz Dourado como supuestamente reconocidos por Vilha.Lobos. En 1545, fecha indicada como la del descubrimiento, los dos navegantes ya habían fallecido. Ninguno regresó de sus viajes.
Sobre el actual México occidental encontramos una destacada inscripción que recuerda las campañas de ocupación de Cortés, de 1535-1536: 2Tierra que descubrió Hernán Cortés por mandato del emperador Carlos".

Centroamérica y costa occidental de América del Sur
En el espacio representado en esta hoja, mayoritariamente las costas del Pacífico oriental, el «Mar do Svl» va desde América central y el Golfo de México hasta el litoral central de Chile. Los nombres de las grandes regiones son solo tres: «Nova Espanha», hacia el norte, «O Perv», en su sentido más amplio de Noroeste de América del Sur, y «Mvndvs Novvos», a lo largo del valle del Amazonas, abarcando los más desconocidos territorios del subcontinente.
Recordando el mundo urbano precolonial y el colonial, las principales ciudades que figuran son Quito, «Cosco» (Cuzco), «Lvna de los Reis» y «Ciodad de los Reis» (Lima). La toponimia repartida por los litorales se concentra hacia el norte del Ecuador, donde la colonización era también más intensa y los espacios mejor conocidos. La posesión de esta gran parte del continente se afirma por los tres blasones con las armas de Castilla y Aragón.



João Carlos Garcia
Faculdade de Letras, Universidade do Porto
(Fragmento del volumen de estudio Atlas universal de Fernão Vaz Dourado


http://www.abc.es/cultura/arte/20140507/abci-codices-atlas-importantes-historia-201405060138.html
https://es.wikipedia.org/wiki/Atlas_Universal_de_Fern%C3%A3o_Vaz_Dourado
http://www.moleiro.com/es/atlas-y-mapas/atlas-universal-de-ferno-vaz-dourado/miniatura/4ee5e8f7f3158
http://purl.pt/369/1/ficha-obra-vazdourado.html
http://www.elmundo.es/album/la-aventura-de-la-historia/2015/10/15/561f84fb46163f75568b45e6_10.html

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