domingo, 12 de junio de 2016

TEMPLO DORADO DE AMRITSAR...EL TEMPLO DE LOS SIJS


El gurudwara (templo sikh), Harmandar Sahib mejor conocido como el Templo Dorado, se ubica en la ciudad de Amritsar, provincia del Punjab.
Para los practicantes de la religion sikh ,representa el templo más importante del peregrinaje en su vida. Como para los musulmanes visitar la Meca, así para los sikhs, una vez en la vida deberán de dejar sus respetos al antiguo libro sagrado Gurú Granth Sahib ubicado bajo esta maravillosa construcción en mármol blanco y láminas doradas sobre el amrit.

El Templo Dorado está construido sobre una plataforma que parece flotar sobre la piscina del amrit (significa néctar, de allí el nombre de la ciudad). Cada lado de este gran lago es de 150 metros de largo. Su construcción fue ordenada por el quinto Gurú, Arjan Dev que siguiendo la filosofía de ejemplo e igualdad entre los hombres de Gurú Nanak invitó al santo musulmán Mian Mir a colocar la primera piedra en 1589, terminando la construcción del Templo Dorado en 1601.

Para la construcción de la plaza alrededor y el Templo Dorado, se utilizó mármol blanco tallado en sus paredes con incrustaciones de piedras semipreciosas en hermosos diseños florales, mientras que las puertas y cúpulas del templo gracias a la donación del Maharaja Ranjit Singh, rey sikh en el Punjab en aquella época, fueron recubiertas en láminas de oro.


El Templo Dorado tiene al igual que la plaza que le resguarda, cuatro puertas de entrada indicando con ello los cuatro puntos cardinales y las cuatro castas que cohabitan en la sociedad India.

El venerado libro sagrado, el Gurú Granth Sahib se colocó en 1604 por Gurú Arjan Dev al término de su construcción.

Bajo la gran cúpula central se ubica el área de lectura del Guru Granth Sahib. Cada dos horas tres cantantes van entonando la lectura sagrada que comienza desde las cinco de la mañana hasta las diez de la noche. Saliendo del puente con barandal también dorado se alza el Akal Takht construcción también en mármol blanco donde cada noche se guarda el libro sagrado envuelto en hermosas sedas y custodiado por una larga procesión de fieles seguidores de sikhismo.

La palabra Gurú significa de la oscuridad a la luz: el camino del maestro (Gu: oscuridad, Ru: luz), mientras que sikh significa discípulo.

La Cadena Dorada del conocimiento espiritual la conforman los diez gurús sikhs, quienes vivieron entre 1469 y 1708, los cuales no solo lucharon contra la invasión mogol sino contra todo un régimen de castas de marcada desigualdad entre los pueblos hinduistas y sus abigarradas creencias politeístas.

Gurú Nanak fundó el sikhismo para unificar los problemas religiosos que existían en el área del Punjab en aquellos días entre islámicos, musulmanes e hinduistas, creando una ideología monoteísta (Waheguru, un solo Dios), desconociendo la desigualdad de castas (aún vigentes en la India actual en ciertos sectores de la población), uniendo a sus compatriotas como hermanos dentro de preceptos tan estrictos como la humildad, la honestidad, el amor, la igualdad, el servicio entre las personas y la tolerancia religiosa.

El Gurú Granth Sahib fue recopilado por el quinto gurú, Gurú Arjun Dev en 1604 en la ciudad de Amritsar, con todas las enseñanzas de sus antecesores y continuándose su escritura con los gurús posteriores, siendo el décimo gurú, Gobind Singh , quien al morir instruyó para que esta escritura sagrada fuera desde aquel entonces y hasta la actualidad la ultima autoridad espiritual para la fe sikh, el undécimo y último gurú sobre la tierra.

El Gurú Granth Sahib que también incluye escrituras de santos hindúes e islámicos, impreso en formato estándar cuenta con 1430 páginas divididas en 33 secciones entre shaloks y pauris, siendo el Mool Mantra (Ek Ong Kar, Sat Nam, Karta Purkj, Nir Bjao, Nir Ver.Un sólo Creador Universal, (Verdad es Su Nombre) el postulado primero y el más conocido entre la comunidad mundial practicante de kundalini yoga sin ser éstos precisamente bautizados en la religión sikh.


El Templo Dorado, como todas las gurdwaras, cuenta dentro de las murallas que conforman su construcción con el sangat (su congregación), la cual coordina entre otras cuestiones propias de la administración al pangat (su cocina comunitaria conocida como gurú-ka-langar), que funciona todo el día gracias a las donaciones al templo, bajo la supervisión del sangat y con los miles de peregrinos que llegan diariamente a realizar su seva (servicio comunitario) cortando verduras para la sopa o lavando y distribuyendo objetos.

El langar no tiene sillas, todos como iguales se sientan en el piso en esta enorme área de dos niveles para tomar los alimentos. Aunque hay personas amasando la mezcla para hacer chapati, cuentan con una máquina propio (estilo molino mexicano), para tener una producción mayor ante la gran oleada de visitantes; es un gusto observar a las personas que trabajan junto a las enormes freidoras y palanganas llenas de sambhar (sopa de verduras) que no dejan de mover para servir caliente en todo momento.

En cada una de las esquinas de la Plaza del Amrit hay puestos con vasijas que llenan de agua para regalar a los peregrinos sedientos de una fe tan grande que olvida el ardor de los pies descalzos ante las elevadas temperaturas del mármol blanco bajo el sol que gobierna gran parte del año a la increíble India.


Templo Dorado de Amritsar (Harmandir Sahib) 4

Las diferentes áreas del complejo están seccionadas por canales de agua que funcionan no solo para purificar al creyente sino para refrescar a los números paseantes que se vislumbran asisten en grandes grupos de familias.

Las aguas sagradas del amrit son utilizadas como un gran estanque de purificación en las que los sikhs realizan sus ceremonias bautismales, sus cantos y plegarias; en ellas, cientos de enormes peces dorados observan al admirado paseante, al fiel peregrino, a los serios guardias sikhs ataviados bajo el precepto de los cinco símbolos popularmente conocidos como “las cinco k”: kesha (pelo largo recogido y escondido bajo los famosos turbantes), kangha (peine), kara (pulsera de acero), kachla (pantalones cortos) y el kirpan (espada), y a los devotos guías de turismo caminar bajo la mística sombra de las banderas rojas con la khalsa, símbolo de la religión sikh.


Fundado en el siglo XV a raíz de los problemas entre hindúes y musulmanes, el sijismo nació con el objetivo de reunir en una misma fe lo mejor de todas las religiones, especialmente aquellas que consideraba más importantes. Así, los sijs creen en un Dios único, pero también en la reencarnación; y rechazan del mismo modo la intolerancia del Islam y el sistema de castas del Hinduismo.

Pero si hay algo, por encima de todo, que identifique a un sij, es su enorme sentido de la solidaridad; y en las dependencias que rodean al Templo Dorado, esta virtud ha llegado a convertirse en un espectáculo.




Da igual la religión que se tenga, incluso si no se profesa ninguna, el Templo Dorado sobrecoge y conmueve a quien lo visita. Incrustado en el corazón del laberinto que conforman las callejuelas y bazares del barrio viejo de Amritsar, el centro espiritual de los sijs guarda entre sus muros el ‘Adi Granth’, el libro sagrado. Los sijs de todo el mundo intentarán peregrinar, al menos una vez en su vida, para poder contemplarlo y purificarse bañándose en las aguas sagradas del estanque de Amrit Sarovar (la piscina del néctar de la inmortalidad) en la que flota como una majestuosa embarcación de dorada techumbre el Harmandir, el santuario más sagrado y bello del Templo.

Amritsar es, como tantas otras localidades hindúes próximas a la frontera paquistaní, un lugar ruidoso, polvoriento y atestado de gente, pero es también la sede de este impresionante Templo. La ciudad santa de los sijs fue fundada en 1577 por el cuarto gurú, Ram Das. Aprovechando su estratégica posición en la Ruta de la Seda, los comerciantes se instalaron en ella configurando una rica metrópolis que, tras ser saqueada en 1761 por los afganos, vio cómo el más grande de los sijs, el maharajá Ranjit Singh, la reconstruía y coronaba su templo con la cúpula de oro por la que desde entonces es admirado y reconocido en todo el mundo.

Durante el día, las aguas del Amrit Sarovar recogen los reflejos dorados que transmite el sol cuando ilumina la dorada cúpula del monasterio. Durante la noche, las aguas de la piscina sagrada devuelven la imagen del templo iluminado por los focos que mantienen constantemente visibles su dorado penacho Y a cualquier hora, los kirtans, o cánticos religiosos, transfieren al conjunto un ambiente de misticismo y recogimiento del que resulta más que difícil escapar.

Desde la entrada norte del complejo, Darshini Deori, se llega directamente a la base de la Torre del Reloj, una construcción de la época victoriana, y de ahí a la escalera de mármol desde donde el viajero contempla atónito por primera vez el Harmandir. Tras bajar los peldaños de la escalera, en recuerdo de la necesaria humildad que debe adoptarse para acercarse al dios, se accede al Parikrama, el patio de pulido mármol que rodea el estanque. Por él deambulan día y noche miles de fieles que purifican su cuerpo en las aguas del Amrit Sarovar, mientras desde cuatro cabinas de cristal instaladas sobre el blanco mármol los sacerdotes o granthis, se turnan para recitar continuamente versos del Adi Granth.

Muy cerca se encuentra el Jubi Tree, el árbol que, según cuentan, fue plantado hace 450 años por el primer gran sacerdote o Babba Buddhaya que tuvo el Templo Dorado, y del que se asegura tiene la facultad de favorecer la fertilidad de las mujeres, que cuelgan cintas de colores en sus ramas cuando buscan quedarse embarazadas.

 En el Harmandir, al que los sijs comparan con un barco que atraviesa el océano de la ignorancia se custodia celosamente el Libro Sagrado, que recoge las enseñanzas de los gurús sijs y conforma los cimientos de su religión. Bajo la gran cúpula, compuesta por 100 kilos de láminas de oro que da nombre al templo, los granthis se turnan cada tres horas para entonar la continua lectura del Adi Granth que tardarán dos días en completar.
Un hermoso puente, llamado del gurú, une el Harmandir con el patio circundante frente al Akal Takht, la segunda dependencia más sagrada del complejo, un símbolo del poder de la divinidad en la Tierra, hacia donde se transporta cada anochecer el Adi Granth en una asombrosa procesión desde el Harmandir.

A pesar de la secular reputación del pueblo sij como irreductibles activistas dispuestos a todo por defender su religión, y de que Amritsar y su templo siempre han sido considerados como centros neurálgicos de las reclamaciones por parte de los sijs de un estado independiente para el Punjab el denominado Khalistán, el Templo Dorado, permaneció al margen de cualquier derramamiento de sangre hasta que el 6 de junio de 1984, cuando fundamentalistas sijs al mando del guerrero y predicador Sant Jaranil Singh Bhindranwale reclamaron una patria propia y ocuparon con sus armas el Akal Takht, el segundo santuario más sagrado del Templo Dorado y símbolo de la autoridad de Dios en la Tierra.

La entonces primer ministro india, Indira Gandhi, ordenó la toma del templo. La operación, que se denominó Estrella Azul, concluyó con el bombardeo del santuario y la consecuente masacre de activistas y peregrinos que pernoctaban en el templo. Esta operación provocó, cuatro meses más tarde, el asesinato de la propia Indira Gandhi a manos de sus guardias sijs y dio paso a las mayores revueltas vividas en el Punjab desde la división de la India en dos estados. La lección cayó en saco roto y tres años más tarde, en 1987, el hijo de Indira, Rajiv Gandhi, incumplió los acuerdos alcanzados con los sijs por lo que estos ocuparon el templo por segunda vez. Si bien en esta ocasión el ejército se mantuvo al margen del desalojo, denominado operación Trueno Negro, que corrió a cuenta de la policía del Punjab y se saldó sin víctimas, el episodio convirtió la región en un foco de inestabilidad, que aún hoy se recrudece en algunas ocasiones y requiere la intervención del ejército indio.

 Todo buen sij tiene una serie de deberes que ha de cumplir y que se resumen en tener siempre presente el nombre de Dios, ganarse la vida trabajando honestamente, practicar la caridad, servir al resto de la comunidad sij y huir de los cinco impulsos malignos: la lujuria, la codicia, el apego a los bienes materiales, la ira y el orgullo. Su fundador, el gurú Nanak (1469-1539), condenó el culto a los ancestros, la astrología, la distinción por castas, la discriminación sexual y los ritos brahmánicos.

Los principios de un buen sij se basan en la ayuda a los necesitados, la lucha contra la opresión, la creencia en un único Dios (que no es ni hindú ni mahometano, sino la verdad) al que se debe venerar, el abandono de la superstición y los dogmas y la defensa de la fe con el acero. Además, los adeptos a esta religión deben abandonar el tabaco, la carne y las relaciones sexuales con musulmanes y deberán abrazar la irrenunciable regla de las cinco "K", a saber: Kesh (no cortar nunca su cabello), Kangha (llevar siempre un peine consigo), Kirpan (portar continuamente un sable o cuchillo), Kara (incluir en su vestuario una pulsera de acero) y Kachch (vestirse en todo momento con pantalones cortos, bajo su vestimenta habitual). Por último, los sij varones deberán sustituir el apellido de su casta por el de Singh (león( y las mujeres por el de Kaur (princesa).

Hay tres árboles sagrados (bros), cada uno significa un acontecimiento histórico o un santo sikh.
El Templo de Oro fue construido sobre 67 metros cuadrados de plataforma en el centro del estanque de agua. El Templo mide 40,5 metros cuadrados y tiene las puertas en el este, oeste, norte y sur.
Un arco llamado Darshani Deori se encuentra en el extremo de la orilla de la calzada. Al santuario principal se accede a través de una calzada o un puente construido sobre el depósito sagrado.
Hay un "Pardakshna 'o ronda de trayectoria circular al santuario principal que conduce directamente a los devotos de' Har ki Paure 'o los pasos de Dios.
En el primer piso del Templo Dorado, el Gurú Granth Sahib da continua lectura. En la parte superior de la sala donde Guru Granth Sahib recita, se encuentra una 'Gumbaz' (cúpula) con motivos de pétalos de flor de loto.
De acuerdo con la regla observada en todos los templos sij (Gurdwaras) en todo el mundo, el Sahib Harmandir abres sus puertas a todas las personas independientemente de su religión, color, credo o sexo.


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