viernes, 16 de septiembre de 2016

"EL BELLO BRUMELL"Y LA GRAN RENUCIA ...DANDIES Y CARICATURAS

Es a partir de esta etapa burguesa del traje cuando el hombre abandona la lucha evidente dentro del mundo de la apariencia. Con “la gran renuncia” del sexo masculino a toda fantasía en el vestir, queda oficialmente relegado a la mujer la tiranía de someterse a los cánones de belleza. Sin embargo, aunque no ha sido recogida esta etapa como una de las que el hombre ha sufrido los patrones estéticos, veremos cómo, de una manera más velada, también fue víctima de las tendencias de la moda decimonónica. La prensa de moda abandona paulatinamente las referencias al traje masculino, las crónicas recogen cada vez menos los detalles de la imagen del hombre…la mujer será la protagonista absoluta del mundo de la apariencia a partir de ese momento y hasta la actualidad.
Mientras las elegantes francesas del Directorio francés –las dames Recamier, Tallien, Hamelin- competían con las maravillosas con la “moda al desnudo” propia de la época posrevolucionaria, también la imagen del hombre comenzó su proceso de definición que daría lugar al estilo del vestir burgués que dominaría todo el siglo XIX. Y el lugar en que estaba el germen de su nacimiento no fue ni las Tullerías ni el palacio de Bonaparte…se encontraba en los salones de la nación cuyo desarrollo industrial era creciente, acompañado por una burguesía que no solamente ya había establecido sus bases ideológicas y políticas, sino también sus patrones vestimentarios: Inglaterra.
Cafe des incroyables (detalles)
Fue en suelo británico donde se destacaron los dandies, hombres que se consideraban elegantes y refinados como corriente de moda y de sociedad procedente de finales del siglo XVIII. Dentro del ellos, en su vertiente inicial, el más famoso fue el ya nombrado George Brummell, también llamado “beau Brummell” árbitro de la elegancia en la corte inglesa. Para Brummell, ser dandy es una profesión de tiempo completo y debía cumplir perfectamente con su misión. Se dice que le tomaba hasta seis horas para vestirse y que se cambiaba de atuendo dos o tres veces al día. Como apasionado de su trabajo, Brummell vivía para vestirse, no se vestía para vivir y se convirtió en el principal portavoz de la nueva apariencia del hombre burgués.
Pero, a pesar de los dandies ingleses, la fuente para algunos detalles de ese traje de los primeros años del ochocientos, estaba en los “increíbles” del Directorio francés. Los cuellos altos en camisas, chalecos y chaquetas; las chalinas que envolvían y sostenían la altura de los cuellos, así como el peinado a base de mechones cortados de manera irregular, fueron detalles aportados por los excéntricos increíbles. Varias corbatas (chalinas) se enrollaban alrededor del cuello, podían llevarse dos o tres chalecos, del cual emergía la chorrera de la camisa…quedando abultado el pecho del hombre casi tanto como el de la mujer.

También a principios del siglo XIX comienza a generalizarse el uso del pantalón largo en el hombre. Éstos podían ser muy amplios o muy ajustados, en cuyo caso eran elaborados de punto, marcando las carencias anatómicas de quienes no estuvieran dotados de unas extremidades inferiores dignas de ser exhibidas. En tal caso, aquellos más vanidosos que no poseían piernas robustas, recurrían a postizos, colocados en pantorrillas y muslos, tal como lo atestiguan algunos escritos y variadas caricaturas… ¿no es este ejemplo similar a las caderas abultadas por las mujeres del siglo XVIII por medio de los miriñaques o los sostenes actuales con rellenos para abultar los pechos femeninos?
1817. Le calicot
Por estos años también se pone en moda como parte de la silueta ideal masculina, la cintura estrecha; las chaquetas -fracs y levitas- se ajustaban en el talle y muchos hombres recurrieron al uso del corsé, estrechando su cintura natural, justo en el momento que la moda Imperio de las mujeres dejaba sin marcar la de la mujer. Los pantalones tenían pliegues en la cadera, creando así el efecto de una cintura más estrecha. Muchos hombres –no solamente los extremistas dandies- recurrieron a caderas postizas para garantizar mejor dicho efecto.
1818. Dandies vistiéndose. Caricatura de George Cruikshank
Volvamos con los dandies por haber encontrado caricaturas, la mayoría de ellas a cargo de Isaac Robert Cruikshank, caricaturista, ilustrador y miniaturista. Junto con su hermano George (hijos de Isaac Cruikshank, pintor escocés) se dedicó, entre otras actividades, a la ilustración, la caricatura y la pintura satírica…No hay duda de que la época en que existen mayores referencias visuales sobre los dandies ha sido la comprendida entre los años 1810-1830…Los figurines, las caricaturas y la importancia en la sociabilidad de la época de personajes como Brummel, el príncipe de Gales, entre otros…, la destacan como la “era de oro del dandismo”.
Sin ser tan conocidos como William Hogarth o Gustave Doré, los hermanos Cruikshank dejaron obras de interés, entre ellas, los grabados realizados por Robert, entre 1818 y 1819, coloreados a mano cuya temática era satirizar a los dandis y al dandismo. Fueron publicados por separado y aunque muchos han llegado a manos de coleccionistas privados, la mayoría están en el Museo Británico.
Con una mirada muy crítica, el artista representa al dandy en varios escenarios:
 En el pequeño salón de una buhardilla de Londres (se observa la cúpula de la Catedral de San Paul), donde dos dandies toman el té, ataviados a la moda pero en un entorno bastante poco ‘glamuroso’ en el que la ropa interior en una tendedera interior se combina con muebles y decoración humilde.
© The Trustees of the British Museum Dandies at tea. November 1818
 The Trustees of the British Museum “Dandies at Tea”. Isaac Robert Cruikshank, November 1818

En un reservado de la ópera, donde se desmaya un dandy y sus colegas, asustados, lo atienden.
"A dandy fainting or - an exquisite in fits". Scene a private box opera. Isaac Robert Cruikshank, December 1818
“A dandy fainting or – an exquisite in fits”. Scene a private box opera. Isaac Robert Cruikshank, December 1818
En un baño, donde el dandy se está ataviando y se observa el uso del corsé para ajustar la cintura así como su rostro maquillado.
"Dandy at the toilette". Isaac Robert Cruikshank, 1818
“Dandy at the toilette”. Isaac Robert Cruikshank, 1818
En todos los casos se observa la moda masculina promovida por los dandies: cintura estrecha; chaquetas -fracs y levitas- ajustadas al talle (lo que provocaba que muchos hombres recurrieron al uso del corsé, estrechando su cintura natural); pantalones que marcaban las caderas y trasero abultados, con unas estrechísimas piernas….
Muchos hombres –no solamente los extremistas dandies- recurrieron a caderas postizas para garantizar mejor dicho efecto. Otro estilo (simultáneo al de los pantalones de piernas muy estrechas, es todo lo contrario: pantalones muy anchos desde la cadera hasta las piernas. Y por supuesto, los altos cuellos, rodeados por las largas chalinas que Robert Cruikshank marca con un exagerado alargamiento de esa parte de la anatomía masculina.
"A dandy put to his las chemisette, or, Preparing for a Bond Street lounge".Isaac Robert Cruikshank, 1818
“A dandy put to his las chemisette, or, Preparing for a Bond Street lounge”.Isaac Robert Cruikshank, 1818
Pero más allá de satirizar la vestimenta, el caricaturista detiene su mirada en las actitudes y la falsa elegancia de la que presumían los dandies. Al ubicarlos en entornos sin lujo, rodeados de una decoración que contrasta con sus intensiones de la apariencia de miembros de la alta sociedad, el artista pone el dedo en la llaga: la artificialidad de los personajes.
No obstante, no queda duda que el dandismo se convirtió en un referente para la moda masculina, y a pesar de las críticas, tuvo una buena acogida por gran parte de los hombres de las sociedades europeas muy agitadas por las distintas revoluciones que se habían producido y continuaron en la primera mitad del siglo XIX.
Considerada por algunos como corriente contestataria, el dandismo intentó oponerse a una sociedad que trataba de establecer valores burgueses tan conservadores como los de la recién derrocada nobleza….¿Movimiento de contracultura?…Puede ser.
https://vestuarioescenico.wordpress.com/2012/03/14/sobre-el-bello-brummell-la-gran-renuncia-y-los-dandies/
https://vestuarioescenico.wordpress.com/2014/10/30/dandies-y-caricaturas/

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