lunes, 28 de noviembre de 2016

LUIS DE CAMOENS...OS LUSIADAS


Hijo de Simao Vaz de Camões y de Ana de Sá e Macedo. Escasean las noticias sobre su infancia; posiblemente transcurrió en Coimbra, donde el poeta llevó a cabo sus primeros estudios. Se ignora si asistió a la Universidad, trasladada en 1537 de Lisboa a Coimbra. En 1542, Camões partió para Lisboa, donde frecuentó sin duda la corte, revelando en ella su genio poético y naciendo entonces sus primeros amores, especialmente el que sintió por la dama que oculta bajo el nombre de Natercia, que cabe quizás identificar con Catarina de Ataide, hija de Antonio de Lima, muerta en 1556, cuando contaba veinticinco años de edad. En 1546, empujado por el desamor del rey, Camões marchó a Ribatejo, y posteriormente a Ceuta, formando parte de la guarnición de la plaza. La vida del poeta, abandonada la corte, se orientó por el camino de la milicia, y en Ceuta perdió un ojo. A finales de 1549, estaba de nuevo en Lisboa, proyectando el año siguiente su viaje a la India. Allí tomó parte en algunas expediciones.En 1555, de regreso a Goa, donde escribió varias composiciones . En 1556, intervino en una nueva expedición, y dos años después se estableció en Macao, nombrado proveedor mayor de los difuntos y ausentes del enclave. Acusado de prevaricación, fue privado del cargo, viéndose obligado a acudir a la India para justificarse. En viaje hacia Goa, en 1559, naufragó. Aunque se ignoran los detalles del proceso, se sabe que fue liberado por el conde de Redondo. En 1567 emprendió el regreso a Portugal (deteniéndose, de camino, en Mozambique) cuya meta final fué Lisboa. Los últimos años de su vida fueron difíciles. Como poeta lírico, Camões cultivó las formas petrarquistas con singular maestría, escribiendo, tanto en portugués como en castellano, sonetos de contenido platónico. Camões dominaba perfectamente la ejecución externa del soneto, tanto en lo que se refiere a la estructura de la frase como a la métrica. A esta pulida elaboración exterior hay que añadir el profundo mundo síquico al que da expresión, eligiendo de entre los infinitos tonos de su vida interior aquellos de más pura raigambre lírica. Usa continuamente de la paradoja para dar expresión al sentimiento amoroso, y adorna el retrato de la mujer amada con multitud de efectos poéticos. Además del soneto cultivó la égloga. Su bucolismo es eminentemente lírico, huyendo a la vez del intelectualismo y de la rudeza de los pastores, así como de las imbricaciones autobiográficas con que los poetas de su época frecuentemente sazonaban sus églogas. También escribió canciones, elegías, sextinas, odas, redondillas y otras composiciones menores. Camões es autor de tres comedias en las que se conjugan tres influencias: las del auto de Gil Vicente, la de la comedia clásica y la de la novela de caballerías. Anfitrión (Anfitroes), escrita como diversión escolar en tiempos de Coimbra, tiene el mismo asunto, personajes y desenlace que la comedia de Plauto de igual título; se divide en cinco autos, y está escrita en redondillas. El rey Seleuco tiene como asunto la cesión que el rey Seleuco hizo de su propia mujer a su hijo, hijastro de ella y enamorado suyo, en lo cual vieron sus contemporáneos una alusión al hecho semejante que había acaecido a Juan III, lo cual ocasionó a Camões la malevolencia del rey. La comedia consta de un prólogo en prosa y un único acto en redondillas. Filodemo fue representado en la India,más que teatro propiamente dicho, viene a ser una complicada novela de aventuras. La verdadera importancia de Camões radica en su poesía épica Os Lusíadas, es el gran poema de la expansión portuguesa en el mundo, sin faltar tampoco elementos pertenecientes a la tradición legendaria de Portugal, como el episodio de Inés de Castro, ni personajes míticos, como el gigante Adamástor, que representa el cabo de Buena Esperanza. Los modelos de esta obra maestra van desde Virgilio a Tasso, pero su verdadera originalidad reside en la profunda vitalidad que su autor, también guerrero y navegante, logra infundirle.

                                                     OCTAVA I

                                  Las armas, los varones señalados

que, de la occidental y lusitana

playa, por mares antes no sulcados,
pasaron más allá de Trapobana
-en peligros y guerras esforzados
más de lo que gente remota edificaron
nuevo reino que tanto sublimaron;
                    

                                                   OCTAVA II
y también las memorias gloriosas

de los reyes que fueron dilatando

la Fe con el Imperio, las viciosas
tierras de África y Asia conquistando;
y aquellos que por obras valerosas
se fueron de la muerte libertando;
cantando esparciré por toda parte,
si a tanto bastan el ingenio y arte.


Octavas 1 y 2. Canto I
Ante semejante inicio de la obra, parece reiterativo afirmar que el poema,Las Lusiadas, consiste en la exaltación y mitificación de un héroe. A diferencia de lo desarrollado por la épica medieval, es decir, el héroe individual, el autor introduce uno colectivo, el pueblo portugués. Ante esta novedad, Camoens se muestra orgulloso y prueba de ello, son las constantes y reiteradas alusiones a quien es el verdadero protagonista de la obra. De esta intención, se desgrana una finalidad de afán de igualar y superar, las hazañas realizadas, y magnificadas, en las obras de los autores clásicos, como pone en las propias palabras de Júpiter:
“….que veáis el día
en que se olviden griegos y romanos
por los ilustres hechos que esta gente
en las partes hará del gran Oriente”.
Octava 44. Canto II

Para lograr su objetivo, el autor ha situado en el poema, la presencia de aquellos seres mitológicos que presenciaron las hazañas antiguas: Baco, Venus, Júpiter,.. interviniendo en el desarrollo de los acontecimientos que, a diferencia de los autores clásicos, introduce un elemento de su tiempo, la religión cristiana. Los personajes acuden y citan numerosas veces a Dios, a Cristo o a la Virgen María, que son a los que verdaderamente adoran, ignorando la acción de los dioses olímpicos. Ejemplificatorio de esto es la octava tercera del Canto VII. La finalidad y verdadera concepción de estos seres en el poeta, queda clarificado de la octava ochenta y dos a la ochenta y cinco del Canto X. Donde pone en boca de la diosa Tetis, versos como: “sólo para hacer versos deleitosos/ servimos..” y donde, posteriormente, subraya la identificación de éstos con el Cristianismo: ..”Y también porque la alta providencia / -que en Júpiter aquí se representa-..”.
Camoes se inspiró en La Eneida de Virgilio y en modelos más cercanos a su época, como el Orlando furioso, de Ariosto pero su idea más genial fue relatar en su epopeya los hechos de la Historia contemporánea de su patria.
Para lograr el objetivo, anteriormente comentado, Camoens hace uso de una infinidad de citas clásicas, las cuales, le sirven de sustento para aportar un conocimiento erudito a la obra. En ellas, se menciona a Augusto, Troya, Ulises, así como historias mitológicas. Otro recurso, que enlaza con la obra homérica, es la ubicación de una trama clásica en la obra. Protagonizada por Baco y Venus, esta trama influirá en los hechos, y será dilucidada por Júpiter en una característica Asamblea de dioses, en donde, uno, Baco, expondrá su oposición a la conquista de las Indias mientras que, otra, Venus, se mostrará favorable a éstos.
Entrando en el tratamiento del poeta de estos dioses olímpicos, es de destacar aspectos realmente notables, en cuanto a su belleza, como es la descripción pseudoerótica de Venus, a la que describe en la octava treinta y seis, y continua en la treinta y siete, del Canto II:
“Las crespas hebras de oro se esparcían
por el cuello que al sol escurecía,
las blancas tetas con andar bullían
con quien Amor jugaba y no se vía,
de la cinta unas llamas le salían
de quel niño las almas encendía,
por las lisas columnas revolaban
deseos que cual yedra se enredaban.”
Destaca, además, la ironía con que trata los amores de Júpiter, tan sólo cinco octavas después: “..besa el rostro y abraza el cuello puro, / de suerte que si sólo allí se hallara / otro nuevo Cupido se engendrara.”
El hilo argumental de la obra reside en el canto de las hazañas de Vasco de Gama en la India. Este personaje, es introducido en la octava cuarenta y cuatro del Canto I, tras la fijación del verdadero protagonista de la obra. Vasco de Gama es el conductor del poema, el cual, a través de sus “aventuras”, le sirven al poeta para el verdadero propósito de la obra. A su vez, aprovecha la estancia del personaje en la Corte del Rey Melinde (gran similitud con la llegada de Ulises a la Corte de Alcinoo), para contar, a través de Gama, la historia heroizada de Portugal. El desarrollo de la historia del Reino de Portugal comienza en la octava veinte y cinco del Canto III y finaliza en la sesenta y seis del Canto IV. Esta historia es retomada en el Canto VIII, cuando el Catual, alto dignatario del Rey de Calicut, visita la nave capitana, a cargo de Paulo de Gama. Ante la vista de los tapices que representan figuras y episodios de la historia portuguesa, pide explicación de su significado.
Este fragmento constituye uno de los más densos de todo el poema. En él, quizás, debido al propio desconocimiento de la historia de Portugal y más concretamente, a la poetización propagandística de dicha historia, relentiza la acción de la obra y la aleja del relato de unos hechos concretos. En esta, peculiar, historia de Portugal, Camoens habla de la llegada a suelo portugués de Luso, hijo o compañero de Baco, fundador de Lusitania (octava 21, Canto III, y las octavas 2,3 y los cuatro primeros versos del Canto VIII así como, en la octava cuarta del Canto VIII achaca al propio Ulises la fundación de Lisboa. Por último, señalar la originalidad del poeta en ubicar las “hazañas portuguesas”, después de Vasco de Gama, en la isla de Venus, lugar alegórico, en el cual, Tetis finalizará la propia historia. (Octava 54-64, del Canto IX).
Centrándonos en aspectos formales, destaca la utilización de descripciones, con cierta variedad de registros, que ponen en evidencia la habilidad del poeta. Resulta áspero en la descripción de una larga lista de lugares, tratados con extrema rapidez, que denotan una cierta prisa por elaborar una idea concreta del poeta. Como contraste, encontramos la descripción colorista, fantasiosa y bella de la Isla de Venus, y, la personificación del Cabo de Nueva Esperanza como un Gigante, llamado Adamastor, que resulta un recurso eficaz de dar belleza a un fragmento, en teoría, meramente descriptivo y, posiblemente, denso, cuya consecuencia es una mayor aligeración del poema y un aumento de su lirismo.
Resumiendo,señalar que el poema épico Las Lusiadas, es una obra cuyo contenido es difícil de considerar, hoy día, debido a su lenguaje poético, y más concretamente, a la mezcla que realiza el autor entre las fuentes clásicas y la poética de su época. La constantes alusiones mitológicas, lo retórico de su composición, así como, la lejanía del origen y desarrollo de los personajes hacen que, el lector no iniciado, no llegue a la comprensión total del poema. A todo ello, va unido la ausencia de una lectura prolongada, detallada y minuciosa, que permita disfrutar y sobre todo, comprender ampliamente todos y cada uno de los variados versos que contiene.

CANTO PRIMERO 
Argumento del Canto Primero. 

Navegación de los portugueses por los mares Orientales. Celebran los dioses un consejo: se opone Baco a la navegación.Venus y Marte favorecen a los navegantes. Llegan a Mozambique, cuyo gobernador intenta destruirlos. Encuentro y primera función de guerra de los portugueses contra los gentiles. Levan anclas, y pasando por Quiloa, surgen en Mombaza.

I. 
 Las armas y varones distinguidos, 
 que de Occidente y playa Lusitana 
 por mares hasta allí desconocidos, 
 pasaron más allá de Taprobana; 
 y en peligros y guerra, más sufridos 
 de lo que prometía fuerza humana, 
 entre remota gente, edificaron 
 nuevo reino, que tanto sublimaron.

II. 
 Y también los renombres muy gloriosos 
 de los reyes, que fueron dilatando 
 el Imperio y la Fe, pueblos odiosos 
 del África y del Asia devastando; 
 y aquellos que por hechos valerosos 
 más allá de la muerte van pasando; 
 si el ingenio y el arte me asistieren, 
 esparciré por cuantos mundos fueren. 

III. 
 Callen del sabio griego, y del troyano, 
 los grandes viajes, conque el mar corrieron;  
 no diga de Alejandro y de Trajano 
 la Fama las victorias que obtuvieron; 
 y, pues yo canto el pecho lusitano, 
 a quien Neptuno y Marte obedecieron, 
 ceda cuanto la Musa antigua canta, 
 a valor que más alto se levanta. 

IV. 
 Vosotras, mis Tagides, que creado 
 en mí habéis un ingenio, nuevo, ardiente; 
 si siempre, en verso humilde, celebrado 
 fue por mí vuestro río alegremente,
 dadme ahora un son noble y levantado, 
 un estilo grandílocuo y fluyente, 
 con que de vuestras aguas diga Apolo, 
 que no envidian corrientes del Pactolo. 

V. 
 Dadme una furia grande y sonorosa, 
 y no de agreste avena o flauta ruda: 
 más de trompa canora y belicosa, 
 que arde el pecho, y color al rostro muda: 
 canto digno me dad de la famosa 
 gente vuestra, a quien Marte tanto ayuda: 
 que se extienda por todo el universo, 
 Si tan sublime asunto cabe en verso. 

VI. 
 Y vos, ¡oh bien fundada aseguranza, 
 de la luseña libertad antigua, 
 y no menos certísima esperanza 
 de la extensión de cristiandad exigua! 
 Vos, miedo nuevo de la maura lanza, 
 en quien hoy maravilla se atestigua, 
 dada al mundo por Dios, Rey sin segundo, 
 Para que a Dios gran parte deis del mundo...

http://tepatoken.siguealconejoblanco.com/literatura/luis-de-camoens-las-lusiadas
http://www.mgar.net/camoes.htm
http://dinora94.blogspot.com.es/2014/01/camoens-los-lusiadas.html

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