martes, 30 de junio de 2015

HOMERO.....POETA DE POETAS,LA ILIADA Y LA ODISEA




Pocas veces alguien de quien sabemos tan poco nos ha legado tanto. En efecto, los datos sobre Homero son escasos y poco fiables.


 Todo lo relacionado con su vida, obra, y su propia existencia, son motivo de discusión. Lo que nadie duda es la gran importancia de la Ilíada y la Odisea y su repercusión en todas las artes. Los poemas homéricos son el comienzo de la literatura escrita y el final de una tradición oral; por tanto, en menor o mayor medida, toda la literatura posterior va a estar influida por la Ilíada y la Odisea.
Homero no es sólo un poeta, para los griegos llegó a ser un maestro, un filósofo, un guía e incluso sus versos se utilizaron como respuestas de oráculos. La Ilíada y la Odisea no están hechas exclusivamente para el entretenimiento, enseñan, entre otras muchas cosas, valores humanos y divinos, comportamientos sociales, sistemas políticos, costumbres convertidas en leyes o la posición de inferioridad de los humanos frente a los dioses. Los estudiantes griegos memorizaban los más de 27.000 versos, que suman las dos obras, de los que aprendían historia, cultura y comportamientos morales. Todo esto hace que nos demos cuenta de la importancia que tenía Homero para sus compatriotas griegos.

¿Quién fue Homero?
A pesar de su importancia, ya en época clásica se discutía sobre su ciudad natal, su nombre y su existencia. Aún en nuestros días no se sabe con certeza nada de esto. Son muchas las ciudades que se disputan la patria de Homero: Quíos, Esmirna, Colofón, Atenas, Rodas, Salamina o Argos son alguna de ellas. Los últimos estudios vienen concluyendo que tuvo que ser originario de alguna zona de Asia Menor, más concretamente, de la zona de Quíos. Se debe, sobre todo, al gran conocimiento geográfico que de esta zona demuestra en la Ilíada; y a la lengua de los poemas épicos cuya base es jonia con rasgos eolios.
Su propio nombre es también tema de discusión. Normalmente se admite que Homero procede del griego ὃμηρος. Esta palabra que significa rehén, es el nombre que se daba a los esclavos procedentes de Asia Menor. Por tanto si tomamos por válida esta teoría, nos valdría como argumento a favor para la cuestión de su origen. Otra hipótesis, menos ratificada, mantiene que su nombre viene de ὃ μή ὁρῶν, juego de palabras que significa “el que no ve”. Recordemos que, como antiguamente se decía, Homero era ciego, aunque esto no deja de ser una visión romántica del poeta. Otros nombres por los que es llamado son Meón o Meles.
No se sabe con exactitud el año en que nació Homero. Se ha encontrado un vaso de cerámica en Isquia, datado hacia el 755 a.C., en el que se menciona la Copa de Néstor (Il. XI 632 ss.). La datación de la Etiópide de Arctino de Mileto, que narra los hechos sucedidos inmediatamente después de la Ilíada, es entorno al 700 a.C. Así pues, la Ilíada tuvo que estar compuesta antes de mediados del siglo VIII a.C., por lo que nuestro poeta tuvo que florecer en la primera mitad del siglo VIII a.C.
Es muy discutible la cuestión sobre si Homero es el único autor de la Ilíada y la Odisea, fue ayudado o simplemente no tuvo ningún tipo de participación en éstas. La inconclusión de ciertos temas en la Ilíada, las diferencias de lengua entre ambos poemas o algunos cantos incluidos dentro de las obras que podrían ser omitidos sin ningún tipo de repercusión, hace pensar que no son obra de un mismo autor.
Así pues, por lo general se admite que existió un poeta llamado Homero entorno al 750 a. C. y que compuso, al menos, gran parte de la Ilíada y la Odisea. Fue un rapsodo (ῥαψῳδός), literalmente un cosedor de versos. Los rapsodos iban de ciudad en ciudad recitando poemas y se ayudaban de un bastón (ῥάβδος) con el que golpeaban el suelo para marcar el ritmo.


La lengua con la que están escritas la Ilíada y la Odisea es la llamada lengua homérica. No existió realmente, sino que se trata de una lengua artificial que mezcla varios dialectos. La base es jonio con una gran cantidad de rasgos eolios y hay mezclas de palabras de distintas épocas; en el mismo poema puede aparecer una forma antigua y otra moderna de la misma palabra: λόγοιο/λόγος, τοί/οἱ, ἒσταν/ἒστησαν.
La lengua homérica no solo se reduce a la gramática, responde a unas reglas sintácticas, métricas y de contenido. A pesar de ser artificial tiene unas reglas métricas fijas con todo tipo de licencias, cuando el autor las necesite, para adaptar la palabra al verso. Así encontramos alargamientos artificiales de vocales breves, abreviación de vocal ante vocal o la creación de nuevas palabras que se ajusten mejor a la métrica.
No hay que olvidar que lo que Homero hace con la Ilíada y la Odisea, es recoger en dos obras inmensas la trayectoria de una épica oral. Las fórmulas son un rasgo característico de la épica oral. Son expresiones fijas que ocupan un lugar determinado, sirven para adaptar la métrica al verso; para poder memorizar, de una forma más sencilla, el poema; para dar un respiro al aedo mientras canta y para la creación de nuevos versos. Pueden ir al principio o al final del verso según el metro lo requiera y pueden ocupar desde una simple palabra hasta varios versos contiguos. Éstas pueden aparecer en forma de epíteto caracterizando a un personaje como ποδάρκης δῖος Ἀχιλλεύς o βοὴν ἀγαθὸς Διομήδης. Cada héroe, dios o mortal tiene al menos un epíteto. Pero las fórmulas no solo tienen la función de calificar a los personajes de la Ilíada y la Odisea, se utilizan también como formas fijas para dar respuesta: Τὸν δ' ἀπαμειβόμενος προσέφη; o para referirse a sucesos tan comunes como la puesta del sol: δύσετό τ᾽ ἠέλιος σκιόωντό τε πᾶσαι ἀγυιαί.



La Ilíada
En el décimo año de asedio a Troya, una peste está mermando el campamento aqueo. El sacerdote Crises le había suplicado a Agamenón, quien tenía retenida a su hija, Criseida, que la dejara libre. El jefe de los griegos despacha a Crises de mala manera sin casi dejarle hablar. Así pues, el sacerdote ruega a Apolo sea vengado y éste es el propagador de la peste por el campamento aqueo. El adivino griego Calcante, por petición de Aquiles, anuncia que la enfermedad será remitida cuando Agamenón libere a Criseida. Él, contra su voluntad, accede a liberarla, pero a cambio pide que se le traiga a Briseida, cautiva que pertenece a Aquiles. El jefe de los mirmidones pide a su madre Tetis, ninfa marina, ser vengado por esta ofensa y se retira a su nave con la intención de no volver a luchar contra los troyanos; Agamenón continúa con la lucha. La madre del héroe griego le ruega a Zeus que ayude a su hijo y el dios de dioses se pone de parte de los troyanos.
De esta manera se van produciendo luchas en las que unas veces vencen aqueos y otras troyanos. La balanza, gracias a la ayuda de los dioses, cae a favor de los troyanos, quienes después de la batalla, son capaces de acampar cerca de la muralla construida por los griegos delante de las naves. Patroclo, el fiel compañero de Aquiles, viendo lo próximo que se encuentra el ejército enemigo, pide a Aquiles que le deje ir a luchar. El Pelida finalmente acepta que vaya, pero llevando su armadura, pues es mucho mejor que la del propio Patroclo y le aconseja que cuando el ejército enemigo huya él no se ensañe y regrese a las naves. Al llegar al campo de batalla con la reluciente armadura de Aquiles, los troyanos entran en pánico y salen despavoridos. Patroclo no hace caso del consejo de su amigo y sale detrás del ejército en retirada. Héctor, el caudillo de los troyanos, se enfrenta a Patroclo creyendo que es el propio Aquiles y acaba dándole muerte. Cuando el jefe de los mirmidones se entera de la noticia, sólo busca venganza. Se reconcilia con Agamenón y, con una nueva armadura hecha por Hefesto a petición de su madre, sale a la batalla.
Todos los enemigos salen huyendo y da alcance a Héctor en las murallas de la ciudad. Por miedo sale corriendo alrededor de la ciudad y Aquiles lo persigue. A la tercera vuelta a Troya Atenea engaña a Héctor y hace que ose enfrentarse a Aquiles. Héctor cae muerto en la arena del campo de Troya, el Pelida ata el cadáver del caudillo troyano a su carro y se marcha. Aquiles inaugura unos juegos en honor de Patroclo ofreciendo muchos regalos a los campeones de cada modalidad, mientras vigila que el cuerpo de Héctor no reciba sepultura.
Príamo, rey de los troyanos y padre de Héctor, consigue con ayuda de los dioses llegar hasta la tienda de Aquiles con la intención de pagar un rescate por el cuerpo de su hijo. El viejo Príamo conmueve el bélico corazón de Aquiles quien finalmente acepta el rescate de Héctor. Éste es trasladado a Troya para recibir sepultura como es debido y se organizan unos juegos en su honor.
Como se puede observar, el personaje principal de la Ilíada es el mirmidón Aquiles y el tema central del poema es su cólera (ya los dos primeros versos nos lo anuncian). Es ésta quien inflige, de forma indirecta, la mayoría de las bajas; tanto del lado del los aqueos cuando Aquiles no lucha, como del lado troyano cuando decide vengar a Patroclo. Pero aunque el tema central de la Ilíada sea la cólera, en la obra se observan muchos más temas importantes para el pensamiento griego de la época: la virtud, la gloria, o la diferencia entre un buen rey y un mal rey son algunos de ellos. En el poema está siempre presenta la nimiedad del hombre, quien está sujeto a su destino. En la Ilíada se culpa a los dioses de las faltas de los hombres y son éstos quienes deciden su suerte, aunque tampoco los dioses llegan a ser del todo poseedores de su propio destino.




La Odisea
Veinte años después de la partida de Odiseo y diez después de la toma de Troya, Penélope, esposa de Odiseo y Telémaco, hijo de éste, empiezan a perder la esperanza de que regrese a Ítaca. Por lo que Telémaco decide partir para informarse del posible paradero de su padre. Es la diosa Atenea bajo la apariencia de Mentes, antiguo huésped de Odiseo, quien le aconseja comenzar su búsqueda por Pilo y después trasladarse a Esparta. Al día siguiente, Telémaco denuncia en la asamblea el trato vejatorio que está sufriendo en su propia casa por parte de los pretendientes. Éstos mientras esperan que Penélope elija a uno de ellos como nuevo esposo, están acabando con las provisiones de la casa, aprovechando la falta del dueño. Nadie se preocupa por la petición de Telémaco y se va a la orilla del mar a pedir la ayuda de los dioses. Atenea, disfrazada ahora de Méntor, ayuda al hijo de Odiseo a conseguir una nave y una tripulación con la que marchar a Pilo. De esta manera viaja a Pilo donde le recibe el viejo rey Néstor y de ahí parte a Esparta donde le acoge Menelao que está preparando las bodas de sus hijos.
Por otro lado, Odiseo lleva tiempo retenido por la ninfa Calipso en la isla de Ogigia. Finalmente Hermes por orden de Zeus le anuncia a la ninfa que tiene que dejar libre a Odiseo. Después de diecisiete días luchando contra la marea que levanta Poseidón, llega a la isla de los Feacios donde es recibido por su rey Alcínoo. Es conducido a la ciudad por Nausícaa, la hija de Alcínoo. El rey de los feacios promete llevar hasta Ítaca a Odiseo después de colmarlo de regalos. Durante un banquete Odiseo se emociona al escuchar el relato del Caballo de Troya, Alcínoo que se percata de esto le pregunta qué le ocurre. Así pues el Laertíada empieza a narrar las vicisitudes de sus viajes.


Comienza por el episodio de los cicones, continúa con el de los lotófagos y sigue con el de la isla de los cíclopes, donde Odiseo y sus compañeros se enfrentaron al gigantesco Polifemo. Sigue la narración con el episodio de la isla flotante de Eolo quien le regala un odre en el que están encerrados los vientos. A los nueves días de navegación, con Ítaca ya a la vista, los compañeros de Odiseo abren el odre de los vientos, aprovechando que su jefe estaba dormido. Así pues, al abrirlo, los vientos se escapan alejando la nave más allá de la isla de la que partieran al principio de su viaje. En la isla de los lestrigones son destruidas todas las naves menos la del propio Odiseo. Con sólo ésta llegan a la isla de Eea donde habita la maga Circe quien convierte a los compañeros de Odiseo en cerdos. Circe le ordena viajar al mundo de los muertos para consultar al famoso adivino Tiresias. En su viaje al inframundo se encuentra con sus compañeros que murieron en la guerra de Troya, con Tiresias y con su propia madre. De vuelta a la isla de Eea, Circe da su permiso para que parta a Ítaca adelantándole los episodios que se va a encontrar. Así, supera en su viaje a las sirenas, tapando los oídos de sus marineros con cera para que no sigan su canto y choquen contra las rocas; mientras que les ordena que a él le aten al mástil para poder escuchar su canto y no caer en la tentación de ir detrás de ellas. Consigue salvar el arriesgado paso de Escila y Caribdis y llega con sus compañeros a la isa Trinacria donde matan a los rebaños del dios Sol. Sus compañeros mueren a causa de este sacrilegio y él navega a la deriva nueve días acabando, otra vez, en la isla de Ogigia.
Los feacios después de escuchar la narración quedan atónitos y finalmente llevan a Odiseo hasta Ítaca en una de sus mágicas naves. Lo depositan dormido en la orilla con una gran cantidad de tesoros que Odiseo, al despertar, guarda en una cueva cerca de la playa. Disfrazado de mendigo llega a la casa de su porquerizo Eumeo quien lo acogerá en su casa. Telémaco vuelve a Ítaca de sus viajes por la Grecia continental y cae en la casa de Eumeo donde éste le presenta al mendigo. Odiseo, en un momento en que el porquerizo sale de la casa, se presenta a su hijo y ambos planean como recuperar el control del palacio del héroe.
Por lo tanto llega el día de la venganza, Odiseo disfrazado de mendigo se introduce en su propia casa entre los pretendientes. Éstos le tratan de una manera ofensiva, hasta el punto de hacerlo pelear con otro mendigo. El padre y el hijo con ayuda de Atenea trasladan las armas, sin ser percibidos, de la habitación de los pretendientes a una más segura en la que no puedan cogerlas. Se inicia una prueba de puntería con un arco y es, momento después, cuando Odiseo se da a conocer a los pretendientes matándolos a todos de una forma muy cruel. Por último castiga a las infieles criadas, purifica el palacio y se da el reconocimiento entre Odiseo y Penélope. El Laertíada tiene que explicar cómo construyo el lecho de madera en el que duerme la pareja, para que Penélope crea que sí es su esposo.



La cuestión homérica
Aunque ya se había debatido antes sobre este tema, fue en el siglo XVIII d.C. cuando Friedrich August Wolf, en su prolegomena ad homerum, inauguró “oficialmente” la cuestión homérica. En la antigüedad se pensaba que la Ilíada y la Odisea eran obras de un solo autor del que no se dudaba su existencia. En el siglo XVII d.C. François Hédelin, abate de Aubignac, concibió la idea de que las omisiones, partes inconclusas, referencias de personajes a sucesos que deberían de haber ocurrido, pero no aparecen por ningún lado, se deben a que las obras son la compilación de varios poemas.
Es F.A. Wolf quien, en la obra citada, inicia la línea de investigación analítica. A partir de ese momento, los defensores de que la Ilíada y la Odisea son de un único autor serán los Unitarios, mientras que del otro lado estarán los Analistas. Los Analistas defienden que los poemas no son obra de un mismo autor, sino de varios; ya sea una conglomeración de poemas menores o un poema central al que se le han ido añadiendo otros, como sucedería con el último canto de la Odisea. Según éstos hay defectos de composición en las obras como ocurre en los primeros cantos de la Ilíada, a saber: Tetis suplica a Zeus que vengue a su hijo por lo sucedido con Briseida, durante los cantos 2 a 8 no se sabe nada de este tema, finalmente en el canto 11 es cuando se lleva a cabo el plan.
Enfrentados a los Analistas se encuentran los Unitarios quienes defienden, con Wolfgang Schadewaldt a la cabeza, que la Ilíada y la Odisea son obra del mismo autor. Respecto al argumento dado por los Analistas de la súplica de Tetis, éstos defienden que se trata del recurso de anticipación/preparación: anticipa sucesos cuyo desenlace retrasa para mantener al lector atento y en suspense.





Repercusión y tradición
La Ilíada y la Odisea son las primeras obras de la literatura occidental, por este motivo, en menor o mayor medida, ya sea para bien o para mal, toda obra literaria está influida por estos poemas. No hay que avanzar muchos años para ver la influencia de Homero. Ya Arquíloco (S.VII a.C.) y otros poetas líricos utilizan para muchos de sus poemas motivos épicos e incluso la misma métrica. En el siglo III a.C. Livio Andrónico, esclavo en Roma de origen griego, hizo una traducción de la Odisea al latín. Virgilio y su gran Eneida beben directamente de los poemas de Homero. Si damos un gran salto en el tiempo, encontramos a Dictis (S.IV d.C.) y Dares (S.VI d.C.) quienes tachan de mentiroso a Homero. Dan una visión novedosa de la guerra de Troya, ya que dicen, de sí mismos, haber estado presentes en la batalla y que Homero al no haber asistido a la toma de la ciudad, no sabe a ciencia cierta lo que realmente sucedió. Durante toda la Edad Media aparecen numerosas obras en las que se asedian ciudades, en este caso cristianas, o relatan el regreso de héroes a su patria. Entre la infinidad de obras con rasgos homéricos, no hay que obviar tales como el Ulysses de James Joyce (1882-1941) o, más modernamente y cercano, El mar en ruinas de David Torres (1966).

No solo las dos obras de Homero han dejado huella con la pluma, la Ilíada y la Odisea han llenado cuantas variedades tiene el arte. Pintura, escultura, teatro o cine han tomado en algún momento los tópicos épicos. J. W. Waterhouse (1849-1917) ha plasmado sobre el lienzo, entre otras muchas obras de corte mitológico, el episodio de Odiseo y las sirenas. En la gran pantalla encontramos también ejemplos de la influencia de la Ilíada y la Odisea.  
Así, con mayor o menor suerte, hemos podido ver películas como Troya que, aunque no fiel, recoge el tema de la cólera de Aquiles; o La Odisea, ganadora de un premio Emmy, de Andréi Konchalovski.
Nuestra era, la de las nuevas tecnologías, no es menos a la hora de recoger el testigo dejado por Homero. Los juegos, tanto los llamados de mesa, como videojuegos, nos hacen sentirnos en la piel de un troyano como sucede en Warriors: Legend of Troy. Incluso podemos encontrar la versión en cómic de la Ilíada y la Odisea. Homero se ha sabido reinventar con el paso de los siglos, no solo no está muerto, sino que ahora, gracias a las herramientas informáticas, está más vivo que nunca.
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viernes, 26 de junio de 2015

MALDICIONES......LA MALDICION DE TUTANKHAMON





Maldición que supuestamente mató o perjudicó gravemente a todas las personas que participaron en el descubrimiento y apertura de la tumba del faraón egipcio Tutankhamon (yerno y posiblemente también hijo de Amenofis IV), que debió de morir cuando contaba dieciocho años de edad, en torno al año 1.350 a.C.
El descubrimiento, a finales del año 1922, en el llamado Valle de los Reyes egipcio, de la tumba de este no muy significado faraón, ha constituido uno de los hitos más notables de la historia de la arqueología mundial, debido, más que a la escasa importancia histórica del personaje, al notabilísimo estado de conservación en que se encontraba su tumba, a las excepcionales riquezas que atesoraba, y al hecho de que hubiera permanecido durante siglos prácticamente intocada por los saqueadores de tumbas que han destruido muchos otros yacimientos funerarios egipcios. Los promotores de su búsqueda, el mecenas británico Lord Carnarvon y el arqueólogo de la misma nacionalidad Howard Carter, se convirtieron en personajes de fama mundial, y su descubrimiento se convirtió de forma inmediata en un asunto de interés universal.


Sobre la llamada maldición de Tutankhamon que supuestamente afectó a todos los descubridores de la tumba del faraón, e incluso a las familias de varios de ellos, han corrido ríos de tinta desde entonces. El historiador de origen alemán C. W. Ceram ha intentado explicar de este modo la génesis y evolución de esta leyenda: "No es posible comprobar hoy día cómo surgió el cuento de la maldición del faraón. Lo cierto es que hasta el pasado año 1930 se habló mucho de ello en toda la prensa mundial... La maldición del faraón es un tema tan burdo como la famosa maldición del diamante Hope, o como la terrible serie de reveses provocados por la menos conocida maldición de los monjes de Lacroma. Estos buenos frailes, desterrados de la isla de este nombre, que se halla delante de Ragusa, la maldijeron. Los propietarios posteriores, el emperador Maximiliano, la emperatriz Isabel de Austria y el príncipe heredero Rodolfo, así como el rey Luis II de Baviera y el archiduque Francisco Fernando, todos murieron de muerte no natural. El motivo que aventó la leyenda de la maldición del faraón lo dio sin duda la prematura defunción de lord Carnarvon. Cuando a consecuencia de la picadura de un mosquito falleció el 6 de abril de 1923, después de tres semanas de dura lucha con la muerte, se oyeron muchas voces que hablaban de un castigo del sacrílego. Bajo el epígrafe de La venganza del faraón se divulgó poco después la noticia de una víctima de la maldición de Tutankamón. Y luego siguieron: la segunda, la séptima y hasta la decimonona víctima. Esta última se mencionó en un informe telegráfico de Londres fechado el 21 de febrero de 1930, publicado por un periódico alemán. "Hoy, lord Westbury, hombre de setenta y ocho años, se ha arrojado, desde un séptimo piso, por la ventana de su vivienda en Londres y ha quedado muerto instantáneamente. El hijo de lord Westbury, que en su época participó como secretario del investigador Carter en la excavación de la tumba de Tutankamón, fue también hallado muerto en noviembre del año pasado en su casa, aunque la noche anterior se había acostado completamente sano. No se ha podido averiguar la causa de su muerte".
"Inglaterra se horroriza...", escribe otro periódico, al saber el fallecimiento repentino de Archibald Douglas Reid, cuando examinaba con rayos X una momia, después que la víctima número 21 del faraón, el egiptólogo Arthur Weigall, había "sucumbido también a los malignos efectos de una fiebre desconocida". Luego muere también A. C. Mace, que juntamente con Carter abrió la cámara sepulcral; pero en esta información se oculta el hecho de que Mace estaba enfermo desde mucho antes, que ayudaba a Carter a pesar de su enfermedad, y que luego, por tal causa, abandonó el trabajo. Por último, falleció nada menos que por "suicidio provocado en un arrebato de locura", el hermanastro de lord Carnarvon, Aubrey Herbert. 



Y la estadística asombrosa continúa: en febrero de 1929, lady Elizabeth Carnarvon murió a consecuencia de la "picadura de un insecto". En el año 1930, de todos los que habían participado más íntimamente en la expedición, vivía sólo Howard Carter, el descubridor del sepulcro. "La muerte se acercará rápidamente a cuantos perturben el reposo del faraón", reza una de las numerosas versiones de la maldición que Tutankamón había mandado escribir, al parecer, en su tumba. Una vez propagada la noticia de que en América había muerto de modo misterioso, víctima de un accidente, un tal Mr. Carter, se dijo que el faraón prevenía así al hombre que había descubierto su sepulcro, castigando a uno de sus familiares. Pero entonces, un grupo de arqueólogos serios, irritados por tanta necedad, tomaron cartas en el asunto. Carter mismo dio la primera réplica. Arguyó que el "investigador se dispone a su trabajo con todo respeto y con una seriedad profesional sagrada, pero libre de ese terror misterioso, tan grato al supersticioso espíritu de la multitud ansiosa de sensaciones". Habla de "historias ridículas" y de una "degeneración actualizada de las trasnochadas leyendas de fantasmas", y termina examinando objetivamente las noticias según las cuales pasar el umbral de la tumba suponía efectivamente un peligro, cosa que quizá científicamente hubiera podido explicarse. Sin embargo, añade que, precisamente para evitar este peligro, se toman las debidas precauciones antes de penetrar en el malsano y enrarecido ambiente de la misma. La última frase de Carter es amarga cuando observa: "Todo espíritu de comprensión inteligente se halla ausente de estas estúpidas manifestaciones. Esto demuestra que aún no hemos progresado en este terreno tanto como a muchos les gusta creer". Con fino instinto de publicidad, el egiptólogo alemán Georg Steidorff contesta también en el año 1933. Se esfuerza en comprobar las noticias cuyo origen debe averiguarse aún. Constata que el señor Carter fallecido en América no tiene otra cosa de común con el egiptólogo Howard Carter que el apellido. También averigua que los dos Westbury no habían tenido absolutamente nada que ver con la tumba del faraón ni con la momia, ni directa ni indirectamente. Y esgrime el argumento más poderoso, después de muchas otras razones: "la maldición del faraón no existe en absoluto"; jamás fue enunciada ni figura en ninguna inscripción.




Confirma lo que Carter indicaba ya: que "el ritual funerario egipcio no contiene maldición alguna de esta índole para la persona viva, sino sólo la petición de que se dirijan al muerto deseos piadosos y benévolos. El querer transformar en maldiciones las escasas fórmulas protectoras del difunto contra toda forma o conjuro que se hallan en algunas figuritas mágicas de las cámaras sepulcrales, constituye una evidente falsificación de su sentido".
Aunque numerosas personas pretendieran desmentir que hubiese formulada algún tipo de maldición que amenazase a quienes "violasen" la tumba del faraón, lo cierto es que, desde muy antiguo, se conocen auténticas inscripciones funerarias con maldiciones de este tipo, que no hay que tomar más que como estrategias protectoras de tumbas de personajes notables y poderosos, quienes, al ser enterrados ritualmente con ricos ajuares, excitaban la codicia de ladrones y saqueadores más o menos profesionales a quienes se pretendía alejar con tales maldiciones. De hecho, André Parrot, en su ya clásico tratado sobre Malédictions et Violations de Tombes (Maldiciones y violaciones de tumbas), que vio la luz en París en 1939, ha revelado cómo en numerosas inscripciones funerarias halladas en antiguas tumbas de Mesopotamia, Siria, Fenicia, Palestina, Transjordania, Tracia, Galia y África, se amenazaba con males terribles a los ladrones que pretendiesen apoderarse de los ajuares y tesoros de los difuntos, y a veces también a sus familias.
Tales creencias no han cesado de ser reactualizadas una y otra vez a lo largo de la historia, hasta llegar, como ya apuntó Ceram, al famoso diamente Hope, que supuestamente provocó la muerte de sus sucesivos poseedores.


 O a muchas otras historias relacionadas con tumbas y tesoros faraónicos. Digna de mención, por ejemplo, es la célebre película The mummy (La momia) dirigida en 1959 por Terence Fisher, y protagonizada por Peter Cushing y Christopher Lee, que narraba la historia de un viejo egiptólogo británico que, en compañía de su hermano y de su hijo, y tras ardua búsqueda, localizaba la riquísima tumba de una antigua princesa-diosa egipcia. En la tumba se escondía también el "papiro de la vida", que contenía viejas fórmulas capaces de preservar la vida durante siglos. El castigo por trangredir la prohibición de perturbar el descanso y de apoderarse de los secretos y riquezas de la tumba fue terrible: en primer lugar, la locura del descubridor; y, después, su muerte en el manicomio, adonde llega a perseguirle la momia encargada de vengar el sacrilegio, tras revivir gracias a las fórmulas mágicas del "papiro de la vida".
Hoy en día, este tipo de creencia siguen arraigada en lugares y tradiciones de todo el mundo. Por ejemplo, en Madagascar, se piensa que los ladrones de las ofrendas o de las riquezas de las tumbas de los reyes o de sus descendientes estaban destinados a ponerse enfermos, a empobrecerse o a morir. Y, recientemente, en un artículo sin nombre de autor titulado " 


Un periodista inglés estuvo diez años tras su pista: localizada el Arca de la Alianza",se aseguraba que "el periodista inglés Graham Hancock, ha asegurado conocer la localización de uno de los objetos sagrados bíbliocos más misteriosos y que más literatura ha generado. Se trata del Arca de la Alianza, sobre cuyo emplazamiento nos llegan ahora más datos tras la publicación en Gran Bretaña de su libro El signo y el sello. Hancock siguió su pista por distintos países de Asia Menor y África oriental, hasta que dio con la pequeña iglesia de Santa María de Sión en Axoun, Etiopía, que se construyó en el año 372 y que, por tanto, goza el privilegio de ser la primera iglesia cristiana subsahariana. El objeto sagrado ha estado siempre prohibido a la visión de visitantes y curiosos, siguiendo la leyenda que asegura que una supuesta radiación emana de él y que mata a los seres humanos. Escritores y científicos han propuesto todo tipo de teorías, desde que se trata de un comunicador interestelar, hasta un meteorito con un alto contenido de uranio. En la tradición hebrea, según relata la Biblia, el Arca de la Alianza, de madera de acacia recubierta de oro, que guardaba las Tablas de la Ley, no podía ser expuesta a la vista de los mortales, excepto los guardianes-sacerdotes, que debían portar un extraño atuendo ritual. En la pequeña iglesia etíope todavía se conservaría la tradición, ya que a través de los siglos una casta sacerdotal ha preservado de la vista de los curiosos el arca, oculta tras una sólida lápida pétere, y su actual guardián, Abba Fameray, sigue anunciando toda clase de males para aquellos que miren el cofre secreto. Estudiosos y periodistas realizan en la actualidad gestiones para que los superiores de la iglesia les autoricen a examinar su contenido.

Bibliografía

  • PARROT, André. Malédictions et Violations de Tombes
  • CERAM, C. W. Dioses, tumbas y sabios.(trad. M. Tamayo)
    http://www.enciclonet.com/articulo/maldicion-de-tutankhamon/

jueves, 25 de junio de 2015

CAUSAS DEL IMPERIALISMO...EL REPARTO DE AFRICA Y EXPANSIÓN COLONIAL





 Mientras América se emancipa y Asia presenta zonas de colonización bien delimitadas —los ingleses en el Sur, los franceses en el Sudeste—, África es en el siglo XIX el continente en el que confluyen, de forma confusa, las apetencias de todas las potencias colonizadoras; es el continente del reparto, no exento de tensiones y choques. En África con parecen ingleses y franceses, superpotencias del imperialismo, pero también belgas, alemanes, italianos, portugueses y españoles.
En 1880 era un continente desconocido, en el que los europeos ocupaban únicamente una serie de posiciones costeras; en 1914 está totalmente repartido entre las potencias europeas y sólo subsisten dos Estados independientes: Liberia y Etiopía. En la complicada historia del reparto podemos encontrar algunas líneas maestras:
  1. a)     Ocupación inicial de la costa. Desde las posiciones costeras se penetra hacia el interior. El objetivo ideal sería alcanzar la costa opuesta y formar un imperio continuo, ambición que sólo estuvo a punto de con seguir Inglaterra.
  2. b)     Aspecto legal. ¿Es el descubrimiento o la ocupación efectiva la que otorga derecho de explotar un territorio? La conferencia de Berlín de 1885 se inclina por la ocupación, lo que acelera el ritmo de la colonización y la aparición apresurada en el mapa africano de los países que todavía no habían iniciado la formación de un Imperio.
  3. c)     Penetración por los valles de los ríos. Con la ocupación del valle se considerará que se tiene derecho a la ocupación de la cuenca entera y a la formación de una coloniasobre ella. Es el caso del Nilo, del Niger y del Congo.
  4. d)     La ocupación es paulatina, casi lenta. Al principio no se piensa en colonias, sino en factorías, en bases costeras de aprovechamiento. La doctrina imperialista es tardía, empírica, se forma tras la ocupación real de las primeras colonias.
  5. e)     La clave de la ocupación africana está en Egipto y en el valle del Nilo. Aunque hubo problemas complicados, como el del Congo, la base de todos los planteamientos es la defensa inglesa del valle del Nilo y el intento francés de llegar a él. En general, todos quieren llegar al Ni lo, tanto si parten del Atlántico como del Indico.
La complejidad del reparto de África quedó reflejada en el Acta de la Conferencia de Berlín, en la que se habla de territorios, pero también de la libertad de comercio en la cuenca del Congo y de navegación en el Níger, así como la protección a los indígenas, y a viajeros y misioneros en el ejercicio de su actividad.

COSTAS Y RIOS, EJES DE LA COLONIZACION DE AFRICA

La costa mediterránea...
La costa mediterránea parece ser una zona reservada a Francia hasta la aparición de los ingleses en Suez. Los franceses han iniciado la ocupación de la costa argelina en 1830, bajo Carlos X. Va a ser una colonia de poblamiento europeo: en 1870 viven en Argelia 250.000 franceses y en 1914 ya 800.000. Sobre Túnez se volcaban las apetencias francesas, inglesas —tras la construcción del canal de Suez— y alemanas. Son los franceses los que consiguen instalar una especie de protectorado. La doctrina del protectorado tarda en elaborarse; por el Tratado del Bardo (1881) se establece una ocupación militar temporal; en la convención de La Marsa (1883) se habla de tutela, con la que se priva al protegido de autogobierno.

Suez y el valle del Nilo
 
La presencia de los ingleses en Suez se produce cuando, en 1878, Egipto no puede pagar los intereses de las acciones inglesas y francesas del Canal y se ve obligado a confiar la gestión de sus finanzas a las dos potencias europeas. Un movimiento nacionalista provoca una matanza de europeos en Alejandría: es el momento esperado por los ingleses para ordenar el desembarco de Wolseley y la ocupación militar del país, con la ficción del mantenimiento de la administración egipcia. Los ataques de los sudaneses obligan posteriormente a los ingleses a avanzar hacia el Sur, a lo largo del valle del Nilo

Vías de penetración en la costa occidental
 
En la costa occidental tres grandes ríos señalan la penetración de tres países: por el Congo se expansionan los belgas, que heredan los derechos de la sociedad internacional —presidida por el rey Leopoldo II— que ha explorado la zona; los franceses remontan el Senegal, por medio de Faidherbe; los ingleses el Níger, dirigidos por Goldie. Las cuencas del Senegal y el Níger no plantean problemas.
 No ocurre lo mismo con el Congo, en cuya orilla derecha se ha establecido el francés Brazza, y en cuya desembocadura los portugueses han instalado el enclave de Cabinda. La complejidad de la colonización en el Congo provoca la convocatoria del Congreso de Berlín (1885), en el que se determina la existencia de un Esta do libre del Congo —en realidad controlado por los belgas—, se delimita la zona francesa, en la orilla derecha, y se dibuja otra zona que quedará bajo control internacional. Después del Congreso la mayor actividad en la costa Oeste es la francesa; con la penetración hacia el interior se empieza a pensar en la unión con la costa mediterránea y en la constitución de un África Occidental Francesa.
En la costa oriental africana no existían grandes eatados en tierra firme, ni tampoco un comercio intenso, a excepción del marfil, que era transportado por esclavos. Por este motivo, Inglaterra no deseaba establecer en Zanzibar un protectorado británico. Pero la presencia ale mana, representada por la Compañía Alemana del África Oriental, incita a los ingleses a defender sus bases y a declarar que los puertos de Mombasa y Zanzíbar son vitales para las comunicaciones con la India. Ante esta situación, Salisbury y Bismarck se dividen en el año 1886 la tierra firme, el Norte para los ingleses, el Sur para los alemanes.
Es la hora de los italianos, espoleados por las ansias colonizadoras de Francesco Crispi; desde el puerto de Massaua en el mar Rojo se expansionan hacia Eritrea y posteriormente hacia Etiopía, lo que provoca el recelo de los ingleses ante la aproximación al valle del Nilo. Los italianos son obligados a detener su avance, aunque se les reconoce, como compensación, la posesión de una parte del territorio somalí.

Conflicto anglo-francés. Incidente de Fachoda
 
Los últimos capítulos de la ocupación africana se localizan en el valle del Nilo. Los franceses, con apoyo ruso, exigen el abandono del valle por los ingleses, mientras penetran desde el Sahara Occidental hasta el Chad, camino del alto Nilo. En 1895, Grey avisa a los franceses de que un avance hasta el Nilo será considerado inamistoso.
Todavía existía en África una zona sin ocupar, el Sudán. Los ingleses la invaden para ayudar a los italianos, derrotados en Etiopía: Los franceses avanzan hacia el Sudán desde el Oeste, los ingleses desde el Norte y el Sur. En Fachoda se encuentran los ejércitos de Mar chand y Kitchener. La retirada del francés Marchand permite el control del valle del Nilo exclusivamente por los ingleses y la constitución de un imperio casi continuo, Norte-Sur, como soñaba Cecil Rhodes, de El Cairo a El Cabo, únicamente interrumpido por el África Oriental Alemana.

Reparto consumado: África ha sido ya totalmente repartida; los ingleses se han llevado la parte del león: el valle del Nilo con su algodón y el Sur del continente con su oro y diamantes, dos zonas que tienen además el valor estratégico de apoyos en las dos rutas de la India. Francia ha constituído un imperio sólido en la zona occidental. Los belgas han podido reservarse una colonia de inmensas riquezas.  Los portugueses se han establecido en Angola y Mozambique, pero no han podido unirlas por rutas terrestres, por la presencia inglesa en Rhodesia; es un conflicto similar al de Fachoda, el cruce de un imperio que intenta extenderse de Oeste a Este con otro que lo hace de Norte a sur.
África vio llegar oleadas de misioneros, exploradores y comerciantes, que llevaban la Biblia y la “civilización” en una mano, y en la otra armas y productos de comercio, y, poco después, las columnas armadas que ocuparían el interior. Era frecuente que unos y otros se dedicaran a hacer firmar a jefes iletrados cartas de concesión de nuevos territorios, que estaban destinados a redondear las cabezas de puente ya adquiridas.
Gracias a estos procedimientos, los franceses, los ingleses y los belgas se quedaron con la parte del león y dejaron muy poco disponible para los que venían detrás. Alemania e Italia llegaron más tarde y sus posesiones no fueron ni tan extensas ni tan duraderas como las de las demás metrópolis. Al terminar la primera guerra mundial las colonias alemanas pasaron a manos de sus vencedores y al terminar la segunda las italianas adquirieron rápidamente la independencia. Completado el reparto, África entraba en la historia por haber perdido su libertad.
Todas las colonias padecieron el flagelo del “trabajo forzoso” disfrazado como contribución personal para la puesta en marcha de la infraestructura, o como adquisición de salario para el pago de impuestos. Por la otra, puesto que no poseían una población abundante, se aplicó una política generalizada, que tendía a “fabricar negros”, con el objeto de aumentar el ejército de trabajadores.
No era otro el fin de las medidas adoptadas para erradicar las enfermedades endémicas, evitar la muerte de niños, contrarrestar las prácticas anticonceptivas y prolongar la vida de los adultos. Es probable que también intervinieran en este caso consideraciones de tipo humanitario, pero la frase citada es suficientemente elocuente como para despojar al evidente esfuerzo sanitario de propósitos altruistas. Lo cierto es que en África la curva demográfica se modificó, mostrando un neto predominio de los grupos más jóvenes, que desde entonces fueron empleados localmente o enviados a las metrópolis cuando escaseaban allí los obreros no especializados.
Francia albergaba, en la década de 1950, más de medio millón de norafricanos carentes de toda calificación, que desempeñaban las tareas despreciadas por los obreros metropolitanos y constituían un subproletariado indeseable, relegado a condiciones económicas y sociales que ningún europeo hubiera acepado. Pero más todavía: la abundancia de trabajadores permitía fijar los salarios locales a un nivel estrictamente fisiológico. Los abusos en este sentido fueron tan desorbitados, que los gobiernos intervinieron en varias oportunidades para establecer salarios mínimos.
En las zonas más industrializadas, donde había obreros europeos —los “pequeños blancos”— o coexistían varias comunidades de diferente nacionalidad (como en África del Sur y oriental),la colonización impuso tasas de salarios diferentes para cada grupo, aun si las condiciones de trabajo eran las mismas. “A cada raza su salario”, era el principio, y en esta escala descendente, el negro ocupaba siempre el lugar inferior. El caso extremo se observó en Sudáfrica: en 1926 se sancionó legalmente la “barrera de color”.
Esta implicaba innumerables vejaciones sociales y limitaciones políticas para los autóctonos, pero, lo que era más grave todavía, implicaba que tenían vedada toda perspectiva de especialización laboral y que los trabajos calificados sólo podían ser desempeñados por los blancos. De este modo, la masa de trabajadores, constituida por los negros, estaba siempre peor pagada que la estrecha y exclusivista capa de proletarios blancos.
La colonización fue, pues, un todo coherente. Un sistema creado para el exclusivo enriquecimiento de las metrópolis y en el que todas y cada una de sus manifestaciones concretas actuaba como disolvente de las sociedades tradicionales. Pero el capitalismo, que en el siglo XIX había sido capaz de reordenar la sociedad de Europa occidental sobre bases modernas, no ofreció al África del siglo XX idénticas posibilidades y se limitó a crear una economía específica sin gran poder de estructuración social.



 Los rebeldes primitivos africanos

A pesar de que la trata de esclavos (practicada casi sin interrupción desde el siglo XVI, en la costa occidental por los europeos y en la oriental por los árabes), debilitó a muchos reinos, y los conflictos internos terminaron con otros, a comienzos del siglo XIX estaban nuevamente en pie, gracias sobre todo a dos hombres extraordinarios, Usman dan Fodio, el musulmán, y Chaka, el zulú, que lograron el apoyo de inmensas masas populares. Sus sucesores e imitadores prolongaron y multiplicaron la acción de estos precursores,
volcando contra el extranjero la fuerza que aquéllos habían desatado.
El primero predicó en la zona sahelosudanesa. Fue un reformador religioso, difusor de un islam purificado que despertó el entusiasmo de las poblaciones y las lanzó a la guerra santa contra los infieles y a la conquista de nuevos territorios. De este impulso nacieron vastos Estados teocráticos, regidos por místicos gobernantes que lucharon contra los invasores con espíritu de cruzada. Es probable que tal reacción obedeciera más al deseo de conservar sus posesiones qué al de defender la independencia local, pero tal consideración no echa sombra sobre su papel de brillantes antecesores de los movimientos de liberación.
Entre los más notables de estos expertos jefes de guerra, que estuvieron muy lejos de ser los brutos sanguinarios que se empeñaron en mostrar los historiadores del colonialismo, cabe señalar a El Hadj Ornar, el legendario enemigo del francés Faidherbe, pertinaz defensor de sus posiciones sobre el río Senegal; a Samory, que contuvo a los franceses durante seis largos años en la zona oriental de la actual Guinea, y a Rabah, un soldado que se había tallado un imperio en las cercanías del lago Chad y que sólo pudo ser vencido cuando tres columnas galas lo atacaron simultáneamente desde tres puntos cardinales. Mejor entroncados con la tradición histórica y más homogéneos en su constitución, puesto que nada debían a la influencia islámica, fueron el reino de Abomey (Dahomey actual) y la confederación Ashanti (norte de Ghana).
Aquél asombró a los franceses por la disciplina y el valor de su ejército y ésta exigió a los ingleses tres guerras sucesivas antes de declararse vencida y entregar el trono de oro, símbolo de los espíritus de todo el pueblo. En cuanto a Chaka, el Napoleón zulú, tuvo como escenario el África austral. Con sus hombres transformados en implacable máquina de guerra, arrasó el territorio de Natal, sometiendo o expulsando a sus primitivos habitantes, y gracias a él, la “nación” zulú entró en la historia.
Sus sucesores se dedicaron a ampliar sus conquistas, logrando dominar toda la región desde Natal al lago Victoria. En sus desplazamientos —que abarcaron más de tres mil kilómetros— empujaron a otras tribus y provocaron profundas conmociones en Sudáfrica. Puesto que simultáneamente se estaba introduciendo la migración de los boers y la penetración de los ingleses, los avances europeos tuvieron que realizarse lenta y paulatinamente, dejando para los bantú islotes de relativa independencia en medio de las posesiones blancas.
http://historiaybiografias.com/imper04/ 


martes, 23 de junio de 2015

LA NOCHE DE SAN JUAN...HISTORIAS RITOS Y LEYENDAS



¿Qué tiene la noche de San Juan que despierta tantas ilusiones y anhelos? En muchos lugares de España miles de hogueras,iluminan esta noche tan especial cuyas supuestas energías mágicas tienen su origen es una combinación de fiesta pagana y religiosa, pues tiene que ver con el efecto del solsticio del 21 de junio (dar gracias por las cosechas y por disponer de más horas de luz), con la celebración del máximo esplendor del sol (los antiguos celtas lo denominaban 'Alban Heruin') y en la festividad de San Juan Bautista (24 de junio).
Como fusión de fiesta pagana y religiosa esta noche es capaz de aunar corazones en un deseo común: atraer lo bueno (salud y amor, sobre todo) y deshacerte de los pesares.  



Fuego y agua, la noche de los elementos...

Saltar la hoguera o pasar por encima de ella y meterse en el mar o saltar las olas son algunos de los rituales más populares que se practican en la noche de San Juan. Así, en Galicia el ritual indica que hay que saltar nueve veces por encima de las llamas mientras que en Alicante y Valencia son siete las veces que hay que saltar la hoguera para atraer buenos augurios.
Un 'extra' para las parejas que quieren consolidar el amor es otro rito relacionado con el salto de hoguera que indica que, si mientras saltas por encima de la llama lanzas a la persona que amas una trenza de flores y la recoge antes de que caiga al suelo, la felicidad os acompañará en vuestra relación.



Darse un baño el mar durante la noche de San Juan también figura entre los ritos para atraer la salud y eliminar las energías negativas. Uno de los rituales más conocidos es el que indica que hay que saltar nueve olas dando la espalda al mar.
Si no puedes bañarte en el mar, simplemente tienes que buscar el contacto con el agua a medianoche, en uno u otro sentido. Tanto si te bañas en el mar como si buscas el contacto con el agua en la noche de San Juan, debes tener en cuenta algo importante. No te mires al espejo tras el baño porque si lo haces, el hechizo no tendrá efecto alguno. 



Las hierbas aromáticas, las mejores aliadas

Hiedra común, muérdago, ruda, verbena, hierba de San Juan, laurel, albahaca, romero, hinojo, artemisa... Algunas hierbas aromáticas y plantas tienen una presencia importante en los rituales de esta noche. Son la expresión fiel de la tierra, el elemento que nos faltaba en una noche mágica.
En general, la práctica que se hace es dejarlas en agua toda la noche para lavarse con ellas a la mañana siguiente. Aunque también existen otros ritos curiosos, como el que anima a colocar bajo la almohada una rama de hiedra común acompañada de un papel con un mensaje positivo o deseo escrito en él (lo más explícito y cercano a ti posible) y la cera fría que haya quedado después de dejar que se consuma una vela blanca. El ritual se completa enterrando bajo tierra al día siguiente todos estos elementos para que se cumpla el deseo de tu mensaje positivo.



Para atraer el amor en la noche de San Juan existe un ritual que invita a encender dos velas rojas en el dormitorio, escribir en un papel tu nombre y el de la persona que amas y guardarlo bajo tu almohada junto a la cera que queda después de que se hayan consumido las velas rojas. El ritual se completa poniendo a cocer la siguiente combinación: tres partes de lavanda, tres partes de verbena, tres partes de milenrrama, 12 pétalos de rosa roja y una parte de jengibre. Una vez que llegue a ebullición, se apaga, se cuela la infusión y se deja enfriar para después rociar con gotas de esta fórmula el dormitorio.

Si tienes varios pretendientes y no sabes por cuál decidirte existe un ritual que invita a que coloques bajo tu almohada papeles doblados con el nombre de cada uno de ellos escrito en él. El que esté abierto, o más abierto, a la mañana siguiente, será el que debas elegir.
Si deseas que tus sueños de esta noche revelen algo importante de tu vida, coloca bajo tu almohada nueve flores (de cualquier tipo) y pide en alto a tu sueño antes de dormir que te revele algo concreto que desees conocer sobre tu futuro. 


Los tréboles también pueden ser indicativos de buenos augurios, pero no hay que buscarlos, hay que encontrarlos. Si en esa noche encuentras un trébol de tres hojas, guárdalo como amuleto. Si tienes la fortuna de dar con un trébol de cuatro hojas, la fortuna llamará a tu puerta en la forma que más te haga feliz.
No son pocos los rituales relacionados con la noche de San Juan que pueden encontrarse en la Red (algunos de ellos, muy complejos y con muchos elementos). Para todos los gustos, para los que sean más o menos supersticiosos, para los que creen más o menos en el poder de los elementos en una noche mágica... ¿Lo mejor? Que hagas, si te apetece, tu propio ritual en el que estén presentes, de alguna manera, tres elementos: fuego, agua y tierra.

Rituales de la noche de San Juan...
  Recoger maderos para la hoguera
La víspera de san Juan, desde media mañana,. Cientos de personas, como ejércitos de hormigas perfectamente organizados, peregrinan al rincón elegido  con maderos, tablas, cartones y cualquier elemento que pueda servir de combustible para quemar a medianoche.
Antiguamente era tradición recoger maderos, palos del campo durante días, incluso robar algún tronco lustroso, seleccionar prendas viejas, muebles… todo con destino al fuego renovador.
Los montones de leña que luego serán hogueras se diseminan por calles y plazas de toda la ciudad....Lugar mágico para una noche meiga.
 El desfile de las Meiga...
 Galicia siempre ha creído en meigas, lo saben bien quienes la visitan, ‘habelas, hainas’. Pero desde hace unos años, la Meiga Mayor, la Meiga Infantil y sus Meigas de Honor se han convertido ya en una tradición.
A media mañana del día 23, desfilan por las calles de la ciudad hasta la parte antigua. Ellas son las encargadas de entonar una Salve a la Virgen del Rosario, patrona de la ciudad,  encender a medianoche la gran hoguera y dar comienzo a la Quema de la hoguera.
Las hierbas mágicas de San Juan...
 Es tradición recogerlas en el campo, pero el día 23 también se pueden encontrar en los mercados  flores silvestres para preparar el ramo de San Juan. Pétalos de rosas, palos, hierba de san Juan, trébol, romero, verbena, hinojo… el caso es capturar la magia de la tierra y dejarlas en agua durante toda la noche, expuestas al rocío en el balcón o el alféizar de la ventana.
Al alba del día de san Juan hay que lavarse con esta agua mágica, que sana cuerpo y alma. Hay quienes luego preparan con ellas el ramo de San Juan, y lo dejan secar para les que proteja de los malos espíritus.
Hay mil rituales ligados a la naturaleza y al agua. Dicen que si te peinas bajo un nogal esta noche mágica tendrás un cabello lustroso durante todo el año.
                       hierbas

Espantar a las brujas
En San Xoán meigas e bruxas fuxirán’. La de San Juan es la noche de las brujas, de las meigas, en la que nuestro mundo y el suyo están más comunicados que nunca. Las puertas de ambos se abren para dar paso a encuentros increíbles.
Cuentan que en esta noche mágica las meigas buscan barcos a los que llevar hasta faros y promontorios telúricos para comer, beber y bailar hasta el alba. Por eso muchos marineros clavan tres cardos protectores en el palo mayor de sus embarcaciones.
Es el único momento del año en que se puede ver a las mouras, doncellas encantadas que salen esta noche de sus cuevas y a las que se puede ver en castros y peñascos, con la ilusión de recuperar su libertad. Quizá encuentres alguna en el coruñés Castro de Elviña.
También esta noche las fuerzas mágicas permiten rituales como el que practicaban antaño las jóvenes, que dejaban al sereno una clara de huevo en agua, para adivinar al amanecer la profesión de su futuro marido.
 Ya cuando se acerca la puesta de sol , mientras comienzan a perfumar la ciudad con aroma de sardinas y churrascos, abruma la visión de miles de montañas de madera rodeadas de gente.

Bebiendo, comiendo y comenzando a encender cada fuego según oscurece, hasta convertir los kilómetros en una constelación más de miles de estrellas brillantes.
Esta visión desde algún lugar privilegiado es el comienzo de la magia. Pero lo cierto es que la noche apenas está empezando y, más que ser un testigo presencial es conveniente integrarse en la fiesta.
                        sardinas
 Comer, beber y bailar frente al fuego...
No hay San Juan que se precie sin unas buenas sardinas asadas. Dice el refrán que ‘Polo San Xoán a sardiña pinga no pan’. Y no solo ella. Churrascos, las imprescindibles empanadas gallegas, y un vino de la tierra son ingredientes imprescindibles para la fiesta.
La broa –brona-, un pan, compacto, elaborado con mezcla de maíz, centeno y trigo y cocido en horno a fuego bajo durante al menos una noche, es complemento indispensable al humilde pez azul... 




Saltar la hoguera
Las Hogueras de San Juan son quizá el elemento más conocido de esta noche, la más corta-larga-mágica del año en Coruña. Y saltarlas, ritual imprescindible para recibir la purificación del fuego.
Tres, siete o nueve veces, según las diferentes tradiciones, lo importante es saltarla en número impar, pasada la medianoche, y siempre acompañando el tránsito de un grito purificador y una petición de protección al poder del fuego. ‘Salto o lume de san Xoan para que non me trabe nin cadela nin can’, aprendimos de pequeños.

                       fuego

 Bañarse en el Atlántico...
A la hora mágica, los más valientes se lanzan a las aguas del Atlántico . El agua, elemento fundamental en la tradición sanjuanera, protege contra la enfermedad durante todo el año.
Incluso dicen que esta noche el baño logra hacer fecundas a las mujeres estériles. Eso sí, hay que coger nueve olas seguidas, las más grandes.
Si no, al menos, lavarse la cara en el mar, justo a medianoche; o madrugar el día 24 para hacer lo propio al alba en algún manantial de aguas puras....


!NOCHE DE SAN JUAN!

Vuelan las almas en llamas
envueltas en este día
con las fiestas y alegrías
de esta noche de quemadas.....
se escuchan las carcajadas,
llueven vinos,ricas fabadas
y todos en libre albedrío
disfrutan la noche en las playas.





Noche de pedir deseos,
de danzar y divertirse,
de cantar,de convertirse
en amante San Juanero....
fiesta del Mundo entero,
llena de entusiasmo y Liras,
de bebidas y comidas
y de amores verdaderos.





Vengan que ya esta encendida,
esta llama abrasadora
y todos hasta altas horas,
cantan coplas encantadas......
noche de San Juan tan deseada,
por su plenitud de fiestas,
es una de las bellezas
por todos muy esperada.





Esta noche de San Juan
quiero amarte muy profundo
y a la orilla de la mar
ofrecerte todo el Mundo....
disfrutemos las plegarias,
los rezos al Dios Divino,
para que todos unidos.........

!DISFRUTEMOS LAS QUEIMADAS!

 http://www.poemas-del-alma.com/blog/mostrar-poema-247816 
http://www./rituales-noche-juan-hogueras-876807062015.html

http://www.expreso.info/destinos/edicion_limitada/33737_9_rituales_imprescindibles_para_la_noche_magica_de_san_juan_en_coruna?pag