viernes, 16 de diciembre de 2016

LAWRENCE DE ARABIA Y LOS SIETE PILARES DE LA SABIDURIA





Esta madrugada acabé “Los Siete Pilares de la Sabiduría” de Lawerence de Arabia, del que su autor nos cuenta es una versión reducida de su manuscrito original. Me embarqué en la lectura de tal ladrillo mientras creaba mi propio itinerario de lecturas sobre guerra irregular en el desierto...
La obra es el recuento minucioso de las experiencias del autor que fue enviado por el ejército británico como asesor de la fuerzas irregulares al servicio de la familia hachemita durante la Primera Guerra Mundial. El Reino Unido alentó la llamada “Revuelta Árabe”contra el Imperio Otomano esperando aliviar presión en el frente palestino donde las fuerzas regulares británicas con base en Egipto trataban de abrirse paso en dirección norte. T. E. Lawrence, casi sin quererlo, se convirtió en uno de los líderes militares de la revuelta logrando coordinar las acciones de las fuerzas regulares británicas con las de su irregulares árabes.
Militar y agente político británico, cuyo auténtico nombre era Thomas Edward Lawrence, aunque es más conocido como Lawrence de Arabia. Nació el 16 de agosto de 1888 y murió en 1933. Se educó en Oxford, donde estudió árabe, leyó con devoción a Doughty, y de 1910 a 1914 trabajó en la excavación de Carchemish, a las orillas del Eúfrates. Se vio envuelto en el Servicio de Inteligencia Británico y gracias a sus atrevidas hazañas se ganó la confianza de los árabes durante la Primera Guerra Mundial, motivo por el que el que posteriormente pasaría a ser llamado Lawrence de Arabia, un "personaje" que llegaría a ser mítico en Inglaterra. En el año 1918 entró en Damasco con el ejército árabe tras haber derrotado a los turcos, y una vez finalizada la guerra, ocupó el cargo de consejero de la oficina colonial hasta 1922, fecha en que dimitió para alistarse en las Fuerzas Aéras Británicas bajo el nombre falso de John Hume Ross; un año más tarde se trasladó al cuerpo de tanques con el nombre de T. S. Shaw, sin embargo, pasado un tiempo, regresó a las Fuerzas Aéreas Británicas. Murió en un accidente de moto cerca de su casa en Clouds Hill (Dorset).

La compleja personalidad de Lawrence, sus múltiples facetas: hombre de acción, poeta, asceta... y su neurosis, fascinaron a amigos, escritores y al público. Sus biógrafos sugieren varias explicaciones tanto para su masoquismo como para su heroísmo; fue Robert Graves el primero que escribió una biografía autorizada sobre Lawrence (1927); la de Aldington, del año 1955, causó un gran escándalo al describir, de manera iconoclasta, a Lawrence como un homosexual histérico. Otros literatos se han inspirado sus obras en la vida de Lawrence: Auden basó The Ascent of F6 en parte de la leyenda que el aventurero había inspirado; Shaw lo hace aparecer en su obra de teatro Too True to be Good, puesta en escena en 1932; a Rattingan le sirvió de "fuente" en su obra Ross; y por último, se convirtió en el héroe de la conocida película "Lawrence de Arabia".




Apenas terminada la guerra, animado por E. M. Foster y G. B. Shaw, comenzó a escribir su primer libro, LOS SIETE PILARES DE LA SABIDURIA, una relación de la Revolución árabe y de cómo él mismo participó en ella. De esta obra, en un principio, sólo hubo una edición limitada impresa con fines privados en el año 1926; su publicación tuvo lugar en 1935. Se considera este libro como el último libro de guerra de naturaleza romántica. Su segundo y último escrito en el que trabajaba cuando falleció en 1933, se publicó póstumamente con el título de The Mint, en Nueva York en 1936 y en Inglaterra en 1955. D. Garnet publicó sus Letters.


“Los Siete Pilares de la Sabiduría” de Lawerence de Arabia, del que su autor nos cuenta una versión reducida  de su manuscrito original.
La obra es el recuento minucioso de las experiencias del autor que fue enviado por el ejército británico como asesor de la fuerzas irregulares al servicio de la familia hachemita durante la Primera Guerra Mundial. El Reino Unido alentó la llamada “Revuelta Árabe” contra el Imperio Otomano esperando aliviar presión en el frente palestino donde las fuerzas regulares británicas con base en Egipto trataban de abrirse paso en dirección norte. T. E. Lawrence, casi sin quererlo, se convirtió en uno de los líderes militares de la revuelta logrando coordinar las acciones de las fuerzas regulares británicas con las de su irregulares árabes.
Lawrence supo desde el principio que los británicos no pensaban permitir la independencia de los árabes tras la guerra a pesar de que su papel era precisamente animar a los árabes a revelarse contra las turcos para librarse del yugo extranjero. Aun así Lawrence representó su papel siendo carcomido por la culpa y sintiéndose un farsante, lo que finalmente le llevó a retirarse de la vida pública tras la guerra y buscar desesperadamente el anonimato. Incluso la publicación de “Los sietes pilares de la sabiduría” se hizo vendiéndose por debajo del coste, tal era la preocupación de Lawrence de que alguien creyera que trataba de sacar algún beneficio.
Desde el principio queda claro en el relato de Lawerence que si sus peripecias se pueden considerar épicas el día a día se vio caracterizado por el calor, el frío, el cansancio, el hambre, la sed y toda clase de penurias. Ni siquiera los momentos de descanso se vieron libres de piojos y pulgas. El libro se llena con el relato de largos días a lomos de un bamboleante camello bajo un sol abrasador con todo lujo de detalles sobre el estado de ánimo y la descripción de los paisajes. Se esfueza en logar que el lector no sienta envidia de sus aventuras.
Décadas atrás antes del relativismo cultural, el multiculturalismo y el interés por las culturas tradicionales Lawrence se convierte en uno más de los árabes y dedica espacio a loar la nobleza de corazón y la pureza de espíritu de quienes el resto de británicos considera salvajes incivilizados. Aunque su descripción de los personajes y sus reflexiones metafísicas suenen totalmente añejas. Se puede considerar a Lawrence un antropólogo notable. Y a pesar de su inexperiencia militar un estratega de mejor nivel.
Tras estudiar la situación Lawrence comprende que los turcos tratan de controlar la Península Arábiga y las actuales Siria y Jordania manteniéndose fijos al terreno. Su gran acierto es no atacar y conquistar la ciudad de Medina, que los turcos mantenían para otorgar legitimidad religiosa al monarca otomano. En caso de haber expulsado a los turcos de la Península Arábiga aquellos habrían podido cerrar filas y concentrar fuerzas en Palestina y Siria. Durante la guerra ignoran la ciudad, convirtiendo a la guarnición turca en prisionera virtual, y se dedican a atacar una y otra vez el ferrocarril que la une al resto del Imperio. Así los turcos se ven obligados a tratar de defender cada estación, reponer tramos de vía y vigilar las vía.
“Los ejércitos son como las plantas, inmóviles, firmemente arraigadas, nutridas por largos troncos conectados con la cabeza” . Los irregulares árabes fracasarían tratando de enfrentarse directamente con las tropas turcas. Su mejor opción es vagar por el terreno lanzando ataques esporádicos convertidos en “una influencia, una idea, algo intangible, invulnerable, sin frente ni retaguardia, que se extiende por todas partes como un gas”; “como un vapor, que se difundiera allí donde deseáramos”  . Lawrence utiliza en su provecho lo temporal del compromiso de los árabes que van y vienen, auséntadose en tiempo de cosechas y apareciendo cuando una batalla promete obtener botín. Ataca aquí y allá, obligando a los turcos a fijar más y más tropas en el terreno. Es sin duda un pionero del swarming...

http://www.enciclonet.com/articulo/lawrence-de-arabia1/# 
http://guerrasposmodernas.com/2010/12/29/los-siete-pilares-de-la-sabiduria-de-lawrence-de-arabia/



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